Jürgen habermas ciencia y técnica como ideología

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    12-Nov-2014

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  • 1. CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile

2. Ciencia y tcnica como ideologa Jrgen Habermas Traducido por Manuel Jimnez Redondo En: Ciencia y tcnica como ideologa. Tecnos, Madrid, 1986 Ttulo original: Wissenschaft und Technik als Ideologie, 1968 La paginacin se corresponde con la edicin impresa. CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 3. CIENCIA Y TCNICA COMO IDEOLOGA* A Herbert Marcuse con ocasin de cumplir su sep- tuagsimo aniversario el 19VII1968. Max Weber introduce el concepto de racionalidad para definir la forma de la actividad econmica ca- pitalista, del trfico social regido por el derecho pri- vado burgus, y de la dominacin burocrtica. Ra- cionalizacin significa en primer lugar la ampliacin de los mbitos sociales que quedan sometidos a los criterios de la decisin racional. Paralelamente a esto corre, en segundo lugar, la industrializacin del tra- bajo social, con la consecuencia de que los criterios de la accin instrumental penetran tambin en otros mbitos de la vida (urbanizacin de las formas de exis- tencia, tecnificacin del trfico social y de la comunica- cin). En los dos casos se trata de la implantacin del tipo de accin que es la racional con respecto a fines: en el segundo caso esa implantacin afecta a la orga- nizacin de los medios, y en el primero a la eleccin entre posibles alternativas. Finalmente, la planificacin puede ser concebida como una modalidad de orden superior de la accin racional con respecto a fines: tiende a la instauracin, mejora o ampliacin de los sistemas de accin racional mismos. La progresiva * Publicado con anterioridad, ligeramente abreviado, en Merkur, nm. 243, julio 1968, pp. 591610, y nm. 244, agosto 1968, pp. 682 693. 53 Versin castellana de Manuel Jimnez Redondo. CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 4. racionalizacin de la sociedad depende de la insti- tucionalizacin del progreso cientfico y tcnico. En la medida en que la ciencia y la tcnica penetran en los mbitos institucionales de la sociedad, transformando de este modo a las instituciones mismas, empiezan a desmoronarse las viejas legitimaciones. La seculariza- cin y el desencantamiento de las cosmovisiones, con la prdida que ello implica de su capacidad de orientar la accin, y de la tradicin cultural en su conjunto, son la otra cara de la creciente raciona- lidad de la accin social. I 54 Herbert Marcuse toma como punto de partida este anlisis weberiano para demostrar que el concepto de racionalidad formal, que Max Weber extrae tanto de la accin racional del empresario capitalista y del obrero industrial como de la de la persona jurdica abstracta y del funcionario moderno, y que asocia tanto con criterios de la ciencia como de la tcnica, tiene implicaciones que son de contenido. Marcuse est convencido de que en lo que Max Weber llamaba racionalizacin, no se implanta la racionalidad en tanto que tal, sino que en nombre de la raciona- lidad lo que se impone es una determinada forma de oculto dominio poltico. Como la racionalidad de este tipo slo se refiere a la correcta eleccin entre estra- tegias, a la adecuada utilizacin de tecnologas y a la pertinente instauracin de sistemas (en situaciones dadas para fines dados), lo que en realidad hace es sustraer la trama social global de intereses en la que se eligen estrategias, se utilizan tecnologas y se instau- ran sistemas a una reflexin y reconstruccin racio- CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 5. nales. Aparte de eso, esa racionalidad slo se refiere a las situaciones de empleo posible de la tcnica y exige por ello un tipo de accin que implica dominio, ya sea sobre la naturaleza o sobre la sociedad. La accin racional con respecto a fines es, por su estruc- tura misma, ejercicio de controles. Por eso, la racio- nalizacin de la vida segn criterios de esta raciona- lidad viene a significar la institucionalizacin de un dominio que se hace ya irreconocible como dominio poltico: la razn tcnica de un sistema social de accin racional con respecto a fines no se desprende de su contenido poltico. En su crtica a Max Weber, Marcuse llega a la siguiente conclusin: El concepto de razn tcnica es quiz l mismo ideologa. No slo su aplicacin sino que ya la tcnica misma es dominio sobre la naturaleza y sobre los hombres: un dominio metdico, cientfico, calculado y calcu- lante. No es que determinados fines e intereses de dominio slo se advengan a la tcnica a posteriori y desde fuera, sino que entran ya en la construccin del mismo aparato tcnico. La tcnica es en cada caso un proyecto histricosocial; en l se proyecta lo que una sociedad y los intereses en ella dominantes tienen el propsito de hacer con los hombres y con las cosas. Un tal propsito de dominio es material, y en este sen- tido pertenece a la forma misma de la razn tcnical. Ya en 1956, en un contexto muy distinto, Marcuse haba llamado la atencin sobre el peculiar fenmeno de que en las sociedades capitalistas industriales avan- zadas el dominio tiende a perder su carcter explotador y opresor y a tornarse racional, sin que por ello desa- parezca el dominio poltico: el dominio est ahora condicionado por la capacidad y el inters en mantener 1 Industrialisierung und Kapitalismus im Werk Max Weber, en Kultur und Gesellschaft. II, Frankfurt a. M., 1965. 55 CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 6. el aparato en su conjunto y ampliarlo2. La raciona- lidad del dominio se mide por el mantenimiento de un sistema que puede permitirse convertir en funda- mento de su legitimacin el incremento de las fuerzas productivas que comporta el progreso cientficotc- nico, si bien, por otra parte, el estado de las fuerzas productivas representa precisamente tambin el poten- cial, medidas en el cual, las renuncias y cargas im- puestas a los individuos aparecen como cada vez ms innecesarias e irracionales3. Marcuse cree poder reco- nocer la represin objetivamente superflua en la intensificacin del sometimiento de los individuos al inmenso aparato de produccin y distribucin, en la desprivatizacin del tiempo libre, en la casi irresoluble fusin de trabajo social productivo y destructivo. Pero, paradjicamente, esta represin puede desapa- recer de la conciencia de la poblacin, ya que la le- gitimacin del dominio ha adquirido un carcter dis- tinto: ahora apela a la creciente productividad y creciente dominacin de la naturaleza, que tambin proporcionan a los individuos una vida ms con- fortable. El aumento de las fuerzas productivas instituciona- lizado por el progreso cientfico y tcnico rompe todas las proporciones histricas. Y de ah extrae el marco institucional sus nuevas oportunidades de legitima- cin. La idea de que las relaciones de produccin pudieran encontrar su instancia crtica en el potencial de las fuerzas productivas desarrolladas queda cer- cenada por el hecho de que las relaciones de produc- cin existentes se presentan como la forma de organi- zacin tcnicamente necesaria de una sociedad racio- 2 Trieblehre und Freiheit, en Freud in dir Gegenwart, Frankf. Beit. z. Soz., vol. VI. 1957. 3 Ibd., p. 403. 56 CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 7. nalizada. La racionalidad en el sentido de Max Weber muestra aqu su doble rostro: ya no es slo la, instancia crtica del estado de las fuerzas producti- vas, ante el que pudiera quedar desenmascarada la represin objetivamente superflua propia de formas de produccin histricamente caducas, sino que es al mis- mo tiempo un criterio apologtico en el que esas mis- mas relaciones de produccin pueden ser tambin jus- tificadas como un marco institucional funcionalmente necesario. A medida que aumenta su fecundidad apo- logtica, la racionalidad queda neutralizada como instrumento de la crtica y rebajada a mero correc- tivo dentro del sistema; lo nico que todava puede decirse es, en el mejor de los casos, que la sociedad est mal programada. En la etapa del desarrollo cientfico y tcnico, las fuerzas productivas parecen entrar, pues, en una nueva constelacin con las rela- dones de produccin: ya no operan en favor de la ilustracin como fundamento de la crtica de las legi- timaciones vigentes, sino que se convierten en las mismas en base de la legitimacin. Y esto es lo que Marcuse considera histricamente nuevo. Pero si esto es as, no habr entonces que entender la racionalidad materializada en los sistemas de accin racional con respecto a fines como una racionalidad especficamente restringida?, esa racionalidad de la ciencia y de la tcnica no contendr ya en su seno, en lugar de reducirse, como pretende, a las reglas de la lgica y de la accin controlada por el xito, un apriori material surgido histricamente y por eso tam- bin superable histricamente? Marcuse responde con la afirmativa: Los principios de la ciencia moderna estaban estructurados a priori de forma que podan servir como instrumentos conceptuales para un uni- verso de controles productivos que se ejercen auto- 57 CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 8. mticamente. El operacionalismo terico vino al cabo a corresponderse con el prctico. El mtodo cientfico, que conduca a una dominacin cada vez ms eficiente de la naturaleza, proporcion despus tambin tanto los conceptos puros como los instrumentos para una dominacin cada vez ms efectiva del hombre sobre el hombre a travs de la dominacin de la naturaleza... Hoy la dominacin se perpeta y ampla no slo por medio de la tecnologa, sino como tecnologa; y sta proporciona la gran legitimacin a un poder poltico expansivo que engulle todos los mbitos de la cultura. En este universo la tecnologa proporciona tambin la gran racionalizacin de la falta de libertad del hom- bre y demuestra la imposibilidad tcnica de la reali- zacin de la autonoma, de la capacidad de decisin sobre la propia vida. Pues esta ausencia de libertad no aparece ni como irracional ni como poltica, sino ms bien, como sometimiento a un aparato tcnico que hace ms cmoda la vida y eleva la productividad del trabajo. La racionalidad tecnolgica, en lugar de eliminarlo, respalda de ese modo la legalidad del do- minio; y el horizonte instrumentalista de la razn se abre a una sociedad totalitaria de base racional4. La racionalizacin de Max Weber no es solamente un proceso a largo plazo de mutacin de las estruc- turas sociales, sino a la vez racionalizacin en el sentido de Freud: el verdadero motivo, el manteni- miento del dominio objetivamente caduco, queda ocul- to por la invocacin de imperativos tcnicos. Esta apelacin a imperativos tcnicos slo es posible por- que la racionalidad de la ciencia y de la tcnica ya es por su propia esencia una racionalidad del disponer, una racionalidad del dominio. 4 El hombre unidimens onal [1964J. Joaqun Mortiz, Mxicoi 1968. pp. 177 y ss. 58 CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 9. Esta idea de que la racionalidad de la ciencia es una formacin histrica la debe Marcuse tanto al estudio de Husserl sobre la crisis de las ciencias euro- peas como a la destruccin que Heidegger lleva a cabo de la metafsica occidental. Y en un contexto mate- rialista, tambin Bloch ha desarrollado la idea de que la racionalidad de la ciencia, desfigurada en trminos capitalistas, arranca tambin a la tcnica la inocencia de una simple fuerza productiva. Pero slo Marcuse convierte el contenido poltico de la razn tcnica en punto de partida analtico para una teora de la so- ciedad del capitalismo tardo. Y dado que a ese punto de vista no slo quiere desarrollarlo filosficamente, sino que tambin trata de probar su alcance para el anlisis sociolgico, bien podemos servirnos de l para poner de manifiesto las dificultades de esta concepcin. Y en este sentido voy a limitarme a apuntar una duda que ya aparece en el propio Marcuse. II 59 Si el fenmeno al que Marcuse liga su anlisis de la sociedad, a saber; el fenmeno de esa peculiar fusin de tcnica y dominio, de racionalidad y opresin, no pudiera interpretarse de otro modo que suponiendo que en el apriori material de la ciencia y de la tcnica se encierra un proyecto del mundo determinado por intereses de clase y por la situacin histrica, slo un proyecto, como gusta de decir Marcuse recurriendo al Sartre fenomenolgico; si eso es as, entonces no cabra pensar en una emancipacin sin una revolucin previa de la ciencia y la tcnica mismas: En algunos pasajes Marcuse casi no resiste la tentacin de enlazar esta idea de una nueva ciencia con la promesa, familiar CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 10. en la mstica juda y protestante, de una resurreccin de la naturaleza cada: promesa que, como es sabido, penetra a travs del pietismo suave en la filosofa de Schelling (y de Baader), reaparece en los manuscritos de economa y filosofa de Marx, constituye hoy la idea central de la filosofa de Bloch y, de forma re- flexiva, alimenta tambin las esperanzas ms secretas de Benjamin, Horkheimer y Adorno. Y as tambin Marcuse: Lo que quiero demostrar es que la ciencia, en virtud de su propio mtodo y sus conceptos, ha proyectado y fomentado un universo en el que la do- minacin de la naturaleza queda vinculada con la do- minacin de los hombres, lazo que amenaza con ex- tenderse como un destino fatal sobre ese universo en su totalidad. La naturaleza, comprendida y domeada por la ciencia, vuelve a aparecer de nuevo en el aparato de produccin y de destruccin, que mantiene la vida de los individuos, y la mejora, y los somete a la vez a los amos del aparato. As, la jerarqua ra- cional se fusiona con la social. Y en esta situacin, un cambio en la direccin del progreso, con capacidad para torcer ese fatal destino, tendra que influir tam- bin en la estructura de la ciencia misma, en el pro- yecto de la ciencia. Sin perder su carcter racional, sus hiptesis se desarrollaran en un contexto expe- riencial esencialmente distinto (en el de un mundo pa- cificado); a consecuencia de lo cual, la ciencia llegara a unos conceptos sobre la naturaleza esencialmente distintos y constatara hechos esencialmente distintos.5. Muy consecuentemente, Marcuse no solamente est pensando en un tipo distinto de construcciones te- ricas en la ciencia, sino tambin en una metodologa esencialmente distinta. El marco trascendental en el 60 5 Ibd., pp. 185 y s. CEME - Centro de Estudios Miguel Enrquez - Archivo Chile 11. que la naturaleza se convertira en objeto de una nueva experiencia, no sera el crculo funcional de la accin instrumental, sino que el punto de vista de la posible disposicin tcnica quedara sustituido por el de un carioso cuidado que liberara y desatara los potenciales de la naturaleza: existen dos formas de dominio: uno represivo y otro liberador6. A todo esto hay que replicar que la ciencia moderna slo podra ser concebida como un proyecto histricamen- te restringido si por lo menos fuera pensable un pro- yecto alternativo; adems, la definicin de una nueva ciencia alternativa tendra que comportar la definicin de una nueva tcnica. Pero basta esta simple consi- deracin para desanim...

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