Sequías e inundaciones: consecuencias del modelo extractivista. Por: Rafael Colmenares

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    07-Nov-2014

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"Sequas e inundaciones: consecuencias del modelo extractivista" Rafael Colmenares Link: http://shar.es/LK7fW

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  • 1. Sequas e inundaciones: consecuencias del modelo extractivistaCreado en Lunes, 04 Agosto 2014 03:46 : http://shar.es/LK7fW La sequa (que apenas comienza) era un hecho previsible, y hace tiempo sabamos cmo evitar las catstrofes ambientales. Pero se ha hecho poco porque el problema no es simplemente climtico: es un problema poltico. Rafael Colmenares* (Exvocero del Referendo por el Agua y miembro de Unin Libre Ambiental) Fenmeno conocido Segn el IDEAM, la sequa que estamos padeciendo se prolongar hasta marzo o abril del ao entrante y es consecuencia del fenmeno de El nio, que se encuentra en su fase inicial pero ya ha producido daos graves, especialmente en la costa caribe. Segn distintas fuentes, han muerto 15.000 reses en la Guajira y otras 32.000 en los dems departamentos de la costa. En la Mesa de los Santos se asfixiaron un milln de pollos y se han declarado 642 incendios forestales. Y estos daos ocurren cuando apenas comienza la sequa. Pero el problema no est en el fenmeno climtico en s mismo, como afirman el presidente Santos y el alto gobierno. El nio viene siendo observado desde la poca de la Conquista espaola y se ha estudiado desde por lo menos los comienzos del siglo XX, de modo que hay constancia de su incidencia en varias ocasiones a lo largo de ese siglo.
  • 2. Soluciones simplistas Lo que hace devastadora esta nueva aparicin de El nio es la vulnerabilidad creciente del territorio colombiano, resultante de la deforestacin, desecacin y contaminacin de los ecosistemas que han acompaado al modelo de explotacin econmica y ocupacin del territorio, modelo que adems han reforzado las polticas oficiales, particularmente en los ltimos gobiernos. Por eso, calificar la sequa que comienza a azotarnos como una calamidad natural o inevitable, que solo puede mitigarse con medidas de emergencia, es soslayar las causas profundas y complejas de la vulnerabilidad de Colombia a los eventos naturales propios de nuestra ubicacin geogrfica y de nuestro territorio. Paradjicamente, esas causas profundas son las mismas que producen la tragedia de las inundaciones cuando el fenmeno es el contrario, la denominada Nia. El presidente Santos y su gobierno han sido especialmente simplistas al enfrentar estos fenmenos. Cuando hace tres aos el pas qued inundado, incomunicado y arruinado por una temporada de lluvias ms fuerte de lo normal, el gobierno lo atribuy al cambio climtico, a la maldita nia y a las Corporaciones Autnomas Regionales (CAR). Lo que hace devastadora esta nueva aparicin de El nio es la vulnerabilidad creciente del territorio colombiano. En ese momento se invoc la tecnologa de punta, se anunciaron viaductos para eludir nuestra accidentada geografa y se lanz el programa Colombia Humanitaria (al frente del cual fue designado un ex banquero para garantizar la eficiencia), pero al poco tiempo se abandon la idea de reformar las CAR porque la propuesta del gobierno era demasiado centralista y no resisti las primeras crticas. Ahora se anuncian la perforacin de pozos por doquier pues nuestro pas es rico en aguas subterrneas, carro-tanques para abastecer a la poblacin, y una flota de helicpteros, equipados con el sistema bambi bucket para apagar los incendios. Pero las causas profundas no se mencionan, ni se relaciona la tragedia ambiental con el modelo de desarrollo extractivista que Santos hered de Uribe y que viene impulsando con ahnco. Desbordamiento del Ro Magdalena durante la temporada de lluvias del ao 2011. Foto: Sol Robayo
  • 3. Y sin embargo ese modelo es el causante principal de la vulnerabilidad ante el embate de los fenmenos naturales, los cuales se intensifican de cuando en cuando, pero que ahora son ms frecuentes debido al cambio climtico un fenmeno que tambin es consecuencia del enorme consumo de energa fsil que demanda el modelo productivo mundial. El modelo depredador El Estudio Nacional del Agua elaborado por el entonces Ministerio de Medio Ambiente con el apoyo de la Universidad Nacional, ya en 1996sealaba que Dicha problemtica tiene como factor determinante las formas de ocupacin del territorio y los sistemas de produccin, dentro de los cuales los sistemas tecnolgicos son particularmente significativos, como factores que alteran las condiciones de regulacin del ciclo hidrolgico; es decir la relacin bsica Suelo Agua Vegetacin Aire y la relacin sistmica entre los diferentes pisos altitudinales, creando los desfases en la disposicin espacial y temporal de la oferta y las condiciones de calidad de la misma, condiciones que explican los conflictos en la relacin Oferta Demanda hdrica y por tanto las limitaciones al desarrollo sostenible. Por su parte, el IDEAM, en el ao 2001, elabor el mapa del ndice de Escasez con proyecciones hasta el 2025 y advirti que para entonces el 59 por ciento de la poblacin colombiana no tendra acceso al agua. El pronstico se ha venido cumpliendo de manera lenta pero inexorable. Hay advertencias ms recientes, como la del defensor del pueblo, Jorge Armando Otlora, para quien esta situacin deja en evidencia la falta de planeacin de algunas autoridades administrativas para ofrecer soluciones estructurales a los problemas de abastecimiento de agua en forma oportuna, continua y con calidad para todos los ciudadanos, mxime cuando desde el ao pasado la Defensora ha venido sealando que el 10 por ciento de los municipios del pas enfrenta una situacin de alta vulnerabilidad. El ciclo hidrolgico en el territorio colombiano es particularmente complejo, pues estamos ubicados en la zona de confluencia intertropical y nos atraviesan tres grandes cordilleras. Esto, unido a la influencia de los dos mares que nos rodean y a la incidencia de la Amazona y la Orinoquia, hace que sobre nuestro territorio confluyan factores climticos diversos. Inundacin de cultivos en el Valle del Cauca. Foto: Sol Robayo
  • 4. El costo del deterioro ambiental se estima en 3,5 por ciento anual del PIB, una cifra sin duda alarmante. Esta conformacin otorga ventajas y beneficios como la enorme biodiversidad y la abundancia de agua (an somos la octava reserva de agua dulce del planeta). Pero al mismo tiempo impone un manejo muy cuidadoso de los ecosistemas, pues las ventajas naturales pueden convertirse en desventajas cuando se acta en contrava de su lgica. Eso es lo que ha ocurrido en Colombia a pesar de las sucesivas advertencias. Hace solo algunas semanas se dio a conocer el V Informe Nacional de Biodiversidad de Colombia, en cumplimiento de nuestra obligacin como pas miembro de la Convencin de Biodiversidad. El documento ratifica las tendencias de prdida de especies y hbitats que se viene observando desde hace ms de veinte aos y que ha causado problemas tan graves como las inundaciones del 2011 -ya casi olvidadas por los medios de comunicacin-. El Informe insiste en la disminucin de la cobertura vegetal, que decreci del 56,5 al 51, 4 por ciento del territorio nacional en los ltimos aos. El costo del deterioro ambiental se estima en 3,5 por ciento anual del PIB, una cifra sin duda alarmante. La sntesis del Informe podra ser: pasamos los umbrales de irreversibilidad, segn dijo Lorena Franco, una de las autoras del estudio. La cobertura vegetal es esencial para el buen funcionamiento del ciclo hdrico en un territorio donde el agua fluye de las alturas a las llanuras. Eliminar la vegetacin original, o sustituirla por pastos y monocultivos en gran escala, como han venido hacindolo terratenientes, mineros, agroindustriales y urbanizadores, entre otros, acelera la escorrenta y tiene consecuencias muy severas. El agua arrastra el suelo y sedimenta los ros; esto no solo causa inundaciones sino que impide la adecuada infiltracin y recarga de los acuferos: en el perodo lluvioso el agua pas de largo y no se alcanzaron los niveles requeridos de recarga, de modo que al llegar el periodo seco el agua es muy escasa. Por eso no hay duda alguna de que la causa de vulnerabilidad a las sequas y a las inundaciones es la misma: prdida de la cobertura vegetal ocasionada por el modelo de desarrollo depredador que hemos seguido. El derecho humano al agua Igual que en las inundaciones de hace tres aos, las principales vctimas de la sequa son los pobres. Segn el Defensor del Pueblo ya hay 18.000 nios guajiros en estado de desnutricin por carencia de agua, y de estos ya murieron los primeros quince.
  • 5. Es ms: segn esa entidad, en 2013 haba 322 municipios con poblaciones en alto riesgo de contraer enfermedades por la mala calidad del agua, lo cual implica un aumento considerable frente a los 283 municipios que en 2010 no reciban agua en condiciones aceptables. En suma, solo 250 de los 1.070 municipios examinados reciben agua potable. En la sequa actual, una ciudad importante como Santa Marta, rodeada de ros y al pie de la estrella fluvial de la Sierra Nevada, carece de agua potable, y hace tres aos las inundaciones dejaron sin servicio, durante varias semanas, a Manizales, Ccuta e Ibagu, adems de numerosos pueblos y ciudades pequeas, a la orilla de los ros. Es decir, ciudades grandes y pequeas siguen padeciendo de sed con el agua al cuello. La causa de vulnerabilidad a las sequas y a las inundaciones es la misma: prdida de la cobertura vegetal. Ni maldiciendo a la nia, como hace tres aos, ni comprando los bambi bucket va a resolverse el problema de fondo. Necesitamos comenzar a remover las verdaderas causas de estas catstrofes supuestamente naturales. Necesitamos con urgencia una poltica nacional del agua, que abarque desde la proteccin de los ecosistemas esenciales para el ciclo hidrolgico hasta las infraestructuras de acueducto, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, que devuelva el control del agua a un sector pblico reestructurado y vigilado por la ciudadana, y que haga efectivo el derecho humano al agua y el mnimo vital gratuito. Nada de esto ha hecho el gobierno Santos, ni el de su antecesor Uribe. Por eso les cabe un juicio de responsabilidades que debemos exigir los ciudadanos.