los juegos del hambre en llamas

  • Published on
    14-Jul-2015

  • View
    128

  • Download
    2

Embed Size (px)

Transcript

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    1

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    2

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    3

    CATCHING

    FIRE SUZANNE

    COLLINS

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    4

    PRENDIENDO

    FUEGO SUZANNE

    COLLINS

    TRADUCCIN DE LIBROJOVEN.BLOGSPOT.COM

    barnsdale11

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    5

    PARTE I LA CHISPA

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    6

    Aferro el termo entre mis manos incluso aunque hace tiempo que el calor del t se ha

    filtrado en el aire helado. Mis msculos estn contrados con fuerza frente al fro. Si una

    manada de perros salvajes fuera a aparecer en este momento, las probabilidades de escalar a

    un rbol antes de que atacaran no estn de mi parte. Debera levantarme, moverme algo, y

    trabajar en la rigidez de mis miembros. Pero en vez de ello me siento, tan inmvil como la roca

    debajo de m, mientras el amanecer empieza a iluminar el bosque. No puedo luchar contra el

    sol. Slo puedo mirar impotente cmo me arrastra hacia un da que he estado temiendo

    durante meses.

    Al medioda estarn en mi nueva casa en la Aldea de los Vencedores. Los periodistas, los

    cmaras, incluso Effie Trinket, mi antigua escolta, se habrn encaminado hacia el Distrito 12

    desde el Capitolio. Me pregunt si Effie an llevar esa estpida peluca rosa, o si ahora lucir

    algn otro color antinatural especialmente para el Tour de la Victoria. Tambin habr otros

    esperando. Personal para satisfacer todas mis necesidades en el largo viaje en tren. Un equipo

    de preparacin para embellecerme para apariciones en pblico. Mi estilista y amigo, Cinna,

    que dise los preciosos conjuntos que hicieron que la audiencia se fijara en m por primera

    vez en los Juegos del Hambre.

    Si fuera por m, intentara olvidarme completamente de los Juegos del Hambre. Nunca

    hablar de ellos. Fingir que no fueron ms que un mal sueo. Pero el Tour de la Victoria hace

    que eso sea imposible. Estratgicamente situado casi a medio camino entre los Juegos anuales,

    es la forma que tiene el Capitolio de mantener el horror fresco e inmediato. No slo nos

    obligan a nosotros en los distritos a recordar la mano de acero del poder del Capitolio cada

    ao, nos obligan a celebrarlo. Y este ao, yo soy una de las estrellas del espectculo. Tendr

    que viajar de distrito en distrito, levantarme delante de multitudes que me ovacionan mientras

    me odian en secreto, mirar a los rostros de las familias cuyos hijos he matado . . .

    El sol persiste en alzarse, as que me obligo a levantarme. Todas mis articulaciones

    protestan y mi pierna izquierda lleva tanto tiempo dormida que me lleva varios minutos de

    andar en crculos el poder devolverle la sensibilidad. He estado en el bosque tres horas, pero

    ya que no he intentado cazar en serio, no tengo nada que mostrar por ello. Ya no importa para

    mi madre y mi hermana pequea, Prim. Pueden permitirse comprar carne en la carnicera de la

    ciudad, aunque a ninguna nos gusta ms que la caza fresca. Pero mi mejor amigo Gale

    Hawthorne y su familia dependen del botn de hoy, y no puedo defraudarlos. Empiezo la

    caminata de hora y media que me llevar el recorrer nuestra lnea de trampas. Antes, cuando

    estbamos en el colegio, tenamos tiempo por las tardes para revisar la lnea y cazar y

    recolectar y an volver al trueque en la ciudad. Pero ahora que Gale se ha ido a trabajar a las

    minas de carbny yo no tengo nada que hacer en todo el dahe tomado el trabajo.

    1

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    7

    En este momento Gale ya habr fichado en las minas, tomado hacia las profundidades de la

    tierra el ascensor que revuelve el estmago, y estar golpeando en una veta de carbn. S

    cmo es todo all abajo. Cada ao en el colegio, como parte de nuestro entrenamiento, mi

    clase tena que recorrer las minas. Cuando era pequea, slo era incmodo. Los tneles

    claustrofbicos, el aire viciado, la oscuridad sofocante por todas partes. Pero despus de que

    mi padre y varios mineros ms murieran en una explosin, apenas si poda entrar en el

    ascensor. El viaje anual se convirti en una inmensa fuente de ansiedad. Dos veces me haba

    puesto tan enferma por la anticipacin que mi madre me hizo quedarme en casa porque

    pensaba que haba contrado la gripe.

    Pienso en Gale, quien slo est vivo en el bosque, con su aire fresco y su luz solar y su agua

    fresca y en continuo movimiento. No s cmo lo soporta. Bueno . . . s, lo s. Lo soporta

    porque es la forma de alimentar a su madre y a sus dos hermanos y su hermana pequeos. Y

    aqu estoy yo con toneladas de dinero, mucho ms que suficiente para alimentar ahora a

    nuestras dos familias, y l no quiere aceptar ni una sola moneda. Incluso es duro para l

    dejarme que le lleve carne, aunque con toda seguridad habra mantenido a mi madre y a Prim

    provistas si yo hubiera muerto en los Juegos. Le digo que me est haciendo un favor, que me

    vuelve loca estar todo el da por ah sentada. Incluso as, nunca dejo la caza cuando l est en

    casa. Lo que es fcil dado que trabaja doce horas al da.

    La nica vez que veo ahora a Gale es los domingos, cuando nos encontramos en el bosque

    para cazar juntos. An es el mejor da de la semana, pero ya no es como sola ser, cuando nos

    podamos contar el uno al otro cualquier cosa. Los Juegos han estropeado incluso eso. Sigo

    manteniendo la esperanza de que a medida que pase el tiempo recuperaremos la comodidad

    entre nosotros, pero una parte de m sabe que es intil. No hay vuelta atrs.

    Consigo un buen botn en las trampasocho conejos, dos ardillas, y un castor que nad

    hacia el artilugio de cable que dise el propio Gale. Es un hacha con las trampas, ajustndolas

    para que doblen rboles jvenes y as aparten a sus presas del alcance de depredadores,

    equilibrando troncos sobre delicados gatillos de palos, tejiendo cestas ineludibles para

    capturar peces. Mientras avanzo, recolocando cuidadosamente cada trampa, s que nunca

    podr imitar con exactitud su ojo para el equilibrio, su instinto por dnde cruzar la presa el

    camino. Es ms que experiencia. Es un don natural. Como la forma en que yo puedo disparar a

    un animal en casi total oscuridad y an as derribarlo con una nica flecha.

    Para cuando llego a la verja que rodea el Distrito 12, el sol est bien alto. Como siempre,

    escucho un momento, pero no est el delator zumbido de la corriente elctrica circulando por

    la cadena de cables. Casi nunca la hay, incluso aunque la cosa se supone que debera estar

    cargada a tiempo completo. Me retuerzo por la apertura en la parte baja de la verja y salgo en

    la Pradera, a slo un tiro de piedra de mi casa. Mi antigua casa. An podemos quedrnosla ya

    que oficialmente es el hogar designado para mi madre y hermana. Si ahora yo cayera muerta,

    ellas tendran que volver aqu. Pero por el momento, ambas estn felizmente instaladas en la

    nueva casa de la Aldea de los Vencedores, y yo soy la nica que utiliza el lugarcito achaparrado

    donde me cri. Para m, es mi verdadera casa.

    Ahora voy all a cambiarme la ropa. Cambiar la chaqueta vieja de cuero de mi padre por un

    abrigo fino de lana que siempre parece demasiado ceido en los hombros. Dejar mis suaves y

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    8

    gastadas botas de caza por un par de caros zapatos hechos a mquina que mi madre piensa

    que son ms apropiados para alguien de mi estatus. Ya he puesto a buen recaudo mi arco y

    mis flechas en un tronco hueco en el bosque. Aunque se agota el tiempo, me permito unos

    minutos para sentarme en la cocina. Tiene una cualidad de abandono, sin fuego en el hogar,

    sin mantel sobre la mesa. Lamento la prdida de mi vieja vida aqu. Apenas salamos adelante,

    pero saba dnde encajaba, saba cul era mi lugar en la red fuertemente entretejida que era

    nuestra vida. Deseara volver a ella porque, en retrospectiva, parece tan segura comparada

    con el ahora, en que soy tan rica y tan famosa y tan odiada por las autoridades del Capitolio.

    Un gemido en la puerta de atrs reclama mi atencin. La abro para encontrarme con

    Buttercup, el gato viejo y grun de Prim. Le disgusta la casa nueva casi tanto como a m y

    siempre la deja cuando mi hermana est en el colegio. Nunca nos hemos querido

    particularmente el uno al otro, pero ahora tenemos este nuevo vnculo. Lo dejo entrar, le doy

    un pedazo de grasa de castor, e incluso lo acaricio entre las orejas un ratito.

    Eres horroroso, ya lo sabes, verdad? Le pregunto. Buttercup empuja mi mano

    suavemente para ms caricias, pero tenemos que irnos. Vente, t.

    Lo levanto con una mano, cojo mi bolsa de caza con la otra, y los llevo a ambos hacia la

    calle. El gato se libera de un salto y desaparece bajo un arbusto.

    Los zapatos me aprietan en los dedos mientras ando haciendo crujidos por la calle de

    ceniza. Acortando por callejones y a travs de patios traseros llego a la casa de Gale en

    cuestin de minutos. Su madre, Hazelle, me ve a travs de la ventana, donde est inclinada

    sobre el fregadero de la cocina. Se seca las manos en el mandil y desaparece para encontrarse

    conmigo en la puerta.

    Me gusta Hazelle. La respeto. La explosin que mat a mi padre tambin se llev a su

    marido, dejndola con tres nios y un beb a punto de nacer. Menos de una semana despus

    de haber dado a luz, estaba fuera recorriendo las calles en busca de trabajo. Las minas no eran

    una opcin, con un beb que cuidar, pero se las arregl para conseguir la colada de varios

    comerciantes en la ciudad. A los catorce, Gale, el mayor de los hijos, se convirti en el principal

    soporte de la familia. Ya estaba anotado para las teselas, que le daban derecho a un escaso

    aporte de grano y aceite a cambio de aadir su nombre veces extra en el sorteo para

    convertirse en tributo. Por encima de eso, incluso entonces, era un dotado diseador de

    trampas. Pero eso no era suficiente para mantener a una familia de cinco sin Hazelle

    gastndose las manos hasta el hueso en esa tabla de lavar. En invierno sus manos se ponan

    tan rojas y agrietadas, que sangraban ante la mnima provocacin. An lo haran si no fuera

    por el blsamo que preparaba mi madre. Pero estn determinados, Hazelle y Gale, a que los

    otros nios, Rory de doce aos y Vick de diez, y la pequea Posy, de cuatro aos, nunca tengan

    que anotarse a las teselas.

    Hazelle sonre cuando ve la caza. Coge el castor por la cola, evaluando su peso.

    Va a hacer un bonito guiso. Al contrario que Gale, ella no tiene ningn problema con

    nuestro arreglo de caza.

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    9

    Buena piel, tambin. Respondo. Es reconfortante estar aqu con Hazelle. Evaluando

    los mritos de la presa, tal y como ha hecho siempre. Me vierte una taza de t de hierbas,

    alrededor del cual envuelvo mis dedos helados con agradecimiento. Sabes, cuando vuelva

    del tour, estaba pensando que tal vez llevara a Rory conmigo alguna vez. Despus del colegio.

    Ensearle a disparar.

    Hazelle asiente.

    Eso sera bueno. Gale quiere hacerlo, pero slo tiene los domingos, y creo que le gusta

    reservar esos para ti.

    No puedo evitar el rubor que inunda mis mejillas. Es estpido, por supuesto. Casi nadie me

    conoce mejor que Hazelle. Sabe qu vnculo comparto con Gale. Estoy segura de que mucha

    gente haba asumido que algn da nos casaramos incluso aunque yo nunca lo hubiera

    pensado. Pero eso era antes de los Juegos. Antes de que mi compaero tributo, Peeta Mellark,

    anunciara que estaba perdidamente enamorado de m. Nuestro romance se convirti en una

    estrategia clave para nuestra supervivencia en la arena. Slo que para Peeta no era slo una

    estrategia. No estoy segura de lo que fue para m. Pero ahora s que para Gale fue doloroso.

    Mi pecho se contrae mientras pienso cmo, en el Tour de la Victoria, Peeta y yo deberemos

    presentarnos como amantes otra vez.

    Me bebo el t a grandes sorbos a pesar de que est demasiado caliente, y me apart de la

    mesa.

    Debera irme yendo. Ponerme presentable para las cmaras.

    Hazelle me abraza.

    Disfruta de la comida.

    Absolutamente. Digo.

    Mi siguiente parada es el Quemador, donde tradicionalmente he hecho el grueso de mi

    trueque. Aos atrs haba sido un almacn para guardar carbn, pero cuando cay en desuso

    se convirti en un punto de encuentro para canjes ilegales, y despus floreci como un

    mercado negro a tiempo completo. Si atrae a elementos un tanto criminales, entonces yo

    pertenezco all, supongo. Cazar en los bosques que rodean el Distrito 12 viola por lo menos

    una docena de leyes y es castigable con la muerte.

    Aunque nunca lo mencionan, estoy en deuda con la gente que frecuenta el Quemador. Gale

    me dijo que Sae la Grasienta, la vieja que sirve sopa, empez una recoleccin para

    patrocinarnos a Peeta y a m durante los Juegos. Se supona que slo iba a ser algo del

    Quemador, pero mucha otra gente oy acerca de ello y pusieron su granito de arena. No s

    con exactitud cunto fue, y el precio de cualquier regalo en la arena era desorbitado. Pero por

    todo lo que s, fue la diferencia entre mi vida y mi muerte.

    An es raro abrir la puerta de delante con una bolsa de caza vaca, con nada que canjear, y

    en lugar de ello sentir el pesado bolsillo de monedas contra mi cadera. Intento pasar por

    tantos puestos como puedo, repartiendo mis compras de caf, bollos, huevos, hilo y aceite.

  • Traduccin de www.librojoven.blogspot.com

    10

    Despus se me ocurre comprarle tres botellas de licor blanco a una mujer manca llamada

    Ripper (NdT: Ripper significa Destripadora), la vctima de un accidente en la mina que fue lo

    bastante lista como para encontrar una forma de seguir con vida.

    El licor no es para mi familia. Es para Haymitch, quien fue el mentor mo y de Peeta durante

    los Juegos. Es hosco, violento y borracho la mayor parte del tiempo. Pero hizo su trabajoms

    que su trabajoporque por primera vez en la historia se les permiti ganar a dos tributos. As

    que sin importar quin sea Haymitch, tambin estoy en deuda con l. Y eso es para siempre.

    Estoy cogiendo el licor blanco porque hace varias semanas se qued sin l y no haba nada en

    venta y tuvo sndrome de abstinencia, dando sacudidas y gritndole a cosas aterradoras que

    slo l poda ver. Asust a Prim a muerte y, francamente, tampoco fue muy divertido para m

    el verlo as. Desde entonces se puede decir que he estado preparando una reserva slo por si

    acaso vuelve a faltar.

    Cray, nuestro agente de la paz en jefe, frunce el ceo cuando me ve con las botellas. Es un

    viejo con algunos mechones de pelo plateado peinados lateralmente sobre su brillante cara

    roja.

    Esa cosa es demasiado fuerte para ti, chica. l lo sabr bien. Junto a Haymitch, Cray

    bebe ms que nadie que yo haya conocido nunca.

    Oh, mi madre la usa en medicinas. Digo con indiferencia.

    Bueno, matara cualquier cosa. Dice, y planta sobre la mesa una moneda por una

    botella.

    Cuando llego al puesto de Sae la Grasienta, me impulso para sentarme sobre el mostrador y

    ordenar algo de sopa, que parece ser algn tipo de mezcla de calabaza y habas. Un agente de

    la paz llamado Darius se acerca y compra un cuenco mientras estoy comiendo. En lo que

    respecta a los agentes de la ley, es u...