“El jardín secreto” de frances hodgson burnett.

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    13-Apr-2017

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FRANCES HODGSON BURNETTEL JARDN SECRETOTEXTO TRADUCIDO Y ABREVIADODE MARIA OLIVIA DECOMBECOMENTARIO DE ANA MARIA LARRAINILUSTRACIONES DE SOLEDAD ESPINOSAEDITORIAL ANDRES BELLONinguna parte de esta publicacin, incluido el diseo de la cubierta, puedeser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningnmedio, ya sea elctrico, qumico, mecnico, ptico, de grabacin o defotocopia, sin permiso previo del editor.Primera edicin, 1987Primera reimpresin, 1992Dcimo tercera reimpresin, 2005 Editorial Andrs Bello Carmen 8, 4o piso, Santiago de ChileEDITORIAL ANDRES BELLO ARGENTINA S.A.Gorriti 4142 (1172) Buenos Airesandresbello@andresbelloar.comInscripcin N 89.985Esta dcimo tercera reimpresin se termin de imprimiren el mes de julio de 2005.Impresores: Grancharoff Impresores impresores@grancharoffomImpreso en Argentina /Printed in Argentina ISBN 956-13-0165-22NDICEFrances Hodgson Burnett ..........................4I. No ha quedado nadie.............................5II. Mary parte a Inglaterra ........................9III. A travs del pramo.............................12IV. Martha ............................................15V. El llanto en el corredor.........................23VI. En verdad, alguien lloraba ....................26VII. La llave del jardn..............................29VIII. El petirrojo que mostr el camino .........32IX. La ms extraa de las casas...................36X. Dickon..............................................40XI. El nido del tordo................................45XII. Puedo tener un pedazo de tierra?..........48XIII. Soy Colin .......................................52XIV. El joven raja....................................59XV. Construyendo el nido...........................64XVI. No lo har! ....................................68XVII. Una rabieta ...................................71XVIII. No debes perder tiempo....................73XIX. Ha llegado! ....................................76XX. Vivir para siempre............................79XXI. Ben Weatherstaff .............................82XXII. Al caer el sol ..................................85XXIII. Magia...........................................87XXIV. Djenlos rer..................................90XXV. La cortina.......................................93XXVI. Es mam!.....................................95XXVII. En el jardn ..................................98Comentario de Ana Mara Larrain ...............103Gua de trabajo......................................1053FRANCES HODGSON BURNETTNacida en 1849 en la ciudad inglesa de Manchester, en 1865 Frances Hodgson Burnett viaj, junto a su familia, a los Estados Unidos. All contrajo matrimonio con el doctor Swann M. Burnett, de quien se divorciara en 1898. Sin embargo, mientras llevaba su nombre haba llegado a ser una popular escritora de libros para jvenes. Por ello, profesionalmente continu firmando con el apellido de su primer marido.El pequeo lord Fauntleroy, novela inspirada en el propio hijo de la autora, alcanz un gran xito entre los jvenes y los nios. Para ellos, Frances Hodgson Burnett continu escribiendo numerosas obras, tales como Sara Crewe, El jardn secreto y Princesita. Tambin escribi algunos libros para adultos A fair barbarian y Through one administration y su autobiografa que titul Whom I know best of all.Los libros de Frances Hodgson Burnett se caracterizan por un estilo elegante, fcil y sentimental. A juicio de un crtico, la autora posee "buenas facultades de observacin que hacen interesante, incluso desde el punto de vista psicolgico y social, la lectura de sus obras".El pequeo lord Fauntleroy es una de las novelas ms populares de la literatura infantil. Casi podra definirse como un cuento de hadas, aunque en l no aparecen seres fabulosos. Son personas verosmiles que dan ilusin de realidad a una trama puramente fantstica.En El jardn secreto obra que, al igual que la anterior, fue llevada con gran xito a la pantalla la autora narra la historia de una nia solitaria y de carcter amargo. Poco a poco, en estrecho contacto con la naturaleza y con su magiaelementos que juegan un importante papel en la novela, la pequea protagonista cambia de manera de ser. Toda esta transformacin de su personalidad aparece hbilmente mezclada con la llegada de la primavera y el renacer de las flores y las plantas.4INO HA QUEDADO NADIECUANDO Mary Lennox se fue a vivir con su to a Misselthwaite Manor, todos decan que era una nia de aspecto muy desagradable; y era cierto. En su cara delgada se reflejaba una expresin amarga. Su cuerpo era flaco y pequeo; su pelo, de color amarillo, era fino y escaso; su rostro era tambin plido, quizs porque haba nacido en la India, en donde, por una razn u otra, enfermaba continuamente.Su padre haba sido empleado del gobierno ingls y sus obligaciones eran innumerables. Su madre, una mujer de gran belleza, slo se preocupaba de asistir a las ms alegres fiestas. Ella no quera tener una nia; por eso, cuando Mary naci, la entreg al cuidado de una aya a quien dio a entender que, para servir bien a la Mem Sahib* deba mantenerla alejada de su presencia.As, esta nia irritable, dbil y fecha estuvo siempre lejos de su madre. Ella slo recordaba haber visto a su alrededor las caras morenas de su aya y de los dems sirvientes hindes. Estos, para que no llorara o molestara a la Mem Sahib, la obedecan y le daban gusto en todo. De esta manera, al cumplir los seis aos, Mary se haba con-vertido en un ser tirnico y egosta. La joven institutriz inglesa contratada para ensearle a leer y escribir le tom tal antipata que a los tres meses dej su trabajo. Otro tanto ocurri con las institutrices que la sucedieron, y si a Mary no le hubiera interesado verdaderamente saber lo que contenan los libros, ni siquiera habra aprendido a leer.Tena casi nueve aos cuando una maana de intenso calor la nia despert muy malhumorada. Se enfad aun ms al ver a su lado a una sirvienta que no era su aya.Por qu has venido? pregunt. Yo no quiero que te quedes. Envame a mi aya.La mujer, que se vea asustada, slo atin a tartamudear que su aya no poda acudir. Mary se enfureci de tal manera que la sirvienta, cada vez ms atemorizada, slo atinaba a repetir que el aya no poda cuidar a la Missie Sahib.**Esa maana pareca haber algo misterioso en el aire y nada era como de costumbre. Varios empleados haban desaparecido y aquellos a quienes Mary divis se escabullan o corran con caras cenicientas y asustadas. Pero nadie dijo nada a la nia acerca de lo que suceda y tampoco su aya fue a verla. A medida que avanzaba la maana, Mary se senta cada vez ms sola; se dirigi al jardn y comenz a jugar bajo un rbol cerca de la casa.Mientras finga hacer pequeos ramos de hibiscos rojos, su enojo se fue intensificando, al mismo tiempo que murmuraba por lo bajo todas aquellas palabras y nombres desagradables que dira a su aya en cuanto volviera.De pronto, escuch a su madre. Ella haba salido al corredor y hablaba con voz extraa a un joven que ms pareca un muchacho. Mary saba que era un oficial recin llegado de Inglaterra. La nia los observ fijamente, en particular a su madre, a quien siempre admiraba cuando tena la oportunidad, puesto que la Mem Sahib Mary a menudo la llamaba as era una mujer alta, delgada y muy hermosa, de grandes y * Nombre con que los hindes denominaban a las seoras europeas.** Nombre que daban los hindes a las nias europeas.5sonrientes ojos. Sus finas ropas parecan flotar y a Mary le haca el efecto que siempre estaban cubiertas de encajes. Pero esa maana sus ojos no sonrean; al contrario, se vean grandes y asustados mientras, con expresin implorante, se alzaban hacia el joven oficial a quien habl con voz trmula:De verdad, es tan seria la situacin? la oy decir Mary.Muy grave contest el joven. Terrible, seora Lennox. Hace dos semanas que usted debera haberse dirigido a las montaas.La Mem Sahib se retorci las manos.Ya s que lo debiera haber hecho! exclam. Slo me qued para asistir a esa estpida fiesta. Qu tonta fui!En ese momento se escuch un fuerte y prolongado lamento que provena de las habitaciones de los sirvientes. Mary empez a temblar de la cabeza a los pies.Qu pasa? Qu sucede? pregunt la seora Lennox.Alguien ha muerto respondi el joven. Usted no me dijo que haba estallado entre sus sirvientes.No lo saba! grit la Mem Sahib. Venga conmigo! Venga! dijo, y corri hacia el interior de la casa.A partir de ese momento los hechos se sucedieron en forma terrible y, por fin, Mary comprendi el misterio de la maana. Se haba declarado una violenta epidemia de clera y las personas moran por cientos. El aya se haba indispuesto durante la noche y su muerte fue la causa del lamento de los sirvientes. Antes de finalizar el da, fallecie-ron otros empleados, y los que an quedaban vivos huyeron presas del terror. El pnico se extendi por la ciudad porque en casi todos los hogares haba vctimas de la enfermedad.En medio de la confusin y el desconcierto del da siguiente, Mary se escondi en su habitacin. Como nadie se acord de ella, qued en la ms completa ignorancia de los graves sucesos que ocurran en la casa. Durante muchas horas estuvo sola y a intervalos durmi y llor. nicamente saba que haba muchos enfermos y hasta ella llegaban misteriosos y extraos sonidos. En un momento se desliz hasta el desierto comedor en donde quedaban restos de comida. El desorden de las sillas y platos indicaba que, por alguna razn, alguien los haba empujado al levantarse de improviso. La nia comi algunas frutas y galletas y, como tena sed, bebi un vaso de vino dulce que estaba all, a medio consumir. Luego, sintindose adormecida, volvi a encerrarse en su dormitorio. Los gritos que oa a lo lejos y el ruido de pasos precipitados la asustaban, pero el vino le provoc tanto sueo que pronto ya no pudo mantener los ojos abiertos. Se recost y por largas horas durmi profundamente sin saber lo que pasaba a su alrededor.Cuando despert, se qued tendida mirando hacia la pared. El silencio era absoluto. No se escuchaban voces ni pasos. Mary pens que quizs los enfermos se habran mejorado y todos los problemas estaban ya solucionados. Se pregunt entonces quin cuidara de ella ahora que su aya haba muerto. Probablemente le buscaran otra. No llor, pues no era una nia afectiva y jams se preocupaba de los dems. Pero estaba asustada y tambin resentida porque nadie se acordaba de su existencia. Sin embargo, pensaba, si haban mejorado seguramente alguien la recordara y volvera a buscarla.Pero no lleg nadie y mientras segua tendida en su cama, la casa pareca cada vez ms silenciosa. Repentinamente escuch algo que se arrastraba bajo la estera. Se dio vuelta y vio deslizarse una pequea serpiente que la observaba con ojos que parecan 6joyas. Mary no se asust pues saba que ese pequeo animal no le hara dao. Al contrario, ms bien pareca querer salir cuanto antes de la habitacin. Y, en efecto, poco despus se desliz bajo la puerta y desapareci de su vista."Qu extrao y silencioso est todo! se dijo. Es como si en la casa no hubiera nadie ms que la serpiente y yo"Casi al mismo tiempo escuch unos pasos que se acercaban. Eran pasos de hombres que entraban en la casa hablando en voz baja. Nadie sali a recibirlos y pareca que ellos mismos abran puertas y las volvan a cerrar.Qu desolacin! oy decir Mary. Y esa preciosa mujer! Supongo que la nia tambin, pues o decir que haba una nia, a pesar de que nadie la conoce.Cuando unos minutos ms tarde abrieron la puerta de la habitacin de Mary, ella se encontraba de pie. Los dos hombres vieron a una pequea y fea nia con el entrecejo fruncido porque estaba empezando a tener hambre y a sentirse abandonada. Uno de los primeros en descubrirla fue un oficial a quien Mary haba visto en compaa de su padre. Pareca cansado y preocupado, mas, al verla, se sorprendi de tal manera que dio un salto hacia atrs.Barney! grit. Que Dios nos ampare! En un lugar como ste hay una nia! Quin eres?Soy Mary Lennox dijo la nia, enderezndose. Ella pens que el hombre era muy mal educado al llamar la casa de su padre "un lugar como ste!". Me qued dormida cuando se enfermaron de clera y recin he despertado. Por qu no vinieron a buscarme?7Es la nia que nadie conoca! exclam el hombre volvindose a sus compaeros. Se olvidaron de ella!Por qu se olvidaron de m? pregunt Mary golpeando el suelo con el pie. Por qu no viene alguien?El joven llamado Barney la mir con pena y Mary pens que haba parpadeado como para librarse de una lgrima.Pobre pequeita! exclam. No ha quedado nadie que pueda venir.De esta extraa y repentina manera, Mary descubri que ya no tena padre ni madre. Haban muerto durante la noche y los haban sacado rpidamente de la casa. Los sirvientes que sobrevivieron abandonaron el lugar sin acordarse para nada de la existencia de la Missie Sahib. Esta era la razn por la cual la casa pareca tan quieta. Era verdad que all no se encontraban ms que Mary y la serpiente.8IIMARY PARTE A INGLATERRAComo Mary apenas conoca a su madre, era difcil que le tuviera mucho cario; y ahora que ella no exista, no le haca falta. Seguramente una nia mayor se habra inquietado al quedar sola, pero Mary era muy pequea. Adems, estaba acostumbrada a tener a su alrededor personas que cuidaban de ella y dio por descontado que continuaran hacindolo. Como era una nia ensimismada, al encontrarse sin familia centr ms que nunca su inters en su propia persona. Su mayor preocupacin era saber si en la casa en la que ira a vivir encontrara gente amable que le diera todo lo que ella pidiera, como suceda en tiempos de su aya y de los sirvientes hindes.Desde un comienzo, ella supo que su estancia en casa del pastor ingls, adonde la haban conducido, sera corta. No le gust el lugar. El pastor era pobre y tena cinco hijos ms o menos de la misma edad que peleaban continuamente entre s. Adems, Mary odiaba el desorden que haba en la casa. Se comport en forma tan desagradable que, a los dos das, los nios ya no queran jugar con ella.Al finalizar la semana, uno de los nios le dijo que haba escuchado a sus padres decir que la llevaran a Inglaterra a casa de su to Archibald Craven. La noticia la alegr, a pesar de que no saba nada acerca de l.Mis padres dicen que vive en una enorme y desolada casa de campo dijo el nio. No recibe visitas y tampoco quiere ver a nadie. Es un jorobado horrible.No lo creo respondi Mary; le volvi la espalda y se tap los odos para no escuchar nada ms sobre el asunto.En los das que siguieron ella pens mucho en su futuro en casa de su to. Sin embargo, el da en que le anunciaron que navegara a Inglaterra, fingi no interesarse por lo que decan. Su actitud desconcert a la familia del pastor. La seora procur mostrarse cariosa con la nia e incluso quiso darle un beso de despedida, pero Mary le quit la cara.Es probable que si sus padres se hubieran interesado en ella, Mary habra aprendido a comportarse con quienes la rodeaban. Pero la indiferencia con que siempre la trataron y el mismo hecho de que muchas personas ni siquiera conocieran su existencia haban marcado su carcter.Mary efectu la larga travesa hasta Inglaterra al cuidado de una seora inglesa que llevaba a sus hijos al colegio. En Londres la esperaba la seora Medlock, ama de llaves del seor Craven, en cuya compaa hara el viaje hacia el campo. La seora Medlock era una mujer corpulenta, de mejillas rojas y vivos ojos negros. A Mary no le simpatiz, lo que no era de extraar, porque en general no le gustaba ninguna persona. A su vez, al ama de llaves tampoco le entusiasm la nia.Entretanto Mary senta enorme curiosidad por saber detalles acerca de su to y sobre la casa adonde se dirigan. Qu clase de lugar sera? Le gustara? Qu era ser jorobado? Ella no conoca a ninguno o quizs no existan en la India.Desde que Mary viva en casas ajenas y no contaba con su aya, se senta muy sola. A menudo le venan a la mente preguntas que antes nunca se le haban ocurrido. Se preguntaba por qu, a diferencia de otros nios, sus padres jams le haban demostrado 9cario. Slo contaba con los sirvientes, comida y vestidos, pero a nadie le importaba ella.Al subir al tren que las llevara al campo, Mary se sent en una esquina del compartimiento con expresin aburrida y preocupada. No tena nada para leer, por lo que junt sus pequeas y enguantadas manos sobre la falda. Su vestido negro la haca verse aun ms amarilla que de costumbre y su pelo claro sobresala flcido bajo su negro sombrero."Pocas veces he visto a una nia de aspecto tan malhumorado", pens la seora Medlock. Ella no estaba acostumbrada a ver que nias de la edad de Mary se sentaran rgidas y quietas sin hacer nada. Al fin, cansada de observarla, el ama de llaves habl con voz dura, pero animadamente.Supongo que debo prevenirla dijo. La llevo a un lugar bastante extrao.Mary no contest y la seora Medlock se desconcert ante la aparente indiferencia que demostraba la nia. Luego de una pausa, continu:En cierto modo es un lugar grandioso, pero deprimente. El seor Craven est muy orgulloso de su propiedad y la quiere aunque de una manera ms bien melanclica. La casa, situada al borde del pramo, fue construida hace seiscientos aos. Tiene cerca de cien habitaciones, aunque la mayora est cerrada con llave. Hay valiosas pinturas y hermosos muebles antiguos que han estado all por aos. A su alrededor se extiende un enorme parque con flores y rboles cuyas ramas en ocasiones rozan la tierra.La seora Medlock hizo una pausa y repentinamente dijo:Pero no hay nada ms.Sin querer, Mary haba escuchado. La descripcin de la casa le interes, puesto que difera de todo cuanto ella haba conocido hasta el momento. Adems, lo nuevo siempre la atraa. Pero no quiso demostrar el inters que senta y continu muy quieta. Su aparente indiferencia era una de las caractersticas ms desagradables de su tempera-mento.Bueno dijo la seora Medlock. Qu le parece?No lo s contest la nia. No conozco esa clase de lugares.La explicacin hizo rer a la vieja seora.Por favor! exclam. Parece el comentario de una persona mayor. Es que no le interesa?La verdad es que no importa si me interesa o no dijo Mary.Tiene razn repuso la seora Medlock. No entiendo por qu la han trado a vivir a Misselthwaite Manor, a no ser que para el seor Craven sea la solucin ms sencilla. El no se molestar por usted, se lo aseguro; jams se ha incomodado por nadie.Repentinamente se detuvo como si recordara algo que no deba mencionar.l tiene la espalda torcida dijo, finalmente. Eso hizo de l un joven amargado, a pesar de su dinero y de su enorme casa. Slo cambi cuando se cas.Aun cuando Mary no quera demostrar inters por lo que la seora Medlock le contaba, la mir con sorpresa. Jams pens que el jorobado fuera casado. Al advertir su mirada de atencin, el ama de llaves continu su relato. A ella le gustaba hablar y sta era una buena manera de acortar el trayecto.Era una dulce y preciosa mujer y l estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella. Nadie crey que esa joven se casara con l, pero lo hizo. Incluso hubo personas 10que pensaban que se casaba por su dinero, pero yo estoy segura de que no fue as. Cuando ella muri...Mary dio un salto involuntario.Ah, falleci! exclam sin quererlo. En ese momento la nia record un cuento que haba ledo. Este trataba de un pobre jorobado y de una princesa, por lo que Mary sinti mucha pena por el seor Craven.S, muri contest la seora Medlock. La muerte de su esposa lo convirti en un hombre muy extrao. Ahora no le interesan las personas, ni quiere ver a nadie. Se pasa la mayor parte del tiempo viajando, y cuando est en Misselthwaite se encierra en el ala oeste de la casa y no deja entrar ms que al viejo Pitcher, quien lo cuid de nio y conoce su manera de ser.Pareca una historia salida de un libro y la nia qued muy deprimida. La perspectiva de vivir en casa de su to habra sido ms alentadora si la hermosa seora an viviera.No espere ver al seor Craven, porque le apuesto diez a uno que no lo ver continu la seora Medlock. Tampoco confe en que encontrar personas con quienes hablar. Tendr que jugar sola. Se le indicarn las habitaciones a las que puede entrar, pero el jardn es suficientemente grande para usted. Adems, no podr deambular ni husmear dentro de la casa, el seor Craven no lo aceptar.Yo no tengo intenciones de husmear dijo la pequea Mary con amargura. En un momento determinado haba sentido compasin por su to, pero ante las explicaciones del ama de llaves dej de tenerle lstima y pens que bien se mereca lo que le haba sucedido. Resentida, dio vuelta la cara hacia la ventanilla del tren sobre la cual azotaba una lluvia gris. Ante sus ojos, el paisaje se volva cada vez ms obscuro, y al observarlo fijamente, sus ojos se fueron cerrando hasta que se qued dormida.11IIIA TRAVS DEL PARAMOMary durmi largamente y slo despert en el momento en que la seora Medlock le ofreca pollo, carne fra, pan y mantequilla que haba comprado en una de las estacio-nes. Poco despus, la nia volvi a dormirse en su rincn, arrullada por el montono caer de la lluvia que golpeaba contra el vidrio.Ya empezaba a obscurecer y el tren se haba detenido cuando sinti que el ama de llaves la remeca.Despierte dijo. Ya es hora de que abra los ojos. Estamos en la estacin de Thwaite y debemos bajar del tren, aunque todava tenemos un largo trayecto por recorrer.La estacin era pequea y al parecer ellas fueron las nicas pasajeras que descendieron. El jefe de la estacin se acerc amablemente a saludarlas y les dijo:El carruaje las est esperando.Frente a la plataforma las aguardaba una berlina. A Mary le gust mucho el carruaje, lo mismo que el elegante criado que la ayud a subir y que, luego de cerrar la puerta, se situ junto al cochero. A la nia tambin le agrad el confortable y acolchado asiento, pero, como no quera volver a dormir, prefiri mirar por la ventana, ansiosa de observar el camino que la llevara hasta ese extrao lugar al cual se dirigan. El ama de llaves se haba quedado silenciosa. Aun cuando no era tmida y no estaba asustada, Mary senta cierta aprensin ante lo que poda sucederle en una casa situada al borde del pramo y con cien habitaciones, la mayora bajo llave.Repentinamente le pregunt a su acompaante.Qu es un pramo?Si en diez minutos ms mira por la ventana lo ver contest la mujer. Antes de llegar a la casa tenemos que recorrer una cinco millas a travs del pramo de Missel. Sin embargo, para ese entonces, estar obscuro y no podr apreciarlo con claridad, pero algo lograr ver.La nia no hizo ms preguntas. En la obscuridad de su rincn esper ansiosamente sin despegar los ojos de la ventana. A travs de ella slo poda vislumbrar ciertos detalles del camino con los rayos de luz que proyectaban los faroles colocados a ambos lados del carruaje. Luego de abandonar la estacin, haban cruzado un pequeo pueblo de casas blanqueadas, en el que se distinguan las luces de la taberna. Pronto pasaron frente a la iglesia y la casa parroquial y cruzaron una o dos tiendas cuyos escaparates exhiban juguetes, dulces y una gran variedad de artculos. Al dejar el pueblo, se encontraron en la carretera a cuyos lados slo se vean setos y rboles. Nada ms despert el inters de Mary durante el trayecto que le pareci muy largo.Sbitamente, los caballos cambiaron de paso. Ahora marchaban con lentitud, como si fueran subiendo un cerro. Poco despus, incluso los setos y los rboles desaparecieron de la vista. Como Mary no perciba nada, excepto la densa obscuridad que la rodeaba, se inclin hacia adelante presionando su cara contra el vidrio. En ese momento, el carruaje se sacudi.Eh! Seguro que ya llegamos al pramo dijo la seora Medlock.12Los faroles del carruaje alumbraban con una luz amarillenta el spero camino que pareca haber sido abierto entre matorrales y pequeos arbustos, y que su superficie se extendiera hacia el infinito. Mientras tanto, el viento soplaba produciendo un sonido salvaje e impetuoso.Esto no es el mar, verdad? dijo Mary, volvindose hacia su compaera.No, no lo es contest el ama de llaves. Ni es campo, ni montaas; slo millas y millas de tierra yerma en la cual nada crece, excepto el brezo, el tojo y la retama. Aqu viven slo algunos mampatos y ovejas.Siento una sensacin como si estuviera en medio del mar; al menos suena como si lo fuera dijo Mary.Es el viento que sopla a travs de los matorrales dijo la seora Medlock. A m me parece salvaje y montono, pero para muchas personas este lugar es muy hermoso, especialmente cuando florece el brezo.Por largo tiempo siguieron su camino en medio de la obscuridad y aunque la lluvia se detuvo, alrededor del carruaje silbaban rfagas de viento que producan extraos sonidos. El camino suba y bajaba y en varias ocasiones el coche cruz pequeos puentes bajo los cuales corra el agua vertiginosamente. Mary tena la impresin de que el camino no terminara nunca, y que el ancho y desolado pramo era un extenso ocano que cruzaban a travs de una seca franja de tierra.No me gusta. De verdad no me gusta se dijo, apretando firmemente sus delgados labios.Al fin, despus de subir una pequea loma, atisbaron una luz. El ama de llaves suspir profundamente con alivio.Poco ms tarde, el carruaje traspasaba las rejas del parque; pero an quedaban dos millas por recorrer antes de llegar a la casa. El camino de entrada estaba bordeado de altos rboles cuyas ramas se entrecruzaban en la cima y daban la impresin de una larga bveda.Al salir de esa obscura avenida se encontraron en un gran espacio abierto. El coche se detuvo frente a una inmensa casa no muy alta, que pareca extenderse alrededor de un patio de piedra. En un comienzo, Mary pens que la casa estaba a obscuras, pero, al bajar del carruaje, divis una pequea luz en una ventana del segundo piso.La gran puerta de entrada estaba formada por curiosos y macizos paneles de roble adornados con enormes clavos y rematados de barras de fierro. Penetraron al vestbulo.Una dbil luz daba una sensacin irreal a los rostros de los retratos que colgaban de la pared y a las armaduras que lo adornaban. Mary prefiri no mirarlos. De pie sobre el suelo de piedra, la nia se vea ms pequea y exigua que nunca y ella, por su parte, se senta perdida e insignificante.Un hombre pulcro y delgado esperaba cerca del empleado que les abri la puerta.Deber llevarla a su habitacin dijo con voz ronca a la seora Medlock. El no quiere verla, porque parte maana a Londres.Muy bien, seor Pitcher contest el ama de llaves. Siempre puedo actuar bien cuando s lo que se espera de m.Lo que se espera de usted, seora Medlock dijo el seor Pitcher, es que trate de no molestar al seor y que l no tenga que mirar lo que no quiere ver.Luego de estas palabras, Mary Lennox fue llevada al segundo piso a travs de una ancha escala. Despus de recorrer un largo pasadizo, subir unos peldaos y atravesar 13varios corredores, lleg ante una puerta abierta. Adentro la esperaban el fuego encendido y la cena servida sobre la mesa.El ama de llaves le dijo sin ningn miramiento:Bien, aqu la dejo. Esta habitacin y la que sigue son el lugar donde usted vivir. Y, no olvide!, no debe moverse de ellas.As fue como Mary Lennox lleg a Misselthwaite Manor. Nunca en su vida se haba sentido ms contrariada.14IVMARTHAA la maana siguiente, Mary despert al escuchar el ruido que haca una joven mucama al limpiar la parrilla de la chimenea. Por unos minutos la observ; luego inspeccion la habitacin. Jams haba visto un dormitorio tan tenebroso y raro. Las enormes paredes estaban cubiertas de tapiceras bordadas, en las que bajo los rboles se vean algunas personas fantsticamente vestidas y, al fondo, aparecan las torres de un castillo. Al mirarlas, Mary sinti la impresin de que ella tambin formaba parte de la escena. A travs de la ventana vio un paisaje sin rboles que se extenda hacia lo alto y que pareca un mar violceo e interminable.Qu es eso? pregunt apuntando hacia la ventana.Martha, la joven mucama, se enderez y respondi:Es el pramo. Le gusta?No dijo Mary. Lo odio.Eso le sucede porque no est acostumbrada a l replic Martha, volviendo a la parrilla. Ahora le parece grande y desolado. Pero algn da le gustar.Le gusta a usted? inquiri Mary.Oh, s! Claro que me gusta contest Martha alegremente, mientras continuaba puliendo la parrilla. Me encanta! A m no me parece desolado. Veo en l miles de cosas; adems, tiene un perfume muy agradable. Es precioso en primavera, lo mismo en el verano cuando el brezo florece y huele a miel. Hay tanto aire fresco que el cielo se ve muy alto. Entretanto, las ovejas hacen travesuras saltando y cantando. Por ningn motivo vivira lejos de aqu!Mary la escuchaba perpleja. Los sirvientes en la India eran muy diferentes a Martha. Jams hablaban as a sus amos. Se les ordenaba trabajar y jams preguntaban el porqu. Ella nunca haba dicho a un sirviente "por favor", ni tampoco "gracias"; adems, acostumbraba maltratar a su aya. Ahora se preguntaba qu hara esta muchacha si ella la tratara as. Martha era una joven regordeta y sonrosada, con cara de buena persona; pero, al mismo tiempo, tena aspecto decidido y era bien posible que no se dejara maltratar por una nia y que, incluso, le pegara si ella no se comportaba bien.Usted es una mucama muy rara dijo Mary, altaneramente.Riendo, sin perder su buen humor, Martha se sent sobre los talones con la escobilla en la mano.Eh! Ya lo s dijo. Si hubiera una seora en Misselthwaite, seguramente no se me habra permitido ser una de las mucamas. Slo me habran dado trabajo en el lavadero. S que no soy muy bien educada, pero esta casa tampoco es corriente. Con excepcin del seor Pitcher y de la seora Medlock, nadie lleva las riendas de la casa. Al seor Craven no le interesa lo que sucede aqu y, adems, generalmente est de viaje. Mi puesto se lo debo a la bondad de la seora Medlock.Va a ser mi mucama? pregunt Mary, con la misma voz imperiosa que usaba en la India.Martha sigui restregando la parrilla.15Soy la mucama de la seora Medlock dijo con firmeza. Y ella, a su vez, lo es del seor Craven. Pero en algunas ocasiones ser su mucama, aunque estoy segura de que no necesitar demasiada ayuda.Pero quin me ayudar a vestirme? pregunt Mary.Es que no puede vestirse sola? dijo Martha mirndola fijamente.Por cierto que no! contest Mary indignada. Jams lo he hecho. Naturalmente, mi aya era quien me vesta.Bueno, ya es tiempo de que aprenda dijo Martha sin darse cuenta de su insolencia. No hay duda de que le har muy bien. Mi mam dice que algunos hijos de seores son tontos, porque tienen empleados que los baan, los visten o los llevan de paseo, como si fueran tteres.Es diferente en la India dijo Mary desdeosamente, aunque casi no poda tolerar lo que oa.Pero Martha no se abrumaba con facilidad.Eh!, no dudo de que debe ser diferente contest con simpata. Es probable que eso se deba a la enorme cantidad de gente de color que vive all. Cuando supe que usted vena de la India, cre que era de color.Mary se sent furiosa en la cama.Qu! exclam. Pens que yo era una nativa? Hija de cerdos!Martha la mir muy colorada.A quin cree que est insultando? dijo. Esta no es la forma como se comporta una seorita; adems no debe molestarse por lo que he dicho. Crame, no tengo nada en contra de la gente de color, jams he visto uno. Esta maana, cuando entr a encender el fuego, me acerqu en puntillas a su cama y con cuidado levant la sbana para mirarla bien. Ah estaba usted tan blanca como yo, aunque su cara tiene un color bastante amarillo.Mary ni siquiera trat de controlar su rabia y su humillacin.Estaba furiosa, pero se encontraba tan desamparada que, ante la sincera mirada de la mucama, se sinti de pronto horriblemente sola, lejos de todo lo que haba sido su vida y de los que la conocan. Se tir boca abajo sobre las almohadas y empez a sollozar tan desesperadamente, que la buena Martha, un poco asustada y llena de compasin, se acerc a la cama y le dijo:Eh!, no llore. No me di cuenta de que la estaba disgustando. Tal como usted dijo, yo no s nada de nada. Le pido perdn; pero, por favor, deje de llorar.El tono amistoso y consolador de la joven mucama tuvo buen efecto. Al poco rato Mary dej de llorar y se qued quieta. Martha la mir con verdadero alivio.Ya es hora de levantarse le dijo luego. La seora Medlock me orden traerle la bandeja con su desayuno a la otra sala, que ha sido arreglada especialmente para usted. Ahora levntese y la ayudar con los botones que, estoy segura, es lo nico que no puede hacer sola.Cuando por fin Mary decidi levantarse, observ que los vestidos que Martha sac del ropero para ella no eran los que haba usado al llegar.Esos no son mis vestidos dijo. Los mos son negros.Esta es la ropa que deber ponerse contest Martha. El seor Craven orden a la seora Medlock que la comprara en Londres. El no quiere verla de negro vagando como alma en pena por la casa, la que se vera aun ms triste de lo que es. Mi madre, que 16siempre sabe lo que se debe hacer, opina que tiene toda la razn; a ella tampoco le gusta el negro.Yo tambin odio las cosas negras dijo Mary.Martha, acostumbrada a abotonar a sus hermanitas, jams se haba encontrado con una nia que se mantena inmvil para que la vistieran, como si no tuviera pies ni manos.Por qu no se pone usted misma los zapatos? pregunt a Mary, cuando ella extendi el pie.Mi aya lo haca dijo Mary, mirndola fijamente; sa era la costumbre.Continuamente usaba esas mismas palabras en la India, pues saba que, al decirlas, se acababan las discusiones. Mas ahora se daba cuenta de que en Misselthwaite Manor le ensearan nuevas cosas, como colocarse los zapatos y los calcetines, o levantar las prendas esparcidas por el suelo. Si Martha hubiera sido una mucama bien entrenada, probablemente habra asumido una actitud ms sumisa y respetuosa y habra ayudado mucho ms a la nia. Pero ella era slo una rstica joven de la regin de Yorkshire, educada en una cabaa con un enjambre de hermanos que aprendan desde muy jvenes a cuidar de s mismos. Por su parte, si Mary Lennox hubiera sido una nia dispuesta a entretenerse, habra redo de la soltura con que Martha hablaba de sus cosas. En cambio, la escuchaba muy sorprendida por las libertades que se tomaba. En un comienzo, no se interes por la charla familiar y bondadosa de la joven; slo gradualmente fue fijando en ella su atencin.Si usted los viera! deca Martha. Somos doce, y mi padre gana diecisis chelines a la semana. Mam tiene que hacer milagros para dar a mis hermanos su plato de avena. Como ellos juegan y se revuelcan todo el da en el pramo, mam dice que el aire los engorda y que comen pasto como los mampatos. Mi hermano Dickon tiene doce aos y tiene su propio mampato.De dnde lo sac? pregunt Mary. Lo encontr en el pramo. Cuando era pequeito se hicieron amigos y ahora lo sigue e incluso deja que se suba sobre l. Dickon es muy amable con los animales y ellos lo quieren mucho.Mary jams haba tenido un animal regaln, a pesar de que siempre quiso tener uno. As, empez a interesarse por Dickon como jams se haba interesado por nadie, y ste fue el comienzo de un sentimiento muy beneficioso para la nia. Al pasar a la habitacin contigua para tomar el desayuno, vio que en la sala que, segn Martha, haban trans-formado para ella, no haba nada con lo que un nio pudiera entretenerse. De las paredes colgaban viejos y tenebrosos cuadros y alrededor haba pesadas sillas de roble. Sobre la mesa, al centro de la sala, la esperaba un suculento desayuno; mas, como era una persona de escaso apetito, mir con indiferencia el plato que Martha le ofreca.No quiero dijo.Que no quiere su plato de avena? pregunt incrdula Martha.No.Quiere decir que no sabe lo buena que es. Si lo desea, puede agregarle un poco de melaza o azcar.No lo quiero repiti Mary.Eh! dijo la mucama. No puedo permitir que se pierda la buena comida. Si mis hermanos estuvieran en su lugar, ya se la habran comido.Por qu? pregunt framente la nia.17Por qu! repiti Martha. Porque casi nunca tienen sus estmagos llenos. Estn siempre tan hambrientos como los jvenes halcones o los zorros.Yo no s lo que es tener hambre dijo Mary, con la indiferencia que da la ignorancia.Martha la mir indignada.Le hara muy bien saberlo! dijo con claridad. Yo no tengo paciencia con la gente que slo se sienta y mira la buena comida. Cmo me gustara que Dickon o mis otros hermanos tuvieran esta rica avena en sus estmagos!Y por qu no se la lleva? inquiri Mary.No es ma respondi firmemente Martha. Adems, hoy no es mi da de salida. Voy a mi casa slo una vez al mes. Entonces ayudo a mi mam con la limpieza y as ella puede tener un da de descanso.Mary tom solamente un poco de t y comi una pequea tostada con mermelada.Abrguese y salga a jugar afuera le dijo Martha. Le har bien y volver con apetito.Mary se asom a la ventana. Vio jardines, senderos y grandes rboles, pero el da estaba lbrego y ventoso.Ir fuera? Por qu debo salir en un da como ste?Bueno, si no quiere ir fuera, tendr que quedarse aqu y no veo en qu podr entretenerse.La nia mir a su alrededor y reconoci que no haba nada con qu jugar. Al preparar las habitaciones, la seora Medlock no pens en buscar entretenciones para nios. Sin lugar a dudas era preferible salir afuera y ver el jardn. Quin ir conmigo? pregunt. Martha la qued mirando.Tendr que ir sola contest. Pronto aprender a jugar como los nios que no tienen hermanos. Por ejemplo, Dickon pasa horas jugando a solas en el pramo. As fue como se hizo amigo del mampato. Tambin tiene una oveja que lo reconoce y pjaros que comen de su mano. Aunque tenga hambre, siempre aparta unas migas para sus regalones.Sin darse cuenta, el or mencionar a Dickon fue lo que decidi a Mary a salir. En el jardn habra pjaros, aun cuando no as mampatos ni ovejas. Pero los pjaros seran diferentes a los de la India y se entretendra mirndolos. Martha le entreg el abrigo, el sombrero y un par de botas resistentes y le indic la forma de llegar a la planta baja y as poder salir al jardn.En verano hay flores, pero en este momento nada ha florecido coment la joven al ensearle el jardn. Vacil un momento y agreg: Uno de los jardines est cerrado. En diez aos, nadie ha entrado en l. Sin querer, Mary le pregunt:Por qu?... Otra puerta cerrada, adems de las innumerables habitaciones de esta extraa casa.El seor Craven la mand cerrar cuando su seora muri tan repentinamente. Era su jardn y l no quiso que nadie entrara nunca ms en l. Ese da cav un hoyo y enterr la llave. Ahora perdneme, la seora Medlock me est llamando.Al quedar a solas, Mary tom el camino hacia los arbustos sin dejar de pensar en el jardn al que nadie poda entrar. Se preguntaba si an quedaran flores vivas en l. Al poco rato de caminar encontr amplios prados y tortuosos senderos de bordes recortados. Haba numerosos rboles, espacios vacos y macizos de hojas perennes recortados en diversas formas. Vio tambin una gran pileta, en cuyo centro se 18encontraba una vieja fuente de la cual ya no manaba agua. Sin duda, ste no era el jardn prohibido. Pero, cmo se poda impedir la entrada a un jardn?Mientras pensaba en ello, vio al final del sendero algo que pareci una gran pared cubierta por una enredadera. Como Mary no conoca los jardines ingleses no saba que se acercaba al huerto en donde se cultivan verduras y frutas.Al fondo de la pared destacaba una puerta verde y, al atravesarla, Mary descubri que se sucedan, uno tras otro, varios jardines amurallados en donde se cultivaban rboles frutales y verduras e, incluso, algunas de stas bajo campanas de vidrio. A ella no le gust el lugar, pero pens que quizs cambiase de aspecto con el verdor del verano.En ese momento, un hombre de edad con una pala al hombro atraves la puerta. Mir muy sorprendido a la nia y se toc la gorra a manera de saludo. Su expresin era arisca, como si no estuviera contento de verla. Ella, por su parte, al sentirse observada, adopt su habitual expresin malhumorada.Qu lugar es ste? pregunt.El huerto contest el viejo.Y qu es eso? dijo Mary, apuntando hacia otra puerta verde.Otros huertos contest el hombre, de mala manera.Puedo entrar en ellos? volvi a preguntar Mary.Si lo desea..., pero no hay nada que ver.Mary no respondi. Continu por el sendero cruzando varios jardines amurallados iguales al primero. Al fin encontr una puerta cerrada y, como no era tmida y haca siempre lo que quera, la abri con la esperanza de descubrir el jardn secreto. Se encontr en medio de ms rboles frutales. Vio entonces que, por sobre la muralla, se divisaban las copas de algunos rboles, lo que daba la impresin de que exista otro jardn detrs del muro. Afanosamente recorri el sendero que lo circundaba y busc intilmente una puerta. Se qued quieta y observ las ramas de los rboles. All, posado en una de las ms altas, haba un pajarito de pecho colorado. Como si quisiera llamarla, repentinamente ste comenz a cantar su cancin de invierno.19Ella lo escuch con atencin y, por alguna razn, su amistoso y alegre silbido le produjo una gran felicidad. La casa de su to, el raso pramo y los grandes y desolados jardines haban contribuido a que se sintiera ms sola que de costumbre. Si Mary hubiera sido una nia querida por los seres que la rodeaban, probablemente las actuales circunstancias le habran destrozado el corazn. Mas, como era una nia sin afectos, slo la abrumaba la desolacin. Por eso fue que el alegre canto del pajarito hizo aparecer una sonrisa en su agrio rostro. Se qued escuchndolo hasta que vol y desapareci tras la muralla. Mary se pregunt si volvera a ver a ese pajarito que pareca vivir en el jardn misterioso.Probablemente, la enorme curiosidad que senta por ese jardn se deba a que no tena otra cosa que hacer. Una y otra vez se preguntaba cules haban sido las razones para que su to enterrara la llave. Tampoco entenda la relacin que pudiera existir entre el amor tan grande por su mujer y ese odio al jardn que sinti cuando ella muri. A su vez, trataba de imaginar cul sera su actitud cuando se encontrara por primera vez con su to. Saba que ella no sera de su agrado y probablemente a ella tampoco le agradara l. Seguramente, el da que lo conociera, se quedara muda frente a l, aunque deseara ms que nada preguntarle por qu haba actuado en forma tan extraa. Repentinamente record al pajarito posado sobre la rama del rbol."Estoy segura de que ese rbol pertenece al jardn secreto se dijo. Lo rodea una muralla y no existe puerta."Con este pensamiento volvi donde el viejo jardinero que continuaba cavando. Se detuvo a su lado y lo observ con atencin, pero l no se dio por aludido hasta que ella le habl.He estado en los otros jardines dijo.Nadie se lo impide contest bruscamente el hombre.Tambin fui al huerto dijo Mary.Ah no hay perro que la muerda.No existe una puerta hacia el otro jardn, volvi a decir Mary.Qu jardn? pregunt el hombre con voz spera, deteniendo un momento su trabajo.El que se encuentra al otro lado de la pared contest Mary. Vi un pajarito de pecho rojo que cantaba posado en la copa de un rbol.Para su sorpresa, la malhumorada fisonoma del viejo cambi de expresin. Una sonrisa, que se expandi por su cara, la hizo darse cuenta de cunto ms agradables eran las personas que sonrean. Ella nunca lo haba pensado.El jardinero se volvi hacia el huerto, silbando suavemente. Poco despus sucedi algo maravilloso. Mary sinti el suave aleteo del pajarito volando hacia ellos hasta que se pos sobre la tierra, muy cerca del pie del jardinero.Aqu est dijo el viejo riendo entre dientes; y, hablando al pjaro como si lo hiciera con un nio, le pregunt: Dnde has estado, bandido descarado? No te he visto en todo el da. Es que ests cortejando, aunque todava no ha llegado la estacin?El pajarito lade la cabeza y le mir con ojos tan brillantes como las negras gotas de roco. La manera como lo trataba el viejo le pareca familiar y no senta miedo.Mary se puso muy contenta al ver lo bonito y alegre que era con su cuerpo redondo, su pico delicado y sus esbeltas patitas. Casi pareca una persona.Viene cada vez que lo llama? pregunt casi en un susurro.20S, por cierto. Lo conozco desde que era un cro. Vol de su nido, del otro lado del muro, y como era an muy dbil, por algunos das no pudo volver. Al regresar, el resto de la cra haba partido. Se encontr solo y volvi conmigo. As fue como nos hicimos amigos.Qu clase de pjaro es? pregunt Mary.Es un petirrojo dijo el jardinero. Son tan amistosos como los perros y es por eso que nos avenimos. Adems, son muy curiosos: mire cmo picotea a nuestro alrededor. El sabe que estamos hablando de l.Era extrao ver al viejo mirar con orgullo y cario al pequeo petirrojo.Mientras el pajarito picoteaba trabajosamente el suelo, se paraba de vez en cuando a mirar a la nia como si la estuviera estudiando y, de este modo, pudiera conocerla mejor. Mary experiment un sentimiento extrao.A dnde vol el resto de la cra? pregunt.Quin puede saberlo! Los padres los sacan del nido y se dispersan antes de que uno se d cuenta. Por eso, l se sinti solo.Mary dio un paso hacia el petirrojo, lo mir de manera penetrante y le dijo:Yo tambin estoy sola.Antes ella no se haba dado cuenta de que este sentimiento de soledad la enojaba y amargaba. Ahora, al mirar a los ojos del petirrojo, lo entendi.El jardinero los observ un minuto y nuevamente se puso a cavar.Cul es su nombre? le pregunt Mary.Ben Weatherstaff le contest, y luego agreg con agria sonrisa: Yo tambin me siento solo cuando el petirrojo no est conmigo. Es el nico amigo que tengo.Yo tampoco tengo amigos dijo Mary. Nunca los he tenido y jams he jugado con otros nios.Las personas de Yorkshire tienen el hbito de decir lo que piensan y el viejo Ben, oriundo de la zona, dijo sin ambages:Usted y yo tenemos varias cosas en comn. No somos agraciados, miramos con amargura y podra asegurar que ambos tenemos mal carcter.Esto s que era hablar claramente y Mary Lennox jams haba odo que alguien le dijera tantas verdades. Nunca haba pensado en cmo era ella. Solamente ahora se preguntaba si sera tan poco atractiva como el seor Weatherstaff y si, hasta antes de conocer al petirrojo, sera tan amarga como l. Realmente tena ella mal carcter? Ante tantas dudas, se sinti incmoda. Repentinamente se volvi al escuchar un claro batir de alas. Era el petirrojo que, posado sobre las ramas de un manzano, de nuevo haba irrumpido en una cancin. Al orlo, Ben ri a carcajadas.Por qu hizo eso? pregunt Mary.El acaba de decidir que quiere ser su amigo replic el jardinero. No hay duda que le ha tomado cario.A m? pregunt Mary, acercndose suavemente hacia el pajarito para verlo mejor. Quieres ser mi amigo? pregunt al petirrojo, como si hablara con una persona. Quieres, por favor?Esta vez ella no hablaba con voz imperiosa; al contrario, su voz era tan suave, apremiante y persuasiva, que Ben Weatherstaff qued sorprendido.Vaya! exclam. Si es tan encantadora como cualquier nia... Incluso dira que habla igual que Dickon con sus regalones del pramo.21Conoce a Dickon? pregunt Mary, volvindose hacia l.Dickon vaga por estos lugares y todos lo conocen. Las zarzamoras y las campanillas de brezo saben quin es l. Incluso los zorros le muestran sus carnadas y las alondras no le esconden sus nidos.A Mary le hubiera gustado hacer ms preguntas, pues senta tanta curiosidad con respecto a Dickon como por el jardn desierto. Pero en ese momento, el petirrojo termin su cancin y, una vez ms, extendi sus alas y vol lejos. Haba concluido su visita y ahora tena otras cosas que hacer.Acaba de volar sobre el muro del jardn sin puerta exclam Mary.El naci y vive all dijo el viejo Ben. Es posible que de momento est cortejando a una petirroja entre las ramas del rosal. Rosas? Hay rosas ah? pregunt Mary.Ben tom la pala y empez nuevamente a cavar.Las haba hace diez aos murmur.Me gustara verlas dijo ella. Dnde est la puerta? Tiene que haber alguna entrada.Ben sigui cavando y su cara reflej una expresin tan insociable como cuando recin lo conoci.Haba una hace diez aos dijo.Es que no hay puerta! exclam Mary. Pero debera haber una.No hay puerta y nadie la ha visto. Adems, esto no le concierne a usted. Ahora haga el favor de irse a jugar y no ande metiendo la nariz en donde no debe.Dej de cavar, se ech la pala al hombro y parti sin siquiera darle una mirada para despedirse de ella.VEL LLANTO EN EL CORREDOR22Los primeros das que Mary Lennox pas en el Manor, fueron todos iguales. Temprano en la maana, miraba por la ventana y aunque no le atraa salir al jardn helado y ventoso, prefera bajar antes que quedarse en su pieza, donde no tena nada que hacer. Sin que ella se percatara, caminar rpido, y correr por los senderos y la avenida luchando contra el fuerte viento, la haca olvidar el fro, a la vez que sus pulmones se llenaban de aire fresco, fortaleciendo su cuerpo, coloreando sus mejillas y dando brillo a sus ojos, antes tan opacos.Pocos das despus, Mary despert una maana muy hambrienta. A la hora del desayuno, en vez de dar la acostumbrada mirada de desprecio al plato de avena que le ofreca Martha, tom la cuchara y se lo comi todo.Parece que le gust el desayuno dijo Martha.Hoy est muy bueno contest la nia sorprendida tambin de su apetito.Es el aire del pramo que la est fortaleciendo y le da hambre. Siga jugando en el jardn y ver que pronto se restablecer y perder ese color amarillento.Yo no juego dijo Mary. No tengo con qu jugar.Que no tiene con qu jugar! exclam Martha. Mis hermanos juegan con palos y piedras o corren y gritan mostrando las cosas que van descubriendo.Mary no gritaba, pero s observaba cuanto haba a su alrededor. Vagaba de un lugar a otro y en ocasiones buscaba a Ben Weatherstaff, a pesar de que, al verla acercarse, pareca estar siempre ocupado o pona cara de pocos amigos. Incluso tomaba la pala y cavaba, como si lo hiciera a propsito para no hablarle.El lugar preferido de Mary era el sendero alrededor del alto muro que no tena puerta de entrada. La muralla, cubierta de hiedras podadas y muy bien mantenida, con-servaba un trecho de hojas obscuras que daba la impresin de haber sido olvidado por el jardinero. Pocos das despus de su primera conversacin con Ben, la nia estaba observando el muro cuando un soplo de viento movi una rama y vio brillar algo rojo y brillante. Posado en la parte alta y con la cabeza inclinada hacia ella, se encontraba el petirrojo de Ben.Oh! grit. De verdad eres t?Habl con toda naturalidad, dando por descontado que el pajarito la entenda y aun ms, que ste le respondera. El petirrojo le contest gorjeando y brincando sobre el muro. Mary pensaba que aun cuando no se expresaba con palabras, entenda lo que deca.Buenos das! No te parece que el viento y el sol estn esplndidos hoy? Por qu no saltamos juntos? Vamos, hazlo!Mary empez a rer, y mientras el petirrojo volaba a cortos trechos sobre el muro, ella corra a la par que l. Por un momento, la delgada, cetrina y fecha Mary se transform en una nia preciosa.Me gustas! Me gustas mucho! grit, imitndolo, al mismo tiempo que cantaba y trataba de silbar. El petirrojo, muy satisfecho, cantaba y silbaba a su vez. Por fin, el pajarito extendi sus alas y, bruscamente, vol a la cumbre del rbol siempre cantando con fuerza.Al orlo, Mary record la primera vez que lo vio posado sobre el rbol tras el muro. En esa oportunidad ella estaba en la huerta; en cambio ahora se encontraba en el 23sendero que corra paralelo al muro. Pero desde ambos puntos, tras la muralla se vean los mismos rboles."El petirrojo vive en el jardn al que no se puede entrar se dijo. Cmo me gustara conocerlo!"De inmediato corri al lugar en donde haba estado la primera maana y alcanz a ver al petirrojo en el momento en que ste abra sus alas para salir volando."Es el jardn, estoy segura de ello!", murmur.Camin observando cuidadosamente el muro en toda su extensin, sin encontrar puerta alguna."Es muy extrao pens. Ben Weatherstaff dijo que no haba puerta y es as; pero hace diez aos exista una entrada, puesto que el seor Craven enterr la llave".Se interes tanto en este problema que ya no lamentaba tener que vivir en Misselthwaite Manor. Por otra parte, en la India haca tanto calor que, en general, no deseaba moverse; en cambio, el fro del pramo le estaba limpiando las telaraas de su joven cerebro y, poco a poco, todas las cosas que la rodeaban comenzaron a llamar su atencin.Pas el da entero al aire libre y cuando esa noche se sent a comer tena hambre, y se senta somnolienta y muy a gusto. Ni siquiera se molest por la chchara de Martha; al contrario, le agradaba y se preparaba para hacerle una pregunta cuando terminara de cenar.Por qu el seor Craven odia el jardn? pregunt.Con su acostumbrada sencillez, Martha se sent junto a la nia al calor del hogar.Todava piensa en el jardn? Saba que le sucedera. A m me pas lo mismo cuando recin llegu aqu.Por qu lo odia? volvi a preguntar Mary.Martha trat de distraer a la nia hablando de otras cosas pero, ante su insistencia, le cont todo lo que saba:La verdad es que si no fuera por ese jardn el seor no sera tan extrao como es. Era el jardn que la seora form apenas se cas. A ella le gustaba mucho y ambos cuidaban las flores, pues ningn jardinero poda entrar en l. Cerraba la puerta y los dos permanecan ah, leyendo o conversando. Ella, que era una joven delgada, sola sentarse en la rama de un viejo rbol sobre el cual trepaban las rosas. Un da, esa rama se quebr y la seora cay y se hiri tan gravemente que el accidente caus su muerte. El seor qued desesperado y los doctores temieron que se volviera loco o que tambin muriera. Esa es la razn por la cual odia el jardn y no permite que nadie entre o hable de l.Mary no hizo ms preguntas. Mientras miraba el fuego, escuchaba cmo silbaba y ruga el viento. Se senta bien pensando en las cosas buenas que le haban sucedido desde que llegara a esa casa: conversaba con el petirrojo, corra contra el viento y tena apetito. Descubri tambin que, por primera vez, senta compasin por alguien.Junto con escuchar cmo silbaba el viento, oy algo ms. No saba lo que era, porque en un principio apenas distingua ese sonido. Era muy curioso, como si en algn lugar llorara un nio; pero, en ocasiones, tambin el viento llora. Sigui escuchando y, al poco rato, Mary estuvo segura de que alguien lloraba muy lejos, pero dentro de la casa. Se volvi hacia Martha y pregunt:Oy llorar?24Repentinamente Martha se confundi.No contest. Es el viento. A veces suena como si alguien gimiera por sentirse perdido.Pero escuche dijo Mary. Es alguien en la casa, en uno de los corredores.En ese momento en el piso bajo se abri una puerta y una rfaga de viento cruz por el corredor abriendo violentamente la puerta de la habitacin en que se encontraban. Ambas saltaron de sus asientos, en el instante en que se apagaban las luces y el llanto se escuchaba ms claro que nunca.Escuche! dijo Mary. Le dije que alguien est llorando, y es un nio.Martha corri a cerrar la puerta con llave. Al mismo tiempo se escuch que alguien cerraba otra puerta de un golpazo. Luego todo qued en calma, incluso por un momento el viento dej de rugir.Es el viento dijo Martha tercamente, o quizs, la ayudante de cocina que ha estado todo el da con dolor de muelas.Pero algo preocupaba y molestaba a Martha, pues la nia, al mirarla fijamente, tuvo la impresin de que ella no estaba diciendo la verdad.25VIEN VERDAD, ALGUIEN LLORABAAl da siguiente amaneci lloviendo torrencialmente. Desde la ventana, Mary apenas poda distinguir el pramo, casi oculto por la neblina y las nubes. No podra salir.Qu hacen en su casa en un da como ste? pregunt a Martha.Tratamos de no molestar a mam contest Martha. Los mayores juegan en el establo y, en cuanto a Dickon, l, con buen o mal tiempo, sale igual a recorrer el pramo. En das de lluvia descubre cosas que no ve en otras ocasiones. Un da encontr un zorrito medio ahogado en un hoyo. Como la madre haba muerto, lo llev a casa metido entre sus ropas para calentarlo. Ahora vive con nosotros junto con varios animales ms.Lejos haban quedado los das en que Mary se ofenda por los relatos de Martha. Ahora, en cambio, no slo la interesaban, sino que se apenaba cuando terminaban. Especialmente le atraa todo lo referente a Dickon, adems de considerar muy agradable la personalidad de la madre.Si yo tuviera un zorrito o un cuervo podra jugar con ellos dijo Mary. Pero no tengo nada.Martha la mir perpleja.Es que no sabe tejer o coser? Nocontest la nia.Puede leer?S.Entonces, por qu no lee o estudia su gramtica? Es lo suficientemente mayorcita como para hacerlo.No tengo libros contest Mary. Los que tena quedaron en la India.Es una pena dijo Martha. Si solamente la seora Medlock la dejara entrar a la biblioteca... Hay all miles de libros.Mary no pregunt dnde se encontraba la biblioteca. Repentinamente pens que tratara de encontrarla por s misma. No le importaba lo que dijera la seora Medlock, pues ella pasaba los das sentada en su confortable saln. En esta extraa casa, las personas casi no se vean.Martha la ayudaba y serva las comidas, pero ningn otro empleado se preocupaba de ella. El ama de llaves iba a verla cada dos o tres das, pero no le preguntaba qu haca durante el da. Mary supona que esa era la forma de educar a los nios ingleses. En la India, al contrario, no daba un paso sin su aya y, en ms de una ocasin, esta continua compaa la haba cansado. Ahora, en cambio, no slo estaba aprendiendo a vestirse sin ayuda, sino que tambin pasaba la mayor parte del da a solas.De pie frente a la ventana esper durante diez minutos a que Martha terminara de limpiar la parrilla y se retirara. Pensaba en la biblioteca, aunque sta no le interesaba mayormente, puesto que haba ledo pocos libros; pero recordando las cien habitaciones de la casa se preguntaba qu encontrara en ellas, si pudiera entrar.Habra verdaderamente cien habitaciones? Quizs podra contarlas, lo que ya sera una buena entretencin para ese da.26Sali de su habitacin y empez su recorrido. Un pasadizo comunicaba con el siguiente. Cruz puertas y ms puertas. De las paredes colgaban pinturas con obscuros paisajes, pero la mayora eran retratos de seores y seoras con extraos trajes y elegantes vestidos. Jams pens que podan existir tantos retratos juntos. La nia los miraba con atencin y le pareca que los personajes, a su vez, la observaban a ella. Tambin haba varios retratos de nios de pelo largo, Mary se preguntaba cmo se llamaran y dnde estaran ahora. Atrajo especialmente su atencin el retrato de una nia de rostro poco agraciado que posaba muy rgida; usaba un vestido de brocado y sostena sobre un dedo un loro verde. Sus ojos la observaban con mirada aguda y ansiosa.En dnde vives? dijo Mary dirigindose al retrato. Cmo me gustara que vivieras aqu!Era una maana muy extraa. A Mary le pareca que era el nico ser viviente en esta enorme y tortuosa casa. Tanta soledad le haca pensar que ella era la primera persona que atravesaba esos largos e interminables corredores. El hecho de que se hubieran construido tantas habitaciones significaba que en un momento todas estaban ocupadas. Ahora, al verlas vacas, a Mary le pareca difcil creerlo.nicamente al llegar al segundo piso se le ocurri a Mary intentar abrir las puertas. La mayora estaba con llave, tal como le haba dicho la seora Medlock, pero de pronto una se abri. La nia sinti miedo al ver que la puerta ceda pesadamente a su impulso, aunque sin dificultad. Se encontr en medio de un gran dormitorio cubierto de tapices bordados que colgaban de la pared. Diseminados en la habitacin haba algunos muebles con incrustaciones que le recordaron los que haba visto en la India. Desde una de las anchas ventanas se dominaba el pramo y sobre la chimenea haba otro retrato de la nia poco agraciada, que ahora pareca observarla con mayor intensidad que antes."Quizs ste fue su dormitorio se dijo Mary. Me incomoda la forma en que me mira".De ah en adelante abri muchas otras puertas hasta que se sinti cansada y pens que, con toda seguridad, existan cien habitaciones, aunque no las haba contado. En su peregrinar por la casa no encontr a ningn ser viviente, pero en una pieza vio algo. Acababa de cerrar la puerta de un armario cuando sinti un crujido casi imperceptible que la hizo saltar. Al mirar hacia el sof que estaba al lado de la chimenea divis, en uno de los cojines, una cabecita que se asomaba con ojos asustados.Se acerc lentamente y descubri un ratoncito gris. Este se haba comido parte del cojn para instalar a sus seis hijos que dorman encogidos en el nido. Al verlos Mary pens que por lo menos all haba siete ratoncitos que no se sentan solos."Me los llevara a mi habitacin si no fuera porque se asustaran", se dijo.Empezaba a cansarse de tanto caminar, por lo que decidi volver a su dormitorio. Pero no fue fcil. En dos o tres ocasiones perdi el camino al torcer equivocadamente por algn corredor. Cuando por fin lleg al piso donde estaba su habitacin se dio cuenta de que todava se encontraba lejos de ella y no saba con exactitud cmo la encontrara.Creo que me he equivocado nuevamente murmur Mary, al observar lo que pareca el final de un corto pasadizo cuya pared estaba cubierta por un tapiz. No s qu camino tomar; todo est tan silencioso.27Repentinamente, algo rompi la calma. Era un llanto, pero no exactamente como el que haba escuchado la noche anterior. Amortiguado por las paredes, lleg hasta ella ms bien como un gemido de nio descontento."Se oye ms cerca que anoche pens Mary; su corazn lata rpidamente. No hay duda: alguien llora."Inadvertidamente, pos su mano sobre la tapicera y sta se movi, sobresaltndola. El tapiz cubra una puerta abierta a travs de la cual continuaba el corredor. En ese momento vio a la seora Medlock que se acercaba a ella con expresin furiosa y un manojo de llaves en las manos.Qu hace aqu? le grit tomndola del brazo y empujndola fuera. No le dije que no deba salir de sus habitaciones?Al doblar en el corredor me equivoqu de camino explic Mary. Estaba perdida cuando escuch que alguien lloraba.En ese momento odiaba al ama de llaves, pero luego la odi aun ms.Usted no ha odo nada que se le parezca dijo el ama de llaves. Y ahora vuelva de inmediato a su dormitorio o le dar un bofetn.Casi empujndola, la llev por el corredor hasta que, por fin, bruscamente la hizo entrar en su habitacin.Y ahora dijo se quedar aqu, como se le ha indicado, o la encerraremos. El amo debiera haber buscado a una gobernanta, como dijo que hara. Sin duda, usted necesita que se la vigile de cerca. Yo tengo otras cosas que hacer.Sali golpeando la puerta detrs suyo mientras Mary, plida de rabia, se sentaba al borde de la chimenea. No llor, pero le rechinaban los dientes.En verdad, alguien estaba llorando! Era verdad! dijo.En dos ocasiones haba escuchado el llanto y estaba convencida de que descubrira quin lloraba. Durante la maana se haba enterado de muchas cosas y senta como si hubiera hecho un largo y entretenido viaje: haba jugado con algunos adornos en las habitaciones vacas y haba encontrado a los pequeos ratoncitos en el cojn de terciopelo.28VIILA LLAVE DEL JARDNDos das ms tarde, al abrir los ojos, Mary se sent muy derecha en la cama y dijo a Martha:Mire hacia el pramo!Terminada la tormenta de lluvia, tanto la neblina como las nubes grises desaparecieron barridas por el viento, que ya no soplaba, y un cielo azul y brillante enmarcaba el pramo. Mary jams so que poda existir un cielo tan azul y que el pramo poda tomar un delicado color azulado.Claro! dijo Martha muy animada. Por el momento la tormenta ha pasado; cada ao sucede lo mismo durante esta poca. Desaparece en una noche como si pretendiera demostrar que nunca estuvo y que no volver. Es la primavera que est por llegar, aun cuando todava falta un buen tiempo.Yo cre que en Inglaterra siempre llova y estaba obscuro dijo Mary.No, por supuesto que no repuso Martha. Cuando sale el sol, la regin de Yorkshire es el lugar ms asoleado del mundo. Le dije que al poco tiempo le gustara el pramo. Espere a que florezca, y va a querer levantarse al amanecer y pasar todo el da fuera, como lo hace Dickon.Podr algn da ir hasta su casa? pregunt ansiosamente Mary, mientras miraba ese azul que se perda en lontananza. Era un color maravilloso, celestial, que ella nunca haba visto.No lo s repuso Martha. Hay cinco millas de camino hasta nuestra casa y usted no est acostumbrada a usar sus piernas.A pesar de todo, me gustara conocerla.Mientras pula la parrilla, la mucama pensaba que en la carita de la nia ya no se vea la amargura del primer da. Ahora, en cambio, al igual que sus hermanas, su rostro reflejaba un enorme deseo de conseguir lo que quera.Hoy, como es mi da de salida, podr ir a mi casa y le preguntar a mi mam. Ella siempre encuentra una solucin acertada.Aunque no la conozco, me gusta su mam dijo Mary.Martha se sent sobre sus talones con expresin perpleja mientras se frotaba la punta de la nariz con el dorso de la mano. Luego dijo rotundamente:La verdad es que no me extraa; toda la gente la estima, la conozcan o no. Ella es una mujer de muy buen carcter, sensible y trabajadora. Por mi parte, cuando atravieso el pramo camino a casa, salto de alegra de slo pensar que estar con ella.Tambin me gusta Dickon, aunque tampoco lo conozco agreg Mary.Bueno dijo Martha resueltamente. Ya le dije que los pjaros, los conejos, las ovejas y los mampatos e incluso los zorros lo quieren. Me pregunto agreg, mirndola pensativamente, qu pensar Dickon de usted?No le gustar dijo Mary con voz fra y dura. No le gusto a nadie.Martha la mir asombrada.Y usted, se gusta a s misma? le pregunt realmente interesada en or su respuesta.29Mary vacil y, luego de pensarlo, contest:No, realmente no. La verdad es que nunca lo pens antes.Al or esto, Martha hizo una pequea mueca como si recordara algo personal. Luego dijo:Hace algn tiempo, mi mam me hizo esta misma pregunta. Nos encontrbamos en el lavadero y yo estaba de mal humor por lo que habl mal de algunas personas. Mi madre se volvi y me dijo: "Miren la arpa! Hablando mal de unos y de otros. Y qu me dices de ti? Acaso te gustas?". Esto me hizo rer y de inmediato entr en razn.El saber que Martha no estara en la casa ese da hizo que Mary se sintiera ms sola que nunca. Sali rpidamente al jardn y slo se sinti algo ms animada luego de dar diez vueltas a la fuente. El sol haca que todo se viera diferente. Mary mir varias veces hacia el cielo tratando de imaginar cmo sera el flotar por el espacio recostada sobre una nube. Ms tarde fue al huerto en donde trabajaba Ben junto a dos jardineros. El cambio de tiempo pareca haberle hecho bien pues le habl amablemente.Ya llega la primavera. Puede olera?Mary olfate y pens que realmente ola.Puedo oler algo agradable, fresco y hmedo dijo.Esa es la riqueza de la tierra contest el jardinero, mientras segua cavando. Ya est lista para hacer crecer azafranes, narcisos y otras plantas bulbosas. Las conoce?No, porque en la India despus de las lluvias hace mucho calor y todo est muy mojado. Creo que hay plantas que crecen durante la noche.Aqu no crecen durante la noche dijo Ben. Tendr que esperar que, poco a poco, aparezca una punta aqu y otra all; que una hoja abra hoy y otra, ms tarde. Tendr que observarlas crecer.Claro que lo har contest Mary.Poco despus oy el susurro de las alas del petirrojo que, muy vivaracho y animado, brincaba cerca de sus pies. Lade la cabeza y la mir con tanta malicia que ella le pregunt a Ben Weatherstaff:Cree que me recuerda?Que si la recuerda! exclam Ben indignado. Sin contar las personas, l conoce cada planta y cada rama del jardn. Lo que sucede es que l no ha visto jovencitas como usted y est tratando de averiguar cmo es, as es que no trate de engaarlo.Tambin estn creciendo las plantas en el jardn donde l vive? quiso saber Mary.Qu jardn? gru Ben con expresin malhumorada.El jardn del viejo rosal dijo; no poda dejar de preguntar pues tena ansias de saber. Todas las flores murieron o algunas renacern en verano? Quedan todava rosas?Pregntele a l dijo Ben sealando al petirrojo. En los ltimos diez aos, es el nico que lo ha visto.La nia se alej lentamente pensando que hasta poco tiempo atrs, en general a ella no le gustaba la gente. Ahora, en cambio, desde que se senta atrada por el jardn, quera al petirrojo, a quien consideraba como a una persona, a Dickon y a la madre de Martha. En verdad era un buen nmero.30Al fin lleg al sendero que circundaba el muro cubierto de hiedra sobre el cual se vean las copas de los rboles. Al recorrerlo por segunda vez, le sucedi algo verdaderamente extraordinario.Escuch un gorjeo a su izquierda y vio que el petirrojo pretenda picotear la tierra tratando de insinuarle que no la haba acompaado hasta all; pero ella saba muy bien que el pajarito la haba seguido.Me recuerdas! grit, casi temblando de felicidad. Verdad que s! Eres precioso.Ella le habl persuasivamente mientras l, a su vez, brincaba y mova la cola gorjeando como si conversaran. Mary lentamente se aproxim a l y trat de imitar su canto.Pensar que el pajarito la dejaba acercarse sin temer nada de parte de ella! Mary se senta tan feliz que casi no poda respirar. El petirrojo, que saltaba buscando gusanos, se pos de pronto sobre tierra recin removida por un perro que quera hacer salir a un topo de su madriguera. Mary mir hacia ese lugar y, en medio de la tierra, vio algo que pareca un anillo de hierro o bronce oxidado. Al agacharse a recogerlo se dio cuenta de que era algo ms que un anillo: era una vieja llave que, a juzgar por su aspecto, haba estado enterrada durante largo tiempo.Mary la recogi y la mir con expresin casi asustada.Quizs ha estado enterrada por diez aos murmur. Ser la llave del jardn?31VIIIEL PETIRROJO QUE MOSTR EL CAMINODurante mucho rato se qued mirando y dando vueltas a la llave. Sera la del jardn cerrado? Y si encontraba la puerta, podra entrar y ver lo que haba detrs del muro? Existira el viejo rosal? Ese jardn haba estado cerrado durante tantos aos, que tena que ser diferente a los otros. Por eso ella quera conocerlo. Tambin era posible que hubieran sucedido cosas extraas. Pero lo que ms la atraa era la idea de poder ir all cada da, encerrarse y jugar a solas, sin que nadie supiera dnde estaba. El aislamiento en que viva en esa enorme casa, en la que no haba nada con qu entretenerse, activaba su cerebro y despertaba su imaginacin.Mary puso la llave en su bolsillo y camin lentamente por el sendero, con la vista fija en la hiedra que cubra el muro. La hiedra la desconcertaba, pues, aunque la observ fijamente, no vio nada ms que tupidas y brillantes hojas verdes. Se senta muy desilusionada, a la vez que renaca su antiguo espritu rebelde al observar la copa de los rboles del jardn amurallado, tan cercanos pero tan lejanos, pues no poda llegar a ellos. Volvi a la casa con la llave y decidi que cada vez que saliera la llevara consigo por si algn da encontraba la puerta.La seora Medlock permiti a Martha alojar esa noche en su casa, mas a la maana siguiente volvi muy animada y con las mejillas ms sonrosadas que nunca.Me levant a las cuatro de la maana dijo. El pramo estaba precioso al amanecer. Los pjaros empezaban a levantarse y los conejos correteaban por ah. Esta vez no hice todo el trayecto a pie, pues un hombre me trajo en su carreta. Me encant el paseo! Mam estaba feliz de verme y juntas cocinamos y lavamos la ropa de la familia. Tambin hice unos panecillos con azcar rubia para los nios.En la tarde, cuando la familia estaba reunida junto al fuego y ella y su madre remendaban la ropa y los calcetines, Martha les haba hablado de la niita llegada de la India.Les gust mucho saber de usted dijo a Mary. Queran conocer hasta los menores detalles: cmo eran los nativos y del barco en que vino, pero yo no saba mucho...Por un momento Mary reflexion; luego dijo:Antes de que vuelva a su casa le habr contado muchas cosas ms. Estoy segura de que les gustar saber cmo se anda en elefante o en camello, o sobre los oficiales que salen a cazar tigres.Por supuesto! Estarn encantados exclam Martha. De verdad que me contar, seorita Mary? Ser tan estupendo como antes, cuando se relataban historias sobre la bestia salvaje que merodeaba por York!La India es muy diferente a Yorshire dijo suavemente la nia. Reflexion unos instantes y luego pregunt: Y a Dickon y a su mam, les interes saber cosas de m?Por supuesto! Los ojos de Dickon casi se salan de sus rbitas contest Martha. En cambio, mi mam qued preocupada al saber que usted est tan sola. Dijo que alguien debera encargarse de ensearle y de acompaarla. Tambin me hizo ver cmo me sentira yo, vagando a solas por esta enorme casa, sin que nadie se ocupara de m. Le promet que yo tratara de animarla.32Mary la mir larga y atentamente.Pero si ya me da nimos. Me encanta orla hablar.Martha sali del dormitorio y volvi poco despus con algo escondido bajo el delantal.Qu le parece! dijo. Le traje un regalo.Un regalo! exclam Mary. Cmo es posible que una familia de catorce personas pueda hacer regalos?Esta maana lleg hasta nuestra casa un vendedor ambulante con ollas y sartenes. Mam no tena dinero para comprarlas pero, cuando el vendedor ya se iba, una de mis hermanas grit: "Mam, mira!, tiene cuerdas de saltar con mangos rojo y azul". Entonces mam busc en su bolsillo hasta encontrar dos peniques y me dijo: "Tengo muchos gastos, pero como me has trado tu sueldo, le comprar a la niita una cuerda de saltar". Y aqu la tiene.Muy orgullosa la sac de debajo del delantal. Era una cuerda firme y muy bonita, pero Mary la mir perpleja sin saber qu pensar. Jams haba visto una.Para qu sirve? pregunt llena de curiosidad.Cmo! Me va a decir que en la India tienen camellos y elefantes y no tienen cuerdas de saltar? Mreme y le mostrar.Corri al centro de la habitacin y tomando un mango en cada mano empez a saltar, saltar y saltar, mientras Mary la observaba. Pareca que tambin los rostros de los retratos la miraban con estupor preguntndose qu estaba haciendo esta extraa joven frente a ellos. Pero Martha no los vea. Mientras saltaba hasta llegar a cien, se senta encantada ante la expresin de inters y curiosidad que se reflejaba en la carita de Mary.Cuando tena doce aos, llegu hasta quinientos, pero ahora estoy ms gorda y he perdido la prctica dijo al detenerse.Mary se levant muy excitada.Es estupendo! exclam. Su mam es muy amable. Cree que podr aprender a saltar como usted?Debe tratar la urgi Martha entregndole la cuerda. En un comienzo no podr saltar hasta cien, pero si practica podr hacerlo. Mam dice que le har muy bien saltar, y que una cuerda es el mejor juguete que un nio puede tener. Ella quiere que salte al aire libre para que se le robustezcan las piernas y los brazos.Sin duda, cuando Mary empez a saltar, sus piernas y brazos no tenan mucha fuerza. Pero no le import hacerlo mal, slo quera seguir saltando. Se puso su abrigo y, con la cuerda bajo el brazo, abri la puerta. En esto se volvi despacio hacia Martha, como si repentinamente se hubiera acordado de algo.Martha, esto es parte de su salario. Muchas gracias! dijo muy rgida. No estaba acostumbrada a agradecer y ni siquiera se daba cuenta cuando las personas hacan algo por ella. Gracias repiti, y le dio la mano porque no saba qu otra cosa poda hacer.Martha estrech su mano torpemente, como si tampoco estuviera acostumbrada a esta clase de cosas. Luego ri.Eh! dijo. Esto es costumbre de viejas. Si hubiera sido mi hermana, me habra besado.Mary la mir ms rgida que nunca.Quiere que la bese?33Martha ri nuevamente.No, por supuesto que no! Y ahora salga a jugar con su cuerda.Mary se sinti molesta. Las personas de Yorkshire actuaban en forma extraa y ella no entenda bien a Martha, a pesar de que ahora le gustaba, lo que no suceda cuando recin la conoci.La cuerda de saltar era maravillosa. Ella cont y salt, salt y cont hasta que sus mejillas se colorearon. Nunca haba estado tan contenta. El sol resplandeca y una leve brisa soplaba trayendo oleadas de tierra recin removida. Sigui saltando por el jardn hasta llegar a la huerta donde Ben cavaba, al mismo tiempo que hablaba al petirrojo que brincaba a su alrededor. Ella continu saltando confiada en que l la vera y, en efecto, Ben la mir con curiosidad.Bueno, quin lo dira! exclam. Despus de todo, tiene sangre joven en las venas en vez de leche agria. El saltar con la cuerda ha coloreado sus mejillas. Jams lo hubiera credo!Nunca haba saltado con una cuerda dijo Mary. Estoy empezando y slo puedo contar hasta veinte.Entonces contine dijo Ben. La cuerda es estupenda para la gente joven. Mire cmo la observa el petirrojo. Ayer la acech y hoy contina hacindolo. Quiere saber en qu consiste saltar la cuerda, puesto que no lo haba visto antes. La curiosidad lo perder si no anda con cuidado.Mary continu saltando alrededor del jardn. Finalmente lleg al sendero que tanto la atraa y quiso probar si poda llegar al final sin parar. Pero, antes de la mitad, tena tanto calor que casi sin resuello se vio obligada a detenerse; sin embargo, haba contado hasta treinta y esto la tena muy contenta. El petirrojo, que la segua, la salud con un gorjeo. Al verlo, la nia le dijo riendo:Ayer encontraste la llave y hoy debes mostrarme la puerta, aunque no creo que sepas dnde est.Mary Lennox haba escuchado a su aya contar muchas historias sobre magia, por eso pens que lo que sucedi a continuacin no tena otra explicacin.Una fuerte rfaga de viento sopl a travs del sendero, agit las ramas de los rboles y removi las hiedras trepadoras que haban llamado la atencin de la nia porque no estaban podadas como las dems. Mary, que se haba acercado al petirrojo, vio que repentinamente algunas hiedras se balanceaban hacia un lado. Con gran rapi-dez, ella salt hacia adelante y cogi la rama. Bajo la hiedra vio un pomo redondo que, hasta entonces, haba estado cubierto por las hojas. Era el pomo de una puerta.Mary empuj las hojas hacia un lado. La hiedra caa suelta como una cortina, aunque algunas hojas se haban introducido entre la madera y el fierro. El corazn de Mary lata fuertemente mientras sus manos temblaban por la emocin y la alegra. Entretanto, el petirrojo, tan entusiasmado como ella, gorjeaba y brincaba de lado a lado con su cabecita inclinada. Qu era esto que tocaban sus manos?Era la cerradura de la puerta que haba sido cerrada diez aos atrs! Sac la llave de su bolsillo y la encaj. Dio vuelta a la llave y, aun cuando tuvo que hacerlo con ambas manos, la puerta se abri. Mir hacia atrs para ver si vena alguien, pero pareca que jams iba nadie hacia ese lado del jardn. Respir profundamente, ech hacia atrs la cortina de hiedra, empuj la puerta, que se abri con lentitud, y la atraves, cerrando tras de s. Con la espalda apoyada contra 34la puerta, mir a su alrededor mientras respiraba muy rpido casi ahogada por la emo-cin y el asombro que le produjo su descubrimiento.Estaba en el jardn secreto!35IXLA MAS EXTRAA DE LAS CASASEra el lugar ms encantador y misterioso que hubiera podido encontrar. En l haba una enorme variedad de rosas. Algunas trepadoras cubran los altos muros con tupidos y enmaraados tallos. Tambin en el suelo cubierto de pasto sobresalan grupos de arbustos que, con toda probabilidad, haban sido rosales. Otros crecan muy alto, y los ms cubran los rboles con sus ramas formando verdaderas cortinas oscilantes que daban al lugar un carcter extrao y a la vez maravilloso. Aqu y all, algunos rosales se haban enlazado unos con otros componiendo arcos de ramas secas, por lo que Mary se pregunt si volveran a florecer. Estas ramas grises que se esparcan como un manto nebuloso sobre murallas, rboles y pasto, formaban una maraa misteriosa que haca del jardn un lugar aun ms escondido. Mary siempre pens que este jardn sera muy distinto, pero en realidad tena un aspecto completamente diferente a todo cuanto ella haba visto con anterioridad.Qu tranquilo est! susurr. Qu quieto!Esper un momento y escuch el silencio que la rodeaba. Incluso el petirrojo posaba inmvil sobre la copa de un rbol, sin ni siquiera mover las alas; slo miraba a Mary.No me extraa que est tan quieto susurr nuevamente. En diez aos soy la primera persona que ha hablado aqu.Se alej de la puerta pisando con suavidad, como si temiera despertar a alguien.Habrn muerto todas las plantas? Ser ste un jardn quieto y sin vida? murmur.Con seguridad Ben Weatherstaff habra podido contestarle; ella, en cambio, slo vea ramilletes grises y cafs, o ramas que no mostraban seales de vida.El sol brillaba aun con mayor intensidad dentro de estas cuatro paredes, que en el resto de la propiedad o en el pramo. A medida que Mary avanzaba, el petirrojo la segua brincando y gorjeando como si quisiera mostrarle el lugar. El jardn le pareca extrao y le daba la sensacin de estar a cientos de millas del resto del mundo; pero no se senta sola. Su nica preocupacin era saber si las rosas volveran a florecer. Ella no quera un jardn sin vida; lo quera cubierto de rosas.Como tena consigo la cuerda de saltar, decidi recorrer saltando los senderos de pasto que an existan y detenerse cuando quisiera ver algo. En cada rincn poda distinguir montones de hojas bajo las cuales haba piedras cubiertas de musgo que servan de asiento. De repente vio cmo, entre las hojas, sobresalan de la negra tierra algunas puntas verdes muy afiladas, lo que la hizo recordar lo que Ben haba dicho.Si hay pequeos brotes es posible que sean azafranes o narcisos susurr, mientras se agachaba para oler la fragancia de la tierra mojada.Quizs hay otros brotes dijo. Dar una vuelta para ver.Dej de saltar y camin lentamente con los ojos fijos en el suelo. Su entusiasmo aument al descubrir que haba innumerables brotes ms.Despus de todo no es un jardn muerto dijo. Incluso, si las rosas no florecen, otras plantas lo harn.36Ella no saba nada sobre jardines pero, sin embargo, pens que los pequeos brotes que intentaban salir a la luz no tenan sitio suficiente para crecer. Con un palo puntiagudo sac malezas y pasto dejndoles espacio.Ahora ya pueden respirar dijo. Har lo mismo con los otros y si no alcanzo hoy, volver maana.Inconscientemente, sonrea mientras trabajaba con entusiasmo desmalezando todo lo que poda. Por su parte, el petirrojo pareca encantado al ver que esta niita cavaba la tierra desenterrando comida para l.Tan entretenida estaba que, sin darse cuenta, se atras para el almuerzo y qued muy sorprendida al advertir que haba trabajado ms de dos horas.Volver esta tarde dijo mirando su nuevo reino y hablando a los rboles y a las rosas como si pudieran orla.Martha se sinti muy contenta al verla llegar con las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes. Adems, se sirvi dos porciones de carne y dos de budn de arroz.Mi mam estar feliz al saber lo bien que le ha hecho saltar con la cuerda dijo.En el jardn Mary haba descubierto una raz blanca que pareca cebolla y aprovech de preguntar a Martha qu era.Son bulbos contest Martha. De ellos crecen lindas flores en primavera. Dickon plant varios en nuestro jardn.Entonces Dickon conoce los bulbos? pregunt Mary mientras se le ocurra una nueva idea.Dickon! El puede hacer crecer flores en una muralla de ladrillos! Mi mam dice que las hace crecer con slo murmurarles cuando todava estn bajo tierra.Cuntos aos viven los bulbos? Viven sin que nadie los ayude? pregunt Mary ansiosamente.Ellos se ayudan a s mismos. Esta es la razn por la que la gente pobre puede tenerlos. Si no se les destruye, toda una vida trabajan bajo tierra esparcindose y reproducindose.Cmo deseo que llegue la primavera! exclam Mary. Quiero ver todo lo que crece en Inglaterra.Terminado el almuerzo se sent junto a Martha al lado de la chimenea.Me gustara tener una pequea pala dijo la nia.Para qu desea una pala? pregunt Martha. Quiere cavar?Mary mir el fuego pensando que deba ser cuidadosa si quera mantener su reino en secreto. Aun cuando estaba segura de que no le haca dao a nadie, saba que si el seor Craven se enteraba, se enojara y le quitara la llave. Slo la idea de no volver a entrar en el jardn le era insoportable.Este es un lugar tan grande y aislado dijo lentamente, como si pensara las palabras a medida que hablaba. Todo es solitario, tanto la casa como el jardn. Adems, hay tantos lugares cerrados. En la India yo no haca demasiadas cosas pero, al menos, haba gente a quien mirar. Observaba a los nativos, o a los soldados marchando, o las bandas de msica. Tambin mi aya me contaba historias. Aqu con excepcin de usted y de Ben Weatherstaff, no tengo con quin hablar. Pero ambos deben trabajar y no me hablan a menudo. Creo que si tuviera una pala podra cavar, y si consiguiera unas semillas, tendra un jardn.La cara de Martha se ilumin.37Pero si eso fue lo que dijo mi mam! Que hay tanto espacio que bien podran darle un pedacito y as plantar aunque fuera perejil o rabanitos.Qu cantidad de cosas sabe su mam!Claro dijo Martha. Ella dice: "Una mujer que cra doce hijos, aprende algo ms que leer y escribir".Cunto cuesta una pala pequea? pregunt Mary.Bueno dijo Martha reflexionando. En una de las tiendas de la aldea de Thwaite venden un juego de jardn por dos chelines. Y me parecieron lo suficientemente firmes como para trabajar con ellas.Tengo ms que eso en mi billetera! dijo Mary. Antes de llegar tena algo de dinero y la seora Medlock me da un cheln a la semana a nombre del seor Craven. No saba en qu gastarlo.Eso s que es riqueza! Vaya, por lo menos l se acord de eso! exclam Martha. Con ese dinero puede comprar lo que quiera. Pero se me ocurre algo agreg poniendo las manos en sus caderas.Qu? dijo ansiosamente Mary.En la tienda de Thwaite venden paquetes de semillas de flores por un penique cada una y Dickon conoce las ms bellas y sabe cultivarlas... Puede escribir con letra de imprenta? pregunt repentinamente.S contest Mary.Martha movi la cabeza.Dickon slo puede leer letras impresas. Escrbale y pdale que le compre las herramientas y las semillas.Realmente usted es muy buena. No saba cuan bondadosa es! Si hago un esfuerzo, puedo escribir con letras de imprenta. Pidmosle al ama de llaves papel y tinta.Yo tengo dijo Martha. Ir a buscarlo.Mientras Martha corra en busca del papel, Mary, de pie frente a la chimenea, se retorca las manos de puro gusto.Si consigo una pala murmur, podr arreglar la tierra y sacar las malezas. Con las semillas har crecer flores y el jardn, una vez ms, cobrar vida.Ese da Mary no volvi a salir, sino que se qued esperando que Martha terminara con sus obligaciones. No le era fcil escribir, puesto que apenas le haban enseado y su ortografa no era buena, pero con esfuerzo poda imprimir las letras. Al fin termin la carta que Martha le dict, en la que peda a Dickon herramientas y semillas bonitas y fciles de cuidar.Pondremos el dinero en el sobre y el carnicero se lo entregar. Son buenos amigos. Dickon comprar todo y se lo traer personalmente. Le encanta venir por estos lados.Entonces ver a Dickon? No pens que lo conocera.De verdad que lo quiere conocer? le pregunt Martha al ver tan contenta a la nia.Por supuesto! Jams conoc a alguien a quien los zorros y los cuervos quieran.Martha se sobresalt como si recordara algo.Pensar que casi lo olvido! Mam me dijo que le preguntara a la seora Medlock si puedo llevarla un da a mi casa a comer queque de avena caliente y un vaso de leche.Pareca que todas las cosas buenas le estaban sucediendo al mismo tiempo. Pensar que atravesara el pramo a plena luz del da y conocera una pequea casa en la que vivan tantos nios!38Cree que la seora Medlock me dar permiso? pregunt ansiosamente.S, creo que s. Conoce lo limpia y ordenada que es mam.Entonces podr conocer a su mam tambin dijo Mary muy contenta. Ella no se parece en nada a las mamas que conoc en la India.El trabajo en el jardn y los acontecimientos de la tarde la dejaron cansada y pensativa. Se sent junto a Martha y esper la hora de la cena. Sin necesidad de hablar, ambas se sentan bien estando juntas.Solamente cuando Martha sali a buscar su comida, le pregunt:Contina con dolor de muelas la ayudanta de cocina?Martha la mir con algo de susto.Por qu lo pregunta?Como se demoraba en llegar, camin por el corredor para ver si vena. En ese momento volv a escuchar un llanto igual al de la otra noche. Hoy no hay viento, as es que no puede ser eso.Eh! dijo Martha inquieta. No debe caminar por el corredor oyendo cosas. El seor Craven se enojara mucho si lo supiera.No intentaba escuchar, slo la estaba esperando. Esta es la tercera vez que lo oigo.Debo irme dijo Martha. Est sonando la campana de la seora Medlock.Ante lo cual sali casi corriendo de la habitacin.Esta es la casa ms extraa en que alguien pueda vivir dijo Mary.Apoy la cabeza en el cojn de un silln y pronto se qued dormida. El aire puro, el trabajo en el jardn y la cuerda de saltar la haban dejado agradablemente cansada.39XDICKONDurante una semana el sol brill en el jardn secreto, como lo llamaba Mary. Le gustaba el nombre, pero lo que la haca ms feliz era que, al cerrar la puerta, le pareca estar en un lugar encantado. Afuera quedaba el resto del mundo y nadie saba dnde se encontraba. Le recordaba los jardines secretos descritos en los libros de cuentos, aun cuando ella no pretenda dormir en l por cien aos. Al contrario, cada da se senta ms alerta, le gustaba ms estar fuera de la casa, amaba el viento, corra ms rpido y poda saltar hasta cien. Probablemente otro tanto les suceda a los bulbos del jardn. Les llegaban el sol y la lluvia y as cobraban nueva vida.Mary, adems de ser muy decidida, no era una nia corriente. Ahora que haba encontrado algo interesante que hacer pasaba las horas absorta en la tarea de cavar y desmalezar. El trabajo era para ella como un juego fascinante. Cada da aparecan nuevos brotes verdes, algunos tan pequeos que apenas sobresalan del suelo. Al verlos, se preguntaba cundo floreceran y trataba de imaginar cmo se vera el jardn cubierto de flores pequeas.Durante esa asoleada maana creci su intimidad con Ben Weatherstaff. En ms de una ocasin lo haba sorprendido al aparecer repentinamente a su lado, como si brotara de la tierra. La verdad era que ella tema que l se alejara si la vea venir. Pero a l ya no le molestaba la presencia de la nia; ms bien se senta orgulloso de ver el inters con que ella lo buscaba.Esta maana l estaba ms comunicativo que de costumbre.Cunto tiempo lleva aqu? le pregunt a trompicones.Creo que ms o menos un mes contest ella.Est empezando a darle crdito a Misselthwaite dijo. Est ms gorda y no tan plida como cuando lleg. Al comienzo pareca un cuervo amarillo sin plumas. Yo pens que jams haba visto en alguien tan joven una cara tan fea y amargada.Como a Mary no le importaba mucho su fsico, no se ofendi por este comentario.Ya s que estoy ms gorda dijo. Mis medias ahora no se arrugan. Mire, Ben!, ah est el petirrojo.A ella le pareci que el pajarito estaba ms lindo que nunca con su pecho rojo brillante y haciendo gracias con su cola y cabeza. A toda costa deseaba ser admirado por Ben, pero ste haba amanecido sarcstico.Ah, con que ah ests! Ahora vienes a verme cuando no tienes a nadie ms. Es que durante estas dos semanas te has pasado lustrando tus alas y el pecho para cortejar a alguna dama y luego decirle que eres el petirrojo ms fino del pramo y que siempre estars listo a luchar por ella?Mary casi no poda creer lo que vea al observar cmo el petirrojo vol y se pos en el mango de la pala de Ben. La arrugada cara del viejo se transform, mientras se que-daba inmvil, asustado hasta de respirar, para que el pajarito no se volara. Luego le habl en un susurro.Miren cmo sabe conquistarse a un hombre! Es casi sobrenatural.40Permaneci muy quieto hasta que el pajarito agit sus alas y vol. El jardinero observ el mango como si tuviera poderes mgicos y, en silencio, volvi a cavar.Mary le pregunt:Tiene usted su propio jardn?No, soy soltero y alojo en la casa del guarda.Si tuviera un jardn, qu flores plantara?Bulbos y flores con aroma, especialmente rosas.La cara de Mary se ilumin.Le gustan las rosas?Aprend sobre ellas de una joven para la cual trabajaba de jardinero. Ella tena un lugar cubierto de rosas y las amaba como a hijos, incluso las besaba. Esto sucedi hace diez aos.En dnde se encuentra ella? pregunt Mary muy interesada.En el cielo, segn dicen algunos.Qu pas con sus rosas? pregunt la nia ms interesada que nunca.Estn abandonadas.Las rosas mueren cuando no se las cuida? aventur.Bueno, como ambos las ambamos, una o dos veces al ao voy a podarlas y arreglo la tierra. Las que sobrevivieron crecen en forma silvestre.Cuando estn sin hojas y tienen color gris o caf, cmo se sabe si estn vivas? pregunt Mary.Espere a que llegue la primavera y ver lo que sucede. Busque entre los tallos y ramitas, y si encuentra pequeas protuberancias observe lo que pasa luego de una lluvia tibia respondi; pero de pronto mir con curiosidad la cara expectante de la nia y pregunt: Qu significa este repentino inters por las rosas?La cara de Mary enrojeci y con algo de miedo contest:Quiero jugar a que tengo mi propio jardn tartamude. No tengo nada que hacer ni nadie con quien jugar.Bueno dijo Ben, mientras la observaba, es muy cierto.Lo dijo de tan extraa manera que Mary se pregunt si l sentira pena por ella. Ella jams se haba compadecido de s misma; slo se haba sentido cansada y enojada porque no le gustaba la gente que la rodeaba. Ahora su mundo estaba cambiando para mejor y si nadie descubra su secreto, lo gozara para siempre.Se qued junto a Ben tratando de averiguar lo ms que pudo mientras l contestaba con sus acostumbrados gruidos.Ha vuelto a ver las rosas? pregunt ella.Este ao no he estado por culpa del reumatismo.Luego, enojado, le pidi que lo dejara tranquilo y no le hiciera ms preguntas.Mary tom un camino rodeado de laureles que daba vuelta alrededor del jardn secreto y terminaba en una puerta que comunicaba con el bosque. En ese momento sinti un suave y peculiar sonido y abri la puerta para saber de dnde provena.Era algo extraordinario y Mary, al observarlo, dej de respirar. Un nio de cerca de doce aos, de aspecto divertido, estaba sentado bajo un rbol tocando una flauta de madera. Se le vea limpio y tena la nariz respingada y las mejillas rojas como amapolas. Mary jams haba visto a un nio de ojos tan azules. Junto a l, sobre un tronco, una ardilla caf lo observaba y detrs de un arbusto un faisn estiraba el cuello para ver qu 41pasaba. Cerca del nio, dos conejos sentados olfateaban con narices trmulas. Daba la impresin de que, poco a poco, se iban acercando para escuchar el curioso sonido de la flauta.Al ver a Mary, le habl con una voz tan suave como la misma flauta.No se mueva! le dijo, o los asustar.Mary se qued inmvil. El dej de tocar y se levant calladamente, como si no se moviera. Entonces, la ardilla correte hacia los matorrales, el faisn volvi la cabeza y los conejos saltaron lejos, pero ninguno de los animales pareca asustado.Soy Dickon dijo el nio. Y t eres la seorita Mary. Me levant despacio porque si el cuerpo se mueve rpido, los animales salvajes se asustan.El habl como si se conocieran de siempre; en cambio Mary, que no conoca otros nios, por cortedad le habl rgidamente a pesar de que le habra encantado poder hablarle con naturalidad.Recibiste la carta de Martha? pregunt.Por eso he venido asinti moviendo su roja cabeza. Aqu tengo las herramientas y tambin te traje un desplantador.Podras mostrarme las semillas? pidi Mary.Al acercarse, ella not que l ola a brezo fresco, a pasto y a hojas. A Mary le gust y, al mirarlo de cerca, se olvid de su cortedad de genio. Juntos se sentaron sobre el tronco y esparcieron los paquetes de semillas con los dibujos de las flores, mientras Dickon le explicaba los nombres y si eran fciles de cultivar.Las amapolas son preciosas y crecen con slo silbarles.42Repentinamente call, y, volviendo su cara sonriente, pregunt:Dnde est el petirrojo que nos llama?De verdad que nos llama? pregunt ella.Por supuesto contest Dickon como si fuera lo ms natural del mundo. El est llamando a su amigo y le dice: "Aqu estoy, mrame, quiero conversar". De quin es?Es de Ben Weatherstaff, pero creo que a m tambin me conoce.Claro que te conoce y le gustas! dijo Dickon con voz suave. En un minuto me contar todo sobre ti.Con movimientos lentos, l se acerc al matorral y dio sonidos casi iguales a los del petirrojo; ste contest como si respondiera a su pregunta.Dice que es tu amigo.T crees que lo es? pregunt ansiosamente Mary.No se acercara si no fuera tu amigo y le gustaras contest Dickon.Entiendes todo lo que dicen los pjaros? inquiri Mary.La sonrisa de Dickon se acentu al mismo tiempo que se frotaba su spera cabeza.Creo que s y creo que ellos tambin me entienden dijo. He vivido por tanto tiempo en el pramo, que me siento como si fuera uno de ellos.Volvi a sentarse a su lado y continu explicndole la manera de plantar las flores, observarlas y alimentarlas.Oye le dijo, si t quieres, te las plantar. Dnde est tu jardn?Mary uni fuertemente sus manos y cambi de color. Se senta miserable y no saba qu decir. No haba previsto esta eventualidad.Porque te dieron un pedazo de jardn, verdad? dijo Dickon sorprendido al advertir su turbacin. O es que no te lo quieren dar?Apretando aun ms las manos ella volvi sus ojos hacia l.Yo no conozco otros nios dijo lentamente. Puedes guardarme una confidencia? Es un jardn secreto y creo que me morira si lo descubren termin diciendo con fiereza.Dickon estaba cada vez ms extraado. Volvi a rascarse la cabeza y respondi con buen humor:Yo siempre guardo los secretos. Si no lo hiciera, otros nios sabran dnde se encuentran las cras de los zorros o los nidos de los pjaros y nada estara a salvo en el pramo. S, s guardar secretos!He robado un jardn dijo rpidamente Mary. No es mo, pero tampoco le pertenece a nadie. No lo quieren y no entran en l. Por eso no tienen derecho a quitrmelo porque lo han dejado destruirse termin diciendo apasionadamente mientras se cubra su cara con los brazos y rompa a llorar. Pobre pequea Mary!Los curiosos ojos de Dickon reflejaron simpata, lo que alent a la nia.Dnde se encuentra? pregunt Dickon, bajando la voz.Sin importarle lo que pudiera suceder, ella se levant y, en un instante, volvi a ser la imperiosa nia de antes.Ven conmigo y te lo mostrar dijo.Dickon la sigui con una mirada extraa y triste. Tena la sensacin de que lo nico que iba a descubrir era algn nido de pjaro. Mas, cuando Mary levant la cortina de hiedra, se sobresalt al ver que cubra una puerta. La nia empuj suavemente y entraron juntos.43Mary se detuvo, agit su mano provocativamente y dijo:Este es el jardn secreto y soy la nica que quiere que sobreviva!Dickon mir a su alrededor una y otra vez.Eh! murmur, es un extrao y precioso lugar; me parece estar soando. 44XIEL NIDO DEL TORDOPor dos o tres minutos, Dickon se qued inmvil mirando a su alrededor, mientras Mary lo observaba. Luego empez a caminar lentamente. Sus ojos parecan ver y apreciar todo al mismo tiempo.Jams pens que vera este lugar dijo en un murmullo.Entonces sabas que exista? pregunt Mary.Ella habl fuerte y l le indic que bajara la voz.Debemos hablar bajo, puesto que si nos escuchan se preguntarn qu hacemos aqu.Lo olvid! dijo Mary asustada tapndose la boca con sus manos. Pero dime, sabas que haba un jardn cerrado?Martha me cont que exista un jardn al que nadie haba entrado y yo tena deseos de saber cmo era.Se detuvo mirando encantado la gris maraa de ramas que lo rodeaba.En la primavera todos los pjaros harn sus nidos aqu dijo. No hay un lugar ms seguro en toda Inglaterra.Sin darse cuenta, Mary le puso la mano sobre el brazo y susurr:Puedes decirme si habr rosas o estn todas muertas?El se adelant hacia el rbol ms cercano y sac un grueso cuchillo de su bolsillo para hacer algunos cortes en las ramas.Hay mucha madera seca que debe ser cortada dijo. Pero algunas ramas florecieron el ao pasado y aqu viene un nuevo brote.De verdad que florecer? pregunt Mary, tocando el brote con reverencia.Est tan viva como t o como yo dijo Dickon, sonriendo abiertamente.Qu felicidad! exclam la nia llena de excitacin. Por qu no recorremos el jardn y contamos cuntas brotarn?Dickon pareca igualmente entusiasmado cuando, al hacer algunos cortes, le explic que las ramas verdosas o que se vean jugosas estaban vivas; en cambio, si el interior apareca seco y se quebraba fcilmente, entonces no haba ms remedio que cortarlas.Fueron de rbol en rbol y de rama en rama. El saba muy bien usar su cuchillo para cortar la madera seca. A la media hora, Mary ya haba aprendido a reconocerlas, y al ver alguna rama de aspecto marchito pero cuyo interior todava estaba verde, estallaba en silenciosa felicidad.Estaban trabajando junto a uno de los grandes rosales, cuando l exclam muy sorprendido.Pero quin hizo esto?Era uno de los lugares que Mary haba limpiado para dar luz a los pequeos brotes.Yo lo hice dijo Mary.Pero habas dicho que no sabas nada sobre jardines exclam.No s nada contest la nia, ni siquiera conozco su nombre, pero como son tan pequeas y pareca que les faltaba espacio para respirar, limpi las malezas.45Ni un jardinero pudo hacerlo mejor! dijo el muchacho. Ahora crecern bien. Estos son azafranes y copitos de nieve, y aquellos narcisos y otros bulbos. Has hecho un gran trabajo para ser tan pequea! agreg, mirndola.Ahora estoy ms gorda y me siento ms fuerte explic Mary. Ya no me canso como antes y menos cuando cavo la tierra.Es estupendo para ti! dijo Dickon moviendo la cabeza. No hay nada mejor que el olor a tierra limpia, con excepcin del fresco olor que despiden las pequeas plantas luego de una lluvia. Cuando llueve, muchas veces salgo al pramo y me tiendo bajo los matorrales a escuchar como caen las gotas de lluvia sobre el brezo.Y no te resfras? pregunt Mary, observndolo. Ella jams haba conocido alguien tan divertido y tan simptico.Claro que no! dijo Dickon mientras sonrea haciendo una mueca. No me resfro jams!Aunque charlaba con Mary, no dejaba de trabajar y ella, a su vez, ayudaba con la pala y el azadn.Hay mucho que hacer aqu dijo exaltado.Vendrs nuevamente a ayudarme? le rog Mary. Estoy segura de que yo tambin te puedo ayudar. Por favor ven, Dickon!Si t quieres, vendr todos los das, tanto si hay sol como si est lloviendo contest firmemente. El estar encerrado aqu tratando de salvar el jardn es lo ms divertido que he hecho en mi vida.Si haces renacer el jardn, no sabr cmo agradecrtelo dijo Mary, esperanzada.Yo te dir qu puedes hacer por m respondi Dickon, con alegre gesto. Engordars y tendrs tanta hambre como un zorrito. Aprenders a hablar con el petirrojo como lo hago yo y, as, lo pasaremos estupendamente.Recorrieron el lugar para decidir cmo lo arreglaran.No quiero que se parezca a otros jardines dijo Mary. Me encanta que crezca en forma desordenada, con ramas balancendose y enlazndose unas con otras. De otro modo, no parecera un jardn secreto.S dijo Dickon, es secreto; pero creo que, adems del petirrojo, alguien ha estado aqu en los ltimos aos.Pero la puerta estaba cerrada y la llave enterrada dijo Mary:. Quin podra entrar?Aun as, alguien ha estado aqu y all.Aunque transcurrieran muchos aos, Mary nunca olvidara la primera maana que vio cmo empezaba a florecer su jardn, no slo en los lugares que ambos limpiaron, sino tambin las semillas que plantaron.Mientras trabajaban, Mary cont a Dickon lo desgraciada que haba sido en la India en casa del pastor y lo antipticos que eran sus hijos. Entonces, volvindose hacia l, le dijo:Eres tan simptico como Martha piensa que eres. Ahora son cinco las personas que me gustan y, creme, jams pens que llegara a ese nmero.Dickon se sent en sus talones y le dirigi una mirada divertida.Slo te gustan cinco personas! Y quines son las otras cuatro?Tu mam, Martha, el petirrojo y Ben Weatherstaff.46Dickon se ri de tal manera que, para no hacer ruido, se puso los brazos alrededor de la boca.S que me consideran un muchacho raro dijo, pero t lo eres aun ms.Entonces Mary le pregunt algo que jams so hacer.Te gusto a ti?Por supuesto que s! contest Dickon de todo corazn. Tambin creo que le gustas al petirrojo.Eso hace dos para m dijo Mary.Al sentir que el reloj del patio daba el medioda, Mary se sobresalt. Trabajando intensamente, las horas se le haban pasado sin sentir.Tengo que irme dijo apenada. Supongo que t tambin tendrs que ir a almorzar.Dickon hizo una mueca.Mi almuerzo lo acarreo conmigo repuso. Mam siempre me pone algo en el bolsillo.De su chaqueta sac, envueltos en un limpio pauelo, gruesos pedazos de pan y tocino. A Mary no le pareci un almuerzo muy bueno, pero l se vea muy contento, mientras se sentaba a comer, apoyado contra el tronco de un rbol.Llamar al petirrojo y le dar a probar una orilla de tocino dijo. Les encanta la grasa.De mala gana Mary decidi partir; mas, repentinamente, se le ocurri que quizs Dickon era una especie de hada y que no estara cuando ella volviera. Le pareca demasiado bueno para ser verdad. Se volvi a mitad de camino.Espero que pase lo que pase no dirs nada a nadie le dijo.Con la boca llena de pan con tocino, Dickon le sonri y le dijo alentadoramente:Si t fueras un tordo que me mostrara su nido, crees t que yo lo dira a los dems? Jams lo hara! Tu jardn est tan a salvo como el nido del tordo.Luego de escucharlo, ella tuvo la certeza de que era as.47XIIPUEDO TENER UN PEDAZO DE TIERRA?Mary corri tan rpido que lleg a su pieza casi sin resuello, con el pelo alborotado y las mejillas sonrosadas. Su almuerzo estaba servido y Martha la esperaba.Ha llegado tarde le dijo.He visto a Dickon! exclam Mary. He visto a Dickon!Saba que vendra dijo Martha jubilosa. Y qu le pareci?Creo que es muy buen mozo respondi Mary, con voz decidida.Martha se sorprendi, pero estaba contenta.Bueno dijo. Es el mejor de los muchachos pero jams pens que fuera buen mozo. Su nariz es respingada y sus ojos demasiado redondos, aunque tienen un bonito color.Me gusta su nariz dijo Mary, y me encantan sus ojos, que tienen el color del cielo azul sobre el pramo.Martha resplandeca de satisfaccin.Mam dice que tienen ese color de tanto mirar pjaros y nubes. Pero su boca es muy grande.Me gusta su boca dijo Mary obstinadamente. Cmo me gustara que la ma fuera as!Martha ri encantada.Le gustaron las semillas y las herramientas de jardn? pregunt.Cmo sabe que las trajo? pregunt Mary.Jams pens que no las traera; Dickon es un muchacho en quien se puede confiar.Cuando Martha le pregunt en dnde pensaba plantar las semillas y a quin haba preguntado si poda disponer de un terreno, Mary se asust.No lo he pedido todava contest vacilando.Mary comi lo ms rpidamente que pudo; mas, al querer salir corriendo otra vez, Martha la detuvo.Tengo algo que comunicarle le dijo. El seor Craven volvi esta maana y quiere verla.Por qu quiere verme ahora si no quiso hacerlo cuando llegu? pregunt, muy plida.Bueno dijo Martha, creo que se debe a mam. Ella se encontr con el seor Craven esta maana y le dio a entender que sera bueno que la viera antes de partir nuevamente.As es que se va de nuevo! exclam Mary.Cunto me alegro!S, y esta vez por largo tiempo. Probablemente no volver hasta el otoo o el invierno le dijo Martha.Si l no volva por varios meses, pens la nia, por lo menos tendra tiempo de observar cmo renaca su jardn, aunque al regresar descubriera su secreto.En ese momento se abri la puerta y entr la seora Medlock con su mejor vestido negro. Estaba nerviosa y excitada.48Su pelo est desordenado dijo rpidamente. Vaya a cepillrselo! Martha la ayudar a ponerse su vestido nuevo porque la tengo que llevar al escritorio del seor Craven.Las mejillas de Mary se tornaron plidas y pronto volvi a ser la nia altanera, poco atractiva y silenciosa de antes. No pronunci ni una palabra mientras se vesta, ni tampoco al seguir al ama de llaves a travs de los innumerables corredores. Qu poda decir? A ella la obligaban a ver al seor Craven y estaba segura de que ella no le gustara, como tampoco l le gustara a ella.Se encaminaron hacia un ala de la casa en la cual no haba estado con anterioridad. Por fin, el ama de llaves golpe en una puerta y al or: "Entre, por favor!", ella abri y ambas se encontraron frente a un hombre sentado en un silln, junto al fuego.Esta es la seorita Mary dijo el ama.Puede irse y dejarla aqu. La llamar cuando tenga que llevarla de vuelta dijo el seor Craven.Mary esper de pie retorcindose las manos. Ella poda ver que el hombre sentado frente a ella no era precisamente jorobado sino, ms bien, tena los hombros torcidos. Su negra cabellera estaba salpicada de rayas blancas. El volvi su cabeza por sobre sus altos hombros y le habl:Ven ac!Mary se le acerc. El no era feo; incluso su cara habra sido atrayente si no hubiera dado la impresin de que l no saba qu hacer con ella.Te encuentras bien aqu? Te cuidan? le pregunt. Scontest Mary.El se restreg la frente y la observ de arriba abajo. Eres muy delgada dijo.Estoy engordando ahora contest la nia.El seor Craven tena una expresin descontenta. Sus ojos, que parecan no ver a Mary, miraban por sobre ella como si le fuera difcil mantener la vista en una persona.Tena la intencin de enviarte una gobernanta o una institutriz, pero lo olvid dijo.Por favor!... empez Mary, pero un nudo en la garganta le impidi seguir.Qu es lo que quieres decir? pregunt l.Por favor!, por ahora no me enve una gobernanta.El volvi a frotarse la frente y la mir fijamente.Qu es lo que dijo la mujer Sowerby? murmur distrado.Entonces Mary se envalenton.No es la madre de Martha? tartamude.S, creo que s replic el seor Craven.Como ella tiene doce nios, sabe cmo educarlos dijo Mary.Pareci que l se animaba.Qu es lo que quieres hacer?Quiero jugar al aire libre contest Mary, esperando que no le temblara la voz. A pesar de que no me gustaba hacerlo en la India, ac s, y eso es lo que me est dando hambre y me ha hecho engordar.l la miraba atentamente.49La seora Sowerby dice que te har bien, y, quizs, tenga razn. Ella piensa que es mejor que te fortalezcas antes de empezar tus clases... En dnde juegas? le pregunt a continuacin.En todos los lados dijo con voz entrecortada. La mam de Martha me envi una cuerda de saltar y salto y corro y veo las cosas crecer de la tierra, y no le hago dao a nadie.No ests tan asustada! le dijo con voz preocupada. Una nia como t no hace dao. Puedes hacer lo que quieras!Mary puso su mano en la garganta asustada de que l notara el nudo de excitacin que se le haba formado. Se acerc a l.De verdad que puedo?pregunt trmula.No me mires tan asustada! exclam, por supuesto que puedes! Recuerda que, aunque no soy un buen tutor para ti, porque estoy enfermo, amargado y distrado, quiero que seas feliz aqu. Yo no entiendo de nios, pero la seora Medlock se encargar de que no te falte nada. Hoy te llam porque la seora Sowerby me dijo que deba hacerlo, que su hija le haba hablado de ti. Cuando ella me detuvo, pens que era muy atrevida, pero me explic que la seora Craven haba sido muy amable con ella... Pareca que le costaba nombrar a su seora, pero continu: Sin embargo, creo que es una mujer respetable y ahora, que te he visto, pienso que tiene razn. Puedes jugar todo lo que quieras. Te gustara tener algo? le pregunt repentinamente. Quieres juguetes, libros o muecas?Podra dijo Mary con voz temblorosa tener un pedazo de tierra?En su inquietud, ella no se dio cuenta de lo extraas que sonaron sus palabras.Tierra! replic l. Qu es lo que quieres decir?Para plantar semillas y hacer que crezcan flores titube Mary.El la observ un momento y rpidamente se pas la mano por los ojos.Tanto te gustan los jardines? le pregunt lentamente.Yo no saba nada sobre jardines dijo Mary. En la India siempre haca mucho calor o estaba enferma o cansada; aqu es diferente.El seor Craven se levant y camin despacio por la pieza.Un pedazo de tierra repiti l, y Mary pens que sus palabras le haban recordado algo. Luego, al hablarle, sus negros ojos parecan suaves y cariosos.Puedes tener cuanta tierra quieras le dijo. Me recuerdas a alguien que amaba la tierra y le maravillaba ver cmo crecan las plantas... Cuando encuentres un lugar que te guste, tmalo, nia, y hazlo florecer!Puedo usar cualquier lugar que nadie necesite?Cualquiera contest. Y ahora debes irte porque estoy cansado.50Toc la campanilla y llam a la seora Medlock.Adis dijo a la nia, estar ausente durante el verano. Seora Medlock continu, ahora que he visto a la nia, creo que ella tiene que recuperarse antes de empezar sus lecciones. Dele comida sencilla y saludable, djela correr libremente y no la vigile demasiado; ella necesita de libertad. La seora Sowerby vendr de vez en cuando para saber si le falta algo y ella a su vez podr ir a su casa.El ama de llaves se sinti aliviada al saber que no tendra que vigilar muy estrechamente a Mary. Le pareca una carga molesta y haba tratado de verla lo menos posible. Simpatizaba, adems, con la madre de Martha.Cuando el ama de llaves la dej en el corredor, Mary corri a su dormitorio en donde la esperaba Martha.Puedo tener mi jardn en donde quiera! grit Mary. Todava no me enviarn una gobernanta, ver a su mam y podr visitar su casa.Eh! dijo Martha encantada, l se port muy gentil.Martha dijo Mary solemnemente, l es encantador, slo que tiene cara de ser una persona muy desgraciada.Comi rpidamente y sali al jardn, porque saba que Dickon tendra que volver a su casa. Al deslizarse por la puerta cubierta de hiedra, vio que las herramientas estaban ordenadas bajo un rbol y Dickon no se vea por ninguna parte. El jardn estaba desierto, con excepcin del petirrojo que acababa de volar por sobre el muro y la observaba desde uno de los rosales.Se ha ido! dijo apenada. O es que slo era un hada madrina?Repentinamente le llam la atencin que, clavado con una espina entre los arbustos, haba un pedazo de papel. Era un dibujo de Dickon que representaba un nido con un pjaro y una sola palabra toscamente escrita: "Volver!"51XIIISOY COLINA la hora de comida, Mary mostr a Martha el dibujo de Dickon.Eh! dijo Martha muy orgullosa. No saba que mi hermano fuera capaz de dibujar en tamao natural un tordo en su nido.Al or esto, Mary supo que el dibujo era un mensaje: significaba que Dickon mantendra el secreto. Su jardn era su nido y ella era como el tordo. Cmo le gustaba ese nio, a la vez extrao y sin complicaciones!Esperando verlo al da siguiente, se qued dormida. Pero en Yorkshire el tiempo puede variar mucho, especialmente en primavera. Esa noche Mary despert con el ruido de las gotas de lluvia al caer sobre las ventanas. Llova a torrentes y el viento soplaba en las esquinas de la vieja casa y dentro de la chimenea. Mary se sent en la cama sintindose muy desdichada y enojada.La lluvia es ms antiptica de lo que yo era dijo. Vino porque saba que yo no quera que lloviera.Furiosa se tir sobre las almohadas enterrando la cara en ellas. No llor, pero se qued tendida odiando el ruido de la lluvia y el viento. Las grandes goteras golpeaban fuertemente la pared."Suena como si alguien llorara y estuviera perdido en medio del pramo", pens.Por cerca de una hora se dio vueltas en la cama sin lograr dormir. De pronto, algo la hizo sentarse en la cama.Escuch atentamente.Ahora no es el viento dijo en un murmullo. Es diferente, es el mismo llanto que escuch antes.Como su puerta estaba entreabierta, se pudo dar cuenta de que ese llanto quejumbroso provena de la parte ms alejada del corredor. Mientras ms escuchaba ms se convenca de que tena que saber quin lloraba. Esto le pareci ms extrao que el jardn secreto o que la llave enterrada. Quizs su propia rebelda la hizo sentirse intrpida.Ir a ver dijo. Todos estn en cama y no me importa lo que diga la seora Medlock.Tom la palmatoria de su velador y sin hacer ruido, sali de su habitacin al corredor largo y obscuro.Crea recordar dnde tena que doblar para encontrar la puerta cubierta por la tapicera, tras la cual caminaba el ama de llaves el da que ella se encontraba perdida. El sonido provena del pasadizo. Alumbrndose con la vela, trataba de hallar el camino, mientras su corazn lata tan fuerte que le pareca poder escucharlo. Como el llanto continuaba, le fue fcil guiarse por l, aunque en varias ocasiones titube sin saber qu camino tomar. Por fin se encontr frente a la puerta con la tapicera. La empuj suavemente y cerr tras ella. Ahora poda or con claridad el llanto: proceda de detrs de una puerta situada a su izquierda, bajo la cual se vislumbraba una luz. Alguien muy joven lloraba en esa habitacin.52Mary abri la puerta y se detuvo. Era una enorme pieza con bellos muebles. El fuego resplandeca desde la chimenea y una luz de vela iluminaba una cama con cuatro pilares de la que pendan cortinajes de brocado. En ella, un nio lloraba quejumbrosamente. Mary se pregunt si se encontraba en un lugar real o estaba soando. El nio tena una cara aguzada de delicado color marfil, con unos ojos que parecan demasiado grandes. Una gran mata de cabello le caa en mechones sobre la frente, lo que le empequeeca aun ms la cara. Tena aspecto de nio enfermo, pero no pareca llorar de dolor sino, ms bien, de cansancio y de rabia.Mary, de pie en el umbral, contuvo la respiracin. Luego dio unos pasos dentro de la pieza y, a medida que se acercaba, la luz atrajo la atencin del nio. Este volvi la cara y la mir fijamente con sus grises ojos tan abiertos, que se vean enormes.Quin eres? le pregunt en un murmullo asustado. Eres un fantasma?No, no lo soy contest Mary, tambin en un murmullo, aunque algo menos asustada. Es que t lo eres?El la miraba y la miraba tanto que Mary no pudo dejar de notar cuan extraos eran sus grises ojos rodeados de negras pestaas.No contest, luego de un momento, soy Colin.Qu Colin?Soy Colin Craven; y t, quin eres?Soy Mary Lennox y el seor Craven es mi to.El es mi padre dijo el nio.Tu padre! se asombr Mary. Nadie me dijo que tena un hijo. Por qu no me lo dijeron?Acrcate! dijo el nio, con expresin ansiosa.Ella se acerc a la cama y l le toc la mano.Eres real, verdad? dijo. A veces sueo cosas tan reales que t puedes ser parte de un sueo.Antes de salir de su dormitorio, Mary se haba puesto un chal de lana y ahora puso una de sus puntas entre los dedos del nio.Apritalo y vers qu grueso y caliente es dijo. O, si quieres, te puedo pellizcar para demostrarte cuan real soy. Por un momento, yo tambin pens que t eras parte de un sueo.De dnde vienes? pregunt l.De mi dormitorio. El viento soplaba tan fuerte que no poda dormir, y al or que alguien lloraba quise saber quin era. Por qu estabas llorando?Porque tampoco poda dormir y me duele la cabeza. Repteme tu nombre.Mary Lennox. Pero no te dijeron que vine a vivir aqu?l continuaba restregando el chal, aun cuando pareca que ahora crea que ella era real.No contest. Quizs no se atrevieron.Por qu? pregunt Mary.Porque la gente me asusta y no dejo que nadie me vea o me hable.Pero por qu? insisti Mary, cada vez ms desconcertada.Porque siempre estoy enfermo y tendido en cama. A mi padre tampoco le gusta que me hablen y a los empleados no les permiten que discutan sobre mi persona. Si llego a 53grande, ser un jorobado; pero no vivir. Mi padre odia la idea de que pueda parecerme a l.Pero qu casa ms extraa! dijo Mary. Todo aqu es secreto, piezas y jardines cerrados con llaves. Y t, tambin ests encerrado?No, yo me quedo aqu porque prefiero no salir. Me canso demasiado.Tu padre viene a verte? aventur Mary.Algunas veces, pero en general cuando estoy dormido. El no quiere verme.Por qu? no pudo dejar de preguntar Mary.Una especie de sombra tormentosa pas por la cara del nio.Al nacer yo, mi madre muri. Por eso mi padre se siente desgraciado al verme. El cree que yo no lo s, pero lo escuch hace tiempo. El casi me odia.Desde que ella muri, l odia el jardn dijo Mary medio hablando para s.Qu jardn? pregunt el nio.Es solamente el jardn que a ella le gustaba tartamude Mary. Has estado siempre aqu?Casi siempre. En ocasiones me han llevado cerca del mar, pero no me gusta porque la gente me mira. Antes usaba un aparato de fierro para sostener mi espalda. Pero un gran doctor londinense vino a verme y dijo que era estpido que lo usara, pero en cambio sugiri que me sacaran al aire. Pero odio el aire y no quiero salir.A m tampoco me gustaba al llegar ac dijo Mary. Por qu me miras de ese modo?Porque los sueos son tan reales contest apenado. A veces, cuando abro los ojos, no puedo creer que estoy despierto. No quiero que t seas un sueo.Pero si estamos despiertos! dijo Mary abarcando con la mirada el alto techo, los obscuros rincones y el fuego que apenas alumbraba. Parece un sueo porque estamos en medio de la noche y, con excepcin nuestra, el resto de la casa duerme.En esto a Mary se le ocurri algo:Si no te gusta que te vean, no quieres que me vaya?No dijo, si te vas pensar que era un sueo; pero si eres real, sintate en ese piso y hblame de ti.Mary dej a un lado la vela y se sent en un taburete acolchado. Ella no deseaba partir, prefera quedarse en esta pieza escondida y hablar con el nio misterioso.Qu quieres que te cuente?Quiero saber desde cundo vives aqu, en dnde queda tu dormitorio y qu haces durante el da. Tambin quiero saber si te gusta el pramo y en dnde vivas antes de llegar a Yorkshire.Ella contest a sus preguntas mientras l tendido sobre sus almohadas la escuchaba atentamente. Mary se dio cuenta de que, por ser invlido, apreciaba las cosas en forma diferente a otros nios. Desde chico saba leer y pasaba los das leyendo o mirando las ilustraciones de preciosos libros. Aun cuando su padre rara vez lo visitaba, le daba toda clase de cosas maravillosas para que se entretuviera. Pero aun as, pareca estar siempre aburrido.Todos estn obligados a hacer lo que yo quiero, porque si me enojo me enfermo dijo indiferentemente. Adems, nadie cree que llegar a grande continu como si estuviera acostumbrado a la idea y ya no le importara.54Pareca gustarle la voz de Mary, puesto que medio adormecido segua escuchndola con inters. Ella pens que se haba dormido, pero en ese momento l le hizo una pregunta que les dio un nuevo tema de conversacin. Cuntos aos tienes?Tengo diez aos y t tambin contest, olvidando toda prudencia.Cmo lo sabes? pregunt el nio sorprendido. Porque cuando naciste la puerta del jardn fue cerrada y enterraron la llave, y de eso hace diez aos.Colin, muy interesado, se sent volvindose hacia ella. Qu puerta del jardn se cerr? Dnde enterraron la llave? Quin lo hizo? pregunt.Es el jardn que odia el seor Craven dijo Mary muy nerviosa. El cerr la puerta y nadie sabe dnde enterr la llave.Qu clase de jardn es? persisti Colin. No est permitido entrar contest cautelosamente Mary.Pero ya era demasiado tarde para usar de cautela. Colin se pareca a ella: el no tener nada en qu pensar haca que se sintiera atrado por la idea de un jardn secreto. Por eso sus preguntas eran innumerables.Nadie habla sobre l; creo que los han obligado a guardar silencio.Yo har que me lo digan dijo Colin. De verdad puedes? titube Mary, empezando a asustarse. Si l haca preguntas quin sabe lo que poda suceder.Todos me obedecen, porque este lugar algn da ser mo.Mary jams pens que ella hubiera sido una nia consentida, pero se daba cuenta de que este misterioso nio lo era. El crea que el mundo le perteneca; adems, a ella le pareca muy peculiar la forma que l tena de hablar de que no vivira.De verdad crees que no vivirs? le pregunt ansiosa y tambin deseosa de desviar su atencin del jardn.Eso creo contest indiferente. Mi doctor, que es un primo de pap, lo cree. El es pobre y si yo muero l heredar Misselthwaite a la muerte de mi padre; por eso creo que l desea que yo no viva.Quieres vivir? pregunt Mary.No contest cansadamente, pero tampoco quiero morir. Cuando estoy enfermo pienso mucho en ello y lloro mucho.Te he odo llorar tres veces dijo Mary, pero no saba quin eras. Por qu llorabas?Ella quera que l olvidara el jardn, pero l insisti.Mejor hablemos de otra cosa, por ejemplo del jardn. Te interesara verlo?S contest Mary en voz baja.Yo quiero verlo insisti l. Creo que jams quise ver algo. Quiero que desentierren la llave, abran la puerta y me lleven en mi silla, as tomar aire.A medida que creca su entusiasmo, sus ojos brillaban como estrellas. Mary, en cambio, afligida, apretaba sus manos pensando que todo se echara a perder. Dickon no volvera al jardn y ella no sera nunca ms como el tordo con su nido escondido y seguro.Por favor, no lo hagas! Por favor! grit.l la mir como si estuviera loca.Por qu? exclam. No dijiste que lo queras ver?Por supuesto que quiero dijo casi en un sollozo. Pero si haces abrir la puerta y que te lleven, ya no ser un secreto.l se inclin aun ms hacia adelante y pregunt:55Un secreto! Qu quieres decir? Las palabras de Mary salieron atropelladas.Entiende! exclam. Si nadie sabe fuera de nosotros que es posible que exista una puerta escondida, tal vez podramos encontrarla y, al cerrarla detrs de nosotros, nadie sabra que estbamos dentro del jardn. Pretenderamos que somos tordos y que el jardn es nuestro nido. Podramos ir cada da, cavar, plantar y ver cmo renace el jardn.Est seco? la interrumpi l.Lo estar si nadie se preocupa por l continu ella. Los bulbos florecern, pero no as las rosas...Nuevamente l la interrumpi entusiasmado:Qu son bulbos?Pequeas plantas que tratan de brotar cuando llega la primavera.Lleg ya la primavera? pregunt el nio. Cmo es? No se la ve en los dormitorios.Es el sol que brilla en la lluvia y la lluvia cae cuando hay sol. Entonces, en ese momento, las cosas tratan de brotar de la tierra dijo Mary. Si el jardn fuera secreto, podramos ir cada da y ver brotar lo que pudiera salvarse. No te das cuenta de que sera mucho mejor si fuera un secreto?El se tendi nuevamente en la cama con una rara expresin en su cara.Jams he tenido un secreto dijo, excepto que los que me rodean no saben que s que no llegar a grande. Pero prefiero esta otra clase de secreto.Si t no pides que te abran el jardn rog Mary, estoy segura de que algn da lograr entrar en l. Y como el doctor quiere que tomes aire y t haces lo que quieres, podemos encontrar un nio que te empuje y as iramos solos, y continuara siendo un jardn secreto...Mary respir ms tranquila al darse cuenta de que la idea le gustaba a Colin. Ella estaba segura de que si le segua hablando del jardn y haca que l con su imaginacin lo viera como ella lo haba visto, le gustara tanto que no permitira que otros se lo estropearan.56En caso de que podamos entrar, te dir como creo que puede serdijo ella.El se mantuvo muy quieto, escuchndola explicarle cmo quizs las rosas habran crecido o de los posibles nidos de pjaros. Le habl largamente del petirrojo y de Ben Como el nio sonrea al escuchar las historias del pajarito ella se sinti menos asustada. "La sonrisa lo hace verse casi buen mozo", pens Mary. Al principio lo haba encontrado incluso menos agraciado que ella misma.Como he vivido encerrado, no saba que los pjaros actuaban as. T sabes muchas cosas. Estoy pensando que quizs t has estado dentro del jardn.Ella no supo qu contestar, pero call al ver que l no esperaba una respuesta. Poco despus, el nio le dio una sorpresa.Te voy a mostrar algo le dijo. Ves aquella cortina de seda color rosa que cuelga sobre la repisa de la chimenea?Mary no la haba visto y pens que sera un cuadro.Hay un cordn que cuelga de l, por favor, tralo.Muy perpleja, Mary tir del cordn. La cortina corri descubriendo un retrato de una nia riendo. Tena el pelo brillante y amarrado con una cinta azul. Sus alegres ojos eran iguales a los tristes ojos de Colin.Ella es mi mam dijo Colin quejndose. No s por qu muri. A veces la odio por haberlo hecho. Si ella no hubiera muerto, yo no estara siempre enfermo. Incluso, puede que a mi padre no le importara mirarme o, quizs, mi espalda fuera ms fuerte. Mejor corre la cortina nuevamente.Mary hizo lo que le peda y volvi a su asiento.Aunque ella es ms linda que t, tiene tu misma forma y color de ojos. Por qu la cubre la cortina?El se movi inconfortable.Yo la hice poner dijo. Cuando estoy enfermo y me siento mal, me molesta que sonra todo el tiempo. Adems, ella es ma y no quiero que cualquier persona la vea.Por unos minutos guardaron silencio; luego Mary pregunt:Qu har la seora Medlock si sabe que he estado aqu?Ella har lo que yo diga contest l. Adems, le dir que quiero que vengas todos los das a conversar conmigo. Estoy muy contento de que hayas venido.Yo tambin lo estoy dijo Mary. Vendr lo ms seguido que pueda, pero... vacil tendr que buscar la puerta del jardn.S, por supuesto! dijo Colin, y despus me cuentas.Guard silencio durante un momento y, luego, agreg:Creo que t tambin sers un secreto. No lo dir mientras no lo descubran. Puedo enviar fuera a la enfermera, diciendo que quiero estar solo. Conoces a Martha?La conozco muy bien dijo Mary; ella me ayuda.l indic con la cabeza la habitacin vecina.Ella est durmiendo all porque la enfermera tena que salir. Martha te indicar cundo puedes venir.En ese momento Mary entendi la preocupacin de Martha cuando ella le pregunt quin lloraba.He estado mucho tiempo aqu dijo Mary. Me voy ahora? Parece que tienes sueo.Antes de que te vayas, me gustara quedarme dormido dijo con vergenza.57Cierra los ojos replic Mary acercndose. Har lo que haca mi aya en la India. Te acariciar la mano y te cantar algo suave.Creo que eso me gustar dijo el nio, adormilado.Ella tena compasin por l y no quera que se quedara despierto; por eso empez a acariciarle la mano y enton una cancin hind.Me gusta dijo l, cada vez ms sooliento.Por fin sus negras pestaas cayeron sobre sus mejillas al cerrar los ojos y quedarse profundamente dormido. Mary se levant silenciosa, tom la palmatoria y se desliz suavemente fuera de la pieza.58XIVEL JOVEN RAJAEl pramo haba desaparecido tras la neblina maanera y la lluvia no haba cesado de caer en toda la noche. No podra salir fuera. En la tarde Mary le pidi a Martha que se sentara con ella. Esta trajo su tejido, el que no abandonaba cuando no tena otra cosa que hacer.Qu le pasa? le pregunt en cuanto se sent. Parece que quiere decirme algo.Descubr quin lloraba dijo Mary. No puede ser! exclam.Lo o durante la noche continu Mary, me levant y encontr a Colin.La cara de Martha se puso roja del susto. Pero seorita Mary! dijo casi llorando, no debiera haberlo hecho. Yo jams le cont nada sobre l y ahora perder mi trabajo. Qu har mi mam!No perder su trabajo dijo Mary. Colin estaba contento de verme y conversamos mucho.De verdad que estaba contento? Est segura? Usted no sabe cmo se pone cuando algo lo molesta. Si se enoja, grita para asustarnos; sabe muy bien que no osamos contradecirlo.El no estaba enojado y no quera que me viniera. Incluso me mostr el retrato de su mam. Martha qued boquiabierta.Casi no lo puedo creer exclam. Si l se hubiera encontrado como acostumbra, habra despertado a toda la casa con su rabieta. No deja que los extraos lo vean. Pero, qu voy a hacer! Si la seora Medlock se entera, pensar que desobedec sus rdenes.Por el momento ser un secreto dijo firmemente Mary. El quiere que vaya a conversar con l envindome recado con usted.Entonces quiere decir que lo embruj decidi Martha, dando un largo suspiro.Qu es lo que tiene? pregunt Mary.Nadie lo sabe exactamente dijo Martha. Cuando naci y muri la seora, el seor Craven casi se volvi loco. Incluso los doctores pensaron que tendran que llevarlo a un manicomio. El no quera ver al nio y desvariaba diciendo que si era un jorobado como l, preferira que muriera.Colin es jorobado? A m no me lo pareci dijo Mary.Todava no lo es. Pero todo empez mal. Mi mam dice que desde chico pensaron que tendran que mantenerlo tendido en cama. No lo dejaban caminar por temor a que su espalda no resistiera. Luego, un famoso doctor de Londres que vino a verlo le hizo quitar unos fierros que le haban colocado y le dijo al mdico de la familia que le haban dado demasiadas medicinas y que lo haban dejado hacer lo que l quera.Creo que es un nio muy regaln dijo Mary.Ahora est peor que nunca. Claro que en varias ocasiones ha estado gravemente enfermo. Un da creyendo que no la oa, la seora Medlock coment delante de l que lo mejor que poda suceder era que muriera. De pronto vio a Colin mirndola fijamente y l le dijo: "Djese de hablar y trigame sopa".Cree que morir? pregunt Mary.59Mam dice que no existe ninguna razn para que no viva, si toma aire fresco y no pasa todo el da tendido de espaldas leyendo y tomando remedios. El es dbil y no le gusta molestarse en salir. Adems, se enfra con facilidad y cae enfermo. Mary miraba pensativa el fuego.Me pregunto dijo despacio si le hara tan bien como a m salir al jardn y ver cmo crecen las cosas.Una de las peores rabietas la tuvo un da que lo llevaron junto a las rosas del estanque. Acto seguido empez a estornudar y uno de los jardineros que no lo conoca pas por su lado y lo mir con curiosidad. Esto le dio un ataque de rabia, al creer que lo miraba porque iba a ser jorobado. Llor de tal manera, que esa noche enferm gravemente.Si se enoja conmigo, no ir a verlo nunca ms dijo Mary.Si l lo quiere, tendr que ir le contest Martha. Es mejor que lo sepa desde ahora.Poco despus son la campanilla. Era la enfermera que llamaba a Martha para que se quedara con el nio. A los pocos minutos volvi con cara perpleja.No hay duda de que lo embruj dijo. Colin, sentado en el sof rodeado de sus libros, orden a la enfermera que no volviera hasta las seis y me dijo: "Quiero que venga Mary Lennox a conversar conmigo y acurdese de no decir nada a nadie".Mary parti de inmediato. Aun cuando hubiera preferido ver a Dickon, tambin le interesaba conversar con Colin.Al entrar en la habitacin del nio, por primera vez a la luz del da, se dio cuenta de que era un dormitorio muy hermoso. Tanto las cortinas como los tapices tenan colores brillantes, y los libros y cuadros hacan que la pieza se viera confortable, a pesar del cielo gris y la lluvia que caa. Colin pareca un cuadro. Envuelto en una bata de tercio-pelo, se encontraba acomodado sobre cojines de brocado y sus mejillas estaban muy rojas.Entra! dijo, toda la noche he pensado en ti. Yo tambin pens en ti le respondi la nia. No te imaginas lo asustada que est Martha, cree que le echarn la culpa de haberme contado y perder su empleo.El frunci el entrecejo.Anda a la pieza del lado y dile que venga.Martha entr temblando y Colin le habl severamente.Es que no sabes que tanto t como los dems empleados deben hacer lo que yo les pido?S, seor dijo Martha.Si yo te ordeno que traigas a la seorita Mary nadie osar reprenderte dijo el joven seor.Yo slo quiero cumplir con mi deber, seor.Tu deber es hacer lo que yo quiero que hagas. Ahora puedes marcharte dijo Colin con voz grandiosa.Cuando la puerta se cerr tras Martha, Colin vio que Mary lo miraba fijamente.Por qu me miras as? le pregunt. En qu ests pensando?Pienso en dos cosas dijo Mary sentndose en un piso a su lado. La primera es que una vez en la India vi a un joven raja que hablaba a la gente como t lo acabas de hacer. Todos le tenan que obedecer, de lo contrario, probablemente los mandara matar.60Ms adelante quiero que me cuentes sobre los rajaes; ahora quiero saber qu otra cosa estabas pensando.Pensaba dijo Mary, cuan diferente eres de Dickon.Quin es Dickon? dijo. Qu nombre tan extrao.Es el hermano de Martha y tiene doce aos explic. No se parece a ninguna otra persona, puesto que es capaz de encantar a los animales y pjaros, tal como los nativos de la India hacen con las serpientes. Cuando Dickon toca su flauta, los animales se acercan a orlo.Tomando uno de los libros, l le mostr un maravilloso dibujo de un encantador de serpientes.Puede Dickon hacer eso? le pregunt ansiosamente.Como l ha vivido toda su vida en el pramo, conoce la manera de atraer a los animales y pjaros.Colin se sent sobre los cojines y con las mejillas ms rojas que nunca le pidi:Cuntame ms sobre l.Ella le cont cmo Dickon saba guardar los secretos de los animales y pjaros, y varios pormenores de lo mucho que conoca con respecto al pramo.Le gusta el pramo? pregunt Colin. Es un lugar tan enorme, vaco y montono.Es precioso! protest Mary. Crecen miles de pequeas cosas y cientos de criaturas hacen sus nidos en l.Y t, cmo lo sabes? dijo Colin, volvindose a mirarla.En realidad no he estado ah record repentinamente Mary. Slo lo cruc una noche y en esa ocasin me pareci espantoso. Ms tarde, cuando Martha y Dickon me hablaron de l, cambi de opinin. En cuanto Dickon te explica algo, sientes la impresin de que t tambin lo has visto y odo.Cuando se est enfermo no se ve nada dijo Colin nervioso. Su mirada era la de una persona que escucha algo en la distancia sin saber de qu se trata.Claro que si te quedas dentro de la casa no puedes ver nada dijo Mary.No puedo ir al pramo respondi ofendido. Mary se qued silenciosa y luego dijo valientemente:Bien podras ir en alguna ocasin. El se movi sorprendido y le pregunt:Cmo puedo ir al pramo si voy a morir?Y cmo lo sabes? le dijo ella sin ninguna simpata. No le gustaba la forma en que l hablaba de morir. Le pareca que se jactaba de ello.Desde que puedo recordar lo he estado escuchando dijo. Ellos quieren que muera.Mary se enoj. Se mordi los labios y dijo:Si ellos lo quieren, yo no lo querra. Quin quiere que mueras?Los empleados y, por supuesto, el doctor Craven porque heredara Misselthwaite y dejara de ser pobre. Claro que no se atreve a decirlo, pero cada vez que me enfermo se le ve muy contento. Incluso pienso que mi padre lo desea.No lo creo replic Mary obstinadamente.De verdad no lo crees? dijo Colin reclinndose en los cojines.61Por largo rato se quedaron silenciosos, como si reflexionaran sobre cosas que, por lo general, los nios no piensan.Me gusta el doctor londinense porque te sac los fierros dijo Mary. Te dijo acaso que ibas a morir?No, solamente le escuch decir muy enojado que si me lo propona, vivira. Que deban tratar de hacrmelo entender.Yo creo que Dickon podra intentarlo dijo Mary reflexionando. El siempre habla de cosas vivas, jams de cosas muertas o enfermas.Ella acerc su piso al sof y le dijo:No hablemos de morir, no me gusta. Por qu no hablamos sobre los vivos? Conversemos sobre Dickon y luego miremos tus libros.El referirse a Dickon fue lo mejor que ella pudo hacer. Ello representaba hablar del pramo y de sus habitantes. De la mam de Dickon, de la cuerda de saltar, del sol y los verdes brotes que salan de la negra tierra. Todo ello estaba vivo. Mary habl largamente mientras Colin escuchaba con gran atencin. Juntos rieron de pequeeces e hicieron tanto ruido como cualquier otro nio. Ese da, la nia sin cario y el nio enfermo que crea que iba a morir gozaron de estar juntos.Sabes que hay algo que no hemos mencionado? pregunt Colin. Somos primos...Esto les pareci tan extraordinario que rieron aun ms. En medio de la risa se abri la puerta y entraron el doctor Craven y la seora Medlock.62Al ver a los nios, el doctor se alarm y retrocedi sorprendido. La seora Medlock casi se cay de espaldas al ser empujada por l.Gran Dios! exclam la pobre ama de llaves con los ojos desorbitados.Qu significa esto? pregunt el doctor Craven.Colin contest como si la alarma del doctor y el terror de la seora Medlock no tuvieran importancia.Esta es mi prima Mary Lennox dijo. Yo le ped que viniera a conversar conmigo. Ella deber hacerlo cada vez que yo se lo pida.El doctor Craven se volvi con mirada de reprobacin hacia la seora Medlock.No s cmo ha sucedido, seor contest el ama. Los empleados tienen orden de no hablar y jams lo haran.Nadie ha dicho nada dijo Colin. Ella me escuch llorar y vino a verme. Estoy muy contento de que lo haya hecho. No sea tonta, seora.Mary se dio cuenta de que el doctor estaba disgustado. Sin atreverse a contradecir al nio, se sent a su lado y le tom el pulso.Me temo que ests muy excitado y sabes perfectamente que no te hace bien dijo.Me excitar si mi prima no viene contest Colin con los ojos peligrosamente brillantes. Estoy mucho mejor, por lo que tomar el t con ella.Tanto el doctor como el ama se miraron perturbados, mas evidentemente no haba nada que hacer.En realidad tiene mejor cara aventur la seora Medlock.El doctor no se qued por mucho tiempo, pero antes de partir dio instrucciones sobre Colin. Entre ellas, que no hablara demasiado porque se cansaba rpidamente. Al orlo, Mary pens que no lo dejaban olvidar las cosas desagradables.Descontento, Colin dijo al doctor:Mary me hace olvidar los malos momentos, por eso quiero que venga a verme.Al abandonar la habitacin, el doctor no pareca satisfecho. Dio una perpleja mirada a la nia sentada en el piso, la que silenciosa y rgida no daba la impresin de ser una compaa muy atractiva. Con un profundo suspiro, sali al corredor, mientras pensaba que en realidad el nio tena mejor aspecto.Siempre me hacen comer cuando no quiero dijo Colin al ver a la enfermera entrar con la bandeja del t. Pero si comes conmigo de esos panecitos calientes, yo tambin comer. Y ahora cuntame sobre los rajaes.63XVCONSTRUYENDO EL NIDOLuego de otra semana de lluvia, de nuevo apareci el alto arco del cielo con un sol que calentaba fuertemente. Aun cuando Mary no haba podido ir al jardn secreto ni ver a Dickon, se haba divertido mucho conversando con Colin. Miraron esplndidos libros y, en ms de una ocasin, leyeron por turnos. Cuando el nio estaba entretenido, Mary olvidaba que era invlido.Un da la seora Medlock le dijo a Mary: Usted actu muy astutamente la noche que sali de su dormitorio tratando de averiguar lo que pasaba. Pero ha sido una bendicin para todos. Desde que se hicieron amigos, l no ha tenido rabietas, e incluso la enfermera, que tena la intencin de abandonar su puesto, ha decidido quedarse.Al conversar con Colin sobre el jardn secreto, la nia era muy cauta. Quera averiguar, sin hacerle preguntas directas, si era la clase de nio que poda guardar un secreto. Sin demostrar tanto inters como Dickon, a Colin tambin le entusiasmaba la idea de un jardn escondido, lo que tal vez indicaba que se poda confiar en l.Mary pensaba en la posibilidad de llevarlo al jardn sin que los dems lo descubrieran. Crea firmemente que el aire fresco, Dickon, el petirrojo y el ver crecer las plantas, le haran olvidar su obsesin por la muerte. Das atrs, al mirarse en un espejo, ella se percat de lo mucho que haba cambiado desde su llegada de la India; incluso Martha lo haba notado. Poda ser que a Colin le sucediera otro tanto, aunque era posible que no aceptara que Dickon lo mirara.Por qu te enojas cuando te miran? le pregunt un da.Siempre lo he odiado contest. Incluso de pequeo. Cuando me sacaban en la silla, la gente se paraba a hablar con la enfermera sobre m. Otras personas me palmeaban la cara y decan: "Pobre nio!". En una ocasin grit y le mord la mano a una seora; ella se asust tanto que sali corriendo.Me extraa que no gritaras la noche que entr a tu pieza dijo Mary sonriendo.Cre que eras un fantasma o un sueo, y stos no desaparecen si gritas.Te enojaras si un nio te viera? pregunt con cierta incertidumbre.Hay un nio dijo lentamente, como si pensara cada palabra que no me importara. El es Dickon, que sabe en donde viven los zorros y encanta a los animales.Esta conversacin dio a Mary la certeza de que no tena que temer por Dickon.La primera maana que el cielo mostr su color azul, Mary despert temprano. Tan alegres eran los rayos del sol que traspasaban las persianas, que salt de la cama, abri la ventana y, junto con aspirar el aire fragante, vio el pramo que se extenda ante sus ojos. Su color azul le pareci obra de magia.Corri hacia fuera detenindose a observar el pasto que en pocos das se haba tornado verde intenso. El sol la calentaba mientras escuchaba los gorjeos y cantos pro-venientes de los matorrales. Junt sus manos y alegremente mir los colores primaverales mientras senta el impulso de cantar muy fuerte, tal como lo hacan en ese momento tordos y petirrojos. Sin poder contenerse, corri a travs de los senderos hacia el jardn secreto.64Se ve diferente dijo. El pasto est ms verde, todo florece y las hojas se estn desarrollando. Estoy segura de que esta tarde vendr Dickon.La larga e intensa lluvia haba tenido extraos efectos en las plantas que bordeaban el muro. Por aqu y por all se vislumbraban tallos prpura y amarillos. Seis meses atrs la seorita Mary no se habra dado cuenta de que el mundo despertaba; en cambio ahora no perda detalle.Al llegar a la puerta cubierta de enredaderas, oy el graznido de un cuervo que la miraba desde lo alto del muro. Jams haba visto uno tan de cerca y se sinti inquieta. Poco despus el pjaro despeg sus alas y vol sobre el jardn secreto posndose sobre las ramas de un manzano enano a cuyos pies haba un animalito de cola rojiza. Ambos observaban el cuerpo encorvado y la cobriza cabellera de Dickon quien, de rodillas, trabajaba arduamente.Oh Dickon! grit. Cmo pudiste llegar tan temprano? El sol apenas se est levantando.El se enderez riendo entusiasmado.Eh! dijo. Me levant antes que l. Cmo poda quedarme en cama cuando esta maana el mundo empieza a renovarse! Los pjaros construyen sus nidos y el suelo despide nuevas fragancias. Al salir el sol, el pramo salt de gozo y yo lo atraves cantando porque saba que el jardn me esperaba.Dickon!, estoy tan feliz que apenas puedo respirar dijo Mary entusiasmada.Al ver que el nio conversaba con una criatura extraa, se acercaron el animalito de cola roja y el cuervo.Esta es la cra del zorro y su nombre es Captain dijo, sobando la pequea cabeza. Este es Soot. Ambos vinieron conmigo desde el pramo.Ninguno de los dos pareca asustado con la presencia de Mary. Caminaron a su lado mientras Dickon le mostraba cmo empezaban a brotar los floridos bulbos de variados colores. Al ver los pequeos brotes, Mary se inclin y los bes una y otra vez ante la extraada sonrisa de Dickon.No beso as a las personas dijo ella al levantar la cabeza. Pero las flores son diferentes.Cuando vuelvo de mis correras y mi mam me espera en la puerta de la casa, la he besado muchas veces as dijo Dickon.65Fue tanto lo que corrieron de una parte a otra del jardn descubriendo maravillas que, en varias ocasiones, tuvieron que recordar que deban hablar bajo. El le mostraba las yemas de las mismas rosas que antes parecan muertas y las miles de pequeas puntas verdes que trataban de salir a la superficie.Esa maana el jardn secreto les revel todas las alegras de la tierra. Un pajarito de pecho rojo llevando algo en su pico vol hacia los rboles situados en uno de los rincones. Al verlo Dickon se qued quieto y puso su mano sobre Mary.No podemos movernos murmur. El petirrojo de Ben encontr pareja y ahora est haciendo su nido. Slo se quedar aqu si no lo molestamos.Se sentaron en el pasto y se quedaron inmviles.No demostraremos que lo estamos observando dijo Dickon, porque nos abandonara para siempre. Hasta que termine su nido no tendr tiempo de conversar ni de visitarnos. Debemos aparentar que somos como el pasto o los rboles y as sabr que no nos interpondremos en su camino.Mary no estaba segura de entender a Dickon. Por unos minutos ella observ a su compaero pensando que a lo ms se transformara en algo verde, o le saldran ramas y hojas para parecer rbol. Pero l slo baj la voz y se qued inmvil.Desde que comenz el mundo, los nidos se construyen durante la primavera. Hay que entender este proceso y no ser muy curioso. Es fcil perder algn amigo durante este perodo.Hablemos de otra cosa dijo Mary muy bajo; tengo un asunto que contarte. Sabes algo de Colin? murmur.Volviendo la cabeza, l la mir.Qu sabes t acerca de l? le pregunt.Toda esta semana lo he visto y conversado con l.Luego de la primera sorpresa, la cara de Dickon demostr alivio.Cunto me alegro! Esto lo hace todo ms fcil. Saba que no te lo poda comentar y no me gusta ocultar cosas.Es que prefieres no mantener el secreto del jardn?Eso jams lo dir contest. A mi mam le cont que tena un secreto que no era malo. A ella no le import. Al contrario, riendo me dijo: "Jovencito, puedes tener todos los secretos que quieras: conozco los secretos de los doce aos".Mary le cont su visita nocturna a Colin y lo que le haban impresionado su plida cara y sus sombreados y extraos ojos.T crees que l desea morir? murmur Mary.No lo creo, pero pienso que habra preferido no haber nacido. Mi mam opina que lo peor que le puede suceder a un nio es sentir que no lo quieren. Aunque el seor Craven le compra todo lo que el dinero puede dar, pretende olvidar que su hijo existe. Tiene miedo de que algn da sea jorobado como l.Por eso Colin tiene miedo de sentarse dijo Mary.Asegura que si algn da siente una protuberancia en su espalda, se volver loco y gritar hasta morir.El no debiera pasar tendido en su cama y menos pensar as dijo Dickon. Ningn muchacho puede mejorar en esas condiciones.Mientras conversaban, Dickon sobaba el cuello del zorrito. Repentinamente dijo:La primera vez que entramos aqu todo pareca gris. Mira ahora! Ves la diferencia?66Mary mir a su alrededor y por un minuto se le cort la respiracin.Mira! grit, la pared gris est cambiando de color. Es como si una neblina o un velo de gasa verde lo cubriera.Claro! dijo Dickon. Todo el gris desaparecer. Puedes adivinar lo que estoy pensando?S que debe ser algo bueno y probablemente se trata de Colin dijo Mary con lentitud.Exactamente. Si estuviera aqu con nosotros, no pensara en su espalda. Su salud mejorara y estara ansioso de observar cuando irrumpen los brotes sobre la tierra. Podrs entusiasmarlo para que venga a sentarse en su silla bajo los rboles?Eso mismo pienso cada vez que estoy con l dijo Mary. A travs de los libros conoce muchas cosas, pero nada ms. Eso s, le entusiasma or hablar de este jardn porque es secreto.Tendremos que traerlo aqu. Yo puedo empujar su silla dijo Dickon.Oye!, has notado cmo el petirrojo y su pareja trabajan mientras nosotros conversamos? El trata de elegir el mejor lugar en donde colocar esa ramita.Dickon dio un pequeo silbido y le habl al petirrojo con voz amistosa.T sabes que no te molestaremos le dijo. Nosotros tambin estamos construyendo un nido, pero no se lo digas a nadie.Si bien el petirrojo no contest porque tena una ramita en el pico, sus brillantes ojos indicaron que no contara el secreto.67XVINO LO HARE!Fueron tantas las cosas que hicieron esa maana en el jardn que slo en el ltimo momento Mary record a Colin.Dgale a Colin que no puedo ir a verlo hasta ms tarde dijo a Martha. Estar ocupada en el jardn.Martha se asust.Seorita Mary! Se pondr de muy mal humor.A Mary no le import. Ella no era una persona que se sacrificara por los dems.No puedo quedarme contest. Dickon me espera.La tarde fue aun ms entretenida que la maana y trabajaron muy duro. Dickon trajo su propia pala y ense a Mary a usar sus herramientas. El zorrito y el cuervo estaban tan ocupados como ellos y el petirrojo y su compaera volaban de un lado a otro como pequeas lneas luminosas. En varias ocasiones el cuervo con sus negras alas vol desde la copa de los rboles para hablarle a Dickon, tal como lo haca el petirrojo. En una ocasin, como el muchacho no le contest, Soot se par sobre su hombro y con su largo pico gentilmente le torci la oreja.Cuando quisieron descansar, se sentaron bajo un rbol y el nio tom la flauta y toc suaves y extraas melodas que atrajeron a dos ardillas. Solamente cuando los rayos del sol poniente traspasaban los rboles del jardn, decidieron regresar a sus casas.El tiempo estar esplndido maana dijo Dickon. Empezar a trabajar de madrugada.Yo tambin contest Mary.Ella corri a la casa. Quera contar a Colin detalles sobre el zorrito, el cuervo y lo que estaba sucediendo con la llegada de la primavera. Mas, al abrir la puerta de su dormitorio, la esperaba Martha muy afligida.Qu sucede? pregunt Mary. Le dio mi recado a Colin?Cmo deseara no haberlo hecho! exclam Martha. Casi le dio una rabieta y nos ha costado mucho entretenerlo. No hace ms que mirar el reloj.Mary se mordi los labios. Ella, al igual que Colin, no estaba acostumbrada a considerar a las otras personas. No comprenda por qu un nio de mal genio pretenda interferir con lo que a ella le gustaba. Mary no saba cuan dignas de compasin son las personas que no pueden controlar su enfermedad y nerviosismo y cunto hacen padecer tambin a los dems. Cuando en la India ella sufra de dolor de cabeza, haca lo posible porque los que la rodeaban tambin lo sintieran. En esa poca ella crea que actuaba bien; ahora, en cambio, no aceptaba la actitud de Colin.Al entrar en la habitacin del nio, ste estaba tendido en la cama y no se volvi hacia ella. Mary se disgust, y con su expresin ms altanera se acerc.Por qu no te levantaste?Esta maana me levant, pero al saber que no vendras me volv a acostar. Me duele la espalda y la cabeza. Por qu no viniste?Estaba con Dickon trabajando en el jardn dijo Mary.Colin frunci el ceo y condescendi a mirarla.68Si te vas con l, en vez de visitarme, no dejar que ese nio venga.A Mary le dio una rabia tremenda. Sin importarle las consecuencias le dijo:Si echas a Dickon, no volver ms a esta habitacin.Si yo lo quiero, lo hars dijo Colin.No lo har!Te obligar dijo Colin. Te arrastrarn hasta aqu.Podrn arrastrarme, pero no me pueden obligar a hablar. Me sentar con los dientes apretados y ni siquiera te mirar contest Mary cruelmente.Se lanzaban tan feroces miradas el uno al otro, que no era nada agradable mirarlos. En las mismas circunstancias, dos nios de la calle se habran pegado, mas con palabras llegaron muy cerca de ello.Eres una egosta grit Colin.Y t, qu eres? dijo Mary. Los egostas siempre dicen eso y jams hacen lo que no quieren hacer. T eres ms egosta que yo.No lo soy replic Colin tercamente. El egosta es Dickon! Te mantiene jugando con tierra sabiendo que yo estoy solo.Los ojos de Mary despedan fuego.Es el nio ms encantador que existe dijo. Es un ngel!Pareca ridculo decir aquello, pero a la nia no le pareci as.Un ngel! grit Colin, con furibundo desprecio. El es slo un nio cualquiera que vive en una pequea casa del pramo.Es mil veces mejor que cualquier raja! le devolvi Mary.Como ella era ms fuerte que l, Colin empez a flaquear. Jams haba discutido con alguien parecido a l. Ms an, aunque ninguno de los dos se daba cuenta, la pelea estaba surtiendo muy buen efecto en l. Colin volvi la cabeza y una gran lgrima rod hasta la almohada. Senta mucha pena de s mismo.Yo no soy egosta. Recuerda que estoy siempre enfermo y adems me morir.No morirs! le contradijo Mary, sin ninguna simpata.El abri los ojos indignado. En ese momento sinti una mezcla de furia y placer.Que no morir? grit. T sabes que s! Todos lo dicen.No lo creo dijo Mary agriamente. T lo dices para que sintamos compasin por ti. Si fueras un nio encantador lo creera, pero eres muy desagradable.A pesar de su espalda invlida, Colin se sent furioso en la cama.Sal de mi pieza! grit tirndole una almohada que cay a los pies de Mary.Por la expresin de su cara pareca como si la hubieran pinchado. Corri hacia la puerta, pero antes de traspasarla le dijo:Te vena a contar muchas cosas estupendas; ahora no sabrs nada.Al salir encontr a la enfermera riendo. Sin duda haba estado escuchando.De qu se re?De ustedes dos dijo la enfermera. Lo mejor que le pudo pasar a ese nio enfermo y mimado es que se le opusiera alguien tan regaln como l. Si hubiera tenido una hermana con quien pelear, ya se habra mejorado.Cree que morir?No lo s y no me importa dijo la enfermera. La mitad de lo que tiene es histeria y mal genio.Qu es histeria?69Ya lo sabr cuando sus palabras le provoquen una rabieta.Mary volvi a su dormitorio enojada y desilusionada. Era tal su amargura, que senta que Dickon, el velo verde que se arrastraba por el muro y el suave viento que soplaba desde el pramo haban quedado muy lejos. Estaba preparada para contar a Colin sus experiencias del da, y ahora, en cambio, pensaba que ni siquiera se le poda confiar un secreto. Si as lo quera, que se quedara en su pieza para siempre.Martha la esperaba ansiosa. Sobre la mesa haba una caja de madera llena de paquetes.Se los ha enviado el seor Craven dijo Martha. Parecen libros con ilustraciones.Abri los paquetes y vio que contenan varios libros con dibujos y dos sobre jardines. Haba juegos y una preciosa caja con tiles para escribir con su monograma. El regalo era tan maravilloso que, rpidamente, olvid su enojo. Ella no esperaba que alguien la recordara y pronto se sinti reconfortada.Lo primero que har ser escribirle contndole lo muy contenta que estoy con su regalo.Si Colin hubiera sido su amigo, habra corrido a mostrarle sus regalos. Estaba segura de que habra olvidado sus temores mientras miraban los libros o jugaban una partida.El miedo de Colin provena de una ocasin en que oy al ama de llaves murmurar que la espalda de su padre se haba empezado a torcer cuando era un nio. Este pensamiento lo haca sufrir constantemente y, con excepcin de Mary, jams habl del temor de deformarse. En general, sus rabietas provenan de este miedo que aumentaba cuando se cansaba o se senta disgustado. Probablemente ese da no habra pensado en otra cosa.Mary se qued pensando.Dije que no volvera vacil. Pero quizs volver maana por si quiere verme. 70XVII UNA RABIETAComo se haba levantado temprano y trabajado duro en el jardn, Mary estaba cansada y con sueo, por lo que tan pronto comi, se acost.Era casi medianoche cuando despert con un ruido espantoso que la hizo saltar de la cama. Qu poda ser? Al momento crey saberlo. Las puertas se abran y cerraban. Se sentan pies que corran por el corredor junto con horribles llantos y gritos.Es Colin! dijo. Est con esa rabieta que la enfermera llama histeria. Es atroz!Al escuchar pensaba que con razn los de la casa ante estos gritos preferan darle gusto en todo. Sintindose enferma, temblando se tap los odos.No s qu hacer! No puedo soportarlo!Aun presionando las manos sobre sus odos continuaba escuchando los espantosos gritos que llegaban hasta ella. Estaba tan atemorizada que repentinamente se enoj y crey que tambin a ella le dara una rabieta. Lo asustara a l, como l lo haca con ella.Tienen que hacerlo callar! Deben hacerlo! grit.En ese momento oy que alguien corra y abra la puerta de su dormitorio. Era la enfermera muy plida.Le ha dado histeria dijo apurada. Se har dao y nadie puede controlarlo. Por qu no viene y trata de animarlo? Usted le gusta.Esta maana me ech de su pieza dijo Mary, golpeando con el pie.As es dijo la enfermera. Por eso vaya y regelo. Dele algo nuevo en qu pensar. Hgalo lo ms pronto posible!Slo ms tarde Mary pens que la situacin haba sido tragicmica. Divertida, por el hecho de que los mayores tuvieron que recurrir a una nia porque ellos estaban asustados y no saban cmo actuar.Ella corri y a medida que se acercaba al dormitorio de Colin su ira iba en aumento. Al empujar la puerta se senta lo bastante malvada como para acercrsele y gritar:Debes callarte! Cllate! Te odio, y todos te odian. Quisiera que con tus gritos todos huyeran y te dejaran solo. Moriras gritando.Una nia encantadora y simptica jams habra dicho estas palabras, pero la sorpresa de escucharla fue el mejor remedio para este nio histrico, a quien nunca nadie contradeca.Tendido de boca golpeaba las almohadas con las manos y casi salt al or la furiosa voz de la nia. Su cara se vea espantosa, blanca e hinchada, boqueando y tosiendo, pero a la pequea y salvaje Mary no le import.Si gritas nuevamente le dijo, yo tambin gritar y tan fuerte que te asustars tanto como me asust yo al orte.l haba dejado de gritar y las lgrimas corran a torrentes por su cara.No puedo parar! No puedo! No puedo!S puedes! grit Mary. La mitad es histeria y mal genio.Sent la protuberancia en mi espalda solloz Colin. Saba que me saldra y ahora morir.71No tienes ningn bulto, es slo histeria. No le pasa nada a tu horrible espalda. Date vuelta y djame mirar... Enfermera! Venga y mustreme la espalda de Colin.La enfermera, la seora Medlock y Martha, de pie junto a la puerta, la miraban con la boca abierta.Quizs no me dejar dijo en voz baja la enfermera.Colin la oy y dijo:Mustresela, ella puede verla!Era una espalda delgada y penosa de mirar porque en ella se contaban las costillas. Se escuch un minuto de silencio mientras Mary miraba atentamente la espalda, con tanta atencin como si lo hiciera el doctor londinense.No hay ningn bulto, ni siquiera del tamao de un alfiler. Si vuelves a decir que tienes uno, me reir.Nadie mejor que Colin supo el efecto que estas rabiosas palabras surtieron en l. Si con anterioridad hubiera tenido con quien hablar sobre sus temores o a quien hacer preguntas. Si hubiera tenido la compaa de otros nios y no pasara tendido respirando una atmsfera de miedo, rodeado de gentes ignorantes y aburridas de l, se habra dado cuenta de que, en parte, su enfermedad la haba creado l mismo. Ahora, al escuchar la insistencia con que la nia le deca que no estaba enfermo, pens que quizs era cierto.Yo no saba que l crea tener un bulto en su espalda dijo la enfermera. Slo la tiene dbil por no querer sentarse.Es verdad? pregunt Colin patticamente.S, seor.La rabieta se le haba pasado y el cansancio y debilidad lo hicieron ser gentil. Estir su mano hacia Mary, quien a su vez le alarg la suya como si hicieran las paces.Saldr contigo, Mary le dijo. En adelante no odiar el aire fresco y Dickon podr empujar mi silla.Una vez que la enfermera rehizo la cama y dio a los nios una taza de caldo, se fue dejndolos solos. Mary aproxim el piso y tom la mano del nio.Quieres que te cante la cancin de mi aya? murmur.S, por favor! Aunque dijiste que me contaras muchas cosas. Has descubierto algo sobre el jardn secreto?Creo que s le contest mirando la pequea y cansada cara del nio. Trata de dormir y te contar maana.Oh Mary!, si puedo entrar en l, creo que podr vivir y crecer. En vez de cantarme, me puedes contar nuevamente cmo crees que es por dentro?El cerr los ojos y ella, tenindolo de la mano, le habl suavemente de cmo imaginaba el jardn cerrado. Al fin Colin se qued dormido.72XVIIINO DEBES PERDER TIEMPOMary no despert temprano. Cuando Martha le llev el desayuno le dijo que Colin estaba tranquilo, pero enfermo y con fiebre, como suceda siempre que lloraba hasta agotarse.l me pide si puede ir a verlo lo antes posible dijo Martha. Es increble cmo se ha encaprichado con usted. Imagnese que me lo pidi con un "por favor". Ir, seorita Mary?Ir; tengo algo que decirle dijo con sbita inspiracin.Al aparecer frente a Colin llevaba su sombrero puesto y el nio la mir desilusionado. Estaba en cama con la cara penosamente plida y obscuros crculos rodeaban sus ojos.Cunto me alegro de que vinieras! le dijo. Me duele la cabeza y todo el cuerpo. Estoy tan cansado! A dnde vas?Mary se inclin sobre la cama y le dijo:No tardar. Ir a ver a Dickon pero volver. Se trata de algo relacionado con el jardn.La cara de Colin se ilumin y sus mejillas se colorearon.De verdad? dijo. So toda la noche con l! Entre sueos te o decir algo sobre el cambio del gris al verde y que estaba en un lugar cubierto de pequeas hojas con pjaros y nidos. Todo se vea tan suave y quieto que me tender y pensar en ello hasta que t vuelvas.Cinco minutos ms tarde Mary se encontr en el jardn con Dickon, el zorrito y el cuervo que haban venido con l. Tambin traa consigo dos ardillas mansas.Esta maana vine en el mampato dijo l. Estas dos ardillas viajaron en mi bolsillo. Una se llama Nut y la otra Shell. Al nombrarlas saltaron sobre sus hombros.Se sentaron sobre el pasto, con Captain acurrucado a los pies y Soot desde un rbol escuchaba solemnemente. Nut y Shell husmeaban cerca. El ambiente era tan perfecto, que a Mary le pareca casi imposible poder abandonar el lugar, pero al contar a Dickon los sucesos de la noche, la cara del nio se transform, ante lo cual ella poco a poco cambi de parecer.Se daba cuenta de que l senta mayor compasin por Colin.Mirando el cielo y lo que lo rodeaba, Dickon le hizo ver lo que era la vida del pobre nio encerrado; jams dejara de pensar en sus males si nunca poda salir para ver cmo la naturaleza se desarrollaba en primavera.No perdamos ms tiempo! Traigmoslo aqu para que se empape de sol!Cuando Dickon hablaba sobre algo que le interesaba, usaba el acento cerrado de Yorkshire. En otras ocasiones lo modificaba para que Mary entendiera mejor. Pero a ella le encantaba ese modo de hablar y trataba de aprenderlo. En esa ocasin, ella habl algunas palabras, ante las muecas de Dickon al ver los esfuerzos de la nia que torca la lengua para imitar el acento del muchacho.As debes hablarle a Colin ri entre dientes Dickon. Lo divertir mucho, y no hay nada mejor que una buena carcajada.73Desde hoy le hablar con el acento de Yorkshire ri a su vez Mary.El jardn presentaba un aspecto tan maravilloso que pareca como si unos magos lo hubieran atravesado dibujndolo. Era difcil abandonarlo, particularmente ahora que Nut haba saltado a su falda y Shell la observaba. Pero Mary volvi a la casa, se sent junto a la cama de Colin y le habl con el abrupto acento de la regin.Qu te sucede? le pregunt el nio. Nunca te haba odo hablar as. Es muy divertido.Te estoy dando una muestra de Yorkshire, a pesar de que no lo hablo tan bien como Dickon o Martha. T, que naciste aqu, lo entiendes? No me extraara de que te avergences de no hacerlo.Ambos rieron a carcajadas y cuando lleg la seora Medlock a ver qu pasaba, se qued sorprendida al verlos tan contentos.Tenan tanto de que hablar. Pareca que Colin jams se cansara de escuchar detalles sobre los animalitos de Dickon, especialmente sobre el mampato llamado Jump, el que Mary haba ido a conocer al bosque. Era pequeo y desgreado, con una hermosa cara y nariz aterciopelada. Delgado y de piernas musculosas, Dickon lo haba hecho que le pasara su pezua y la besara en la mejilla con su hocico.De verdad que l entiende todo lo que dice Dickon?Parece que s contest Mary. Dickon dice que los animales son verdaderamente sus amigos y se entienden.Colin se qued quieto mirando hacia la pared.Cmo me gustara ser amigo de las cosas! Pero no lo soy. Nunca he tenido amigos y no soporto a la gente.Me soportas a m? le pregunt Mary.Claro que s y, aunque sea divertido, me gustas.Ben dice que soy como l dijo Mary. Ambos tenemos mal genio y creo que t tambin eres as. Los tres nos parecemos. Claro que yo me siento ahora menos triste que antes de conocer al petirrojo y a Dickon.Sentas como si odiaras a las personas?S contest Mary sin afectacin. Te habra detestado si te hubiera conocido antes de cambiar.Mary dijo Colin estirando su delgada mano y tocando la de ella. Cmo quisiera no haberte dicho que echara a Dickon de aqu! Adems me re porque dijiste que pareca un ngel, pero quizs lo es.Suena divertido admiti Mary con franqueza, pero si un ngel llegara a Yorkshire y viviera en el pramo, estoy segura de que, tal como lo hace Dickon, entendera a las criaturas salvajes y se convertira en su amigo.No me importa que Dickon me vea. Quiero conocerlo! dijo Colin.Me alegro contest Mary, porque...Sbitamente se dio cuenta de que haba llegado el momento de contarle su secreto. Colin comprendi que algo pasaba y ansiosamente pregunt:Por qu, qu?Mary estaba tan excitada que se levant y tom a Colin de ambas manos.Puedo confiar en ti? Confi en Dickon, porque los pjaros se fan de l. Pero, de verdad, puedo confiar en ti? implor.Su cara tena una expresin tan solemne que l contest en un murmullo:74Oh, s! S!Dickon vendr a verte maana y traer a sus animalitos con l.Oh, qu estupendo! grit encantado Colin.Pero eso no es todo dijo Mary plida y con gran seriedad. El resto es aun mejor. Encontr la puerta que da al jardn.Si Colin hubiera sido un nio sano, posiblemente habra gritado: Hurra, hurra!, pero como era dbil y algo histrico, slo abri mucho los ojos y respir para tomar aire.Oh Mary! casi solloz. Podr entrar en l? Crees que vivir y podr verlo? le dijo mientras agarraba sus manos atrayndola hacia l.Por supuesto que lo vers! replic Mary indignada. No seas tonto.La naturalidad de ella lo hizo volver a la realidad y ri de s mismo. Poco despus ella le cont cmo era el jardn en la realidad. Al escucharla, Colin sinti que los dolores y el cansancio desaparecan.Parece como si ya lo hubieras visto dijo al fin.Lo he visto y he estado en l. Encontr la llave y entr hace varias semanas. No me atrev a contarte porque tena miedo de no poder confiar por completo en ti contest Mary, francamente.75XIXHA LLEGADO!Naturalmente que se llam al doctor Craven luego de la rabieta de Colin. Siempre se haca y cada vez se encontraba con el nio acostado, temblando, malhumorado y con rastros de histeria. Al doctor no le agradaban estas visitas. En esta ocasin, al llegar pregunt a la seora Medlock cmo segua su paciente.Bueno, seor contest el ama de llaves, usted casi no lo va a creer, pero esa nia poco agraciada lo ha embrujado. Anoche como una fiera le orden que se callara, y lo consigui.La escena que vio el doctor lo dej abismado. Los nios conversaban y rean mirando uno de los libros sobre jardinera. Al ver al doctor, Mary se qued quieta y Colin lo mir preocupado.Siento saber que estuviste enfermo anoche dijo el doctor nerviosamente.Estoy mejor, gracias contest Colin hablando como un raja. En uno o dos das saldr en mi silla al jardn. Quiero tomar aire fresco.El doctor lo observ y le tom el pulso mirndolo con curiosidad.Si sales, tiene que haber sol; adems, hay que tomar precauciones para que no te canses.El aire fresco no me cansar contest el nio, con sus ademanes de joven raja. Ahora me gustar porque saldr con mi prima y no llevar a la enfermera agreg en tono de magnificencia, y un nio que tiene fuerza y empujar mi silla.El doctor se sinti alarmado. Si este nio histrico se mejoraba, l perdera todas las posibilidades de heredar Misselthwaite Manor. Pero aun cuando era un hombre dbil, tena escrpulos y no permitira que su paciente corriera ningn peligro.Necesito saber quin te acompaar dijo.Dickon contest Mary. Ella pensaba que todos lo conocan y, en efecto, as era porque al or su nombre el doctor sonri aliviado.Con Dickon estar a salvo, tiene ms fuerza que los mampatos del pramo.Ese da era la primera vez que, luego de una rabieta, la visita del doctor fue corta. No dio medicinas ni rdenes. Cuando baj para encontrarse con la seora Medlock iba verdaderamente perplejo.Es inaudito, pero no se puede negar que se ve mejor que antes dijo el doctor.Creo que la madre de Martha tiene razn. Ella dice que los nios necesitan de los nios dijo el ama de llaves. Esa noche Colin durmi sin despertar ninguna vez y, a la maana siguiente, al abrir los ojos sonri sin saber por qu. Era maravilloso estar despierto. Su mente estaba llena de planes y se senta feliz de tener algo en qu pensar.Al poco rato, oy correr a Mary por el pasillo; la nia traa consigo una rfaga de aire fresco, unido a la fragancia maanera. Haba estado corriendo afuera; su pelo estaba suelto y el aire haba enrojecido sus mejillas.Est precioso! dijo casi sin aliento. Jams lo he visto as. Ha llegado la primavera! Cre que haba venido das atrs, pero era slo un anuncio. Hoy est aqu!76De veras lleg! grit Colin aunque sin saber realmente en qu consista. Abre la ventana aadi, sentndose en la cama y riendo de felicidad. Luego, lleno de imaginacin, exclam: Quizs escuchemos trompetas doradas! Mary abri la ventana de par en par y, junto con entrar la fresca fragancia del aire, se oy el mltiple canto de los pjaros.Ahora respira a grandes bocanadas: eso es lo que hace Dickon en el pramo. El llena de aire sus venas y por eso se siente fuerte y cree que vivir para siempre.Para siempre! De veras que l siente eso? dijo Colin, mientras respiraba profundamente una y otra vez hasta sentir que algo nuevo y maravilloso le estaba suce-diendo.Mary le explic que las plantas apiadas trataban de brotar a la superficie y las flores empezaban a abrir. Haba brotes por todas partes y un velo verde cubra casi por completo la pared gris. Los pjaros apresurados terminaban de fabricar sus nidos, mientras otros peleaban por encontrar un lugar en el jardn secreto. Dickon llevaba a diario a sus pequeos animales y ahora haba agregado un corderito recin nacido que haba encontrado al lado de su mam muerta. Lo llev a su casa envuelto en su cha-queta y, junto al fuego, lo aliment con leche tibia. Esa maana, en el jardn, lo haba depositado en la falda de Mary. Un corderito que pareca un beb!A medida que ella describa todo esto, Colin la escuchaba respirando profundamente el aire puro que entraba por la ventana abierta. As los encontr la enfermera. Muy sorprendida, pregunt:Est seguro de que no tiene fro, seorito Colin? dijo.No contest, estoy tomando aire para robustecerme. Hoy desayunar en el sof con mi prima. Adems quiero decirle que un nio vendr a verme con sus animalitos. 77Los quiero aqu, dgale a Martha que los acompae. El es su hermano y es un encantador de animales.Comieron con gran apetito y no esperaron mucho hasta escuchar un graznido dentro de la casa.Ese es Soot dijo Mary. Escuchas un balido?S dijo Colin enrojeciendo de excitacin.Es el corderito recin nacido. Ya vienen!Las botas de Dickon eran gruesas y pesadas y, a pesar de que trat de caminar sin hacer mucho ruido, sus fuertes pisadas retumbaron en el corredor.Si lo permite el seor anunci Martha abriendo la puerta, aqu est mi hermano con sus animalitos.Dickon entr con su mejor sonrisa. Llevaba al corderito entre sus brazos mientras el pequeo zorro trotaba a su lado. Nut se haba sentado en su hombro izquierdo y Soot en el derecho. La cabeza de Shell se asomaba por el bolsillo de su abrigo.Colin los mir fijamente con admiracin y encanto. La verdad era que aun cuando le haban descrito a Dickon, no se lo haba podido imaginar. Colin jams haba hablado a otro nio y en este momento, abrumado de felicidad y curiosidad, se qued mudo.Dickon, en cambio, no se senta avergonzado ni incmodo. Camin hasta el sof y despacio coloc al corderito en la falda de Colin. Inmediatamente la criaturita empez a acurrucarse entre los pliegues de la bata del nio y a golpear con su cabeza. Colin no pudo dejar de preguntar qu era lo que quera.Quiere a su mam dijo Dickon sonriendo. Le traje la botella de leche porque saba que tendra hambre. Le gustar ver cmo se alimenta.Terminada la leche el animalito se durmi y Dickon le cont a Colin cmo lo haba encontrado. Estaba escuchando una alondra que volaba cada vez ms alto, cuando oy un sonido diferente y supo que era un corderito hambriento. Lo busc por largo rato hasta que por fin vio un bulto blanco cerca de una roca. Al trepar, lo encontr medio muerto de fro.Mientras conversaban, Soot volaba solemnemente saliendo y entrando por la ventana, a la vez que graznaba observaciones sobre el paisaje. Tambin Nut y Shell excursionaban entre los grandes rboles del exterior. Captain, en cambio, se haba acurrucado cerca de Dickon, junto a la chimenea.Miraron los dibujos de los libros de jardinera y Dickon, que conoca los nombres de las flores, les mostr las que en ese momento crecan en el jardn.Las tengo que ver! grit Colin. Las ver!S dijo Mary muy seria, y no debes tardar.78XXVIVIR PARA SIEMPRETuvieron que esperar ms de una semana antes de que Colin pudiera salir al jardn. Se sucedieron das ventosos y el nio estuvo a punto de coger un resfro. Con anteriori-dad, este inconveniente lo habra puesto furioso; en cambio, ahora, con la diaria visita de Dickon y su charla sobre los tejones que moraban a orillas de los riachuelos, o sobre las ratas de agua y de campo en sus madrigueras, se senta encantado escuchando todos esos detalles que conoca el encantador de animales.Sin embargo, el mayor inters de los nios se centraba en hacer planes para la futura salida de Colin y ver la forma en que lo transportaran al jardn secreto. Pensaban que, luego de atravesar los matorrales y de asegurarse de que nadie los viera, tomaran el largo camino que circundaba el muro de hiedra.A medida que pasaban los das, Colin estaba cada vez ms decidido a conservar el misterio que rodeaba el jardn, pues consideraba que ese secreto era su mayor encanto.Una maana, Roach, el jardinero jefe, se present muy inquieto ante Colin. El no conoca al nio y slo haba odo los rumores que corran entre los empleados.No se extrae si encuentra dentro del dormitorio una casa de animales le haba dicho Martha.Y, a pesar de que se lo advirtieron, casi retrocedi asustado al or el graznido de un cuervo que lo observaba desde el respaldo de una silla. Colin, sentado en un silln, tena a su lado un corderito que mova la cola, mientras Dickon le daba la mamadera y una ardilla lo miraba desde su hombro. La nia de la India observaba la escena sentada en un piso.As que usted es Roach, el jardinero? le dijo observndolo de arriba abajo. Lo he mandado llamar para darle unas rdenes muy importantes.Muy bien, seor contest el jardinero, mientras pensaba que ojal no lo hicieran cortar todos los robles de la avenida, o transformar el huerto en un jardn acutico.Esta tarde saldr al jardn dijo Colin, y es posible que lo haga a diario. A las dos de la tarde no quiero ver a ningn jardinero cerca del camino largo junto al muro. Despus enviar un recado para que vuelvan a sus trabajos.Muy bien, seor contest el jardinero aliviado de no tener que hacer cambios en el jardn.Colin, actuando como si fuera un raja, le indic que tena permiso para retirarse, pero que recordara cuan importantes eran las rdenes recibidas.Al salir, Roach coment a la seora Medlock que el nio pareca un joven lord por la manera de dar rdenes a los empleados.As ha sido desde que era pequeo dijo el ama. El piensa que tiene derecho a mandar a todas las personas. Pero estoy segura de que si la nia de la India se queda en la casa, se encargar de ensearle a valorar a sus semejantes.Sentada junto a Colin, Mary se preocup al verlo pensativo.En qu ests pensando? Tus ojos se agrandan cuando piensas.No puedo dejar de reflexionar en cmo ser la primavera. Si alguna vez la vi, no la recuerdo.79A pesar de que Colin haba vivido enfermo y encerrado, tena ms imaginacin que Mary. Adems conoca innumerables libros con ilustraciones.El da que me dijiste: "Ha llegado!", me sent extrao. Pens que las cosas saldran como en una gran procesin, rodeadas de msica. Fue por eso que te pregunt si apareceran trompetas doradas.Qu gracioso! dijo Mary. Eso es exactamente lo que uno siente. Porque si todas las plantas, flores, hojas y pjaros pasearan juntos, habra una multitud danzando al son de la msica.Ambos rieron encantados con la idea.Mientras la enfermera lo arreglaba, Colin trat de ayudarla. Este hecho la hizo comentar al doctor Craven que el nio se senta ms fuerte.Ver qu tal resulta la experiencia de salir dijo el mdico. Vendr ms tarde a saber.Un robusto lacayo traslad al nio en brazos y lo sent en su silla de ruedas entre chales y cojines. Colin, como un raja, levant su mano y dijo a los empleados:Tienen permiso para retirarse.Ellos entraron en la casa riendo.Dickon empuj la silla lenta pero firmemente mientras Mary caminaba a su lado. Colin, tendido, observaba el cielo que se vea muy alto y las pequeas nubes blancas que parecan pjaros con las alas extendidas. El viento soplaba suavemente desde el pramo con una dulce fragancia.Aunque no se divisaba ningn jardinero, pasearon de un sendero a otro segn lo planeado, sintiendo el placer del misterio. Cuando al fin tomaron el camino del muro se sentan ms excitados que nunca y por alguna curiosa razn hablaban slo en murmullos.Mary le fue indicando a Colin las etapas seguidas por ella hasta encontrar la puerta escondida: el lugar en donde Ben trabajaba, donde vio por primera vez al petirrojo y el 80punto preciso en que removi la tierra y apareci la llave. Luego, el momento en que se movi la enredadera y ella descubri la puerta.Sin poder contener su entusiasmo, Colin grit:Quiero verlo! En dnde est? Mary se adelant, movi la enredadera y Dickon dio un fuerte empujn a la silla, la que atraves rpidamente la puerta.Tan excitado estaba Colin, que se dej caer sobre los cojines cubriendo sus ojos con las manos. Slo cuando estuvieron dentro de las cuatro paredes y la puerta se cerr tras ellos, abri los ojos mirando lentamente cada rincn. Poco a poco descubri el velo verde de pequeas hojas que se balanceaban. El pasto bajo los rboles y el gris de los sitiales de piedra. Aqu y all resplandecan pequeas manchas de variados colores y sobre su cabeza se extenda el rosa y blanco de algunos rboles, unido al revoloteo de alas y al zumbido que los envolva junto a las diversas fragancias.El sol caa tibio sobre el rostro y las manos de Colin, en tanto que, encantados, Mary y Dickon observaban lo diferente que se vea el color de su cara.Mejorar! grit el nio. Mary, Dickon, mejorar y vivir por siempre jams!81XXIBEN WEATHERSTAFFUna de las cosas ms extraas de la vida es que slo muy de vez en cuando se siente la impresin de que se vivir para siempre. Esta sensacin se tiene en ocasiones como cuando se sale al amanecer y se mira el plido cielo que empieza a cambiar de color. El sol se levanta con una majestad que no cambia, como lo ha hecho por miles de aos, entonces slo por un momento se experimenta esa sensacin.Eso fue lo que sinti Colin cuando por primera vez vio y sinti la primavera dentro de las cuatro paredes del jardn secreto. Esa tarde todos los elementos se combinaron para aparecer perfectos, radiantes y amables ante el nio. Posiblemente la bondad celestial envi a la primavera para que cubriera con sus brotes el lugar.Est maravilloso! dijo Dickon. En mis doce aos he visto muchas tardes, pero jams vi una como sta.Creo dijo Colin, soadoramente que lleg expresamente para m.Empujaron la silla bajo el ciruelo color blanco nieve del que emanaba la msica que producan las abejas. Era como estar sentado bajo el dosel del trono del rey de las hadas. Colin, desde su silla, observaba cmo Dickon y Mary trabajaban. Ellos le traan brotes abiertos y cerrados, ramitas cuyas hojas recin empezaban a verdear, la pluma de un pjaro carpintero que encontraron sobre el pasto, o la pequea cscara vaca de un huevo.Luego Dickon empuj la silla alrededor del jardn mostrndole las maravillas de la primavera. Era como si mostraran sus dominios al rey. A medida que avanzaba la tarde y el sol pareca cada vez ms radiante, nuevamente colocaron la silla bajo el dosel del ciruelo para escuchar a Dickon tocar una meloda con su flauta. En esto Colin vio algo que hasta entonces no haba notado.Es se un rbol muy viejo? pregunt.Los nios se alarmaron. Prontamente Dickon, con voz suave, le explic que si bien ahora se vea seco y viejo, una vez que las rosas trepadoras lo cubrieran sera el rbol ms lindo del jardn.Parece como si una de sus gruesas ramas se hubiera roto dijo Colin. Cmo sucedera?Sucedi muchos aos atrs coment Dickon.En ese momento pas volando el petirrojo en busca de comida. Con gran alivio, Dickon se lo mostr al nio, distrayendo as su atencin del rbol. Este al verlo con algo en el pico coment riendo:Le lleva t a su pareja. Quizs son las cinco de la tarde. Creo que a m tambin me gustara comer algo.Pasado el peligro de que Colin hiciera nuevas preguntas sobre el rbol, Dickon coment en secreto a Mary que su mam crea que la seora Craven vagaba por el jardn buscando a su hijo y que probablemente ella los haba impulsado a trabajar ah y los haba hecho llevar a su hijo. A su vez, Mary pens que la oportuna llegada del petirrojo haba sido obra de magia, como lo era tambin la forma en que se comportaba Colin. Pareca imposible que fuera el mismo nio que gritaba y morda almohadas.82Como tenan hambre pidieron que les llevaran una canasta con comida y, en cuanto estuvieron a solas, la acarrearon hasta el jardn secreto. Fue una merienda estupenda. Tomaron t caliente con tostadas y panecitos, mientras vanos pjaros acudieron a investigar y a picotear migajas. Nut y Shell se llevaron un trozo de pan dulce al rbol cercano; Soot parti a un rincn con media tostada y, luego de darle varias vueltas, decidi tragrsela de una sentada.La tarde haba avanzado y el color del sol se haca ms profundo. Los nios estaban sentados con la canasta arreglada y preparados para partir. A su vez, las abejas volvan a su colmena y los pjaros pasaban cada vez con menos frecuencia.No quiero que la tarde termine dijo Colin. Pero volver maana y todos los das. Tomar mucho aire y ahora que he visto la primavera, ver tambin el verano. Sabr cmo crecen las rosas y yo crecer con ellas.Y luego podrs caminar y cavar como cualquier otro nio dijo Dickon.Caminar y cavar! Crees que podr hacerlo? exclam Colin enrojeciendo.Dickon y Mary lo miraron con cautela. Jams haban preguntado qu era lo que suceda con sus piernas.Claro que s! dijo Dickon firmemente. Tienes piernas como cualquier nio.Mary se sinti muy asustada, hasta que oy que Colin deca:Mis piernas slo estn dbiles y flacas; por eso tiemblan y no me atrevo a pararme.Dickon y Mary dieron un suspiro de alivio.Cuando dejes de tener miedo, no te temblarn dijo Dickon con renovada alegra. Pronto lo hars.De verdad crees que lo har? pregunt Colin, todava incrdulo.Se quedaron inmviles mientras el sol caa. Era la hora en que todo se aquieta y ellos estaban cansados luego de la excitacin del da. Incluso los animalitos haban cesado sus actividades y rodeaban a los nios. Repentinamente se sobrecogieron al escuchar a Colin que murmuraba alarmado:Quin es ese hombre?Mary y Dickon se levantaron al unsono y vieron la indignada cara de Ben Weatherstaff que, parado sobre una escalera, los observaba desde lo alto del muro. Apuntando a Mary le dijo:Si yo no fuera soltero y usted fuera mi hija, le dara una paliza.Mary se le acerc.Ben, fue el petirrojo que sin darse cuenta me mostr el camino le dijo.An furioso y no creyendo una palabra de cuanto ella deca sinti que se le caa la mandbula al observar quien se acercaba.Dickon empujaba la silla de un nio que, sentado entre lujosos cojines, pareca un joven raja.Sabes quin soy yo? le preguntaba Colin, con voz imperiosa.Los ojos de Ben lo miraban como si vieran un fantasma. Se pas la mano por los ojos y contest con voz extraa:Los que me miran son los ojos de su madre! Tiene que ser el invlido.Olvidndose de que haba tenido la espalda enferma, Colin, con la cara roja de furia, se enderez muy tieso y grit:Yo no soy un invlido!83Ben nuevamente se pas la mano por la cara, temblando. El era un viejo ignorante y sin tino, que slo recordaba lo que le haban contado.Es que acaso no tiene la espalda y las piernas torcidas? le dijo con voz ronca.No! grit Colin.Era demasiado para Colin. El no saba que se comentaba que tena las piernas torcidas. El escuchar a Ben era ms de lo que poda soportar. La furia y el orgullo dolido le hicieron olvidar su pasado y le dieron una fuerza casi sobrenatural.Ven aqu! le grit a Dickon. Ven aqu, al momento!Dickon corri a su lado, mientras Mary, muy plida, repeta:El puede hacerlo! El puede hacerlo!El nio hizo a un lado las mantas que lo cubran y, ante la vista de todos, aparecieron sus delgadas piernas. Colin se tom del brazo de Dickon y apoy sus pies en el pasto. Por fin estaba de pie, tan derecho como una flecha y lanzando chispas por sus ojos. Se vea muy alto con su cabeza echada hacia atrs.Mrame! le dispar a Ben. Mrame ahora!Es tan derecho como yo! grit Dickon. Tan derecho como cualquier muchacho de Yorkshire!A continuacin Ben hizo algo extrao. Atragantado, tosi mientras las lgrimas corran por sus arrugadas mejillas. Juntando las manos, dijo:Por favor! Las mentiras que cuenta la gente. Que Dios lo bendiga!Dickon lo sujetaba firmemente, pero Colin no desmayaba. Muy tieso mir cara a cara a Ben y le dijo:Cuando mi padre no est, yo soy el amo y me tiene que obedecer. Este es mi jardn y no quiero que diga ni una palabra sobre l. Baje de la escalera y Mary le mostrar la entrada. Quiero hablarle!Ben, con su cara todava hmeda por las lgrimas, pareca no poder apartar los ojos de la juvenil figura de Colin.Muchacho! murmur. Mi muchacho!En esto, como recordando quin era, se toc la gorra y desapareci tras el muro.84XXIIAL CAER EL SOLEntretanto Mary corra a encontrar a Ben, Dickon, que continuaba sosteniendo a Colin, lo observaba con mirada aguda. Mas el nio no demostraba huellas de flaqueza.Puedo pararme! dijo orgulloso, con la cabeza en alto.De repente, Colin record algo que Mary haba dicho sobre la magia de Dickon.Ests haciendo magia? pregunt bruscamente.Dickon hizo una mueca divertida.T mismo produces la magia contest.Colin le propuso caminar unos pasos y esperar a Ben de pie apoyado contra un rbol. Aunque el tronco lo sostena, a primera vista esto no se adverta y as en esa posicin lo vio Ben al entrar. Mary murmur una y otra vez:Puedes hacerlo. Te dije que podas hacerlo.Ella quera a toda costa que Colin se mantuviera de pie. No soportaba la idea de que fuera a caer frente a Ben. Pero el nio no se dio por vencido y Mary qued impresionada de lo atractivo que se vea a pesar de su flacura.Fijando los ojos en Ben, el nio le orden con voz imperiosa:Mrame bien! Acaso soy un jorobado o tengo las piernas torcidas?Ben, que todava, no se repona de la impresin, contest con su acostumbrada franqueza:Claro que no! Pero, cmo ha permitido que la gente piense que est invlido o medio tonto?Medio tonto? dijo Colin enojado. Quin dice eso?Muchos. El mundo est repleto de burros que no hacen ms que mentir. Pero no entiendo por qu se encerr.Porque todos crean que iba a morir dijo el nio secamente. Pero no morir!Morir! Claro que no dijo Ben, jubiloso. Cuando vi lo rpido que se levantaba de la silla, supe que estaba bien. Y ahora, seor, sintese en esa manta, que estoy a sus rdenes.El joven raja condescendi a sentarse bajo el rbol preguntando a Ben cul era su trabajo.Cualquiera contest el jardinero. Me aceptan porque saben que ella me quera.Ella? pregunt Colin.Su mam contest Ben Weatherstaff.Mi mam? dijo Colin mirando a su alrededor. Entonces ste era su jardn?Claro que lo era y a ella le gustaba mucho contest Ben, abarcndolo con la mirada.Ahora es mi jardn y, como me gusta mucho, vendr cada da dijo Colin. Pero tiene que ser un secreto. Mi prima y Dickon han trabajado para hacerlo revivir. De vez en cuando lo har llamar para que nos ayude, pero tendr que hacerlo a escondidas.He venido en varias ocasiones y nadie lo ha advertido. La ltima vez hace dos aos.Pero si por diez aos nadie ha entrado! grit Colin. No haba puerta.Sub por el muro. El reumatismo me impidi volver a intentarlo.85Ahora entiendo quin pod! exclam Dickon.Ella era una joven tan hermosa y quera tanto el jardn dijo Ben, que en una ocasin me pidi que si se enfermaba o tena que partir, yo me hiciera cargo de sus rosas. Cuando ella parti, cumpl la orden y por eso vena de vez en cuando a trabajar aqu.Me alegro de que lo hayas hecho dijo Colin. Sin duda sabes mantener un secreto.Mary haba dejado su herramienta cerca del rbol, y al verla Colin la alcanz y empez a excavar la tierra. Su delgada mano estaba dbil, pero con perseverancia logr remover la tierra.Dijeron que no podra caminar y lo he hecho. Ahora estoy cavando. En un comienzo pens que me incitaban a hacerlo para contentarme, pero hoy es slo mi primer da.Le gustara plantar algo? le pregunt Ben. Le puedo traer una rosa.Trigamela rpido! dijo Colin entusiasmado. Rpido!Ben corri olvidndose de su reuma. Dickon ayud a cavar un hoyo profundo, mientras Mary se apresur a buscar un tarro con agua.Quiero plantarla antes de que el sol desaparezca por completo dijo Colin.Ben volvi muy entusiasmado con una rosa del invernadero. Colin esparci la tierra como hacen los reyes al inaugurar un lugar. Entretanto Mary lo observaba inclinada y Soot se adelantaba a ver qu suceda. Nut y Shell parloteaban desde un cerezo.Terminamos, y el sol an se desliza por el horizonte dijo Colin riendo. Aydame, Dickon, a tenerme en pie. Quiero estar frente a l cuando desaparezca.86XXIIIMAGIACuando por fin regres Colin a la casa, el doctor Craven lo esperaba impaciente. El pobre hombre lo mir muy serio.No debieras quedarte tanto tiempo fuera. Recuerda que no debes agotarte.No estoy cansado dijo Colin. Al contrario, me siento tan bien que maana saldr todo el da al jardn.No creo que deba permitirlo contest el doctor. No me parece prudente.Le aconsejo que no me lo impida dijo Colin muy serio. Ir de todas maneras.Incluso Mary se haba dado cuenta de cuan rudo era Colin al dar rdenes a los que lo rodeaban. Como haba vivido como un rey en una isla desierta, educndose a s mismo, no tena con quin compararse. Mary haba sido como l y gradualmente descubri que sus modales no la hacan simptica. Por esta razn quera conversar con Colin sobre ese tema.Siento pena por el doctor Craven le dijo ella.Yo tambin contest calmadamente Colin en tono satisfecho. Ahora no morir y no obtendr la casa.Ms bien pensaba en lo desagradable que debe de haber sido para l tener que soportar por diez aos a un nio grosero dijo Mary. Yo jams lo habra consentido.Es que soy grosero? inquiri serenamente Colin.Si el doctor fuera de aquellos que dan de bofetadas, ya lo habra hecho respondi Mary.Pero no se ha atrevido dijo Colin.No lo ha hecho contest cuidadosamente Mary, porque eras un pobre nio que iba a morir.Pero ya no ser nunca ms un pobre nio contest porfiadamente Colin.S, pero el hacer siempre slo lo que quieres te hace muy especial.Colin la mir amenazadoramente.Es que soy raro? le pregunt.S contest Mary, pero no debes enojarte por lo que digo, porque tanto Ben como yo tambin lo somos. Slo que ya no lo soy tanto. Desde que encontr el jardn y me gustan las personas, he cambiado.No quiero ser raro. Dejar de serlo dijo Colin, resueltamente, frunciendo el ceo.Colin era un nio muy orgulloso y por un momento qued pensativo. Luego una sonrisa ilumin su rostro.Si voy cada da al jardn, estoy seguro de que dejar de ser un nio extrao. Ah existe buena magia.Yo tambin lo creo as contest Mary.Y aunque no la haya, imaginaremos que la hay. Slo s que "algo existe" en el jardn.Continuaron llamando magia a "eso" que exista en el jardn durante los maravillosos y extraordinarios meses que siguieron. Sucedieron cosas asombrosas. En un comienzo pareca que jams terminaran de asomar brotes verdes en la tierra, en el pasto e 87incluso entre las grietas de las murallas. Los brotes se desarrollaban y se llenaban de colores diferentes. Las semillas plantadas por Dickon y Mary crecan como si las hadas las hubieran cuidado.Los das que no llova, Colin se tenda en el pasto y observaba con atencin los cambios que se producan. Vea crecer todo a su alrededor. Vigilaba a los activos insectos mientras trasladaban su comida, o incluso cuando trepaban por el pasto como si quisieran explorar el pas. Otra maana estuvo absorto contemplando cmo un topo, con sus largas pezuas que parecan manos de duende, fabricaba un montculo en su madriguera.Pero sta era slo parte de la magia. El hecho de haberse mantenido de pie lo haca reflexionar continuamente. El pensaba que la magia consista en creer en algo con tanta fuerza, que al fin se consegua. Por esta razn decidi hacer un experimento. Mand llamar a Ben, quien lo encontr de pie bajo un rbol. Se vea grandioso y una sonrisa embelleca su rostro.Buenos das, Ben. Quiero que, junto con Dickon y Mary, escuche lo que tengo que decir sobre un experimento cientfico que voy a hacer. Cuando sea mayor deseo dedicarme a la investigacin.Muy bien, seor contest Ben, a pesar de que no saba lo que significaba un experimento cientfico...Era la primera vez que Mary oa algo as, pero no le llam la atencin. A medida que pasaban los das se daba cuenta de que Colin, aunque era algo extrao, haba ledo mucho, lo que lo haca muy convincente en sus argumentos.Tratar de descubrir qu significa para m la magia, pues creo que hay magia en todo lo que nos rodea. Cuando Mary encontr este jardn, pareca muerto continu el orador. Luego ella lo revivi y las cosas que un da no existan, aparecieron al da siguiente. Yo jams he sido observador, pero ahora tengo curiosidad de saber cada vez ms. Continuamente me pregunto: "Qu es esto?", y si es algo que no s por qu sucede, lo llamo magia. Por ejemplo, a veces al mirar a travs de los rboles siento una extraa felicidad, como si sta me obligara a respirar ms rpido. Esta misma magia me ha permitido mantenerme de pie y ahora s que vivir hasta llegar a ser un hombre. Desde hoy en adelante, cada maana me dir: "Puedes hacerlo. Puedes hacerlo". A la vez tratar de llegar a ser tan fuerte como Dickon. Este es mi experimento. Me ayudarn a realizarlo? Creen que resultar?Claro que resultar! le contest Dickon sonriendo ms que nunca. Ser igual que cuando las semillas crecen porque el sol brilla sobre ellas.Como Colin se senta cansado, sugiri que se sentaran bajo el rbol con las piernas cruzadas.Eh! dijo Dickon, no digas que ests cansado, estropears la magia.Una vez sentados en crculo, Colin empez a cantar alabanzas a la magia que permita que el sol brillara y florecieran las flores. Tambin alab la magia personal de cada uno de ellos y, al fin, pidi una y otra vez que esta misma magia le ayudara a vivir y fortalecerse. Entretanto, los nios y Ben lo escuchaban extasiados.Ahora caminar alrededor del jardn anunci.Formaron una especie de procesin, que camin lenta pero dignamente, encabezada por Colin, con Dickon y Mary a ambos lados y seguidos de Ben. A continuacin iban los 88animalitos. Colin se apoyaba en Dickon aunque, en un momento determinado, camin unos pocos pasos sin la ayuda del muchacho.La magia est dentro de m y me hace ms fuerte repeta. Puedo sentirla!Sin duda algo lo mantena derecho. Una o dos veces se sent en los asientos o sobre el pasto y en ms de una ocasin se detuvo; pero no se dio por vencido hasta que termin el recorrido del jardn. Al volver hasta el rbol dosel, sus mejillas estaban rojas y se vea triunfante.Lo hice! La magia result! Este es mi primer descubrimiento cientfico dijo.Qu dir el doctor Craven cuando lo sepa? lo interrumpi Mary.No se lo diremos y ste ser el mayor secreto. Lo ocultaremos hasta que est lo suficientemente fuerte y pueda caminar y correr como cualquier otro nio. Todos los das vendr aqu en mi silla y me devolvern en ella. No quiero que mi padre sepa hasta que el experiment sea un xito completo. Cuando l vuelva a Misselthwaite Manor, caminar hasta su escritorio y le dir: "Pap, aqu estoy. Soy como cualquier nio y vivir hasta llegar a hombre. Lo consegu a travs de un experimento cientfico".Creer que est soando dijo Mary.Colin enrojeci triunfante. El intentaba creer que mejorara y ello representaba ms de la mitad de la batalla. Pero lo que ms lo estimulaba era imaginar el da en que se presentara ante su padre. El que su padre lo ignorara, era una de las peores tristezas de sus pasados das.89XXIVDJENLOS RERDickon, adems de trabajar en el jardn secreto, cultivaba verduras para su madre en un pequeo huerto junto a la casa, con sus animales regalones. Muy temprano en la maana y tambin al atardecer, haca maravillas en su plantacin. En la tarde, cuando la seora Sowerby tena un momento libre, se sentaba sobre el muro a escuchar de su hijo las noticias del da.Fue durante una de estas conversaciones que ella supo los ltimos acontecimientos del Manor. En un comienzo su hijo slo le cont que Colin estaba muy entusiasmado jugando en el parque. Pocos das ms tarde los nios decidieron hacerla partcipe de su secreto y Dickon le relat los emocionantes momentos en que descubrieron el jardn; la amistad de Colin con Mary, luego del drama de la noche de la rabieta; la forma en que llevaron al nio al jardn secreto y de qu modo se enfrent con Ben.La seora Sowerby hizo muchas preguntas. Estaba encantada de escuchar que era la presencia de Mary la causa del cambio en el carcter del nio enfermo. A su vez se interes por conocer la reaccin del doctor y de los empleados ante la transformacin del aspecto de Colin. As se enter de que los dos primos trataban de no levantar sospechas en cuanto a su recuperacin.Me imagino lo que gozar ese par de nios al intentar engaar al doctor y a los empleados dijo la madre de Dickon. A esa edad les encanta actuar. Cuntame cmo lo hacen.Dickon cont a su madre las diarias aventuras de los dos primos. En la maana, cuando el lacayo acarreaba a Colin hasta su silla de ruedas, el nio se haca el desvalido rezongando que no lo trataban con cuidado. Mary segua la actuacin diciendo: "Pobre Colin! Te duele mucho, o es que ests tan dbil que no resistes tanto movimiento?". El problema eran los ataques de risa. Apenas llegaban al jardn tenan que sofocarlos entre los cojines para que nadie los escuchara. Pero la mayor dificultad consista en que cada da se sentan ms hambrientos y, como pedan ms comida, los empleados empezaron a sospechar que Colin ya no era un invlido. Mary haba intentado darle su parte de comida, pero l no acept, porque, segn deca, ambos deban robustecerse juntos.La seora Sowerby se ri mucho al escuchar el relato y de inmediato ide la manera de ayudarlos. Cada maana les enviara leche con crema y pan con pasas del que coman sus hijos. As podran satisfacer su hambre sin que los descubrieran.La madre de Dickon tena razn al pensar que el actuar era una gran entretencin para Colin y para Mary. La idea haba nacido un da en que la enfermera y el doctor, admirados de los progresos y del apetito de Colin, propusieron escribir al seor Craven contndole las buenas nuevas.Ante la insistencia del doctor, Colin decidi fingir que no estaba tan bien como aparentaba.No quiero que le escriban a mi padre dijo. Sera tremendo desilusionarlo si vuelvo a recaer, incluso puedo empeorar esta misma noche. Si escriben a mi padre me dar fiebre porque me estoy empezando a enojar.90No te preocupes, muchacho le calm el doctor. No escribiremos sin tu permiso. Eres demasiado sensible, no eches a perder lo que has progresado.Desde ese da Mary y Colin se alarmaron. Al mismo tiempo planearon la forma de actuar para no ser descubiertos. Por una parte, Colin tratara de comer menos, lo que era muy difcil cuando, al despertar con apetito, lo esperaba un suculento desayuno.Una maana, luego de haber trabajado por dos horas, Dickon sac de detrs del rosal un jarro de leche y panecitos envueltos en una servilleta para conservar su calor. La sorpresa produjo gran alboroto. Qu maravillosas eran las ideas de la madre de Dickon! Sin duda ella era inteligente y muy buena.Creo que, igual que Dickon, en ella hay magia dijo Colin. Siempre piensa cosas buenas.Este fue el comienzo de varios incidentes muy agradables entre los que participaban del secreto del jardn. Al mismo tiempo, los nios se dieron cuenta de que la seora Sowerby tena catorce personas a quienes alimentar. Por eso le preguntaron si podan pagarle algunos de los alimentos.En el bosque que lindaba con el parque, Dickon descubri una pequea hondonada en la cual podan construir un pequeo horno de piedras para asar papas y huevos, los que fcilmente podan comprar y as en la pequea casa del pramo no se vera disminuida la racin de comida.En las maanas de buen tiempo se reunan en crculo bajo el dosel del rbol. Luego Colin caminaba, ejercicio que repeta varias veces durante la jornada. Las caminatas lo tenan cada vez ms robusto y, a medida que pasaban los das, el trayecto se alargaba.Aun cuando crea cada vez con mayor intensidad en los efectos de la magia, fue Dickon quien le ense los ejercicios que, a la larga, le seran de gran utilidad. El muchacho tena un amigo que era campen de lucha y que le haba enseado la manera de fortalecer las piernas, brazos y msculos en general. Cuando le habl de esto a Colin, el nio le pregunt con enorme entusiasmo:Me puedes ensear esos ejercicios? Lo hars?Por supuesto contest Dickon. Slo que mi amigo me advirti que los ejercicios se deben hacer con cuidado y jams cansarse. Adems, hay que aspirar profundamente entre cada uno.91Lenta y cuidadosamente Dickon le ense varios movimientos, algunos de los cuales poda hacerlos sentado. A su vez, Mary tambin empez a practicarlos. Al verlos, Soot se perturb porque no poda ejecutarlos. Muy pronto, esta prctica form parte de la rutina diaria y, poco a poco, pudieron ejecutar los ejercicios sin cansarse. Cada da te-nan ms apetito y si no hubiera sido por las provisiones que enviaba la madre de Dickon y los alimentos que asaban en el horno de piedra, no habran podido continuar rechazando las comidas de la casa. El doctor estaba cada da ms perplejo. Aparentemente los nios no coman, pero, en cambio, cada da se les vea ms saludables.Despus de varios das sin haber examinado a Colin, el doctor no pudo dejar de decir al observarlo:Siento saber que no ests comiendo. Perders lo ganado, aunque has mejorado de una manera impresionante. Cmo es que hasta hace pocos das comas tan bien?Al escucharlo, Mary casi se ator de la risa. Ms tarde, a solas con Colin, le explic que al or decir que no coma, haba recordado cmo devoraba las papas y los panes con crema y mermelada.El doctor, muy perplejo, le pregunt al ama de llaves:Hay alguna manera de que estos nios consigan comida fuera de casa?No, no la hay contest ella. A no ser que caven la tierra o la saquen de los rboles.Bueno dijo el doctor, no debemos preocuparnos si aun no comiendo tienen buena salud. El nio es otra persona.Tambin la nia dijo la seora Medlock. Desde que ha engordado, ha perdido la mirada agria y est empezando a verse bonita. Su pelo est creciendo con fuerza y brillante. Ella, que era sombra y callada, ahora no deja de rerse. Quizs engordan con slo rer.Quizs es as dijo el doctor. Djenlos rer!.92XXVLA CORTINAIncluso en das lluviosos, Mary y Colin encontraban algo en que entretenerse. Una maana en que llova torrencialmente, Colin se sinti inquieto. Ese da se vera obligado a quedarse sentado en el sof, porque si caminaba podra ser descubierto. En esto Mary tuvo una inspiracin.Colin le dijo misteriosamente, sabes cuntas habitaciones hay en esta casa?Supongo que mil respondi.Hay cerca de cien y en la mayora no entra nadie dijo Mary. Un da de lluvia me introduje en varias y no me descubrieron, aunque estuve a punto de que la seora Medlock lo hiciera al detenerme en el corredor al escuchar tu llanto.Cien piezas misteriosas parecan tan fascinantes como un jardn secreto.Qu te parece si las recorremos en mi silla de ruedas? No sabrn en dnde estamos.Esa era mi intencin dijo Mary. Hay galeras en las que puedes correr y hacer tus ejercicios. Existe una sala hind con elefantes de marfil y una cantidad de habitaciones fantsticas.Dieron orden a la enfermera de llamar a un criado para que transportara al nio en su silla hasta la galera de retratos, a la que se llegaba por unas escalas. Luego lo despidieron y continuaron solos.Esa maana olvidaron los problemas de un da lluvioso. Estaban encantados y en cuanto el criado desapareci de la vista, Colin abandon la silla. Corrieron, hicieron ejercicios, miraron retratos y encontraron el de la niita con el loro en la mano.Estos deben ser mis antepasados dijo Colin. Y probablemente la nia del loro es mi ta bisabuela. Se parece a lo que eras cuando recin te conoc; ahora, en cambio, eres mejor que ella.Jugaron con los elefantes y encontraron el cojn en donde el ratn haba hecho su nido. Los ratoncitos haban crecido y abandonado el lugar. Descubrieron muchas cosas ms que cuando Mary visit el lugar por primera vez, algunas de las cuales no saban para qu servan. Fue una maana muy entretenida vagando por una casa en que, a pesar de estar habitada, no se senta a sus moradores.Ese da al volver para el almuerzo tenan tanto apetito que no pudieron dejar de comer. Al advertir los platos vacos, la cocinera exclam:Esta casa es misteriosa, pero aun ms misteriosos son estos nios.Esa tarde Mary not algo nuevo en la pieza de Colin. Sin decir nada mir fijamente hacia el cuadro que colgaba de la chimenea. La cortina estaba corrida.Ya s lo que me quieres decir le dijo Colin. Te ests preguntando por qu las cortinas estn corridas. De ahora en adelante quedarn as. Ahora no me molesta que mi mam ra. Dos noches atrs despert con la luz de la luna. Estaba tan brillante que me levant a mirar por la ventana. Como el resplandor caa sobre la cortina, tir el cordn y mi mam me mir como si estuviera encantada de verme frente a ella. Desde ahora en adelante quiero verla siempre rer. Creo que ella es una persona mgica.93En este momento te pareces tanto a ella, que pienso si no sers su fantasma convertido en muchacho.La idea pareci impresionar a Colin. Pens un momento y luego contest lentamente.Si yo fuera su fantasma, mi padre me querra.Quieres que l te quiera? le pregunt Mary.Lo odiaba porque l no me tena cario. Pero si me quisiera, creo que le hablara sobre la magia y le dara la alegra que le falta.94XXVIES MAMA!A la maana siguiente, luego de la intensa lluvia tuvieron mucho que desmalezar, porque si bien la lluvia es beneficiosa para las flores, tambin lo es para las malezas. Haba que sacarlas rpidamente para que sus races no se afirmaran en la tierra. Colin era tan diestro en esta tarea como cualquiera de los otros nios, e incluso como Ben que les ayudaba. Al mismo tiempo era capaz de hablarles seriamente.La magia acta mejor cuanto ms se la ayuda les dijo. Esta maana la puedo sentir en mis huesos y msculos.Dejando de lado su desmalezador, se puso de pie y con los brazos extendidos y expresin jubilosa grit:Mary, Dickon! Por favor, mrenme!Dejando sus herramientas ellos lo miraron con detencin.Recuerdan el primer da que me trajeron aqu? les pregunt. Hace un momento cuando cavaba lo record. Tuve que levantarme para convencerme de que lo que hago es real. Y es real! Estoy bien, he mejorado!Claro que s! dijo Dickon.A pesar de que Colin lo saba y continuamente pensaba en ello, en este preciso momento lo alcanz una corriente de entusiasmo junto al convencimiento de que lo que le suceda era real. Por ello quiso expresarlo en voz alta.Vivir para siempre! grit con fuerza. Igual que Dickon, conocer miles de cosas sobre las personas, las criaturas y todo aquello que crece. Siento la necesidad de dar las gracias con alegra.Si quiere, puede cantar un himno de accin de gracias sugiri Ben con un gruido seco.Qu es eso? pregunt.Los que se cantan en la iglesia dijo Dickon.Deben de ser muy bonitos, pero no los conozco repuso. He estado muy enfermo para asistir a la iglesia. Por qu no cantas t, Dickon?Dickon sencillamente y casi por instinto natural entenda mejor que el mismo Colin lo que le suceda. Se sac la gorra y en medio de los rosales enton un himno de accin de gracias al Padre, al Hijo y al Espritu Santo.Es una cancin preciosa dijo Colin, y significa lo mismo que cuando agradezco a la magia cuanto ha hecho por m. Se qued un momento pensativo y continu: Quizs sean la misma cosa.En ese momento Colin vio algo inslito.Quin es? dijo rpidamente. Quin viene?La puerta del jardn se haba abierto dando paso a una seora que los escuchaba inmvil y cuya repentina presencia no pareci indiscreta. El sol que atravesaba los rboles daba de lleno sobre su capa azul e iluminaba su encantadora y sonriente cara. Pareca salida de una ilustracin de algn libro de Colin. Sus ojos bellos y afectuosos abarcaban cuanto la rodeaba.95Es mam! grit Dickon, corriendo a recibirla. Colin y Mary caminaron hacia ella sintiendo que el pulso les lata fuertemente. Colin le extendi la mano con timidez, mas sus ojos la devoraban con la mirada.Incluso estando enfermo deseaba conocerla le dijo.La emocionada cara del nio la hizo enrojecer y sus ojos se nublaron.Querido muchacho! dijo temblorosa como si le hablara a su propio hijo.Le sorprende verme tan bien? le pregunt Colin.Puso las manos sobre los hombros del nio y le dijo:Claro que lo estoy! Eres tan parecido a tu mam que me emocionas.Cree usted que mi pap me querr? le pregunt algo incmodo.Por supuesto que s! le contest dndole una suave palmada en el hombro. El debe volver cuanto antes a casa.En ese momento el viejo jardinero se acerc a la seora Sowerby y le dijo:Qu le parecen las piernas del muchacho? Hace dos meses eran como dos palillos e incluso se deca que las tena torcidas.En poco tiempo ms ser tan fuerte como cualquier muchacho de Yorkshire dijo Susan, riendo. Debemos dar gracias al Seor.A su vez puso las manos en los hombros de Mary y, mirndola como una madre, le dijo:Y t tambin, querida nia. Estoy segura de que te pareces a tu mam que, segn me han dicho, era muy hermosa. Cuando seas mayor sers como una bella rosa encarnada. Dios te bendiga!Mary no haba tenido tiempo de pensar en el cambio de su cara, slo saba que se vea diferente. Ahora feliz escuchaba decir que se parecera a su madre, a quien siempre admir.La seora Sowerby haba enviado un canasto de provisiones que Dickon sac de su escondrijo. Se sentaron a comer, mientras la madre observaba encantada cmo de-voraban su comida. Los hizo rer con sus historias e, inclusive, les ense nuevas palabras del dialecto de Yorkshire.Hay algo que me preocupa dijo Mary. Si Coln sigue comiendo como hasta ahora y su cara se redondea como la luna, qu haremos?, cmo podremos seguir ocultando la verdad?No tendrn que seguir actuando por mucho tiempo dijo la seora Sowerby. El seor Craven tendr que volver pronto a casa. De lo contrario se le romper el corazn al saber por otra persona de tu recuperacin. Supongo que sera terrible para ti, no es verdad?No podra soportarlo dijo Colin. Cada da imagino nuevas formas de decrselo, pero hasta ahora creo que lo ms apropiado ser correr a su habitacin y comunicrselo.Ser estupendo para l. Por eso debe volver.Ese da tambin planearon una visita a la casa de Dickon. Viajaran en coche a travs del pramo cubierto de brezo, conoceran a los doce nios, almorzaran al aire libre y slo volveran cuando se cansaran.Susan Sowerby se levant para volver a su casa. Adems era tiempo de que Colin fuera trasladado en su silla de ruedas. Antes de partir, l fij sus ojos llenos de adora-cin en ella y tomando su mano le dijo:96Usted es exactamente como la imaginaba. Cmo me gustara que fuera mi mam as como lo es de Dickon!Al or esto Susan se inclin y, atrayndolo hacia su pecho, lo arrebuj bajo su capa como si fuera hermano de Dickon. Con los ojos hmedos le dijo:Querido muchacho! Estoy segura de que tu mam est en este jardn, ella jams podra abandonarlo. Tu pap volver pronto, ya lo vers.97XXVIIEN EL JARDNUno de los descubrimientos ms extraordinarios de este siglo ha sido el que los pensamientos son tan poderosos como las pilas elctricas, tan buenos como la luz y tan peligrosos como el veneno. Si permitimos que un pensamiento triste o malo se introduzca en nuestra mente es tan arriesgado como dejar que un virus se apodere de nuestro cuerpo. Si se le permite quedarse, es posible que no podamos desprendernos nunca ms de l.Mientras en la mente de Mary no hubo ms que pensamientos desagradables sobre las personas que no le agradaban, nada la contentaba y tampoco se interesaba por las cosas. Era una nia de cara amarillenta, enfermiza, aburrida y desdichada. Sin embargo, sin que ella se diera cuenta las circunstancias la ayudaron. Cuando en su men-te slo hubo pensamientos para petirrojos, pequeas casas en el pramo y extraos jardineros, todo cambi. La primavera y el jardn la hicieron renacer, y en su mente ya no hubo espacio para pensamientos desagradables.Igualmente, mientras Colin se encerr en su dormitorio a pensar slo en su miedo y en su debilidad, detestando a las personas que lo rodeaban y obsesionado por descubrir protuberancias o pensar en la muerte, fue un nio medio histrico e hipocondraco. No conoca el sol ni la primavera. Tampoco supona que podra levantarse y sanar. Cuando los nuevos pensamientos echaron fuera todos esos horribles temores, la vida renaci en l. La sangre corri por sus venas y le inund una enorme fuerza. Su pensamiento cientfico no tena nada de extrao. Era una frmula simple y prctica de desechar a tiempo los pensamientos sin esperanzas, para dar cabida a una enorme determinacin y valenta.Al mismo tiempo que el jardn secreto renaca, y dos nios volvan a la vida junto a l, un hombre se paseaba solo por hermosos fiordos noruegos y los valles y montaas suizas. Durante diez aos satur su mente de negros y descorazonadores pensamientos, sin tener la valenta de rechazarlos. Haba sido feliz, pero cuando repentinamente una enorme pena lo inund, rehus con obstinacin toda clase de esperanza. Olvid su hogar y desert de l, abandonando sus deberes. Su aspecto desgraciado haca que los extraos lo consideraran como un loco o, quizs, como alguien que tena un secreto culpable. El era un hombre alto, de cara cansada y hombros torcidos. Su nombre era Archibald Craven.Desde que recibiera a Mary en su escritorio, haba recorrido muchos pases sin detenerse en ninguno. Trep montaas para observar cmo se iluminaban los cerros vecinos con el sol naciente; mas, a pesar de que tena la sensacin de que el mundo naca en ese instante, esa luz jams lo ilumin. Un da, caminando por un valle del Tirol austraco, por primera vez en diez aos se dio cuenta de que algo extrao le suceda. Haba caminado un largo trecho. Cansado, se recost sobre el tapiz de musgo que cubra las orillas de un alegre riachuelo. En cierto momento crey sentir una leve risa producida por el ruido del agua, en la que los pjaros acudan a enterrar sus cabecitas para beber. Todo pareca tan vivo y, al mismo tiempo, la quietud era tan profunda... El valle estaba inmvil.98Sentado, observando el agua, Archibald Craven sinti que su mente y su cuerpo gradualmente se calmaban. Pens que se dormira, pero no fue as. En cambio, atisbo los cientos de pequeos brotes azules que crecan al borde del agua, semejantes a los que viera muchos aos atrs. Como entonces, le parecieron preciosos. Sin darse cuenta, este pensamiento lentamente empez a calmar su corazn junto con el valle que se aquietaba cada vez ms. El no saba qu era lo que le suceda, slo que al levantarse sinti como un despertar. Dio un profundo y largo suspiro, maravillado al darse cuenta de que algo ocurra dentro de l, como dejndolo libre.Qu es? dijo calladamente, pasndose la mano por la frente. Siento como si estuviera vivo.No le era posible comprender por qu le haba sucedido algo tan maravilloso. No tena explicacin. Slo varios meses ms tarde, estando de vuelta en Misselthwaite, recordara ese momento al descubrir por casualidad que ese mismo da Colin, al entrar en el jardn secreto, haba gritado: "Vivir por siempre jams".Archibald Craven conserv esta calma singular durante toda la jornada; pero, desgraciadamente, al da siguiente de nuevo lo sobrecogieron sus obscuros pen-samientos. Sin embargo, por extrao que parezca, hubo minutos y hasta medias horas en que, sin que se diera cuenta, lo abandonaba su pesimismo y volva a "vivir".Cuando el dorado verano se transform en otoo, se dirigi al lago Como, en donde, por fin, pudo soar. Pasaba los das frente al azul cristalino del lago o caminaba hasta que el cansancio lo renda, por entre el verde follaje de los cerros para as tratar de dormir mejor.A medida que la paz del lugar cambiaba sus pensamientos, su cuerpo tambin se fortaleci. Record su casa y se pregunt si no era tiempo de volver. Pero desisti al recordar la cara marfilea de su hijo tendido en una cama.Fue un da maravilloso; camin hasta tan lejos que al volver a la villa la luna muy alta iluminaba el lago con sombras prpuras y plateadas. Como el espectculo era grandioso no entr a la villa, sino que atrajo una silla hasta el borde del agua para respirar el perfume de la noche. Se qued dormido.No supo en qu momento empez a soar, pero su sueo fue tan real que, al mismo tiempo que escuchaba el chapoteo del agua, oy con claridad una voz que lo llamaba dulcemente:"Archie! Archie!".Tan real fue la voz que crey que se haba levantado bruscamente."Lillias! Lillias! contest. Dnde ests?"."En el jardn" reson la voz como si fuera una flauta dorada. "En el jardn".Ah termin el sueo, pero l no despert.A la maana siguiente un sirviente le llev una bandeja con varias cartas. Nuevamente a solas, Archibald volvi a quedarse inmvil reflexionando sobre el sueo. "En el jardn se dijo pensativo. Pero la puerta est cerrada y la llave enterrada". Mir las cartas y vio que una de ellas, escrita con una letra de mujer que l no conoca, provena de Yorkshire. La abri."Estimado seor:Soy Susan Sowerby, la que un da en el pramo se atrevi a interceder por la seorita Mary. Como en aquella ocasin, nuevamente le hablar con franqueza. Por favor, seor, 99vuelva cuanto antes a la casa! Creo que se alegrar de hacerlo, y excseme, seor, pero creo que si su esposa estuviera aqu, le pedira que lo hiciera.Su servidora.Susan Sowerby"El seor Craven ley dos veces la carta recordando el sueo."Volver a Misselthwaite se dijo. Me ir de inmediato".Pocos das ms tarde se encontraba nuevamente en Yorkshire. Durante el largo trayecto en tren pens en su hijo como no lo haba hecho hasta entonces. Todos estos aos dese olvidar que l exista. Volvieron a su memoria los das de delirio porque el nio estaba vivo y, en cambio, la madre haba muerto. En ese entonces rehus verlo, y al fin, cuando se decidi, se encontr ante un ser tan dbil que todos pensaron que morira. Pero para sorpresa de aquellos que lo cuidaban vivi, a pesar de que se supona que sera deforme e invlido.El no haba querido ser un mal padre. Busc para el nio doctores, enfermeras y todo el lujo que le poda dar, pero slo pensar en el nio, que se hunda cada vez ms en su miseria, lo abrumaba. La primera vez que, luego de un ao de ausencia, volvi a la casa, no pudo soportar la mirada triste de esos plidos ojos grises de negras pestaas, tan parecidos y a la vez tan diferentes a los ojos felices que l haba adorado. En esa ocasin se alej plido como la muerte y desde ese da apenas lo visit. Sola ir a verlo mientras dorma y lo nico que saba de l era que, adems de ser invlido, tena un temperamento histrico y que, para calmar sus furias, tan peligrosas para el propio nio, haba que darle gusto en todo.Aunque estos pensamientos no eran optimistas, este hombre, que se senta "renacer", consider nuevas alternativas."Quizs he estado equivocado todos estos aos se dijo. Posiblemente ha pasado mucho tiempo y ahora es muy tarde."A la vez se preguntaba por qu Susan Sowerby se haba molestado en escribirle. Quizs el nio estaba peor o mortalmente enfermo, y l podra ayudarlo.El camino a travs del pramo fue muy tranquilizador; su belleza le hizo sentir como si le dieran la bienvenida. Su corazn se ensanch de alegra, en un sentimiento muy diferente al experimentado en otras ocasiones. Sera posible que el nio estuviera mejor?Tan clara haba resonado la voz durante el sueo que se prometi tratar de encontrar la llave o intentar abrir la puerta del jardn. Senta, sin saber por qu, la imperiosa necesidad de hacerlo.Al llegar a su casa, los empleados lo recibieron con la ceremonia acostumbrada y comentaron entre ellos que tena mejor aspecto. Contra su costumbre, no subi directamente a sus aposentos, sino que envi por la seora Medlock. Ella entr en la biblioteca excitada y nerviosa.Cmo est Colin? le pregunt.Muy bien, seor contest el ama, pero no es el mismo.Se encuentra peor?Ver, seor trat de explicarle, ni el doctor ni la enfermera saben qu pensar de l. Ha cambiado mucho. El, que no coma nada, repentinamente comenz a hacerlo en grandes cantidades y ahora nuevamente devuelve las comidas sin tocar. Por otra parte, 100no s si recuerda, seor, que jams permita que lo sacaran al parque. Sin embargo, luego de una de las peores rabietas que le he escuchado, insisti en salir con la seorita Mary y el hijo de Susan, quien le empuja la silla. Se ha encariado mucho con ambos y pasan todo el da fuera de casa.Qu aspecto tiene? fue la prxima pregunta.Si comiera como debe, dira que ha engordado, pero me temo que es slo hinchazn. Adems, cuando est a solas con la seorita Mary se re en forma extraa y antes jams lo haca.En dnde se encuentra ahora? pregunt el seor Craven.En el jardn, seor. Pasa los das all y no permite que nadie se acerque; tiene miedo de que lo miren.Hizo un esfuerzo para pensar en dnde se encontraba y, sin ms, el seor Craven sali rumbo al muralln cubierto de hiedra. Iba caminando lentamente y con la vista fija en el suelo, como si lo empujaran hacia el lugar prohibido por l. Al llegar junto a la puerta, sus pasos se acortaron. A pesar de estar cubierta por la enredadera, la recordaba con nitidez. Se detuvo y mir a su alrededor. En ese preciso momento pens si no estara soando nuevamente. Tras el muro se escuchaba ruido de pisadas que se perseguan entre los rboles y el sonido de voces y exclamaciones apagadas. Pareca la risa incontrolable de gente joven tratando de no ser oda. Qu significaba todo esto? Estara perdiendo la razn?Lleg un momento en que las voces olvidaron callarse y los pies corrieron aun ms rpido cerca de la puerta del jardn. Se escuchaba la rpida respiracin de gente joven, unida a fuertes risas no contenidas. En ese momento la puerta se abri, se balance la cortina de hiedra y un nio sali corriendo a todo escape. Sin ver al intruso, se precipit entre sus brazos. El seor Craven al verlo extendi sus brazos para no caer ante esta tromba, Luego, al sujetarlo, lo mir tan sorprendido que se le cort la respiracin. Era un nio alto y buen mozo. Con el pelo echado hacia atrs lo miraba con sus sonrientes ojos sombreados de largas pestaas.Qu? Quin? tartamude.Esta no era la clase de encuentro planeado por Colin, pero quizs el haber salido corriendo y ganando una carrera, era aun mejor que todo lo imaginado por l.Pap! dijo, soy Colin. No lo puedes creer, verdad? Yo casi no lo creo, pero soy Colin.El nio no entenda por qu su padre repeta una y otra vez:En el jardn! En el jardn!S se adelant Colin, fue el jardn que lo logr; tambin Mary, Dickon, los animalitos y la magia. Nadie lo sabe. Lo mantuvimos en secreto hasta tu llegada. Estoy tan bien que incluso puedo ganarle a Mary en una carrera. Ser un atleta.Se le vea como el ms saludable de los nios. Con la cara enrojecida, estaba tan excitado que las palabras se le atropellaban. Al orlo el seor Craven se estremeci de alegra.Colin puso su mano en el brazo de su padre.Ests contento, pap? le pregunt. Vivir por siempre jams.El seor Craven puso sus manos sobre los hombros del nio mantenindolo quieto. Por un momento, no se atrevi a hablar.Llvame al jardn, hijo! dijo al fin. Cuntame lo que ha pasado!101Y entonces lo condujeron al jardn.El lugar era un conjunto esplendoroso de colores otoales con gavillas de lirios de variadas tonalidades. El recordaba muy bien el momento en que los haban plantado, esperando esta poca para que revelaran su color. Rosas tardas trepaban y colgaban y el obscuro sol daba mayor intensidad al amarillo de los rboles. Pareca la bveda de un templo dorado. El recin llegado se detuvo silencioso mirando a su alrededor.Pens que estara muerto dijo.Tambin Mary lo pens contest Coln, pero renaci.Colin de pie quiso contar la historia, mientras los dems se sentaron bajo el rbol a escucharlo. Archibald Craven pens que era una extraa historia aquella que le fue relatada a la manera de los nios, con una mezcla de misterio, magia, criaturas, encuentros y la llegada de la primavera. Tambin le hablaron del orgullo herido del joven, que como un raja se haba levantado para desafiar a Ben, la actuacin y el gran secreto celosamente guardado. El seor Craven se ri hasta cansarse, pero tambin sus ojos se humedecieron. El atleta, el orador y el descubridor cientfico, era un joven saludable y encantador.Y ahora dijo al finalizar su historia, ya no ser necesario que sea un secreto. Creo que se asustarn de muerte cuando me vean, pero nunca ms volver a la silla. Caminar a la casa contigo, pap.Los deberes de Ben raramente lo acercaban a la casa, pero en esta ocasin busc un pretexto para llegar hasta las cocinas y entrar al saln de los empleados a beber un vaso de cerveza. El quera estar presente en el ms dramtico de los momentos que esa generacin iba a presenciar.Como la seora Medlock saba que Ben vena del jardn, trat de averiguar detalles del encuentro de su amo con el nio.Vio a alguno de ellos? le pregunt.S, claro que los vi contest con expresin significativa.Vienen juntos? le pregunt la seora Medlock muy excitada. Qu se dijeron?No los escuch dijo Ben. Pero han estado ocurriendo cosas muy extraas que ustedes no sospechan. Ya las sabrn.Dos minutos ms tarde apunt solemnemente hacia la ventana.Mire! le dijo. No le parece curioso? Mire quin camina a travs del prado.Al mirar, la seora Medlock levant los brazos y dio un pequeo chillido, ante el cual los sirvientes que la rodeaban se acercaron para mirar tambin. Los ojos casi se les salieron de las rbitas.Caminando por el prado, radiante de felicidad, vena un seor Craven desconocido para la mayora de los empleados. A su lado, Colin, con la cabeza en alto y los ojos llenos de risa, avanzaba fuerte y firmemente, como cualquier nio de Yorkshire.102

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