Woody Allen (Oct. 2002)

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Woody Allen (Oct. 2002)

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7 6 : L e t ra s L i b r e s O c t u b r e 2 0 0 2Conozco a alguien que no vacila en afirmar que WoodyAllen es tan importante como William Shakespeare.Alguien que asegura que, si el autor de Hamlet se las arre-gl para definir y seguir definiendo el espritu humano sus pasiones, locuras y gozos epifnicos bajo la transparente ms-cara de prncipes alucinados y duendes traviesos, entonces elautor de Annie Hall hace lo mismo y lo propio con neoyorquinosneurticos y tartamudeantes. Suena exagerado, puede ser, quinsabe. Volvamos a conversarlo en unos cuatrocientos aos.En cualquier caso, los extremos siempre acaban tocndose,y el neoyorquino recibe por estos das un premio de manos deun prncipe europeo. En cualquier caso, uno y otro WilliamShakespeare y Woody Allen pintan el escenario de su aldeaglobal y han conseguido lo que pocos: la lograda creacin de es-tereotipos originales, de personales lugares comunes y de com-plejos hombres smbolo sin los cuales nos resultara todava unpoco ms difcil comprender a ese tipo que todas las maanasnos mira desde el espejo y nos pregunta ser o no ser?; ese tipoque nos explica que no es que a l le d miedo la muerte, sloque no quiere estar all cuando sta suceda.Woody el buenoFreud, Hitler, el Che Guevara, James Dean, los Beatles WoodyAllen no desentona en semejante compaa. Woody Allen noslo es clebre en un mundo donde cada vez es ms fcil ser c-lebre: Woody Allen es, adems, carne de pster. Lo que no estan sencillo de conseguir. Woody Allen es uno de los rostrosclave a la hora de perseguir, alcanzar y acorralar el siglo XX, cu-yos ltimos latidos, cada vez ms espaciados y lejanos, todavapodemos or desde el XXI. Pensaba en eso mientras volva a vercasi sin darme cuenta no era la idea, estaba haciendo zapping y,de golpe, all estaba ese tipo en blanco y negro, al amanecer, jun-to a un puente una pelcula titulada Manhattan. La ciudad noes la misma ahora le faltan dos dientes largos pero la pelculas, y no pude evitar sentir esa extraa sensacin que produ-ce la sbita conciencia del tiempo transcurrido casi sin que nosdemos cuenta. La primer vez que vi Manhattan supe, con toda lasabidura de mis 16 aos, que me encontraba ante un clsico ins-tantneo y que no estara mal ser un poco como Woody Allencuando fuera grande. Woody Allen Isaac Davis en la pelcu-la era un antihroe ms hroe que anti, a la vez que una opcinatendible para todos aquellos que nunca seran Indiana Jones.Woody Allen era feo pero lo mismo se las arreglaba para volverlas locas, sin que eso significara que Woody Allen no fuera amo y seor de una pica mucho ms posible, verosmil.Ahora, casi a los cuarenta aos, apenas algunos menos que IsaacDavis, contemplaba otra vez el horizonte de Manhattan como secontempla un inequvoco clsico certificado, y volva a pensaren que, cuando yo fuera grande, me gustara ser un poco co-mo Woody Allen. Es decir voy a intentar explicarme: uno jams llega a tener la edad de los genios (o, lo que es lo mismo,de aquellos que uno admir durante su juventud), por ms quelas cuentas nos den el mismo resultado y la espalda nos duelaexactamente en el mismo sitio. Y si bien no me atrevo del todoa poner a Woody Allen a la misma altura de William Shakespea-re, s est claro que los dos cumplen a la perfeccin el mismo ob-jetivo: entretener con inteligencia o mejor todava entretenercon la inteligencia. As como nosotros hemos crecido con Sha-kespeare, Woody Allen ha crecido con nosotros.Y todos nosotros tenemos perfectamente claro cul es elWoody Allen bueno. El Woody Allen bueno es aquel WoodyAllen que prueba una y otra vez que el cerebro puede triunfarsobre el msculo (sin por eso desdear las virtudes del corazny de su otro rgano predilecto); es el disciplinado auteur de unapelcula al ao y de un sistema de trabajo fuera de toda obliga-cin, ante la canbal industria cinematogrfica de su pas; es elescritor de tres de las mejores novelas judeonorteamericanas de todos los tiempos (me refiero a los guiones de Hanna and HerSisters, Crimes and Misdemeanors y Husbands and Wives), de varios de los mejores cuentos de la literatura de su pas (me refiero alos guiones de Zelig, The Purple Rose from Cairo, Broadway DannyRose, Sweet and Lowdown), y de muchos inteligentes divertimen-tos como Alice, Take the Money and Run, Radio Days, ManhattanMurder Mistery, Mighty Aphrodite, Bullets Over Broadway; es el pro-tagonista de Woody Allen, la biografa autorizada que Eric Lax public en 1991 y fundamentalmente es el hombre que no Rodrigo FresnP E R F I LWoody AllenActor, guionista, director de cine, msico de jazz, cuentista, Woody Allen recibe estemes el premio Prncipe de Asturias por el conjunto de su obra. La persona y el perso-naje representan, mejor que nadie, el espritu cosmopolita de Nueva York. O c t u b r e 2 0 0 2 L e t ra s L i b r e s : 7 7slo es y hace lo que quiere sino, tambin, lo que muchos quie-ren que haga y quieren que sea, lo que todos quisieran hacer yser: un artista con una obra inconfundible, nica, inimitable y propia.Woody el maloHay un Woody Allen malo que, de tanto en tanto, asoma lacabeza y enturbia el hasta entonces perfectamente querible y com-prensible retrato de este eficaz publicista de su ciudad y de s mis-mo. No es el director de pelculas malas las pelculas malasde Woody Allen son aquellas en las que pretende convencernosde que l no es el que nosotros queremos que sea sino, apenas,un tan vacilante como aplicado fan de Ingmar Bergman a quienInteriors, September, A Midsummer Nights Sex Comedy y Shadows andFog rinden culto, sino el individuo cruel, ms que satisfecho de mostrarnos que, s, hay algo po-drido en Central Park. Es el direc-tor de filmes como Celebrity, Decons-tructing Harry, Hollywood Ending y laincomprendida en su momento y ca-da vez mejor Stardust Memories. Aquy all, Woody Allen como entusias-ta dinamitador loco de su efigie y le-yenda y, de paso, de las expectativasde su tribu de adoradores. Es, tam-bin, el Woody Allen que acta enThe Unruly Life of Woody Allen, biogra-fa no autorizada de Marion Meadeque sin caer en groseras ni postu-ras amarillistas alumbra su lado os-curo y confirma, una vez ms, quetodo Dr. Jekyll tiene su faceta de Mr.Hyde. Y que, a su manera, la disfru-ta. El Woody Allen de Meade es-crito con la total desaprobacin deWoody Allen, es el que aparece ensus pelculas como un adorable f-bico a todo duerme con la luz en-cendida y se hace absurdos implan-tes capilares para que su calva no crezca (lo que no importa ni escriticable); es el que no fue a los scares en 1977 por temor a noganar ninguno a los que estaba nominada Annie Hall, y gan va-rios, pero desde entonces se vio obligado a sostener la postura deHollywood no me importa; y es quien utiliza sus pelculas comoastutas reescrituras de determinados momentos de su vida real(lo que es un poquito ms cuestionable) donde Woody Allen siem-pre queda bien parado. El sntoma no es nuevo Hemingway,otro paradigma norteamericano, supo explotarlo hasta la auto-parodia involuntaria y el escritor Harold Brodkey, en un ensa-yo publicado en The New Yorker, lo diagnostic con las palabrasexactas: Woody Allen presenta a su personaje siempre dentrode los lmites del fatalismo agresivo. A menudo parece sugerirque su voz no puede soportar tanta locura. La naturaleza auto-congratulante y su sentido de la humillacin se van alternandocomo una especie de absolutista e incoherente sube y baja en suspelculas: la presentacin de la pesadilla, como chiste y forma deconfesin al mismo tiempo, nunca alcanza esa grandeza en el pesar que tienen los personajes de Kafka. Woody Allen sufre,pero sufre para vencer.As, Annie Hall sera la versin lrica y corregida y oficial de suruptura con Diane Keaton (de la que, segn Meade, Woody Allenjams se recuper), Manhattan vuelve admirable un romance peligroso con la adolescente prodigio Stacey Nelkin, Interiorsro-ba la vida familiar de su segunda esposa Louise Lasser, Hannahand her Sisters desentierra miserias varias del Clan Farrow, y De-constructing Harry es una transparente vendetta contra la literaturay la figura de Philip Roth, escritor que, en ms de una ocasin,ha acusado a Woody Allen de vulgar y sentimentaloide en loque a la condicin juda se refiere,y principal sospechoso y negrocmplice en la escritura de las incen-diarias memorias de la despechadaMia post Soon-Yi.Se puede acusar y condenar aWoody Allen por todo esto? Sospe-cho que no. No hay gran artista queno haya fundido los materiales de suvida real y las de su entorno para ela-borar una obra personal y privada.Lo que distingue y enturbia al casoWoody Allen despus de todo, va-mos, desde el alias de un tal AllenStewart Konigsberg, nacido enBrooklyn en 1935 es, segn revelael libro de Meade, el modus operandia la hora de perpetrar y justificar elcrimen, donde se repite una y otravez la manipulacin y descarte de losimplicados (ya sean maestros, comoel guionista de los Hermanos MarxS. J. Perelman, el compaginadorRalph Rosenblum, o el insoportablepersonaje de Mia Farrow en Husbands and Wives como coartadasubliminal a la hora de justificarse ante sus seguidores), as co-mo la insuperable adiccin a s mismo y a volver adictos a esadroga a segundos y terceros. De este modo, el amor que reclamapara s Woody Allen es un amor incondicional. Y, por lo gene-ral, lo consigue sin grandes desvelos, con una estrategia dondepersona y personaje giran con ferocidad centrfuga De algnmodo, este seor no para de hablar por miedo a que se le entien-da todo, alguna vez lo defini con justicia y justeza el escritorJuan Mars en Seoras y seores, su columna de El Pas, devoran-do todo y a todos en uno de esos pactos fusticos que, se sabe, noson otra cosa que pactos mefistoflicos. En sus pelculas, WoodyAllen puede ser abandonado por sus mujeres, pero recordemosque se trata de un abandono pico, como el que sufre Bogart alFoto: Tomada del libro Woody Allen: La biografa, de Eric Lax, Ediciones B.7 8 : L e t ra s L i b r e s O c t u b r e 2 0 0 2Perfil : Woody Allenfinal de Casablanca. En la vida real, dice Meade, Woody Allenabandona a todo aquel que como lo hacen sus annimos fansse niega a aceptar que sus defectos son parte imprescindible deun producto fascinante y, s, gracioso.Su alter ego Sandy Bates, director de comedias que ya no quie-re hacer pelculas para rerse, lo advierte y lo confiesa en esainteligente revisin del 8 1/2 de Fellini que es Stardust Memories:No puedes controlar tu vida. Slo el arte y la masturbacin pueden ser controlados; dos reas en las que soy un experto absoluto. Y, por las dudas, tantos aos despus, Woody Allencierra una pelcula titulada Celebrity con una breve palabra escrita en los cielos de Nueva York: Help!Woody el feoPara buena parte de la humanidad, Woody el Feo es ese hom-brecito que empez no parecindose a Robert Redford y que ter-min preguntndole a la hija adoptiva de su pareja si quera quele enseara el funcionamiento de una cmara Polaroid. No es miproblema: Robert Redford ha envejecido peor que Woody Allen,y cada cual es dueo de hacer lo que quiere como quiera, siem-pre y cuando no obligue a nadie a imitarlo. No fue el caso de mi-les de consumidores del publicitado affaire Soon-Yi, asunto queno slo signific cientos de miles de dlares gastados en los tri-bunales, miles de chistes (Pocos placeres en la vida ms grandesque tener a tu ex novia de suegra, brome David Letterman) yuna miniserie infecta, sino tambin el fin de la pareja funcionaly utpica de Allen-Farrow, as como, por primera vez, el comien-zo de la temporada de caza al Woody. Hay un antes y despus enla vida de Woody Allen a partir de su escndalo. Y esto s es loque me parece feo y preocupante de verdad tambin hay un an-tes y despus en su obra. Woody Allen no ha vuelto a ser el mis-mo y de algn modo ha dejado de ser Woody Allen o, por lomenos, el Woody Allen por el que se lo sigue admirando.Culminada su tal vez insuperable Triloga de la Culpa Han-nah and Her Sisters, Crimes and Misdemeanors y Husbands and Wives,Woody Allen parece haber optado por el camino fcil, el atajocmodo, aunque la ltima de esas cintas terminara con un WoodyAllen/Gabe Roth abandonado por su esposa pasiva-agresi-va, renunciando a las tentaciones de la carne joven de una es-tudiante y encerrndose a escribir su gran novela. Ni siquieraha vuelto a ofrecer tal vez porque los aos, el cinismo y el pu-dor, despus de su culebrn jurdico, no se lo permiten algnbrillante valentine de enamorado como Annie Hall y Manhattan,optando por la rareza simptica y europea, pero un tanto des-concertante, de Everyone Says I Love You: una postal encantadoraque, sin embargo, no hace ms que transitar por los recorridosobvios, tursticos. El Woody Allen divertido y light y diet de estosdas parece haber retrocedido a la inteligentsima facilidad desus primeras comedias a diferencia del Sandy Bates de StardustMemories, como si slo quisiera hacer pelculas para rerse ala vez que, igual que en sus inicios, explorara gneros y tpicos que producen cierto dj vu: matrimonios de detectivesamateurs, canciones, gangsters, vaudeville con adorable chicade la calle, ladrones de poca monta, escritores bloqueados, serie negra, cine dentro del cine Todas buenas, divertidas, efi-caces, perfectas en su sencillez, pero que producen, por momen-tos, la incmoda sensacin de que nos estn contando un chistedemasiado largo del que poco y nada cuesta adivinar el remate.Tan slo Celebrity y Sweet and Lowdown (con un formidable SeanPenn negndose, a diferencia de lo que hicieron John Cusack yKenneth Branagh, a hacer de Woody Allen) ofrecen destellosy oscuridades que recuerdan al hombre que usaba el celuloidepara iluminar, adems de hacer pasar un excelente momento aoscuras. No es casual ya que estamos que ambas pelculas in-sistan en un viejo y querido tema, y acaso un dictum existencia-lista por grabar en el escudo de armas: se puede ser una malapersona siempre y cuando esa mala persona est redimida porla vocacin artstica, porque parafraseando a aquel clebre eslo-gan de Love Story crear es nunca tener que pedir perdn.As las cosas, Woody Allen parece satisfecho con la situa-cin. Al menos esa impresin me dio las dos veces que lo vi, envivo, en recientes conferencias de prensa en Barcelona. All,Woody Allen hizo a la perfeccin de Woody Allen: alguien queconsigue carcajadas con slo enarcar una ceja. Alguien que sesabe, con razn y mrito, un clsico vivo y que fue recibido como tal cuando por fin, y slo por amor a su ciudad que lo sabe ya monumento tan histrico como el Empire State y la Es-tatua de la Libertad se dio una vuelta por la ltima entrega delos scares y se d una vuelta por Oviedo en los prximos das.Woody Allen ha alcanzado la altura que slo alcanzan unospocos elegidos. Escribo y firmo esto que conste con la ilusiny la esperanza de que, desde ah arriba, desde el invierno de su descontento, descienda en cualquier momento su mejor pe-lcula. No porque Woody Allen no haya hecho suficiente, sinoporque siempre le pediremos un poco ms. Una pelcula queempiece con letras blancas sobre fondo negro y msica clsicay moderna. Como l.Mientras tanto y hasta entonces, la canonizacin en vida deEric Lax, el recuento de las numerosas cretinadas del malvadosobre las que escribe Marion Meade, las primeras planas de peridicos amarillos, ese impiadoso, fascinante e inexplicabledocudrama donde se lo ve aferrado al cetro de su clarinete mien-tras recorre ese Viejo Mundo, que tanto mejor lo comprendeque su pas de origen, no alcanzan a contaminar el producto final, al Citizen Allen: todo aquello que permanecer en las fil-motecas del mundo cuando l ya no est entre nosotros a no serque lo reencontremos en sus pelculas.De este modo, pasarn los aos y los premios y los prncipesy la persona Woody Allen no ser ms que una nota al pie desus personajes. Alvy Singer, Sandy Bates, Isaac Davis, LeonardZelig, Danny Rose, Mickey, Boris Grushenko, Allan Felix, CliffStern, Gabe Roth, Lenny, Larry Lipton, Harry Block y VirgilStarkwell sobrevivirn, inmortales, a quien los hizo, ms o me-nos, a su imagen y semejanza.No es tan grave: a William Shakespeare le sucedi exacta-mente lo mismo. ~