Venezuela: El Socialismo del Siglo XXI es puro cuento

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    10-Mar-2016

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Documentos de Opcin Obrera Junio 2010

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<ul><li><p>1Los derechos laborales de los trabajadores valen para un patrnlo que vale habilitar un juez acompaado de la polica</p><p>Venezuela: el Socialismo del Siglo XXI </p><p>es puro cuento</p><p>Junio 2010</p><p>Seccin documentos No. 12</p><p>Venezuela: el Socialismo del Siglo XXI es puro cuento</p><p>En nombre del socialismo se estrangula la va para ir hacia l</p><p>El socialismo no se conquista convenciendo por las bondades que nos traera, ni con buenas intenciones y menos an mediante engaos. En los hechos, los salarios se alejan cada vez ms de la cesta bsica, aumentan la flexibilidad laboral, el desempleo y los servicios son deficientes y a veces inexistentes. </p><p>A travs de los medios de comunicacin sobran los charlatanes autorizados u oficiales que solo hablan de las maravillas del socialismo. Para estos medios no existen el abandono, la miseria, ni la inseguridad, mientras que para los medios de la derecha slo existen las falencias que aprovechan para denunciar al gobierno y promover la prensa, radio y televisin privadas. Son dos caras del capitalismo, uno nacionalista incapaz de cumplir lo ofrecido ante su agotamiento en distribuir la ya insuficiente renta petrolera, el otro que representa a los capitales asociados al imperialismo y la oligarqua tradicionales empeados en retomar el control del estado capitalista. </p><p>Como resultado de la poltica nacionalista son cada vez ms los trabajadores embaucados en empresas nacionalizadas como Invepal, Invetex, Invetubo, Sideroca, Cermicas Carabobo, y los provenientes de empresas quebradas, como las de Guayana, o de proyectos frustrados y fracasados como la fbrica de camiones vibradores para exploracin petrolera y la fbrica de celulares. Otros trabajadores son defraudados por los convenios colectivos impuestos o no reconocidos o cumplidos a medias, como en los casos de CANTV, Corpoelec, Pdvsa, Metro de Caracas (subterrneo), Aluminio, docentes, empleados pblicos. Tampoco se acatan las providencias administrativas de las Inspectora del Trabajo como sucedi con el reenganche de los trabajadores de Sanitarios Maracay o de Fundimeca en Valencia y, por el contrario, se ejecutan fallos o arbitrajes en contra de los trabajadores como sucedi en la Mitsubishi para cumplir acuerdos con el imperio japons.</p><p>La sociedad venezolana convive con una serie de mitos o </p><p>slogans publicitarios, que invaden todos los espacios, para justificar las limitaciones del gobierno y alimentar una ilusin de conseguir las reivindicaciones sociales en el marco del chavismo. Estos mitos forman parte del discurso oficial y subsisten porque las clases oprimidas an no vislumbran una organizacin alternativa con posibilidades de gobernar. Tales mitos son:</p><p>El gobierno revolucionarioMientras se difunde un discurso socialista, de lucha contra la pobreza, y se menciona al pueblo como protagonista y soberano, se siguen nombrando ministros, viceministros, directores generales y jefes de divisin simplemente para hacer negocios; su currculo es la va castrense o haber sido asiduo visitante de Chvez cuando estuvo en prisin en la crcel de Yare. Son estos oportunistas los que ponen en prctica las polticas cotidianas alejadas y en contra de los intereses de los trabajadores y el pueblo. No es extrao entonces que tampoco cumplan con sus comunidades ni les suministren los servicios pblicos para los que fueron designados.</p><p>El gobierno est lleno de burcratas. Desde los ministros, pasando por los gobernadores, parlamentarios, alcaldes y concejales, los directivos de las empresas e instituciones del estado de PDVSA hasta Mercal, todos conforman la llamada derecha endgena que dirige el pas. Esto funciona as porque el gobierno es reflejo de la estructura del estado, los funcionarios cumplen mientras ayudan a la supervivencia de la sociedad capitalista y abogan por su permanencia. Intentan convencer a los capitalistas de que cedan unas miserias y permitan un desahogo para que los trabajadores y las comunidades mermen sus reclamos y se sustente la paz social. Por ejercer esta funcin los funcionarios cobran hasta 15 sueldos mnimos, valor que establece como tope la recientemente sancionada Ley de Emolumentos para Altos Funcionarios del Poder Pblico.</p><p>Esta gerencia asignada a dedo, generalmente, no conoce el servicio que debe prestar ni los procesos productivos de las industrias que debe dirigir. Muchas veces, estos funcionarios son enviados desde Caracas con su respectivo clan o mafia, incrementando an ms los costos por su incapacidad e ignorancia.</p></li><li><p>1Los derechos laborales de los trabajadores valen para un patrnlo que vale habilitar un juez acompaado de la polica</p><p>Venezuela: el Socialismo del Siglo XXI </p><p>es puro cuento</p><p>Junio 2010</p><p>Seccin documentos No. 12</p><p>Venezuela: el Socialismo del Siglo XXI es puro cuento</p><p>En nombre del socialismo se estrangula la va para ir hacia l</p><p>El socialismo no se conquista convenciendo por las bondades que nos traera, ni con buenas intenciones y menos an mediante engaos. En los hechos, los salarios se alejan cada vez ms de la cesta bsica, aumentan la flexibilidad laboral, el desempleo y los servicios son deficientes y a veces inexistentes. </p><p>A travs de los medios de comunicacin sobran los charlatanes autorizados u oficiales que solo hablan de las maravillas del socialismo. Para estos medios no existen el abandono, la miseria, ni la inseguridad, mientras que para los medios de la derecha slo existen las falencias que aprovechan para denunciar al gobierno y promover la prensa, radio y televisin privadas. Son dos caras del capitalismo, uno nacionalista incapaz de cumplir lo ofrecido ante su agotamiento en distribuir la ya insuficiente renta petrolera, el otro que representa a los capitales asociados al imperialismo y la oligarqua tradicionales empeados en retomar el control del estado capitalista. </p><p>Como resultado de la poltica nacionalista son cada vez ms los trabajadores embaucados en empresas nacionalizadas como Invepal, Invetex, Invetubo, Sideroca, Cermicas Carabobo, y los provenientes de empresas quebradas, como las de Guayana, o de proyectos frustrados y fracasados como la fbrica de camiones vibradores para exploracin petrolera y la fbrica de celulares. Otros trabajadores son defraudados por los convenios colectivos impuestos o no reconocidos o cumplidos a medias, como en los casos de CANTV, Corpoelec, Pdvsa, Metro de Caracas (subterrneo), Aluminio, docentes, empleados pblicos. Tampoco se acatan las providencias administrativas de las Inspectora del Trabajo como sucedi con el reenganche de los trabajadores de Sanitarios Maracay o de Fundimeca en Valencia y, por el contrario, se ejecutan fallos o arbitrajes en contra de los trabajadores como sucedi en la Mitsubishi para cumplir acuerdos con el imperio japons.</p><p>La sociedad venezolana convive con una serie de mitos o </p><p>slogans publicitarios, que invaden todos los espacios, para justificar las limitaciones del gobierno y alimentar una ilusin de conseguir las reivindicaciones sociales en el marco del chavismo. Estos mitos forman parte del discurso oficial y subsisten porque las clases oprimidas an no vislumbran una organizacin alternativa con posibilidades de gobernar. Tales mitos son:</p><p>El gobierno revolucionarioMientras se difunde un discurso socialista, de lucha contra la pobreza, y se menciona al pueblo como protagonista y soberano, se siguen nombrando ministros, viceministros, directores generales y jefes de divisin simplemente para hacer negocios; su currculo es la va castrense o haber sido asiduo visitante de Chvez cuando estuvo en prisin en la crcel de Yare. Son estos oportunistas los que ponen en prctica las polticas cotidianas alejadas y en contra de los intereses de los trabajadores y el pueblo. No es extrao entonces que tampoco cumplan con sus comunidades ni les suministren los servicios pblicos para los que fueron designados.</p><p>El gobierno est lleno de burcratas. Desde los ministros, pasando por los gobernadores, parlamentarios, alcaldes y concejales, los directivos de las empresas e instituciones del estado de PDVSA hasta Mercal, todos conforman la llamada derecha endgena que dirige el pas. Esto funciona as porque el gobierno es reflejo de la estructura del estado, los funcionarios cumplen mientras ayudan a la supervivencia de la sociedad capitalista y abogan por su permanencia. Intentan convencer a los capitalistas de que cedan unas miserias y permitan un desahogo para que los trabajadores y las comunidades mermen sus reclamos y se sustente la paz social. Por ejercer esta funcin los funcionarios cobran hasta 15 sueldos mnimos, valor que establece como tope la recientemente sancionada Ley de Emolumentos para Altos Funcionarios del Poder Pblico.</p><p>Esta gerencia asignada a dedo, generalmente, no conoce el servicio que debe prestar ni los procesos productivos de las industrias que debe dirigir. Muchas veces, estos funcionarios son enviados desde Caracas con su respectivo clan o mafia, incrementando an ms los costos por su incapacidad e ignorancia.</p></li><li><p>3Esta situacin slo puede ser superada con el control obrero de las empresas, dado que los trabajadores son los que conocen las formas de produccin y administracin de cada planta. Son ellos los que pueden mejorar la actividad en beneficio de ellos mismos, de la localidad, de la regin y del pas.</p><p>El gobierno se considera obrerista pero suele militarizar para prevenir, o directamente reprimir la protesta. No es un gobierno de los trabajadores si no de los explotadores. Para lo primero hay que cambiar las relaciones de produccin y de su apropiacin.</p><p>La derecha endgenaLa inmensa base esperanzada que expresa su apoyo en las elecciones puede pensar que no se avanza en las reivindicaciones sociales por culpa de la derecha endgena. As se llama el sector del chavismo conservador o procapitalista sin rodeos que dirige el pas desde el principio. La derecha endgena sali de adentro del chavismo, indicando que internamente algo comenz podrido. La nica alternativa es la organizacin de la clase obrera en forma independiente.</p><p>Nacionalizacin y estatizacionesLas estatizaciones de sectores de servicios o fbricas no son medidas socialistas, el socialismo es contrario a todo vestigio del estado actual. Poner en manos de unos burcratas del gobierno sectores de la produccin como la electricidad o empresas de servicios para la produccin petrolera, ferrosa y del aluminio no redunda en beneficios para los trabajadores. Por el contrario, las nacionalizaciones agravan la hipertrofia de la maquinaria estatal y, en la prctica, frenan o paralizan la produccin. No obstante, no se trata de volver a privatizar posibilidad que considera el nacionalismo burgus en sus momentos de escasez de recursos monetarios sino de que los trabajadores controlen las empresas para dirigir la produccin en razn de las necesidades de la mayora del pas.</p><p>Expropiar pagndole con creces a la burguesa es una manera de intentar comprar el socialismo y a un precio muy caro.</p><p>La revolucin bolivarianaDesde la dictadura de Juan Vicente Gmez, la estructura que </p><p>sustenta el devenir del pas no ha cambiado. El moderno estado capitalista venezolano sigue siendo un estado cuasi monoproductor de petrleo, lo que es la fuente fundamental de divisas. El chavismo no ve otra salida que el aumento del precio del crudo. Por otro lado, ocurre una hipertrofia en el estado que agudiza esta situacin, la multiplicacin de ministerios, entes pblicos, empresas y misiones devoran el presupuesto para el servicio social por dems deficiente y el sector productivo se reduce dramticamente. El Poder Popular es un vaco real, la pesadez interminable es la constante en los trmites ante las instituciones del Estado.</p><p>El aparato mismo del Estado durante los 11 aos de gobierno ha sido incapaz de solucionar problemticas como la vivienda, los servicios bsicos o la seguridad. La rotacin de cargos entre ministerios y otros institutos pblicos, los enroques, la multiplicacin de puestos por una misma persona, tanto en el gobierno como en las direcciones del partido PSUV son otra aberracin como respuesta al fracaso de sus propias gestiones.</p><p>Llamando Revolucin Bolivariana a la gestin del gobierno se apropian de algo muy caro para los revolucionarios como es el cambio de una sociedad a otra. Hoy la sociedad capitalista est vigente y est estructurada en relaciones de produccin basadas en la explotacin y la enajenacin del trabajo. La revolucin autntica tiene por delante la liberacin de la opresin extranjera, el desarrollo del mercado interno, la produccin de la tierra, la diversificacin de bienes y la industrializacin del pas. </p><p>La burguesa es incapaz de resolver las tareas pendientes, incluso las pendientes desde que Venezuela se independiz de Espaa.</p><p>Hoy la contradiccin y el antagonismo fundamental es entre los capitalistas (tanto forneos como sus socios vernculos) y los trabajadores y verdaderos productores de la ciudad y del campo, con un programa de lucha que parte de las reivindicaciones transitorias, hasta alcanzar el poder y encaminarnos hacia la sociedad socialista.</p><p>Su realizacin debe alcanzar la integracin poltica y 4</p><p>econmica de los pases de Latinoamrica como una liga para poder progresar impidiendo las intervenciones de tipo colonialistas, como fueron plasmadas en el Congreso Anfictinico de Panam en 1826. Hoy el trotskysmo interpreta y responde a esa situacin, desde su programa en la consigna de los Estados Unidos Socialistas de Amrica Latina.</p><p>Democracia directa, protagnica y </p><p>participativaCon la democracia en una sociedad de clases controlada por una minora, es decir, burguesa, no se llega al socialismo. Por el contrario, con el socialismo se alcanza la autntica democracia de las mayoras (de los trabajadores) para en una etapa superior instaurar una sociedad sin clases, pero primero es menester conquistar un gobierno revolucionario un gobierno obrero para inmediatamente comenzar a construir el socialismo. La democracia burguesa y su constitucin establecen libertades para todas las clases sociales, con las cuales los trabajadores pueden defenderse, pero tales libertades tambin le garantizan a la burguesa el derecho de explotarlos.</p><p>Chvez al referirse al pueblo le dice El Soberano. Veamos si lo somos: quien conoci las conversaciones entre Techint y el gobierno para nacionalizar a Sidor? Cuanto se ofreci y cuanto pidieron los argentinos? Cunto se pag? Quin design la directiva de Sidor? Lo mismo sucede con los convenios para subastar la faja petrolfera del Orinoco, la diplomacia es secreta con nosotros y no con el enemigo. Otro ejemplo es la compra del Banco de Venezuela: nacionalizacin paga generosamente con el dinero de todos los venezolanos.</p><p>Otro caso, menos importante pero pattico, sucedi en Valencia con Hielomatic, una pequea empresa privada de refrigeradores que fue vendida a PDVAL (Productora y distribuidora venezolana de alimentos). Previamente fue cerrada, se dio la lucha, derrotaron a los trabajadores, liquidaron el sindicato, despidieron a todo el personal y luego pas a manos del gobierno. Los directivos de PDVAL negaron haber comprado la empresa mientras dur el c...</p></li></ul>

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