una reflexión filosófica de Luis Villoro

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Latinoamrica. Revista de EstudiosLatinoamericanosISSN: 1665-8574mercedes@servidor.unam.mxCentro de Investigaciones sobre AmricaLatina y el CaribeMxicoGuerrero Guerrero, Ana LuisaAsociaciones pluritnicas y derechos humanos: una reflexin filosfica de Luis VilloroLatinoamrica. Revista de Estudios Latinoamericanos, nm. 56, 2013, pp. 49-79Centro de Investigaciones sobre Amrica Latina y el CaribeDistrito Federal, MxicoDisponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=64027868004 Cmo citar el artculo Nmero completo Ms informacin del artculo Pgina de la revista en redalyc.orgSistema de Informacin CientficaRed de Revistas Cientficas de Amrica Latina, el Caribe, Espaa y PortugalProyecto acadmico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abiertohttp://www.redalyc.org/revista.oa?id=640http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=64027868004http://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=64027868004http://www.redalyc.org/fasciculo.oa?id=640&numero=27868http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=64027868004http://www.redalyc.org/revista.oa?id=640http://www.redalyc.org49Ana Luisa Guerrero Guerrero*resumen: en esta contribucin se abordan algunos problemas filosfico-polticos con baseen la obra de luis Villoro, por ejemplo: las condiciones ticas del estado plural y de la de-mocracia comunitaria. el eje de la reflexin lo constituye la relacin entre derechos huma-nos colectivos e individuales, con el objeto de establecer tal relacin desde programaspolticos que no la comprendan de forma maniquea, es decir, que ofrezcan paradigmas delos derechos humanos que los articulen desde su interdependencia y no como derechos an-tinmicos.Palabras claVe: derechos humanos, interculturalidad, derechos de los pueblos indgenas,amrica latina.abstract: this paper addresses some problems of a political and philosophical nature that arebased on luis Villoros philosophical research, for example, ethical situations in a modern plu-ralist, democratic state. the main purpose of this approach is to view the relationship bet-ween these collective and individual human rights with the objective of understanding it,from political programs that establish other reference points between collective and indivi-dual human rights without individual rights disappearing or being rejected.Key words: Human rights, interculturalism, indigenous People rights, latin america.Asociaciones pluritnicas y derechos humanos: una reflexin filosfica de Luis Villoro1mirador latinoamericano1 Este artculo est relacionado con el contenido del Proyecto PaPiit: iN400412 Deconstrucciny genealoga del concepto de dignidad de los pueblos originarios en el pensamiento latinoa-mericano, apoyado por la DgaPa de la uNam. Su primera versin fue leda en el XV Congreso dela fiEalC. * Centro de investigaciones sobre amrica latina y el Caribe, uNam (anagro@unam.mx).04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 4950 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero GuerreroAntecedentesla dignidad de los pueblos originarios de Nuestra Amrica se reclamadesde ellos, sus voces se han estado convirtiendo en derechos reco-nocidos en Cartas magnas de pases que sin menoscabo los han positi-vado como derechos humanos colectivos o de solidaridad (derecho ala paz, al desarrollo y a la diferencia cultural),2 reconocimientos que actualizan lacuestin clsica de la filosofa poltica: cul es el Estado ms justo?, y que frentea la diversidad cultural nos obliga a cuestionar la condicin monocultural con laque se define el Estado-nacin moderno en la regin latinoamericana.la conquista jurdica de los derechos colectivos, tanto en el mbito inter-nacional como en los mbitos nacionales, tiene hoy la peculiaridad de que ya noson otros sujetos distintos de los pueblos originarios los que nicamente ha-blan de sus causas, como sucede en el indigenismo, sino que su reconocimientose ha impulsado desde su misma accin y participacin polticas as como tam-bin de sus posturas ticas.3 Sus remotos antecedentes tienen que ver con lasresistencias de los pueblos conquistados en Nuestra Amrica que han tenidolugar desde la Colonia y, posteriormente, en el Estado independiente. tengamospresente que el Estado moderno como Estado-nacin4 se erigi bajo el atrope-2 Destaca la Constitucin de la Repblica de Ecuador de 2008 por estar en la vanguardia del re-conocimiento de los derechos del buen vivir. 3 Este movimiento que se centra en el reconocimiento de los derechos colectivos es registradoas por Bartolom Clavero cuando dice Hace poco ms de veinte aos que la Constitucin deguatemala reconoci el derecho de las personas y de las comunidades a su identidad cultural,un derecho a la par individual y colectivo en su consideracin de la presencia indgena Entoda la historia del constitucionalismo latinoamericano, sta fue la primera vez que se produjoun reconocimiento de tal implicacin y alcance, en Geografa jurdica de Amrica Latina.Pueblos indgenas entre constituciones mestizas, mxico, Siglo XXi, 2008, p. 9. as tambin,por su lado, Rodrigo uprimny afirma: muchas constituciones empiezan entonces a definir susnaciones como pluritnicas y pluriculturales y establecen como principio constitucional la pro-mocin de la diversidad, por lo cual estamos frente a una suerte de constitucionalismo de ladiversidad, en las transformaciones constitucionales recientes en amrica latina: tendenciasy desafos. En www.juridicas.unam.mx/weel/ponencias/13/242.pdf, pp. 2 y 3 (fecha de consulta:4 de noviembre, 2012).4 Respecto a la formacin de la ciudadana y del Estado es conveniente considerar el libro deHilda Sabato [coord.], Ciudadana poltica y formacin de las naciones. Perspectivas hist-ricas de Amrica Latina, mxico, fideicomiso Historia de las amricas/fCE, 2003.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 50(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLorollo de las minoras, obligadas a incorporarse, a extinguirse o al rezago, segnhaya sido el caso del Estado en su ruta hacia la unidad nacional. No obstanteque los esfuerzos polticos y culturales para integrar o desaparecer a los pue-blos originarios estuvieron respaldados por todo tipo de estrategias (desde lafranca violencia del exterminio hasta la apuesta por la cruzada educativa inte-gradora-civilizadora cuya meta nacionalista se centraba en lograr que dejasende ser como eran), no obtuvieron el destino esperado, puesto que ms bien lospueblos originarios no solamente no dejaron de existir sino que se han mante-nido en la pervivencia de sus formas de vida, luchando para exigir el respeto asu dignidad. Y desde esta vertiente de resistencias y manifestacin de fortalezamoral es que se han venido a establecer los derechos humanos de la tercera ge-neracin, como derechos humanos en sus culturas. De tal forma, algunos esta-dos que al interior de sus territorios habitan pueblos originarios y que hanreconocido su plurietnicidad y plurinacionalidad con la obligacin de articulartodos los tipos de derechos, contraen tambin el compromiso de no transgre-dir la dignidad de todos sus miembros pertenecientes tanto a la mayora nacio-nal como a los pertenecientes a las minoras y pueblos originarios.Situacin que aparece como un tema de reflexin filosfica, tanto por losdiscursos que produce tal situacin descrita como por las cuestiones ticas quesuscita, por ejemplo: el problema tico de la justicia en tanto que los pueblos ori-ginarios no han sido objeto de ella desde las polticas modernas, pues stas en-tienden la justicia como imparcialidad y neutralidad entre diferentes con cepcionesde bien5 y, precisamente, lo que los pueblos indgenas u originarios persiguenes que su proyecto de vida no se mantenga en la negacin y en la ignorancia, esuna propuesta que se opone a la remisin de las diferencias culturales (como su-5 la obra de Brian Barry, La justicia como imparcialidad, Barcelona, Paids, 1997, se sustenta enla propuesta de un constitucionalismo liberal como modelo ms apropiado para la casi totalidadde los pases, incluidos los que carecen de la tradicin de instituciones liberales, lo que consti-tuye una postura que no percibe la necesidad de un constitucionalismo distinto que haga justi-cia a las demandas de los pueblos originarios que han padecido el colonialismo, como es el casode los pases de amrica latina. Es decir, no alcanza a apreciar la posibilidad de otros paradig-mas de interpretacin del fenmeno poltico que no sea desde las matrices occidentales e ignorala literatura que se ha hecho hasta el momento en la filosofa poltica latinoamericana.515604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 5152 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerocedi con las diferencias religiosas en el Estado liberal) al mbito domstico entimo, reclaman la reivindicacin de su diferencia cultural para que ella no seaun disvalor o, en todo caso, valorada como condicin de barbarie.En Nuestra amrica el hecho de que algunos de sus pases hayan reconocidoy proclamado en sus constituciones los derechos colectivos o de solidaridad delos pueblos indgenas, no slo est mostrando las posibilidades que tienen paraconjugarse con los dems tipos de derechos humanos, sino que tambin revelalos nuevos procesos de poder en la regin, situacin que a la filosofa poltica lebrinda oportunidades para reflexionar sobre los derechos humanos desde lascontribuciones tanto de otras matrices culturales que no provengan de la occi-dental,6 como de las que desde Occidente tratan de comprender los modos deser y pensar de los pueblos originarios sobre la justicia, la democracia, el desa rro-llo y la dignidad.7Se entiende, por tanto, que frente a esta entidad poltica como lo es el Es-tado nacional hoy en Nuestra amrica se hable de estados pluritnicos, pluri-nacio nales y de un orden mundial multicultural, donde los derechos colectivosno sean objeto de las mismas valoraciones ticas que antao recibieron los pue-blos dominados, situacin histrica e intelectual desde la que aqu planteo elproblema de la justicia contempornea para los pueblos originarios y su rela-cin con los derechos humanos, puesto que ellos no han sido objeto de justi-cia desde las polticas modernas, pues stas la entienden como imparcialidad yneutralidad entre diferentes concepciones de bien y, precisamente, lo que los6 muchas constituciones empiezan entonces a definir sus naciones como pluritnicas y pluri-culturales y establecen como principio constitucional la promocin de la diversidad, por locual estamos frente a una suerte de constitucionalismo de la diversidad. uprimny, op.cit., pp.2 y 3.Por otro lado, recomiendo revisar la obra de Cletus gregor Bari, Pueblos indgenas y de-rechos constitucionales en Amrica Latina: un panorama, 2 ed., la Paz, Banco mundial fi-deicomiso Noruego, 2003, en ella se ofrece un estudio importante del panorama jurdico de lacondicin de los derechos colectivos a travs de la comparacin de cuatro constituciones lati-noamericanas.7 Para reflexionar esta cuestin desde el constitucionalismo latinoamerciano recomiendo revi-sar la obra de Ramiro vila Santamara, El neoconstitucionalismo transformador. El Estado yel derecho en la Constitucin de 2008, Quito, Ediciones abya Yala, 2011.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 52(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoropueblos indgenas u originarios persiguen es que su proyecto de comunidad nose mantenga en la negacin y en la ignorancia, es una propuesta que se oponea la remisin de las diferencias culturales como meras diferencias individualessin que en el mbito poltico alcancen mayor efecto.los pueblos originarios han luchado para visibilizarse a travs del ejerciciode resistencia para exigir respeto a sus derechos a pervivir en sus culturas, exi-gen que el Estado nacional no les niegue su necesidad de ser distintos; de aquque soliciten las bases reales y materiales sin las cuales es imposible disfrutarno slo articuladamente los distintos tipos de derechos humanos, sino ningunoen plenitud. Demandas que implican una profunda reestructuracin de la vidasocial y poltica, educativa y jurdica, porque se trata de trastocar formas de en-tender la diversidad, por ejemplo, lograr otra percepcin acerca de los miembrosde un pueblo originario en su defensa de los derechos colectivos. Es decir, se re-quiere que los derechos colectivos no sigan siendo objeto de enfoques que loshagan opuestos u opositores de la tecnologa, o de los que los perciban, a los de -rechos colectivos, como criterios en contra del cuidado humano individual, porque de otro modo no se romper el cerco que han creado los patrones ideo- lgicos que ven en los derechos colectivos la reivindicacin de la inferioridad,la indisponibilidad a la argumentacin y el rezago.Esto lo menciono porque hay posturas que ven en la diversidad culturalslo apuestas al relativismo o a la defensa de la pobreza, justificando que dejar-les diferencias es discriminarlos y una prctica injusta, estas afirmaciones no sepermiten contemplar lo que algunos pueblos originarios pretenden con la de-fensa de su diversidad: otras formas de ser humanamente valiosas ya sea en sudiversidad jurdica o en la econmica, que de suyo no tienen porque ser inter-pretadas como brbaras u opuestas a los derechos humanos, o bien destinadasa ser formas culturales acrticas e identificadas con esquemas holistas cerrados,pues estas apreciaciones seran esfuerzos para enturbiar el contacto entre cul-turas y cerrarle el paso a la solidaridad para con la diversidad.De este modo, mientras los pueblos indgenas sigan padeciendo estas si-tuaciones antes mencionadas y, adems, las estrategias del Estado para que aban-donen sus formas propias de realizacin, o simplemente negarles su derecho a535604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 5354 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerreroser como son, ese Estado nunca ser justo puesto que los derechos de todos susmiembros no estarn asegurados ni protegidos, lo que le convierte ms bien entransgresor de los derechos humanos de las comunidades indgenas. las pala-bras de gudrun lenkersdorf ilustran lo que quiero decir: al reconocer que vivimos en sociedades pluritnicas y pluriculturales, es necesarioponderar las diversidades, formular nuevos conceptos y paradigmas que corres-pondan a la pluralidad y heterogeneidad, en vez de mantener criterios decimo-nnicos que se derivan de un supuesto progreso evolutivo singular y que juzganprimitivos y atrasados a los pueblos de culturas diferentes.8Para introducirnos en el tema desde el origen del pensamiento antinmicoentre individuo y colectividad, recordemos el pasaje del Gorgias de Platn queatinadamente Karl Popper9 recrea para ilustrar su comienzo poltico en la filo-sofa occidental, y en el que Scrates sostiene que es peor cometer una injusti-cia que sufrirla, postura que es considerada defensora del individuo frente a lacolectividad porque la injusticia se refiere a personas. Para Scrates la injusticiaconsiste en matar, violentar y lastimar a un hombre. a tal ponderacin del su-frimiento y padecimiento del individuo se le confronta con la llamada posturacolectivista, de la que Platn tambin da cuenta cuando en la Repblica afirma:al formar as la ley tales hombres en la ciudad, no es para permitir que cadacual se dedique a lo que le plazca, sino para servirse ella misma de ellos, con elfin de asegurar la cohesin del Estado.10 Es decir, vale ms la justicia del colec-tivo que el sufrimiento de su miembro.En razn del desarrollo que la oposicin entre el individuo y la colectividadha cobrado en Occidente, y cada vez es ms aguda, se han entendido o malen-tendido las demandas de los pueblos indgenas como contrarias a los derechosindividuales, pero tal perspectiva es reduccionista, ya que no alcanza a com-8 gudrun lenkersdorf, Repblicas de indios. Pueblos mayas en Chiapas del siglo xvi, mxico,Plaza y Valds, 2010, p. 13.9 David miller [comp.], Popper: escritos selectos, mxico, fCE, 2006, pp. 365 y 366.10 Platn, La Repblica, introd., versin y notas de antonio gmez Robledo, mxico, Coordina-cin de Humanidades-uNam, 2000, p. 519.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 54(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroprender que existen proyectos y comunidades como las zapatistas que no acu-den a esta antinomia insoluble para valorar sus conflictos, por ejemplo, la apro-piacin de la tierra no tiene la misma funcin que se observa en los modelosneoliberales que contraponen los intereses de unos pocos contra los interesesde la mayora de sus miembros o individuos, o la inexistencia del inters porimponer sus formas en todos los mundos, sino ms bien promueven un mundodonde quepan muchos mundos. O dicho de otra manera, no promueven quesu entendimiento de la libertad sea el nico entendimiento posible para todoslos humanos, ni tampoco que el resto de la humanidad sea descalificada por noser como ellos, como sucede en Occidente. Por esto es necesario contar conotros enfoques de las relaciones polticas que no exijan todo o nada de un tipode derechos humanos frente a otro, y que no se emplee un tipo de derechos hu-manos, como en este caso los individuales, para frenar a los pueblos indgenasy su relacin con el medio ambiente, costumbres y sus intercambios econmi-cos.En nuestros das tambin se plantean otras perspectivas de anlisis como laproveniente de la posmodernidad no nihilista11 que pretende el entendimientode los otros, culturalmente diversos en el mundo moderno, y de todos aquellosque han estado fuera de la historia como los no reconocidos y ocultados en lasrelaciones occidentales. Existen, por otro lado, importantes hechos como el yamencionado al principio de este texto, que ha puesto de manifiesto que lo quese consideraba incompatible con el Estado moderno, el reconocimiento de losderechos culturales, puede ser la posibilidad de que ste atienda el mbito delos derechos humanos de los pueblos originarios, y con ello aceptar que la cul-tura occidental no es el nico lugar generador de derechos humanos.12 adems,11 Cfr. Keith Jenkins, Por qu la Historia?, mxico, fCE, 2006. la posmodernidad para este autores la oportunidad de crear imaginarios emancipatorios a travs de la deconstruccin de bino-mios esencialistas como el que se dice de la oposicin individualismo colectivismo, para abrirsea nuevas posibilidades horizontales de democracias por venir.12 El trmino empleado por Pablo gonzlez Casanova descolonizacin es afn a este descentra-miento posmoderno de entendimiento de la historia humana que es crtico de los enfoques li-neales, sumativos, progresistas y esencialistas en las ciencias sociales, como puede observarseen su obra De la sociologa del poder a la sociologa de la explotacin. 555604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 5556 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerose obtienen otros retos como el de articular los derechos individuales y los co-lectivos sin que se finquen ms sobre las mismas bases de oposicin observadasen el pensamiento occidental, ya sealadas anteriormente.De aqu que el jurista mexicano Oscar Correas sostenga que los estudiossobre los derechos humanos en amrica latina no pueden evitar la considera-cin de los derechos que los pueblos indgenas exigen, como derechos a viviren su autenticidad. lo afirma as: En la ltima veintena del siglo XX, y hasta la fecha [] amrica latina ha asistidoa una revolucin cultural con el ingreso, fuerte, estridente, de los pueblos indiosen la escena poltica. la resistencia indgena existi siempre cuando decimossiempre, los americanos occidentales, pensamos que el comienzo comenzcon la Conquista; y sin advertirlo, tambin hacemos como si para los indgenastambin todo comenzara entonces; lo cual nos habla del racismo que nos poseeen los propios giros del lenguaje, pero en los ltimos aos dio un enorme saltocualitativo, el cual ha quedado ligado inexorablemente a la rebelin zapatista enel sureste mexicano. Revolucin cultural que ha transformado todas las miradasde que dispona la ciencia social, la jurisprudencia incluida. Ya no es posible, enamrica latina, hacer ciencias sociales al margen de la consideracin de los pue-blos indios.13En esta ocasin, la tensin entre derechos individuales y derechos colecti-vos la voy a abordar desde las reflexiones filosficas de luis Villoro. En la obrade este autor se encuentran formulaciones ticas para las asociaciones polticaspluritnicas, que tienen como ejemplo el caso de mxico y en especial las co-munidades zapatistas de Chiapas.14 El mtodo que emplea parte de la realidad13 Oscar Correas, Derecho indgena mexicano, tomo i, p.17. Este autor no se autodefine comoposmoderno.14 En mxico la experiencia constitucional del estado de Oaxaca es importante en el reconoci-miento de los derechos colectivos, para profundizar en el tema recomiendo el libro de fran-cisco lpez Brcenas consignado en la bibliografa. Del mismo modo, recomiendo el libro deOscar Correas para conocer el derecho indgena mexicano. Y para una informacin de los de-rechos de los pueblos indgenas en la reforma del Estado mexicano, vase la publicacin Losderechos de los pueblos indgenas en el marco de la reforma del Estado de la lX legislaturade la Cmara de Diputados, mxico. los escritos del EzlN los mencionar tambin en la biblio-grafa. 04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 56(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroefectiva de injusticia, pobreza y desigualdad que se vive en la regin latinoame-ricana y en el pas, luego, por medio de una perspectiva tico-poltica analiza lascondiciones ideales de un Estado comprometido con la justicia de los derechosde solidaridad de los pueblos indgenas. El objetivo es delimitar las contribu-ciones y alcances de su proyecto poltico de los derechos individuales y colec-tivos en asociaciones polticas pluritnicas. AsociAciones poLticAs pLuritnicAsdesde LA mirAdA fiLosficA de Luis ViLLoroEn mxico el Estado15 les neg a lo pueblos indgenas y a las comunidades za-patistas de Chiapas el reconocimiento de entidades de derecho pblico,16 ellosrespondieron al mal gobierno con las Juntas de Buen gobierno y los Caracoles,fundados en agosto de 2003. Estas nuevas comunidades han creado, y estnconstruyendo, un programa tico-poltico17 que contempla la no transgresin delos derechos humanos individuales, al tiempo que mantiene su defensa de losderechos a ser diferentes culturalmente. Programa que se traduce en proble-15 El artculo 2 de la Constitucin Poltica de los Estados Unidos Mexicanos dice: la nacinmexicana es nica e indivisible. la nacin tiene una composicin pluricultural sustentada ori-ginalmente en sus pueblos indgenas que son aquellos que descienden de poblaciones que ha-bitaban en el territorio actual del pas al iniciarse la colonizacin y que conservan sus propiasinstituciones sociales, econmicas, culturales y polticas, o parte de ellas [] a). Esta Consti-tucin reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades indgenas a la libredeterminacin y, en consecuencia, a la autonoma16 la Constitucin mexicana en lugar de reconocer a las comunidades indgenas como entidadesde derecho pblico, en su art. 2-a.Viii, dice que son entidades de inters pblico, con lo quese transfigur el sentido que en los acuerdos de San andrs se haba obtenido, precisamentecomo entidades de derecho pblico. Para ms detalles de esta cuestin se puede revisar ellibro de luis Hernndez Navarro y Ramn Vera Herrera, Acuerdos de San Andrs, mxico, Era,2004.17 Se recomienda revisar: EzlN, Documentos y comunicados. La marcha del color de la tierra,mxico, Rizoma/Causa Ciudadana, 2001, nm. 5, as como tambin manuel ignacio martnez Es-pinoza, las juntas de buen gobierno y los caracoles del movimiento zapatista: fundamentosanalticos para entender el fenmeno, en Revista de investigacin Poltica y Sociolgica, vol.5, nm. 1, universidad de Santiago de Compostela, 2006, pp. 215-233.575604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 5758 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerreromas filosficos, por ejemplo: determinar los fundamentos tico-polticos de lademocracia comunitaria y de la justicia en el Estado plural, o bien, qu sentidotiene la relacin individuo y colectividad en las comunidades indgenas? Cues-tiones de las que se ha ocupado luis Villoro considerando el contexto de lasasociaciones polticas pluritnicas y sus derechos a ser diversos culturalmente.18Por esta razn, presento su pensamiento haciendo alusin a su posicin ante ladada: derechos individuales y derechos colectivos, dice:[] en un extremo se sostiene que, puesto que slo existe un agente moral su-jeto de derechos humanos, no puede haber un derecho colectivo igualmentefundamental. En el otro extremo, se argumenta que, puesto que existen dere-chos colectivos, tiene que haber un sujeto especfico de esos derechos, distintode los individuos. ambos opuestos son, en mi opinin, inadmisibles.19Villoro cuestiona la forma incorrecta en que es presentada la relacin entreestos derechos como dos sujetos confrontados, en tanto que opina que no existeun sujeto colectivo en el mismo sentido que lo es el sujeto individual, slo ste esintencional, el colectivo no es un ente que exista sin la participacin de sus miem-bros.20 Propone superar la antinomia derechos individuales versus derechos co-lectivos, evidenciando que el individuo sin su colectividad no tiene identidad.Dicho de otra forma: sin pertenencia cultural los derechos individuales no puedenrealizarse ya que sin contexto no hay sentido para el despliegue de valores.2118 En la educacin, en tierras en las que no haba ni escuelas, mucho menos maestros, los Con-sejos autnomos (con el apoyo de las sociedades civiles, no me cansar de repetirlo) cons-truyeron escuelas, capacitaron promotores de educacin y, en algunos casos, hasta crearonsus propios contenidos educativos y pedaggicos. manuales de alfabetizacin y libros de textoson confeccionados por los comits de educacin y promotores, acompaados por socieda-des civiles que saben de estos asuntos. En algunas regiones (no en todas, es cierto) ya se logrque asistan a la escuela las nias, ancestralmente marginadas del acceso al conocimiento. aunque se ha conseguido que las mujeres ya no sean vendidas y elijan libremente a su pareja,existe todava en tierras zapatistas lo que las feministas llaman discriminacin de gnero. lallamada ley revolucionaria de las mujeres dista todava buen trecho de ser cumplida. Palabrasdel Subcomandante marcos. En http://palabra.ezln.org.mx/ (fecha de consulta: julio de 2003).19 luis Villoro, Los retos de la sociedad por venir, mxico, fCE, 2007, p. 159.20 ibid., p. 161.21 Recomiendo la lectura de Seyla Benhabib, brillante autora, quien realiza profundos anlisis delas implicaciones ticas de priorizar lo tnico sobre lo tico: Las reivindicaciones de la cultura.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 58(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroa travs de esta respuesta, Villoro no se relaciona todava con el problemade la justicia, sino que lo hace al momento de abordar el anlisis de los funda-mentos del individualismo, ya que a partir de ah cuestiona la propuesta de quelos derechos universales tengan de manera inobjetable a los derechos indivi-duales como su nico referente, seala que sus bases y supuestos polticos re-quieren revisin y, es en este momento, que los desglosa de la siguientemanera.22 El primer supuesto acrtico al que se refiere es el que concibe la li-bertad individual como la nica idea posible para pensar los derechos humanoscomo derechos universales. El segundo postulado acrtico da por sentado quela democracia es una idea afn al individualismo, ya que la democracia es la sumade las decisiones individuales de ciudadanos iguales entre s y ante la ley; asi-mismo, que la democracia es el rgimen de los pases ms desarrollados y el pa-radigma a adoptar por los pases que van en direccin al desarrollo, por lo quelos grupos tnicos y minoras nacionales que no se dispongan en ese camino sinasimilarse al cuerpo social homogneo y renunciando a sus diferencias cultura-les no accedern a la civilizacin.al denunciar Villoro estas tesis acrticas, pretende otras bases para cimen-tar una democracia que d lugar a los distintos tipos de derechos (los indivi-duales, los sociales y los culturales) considerados desde su complementariedad,y debido a ello es que rescata del liberalismo su parte tica, como autonoma in-dividual, y del comunitarismo la idea de que la identidad personal proviene dela pertenencia cultural, es decir, quiere reunir ideas pertenecientes a construc-tos enfrentados para apoyar otro orden poltico. Estas intenciones se traslucenen su tica, ella ofrece a todos sus miembros un horizonte comn para sus elec-ciones personales [] la realizacin de la libertad individual tiene pues unaigualdad y diversidad en la era global, Buenos aires, Katz, 2006. Sin embargo, no posa sumirada filosfica en el contexto latinoamericano, s que no por ello sus reflexiones se descali-fican, pero es necesario que cuando se diga que se persiguen posiciones democrticas conmiras a discutir el mbito internacional y se defiendan posturas universalistas, es imprescindi-ble preocuparse por lo que sucede, pasa y aporta desde amrica latina para no caer en la omi-sin terica y geogrfica del tema. 22 Cfr. Villoro, op. cit., p. 157. De igual manera se puede seguir esta misma argumentacin en sulibro De la libertad a la comunidad, mxico, ariel/tecnolgico de monterrey, 2001, p. 24.595604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 5960 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerocondicin: el respeto a la pertenencia del individuo a una comunidad de cultura,es decir a un pueblo.23Por lo tanto, qu significado tiene esta tica para los derechos humanos,en especfico, para los de solidaridad y el respeto de las costumbres de los pue-blos indgenas? Despus de esclarecer que su postura no privilegia la relacin an-tinmica entre derechos individuales y derechos colectivos, Villoro seala quelo que s persigue son las condiciones de posibilidad de un Estado respetuosoque proteja los derechos de los pueblos a sus diferencias culturales.Creo que lo que est en juego en estas afirmaciones es el compromiso ticode incluir a las comunidades indgenas en la plaza pblica, y para encauzarlo Vi-lloro tendra que involucrarse con reflexiones sobre los soportes polticos queel Estado deber brindar para que las participaciones polticas de los pueblos in-dgenas no se interpreten como atentados secesionistas o separatistas, sino msbien como una inclusin que ya no podr ser obstaculizada. Si el Estado es so-lidario con las demandas de los pueblos indgenas, entonces, no slo es tolerantey respetuoso de las diferencias culturales, sino que fomentar el intercambio yel dilogo profundo entre las distintas asociaciones tnicas que lo conformen.Es pues, un problema que habr que seguir en los desarrollos de Villoro.Por ahora, nuestro autor precisa que el Estado que propone es plural y de-mocrtico.24 las caractersticas de este Estado son: nico y soberano, no se iden-tifica con una sola cultura porque se sabe diverso, sus postulados ticos guanlas relaciones polticas conocedoras de la realidad concreta. una tica poltica no puede limitarse a promulgar normas generales ni a estable-cer principios abstractos. tiene que ser una tica concreta, es decir, una tica queconsidera las circunstancias, las relaciones de una accin singular con su con-texto y las posibilidades reales de aplicacin de las normas.25Segn Villoro, cuando se elabora una tica, sus ideales provienen desde laconsideracin de las carencias efectivas, de ah que defina la justicia por va ne-23 Villoro, Los retos de la sociedad, p. 161.24 luis Villoro, Tres retos de la sociedad por venir, mxico, Siglo XXi, 2009, pp. 28-31.25 Villoro, Los retos de la sociedad, p. 24.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 60(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLorogativa. Es una concepcin que entiende que la justicia tiene referentes en la rea -lidad, por esto mismo la tica-poltica que nos ofrece no proviene de la consi-deracin de las democracias consolidadas o de las sociedades opulentas, sino delas enormes desigualdades presentes en la regin latinoamericana. Es decir, susreflexiones tienen como objeto las democracias endebles y el inexistente con-senso para acordar polticas en beneficio comn. En su opsculo Tres retos dela sociedad por venir menciona cul es el proceder de la filosofa aqu involu-crada: El filsofo, al inclinarse sobre temas de la sociedad humana, no puedemenos que reflejar el ambiente histrico al que pertenece.26En congruencia con lo antes dicho, su proyecto tico-poltico no centra suatencin solamente en la creacin de principios regulativos de carcter formal,sino tambin en las condiciones efectivas concretas para propiciar desde ellas elconsenso de los derechos humanos, lo que implica despertar de lo que l llamauna ilusin. Esta ilusin presenta dos niveles.En primer lugar, es el despertar de las naciones antes colonizadas por los paseseuropeos y, en consecuencia, el planteamiento de las reivindicaciones de los pue-blos antes ignorados por los dominadores. En segundo lugar, en el interior deesas naciones, contra un Estado que se crea homogneo, el proyecto de un Estado plural, capaz de reconocer esas mltiples exigencias de los distintos pue-blos en su seno. De estos dos niveles surge la reivindicacin posible del mul ticul-turalismo, tanto en el interior de una nacin como entre las distintas naciones.27Despertar de la ilusin le significa a Villoro su trnsito a la crtica de las fi-losofas de J. Rawls y J. Habermas, afirma que no son pertinentes para el caso denuestra condicin social y poltica, ya que a pesar de las diferencias importan-tes entre sus teoras, ambas parten de la idea de un consenso racional entresujetos iguales, que se relacionan entre s.28 En otro pasaje cuestiona las pos-turas de stos29 y de otros autores: 26 Villoro, Tres retos de la sociedad, p. 12.27 ibid., pp. 62 y 63.28 ibid., p. 12.29 Es importante no olvidar estas palabras de Villoro para apreciar su postura filosfica frente alneocontractualismo como el de John Rawls, por ejemplo stas: En lugar de partir del con-615604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 6162 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero GuerreroNo es ingenuo pensar que, frente a los males del capitalismo mundial que sealanlos autores [como Jurgen Habermas, David Held y Will Kimlicka], bastara apelara los derechos universales del hombre? la vigencia de los derechos apela a la vo-luntad; ignora, en cambio, las causas reales, econmicas y sociales que imposibi-litan la realizacin de esos derechos en todas las sociedades. frente a los malesdel capitalismo, me parece que el nico remedio sera caminar hacia un ordenmundial diferente, y aun opuesto, al capitalismo mundial. Sera un orden pluralque respondiera a la multiplicidad de culturas.30De este modo, Villoro justifica la necesidad de trascender los proyectos po-lticos liberales y sociales, ya que los pueblos indgenas estn creando asocia-ciones polticas que muestran que es posible caminar por otros derroteros, lodice as:[] la democracia comunitaria que existe de hecho en nuestro pas y en otrosmuchos de amrica latina, basada en las comunidades indgenas, desde mxicosenso para fundar la justicia, a partir de su ausencia; en vez de pasar de la determinacin deprincipios universales de justicia a su realizacin en una sociedad especfica, partir de la per-cepcin de la injusticia real para proyectar lo que podra idealmente remediarla. Para ello ten-dramos que precisar cul es el principio de injusticia, entendiendo por principio la explicacinltima de las distintas formas en que la injusticia puede presentarse, su condicin necesaria,supuesta en todas sus variantes. Se tratara entonces de determinar las caractersticas de unarelacin de justicia posible a partir de ese principio de justicia, y no a la inversa. una aclaracin:no pretendo llegar, por esta va, a una teora de la justicia que tuviera que contradecir las filo-sofas del consenso racional. De hecho, desde ahora confieso mi adhesin a muchas ideas si no a todas, como veremos de la teora de Rawls. Pero mi punto de partida sera distinto.Pienso que toda reflexin tica autntica se funda, en ltimo trmino, en un conocimientopersonal, diferente al saber objetivo. las proposiciones en que se justifica no son, por lo tanto,incontrovertibles. Pero el conocimiento personal de la presencia o ausencia de valores en elmundo en torno debe ser sometido a una crtica racional, para llegar a proposiciones acepta-bles razonablemente de manera intersubjetiva. la injusticia es una carencia experimentada devalor objetivo; de esa experiencia puede partir la proyeccin, basada en razones, de una si-tuacin posible en que se dara ese valor. Se puede llegar as a una teora de la justicia fundadaen esa experiencia especfica de una carencia concreta, padecida por sujetos situados social-mente. Esta va no implica que la teora a la que conduzca contradiga necesariamente las filo-sofas fundadas en un consenso racional. luis Villoro, Sobre el principio de la injusticia: laexclusin. Octavas Conferencias aranguren, en isegora. Revista de Filosofa Moral y Pol-tica, nm. 22, mxico, 2000, pp. 103-142.30 ibid., p. 61.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 62(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLorohasta Ecuador, Paraguay y Bolivia. Es la democracia real que subsiste al nivel delas comunidades locales y que podra ampliarse al mbito de toda la nacin []la comunidad originaria se corrompe a veces por las ambiciones de poder liga-das a las estructuras propias del Estado nacional; otras, se superponen a ellas.Pero la comunidad permanece como un ideal de convivencia que orienta y dasentido a los usos y costumbres locales aunque no se realice plenamente. Es eseproyecto el que tratan de renovar los nuevos movimientos a favor de los derechosindgenas en toda nuestra amrica.31El tipo de Estado que propone Villoro para coordinar polticas en vistas deun bien comn, es un tipo de Estado con el cual no comulgaran las ideologasde los estados liberal y social, a pesar de que este ltimo defienda los derechossociales como signo distintivo y que le distancia de aqul. El bien comn en elpensamiento poltico es un trmino que no tiene la misma tradicin que el dela libertad de individuos iguales, pues a esta libertad la protege el Estado que nose inmiscuye en sancionar los proyectos de felicidad y de bien, ya que no privi-legia a unos ciudadanos sobre otros porque se mantiene imparcial frente a suselecciones de vida. Por el contrario, si el Estado plural no es indiferente a laspertenencias culturales y persigue valores objetivos, es importante que se defi-nan los alcances de su poder frente a las decisiones de sus ciudadanos para im-pedir que se desarrollen prcticas autoritarias y totalitarias, pues de algn modoel Estado plural, con valores comunes, ofrecer a la autonoma individual cier-tos valores que no son dados para atender intereses particulares sino en aten-cin a las necesidades de la colectividad. Con esto quiero sealar los riesgos deuno y otro perfil de Estado: por un lado, el plural democrtico, que mencionaVilloro, se compromete con valores comunes ms que con los individuales y,por otro, el nacional capitalista con la proteccin de la individualidad como de-rechos a la libertad y que no cuenta con espacios jurdicos y polticos para los derechos de solidaridad o colectivos de los pueblos indgenas, y que puede in-cluso decirse tolerante de las diferencias culturales como de hecho lo vemos enel multiculturalismo estadounidense de carcter liberal.31 ibid., pp. 75 y 76.635604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 6364 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerolas ideas polticas a las que Villoro alude cuando delinea el Estado plural,consideran una base tica que le dirige hacia el bien comn, siendo ste un tr-mino con profundas implicaciones filosfico-polticas, porque el bien comnproviene de teoras organicistas en las que los derechos individuales no tienenpreeminencia, como lo muestra la tradicin aristotlico-tomista. Por lo tanto,cmo proponer un Estado plural que no sea la nueva versin de polticas je-rrquicas?Villoro aborda la cuestin mediante el siguiente enfoque: El bien de unanacin no es compartible por todos, mientras haya otro pueblo para el cual seaun mal. Slo en el caso de que no perjudique a la comunidad mundial, el pa-triotismo, es decir, la bsqueda del bien comn de la nacin, es un valor obje-tivo.32 De tal forma, el Estado plural est relacionado con polticas cuyoshorizontes no reviven programas jerrquicos, fundamentalmente porque tienefrente de s a las circunstancias contemporneas de los pueblos indgenas quedesde siempre han sido tratados sin aprecio de su dignidad, y exigen respeto asus derechos a la autodeterminacin y autonoma, acudo a las palabras de ge-rardo lpez y Rivas para describirlos sintticamente:las demandas de autonoma implican que los pueblos indgenas puedan ser re-conocidos como sujetos de derechos polticos colectivos e individuales, con ca-pacidad para definir sus propios procesos econmicos, sus formas comunitariasy regionales de gobierno, su participacin en los rganos de jurisdiccin estatal yrepresentacin popular, el aprovechamiento de sus recursos naturales y la defi-nicin de sus polticas culturales y educativas, respetando los usos y costumbresque les dotan de identidad y les permiten resistir la hegemona de un Estado yun rgimen poltico que les ha mantenido olvidados y marginados durante si-glos. la autonoma tambin acta como una poltica de compensacin apoyadapor la voluntad poltica de un Estado democrtico. No se trata solamente de re-conocer derechos sobre tierras o gobiernos locales, se trata tambin de estable-cer fondos y polticas nacionales para desarrollar las etnorregiones con serviciospblicos, programas econmicos, de salud, educacin, vivienda, etctera.3332 luis Villoro, El poder y el valor, mxico, fCE, 2004, p. 236.33 En http://www.latautonomy.org/Documents/EstudioPolitico_mexico.pdf, p. 31.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 64(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroCon estas delimitaciones circunstanciales, el Estado plural ideal obtienecomo medida poltica su capacidad para transitar sobre prcticas democrticasque incluyen a las asociaciones pluritnicas. Por ello, los ofrecimientos tericos queVilloro perfila son los siguientes: tica-poltica concreta, justicia por va negativay un principio normativo o mxima que, en su obra El poder y el valor, enun-cia as: Obra de manera que tu accin est orientada en cada caso por la reali-zacin en bienes sociales de valores objetivos.34 De tal modo, el Estado pluralcon bases democrticas estar en condiciones de resolver un bien comn paratodos los humanos.lo que observo en las ideas de Villoro es que a la vez que afirma los valo-res comunitarios de los pueblos indgenas, no niega la importancia de la liber-tad individual, es ms, sta es la base que permite la interrelacin de los distintostipos de derechos humanos, lo que le diferencia de no ser un filsofo que vengaa proponer teoras jerrquicas.ahora bien, para avanzar en este anlisis pregunto: cules son sus res-puestas para establecer puentes entre las culturas? Villoro se ocupa del contactoentre culturas y de los procesos hermenuticos que implica un entorno de di-versidad cultural, cuando afirma: la figura del mundo vara de una cultura aotra. los criterios admitidos para conceder la existencia de algo, la idea de lo quees razonable o irracional, los valores supremos que dan sentido a la vida y porlo que vale la pena morir, varan en las distintas culturas.35 El problema que Vi-lloro se propone discutir consiste en detectar las funciones que en toda culturase cumplen o se realizan, porque a travs de ellas lograr un modelo formal aun-que no de contenidos, ya que en cada cultura los contenidos sern distintos, noobstante, con la deteccin de las funciones que se comparten se establecernpuentes de comunicacin que propiciarn los procedimientos de mutuos re-conocimientos de sistemas de valores, veamos cmo lo plantea:la funcin que cumple admitir razones, promulgar normas y proyectar valores es,en todas las culturas, la misma, aunque su contenido difiera. Esa funcin tiene34 Villoro, El poder y el valor, p. 246.35 ibid., p. 181.655604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 6566 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerocondiciones que se pueden considerar, por lo tanto, universales. Pero son uni-versales porque son puramente formales [] Para que se d este proceso escondicin necesaria que los miembros de las distintas culturas puedan inter-cambiar sus puntos de vista, en igualdad de condiciones de poder y en ausenciade toda coaccin. Situacin ideal, ajena a la realidad histrica.36Este proceso ideal de intercambio puede ser aplicado en el esclarecimientode la antinomia entre individualismo y colectivismo en cada cultura, lo que puedesignificar la posibilidad de vincular prcticas polticas correspondientes a diver-sas culturas que conformen el Estado plural. Para Villoro la diversidad cultural esvaliosa, de aqu que no pretenda, como otros autores, terminar con ella.De acuerdo con los planteamientos anteriores pensemos en la propuestaque se obtendra desde la obra de Villoro respecto a la situacin poltica para unmiembro perteneciente a una comunidad indgena, en tanto que adems depertenecer a ella se reconozca como ciudadano del Estado-nacin, de esta formatransita de uno a otro contexto poltico, cmo se podra catalogar su condicinde ciudadana, por medio de una ciudadana diferenciada o de un tipo distintoa las caracterizadas como civil y poltica? Y, con ella se asegura y proteje su par-ticipacin en ambos espacios polticos?37O bien este otro ejemplo, la situacin de un miembro de una comunidadoriginaria que no se siente parte de la mayora, que no sale de su comunidad parair a convivir con y como ciudadano, como el caso anterior, sino que invierte elpunto de partida, ste estara conformado desde las formas de ser de la diver-sidad para, en todo caso, articularse a los derechos individuales. Por tanto: losderechos individuales aqu tendran una interpretacin desde su comunidad?Buscando en la obra de Villoro, encuentro que es pertinente traer a mencin suspalabras siguientes:los pueblos indgenas, en indoamrica, plantean una doble exigencia: autonomapara decidir respecto de sus formas de vida y participacin en la unidad del Es-tado. la solucin deber hacer a ambas pretensiones. No consistir, por lo tanto,36 luis Villoro, Estado plural, pluralidad de culturas, mxico, Paids /uNam, 2002, pp. 146 y 147.37 Cfr. Will Kymlicka, Ciudadana multicultural, Barcelona, Paids, 1996, pp. 22, 46, 174-176.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:28 Pgina 66(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroen la diferenciacin de la ciudadana, sino en la separacin entre ciudadana y na-cionalidad dominante. una ciudadana comn a todos los miembros de un Estadomulticultural garantiza su unidad y no tiene por qu ser incompatible con el es-tablecimiento de autonomas, con tal de no incluir en la ciudadana ninguna ca-racterstica inaceptable para cualquiera de los pueblos que deciden convivir en elmismo Estado.38Se puede interpretar que para Villoro su perspectiva de justicia, por va ne-gativa, tiene repercusiones en el mbito democrtico y en el entendimiento deldilogo intersubjetivo para que en ellos se incluyan a las comunidades indge-nas o pueblos originarios puesto que como podemos ver en la cita anterior, laparticipacin de las comunidades indgenas no las resuelve a travs de la con-cepcin de alguna ciudadana diferenciada. Respecto a la perspectiva de la jus-ticia por va negativa, su propuesta democrtica consiste bsicamente en lareflexin de las condiciones polticas desde el lugar donde las hacemos, dondehay un reconocimiento del contexto que define los contenidos del habla, delpensamiento y del acto, y que en nuestra regin estn dados por las condicio-nes antidemocrticas, porque no hay dilogo respetuoso ni entre los sujetos ociudadanos intercambiables ni de stos con los miembros que no pueden ser in-tercambiables en cuanto que consideran que sus diferencias no tienen que serdejadas de lado como si fuesen cuestiones privadas e ntimas que en el mbitopblico no interfieran, ya que su pertenencia les dota de una complejidad quecondiciona las reglas del dilogo, y en las que las diferencias tendran que reve-larse.Desde mi perspectiva, el dilogo que involucre a los pueblos indgenas so-lamente podr efectuarse si se reconocen las asimetras de las culturas, pues lasculturas abiertas a los intercambios reconocern los lugares desde donde sehabla y aprendern de ellas, si el dilogo se pospone hasta obtener igualdad yasea en el sentido abstracto o histrico, para luego buscar su establecimiento sig-nifica ms bien una postergacin y un pretexto para nunca realizarlo. El dilogo38 Villoro, Estado plural, pluralidad, p. 103.675604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 6768 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerreroentre culturas tiene que ser fomentado hasta lograrlo sin perder de vista la con-dicin de opresin y de marginacin que han padecido los pueblos originarios,y no ocultar el acoso que han padecido. Otro aspecto relevante es el que se re-fiere a que el dilogo entre culturas slo cobra sentido si lo tnico no impide laparticipacin en la cuestin pblica, y al que Villoro considera cuando piensa queuna ciudadana diferenciada podra obstaculizarla puesto que sta ms que per-seguir la igualdad quiere la diferencia, pero tambin es cierto que una ciudada-na ciega o indiferente de las diferencias culturales no resuelve las demandas devisibilidad poltica como lo vienen exigiendo los pueblos originarios. Es as que,el velo de la ignorancia del que parte la teora poltica de Rawls, para asegurarla equidad, no resolvera las exigencias del sujeto colectivo como derecho a serculturalmente diverso ni tampoco sus demandas de inclusin; ya que la asime-tra en la que se ha colocado a la diversidad cultural de los pueblos indgenas,que es ms bien una condicin de inferiorizacin, implica por lo menos doscosas: que esa asimetra no les permita estar en condiciones de equidad para es-tablecer el dilogo intercultural, y que si llegase el momento de ser convocadosse les pida asimilarse o renunciar al rezago, camino que vendra a justificar tardeo temprano la aceptacin del olvido de las pertenencias culturales y su posibledesaparicin.Y es que el velo de la ignorancia rawlsiano que permite un ejercicio en be-neficio de los menos aventajados, es una importante salida para las sociedadesbien ordenadas, no es que Rawls est o no equivocado, sino que desde la defensade los derechos humanos colectivos se requiere de otros esfuerzos, creacionesy enfoques tericos para resolver lo que el profesor de Harvard no se propuso:el reconocimiento de los derechos colectivos y los pueblos originarios en unEstado plural en amrica latina, esto se tiene que buscar en otro lado, no en laspeleas de familia entre liberales moderados y conservadores, puesto que es unvelo que evita ser parcial, en ciertos contextos, es en otros un lente que impidever otras cosas. Pero estos aspectos y las diferencias que implican las asimetrasculturales no los vemos suficientemente desarrollados en el pen samiento de Vi-lloro, por lo que regresemos a sus posturas.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 68(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroEste autor nos permite la oportunidad de reflexionar la presencia de los su-jetos colectivos a la hora de elaborar proyectos tico-polticos de la llamada so-ciedad por venir. Por ejemplo, cabe destacar en sus propuestas la preocupacinsobre la justicia de las personas y de los colectivos desde la indignacin y la so-lidaridad, lo dice as:la indignacin por la injusticia y la solidaridad con el explotado conduce a dar ra-zones de una sociedad en la que todos sean libres e iguales. Entonces, porque cree mos, fundados en razones, que una sociedad en que todos los hombres sonconsiderados como fines es justa, podemos actuar de modo que la solidaridad yla compasin se sobrepongan a nuestro natural egosmo [] El punto de par-tida tiene que ser la experiencia personal de una carencia, en uno mismo o en losotros; porque la compasin por el sufrimiento ajeno puede ser un primer mvil,tanto como la privacin propia.39El papel de la compasin descrita antes, como puente o medio para acer-car a los miembros de distintas culturas, es la capacidad de experimentar el su-frimiento que padece otro sujeto, entonces es un proceso subjetivo y, por ende,no puede ser un puente bien asegurado para establecer polticas entre miem-bros de diferentes culturas, ya que habr sujetos que no tengan la disposicinpara experimentarla, pero tal indisposicin no les exime de respetar a sus con-gneres como sus iguales a pesar de que pertenezcan a culturas distintas. Por lotanto, como propuesta tica la compasin tendra que ser cimentada en unaeducacin cvica cuyos contenidos se justifiquen con base en la solidaridad comoeje rector,40 as como tambin relacionarla a economas solidarias y al reconoci-miento de normatividades jurdicas plurales. todos estos factores conformaranuna estrategia ms fuerte que la propuesta de la compasin tica, y creo que larespuesta la da Villoro en otra parte de su obra, en la que tiene que ver con susreflexiones ms bien polticas, en especfico cuando se refiere al Estado plural,que es ms atinada para atender las antinomias entre solidaridad y tolerancia, o39 Villoro, El poder y el valor, pp. 234 y 235.40 Para una perspectiva profunda de lo que es la compasin recomiendo el libro de martha Nuss-baum, Paisajes del pensamiento: la teora de las emociones, Barcelona, Paids, 2008.695604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 6970 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerobien las relaciones entre individuo y colectividad, u otros valores antinmicosque aparezcan en la convivencia entre culturas en tanto presenten tensin conlos criterios de bien comn,41 puesto que permiten obtener una defensa del de-recho a la diversidad cultural de los pueblos originarios frente a otros autores dela regin, como por ejemplo la expuesta por un colega suyo: Ernesto garzn Val-ds, quien en un artculo intitulado El problema tico de las minoras tnicasofrece la ocasin para observar la relacin intelectual de ambos as como sus di-ferencias. Para el autor argentino la diversidad cultural no es un elemento quepermita ni el desarrollo ni la democracia, sostiene: la diversidad cultural y tnica que aqu nos interesa es una diversidad que estesencialmente caracterizada por la superioridad tcnico-econmica del entornonacional frente a las minoras tnicas. la existencia de esta desigualdad facilitauna conducta de coaccin y de engao por parte del entorno nacional, es decir,un comportamiento que apunta justamente a la destruccin de la calidad de agen-tes morales de los ms dbiles y vulnerables.42Desde este punto de vista, asume una perspectiva tcnico-econmica quees la que le da soporte a su definicin de diversidad cultural y que justifica su pos-tura a favor de la universalidad de los derechos humanos, en tanto que consi-dera injusto que algunos grupos humanos sean destinados a permanecer fuerade los bienes bsicos43 y del desarrollo tcnico, lo que segn l impide que par-ticipen de los derechos humanos universales. Define a stos como bienes mo-41 Para analizar los significados del trmino reconocimiento en la historia de la filosofa es im-portante la exploracin que presenta Paul Ricoeur en su libro Caminos del reconocimiento,mxico, fCE, 2006.42 Ernesto garzn Valds, El problema tico de las minoras tnicas, en miguel Carbonel, CruzParcero y Rodolfo Vzquez [comps.], Derechos sociales y derechos de las minoras, mxico,Porra/uNam, 2004, p. 230.43 Bienes bsicos son aquellos que son condicin necesaria para la realizacin de cualquier plande vida, es decir, tambin para la actuacin del individuo como agente moral; por ello cabe su-poner que todo individuo racional est interesado en su satisfaccin y que, en el caso de quelos miembros de una comunidad no comprendan su importancia, pueden estar justificadasmedidas paternalistas. En efecto, la no aceptacin de la garanta de los propios bienes bsicoses una clara seal de irracionalidad o de ignorancia de relaciones causales elementales, enibid., p. 234.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 70(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLororales y como si la exigencia de homogeneidad cultural en los pases de amricalatina fuese una condicin para superar las deficiencias de nuestras democra-cias, es decir, las minoras y la supervivencia de la diversidad cultural represen-tada en los pueblos originarios son disvalores puesto que significan pobreza,rezago y conllevan un relativismo cultural que hara peligrar la universalidad delos derechos humanos. El parmetro que emplea este autor para referirse a ladiversidad cultural proviene de la sobrevaloracin de la tcnica cuya base te-rica es la concepcin del desarrollo como la adquisicin de bienes y sinnimode libertad y dinamicidad, lo que le dota de antemano de una orientacin ya de-finida para significar lo que es la diferencia cultural respecto de este modelo.adems, se puede observar que garzn Valds pasa de un nivel de anlisis aotro, es decir, defiende un tipo de forma de vida sin hacer lo que l mismo pide,un anlisis crtico de los fundamentos de esa tcnica y de esa economa que sonindisociables de un contexto que promueve la libertad y la dinamicidad y comosi fuesen los elementos del desarrollo de la humanidad, a la que hay que per- tenecer para, entre otras cosas, tener la posibilidad de pensar principios ticosque hagan abstraccin del entono e incluir a todos los humanos y ser lgica-mente uni versales. Como se puede observar, se pasa del estatus lgico de losprincipios universales a la justificacin y supuesto de que su nica base sociales el estatus histrico y real de la homogeneidad cultural, adems supone quesi las comunidades holistas de las minoras (pueblos originarios) no puedendejar la pobreza es porque dentro de ellas mismas no pueden crear condicioneseconmicas que aseguren la libertad de sus miembros, y de ah pasa a sostenerque la diversidad cultural promueve necesariamente un relativismo cultural ypor tanto no es posible obtener principios universales, lo cual deja ver su per-cepcin sesgada. l lo plantea del siguiente modo:No necesito exponer aqu mi posicin de rechazo pleno del escndalo tico queconstituye el tratamiento del indio en amrica latina. Posiblemente nadie sufreen este continente con mayor intensidad que el indio las degradantes conse-cuencias de su vulnerabilidad econmico-social. lo que deseo es ms bien ex-715604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 7172 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerreropresar mis dudas acerca de la estrategia habitualmente propuesta para superaresta situacin, es decir, la que recurre exclusivamente a la afirmacin de la iden-tidad cultural.44las respuestas de este autor a tales planteamientos son insuficientes por-que los derechos de los pueblos originarios son derechos humanos reconocidosen el mbito internacional que estn adoptndose en los mbitos nacionales,de aqu que la respuesta de garzn Valds sostenida en que la superacin dela debilidad ser posible si se avanza por la va de la homogeneizacin y el di-namismo, no nos da capacidad para entender el mundo de hoy ni los principiosideales de justicia que supone una universalidad que no ha sido pensada desdela diversidad.Desde aqu partiremos para apreciar las virtudes de la perspectiva de Vi-lloro en la defensa de la diversidad cultural frente a la postura de garzn Valds.Villoro seala que el problema de la diversidad cultural no est en la pondera-cin de la superioridad tcnica de la cultura mayoritaria, sino en cmo enfren-tar el deterioro de la biodivesidad y la destruccin de los territorios a los queconduce el desarrollo econmico, a los que da por sentado garzn Valds y noslo eso sino que afirma lo siguiente:[] dado que las comunidades indgenas no se encuentran por lo general, ais-ladas del contexto nacional y ste presenta un grado de desarrollo tcnico-eco-nmico, la lista de las necesidades bsicas derivadas tiene una tendencia a unacontinua expansin. Su no satisfaccin viola el principio de homogeneidad y au-menta el nmero de los inferiores marginados.45Villoro al comentar las concepciones de garzn Valds deja ver la necesi-dad de distanciarse de posturas liberales, sin que por ello rompa del todo conellas, puesto que se percata de sus limitaciones y de su incapacidad para en-tender a los pueblos indgenas en su lucha por conservar su diversidad, posee-dores de otras formas de sabidura y de relacin con el entorno, maneras44 ibid., p. 231.45 Loc. cit.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 72(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLorodistintas de ser que requieren ser defendidas a travs de derechos humanos queson afines a la defensa y existencia del Estado plural, y que la homogeneidadforma parte de una ideologa de unidad nacional, en detrimento del pluralismocultural.46una de las tesis de garzn Valds que es relevante es la que postula un cotovedado como derechos humanos indisponibles por la autoridad, la cuestin esque lo concibe sobre el principio de homogeneizacin, lo que pediramos los quenos inclinamos hacia la interculturalidad es un ncleo abierto a toda la huma-nidad pero tambin a la inclusin de la perspectiva del cuidado de la humani-dad que los pueblos originarios tienen, y as contribuir a llenar los vacos dereconocimiento de su autonoma, su participacin y sus decisiones en el Estadodemocrtico, lo cual est indicando una transformacin de este Estado en unopluritnico y pluricultural, y por esta va es que Villoro sostiene: Cualquier formade imposicin de valores, an en beneficio de las propias etnias, slo podr jus-tificarse moralmente sobre la base de un convenio libre.47 En esta afirmacin esque encuentro la aplicacin de su va negativa de justicia para entender la di-versidad cultural, pues son concepciones que le permiten a nuestro autor diri-girse a completar y a manifestar las limitaciones de las tesis que apoyan lahomogeneizacin como requisito de un rgimen democrctico, y a cuestionarla participacin democrtica desde enfoques asimilacionistas como el nico des-tino de la cultura cvica. Y es que el no reconocimiento de las propias volunta-des de los pueblos indgenas est en oposicin de los principios que defiendeun liberal, como garzn Valds.Por otro lado, cuando afirma este autor argentino que en modo alguno, sig-nifica fijar para todos los tiempos y lugares un modelo nico de progreso, comoparecen temerlo los defensores del comunitarismo y las estructuras tradiciona-les de cada etnia, no tenemos noticia de que los pueblos originarios, al menosno los zapatistas, teman porque s a la civilizacin universal, pues han experi-mentado sus efectos nocivos, sino que tambin porque ellos no han declarado46 luis Villoro, Sobre relativismo cultural y universalismo tico. En torno a ideas de Ernesto gar-zn Valds, en Carbonel, op. cit., p. 255. 47 ibid., p. 257.735604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 7374 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerreronunca intencin de ser hegemnicos. Sin embargo, insistimos que la idea deeste autor sobre el coto vedado sera su contribucin, aunque tendra que sertransformado a un coto vedado intercultural que sera congruente, segn mi in-terpretacin, con la postulacin y persecucin de un Estado plural como el queVilloro perfila en su obra.concLusionesPara finalizar, quiero destacar algunas de las aportaciones ms importantes en ladefensa de los derechos humanos de solidaridad que el pensamiento de luis Vi-lloro ofrece. Existen varios niveles de contribucin, uno de ellos es el que pro-pone analizar las desventajas de los derechos colectivos frente a la culturadominante, a travs de la aplicacin del mtodo de la justicia por va negativa.Este procedimiento contribuye a evidenciar la imposicin de un modelo de ex-plicacin de las relaciones entre derechos individuales y colectivos que no se haextrado del conocimiento de las tensiones que se generan en las comunidadesindgenas, ya que los conflictos que se susciten all no se explican cabalmente nidesde el individualismo ni desde el colectivismo en sus distintas variables occi-dentales.las reflexiones de Villoro enfilan el anlisis filosfico hacia la desconfianzadel rigor que puedan cobrar las afirmaciones que colocan a los colectivismosde los pueblos indgenas como opuestos a los derechos individuales, es decir,son propuestas acrticas y sin suficiente sustento, adems, los planteamientos za-patistas estn provocando serias dificultades a quienes elaboran visiones acaba-das y nicas de todos los pueblos indgenas frente a los derechos individuales,como opuestas o atentatorias de cualquier reivindicacin de lo humano como indi viduo, ya que, adems, la interpretacin nica de los derechos humanos nola tiene el Estado moderno capitalista ni con mucho, en tanto en l se experi-mentan las grandes desigualdades de sus ciudadanos.Por lo tanto, se obtiene la necesidad de comprender las propuestas de losderechos colectivos de los pueblos indgenas sin la intervencin del binomioexclusivista individualismo-colectivismo, para dar pie al tratamiento de las ten-04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 74(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLorosiones propias entre el colectivo y sus miembros provenientes de las perspecti-vas democrticas de las comunidades indgenas. Este problema se implica delas reflexiones de Villoro.Otro de los grandes temas a los que contribuye es la consideracin de la par-ticipacin de los pueblos indgenas desde la democracia comunitaria, que revi-taliza cuestiones de filosofa poltica no resueltas hasta ahora, como son lasrelaciones entre libertad e igualdad (a mayor libertad menor igualdad y vice-versa). El equilibrio entre ambos valores se encuentra lejos de la experiencia la-tinoamericana. Para resolver este problema es fundamental que se recurran aplanteamientos de relaciones econmicas no predatorias de lo humano, de la na-turaleza y del medio ambiente. una fuente de informacin para estas proposi-ciones son, tambin, las polticas de los pueblos zapatistas que persiguenequilibrios y procedimientos que regulen una democracia para las comunidadesy no slo para los individuos: Para todos todo. la cuestin es que ms all deinterpretaciones romnticas de las resistencias de los pueblos indgenas, es in-negable que representan un recordatorio de que el pensamiento poltico puedeconvertir la cooperacin de todos en un valor superior.48 En este sentido, es queel individuo no es un elemento ms de la comunidad de estos pueblos, sino aquien se le deben ofrecer las condiciones para vivir una vida plena, que en el ca-pitalismo no tiene lugar entre sus principios.El reto que est por venir en amrica latina es que sus estados reconoci-dos como pluritnicos no reciclen polticas indigenistas con el objeto de en-mascarar su oposicin a la diversidad cultural, ni tampoco revivan proyectosjerrquicos para atender las diversidades culturales. Es indispensable que se re-cojan las propuestas que los pueblos indgenas estn creando para poder lla-mar a esas polticas pblicas libres, justas y democrticas. Villoro presenta pistas,derroteros y categoras ticas para encauzar el desafo que implica la pluralidaddemocrtica. Nos deja problemas por resolver, por ejemplo, conocer las entra-as polticas de comunidades indgenas que resuelven sus tensiones socialesdesde otros principios, por ejemplo, los pertenecientes al buen vivir o sumak48 Villoro, De la Libertad a la, p. 37.755604 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 7576 56(Mxico 2013/1): 49-79AnA LuisA Guerrero Guerrerokawsay de pueblos originarios andinos49 sustentado en una concepcin de la na-turaleza y las relaciones humanas distintas de la occidental, para hacer patentela posibilidad de otras interpretaciones respetuosas de lo humano en las socie-dades por venir en las que se crearan transformaciones polticas y jurdicas paraun Estado plural. Sin duda el problema aqu es que los distintos tipos de dere-chos humanos no se promuevan en un solo tipo de derechos, pues esto seracomo poner en el lugar de la dominacin occidental otra, y no es esto lo que sepersigue al hablar de derechos humanos, sino ms bien el entendimiento deque lo humano es posible de muchas maneras y algunas no pretenden ser trans-portadas a otros lugares pero no por ello significa que no cuiden de lo humano.Recibido: 18 de octubre, 2012.aceptado: 19 de noviembre, 2012.49 amberto acosta, Buen vivir Sumak kawsay. Una oportunidad para imaginar otros mundos,Quito, Ediciones abya-Yala, 2012; atawalpa m. Oviedo freire, Qu es el SUMAkAwSAy 3 va: vi-talismo, alternativa al capitalismo y al socialismo, la Paz, garza azul, 2012.04 Guerrero_revista latinoamerica 20/06/13 14:29 Pgina 76(Mxico 2013/1): 49-79AsociAciones pLuritnicAs y derechos huMAnos: unA refLexin fiLosficA de Luis ViLLoroBiBLiogrAfAVila SaNtamaRa, RamiRO, El neoconstitucionalismo transformador. 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