Un escritor por descubrir

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    23-Jul-2016

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Artculo sobre Pablo Montoya publicado en el suplemento Generacin de El Colombiano

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10 Domingo, 14 de junio de 2015no por la dificultad de las mismas, sino motivado por afanes hedonistas, siguiendo el instinto de la sed del ojo que se asombra ante lo bello y del paladar que degusta lo sabroso. Cmo entender que la totalidad de su vasta y rica produccin lite-raria haya pasado desapercibida (o acaso conduci-da a la muda habitacin de la invisibilidad orques-tada por unos cuantos) frente a las narices de las maniqueas y manipuladas esferas de la intelectua-lidad colombiana, en las que impera el lobby, el mutuo elogio, el lagarteo literario adyacente al lagarteo poltico, y claro, el infaltable show meditico de los que se pavonean como estrellas rutilantes. Y que conste que no pretendo desviar-me del tema por medio de una sbita diatriba ante ese orden, paradjicamente entrpico, propiciado por las eternas e intocables vacas sagradas, y como deca mi abuela: dejemos ah. Hoy me pregunto en el terreno etreo de lo contin-gente, qu habra pasado con Pablo si un dedo extranjero o un jurado forneo con poder de convo-catoria no lo hubiera sealado como quien dice: ecce homo. Menos mal se gan el Rmulo Gallegos, por-que a lo sumo nuestro mbito cultural le habra deparado un reconocimiento extemporneo, in extremis o post mortem. Cuando en la maana del pasado jueves 6 de junio abr mi pgina de Facebook, ca en un shock de alegra y no de sorpresa. De alegra, porque Pablo Montoya nos comparta a sus amigos y seguidores, la bienaventurada noticia del Premio Rmulo Gallegos que le haba sido otorga-do. Y digo que no era un shock de sorpresa, al menos en mi caso, pues desde hace muchos aos he segui-do de cerca a este escritor colombiano, en quien con-vergen la ms alta y calificada erudicin literaria, inmanente a la sensibilidad elocuente de un excelso pintor y de un msico inspirado: su lienzo es la rea-lidad humana a travs de los tiempos, su pluma es sucednea del pincel, y la msica de fondo que sub-yace en todos sus textos la poesa. Me atrevo a decir que es ms poeta que novelista, y lo digo no para menospreciar su vala como narrador, sino para exal-tarlo en una ciudad, en un pas en el que la cantidad de poetas es directamente proporcional al nmero de habitantes. Un poeta mayor, autntico, lcido es, a estas alturas de la involucin artstica, rara avis, o para ser ms directo una especie en va de extincin en el contexto actual del facilismo, la extravagancia, el irrespeto por la doble faz del lenguaje potico (el fondo y la forma), la escasa cultura acadmica y la desproporcionada chabacanera y oscuridad de cier-tos amaneramientos falsamente vanguardistas. Pablo es un verdadero poeta; por eso, cuando escribe textos de largo aliento, ese brillante rol le da un plus a su prosa, y, entonces, el lector se encuen-tra ante imgenes, sonidos, ingeniosas aliteraciones y pasajes pictricos sobre los que quiere volver una y otra vez. Los prrafos, las pginas transcurren en una continuidad que no decae ni en su belleza ni en la impecabilidad del estilo: caractersticas atpicas en un erudito (y Pablo lo es en grado sumo), en cuanto que los eruditos, enrevesados y sofocados por sus propios conocimientos, suelen escribir mal; en esto Pablo es tambin una excepcin. Pocos autores me generan el ansia de los rumiantes, en el sentido que lo peda Nietzsche. Verbi Gratia, me sucedi con dos de sus libros: la magistral novela Lejos de Roma, la cual, confieso, le cuatro veces, y la ltima vez en voz alta para embriagarme con esa lluvia de imgenes tan pro-pias de nuestro autor; y con Slo una luz de agua. Ambas obras las mastiqu a la usanza rumiante, Un escritor por descubrirEn esta pgina, una invitacin a leer la obra completa de Pablo Montoya. I JUAN MARIO SNCHEZ CUERVONo he hablado todava de Trptico de la Infamia, su obra laureada, y lo hago a propsito: public, entre otros textos, La sed del ojo (Eafit, 2004), y no pas nada; public Lejos de Roma (Alfaguara, 2008), en mi humilde opinin la ms lograda de sus obras, y no pas nada; luego vinieron Slo una luz de agua (Tragaluz, 2009), y Los derrotados (Slaba editores, 2009), y tampoco. El Rmulo Gallegos que le fue otorgado hace pocos das, al menos yo lo asimilo como un reconocimiento a su esforzada y talentosa carrera de escritor, un acto de justicia que lo ubica en el lugar que se merece, porque su produccin literaria variopinta (ensayo, cuento, novela y poesa) es a la vez buena y prol-fica: produccin que gest y labr con Sangre, sudor y lgrimas, como reza el famoso ttulo de un libro de Winston Churchill. En Trptico de la infamia (Penguin Random House, 2014) bucea a sus anchas en el mar del tiempo, pues lo suyo (y en esto es un maestro) es la novela histrica. En Colombia, desde esta pers-pectiva, supera a cualquier otro escritor: Lejos de Roma, Los derrotados, Trptico de la infamia, y hasta su divertido e irreverente Adis a los prce-res, estn en esa lnea diacrnica. La trama de la novela que lo rescata de la invisibilidad, gira alre-dedor de tres pintores europeos del siglo XVI: Jacques Le Moyne, Franois Dubois y Thodore de Bry. Polifona multicolor que recrea tres vidas, tres caminos, tres universos dismiles que palpitan inmersos en un teln de fondo comn: el mgico y exuberante Nuevo Mundo, en el que son testi-gos del exterminio y la destruccin cultural de los aborgenes en nombre de la religin y del patrn oro. No slo son testigos de primera mano, son tambin actores y sujetos pasivos de la injusticia y barbarie en cadena provocada por la irracionalidad humana de entonces, que, a prop-sito, es la misma irracionalidad y violencia de hoy, y que tal vez perdure mientras sobrevivamos en este socavado planeta como especie devastado-ra y autodestructora. Y no les cuento ms, porque ustedes mismos van a descubrir a un tal Pablo Montoya, que recin gene-ra una tremolina literaria, un autor que nos llega desde el silencio: tal vez conquisten su vasto territo-rio potico, el nuevo mundo de sus libros ILiteratura