Triduo a la Inmaculada Virgen María

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    09-Mar-2016

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Triduo a la Virgen Milagrosa, preparado por el Hno. Jaime Ruiz, c.m.

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<ul><li><p> 1 </p></li><li><p> 2 </p><p>DA 25: MARA, MODELO DE ORACIN </p><p> Queridos hermanos y fieles devotos de la Virgen Mara de la Sagrada Medalla Milagrosa: Este ao, la gran familia vicenciana ha tenido su propio ao jubilar por motivo del 350 aniversario de la marcha a la Misin del Cielo de San Vicente de Pal y de Santa Luisa de Marillac. Todo ao jubilar tiene dos dimensiones que van ntimamente unidas: La espiritual que es ir al templo donde se gana los beneficios espirituales y gozar de las races de nuestra fe, con el trpode: Confesin, Comunin y rezar por las intenciones del Santo Padre. Tambin tiene su dimensin social: Llenos de esta gracia especial nos sentimos enviados a socorrer a los pobres de la misma manera que vamos a apagar el fuego y anunciarles con gozo que el reino de los cielos est cerca y es para los pobres. Estas tres dimensiones: Oracin, Caridad, Misin las vamos a ver de cerca en la figura de Mara para que analizando su conducta e imitando su fe1 podamos vivir con autenticidad nuestra vida cristiana porque Ser cristiano y ver afligido a un hermano, sin llorar con l ni sentirse enfermo con l. Eso es no tener caridad; es ser cristiano en pintura2 y como el servicio a los pobres es primordial y agradable a Dios, en esta lnea nos dice San Vicente: Si se invoca a la Madre de Dios y se la toma como Patrona en las cosas importantes, no 1 Cf. Heb 13,7. 2 San Vicente de Pal XI, 561. </p></li><li><p> 3 </p><p>puede ocurrir sino que todo vaya bien y redunde en gloria del buen Jess, su Hijo...3 Vamos a ver el primer tema: Mara, modelo de oracin. En la exhortacin apostlica Marialis cultus (MC) el Papa Pablo VI, presenta a la Virgen como modelo de la Iglesia en el ejercicio del culto. Esta afirmacin constituye casi un corolario de la verdad que indica en Mara el paradigma del pueblo de Dios en el camino de la santidad: La ejemplaridad de la santsima Virgen en este campo dimana del hecho que ella es reconocida como modelo extraordinario de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unin con Cristo, esto es, de aquella disposicin interior con que la Iglesia, Esposa amadsima, estrechamente asociada a su Seor, lo invoca y por su medio rinde culto al Padre eterno4. </p><p> Aquella que en la Anunciacin manifest total disponibilidad al proyecto divino, representa para todos los creyentes un modelo sublime de escucha y de docilidad a la palabra de Dios. Respondiendo al ngel: Hgase en m segn tu palabra5, y declarndose dispuesta a cumplir de modo perfecto la voluntad del Seor, Mara entra con razn en la bienaventuranza proclamada por Jess: Dichosos (...) los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen6. </p><p> 3 San Vicente de Pal XIV, 126. 4 Cf. MC 16. 5 Cf. Lc 1,38. 6 Cf. Lc 11,28. </p></li><li><p> 4 </p><p>Con esa actitud, que abarca toda su existencia, la Virgen indica el camino maestro de la escucha de la palabra del Seor, momento esencial del culto, que caracteriza a la liturgia cristiana. Su ejemplo permite comprender que el culto no consiste ante todo en expresar los pensamientos y los sentimientos del hombre, sino en ponerse a la escucha de la palabra divina para conocerla, asimilarla y hacerla operativa en la vida diaria. </p><p> Toda celebracin litrgica es memorial del misterio de Cristo en su accin salvfica por toda la humanidad, y quiere promover la participacin personal de los fieles en el misterio pascual expresado nuevamente y actualizado en los gestos y en las palabras del rito. Mara fue testigo de los acontecimientos de la salvacin en su desarrollo histrico, culminado en la muerte y resurreccin del Redentor, y guard todas estas cosas, y las meditaba en su corazn7. Ella no se limitaba a estar presente en cada uno de los acontecimientos; trataba de captar su significado profundo, adhirindose con toda su alma a cuanto se cumpla misteriosamente en ellos. Por tanto, Mara se presenta como modelo supremo de participacin personal en los misterios divinos. Gua a la Iglesia en la meditacin del misterio celebrado y en la participacin en el acontecimiento de salvacin, promoviendo en los fieles el deseo de una ntima comunin personal con Cristo, para cooperar con la entrega de la propia vida a la salvacin universal. </p><p> Mara constituye, adems, el modelo de la oracin de la Iglesia. Con toda probabilidad, Mara estaba recogida en </p><p> 7 Cf. Lc 2,19. </p></li><li><p> 5 </p><p>oracin cuando el ngel Gabriel entr en su casa de Nazaret y la salud. Este ambiente de oracin sostuvo ciertamente a la Virgen en su respuesta al ngel y en su generosa adhesin al misterio de la Encarnacin. En la escena de la Anunciacin, los artistas han representado casi siempre a Mara en actitud orante. Recordemos entre todos, al beato Anglico. De aqu proviene, para la Iglesia y para todo creyente, la indicacin de la atmsfera que debe reinar en la celebracin del culto. Podemos aadir asimismo que Mara representa para el pueblo de Dios el paradigma de toda expresin de su vida de oracin. En particular, ensea a los cristianos cmo dirigirse a Dios para invocar su ayuda y su apoyo en las varias situaciones de la vida. Su intercesin materna en las bodas de Can y su presencia en el cenculo junto a los Apstoles en oracin, en espera de Pentecosts, sugieren que la oracin de peticin es una forma esencial de cooperacin en el desarrollo de la obra salvfica en el mundo. Siguiendo su modelo, la Iglesia aprende a ser audaz al pedir, a perseverar en su intercesin y, sobre todo, a implorar el don del Espritu Santo8. </p><p> La Virgen constituye tambin para la Iglesia el modelo de la participacin generosa en el sacrificio. En la presentacin de Jess en el templo y, sobre todo, al pie de la cruz, Mara realiza la entrega de s que la asocia como Madre al sufrimiento y a las pruebas de su Hijo. As, tanto en la vida diaria como en la celebracin eucarstica, la Virgen oferente 9 anima a los cristianos a ofrecer </p><p> 8 Cf. Lc 11,13. 9 Cf. MC 20. </p></li><li><p> 6 </p><p>sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediacin de Jesucristo10. Hemos dicho y hemos odo que Mara es el modelo de mujer orante, y que por su intercesin obtenemos muchas gracias de Dios. Pero, qu es la oracin? Cmo se hace oracin? De qu modo nos puede ayudar Mara a orar? La oracin es la elevacin del alma a Dios o la peticin al Seor de bienes conformes a su voluntad. La oracin es siempre un don de Dios que sale al encuentro del hombre. La oracin cristiana es relacin personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espritu Santo, que habita en sus corazones.11 La oracin no es xtasis con elevaciones, o repeticin rutinaria y distrada de palabras, sin decirlas desde el corazn. La oracin es dejar que el corazn llegue a Dios. Es un encuentro entre un hijo y un Padre. La oracin es acudir a quien puede remediar nuestras necesidades, y confiar plenamente en l. Pero no basta slo pedir; la oracin debe ser un dilogo. A Dios le encanta que le platiquemos cmo nos ha ido en el da. La oracin ms sencilla, la que nace de un corazn humilde, es la que ms agrada a Dios. La oracin es un encuentro con Dios, con su amor y su misericordia. En Jess encontramos el mejor modelo para aprender a orar. l, Hijo de Dios, se dirige a su Padre con confianza, </p><p> 10 Cf. 1Pe 2,5. 11 Compendio del Catecismo de la Iglesia Catlica, 534 </p></li><li><p> 7 </p><p>con sencillez, con humildad, con amor. A Jess le gustaba orar en lo alto de una montaa, en silencio de la noche o del amanecer: El Evangelio muestra frecuentemente a Jess en oracin. Lo vemos retirarse en soledad, con preferencia durante la noche; ora antes de los momentos decisivos de su misin o de la misin de sus apstoles. De hecho toda la vida de Jess es oracin...12 En Jess encontramos un corazn repleto de amor, que busca encontrarse con su Padre en la oracin. Pero, De quin aprendi Jess a orar? Conforme a su corazn de hombre, Jess aprendi a orar de su madre13. S. En Mara, su madre, Jess encontr una maestra de oracin. Ella siempre estuvo en un continuo dilogo con Dios y en una actitud de escucha; por eso pudo escuchar la voz del ngel. La oracin de Mara era un encuentro con Dios en su corazn. Mara viva en oracin porque viva con Cristo, platicaba con l con la ms grande naturalidad y cario. Y cmo debemos orar nosotros, con nuestras familias? Acudiendo a Dios en medio de nuestra vida diaria, en medio del trabajo, del estudio, y de nuestras actividades. La familia cristiana constituye el primer mbito de educacin a la oracin. Hay que recomendar de manera particular la oracin cotidiana en familia, pues es el primer testimonio de vida de oracin de la Iglesia...14 12 Compendio del Catecismo de la Iglesia Catlica, 542. 13 Compendio del Catecismo de la Iglesia Catlica, 541. 14 Compendio del Catecismo de la Iglesia Catlica, 565. </p></li><li><p> 8 </p><p>En la familia encontramos una buena escuela para aprender a orar. Por eso, los paps tienen el deber e ensear a sus hijos la oracin; pero no slo con palabras, sino principalmente con su ejemplo. El modelo que los hijos encuentran en sus padres queda marcado para siempre. Qu importante es que en toda familia haya un ambiente de oracin, de encuentro con Dios! Se puede orar en cualquier sitio, pero elegir bien el lugar tiene importancia para la oracin. El templo es el lugar propio... tambin otros lugares ayudan a orar, como un rincn de oracin en la casa familiar, un monasterio, un santuario. Todos los momentos son indicados para la oracin, pero la Iglesia propone a los fieles ritmos destinados a alimentar la oracin continua: oracin de la maana y del atardecer, antes y despus de las comidas, la Liturgia de la Horas, la Eucarista dominical, el Santo Rosario, las fiestas del ao litrgico.15 Es necesario acordarse de Dios ms a menudo que de respirar (San Gregorio Nacianceno). Cmo es mi oracin? Acudo a Dios solamente en las dificultades, o en todo momento, para agradecerle, platicarle y estar con l? Qu me ensea Mara? Cmo voy a orar de ahora en adelante? </p><p> 15 Compendio del Catecismo de la Iglesia Catlica, 566 y 567. </p></li><li><p> 9 </p></li><li><p> 10 </p><p>DA 26: MARA, MODELO DE CARIDAD </p><p> Queridos hermanos y fieles devotos de la Virgen Mara de la Sagrada Medalla Milagrosa: Mara ha sido considerada desde tiempos antiguos como modelo de seguimiento. Deca San Ambrosio que la Madre de Dios es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la unin perfecta con Cristo. EN EL ORDEN DE LA FE El Padre de la misericordia, quiso que precediera a la encarnacin, la aceptacin de la Madre predestinada, para que, de esta manera, as como la mujer contribuy a la muerte, tambin la mujer contribuyese a la vida. Ella, por el anuncio del ngel, recibi al Verbo de Dios en su alma y en su cuerpo. Por su fe y confianza dio la vida al mundo. EN EL ORDEN DE LA CARIDAD Mara sobresale entre los humildes y pobres del Seor. Ella, guiada por el Espritu Santo, se consagr toda al misterio de la redencin de los hombres. Siendo ejemplo con su vida de aquel amor maternal con el que es necesario que estn animados todos aquellos que trabajan en la misin apostlica de la Iglesia. La caridad representa el mayor mandamiento social. Respeta al otro y sus derechos. Exige la prctica de la justicia y es la nica que nos hace capaces de sta. Inspira una vida de entrega de s mismo: Quien intente guardar su vida la perder; y quien la pierda la conservar16. </p><p> 16 CIC 1889. </p></li><li><p> 11 </p><p>No ser, pues, superfluo examinar de nuevo y profundizar bajo esta luz los temas y las orientaciones caractersticas, tratados por el Magisterio en estos aos. Entre dichos temas quiero sealar aqu, la opcin o amor preferencial por los pobres que Santa Luisa y San Vicente lo vivieron en su tiempo y la familia vicenciana lo tiene como carisma propio. Esta es una opcin o una forma especial de primaca en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradicin de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes. La relectura de la Rerum Novarum a la luz de las realidades contemporneas, nos permite apreciar la constante preocupacin y dedicacin de la Iglesia por aquellas personas que son objeto de predileccin por parte de Jess, nuestro Seor. El contenido del texto es un testimonio excelente de la continuidad, dentro de la Iglesia, de lo que ahora se llama opcin preferencial por los pobres; opcin que en la Sollicitudo Rei Socialis [SRS] es definida como una forma especial de primaca en el ejercicio de la caridad cristiana17. Para promover la dignidad humana, la Iglesia manifiesta un amor preferencial por los pobres y marginados, porque el Seor se identific con ellos especialmente. Este amor no excluye a nadie; simplemente, singulariza una prioridad de servicio, que goza del testimonio favorable de toda la tradicin de la Iglesia. </p><p> 17 Juan Pablo II, Centesimus Annus [CA] 11. </p></li><li><p> 12 </p><p> Este amor preferencial por los pobres, y las decisiones que l nos inspira, no puede dejar de abrazar a las enormes multitudes de hambrientos, de mendigos, de vagabundos, desprovistos de la asistencia mdica y, sobre todo, sin la esperanza de un futuro mejor.18 Su amor preferencial por los pobres est inscrito admirablemente en el Magnficat de Mara. El Dios de la Alianza, cantado por la Virgen de Nazaret en la elevacin de su espritu, es a la vez el que derriba del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacos... dispersa a los soberbios... y conserva su misericordia para los que le temen. Mara est profundamente impregnada del espritu de los pobres de Yahv, que en la oracin de los Salmos esperaban de Dios su salvacin, poniendo en l toda su confianza.19 En esta lnea San Vicente propone a las Hijas de la Caridad a la Virgen Mara como modelo a seguir y modelo a imitar en la Compaa: </p><p>- La Hija de la Caridad como Mara es una humilde sierva de Dios que ora y alaba al Padre y con su vida hace realidad esa oracin del Magnificat. </p><p> - La Hija de la Caridad como Mara encuentra el signo </p><p>o seal de la fe en la persona del pobre20 y sale a su encuentro21: Cuando dejis la oracin y la Santa </p><p> 18 Juan Pablo II, Ecclesia in Asia 34. 19 Juan Pablo II, Redemptoris Mater 37. 20 Cf. Lc 1,36-37. 21 Cf. Lc 1,39. </p></li><li><p> 13 </p><p>Misa por el servicio de los pobres, no perdis nada, ya que servir a los pobres es servir a Dios; y tenis que ver a Dios en sus personas22 y si vais diez veces cada da a ver a un pobre, diez veces encontraris en l a Dios... vais a pobres casas, pero all encontraris a Dios. Como dice San agu...</p></li></ul>

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