Tema central - Fausto Reinaga y los dilemas del indianismo en Bolivia

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    22-Jul-2016

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Tema central - Fausto Reinaga y los dilemas del indianismo en Bolivia

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<ul><li><p>Fausto Reinaga y los dilemas del indianismo en BoliviaH.C.F. Mansilla</p><p>Para Franco Gamboa Rocabado, quien me ense la importancia de la temtica.</p><p>Las ideas sociales y polticas de Fausto Reinaga (1906-1994), uno de los pensadores funda-cionales del indianismo boliviano cuentan ya con algunos estudios. En esta revisin de parte de su extensa obra publicada se encuentra una indudable conexin con las ideas de la des-colonizacin y el posmodernismo. Con la oposicin a la civilizacin occidental moderna se desconocen los logros de la modernidad mientras se plantea una visin idlica de las sociedades prehispnicas.</p><p>1. Descolonizacin y violencia como manifestaciones de la resistencia indgena</p><p>En el caso boliviano el concepto de descolonizacin adquiere sentido cuando se aplica crticamente a la era colonial espaola (1537-1825), pero tambin al tiempo republicano que se arrastra hasta la actualidad. La descolo-nizacin, entre otros aspectos, pone en cuestionamiento la continuada vigencia cultural, poltica y econmica de lites privilegiadas, las que desde hace siglos habran impuesto a la totalidad de la nacin las normativas del desarrollo ori-ginadas en el mbito occidental, es decir en Europa y Estados Unidos. Ambos </p><p>procesos, el colonial y el republicano, son vistos en la actualidad por corrientes revisionistas e indianistas como partes complementarias de un mismo impulso imperialista de ndole destructiva, que hoy culmina en el llamado colonialismo interno. Para nuestra temtica el anlisis de la descolonizacin es indispensable, porque, como escribi Ivn Apaza Calle, ella constituye la esencia del indianismo contemporneo por ser la necesidad y el objetivo de librar al indio del colonialis-mo, que le ha despojado todo en estos ms de 500 aos.1</p><p>Ahora bien: no se puede negar la enorme fuerza social que acompaa a las teoras de la descolonizacin (y </p><p>1 Ivn Apaza Calle, Colonialismo y contribucin en el indianismo, El Alto: Pachakuti / Awqa, 2011, pp. 70-71.</p></li><li><p>82 H.C.F. manSilla / Fausto Reinaga y los dilemas del indianismo en Bolivia</p><p>afines), pues surge de las humillaciones que las sociedades indgenas han sufri-do a lo largo de siglos. Estos aparatos conceptuales se basan en memoriales de agravios, tpicos de procesos revolucio-narios algunos fundamentados, otros imaginarios, que derivan su justificacin no del carcter racional-analtico de los mismos, sino de su capacidad de apelar a emociones profundas y de convocar a multitudes de alguna manera predispues-tas a la indignacin histrica. </p><p>Hay que consignar que estas concep-ciones las del indianismo boliviano y las doctrinas de la descolonizacin poseen un ntido impulso moral, revestido de un postulado intelectual. Esta inclinacin tica es comprensible porque nace de una atmsfera signada por el dolor y la angus-tia,2 y por ello postula un nuevo hombre total frente a una Europa considerada como decadente, criminal y corrupta. Estas teoras se mueven, sin embargo, dentro de una ambivalencia fundamental: rechazan tajantemente el modelo civiliza-torio europeo, pero se sirven parcialmente de la terminologa y de las visiones utpi-cas marxistas, por un lado, y propugnan metas normativas (nivel de vida, desarrollo tecnolgico, etctera) asociadas claramen-te a la modernidad occidental, por otro. </p><p>El precursor del indianismo en Bolivia y su expositor ms brillante hasta ahora ha sido Fausto Reinaga (1906-1994).3 Este </p><p>autor fue evidentemente el depositario intelectual del memorial de agravios de varios sectores indgenas de su poca, memorial que bajo su gil pluma se transform en una teora revolucionaria e innovadora. Reinaga estuvo sometido desde su juventud a diversas corrientes de pensamiento, entre las que podemos mencionar el nacionalismo antiliberal y el marxismo propagado por los movimien-tos socialistas de su tiempo, es decir de la primera mitad del siglo XX. Su doctrina del indianismo exhibe notables paralelis-mos con la obra de Frantz Fanon, aun-que sta sea posterior en su aparicin.4 Al comentar esta semejanza podemos comprender mejor el ncleo terico del indianismo radical. Reinaga mismo cita largamente a Fanon, aunque aclara que lo ley, junto con autores de tendencias similares, despus de haber formado ya su pensamiento definitivo, su consciencia libre,5 que es lo ms probable. </p><p>Esta cercana a Fanon est funda-mentada en la radicalidad extrema, tanto verbal como terica, de un pensamiento autnticamente indio, es decir: inconta-minado por las corrientes occidentales. Desde hace mucho tiempo se piensa que Europa Occidental no ha repre-sentado una influencia benfica para la evolucin a largo plazo de frica, Asia y Amrica Latina; dilatados crculos sociales e intelectuales suponen que los </p><p>2 Fausto Reinaga, La revolucin india, La Paz: Ediciones del Partido Indio de Bolivia, 1969, p. 384, 453, 455: Nos mueve el hambre y el odio.</p><p>3 Aunque no es una biografa propiamente dicha, el exhaustivo ensayo de Gustavo R. Cruz, Los senderos de Fausto Reinaga. Filosofa de un pensamiento indio, La Paz: CIDES / Plural, 2013, constituye la obra ms completa y mejor documentada sobre la vida, las actividades y los escritos de Fausto Reinaga.</p><p>4 Cf. sobre todo los pasajes: Frantz Fanon, Los condenados de la tierra, Mxico: FCE, 1963, pp. 20-22, 291-293.</p><p>5 Fausto Reinaga, El pensamiento amutico, La Paz: Ediciones Partido Indio de Bolivia, 1978, pp. 37-40, 64.- Sobre Reinaga como el Fanon boliviano cf. Gustavo R. Cruz, El soplo vital del indianismo revolu-cionario: Fausto Reinaga (1906-1994), en: www.faustoreinaga.org/, p. 2 [8.4.2014].</p></li><li><p>Ecuador dEbatE / Tema cenTral 83 </p><p>xitos materiales del desarrollo europeo y norteamericano se deben en gran parte a la explotacin que ha sido vctima el Tercer Mundo y tambin a los logros pre-vios alcanzados de forma autnoma por las sociedades extra-europeas y luego aprovechados unilateralmente por las metrpolis del Primer Mundo. Reinaga lleg a pensar que Europa era literalmen-te una creacin del Tercer Mundo.6 En el mbito andino es usual hasta hoy la creencia de que los europeos antes de la conquista constituan una comunidad de gente atrasada y pobre y que todo esto cambi favorablemente por medio de la explotacin colonial.</p><p>Este enfoque, tanto en la versin de Fanon como en la de Reinaga, incluye un enaltecimiento de la violencia fsica inmediata como factor identitario de pri-mer orden: la violencia fsica colectiva es vista como la reintegracin del hombre a s mismo, (el arma es su humanidad, dice Fanon) y como la recuperacin de la transparencia perdida, pues la violencia (la praxis absoluta) 7 es el procedimien-to adecuado como unificar al pueblo. Reinaga, quien a menudo usa la misma terminologa, habl del odio volcnico que hierve en el alma de mi raza como la genuina y profunda esperanza a favor de la redencin de los indgenas.8 </p><p>En el ncleo del pensamiento reina-guista y en teoras afines se encuentra la presuposicin de que hay una esfera casi sagrada, donde florecen los sueos y anhelos ms sentidos de la sociedad, sus concepciones morales y religiosas y </p><p>sus recuerdos del pasado glorioso. Esta esfera se acerca al campo de lo divino y por ello no puede ser comprendida o descrita adecuadamente slo mediante esfuerzos racionales. Es el espacio donde se dan los sentimientos que tambin animan poticamente toda la obra de Reinaga: el amor, el altruismo, la con-fianza y la espontaneidad en las relacio-nes humanas, el terreno de la solidaridad inmediata entre los hombres y la amistad sin clculo de intereses, pero tambin el lugar de las utopas sociales, la clera revolucionaria y la violencia poltica ante las injusticias histricas. Aqu no tienen cabida las intermediaciones instituciona-les, las limitaciones impuestas por leyes y estatutos. Ya que esta esfera posee una dignidad ontolgica superior en compa-racin con las otras actividades y creacio-nes humanas, a ella no se puede aplicar una reflexin que analice la proporcio-nalidad de los medios (por ejemplo: pol-ticos o institucionales) o la adecuacin instrumental de medidas con respecto a fines, pues estos ltimos estaran ms all de todo esquema analtico-racionalista. Los valores de orientacin de esta esfera son puros, en el sentido de que su vigencia no depende de mediaciones, las que siempre traen consigo un factor de distorsin y engao, una posibilidad de falseamiento y ventajismo. De acuerdo a esta reflexin, la violencia revolucionaria tiene ese carcter de pureza y no puede ser juzgada por el mezquino clculo de proporciones. Las revoluciones genuinas, por lo tanto, tendran un derecho hist-</p><p>6 Fausto Reinaga, La revolucin, op. cit. (nota 2), p. 400.7 Frantz Fanon, op. cit. (nota 4), p. 20, 22, 32, 77, 86 291-292.8 Fausto Reinaga, La intelligentsia del cholaje boliviano, La Paz: Ediciones Partido Indio de Bolivia, 1967, </p><p>p. 24.</p></li><li><p>84 H.C.F. manSilla / Fausto Reinaga y los dilemas del indianismo en Bolivia</p><p>rico superior frente a toda crtica prove-niente del liberalismo racionalista o de posiciones ticas convencionales. Para Reinaga y autores afines, hay que atribuir a la esfera de la moralidad y el altruismo una dignidad superior por encima del campo de la institucionalidad (adminis-tracin estatal, Poder Judicial, fuerzas de orden pblico, etctera). Este ltimo terreno concita en Reinaga casi siempre un marcado sentimiento de desconfianza y desprecio, pues es considerado como el lugar privilegiado de las patologas sociales. En cambio, nos parece decir Reinaga, los factores asociados al mbito de los sueos y anhelos ms caros de la comunidad disfrutan de las cualidades de pureza, autorreferencialidad y hasta sacralidad. Estos aspectos no estn, afor-tunadamente, sometidos a los principios de rendimiento, eficacia y proporcionali-dad; no prevalece en esta esfera el detes-table debate de intereses. En esta ltima se encuentra, en cambio, el potencial de nuevas concepciones, obviamente revolucionarias, acerca de la moral y la poltica. De ah hay slo un paso a pen-sar que la violencia revolucionaria, al ser una meta por derecho propio, se puede convertir en sagrada.</p><p>Esta construccin terica representa, como asevera Pablo Stefanoni, el mito de la violencia purificadora y constructo-ra,9 pero esta violencia est encaminada casi siempre a una meta convencional </p><p>que Reinaga no pudo o no quiso admi-tir abiertamente: la captura del poder poltico, cosa que ocurre casi siempre entremezclada con fines prosaicos y pro-fanos. La violencia en cuanto camino emancipador y la creencia que slo la revolucin con sangre transforma al suje-to indgena en un ser humano pleno y nuevo, encubren el ya mencionado objetivo: la frrea voluntad de poder de contra-lites aparentemente opuestas a los modelos habituales de ordenamiento poltico. Siguiendo lo prefigurado por el leninismo prctico, Fausto Reinaga estuvo preocupado por la toma del poder, como se deduce de sus afirmaciones categ-ricas y sus disquisiciones fantasiosas sobre el tema: El poder es todo, Poder indio, Poder o muerte,10 pero no quiso o no supo evaluar o siquiera mencio-nar los lados habituales y a menudo monstruosos que estn indisolublemente ligados al ejercicio del poder poltico. En el libro ms voluminoso de Reinaga, La revolucin india, no hay ninguna men-cin o preocupacin por la democracia interna en su Partido Indio de Bolivia (o en los partidos indianistas y kataristas) y s una larga descripcin de los rituales de juramento y obediencia de los nuevos miembros.11 </p><p>Las concepciones de Reinaga dan voz sin duda al dolor colectivo de la dis-criminacin y la colonizacin, y por ello son muy legtimas, pero no son posicio-</p><p>9 Pablo Stefanoni, Qu hacer con los indios Y otros traumas irresueltos de la colonialidad, La Paz: Plural, 2010, p. 106.- El programa del Partido Indio de Bolivia (PIB), inspirado por Fausto Reinaga, propugnaba una guerra sin piedad, sin tregua, sin descanso contra todo lo que significa su religin, su cultura, su economa, su moral su vida, todo [de los blancos] (mencionado en: ibid., p. 106).</p><p>10 Fausto Reinaga, La revolucin, op. cit. (nota 2), pp. 20, 384-386; Fausto Reinaga, Tesis india, La Paz: Ediciones Partido Indio de Bolivia, 1971, pp. 143-144. </p><p>11 Fausto Reinaga, La revolucin, op. cit. (nota 2), pp. 483-485.</p></li><li><p>Ecuador dEbatE / Tema cenTral 85 </p><p>nes democrticas ni pluralistas.12 El estu-dio de las ideas reinaguistas es importan-te aun hoy porque algunas de ellas han permanecido con notable persistencia en el imaginario popular boliviano: la poltica como juego de suma cero, la organizacin social y tica del mbito prehispnico como meta normativa de un posible futuro luminoso, la ansiedad postcolonial y el menosprecio del plu-ralismo ideolgico como sutil poltica imperialista de dominacin. La hetero-fobia, la animadversin contra los otros, llega a generar un cierto racismo contra los blancos y mestizos, que se traduce en la posicin tpica que da seguridad y confianza en uno mismo: el otro resulta ser intrnsecamente inferior. Reinaga no fue ajeno a ninguno de estos aspectos.</p><p>2. Estilo y contenido en la obra de Fausto Reinaga</p><p>La obra de Fausto Reinaga es dispar en estructura y calidad y, al mismo tiempo, brinda la impresin de ser catica en la argumentacin. Tiene un carcter general que podemos llamar mesinico y reivin-dicacionista de clara raigambre religiosa: hay una sed bblica de justicia ante las perversidades de la historia, sobre todo en territorio boliviano. Es un sentimiento que no es siempre poltico. Se percibe tambin un trasfondo prototeolgico en la inclinacin del autor por la repeti-cin incesante de ciertos pensamientos </p><p>centrales, lo que se asemeja a menudo a una liturgia reiterativa, a una hilera de letanas que tienen la funcin de recordar al pblico oyente o al lector lo que en el fondo ste ya sabe. Es un estilo que evoca constantemente los agravios y los sufrimientos de su gente y de todas las vctimas de la civilizacin occidental: trae a la memoria de manera dramtica lo que no debe ser olvidado para configurar la consciencia crtica de los indgenas. Los textos estn llenos de imprecaciones e insultos contra un desarrollo histrico que no debera haber sucedido en la manera en que sucedi. No hay duda de la cerca-na de este pensamiento a muchos pasajes del Antiguo Testamento: la impugnacin del enemigo reemplaza manifiestamente el proyecto concreto de un futuro mejor.</p><p>Muchos de sus textos tienen conside-rables elementos autobiogrficos, lo que da al conjunto de su obra fuertes rasgos egocntricos (pero no egoltricos). Esto no es necesariamente un aspecto nega-tivo: como asevera Josefa Salmn, toda interpretacin de la realidad posee una naturaleza subjetiva que impulsa al autor a ver los hechos desde su contexto de origen. El mundo cultural que quiere ser explicado y comprendido adquiere as la caracterstica de una construccin o invencin.13 La experiencia primor-dial de Reinaga fue la de su infancia y juventud, que como l recuerda en varios escritos, fue una poca de privaciones y discriminaciones.14 Sin desconocer la </p><p>12 Sobre esta temtica en Fausto Reinaga y autores afines cf. el interesante comentario de Franco Gamboa Rocabado, Bolivia y u...</p></li></ul>

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