Santa Ana de Velasco

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    06-Mar-2016

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Santa Ana is a small town located in the middle of the jungle, in Santa Cruz, Bolivia. Founded in 1755, its people lived as if they were in the 18th century. With only about 600 inhabitants, it is a place worth knowing.

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  • EL DEBER ESCENAS C 5Santa Cruz de la SierraDomingo 2 de septiembre de 2007C 4Santa Cruz de la SierraDomingo 2 de septiembre de 2007

    dado en calificar como la joya es-condida de Chiquitos.

    Varios de los visitantes se sor-prendieron al descubrir que en suiglesia, construida con adobe,madera y mica, se encuentra unrgano musical construido porindgenas hace ms de dos siglos;que sus casas en hilera de estilomisional son las nicas que se

    conservan en toda la regin, y queuna formacin de piedras que hayen las afueras pudo haber sido elcentro de rituales protagonizadospor brujos.

    Sin embargo, este lanzamientono slo pretende que la gente defuera descubra la magia de SantaAna, sino que tambin apunta aque el turismo genere fuentes de

    empleo para los habitantes. Co-mo muestra alentadora estn losBs 40.000 que se comercializaronen artesanas durante los dosdas del lanzamiento (entre ven-tas y reservas). Lo confirmabauna emocionada adolescente, denombre Ana Algaraaz Siy, quevendi alrededor de 30 pares dearos y cuatro collares que elabora

    con semillas de diferentes plan-tas de la zona. Nunca haba ven-dido tanto. Ojal que estos sigaas, deca.

    La misma emocin sintieron lospropietarios de los nueve alber-gues ecolgicos, que tuvieron laoportunidad de atender a perso-nas de diferentes lugares.

    Para Ricardo Ortiz, de la Agen-

    cia Espaola de Cooperacin In-ternacional y uno de los gestoresdel proyecto, ste es slo el co-mienzo. En la medida que seasostenible, ser un verdadero xi-to, coment.

    El cacique tambin se mostroptimista, porque, segn l, San-ta Ana necesita progreso, pero sinperder sus tradiciones.

    MIGUEL NGEL SOUZA

    En Santa Ana de Velasco nohay hoteles de cinco estre-llas, no existen piscinas deaguas azules ni se ofrecen sun-tuosos espectculos. No hay nadade aquello a lo que estamos acos-tumbrados los turistas que vivi-mos en el 'mundo moderno'. Nose conoce la Internet y el telfonosigue siendo un artefacto tan raroque apenas hay uno para una po-blacin aproximada de 700 habi-tantes.

    En cambio, en esta pequeapoblacin, en la que el tiempoparece haber dicho no avanzoms, existen humildes alberguesecolgicos en los que las verdade-ras estrellas son los dueos de ca-sa. Con sencillez y hospitalidad,ellos se empean en dar la mejoratencin a los visitantes, pese aque sus camas no cuentan consuaves colchones y que en susbaos las tutumas se encargan dereemplazar las duchas.

    Hay tambin una enorme lagu-na de aguas verdosa, formada poruna represa y adornada con unaenorme cantidad de tarope, don-de se puede pescar y nadar almismo tiempo, rodeado de unanaturaleza exuberante.

    En las calles de este pueblo,fundado en 1755 y que se mantu-vo casi aislado por dos siglos ymedio, es comn encontrarsecon algn msico nativo, que sinhaber estudiado puede deleitar acualquiera con las melodas quele saca a su flauta de caa hueca,a su viejo violn o a su tambor he-cho de cuero.

    As es Santa Ana y as es comoquiere que los bolivianos y el res-to del mundo la vean. Como unlugar donde se puede estar encontacto con la naturaleza, don-de se puede conocer de cerca lacultura de un pueblo.

    La poblacin chiquitana, ubi-cada a 511 kilmetros al norestede Santa Cruz de la Sierra, mos-tr todas sus galas el pasado finde semana, cuando se realizsu lanzamiento como destinoturstico.

    El cacique, Carmelo RochaPoiche, y los integrantes de sucabildo indgena fueron los en-cargados de recibir a los poso-kas (visitantes) y churapas (ami-gos), como se dice en lenguachiquitana. Entre ellos estabanel prefecto de Santa Cruz, Ru-bn Costas, y los viceministrosde Cultura, Pablo Groux, y deTurismo, Ricardo Coux. Tam-bin se encontraba medio cen-tenar de periodistas de diferen-tes partes y medios de comuni-cacin del pas. Enviados espe-ciales del diario mexicano laJornada estuvieron junto a visi-tantes que llegaron desde la ca-pital, la ciudad brasilea deCuiab o poblaciones hermanascomo San Jos y San Ignacio.

    Durante dos das, esta misinjesutica mostr sus tradiciones,su religiosidad, sus juegos tpicosy, sobre todo, a su gente, que alfin y al cabo es la portadora de laverdadera riqueza que se escondeen este lugar, que algunos han

    PATRIMONIO. La poblacin quiere atraer visitantes para generar recursos econmicos. Los lugareos esperandas mejores. Son conscientes de que deben mantener sus tradiciones, porque es su verdadera riqueza

    P A R A V I A J A R

    LOS ALBERGUES SONUNA EXPERIENCIA REALPor Bs 20 25 al da, uno sepuede alojar en cualquiera de losnueve albergues ecolgicos quehay en el pueblo. All, los aneosatienden a los huspedes como sifueran integrantes de su familia.Compartir el desayuno, elalmuerzo, la cena y charlar por lasnoches es una experienciafascinante.

    ES UN LUGAR DE FCIL ACCESOLos 511 kilmetros que separan aSanta Ana de Santa Cruz de laSierra se pueden recorrer entre10 12 horas. Los buses detransporte pblico cobran Bs 50 55 hasta San Ignacio de Velasco.Los 43 kilmetros restantes parallegar al lugar se hacen en otrovehculo, al que se le paga entreBs 10 15. CON GANAS

    DE LLEGARMS ALTO

    Al igual que estos nios, que intentan llegar a lo alto del palo ensebao, la gente de Santa Ana esperaque a travs del turismo se generen fuentes de empleo. De esta forma se quiere evitar la migracin,porque en las ltimas dcadas ha disminuido considerablemente la poblacin del lugar(actualmente hay alrededor de 700 habitantes en el lugar).

    RELIQUIASVIVIENTES DEUN PUEBLOMISIONAL

    FESTIVIDADY PICARDAEN LAS CALLES

    La ceremonia decaptura y posteriorcastracin de untoro cautiv a losturistas y a losnios. Actividadescomo stas serealizan en los dasfestivos

    JALANDOCON TODOSU ESFUERZOLos nios heredande sus ancestrosjuegos popularescomo el pejichi. Esuna diversin queel modernismo noles ha arrebatadotodava

    Joaquina Poiche Sorioc (con el estandarte) es la madre del cacique del pueblo y una de las inte-grantes de Las Azucenas. Esta agrupacin, formada por 14 mujeres adultas, se encarga de limpiarla iglesia todos los sbados, para que el domingo se realice el oficio religioso. Antes de eso reza-mos el rosario, como lo hacan nuestros abuelos, dice mientras alterna el espaol con el chiquita-no.

    GRANINFLUENCIADE LA IGLESIACATLICA

    La historia anea est ligada a la Iglesia catlica. El pueblofue fundado por el misionero jesuita Julian Knogler, en1755. Su templo, que forma parte del Patrimonio Culturalde la Unesco, fue construido por los indgenas, en base aplanos dejados por los religiosos

    Santa Ana apuestapor un futuro turstico