Poetisas griegas

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    LA LIRA ES MUJER

    Safo (J.H.Dannecker, S. XVIII-XIX)

    SELECCIN DE POEMAS

    SAFO de LESBOS

    NITE de TEGEA

    ERINA de TELOS

    (La presente obra ha sido incorporada a la biblioteca digital de www.ladeliteratura.com.uy con fines exclusivamente didcticos)

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    SAFO de LESBOS

    Que son nueve las Musas, afirman algunos,

    Cun torpes!...Adems est Safo de Lesbos,

    que es la dcima.

    (Platn)

    SAFO naci y vivi en la isla de Lesbos,

    actual Mitilene, Grecia (con la excepcin de un

    corto exilio en Sicilia en el ao 593 a.C.)

    Aunque no hay certeza sobre los aos

    exactos, se cree que su vida se extendi

    aproximadamente entre 650 y 580 a.C.

    Su fama hizo que Platn se refiriera a

    ella dos siglos despus de su muerte como la

    dcima musa.

    Muy poco se sabe acerca de su vida:

    perteneci al parecer a una familia noble y fue

    contempornea del poeta lrico Alceo, de quien

    se cree que fue su amante. Se cas con un

    hombre rico de la isla de Andros y tuvo una

    hija llamada Cleis.

    Safo (Ch.A.Mengin, 1877)

    Una leyenda muy dudosa sostiene que, tras ser rechazada por el joven Fan, se

    arroj desde un acantilado en Lucade (en la costa occidental de Grecia). La creencia

    en este supuesto suicidio de Safo fue propiciada por el poeta latino Ovidio y ms tarde

    ser retomado por los artistas romnticos del siglo XIX.

    Los fragmentos de sus poemas que han llegado a nuestros das indican que

    Safo ense su arte a un grupo de mujeres jvenes, con las que mantuvo una

    estrecha relacin y para las que compuso sus odas nupciales cuando la abandonaron

    para casarse.

    All aprendan a recitar poesa, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de

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    flores, etc. A mediados del siglo VI a.C. el poeta Anacreonte introdujo la idea de que

    Safo senta un amor sexual por alguna de aquellas mujeres; de ah proceden los

    trminos lesbianismo y safismo, que aluden a la homosexualidad femenina.

    De su obra, que al parecer constaba de nueve libros, se han conservado

    fragmentos de odas, algunos epitalamios (cantos nupciales que adapt de canciones

    populares que se improvisaran en las bodas), elegas e himnos. En el aspecto

    mtrico, cre un ritmo propio que se conoce como la estrofa sfica.

    En el siglo XX (2004) se descubri un papiro con nuevos fragmentos de sus

    poemas. En estas composiciones Safo se introduce en un tema que aparece

    frecuentemente en varios poetas griegos: la lamentacin por el paso de tiempo y los

    efectos de la vejez en su cuerpo y carcter.

    Toda su poesa sobresale por tener una exquisita belleza y gran sensualidad, en

    la que destacan su perfeccin formal y la intensidad de la emocin; sus poemas

    hablan de la pasin amorosa como una fuerza irracional que se apodera del ser

    humano y se manifiesta en los celos, el deseo y la nostalgia.

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    Coronada de violetas, sonrisa de miel, divina Safo

    (Anacreonte)

    Safo y Alceo (Sir Lawrence Alma-Tadem, 1881)

    Al morir quedars yerta y de ti nunca memoria

    habr ni nostalgia en el futuro. Porque no participas

    de las rosas de Pieria. Mas, ignorada aun en el Hades,

    vagars por entre oscuros difuntos.

    Si mis pechos pudiesen aun dar de mamar

    y mi matriz fuese capaz de llevar hijos

    con giles pies ira a un nuevo lecho nupcial

    pero no/ la edad est trazando arrugas sobre mis carnes

    y el amor no tiene ya prisa de volar hacia m

    con su don de penas

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    Viniste, hiciste bien, te anhelaba a mi lado,

    a ti, que enfriaste mi corazn ardiente de deseo.

    Tengo una preciosa nia, que a las flores de oro

    puede parangonar su belleza, mi muy amada Cleis.

    o la dara yo ni por toda la Lidia ni por la deseable

    Me parece que es igual a los dioses

    el hombre que frente a ti se sienta,

    y a tu lado absorto escucha mientras

    dulcemente hablas

    y encantadora sonres. Lo que a m

    el corazn en el pecho me arrebata;

    apenas te miro y entonces no puedo

    decir ya palabra.

    Al punto se me espesa la lengua

    y de pronto un sutil fuego me corre

    bajo la piel, por mis ojos nada veo,

    los odos me zumban,

    me invade un fro sudor y toda entera

    me estremezco; ms que la hierba plida

    estoy y apenas distante de la muerte

    me siento, infeliz.

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    Vosotras, muchachas, los hermosos dones de las Musas de seno de violeta

    procurad, y la musical dulce lira;

    a m, que antes tena suave piel, la vejez ya

    me captur, y blancos quedaron mis cabellos, antes negros; mi

    nimo se ha hecho pesado, las rodillas no me sobrellevan, esas

    que en tiempos eran ligeras y bailaban como los cervatos. Lo

    lamento a menudo; pero qu podra hacer.

    Que una persona no envejezca no es posible que ocurra.

    Porque tambin de Titono decan en tiempos que la Aurora de rosados brazos

    por amor se lo llev al fin de la tierra

    cuando era bello y joven, pero de l sin embargo se apoder

    con el tiempo la gris vejez, a l que tena una esposa inmortal.

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    NITE de TEGEA

    Comentarios tomados de Conejo, Ma. Esther- - La persuasin en cinco poetas griegas

    (Ver bibliografa al final)

    Los epitafios escritos por mujeres poetas son, en su mayora, dedicados a

    mujeres, pero los hay tambin para hombres. Aunque la brevedad intrnseca del

    epitafio no permite mucha expansin, las mujeres poetas tienden "en tono pattico" a

    dar nfasis a los sentimientos de la persona fallecida, de sus familiares --generalmente

    la madre-- y de sus amigas. La ms famosa poeta de este tipo de poema grabado es

    Anite de Tegea, del siglo IV a. C.

    No obstante, Anite tambin escribi epigramas alegres: varios de ellos con el

    agua como tema central, en medio de los --todava hoy-- polvorientos caminos de

    Grecia: en uno de ellos, un doble uso de la prosopopeya presenta una imagen de

    Hermes presidiendo una fuente que murmura, en una invitacin a disfrutar las aguas

    cristalinas y fras, bajo los rboles y el viento, que el cansado y sediento caminante

    difcilmente podra rehusar.

    .

    Anite es muy verstil y en su poesa se encuentran numerosos epigramas

    inspirados en temas tan variados y tan inusuales como un saltamontes, un gallo

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    ruidoso o un delfn muerto en la playa. En uno de sus epigramas de animales,

    presenta un macho cabro de Dionisos, en una graciosa personificacin de tono

    burln, muy orgulloso admirando de soslayo su rizado mechn de barba, que una vez

    fue acariciado en las montaas nada menos que por una Nyade.

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    La nia Myro hizo esta tumba

    para su saltmontes, ruiseor de los campos,

    y su cigarra que viva en los rboles,

    y llor porque la muerte implacable

    se haba llevado a dos de sus amigos.

    Pasajero, da reposo al abrigo de la pea

    a tus miembros fatigados,

    Tan dulce murmura la brisa entre el verde follaje !

    Bebe el agua fresca de la fuente.

    Pues a los caminantes es grato sin duda este respiro

    en el calor ardiente.

    Aqu estoy yo, Hermes, erguido junto al soto bien aireado,

    en una encrucijada, al lado de la playa blanquecina,

    brindando un respiro en el camino a los hombres fatigados.

    Fresco, lmpido, a mis pies un venero murmura.

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    ERINA de TELOS

    Erina y Safo (Simeon Solomon, 1864)

    Poco se sabe con certeza sobre la vida de Erina de Telos. Algunos afirman que

    fue amiga y discpula de Safo, aunque esto es dudoso pues se cuestiona si fueron

    contemporneas o si Erina habra vivido en el siglo IV a.C.

    La obra que nos ha llegado es escasa y mutilada, aunque se tiene noticia por

    referencias de la poca bizantina que escribi numerosos epigramas y un hermoso

    poema en trescientos hexmetros titulado La rueca, del cual han sobrevivido algunas

    partes y que la poetisa habra compuesto a los quince aos.

    Los fragmentos que aun podemos leer de este poema nos hablan de su dolor

    por la imprevista muerte de su querida amiga Baucis, cuando iba a ser desposada.

    Con su amiga tambin se ha ido la candorosa infancia con sus juegos - la

    tortuga, las muecas, las madresAhora slo le queda la pena por un mundo perdido

    y el recuerdo nostlgico del pueril miedo a la ogresa Momo.

    Dicen algunas fuentes antiguas que Erina no sobrevivi mucho tiempo a Baucis.

    Quin sabe si el mismo pez al que le rogaba en un epigrama que guiara a su amiga

    hasta el Hades, le habr indicado tambin el camino a ella.

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    LA RUECA (fragmentos)

    (...)

    Yo soy de la novia Baucis.

    Al descender con disimulo, y con disimulo acercarte a la tumba

    bienamada, llorando, bajo tierra, diras a Hades:"Cruel hechicero!"

    Porque t, Himeneo, que reconoces los portentos de la hermosura

    y eres capaz de anunciar la suerte, tan temprana, de Baucis