Plutarco Moralia VI 29 Dialogos Piticos

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Text of Plutarco Moralia VI 29 Dialogos Piticos

PLUTARCO

OBRAS MORALES Y DE CO STUM BR ES(MORALIA) VIISIS Y OSIRIS DILOGOS PTICOS

INTRODUCCIONES, TRADUCCIONES Y NOTAS POR

FRANCISCA PORDOMINGO PARDO Y JOS ANTONIO FERNNDEZ DELGADO

&E D IT O R IA L GREDOS

A s e s o r p a ra la s e c c i n g rie g a : C a r l o s G a r c a G u a l . S e g n las n o rm a s d e la B. C. G ., la s tra d u c c io n e s d e e ste v o lu m e n han s i d o re v is a d a s p o r P il a r B o n e d C o l e r a .

EDITORIAL GREDOS, S. A.Snchez Pacheco, 81, Madrid, 1995.

L as in tro d u c c io n e s, tra d u c c io n e s y n o ta s h a n s id o lle v a d a s a c a b o p o r: F r a n c i s c a P o r d o m in g o P a r d o (sis y O s iris ) y J o s A n t o n i o F e r n n d e z D e l g a d o (D ilogos P ticos).

D epsito Legal: M. 41863-1995.

ISBN 84-249-1601-8. Obra completa. ISBN 84-249-1791'X . Tomo VI.Impreso en Espaa. Printed in Spain. G rficas C n d or, S. A ., Snchez Pacheco, 81, Madrid, 1995. 6786.

BIBLIOTECA CLSICA GREDOS, 213

INTRODUCCIN

La agrupacin de los tres dilogos, La E de Delfos (E ap. Delph.), Los orculos de la Pitia (Pyth. or.) y La desaparicin de los orculos (D ef orac.), bajo el epgrafe de Dilogos Piticos, que ha adquirido carta de naturaleza entre los editores ms o menos recientes de Moralia a partir de su edicin sepa rada por Patn en 1893, no tenemos constancia de que proceda del propio Plutarco. En el corpus medieval de las obras de Plu tarco establecido por Planudes, el dilogo Pyth. or. aparece se parado de los otros dos por ms de un ttulo; y, por otra parte, en el llamado Catlogo de Lampras se nos ha transmitido al gn otro ttulo posiblemente dlfico que no ha llegado hasta nosotros'. Que Plutarco, sin embargo, se propuso dedicar va rias obras a la temtica dlfica se deduce de sus propias pala bras en la dedicatoria de E ap. Delph., ... al enviarte... algunos de mis dilogos pdeos a modo de primicias (384E). Por otra parte, que los tres dilogos, por su contenido, pueden haber for mado perfectamente parte del proyecto de Plutarco es algo de io que no cabe la menor duda si se comparan con otros como Ser. num. vind. o incluso con algunas de las Quaestiones convi vales, que simplemente se sitan en D elfos. D e modo que la cuestin tai vez pueda reducirse a un si no estn todos los que son, s son todos los que estn.1 Cf. K. Z iegler , Plutarchos von Chaironea, Stuttgart, 1949 = Plutarco [trad. M. R. Z ancan R inaldini], Brescia, 1965, pg. 89.

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DILOGOS PTICOS

El templo de Apolo en Delfos contena ofrendas e inscrip ciones cuyo significado, al cabo de los siglos, distaba de ser obvio. El santuario dlfico estaba lleno de monumentos cuyo origen, aspecto o simbologa despertaban la curiosidad de los visitantes. El ritual previo a la consulta del orculo comprenda acciones especficas y el culto dlfico se reparta entre Apolo y Dioniso y contena ritos extraos y de sentido sumamente os curo. El orculo de Delfos, tras un pasado esplendoroso y mti co de expresin en verso, haba sustituido ste por la prosa en la mayora de sus respuestas. La Pitia era una ciudadana salida del pueblo que sin embargo era capaz de transmitir el pensa miento del dios siempre que ella y sus consultantes cumplieran con el ritual correspondiente. En todo caso, si no el dlfico, un gran nmero de orculos griegos haban cesado en su actividad en poca de Plutarco. Cmo todas estas cuestiones, cuyas res puestas concernan, de la historia a la religin, de las ciencias naturales a la literatura, de las matemticas, la astronoma y la msica a la filosofa y a la teologa, iban a dejar de interesar al erudito universal que ejerci durante buena parte de su vida co mo sacerdote de Apolo en Delfos? Los tres dilogos proceden, en efecto, de la poca en que Plutarco se hallaba al servicio del santuario, segn se manifies ta en E ap. Delph. explcitamente y en Pyth. or. y Defi orne, se deja fcilmente adivinar. El escenario en el cual transcurre la conversacin es Delfos en los tres casos; en E ap. Delph. y en Pyth. or. concretamente las escaleras del ala Sur del templo de Apolo; en Def. orac. el grupo parte de all para unirse a otros amigos un poco ms all, en la Lesque de Cnido. En Pyth. or., adems, la Va Sagrada del santuario con sus diversos monu mentos desempea un papel absolutamente protagonista en la composicin y en parte de la temtica del dilogo. La temtica de los tres dilogos, desde diferentes ngulos y con distintos desarrollos, es netamente dlfica: la explicacin de la ofrenda en forma de dicha letra en E ap. Delph., la evolu cin formal de las respuestas oraculares en el marco del culto,

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el rito y el ornato monumental de Delfos en Pyth. or., la deca dencia de las sedes oraculares en relacin con el fenmeno de la mntica y su manifestacin concreta en Delfos en Def. orac. Los argumentos manejados, particularmente en el caso de este ltimo dilogo, pueden llegar a alejarse considerablemente del objeto de indagacin inicial; sin embargo una idea presente con mayor o menor intensidad en las tres obras es la exaltacin de la institucin dlfica y de su dios titular Apolo, ya sea en su esencia como divinidad absoluta (E ap. Delph.) ya sea en su ac cin como autoridad oracular y providente (Pyth or. y, en me nor medida, Def. o r a c .)2. Si el mensaje propagandstico del centro oracular es insertado por Plutarco con la suficiente deli cadeza como para tener que entreverlo a travs de una aparente objetividad en la exposicin de los hechos, lo que en cambio el autor no se resiste a omitir es el elogio de su propia actividad y sobre todo la del patronazgo imperial en este sentido (Pyth, or. 408B-C). Otros motivos menores abordados en comn por los tres o por dos de los dilogos son: la cuestin de la identificacin del Sol con Apolo, la cual, si bien en ocasiones es defendida por determinados personajes, es negada con el mismo argumento en los tres dilogos por personajes que desempean un papel protagonista (E ap. Delph. 393C-D) o al menos central (Pyth. or. 400D, Def. orac. 433D-E); dentro de la explicacin del fe nmeno mntico, el cual es un tema que reviste especial impor tancia no slo en Def. orac. sino tambin en Pyth. or., el argu mento, comn a ambos dilogos, de que el dios no se introduce en el cuerpo de los profetas para hacerse or por su boca (Pyth or. 404B, Def. orac. 414E), sino que es su alma a la que utiliza como instrumento; en relacin con este mismo tema, la nega cin en ambos dilogos de la mxima tribuida a Eurpides El

2 Cf. D. B abut , La composition des D ialogues pythiques de Plutarque et le problme de leur unit, Joitrn. des Savants, jul.-dic. 1992, 187-234.

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DILOGOS PITICOS

hombre hbil en conjeturas es el mejor adivino (Pyth. or. 399, donde en realidad la defiende un epicreo que es rebatido; D ef orac. 432C); la cuestin del significado de la E consagrada en Delfos, en E ap. Delph., y la alusin al mismo motivo en Def. orac. 426E en relacin con el valor del nmero cinco, que es una de las explicaciones propuestas en E ap. Delph. Algunos de los personajes que intervienen en los dilogos son comunes a E ap. Delph. y a cada uno de los otros dos di logos, si bien no hay ninguno comn a Pyth. or. y Def. orac. E ap. Delph. tiene dos personajes, Sarapin y Ten, en comn con Pyth. or. y otros dos, Lampras y Amonio, en comn con Def. orac., aunque todos ellos intervienen, o al menos son men cionados, en algunos otros dilogos. Se trata adems, excepto en el caso del primero, de los personajes protagonistas en los respectivos dilogos, o bien el protagonista de cada uno de los tres dilogos desempea un papel de cierta entidad en otro: el de E ap. Delph., Amonio, en Def. orac .; el de Pyth. or., Ten, en E ap. Delph. , el de Def. orac., Lampras, en E ap. Delph. En particu lar E ap. Delph. y Def. orac. intercambian protagonista por se cundario en cada caso. Como veremos al tratar de la datacin, en la introduccin a cada uno de los dilogos, no faltan razones para pensar que en el orden de su produccin el dilogo Def. orac. pudo haber pre cedido a los otros dos. Una de ellas la constituye asimismo el hecho de que en el Catlogo de Lampras esta pieza figura con el nmero 88, correspondiendo el nmero 116 a Pyth. or. y el 117 a ap. Delph. Algn traductor, en concreto M. Cavalli y G. Lozza (Miln, 1983), presenta los dilogos en el orden Def. orac., E ap. Delph., Pyth. or. Esta misma es la opinin defendi da por Hirzel3 y por Flacelire4 (aunque no seguida por ste en

3 R. H irzel, D er Dialog, II, Leipzig, 1895, pgs. 189-208. 4 R. F la c e li r e , Plutarque. Oeuvres M orales VI, Pars, 1974, pgs. VIII, 4, 6 s., 39 ss 85 s.

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la prctica). En el corpus planudeo de Plutarco, sin embargo, el dilogo E ap. Delph. (nm. 68) es seguido por Def. orac. (nm. 69) y ste separado por dos ttulos de Pyth. or. (nm. 72). De otra parte, la edicin plutarquea de Stephanus (Ginebra, 1572, reeditada en Francfort en 1599), que ha fijado la numeracin tradicional por pginas y pargrafos de las obras, presenta los dilogos, incluido Is. et Os., en el orden adoptado por nosotros, que es el seguido por los modernos editores en general. Transmisin textual Con respecto al texto, con frecuencia lagunoso y corrupto, de los D ilogos Pticos, puesto que ni es asunto fcil ni aqu procede llevar a cabo una descripcin del stemma mencionare mos brevemente los diversos grupos de manuscritos y su im portancia para cada uno de los dilogos siguiendo las pautas de la clasificacin establecida por Patn y ligeramente modificada por Sieveking y luego por Flacelire, as como por Schrder y Valgiglio en la parte que les concierne5. Aparte del ms. E (Par. Gr. 1672), durante largo tiempo atribuido al comienzo del s. xiv y hoy retrasado en casi cincuenta a o s6, procedente del corpus planudeo de las obras de Plutarco y que contiene la to talidad de las conservadas, los tratados E ap. Delph.