PLUTARCO - Moralia I. 04 - Cómo distinguir a un adulador de un amigo

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PLUTARCO

OBRAS MORALES Y DE COSTUMBRES(M O R A L IA )ISOBRELA EL SE JOVEN DEBE EDUCACIN ESCUCHAR DE UN DE L O S H I ] O S - C M O LA POESA - SOBRE DISTINGUIR LA VIRTUD DE B E CMO A UN

ESCUCHAR - C M O PROGRESOS DE ABUNDANCIA EN DE

ADULADOR PROPIOS SACAR

AMIGO - CMO

PERCIBIR LOS -C M O

PROVECHO

LOS E NE MI GO S - SOBRE L A AMIGS

INTRODUCCIONES, TRADUCCIONES Y NOTAS POR C O N C E P C I N M O R ALES O T A L Y JOS G A R C A LPEZ

&E DITO RIAL GREDOS

BIBLIOTECA CLSICA GREDOS, 78

A sesor p a ra 3a seccin griega: C a r lo s G a r c a G u a l .

Segn las norm as de la B. C. G., las traducciones de este volum en han sido revisadas p o r R o sa M . A g u il a r .

O

E D IT O R IA L G R E D O S , S . A. Snchez Pacheco, 81, M a d rid . E spa a, 1985.

Las

tra d u c c io n e s, in tro d u c c io n e s

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han

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lle v a d a s

a

c a b o p o r : J os G a r ca L p e z ( S o b r e la e d u ca ci n d e lo s h ijo s ,

C m o deb e el jo v e n escu ch a r la p oesa , S o b r e c m o se debe escucha r, C m o d is tin g u ir a u n a d u la d o r de u n a m ig o ) yC o n c e pc i n M orales O t a l (C m o p e r c ib ir lo s p r o p io s p ro g re s o s

en la v irtu d , C m o sa ca r p r o v e c h o d e tos en em ig os, S o b r e la a b un d a ncia de a m ig o s ).

Depsito Legal: M. 43741-1984.

IS B N 84-249-0973-9.Im preso en Espaa. Printed in Spain.

Grficas Cndor, S. A., Snchez Pacheco, 81, M adrid , 1985. 5797

IN TRODU CCIN

I.

Plutarco. Rasgos form acin 1

generales

sobre

su

vida y su

La personalidad de Plutarco de Queronea emerge, co mo pocas de la Antigedad, con gran claridad y fuerza, de sus obras; sobre todo de sus Obras morales, de las que se ha dicho que ms que una serie de obras, como pueden serlo sus Vidas paralelas, son su propia vida. Desde un prim er momento se nos presenta el gran pol grafo griego como escritor de una vasta cultura y tran sido, hasta los ltimos rincones de su alma, por una preocupacin m oralizante ante los diversos aspectos de la vida que son objeto de su reflexin y estudio. Viviendo en una poca oscura de Grecia, en la que esta provincia del gran Im perio romano disfruta de una relativa paz y prosperidad, desarrolla su actividad lite raria a caballo entre los siglos i y n d. C., honrndose con la amistad, seguramente, del em perador Trajano del que incluso, se cree, recibi un cargo consular. Naci alrededor del ao 46 en la pequea ciudad de Quero nea, en Beocia, de una fam ilia de cierta tradicin y no bleza. Al comenzar su adolescencia, fue enviado como1 Estos apuntes son slo una breve noticia introductoria a los tra tados aqu traducidos. La Introduccin general a la vida y obra de Plutarco apareci en el vol. I de las Vidas Paralelas.

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M0RAL1A

otros jvenes de su tiempo, a Atenas, universidad del mundo antiguo, sobre todo para los estudios de filoso fa. A ll asiste, en la Academia, a las clases de Amonio, un peripattico de ascendencia egipcia, varias veces men cionado en sus obras, de cuya mano se adentra en los conocimientos de la matemtica, la religin, la retrica y, naturalmente, de toda la filosofa platnica, as como del pensamiento de la escuela peripattica, de Epicuro y de la Estoa, con la que, en ms de una ocasin, enta blar Plutarco fuertes polmipas en algunas de las obras que se nos han conservado. Autor de poca originalidad, nos dejar reflejadas en su extensa obra las enseanzas recibidas de su maestro y am igo Amonio y posiblemen te de otros maestros de la Academia ateniense. Su muer te acontece poco despus del ario 120 de nuestra Era.

II.

Plutarco. Sobre la educacin y la amistad

Los siete tratados de Plutarco que se incluyen en es te volumen forman un compendio bastante completo del pensamiento plutarqueo en torno a dos aspectos muy relevantes en su vida: la educacin y la amistad. Son, adems, los prim eros que aparecen en la edicin de H. Stephanus de las Obras morales (1.572), orden que ha sido el tradicionalmente aceptado y que siguen los edi tores de la Teubner, cuyo texto griego hemos elegido para realizar la presente traduccin. Tambin sigue siendo costumbre entre los estudio sos la referencia a las Obras morales bajo los epgrafes de la traduccin latina, y es por ello por lo que vamos a ofrecer tambin nosotros los ttulos latinos de los sie te tratados, dando a continuacin nuestra traduccin al castellano. Esos ttulos son los siguientes: De liberis educandis, Quomodo adolescens poetas audire debeat, De recta ratione audiendi, Q uom odo adulator ab am ico in-

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ternoscatur, Quom odo quis suos in virtute sentiat profectus, De capienda ex inim icis utilitate y De am icorum multitudine, ttulos que, a partir del original griego, no sotros traducimos as al castellano: Sobre la educacin de los hijos, Cmo debe el joven escuchar la poesa, So bre cm o se debe escuchar, Cm o distinguir a un adula dor de un amigo, Cm o p e rcib ir los propios progresos en la virtud, Cm o sacar provecho de los enemigos y Sobre la abundancia de amigos. Por la razn ms arriba apuntada y en relacin con este mismo aspecto, cuando nos tengamos que referir a ttulos de los tratados de las Obras morales no inclui dos en este volumen, lo haremos por su nombre en latn. Para todos estos tratados eligi Plutarco la form a literaria de la diatriba, empleada en la Antigedad es pecialmente por la filosofa estoico-cnica. SchmidSthlin (cf. B ibliografa) resume, creemos que acertada mente, esta estructura literaria diciendo que se carac teriza por su viveza, sus cuadros plsticos, la abundan cia de comparaciones, de citas de poetas, mximas, anc dotas, chistes, anttesis y frases paralcticas, sin poner demasiada atencin en la form a de la frase. En cuanto gnero se remonta su creacin a la im provisacin oral, con la que los p redicad ores cnicos se dirigan a la multitud en las plazas y calles pblicas. Como creador de la diatriba se nombra a Bin de Borstenes, varias veces citado por Plutarco en estos tratados. Entre los escritores de la Antigedad que emplearon esta form a para exponer su pensamiento, adems de Plutarco, se puede destacar a Filn, Din Crisstomo, Epicteto y Luciano.

III.

Su actividad educadora

Con un gran acervo cultural enraizado en la ms pu ra helenidad vuelve, tras fin alizar sus estudios en Ate-

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M O R A LIA

as, a Queronea, en donde permanecer la m ayor parte de su vida, a pesar de sus numerosos viajes a otras par tes de Grecia, Asia, frica y, sobre todo, a Roma. A to dos estos lugares le llevan m otivos polticos y, princi palmente, actividades culturales (sobre todo, en form a de conferencias). Entretanto, va form ando en su peque a ciudad natal un crculo de personas interesadas por la form acin del hombre, al que, desde un principio, se unen miembros de su familia, com o su abuelo y sus hermanos, sus propios hijos y los de sus fam iliares y amigos y, en no menor medida, personas de ms edad, atradas por unas enseanzas que convertan las reu niones de Plutarco en una nueva Academia, digna sucesora de su homnima ateniense. Como ancdota, siem pre resaltada y que seala la estrecha relacin con la escuela platnica, diremos que en Queronea eran festi vos los das en que nacieron Scrates y Platn. Su gran vocacin pedaggica y su inclinacin a las relaciones amistosas encuentran un mbito para reali zarse en este crculo. Plutarco, que tambin en sus es critos se nos muestra como un buen padre y como un amante esposo, fue, sobre todo, un maestro y un amigo de sus discpulos y condiscpulos. Para unos y otros, griegos y romanos, escribi y dedic la m ayor parte de sus obras. Precisamente en los siete tratados que reco ge este volumen se nos revela el escritor de Queronea en estos dos aspectos que ya antes resaltbamos como los ms destacados de su larga vida: la educacin y la amistad. Precisamente es gracias a sus obras, muchas de ellas, sin duda alguna, escritas con fines esotricos y discuti das y comentadas en su propia escuela, por lo que po demos asegurar que en sta se enseaban y trataban en prim er lugar los problemas de la filosofa. Entre s tos, los relacionados con la tica ocupaban un puesto muy destacado y de prim er orden; Plutarco fue ante to

IN T R O D U C C I N

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do un m oralizador. Cuestiones en torno a la fsica, ma temtica, geometra, msica, astronoma, poesa y los temas de las escuelas filosficas, como las de Epicuro y la Estoa, concurrentes con la Academia, complemen taran, junto a los problemas religiosos, las enseanzas bsicas impartidas por la nueva Academia de Queronea. Todo ello enmarcado en un nico fin: la bsqueda cons tante por dirigir al hombre hacia la virtud (aret), me diante la lucha y control de las pasiones (pth). Siguiendo la tradicin platnica y de la Academia ateniense, los estudios de retrica ocuparan un lugar muy secundario en el cuadro general de este crculo de form acin principalmente filosfica.

IV.

Plutarco, terico de la educacin

Su actividad educativa le sirvi a Plutarco para tra zar unas lneas, quiz un tanto utpicas, como l mismo reconoce, sobre la educacin, uno de los aspectos ms importantes en la vida del hombre. La tradicin griega en torno a la paidea, a la form a cin integral del hombre, es un hecho que, en diversos estudios y pocas, ha sido recogida sin interrupcin por los distintos escritores y pensadores griegos, y en esta corriente pedaggica, que alcanza su culminacin en las doctrinas de Platn, se inserta Plutarco. N o obstante, ser necesario destacar ya desde ahora, y para m ejor comprender el pensamiento de nuestro autor, que, co mo en los campos poltico, social y religioso, tambin en el pedaggico deberemos tener en cuent