Persico, Eduardo-Lunfardo en El Tango y La Poetica Popular

Embed Size (px)

Text of Persico, Eduardo-Lunfardo en El Tango y La Poetica Popular

Del Lunfardo literario y en letras del tango

11

Bajado de www.elortiba.orgLUNFARDO EN EL TANGO Y LA POTICA POPULAREnsayo, Glosario de Voces, Poemas.

Eduardo Prsico.

PROYECTO EDITORIAL.

Prsico, Eduardo.

Lunfardo en el Tango y la potica popular:glosario, ensayo de voces y poemas. 1.edicin. Buenos Aires, Proyecto Editorial 2004.

160 p., 22x15 cm.

ISBN 987-1130-33-3

1- jerga-Buenos Aires (prov.) I.Ttulo

CDD417.2

Diseo de Tapa, Roger Lucas.

Correccin: Mariana Casajs.

Coordinacin: Salter Di Bono

C.proyecto Editorial, 2004.

Ayacucho 786, Florida. CP.1602 ADD. Prov.Buenos Aires.

TE. 47864456.

proyectoeditorial@ciudad.com.arHecho el depsito que dispone ley 11.723.

Impreso en Argentina.

Copy, Eduardo Prsico

Derecho de autor N*258435.

17 de junio de 2003.

_________________________________________________________________________

CONTRATAPA: El habla cotidiana suele cambiar por el imperio abusivo de alguna moda, aunque la mayora de las veces son invenciones urdidas ante la necesidad de ampliar la comunicacin. Y el lunfardo de los argentinos, que segn Eduardo Prsico es junto al tango los dos perfiles ms relevantes de nuestra identidad, no los nicos pero s los ms visibles, es un fenmeno jergal irrepetible en otros grupos sociales, en cuanto este duende coloquial y divertido mantenga intacto su carcter de cdigo entre dos para que no se entere un tercero.

Esta sucinta definicin del lunfardo resume, quiz, polmicas sin resolucin sobre qu significa parecernos y ser idnticos los argentinos. Nadie desconocera hoy el sentido de apoliyar, mina o buln, voces ya recuperadas en el primer diccionario lunfardo, publicado en 1894, y aunque en su origen esa jerga fuera privativa de la gente de mal vivir, previamente al glosario de unas mil voces lunfardas Prsico nos explica como esa calificacin apresurada obedeci a que los primeros interesados en la materia eran vinculados al quehacer policial y carcelario. Y tambin nos ilustra que la difusin y permanencia del lunfardo en el habla de los argentinos es un fenmeno ligado ms a la literatura que a la delincuencia. De modo diferente a cuanto aconteci con otras jergas dialectales, las voces de la lunfarda se instalaron en toda la sociedad por persistencia de las letras de los tangos, en su mayora, y la poesa popular editada durante un siglo, donde hubo autores renombrados y muchos desconocidos; algunos recuperados aqu. Adems, el procedimiento para difundir estos recursos de comunicacin, el conocimiento de los mismos y el tratamiento ameno que Eduado Prsico, - narrador y poeta, segn Borges un reo que escribe para intelecutuales- le otorg a un tema habitualmente rido, nos asegura un trabajo didctico y de utilidad nada frecuente. Simplemente, un llibro brillante.

Jos A. Martnez Surez.

Cineasta. Ex Presidente de la Academia Portea del Lunfardo.

_______________________________________________________________________________

LUNFARDO

EN EL TANGO Y LA POTICA POPULAR.

Ensayo.

Glosario de Voces.

EDUARDO PRSICODerecho de Autor: N*258435. 17 de junio del 2003Copy: Eduardo Prsico. (edupers@speedy.com.ar)Copy- Proyecto Editorial.

Ciudad Universitaria de Bs.Aires, Pabelln III. Argentina.

Queda hecho el depsito que marca la ley 11723.

Impreso en Argentina.

ISBN N: 987-1130-33-3.

OPININ PREVIA.

Al comienzo habrn sido dos hombres en una calle del suburbio. O la necesidad de pasar un secreto y guardarlo de modo que el otro no pueda entenderlo. O una frase mal dicha, pero oda y despus cambiada. O el deseo de nombrar algo con otro nombre porque la palabra que lo nombraba no serva o no alcanzaba.

Los orgenes y las razones pueden haber sido stos o muchos otros. Lo ms seguro es que hayan sido varios y que despus las palabras y las expresiones se confundieran; que despus formaran ese lenguaje marginal que no figuraba en los libros pero s en las palabras de todos los das. Con el paso del tiempo los eruditos las aceptaran y seran moneda corriente en el comercio lingstico de nuestra tierra. Despus de todo, el lenguaje est en la calle y no en las pginas de los diccionarios y las enciclopedias.

Eduardo Prsico lo define como una conversacin entre dos sin que se entere un tercero. Esta definicin es terrible porque agrega al hecho lingstico un juego de escondidas y dobles significados, de escabullir y mostrar la cara de otra moneda para que el que la compre se lleve la equivocada.

De esto sabe, y mucho, el autor de este libro ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en esos principios: decir lo que no digo, falsificar, confundir, engaar al lector para llevarlo por otro camino, y al mismo tiempo dejar testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos. En ltima instancia, de ser nosotros mismos, porque ms all de las disenciones y los apremios, el lunfardo es todo eso: pasin por las mscaras, devocin por las palabras heredadas y despus modificadas o deformadas; ejercicio de transgresin basada en una profunda exaltacin del individuo, su derecho a decir que no y poner mala cara. Si a esto se agrega la frecuentacin de los textos de Jorge Luis Borges y de la figura de Borges, a quien Prsico le dedic un cuento ambiguo y delicioso, (Laberinto de Gardel y el Inglesito) se explica en parte porqu escribi este diccionario.

Las otra razones tienen que ver con la fascinacin por el tango y al final de su prlogo remeda el chanchn de nuestra msica ciudadana. La experiencia es muy simple: basta con pedirle a cualquiera que haga la onomatopeya musical del 2 por 4 y repetir el mismo chanchn. Signo valioso en una poca en que al tango lo deforma la gente que viene de otra msica, o que quiere modernizar a Mozart o a Bach, hacerla fcil como dira un entusiasta del lunfardo, olvidando que entre otras virtudes, ellos tomaron la precaucin de que su mscia fuera inmortal. Y cualquiera que se acerc alguna vez al lunfardo sabe muy bien que esa msica, el tango, y aquel lenguaje fueron siempre juntos como una pareja que mueve airosamente las tabas del mismo tiempo.

Eduardo Prsico recuerda una ancdota de Nicols Olivari, que tambin se le atribuye a Roberto Arlt: de que crecieron en un suburbio fabril y no tuvieron tiempo de aprender el lunfardo. La respuesta es sutil, ingeniosa y no exenta de justificaciones. El problema consiste en que el lunfardo no es slo una forma de decir y de nombrar la realidad para que slo los iniciados la reconozcan, no slo es un lenguaje marginal, secreto y grosero unido a lugares y conductas de mala fama, sino tambin una forma de vida. A estas razones se debe su permanencia en el tiempo, su empecinamiento en meterse en la vida de todos los das. En este terreno son, somos, muchos los iniciados. Antes provenan del malevaje, del mundo marginal, la vida rea y prostibularia que se resista a ser absorbida. Ahora est en todos como la sangre y los huesos, o en esa forma de amar, tener y sentir que poseemos sin saber de donde viene porque se apoderaron de nosotros desde siempre.

La razn puede ser tambin el absurdo de querer hacer un pas y una ciudad que se parezca, y no se parezca, a ese pas sobre una pampa sin lmites que parece no tener orillas. De este afn de exiliados y nostlgicos de otras tierras que quisieron que sta fuera la suya. De su esfuerzo por recordar una patria que haban perdido y que con el paso del tiempo ya no era la misma. De la rebelda para nos ser devorados por los hombres que se dicen mejores y ms cultos...

Calle, suburbio, marginalidad son algunos de estos rostros. La tentacin de un lenguaje secreto de hacer que el tercero no entienda porque el asunto es entre nosotros dos. El deseo de ser quienes somos en la forma de nombrar las cosas de todos los das. De todo ello est hecho el lenguaje que Eduardo Prsico recoge en estas pginas. Las palabras de su prlogo minucioso y certero no esconden los aciertos de quien es uno de los hombres del lunfardo, que siente que ese lenguaje nos hizo as y que sera tan imposible como insoportable cambiar. Basta con leer sus Crnicas del Abandonado, El Infierno de Rosell o Nadie muere de amor en Disneylandia para darse cuenta de la autenticidad de estas pginas.

Doctor Jos Andrs Rivas. (UBA)

Acadmico Correspondiente de la

Academia Argentina de Letras.

Cuando rajs los tamangos, buscando ese mango

que te haga morfar... E.S.Discpolo.

,

Tirar el carro es peor que andar de cao Eso es

de maricn, de mala gente. Chorro Viejo.

Y si vieras la catrera como se pone cabrera cuando no nos ve a los dos. Pascual Contursi

Aproximacin al Lunfardo y su Literatura.LENGUAJE DE PERSONA A PERSONA.

El lenguaje articulado se fue desarrollando en el hombre segn se viera obligado en aproximar ideas con sus semejantes. Eso que comenzara con onomatopeyas imitativas de la naturaleza, constituyeron el sustrato del lenguaje; y mucho ms ac en el tiempo, cuando por el aos 1492 llegaron los navegantes descubridores de Amrica para la cultura europea, los que habitaban estas playas no difundieron la noticia con movimientos corporales o seales de humo: lo expresaron con sus palabras que consolidadas por la reiteracin, transmitan ideas y conceptos. Tal vez primarios, pero de choza a choza y de un margen al otro de los ros, los naturales de por aqu nombraron la aparicin de los navos extraos usando algn mecanismo de lenguaje apropiado para reducir cualquier pensamiento a su manera ms sencilla. Luego, la adopcin del castellano por nuestras latitudes pertenece a una constante histrica, en cuanto quien sostiene el podero tcnico y econmico siempre asume imponer su p