Paul Celan - El Meridiano

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    13-Jun-2015

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<p>El meridiano1 Discurso a propsito de la concesin del premio Georg Bchner Darmstadt, 22 de octubre de 19602. Seoras y seores: El arte es, ustedes lo recuerdan3, un ser marionetesco, ymbico-pentpodo, y esta propiedad est refrendada tambin mitolgicamente por la alusin a Pigmalin y su creatura falto de hijos. Bajo tal especie, constituye el objeto de una conversacin, que tiene lugar en un cuarto, no, pues, en la Conserjera, una conversacin que, esto lo suponemos, podra ser proseguida sin fin si nada interviniese. Pero algo interviene. El arte viene otra vez. Viene otra vez en otro poema de Georg Bchner, en el "Woyzeck", entre otras annimas gentes y si se me permite llevar por esta senda una expresin de Moritz Heimann4 acuada a propsito de "La muerte de Dantn" bajo una todava "ms lvida luz de tormenta". El mismo arte vuelve, tambin en este tiempo enteramente otro, a aparecer abiertamente, presentado por un pregonero de feria, ya no referible, como durante aquella conversacin, a la "ardiente", "bullente" y "radiante" creacin, sino al lado de la creatura y de la "nada" que "lleva puesta" esa creatura, el arte aparece esta vez en figura simiesca, pero es el mismo, al punto lo hemos reconocido por su "casaca y sus calzas".5 Y viene tambin el arte con un tercer poema de Bchner a nosotros, con "Leoncio y Lena", aqu ya no se puede reconocer tiempo ni iluminacin, pues estamos "en fuga hacia el Paraso", "todos los relojes y calendarios" deben ser prontamente "destrozados", o bien "prohibidos", pero poco antes son exhibidas "dos personas de ambos sexos", "dos autmatas famosos en todo el mundo han llegado", y un hombre, que a propsito de s mismo proclama que l es "acaso el tercero y ms notable de ambos", nos insta, "en tono estridente", a admirar lo que tenemos ante los ojos: "Nada ms que arte y mecanismo, nada ms que cubierta de cartn y relojera!"6 El arte aparece aqu con mayor cortejo que hasta ahora, pero, y salta a la vista, est entre sus similares, es el mismo arte: el arte que ya conocemos. Valerio, se es slo otro nombre para el pregonero.7 El arte, seoras y seores, es tambin, con todo lo que le pertenece y lo que habr de aadrsele, un problema, y uno, como se ve, susceptible de transformacin, de vida tenaz y prolongada, es decir, eterna. Un problema que permite a un mortal, Camille, y a uno que slo puede ser comprendido a partir de su muerte, Dantn, hilvanar palabras y palabras unas tras otras. Del arte se puede hablar con fcil abundancia.</p> <p>Pero, cuando se habla del arte, nunca falta alguien que est presente y... en verdad no escucha. De manera ms exacta: alguien que escucha y aguza el odo y observa... y luego no sabe de qu se hablaba. Pero que escucha al que habla, que lo "ve hablar", que ha percibido habla y figura, y tambin, a la vez quin podra, aqu, en el dominio de este poema, ponerlo en duda?, y tambin, a la vez, aliento, es decir, direccin y destino. Esa es, ustedes lo saben desde hace rato, pues ella, que tantas veces es citada y no por azar, viene a ustedes con cada nuevo ao sa es Lucile.8 Lo que ha intervenido durante la conversacin se abre paso sin miramientos, llega con nosotros a la Plaza de la Revolucin, "arriban las carretas y se detienen". Los pasajeros estn all, en nmero total, Dantn, Camille, los otros. Todos ellos, aqu tambin, tienen palabras, palabras ricas en arte, que profieren persuasivamente, Bchner slo necesita aqu citar de vez en vez, se habla del ir-juntos-a-la-muerte, Fabre hasta quisiera morir "doblemente", cada uno est a la altura, slo un par de voces, "algunas" annimas "voces", encuentran que todo esto "ya sucedi una vez y es aburrido". Y aqu, donde todo toca a su fin, en los largos instantes en que Camille no, l no, no l mismo, sino uno que ha llegado en la carreta, en que este Camille muere teatralmente casi querra uno decir: ymbicamente una muerte que slo dos escenas despus, por una palabra ajena a l y que le es tan prxima, podemos sentir como la suya, cuando alrededor de Camille el pathos y la sentenciosidad afirman el triunfo del "mueco" y los "hilos", all est Lucile, la ciega para el arte, la misma Lucile para quien el lenguaje tiene algo personal y perceptible, una vez ms, con su repentino "Viva el Rey!"9 Despus de todas las palabras habladas en la tribuna (es el cadalso) qu palabra! Es la contra-palabra, es la palabra que rompe el "hilo", la palabra que ya no se inclina ante los "mirones y los caballitos de gala de la historia"10, es un acto de libertad. Es un paso. Por cierto, se lo escucha y puede que esto no sea ninguna casualidad, en vista de lo que ahora, hoy, por tanto, oso decir sobre ello, se lo escucha, de buenas a primeras, como una convicta adhesin al ancien rgime. Pero aqu no se honra permtanle ustedes destacar esto expresamente a uno que creci tambin con los escritos de Piotr Kropotkin y Gustav Landauer11, aqu no se rinde homenaje a ninguna monarqua y a ningn ayer que merezca ser conservado. Se rinde homenaje aqu a la majestad de lo absurdo que da testimonio de la presencia de lo humano. Esto, seoras y seores, no tiene ningn nombre fijo de una vez por todas, pero creo que es... la poesa. "ah, el arte!" Me qued suspendido, ya lo ven ustedes, de esta frase de Camille. Se puede, estoy enteramente consciente de ello, leer esta frase de una manera u otra, se le puede poner diversos acentos: el agudo de hoy, el grave de lo histrico tambin de lo histrico-literario, el circunflejo signo extensivo de lo eterno. Pongo no me queda otra eleccin, pongo el agudo.</p> <p>El arte "ah, el arte": ste posee, junto a su capacidad de transformacin, tambin el don de la ubicuidad: tambin se lo puede volver a encontrar en el "Lenz"12, tambin aqu me permito enfatizarlo, tal como en la "Muerte de Dantn", a manera de episodio. "En la sobremesa Lenz estaba otra vez de buen humor: se habl de literatura, se hallaba en su dominio..." "...El sentimiento de que todo lo creado posee vida est por encima de esas dos cosas, y es el nico criterio en asuntos de arte..."13 Aqu he solamente entresacado dos frases, mi mala conciencia con respecto al acento grave me prohbe no llamar la atencin de ustedes sobre esto enseguida, este pasaje tiene, ms que todos los otros, relevancia histrico-literaria, se lo debe saber leer en conjunto con la ya citada conversacin en la "Muerte de Dantn", aqu la concepcin esttica de Bchner encuentra su expresin, desde aqu se llega, abandonando el fragmento sobre Lenz de Bchner, a Reinhold Lenz. el autor de las "Observaciones sobre el teatro", y ms all de ste, es decir, del Lenz histrico, aun ms lejos, atrs, al literariamente tan prdigo Elargissez l'Art de Mercier, este pasaje abre perspectivas, aqu est el naturalismo, aqu est anticipado Gerhart Hauptmann, aqu tambin han de buscarse y hallarse las races sociales y polticas de la poesa de Bchner.14 Seoras y seores, el que yo no deje sin mencin aquello, tranquiliza, en verdad, aunque slo pasajeramente, mi conciencia, pero tambin les muestra a ustedes, y con esto intranquiliza mi conciencia de nuevo, les muestra a ustedes que no llego a desembarazarme de algo que parece estar estrechamente relacionado con el arte. Lo busco tambin aqu, en el "Lenz", me permito llamarles la atencin al respecto. Lenz, o sea, Bchner, tiene, "ah, el arte", palabras muy despreciativas para el "idealismo" y sus "muecos de madera". Les contrapone, y aqu siguen las inolvidables lneas sobre la "vida de lo nfimo", las "palpitaciones", las "insinuaciones", la "mmica sutilsima, apenas perceptible",15 les contrapone lo natural y creatrico. Y esta concepcin del arte la ilustra l de la mano de una experiencia: "Cuando ayer ascend, bordeando el valle, vi sentadas sobre una piedra a dos muchachas: una se enlazaba el cabello, la otra la ayudaba; y caa la dorada cabellera, y un rostro grave y plido, y sin embargo tan joven, y el vestido negro, y la otra afanada tan meticulosamente. Los cuadros ms bellos, ms ntimos de la vieja escuela alemana apenas pueden dar un atisbo de todo eso. Uno quisiera ser a veces una cabeza de Medusa, para poder convertir en piedra a un grupo as, y llamar a las gentes."16 Seoras y seores, atiendan ustedes, por favor: "Uno quisiera ser una cabeza de Medusa", para... aferrar lo natural como lo natural por medio del arte! Uno quisiera no significa aqu, por cierto: yo quisiera. Este es un salirse de lo humano, un aventurarse fuera en un dominio vuelto hacia lo humano, y extraador el mismo en que la figura simiesca, los autmatas y, por lo tanto. ...ay, tambin el arte, parecen estar en casa.</p> <p>No habla as el Lenz histrico, as habla el Lenz de Bchner, aqu hemos escuchado la voz de Bchner: el arte preserva para l, tambin aqu, algo extraador. Seoras y seores, he puesto el acento agudo: lo mismo que a m no quiero ocultarles a ustedes que he tenido, con esta pregunta por el arte y por la poesa una pregunta entre otras preguntas. que con esta pregunta he tenido que ir a Bchner por propia iniciativa, aunque no a pleno arbitrio, para buscar la suya. Pero ya ven ustedes: el "tono estridente" de Valerio, cada vez que hace su aparicin el arte, no se ha de pasar por alto. Estas son, y ciertamente la voz de Bchner me impulsa a esta conjetura, antiguas y antiqusimas extraezas. Que hoy me detenga en esto con semejante obstinacin est quizs en el aire en el aire que tenemos que respirar. No hay acaso as tengo que preguntar ahora, no hay en Georg Bchner, en el poeta de la creatura, un cuestionamiento, quiz slo a medias audible, a medias consciente, pero no por ello menos radical o, por eso mismo, precisamente, radical en el sentido ms propio, un cuestionamiento del arte, desde esta direccin? Un cuestionamiento al cual tiene que volver toda poesa de hoy, si quiere seguir preguntando? En otras palabras, las cuales se saltan algunas cosas: hemos de partir, como acontece hoy en muchas partes, del arte como de algo dado y que tiene que presuponerse acondicionadamente, debemos, para expresarlo con toda concrecin, pensar digamos hasta las ltimas consecuencias a Mallarm, ante todo? Me he anticipado, me he adelantado no lo suficiente, lo s, vuelvo al "Lenz" de Bchner, al episdico dilogo, pues, que se mantuvo "de sobremesa" y en el cual Lenz "estuvo de buen humor". Lenz ha hablado largamente, "ya sonriente, ya serio". Y ahora, despus que el dilogo ha terminado, se dice de l, y, por tanto, de aqul que se ocupa de las cuestiones del arte, pero al mismo tiempo, tambin, del artista Lenz: "Se haba olvidado completamente de s mismo." Pienso en Lucile, al leer esto: leo: l, l mismo.17 Quien tiene el arte en la mira y en la mente, se estoy aqu en la narracin sobre Lenz, se est olvidado de s. El arte procura lejana del Yo. El arte exige aqu, en una determinada direccin, una determinada distancia, un determinado camino. Y la poesa? La poesa, que tiene que andar, con todo, el camino del arte? Entonces aqu estara dado efectivamente el camino hacia la cabeza de Medusa y hacia el autmata! No busco ahora una salida, slo sigo preguntando, en la misma direccin, y, as lo creo, tambin en la direccin dada por el fragmento sobre Lenz. Quizs slo pregunto, quizs camina la poesa, como el arte, con un Yo olvidado de s, hacia eso extraador y ajeno, y se pone pero dnde?, pero en qu lugar?, pero con qu?, pero cmo qu? otra vez en libertad? Entonces sera el arte el camino que la poesa tendra que recorrer ni menos, ni ms.</p> <p>Lo s, hay otros caminos, ms cortos. Pero tambin la poesa se nos adelanta a veces. La posie, elle aussi, brle nos tapes.18 Dejo al olvidado de s, al que se ocupa del arte, al artista. En Lucile cre encontrarme con la poesa, y Lucile percibe el habla como figura y direccin y aliento: busco, tambin aqu, en este poema de Bchner, lo mismo, busco a Lenz mismo, lo busco como persona, busco su figura: por mor del lugar de la poesa, por mor de la liberacin, por mor del paso. El Lenz de Bchner, seoras y seores, qued como fragmento. Debemos indagar al Lenz histrico para enterarnos de la direccin que tuvo esta existencia? "Su existencia era para l una carga necesaria. As iba viviendo..." Aqu se interrumpe la narracin.19 Pero la poesa intenta, como Lucile, ver la figura en su direccin, la poesa se adelanta. Sabemos hacia dnde va viviendo, cmo va viviendo hacia all. "La muerte", se lee en una obra aparecida en 1909 sobre Jakob Michael Reinhold Lenz viene de la pluma de un docente moscovita, de nombre M. N. Rosanov, "la muerte como redentora no se hizo esperar largamente. En la noche del 23 al 24 de mayo de 1792 fue encontrado Lenz, exnime, en una de las calles de Mosc. Fue sepultado a costas de un noble. Su ltima morada permaneci desconocida." As haba ido viviendo hacia all. El: el verdadero, el Lenz de Bchner, la figura bchneriana, la persona, que pudimos percibir en la primera pgina de la narracin, el que "anduvo el 20 de enero por la montaa",20 l no el artista ni el que se ocupaba con cuestiones del arte, l como un Yo. Encontramos tal vez ahora el lugar en que estaba lo ajeno, el lugar en que la persona pudo liberarse, como un Yo enajenado? Encontramos un lugar semejante, un semejante paso? "...slo se le haca incmodo a veces no poder andar de cabeza." Este es l, Lenz. Este es, creo yo, l y su paso, l y su "Viva el rey".21 ...slo se le haca incmodo a veces no poder andar de cabeza." Quien anda de cabeza, seoras y seores, quien anda de cabeza tiene e1 cielo como abismo bajo s. Seoras y seores, hoy es cosa de todos los das reprocharle a la poesa su oscuridad. Permtanme ustedes, en este sitio y sin rodeos pero es que no hay algo aqu que se ha abierto abruptamente?, permtanme ustedes citar aqu una sentencia de Pascal, una sentencia que he ledo hace algn tiempo en Len Chestov: "Ne nous reprochez pas le manque de clart puisque nous</p> <p>en faisons profession!"22 Esto es, creo yo, si no la oscuridad congnita, en todo caso la que le sobreviene a la poesa, por mor de un encuentro, desde una lejana o ajenidad acaso proyectada por ella misma.</p> <p>Pero tal vez hay, y en una misma y nica direccin, dos clases de ajenidad una al lado de la otra, estrechamente. Lenz es decir, Bchner anduvo aqu un paso ms que Lucile. Su "Viva el Rey" ya no es una palabra, es un enmudecimiento terrible, le corta a l y tambin a nosotros el aliento y la palabra. Poesa: eso puede significar un cambio de aliento. 23 Quin sabe, quiz la poesa recorre el camino tambin el camino del arte por mor de un cambio de aliento semejante? Quiz logre ella, puesto que lo ajeno, es decir, el abismo y la cabeza de Medusa, el abismo y los autmatas, parecen estar, s, en una direccin, quiz logre ella aqu discernir entre ajeno y ajeno, tal vez aqu precisamente se atrofie la cabeza de Medusa, tal vez aqu precisamente fracasen los autmatas por este nico breve instante? Tal vez aqu, con el yo con el yo enajenado, liberado aqu y de esta manera, tal vez aqu se libere tambin un Otro? Quizs el poema a partir de all es l mismo... y puede, entonces, de este modo carente de arte, libre de arte, andar sus otros caminos, y, entonces, tambin los caminos del arte andarlos una...</p>