Oscar Conde Diccionario etimológico del lunfardo

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    30-Dec-2016

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  • Oscar Conde

    Diccionarioetimolgico del lunfardo

    TAURUS

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  • A mis padresin memoriam

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  • La primera versin del presente trabajo ha sido llevada a cabo entre mayo de 1990 y mayo de 1991 con una Ayuda a la Investigacin

    otorgada, por concurso internacional, conjuntamente por la Agencia Espaola de Cooperacin Internacional (a travs del Instituto de

    Cooperacin Iberoamericana) y la Comisin Nacional Quinto Centenario del gobierno de Espaa.

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  • Lo que muchos llaman lunfardo es brillo de la imagen popular, es unanueva forma de la metfora, es el lenguaje propio de la cancin.

    ENRIQUE SANTOS DISCPOLO

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    Prlogo

    El presente diccionario ha nacido de la necesidad. Como todos, sin duda. Ycomo todos ha adquirido el vicio de lo caprichoso y lo arbitrario: es parcial. Perocuando hablo de una necesidad, me refiero primordialmente a la propia. Una ne-cesidad que se volvi urgencia hace ya ms de una dcada, cuando empec a inte-resarme por la literatura popular argentina en especial, por las poticas del tangoy del, quiz mal llamado, rock nacional. En el primer caso me top con el lunfar-do; en el segundo, con un lxico nuevo (neolunfardo?), que en gran medida yomismo conoca y utilizaba, y que rpidamente iba ocupando un lugar en el hablacoloquial del Ro de la Plata. Fue entonces cuando se me hizo evidente la falta deun lexicn actualizado y amplio de nuestra habla popular, que adems pudiera res-ponder a las inquietudes etimolgicas de sus lectores.

    Comprob en ese momento que existan ya algunas decenas de diccionariosdel lunfardo, pero que, salvo contadsimas excepciones, resultaban verdaderamen-te deficientes. O bien son reducidos, sin aspirar a ofrecer un panorama completo, obien son innecesariamente voluminosos, plagados de palabras del espaol corrien-te. En algunos casos, como reflejo de los prejuicios culturales y sociales de sus pro-pios autores, presentan un lxico estratificado en inamovibles niveles de lengua (fa-miliar, popular, delictivo, grosero, etc.), que resultan casi siempre sumamente dis-cutibles y hasta precarios.1 En muchos otros, encontr una indisimulable falta decoherencia en la notacin, cuando no errores flagrantes.

    Esta comprobacin emprica fue la que me impuls a proyectar la prepara-cin de un Diccionario etimolgico del lunfardo, inexistente hasta hoy, a pesar delos esfuerzos de unos pocos lexicgrafos por incluir etimologas en algunos de losartculos o lemas de sus diccionarios. No obstante, es menester aclarar que, si bien

    1 Baste mencionar aqu como ejemplo la palabra forro, que en muy poco tiempo, gracias a la televisin (y, ms pun-

    tualmente, al actor Antonio Gasalla), pas de ser un trmino vulgar a integrar la categora del lenguaje general.

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    el fin ltimo de este trabajo ha estado en la bsqueda y determinacin del origende los trminos lunfardos, el resultado de la investigacin es decir, el diccionarioterminado incluye las acepciones de las palabras, ya que tambin en este punto,creo, se pudo realizar un valioso aporte, al ampliar la tarea de mis predecesores. Lapremisa que me gui fue entonces la de ofrecer una obra de fcil acceso para el p-blico en general, pero sin que dejara de tener el rigor cientfico que cualquier espe-cialista podra requerir.

    As pues, partiendo de una minuciosa ignorancia pero tambin de un afnde sistematizacin crtica y coherente, me he propuesto, al encarar esta tarea, unaserie de objetivos que espero hoy se cumplan de manera adecuada. Ellos son:

    1) actualizar el lxico lunfardo en dos sentidos: con nuevas acepciones de pa-labras ya conocidas y con trminos sin registro lexicogrfico hasta la fechani en diccionarios de lunfardo ni en vocabularios de voces familiares, vul-gares o delictivas de la regin del Ro de la Plata, la mayor parte de ellosaparecida en las ltimas dos dcadas;

    2) reunir, y en muchos casos reordenar, un corpus extenso, pero a la vez des-pojado de los llamados seudolunfardismos;

    3) contener los ms importantes descubrimientos en materia lexicogrfica yetimolgica hasta el presente en el campo del lunfardo; y

    4) ofrecer la mayor cantidad posible de etimologas, lo que sin duda ha cons-tituido el objetivo principal.

    Creo necesario, antes de hacer toda otra precisin, definir los alcances deltrmino lunfardo, inexplicablemente tan difusos todava para algunos estudiososy para el comn de la gente a causa del vigente prejuicio del origen y naturalezadelictivos de este argot (como es sabido, lunfardo en su origen significa la-drn). Hace aos que se considera superada aquella miope definicin de Bor-ges acerca de l: es un vocabulario gremial como tantos otros, es la tecnologa dela furca y de la ganza.2 Ya ha sido largamente demostrado que las opinionesde los primeros compiladores del lxico lunfardo (Benigno Lugones, Luis M.Drago, Antonio Dellepiane), ubicados a fines del siglo XIX, eran si no incorrec-tas, al menos parciales, cuando destacaron su naturaleza delictiva, como resulta-do seguramente de una deformacin profesional, por ser los tres criminalistas opolicas. Por otra parte aun concediendo el beneficio de la duda, resulta hoyevidente que la cuestin debe ser encarada con un criterio diacrnico, puesto

    2 J. L. Borges (1952). El idioma de los argentinos. En J. L. Borges-J. E. Clemente, El lenguaje de Buenos Aires, Buenos

    Aires: Emec, p. 19. Las mismas palabras se incluan ya en Invectiva contra el arrabalero, artculo incluido en la

    primera edicin de El tamao de mi esperanza (1926), Buenos Aires: Proa.

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  • Prlogo

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    que la gnesis de un argot no puede ni debe ser el nico criterio para juzgarlo,con omisin de su posterior desarrollo.3

    Es as que llamo sin ms lunfardo a la expresin del habla coloquial riopla-tense, es decir que se trata de un conjunto de vocablos y expresiones no consi-derados en el terreno acadmico, i. e. no registrados en los diccionarios del es-paol corriente, que desde ya no constituyen de por s una lengua o idioma, puessu flexin y su sintaxis se corresponden con las del espaol. Como seal JosGobello, la mayor autoridad en el tema, hace casi cuatro dcadas: ya no llama-mos lunfardo al lenguaje frustradamente esotrico de los delincuentes sino alque habla el porteo cuando comienza a entrar en confianza.4

    Sin embargo, con los aos, esta definicin de lunfardo le pareci a Gobellodemasiado imprecisa, y ensay otra, ms amplia y descriptiva, que transcribo acontinuacin:

    repertorio lxico, que ha pasado al habla coloquial de Buenos Aires y otras ciudades

    argentinas y uruguayas, formado con vocablos dialectales o jergales llevados por la in-

    migracin, de los que unos fueron difundidos por el teatro, el tango y la literatura po-

    pular, en tanto que otros permanecieron en los hogares de los inmigrantes, y a los que

    deben agregarse voces aborgenes y portuguesas que se encontraban ya en el habla co-

    loquial de Buenos Aires y su campaa, algunos trminos argticos llevados por el

    proxenetismo francs; los del espaol popular y del cal llevados por el gnero chico

    espaol, y los de creacin local.5

    Esta nueva definicin pone el acento en el hecho de que el lunfardo es bsica-mente un repertorio de trminos inmigrados en especial, originarios de las distin-tas lenguas de las pennsulas itlica e ibrica, lo cual lo diferencia de otras hablaspopulares del mundo, como el cant ingls, el gergo italiano, la giria brasilea, elslang norteamericano, el argot francs, el Rotwelsch alemn o el cal espaol. Todosellos son repertorios lxicos creados por el pueblo al margen de la lengua general,pero que bsicamente se componen de trminos que pertenecen a esa misma len-gua. He aqu lo que hara del lunfardo un fenmeno lingstico nico. Con todo, sise hace hincapi solamente en esta caracterstica, se corre el riesgo de pensar que ellunfardo es cosa del pasado y que, una vez extinguido casi por completo el flujo in-migratorio a nuestro pas, debi cerrarle sus puertas a todo vocablo surgido con

    3 M. Teruggi (1974), Panorama del lunfardo, Buenos Aires: Ediciones Cabargn, p. 11.

    4 J. Gobello (1959), Nota bene a J. Gobello-L. Payet, Breve diccionario lunfardo, Buenos Aires: Pea Lillo.

    5 J. Gobello (1989), El lunfardo, Buenos Aires: Academia Portea del Lunfardo, pp. 15-16.

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    posterioridad el cual, forzosamente, pasara a ser estigmatizado con la bastardacondicin de poslunfardismo.

    Claramente, esto no es as. En efecto, el lunfardo se conform en su origencon trminos trados por la inmigracin, pero en modo alguno es un vocabula-rio cerrado, despus del cual, en orden cronolgico, surgi otro. El lunfardo esuno solo, y ese espejismo del neolunfardo mencionado antes y que yo mismopadec es exactamente eso: un espejismo, una separacin arbitraria que no ha-ce ms que complicar las cosas y duplicar el problema. Simplemente aquel vie-jo lunfardo en las dcadas sucesivas se vio ampliado con generosidad por me-dio de palabras provenientes de diversos mbitos, casi todas ellas de creacin lo-cal, y sobre la base de la lengua espaola.6 El lenguaje del ftbol y el del turf, lasjergas de diferentes oficios o profesiones, los ambientes de la droga, el terroris-mo y la represin, el mundillo del rock y de las tribus urbanas, la jerga del psi-coanlisis, la del boxeo, la del automovilismo, la radio y la televisin, todos elloshan aportado al lunfardo, en mayor o menor medida, una cantidad innumera-ble de vocablos, extendidos ya a todo el espectro social de buena parte del pas.Incluso, en los ltimos tiempos, la televisin por cable se ha constituido en pro-pagadora de muchos de estos trminos.

    Esta difusin del repertorio lunfardo fuera del mbito de la ciudad de BuenosAires y sus alrededores fue entrevista y, si se quiere, prevista por Juan Piaggio ensu artculo Cal porteo, publicado en 1887, donde se refiere a las voces lunfardascomo argentinismos del bajo pueblo. El propio Teruggi califica de indetectablela diferencia entre lunfardismo y argentinismo. Personalmente, no tengo ningunaduda de que todo lunfardismo es un argentinismo, pero de ninguna manera podraaceptarse la viceversa. En cada provincia argentina se utilizan en la vida de todos losdas trminos de creacin local, en muchos casos deudores de sustratos lingsticosaborgenes, que indudablemente son argentinismos, pero no lunfardismos. Ahorabien, cmo es posible entonces que trminos de origen quichua o guaran seanconsiderados lunfardos? La respuesta es sencilla: porque esas palabras, al igual quetantos italianismos, lusitanismos, galicismos, etc., tambin son inmigradas, y llega-ron a Buenos Aires a travs de alguna de las tantas migraciones internas que cono-ci nuestro pas.

    Lo que s es justo reconocer es que muchas veces no resulta sencillo, frente aun vocablo cualquiera, precisar la diferencia entre argentinismo y lunfardismo.

    6 En su ltima definicin hasta donde s, al menos, el maestro Gobello ha vuelto sobre sus pasos al proponer con

    sinttica claridad: vocabulario compuesto por voces de diverso origen que el hablante de Buenos Aires emplea en

    oposicin al habla general.

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  • Prlogo

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    He prestado en esta tarea especial atencin a dos aspectos. En primer lugar, ala investigacin etimolgica de la contribucin hispana al mbito del lunfardo seaa travs del espaol familiar, del cal o habla popular, o de la germana, el len-guaje de la delincuencia, curiosamente mucho menos estudiada hasta hoyque la contribucin itlica o la de otras lenguas europeas o indgenas, sobre to-do si se tiene en cuenta que los espaolismos son mayora abrumadora.7

    En segundo trmino, he pretendido depurar el lxico incluido en el pre-sente diccionario, eliminando los seudolunfardismos. En efecto, muchsimaspalabras consideradas popularmente lunfardas y tristemente tambin por al-gunos lexicgrafos no lo son. En la enorme mayora de los casos son vocablosde la ms rancia estirpe espaola y, como tales, aparecen en el Diccionario dela Real Academia Espaola de la Lengua, por lo cual no son incluidos en ste.Los ejemplos son incontables. Van aqu algunos, para que ms de un lector sesorprenda: espichar morir, fiambre cadver, curda y curdela borrachera ytambin, borracho, jeringar molestar, castaazo puetazo, plomo personapesada y molesta, guita y tela dinero, pollo escupitajo, pucha! eufemismo porputa!, mamarse embriagarse, mechera ladrona de tiendas, virgo virgen ytambin himen, tranca borrachera, descolgarse decir o hacer una cosa inespe-rada, aportar llegar, lanzar vomitar, gayola crcel, recular retroceder, auto-bombo autoelogio desmesurado, fritanga fritada, las expresiones de buten ex-celente y al pelo a punto.

    Tampoco, claro est, aparecen incluidos en la obra muchos americanis-mos, es decir, palabras que son utilizadas en una gran cantidad de pases lati-noamericanos, como por ejemplo mordida fruto de cohechos o sobornos, chi-varse enojarse, pitar fumar, semblantear mirar a uno cara a cara para pene-trar sus intenciones, metiche entrometido, tarascn mordedura o rumbearencaminarse. Igualmente se excluyeron las palabras usadas internacionalmen-te, como ranking o gay. Est claro para m que no son lunfardismos.

    Un ltimo agregado a esta serie de expurgaciones. Procur tambin noincluir aquellos trminos que bien podran ser lunfardismos, pero que nadieusa ni reconoce, aunque ocasionalmente algn poeta lunfardesco se haya ser-vido de ellos en su obra. Me acuerdo ahora de tres: tin equipo, utilizado porIvn Diez; telefn telfono, del que se sirven Carlos Csar Lenzi en la letra del

    7 Enrique del Valle, en su Lunfardologa (1966, Buenos Aires: Freeland), hace un trabajo estadstico en el cual establece

    que el 78,5% del lxico lunfardo se compone de palabras espaolas, en los diferentes niveles de lengua. Si se tiene

    en cuenta que los italianismos constituyen el 12,66% del total, se puede medir la real importancia de la contribucin

    hispnica.

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    tango A media luz (1925) y mucho despus Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznary Charly Garca en Peluca telefnica (1982), y salieri persona que ocupa unlugar secundario respecto de otra, imitador, usado por Len Gieco en su can-cin Los salieris de Charly (1992).

    Contrariamente al caso de los seudolunfardismos, hay palabras que per-tenecen al lxico lunfardo y aparecen en el Diccionario de la Real Academia Es-paola (DRAE) precedidas de aclaraciones como Arg. o Argent. (Argentina) oArgent. y Ur. (Argentina y Uruguay) o R. de la Plata (Ro de la Plata) o Arg.,Bol. y Par. (Argentina, Bolivia y Paraguay), etc. Este grupo de palabras s estcontenido en este trabajo e incluso cuando la definicin del DRAE me pareceinmejorable, la adopto, consignando su inclusin en aqul con la especifica-cin dado por el DRAE entre corchetes, pues la supuesta aceptacin de es-tos vocablos, al ser incluidos en el diccionario ac...