Orfeo y La Religión Griega

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    02-Feb-2016

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resumen del texto clasico de W. K. C. Guthrie

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Religi rficaW.K.C. GuthrieLondres, 1952.Una serie de puntos muy polmicos se han hallado desde siempre en el corazn del debate acerca del orfismo. Uno de ellos es si Orfeo fue una divinidad mitolgica, un personaje histrico o una figura legendaria. Buena parte de los estudiosos estara de acuerdo en que Orfeo fue una figura legendaria; pero el acuerdo termina en seguida, en el momento en que esta figura ha de ser interpretada y descrita. Una segunda cuestin es la de si existi nunca algo as como una religin rfica. Si realmente existi, se trataba de una comunidad, una secta, un estilo de vida alternativo, o de la tarea de sacerdotes rficos que practicaban el arte e los rituales y las iniciaciones a fin de aliviar a sus clientes individualmente de los sentimientos de miedo y culpa? Dispuso de rituales y doctrinas caractersticos? Dispuso de dogmas, o de un texto sacro autorizado? Una tercera cuestin gira en torno a las presiones e influencias que dieron origen a los materiales rficos, incluyendo los textos homricos y hesidicos, as como materiales procedentes de Babilonia, Egipto y Fenicia, a partir del siglo VIII a C., o todava antes. Un cuarto punto de debate concierne a los intereses intelectuales de quienes produjeron la literatura rfica y su relacin con otros grupos similares, como los pitagricos. Una quinta cuestin (quiz la ms delicada y conflictivita de todas) se refiere a las fuentes del orfismo y al grado de confianza que merecen.La controversia interminable, no el acuerdo, es lo que caracteriza las discusiones a propsito de las fuentes, incluso cuando se llegan a descubrir nuevos materiales.Son muchos los historiadores de la Antigedad que han intentado fortuna en los estudios sobre orfismo; como estudioso a un tiempo de la religin y de la filosofa antiguas, W. K. C. Guthrie es uno de los ms destacados. Afronta todos los problemas que hemos mencionado en su Orpheus and Greek Religin (primera edicin, 1935; segunda, 1952) Guthrie se mantuvo coherente en su tratamiento de los materiales con la aparicin de estudios novedosos, pero, en lo substancial, no se apart de su trabajo inicial.Por qu las investigaciones de Guthrie han resistido tan bien el paso del tiempo? Por qu continuamos leyndole? El trabajo de Guthrie perdura en parte porque su mtodo es cauteloso, procede incluso por tanteos. La cautela de G es cuestin de proceder por tanteos con los materiales que reclaman una reconstruccin y que admiten diversas interpretaciones, de modo que requieren a la vez una disposicin para calificar las afirmaciones y una preferencia por las posibilidades por encima de las certidumbres. Las conclusiones que G obtiene son tentativas; por este motivo resultan con frecuencia ms estables que otras ms atrevidas y excitantes.G, a diferencia de la mayora de los estudiosos del orfismo, ha renunciado a la bsqueda de un orfismo nico, persuadido de que no existe un orfismo que pudiera corresponder a nuestras propias nociones contemporneas acerca de lo que es una religin. Segn G, el orfismo es una actitud que determinados griegos antiguos observaron respecto de la vida social y la literatura, ms que un conjunto de doctrinas; as cuajaron una serie de motivos que articulan o reorganizan los textos que reelaboraron. Por tanto, G cancela la bsqueda de la esencia del orfismo como objeto de investigacin. La bsqueda de una narrativa central o de un solo orfismo ha de dejar paso, segn G, a un cuadro sinttico. El debate acerca del orfismo correcto debe ser abandonado.La imagen de Orfeo es la del maestro y fundador de un estilo de vida religioso encarnado por determinados textos, que sirvi como modelo para diversos intereses religiosos y sociales de la Grecia antigua. Si G tiene razn, no debemos aspirar a hallar una institucin religiosa unificada, sino ms bien un movimiento reformador de carcter tico y espiritual, que combina intereses y tendencias diversos por medio de un total eclecticismo y de una disposicin a otorgar nuevo significado a los antiguos mitos y reconducir los antiguos rituales a objetivos nuevos. As pues, los rituales de iniciacin y las reglas de pureza caracterizan una vida rfica. Eliminar la carne de la alimentacin y negarse a utilizar la lana en los templos o en los enterramientos expresa el deseo de regir la violencia, precisamente lo mismo que se expresa en el mito de los Titanes y Dioniso. Rehusar el sacrificio a los dioses vincula la violencia religiosa del sacrificio a la prohibicin de matar para comer, de modo que ritual y moralidad se combinan en un deseo de bondad.Quiz no debamos llamarlo una religin en el sentido moderno de un grupo organizado, como un sacerdocio y un texto sagrado Pero se trata de un sistema religioso en el sentido de que desarrolla sus elementos en un todo coherente: una divinidad creadora que gobierna el mundo que ha credo, untito sobre los orgenes del hombre que explica la impureza original que infecta la naturaleza humana y que los humanos heredan de acontecimientos anteriores a su propio nacimiento, la esperanza de escapar a los castigos despus de la muerte y de una salvacin personal de las almas individuales que se sometan a los rituales adecuados y sigan las directrices ticas y alimentarias prescritas.El orfismo de G es un movimiento religioso con dos marcas distintas. En primera lugar, evolucion a medida que se le aadan o supriman elementos; la reforma no se produjo en un perodo breve de tiempo y no cristaliz en formas estrictas. En segundo lugar, ofreci una esperanza de salvacin individual a los griegos, acostumbrados a las tradiciones y experiencias comunales de las ciudades-estado. Dado que la reforma rfica afrontaa los problemas de una era de individualismo creciente, explor dimensiones nuevas y recre antiguas tradiciones, de modo que tuvo atractivo para los griegos; pero al mismo tiempo, reclamaba fundamentos slidos. Qu fundamento mejor que una literatura sacra antigua y tradicional en su contenido, pero innovadora en sus rasgos y propsitos? En el caso de que semejante autoridad no fuera suficiente, una figura antigua y digna de veneracin cubra exactamente semejante necesidad: el Orfeo arcaico, remodelado como un misionero de la sensatez y la inteligencia helnicas, un profeta del equilibrio y de la esperanza apolneos que redirigi las energas dionisacas, substituyendo los ejercicios rituales por una comunin espiritual, en definitiva, un maestro de una religin literaria reformada. Quienquiera que haya sido Orfeo, sus seguidores (o los autores de sus escritos) le remodelaron en la imagen de un reformador de una autoridad ancestral.Qu se entiende por orfismo?Orfeo, cualquiera que haya sido su origen, aparece en la historia como un profeta y maestro humano, cuya doctrina estaba incorporada en una coleccin de textos. No tena una especie de religin nueva y enteramente distinta que ofrecer, sino una presentacin o modificacin particular de la religin. Quienes congeniaban con ello podan tomarlo como su profeta, vivir la vida rfica y llamarse rficos. Sus ritos seran los Orphik y en la religin que practicaban se infundira un nuevo espritu; pero no se les demandara adorar a un diferente dios, ni a las mismas divinidades de antes de modo visiblemente diferente. De ah la permanente dificultad de decidir si tal o cual prctica o creencia puede llamarse propiamente rfica o no. Suponer que todo devoto de Dioniso fuera un rfico es manifiestamente errneo, pero igualmente falso es decir que ninguno lo era.El testimonio ms antiguo conservado de prcticas rficas es el de Herdoto, y por lo tanto nos remonta al siglo V a C. Es una referencia al prejuicio de no introducir en los templos telas de lana y de no ser sepultado con ellas. sta es una costumbre egipcia, dice Herdoto, y en esto concuerdan con las prcticas que son llamadas rficas y bquicas, pero son realmente egipcias y pitagricasEsta prohibicin est probablemente en conexin estrecha con la prohibicin de comer carne. Nuestros testigos antiguos de este aspecto son primero Eurpides y despus Platn. El orfismo era un modo de vida y un modo asctico. Aristfanes se refiere probablemente a lo mismo cuando dice que Orfeo nos ense a abstenernos de derramar sangre. ()Podemos decir que Tracia fue la patria de Orfeo. Se supona que haba vivido en la edad heroica, varias generaciones antes de Homero. Era sta una antigedad suficientemente remota para ofrecer amplio margen a la especulacin. Orfeo era el hijo de una Musa; Calope es una de las ms frecuentes mencionadas como su madre. Su padre se dice a veces que es Apolo, ms a menudo Eagro, un dios-rio tracio. Se nos dice mucho acerca de su carcter e influjo, pero poco acerca de los incidentes de su vida. Las nicas historias de esta clase son la muerte de Eurdice y el viaje de Orfeo al reino de las sombras pare recobrarlaLa historia de la esposa de Orfeo est ligada con el tema del descenso al mundo de los muertos, y as nos lo presenta en uno de sus ms interesantes e importantes aspectos. l posea los secretos del Hades. Poda decir a sus seguidores cul sera el destino de sus almas y cmo deban conducirse para lograr el mejor posible. Se haba mostrado capaz de ablandar el corazn de las potencias inferiores, y poda esperarse que intercediera de nuevo en bien de sus seguidores si vivan una vida pura acorde con sus preceptos. Esto era lo importante. La razn que una vez le haba llevado al mundo inferior era asunto secundario.La esposa de Orfeo, cualquiera fuere su nombre, era probablemente una ninfa o drada tracia cuyo amor l gan por la dulzura de su msica. Ella muri por mordedura de una serpiente, a la cual, segn Virgilio, pis mientras trataba de hurtarse a las solicitudes de un no deseado amante, Aristeo. Orfeo, tras ambular desconsolado y recurrir en vano a su lira en busca de consuelo, descendi finalmente por la puerta de Tnaro al reino de Plutn. All comenz a taer, y las sombras acudan en multitud en torno suyo como los pjaros acuden a un rbol frondoso al atardecer o en tiempo de tormenta. Las Eumnides y Crbero mismo se ablandaron, y la rueda de Ixin se detuvo. As, logro que se escuchara su plegaria de conducir a Eurdice nuevamente de retorno al aire superior. Tras la prdida de su esposa y el perodo de duelo, durante el cual Virgilio y Ovidio lo presentan recorriendo las orillas del Estirmn, Orfeo eludi enteramente la compaa de mujeres, con lo cual no evit la sospecha, tan a menudo formulada con respecto a los que viven como clibes, de tener otro desahogo para sus pasiones: para algunos, se convirti en el originador del amor homosexual.De la causa de su muerte hay varias versiones. La versin de Esquilo, la ms antigua conocida, presenta a Orfeo como devoto adorador de Apolo, el dios solar. Lo primero que haca cada maana era subir al monte Pangeo para saludar al sol. Con esto incurri en la clera de Dioniso, que estaba tratando de ganar la Tracia para su salvaje religin, y el dios envi contra l a sus frenticas conversas, las Mnades. stas lo desgarraron en pedazos, como acostumbraban desmembrar animales en sus orgas Virgilio parece seguir a Esquilo al describir el asesinato como un acto de frenes bquico, pero prefiere dar cuenta del furor de las Mnades de otra manera. La causa fue el desdn con que l las trat despus de la muerte de Eurdice. Pausaras menciona que seduca a sus maridos apartndolos de ellas. Esto parece sustentar la versin de la natural clera femenina ms bien que la del divino mandato.En la mentalidad griega la msica estaba estrechamente asociada a la magia, y para algunos el nombre de Orfeo se hallaba vinculado con encantamientos y hechizos. Durante mil aos por lo menos fue un nombre utilizado para conjurar.Orfeo era el profeta de un tipo particular de religin histrica, una modificacin de los misterios dionisacos. Sus enseanzas estn incorporadas en textos sagrados El influjo de Orfeo estuvo siempre del lado de la civilizacin y de las artes de la paz. En cuanto a su carcter personal, nunca es un hroe en el sentido moderno. Su cualidad sobresaliente es la delicadeza, que a veces llega a la blandura.La atmsfera de calma que lo rodea difiere extraamente, tambin, de los hbitos normales del dios montas cuya religin adopt. La msica puede excitar tanto como apaciguar, pero el poder de la lira era ablandar los corazones de los guerreros y volver sus pensamientos hacia la paz, as como poda subyugar hasta a las fieras.Orfeo no era considerado como dios sino como hroe, en el sentido de alguien que, por su parentesco estrecho con los dioses, tena ciertos poderes sobrehumanos, pero que haba de vivir el lapso de vida ordinario y morir como cualquier otro mortal.Orfeo fue venerado como un dios. Empero, era esencialmente un profeta y sumo sacerdote. Esto hace particularmente interesante la cuestin de sus relaciones con los dioses.Cul era el dios de la religin rfica? No puede haber sino una respuesta: Dioniso. Orfeo fue un fundador religioso, y la religin que fund era una especie particular de religin bquica. Dioniso era el centro. Sin embargo, Dioniso era venerado bajo diversos nombres, y tambin con muchos diferentes eptetos. Ciertamente, desde los tiempos de Herdoto la relgiin rfica era bquica. Empero, hemos visto que Orfeo mismo dista mucho de ser una figura bquica. Si predic la relgiin de Dioniso, al mismo tiempo la reform. Dioniso fue descuartizado por los titanes La tradicin dice que el desmembramiento de Orfeo fue ejecutado por orden de Dioniso. Este incidente nos recuerda que Orfeo no solo no era semejante a Dioniso, sino que en muchos aspectos era adems similar a otro dios, con el cual estaba estrechamente relacionado: Apolo. En la leyenda, los celos por haber sido descuidado a favor de Apolo fueron lo que motiv a Dioniso a ordenar el asesinato. Orfeo, en s mismo, tiene muchos caracteres apolneos: su msica, su calma y su aspecto civilizado. No obstante, es bueno tener presente que Apolo y Dioniso, pese al persistente antagonismo de sus caracteres y del espritu religioso representado por cada uno de ellos, no siempre estuvieron separados en el pensamiento de los griegos, ni sus cultos se mantuvieron estrictamente aparte. Esto se ve especialmente en la ms famosa de todas las sedes culturales griegas: en Delfos. Entre los dioses a quienes se consideraba que Apolo haba suplantado en el santuario se menciona a Dioniso, y el orculo dlfico serva de medio de difusin para la adoracin de esta divinidad. La mentalidad griega, mucho ms flexible, se diriga a los dos, en algn momento, como si fueran uno...Orfeo era un hroe tracio estrechamente asociado con el culto de Apolo y, por lo tanto, en sus das tempranos estuvo en conflicto con el preeminente culto tracio de Dioniso, tipo de religin esencialmente diverso. Se lo conceba como una figura de paz y calma, como autor de una msica con cualidades mgicamente apaciguadoras. Como cantor era tambin un theolgos, es decir, su canto versaba sobre las cosas divinas: los dioses y el universo. Fue adoptado como fundador y maestro por sectas msticas, probablemente hacia comienzos del siglo VI. Los jefes de estas sectas a veces no vacilaron en asumir ellos mismos el antiguo nombre y componer as poemas religiosos, ello abiertamente y sin intencin de engaar...MISOGINIA EN LA LEYENDA RFICAEn la historia de Orfeo hay un elemento que no ha recibido mucha atencin de los comentaristas. Poco se ha dicho nunca sobre las relaciones de Orfeo con las mujeres. Podra llamarse a esto el elemento de misoginia en la leyenda RFICA. Esa misoginia activa era una parte del carcter de Orfeo, y que no fue simplemente la pasiva e inocente vctima del loco frenes de las Mnades, es un hecho acentuado de muchas maneras por leyendas que estn atestiguadas desde poca alejandrina. ()Este personal antagonismo de Orfeo con respecto a las mujeres, y el resentimiento de stas que condujo a su muerte violenta, se presentaban como fundamento para prcticas corrientes en tiempos histricos. En la versin de la leyenda, Orfeo mostr dicho antagonismo negndose a permitir a las mujeres participar en los ritos que enseaba, y tambin la leyenda (de Conn) menciona que la entrada al sagrado precinto que rodeaba el santuario de Orfeo estaba estrictamente vedada al sexo femenino. Anlogamente, la prctica del tatuaje entre las mujeres tracias se atribua al castigo infligido a ellas por sus maridos a causa de la muerte de Orfeo. TEOGONIAEntre los muchos nombres a quienes se vinculaban textos teognicos y cosmognicos, dos sobresalen: Orfeo y Hesodo. Los otros autores fueron siempre conocidos como posteriores a Hesodo, a quien se consideraba, a veces, como el padre de ese gnero de composicin.De Crono nacieron ter con Caos y rebo, o ter y un gran abismo hiante (Caos), y tinieblas (Rebo) por sobre de todo. Despus, Crono forma en ter un huevo. El huevo se parte en dos y surge Fanes, el primer dios nacido.En la versin de Atengoras, las dos mitades del huevo forman respectivamente el cielo y la tierra, pero en las Rapsodias stos no aparecen hasta un estadio posterior. Fanes es el creador de todo, de quien el mundo ha tenido su primer origen. (sta expresin, en apariencia redundante, es necesaria porque en la narracin rfica hay un segundo comienzo de todas las cosas, en la edad de Zeus). Se lo concibe como maravillosamente bello, una figura de resplandeciente luz, con ureas alas en los hombros, cuatro ojos y las cabezas de varios animales. Es andrgino, pues ha de crear por s solo la raza divina, portando dentro de s la venerada simiente de los dioses ()Los fragmentos no permiten formarse una idea coherente de la creacin realizada por Fanes. Hizo una residencia eterna para los dioses y fue el primer rey de ellos. Tambin hay seres humanos en la era de Fanes, pero no son de nuestra raza. Todo esto pertenece a una era desaparecida, y los hombres del tiempo de Fanes, se nos dice, eran los de la Edad de Oro.Fanes gener una hija, Noche, a quien tom como asociada confirindole gran poder. Ella lo asisti en la obra de creacin, y l finalmente le cedi su cetro, de modo que Noche lleg a ser la segunda en el orden de los regentes del universo. Como seal de la posicin preeminente que mantendra despus indisputada, Fanes le dio el don de profeca. Ella daba sus orculos desde una caverna, a cuya entrada estaba la nebulosa y abstracta diosa rfica Adrastrea (lo mismo que Necesidad), cuya solemne tarea era legislar para los dioses.Noche concibi de Fanes a Gea a Urano (Tierra y Cielo), quienes, a su vez, fueron los progenitores de los Titanes, Crono, Rea, Ocano, Tetis y el resto. Noche cedi a Urano el poder supremo. Siguen despus las historias griegas comunes sobre los Titanes, la supremaca de Crono, la mutilacin de su padre Urano (con el nacimiento de Afrodita), su casamiento con Rea, la deglucin de sus propios hijos y el ardid por el cual Rea salv la vida de Zeus y devolvi a los otros a la luz. Los Curetes aparecen como los guardianes de Zeus. En la versin rfica, la posicin nica de Noche se pone de relieve constantemente. Cada dios que est destinado a suceder a otro en el poder supremo del universo parece deber algo a la proteccin de esta divinidad. Nos acercamos as a la era de los hombres actuales. Zeus no es simplemente el supremo rector, sino adems el creador de nuestro mundo. Cmo puede ser esto, pues todo haba sido creado antes de que l naciera? No hay sutileza en la respuesta. Zeus devor a Fanes y con Fanes, que es el primer nacido y el origen de todo, puede considerarse que introdujo en s mismo todo lo existente.Para la obra que ha de realizar, Zeus busca el consejo de Noche, que no ha perdido nada de su dignidad como el ser de suprema sabidura y de poderes profticos, hacia cuya opinin aun los ms altos de los dems dioses han de mostrarse deferentes. Ella fue quien desarroll un plan para domear a Crono, cuyo lugar haba de usurpar Zeus, y a ella se dirige ste, en los trminos ms respetuosos, cuando necesita ayuda para la creacin del mundo nuevo. Madre le dice (con un trmino de respeto, que no implica parentesco)- t, la ms alta de las divinidades, Noche inmortal, cmo he de establecer mi altivo dominio entre los Inmortales?, Cmo puedo hacer que todas las cosas se mantengan unas y otras separadas?. Y Noche responde: Rodea todas las cosas con el inefable ter, y en medio establece el cielo, y en el medio la ilimitada tierra, en el medio el mar, y en el medio todas las constelaciones de que est el cielo coronadoUna vez recreadas todas las cosas, Zeus llega a ser, en el clebre verso, el comienzo, el medio y el fin de todo. Como en la mitologa griega comn, de su cabeza nace Atena, resplandeciente de armas, una gloria de bronce a la mirada y se convierte en la ejecutora de su voluntad (la de Zeus). Los Cclopes, que son ante todo artfices, forjan para Zeus el trueno y el rayo. De Rea (identificada en el poema rfico con Demter: Anteriormente era Rea, pero cuando lleg a llamarse madre de Zeus se convirti en Demter, Zeus tiene una hija, Core-Persfone, la doncella destinada a ser raptada por su padre mismo y luego llevada por Plutn. De Plutn tuvo a las Furias; de Zeus, a Dioniso, el ltimo en reinar sobre los dioses. A ste entreg Zeus el poder, aunque era joven, solo un goloso infante. Lo puso en su trono y le coloc en la mano su propio cetro, y dijo a la nueva generacin de dioses: Prestad odo, oh dioses; a ste he hecho vuestro rey.Pero los Titanes, quienes, por supuesto, tambin haban recibido nuevamente la vida en el nuevo orden creado por Zeus, estaban celosos del nio y conspiraron contra l. Segn algunas autoridades, fue por instigacin de Hera, la esposa legtima de Zeus, presta a atacar al hijo de otra madre. Con un espejo y otros juguetes distrajeron al nio, y mientras jugaba le mataron y descuartizaron. Sus miembros, por orden de Zeus, fueron recogidos por Apolo y conducidos a Delfos. El corazn fue salvado por Atena, que lo llev a Zeus para que ste por medio de ese rgano hiciera renacer a Dioniso. Vivo de nuevo, Dioniso queda para los rficos como el supremo objeto de culto. Recordamos tambin que el mismo Fanes era llamado igualmente Dioniso, de modo que en realidad el dios existi desde el comienzo de todo; un dios tres veces nacido: Dionisio-Fanes, Dioniso-Zagreo (como se lo llama a veces, aunque no frecuentemente, en los textos conservados, como vctima de los Titanes) y Dioniso el resucitado.As, en la dinasta divina de la teogona rfica se presentan seis generaciones que se suceden en el gobierno supremo del universo: Fanes, Noche, Urano, Crono, Zeus y Dioniso, y se cumple as el mandato del poeta, ese mandato que se expresa en una de las pocas y preciosas lneas atribuidas a Orfeo pro Platn mismo: Y en la sexta generacin pon fin al orden de tu canto (Filebo, 66 c).Empero, la historia no est por entero acabada, y en lo que sigue tenemos el vnculo entre todas esas guerras celestes, aparentemente asuntos domsticos de los Inmortales, y nuestra propia vida religiosa. Falta todava relatar la parte ms abominable del crimentitnico. Una vez que dieron muerte al infante Dioniso, comieron de su carne. En su clera por el ultraje, Zeus los fulmin con un rayo, y de los restos humeantes de los Titanes surgi una raza que esa edad no haba conocido: la raza de los mortales. As, nuestra naturaleza es doble. Somos nacidos de los Titanes, los malvados hijos de Tierra, pero hay en nosotros algo tambin de naturaleza celeste, puesto que en nuestra formacin entraron fragmentos del cuerpo de Dioniso, hijo de Zeus Olmpico, de quien los Titanes haban hecho su festn impo. De modo que ahora dedicamos plegarias y sacrifios a Dioniso en todas las estaciones del ao, , como lo dice el texto sagrado, anhelando que se nos libere de nuestra ascendencia culpable.Dioniso puede hacerlo, y por eso le llamamos el Liberador, Dionisio el inmortal, el resucitado, de cuya naturaleza hay una partcula en todos y cada uno de nosotros. Sabiendo todo esto, qu otro fin podemos tener en la vida sino purificarnos hasta donde sea posible del elemento titnico y exaltar y fomentar el dionisaco? La historia de la creacin ha terminado, y ms tarde encontrar su lugar adecuado el resto: cmo ha de cumplirse esa purificacin, y qu recompensa hay para el puro y qu castigo para el indiferente, aqu o en la vida futura. LA VIDA FUTURA SEGN ORFEOAunque as lo crean los rficos, no todos creen que esta vida sea un valle de lgrimas y la muerte una bienvenida liberacin. La historia de la civilizacin griega ofrece ejemplos de ambas esepcies de gente. Aquellos a quienes cantaba Homero pertencan a los que no crean en la otra vida. Estaban en el polo opuesto a los rficos. Homero mostraba una creencia en dioses que eran como una clase regente superior, y cuyas relaciones con los hombres deban ser puramente externas, lo cual iba de la mano con un vivo inters por esta vida y una casi total indiferencia a todo lo que pudiera ocurrir despus de ella, salvo la conviccin de que, en cualquier caso, la privacin de las buenas cosas de aqu no poda ser sino una calamidad. Es evidente que las creencias sustentadas por una sociedad sobre la vida futura deben ser por lo menos en parte resultado del modo de existencia que le ha sido dado llevar en el presente. Eran las caractersticas de una clase aristocrtica y materialmente rica, cuyas circunstancias materiales la han inducido a la predileccin por la buena vida y a una visin prctica de la existencia y sus problemas. Esa sociedad estaba basada en la esclavitud, y es natural conjeturar que las opiniones de los siervos sobre esos mismos puntos fueran muy diferentes de las de los amos.En el relato de Homero, Aquiles se profesa ms dispuesto a ser siervo de un hombre pobre en la tierra que el supremo rey entre los muertos, es seguro que esa afirmacin se fundaba en un muy escaso conocimiento de lo que era la existencia del siervo de un hombre pobre. Puede verse el reflejo de una sociedad similar en los poetas de las ricas y prsperas colonias jnicas diseminadas en la costa asitica y las islas durante el siglo XVII a C. Estos poetas se hallaban en la cresta de una ola de expansin comercial y prosperidad y pertenecan a la sociedad que la haba producido, sociedad de lujo e indiferencia, cuyo lema era comer y beber porque maana moriremos y nada hay para los muertos.La misma concepcin de la vida se refleja en un suceso muy distinto: el surgimiento de la filosofa racionalista en esas mismas ciudades jonias, y en la misma poca. El filsofo que vaca la palabra thes (dios) de todo su contenido religioso, como trataron de hacer los pensadores de la escuela milesia, es un producto de las mismas circunstancias y de la misma visin del mundo.En Homero, la nocin generalmente saceptada es que la muerte es la negacin de todos los atributos que hacen la vida digna de vivirse. Los muertos existen ciertamente, pero son inanes, fantasmas sin entendimiento, que lanzas dbiles gritos incorpreos mientras revolotean por aqu y por all en la sombra mansin de Hades Las mismas ideas parecen haber dominado entre los escritores del perodo colonizador, y solo en el siglo VI, hasta donde podemos apreciar, empieza a aflorar y cobrar voz un nuevo y diferente espritu.Por otra parte estn las religiones histricas, que prometen una vida de bienaventuranza en el otro mundo a quienes hayan sido iniciados. Una forma de stas, los misterios de Eleusis, llegaron a ser reconocidos, junto al culto de los Olmpicos, como uno de los cultos oficiales de Atenas. A este surgimiento de las religiones histricas en el curso de la historia se refieren quienes hablan de la gran reviviscencia religiosa en el siglo VI. En adelante, las dos corrientes fluyeron paralelas, y la eleccin de una u otra fe qued como asunto de temperamento individual, hasta que el triunfo final y universal de una religin nica hizo obligatoria la creencia en recompensas y castigos, podra decirse, en nombre de Cristo. Hasta entonces no haba sentimiento popular acerca de la necesidad de hacer a los hombres confesar una determinada fe porque tal fuera lo justo, e inclusive esa poca de inquietud espiritual, la grecorromana, cuando el mundo de cultura griega se inund de cultos histricos nativos e importados, en pugna por satisfacer las aspiraciones del alma, incluso esa poca presenci una especie de reviviscencia del antiguo espritu jnico Huelga decir que no se necesitaba la promulgacin de un complejo sistema de dogmas como el rfico para suscitar otra disposicin mental que sta. Entre las clases dominantes de las civilizaciones micnica o jnica, la aspiracin del hombre a una inmortalidad que en cierta medida compense de las imperfecciones de esta vida puede haber quedado sumergida por debajo del nivel de nuestra percepcin; con todo, es una aspiracin que surge a la superficie de modo natural y espontneo, pues en la mayora de los corazones constituye un germen nativo, no implantado aunque s puede ser fomentado- por alguna determinada formacin religiosa.Cuando Scrates, al comienzo del Feln, expresa: Tengo buena esperanza de que algo hay para los muertos y, como se ha dicho desde antao, algo mucho mejor para los buenos que para los malvados, simplemente reflejan, en la medida en que formula de ese modo genrico, una esperanza popular. Solo que, siendo filsofo, no se ha permitido sustentarla hasta que su propia razn pudo persuadirlo de la verdad de ella.Ojeada a algunas ideas griegas sobre la vida futura que parecen ms prximas a lo rfico que a las concepciones de la aristocracia homrica.- Por el lenguaje de Aristfanes, podemos juzgar que en el siglo V era usual referirse a los muertos como los bienaventurados, frase que implica acerca de ellos una creencia diferente de la que presente Homero.- Quiz la creencia en un tribunal pstumo fuera un mito rfico. De ser as, no nos cabe duda de que no fue invencin de los rficos, sino algo recogido por ellos de vagas creencias populares.Fuera del orfismo, no haba dogma sobre esas cuestiones. Los rficos tenan sus dogmas establecidos y fijados en el molde de una masa de poesa religiosa. No podan, como el resto del mundo, dudar. Haban agregado algo al material y mucho a su significado. Era una cristalizacin en torno de un nuevo centro que era la historia de Dioniso desmembrado, la venganza de Zeus sobre los Titanes, y el nacimiento del hombre de las cenizas de ellos. Los misterios de Eleusis.La mitologa de Eleusis no era ajena a los textos rficos. Incluso es probable, pues los representantes de Orfeo ensearon en Atenas y cualquier ateniense (o cualquier griego) poda iniciarse en Eleusis, que muchos iniciados eleusinos fueran rficos tambin. No haba cuestin de intolerancia, y estando sta ausente el hombre cauto poda adoptar el buen criterio de procurarse un seguro extra. (El efecto de la participacin en los misterios eleusinos era muy semejante a un seguro contra accidentes en el otro mundo). Sin embargo, la religin eleusina sigui siendo fundamentalmente diferente de la de Orfeo. Primero y sobre todo, el orfismo era un modo de vida, que impona un rgimen asctico que cumplir en las acciones diarias. Eleusis no tena tal exigencia. Su idea matriz est ms prxima a la magia. Realcese el ritual correcto, vanse las correctas imgenes, dganse las palabras correctas, y se est asegurado de la proteccin de la gran diosa, y con ello de una vida bienaventurada en el ms all. Esta seguridad parece haber sido vlida cualquiera que fuera la conducta del iniciado en la vida privada.Adems, la doctrina rfica de la degradacin del cuerpo y de todo lo corporal parece no haber existido en Eleusis. Apenas puede hablarse de doctrina en conexin con los misterios eleusinos. En ellos, el hierofante era, literalmente, alguien que muestra, no que ensea. El efecto de Eleusis era convencer al iniciado de la presencia de las deidades y de su parte personal en la salvacin por la evidencia inmediata de los sentidos. La diosa y su hija se le aparecan ante los ojos (epiphanes). El iniciado era presa de temor reverencial por los sonidos y ofuscado por las visiones. Luces, color y msica combinaban sus efectos sobre l en un clmax de la eppteia (contemplacin). Cmo poda dudar de que era un hombre cambiado y salvado? Haba mirado a la divinidad. El maestro rfico actuaba de otro modo. Ciertamente, tena sus iniciaciones. Y en verdad, tan importantes eran que Orfeo representaba para los atenienses el revelador de teleti (ritos iniciticos) por excelencia..El rasgo ms notable y distintivo de esta religin rfica era,, para los antiguos, una cantidad de libros. El mito central de Dioniso y los Titanes contena material tan apropiada para su presentacin en forma de drama sacro como los mitos de Demter y Core, que en la misma o en otra forma eran presentados ante el iniciado eleusino. Pero, si el rfico haba de convertirse en bkkhos en el sentido ms elevado y pleno, se necesitaba ms: deba ensersele el significado profundo subyacente a todo eso, y tal significado se le revelaba en los textos sagrados.En los misterios eleusinos el alma no tiene nada que pueda llamarse propiamente vida, ya que est privada de todos los placeres vitales y de fuerza e intelecto. Sin embargo, sigue existiendo, y las almas que Odisea ve acudir a l desdes el Hades son capaces de absorber vidamente el alimento fsico que es la sangre vertida en lo profundo. Habindola bebida, las almas reconocen al hroe.El culto eleusino era originariamente de esta suerte. Demter, La Madre Tierra, y su hija Persfone, la consorte del Rey de los Muertos, eran las principales deidades. Este culto fue adoptado por la altamente civilizada Atenas, saturada de tradicin homrica, y ocurri una fusin de ideas. La existencia pstuma de tipo homrico, nebulosa y apenas consciente, sigui siendo el destino del hombre ordinario despus de la muerte. Pero, en adelante, el hombre ordinario se identific con el no iniciado, y el privilegio del Elseo, ahora transferido de la superficie de la tierra al reino de los muertos por parte d ste, fue reservado, no para los hijos o cuados de Zeus, sino para los iniciados. El rfico era un asceta, es decir, crea que la fuente del mal radicaba en el cuerpo con sus apetitos y pasiones, que por lo tanto deban ser dominados si haba de alcanzarse las alturas que est en nosotros alcanzar. Esto es precepto, pero como todos los preceptos rficos, se basa en dogma. La creencia subyacente es que la vida terrena es para el alma el castigo de un pecado anterior, y el castigo consiste precisamente en eso, en estar sujeta a un cuerpo. Esto es para ella una calamidad, y se la compara a veces al encierro en una prisin, a veces al yacer en su tumba. La doctrina est citada por PlatnEsta doctrina central de los rficos ejerci sobre Platn una fascinacin tremenda y, est uno a veces tentado de decir, infortunada. Alguna de las ms bellas partes de los dilogos dan la impresin, no de que despreciara el cuerpo, sino de que, si bien el alma es el principio ms alto y debe mantener el dominio, alma y cuerpo pueden obrar juntos en armona; pero ese antinatural dualismo de los rficos, que separa ambas cosas tan netamente y hace del cuerpo un mero impedimento, la fuente del mal, del cual el alma debe purificarse largamente, compenetra todo el Feln, junto con una gran parte de la terminologa tomada de los iniciadores. Llegaramos incluso hasta a sealar a los rficos como uno por lo menos de los influjos que concurrieron a formar la parte ms caracterstica del platonismo: la rgida separacin entre el mundo inferior de los sentidos y el mundo celestial de las Ideas. A menudo resulta desconcertante ver cmo esta doctrina, que por s misma lleva naturalmente a una falta de inters por el mundo sensible y a la concentracin en el mundo superior, parece en lucha con la innata tenencia de Platn a intervenir efectivamente en los asuntos prcticos. La misma idea rfica atrajo a Aristteles en su platnica juventud.La vida terrena era en s misma un castigo. Era, adems, un perodo de prueba. Junto con los castigos sufridos por los impuros en el Hades, formaba as el ciclo de prueba y purgatorio por el cual el alma poda purificarse finalmente. Segn las acciones del hombre en la tierra, as era su destino en el Hades: dicha o castigo. El orfismo era una religin con una creencia en la inmortalidad y en recompensas y castigos pstumos. Pero tena una doctrina ms individual todava. Estaba tambin la doctrina del crculo del nacimiento, o ciclo de nacimientos, y la posibilidad de escapar definitivamente de la reencarnacin alcanzando el estado de divinidad perfecta. Platn hace uso del ciclo de los nacimientos al comienzo de las argumentaciones en pro de la inmortalidad, en el Fedn ,y podemos partir de ellas. Estrechamente vinculada con esta creencia est en los dilogos platnicos la teora de que lo que los hombres llaman aprender en esta vida no es sino un proceso de reminiscencia, pues el alma, en su camino a travs de las edades y a travs de diferentes existencias terrenas, as como en el otro mundo (donde ha alcanzado efectivamente una vislumbre de la verdadera realidad inmaterial, como se dice en el Fedro), ha visto y aprendido todo. La reencarnacin en un cuerpo mortal, con sus imperfecciones y pasiones, le ha embotado la sensibilidad y hecho olvidar mucho de lo que sabe, pero necesita solo que se lo recuerden, y no aprender nada que no haya conocido antes. Esta creencia depende, como es obvio, de la otra. Se le recuerda inmediatamente a Scrates en el Fedn, y ambas se afirman juntas en el Menn, donde tambin es sometida a prueba a fondo la teora de la reminiscencia.La antigua condena (o calamidad primordial), en razn de la cual debemos dar satisfaccin a la reina del Hades si nuestra condicin ha de elevarse, no puede ser sino el pecado original que, debido a nuestra ascendencia titnica, es parte de nuestra naturaleza de mortales. Decir que pagamos la compensacin por una calamidad, ms bien que por una culpa, es una frase curiosa, pero expresa bien la idea rfica de que la necesidad de castigo y purificacin es consecuencia de nuestro origen y no, en ltima instancia, culpa del individuo.VIDA Y PRCTICAS DE LOS RFICOS.Sabemos bastante poco sobre el tipo de vida que llevaba un rfico, y lo que leemos suena a veces tan contradictorio que llega a ser en extremo desconcertante. La clave de esas contradicciones reside en ese verso (Muchos portan la vara, pero pocos se convierten en Bacos), en el cual el rfico mismo nos recuerda que su religin no prescinda de formalidades, no estaba edificada en un vaco, sino que era, en efecto, una reforma. La religin dionisaca exista antes del orfismo, as como el judasmo exista antes del nacimiento de Jess, y ninguno de los dos reformadores quera ser visto como un rebelde. El rfico, como Jess mismo, prefera decir: No vengo a abolir, sino a cumplir. Despus de la enseanza e Jess, haba en Judea tanto quienes seguan atados por la antigua ley mosaica como quienes haban aceptado la nueva libertad.Anlogamente, entre quienes se llamaban seguidores de Orfeo habra algunos que poco ms sabran de l sino que era un sacerdote de Dioniso, al cual, por lo tanto, seguan rindiendo culto en la antigua forma, cuidndose poco del advenimiento de lo mejor de los textos rficos, cuyo nuevo mensaje se presentaba como la revelacin del verdadero sentido espiritual de ese culto. ORFEO Y OTROS PENSADORES RELIGIOSOS GRIEGOSLa relacin entre rficos y pitagricos. La transmigracin o la abstinencia de carne, u otras formas de catarsis (purificacin), se encuentran frecuentemente atribuida por las autoridades antiguas indiferentemente a los unos o a los otros.Pitgoras vivi y ense en la segunda mitad del siglo VI, en Trotona, en esa parte de Italia que ya era griega desde haca casi dos centurias. En esos lugares la tradicin situaba a una serie de autores de poemas rficos.Qu rasgos tenan en comn? Ambos imponan cierto modo de vida, en vez de ser simplemente sistemas tericos de ideas o de dogmas. Si Platn, en Leyes, pudo describir la vida rfica, en el libro X de la Repblica pudo mencionar el modo de vida pitagrico Estos modos de vida eran similares, es decir, la exigencia principal de ambos era la abstencin de carne, y ambos proclamaban el mismo objetivo: la catarsis o purificacin del alma. La nocin de catarsis depende para los rficos, de la creencia en la transmigracin y el crculo del nacimiento, y de la concepcin tajantemente dualista de cuerpo y alma, segn la cual el primero no es sino la tumba o prisin de la segunda. Esta base doctrinal para sus prcticas fue aceptada tambin por Pitgoras o por sus sucesores inmediatos.Esto representa mucho de fondo comn, y apoya plenamente la sugerencia, ofrecida por los testimonios externos, de una estrecha relacin e interaccin entre ambos sistemas. Pero hay diferencias tambin. En primer lugar, cuando se trata de pitagricos, poco o nada se oye hablar de Dioniso o Baco. El dios e Pitgoras era Apolo. Para el siglo VI, por supuesto, estos dioses o eran enemigos: coexistan reconciliados en Delfos, el centro del culto apolneo, y la misma historia rfica cuenta cmo, despus del ultraje cometido por los Titanes contra Dioniso, fue Apolo quien, por orden de Zeus, recogi los restos del nio divino y los llev a su propio santuario. Segn la leyenda que trae Esquilo, el mismo Orfeo, en una poca anterior, cuando an haba enemistad entre ambos dioses, incurri en la clera de Dioniso al abandonarlo por Apolo. En general, Orfeo aparece en la historia ms bien como una figura apolnea, y los rficos deben de haberse complacido en mostrar que la reconciliacin de ambos dioses se haba debido en parte al influjo de Orfeo al modificar la religin dionisaca hacindola ms aceptable para el dios hermano. La diferencia, pues, no es una contradiccin, y no impedira a los pitagricos aceptar o inclusive (como parece que ocurri) originar una parte considerable del dogma rfico; empero, es suficiente para mantener distintos ambos sistemas, fraternos pero no idnticos. Podra compararse esto con la posicin de dos ciudades, en un pas donde el culto de los santos est vigorosamente desarrollado, que aceptan ambas el cuerpo dogmtico del cristianismo pero tienen diferente santo patrono.Ms importante es el hecho de que el pitagorismo era una filosofa tanto como una religin. En su teora del alma humana y en sus preceptos de vida pura puede haber sido idntico al orfismo, pero no cabe decir lo mismo de su cosmogona. La cosmogona rfica es mtica, expresada en trminos de agentes personales, de matrimonio y procreacin. El mundo de Pitgoras es de origen divino, pero l busc una explicacin de ese mundo en trminos racionales y, particularmente, matemticos.Pitgoras fue el descubridor de la matemtica y, como muchos iniciadores de un nuevo mundo de pensamiento, crea que en su descubrimiento resida la clave de toda la realidad por igual. Consiguientemente, su cosmogona se expresaba en trminos de relaciones numricas, de la tetraktys y de la generacin de los nmeros a partir de la Mnada primordial. Los rficos no hablaban as. Que los dos sistemas son en muchos aspectos paralelos es un hecho notable e importante. Aunque el paralelismo no puede llevarse exactamente, pues la traduccin a trminos matemticos y filosficos implicaba naturalmente cierta alteracin tambin de las ideas, con todo, en muchos aspectos, un sistema es la contraparte mstica del otro.Sera una inevitable conclusin, aun cuando no estuviese abonada por otras pruebas, que Pitgoras trabajaba sobre un trasfondo mtico. Esto se ha dicho tambin de la escuela milesia, pero podemos estar seguros de que Pitgoras no estaba, como los de esa escuela, influido solo inconscientemente por un trasfondo mitolgico que su razn haba rechazado como falso, sino que procuraba deliberadamente dar cuenta racional de creencias que consideraba en esencia verdaderas, aunque la expresin que asuman pudiera descartarse en cuanto puramente mtica.No solo ciertos principios del universo pitagrico pueden identificarse con los respectivos del sistema rfico (por ejemplo, la Mnada primordial con el Huevo csmico), sino adems, cosa an de mayor importancia, la cosmogona pitagrica est compenetrada de ese dualismo moral que es tambin base de la religin rfica. El mundo es una mezcla de los principios de forma, lmite, luz, etc., con los de lo informe, ilimitado, oscuro, etc.; y de ellos, la primera serie es buena, la segunda, mala. En la medida en que el universo es bueno, lo es porque nuestra armona y orden, y el estudio de la fsica tiene en vista un fin moral, pues la contemplacin de la armona y un orden similares en el alma del individuo.No requiere explicacin el hecho de que quienes sustentaban teoras as admitieran que las historias rficas sobre el mal nacimiento del mundo a partir del caos y sobre la mezcla del bien y el mal en la naturaleza humana contenan lecciones a la vez verdaderas y edificantes. Ya no nos asombrar que fueran activos misiones de la causa rfica, sin que perdieran de vista por eso que tenan adems sus propias teoras distintivamente pitagricas. Pitgoras, pues, tena en su doctrina tanto un lado intelectual como uno mstico, pero era natural que entre quienes adheran a su escuela hubiera algunos cuyos intereses fueran principalmente matemticos y otros a quienes atrajera con ms intensidad el aspecto religioso; y para unos y otros haba lugar. stos eran tipos diferentes, y no es de sorprender si, segn la tradicin, se produjo una escisin en la escuela entre los intelectuales, cuyo inters se centraba en la doctrina del nmero , y los que se atenan ms bien al aspecto mstico-religioso del movimiento (doctrina secreta religiosa de Pitgoras).En verdad, Pitgoras y sus seguidores tenan buenas razones para venerar al ms grande msica de a leyenda, que con los ricos sones de su lira domeaba la naturaleza entera y reduca a mansedumbre las bestias ms salvajes, y para considerarlo fundador del credo que profesaban. Experimentos de orden musical haban llevado a Pitgoras a la comprensin de las relaciones numricas y de aqu a la fundacin de la matemtica; y, en parte por esta razn, la msica siempre tuvo una posicin misteriosa y dominante en las creencias pitagricas. El universo era descrito no solo como orden y observancia de debidas proporciones, sino tambin como harmona, o sea consonancia. sta no era una metfora, como lo atestigua la teora de la msica de las esferas. Puesto que el alma humana debe esforzarse por imitar el orden que reina en el universo, este fin tambin se designa como harmona, y no era sino natural, por lo tanto, que, segn nuestros testimonios, la msica se considerara dotada de virtud para la curacin de almas enfermas.Poco sorprender, pues, que Pitgoras contara a Orfeo entre los principales de sus patronos. Uno esperara que sus seguidores se presentaran pura y simplemente como rficos, pero haba dos buenas razones para que no fuera as. En primer lugar, existan indudablemente rficos que no eran pitagricos, y aunque sin duda algunos hubiesen conferido prestigio a la comunidad, otros usaban el nombre de Orfeo de modo menos respetable. En segundo lugar, el hecho de que el verdadero fundador era uno de los genios ms originales de todos los tiempos no favoreca el que se oscureciera su nombre en beneficio de una figura de antigua leyenda, por potente que fuera. En cambio, Pitgoras mismo se convirti en figura legendaria. Se deca que era hijo de Apolo, o Apolo mismo en forma humana, que tena un muslo de oro, que haba bajado al Hades. Pitgoras quiz se hubiese complacido en que le conocieran como seguidor de Orfeo; sus discpulos no querran nada mejor que ser llamados seguidores de Pitgoras.Cul es anterior, el orfismo o el pitagorismo? Parece ms probable, por el carcter de los dos sistemas, y en particular por el hecho de que el pitagorismo asume lo rfico pero adems lo refuerza con un sistema intelectual, que el dogma rfico ya estuviese formulado, al menos en sus lneas generales, cuando Pitgoras fund su comunidad.Para m (Guthrie), me parece ms natural que Pitgoras tuviera presente la solucin mtica y, comprendiendo su valor religioso pero solicitado tambin por las exigencias del intelecto, desarrollara como esquema complementario su concepcin matemtica de la realidad. Una y otra cosa estn ms prximas entre s de lo que a primera vista parecera, y aunque la segunda fuese un tanto ms avanzada que la primera, ambas pertenecen indudablemente a la misma poca mental: la poca de .os primeros movimientos de la curiosidad intelectual acerca del origen y la naturaleza del universo.Deba existir una unidad detrs o debajo de los fenmenos mltiples del mundo. As, el problema del origen del universo se les presentaba a todos ellos en la misma forma: la pregunta de cul era la ndole de esa unidad primordial o subyacente, y por qu proceso se multiplicaba a s misma para producir la multiplicidad de dioses, hombres y naturaleza. Cmo pueden todas las cosas ser uno y a la vez cada una separada? Era la pregunta del Zeus rfico, y era la pregunta de esa edad. Los rficos queran una respuesta principalmente para tener una fe religiosa segn a cual vivir, y se contentaban con una explicacin que, si bien elaborada y compleja, permaneca mitolgica. Los pitagricos, que tambin exigan a la filosofa ser una norma de vida, respetaban esa explicacin pero aadieron que era la revelacin divina de algo que poda ser hecho inteligible a la mente humana en la forma de una abstracta concepcin matemtica.Su respuesta peculiar se daba en trminos de una Mnada primordial, que no era nmero sino que se hallaba por encima y detrs de todo nmero. Ella generaba el impar y el par y toda la serie de los nmeros, y de ellos proceda el mundo fsico. Aun cuando concedamos que su concepcin geomtrica de la aritmtica facilitaba la transicin especulativa del nmero abstracto al cuerpo slido, nos parece, vista la ausencia de toda tentativa de explicacin mecnica, que la respuesta es la de un mstico ms que la de un filsofo natural.La conclusin a que parecemos tender acerca de los rficos es que constituan una minora reducida de devotos religiosos con un mensaje que predicar original e inslito para la mayora de los griegos, tanto dirigente filosficos y religiosos como ordinarios legos. Su lenguaje y algunas de sus ideas ocasionalmente cautivaron la imaginacin de filsofos o poetas, pero en general el evangelio que predicaban con entusiasmo y confianza era un clamor en el desierto, pues la poca no estaba an preparada para l. Por cierto, tena subyacente la simple idea de unin con la divinidad, y de la inmortalidad consiguiente a tal unin, lo cual deba de ser familiar al comn de la ente desde los tiempos ms primitivos, y en una de sus formas haba alcanzado enorme popularidad en la era clsica por medio de los misterios de Eleusis. Pero haba muchos modos ms simples y agradables que el rfico de alcanzar ese sentimiento de unin exttica y esa esperanza de un renacimiento futuro.Los rficos exigan no solo la ejecucin de un ritual inspirador, sino adems la observancia de ciertos preceptos en la vida diaria; no solo la aceptacin de un extrao y complicado mito, sino adems una comprensin de su significado, contadas sus implicaciones de impureza primordial, fraternidad humana, etc.. No haba lugar para una religin as en una edad en que los vnculos de la unidad familiar se estaban disolviendo para solo dejar lugar a las exigencias igualmente rgidas y los nuevos entusiasmos de la ciudad-estado en desarrollo. En una palabra, el orfismo era demasiado filosfico para la masa, demasiado mitolgico para el orgullo intelectual de una filosofa adolescente. Para hallar eco ms amplio, hubo de aguardar hasta que las grandezas y limitaciones distintivas de la era clsica llegaron a su quiebra.PLATNPlatn no solo fue el genio ms grande y original del pensamiento religioso griego, sino tambin aquel a quien ms vigorosamente atrajo el ciclo de doctrinas rficas. La cuestin de hasta qu punto crea realmente en ellas es grandemente debatida, pero, tomando debida cuenta de los indicios que l mismo proporciona, no es imposible responderla. Que senta el mximo inters posible en ellas es evidente por el trabajo que se toma en exponerlas en extenso, y de ello puede inferirse que no las consideraba desprovistas de todo valor. Pero cmo se le aparecan exactamente? ste es solo un aspecto particular del problema de cmo Platn quera que se entendieran sus propios grandes mitos, y sobre esto tambin nos da indicaciones suficientemente claras. Lo principal es evitar generalizaciones mecnicas.En su obra, Platn usa el mito para dos propsitos principales. En primer lugar, tiene la costumbre de tomar un mito o puede ser incluso un verso de Homero o una referencia a alguna creencia popular (son, en general, lo que podemos, con Platn mismo, llamar probabilidades)- y utilizarlo para sustentar o corroborar sus estrictas deducciones propias. Tambin hay un segundo propsito, cuando los mitos tienen significacin independiente: dar de alguna manera cuenta de zonas del ser en que no pueden penetrar los mtodos del razonamiento dialctico. Que hay tales zonas, Platn lo admite abiertamente. Es parte de su grandeza haber confesado que hay ciertas verdades ltimas cuya demostracin cientfica est ms all del poder de la razn humana. Con todo, sabemos que son verdades y hemos de explicarlas lo mejor que podamos. El valor del mito es que provee un medio de hacerlo. Tomamos en cuenta los mitos no porque creamos en su verdad literal, sino porque los consideramos un miedo de dar razn de cosas que sabemos que existen pero que hemos de admitir como demasiado misteriosas para una demostracin cientfica exacta.Hay que tener en cuenta, pues, cmo en ciertos casos la diferencia entre argumentacin dialctica y mito era una diferencia entre campos de investigacin diversos. Si Platn utilizara los mitos rficos solo en el primero de los dos modos para dar cuenta de asuntos imposibles de prueba dialctica alguna, cualquiera podra mostrarse recalcitrante y argir que l solo crea en las doctrinas que trataba dialcticamente, mientras que utilizaba los grandes mitos, so pretexto de ampliar el campo de investigacin, como un mero ornamento o decoracin que llena un vaco. Pero, cuando la misma doctrina aparece a la vez como tema de un mito rfico y como objeto de prueba dialctica, resulta imposible evitar la conclusin de que consideraba los mitos rficos como la expresin mitolgica complementaria de profundas verdades filosficas. La teora de la reminiscencia es el ejemplo ms notable, pues se la muestra indisolublemente ligada con la doctrina de la transmigracin por una parte, hasta sus mismos detalles, y por la otra, con la caractersticamente platnica teora de las Ideas.Es evidente, pues, que Platn consideraba las especulaciones de los telogos rficos no solo con inters sino con un respeto muy prximo a la reverencia. Servan para mucho ms que para ilustrar las concepciones del filsofo, y en verdad deben de haber afectado poderosamente la forma que asumi la religin platnica. Platn es el ejemplo supremo de esa combinacin entre el agudo intelecto filosfico y la dispuesta aceptacin de la realidad de lo divino, que haca parecer la inspiracin directa de los profetas un fenmeno creble y natural. Empero, la presencia de la primera de estas facultades aseguraba que el filsofo no resignara enteramente su independencia aun en terrenos que pudo haber considerado pertenecer ms propiamente a la theolgoi. No vacilaba en censurar aquellos elementos de la religin rfica que le parecan indignos, como por ejemplo sobre las recompensas crudamente materiales que se anticipaban para los buenos en el Elseo.El hecho es que Platn consideraba su propia filosofa y la religin rfica como doctrinas complementarias. Los rficos enseaban la transmigracin, e inculcaban la gran verdad de que despus de la muerte un destino mucho mejor aguardaba a los buenos que a los malos.Uno de los modos en que la filosofa de Platn complementaba la religin de Orfeo era dndole base filosfica, vinculndola con la teora de las Ideas. Otro era aceptando la doctrina central de que los buenos y los malos no tenan la misma suerte pstuma, pero avanzando a la pregunta de quines son los buenos y quines los malos.Resumiendo, as como hemos visto razones para asignar a muchos de los mitos de Platn un origen fundamentalmente rfico, en particular las elaboradas escatologas del Fedn, el Gorgias y la Repblica, as ahora podemos afirmar que estos mitos estn all porque el filsofo los consideraba verdaderos.El orfismo no se adecuaba a la poca porque, debido a su peculiar carcter, tena demasiado filosofa para la masa que segua la procesin en las Panateneas o se deslumbraba en Eleusis en la epoptia (contemplacin); y estaba demasiado sumergido en misticismo y fervor religioso para suscitar una adhesin general en el tono prevalecientemente racionalista de los filsofos. Pero en Platn encontramos a alguien que combinaba con el intelecto de los racionalistas una fe religiosa tan profunda como la de cualquier mstico. Platn asumi el orfismo, comprendi su valor, y lo entreteji en la urdimbre de su filosofa de esta manera inimitable que se capta al leerlo, pero que al analizarla, de ser ello posible, se destruira. La filosofa puede ser la urdimbre y la religin la trama de un dilogo platnico; pero urdimbre y trama por s solas no hacen un tapiz. Son solo el fondo sobre el cual el artista crea su pauta de brillantes colores e intrincado diseo. ste es un tercer ingrediente del dilogo platnico: la poesa. El influjo que esta obra nica ha tenido en pocas posteriores, ya sea en filosofa, en religin o en literatura, es demasiado conocido para ser necesario destacarlo ahora. CUL ERA LA IDEA FILOSFICA SUBYACENTE AL ORFISMO?El orfismo era, en su modo propio, una tentativa de resolver el problema de la unidad y la multiplicidad. Pero, en esa solucin, qu presupuestos filosficos asuma?La especulacin rfica tena dos doctrinas: una cosmognica y otra psicolgica; un relato de la creacin del mundo, y otro sobre la naturaleza del alma humana. Aristteles disenta profundamente con ambas. No era simplemente que le desagradara su forma mitolgica, aunque tambin es verdad. Ni tampoco porque su genio tena una preferencia por la certidumbre, mientras que Platn se contentaba con dejar los asuntos ms elevados donde estaban, en el dominio (filosficamente hablando) de la probabilidad. Se ha exagerado demasiado el contraste entre los dos a este respecto.Para tomar primero la psicologa, la teora aristotlica del alma como forma del cuerpo excluye la transmigracin. Aristteles censura todas las creencias que hablan de alma y cuerpo como dos entidades separadas. No hay dos cosas, cuerpo y alma, sino una: la persona. Hablar del cuerpo como tumba o prisin del alma resulta, naturalmente, absurdo. Por el lado cosmognico, el sistema rfico y similares entraban en conflicto con Aristteles acerca de un punto igualmente fundamental. Para l, el efecto de tales teogonas era hacer hasta cierto punto evolutivo el desarrollo del mundo. Lo ms perfecto no exista al comienzo, sino que apareca en un estadio ulterior. En trminos de Aristteles mismo, hacan lo potencial anterior en el tiempo a lo actual, y ello era para l la mayor hereja. Para Aristteles, lo mejor deba hacer existido durante toda la eternidad, y el desarrollo del mundo no es simplemente u intento de elevar su propio nivel (el nivel, en cada momento dado, es el ms elevado en existencia), sino una tentativa de alcanzar una perfeccin existente en acto, que est, por as decirlo, todo el tiempo ante nuestros ojos. La diferencia sobre este punto entre Aristteles y los theolgoi (Orfeo entre ellos) est expuesta del modo ms claro en un pasaje de la Metafsica: Una dificultad, y un reproche a quienquiera que no encuentra dificultad alguna, se contiene en la cuestin de cmo los elementos y principios se relacionan con lo bueno y lo bello; la dificultad es sta: si alguno de los elementos es tal como lo que entendemos por lo bueno mismo y lo mejor, o si no es as, sino que stos son posteriores en origen a los elementos Los mitologistas parecen coincidir con algunos pensadores del presente, que responden la pregunta por la negativa, y dicen que tanto lo bueno como lo bello aparecen en la naturaleza de las cosas solo cuando esa naturaleza ha hecho algn progreso Y los antiguos poetas coinciden con esto en la medida en que dicen que no los que son primeros en el tiempo, como Noche y Cielo o Caos u Ocano, reinan y gobiernan, sino Zeus. Estos poetas, empero, hablan as solo porque piensan a los regentes del mundo como sujetos a cambio; pues, de ellos, quienes combinan dos caracteres, en cuando no utilizan constantemente el lenguaje mtico, como Fercides y algunos otros, hacen de lo mejor el agente generador originario