Mark Rappaport ce1b4fc0-d925-470d-a6ed-288cdc0 · The Rocky Horror Picture Show, donde el guión es…

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    21-Aug-2018

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  • Mark Rappaport (...) Personalmente me gusta la idea de que ir al cine es como practicar un deporte de contacto. Cuando no estoy absolutamente absorbido viendo una pelcula me descubro contestando a la pantalla. Quiz es slo un susurro, o igual slo est en mi cabeza, pero hay dos bandas sonoras que transcurren a la vez: una procede de la pelcula y la otra es mi propio comentario. Lo que hace que sea mucho ms democrtico ver las pelculas en la televisin. En la privacidad de mi cuarto de estar puedo decir en alto mis pensamientos y con los mismos decibelios que la pelcula que estoy viendo. La invencin del vdeo convirti este acercamiento activo a la crtica cinematogrfica en un deporte de saln. Se puede refunfuar sobre el dilogo, los decorados, los ngulos, la interpretacin, la trama, a tu propio ritmo. Si se quiere (yo nunca quise) se puede volver atrs y reescribir tus exabruptos hasta que queden bien, hasta encontrar la rplica adecuada, le mot juste. En cierto sentido es casi la anttesis del fenmeno The Rocky Horror Picture Show, donde el guin es palabra de Dios. Puedes ser tu propio coro griego comentando la tragedia de otro cineasta. T, combativo espectador, puedes ser la antstrofa. 1982. Cliente muerto no paga. Cuando vi aquella pelcula dese haberla hecho yo. Ninguna pelcula ha llegado ms lejos a la hora de incorporar elementos de las pelculas amadas y hacerlos conscientemente parte de su obra y de su esttica. Lo que me pareci ms extraordinario, adems de los trucajes, de su intento de casar el decorado y la textura de las pelculas ya existentes con los de la que se est haciendo, fue que la pelcula tuvo que haber sido escrita con una mano en la mquina de escribir y la otra en el reproductor de vdeo, y montones de cintas. Claramente los guionistas estaban viendo docenas de pelculas mientras escriban, para ver qu planos y qu lneas de dilogo podan recogerse, apropiarse y tejerse en el guin que estaban fabricando. Esa especie de proceso con retales me atraa enormemente. En parte debido a mi formacin como montador y en parte debido a mi esttica de pastichero (robar de todos pero, borrar las huellas!) la pelcula me pareci un paso extraordinario en la direccin de... en fin, de algo distinto, una carta de amor a los gneros queridos emparejada con una sobria consciencia de que intentar duplicarlos sera algo ridculo y anacrnico. Me gust la idea de que un texto que ya existe se pudiera apartar, separar de su contexto y retejerlo en un texto nuevo con sus significados alterados o transformados, dejando su esencia intacta. Me gustaba tambin la idea de que los cineastas reflexionaban mientras hacan su obra (queran que se notaran las costuras) y de que se pudiera ver el proceso de su pensamiento al desnudo en la pantalla. Estbamos en 1982, una dcada antes de que cualquier periodista a sueldo empleara tranquilamente palabras como "posmodernista" y "deconstruccin" para describir cualquier cosa, desde anuncios de cerveza a Almodvar o Los Picapiedra. Sin duda esas palabras, mediante el abuso irreflexivo, han perdido su sentido, pero imagnense la sorpresa, en 1982, al ver una pelcula como Cliente muerto no paga hecha en Hollywood, un mbito en el que tales vocablos polisilbicos necesitan un visado especial para entrar. Qu era entonces la pelcula, si sus creadores no tenan el vocabulario que describiera el proceso? Tal vez estaban sencillamente enchufados al Zeitgeist. Despus de todo, el posmodernismo describe un proceso. No es una frmula para crear una obra. La deconstruccin la hace el espectador tras los hechos, no de antemano el publicista. En fin, Zeitgeist o no Zeitgeist, est claro que los escritores no habran podido desarrollar

  • ese concepto sin la accesibilidad del reproductor de vdeo y las copias de las pelculas en VHS. Diez aos antes, una pelcula as habra sido impensable. Diez aos despus, hay alguien que an no la est haciendo? (...) Si crees que los inventos mecnicos no tienen una relacin poltica con la poca en la que se han intentado, sltate este apartado. Sin entrar en detalles, hace algunos aos estuve muy enfermo. Durante un periodo de dos aos y medio, estuve prcticamente en cama. Me senta bien un rato, pero nunca bien del todo, y entonces recaa y tena que pasar dos o tres das en la cama. Antes de aquello haba estado grabando pelculas y tena una coleccin de favoritas as como muchas otras que nunca haba visto. Era lo nico que poda hacer durante el da: ver pelculas. No poda trabajar, no poda leer, no poda escribir. A veces estaba demasiado enfermo incluso para ver la televisin. S, as de enfermo estaba. A menudo grababa cualquier mierda que ponan por la noche y vea una parte al da siguiente. O, a veces, en los das buenos, es decir, si me senta lo bastante bien como para caminar, iba a la tienda ms cercana, a pocas manzanas de casa, volva y me desplomaba con una pila de vdeos que llenaran mis das a la espera de sentirme mejor. En un momento dado se me ocurri lo conveniente y coincidente que haba sido que la invencin y la proliferacin a escala mundial de los reproductores y cintas de vdeo coincidieran con la propagacin a escala mundial del SIDA y de otras enfermedades del sistema inmune. Sin embargo, la paranoia de tener una enfermedad que no tena ninguna fuente identificable o incluso al principio ni siquiera un nombre me hizo darme cuenta de que los reproductores de vdeo tenan que inventarse para calmar a un creciente y ya vencido ejrcito de gente floja y debilitada. Pero, con qu propsito? Para evitar que cometieran un suicidio en masa? Para dar una dbil voz a su descontento con la forma en la que se practica la medicina y se tratan las enfermedades? Un lisiado segmento de la sociedad acallado hasta la extrema pasividad viendo pelculas de Walt Disney, La jungla de cristal y Terminator 2 hasta que la materia magntica borrase la superficie de la cinta de vinilo... Los reproductores de vdeo estaban diseados, si no intencionadamente, sin duda por defecto, para quitar un peso de los hombros a los miembros de la familia y a los seres queridos y para distraernos de nuestras dolencias. Un poco de pan, un montn de circo en forma de vdeo para alquilar y te sentirs mucho mejor por la maana. Tal vez Solo en casa es el ttulo proftico de lo que puede que un da se llame la era en la que coincidieron el vdeo y el SIDA, una poblacin atada a la cama y reconfortada con los xitos del videoclub. Incluso si no puedes ya participar en tu propia vida, deberas an ser capaz de estar al da con la cultura popular desechable. Parece evidente que la religin no es el nico opio del pueblo. Pero aunque Benjamin podra haber predicho los usos y aplicaciones del vdeo, Marx sin duda no podra haberlo hecho. Yo recuerdo, en aquel momento, estar increblemente agradecido por la invencin de este canguro electrnico. En un momento dado estaba viendo El extrao caso de Dr Jekyll, de Victor Fleming (1941), una pelcula que no haba visto antes y que me impresion por su desparpajo y su desvergenza no censurada, especialmente siendo una produccin MGM. En una escena de fantasa de Hyde, Spencer Tracy tiene a la chica buena, Lana Turner, y a la chica mala, Ingrid Bergman, enjaezadas como caballos a su carruaje mientras que jovialmente las azota. Pero eso es otra historia.

  • Hay una escena en la que Lana arrastra a Spencer a un museo y le seala una rplica de medio metro de una famosa escultura. Lana explica que el original est en el Louvre y que se llama Victoria Alada. Spencer, sin perder un segundo, suelta, Qu sentido tiene la victoria si pierdes la cabeza? Lana contesta, Qu sentido tiene que adquiera cultura si no me vas a a hacer caso? Dice mucho esa frase, verdad? Tambin recuerdo claramente que ella deca, Me gusta saber sobre arte. Te da algo de qu hablar. Pero nunca volv a encontrar aquella frase, aunque volv sobre la pelcula dos veces. En cualquier caso, ese da naci la idea para Rock Hudson's Home Movies. Pens que sera interesante montar una recopilacin, con algn tipo de comentario mnimo, de escenas sobre el arte y los artistas tal y como se representan en las pelculas de Hollywood, explorando las actitudes contradictorias y conflictivas en las que los artistas y el arte parecen ser reverenciados y a la vez repudiados casi en el mismo encuadre o aliento. Me emocion la idea y apunt casi dos docenas de ttulos de los que se podran extraer escenas, que me vinieron a la cabeza enseguida. (...) Pero, en realidad, Rock Hudson's Home Movies es hija de 15 o 20 aos de teora crtica. No tiene deudas con artculos o teoras especficas, pero sin duda las tiene con enfoques tericos que posteriormente han calado hondo en nuestro cuestionamiento cultural de los estereotipos de gnero, las preocupaciones gay y feministas sobre los modos de representacin, o qu significa una imagen y las distintas formas en las que una imagen, o palabras, o una imagen combinada con palabras, puede leerse. Pero tampoco podra haberse hecho Rock Hudson antes de la invencin de ese aparato, quintaesencia de la plusvala del capital y del tiempo libre: el vdeo. En ese sentido estoy muy contento de haberla hecho. Siempre me haba considerado muy lineal y encerrado en las formas tradicionales. Me alegr ser capaz de usar nuevas tecnologas y reinventar los fines para las que haban sido inventadas. Por el camino me di cuenta de que el vdeo es un formato mucho ms relajado y grcil que la pelcula para algo tan personal y excntrico como un ensayo. Crear un ensayo en pelcula, al menos aquellos das, pareca una enorme cantidad de trabajo (y de dinero!) para algo que tiene comparativamente un pblico tan pequeo. (...) El nico modo eficaz de confrontar y criticar la cultura popular es presentndola en las formas y las imgenes con las que se present la primera vez, no con una descripcin de segunda mano. Al hacer Rock Hudson, tan importante para m como el tema de la representacin (especialmente en las reas de los roles de gnero: masculino/femenino, heterosexual/homosexual, etc.) fue la habilidad de mostrar el material sobre el que se discute. Cuando alguien escribe un artculo sobre la representacin en el cine tienes que confiar en sus vacilantes recuerdos (esto es, si lo has visto y si lo recuerdas) y en la descripcin de lo que ellos vean. Si se describen varios ejemplos, se hace la conexin para el espectador. En mi formato se lleva la fuente hasta el espectador. Incluso si la escena est descontextualizada, la autenticidad de lo que se presenta, de lo que se ve y oye, es innegable. No ests sometido a la barrera adicional y poco fiable de la impresin de una fuente secundaria de lo que fuera que crey que vio. Por supuesto, esto de ensear imgenes inevitablemente suscita uno de los temas mayores en la apropiacin de material, el obtener los derechos, un asunto legal que creo que adquirir una creciente importancia en esta dcada. Mi excusa en una sala de juicios sera

  • que estas imgenes nos corrompieron primero y que ahora es nuestro turno. Las imgenes se nos han presentado, han moldeado nuestras percepciones del modo en que aprehendemos el mundo desde que ramos muy jvenes hasta el momento presente. Y lo seguirn haciendo hasta el da de nuestra muerte. Decir que las pelculas reflejan la realidad ha sido siempre, como mucho, una media verdad. Si la relacin entre pantalla y espectador es un infinito saln de espejos que refleja expectativas, ideas recibidas, falsos mitos y el deseo de abrazarlos, de una forma u otra el ciclo debe ser cortocircuitado. Hay que arrojar piedras a esta galera de espejos de infinitos reflejos: la pantalla, el pblico, el pblico, la pantalla... Mark Rappaport, Notes sur Rock Hudson's Home Movies, Trafic, nmero12, 1995.