Lunfardo en El Tango

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LUNFARDO EN EL TANGO Y LA POTICA POPULAR. (3.ED.)Ensayo y 1300 Voces del Tango y la Literatura Eduardo Prsico.

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LUNFARDO EN EL TANGO Y LA POTICA POPULAR

Ensayo Literatura.

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1300

Voces

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Tango

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EDUARDO PRSICO

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Contratapa 3 edicin: No abundan los intelectuales que logren explicarnos con el conocimiento y la soltura de Eduardo Prsico, a propsito del Tango, el Lunfardo y otros perfiles de esa manifiesta identidad. Aqu el autor define al Lunfardo como un cdigo entre dos sin que se entere un tercero, y esta definicin sugiere un juego lingstico de dobles significados, de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y tambin darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos De todo ello est hecho el lenguaje que Eduardo Prsico - un escritor notable para cualquier informado- recoge en este estudio casi informal y nada presuntuoso, pero seriamente ilustrativo. Las palabras de su ensayo minucioso y certero nos acercan a un hombre de la intelectualidad que tambin conoce el lunfardo, y es consciente sabedor de que ese lenguaje nos hizo as y hoy sera tan imposible como insoportable cambiarlo. Basta con leer sus Crnicas del Abandonado, El Infierno de Rosell o Nadie muere de amor en Disneylandia para entender mejor la autenticidad de este escritor sobresaliente. Doctor Jos Andrs Rivas, (UBA) Acadmico Correspondiente de la Academia Argentina de Letras. ____________________________________________________________DICE JOS A. MARTNEZ SUREZ, CINEASTA Y EX PRESIDENTE DE LA ACADEMIA PORTEA DEL LUNFARDO. El habla cotidiana suele cambiar por imperio de alguna moda aunque, mayormente, por invenciones urdidas para ampliar la comunicacin. Y el lunfardo de los argentinos, que segn Eduardo Prsico es junto al tango los dos perfiles ms relevantes de nuestra identidad, no los nicos pero s los ms visibles, es un fenmeno jergal irrepetible en otros grupos sociales, en cuanto este duende coloquial y divertido mantenga intacto su carcter de cdigo entre dos para que no se entere un tercero.

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Esta sucinta definicin del lunfardo resume, quiz, vigentes polmicas sobre qu significa parecernos y ser idnticos los argentinos. Nadie desconocera hoy el sentido de apoliyar, mina o buln, voces ya incluidas en el primer diccionario lunfardo, publicado en 1894, y aunque en su origen esa jerga fuera privativa de la gente de mal vivir, previo al glosario con ms de mil doscientas voces lunfardas, Prsico nos explica como esa calificacin apresurada obedeci a que los primeros interesados en la materia eran vinculados al quehacer policial y carcelario. Y tambin nos ilustra que la difusin y permanencia del lunfardo en el habla de los argentinos es un fenmeno ligado ms a la literatura que a la delincuencia. De modo diferente a cuanto aconteci con otras jergas dialectales, las voces de la lunfarda se instalaron en toda la sociedad por persistencia de las letras de los tangos, en su mayora, y la poesa popular editada durante un siglo, donde hubo autores renombrados y muchos desconocidos; algunos recuperados aqu. Adems, el procedimiento para difundir estos recursos de comunicacin, el conocimiento de los mismos y el tratamiento ameno que Eduardo Prsico, - narrador y poeta, segn Borges un reo que escribe para intelectuales- le otorg a un tema habitualmente rido, nos asegura un trabajo didctico y de utilidad nada frecuente. Simplemente, un libro brillante. _________________________________________________________________________

DE JOS ANDRS RIVAS, DOCTOR EN LETRAS DE LA UBA. Y CORRESPONDIENTE DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS. _____________________________________________________________ No abundan los intelectuales que logren explicarnos con el conocimiento y la soltura de Eduardo Prsico, a propsito del Tango, el Lunfardo y otros perfiles de esa manifiesta identidad. Al comienzo habrn sido dos hombres en una calle del suburbio, o la necesidad de pasar un secreto de modo que ningn otro pueda entenderlo. Una frase oda y luego cambiada o modificar un nombre porque la palabra usada no serva o alcanzaba. Los orgenes pueden haber sido muchos y que las expresiones despus se confundieran y formaran ese lenguaje marginal en los libros pero s en las palabras cotidiana Con el paso del tiempo los eruditos las aceptaran y

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seran corrientes en el comercio lingstico de nuestra tierra, si al fin el lenguaje est en la calle y no slo en los diccionarios y las enciclopedias. Aqu el autor define al Lunfardo como un cdigo entre dos sin que se entere un tercero, y esta definicin sugiere un juego lingstico de dobles significados, de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y tambin darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos. En ltima instancia, de ser nosotros mismos, porque ms all de las disensiones y los apremios, el lunfardo es todo eso: pasin por las mscaras, devocin por las palabras heredadas y despus modificadas o deformadas; ejercicio de trasgresin basada en una profunda exaltacin del individuo, su derecho a decir que no y poner mala cara. Si a esto se agrega la frecuentacin de los textos de Jorge Luis Borges y de la figura de Borges, a quien Prsico le dedic un cuento ambiguo y delicioso, (Laberinto de Gardel y el Inglesito) se explica en parte porqu escribi este diccionario. Las dems razones tienen que ver con la fascinacin por el tango y al final de su prlogo remeda el chanchn de nuestra msica ciudadana. La experiencia es muy simple: basta con pedirle a cualquiera que haga la onomatopeya musical del dos por cuatro y repetir el mismo chanchn. Signo valioso en una poca en la que al tango lo deforma la gente que viene de otra msica, o que quiere modernizar a Mozart o a Bach, hacerla fcil como dira un entusiasta del lunfardo, olvidando que entre otras virtudes, ellos tomaron la precaucin de que su msica fuera inmortal. Y cualquiera que se acerc alguna vez al lunfardo sabe muy bien que esa msica, el tango, y aquel lenguaje fueron siempre juntos como una pareja que mueve airosamente las tabas al mismo tiempo. Eduardo Prsico recuerda una ancdota de Nicols Olivari, que tambin se le atribuye a Roberto Arlt: de que crecieron en un suburbio fabril y no tuvieron tiempo de

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aprender el lunfardo. La respuesta es sutil, ingeniosa y no exenta de justificaciones. El problema consiste en que el lunfardo no es slo una forma de decir y de nombrar la realidad para que slo los iniciados la reconozcan, no slo es un lenguaje marginal, secreto y grosero unido a lugares y conductas de mala fama, sino tambin una forma de vida. A estas razones se debe su permanencia en el tiempo, su empecinamiento en meterse en la vida de todos los das. En este terreno son, somos, muchos los iniciados. Antes provenan del malevaje, del mundo marginal, la vida rea y prostibularia que se resista a ser absorbida. Ahora est en todos como la sangre y los huesos, o en esa forma de amar, tener y sentir que poseemos sin saber de donde viene porque se apoderaron de nosotros desde siempre. La razn puede ser tambin el absurdo de querer hacer un pas y una ciudad que se parezca, y no se parezca, a ese pas sobre una pampa sin lmites que parece no tener orillas. De este afn de exiliados y nostlgicos de otras tierras que quisieron que sta fuera la suya. De su esfuerzo por recordar una patria que haban perdido y que con el paso del tiempo ya no era la misma. De la rebelda para nos ser devorados por los hombres que se dicen mejores y ms cultos... Calle, suburbio, marginalidad son algunos de estos rostros. La tentacin de un lenguaje secreto de hacer que el tercero no entienda porque el asunto es entre nosotros dos y el deseo de ser quienes somos en la forma de nombrar las cosas de todos los das. De todo ello est hecho el lenguaje que Eduardo Prsico - un escritor notable para cualquier informado - recoge en este estudio casi informal y nada presuntuoso, pero seriamente ilustrativo. Las palabras de su Ensayo minucioso y certero nos acercan a un hombre de la intelectualidad que tambin conoce el lunfardo, y es consciente sabedor de que ese lenguaje nos hizo as y hoy sera tan imposible como insoportable cambiarlo. Basta con leer sus Crnicas del Abandonado, El Infierno de Rosell o Nadie muere de amor en Disneylandia para entender mejor la autenticidad de este escritor sobresaliente. Doctor Jos Andrs Rivas. (UBA)

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Acadmico Correspondiente de la Academia Argentina de Letras.

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Y si vieras la catrera como se pone cabrera cuando no nos ve a los dos. Pascual 1915). Contursi. (Mi Noche Triste,

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... has rodao como potrillo que lo pechan en el codo, engrupida bien debute por la charla de un bacn. Celedonio Flores. (Audacia, 1925)-------------------------------------------------------

Cuando rajs los tamangos, buscando ese mango que te haga morfar... Enrique Santos Discpolo. (Yira, Yira. 1929).--------------------------------------------------------------------

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Del Lunfardo al Tango y su Literatura.

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UNA COMUNICACIN DE PERSONA A PERSONA. El lenguaje articulado se fue desarrollando en el hombre segn se viera obligado en aproximar ideas con sus semejantes. Eso que comenzara con onomatopeyas imitativas de la naturaleza, constituyeron el sustrato del lenguaje; y mucho ms ac en el tiempo, cuando por el aos 1492 llegaron los navegantes descubridores de Amrica para la cultura europea, los que habitaban estas playas no difundieron la noticia con movimientos corporales o seales de humo: lo expresaron con sus palabras que consolidadas por la reiteracin, transmitan ideas y conceptos. Tal vez primarios, pero de choza a choza y de un margen al otro de los ros, los naturales de por aqu nombraron la aparicin de los navos extraos usando algn mecanismo de lenguaje apropiado para reducir cualquier pensamiento a su manera ms sencilla. Luego, la adopcin del castellano por nuestras latitudes pertenece a una constante histrica, en cuanto quien sostiene el podero tcnico y econmico siempre asume imponer su propia cultura adonde llega, que paulatinamente ir modificando las particularidades de cada pueblo. Entonces por ah se nos ocurre que una comarca como la nuestra, que no puede orientar la tcnica ni la economa del planeta, quiz logre identificarse practicando alguna gimnasia del ocio y acaso, una buena manera de ejercitar la identidad de los argentinos exista en el lunfardo, un cdigo para comunicarse entre dos sin que se entere un tercero. Estos renglones algo simplistas que expuse en la Biblioteca Nacional de Madrid a propsito de un encuentro sobre el idioma castellano, en 1987, bien pudieron sumarse al pesquisar del ser nacional de los argentinos, ese territorio donde ambiguamente se entreveran serios estudiosos del habla coloquial con furtivos cazadores que sin compromiso ni rigor, disparan cada tanto algn

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escopetazo y si aciertan, mejor as. Es bien sabido que en el mbito de las expresiones populares abundan apresurados en nombrar y calificar todo, temerarios de los que alguna vez se encargara Nicols Olivari, (La Musa de la Mala Pata) que al ser preguntado si hablaba lunfardo segn escribiera Jorge Calvetticontest vea, yo nac en Villa Luro en el ao 1900, cuando aquello era un suburbio. Frecuent el trato de obreros, ex presidiarios, las prostitutas y atorrantes que eran mis vecinos, y no he tenido tiempo de aprender eso. Esta misma definicin de Olivari tambin es atribuida a Roberto Arlt, (Los Siete Locos, Los Lanzallamas, El Amor Brujo), y por ser ambos dos escritores fundacionales de la literatura de Buenos Aires, la autora nos atrae menos que la aguda respuesta. De todas maneras, el mismo Arlt supo valorar ms a fondo este fenmeno dialectal en una polmica que mantuviera con algunos acadmicos alrededor de 1940: este fenmeno nos demuestra hasta la saciedad lo absurdo que es pretender enchalecar en una gramtica cannica, las ideas siempre cambiantes de los pueblos y si le hiciramos caso a la gramtica, tendran que haberla respetado nuestros tatarabuelos, y en progresin retrogresiva, llegaramos a la conclusin que, de haber respetado al idioma aquellos antepasados, nosotros, hombres de hoy, de la radio y la ametralladora, hablaramos todava el idioma de las cavernas. Es innegable que el lunfardo empez siendo una lengua "de la gente de mal vivir"; por dar una definicin facilonga, y que al ir perdiendo su secreto delictual se convirti en un guio de comprensin popular ms all de sus primeros cultores, pero nadie discute que este lxico sinttico ha sido, esencialmente, un medio entre pocos para despistar a otros. El argot constituye un habla rpida, espontnea que brota de una manera natural... en vocablos y expresiones que acuden fcil y prestamente a la lengua, dice Mario E.Teruggi en Panorama del Lunfardo, Sudamericana, 1979. Y bien vale comentar que durante los aos de 1970, cuando recrudeci la irresuelta y feroz interna de los argentinos, en los distintos grupos actuantes se abran y cerraban efmeras contraseas ajenas a quien no participara de verdad. Humberto Costantini, quien recreara el lenguaje coloquial de Buenos Aires en su libro En la Noche durante su exilio en Mxico,

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supo ver que entre perseguidos y perseguidores existan tantos lenguajes como grupos; y bien vale decir un cdigo entre dos. Esto, anecdtico, bien podra extenderse a la variedad de profesiones y actividades con jerga propia, aunque respetemos expresamente que el habla de un pueblo es un sistema artificial de signos que se diferencia de otros sistemas de la misma especie, y cada lengua tiene su teora particular, su gramtica y principios que hacen a un idioma. Eso que significa peculiaridad, naturaleza propia, ndole caracterstica, donde cada lengua tiene su fisonoma y sus propios giros que no impiden las particularidades dentro de cada una. Hasta aqu todo bien, pero sin caer en purismos, idolatras ni supersticiones con nuestra lengua madre, sabemos que lunfardas aparte, en la Argentina hablamos castellano, segn su gramtica nos entendemos con el mundo y eso no queremos modificarlo. LENGUAJE, IDENTIDAD Y CULTURA, El lenguaje nos permite visualizar la diferencia entre Civilizacin, - lo instrumental de la realidad, el gran continente de toda manifestacin- y la Cultura, que resume la vocacin esttica del sujeto y acaso, su sensibilidad peculiar y creativa como un ser comunitario...