Logored - Mayo 2015

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    22-Jul-2016

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Edicin correspondiente al mes de Mayo 2015.

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  • El trabajo es una manera de ser-en-el-mundo.

    Todos llegamos a la existencia con una gran oportunidad: hacer algo para otros,

    hacerlo para el mundo, hacerlo para el futuro. Ese desprendimiento del para m, es lo que llamamos auto-trascendencia. Al hacerlo para otros, esa especie de olvido de m, paradjicamente, me plenifica. Algo as como si vacindome en la entrega, ms me

    llenara de humanidad.

    El trabajo es una manera de hacer arte.

    Los griegos hablaban de la presencia potica del hombre en el cosmos, haciendo re-ferencia a la oportunidad que tiene de plenificar la realidad. Y puede hacerlo con su

    sola presencia. La poiesis no haca referencia a escribir poesa como Borges, pintar acuarelas como Durero, disear como Gaud o bailar como Baryshnikov, cantar como

    Piaff o No, no se referan a eso solamente. El hombre es quien est llamado a redi-mir la realidad, mejorarla, enriquecerla en dignidad. Cuando del rbol cuelga esa

    manzana deliciosa, el prodigio de esa fruta tambin habla de la mano de quien la ha

    cultivado, del esmero puesto en su crecimiento, del amor en su cuidado. Porque la

    naturaleza, poderosa y magnfica, tambin necesita del hombre, tanto como el hombre

    necesita de la naturaleza. Y la generosidad de ambos, en mutua accin, transforma la

    realidad en arte.

    El trabajo es dignificado por la persona.

    Muchas veces he escuchado que el trabajo dignifica, haciendo referencia a una mo-ral de la responsabilidad, del servicio, del trabajo. Moral en la cual he sido educado y

    en la cual he pretendido educar a mis hijos. Pero, de todos modos, estoy convencido

    que la persona dignifica al trabajo, sencillamente porque no existe nada ms digno que la persona, y es ella la que otorga dignidad a toda la realidad. Nada de la reali-

    dad existente en el mbito natural, puede estar por encima de la persona, portadora de una dignidad dignificante, es decir, una dignidad que manifiesta y propaga.

    Es as que, un trabajador es un poeta, no importa de qu trabajo se trate, sea ste de fuerza fsica, de investigacin de laboratorio, de oficina, de taller o de estudio, de

    fbrica o de consultorio, de campo o de aula, cualquiera; un artista que trabaja para

    que este mundo sea un poquito mejor, cada da, humildemente, cumpliendo con su

    tarea de la manera ms responsable posible, de manera annima. Cada da el mundo

    celebra el inicio de una nueva jornada de trabajo, porque sabe que por la noche, son-reir agradecido a cada trabajador, por el bien producido. Celebremos hoy el da del

    trabajo con la misma disposicin que celebramos a los poetas, los artistas; con la mis-

    ma satisfaccin, con el mismo agradecimiento y emocin que sentimos ante una obra

    de arte. Celebremos al obrero y al empresario, al docente y al servidor pblico, al in-

    vestigador y al tcnico, al profesional y al empleado, al pen y al capataz, al trabaja-

    dor en actividad y al jubilado, con la misma gratitud que lo hace cada noche, al final de la jornada de trabajo, el mundo, redimido por todos ellos.

  • EDITORIAL: 1 de Mayo: DIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO,

    por Claudio Csar Garca Pintos

    GARANTA, SEGURIDAD Y CONFIANZA, por Claudio Csar

    Garca Pintos (pp. 3 a 5)

    CITAS DE AUTORES PERTENECIENTES AL MOVIMIENTO EXIS-

    TENCIAL, A TRAVS DE VIETAS, por Jos Martnez-Romero

    Gands (pp. 6 a 8)

    LA PGINA DE CAVEF, por Claudio Csar Garca Pintos (pp. 9 a 15 )

    PODEMOS COMUNICAR LA PAZ?, por Patricia Mara Nigro

    (pp.16-17)

    LOS VALORES DE SAN MARTIN, ANALIZADOS EN UN LIBRO,

    por MDZ On Line, (pp. 18-19)

    BASTA DE PENSAR, por Claudio Csar Garca Pintos (pp. 20 a 22)

    ADOLESCENTES Y FINALIZACIN DE LA ESCOLARIDAD, por

    Gastn del Ro, (pp. 23-31)

    LA ILUSIN QUE ME ENAMORA , por Federico M. Garca Presedo

    (pp. 32 a 35)

    EL CUIDADO DE LALS PRIMERAS ENTREVISTAS EN LOGOTE-

    RAPIA VINCULAR (2 Parte), por Anala Boyadjin (pp. 36-38)

  • V arias veces me han odo hablar o han ledo artculos mos sobre la imprevisibilidad de la vida. Es que estoy convencido que una de las notas distintivas de la existencia es, sin lu-gar a dudas, su imprevisibilidad. Es ella

    misma la que justifica nuestra condicin humana y su particularidad ms notable,

    que es la libertad responsable.

    Para qu ser libres si todo estuviera ya de-terminado de antemano? Para qu ser res-

    ponsables, si todo pudiera ser planificado de una vez y para siempre? Qu sentido

    tendra la ansiedad o la angustia vivencias eminentemente humanas y nor-males-, si todo pudiera ser conocido a priori o planificado estratgicamente? Qu dife-rencia habra entre sobrevivir y realizarse, si la vida fuera algo parecido a un partido de ajedrez, en la que pudira-mos anticipar los movimientos propios y

    ajenos, y cumplirlos hasta el jaque mate

    final?

    No, de ninguna manera, la vida es imprevi-sible y nuestra existencia es la respuesta que le damos a esa imprevisibilidad; exis-

    ten planes, proyectos, ilusiones y esperan-zas, muchos de los cuales se cumplen tal

    como los hemos planificado, proyectado, imaginado, pero eso no quita que, en ma-yor medida, la existencia personal es el re-

    sultado de respuestas que le hemos ido dando a la vida a medida que nos ha ido

    confrontando con sucesos inesperados, in-

    slitos, sorpresivos y sorprendentes. Nun-

    ca planifiqu que, cruzando esa esquina, iba a encontrarme con esta mujer, hasta

    entonces inexistente an en mis ms ricas fantasas, y que termin siendo el amor de mi vida. Jams llegu a anticipar que mi

    hermana poda enfermar y morir prematu-ramente, sin que pudiramos compartir con ella todo lo que hubiera querido com-

    partir. Es cierto que me imagin teniendo hijos, pero nunca supuse que iban a ser

    estos hijos que tengo y que iba a vivir con ellos todo lo que llevamos vivido. Por otro lado, me propuse ser Psiclogo y lo logr;

    quise comprarme esta casa, y pude hacer-lo tal como lo program. Quiero decir, al-

    gunas cosas estuvieron planificadas y re-sultaron tal como fueron planificadas, en tanto que otras, sucedieron inslitamente.

    Y estas ltimas, sin dudas, son mayora y son contundentes, an ms que las otras. En mi propia vida, haberla encontrado a

    ella, haberla perdido a mi hermana y sentir lo que siento por mis hijos, es ms contun-

    dente que mi ttulo de Psiclogo o la casa que pude comprar. Es ms, hasta estos logros que cumplieron lo planificado, muy posiblemente, fueron concretados tambin, gracias a imprevistos que ayudaron su concrecin, y que nunca haban sido pre-

    supuestados con anterioridad.

    Es que, la imprevisibilidad es ms esencial

    a la existencialidad humana que la finitud. No caben dudas que, como seres vivos, la

    GARANTA, SEGURIDAD

    Y CONFIANZA

    Por Dr Claudio Csar GARCIA PINTOS

    Mail de contacto: cavef@yahoo.com

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    finitud es un horizonte real, temido, inelu-

    dible. Podra imaginarse que nada debera ser ms complicado para un ser vivo, que

    la certeza de la finitud, porque contrara el movimiento natural de conservarse en la existencia. Sin embargo, podemos elaborar

    respuestas a esta circunstancia, relativa-mente satisfactorias. Como seres espiritua-les, asumimos que la existencia espiritual

    desafa y trasciende ese lmite y nos permi-te una sobrevida (no ya natural sino sobre-

    natural); para aquellos que crean en la re-encarnacin, imaginarn una segunda oportunidad; para los nihilistas, la muerte

    significara una liberacin; para los hroes, una victoria Pero, qu respuesta pode-mos darle a la imprevisibilidad, ms an, desde la engreda condicin de ser espirituales? Porque de alguna manera, la sentencia sartriana define nuestra condi-cin espiritual: la pasin intil de querer ser dioses, definiendo qu y cmo deben

    ser las cosas. Todas y siempre. Recuerdo al inefable Facundo Cabral, recitando que si quieres que Dios se ra, cuntale tus pla-nes No, lo que verdaderamente complica la existencia es la imprevisibilidad de la vi-

    da. Acepto ser finito, puedo elaborar res-puesta a la condicin de mortalidad, una respuesta propia, personal, de validez sin-

    gular, solo para m, pero no acepto que desde el principio al fin, no me sea permiti-

    do planificar cada uno de los pasos hasta que llegue el momento de mi muerte. Si voy a morir y puedo saberlo con anticipacin cosa que los animales no pueden, y por eso ni saben qu es la angustia-, me siento en

    condiciones de exigir que me sea permitido panificar mi existencia. Prefiero que me di-gan que tengo una sola hora por delante,

    pero que me permitan vivirla enteramente como yo decido, a no saber cuntas horas me quedan (o presuponer que son muchas

    ms que una sola), y no tener la potestad de ocuparlas enteramente como yo quisiera

    hacerlo.

    Garanta

    Ante la realidad descripta, me queda claro que, entonces, nada tiene garanta. Si la

    vida es imprevisible, nada puede ser antici-pado con certeza, ni proyectado con exacti-tud. Muy posiblemente, el mejor estatus al

    que puede acceder una persona es al de

    me parece que ser as

    La existencia es el resultado de una apues-ta, o de varias apuestas que vamos hacien-

    do permanentemente y que llamamos decisiones. Evaluamos las circunstan-cias, valoramos nuestras intenciones, con-

    cebimos las condiciones del entorno y deci-dimos. Pero cada decisin tomada, es sus-

    ceptible de ser equivocada. A veces decidi-mos ligeramente, pero en ocasiones, sope-samos la decisin a tomar y lo hacemos a

    consciencia. An en estos casos, siempre

    es una apuesta.

    Por eso, ninguna decisin tiene garanta Nada puede asegurarnos que lo elegido es libre de error. De modo tal que, la expecta-

    tiva de infalibilidad, tambin puede verse frustrada por la propia existencia y los re-

    sultados que se siguen de todo lo que

    hemos decidido.

    Seguridad

    Como no puedo esperar (exigir) garanta que me libere del error o me asegure el acierto en lo decidido, puedo alimentar la

    expectativa de encontrar algo o alguien que me brinde seguridad. A veces se lo recla-mo a algo (como p.e. una institucin, el Es-tado, la familia, la pareja, el jefe, etc) como proyectando en eso la responsabilidad de

    alejarme o protegerme del eventual error. Algo as como la culpa no es ma, en caso de fallar. A partir de esa proyeccin, le ex-ijo al depositario que se haga cargo de aquello que yo no puedo. La seora le exi-

    ge al esposo que le de seguridad al momen-to de decidir si sigue trabajando o renuncia

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    para ocuparse solo de los hijos. De tal mo-

    do, cuando decida qu hacer, p.e. renun-cia, la eventualidad del resultado de la de-

    cisin podr ser compartida o, an, atri-buda al esposo. Ella podr decir (si re-sult mal), es que tuve que decidirlo sola, porque l nunca me dio seguridad al mo-mento de decidirlo, o lo decidimos juntos, renunci porque l me dio la seguridad de

    que era lo mejor hacerlo

    Esto es aplicable a todos los otros que dieron o no seguridad y se hacen, ipso fac-to, co-responsables del acierto o del error

    consecuente con la decisin tomada.

    Lo que es claro es que, nada/nadie, puede

    darme tal seguridad de que lo decidido sea

    acertado.

    Confianza

    Ahora bien, vamos armando un escenario un poco complicado. Por un lado, la vida es imprevisible y, por ende, puede sorprender-

    nos. Por otro lado, nada de lo que yo decida tratando de armar mi vida en ese escena-

    rio, tiene garanta, por ms que lo piense y evale una y otra vez. Tampoco sirve tratar de que otro se haga cargo de darme la se-

    guridad de que, lo que yo decida, ser infa-lible. Pues, entonces, qu hacer?Cmo responderle a este estatus incierto de la

    existencia?

    Creo que la respuesta pasa por la

    confianza. El trmino significa tener fe, depositar la fe en algo/alguien, creer en

    aquello en lo que deposito mi fe.

    No se trata de buscar garantas o segurida-

    des, sino ms bien, confiar, tener fe en:

    La vida misma, cuya imprevisibilidad no atenta contra m, ni contra mi realizacin

    personal En los otros, que pueden acompaarme y

    orientarme en caso de que debiera modifi-car el curso de los hechos a consecuencia de decisiones desacertadas

    En m mismo y en mis propios recursos.

    Tener la confianza del surfista, quien, in-gresa al mar con su tabla con la decisin

    de montar una ola. Luego de varios inten-tos, lo logra y disfruta su logro, sabiendo que caer y que, al caer, no se va a ahogar.

    No, esperar la prxima ola e intentar nuevamente montarse sobre ella. Y cuando

    lo logre, disfrutar, sabiendo que volver a caer. Pero siempre confiando en que, con sus recursos, su experiencia y su tabla,

    sabr cada vez ms, cmo caer y cmo montarse en una nueva ola. No le pide al

    mar la garanta de nunca caer, ni deman-da a nadie que le asegure que nunca ca-er; solo confa, en el mar, en las olas, y

    en s mismo.

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    H abitualmente publicamos en otros medios de difusin vietas sobre diferentes temas. En esta oportunidad ofrecemos varias de autores pertenecientes al pensamiento

    Existencial.

    La Psicoterapia Existencial nos exige a los responsables de su realizacin en el campo

    de la Salud una marcha hacia el desarrollo por los caminos de la fundamentacin, de la aplicacin de la teora a la prctica, de

    las investigaciones basadas en tests y es-

    tadsticas y en nuestro compromiso.

    Este compromiso obliga a considerarla ms que una mera ciencia como un elemento de

    arte y sabidura donde tcnica y encuentro

    desaparecen como dicotoma.

    Son claras las necesidades de nuestra dis-

    ciplina en el campo investigativo. Es una tarea que, con agrado, hemos desarrollado

    muchos de nosotros y que ha promovido numerosos discpulos que aplican esos

    avances con creatividad y responsabilidad.

    Pero no se han realizado los estudios com-parativos necesarios entre diferentes auto-

    res, no se ha producido la tan necesaria

    sistematizacin de datos

    Es necesaria una mayor motivacin para que aumente la asistencia a cursos dicta-dos por prestigiosos profesionales que ayu-

    den a dilucidar definiciones operacionales fundamentales sobre conceptos como, por

    ejemplo, autotrascendencia, libertad, responsabilidad, sentido de vida, el po-der desafiante del espritu, situacin lmi-te y capacidad de enfrentar la enferme-dad, especialmente en las enfermedades

    graves, crnicas o terminales.

    Esta descripcin de los aspectos principa-les a tener en cuenta para la validacin

    del Anlisis Existencial y la Psicoterapia Existencial quiere animarlos y desafiarlos, en su ms profundo sentido etimolgico,

    para que contribuyan con su trabajo y creatividad al desarrollo de esta discipli-

    na. La lectura de autores consagrados es un paso importante. Para ello, la primera

    pregunta en forma de vieta:

    CITAS DE AUTORES

    PERTENECIENTES AL

    MOVIMIENTO EXISTENCIAL,

    A TRAVS DE VIETAS

    Por Dr.Jos MartnezRomero Gands

    Mail de contacto: sentido@cop.es

    Blog: logoterapiagalicia.blogspot.com.ar

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    SREN KIERKEGAARD

    MARTIN HEIDEGGER

    M. MARLEAU-...