Logored - Julio 2012

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    26-Mar-2016

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Edicin correspondiente al mes de Julio 2012

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Recorriendo las pginas del pre-sente nmero de LOGORED, re-nuevo una percepcin que ya voy teniendo en los nmeros anterio-res: muchos de nuestros colum-nistas recurren permanentemen-te a cuentos, relatos, canciones, pelculas, obras de teatro. En es-te nmero, incluso, comentamos la experiencia de un musical in-fantil escrito en el marco de un programa pedaggico. Entonces, confirmo aquella sentencia que el propio Vktor Frankl nos lega-ra en su obra de teatro Sincroni-zacin en Birkenwald: el arte puede salvar al hombre. En la maravillosa adaptacin co-mo musical, realizada por Cha-cho Garabal de la obra franklia-na conocida como Buscando sentido, los filsofos debaten sobre cmo poder ayudar al hombre a comprender que puede vivir de otra manera, mejor, ms digna. Se reprochan por las lec-ciones que dictaron en las uni-versidades, los libros escritos o las reflexiones que universaliza-ron, porque, aparentemente, na-da de eso fue til para levantar la consciencia de una humanidad ms humana. Reconocen la in-utilidad de seguir insistiendo por ese camino. No lo ayudaran (al hombre) si persistieran en inten-tar convencerlo racionalmente de la irracionalidad del estilo de vi-da que sostienen y del tipo de vnculos (egostas, mezquinos y de sometimiento) que pretenden seguir estableciendo. Es por eso que uno de ellos (en la ficcin es Scrates), propone algo nuevo: el arte. Por qu el arte podra salvar al hombre? En mi opinin, porque la racionalidad no puede sustra-erse de las propias limitaciones de su facticidad. As, limitada, tiene una captacin limitada de la realidad. Pero su limitacin no solo responde a su encarnandura natural en cada individuo, sino tambin al hecho de estar in-fluenciada por emociones y pasio-nes. Porque toda objetividad, es subjetiva. Inevitablemente. Lue-go, es una objetividad apasiona-da, terca, cndida, fantica, o bien, egosta, mezquina, cerrada. Pero el arte no apunta a la racio-nalidad sino a la intuicin. El hombre capta intuitivamente, de manera inmediata, el valor pre-sente en la manifestacin artsti-ca, a travs de su consciencia (pre-lgica), y descubre un uni-verso de sentido que no necesita racionalizar. Porque el sentido no es una percepcin racional sino una captacin intuitiva. En el musical, el filsofo canta diciendo que un verdadero artis-ta, nos ensea con ficciones, ver-dades difciles de olvidar/ un ver-dadero artista, nos ayuda a cam-biar, nos hace volver a soar Cada vez estoy ms convencido que es as. Verdaderamente el ar-te puede salvar al hombre. Viktor Frankl, haciendo msica, escri-biendo poesa y teatro, con senti-do del humor y caricaturas, tam-bin hizo ciencia. El lo supo siempre, pero esper a que noso-tros lo descubriramos. EDITORIAL El arte puede salvar al hombre Por Claudio Garca Pintos Nuestra portada La fiesta del 25 (pg. 2-3) LA VIDA, UNA ESPE-RANZA EN ACCIN (pp. 4-5) REFLEXIONES EXISTENCIALES EL VALOR DEL HABER SIDO (pp.6-7) ROMPECABEZAS (pp. 8-12) LOGOTERAPIA ORGANIZACIONAL MUCHO MAS QUE RECURSOS HUMANOS (pp.14 15) EL SENTIDO DEL SEN-TIDO (pp. 16-18) PREVENCIN DE CON SUMISMO EN NIOS (pp.19-21) PEDAGOGIA FAMILIAR YA NO NOS SOPORTA-MOS MS EN CASA Qu nos pasa? (pp. 22-23) LOGOTERAPIA VINCULAR FAMILIA, MEDIOS DE COMUNICACIN Y TEC-NOLOGA Fascinacin o buenas intenciones? (pp.24 26) POST-FRANKL EL SER HUMANO, LLA-MADO A BUSCAR UN SENTIDO (pp. 27-29) CARTAS DEL DESIERTO MINUTOS, SEGUNDOS (pp.30-31) 31 JULIO 2012 EL ARTE PUEDE SALVAR AL HOMBRE EDITORIAL LOGORED es una publicacin digital mensual, de suscripcin gratuita, dedicada a difundir novedades y reflexiones en torno a la Logoterapia y el Anlisis Existencial. Director: Claudio Garca Pintos Secretario de Redaccin: Federico Garca Presedo Colaboradores: (en este nmero) Enrique Adriz (Argentina) Anala Boyadjin (Argentina) Chacho Garabal (Argentina) Luca Copello (Argentina) Hernndez Silvera (Argentina) Vctor Crdenas (Ecuador) Alejandro de Barbieri Sabatino (Uruguay) Juan Carlos Carvajal (Colombia) El contenido de los artculos y columnas es de entera responsabilidad de sus autores. El material contenido en esta publica-cin puede ser reproducido, previa autorizacin de su autor y citando la fuente. Por favor, contactarse con los autores al mail que figura en cada caso. Gracias. Mail de contacto: logored.arg@gmail.com Florencio Molina Campos (Buenos Aires 1891-1959), dibujante y pintor conocido por sus tpicos dibujos costumbristas de la pampa argentina, perteneci a una familia tradicional de Buenos Aires, relacionada con el mbito castrense que tena ilustres generales entre sus ancestros. Sus primeros trabajos fueron presentados en exposiciones organiza-das por la Sociedad Rural Argentina, pero a partir de su incursin como ilustrador en dia-rios lo hizo famoso. Sus tiras Los Picapiedras criollos en 1930 en el diario La Razn, le dio oportunidad de ilustrar el almanaque de 1931 de la importante firma textil Alpargatas S.A., con doce ilustraciones gauchescas. De all en ms su carrera fue m,uy exitosa. En la dcada del 50, inclusive, es contratado por los estudios WEalt Disney, como asesor tcnico y grfico, para colaborar en los rodajes de: "El Gaucho Volador", "Goofy se hace Gaucho", "Saludos Amigos", "El Gaucho Reidor", "Los tres amigos". Colabor tambin en la realizacin de la pelcu-la animada Bambi de 1942, donde se distingue el estilo de los animales y los rboles, que re-produce la vida silvestre de la Isla Victoria en el lago Nahuel Huapi, ubicado en la Patagonia Ar-gentina. Fue galardonado varias veces con importantes distinciones nacionales e internacionales, con-siderndose su obra como una de las ms re-presentativas del arte argentino autctono. Florencio Molina Campos es uno de los pione-ros del humor grfico en Argentina, y su obra, expuesta permanentemente en el Museo Eduar-do Svori de Buenos Aires, es emblema grfico de la argentinidad a nivel mundial. El 16 de noviembre de 1959, superado por una enfermedad terminal luego de una infructuosa operacin, Florencio Molina Campos muri en Buenos Aires. Sus restos permanecieron en la bveda familiar de la Recoleta hasta que, en la dcada del 70, fueron trasladados al Cemente-rio de Moreno, en donde permanecen. Fue la imagen de Florencio la del tpico argenti-no, simptico, entrador, audaz, excelente bai-larn, con un envidiable carisma del que se val-a para amenizar las reuniones a las que con-curra. Posea un fuerte carcter, que rasaba en ocasiones el mal humor. Era amante de la msica clsica, que escuchaba durante las no-ches mientras pintaba. Pgina 2 Su obra Sus dibujos y pinturas rememoran tpi-cas vietas gauchescas. Es muy recordado por sus clsicos almanaques de la fbri-ca Alpargatas, donde bajo la supervisin del In-geniero de Planta su gran amigo Luis Pastori-no llegaron a lograr las mas atractivas imgenes de la poca. De aire entraablemente caricaturesco y, a me-nudo, "naif" (aunque con exageraciones y croma-turas que lo conectan tambin con un nada inge-nuo expresionismo), su dibujo, inspirado princi-palmente en el mundo gauchesco, refleja a un observador agudo de la realidad nacional; en tal sentido, aunque la estilstica sea diferente, Moli-na Campos tiene puntos comunes en cuanto a temtica con Pedro Figari. En 1956 expuso en la Galera Witcomb de Bue-nos Aires. Su ltima muestra tuvo carcter de homenaje pstumo, en 1959. No tuvo una visin comercial de lo que ha-ca. Pintaba porque le gustaba pintar. Cuando por la guerra no entraba al pas papel canson que utili-zaba, pint sobre cajas de ravioles, cuyo material reuna buenas cualidades como soporte de su arte. Jams proyect su obra a futuro. Venda sus pinturas, s, pero a precios sumamente mdicos para la poca, que slo le permitieron vivir decorosamente. Pint infinidad de cuadros, probando con diversas tcnicas. A juicio del acadmico de Bellas Artes y conocido crtico Crdova Iturburu, Cuando Florencio Moli-na Campos expuso por primera vez en la Sociedad Rural Argentina, sus caricaturas gauchescas realiza-das al pastel y sus estampas, suscitaron un singular inters entre el pblico habitual de los certmenes rurales. Aquello era algo nuevo, inusitado. Lo inespe-rado era que el artista vea al gaucho como el gaucho se vea a s mismo. No era el gaucho del poeta o del historiador o del narrador fantasioso. El secreto del inusitado xito de Molina Campos en los medios rura-les del Ro de la Plata reside en su identificacin ab-soluta con el hombre de esos medios. Los mira con los ojos con que se miran ellos y los considera con su mismo espritu entre burln y afectuoso. Su risa es bondadosa. Es risa de comprensin y cario. Aade Crdova Iturburu: su obra, seguramente, perdurar. Es la obra de un artista que vivi con hondura y humildad ciertos aspectos humanos de un modesto sector de su propio pueblo y lo traspuso en su labor, con el generoso espritu, risueo y bondadoso, de un entraable cario. Florencio Molina Campos fue miembro de numero-sas instituciones culturales, artsticas, profesionales y folklricas y sostenedor ferviente de la tradicin de la patria que tanto am. Cuando Florencio Molina Campos muri, al decir de su amigo Edward Larocque Tinker, el mundo perdi un genio que haba dedicado su vida a llevar alegra a un mundo en tensin, por eso, qu mejor epitafio pudo haber tenido que este: Hizo sonrer mucho a millones. Pgina 3 NUESTRA PORTADA La portada de este nmero incluye un fragmento tomado del cuadro del dibujante y pintor argentino Florencio Molina Campos, La fiesta del 25 mar la confianza en sus propias posibilida-des. Desde este concepto amplio, luego de dos aos de tratamiento, recibo una obra de quien crea tener limitados sus recursosy es as: Perdido en el Norte. A m me contaron una vez, que era habi-tual en Escandinavia castigar a los nios traviesos que no queran irse a la cama, amenazndolos con la aparicin de la Bru-ja del Norte. En una montaa muy alta, rodeada de bosques, viva una anciana tarotista y cu-randera, que, casualmente apodaban Bruja del Norte. Un da, un nio llamado Edgar y sus com-paeros del club, emprenden una excur-sin al bosque que rodea la montaa. Edgar decide subir por un sendero y se desorienta. Asustado y con los ojos llenos de lgrimas, camina unos metros y se topa con una mujer muy anciana que viene hacia el. -Buenas tardes, nio!- lo saluda-, te has perdido?- Edgar, balbuceante, pregunta: usted no es la bruja del norte? Mis padres me contaron que prepara pcimas con las orejas de los nios traviesos. -No, pequeo, que antigedad!. Yo preparo ungentos y ts con hierbas aromticas del bosque, que vendo va internet. Adems, la Bruja del Norte no existe, es un cuento de hace 500 aos.- Edgar se tranquiliza por un momento, pero Pgina 4 E l hombre es un ser a la bsqueda del significado de la propia vida, y mientras no responda a la misin que le ha estado confiada por la vida misma no podr sentirse realizado, consigo mismo. Todo hombre va edificando su vida con su intencionalidad y su valor. La disposicin de dar sentido a la vida, es un requeri-miento para dar significado a la existen-cia. Es as que en cada sesin, poder en-contrar una misin y lograr encontrarse, es una de las metas en el trabajo terapu-tico hacia la mejora un camino hacia la autotrascendencia: "Apuntar hacia algo que no es uno mis-mo, hacia algo o alguien, hacia un sentido cuya plenitud hay que lograr, o hacia un semejante con quien uno se encuentra..." El s mismo es una consecuencia, es un punto de encuentro consigo mismo, con un ambiente en continuo cambio, y fun-ciona como estabilizador tambin en cuanto punto de proyeccin hacia el futu-ro. Desde nuestra labor, desarrollar Obje-tivos practicables y significativos para el paciente, es emplear su motivacin en un encadenamiento donde el encuentro. Habilita una serie de estrategias que son propias para cada uno de ellos. Personas diferentes, con motivaciones distintas, historias de vidas diversas. Las temticas motivantes son variadas y constituyen la evidencia y enunciacin del paciente en relacin al reconocimiento de la curiosi-dad conectada a la intencin de transfor- LA VIDA, UNA ESPERANZA EN ACCIN Por Dra.Dides Iliana Hernndez Silvera Mail de contacto: didesilianapsico@yahoo.com.ar los valores de ACTITUD, el saber y po-der DAR Y RECIBIR confluyen en el sentido de todo ser humano. Una ac-titud que la persona favorezca para llegar a realizar esta clase de valores En la dimensin de estos valores de acti-tud, la existencia humana tiene sentido: "la vida del hombre conserva su sentido hasta el aliento final. Lo importante, aqu, es tomar al ser huma-no como una unidad antropolgica, que se convierte en persona, precisamente en el mbito de la dimensin espiritual. Lo especficamente propio del ser humano es su libertad y responsabilidad. Libertad y responsabilidad de la libertad son la esencia de la existencia autnticamente humana." Como dice el escritor Eduardo Galeano: El mundo es eso revel-: Un montn de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre to-das las dems. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. Esto es para m el trabajo teraputico desde la logoterapia, encen-der con pequeas chispas el fuego que cada uno de nosotros tiene, aunque a veces aparezca como apagado; son nada ms que apariencias. Frankl, V., (1981), El hombre en busca de sentido. Barcelona: Ed. Herder. Frankl, V., (1986), La idea psicolgica del hombre, Madrid, Ed. Rialp. no deja de sentirse triste. Le cuenta a la anciana que se alej del grupo y se per-di. -Ven!,- le dice- te prestar mi telfono mvil. -A veces los padres cuentan historias fal-sas para asustar a los nios-. Edgar llam a su casa y la curandera lo acompa hasta la ladera del monte. All pasaron a buscarlo. La ayuda que recibi le enseo a no juzgar mal a los dems. Lucas Podramos hacer muchos anlisis de este cuento, para mi trabajo, haber podido or-ganizarse mentalmente, escribir algo co-herente y adems con sentido, habla de posibilidades, logros y sobre todo de en-contrarse consigo mismo para dar un mensaje. Ir ms all, en esta situacin es encontrar el camino luego de haber esta-do perdido. La Logoterapia est especficamente de-mostrada para nuestra tarea en rehabili-tacin cognitiva, donde el ser humano es mucho ms que un cerebro, que una psi-quis-una biologa-o su espiritualidad- o el entorno. Frankl dentro de esta filosofa de la vida, espectacular en lo generado en nosotros como necesidad del ser; que existe, vive una realidad a travs de tres caminos que tiene el ser humano para lograrlo; como son los valores de creacin, de ex-periencia y de actitud. Caminos para encontrar y descubrir el sentido de la vi-da. valores de CREACION como posibili-dad de DAR: no se trata de dar "algo externo", sino ofrecer algo in-terno, propio, producto de una creacin y trabajo. valores de EXISTENCIA, llamados tambin de RECIBIR, lo que me ofrece la naturaleza y el mundo: vivencias, experiencias y encuen-tros para el impulso de sus poten-cialidades. Pgina 5 U na lluvia torrencial, sorpresiva e impiadosa, lo empap a Ale-jandro apenas quince minutos antes de concurrir, puntual, a nuestro encuentro, su primera entrevis-ta con un psiclogo. As lleg, con los zapatos en la mano, los anteojos empaados, literalmente hecho sopa. Siempre acordamos con l que aquella presentacin fue una cabal metfora de su sentir de entonces, estaba hecho so-pa, con el alma arrasada por la muerte, tambin sorpresiva e impiadosa, de Mi-caela, su adorada nietita de casi cinco aos, algunos meses antes. Consciente de que se encontraba transi-tando este penoso duelo, la ardua tarea de hacer concebible algo inconcebible, esto es, la vida y el mundo sin su nieta, se avino a dejarse acompaar en la ela-boracin de esta prdida. Bien se dice que el duelo es ese proceso de pasar de perder lo que tuvimos a tener lo que hemos perdido, y para hacer esto posible, la Logoterapia y en particular su ontologa del tiempo, ofre-ce un slido respaldo. El mentado Optimismo del Pasado, sello distintivo del pensamiento fran-kleano, hace posible ese proceso, pues le da plena entidad y pertinencia al haber sido. Casi a contrapelo de la cultura actual, adoradora del instante y cultora del aqu y ahora, para la Logoterapia es el pa-sado la autntica realidad. La obvia transitoriedad de la vida es slo entendida en relacin a las diversas posi-bilidades de cumplir un sentido, y cuando esa posibilidad ya se concret, se trans-form en realidad, entonces ya no es tran-sitoria, ya forma parte del pasado, no se puede cambiar y queda as, de una vez y para siempre. De aqu se sigue que, en el almacn del pasado, no se tienen meras posibilidades u oportunidades para esto o lo otro, sino sli-das realidades. Con Alejandro fuimos recorriendo el camino siguiendo esta huella, agudizando la con-ciencia, sin prisa pero sin pausa, de que esas posibilidades que se hicieron realidad podran no haber sucedido. Su nietita tan querida podra no haberlo sido, podra no haber existido nunca, y lo mucho y bueno que vivieron en esos cinco aos podra no haberse vivido. Aquello que era slo posible, la oportunidad de tener una nieta as y no otra, de disfru-tarla y verla crecer durante unos aos, todo eso y ms, que podra no haber sucedido, pues sucedi, afortunadamente ocurri y se transform en una realidad segura y cierta, y ms an, que ya no se podr per-der y nadie le podr quitar. Por ello, afirma Frankl, el haber sido no es entonces slo un modo de ser, sino que es el modo de ser ms seguro. Pgina 6 REFLEXIONES EXISTENCIALES EL VALOR DEL HABER SIDO Por Lic. Enrique Adriz Mail de contacto: eaduriz@fibertel.com.ar Por cierto que en el desarrollo de esta conciencia, (la posibilidad incierta deve-nida realidad cierta atesorada en el pa-sado), hay que ir transformando y ma-durando la pregunta primera y natural-mente narcisista de por qu a m? a la pregunta trascendente de por qu a m no? Desde esta ltima pregunta se hace ms viable ir tolerando y aceptando los in-faustos designios de la vida, y la cre-ciente ponderacin del haber sido que pudo no ser, favorece la valoracin de lo que fue, pacificando el alma y amorti-guando la siempre penosa evidencia del ya no ser. Al implacable desconsuelo de la prdida sufrida, Alejandro fue encontrando cre-ciente consuelo en esta nueva perspecti-va, haciendo carne lo ya dicho respecto del duelo, esto es, haber ido de a poco pasando de perder lo que tuvo, a tener lo que haba perdido. De algn modo encuentra y recupera a su nietita perdida en ese haber sido, ese slido ser-sido (dicho al modo hei-deggeriano) que vuelve del pasado, in-tacto y eterno, a su conciencia y estima-cin presente. Evocado Heidegger, cmo no consignar al paso su maravillosa dedicatoria para expresar su acuerdo con Frankl, respec-to del valor del pasado. El autor de Ser y Tiempo le dedic su foto, cuando lo visit por primera vez en Viena escribindole lo siguiente: Lo transcurrido se va, Lo que ha sido viene. Sntesis perfecta en hondura filosfica y belleza potica. Volviendo a Alejandro, hoy en da puedo decir, sin faltar a la verdad, que tiene una entraable relacin con su adora-da Mica, a quien sigue echando en falta pero sin dejar de sentirse profun-damente agradecido por lo vivido mientras ella estuvo entre nosotros. Sabe que la prdida y la ausencia del yo psicofsico de su nieta no impide la perma-nencia y presencia del s mismo espiritual, desde donde se vincula amorosamente con ella haciendo suya la certeza de San Agustn, acerca de que los muertos son seres invisibles, no ausentes. Fueron muchas horas compartidas con Ale-jandro, elaborando un duelo a partir de es-te norte que recupera el valor del haber sido como una instancia de sentido para amortiguar y balancear el implacable y tor-mentoso dolor de la prdida, del ya no ser. No se trata en absoluto de minimizar o re-lativizar, mucho menos negar, el pesar de la prdida, por otra parte, tantas veces de-solador y apabullante. Muy por el contrario, admitido y aceptado, pues el dolor del ya no ser es vertebral de la experiencia de prdida y duelo, se trata ms bien de incorporar, de recuperar con-cientizando ese haber sido, y permitir que empiece a venir, en el mejor decir de Hei-degger. O tambin podemos decir que se trata de recordar ese haber sido, de volver a pa-sar por el corazn ese haber sido, en tan-to recordar, en su acepcin etimolgica, viene de cor, corazn. Un corazn que se deje habitar no slo por lo que ya no tendr, sino tambin por lo que tuvo, no slo por lo que ya no es ni ser, sino tambin por lo que s ha sido, con la conciencia aguda y agradecida! de que podra no haber sido. En suma, intentemos siempre que el rbol enorme de la prdida, que todo lo eclipsa y oscurece, no tape el bosque prdigo y lumi-noso de todo lo vivido; abramos el corazn recordando, para dejar venir y llegar, im-perecedero, lo que ha sido, para intentar hacer posible que el dolor del ya no ser no opaque el valor del haber sido. Enrique Adriz Pgina 7 L a vida en la aldea es especial. Muy posiblemente porque est habitada por personas muy espe-ciales. Nadie habla demasiado con el vecino y algunos ni saben quin vive tras la puerta lindera. Cada uno ocupado en sus propios intereses, en su pequeo mundo, sin conciencia de los del prjimo. Tienen poco trato entre s, apenas saludos al pasar, porque involu-crarse significa la posibilidad de encon-trar problemas, a la vuelta de la esqui-na. Son infelices, an cuando ellos no se han dado cuenta de serlo. Una aldea pe-quea, una vida pequea, una gran infe-licidad. Pero un da, un extrao suceso altera la rutina en esta aldea. Un hecho fortuito que rompe los universos individuales y rene a un grupo de aldeanos, desde sus intereses ms egostas y mezquinos, y los introduce en una aventura impensa-da: iniciar una travesa por el inhspito bosque, tan prximo a la aldea pero, a la vez, tan desconocido por ellos. Posible-mente, lo ms impensado no era ingre-sar al cerrado bosque, sino hacerlo juntos. Tal vez, el gran descubrimiento no terminara siendo la intimidad del bosque sino, ms bien, la de ellos mis-mos. Comienzan as una aventura durante la cual descubrirn las leyendas referidas al bosque, se encontrarn con extraos personajes pcaros y burlones, los duen-des del bosque, y, tras todos ellos, una gran figura inquietante: el ogro del bos-que. Pero nada ser tan inquietante para ellos co-mo encontrarse con sus ms profundos te-mores, y atravesar los misteriosos senderos del bosque, enfrentar las amenazas de la no-che, la oscuridad, los ecos, hasta descubrir que la nica manera de resolverlos, es salir de esa maraa oscura y espesa de sus egos-mos y mezquindades, y que el acertijo final por resolver, es aprender a convivir y a tra-bajar solidariamente por el bien de todos. Que la vivencia autotrascendente del en-cuentro y la entrega, son las llaves que ter-minan abriendo definitivamente todos las puertas y resolviendo todos los laberintos. Esta historia es la sinopsis del musical in-fantil ROMPECABEZAS, estrenado el pasa-do 23 de junio en el teatro Losada de la ciu-dad de Buenos Aires. El espectculo est basado en un cuento de mi autora, publica-do hace aos en el libro La Logoterapia en cuentos (Ed.San Pablo), adaptado ahora co-mo relato para nios, y elaborado como mu-sical gracias al trabajo de un grupo talento-so de jvenes profesionales del medio teatral-musical. De tal modo, ROMPECABEZAS se presenta como un espectculo entretenido para los ms chicos y muy interesante para los adultos que los acompaen. Fundamen-talmente porque ha intentado (creemos haberlo logrado) entretener educando, edu-car entreteniendo, transmitiendo con un for-mato atractivo un contenido pleno de valo-res. Pgina 8 ROMPECABEZAS Por Dr.Claudio Garca Pintos Mail de contacto: cavef @ yahoo.com ROMPECABEZAS De todos modos, queda claro que el relato es una representacin bastante cercana a un mundo que habitamos en la cotidia-neidad y al que nos hemos acostumbra-do. Una vida delineada en mucho por la indiferencia, el desconocimiento del otro, la distancia del prjimo y el temor (anticipado y prejuicioso) acerca del veci-no. Como conclusin: la exacerbacin del individualismo. Cuando observamos el curso del mundo en las ltimas dcadas, notamos un de-clive permanente hacia este estado de las cosas. La provisionalidad de la vida gene-rada a partir de la postguerra, dando ini-cio a los tiempos de la guerra fra y la amenaza nuclear, fueron respondidos por la revolucin del hipismo proponiendo un mundo de paz y fraternidad, muy clara-mente delineado en el Imagine de John Lennon. Un nico mundo para todos, con espacio para todos, acogedor para to-dos, sostenido en valores. Porque los va-lores respondan la zozobra de la provisio-nalidad, ellos son lo permanente, lo im-perdible. Pero la contrarevolucin hippie, estuvo signada por un incremento del ca-pitalismo y el consumismo, que trastoc la propuesta y volc la disyuntiva bienes o valores hacia los bienes. Antes la seguridad estaba radicada en el ser, pero ahora estaba focalizada en el tener. Antes, la angustia era no ser, ahora fue perder lo que tengo. As, en esta dinmica de acumular y cuidar lo acumulado, se hizo cierta aquella defini-cin de Facundo Cabral, desde la cual aseguraba que el conquistador, por cui-dar su conquista, se vuelve esclavo de lo que ha conquistado. An a riesgo de perderse a s mismo. De tal modo que, en los ltimos aos, el mundo se ha visto esclavo de este capita-lismo consumista que, sostenido en los bienes, deriva en subproductos nefastos tales como el individualismo. De l, se de-riva a su vez la indiferencia y la insensibi-lidad por el otro, y los miedos de una existencia sostenida en algo tan inconsis-tente como los bienes. Posiblemente el in-cremento de los ataques de pnico tenga relacin directa con este intento de seguri-dad a travs del tener y el pnico conse-cuente que significa la eventualidad de no lograrlo o la posibilidad de perder lo que se tiene. Nuestra propia vida cotidiana tal vez transcurra, como en la obra, en una aldea de necios. Es ms, tal vez seamos uno de ellos sin comprender nuestra propia nece-dad. Pero, vivimos as porque queremos? No, muy posiblemente no. Vivimos as porque determinadas circunstancias nos han acostumbrado a hacerlo de esa mane-ra. Circunstancias que se han naturaliza-do y nos llevan a la sentencia tan comn de y bueno ahora es as Temores, inseguridades, desconciertos, desvalores, un conjunto de variables que nos han ido llevando sin crtica a un esti-lo de vida que no elegimos pero que no cuestionamos, que no planificamos pero que mansamente aceptamos, obligndo-nos a desplegar egosmos necesarios pa-ra sobrevivir: si la consigna es slvese quin pueda, el egosmo es un instru-mento de supervivencia. El relato cuenta la historia de cuatro ne-cios que fueron sorprendidos por la vida misma. Entraron a la vida (el bosque) sin previsiones y debieron sortear circunstan-cias insospechadas e inslitas. Sin embar-go, los cuatro no reaccionaron del mismo modo. Tres de ellos, asustados por sus propios miedos en la espesura siempre verde del bosque, se rindieron y tomaron la postura de optar por respuestas sencillas, simples, cmodas, tan rudimentarias como inope-rantes. Si las sombras del bosque me asustan, cierro los ojos y listo. Si lo que me asusta es el eco de mi propia voz, me tapo los odos, y ya est. Sin embargo, uno de ellos, quien finalmente puede su-perar su propia necedad, comprendi que no era cuestin de quedarse inmvil y de-tenerse. Asumi que tena un propsito y que no era precisamente ese, e intent la audacia de conseguirlo. Pgina 9 Vemoslo de la siguiente manera: Los tres primeros necios actuaron de la siguiente forma: 1. Primero, desistieron del proyecto que tenan, es decir, atravesar el bosque pa-ra encontrar su propia fortuna 2. Luego declinaron la responsabilidad de concretarlo permaneciendo inmviles ante la emergencia. 3. Posteriormente renunciaron al logro. 4. Finalmente se resignaron, permane-ciendo apticamente all donde la emer-gencia les sorprendi, hacindose vcti-mas de la misma. Sin embargo, el cuarto necio, a pesar del miedo y del temor, consciente de lo que quera lograr y dispuesto a conquistarlo, actu de la siguiente manera: 1. Primero sostuvo su iniciativa. Es de-cir, quiso decididamente algo y se im-puso como tarea lograrlo. Mi madre sola decirme que querer es poder, pero sola-mente es cierto si se quiere con decisin, con firmeza. Muchas veces confundimos el querer con un simple qu lindo sera, expresin muy tibia de un deseo que no responde a un espritu porfiado en lo-grarlo. La iniciativa es clave para que aquello que queremos pueda tener opor-tunidad de concretarse en una realidad plena. 2. En segundo lugar asumi la responsa-bilidad de intentarlo por s mismo. Hizo de su expectativa, su propia empresa. 3. Luego, conserv en claro qu era lo que estaba buscando, qu era lo que quera encontrar. Conserv la orientacin a pesar del miedo y del temor. No se des-esper en la emergencia, sino que man-tuvo siempre en claro adnde quera lle-gar. 4. Finalmente, tuvo fe, confianza, tanto en los duendes del bosque como en s mismo. 5. Comprendi que no le serva ocuparse so-lo de l, y trat de sacar a los otros tres de sus necedades. En ese recorrido permanente, en esta trave- sa por el bosque de la vida, cada incidente (al margen de su envergadura), va modifi-cando mi estado actual y puede generar, es cierto, una circunstancia de riesgo. Porque, cada vez que se modifica lo conocido, por malo que esto sea, nos asoma a una nove-dad potencialmente riesgosa por desconoci-da. All aparecen los miedos. El modo parti-cular que manifestar cada uno de nosotros ante cada una de esas incidencias depen-der en gran medida de: a) La percepcin del mundo que cada uno de nosotros manifieste. Si percibo el mundo co-mo bueno, me dispondr a vivirlo con pla-cer y esperanza. Si por el contrario lo perci-bo como malo, manifestar dolor, hostili-dad y miedo. Segn la percepcin que tenga, vivir como vctima, siendo dependiente, ex-presando reproches y envidias por lo que los otros tienen y lo que el mundo no me ha da-do; o podr hacerlo como una persona inde-pendiente, agradecida, esperanzada por todo lo que el mundo me ofrece como oportuni-dad. b) La percepcin de s mismo definir la vi-vencia de poder que cada uno de nosotros manifieste. Me mostrar omnipotente y au-tosuficiente o, por el contrario, impotente e inhibido. En medio del abanico, todas las posibilidades. Ser una persona con un alto nivel de autoexigencia o me sentir culpable y avergonzado por mi impotencia. c) Las fuerzas interiores disponibles, en pug-na muchas veces (mucho ms en nuestro mundo positivista y materialista) entre los valores y los bienes. Entonces, si percibo al mundo como algo bueno, me percibo como potente (con posibi-Pgina 10 lidades) y asumo mis fortalezas y debilida-des, vivir desde la confianza, inspirado en valores esenciales; si percibo al mundo co-mo malo y peligroso, me percibo impotente y dbil, vivir desde el miedo, aferrado al tener y renunciando al ser. Educar Ms all de lo bien o mal que este estilo puede resultar para cada uno de noso-tros, corresponde preguntarnos si es esta la cultura en la que queremos educar a nuestros nios. Ellos tienen la chispa de una humanidad diferente, inocente, soli-daria, cndida (en el buen sentido), signi-ficativa, y, muchas veces, la educacin testimonial que reciben solo ayuda a apa-garla, a malograrla. EDUCAR es promover recursos personales que habiliten a la persona humana a asu-mir su propio destino. Instruir es solo una parte de la tarea. APRENDER es un objeti-vo primordial pero no es el nico. Tambin necesitamos aprender a aprender, apren-der a hacer, aprender a convivir y apren-der a ser. Por eso mismo, la tarea del edu-cador y su gran desafo, es desplegar todos los recursos posibles para cumplir con es-tos objetivos. El ARTE es una de las estrategias pedag-gicas ms importantes y eficientes al mo-mento de pretender educar, porque intro-duce al educando al aprendizaje, movili-zando el intelecto, la sensibilidad, la emo-cionalidad, la motricidad, la creatividad, la imaginacin, la sociabilidad todo en un mismo acto, con fuerte impacto esttico y contenido tico. EDUCAR, APRENDER, ARTE, una trada fundamental cuando imaginamos lo mejor para los educandos. Por eso, toda produc-cin artstica y literaria es propicia para la actividad docente, ms an aquellas que son pensadas originalmente como estrate-gias pedaggicas. Con esta intencin, fue concebido ROMPECABEZAS. Pensado como posible instrumento para un programa de educacin en valores, el musical propone: comprender cul es el mensaje de la obra y cmo puede aplicar-se a sus propias vidas (los egosmos, la in-diferencia, la mezquindad, la falta de soli-daridad, etc), reflexionar sobre los valores que van descubriendo los protagonistas a lo largo de la historia y comprender la im-portancia de la solidaridad, la lealtad, el amor, la esperanza, la amistad, y cmo pueden reconocerse esos valores en la propia cotidianeidad. La ltima pieza Viktor Frankl recordaba permanentemente aquella sentencia de Hilel, un sabio del Jasidismo, que dice: Si no lo hago yo, quin?; si no lo hago ahora, cundo?; si lo hago solo por m, quin soy? La sim-pleza de la reflexin encierra la grandeza de la sabidura. La responsabilidad, la iniciativa y la solidaridad. Tal vez sean esos los pilares del modo humano de vivir. Porque el gran rompecabezas de la propia vida solo puede conquistarse si nos hace-mos cargo de armarlo, si no postergamos la tarea y si admitimos que solos, nunca lo lograremos. Y as los aventureros, - dice el narrador de la historia- comprendieron algo muy im-portante en el bosque de los acertijos, mi bosque nuestro bosque La vida es un conjunto de piezas que vamos armando co-mo podemos. Pieza por pieza. Y no pode-mos olvidarnos de la ms importante de todas nuestro corazn Cmo lo descubren los personajes y cmo resuelven el gran acertijo planteado en la obra, lo reservo para que pasen por la sala y lo descubran ustedes mismos, presenciando el espectculo. Porque el espectador, tambin es una pieza clave para armar el gran rompecabezas de todo espectculo, no es cierto? Claudio Garca Pintos Pgina 11 Pgina 12 PROGRAMA EDUCATIVO ROMPECABEZAS Al margen del recorrido que el musical realizar en el circuito del teatro comercial, la intencin es poder llevar la obra a los colegios. Por eso mismo, se ha elaborado un programa pedaggico que acompaa al musical. El mismo consiste en un conjunto de sugerencias para los docentes, con activida-des ulicas que les permitan aprovechar en acciones concretas aquello que el men-saje acerca a los chicos. Existen sugerencias para actividades a realizar con anterioridad a presenciar el es-pectculo y que, de alguna manera, preparan al alumno-espectador para aprove-charlo, tanto como actividades a realizar con posterioridad a haberlo presenciado, con la finalidad de asimilarlo productivamente. Ficha tcnico artstica Sobre textos de: Claudio Garcia Pintos Libro: Chacho Garabal Actan: Penlope Bahl, Brian Da Cruz, Ninna Fernandez, Chacho Garabal, Pedro Muz, Cecilia OGrady, Rodrigo Vi-llani Msica original: Sixto Laconich Produccin ejecutiva: Luciana Sanz Produccin general: Domingo Romano Coreografa: Brian Da Cruz Direccin pedaggica: Claudio Garca Pintos Direccin artstica: Pedro Muz Pgina 13 El Comit Organizador del 1 Congreso Persona, Mundo y Coexistencia, ha comunicado la realizacin del evento en Lima, el prximo mes de septiembre. Para toda informacin referida al congreso, actividades pre-congreso y dems detalles, ingresar al web del congreso o contactarse con E-mail Congreso: Congreso@logoterapia.pe / Facebook Congreso: Persona Mundo Coexistencia E n el lenguaje cotidiano del traba-jo, las reas de las organizacio-nes que se encargan de regular las relaciones de la organizacin con las personas que trabajan en ella se conocen como departamento de recursos humanos. Es comn tambin encontrar, an de-ntro de los psiclogos organizacionales, la creencia de que la psicologa organiza-cional se limita al desarrollo de procesos de recursos humanos, sin embargo esto es, como mnimo, fruto de un estudio poco cuidadoso del rea. Para autores como Martn-Quirs & Zar-co (2009) la psicologa organizacional tie-ne tres divisiones la psicologa social de las organizaciones, la psicologa del tra-bajo y la psicologa de los recursos humanos. La psicologa social de las organizacio-nes, se dedica al estudio de la interac-cin social de las personas que compo-nen la organizacin, la relacin de las organizaciones entre ellas y la relacin de las organizaciones con la sociedad. Autores en esta lnea pueden ser Schvarstein(2001), Schein(1985), Mal-vezzi(2000) entre otros. La psicologa del Trabajo, por otra parte, se dedica a estudiar la relacin entre el hombre y el trabajo, es decir, tema tales Pgina 14 como la laboralizacin, procesos de identi-dad en el trabajo, contrato psicolgico, con-ductas de ciudadana organizacional, com-portamientos contra productivos, situacio-nes de mobbing, etc. Autores en esta lnea pueden ser Organ (1997), Alcover de la Hera (Alcover de la Hera , Martnez, Rodrguez, & Dominguez, 2004), y todos los que trabajan en temas relacionados. Finalmente, la psicologa de los recursos humanos, es la que se encarga de desarro-llar tcnicas y estrategias para regular la relacin entre el empleado y la empresa. Es aqu donde se da el da a da de las orga-nizaciones es decir, los procesos de selec-cin, capacitacin, entrenamiento, evalua-cin del desempeo, remuneracin y bien-estar. Esta rea no es, por tanto, terreno exclusivo de la psicologa y puede ser ejecu-tada por muchos profesionales de distintas reas tales como abogados, administrado-res, ingenieros y psiclogos. Las tres reas de la psicologa organizacio-nal, carecen (en ocasiones de manera tcita, en ocasiones explcita), de una visin clara de hombre y de mundo que sustente tanto la investigacin como la intervencin a nivel individual, grupal y organizacional. Esta fal-ta de una visin especfica de la persona, deriva en la postulacin de posiciones demaggicas que en el papel suenan muy bien pero que en concreto no llevan a ningn cambio en la calidad de vida laboral LOGOTERAPIA ORGANIZACIONAL MUCHO MAS QUE RECURSOS HUMANOS Por Lic.Juan Carlos Carvajal Mail de contacto: carvajal.juacarlos@gmail.com A partir de este nmero, LOGORED tiene el gusto de incorporar una nueva seccin mensual dedicada al rea de la LOGOTERAPIA ORGANIZACIONAL. La misma estar a cargo del Lic. Juan Carlos Carvajal (Bogot, Colombia) de los trabajadores. Son muchos los modelos de recursos humanos que dicen buscar un desarrollo del potencial humano pero para ello pro-ponen, por ejemplo, que la motivacin de-riva exclusivamente del pago. Por lo cual un modelo de paga variable lleva a un mximo uso del potencial. Otros consideran (en su momento fue el caso del sistema de relaciones humanas) (Chiavenato, 2000; Dvila, 1995), que para que exista un mximo uso del potencial, es suficiente con que exista un adecuado am-biente de trabajo. Lo curioso de todos estos (y otros muchos) modelos de gestin de las personas, es que no tiene claro que significa (ni siquiera de-ntro de su propio discurso) el potencial humano, o de donde proviene. Es decir, carecen de una posicin clara acerca de las personas, una que soporte el ejercicio que ellos mismos proponen. En otros casos, se parte de un discurso tal como las personas son fundamentales pa-ra la organizacin pero consideran a estas personas un capital con lo cual debe ser transado, acrecentado y reproducido o de otra forma descartado. Esto, en la prctica lleva a una ideologa del tipo mucho ayu-da el que poco estorba que no es, ni mu-cho menos un cambio radical en la postu-ra frente a los modelos tradicionales. La propuesta de este espacio es, funda-mentalmente, explorar desde las aplicacio-nes prcticas y desde el trabajo terico de las personas que hemos venido trabajando el tema, las implicaciones que la idea de hombre de Vctor Frankl tiene en cada una de las divisiones de la psicologa organiza-cional, para la nocin de empresa y para las aplicaciones en las organizaciones de todos los niveles y tamaos, propender as por una rehumanizacin de las organiza-ciones. Bibliografa Alcover de la Hera , C. M., Martnez, D., Rodr-guez, F., & Dominguez, R. (2004). Introduccin a la psicologa del trabajo. Madrid: Mc Graw Hill. Pgina 15 Blanchard, K., Lacinack, T., Tompkins, C., & Ballard, J. (2002). Bien Hecho! Como obtener mejores resultados mediante el reconocimiento. Bogota: Grupo Editorial Norma. Chiavenato, I. (2000). Administracin de recur-sos humanos. Barcelona: Mc Graw Hill. Dvila, C. (1995). Teoras Organizacionales y Administracin. Bogot, Colombia: McGraw Hill. Malvezzi, S. (2000). Psicologia organizacional : da administrao cientifica globalizao: uma histria de desafios. En C. Machado, Fronteiras da psicologia (Vol. 2). vora, Portu-gal: Universidade de vora. Martn-Quirs, M. A., & Zarco, V. (2009). Psi-cologa del Trabajo, de las Organizaciones y de los Recursos Humanos: Un rea abierta a la reflexin.Madrid, Espaa: Psicologa pirmide. Organ, D. W. (1997). Organizational Citizens-hip Behaviour: Construct Clean-Up Time. Human Performance, 10(2), 85 - 97. Schein, E. (1985). La cultura empresarial y el liderazgo. bracelona, Espaa: Plaza y janes. Schvarstein, L. (2001). Psicologa Social de las organizaciones. Buenos Aires, Argentina: Pai-dos. El Lic. Juan Carlos Carvajal es psiclogo, espe-cialista en psicologa de las organizaciones, do-cente universitario, consultor organizacional, conferencista nacional e internacional en temas de coaching y logoterapia. Es titular de la compaa JUAN CARLOS CAR-VAJAL & Ca, una consultora dedicada a pre-star servicios a organizaciones comprometidas con el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, y lo hace enmarcando sus acciones desde el modelo de la Logoterapia, los valores de la calidad y la personalizacin en el servicio. (www.portal.jccarvalaycia.com) L uego de una pequea y gran charla con el Dr. Garca Pintos y la Lic. SofaSenz Valiente, surgi la pregunta de como seguir rede-finiendo y redescubriendo el sentido co-mo nos lo planteo el Dr. Frankl. Cmo podemos entender profundamente el va-lor del sentido oculto en cada situacin que vivimos? Pero para ello comprender, de que hablamos cuando hablamos de sentido? Volviendo a las races, el Dr. Frankl nos recuerda en Psicoanlisis y Existencia-lismo, el carcter histrico del hombre, con sus circunstancias que lo hacen ser-quien-es. El hombre vive dentro de un mbito histrico. Y este sistema de rela-ciones se halla siempre presidido por un sentido, siquiera sea un sentido no perci-bido, no confesado o no expresado. En su introduccin hacia el sentido, Frankl usa las palabras punto de apoyo. Es decir, el hombre que se oriente hacia el sentido (sin necesidad de que, para ello, el hombre cobre clara conciencia en este sentido ni, mucho menos, que llegue a dar a esta conciencia una clara formula-cin conceptual), puede recuperar sus fuerzas espirituales (palabras usadas por el Dr. Frankl), para oponerse a las fuerzas del destino. Y de ah, surge la pregunta, se puede descubrir el sentido sin ser consiente de l? Se puede realizar el sentido aun-que no nos demos cuenta que lo estamos realizando? O solo lo realizamos cuan-do nos damos cuenta de l? Y por el con-trario, No sucede que uno puede descu-brir una respuesta a una situacin que sea plena de sentido y aunque se la perciba no se realice? Cual es la va regia para la realizacin del sentido? Su percepcin? Podramos decir que una madre que se des-gasta trabajando para darle de comer a sus hijos, si bien no se pregunta sobre el senti-do, si percibe el valor de sus hijos y por ello los cuida. Aunque no se lo pregunte, lo per-cibe y lo realiza. Pero, Por qu se puede percibir el sentido en una decisin clara-mente y sin embargo no realizarlo? Sera que el campo de la consciencia no es lo su-ficientemente amplio como para percibir el valor total de su realizacin? SENTIDO Y COGNICION De la percepcin y la cognicin se han en-cargado de estudiarla, nuestros colegas cognitivo-conductuales, que se basan en como la percepcin y los esquemas cogniti-vos formados a partir de la experiencia con-dicionan los sentimientos y conductas de un individuo. Lo que Albert Ellis, llamaba creencias. Entonces la no-realizacin del sentido, podra entenderse como una mera distorsin cognitiva (un procesamiento cog-nitivo de la informacin distorsionado). Lo que nos hara dudar de si el sentido en-tonces reside en el interior de la persona o si se descubre ah afuera. A pesar de que podamos tener nuestras distorsiones cognitivas, Frankl nos re-cuerda que una lmpara alumbra aunque uno cierre los ojos ante ella. El sentido esta presente a pesar de nuestra cognicin. Por ende, no podramos reducir la comprensin del sentido a su mera percepcin cognitiva. Pgina 16 EL SENTIDO DEL SENTIDO Por Lic.Chacho Garabal Mail de contacto: chachogarabal@gmail.com Pgina 17 El rgano que Frankl propone para el descubrimiento del sentido, no son los ojos sino la consciencia que toma una for-ma mas lingstica:La conciencia tiene su voz y nos habla, siendo este un hecho fenomnico innegable. Ahora bien, la conciencia nos habla siempre en forma de respuesta () En el dialogo con su con-ciencia en este dialogo consigo mismo, el mas intimo de todos los coloquios, escucha tambin la voz del Interlocutor. El en-cuentro con el sentido, surge mas como un dialogo que como una percepcin. En su libro La vida es una moneda, el Dr. Garca Pintos, recuerda que Ser auto trascendente quiere decir que la vida slo encuentra sentido en tanto sea vivida para algo y para alguien. Es decir, que nueva-mente las cogniciones pasan a un segun-do plano, cuando descubrimos que lo que define a la naturaleza del hombre es la posibilidad de brindarnos hacia fuera. La mera bsqueda de percibir el sentido, podra ser semejante a mirar de forma ca-leidoscpica, mas que de una forma te-lescpica, siguiendo el ejemplo franklia-no. En la medida en que queremos percibir ese sentido, mas se nos escapa. Como recuerda el Dr. Frankl, la funcin del ojo es mirar hacia fuera y su patologa surge cuando se ve a si mismo. En El hombre doliente, el Dr. Frankl re-afirma su concepcin sobre la realizacin del sentido. En virtud de su deseo de sen-tido, el hombre aspira encontrar y realizar un sentido, pero tambin a encontrarse con otro ser humano en forma de un t. Ambas cosas, la realizacin de un sentido y el encuentro humano, ofrecen al hombre un fundamento para la felicidad y el pla-cer. La bsqueda del hombre debe orien-tarse a su realizacin. Pero donde surge la falta de realizacin del sentido en el neurtico? De donde surge el fundamen-to para su encierro dentro de un circulo vicioso? De la no-percepcin? O mejor dicho, de una distorsin cognitiva? Otra caracterstica del sentido es que tiende hacia la accin. En tanto y cuanto, el sentido no esta siendo realizado, en cierta forma, no esta siendo actualizado por la persona. En el fin de ontologizar la moral, Frankl nos dice que habr que de-finir el bien y el mal, no como algo que de-bamos o no hacer, sino el bien como aquello que favorece la realizacin del sentido que se encomienda a un ente y se le exige, y el mal como aquello que impide esa realiza-cin. Decir que el sentido es algo que nos tiene a lo bueno, es reiterar algo que esta implcito en la definicin del sentido. Continua diciendo que el sentido no se otorga, sino que se encuentra. (). La vida no es un test de Rorschach, sino un enig-ma. Y lo que yo llamo deseo de sentido va ms all de la simple aprehensin de una figura. Y agrega hablando sobre el sentido, que no es simplemente una figura que perci-bamos sobre un trasfondo; la percepcin del sentido es, contrariamente a la percep-cin gestltica, el descubrimiento instant-neo de una posibilidad sobre el fondo de la realidad: la posibilidad de modificar sta en la medida de lo necesario y lo posible Frankl separa la bsqueda del sentido y alerta sobre el intento de ontificar la rela-cin cognitiva desde una fisiologa de los sentidos. Nos dice: no cabe afirmar que ese rbol, que yo tengo en el ojo, influye en m de tal y tal modo. Este o aquel efecto, el efecto en general, slo es vlido a nivel intramundano, en el mundo de los rboles y de los ojos, en el plano de fisiologa de los sentidos; pero no lo es en referencia (ontolgica) a la relacin (gnoseolgica) en-tre la cosa en s y el yo en s Para dar respuesta a este problema nos dice que detrs de la percepcin sensible existe una facultad espiritual originaria que permite aprehender de algn modo a otro ser. SENTIDO Y CONSCIENCIA: La definicin del hombre por Frankl, como buscador de sentido, nos habla de su mas intima naturaleza. El hombre puede percibirse a si mismo o no de esta forma, pero aunque cierre sus ojos ante la luz de la vela, no quiere decir que esta no sea re-al y no ilumine independientemente. El hombre por su naturaleza tiende hacia el sentido. Sea consiente o no. Es parte de su naturaleza. Y en esta bsqueda, tiene la oportunidad para descubrirlo, para reali-zarlo, para encontrarlo. Sin embargo, el sentido no puede igualarse a la bsqueda de placer, porque esto implicara la nega-cin del sentido nos recuerda Frankl. En un esclarecedor texto como es Fundamentos y Aplicaciones de la Logote-rapia, el Dr. Frankl, nos resalta varios puntos ante la pregunta: Qu se entiende por sentido?. En esta fundamentacin, el Dr. Frankl nos plantea que el sentido del sentido es lo que pone en marcha al ser. El sentido tomara el carcter de motor de la voluntad. Tambin nos seala el valor singular del sentido, para cada persona y para cada momento. Y esas situaciones que nos apelan a nuestra voluntad que son comunes a la condicin humana, son los que entendemos por valores. Aqu tambin el Dr. Frankl, relata situa-ciones donde en la realidad aparecen obje-tividades que apelan a nuestra subjetivi-dad. Y tomando de los aportes de Rudolph Allers, Frankl nos habla de la transubjetividad. Frankl se pregunta: No es cierto que, en ultima instancia, el sentido es una cuestin de interpretacin? Y una interpretacin, no implica siempre una decisin? Frankl nos habla de como en todos los ca-sos, el sentido es precisamente algo que proyectamos en todo lo que nos rodea, en cosas que en si mismas son neutrales. Aclarando que lo nico subjetivo es nues-tra percepcin a travs de la cual aborda-mos la realidad, pero no afecta a la objeti-vidad de la realidad en si misma. Volviendo al trmino de la transubjetividad en el descubrimiento del sentido, Frankl propone que los seres humanos se trascienden a si mismos hacia los sentidos que son algo distinto de ellos mismos, que son mas que meras expresio-nes de si mismos, mas que meras proyec-ciones de si mismos. Los sentidos son des-cubiertos, no inventados. Pgina 18 Frankl agrega:Sentido es el significado que le da, sea una persona que me hace una pregunta o situacin que, asimismo, implica una pregunta que demanda una respuesta () Debo tratar de hallar el ver-dadero sentido de la pregunta que se me hace. Entonces por qu percibiendo el sentido a realizar puede no realizarse? Po-demos decir, cada uno es libre de deci-dir, y en las decisiones nos autoconfigu-ramos. Pero el hombre debe comprenderse a la luz de su responsabilidad. El hombre es responsable de dar la correcta respues-ta a la pregunta, de encontrar el verdadero sentido de una situacin Aqu es donde surge el valor de la cons-ciencia como quien gua en esta bsqueda de verdadero encuentro con el sentido particular a la que se enfrenta la persona. Consciencia a la que Frankl le da un valor intuitivo, creativo, renovadora y que pue-de ir perfeccionndose para descubrir sentidos nicos. Y la condicin finita de la libertad, tambin alcanza a la conscien-cia. El hombre "no-sabe-todo y nunca lo sabr. Ignoramus et ignorabimus nos di-ce Frankl. Y agrega, la posibilidad del error no nos dispensa de la necesidad del intento. Por supuesto, l sigue siendo libre ante su conciencia, pero esta libertad consiste so-la y nicamente en elegir entre dos posibili-dades: o seguir el dictamen de la concien-cia, o hacer caso omiso de sus adverten-cias. Cuando la conciencia se reprime y ahora sistemtica y metdicamente, aca-bamos entonces por ir a parar ya al confor-mismo occidental, y al totalitarismo orien-tal Debemos seguir profundizando en el as-pecto movilizador, de encuentro y de reali-zacin cuando tomamos al sentido como una respuesta significativa, acercndo-nos mas a la consciencia espiritual, a la dimensin propia de la libertad y la res-ponsabilidad, que es la dimensin notica de la persona. Y tratar de no reducir el encuentro con el sentido a un mero fen-meno cognitivo, emocional o racional. L a semana pasada se dieron a co-nocer las nuevas cifras vinculadas al consumo de drogas de los uru-guayos. Segn estos datos, los uruguayos bebemos mas y fumamos me-nos que hace cinco aos. El 25% de los consultados tiene una relacin problem-tica con el alcohol (para que ud lo visuali-ce mejor, mas de 250.000 personas). Otro dato que surge es que los psicofrmacos se han extendido como si fueran analgsi-cos dice el informe Para mi, no hay como si, son analgsi-cos directamente , calman el dolor, para eso se fabricaron y hay personas que si los precisan y que son literalmente vitales para ellos Pero que nos ha pasado como sociedad que dolores que antes se resolvan en el seno familiar , o en la escuela y con ami-gos, ahora no se pueden resolver? Lo que paso es que ya la familia no puede soste-ner los dolores que sostena antes. Noso-tros mismos, cada uno de nosotros no so-mos los mismos. Segn el pediatra Aldo Naouri, a quien hemos citado en artculos anteriores, afirma que el nio de hoy ha madurado biolgicamente muchsimo, pe-ro ha retrocedido psicolgicamente. No es el mismo, es mas inmaduro, frgil y de-pendiente, por lo tanto debemos retomar nuestro rol de padres, del cual hemos claudicado, para volver a reparar el psi-quismo daado y poder dejar para el fu-turo nios mas fuertes y que no necesiten tanto analgsico, sino cada vez tolerare-mos menos, y no se dar abasto con los centros para tratamientos para adiccio-nes. Toda esta introduccin, para partir de lo actual que pasa ahora y poder trabajar con nuestros nios, para ayudarlos a prevenir adicciones o una vida de consumo como dice Z. Baumann Vivimos una vida de consumo, desde que el nio nace, lo empachamos , de cosas, de regalos, de comida, de juguetes ya hechos.. y no dejamos espacio para el aburrimiento, para el silencio , para la creatividad Nios empachados se podra llamar esta columna, por lo tanto nuestra tarea pasa por el desempacho, ayudar a que se desem-pachen. Empacho no es felicidad dice mi amigo y autor especialista en vnculos Ser-gio Sinay. Asociar empacho a felicidad, es parte del camino que hace que el nio des-arrolle poca o casi nula capacidad para to-lerar la frustracin. Cuando ramos nios , nuestra generacin (aclaro que ya pase los 40) pedamos la bicicleta para papa Noel y esperbamos to-do el ao ESPERABAMOS TODO EL AO. Esto ya no pasa. Los nios no pueden esperar, o el propio pap no puede esperar, que es mas grave. Vieja, que te parece con la tarjeta en 6 pagos le compramos la bici que el nene pidi para Reyes.. la seora le contesta, pero viejo, si todava falta dej . NO dale, es una oportunidad Y as los ejemplos que ustedes conocen y viven a diario, y yo tambin claro, no nos dan tiempo para esperar cuando ya esta-mos dndole de empachar al nene. Cundo es ms feliz un perro, cuando us-ted le est por dar de comer, o cuando le da de comer?. Cuando usted le est por dar de comer! Esa es la felicidad!, los nios de hoy Pgina 19 PREVENCIN DE CONSUMISMO EN NIOS. Del vaco existencial al vaco frtil! Cerrar la boca para que entre algo nuevo Por Lic.Alejandro De Barbieri Sabatino Mail de contacto: psaledebarbieri@gmail.com en da, deberan ser educados por docen-tes que no les den de comer, sino que le estn por dar de comer durante todo el ao. Entonces tendr al nio meneando la cola igual que su mascota durante to-do el ao, profe, profe, maana qu va-mos a hacer? Saber esperar, o, como dice nuestro com-patriota Drexler, a amar la trama y no el desenlace estamos educados (o entrena-dos?); para amar el desenlace, con lo cual no podemos disfrutar el camino. El nio que esperaba la bicicleta todo el ao, tena un sentido, un motivo por el cual llevarse bien con su hermano, y estu-diar para tener buenas notas para fin de ao. Tena una esperanza!! La educacin basada en el empacho, es la base de la desesperanza de hoy da de los jvenes, por lo tanto se expresa en el vaco existencial. Luego cuando llegan a la ado-lescencia e incluso a la adultez joven, no saben qu quieren, porque no saben qui-nes son ni dnde van. Estn desorienta-dos. Necesitan desempacharse, para vol-ver a desear. El empacho incapacita para desear, para caminar y para tolerar la frustraciones que implica caminar. Comer para llenar el vacio Segn estudio patrocinado por el Centro de Control y Prevencin de enfermedades en EEUU, para el 2030 se pronostica un 42% de obesidad en EEUU. Segn Fa-cundo Ponce de Len en su excelente art-culo Consumirse (blog Filosofa y perio-dismo), se desperdicia el 30% de los ali-mentos a nivel global. Parece inconcebible que se tire el 30% de comida en el mundo mientras al mismo tiempo hay desnutri-cin. Yo le llamo esto el complejo Susani-ta, en honor al personaje de Mafalda que dice siempre por suerte el mundo queda tan lejos. Hacemos como si notros no viajramos en la misma nave, como si hiciramos la vista gorda, el Titanic se es-ta hundiendo, pero seguimos en la planta alta, cenando como si nada pasara. El tema es que el agua esta empezando a subir por el Titanic y la tierra esta em-pezando a expresar que no puede mas, Pgina 20 que si todos los habitantes del planeta Tie-rra vivieran como un estadounidense me-dio, se necesitaran cuatro planetas Tierra para regenerar lo consumido en solo un ao. (Ver informe de la BBC , planeta es-tado ) Qu relacin tiene todo esto con lo que ve-nimos desarrollando en esta columna!? Pues tiene toda las conexiones que uste-des imaginan. Ya que la obesidad es una de las manifestaciones del consumo, o de las vidas de consumo. La gente esta desorientada, esta triste, en-tonces, qu hace?: come y/o toma para llenar el vaco o se embota de comida co-mo si fuera el fin del mundo, o como si no fuera a poder comprar o conseguir comida por semanas. As, razona el psiquismo de nuestros hijos y adolescentes hoy, devo-ran, no se alimentan. Necesitamos entonces desarrollar estrate-gias de prevencin desde nios y ya hay algunas medidas alentadoras, como el descenso en el consumo de tabaco, el sa-car la sal de las escuelas, etc, pero es po-co, todava falta medidas ms fuertes a ni-vel educativo y familiar. Volviendo al ejemplo de Aldo Naouri, nues-tros abuelos se educaron en la sociedad de la pobreza, crecan sabiendo que no se poda lograrlo todo, pero disfrutaban lo po-co que se lograba; nuestros hijos crecen en la sociedad de la abundancia, no se lo qu quiero pero lo quiero ya.. Por esto afirmbamos que crecen en la desesperan-za Debemos ayudarlos a que recuperen el en-tusiasmo por vivir. Cmo? Primero, siendo felices nosotros. Cuando los papas me preguntan en la consulta, Alejandro, cmo hacemos para que nues-tro hijo sea feliz?, siempre les respondo siendo felices ustedes No hay otra receta!. Si yo logro transmitir-le a mi hijo que soy feliz con mi pareja o solo, con mi trabajo, o, incluso si estoy desempleado transitoriamente, pero mi ac-titud es de resiliencia y de optimismo entonces mi hijo crecer desde esa actitud de optimismo como punto de partida. Pero debemos cerrar las bocas , sean de pasta base, de marihuana, de alcohol, desde que son nios en casa. Ejemplo: Cuando nuestros hijos nos di-cen, pap, estoy aburrido, qu hago, si yo salgo desesperado a resolverle el abu-rrimiento y le digo come algo, o le digo prende la TV, ah estoy tapando la boca del nio con algo externo, lo que a su vez abre las posibles bocas de droga en el futuro Si cada vez que se aburre, le digo en esta casa hay dos horas de aburrimiento por fin de semana, vayan que yo controlo el tiempo, cuando pasen las dos horas.. ah aparezco, de esa manera no lleno yo su vaco, no tapo su boca, no lo empacho con comida, tv o cualquier pantalla, y lo-gro o trato de lograr que el nio salga solo de su vaco, que transforme el aburri-miento, el vaco existencial en un vaco frtil, que es donde nace la creatividad. Cuando hago eso, estoy cerrando posibles bocas de pasta base o de acohol en el fu-turo Estoy previniendo, estoy por lo menos haciendo algo diferente, salgo a jugar con el nio, pero no lo ayudo a tapar su vaco con algo externo, sino que le enseo a que l puede salir solo y por lo tanto for-talezco su psiquismo para que en el futu-ro si se encuentra en una situacin de consumo (que es seguro que se va a en-contrar..) estar mas fortalecido para po-der decir que no. Por supuesto que no es la nica variable que influye, pero es una de las ms importantes En resumen, no claudiquemos de nuestro rol, podemos todava ayudar a que nues-tros hijos transformen sus vivencias de aburrimiento en espacios de creativi-dad. De esa manera lograremos que crezcan en la esperanza y que salgan de la situa-cin de vaco que viven hoy, que los lleva al consumo de alcohol, como relata el es-tudio, o a las picadas en motos y en auto, para ver si se sienten vivos. La analgesia vital que tienen no los hace sentir vivos, con una vivencia sencilla fa-miliar o personal de leer un libro, pasar la tarde con un amigo tomando mate o pes-cando. Ah esta la vida, en las pequeas co-sas cotidianas que nos recuerdan cmo de-ca Cortazar que lo maravilloso puede dar-se, sin que haya una modificacin especta-cular de las cosas A descubrir la maravilla! Logotips: 1- Dos horas de aburrimiento por fin de se-mana... 2- Apagn familiar: una vez al mes, se corta la luz (casualmente...) y es una excusa para prender velas, desconectarse y jugar a las cartas 3- Crear materia desde 5 grado de la es-cuela y durante todo el liceo para trabajar emociones, actitudes, prevencin de adic-ciones. 4- Seguir el ejemplo de la estacin de servi-cio en San Jos, que no le vende nafta a motociclistas sin casco. 5- Libros para consultar: Ante el vacio Existencial, de Viktor Frankl La felicidad como eleccin, de Sergio Sinay Quin nos robo el entusiasmo, de Aranovich Vidas de consumo, de Z. Baumann www.logoterapia.com.uy Visite el website de CELAE para conocer el programa de actividades que lleva adelante el Centro de Logoterapia y Anlisis Existencial de Uruguay Pgina 21 RELATO Hoy lunes como todos los das he llegado-hambriento del trabajo y me encontr con mi familia reunida en el comedor, todos estaban merendando y mi puesto estaba vaco. Pregunt a Luca mi esposa si aca-so deba servirme y ella me contest in-mediatamente que s , que la sopa y el arroz estaban en la cocina y que si quera comer que caliente la comida en el micro-ondas, por supuesto esta falta de cario no era gratuita, ella estaba disgustada porque nuestra hija mayor nos pidi per-miso para ir a un cumpleaos en la no-che del sbado, ella haba pedido permi-so para esa fiesta hace ms de un mes y en el colegio ha sacado notas muy bue-nas, mi esposa cree que ella, con solo 16 aos, es an muy pequea para ir a una fiesta en la noche, claro lo conversamos y discutimos porque yo pensaba que se me-reca el permiso, como no termin la dis-cusin y haba que decidir, yo le dije a mi hija que poda ir, pero que yo iba a bus-carla a la salida de la fiesta a las doce como efectivamente sucedi. Esto de la fiesta es solo un pretexto para discutir porque ltimamente no nos podemos po-ner de acuerdo en nada, si tenemos que salir cada quien opina diferente sobre la hora y si hay que escoger un lugar para pasear o comer fuera es peor, nunca deci-dimos y para no llegar a los gritos le digo que ella decida entonces y que se d cuenta que mi opinin no vale nada y que debo ceder para que la discusin termine. Realmente no estoy contento con lo que Pgina 22 PEDAGOGIA FAMILIAR YA NO NOS SOPORTAMOS MS EN CASA Qu nos pasa? Por Lic.Vctor Crdenas Negrete Mail de contacto: vcardenas@centropedagogico.org pasa, yo amo a mi esposa y ambos tenemos ya ms de cuarenta, si bien tenemos la sen-sacin de que nos atacamos como perros y gatos, cuando estamos tranquilos la pasa-mos bastante bien hasta que algo rompe el encanto. Nuestros hijos ya lo comentan y nos recriminan, la menor nos ve y dice otra vez, mejor me voy a dormir para no escu-charlos y me da miedo de no mostrarles lo que realmente sentimos, ya que a veces si siento que odio a mi esposa. Qu nos pasa? Qu podemos hacer? Estimado amigo, definitivamente ha sido un acierto el que puedas hablar tan libre-mente de tu problema, ojal que sea uno de los puntos en comn con Luca, t esposa, entendemos que ustedes tienen mucho en comn y esa es la base para iniciar esta nueva etapa. Primero quiero hacerte notar que los dos estn pasando por una etapa completa-mente nueva, han llegada al tiempo de los cuarenta, un tiempo en el que todos nos replanteamos nuestra posicin frente a la vida, los logros, las penas, las frustracio-nes, es el tiempo de las crisis personales y familiares. En este espacio hay que ubicar-se y notar que toda dificultad que se cruce por delante, es una molestia y un motivo para discutir o pelear. Despus de hacer este comentario es com-prensible que las diferencias que tienen en torno a la educacin de sus hijos har sur-gir siempre la crisis, por lo que aqu el pri-mer consejo, cada problema debe ser pen-sado con cabeza fra y mucho ms si es un problema ms serio o grave. Por ejem-plo, el permiso para la fiesta debe ser analizado, de ser posible, con papel y lpiz en mano, colocando a la derecha los pro y a la izquierda los contra, para luego comparar y tomar una decisin, es una forma bastante racional de hacerlo, sin caer en la tentacin de pensar mal del otro o de tratar de ponerle la trampa para hacerlo sentir mal. Piensa adems en los siguientes tres as-pectos de la buena comunicacin ya que hay que hacer lo posible para entender-nos y no ver fantasmas donde no los hay. 1) Escucha primero antes de sacar conclusiones y de hacer suposicio-nes, muchas veces creemos saber lo que la otra persona piensa o dice, usualmente no escuchamos con to-dos los sentidos y emitimos una opi-nin con poca paciencia o sobre ca-liente despus de tener alguna dis-cusin o un enfrentamiento. Hay un dicho popular que dice: Dios nos ha creado con dos orejas y una boca, para escuchar el doble de lo que hablamos. 2) Trata siempre de expresar tus sentimientos, no dejes pasar la opor-tunidad de que tu pareja o su espo-so/a sepa cmo te sientes frente a un problema o circunstancia. No se trata de hacer un drama o explotar en llanto frente a una crisis, pero es ne-cesario poner en la boca las palabras justas, por ejemplo: Siento que no me prestas atencin y eso me hace sentir muy mal No es bueno dejar cabos sueltos y mientras ms claro sea el mensaje mejor. 3) Evita criticar a tu pareja o a tus hijos descalificndolos o hirindolos con palabras groseras y mucho peor usando lenguaje que acusa sin dejar espacio al dilogo, por ejemplo cuando dices: siempre haces lo mismo , nunca me pones atencin, de ti ya me esperaba eso Recuerda que estas descalificaciones lo nico que consiguen es profundizar las dificultades y disminuir la posibili-dad de tener una conversacin racio-nal o menos an llegar a un acuerdo. Por ltimo, ni los permisos, ni las discusio-nes de fin de semana frente a los hijos tendrn solucin si ambos no trabajan en su autoestima, ninguno de los dos es ms que el cnyugue, los dos merecen respeto y atencin, trabajen en esto y encontrarn nuevamente motivos para decirse cosas bo-nitas, algo as como te amo, eres mi vida a pesar de todo y estamos hechos el uno para el otro, ese es el verdadero amor. Pgina 23 LOGORED recomienda visitar la pgina del Centro Pedaggico Kentenich de Ecuador : www.centropedagogico.org/ Pgina 24 L a tecnologa y los medios de comu-nicacin estn trastocando nues-tros estilos de vida, lo queramos o no. Y lo ms llamativo es que tan-ta fascinacin, a veces, nos obliga a con-frontarnos con la fortaleza o fragilidad de nuestros valores humanos y nuestras cre-encias para preservarnos de la aliena-cin. Para nosotros, padres y educadores, sigue siendo todo un desafo el intentar defen-der el buen criterio a la hora de crear mo-dos sanos de utilizar estos recursos, tanto para nuestros hijos como para nosotros adultos. Internet, el fin de las distancias? Es un hecho contundente la magnitud que hoy tiene el tema de las comunicacio-nes. En el caso de Internet, me toc ser parte de la generacin que accedi siendo ya adulta. Y como todo fenmeno tecnol-gico que irrumpe en el mercado, la red de redes sigue asustando a quienes an no la han probado. Por esto, result ser un aprendizaje que me gener bastantes resistencias en su inicio: desde extraar a mi mquina de escribir hasta aorar mandar y recibir cartas escritas a mano y por correo. Pero nobleza obliga y ante la alternativa de permanecer en otra poca, aprend tam-bin a deducir los beneficios: fue una sensacin de felicidad, entre tantos ejem-plos, el firmar la lista (que recorri el mundo) para pedir salvar a aquella mujer de Afganistn que su propio gobierno pre-tenda condenarla a la muerte. Como todo en la vida, o casi todo, formar juicio crtico nos previene de los excesos y omisiones. Por eso, vale la pena detener por momentos ese juego de objeto seduc-tor-ser humano seducido y pensar acerca de lo que hacemos y de cmo lo hacemos. Si creemos que los actos de las personas dependen, en buena parte, de sus ideas, pensamientos, sentimientos y actitudes entonces podremos comprender y dimen-sionar la importancia de nutrir sanamente nuestro mundo interno. Cmo integrar, por ende, tanto cambio y tanto vrtigo a nuestros referentes menta-les? Seguramente esto que sentimos noso-tros, aqu y ahora, fue sentido por otros en otros lugares y en otras pocas, donde siempre ha habido situaciones de quiebre de antiguos moldes para acceder a modos nuevos de organizacin y a inventos que revolucionaron la vida de las personas. As, cuenta la leyenda que en los co-mienzos de la utilizacin del vapor como fuerza para mover motores, la sorpresa y el temor de quienes presenciaron que las mquinas se movan solas, lleg a provo-car un fenmeno del tipo cuasi-mgico. Imaginemos por un instante, lo que sintie-ron nuestros congneres. Todos los descu-brimientos, por el hecho de instalar una novedad, algo no conocido precedentemen-te, necesitan de un tiempo para ser meta-bolizados. LOGOTERAPIA VINCULAR FAMILIA, MEDIOS DE COMUNICACIN Y TECNOLOGA. Fascinacin o buenas intenciones? Por Lic.Anala Boyadjin Mail de contacto: porlafamilia@yahoo.com Pgina 25 Pero hoy: tenemos tiempo para acomo-darnos a los cambios? Segn estudiosos del posmodernismo, vivimos una poca en la que el cambio aparece como el per-sonaje principal de esta escena y no hay tiempo que alcance para ajustarse a la nueva rutina, porque pronto la exigencia se transforma en otra nueva demanda. Conclusin: slvese quien pueda! Por otro lado, hasta el bagaje lingstico se vio incrementado por nuevos concep-tos: internet, navegador, web, e-mail, chatear, link, cyber espacio, etc. Y debe-mos incluirlos y hablar nuevos idiomas. Resaltando el lado positivo del asunto, podemos decir que la red constituye uno de los grandes avances tecnolgicos del siglo XX. Sus posibilidades son enormes: informarse, conectarse con otros lugares del mundo, entretenerse, resolver ciertas cuestiones en minutos, realizar cierta parte del trabajo en casa, conocer perso-nas y hasta conseguir pareja. La pregunta del milln, sobre todo des-de el punto de vista de servir a los fines de la comunicacin entre personas, es si este tipo de contactos indicaran algn tipo de riesgo o patologa. En el caso de personalidades evitativas, con dificultades sociales, timidez, inhibi-cin con el sexo opuesto, contexto fami-liar disfuncional en cuanto a la comuni-cacin, seguramente que esta conducta las perjudica ya que sostienen los snto-mas preexistentes. Si hablamos de los problemas de consu-mir indiscriminadamente la tecnologa y los medios, vemos enseguida que, en re-lacin al tiempo libre y su obvia escasez, muchas personas eligen mirar TV o sen-tarse frente a la computadora. Esto nos indicara, a simple vista, que se resuelve individualmente el tiempo ocioso. No hace falta el otro? y qu pasa con los vnculos en este caso? Cuando se comu-nica usualmente chateando (por ej.), la persona va construyendo una imagen interna que muchas veces puede diferir de la realidad, lo cual generara una gran desilusin en el momento del conoci-miento cara a cara del otro. Este es el peli-gro del distanciamiento del sentido de reali-dad. Otras veces se opta por permanecer en esa situacin virtual, eternizando un modo de estar sin presencia. Y la persona cuen-ta que tiene muchos amigos y que se va a conectar, como si eso supliera la presen-cia real. Encuentro que esto es la ruptura obligada del verdadero encuentro YO-TU. Tratemos entonces de medir el uso de estos medios o instrumentos para poder analizar su impacto en la subjetividad. Y de alertar a los adolescentes, sobre todo, de cotejar beneficios y desventajas. El televisor: alguien ms de la familia? La letana de crticas a los medios de co-municacin, y en especial a la TV, parece no detenerse. Es comn en charlas familia-res o sociales adjudicar a la TV muchas de las razones de los problemas que nos aque-jan individual y socialmente. El punto ms importante es detenerse a pensar qu valores o disvalores se transmi-ten y de qu modo. No olvidemos que la nocin primaria del bien y del mal se forma en el seno de la fa-milia. Y en una familia en la cual se debate respetuosamente, intercambiando opinio-nes, y donde los adultos educan con co-herencia, un programa televisivo que podra llegar a ser perjudicial, pasa a ser motivo de anlisis y formacin del comportamiento moral. Muchos estudios aseguran que a travs de Internet, la TV, los beepers, o los telfonos celulares, los adolescentes van creando su propio mundo, un micromundo con carac-tersticas diferenciadas de las de sus pa-dres. Una situacin que va deteriorando el encuentro familiar, la cercana y los proyec-tos educativos de esos padres. Como as tambin va fomentando las caractersticas propias de la adolescencia. Mucho se ha hablado tambin de cmo el chico que juega a matar o a destruir en la pantalla, va perdiendo la capacidad de dis-cernir el valor de ese juego que acrecienta (sin darse cuenta) sus tendencias agresi-vas. Pero insistimos: detrs de estos estmulos y recursos estn los padres, los educadores, el Estado, la responsabi-lidad de la sociedad toda. En realidad es tal la omnipresencia de la televisin en los hogares que produce tambin el temprano acceso a la infor-macin, sin adaptarse a la etapa evoluti-va de los televidentes. De este modo se complejiza la socializacin primaria por-que los valores recibidos entran en con-flicto o colisin con los aprendidos en la familia. Se trata entonces de conocer ms a nuestros hijos, fomentar el dilogo parti-cipativo y acordar entre los padres qu tipo de programas estn permitidos segn la edad y personalidad de cada nio, y cunto tiempo por da se ver te-levisin o se usar la computadora. As contribuiremos a crear respuestas sanas sobre qu podemos hacer para asegurar el buen desarrollo emocional de nuestros hijos Cuando los padres miran hacia otro lado Para que el nio o el adolescente no acu-da a la pantalla para calmar sus necesi-dades (chupete electrnico) o intentar Pgina 26 evadirse de sus angustias, hay que ofrecer-le mejores posibilidades. Todo comienza por algo tan simple como estar, aunque no de cualquier modo. El hijo necesita de la presencia efectiva y afectiva de sus seres queridos, que le ase-guran un trasfondo de seguridad y conten-cin en todo momento. Incluso la presen-cia, de varias generaciones, (abuelos, tos, primos, etc.) son buenos referentes para su crecimiento, en tanto cada uno aporta su mirada distinta, su experiencia, sus anc-dotas. Y se presentan como otros modos de vivir en familia cuando los padres estn trabajando. Que los adultos estn implica com-partir, que todos se beneficien con el tiempo necesario para confrontar ideas y crecer en la diferenciacin. Supone aprove-char las oportunidades para transformarlas en situaciones de aprendizaje para todos. Supone tambin pensar en otras alternati-vas de ocio: la lectura, el teatro, los paseos, el juego. Ensear a los nios a pensar y a repensar lo pensado por otros, es una manera de educar en una libertad responsable que los haga moralmente autnomos. Mientras tanto, seguiremos esperando contar con el apoyo de una TV que entretenga al nio y, a la vez, ayude a padres y maestros a for-mar una nueva generacin fortalecida en valores. Para que hijos y padres se beneficien con la televisin 1) Elegir programas acorde a su edad y que puedan beneficiarlos moralmente; 2) Ensearles a cuestionar y evaluar lo que se ofrece aunque sea pequeo: un nio de 4 aos pue-de sentir por empata cundo un personaje es bueno o malo; si dejamos pasar el momento, aprender a tomar como bueno lo que el personaje favorito le proponga; 3) Acompaarlos en algunos programas, aprovechando esta oportunidad para reflexionar con ellos sobre situaciones que puedan parecerles conflictivas; 4) Estar atento al contenido de los programas que ven los otros compaeritos y que seguramente sean tema de conversacin en el grupo; utilizar lo negativo como oportunidad de enseanza moral; 5) No tener la TV prendida si nadie la est mirando: no usarla como compaa en la soledad; 6) Acostumbrarse a elegir los programas en lugar de hacer zapping. 7) No poner aparatos de TV ni computadoras en el dormitorio de los nios o de los adolescen-tes, ni en el comedor familiar: ambas cosas incentivan el aislamiento y la evasin, atentando contra la comunicacin y el vnculo familiar; 8) No usar la TV y la computadora como premio o castigo; 9) Resistir la tentacin de usar la televisin como niera electrnica; los nios deben tener otras actividades que desarrollen ms su imaginacin y creatividad, especialmente el juego; 10) Trabajar para conseguir una TV de calidad; reclamar ante los organismos correspondientes lo que atenta contra la salud integral de la familia. Apagar la TV no basta: nuestro derecho est en usar-la. E l ser humano, desde la perspecti-va logoteraputica, es el ser que est en el mundo, el ser responsa-ble, el ser decisivo o que se deci-de. Todas estas caractersticas antropol-gico-existenciales se pueden sintetizar en una formulacin sencilla: el ser humano es el ser radicalmente abierto al mundo. Esta apertura del ser humano hacer refe-rencia a lo que Frankl denomina autotrascendencia del ser humano. Frankl considera que el ser humano est original, primaria y bsicamente motivado por la voluntad de sentido que busca el descubrir el sentido presente en las reali-dades humanas y el hacer reales los valo-res en las situaciones histricas concre-tas. La voluntad de sentido expresa algo in-herente al ser humano que no es otra co-sa que la bsqueda de la felicidad. El es-tar en el mundo implica una bsqueda de sentido y quien descubre el sentido que le da una razn para vivir est en el camino de ser feliz. Siendo la felicidad siempre consecuencia de esa bsqueda, de nues-tros actos intencionales. Por la capacidad autotrascendente del ser humano pode-mos comprender que slo cuando soy ca-paz de salir de m mismo, sin dejar de ser yo mismo, me encentro con el mundo de las cosas, ya sea para contemplarlas, transformarlas o recrearlas y cuando voy al encuentro humano, sea en forma de co-laboracin, de trabajo, de amistad, es que puedo experimentar el ser feliz, pero como consecuencia de mi direccin intencional, libremente optada. La bsqueda de un sentido de la vida, ne-cesariamente ha de contar con un mnimo de tensin. Esta tensin vitaliza la bsque-da y hace que todo nuestro ser se ponga en marcha cuando descubrimos en el horizon-te de nuestra existencia algo que hacer, al-go que crear o transformar y alguien con quien compartir la vida.(1) Karl Jaspers sintetiza la bsqueda de sen-tido con la siguiente frase Lo que es el ser humano, lo ha alcanzado a travs de la causa que ha tomado como propia(2), en otras palabras el ser humano si algo bus-ca en el fondo, no son los efectos sino las causas de dichos efectos, que son trascen-dentes a la persona hacer, crear, trans-formar, encontrarse con, compartir con, amar a, trabajar para, y en todo ello seguir siendo s mismo. La dignidad del ser humano en parte radi-ca en la capacidad de optar libremente por buscar y descubrir el sentido y el valor de las situaciones que va viviendo hasta hacer reales esos sentidos y establecer la jerarqu-a de sus valores.(3) El ser humano, mo-tivado por la voluntad de sentido, se dirige a responder las preguntas vitales a travs de descubrir el sentido presente e inheren-Pgina 27 Post-Frankl EL SER HUMANO, LLAMADO A BUSCAR UN SENTIDO Por Lic.Luca Copello Mail de contacto: lucia_copello@yahoo.com.ar Esta columna est dedicada a presentar propuestas y a reflexionar sobre conceptos desarrollados por diferen-tes profesionales, que, tomando las bases de la teora frankleana, se animan a proponer sus propias ideas y as hacen crecer y madurar a la Logoterapia y el Anlisis Existencial.- te a cada situacin y a realizar valores. El ser humano entra en contacto con los sentidos de las situaciones vitales. Las situaciones vitales se le presentan a mo-do de preguntas que slo l puede res-ponder y en ese mundo se encuentran los valores que slo l puede encarnar en la realidad. Debemos aprender y enserselo a los dems, que lo que importa no es lo que nosotros podamos esperar de la vida, si-no lo que la vida puede esperar de noso-tros. Vivir en ltima instancia no significa otra cosa ms que ser responsable de la contestacin acertada a las preguntas que la vida nos dirige, del cumplimiento de las tareas que la vida impone a cada uno, del cumplimiento de cada hora(4) El Sentido de la Vida Si el sentido reside en el mundo y no pri-mariamente en nosotros mismos, el hom-bre no deber preguntar por el sentido de la existencia, sino a la inversa, deber interpretarse a si mismo como un ser in-terrogado y su propia existencia como un interrogante; no es el individuo el que de-be preguntar, sino que es la vida la que le formula preguntas; el individuo ha de contestar y en consecuencia responsabili-zarse con su vida. El individuo debe bus-car una respuesta a la vida, buscar el sentido de la vida, para encontrarlo y no para inventarlo; el individuo no puede dar sin ms un sentido a la vida sino que de-be tomarlo de ella (5) La pregunta por el sentido de la vida se da a lo largo de la existencia, puede pre-sentarse con aire desconcertante en la adolescencia, con tonalidades dramti-cas en la adultez y con modalidades pa-recidas en los ltimos aos de vida. La modalidad en la que surge esta pregunta vara, puede darse en el contexto del quehacer cotidiano, surge frecuentemen-te en el encuentro con los otros seres humanos, se presenta como un desafo cuando el ser humano se ve confrontado con el dolor y el sufrimiento. El problema del sentido de la vida no debe interpretarse nunca como un sntoma de ex-presin de algo enfermizo, patolgico o anor-mal en el hombre; lejos de ello es la verda-dera expresin del ser humano de por s, de lo que hay verdaderamente humano, de ms humano en el hombre(6) El Dr. Claudio Garca Pintos en su libro Vktor Frankl: la humanidad posible (1998), en relacin al sentido de la vida es-cribe: An el reconocimiento de muchos para que cotidianos, no termina de satisfa-cer la expectativa y necesidad ltima de este buscador de sentido. Palpita en el hombre un afn mayor, uno que trasciende lo coti-diano, lo comprende y lo contiene. A esto se refiere el supuesto del sentido de la vida. El hombre busca esencialmente una unidad en lo que respecta a la orientacin existen-cial. El sentido se refiere a la coherencia y la bsqueda de sentido termina siendo en realidad una bsqueda de coherencia perso-nal. Esto es as porque el descubrimiento y realizacin de aquel valor le confiere a mi vida orientacin (porque me marca un hacia donde), unidad o integracin (porque nuclea mis esfuerzos en torno a esa orientacin pre-servndome de la dispersin) y direccin (porque conduce mi vida en la realizacin de tal tarea). Podemos enumerar dos caractersticas al sentido de la vida: el ser subjetivo y ser re-lativo: es subjetivo debido a que hay un sentido general para todos, sino que para cada uno la vida tiene un sentido distinto y es relativo debido a que est en relacin con una persona y con la situacin en que se encuentra esa persona. El sentido de las cosas es tambin, por ser relativo a la si-tuacin, nico e irrepetible. En la vida no se trata de dar un sentido, de inventarlo, sino que tiene que ser descubierto. No existe un sentido universal de la vida, sino slo los sentidos singulares de las situacio-nes individuales. Estos sentidos son los que entendemos por valores. De modo tal que podemos definir a los valores como Pgina 28 aquellos sentidos universales que se cris-talizan en situaciones tpicas que una so-ciedad o una humanidad debe enfrentar. Los valores ayudan al hombre a percibir mejor cul es el significado concreto de una situacin particular. Es una norma general (universal) de comportamiento que le ayuda a percibir el mensaje de un momento concreto. Frankl dice que puede presentarse, res-pecto a los valores, conflictos: que dos va-lores choquen entre ellos, dichos conflictos de valores son aparentes, no existen verdaderamente. La impresin que los valores choquen entre s, se debe al hecho de haber eliminado el orden jerrquico de valores. Cuando el hombre experimenta un valor, tambin intuye o experimenta su grado jerrquico, esto quiere decir que no hay lugar para los conflictos de valor. Para la logoterapia, la preocupacin por el sentido de la vida es uno de los supuestos bsicos de la existencia, es lo ms humano del hombre. Caminos para descubrir el sentido de la vida En el pensamiento de Frankl vemos que el ser humano, fenomenolgicamente hablando, puede encontrar y descubrir el sentido de su vida a travs de tres cami-nos fundamentales o de tres experiencias humanas como son: * Cuando experimento que no slo soy ca-paz de dar algo al mundo sino que de hecho ofrezco algo a travs de mis crea-ciones, es decir, mi trabajo o quehacer (valores de creacin) * Cuando encuentro y descubro que no solamente soy un ser capaz de dar algo de m al mundo sino que puedo recibir algo del mundo. Este recibir puede ser a travs del contacto con las vivencias de tipo esttico, la contemplacin de la natu-raleza. La experiencia ms profunda es encontrarse con otro ser humano y descu-brir de l su unicidad, su irrepetibilidad y todas las potencialidades que pueden lle-varle a convertirse en una persona ms plena. Esta es la experiencia trascendente del encuentro humano, que admite diver-sos niveles que recorren todos los tipos de amistad hasta llegar al amor profundo (valores de experiencia) * Cuando el ser humano se ve imposibili-tado de encontrar y descubrir el Sentido por el camino de crear (dar) y del experi-mentar (recibir), es decir, de los valores de creacin y de los valores de experiencia, entonces est en el umbral de los Valores de actitud. Los valores de actitud mani-fiestan que el ser humano, constreidos por las limitaciones de las circunstancias (condicionamientos de orden biolgico, psicolgico, social, etc.) tiene an la capa-cidad de ejercer intrnseca y esencial liber-tad espiritual interior para tomar una acti-tud ante la pregunta de las circunstancias que le atormentan. Momentos desafiantes como la confrontacin con el dolor, el su-frimiento, la culpa y la muerte son autn-ticos puntos de decisin y toma de actitud para el ser humano. 1-Frankl, Vktor: Psicoterapia y humanismo Tiene sentido la vida?, editorial Fondo de cultura econmica, Mxico, 1984, Pg. 93 2- Frankl, Vktor: El hombre en busca de sentido, editorial Herder, Barcelona, 2001, Pg. 38. 3- Pareja Herrera, Guillermo: Vktor Frankl: Co-municacin y Resistencia, editorial premia, 1989, Pg. 166. 4- Frankl, Vktor: El hombre en busca de sentido, editorial Herder, Barcelona, 2001, Pg. 78-79 5- Frankl, Vktor: El hombre doliente, fundamen-tos antropolgicos de la psicoterapia, editorial Herder, Barcelona, 1990, Pg. 34 6- Frankl, Vktor: Psicoanlisis y existencialismo, editorial Herder, Barcelona, 1991, Pg. 60 Pgina 29 Pgina 30 CARTAS DEL DESIERTO de Guillermo Pareja Herrera MINUTOS, SEGUNDOS Por Chacho Garabal (CLAE, Argentina) Mail de contacto: chachogarabal@gmail.com La carta: Minutos, segundos Una tarea perenne que nos acompaa de la cuna a la tumba, como se suele decir, es aprender a vivir y no negar nuestras emocio-nes, aprender a guiarlas y no dejar que nos arrastren, convertirlas en amplias y blancas velas para captar los vientos de la vida y nos lleven a buen puerto. Largo y nada fcil aprendizaje pero indispensable, inevitable, in-transferible. Entre todas las emociones est el enojo, la rabia, la indignacin y son los gran-des vientos que mueven a nuestras vidas. Gran reserva de fuerzas que -puestas a traba-jar a nuestro favor- nos llevarn al buen desti-no. Por todo ello no dejo de lado la sabia bre-vedad de este recordatorio de mi querido R.W.Emerson: Por cada minuto que ests eno-jado habrs perdido sesenta segundos de feli-cidad. La Reflexin U na de las primeras impresiones que me gener esta carta es la posibili-dad de descubrir en el tiempo su unidad mas intima: los minutos y los segundos. A veces perdemos de vista, que en minutos o segundos, se toman las decisio-nes que marcan nuestro camino por largos aos. Las decisiones tomadas en pocos minu-tos pueden ser tan valiosas como insignifi-cantes. No son ni los segundos, ni los minutos los que cuentan, sino nuestra actitud ante ellos. Conocemos el carcter definitivo del pa-sado, ya que lo que es pasado se convierte en huellas que ya no se han de volver a pisar. No de la misma forma. Pero al mismo tiempo, los segundos y minutos, mientras respiramos, si-guen llegando y nos ofrecen nuevos caminos para recorrer y senderos por descubrir. Desde este trgico optimismo, son los minutos y los segundos los que nos van dando incontables oportunidades para ir reafirmando nuestras elecciones o las posibilidades para tomar nue-vos rumbos. Estos minutos y segundos que nos acompaan desde la cuna hasta la tum-ba. Cmo se aprenden a vivir nuestras emocio-nes? Es un aprendizaje tan complejo y tan nico, ya que nuestras emociones son nues-tras y de nadie mas. Pueden ser definidas pero no comprendidas sino son dentro de nuestra espiral existencial. En cierta forma, no sola-mente es nuestra percepcin la que nos mues-tra el camino, sino tambin lo que nos genera el camino que tenemos delante. Rescato el va-lor orientador que el Dr. Pareja Herrera trata de recordarnos a la hora de tomar nuestras decisiones en el camino. El miedo, la ira, el enojo, la alegra, son los indicadores mas cer-canos que tenemos para poder confrontarnos El Dr.Guillermo Pareja Herrera nos tiene acostumbrados a sus mensajes vivificantes, ple-nos de significado, volcados en publicaciones de obligada referencia para todo humanista interesado en madurar un pensamiento consistente y comprometido con la persona huma-na. Pero su obra no solo est restringida a libros acadmicos. Su sensibilidad se expresa creativamente a travs de sus Cartas desde el Desierto con la misma calidez y profundi-dad que caracteriza su discurso cientfico. Mes a mes y con regularidad, vamos presentan-do algunas de sus Cartas, breves reflexiones sobre la vida misma, las cuales son comenta-das cada vez por algn colaborador de LOGORED. En esta oportunidad, el encargado de hacerlo ser Chacho Garabal (CLAE, Argentina) Pgina 31 con la realidad. El camino no se decide ni-camente a partir de razonamientos. No es so-lo viendo el camino que se transita por l. Ne-cesitamos de nuestras emociones para apren-der a dar cada paso. Cuntas veces intentamos tomar decisiones con nuestra razn, cuando el corazn nos di-cta tantas otras cosas. Y el corazn no siem-pre habla en forma de enamoramiento. Mu-chas veces los enojos, los miedos y las bron-cas pueden tambin ser esclarecedoras y re-veladoras de sentido. Despus de todo, tener razones para enojarse, significa lo que nos importan las cosas y pueden ser esas razones las que nos acerquen a nuestras metas y sen-tidos. Si sabemos reconocerlas y guiarlas, de-jan de impulsarnos para convertirse en las velas que impulsadas por el buen viento y por nuestra mano firme en el timn, pueden navegar las tormentosas olas y tormentas que la vida nos trae por momentos. Desde los aportes del Dr. Frankl, hemos visto que el hombre se enfrenta ante lo inevitable, con su persona, con sus actitudes y sus deci-siones. Ante lo inevitable, surge la posibilidad de dar una respuesta plena de sentido que afirme nuestra existencia. Enojarse, llorar, rer, gritar, patalear, son reacciones pero tambin respuestas. Si descubrimos el para que de las cosas que sentimos, se puede es-cuchar la voz de nuestra consciencia espiri-tual que nos va iluminando el rumbo. Descu-brir para que nos enojamos, porque nos emo-cionamos, por quien lloramos, nos ayuda a encontrar ese algo o alguien tan importante en nuestro camino. Claro que muchas veces nos han dicho que debemos controlar nues-tras emociones, cuando en realidad, no se trata de controlarlas, sino conocerlas, acep-tarlas y guiarlas. No es sano negar nuestros enojos, nuestras propias emociones mal ca-racterizadas como sombras. Recuerdo al Dr. Jung, que hablaba de que nuestros as-pectos inconscientes no son solamente oscu-ros y sombros, sino que tambin son fuente de luz y belleza. Solamente aceptando todo el repertorio de nuestras emociones, animndo-nos a vivirlas, podemos encontrar esa gran reserva de fuerzas que nos pueden llegar al puerto que tanto anhelamos. Claro que no se trata de hacer una sobrevaloracin de las emociones o de no pensar en las consecuen-cias que nos trae vivir a partir de ellas. Una cosa es estar impulsado y dominado por nuestras emociones, por otro extremo, sera no sentir ni aceptar nuestras emociones (que implicara estar siendo impulsados igualmen-te). El punto medio, parecera poder aceptar-las, reconocerlas y decidir a partir de ellas. Ya que no sirve de nada experimentarlas y no comprenderlas o no aprender de ellas. No aprender de nuestros enojos, nos lleva a per-dernos una gran fuente de felicidad. El resen-timiento, ese monto de enojo sin sanar, se puede fijar en nuestra persona tapando la re-velacin de muchas experiencias gratificantes, como son el perdn, el cambio, la sanacin. En minutos y segundos, se puede medir una vida. As, como el Dr. Pareja Herrera nos re-cuerda las palabras del poeta americano Emerson, quisiera recordar a un poeta mas moderno. Jonathan Larson, tuvo un sueo, una pieza teatral, llamada RENT. Luego de arduos aos de trabajo en esta pieza, una ver-sin moderna de la opera La Boheme, logr llevar su sueo al Off-Broadway. En uno de los ensayos previos al estreno de esta obra, Jonathan se desvaneci. Tuvo una intoxica-cin severa. A causa de un letal Sndrome de Marfan, falleci horas antes de ver su obra es-trenada. RENT se convirti y sigue siendo un lema de esperanza y lucha para millones de personas en el mundo, un grito a la vida a pe-sar de tantos dolores y enfermedades. Una obra que deja su marca sobre la importancia del amor y la vida. l nos dejo una pregunta: Cmo se mide la vida de un hombre? 525.600 minutos son los que contienen un ao en la vida de un hombre. Cmo se mide un ao? En das, en atardeceres, anocheceres, en tazas de caf, en pulgadas, en millas, en risas, en luchas. En 525.600 minutos Cmo podras medir un ao en la vida? Por qu no en amor? Mide en amor. En verdades que ella aprendi? En cantidad de veces en las cuales l lloro? En puentes que quem? En la forma en que morimos? Es hora de cantar, que la his-toria no termina, celebremos, recordemos un aoen la vida de esta amistad. () El amor es un regalo desde ah arriba Comparte amor, da amor, difunde amor Mide tu vida en amor Como podemos medir nuestra vida? Cuando llegue el final Cmo la habremos de recor-dar? A lo mejor se trate de cuanto amor hemos brindado, de cuanto nos hemos brindado y en cuanto hemos aprendido de nuestras emocio-nes. Esas emociones sern parte de nuestra vida y sern vida en tanto las encaminemos a nuestro camino. El autor recomienda escuchar la cancin en: http://www.youtube.com/watch?v=1fClb_6XJVE Pgina 32 La Fundacin Argentina de Logoterapia anuncia la realizacin del XXII Congreso Argentino de Logoterapia, La Lo-goterapia ante los dilemas del mundo actual, en Buenos Aires, del 27 al 29 de septiembre prximo. Por informes sobre el evento, ingresar a www.logoterapia-arg.com.ar, o dirigirse a info@logoterapia-arg.com.ar