Logored - Abril 2015

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    21-Jul-2016

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Edicin correspondiente al mes de Abril del 2015

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EDITORIAL: GUERRA , por Claudio Csar Garca Pintos INTERVENCIN DE LA CRISIS Y MS ALL DE ELLA: USANDO LA LOGOTERAPIA PARA TRASCENDER EL TRAUMA, por Jerry Long Jr, (pp. 3-16) LA AUTOTRASCENDENCIA DE LA OBRA DE VIKTOR FRANKL, en nuestra prctica logoteraputica, por Jos Martnez-Romero Gands (pp-17 a 19) COMUNICACIN: ALEGRA Y SUFRIMIENTO, por Claudio Csar Garca Pintos (pp.20 a 22) LA PGINA DE CAVEF, por Claudio Csar Garca Pintos (pp.23 a 27) EXISTEN LOS NATIVOS DIGITALES? Deconstruyendo el mito, por Patricia Mara Nigro (pp.28-29) EL CUIDADO DE LALS PRIMERAS ENTREVISTAS EN LOGOTERA-PIA VINCULAR (1 Parte), por Anala Boyadjin (pp. 30-31) OBSERVACIONES, por Dides Iliana Hernndez Silvera (pp. 32 a 34) LA PGINA DE LOGOFORO, por Tere Vanek (pp. 35 A 36) FUERA DE PROGRAMA? La tragedia de Germanwings, por Enrique Adriz (pp. 38-39) 03 Intervencin de la crisis y ms all de ella: usando la logotera-pia para trascender el trauma. Por Dr. Jerry Long Jr. E ste artculo presenta un nuevo y pio-nero modelo de intervencin de la crisis el cual supera a los anteriores enfatizando la importancia de incluir la espiritualidad (esto es la dimensin noti-ca) como parte integral del tratamiento. Co-mo tal, es una slida razn para animar a los pacientes a alcanzar un mayor sentido en la vida y funcionar, en la mayora de los casos, en un nivel notico del ser. Se esta-blece un slido basamento terico para este modelo apoyado en los principios fundamen-tales de la logoterapia, se discuten las con-comitantes prcticas clnicas logoteraputi-cas y se utilizan varias historias clnicas pa-ra demostrar su eficacia. Primera Parte Karen es una estudiante de 22 aos en la ltima etapa de su carrera y absolutamente desconocida para ustedes. Ella tiene una historia de episodios de Depresin Mayor desde su adolescencia cuando tener citas y la imagen corporal se vuelven tan importan-tes. Karen tena, y todava tiene, un ligero sobrepeso. Ella ha luchado por aos contra una pobre imagen de su cuerpo y concomi-tantes sentimientos de baja autoestima e in-seguridad. Ella y Steve han salido juntos por algo ms de un ao y era evidente que su relacin estaba llegando a niveles de intimi-dad cada vez ms profundos con posible compromiso. De pronto, y sin mediar seal o advertencia alguna, Steve rompi la relacin diciendo que "se haba desgastado y que era tiempo de alejarse". Como es de suponer, Karen lo toma como otro rechazo, confirma-cin de su prdida de valor, resultado de su "problema de peso". As, ella cae en una pro-funda depresin y hasta contempla la posi-bilidad del suicidio. Sus compaeras de dor-mitorio se dan cuenta de que ella est pa-sando por un mal momento pero no se per-catan de lo severo de su desesperacin. Una El Dr.Jerry Long Jr, tuvo su primer contacto con al Logoterapia en 1978, cuando ley El hombre en busca de sentido. En ese momento se estaba recuperando de un accidente del que result cuadripljico. Estaba estudiando Psicologa en la Universidad y le escribi una carta a Viktor Frankl contndole su historia. Se hicieron amigos y, finalmente, colegas. Frankl se refera al Dr.Long frecuentemente, considerndolo un testimonio vivo del poder de-safiante del espritu. Jerry se doctor en Psicologa Clnica en 1990 y recibi varias distinciones por su trabajo profesional y cientfico. En 1998 escribi un artculo que fue publicado en el journal del VFI (y en la edicin en espaol del mismo journal, publicado en BsAs por Editorial San Pablo) en una edicin especial de tributo a Frankl en el primer aniversario de su fallecimiento. LOGORED publica ahora ese artculo como tributo a ambos, a Frankll y a Jerry Long Jr. 04 tarde, altamente alcoholizada, Karen dispo-ne una variedad de pldoras sobre la mesa justo en frente de ella con el propsito de "terminar con su dolor". Afortunadamente su compaera de cuarto llega y grita. Su consejero llama al centro de consulta de la universidad y usted es quien est de guar-dia . . . David tiene 44 aos y es un exitoso analis-ta de computadoras que trabaja para una firma de reconocida reputacin. Disfruta de su trabajo. A menudo, se refiere a l como un "arte". Est felizmente casado con Mara desde hace 21 aos y con quien comparte la alegra y el desafo de dos hijos - Stacey de 18 y David Jr. de 15. Desde todo punto de vista, David est viviendo el "Sueo Ameri-cano". Sin embargo, su estilo de vida soado y su mundo entero se derrumban un da cuando es convocado a la oficina del gerente de proyecto. A pesar de su experiencia, pro-fesionalidad y capacidad, l es uno de los cuarenta empleados que sern despedidos (con una compensacin justa, por supuesto) ya que la compaa se ve obligada a una dis-minucin en su personal por el incremento en sus costos. Debido a su estado de shock dificultosamente recuerda el camino de re-greso a su casa. Despus de informarle cal-madamente a Mara, la realidad de cuanto ha ocurrido lo golpea y David cae en el sof llorando como un beb. En el transcurso de las prximas dos semanas, su nivel de des-esperanza se hizo cada vez ms profundo. Una tarde, sin que David se percatara, Mar-a lo ve guardar, entre sollozos, algo en un cajn. Unos minutos ms tarde, l sale a ca-minar, siempre tomndose el cabello y con la mirada fija en lo alto, como aturdido. Ella aprovecha la oportunidad y busca en el cajn donde encuentra un revolver recin comprado y cargado. Inmediatamente, lo lla-ma a usted, un psiclogo que est tratando a una de sus amigas. . . Stephanie, treinta aos, ascendente estrella social que compendia una "mujer de los '90". Ella vive con su compaero Mike, desde hace tres aos, en un confortable hogar suburbano. Ella lo ama amorosamente. Co-mo la mayora de la gente puede ver, su vida es completa y la recompensa cabalmente. Sin embargo, nada est ms alejado de la verdad. Por casi dos aos ha visto frustrado su sueo de tener una familia y ser madre. Repetidamente, Mike evita toda discusin sobre matrimonio o cualquier otro arreglo que implique permanencia; l ha establecido consistentemente que no quiere nios y al ser enfrentado con quasi-ultimatums ha amenazado con interrumpir la relacin. En medio de este dilema, Stephanie ha experi-mentado crecientes sentimientos de aisla-miento, falta de direccin y vaco interior. En lugar de considerar una opcin ms racional como sera la de abandonar a Mike con la esperanza de "encontrar al hombre correc-to", ella slo siente que el tic-tac de su reloj biolgico se desvanece. As, su fuerza emo-cional le est dando rpida cabida a la de-sesperacin y la depresin. Una tarde, mien-tras ella va de regreso a casa, Mike est haciendo la cama cuando encuentra una no-ta de suicidio debajo del colchn. Aunque ha sido escrita con anterioridad, est fechada para este da y en parte, se refiere a sus pla-nes de actuar sobre sus sentimientos esta misma noche una vez que Mike se haya reti-rado a descansar. Conmovido, desesperado, toma inmediatamente las "Pginas Amari-llas" y decide llamarlo a usted por ayuda . . . Estos tres pacientes son seres humanos re-ales tomados del archivo de mi prctica. To-dos ellos fueron mis pacientes desde Diciem-bre de 1994 hasta Octubre de 1995. Aunque rodeados por diferentes circunstancias, el comn denominador compartido por todos ellos es malsanos niveles de tensin y stress. Frankl describe que una "tensin saludable" es buena o positiva porque a menudo nos 05 conduce hacia un elevado sentido o propsi-to en la vida (en contraposicin con la home-ostasis emocional). Por otro lado, la excesiva tensin a menudo nos conduce a cierto nivel de distrs emocional, disminuyendo, en con-secuencia, nuestro sentido o propsito en la vida. Partiendo de esta premisa, hay varios lazos comunes que unen, intrincadamente a estos tres pacientes. Primero, cada persona est experimentando una severa prdida la cual no est siendo manejada exitosamente. Esto se evidencia por la ya mencionada "confusin interior" como as tambin por los patrones de pensa-miento negativos asociados y el comporta-miento. Segundo, cada persona no ha co-menzado realmente su proceso de afliccin, esencial para la recuperacin. Como Elisa-beth Kubler-Ross tan precisamente describe este proceso de negacin-enojo-desvalorizacin-depresin-aceptacin, es que cada uno de estos pacientes abriga cier-to grado de enojo sublimado y est aparen-temente "atascado" en la fase de la depre-sin. Tercero, cada persona est sufriendo de lo que Frankl establece como "vaco exis-tencial". En otras palabras, cada paciente est sufriendo de un vaco interior o vacui-dad para el cual no puede hallar solucin positiva independientemente. Cuarto y lti-mo, an cuando podran mencionarse ms, cada persona ha manifestado un caso de lo que yo llamo "miopa emocional y espiritual". Esto es, cada uno de estos individuos ha desarrollado un severo caso de "visin de tnel" que slo lleva a un singular final y desenlace negativo - el suicidio As como Frankl "escuchaba a sus pacientes y aprenda de ellos" yo he escuchado atenta-mente a estos pacientes y a muchos otros y aprend de ellos algunas valiosas y podero-sas intervenciones clnicas logoteraputicas de sumo enriquecimiento. Posteriormente, he desarrollado una teora y prctica de in-tervencin logoteraputica de la crisis y la lgica progresin de la terapia siguiendo un exitoso manejo de la crisis. Esta interven-cin y lgica progresin del tratamiento es, por lo tanto, un modelo al cual he dado en llamar "intervencin logoteraputica super-adora de la crisis". Segunda Parte En esta segunda parte, pondr al lector en conocimiento de los siete niveles de la "intervencin logoteraputica superadora de la crisis", la sintomatologa del paciente en cada nivel y una visin general de las dife-rentes estrategias clnicas probadas como ms efectivas en cada uno de ellos. Adems, establecer aqu un slido fundamento teri-co para mi modelo y las prcticas concomi-tantes resultantes de dicho fundamento. La tercera parte entonces consistir en una descripcin sinptica y discusin de varias tcnicas logoteraputicas congruentes con este modelo. Por lo tanto, las intervenciones clnicas a discutir all estarn construidas sobre una base de piedra y no de arena. Muchos clnicos suscriben a la filosofa de que la intervencin positiva de la crisis y la subsiguiente psicoterapia son consideradas exitosas si el paciente es capaz de retomar su anterior nivel de funcionamiento. [Por otro lado, la logoterapia, tanto en lo terico como en lo prctico, acoplada al modelo de "intervencin logoteraputica superadora de la crisis", faculta al paciente a alcanzar un nivel de funcionamiento superior al que tena antes del trauma. Esto es, con la ex-perta utilizacin de las tcnicas logoterapu-ticas (es decir, derreflexin, intencin pa-radjica, el Mtodo Socrtico y la modifica-cin de actitud), el clnico puede medir la oportunidad de guiar al paciente hacia, y de-ntro, de un nivel de ser espiritualmente ba-sado, fortalecido y ms elstico. A menudo todos (pacientes y terapeutas) equiparan las crisis con el peligro. Si nos detenemos en es-te nivel de anlisis entonces, por omisin, 06 ambos el pensamiento y la terapia son re-duccionistas. Pero si en cambio nos esforza-mos por actualizar la dimensin notica (espiritual) del paciente entonces lo tratamos en su capacidad humana nica. Un ejemplo muy ilustrativo de esta contencin es la tra-duccin japonesa del significado de la pala-bra "crisis". Una definicin cultural y literal reza -"peligro ms oportunidad!". Ms es-pecficamente, se alienta al paciente a aprender de ella y crecer, y an a trascender su predicamento transformando la tragedia en triunfo! Ahora, permtaseme continuar y enumerar cuidadosamente los detalles de este modelo de intervencin logoteraputica superadora de la crisis. El nuevo modelo est descripto en el siguiente diagrama (1 Intervencin logoteraputica superadora de la crisis) El primer nivel representa el nivel de funcio-namiento normal o corriente de la persona. Como se ve, la lnea es irregular pues ilustra los desniveles de lo que podramos llamar una vida normal. Es importante tener pre-sente que la frase "nivel normal de funciona-miento" es altamente idiosincrtica. Cada persona es nica y tiene diferente sen-tido de la vida, distintos propsitos o estre-santes ambientales, etc. Esto no implica que una persona es mejor que otra sino que ca-da persona es diferente de las otras. Lo que usted y yo encontramos pleno de sentido en la vida (creativa, experiencial y actitudinal-mente) puede diferir y probablemente difie-ra. Realmente, puede existir algn grado de coincidencia pero no obstante, los sentidos significativos son inexorablemente nicos. Por favor, no se mal interprete el sentido y la esencia de lo que estoy postulando. Al decir que la lnea es "irregular" quiero significar que la gran mayora de las personas hoy no maximiza su dimensin notica (espiritual). Ms especficamente, en la agitada sociedad moderna, pocos individuos toman un tiempo para aminorar la marcha (aunque slo sea mentalmente) y, as, el "desafiante poder del espritu humano" permanece en nosotros inactivo, latente en su mayor parte. Partien-do de esta premisa, la lgica conclusin es que existe un preponderante nmero de per-sonas cuyos sentidos del momento y los uni-versales (es decir, valores o creencias mora-les) se encuentran "adormecidos". Una exce-lente analoga para esta lnea de razona-miento es el ejemplo que Frankl propone en cuanto, a la esencia (versus existencia) de un avin. Es un aeroplano an cuando ste carretea sobre la pista pero, sin embargo, slo cuando sus ruedas dejan el suelo al-canza su verdadera esencia. Del mismo mo-do slo cuando se actualiza la espiritualidad inherente (noos) se actualiza la esencia de ser "humano"! Refirindonos nuevamente a la Figura no 1, la persona experimenta el nivel 2: el del principio de la crisis y sus inmediatas con-secuencias ya que cuando la desesperacin comienza se transforma en una fuerza des-tructiva. Como est representado grfica-mente, se produce un rpido descenso y en algunos casos una rpida cada de la energ-a fisiolgica, psicolgica y espiritual. Lo ms importante en esta etapa es la notable falta de utilizacin de la dimensin notica.Esto es, no ejercitan lo que Frankl establece como "el desafiante poder del espritu humanoAs, esta cada se acelera ostensiblemente. Con-comitantemente, la persona usualmente ma-nifiesta la clsica sintomatologa de la De-presin Mayor, es decir, pensamiento nihilstico, aislamiento progresivo (quizs ms emocional que fsico), desrdenes en el sueo, deterioro de la higiene personal, cambio en los hbitos alimenticios, abuso de sustancias (para "adormecer" su dolor), etc. Es en este punto cuando se desarrolla un poderoso sentimiento de poco mrito o valor y la idea de suicidio (o son exacerbados si acaso fuesen pre-existentes). Se establece un crculo vicioso ya que la desesperanza 07 conduce al temor el cual nos lleva nueva-mente a la desesperanza, ahora incrementa-da, la que a su vez se transforma en depre-sin clnica. El lapso de tiempo en el que este deterioro se desenvuelve es altamente idiosincrtico En algunos casos, la crisis (o probablemente las crisis) empuja a la persona muy rpida-mente hacia el nivel ms profundo de deses-peranza mientras otras pueden deteriorarse ms lentamente. Sin embargo, como men-cionamos en el prrafo anterior, el camino ms frecuente es el del ostensible descenso hacia una severa depresin clnica. Una vez ms, el punto en la lnea para determinar el movimiento hacia una salud mental disfun-cional es el nivel de funcionamiento normal o corriente altamente idiosincrtico del pa-ciente. Esto nos lleva al nivel tres donde el indivi-duo contina en su espiral descendente hacia el punto en el cual cualquier posible luz al final del tnel se vuelve imperceptible o eventualmente inexistente. Es en este mo-mento clave cuando se pasa de las ideas suicidas al establecimiento de un plan para la propia destruccin (es decir, las ideas se fortalecen en tanto y en cuanto se convier-ten en planeados cursos de accin). Es en esta hora muy crtica en que la intervencin del profesional reemplaza y virtualmente bo-rra cualquier pensamiento con respecto al deseo de una bsqueda de consejo ms tem-prana, llegando a aquellos ms queridos, ex-plorando otras posibilidades, etc. Es preci-samente aqu donde cada uno de los tres ejemplos clnicos llega a su fin. Ciertamente, el instante ptimo para la ayuda profesional era anterior pero ahora es imperativo! Sin embargo, muy a menudo la persona est fir-memente atrincherada en lo que yo denomi-no "miopa emocional y espiritual". Metafri-camente hablando, los rboles no la dejan ver el bosque!. Mientras est atrapada en esa enmaraada red bloqueando cualquier visin de algo o alguien ms all de ella mis-ma, ni la ms remota posibilidad de una sa-lida positiva puede surgir. Desafortunada y trgicamente, muchas personas hacen su eleccin EN CONTRA del sentido y llevan a cabo su plan suicida. Excepto por sus deu-dos, la mayora de las vctimas de tal intil prdida pasan a ser otra "estadstica" social. Es cierto que algunas de estas muertes son bastante evidentes como un disparo en la cabeza, una intencional sobredosis de droga letal o dejarse morir dentro del auto estacio-nado en el garage con el motor en funciona-miento y la puerta cerrada. Sin embargo, muchas veces estos suicidios son "escondidos" o cuestionables, tales como un accidente automovilstico, el "resbaln" o la cada desde lo alto de un acantilado o de un puente en un aparente da de pesca, una "no intencional" sobredosis de droga, etc. Aquellos que logran con xito su cometido, dejan detrs de s una familia confundida, dolida, un amigo con sentimiento de culpa incriminndose por lo que "debi" haber hecho, etc. Ciertamente el mejor curso de accin es la prevencin (o reduccin del impacto negati-vo) de un problema antes de que ste se nos escape de las manos. Sin embargo, como sa-bemos, en el "mundo real", la gente usual-mente espera hasta llegar al final de la soga antes de buscar ayuda profesional. Dada es-ta spera realidad, no puedo enfatizar sufi-cientemente que el momento ptimo para la intervencin profesional es el inmediato pos-terior a la crisis. Si bien la mayora de los modelos de intervencin de la crisis (y las respectivas prcticas basadas en ellos) son efectivos, ellos no van demasiado lejos. En profundo contraste, la logoterapia (a diferen-cia de las intervenciones reduccionistas ta-les como el tradicional psicoanlisis freudia-no o la terapia de comportamiento basada en estmulo-respuesta) apunta al fortaleci-miento del "noos" para incrementar la auto-estima, desarrollar tcnicas de abordaje y poner en conocimiento del paciente el o los 08 sentidos (del momento y universales) de su propia vida. As, la intervencin logoterapu-tica superadora de la crisis es extremada-mente efectiva para resguardarse de o redu-cir la fuerza destructiva de una crisis y me-jorar el pronstico del paciente con terapia subsiguiente. Aunque hay una multitud de razones para este postulado, permtanme delinear aqu unas pocas. Primero, a pesar de la enormi-dad del trauma, es la ocasin en que la psi-coterapia orientada hacia la bsqueda y compromiso en el sentido permite al pacien-te mantener suficiente energa fisiolgica, psicolgica y notica para, a travs de la consulta, actualizar intervenciones clnicas. Segundo, es aqu cuando muchos pacientes reconocen su incapacidad para manejarse independientemente y estn muy receptivos para seguir cursos de accin logoteraputi-camente sugeridos. Tercero, en este estado de la intervencin un experto logoterapeuta puede ayudar a poner en conocimiento de su paciente el "desafiante poder del espritu humano". Como Frankl afirma, todos los se-res humanos tienen libertad de eleccin y, ms especficamente, la libertad de elegir su propia actitud en cualquier circunstancia. Y sigue, estableciendo que, la libertad de elec-cin y la utilizacin de su propia dimensin notica (espiritual) es "la ltima de las liber-tades humanas". Por lo tanto, si logramos que el paciente tenga cada vez ms conoci-miento de este tremendo poder latente en l, podemos ayudarlo a desafiar sus obstculos y verlos como verdaderos retos! Esto nos conduce al nivel cuatro - el pacien-te "toca fondo". Es en este umbral donde la persona se presenta virtualmente impotente para activar cualquier productiva eleccin de sentido. Esto no significa que nunca ms tendr esa capacidad sino que ha perdido contacto con su "desafiante poder del espri-tu humano". En estas condiciones, el pa-ciente usualmente no ve otra opcin ms que el suicidio para aliviar su sufrimiento. Baste decir que este es el punto clave en el que, de no mediar intervencin alguna, se llega a una eleccin en contra del sentido y que la intervencin logoteraputica de la cri-sis ofrece, al menos, la oportunidad hacia una alternativa por el sentido. La interven-cin logoteraputica superadora de la crisis no ofrece garantas pero al menos, si se uti-liza, el pronstico es mucho mejor. La inme-diata tarea para el terapeuta es facultar al paciente, de alguna manera, a decir "s" a la vida. Las palabras de Richard Bach (autor de Jonathan Livingston Seagull) ejemplifican ampliamente este propsito: "Aqu hay una prueba para descubrir si tu misin sobre la Tierra ha finalizado. Si ests vivo, entonces no!". La frase "toca fondo" demuestra que el pa-ciente ha perdido ostensiblemente toda energa para resguardarse de la crisis, tomar cualquier accin independiente positiva o productiva y, finalmente, hallar otra opcin que no sea el suicidio. Es por eso que eleg la palabra "umbral" en el prrafo anterior; es decir, si el paciente no busca y obtiene ayu-da profesional (lo que podra significar para l "su ltimo esfuerzo") o si la intervencin profesional no llega a travs de otra persona involucrada para otorgar ayuda inmediata, entonces el paciente verdaderamente alcan-za ese umbral donde su lazo con la vida se debilita. Considerando que la frase elegida es "toca fondo", la persona a menudo se siente como si estuviera en una "arena mo-vediza emocional" o un pozo sin fondo. Muchos clnicos suscriben a la idea que es-tablece que para que una intervencin sea considerada exitosa, la crisis (o a menudo, las crisis) necesitan ser resueltas. Contraria-mente, el objetivo logoteraputico en esta circunstancia es doble; engendrar esperanza y ayudar al paciente a decir "S" a la vida Una vez que estos criterios son alcanzados (utilizando la ya mencionada intervencin logoteraputica superadora de la crisis) la terapia puede proceder - avanzando hacia la 09 resolucin de la crisis, siempre incremen-tando el conocimiento del propsito en la vi-da y la auto-trascendencia. En otras pala-bras, es bastante irreal y potencialmente descorazonador esperar que la intervencin inicial "arregle todo". Si, y cuando, el pacien-te regresa, entonces el terapeuta ha engen-drado exitosamente esperanza y lo ha facul-tado para el "S" a la vida. En realidad, el xito de la primera sesin es la segunda! Ahora, pensemos que la crisis inmediata ha sido conjurada afortunadamente, el paciente no ha llevado a cabo su plan o su impulso hacia la comisin de suicidio ha sido inhibi-do. Es desde aqu que podemos avanzar hacia el nivel cinco del modelo de interven-cin logoteraputica superadora de la crisis. Este es equitativo con las cualidades o ca-ractersticas de las fases iniciales o medias de cualquier asesoramiento o relacin psico-teraputica. Estas cualidades o caractersti-cas esenciales son conocidas como "NO ES-PECFICAS" de la psicoterapia y ellas han sido delineadas claramente por Jerome Frank en su libro Persuasion and Healing. Algunos ejemplos representativos son el es-tablecimiento de una relacin armnica, un vnculo de confianza, evidenciando que el paciente cree en la competencia del terapeu-ta que desarrolla un clima teraputico de honestidad, seguridad y confort (a menudo el paciente considera sus sesiones y el con-sultorio como un santuario), delineando un plan de tratamiento y el paciente implemen-tando estas "sugerencias conducentes"; la apertura y la flexibilidad de ambos para mo-dificar el plan en caso de que esto fuese im-perativo, etc. Dados estos aspectos, el logoterapeuta pue-de entonces ayudar al paciente a avanzar explorando y an "descubriendo" el o los sentidos en su vida. stos conformarn la piedra angular de su cura, tanto en el proce-so teraputico como ms all de l. Por otra parte, se vuelve cada vez ms convincente el hecho de que el logoterapeuta faculta al pa-ciente a utilizar su "desafiante poder del espritu humano" (aunque, en la mayora de los casos, estas frases tcnicas nunca deben ser empleadas en el curso de la terapia El logoterapeuta experto "encuentra al pa-ciente donde ste est" y usa esto como trampoln para poner en movimiento su di-mensin notica hacia la auto-trascendencia. En este punto no puedo en-fatizar suficientemente la importancia de una resuelta incorporacin de la espirituali-dad en el proceso teraputico. Esto es, como hemos discutido anteriormente, los seres humanos son seres tripartitos: tenemos el soma (fsico); la psiquis (psicolgico) y la notica (espritu). En el siguiente diagrama representamos la ontologa tridimensional de Frankl. (Fugura 2) Por otra parte, como Frankl ha afirmado tan elocuentemente, "Si no tratamos a nuestros pacientes como seres tri-dimensionales que tienen no slo dimensiones somticas y psquicas sino tambin espirituales, la nica diferencia entre nosotros y los veterinarios es la clientela"! Es importante recordar que el perodo de tiempo que tomar cada paciente para recu-perar la suficiente energa fisiolgica, psi-colgica y espiritual para trabajar intensa-mente (dentro y fuera de la terapia) y lograr un xito significativo vara tremendamente. A partir de aqu, el paciente pasa al nivel seis de este modelo el cual representa (por favor, refirase nuevamente a la figura 1) el regreso al grado de funcionamiento previo. Realmente, una importante mejora tiene lu-gar cuando la intervencin comienza. Como se estableci anteriormente, muchos clnicos consideran este regreso al funcionamiento previo como el equivalente al xito de la te-rapia (el cual no es tan diferente del tradicio-nal psicoanlisis freudiano mediante el cual una vez logrado el "insight" el anlisis es vis-to como exitoso). Sin embargo, si como logo- 10 terapeutas nos detenemos aqu, habremos causado un cierto grado de perjuicio a nues-tros respectivos pacientes. As como el hito de la logoterapia de Frankl es la auto-trascendencia entonces el hito de la prctica logoteraputica debera ser la terapia tras-cendente! Ms especficamente, el trmino "terapia trascendente" implica llevar a cabo la inter-vencin por encima y ms all del regreso del paciente a su nivel de funcionamiento previo. Es decir, que faculte al paciente para alcanzar "ms elevados" propsitos tales co-mo: un ms profundo y enriquecedor enten-dimiento de lo que lo lleva a su deterioro emocional, mejores tcnicas de abordaje pa-ra maximizar su independencia de los futu-ros e inevitables estresantes en su vida, construir una base ms estable para su ca-da vez ms segura y enriquecida calidad de vida; desarrollar un mejor y ms acabado entendimiento de los precipitantes o "seales de advertencia" con relacin a una posible crisis y tomar las medidas preventi-vas y entrando en conocimiento de ellas, desarrollar su mximo potencial y utilizar su "desafiante poder del espritu humano". Consecuentemente, en este punto del proce-so teraputico, el paciente avanza hacia el nivel siete de este modelo, el de "trascender el trauma". Refirindonos nuevamente a la figura 1, grficamente describe esta fase de la terapia como representativa del paciente alzndose por sobre su nivel previo de funcionamiento para alcanzar un ms alto "Ser-en-el-mundo" con una mayor base notica Es importante subrayar aqu que la palabra elegida (e imperativa) es "ser". Esto implica y significa que nuestra bsqueda de sentido es un proceso siempre evolutivo, de toda la vida. Como Frankl ha escrito tan correcta-mente, debe existir una "tensin saluda-ble"(en oposicin al estado homeosttico) la cual nos motive a esforzarnos por cambian-tes y diferentes sentidos en la vida. Es bas-tante sencillo entender esto con slo ver el ttulo del libro ms ledo de Frankl, El Hom-bre en Busca de Sentido. Ntese que la ex-presin utilizada es "en busca", porque si el sentido en la vida fuera, remotamente, con-siderado como un objetivo el cual, una vez alcanzado, permaneciera constante por siempre, entonces el ttulo debera haber si-do "El Hombre y el Logro del Sentido"! La lo-goterapia enfatiza la importancia de la bsqueda de sentido en la vida como un proceso no como un objetivo alcanzado. Es por eso, que en su libro The Doctor and the Soul, Frankl tan diestramente describe que si los santos consideraran el sentido en la vida como un objetivo directo nunca hubie-ran alcanzado la santidad Con esta descripcin y en el nivel siete de este modelo la terapia enfoca crecidamente hacia la induccin y la construccin de la dimensin notica o espiritual del paciente. Ciertamente, el "desafiante poder del espri-tu humano" va a la vanguardia del proceso teraputico. Durante esta ltima fase de la intervencin el paciente a menudo se vuelve crecidamente hbil e independiente. Esto lo lleva no slo a un mejor manejo de su vida cotidiana, sino tambin a un estilo de vida auto trascendente, con lo cual valoriza su condicin de ser-en-el-mundo Concomitan-temente, sus relaciones usualmente mejo-ran,(platnicas, profesionales, personales) , su actitud cambia drsticamente, su con-ducta exuda vida y optimismo, virtualmente todos los aspectos de sus niveles de energa se disparan (fsica, mental y espiritual) y a menudo manifiesta su auto trascendente ni-vel de ser, entregndose a los otros, a cau-sas, etc. Es aqu cuando, a travs de la auto-trascendencia, el paciente verdaderamente alcanza su esencia como ser humano (similar a la analoga con el avin en el mo-mento exacto en que sus ruedas se despe-gan de la tierra y ste actualiza su esencia). Ya las sesiones pueden comenzar a espa-ciarse hasta concluir con la relacin de con- 11 sulta. Tercera parte Durante los siete niveles del modelo de "intervencin logoteraputica superadora de la crisis" se utilizan varias tcnicas clnicas (y combinaciones) desarrolladas por la logo-terapia. Estas incluyen, pero no estn limi-tadas a ellas, el Mtodo Socrtico, la Inten-cin Paradjica, Derreflexin y Modificacin de nuestra propia actitud. Cada una de es-tas prcticas clnicas son particularmente convincentes durante varios niveles de este modelo de intervencin. Nos llevara un libro delinear detalladamente la eficacia, discutir comprensivamente la oportuna interjeccin y proveer exhaustivos ejemplos clnicos de cada tcnica en cualquier punto dado a lo largo de los siete niveles del modelo. Por lo tanto, desarrollar un sinptico discurso so-bre estas particularidades. Tambin es ex-tremadamente importante recordar que este modelo y las lgicas intervenciones logote-raputicas resultantes estn basadas en la premisa fundamental de que un preponde-rante nmero de pacientes en crisis sufren de lo que podramos diagnosticar DSM-IV como Depresin Mayor (incluyendo unipolar y bipolar). Como recordarn, nos referimos al nivel uno como el de "corriente o normal nivel de fun-cionamiento". Baste decir que aqu ninguna tcnica logoteraputica formal se presenta (mucho menos se utiliza) porque el paciente identificado no ha comenzado intervencin profesional formal alguna. Sin embargo, es cierto que, algunas personas se valen de su "desafiante poder del espritu humano" in-tuitivamente, reduciendo por lo tanto, la fuerza destructiva de los inevitables "bajones" de la vida. Estos individuos tiene una salud mental muy buena o excelente y pueden manejarse bastante efectivamente con las diferentes crisis de la vida. As, tales personas que viven en un nivel predominan-temente auto trascendente (teniendo un ele-vado sentido o propsito en la vida) conjuran muchas crisis las cuales son resueltas de manera deliberada y plena de significacin. Esto no quiere decir que dichas personas sa-ludables no se sientan abrumadas o exaspe-radas cuando ocurre una crisis. Significa que poseen gran elasticidad para "brincar" rpidamente, difundir y resolver la crisis an-tes de que sus potenciales efectos destructi-vos tengan lugar. Por otro lado, nuestra dis-cusin y el modelo que he desarrollado y ex-plicado en la segunda parte se refieren a un basto nmero de personas quienes, por su falta de habilidad para poner en marcha ta-les potenciales, sucumben ante los efectos devastadores que una crisis seria tiene so-bre su salud fisiolgica, psicolgica y espiri-tual. En otras palabras, nuestra discusin es sobre personas que tienen un bajo o pe-queo sentido en la vida y falta o prdida de una direccin o propsito. Desafortunada-mente, en la sociedad de hoy, esto incluye a la mayora de las personas. Ms especfica-mente, ellos estn padeciendo un severo ca-so de lo que Frankl denomina "vaco existen-cial". Esta tremendamente poderosa vacui-dad interior deja a la persona con un senti-miento que muchos de mis pacientes, ante-riores y actuales, han descripto a menudo como "la cscara de una persona". En el nivel dos (el del principio de la crisis) el futuro paciente rpidamente se halla in-merso en un mar de desesperanza. Exhibe un comportamiento representativo de su es-tado mental denominado "miopa espiritual emocional". Algunos ejemplos de este tipo de comportamiento son: combinacin de todos sus "problemas de la vida normal" con el evento de la presente crisis (exacerbando as tremendamente el impacto negativo); aisla-miento emocional y/o fsico, pensamiento nihilstico (el cual virtualmente elimina toda posibilidad de resolucin independiente exi-tosa); "visin de tnel" la cual lo lleva a un mayor grado de desesperanza, abuso de sus- 12 tancias y pensamientos iniciales sobre la idea del suicidio como camino viable para aliviar su dolor En este punto, la intervencin logoteraputi-ca superadora de la crisis se focaliza literal-mente en salvar la vida del paciente. Una es-tratgica logoteraputica extremadamente efectiva durante este perodo es la comple-mentacin del Mtodo Socrtico y la Modifi-cacin de la propia actitud. Primero, men-cionemos la eficacia del Mtodo Socrtico Escuchando cuidadosamente al paciente y realmente oyendo la descripcin de su situa-cin, un logoterapeuta experto puede disi-muladamente introducir preguntas formula-das para tomar conocimiento de aquel nico sentido(s) en la vida de su paciente. ste puede ser un nio necesitado, una esposa cariosa y tolerante, un miembro de la fami-lia dependiente, un proyecto especial o cau-sa abandonada incompleta, un trabajo parti-cularmente apreciado que espera ser concre-tado, un objetivo personal todava por alcan-zar, etc. Respectivamente, estos ejemplos claramente demuestran sentidos creativos, experienciales y actitudinales. Es evidente que existen varias razones para que una de las intervenciones logoteraputicas preferi-das en esta etapa sea el Mtodo Socrtico. Primero, de esta tcnica no agresiva a me-nudo resulta un acopio de cantidades masi-vas de informacin las cuales pueden ser usadas a lo largo del curso de la terapia. Se-gundo, es imperativo que el logoterapeuta recuerde que el objetivo primario de esta in-tervencin inicial es engendrar algn senti-miento de esperanza . Es decir, la tarea ini-cial no es "solucionar" repentinamente los problemas del paciente sino ayudarlo a salir (aunque ms no sea ligeramente) de su abis-mo de desesperanza Si el logoterapeuta pue-de hacer que el paciente vea al menos una parte de su vida como plena de sentido y po-sitiva (considerando que antes no las haba) entonces un monumental obstculo habr sido salvado - el del suicidio como nica op-cin. Tercero, una vez superado dicho obst-culo, aunque en algunos casos se reincida, el proceso curativo verdaderamente comien-za cuando el paciente es guiado poco a poco hacia el "S" a la vida. Cuarto, en este punto, es clnicamente imperioso intercalar la Mo-dificacin de la propia Actitud en el tapiz te-raputico. Encadenando estas dos interven-ciones el logoterapeuta sonsaca el sentido en la vida pero tambin comienza a ayudar al paciente a perforar su dimensin notica previamente adormecida, con lo cual activa su "desafiante poder del espritu humano". Quinto y ltimo, estas dos tcnicas logote-raputicas ayudan a fortalecer de manera amable y no directiva el poco dominio que tiene el paciente de su vida. As, la sensa-cin de recobrar cierto grado de control so-bre su vida apuntala sentimientos de identi-dad y de propsito ms slidos. Es impor-tante apuntar aqu que las otras dos tcni-cas logoteraputicas fundamentales (derreflexin e intencin paradjica) sern extremadamente efectivas en posteriores etapas del proceso de consulta pero como tcnicas orientadas a la solucin de los pro-blemas de alguna manera ms directa, ellas pueden abrumar al paciente durante este estado emocionalmente frgil. Esto nos lleva al nivel tres del modelo de in-tervencin logoteraputica superadora de la crisis- perodo durante el cual el paciente contina su espiral descendente hacia nive-les de desesperanza y depresin cada vez ms profundos. Al igual que en el anterior, el Mtodo Socrtico y la Modificacin de la propia Actitud, permanecen como interven-ciones logoteraputicas cruciales. Ellas sir-ven no slo por lo mencionado anteriormen-te sino tambin, en general, como terapia de apoyo cuyo propsito es desacelerar el deterioro emocional del paciente. Es intere-sante ver cmo en este punto durante la in-tervencin, la tcnica logoteraputica de la derreflexin a menudo resulta se altamente efectiva "calmando" el inmediato dolor del 13 paciente y ofreciendo sutilmente otras opcio-nes ms positivas que la del suicidio Es decir, alejando la energa mental de las anteojeras impuestas por su presente condi-cin y dndole la oportunidad de focalizarla sobre asuntos ms optimistas en su lugar (aunque temporariamente, por ahora). En la terminologa logoteraputica, el paciente est comenzando el proceso de auto-trascendencia an sin darse cuenta. Sin em-bargo, no se interprete lo que acabo de de-cir: como que el paciente ha superado la eta-pa difcil y se encuentra en un permanente impulso ascendente. En realidad, un fen-meno diferente est teniendo lugar - mien-tras el paciente est, ciertamente, benefi-cindose con la terapia, sigue en su espiral descendente. Aunque a primera vista, esto aparezca como paradjico o contradictorio, un anlisis ms profundo subraya lo racio-nal de lo que aqu deseo significar. En otras palabras, esto no quiere decir que la inter-vencin en el nivel tres no sea productiva. Por el contrario, indica que en este punto tiene un impacto muy positivo "estabilizando" o "anclando" al paciente cuando toda la fuerza de la crisis lo envuel-ve. Esto de algn modo contrarresta el grado de desesperacin y desesperanza los cuales hubieran concurrido en ausencia de cual-quier intervencin (lo que frecuentemente culmina en suicidio o intento de suicidio As, mientras el paciente est luchando con la crisis y aprendiendo de su etiologa, an no ha alcanzado el nivel cuatro: el de "tocar fondo". El nivel cuatro - el paciente "toca fondo" - se establece cuando el paciente verdaderamen-te sufre los efectos emocionalmente desvas-tadores de la crisis. "Tocar fondo" (en lugar de al comienzo de la crisis) tiene dos razo-nes: Primero, porque se alcanza el insight y el conocimiento de las ramificaciones de la crisis, a menudo aparece un abrumador sentimiento de condena y, segundo, porque el paciente ha usualmente desarrollado un conocimiento ms profundo de sus "problemas interiores" los cuales aparecen como insalvables. Baste decir que, en esta fase y en la del comienzo de la crisis, las distintas posibilidades de fatalidad estn en su punto mximo. La razn para esto es re-lativamente simple y frecuentemente pasada por alto. Ms especficamente, cuando a travs del insight inicial , el paciente percibe lo profundo de sus "carencias", a menudo considera que le es virtualmente imposible alcanzar una accin correctiva. Mientras es-te discernimiento es la base para futuro pro-greso tiene, en esta instancia, un efecto de "doble filo". Esto es, el paciente experimenta sentimientos opuestos de esperanza y deses-peranza. Una vez superado este crtico momento, la terapia puede continuar hacia el nivel cinco en el que se trabaja activamente en psicote-rapia hacia cada vez ms altos niveles de buena salud mental. As, una vez ms, el Mtodo Socrtico, la Modificacin de la pro-pia Actitud y la derreflexin es la modalidad de tratamiento tripartito preferida y ms be-neficiosa. Despus de que esta segunda "crisis" ("tocar fondo") es manejada exitosa-mente, el logoterapeuta puede entonces uti-lizar los insights de su paciente en forma productiva ayudndolo para comenzar a aplicar ese conocimiento hacia el perfeccio-namiento de s mismo y el mejoramiento de su calidad de vida en general. Un mero ejemplo de algunos de los objetivos y logros durante esta etapa son: establecer un senti-miento de identidad ms firme, desarrollar una mejor habilidad para priorizar correcta-mente las diferentes misiones en la vida; in-teractuar con otros a travs de mejores rela-ciones; lograr un fortalecido sentido de propsito y direccin; establecer un muy su-perado set de tcnicas de abordaje, experi-mentar cada vez ms grandes sentidos en la vida, tener un claro conocimiento y utiliza-cin de su "desafiante poder del espritu humano". 14 Tambin durante el nivel cinco, la apropiada y temprana utilizacin de la Intencin Pa-radjica (contingente, por supuesto, con las necesidades nicas del paciente) a menudo resulta ser una intervencin clnica muy po-derosa. En aquellos casos en que es una tcnica de intervencin apropiada, es muy til por su eficacia teraputica probada. El paciente ahora se encuentra ms "saludable" y fuerte que antes, por lo tanto percibe la naturaleza directiva de este acer-camiento como invasora o agresiva (esto no hubiese sucedido as en etapas anteriores cuando su condicin era ms "frgil"). Sin embargo, debemos permanecer constante-mente atentos de que estamos all para atender al paciente y no al revs. Por lo tan-to, un eclecticismo tcnico y la apertura pa-ra modificar el plan de tratamiento son en pos del mejor inters del paciente. Hacia el final del nivel cinco ste se encuentra bas-tante saludable, mucho ms funcional que antes y est lleno de esperanza donde una vez slo haba desesperanza. Es ahora cuan-do pasa al nivel seis de este modelo- el del regreso al nivel de funcionamiento previo. Como mencionamos anteriormente, muchos clnicos suscriben a la filosofa (y prctica) que tal regreso implica xito, la terapia se dosifica y al poco tiempo finaliza. Es incues-tionablemente correcto que el paciente ha hecho un fenomenal progreso en relacin con el punto inicial de intervencin. Tam-bin podemos asumir con cierta seguridad que, en este momento, la mayora de las partes en la vida del paciente estn otra vez en orden, posee un mejor sentido de auto-estima y su visin de la vida es, por lejos, ms positiva que antes. Sin embargo, como enunciamos con anterioridad, detenernos aqu (como hacen la mayora de las formas de psicoterapia) sera, por descuido, actuar como ligeramente reduccionistas (y sabemos que la logoterapia no lo es) El por qu de es-ta afirmacin es la siguiente: en esta etapa de la terapia, an no hemos facultado al pa-ciente para alcanzar el nivel de auto-trascendencia. En este punto, nuestra prctica logoteraputica tiene cierto dficit de su mxima (logoteraputica) filosfica fundamental de auto-trascendencia. Por lo tanto, la consulta logoteraputica debera continuar- siempre esforzndonos en asistir al paciente para alcanzar el nivel siete de la "superacin del trauma". ste est grficamente descripto en la figura 1, como un firme ascenso del paciente hacia un nivel notico (espiritual) de funciona-miento. Mientras que previamente el pacien-te se mova a travs de la vida de una mane-ra "normal" y regular (por favor, refirase nuevamente al nivel uno de la figura 1) el objetivo logoteraputico del nivel siete de es-te modelo es facultarlo para alcanzar lo que podra ser denominado como "nivel de exis-tencia basado en la notica". As como las cuatro tcnicas logoteraputicas discutidas son tiles, el modo ms poderoso y preferido de intervencin en este momento de la tera-pia es la Modificacin de la Propia Actitud. La razn para ello es que es una interven-cin cuya base es notica! Aqu debemos enfatizar firmemente que cada tratamiento consiste en una nica combinacin de cual-quier nmero de estas cuatro tcnicas. As como cada ser humano y su respectivo sen-tido(s) en la vida son nicos, as debe ser su tratamiento. Consecuentemente, podemos desestimar una o ms de las intervenciones logoteraputicas mencionadas segn el pa-ciente y la problemtica que ste plantee. Es importante establecer aqu que el proceso de dosificacin de la teraputica puede co-menzar. Esto es, una vez en el nivel siete, sera clnicamente prudente espaciar las se-siones de consulta del paciente progresiva-mente hasta llegar a la finalizacin formal de la intervencin. Con ello, varios objetivos pueden ser alcanzados. Algunos de ellos in-cluyen, pero no quedan limitados a estos, los siguientes ejemplos: Primero, incremen-tando el perodo de tiempo entre sesiones, 15 cualquier transferencia puede ser dirigida y solucionada. Segundo, estos prolongados lapsos de tiempo pueden servir como "chequeos del terreno" para determinar la eficacia teraputica de la habilidad del pa-ciente para extrapolar su progreso ms all de la formal sesin de consulta. Tercero y ltimo, a travs de esta dosificacin, el pa-ciente usualmente logra un elevado sentido de auto control e independencia. As, al fina-lizar la consulta, la probabilidad de recaer en una crisis tan desvastadora como la pri-mera disminuye considerablemente. Por ltimo, llega el momento de la finaliza-cin formal de la intervencin y de dar el al-ta al paciente. En contraste con el estado del paciente al final del nivel seis (el regreso al nivel previo de funcionamiento), sus carac-tersticas, una vez concluida la sptima eta-pa, han mejorado ostensiblemente. Algunas de estas caractersticas o cualidades inclu-yen un sentido de identidad muy fortalecido, un muy alto sentido en la orientacin de su vida, un distinto y ms fuerte sentido inter-ior de propsito y direccin en la vida, tcni-cas de abordaje tremendamente valorizadas y, lo ms importante, un nivel de ser auto trascendente. Aceptando el desafo de dar ese paso extra "trascendental", el logotera-peuta asiste al paciente para alcanzar un nivel de ser considerado virtualmente impo-sible de lograr slo unos meses atrs. En es-te punto que el paciente, como el avin des-pegando sus ruedas de la pista, ha actuali-zado su esencia. Conclusin: Irnicamente, el mejor cumplido que un lo-goterapeuta puede recibir es quedarse sin trabajo! Sin embargo, como tales, bien sabe-mos que siempre hay una innumerable can-tidad de personas "esperando" ansiosamente ocupar el espacio liberado por algn pacien-te regular dado de alta. Este es, ciertamente, un triste comentario con respecto al estado de la sociedad de hoy porque mucha gente est, segn las palabras de Frankl, "clamando por sentido". Pero a su vez, es un signo muy positivo ya que el sentido y la res-ponsabilidad de la sociedad debe comenzar por el sentido y la responsabilidad indivi-dual. En los das que corren, las personas estn asediadas por multitud de estresantes even-tos (y los sentimientos asociados) para los cuales la mayora no tiene tcnicas de abor-daje y el nivel notico de ser para resolver independientemente las diferentes crisis en la vida. Ha sido investigado y documentado que, aproximadamente el 64% de los Ameri-canos, tienen un bajo propsito en la vida (medido por el PIL test desarrollado por Crumbaugh). Esto es bastante conmocio-nante ya que cuantitativamente significa que dos de cada tres personas estn desilu-sionadas, perdiendo su sentido de direccin en la vida y considerando a su propia exis-tencia como de poco valor! T o m a n d o distancia y vindolo desde una perspectiva puramente clnica, dos de cada tres perso-nas estn experimentando alguna forma, ti-po e intensidad de depresin que amerita tratamiento. No asombra el hecho de que los telfonos de los terapeutas siempre estn so-nando. En conclusin, el modelo propuesto aqu tie-ne una slida base terica. Tambin, tiene una slida base experiencial, ya que es el modelo que surgi cuando trat a los tres pacientes cuyas historias clnicas introdu-cen este artculo y muchos otros con similar problemtica. Bastante rpidamente, co-menc a ver una patrn del cual result el desarrollo del modelo de la "intervencin lo-goteraputica superadora de la crisis". De este modo, lo que empec practicando intui-tivamente se transform en una serie orga-nizada de niveles en el proceso de interven-cin, la cual, a su vez, lleg a ser un modelo flexiblemente estructurado. Un muy podero-so y til modelo de intervencin clnica re- 16 sult de "escuchar a mis pacientes y apren-der de ellos" el cual, hipotticamente, puede servir para ayudar a incontables pacientes, tan slo, porque sus terapeutas pueden haber aprendido este til instrumento clni-co. En su libro: The Doctor and the Soul, Frankl se refiere a la logoterapia como el "ministerio mdico". La intervencin logote-raputica superadora de la crisis no es dife-rente. Es decir, tomando la espiritualidad como parte integral de la intervencin, sta yace en algn lugar entre la ciencia y la reli-gin. Pero como Frankl tan elocuentemente establece: "As, esta es una tierra sin hom-bre. Pero, oh - qu tierra de promesa! Figuras 1 y 2 17 LA AUTOTRASCENDENCIA DE LA OBRA DE VIKTOR FRANKL en nuestra prctica logoteraputica. Por Dr.Jos MartnezRomero Gands Mail de contacto: sentido@cop.es Blog: logoterapiagalicia.blogspot.com.ar C uando se habla de la influencia que sobre nuestra prctica logoterapu-tica tuvieron las enseanzas de Frankl se piensa en teora y prctica de la asistencia a dolientes. Pero se olvida, acentuando este aspecto, que la primera lec-cin del Maestro fue su vida misma. Ya conocis su biografa pero resalto de ella su actitud comprensiva, su humor, su dis-ponibilidad y su gran capacidad de ubica-cin en la circunstancia que le tocara vivir. La principal influencia para mi prctica lo-goteraputica fue escucharle decir: Yo en-contr sentido a mi vida ayudando a los otros a encontrar sentido a la suya. El impacto hizo que ese sea el nombre que le dimos a nuestro grupo de trabajo: Sentido Centro de Actualizacin del Encuentro y la Comunicacin. Sabis que el sentido de vida no se d por aadidura, que debe descubrirse y renovar-se ante cada una de las circunstancias dif-ciles que nos presenta la existencia. Que son muchas. Pero nunca las suficientes para que nos alejemos del segundo axioma fran-kleano que influy en mi prctica logoterap-utica: An en las peores circunstanciass, la vida vale la pena vivirla. Os dais cuenta de lo que esto significa? Significa una formidable arma para abrirse a la posibilidad de autotrascendencia y super-ar la culpa por nuestra existencia limitada. Limitada por la muerte, pero posible. Limitada por las circunstancias, pero con un margen de libertad inalienable. Siempre que a esta libertad la acompae una alta dosis de responsabilidad. Frankl agreg, a travs de su trabajo, obra escrita y conferencias, que somos pastores de almas en la procura de aquel que, sin-tiendo una gran frustracin existencial, ha confundido el sentido de la vida y ha caido en el sinsentido. Somos therapeutics segn los griegos, pa-labra derivada de therapn, siervo. Esta-mos al servicio del otro para acompaarlo en el camino hacia su plenitud. Somos logoterapeutas, profesionales al ser-vicio del mantenimiento o descubrimiento del logos, el sentido. Somos aquellos que tenemos la obligacin de detenernos, de comprender y de hablar, para transmitir el mensaje. Tenemos la obligacin de una formacin res-ponsable e intensa en los aspectos bio-psico-sociales-espirituales que definen la multidi-mensionalidad y la pluritemtica de la Per-sona, porque el modelo frankleano as lo exi-ge. Esta formacin responsable nos fue pedida en numerosos encuentros personales con Frankl a todos aquellos que nos acercba-mos para pedir consejo o escuchar su pala-bra. Recuerdo varias ancdotas acerca de la forma amable y humorstica de pedir esto. Pero ser para contarlas en otros escritos. 18 Debemos contribuir al desarrollo de esta Es-cuela en la que encontraremos una fabulosa arma teraputica: la Esperanza. Deca Ga-briel Marcel que la esperanza es el arma de los indefensos. Y por ello tiene eficacia. Por ser todo lo contrario a un arma. Para mi prctica logoteraputica me gusta agregar a esta afirmacin de Marcel: si los gobernantes de este universo globalizado to-maran como bandera la Esperanza para cal-mar el hambre, el sufrimiento, las carencias de los pueblos, el siglo XXI vera concretado el milagro. La Esperanza abre al hombre a la posibili-dad. Tomada como base de la actuacin pro-fesional para ayudar al otro en su sufrimien-to y frustracin nuestra Escuela tiene la po-sibilidad de convertirse en el paradigma del siglo XXI. Para ello debemos acudir, una vez ms, a las enseanzas de Frankl y su modelo de autotrascendencia. En su libro La idea psi-colgica del hombre en su segunda edicin agrega Frankl en 1984 un eplogo que titul La Logoterapia en su camino de degurifica-cin. En sus conferencias y viajes de los ltimos aos repeta esto personalmente. Extraigo prrafos para su mejor compren-sin y ustedes irn imaginando un anlisis de la personalidad del Maestro. Deca Frankl[1]: Qu podra decirles yo a personas que son expertos en el campo de la Logoterapia?. (Cuando lo invitaron) El profesor Ghougas-sian quera que yo elaborara como creo que ser el porvenir de la logoterapia despus que me haya ido. En otras palabras, quera que desarrollara mi ltimo trabajo antes de morir; se supone que debo dejar un legado. Pero no soy profeta para ver el futuro. () De hecho el futuro de la Logoterapia depen-de de ustedes, y al determinarlo seran inde-pendientes. Despus de todo, la logoterapia considera al hombre como un sser en busca de sentido, y como un ser que es responsa-ble de la realizacin del sentido, y la logote-rapia ve su propio cometido en hacerle cons-ciente de su ser responsable de su responsabilidad. Esto vale tambin para el logoterapeuta, puesto que l, adems, debe darse cuenta de su responsabilidad, de su ser libre y responsable. En otras palabras, debe caracterizarse por un espritu indepen-diente. Y agregaba ms adelante: Si uno se define como miembro de la comunidad logoterap-utica, no est obligado a suscribir todo lo que dijo el Dr. Frankl. () La evolucin de la logoterapia no solo concierne a sus aplica-ciones en varios campos sino a sus funda-mentos. () La psicoterapia es siempre al-go ms que una tcnica, y es as en la medi-da en que ella necesariamente incluye un elemento de arte. Y la Psicoterapia es siem-pre ms que mera ciencia en la medida en que ella tambin necesariamente incluye un elemento de sabidura. Ambos forman una totalidad y unidad donde las dicotomas en-tre tcnica y encuentro desaparecen y se di-suelven. Extraigo un prrafo ms que sirve de modelo de la autotrascendencia de Frankl para nuestra prctica: Pero que podemos decir acerca del tema de que cada fundador de una escuela psicoteraputica describe en su sistema, en ltima instancia, su propia neu-rosis y escribe en sus libros la historia de su propio caso? Bien, no estoy autorizado a hablar en este contexto de Sigmund Freud o de Alfred Adler, pero, en lo que a la logotera-pia se refiere, confieso de buena gana que cuando joven tuve que pasar por el infierno de la desesperacin ante la aparente falta de sentido de la vida, atravesando una etapa de total y extremo nihilismo. Pero luch a brazo partido contra l, como lo hizo Jacob con el ngel, hasta que pude decir si a la vida a pesar de todo, hasta que pude desarrollar una inmunidad contra el nihilismo. Desa-rroll la logoterapia. Es una pena que otros autores, en lugar de inmunizar a sus lecto-res contra el nihilismo, lo inculquen con su 19 propio cinismo, el cual es un mecanismo de defensa o formacin reactiva que ellos han construido contra su propio nihilismo. Queda clara la leccin: debemos recordar al Maestro pero no lo debemos convertir en gur de ningn movimiento. La logoterapia tiene ya mayora de edad. Y cada uno de no-sotros debe elegir bien el trabajo al que se enfrenta siguiendo esta escuela. Elegirlo y responsabilizarse. Investigar y compartir co-nocimientos con los colegas. Dialogar. Per-mitir el encuentro interdisciplinario. Encon-trarse y posibilitar la autotrascendencia recproca. Esta es la influencia del pensamiento fran-kliano en la prctica teraputica y por consi-guiente en la vida personal de cada uno. Es fcil concluir esta presentacin si recurri-mos, una vez ms, a lo dicho por Frankl en el libro citado: Seoras y seores, yo ter-min mi primer libro con la frase de que la logoterapia es tierra de nadie. Y sin embar-go qu tierra prometida! Hace de esto trein-ta y cinco aos. Mientras tanto, la tierra de nadie ha llegado a ser habitada. Prueba de ello es este congreso. El programa es como un viaje a travs de muchos y variados pai-sajes y campias de esta tierra prometida. Dr. Jos Martnez-Romero Gandos [1] Frankl, Viktor E. La idea psicolgica del hom-bre, segunda edicin en castellano, 1984, Edicio-nes RIALP, Madrid, Espaa. Eplogo. COMUNICACIN: ALEGRA Y SUFRIMIENTO Por Dr Claudio Csar GARCIA PINTOS Mail de contacto: cavef@yahoo.com 20 U no de los procesos ms personales y personalizantes es, sin duda al-guna, la comunicacin. Camino, proceso, instrumento, que permite ese intercambio siempre enriquecedor entre dos, que logran intimidad plena a travs de la comunicacin. Posiblemente sea por esto mismo, uno de los mayores problemas de la humanidad, y el mbito en el cual ra-dicamos la causa de conflictos de todo tipo. COMUNICACIN Con las palabras podemos armar un uni-verso entero entre dos personas. Existen palabras para expresar (p.e. te amo, te odio), definir (p.e. te lo digo en una pa-labra, esto es as), describir (p.e. es como s, es parecido a), informar (p.e. su atencin por favor), crear (p.e. el da que me quieras, las ro-sas que engalanas), acercar (p.e. hola!, bienvenido), y hasta para ofender, lastimar y herir (p.e. torpe!, bueno para nada, idiota!). Son instru-mentos irreemplazables con los cuales construir ese universo que termina sien-do habitado por un nosotros ntimo, pri-mordial, que nos involucra y nos compro-mete. Del mismo modo como todo cons-tructor queda comprometido con lo que ha construido. Es as que, siendo bien utilizada, la palabra construye un universo conciliador que revela a quienes se comunican, en tanto que siendo mal utilizada, rebela a quienes pretenden comunicarse. En el primer caso, ese universo acerca, construye, encuentra; en el segundo caso, aleja, ofende, incomu-nica, constituyndose en un instrumento violento. Si sostenemos la analoga del constructor, construir no significa arrojar ladrillos sin ms, desparramar cemento sin sentido o clavar maderas por cualquier lado. Del mismo modo, comunicar no significa arro-jar palabras sin ton ni son, desparramarlas en ese universo que se establece entre dos personas. No. Algunos autores han definido y afirmado que el ser humano no puede no comunicar-se, y que, de hecho, lo hace permanente-mente. Sin embargo, considero que no es as. Si el hombre se comunicara perma-nente y, casi, espontneamente, no existir-an tantos problemas de comunicacin. Por eso mismo creo oportuno distinguir en-tre expresar y comunicar. Una de las caractersticas del ser vivo, de la vida misma, es la expresin. La vida se ex-presa, la vitalidad se expresa. Fcilmente puedo distinguir entre un hombre dormido y un hombre muerto. En principio, osten- 21 tan una imagen similar, ambos tumbados sobre una cama, inmviles. Sin embargo, la vitalidad se expresa de alguna manera, ms o menos sutil pero evidente, pudiendo discernir con facilidad el estado de uno y el del otro. Y esa expresin de lo vital, es in-evitable. Caminando por la calle, abstrado en sus preocupaciones, cavilando sobre sus ideas, esa persona expresa algo (p.e. preocupacin, angustia, recogimiento, etc) an cuando no sea plenamente consciente de lo que est expresando, ni de la presen-cia de quien lo est observando. Ahora bien, eso, a mi entender, no es comunicar. Es la inevitable expresin de su vitalidad. Porque comunicar implica, necesariamen-te, una intencin. Y si esa intencionalidad no est presente, la comunicacin no pue-de establecerse. Veamos. Deca anteriormente que comunicar no es arrojar palabras, del mismo modo que construir no es arrojar ladrillos. Muchas veces hablamos pero no nos estamos co-municando. Simplemente emitimos un discurso que, incluso, puede no ser veraz, puede no construir intimidad entre los que hablan, puede esconder al que habla. Cuntas veces comprobamos que alguien habla para no decir. Tambin podemos dialogar sin comunicar-nos. Es el caso en el cual, literalmente, compartimos el logos, la palabra, pero construyendo monlogos paralelos. Dos que, an estando frente a frente, hablan y se escuchan a s mismos, como prestndose la cara, uno al otro, pero siempre interesados en su propio tema. Otra posibilidad es conversar (en latn, compartir el surco o el verso). Implica un paso adelante respecto de la situacin an-terior, porque ahora, conservamos una hilacin entre lo que dice uno y responde el otro. Pero an as, podemos conversar sin comunicarnos. Comunicar significa la posibilidad de afec-tar la conducta de otro, quedando abierto a ser afectado en uno mismo por su respues-ta. Esa afectacin recproca, significa que tenemos algo en comn, algo mo qued en l, y algo suyo, en m. Ciertamente, mu-chas veces pretendemos afectar la conduc-ta del otro, pero, siempre quedamos abier-tos a ser afectados por su respuesta? No. Y ah comienzan los problemas de la comuni-cacin. Esta dinmica es lo que propia-mente denominamos feed-back o retroa-limentacin. Si no hay feed-back, no ha habido comunicacin. De tal modo, comunicar implica necesaria-mente una intencin comunicante. No se da espontnea o naturalmente. Y esa in-tencin debe ser compartida, porque puedo pretender comunicarme con otro que no est dispuesto a comunicarse conmigo. Expresar no es comunicar. UN POCO MS ALL Si avanzamos un poco ms all de la des-cripcin del proceso, y nos involucramos en su esencia significativa, podramos decir que al comunicar, la palabra interior le otorga existencialidad al silencio interior (esencialmente incomunicable) De modo tal que aquello que no puede transmitirse con palabras, toma existencia concreta en la palabra comunicada. Por eso la comuni-cacin siempre ser un acto imperfecto (siempre el silencio interior es desbordante de cualquier palabra que pretenda transmi-tirlo), pero es perfecto para comunicar mi interioridad. De all el valor de la intencio-nalidad comunicante y el respeto por la pa-labra, como transmisor de ese silencio. Es as que bien podramos entonces descri-bir el proceso de la comunicacin (ya no desde el modelo ciberntico de David Berl), sino desde la experiencia existencial de comunicarse, de la siguiente manera: 1- Doy voz a mi silencio interior a travs de 22 la palabra. 2- Lanzo o arrojo esa palabra hacia el inte- rior del T 3- Rompo el silencio interior del T al que se dirige mi palabra 4- Fecundo el interior del T, poniendo al- go mo en l 5- Quedo abierto y me hago fecundo con su respuesta (feed-back) Vemos que, entonces, comunicar no es simplemente expresar vitalidad, ni siquiera sacar algo de m, sino ms bien, ponerlo dentro del otro. No es lanzarlo hacia afuera y ya est, sino depositarlo en el otro, fecundndolo de alguna manera con algo mo. As, el que no se comunica, el que monologa permanentemente, juega una especie de juego autoertico, cuando en realidad est convocado a ser fecundo y fecundar. Tambin podemos comprender que la pala-bra es, al mismo tiempo, obvia y misterio-sa. Revela y encubre. Por un lado, mani-fiesta la profundad de mi silencio interior, pero, al mismo tiempo, es portadora de mucho ms de aquello que se entiende, portadora de muchos discursos en un solo discurso manifiesto, muchos ms de los que podran ser entendidos inmediatamen-te. De all, nuevamente, el respeto que me-rece la palabra comunicada. COMUNICACIN: ALEGRIA Y SUFRIMIENTO Comunicarse no es sencillo. Es lo ms per-sonal y personalizante, pero, al mismo tiempo, es lo que de manera ms desperso-nalizante vivimos en lo cotidiano. Habla-mos, dialogamos, conversamos, frecuenta-mos las redes sociales y llenamos univer-sos enteros, de todo tipo, con palabras y palabras. Expresamos, definimos, describi-mos, informamos, creamos, intentamos acercar y alejamos, halagamos y ofende-mos, pero, nos comunicamos? Comunicarse significa la alegra de poder compartir con el otro, nuestro silencio in-terior, darle existencia a nuestra persona espiritual; pero al mismo tiempo, puede significar el sufrimiento de sentirse incom-prendido, a pesar de todo nuestro esfuerzo por comunicarlo. El riesgo de salir de nuestro silencio y caer en el vaco del otro, en un interior infecundo. El suceso pasa por vencer la tentacin a encerrarnos, a mantener en silencio nues-tro silencio interior. Porque el silencio in-terior enmudecido, va en contra del desa-rrollo del nosotros primordial. Cuando Yo pongo algo de m en el Otro, y el otro pone algo de s en m, construimos un Nosotros que se hace hogar para los dos. Un hogar apropiado para la realizacin de la persona espiritual que, por su naturaleza y voca-cin autotrascendente, sufre el desamparo del individualismo, del egosmo y del ego-centrismo. El Nosotros es su hogar, por-que all encuentro algo de m y el otro en-cuentra algo de s; Yo soy visto como algo propio del Otro, y el otro, como algo pro-pio de m Esa dinmica alegra/sufrimiento marca los vaivenes y horizontes de la comunica-cin, y all, nos realizamos como personas.- 23 Este mes, CAVEF quiere compartir con los lectores de LOGORED, un artculo muy in-teresante, escrito por nuestro querido ami-go y respetado colega, el Dr.Efrn Mart-nez Ortiz (Colombia). Es un artculo para estudio. MODELO DEL PROCESO DE RESTRICCIN DE LO NOETICO EN LAS DROGODEPENDENCIAS Por Efrn Martnez Ortiz PhD. E n el abordaje de las drogodependen-cias existe diferentes modelos de aproximacin: El modelo moral, el modelo de la enfermedad, el modelo de la adaptacin, el modelo de afronta-miento del estrs, el modelo bio-psico- so-cial y una gran cantidad de apreciaciones dentro de los diferentes enfoques psicolgi-cos. En este aporte, se pretende exponer de manera un tanto sistemtica la visin del desarrollo de restricciones o el impedi-mento de sus manifestaciones- de la di-mensin notica en el campo de las drogo-dependencias: VIDA VIVIDA Desde la Ontologa dimensional de la Logo-terapia se comprende al hombre como una unidad indisoluble de cuerpo, mente y espritu, es decir, se comprende en una y con una dimensin espiritual, en donde se considera al ser humano una unidad mltiple de tipo Bio-Psico-Socio-Espiritual, en relacin con un mundo interno, un mundo externo y un mundo trascendente. La vida como hecho fctico que es, al mis-mo tiempo es posibilidad de ser, es decir, es facultativa. Es posibilidad de ser, el ser humano puede oponerse a la captacin subjetiva de una circunstancia, a pesar de las vivencias in-troyectadas y de la construccin de un mo-do de ver el mundo, para de esta forma dar un nuevo significado, transformado de esta manera y en el presente, la historia que ha venido escribiendo; si nos mantuviramos desde un punto de vista determinista con-denaramos al ser humano por lo que ha sido, olvidndonos tristemente de lo que puede llegar a ser. El pasado no deja nunca de actualizarse. La vida vivida nunca deja de vivirse, por lo tanto la comprensin de la vivencia juega un papel de vital importancia en la aproxi-macin hacia el ser humano. VIDA VIVIDA COMO CONSTRUCCIN DE LA VULNERABILIDAD El ser humano desde siempre entra en con-tacto con el azar de la existencia. LA PGINA DE CAVEF Director: Dr.Claudio Csar Garca Pintos Por Dr Claudio Csar GARCIA PINTOS Mail de contacto: cavef@yahoo.com facebook.com/claudio.garciapintos.1 24 Ante este azar, el hombre como posibili-dad- puede construir a pesar o a partir de las circunstancias; sin embargo, la vida vi-vida en dichos momentos contempla dife-rentes caminos de curso, algunos de ellos facilitan estados de vulnerabilidad que im-piden esas manifestaciones del mundo de lo posible, pues la dimensin espiritual se ve restringida por mltiples condiciona-mientos introyectados en la vida vivida. Cuando la dimensin espiritual se encuen-tra restringida debido a la poca actualiza-cin que se le da a dichos recursos y por los condicionamientos introyectados, la persona se encuentra en un estado de vul-nerabilidad para el desarrollo de problemas de adiccin (por supuesto tambin para otro tipo de problemas). De esta forma se podran exponer dos mo-mentos Las personas que han restringido por dife-rentes circunstancias sus manifestaciones espirituales y que debido a ello tienen ma-yor vulnerabilidad para desarrollar un pro-blema de adiccin. Las personas cuya restriccin notica no es mayor, por lo cual su proceso de adiccin es ms lento, pero finalmente reprimen y restringen sus manifestaciones espirituales y se generan un problema de adiccin. Los restrictotes de los contenidos espiritua-les poseen contenidos bio-psico-sociales, algunos de mayor fuerza biolgica (Enfermedades propiamente dichas), otros de mayor fuerza psicolgica (Trastornos de personalidad, psicosis) y otros de ndole social (Hambre, cultura). Sin embargo es importante resaltar que el todo est en la parte y la parte esta en el todo. Si se logra contactar con una pequea luz del logos, si se logra contactar con una pequea mani-festacin espiritual en medio de las cir-cunstancias de restriccin ms adversas, es posible abrir la puerta de lo espiritual para oponerse a lo psicofsico y manifestar-se a pesar de las restricciones. DINAMICAS RETROACTIVAS La limitacin del espritu humano consiste, en la dependencia del espritu hacia su cuerpo a la integridad de la funcin ins-trumental y expresiva de su organismo. Es-ta doble funcin -en la que se basa toda capacidad de accin o de expresin de la persona espiritual!- se puede perturbar; pero no por esto destruir a la persona espi-ritual Al encontrarse restringida la dimensin notica, se desarrolla al interior del ser humano una dinmica que limita la expre-sin espiritual e impide la manifestacin del poder de oposicin del espritu. La primera afeccin se da en la expresin de la libertad de la voluntad. La adiccin a las drogas se apodera de la capacidad de eleccin, convirtiendo los condicionamien-tos psicofsicos en pandeterminismos que aumentan la vulnerabilidad y/o refuerzan el crculo adictivo. Los pandeterminismos se manifiestan como mandatos a los que el organismo psicofsico esta supeditado obligndolo a mantenerse en un estado subhumano, casi sin diferencia de los ani-males. Al permanecer detenida la libertad de la vo-luntad, el llamado a responder del ser humano de igual forma se restringe. A pe-sar de la restriccin de la dimensin noti-ca, no por ello, deja el hombre de ser res-ponsable; puede que el ser humano no sea responsable de su adiccin (en el sentido de herencias genticas y condicionamientos sociales), pero si es responsable de la acti-tud que asume frente a ella, la dimensin notica debe ser antes un poco esclarecida. La segunda afeccin debida a la limitacin de esta dimensin es la dificultad de expre-sin de la voluntad de sentido. 25 En la restriccin de la libertad de la volun-tad, el organismo queda gobernado por las voluntades de poder y de placer. La tercera afeccin se da en el rea del sen-tido de la vida. Las drogas generan un pseudo sentido captado por una conciencia alterada Esta dificultad para hallar el sentido nico y personal de cada situacin, puede inter-pretarse como una ceguera axiolgica. El mundo de los valores permanece intacto, pero no es posible acceder a ellos y en es-pecial a los valores de actitud fomentando el victimismo caracterstico de la adiccin. En sntesis, podemos resumir la dinmica respectiva de la adiccin en dos puntos: 1-La restriccin o limitacin de la dimen-sin notica es proporcional al desarrollo de la morbilidad psicofsica, y 2- La libertad, la responsabilidad, la con-ciencia, la voluntad de sentido y el sentido de vida pueden desplegarse de manera pro-porcional al desarrollo del proceso de adic-cin. LA VIDA COMO FACILITADOR DE LAS MANIFESTACIONES ESPIRITUALES. En nuestra experiencia, los conceptos ex-presados con anterioridad se constituyen como elementos de gran importancia en la comprensin de la adiccin para el desa-rrollo de programas de prevencin prima-ria, secundaria y terciaria. HACIA LA AUTOESTIMA A PESAR DE LA DEPENDENCIA Ser dependiente de sustancias o tener algn tipo de adiccin, ubica al ser huma-no en una situacin lmite, en donde la eleccin y decisin por permanecer o su-perar el problema, se confunden con una autodeterminacin que libera al drogode-pendiente de toda la responsabilidad: no es mi culpa, estoy enfermo; si bien, la adic-cin a las drogas puede considerarse como enfermedad, su progresin y desarrollo de-penden de la propia capacidad de eleccin y decisin. Por ello, cuando a travs de la adiccin se llega a una situacin limite, la conciencia manifiesta algunas luces y el usador de drogas puede afirmar como Max Scheler que . El abuso de substancias es un ; inocencia que ubica al consumi-dor de drogas en el nivel de un nio insa-tisfecho, sin paraso y desprovisto de pro-teccin, un nivel con caractersticas infan-tiles como la carencia de responsabilidad, el egosmo y el egocentrismo; como carac-tersticas de orfandad como las dificultades afectivas, el cinismo, los mecanismos de defensa e incluso la crueldad. El nio in-terior que existe en todos los seres huma-nos se convierte a travs del consumo de drogas, en una de las paradojas de la adic-cin, buscando proteccin y encontrando abandono, buscando seguridad y encon-trando miedos, buscando el paraso y en-contrando el infierno. Los barrotes invisibles de la drogadiccin, hacen que la vida de un adicto activo se encuentre llena de contradicciones y auto-engaos, eligiendo caminos y paradojas co-mo las siguientes: * Evadir el dolor consumiendo Aumentar el dolor por consumo. * Buscar la libertad en las drogas encontrar la esclavitud en ellas. 26 * Intentar ser uno mismo Terminar sien-do otro adicto. * Buscar la diversin Encontrar el dolor. * Encontrar seguridad -Llenarse de temo-res. * Buscar amigos -Hundirse en la soledad. * Eludir los problemas Aumentar las difi-cultades. * Llenar el vaco interior Aumentar la prdida de sentido. Es sorprendente el engao en que se su-merge el usador de drogas, envolviendo to-do su ser en la falsedad del paraso que busca. La oscuridad de la toxicomana es tan profunda que oculta el sentido de vida y fomenta el descubrimiento de antivalores, frustra la voluntad de sentido y reduce al ser humano a un ente sin control ni poder de eleccin: convierte a una madre en ase-sina del hijo que lleva en su vientre y que se droga a travs de ella, transforma en irresponsable a un padre que deja sin co-mida a sus hijos por ir a drogarse, conlleva a los hijos a ser ladrones de sus padres, desborda el instinto sexual para cometer incestos y violaciones, reduce el valor de la vida a un incitador al suicidio y conduce al hombre a la ruina moral; sin embargo, es tal el poder de las drogodependencias que an y a pesar de lo mencionado con anterioridad, el consumo de drogas aumenta cada da ms trgica-mente nos expone ante cerebros inundados de sustancias que continan negando que tienen un problema de adiccin. Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad adicta y es innegable la exis-tencia de ciertos condicionamientos socia-les, biolgicos y familiares que precipitan, predisponen y/o exacerban el uso de sus-tancias, conduciendo al ser humano hacia la dependencia a pesar de la autonoma que desconoce. Sin embargo, redefinir la concepcin del mundo y aceptar que con condicionamientos y posibles dependencias nuestra autonoma es real, no es una tarea fcil; pues en ocasiones es dentro de nues-tra propia crcel en donde se empieza a gestar ser libre innato, esclareciendo e invi-tando al poder desafiante del espritu hacia la ruptura de las cadenas de la adiccin. Ser autnomo significa asumir la responsa-bilidad de los actos y de las decisiones que se toman en libertad; significa saber y ser consientes de que es en mi propio nombre en el que yo actu y que tanto por omisin o eleccin, mi participacin es activa. Dirigirse hacia la autonoma a pesar de la dependencia implica asumir la responsabi-lidad sobre el ser libre innato y aceptar que aunque el cuerpo y la mente se encuentren esclavizados ante una sustancia, hay una esfera de la existencia que es intocable por lo patolgico, es nuestra caracterstica co-mo seres espirituales la que con todo y de-pendencia, nos permite tener una fuerte voluntad de sentido que conduzca hacia la autonoma. Ser dependiente de sustancias, en ningn momento remite al hombre a la prdida de su autonoma; si bien, la capacidad de eleccin y decisin se ven seriamente afec-tadas por el consumo de drogas, el ser-libre innato permanece intacto y es all, en la di-mensin notica, en donde apelando a la fuerza del espritu humano, puede el hom-bre con problemas de adiccin, dirigirse hacia la autonoma a pesar de la depen-dencia. LOGOTERAPIA, UNA ALTERNATIVA ANTE LOS MALES DE LA POCA La logoterapia es la terapia centrada en el sentido, es una visin de hombre que cree en el mundo de lo posible y que considera al ser humano como unidad mltiple a ni-vel Bio-Psico-Socio-Espiritual. 27 Sus principales fundamentos nos dicen: 1.- Que existe una libertad de la voluntad que se plantea como una manifestacin del espritu que a pesar de ser finita en el orga-nismo psicofsico, se antepone desde lo es-piritual a esta finitud. Dentro de esta liber-tad se enmarca el concepto de responsabi-lidad. El hombre es libre para ser respon-sable porque es libre. Es decir; negar la responsabilidad es una libre eleccin de no-ser libre, fundamento que hace insepara-bles estas dos manifestaciones espirituales. El hombre est llamando a la realizacin del sentido de su vida y de los valores que le dan significado a la misma, y ante este llamado, es responsable. De igual forma existe una responsabilidad ante algo y ante alguien enmarcado en la capacidad espec-ficamente humana de la autotrascendencia dirigida al encuentro con otro y con una dimensin trascendente. Finalmente, la responsabilidad puede en-tenderse como la habilidad de dar respues-ta a las preguntas que plantea la vida y co-mo la capacidad de asumir las consecuen-cias de las elecciones realizadas. 2.- Que las voluntades de placer y de poder conllevan un argumento inmanentista que se opone a la autotrascendencia y frustra la existencia del ser humano. Mientras las voluntades de placer y de poder consideran como fin ultimo de la existencia la consecu-cin del placer es consecuencia de alcanzar un fin y el poder un medio para el mismo, y no al fin en si, motivo por el cual se pro-mueve un estado de frustracin que conlle-va al surgimiento del vaco existencial. En cuanto a la voluntad de sentido esta no busca alcanzar el poder ni el placer, ni si-quiera la felicidad, pues su inters es el en-cuentro de un argumento, una razn para se feliz. 3.- Que el primer fundamento de la antro-pologa Frankliana es el postulado de la li-bertad de la voluntad. Una libertad que no slo es ante algo sino para bsqueda del sentido de la vida: es decir, para el desarro-llo del segundo fundamento logoteraputico o fuerza motivacional llamada voluntad de sentido. Finalmente surge la pregunta por el sentido de la vida; sin embargo, para preguntar por el sentido de la vida sobre lo que es o lo que significa- hay que pre-guntar por el sentido de una persona con-creta y de una situacin concreta. Es decir, es un constructor que apela a la coherencia y le confiere a la vida orientacin unidad, y direccin. En conclusin podramos argumentar que el sentido de la vida existe en todo mo-mento y bajo cualquier circunstancia, que el hombre es libre para buscarlo y que esa tensin entre lo que es y lo que debe ser lo motiva para encontrarlo. Es decir, el sen-tido de la vida se contiene en la vida mis-ma. La vida como hecho fctico que , al mismo tiempo de ser, y es ante esta posibilidad que el hombre responde y descubre un sentido para su vida. CAVEF intenta acercar a los lectores infor-macin sobre actividades, tanto como ma-terial de estudio que pueda incorporarse a los archivos de los lectores como referen-cia vlida en diferentes temticas de in-ters. EXISTEN LOS NATIVOS DIGITALES? Deconstruyendo el mito. Por Dra. Patricia Mara Nigro 28 Las cosas claras M e gustara refutar en este artcu-lo la famosa (y gastada?) clasifi-cacin que estableci Mark Prensky en 2001, cuando Twit-ter no exista, entre nativos e inmigrantes digitales. En un artculo periodstico pu-blicado en el diario El Territorio (13-8-11) y en otro publicado en El Cronista (25-9-12) cuestionamos esta divisin (que no fue pensada para nuestra cultura ni para nuestro estado de avance tecnolgico) pero que, sin embargo, tuvo un xito enorme y la gente utiliza como si fuera algo natural. Personalmente, considero que es ms pre-ciso hablar de generaciones en transicin, pues usan el papel y las nuevas tecnolog-as indistintamente. Muchos autores se refieren hoy al mito de los nativos digita-les, creado por Prensky (Selwyn, 2009 y Pew Research Center, 2012). En primer lugar, Prensky alude a un con-texto especfico: al llamado primer mun-do. No al nuestro. En segundo lugar, otro punto objetable de su ensayo es la divisin en edades. Cmo fijar fechas si nos referi-mos a contextos distintos? Por qu decir que los nacidos despus de 1995 son nati-vos digitales, si en nuestro pas, eran esos los aos en que comenzaban a venderse las pc de escritorio? No podemos trasplantar una terminologa que ya qued antigua al poco tiempo. Los avances de la tecnologa son aceleradsimos. Finalmente, la idea de que los nios manejan eficazmente las tec-nologas tambin puede refutarse. A los chicos les sobran los estmulos pero care-cen de los esquemas de conocimiento nece-sarios para procesarlos, o sea, de juicio crtico para valorar lo que consumen. (Lamentablemente, muchos adultos estn en la misma situacin). Visitantes y residentes digitales Si tenemos necesidad de clasificar a las personas, prefiero el trabajo de investiga-cin de Daniel White y equipo en la Univer-sidad de Oxford. White distingue entre visi-tantes y residentes digitales. Se basa en las siguientes premisas, antes de poner una etiqueta a los grupos humanos: Hay que observar no las tecnologas que usan las personas sino cmo las usan. Las personas no siguen un patrn determi-nado basado en el nivel de habilidades. Todo parte de si las personas ven la red co-mo un lugar para vivir o como una colec-cin de herramientas tiles. As, los residentes digitales son individuos que viven un porcentaje de su vida en lnea. La red les sirve para proyectar su identidad y les facilita la creacin de rela-ciones con otras personas. Pensemos en la fuerza de las redes sociales y el concepto tan interesante como el de identidad digi- 29 tal, es decir, los residentes digitales tienen una imagen y reputacin en lnea que man-tienen de forma regular. Adems, usan la red para todos los aspectos de su vida: profesional, de estudio y de recreacin. En cambio, los visitantes digitales son indi-viduos que usan la red como una herra-mienta de manera organizada y solamente cuando la necesitan. Entran en Internet, realizan una tarea y salen de la red. Esta distincin supera a la de Prensky, ya que no est basada en el sexo ni en la edad y se funda en la cuestin del acceso a Internet y de la motivacin. Qu propondra yo? Hace un tiempo, cuando publiqu el primer artculo El Territorio, le pregunt a mi hija adolescente si haba terminado de leer el libro que estaba leyendo y me respondi: Me falta poco. Lo dej en pausa. La frase me sorprendi pero luego me di cuenta de que era un excelente ejemplo de cmo los jvenes complementan las nuevas y viejas tecnologas. Le ponemos playa un libro cuando lo estamos leyendo, o sea, va pasando ante nuestros ojos que lo leen casi como una pelcula y lo dejamos en pausa cuando le colocamos un sealador porque siempre podemos volver al punto en que lo dejamos. Como haramos con un video. Considero que las generaciones actuales son, todava, generaciones de transicin meditica. Qu es esto? Como explica Maryanne Wolf en Cmo aprendemos a leer. Historia y cien-cia del cerebro y la lectura, la ciencia no puede describir an qu sucede en nuestro cerebro cuando leemos en soporte papel. Podramos conjeturar que, con los nuevos dispositivos de lectura (el celular, la tablet, la pantalla de la pc) y tambin, con los hi-pertextos, las conexiones neuronales sern diferentes. As, seguramente los modos de procesar la informacin tambin se vern afectados. Sin embargo, los chicos que es-tudian hoy leen en cualquier dispositivo, aunque, a la hora de estudiar, prefieren el papel, porque les permite subrayar y mani-pular ms fcilmente. De ah que los llame generacin de transicin meditica: usan los distintos modos de leer y no les encuen-tran incompatibles. Muchos adultos entran lentamente al mun-do de las nuevas tecnologas. Otros, no. Una colega ma se llamaba a s misma: nativa digital por adopcin. Ella como tantos adultos manejan las tecnologas sin miedo de preguntar cmo se hace y se sien-ten cmodos y felices de aprender. Es cierto que nuestros jvenes las usan con naturalidad, como nosotros mirbamos televisin sin sorpresas. Nos falta tiempo y mucho estudio emprico para que la ciencia explique qu pasar con los distintos mo-dos de procesar la informacin en nuestros cerebros. Y nos falta tiempo para saber si las dos tecnologas: el libro y las pantallas seguirn coexistiendo. Mc Luhan deca que, siempre que aparece un nuevo medio de comunicacin, los otros no desaparecen, sino que se reorganizan en el sistema que conforman. No olvidemos tampoco que la mayora de los chicos no sabe buscar infor-macin en la red y la usa, antes que nada, para jugar. Ortega y Gasset en La rebelin de las ma-sas deca, a principios del siglo XX, que la prensa y la radio provocaran la aparicin del hombre masa, individuo materialista y sin capacidad crtica. Cien aos despus, es cuestin de esperar y de seguir apren-diendo y no de llenar pginas con orculos apocalpticos. 30 EL CUIDADO DE LAS PRIMERAS ENTREVISTAS EN LOGOTERAPIA VINCULAR (1 Parte) Por Lic. Anala Boyadjin Mail de contacto: familiaysentido@gmail.com C uando el paciente llega a su primer consulta (siempre consideramos que puede ser una persona o va-rias: sesin individual o sesin vin-cular) le ocurren muchas cosas. Como ve-remos, se trata de aprovechar esas emocio-nes, ideas, sensaciones y sentimientos, pa-ra que sean el punto de partida de un en-cuentro humano (paciente-terapeuta) fructfero y de un proceso vital que lo acer-quen a s mismo (autoconocimiento), a los otros (mejora de su vincularidad), y a con-quistar las fuerzas para lograr sus metas (resolucin de conflictos, visualizacin de las posibilidades de sanacin de sus heri-das, ampliacin de los mrgenes de su li-bertad con responsabilidad, concientiza-cin de sus fortalezas para trazar planes realistas de logros, descubrimiento del sen-tido de su vida y de los modos de alcanzar su plenitud) Quien consulta trae, generalmente, la pre-gunta de si su problema tiene o no solu-cin. Y esto s que es un buen comienzo. En primer lugar, porque reconoce el proble-ma (y le pediremos que lo describa con todo detalle de la situacin y de los sentimientos que le genera la misma, como as tambin del criterio que utiliza para definirlo como problema). Reconocer el problema es el pri-mer paso para buscar resolverlo. He aqu la primera connotacin positiva que el tera-peuta hace expresa para establecer este co-rolario y relajar la ansiedad que trae quien pide asistencia. Y, por otro lado, sera im-portante comprender que cuando se hace una pregunta, necesariamente uno est abriendo puertas: busca respuestas, se predispone a encontrar otros significados, a comprender otras racionalizaciones u otros entramados que amplen la propia perspectiva y se afianza en ver otras pers-pectivas, y salir del encierro. Porque cuan-do damos una respuesta limitante a una situacin, nos perdemos de encontrar otros modos, tal vez ms lcidos y tal vez menos hirientes, de entender una realidad. Y, mu-chas veces, esa limitacin es como un cors que nos paraliza y nos impide vivir en libertad. Por eso, este primer momento en donde el paciente o la pareja, o la familia que consulta, trae la pregunta , es un mo-mento que, si podemos captarlo y trabajar-lo conjuntamente, otorga un sentido espe-ranzador en el proceso que nos espera compartir en el Tratamiento. La esperanza es el gran motor que mueve a desear el cambio, y desplegarla es funda-mental para construir el entusiasmo y la valenta para enfrentar incluso los peores molinos de vientoEs darle sentido a un proceso (en este caso, el teraputico) que tendr todo tipo de texturas: suaves como el terciopelo y ridas como terreno rocoso. Y para animarse es necesario creer: en uno mismo, en el amor hacia los otros, en su misin en la vida, en que es posible super-ar penas y frustraciones para ser mejor persona y dar ms. Por supuesto que la ca-lidez y la confianza que irradie el Terapeuta 31 son factores fundamentales a la hora de establecerlo como aliado en esta aventura. De ah que la personalidad y la salud men-tal, emocional y espiritual del Terapeuta merezcan un captulo aparte. Cuando la primera entrevista es vincular (dos o ms personas) debemos tener en cuenta en una primera aproximacin: qui-nes asistieron y quines no, dnde se ubi-can en el espacio del consultorio, cercanas y distancias entre ellos, y entre ellos y el terapeuta, quien comienza a hablar del mo-tivo por el cual estn ah, si abre el tema a los otros o lo centra en su persona, si co-mienzan a circular los diferentes puntos de vista o aparece el silencio. Si esperan la indicacin del Terapeuta o no. Es intere-sante, si no lo hacen espontneamente, pe-dir que cada uno se presente, y observar las reacciones del resto, presentarse uno como terapeuta, y preguntar en qu solici-tan asistencia y por qu. A estas alturas, se supone que cada uno comienza a presentar el problema (personal y/o vincular). Si se trata de una familia de tres personas, se hace ms fcil el intercambio de opiniones y la mutua escucha. Por el contrario, frente a familias numerosas, debemos intentar que se respete la voz de cada uno y la res-puesta que los otros quieran manifestar. El Logoterapeuta debe medir con suma prudencia cundo intervenir y cundo es-cuchar y observar fundamentalmente. Su intervencin tiene como propsito clarifi-car, detener el discurso para tomar con-ciencia de algo importante que acaba de decirse o de ocurrir, pedir la opinin de algn miembro, interrogar sobre lo que se est expresando, pautar el intercambio, re-preguntar, llevarlos a deducir el resultado de la ecuacin que plantean, o plantear otra perspectiva para abrir la mirada a nuevas posibilidades o realidades. Esto en relacin a la primer fase de los primeros encuentros, ya que el objetivo consiste en conocer la demanda personal o familiar, la postura de cada uno frente a la situacin vital que atraviesan, las expectativas que tienen respecto al Tratamiento, y la espe-ranza o no de la vuelta a la funcionalidad o la sanacin de patrones iatrognicos vincu-lares. Por otro lada, en las primeras sesiones tambin se disea el estilo vincular como impronta de todo el proceso teraputico. Es decir, los entrevistados van conformando, desde la primera sesin, una idea del clima vincular que se da en ese entorno, de los tiempos que tienen para manifestar sus opiniones, y toda su emocionalidad, del respeto que conlleva expresarse en ese mi-cromundo, y de la diferencia que existe en-tre hablar en casa con los otros y hacerlo frente al este terapeuta y en ese lugar es-pecfico. Cuando me refiero a un micro-mundo, lo hago teniendo muy en claro que ese aqu y ahora se asume desde un pensa-do y sentido cuidado que incluye el tono de voz, las palabras elegidas, los gestos y la intencionalidad que gua todo el hacer y decir del Logoterapeuta. Por eso insistimos en la preparacin o educacin del rol, que contempla la atencin de esos detalles (voz, gesto, mirada, movimientos, sonrisas, etc) que al intervenir en la dinmica familiar, como un observador participante, deben evitar la contaminacin de los elementos propios del sistema que consulta, y prove-erlos a su vez de estmulos que los conten-gan, los conforten y les permitan desplegar todo lo que traen de peso y angustia en sus mochilas. 32 L os lbulos frontales no slo son la regin ms grande sino tambin la ms compleja de todo el cerebro y, con toda seguridad, la zona ms desconocida. Sin embargo, ya se saba mu-cho antes que las enfermedades del lbulo frontal que van acompaadas de unas cier-tas transformaciones del carcter; segn la localizacin exacta de la enfermedad en el lbulo frontal se produca en el paciente una debilidad de estmulos, o una agudeza de ingenio. Durante mucho tiempo se la co-noci como un rea "silenciosa", dado que no recibe informacin directamente del ex-terior, como s lo hacen las zonas posterio-res. Exceptuando el rea motora, encarga-da de la transmisin de informacin moto-ra a los rganos efectores, todas las otras regiones de los lbulos frontales se encar-gan de la compleja interaccin de las diver-sas conexiones provenientes de otras zo-nas . El caso ms famoso sobre alteraciones frontales es el de Phineas Gage, En 1848, un accidente convirti a Phineas Gage en protagonista de uno de los casos ms im-portantes en el estudio de la influencia del cerebro en las emociones. El 13 de septiembre, este joven de 25 aos se encontraba trabajando como capataz de obra en la construccin de una nueva va de ferrocarril en Cavendish (EEUU) cuando una barra de metal le atraves el cerebro, cambiando su vida para siempre. Ese da, la cuadrilla de Gage tena que rea-lizar pequeas voladuras controladas con dinamita y, para ello, seguan siempre el mismo procedimiento: perforaban la roca, introducan dinamita y echaban un poco de arena antes de aplastar el explosivo con una barra de hierro. Sin embargo, esta vez, un Gage distrado olvid aadir la arena, de tal forma que una chispa hizo estallar el explosivo. La barra de hierro sali volando hacia l, entr por debajo de su pmulo iz-quierdo, sali por la parte frontal del crneo y fue encontrada a ms de 20 me-tros de distancia del accidente. Phineas Gage no muri en el acto y pudo ser trasladado al pueblo ms cercano en una carretilla tirada por mulas, donde le cont al mdico con sus propias palabras lo que haba sucedido. Los mdicos consi-guieron cerrarle las heridas y, poco ms de dos meses despus, Gage ya estaba total-mente recuperado. Poco a poco todos sus conocidos se dieron cuenta de que Phineas ya no era el mismo. Se haba recuperado fsicamente y hablaba con normalidad, pero no se comportaba de la misma manera. Antes del accidente, era considerado un hombre responsable, equi-librado, sensato, prudente, eficiente y ca-paz. Sin embargo, algo cambi despus de que la barra le atravesara el cerebro. Se haba vuelto agresivo, impaciente, inesta-ble, caprichoso e incluso le faltaba el respe-to a sus compaeros: haba cambiado su OBSERVACIONES Por Dra. Dides I. HERNNDEZ SILVERA Mail de contacto: didesilianapsico@yahoo.com.ar 33 personalidad. Por ello, no fue readmitido en su empresa y no le qued ms remedio que buscarse la vida en diversos trabajos en los que no dur mucho tiempo. Pero, aparte de la prdida de visin en su ojo izquierdo y una ligera desfiguracin y parlisis en su cara, la recuperacin fsica de Gage en abril del 1849 parece ser completa. Sin em-bargo, Gage fue incapaz de recuperar su puesto de encargado. Segn Harlow, Gage haba cambiado. Antes del accidente era una persona trabajadora, responsable, esti-mada y valorada, tanto por sus subordina-dos como por sus jefes, que lo considera-ban el capataz ms eficiente y capaz. Pero esos mismos jefes, despus de su accidente consideraron su cambio de carcter tan marcado que no le volvieron a dar su pues-to. Entonces qu parte fue afectada desde lo biolgico y qu aspecto traumtico qued reservado a la dimensin psicolgica y la espiritual, ya que los estudios se dedicaron solamente a una dimensin. Qu pas con este hombre que sufre un trauma por la explosin y ser atravesado por una barra metlica? Hoy, cuando la medicina conoce ya estas relaciones cuerpo-alma, no se examina ni se trata al hombre enfermo de forma que slo se vea la enfermedad y no a la perso-na, es decir, no a la persona como un ser que vive y sufre, como el homo patiens. Hablar sobre Phineas y sobre los ms re-cientes descubrimientos de la neurologa, que concluyen rotundamente en cmo las emociones son en realidad, aliadas de la razn, sobre todo al hablar de futuro y por tanto de anticipacin, intuicin, visin es-tratgica e innovacin. Ante la imposibilidad de volver a su anti-guo trabajo, Gage, su herida y su barra de hierro se convirtieron en una atraccin en el Museo Americano de P. T. Barnum en Nueva York, con el que ira de gira por las ciudades ms importantes de Nueva Ingla-terra. Seguramente, lo que quiere realmen-te no es la felicidad en s, sino un funda-mento para ser feliz y as contina su reco-rrida por otras ciudades. Ms tarde, en-cuentra trabajo en una cuadra de caballos en New Hampshire, para ms tarde mar-char a Valparaso, en Chile, y convertirse en conductor de diligencias. Durante su estancia en Chile, su salud em-pez a recaer y en 1859 decidi volver a San Francisco con su familia. Gage nece-sit varios meses para recuperarse del lar-go viaje de vuelta, que unido a la enferme-dad lo haba dejado extremadamente dbil. Una vez recuperado, Gage trabaj en una granja en Santa Clara. Pero tan slo unos meses despus, en febrero de 1860, em-pez a tener la primera de una serie de vio-lentas convulsiones, epilpticas. Los ataques fueron gradualmente creciendo en intensidad y el 18 de mayo Gage decidi volver a casa de su madre, donde sufrira otras cuantas series. Contra todo pronstico, Gage haba sobre-vivido durante 11 aos y medio, pero cmo haba podido subsistir a la herida y continuar todo este tiempo? Harlow (uno de los mdicos del pueblo) citaba cuatro facto-res: Una capacidad de resistencia y una vo-luntad difcilmente igualables. La forma de la barra de hierro, que no produjo una con-mocin cerebral duradera. La abertura creada por la entrada de la barra de hierro que permiti drenar la infeccin. Y por lti-mo, segn Harlow, que la parte del cerebro que atraves la barra era la ms adecuada para soportar una herida as. Luego de estas consideraciones, me pro-pongo definir la implicancia de la motiva-cin inherente a la persona y del entrena-miento cognitivo en cuanto a funciones eje-cutivas y junto a la motivacin. A su vez, Sholberg y Mateer (1989) conside-ran que las funciones ejecutivas abarcan 34 una serie de procesos cognitivos entre los que destacan la anticipacin, la eleccin de objetivos, la planificacin, la seleccin de la conducta, la autorregulacin, el autocon-trol y el uso de retroalimentacin (feedback) . Las funciones ejecutivas hacen referencia a una constelacin de capacidades cognitivas implicadas en la resolucin de situaciones novedosas, imprevistas o cambiantes y, de forma consensuada, pueden agruparse en una serie de componentes (Lezak, 1995; Stuss y Levine, 2000), aqu las manifesta-ciones observadas en Phineas, factibles de estmulo y adaptacin a un nuevo desem-peo. Las capacidades necesarias para formular metas, diseo de planes, las facultades im-plicadas en la planificacin de los procesos y las estrategias para lograr los objetivos, surgen del impulso del hombre para seguir siendo. Esas habilidades implicadas en la ejecucin de los planes, el reconocimiento del logro/no logro y de la necesidad de alte-rar la actividad, detenerla y generar nuevos planes de accin, son dificultosas e impri-men cierto grado de lmite en pacientes con estas caractersticas pero el esfuerzo soste-nido y selectivo, en varios meses observa reas con desempeo mejorado. Uno de los logros tardos, es la inhibicin de pero res-puestas inadecuadas, esta correcta selec-cin de conductas y su organizacin en el espacio y en el tiempo, requieren adems de flexibilidad cognitiva en la supervisin de las conductas se encuentra ligada a es-tados motivacionales y afectivos. As, ob-servo en dficits frontales, la necesidad de explorar la estimulacin en toma de deci-siones como medio para la adecuada recu-peracin. Un aspecto a seguir explorando. En suma, el hombre incondicionado, some-tido a las condiciones del ser humano, es incondicionado a pesar de este sometimien-to: lo es a pesar de las condiciones, en me-dio de las cuales se encuentra. En este sentido ontolgico, sin embargo, el hombre es incondicionado de un modo condiciona-do: puede ser incondicionado, pero no lo es necesariamente. En cambio, la formula-cin tica dira: el hombre no es necesaria-mente incondicionado, pero debe serlo. Estas funciones son primordiales en todos los comportamientos necesarios para man-tener la autonoma personal. As mismo fundamentan la personalidad y el manteni-miento del comportamiento: la conciencia, la empata y la sensibilidad social. Por ello, contino investigando y ampliando e tema. Referencias Goodrich, G. L.; Mehr, E.B; Quillman, R.D; Shaw, H.K, y Wiley, J.K. (1977). A prelimi-nary report on practice effects with low vi-sion aids. American journal of optometry and physiological optics 54: 312-318. Pea Casanova J. Neurologa de la Conduc-ta y Neuropsicologa. Editorial Mdica Pa-namericana 2007, Cap 19: 327-345. Frankl, VE.(1975: 37)El hombre doliente Herder: Barcelona Bausela Herreras, Esperanza. Disfuncin ejecutiva: sintomatologa que acompaa a la lesin y/o disfuncin del lbulo frontal. Avances en salud mental relacional. rga-no oficial de expresin de la fundacin OMIE 2006: 1-7. 35 Como homenaje a los 110 aos de naci-miento del psiquiatra austriaco Viktor Frankl, se inaugura un museo en su honor. El primer museo del mundo dedicado al padre de la logoterapia y el anlisis exis-tencial, Viktor Frankl, se inaugura hoy en Viena, la ciudad que lo vio nacer y morir, como un lugar para acercarse a su pensa-miento de forma interactiva y meditar so-bre el sentido que uno le da a su vida. Est situado en el noveno distrito viens, en un apartamento de cien metros cuadra-dos, vecino al que habit Frankl desde que regres en 1945 tras sobrevivir a cuatro campos de concentracin nazis, y donde an vive su segunda esposa, Eleonore Kat-harina, de 90 aos. Las hermanas Johanna Schechner y Heide-marie Zrner decidieron crearlo tras haber fundado diez aos antes, en coincidencia con el centenario del nacimiento de Frankl (1905) y ocho aos despus de su muerte (1997), un centro para cuidar y difundir su teora. En declaraciones a Efe, Schechner explic que Frankl plantea una respuesta total-mente distinta a la de aquellas corrientes que ven al ser humano esperando algo de la vida. Su conclusin es que el ser humano no es quien debe plantear exigencias a la vida, sino el que debe dar respuestas a las cues-tiones que la vida le plantea, y asumir la responsabilidad de esas respuestas, aa-di. El Museo Viktor Frankl busca ofrecer un camino interactivo, pedaggico y ldico pa-ra comprender su tesis, de acuerdo con su afirmacin de que tambin puede ser com-prendida y experimentada por el hombre de a pie. Una sntesis de su currculum aparece en paneles giratorios: en cada uno hay una pregunta que l propio Frankl se plante y el visitante puede pensar sobre ella antes de girar el panel y leer la respuesta que el psiquiatra se dio a s mismo en su momen-to. As, frente a la pregunta sobre el sentido de la vida, responde que es la vida misma, mientras que en la sala siguiente, la princi-pal, el autor del libro El hombre en busca de sentido aparece como perceptor, LA PGINA DE LOGOFORO Por Dra. Tere VANEK Mail de contacto: terevanek@logoforo.com www.logoforo.com Logoforo.com te invita a leer nuestros interesantes artculos y a enterarte de los eventos ms importantes de Logoterapia en el mundo de habla hispana; as como a conocer bibliografa recomendada, frases clebres de Viktor Frankl y de otros pen-sadores, noticias y ligas a otros Centros e Institutos en el mundo, que trabajan con este enfoque existencial. 36 doliente o creador, sus tres vas princi-pales hacia el sentido espiritual. Adems, unos casilleros blancos de la sala principal descubren, al abrir sus puertas, otros elementos interactivos. La idea de que detrs de cada lamento hay un valor aparece en una instalacin que muestra cmo es posible usar la creativi-dad para encontrar un camino positivo. Como ejemplo, frente a la queja no me ama nadie, Frankl dice: anhelas ser ama-do, intenta ser un amante, ya que el indi-viduo no puede cambiar muchas de las cir-cunstancias y condiciones de su vida, de su cuerpo ni de su psique, como la de no ser amado. Pero s puede, con su espritu, decidir cmo enfrentarse y hacer algo de esas condicio-nes del destino. Frankl naci en Viena, en una familia juda de funcionarios pblicos, y ya en 1926 con-cibe y usa por primera vez la palabra Logoterapia para nombrar la orientacin de lo que sera su propia escuela de psico-terapia y la tercera de Viena, tras el psico-anlisis de Sigmund Freud y la psicologa individual de Alfred Adler. Para entonces el joven pensador haba pa-sado por una fase de entusiasmo con las teoras de Freud, con quien mantuvo con-tactos y otra con Adler, en cuyo grupo se integr. La palabra logos significa sentido (en griego) y terapia est relacionada con curar. La logoterapia cura encontrando un sentido (a la vida), destaca Schechner. Se muestran algunas filmaciones de entre-vistas de Frankl, como una en la que expli-ca por qu rechaz un visado de EEUU pa-ra exiliarse all y escapar a la persecucin nazi: no puede controlar las lgrimas al contar el dilema en el que se encontraba. Explica que como responsable de neurolog-a en un hospital, en un principio, estaba protegido de ser internado en un campo de concentracin, y esa proteccin se extenda a su esposa, sus padres y hermanos. Me pregunt: soy responsable de ir a EEUU donde la psicoterapia goza de un gran prestigio y la logoterapia se difundira, soy responsable de ese hijo espiritual mo?, o soy responsable de proteger a mis pa-dres?. Finalmente eligi la segunda opcin, pero los nazis terminaron por deportarle a l y a todos sus familiares a diversos campos de concentracin. Frankl sobrevivi pero perdi a todos sus seres queridos. Estudios de casos, fotos de los principales pensadores que influyeron en Frankl, pel-culas y diagramas completan el nuevo mu-seo del psiquiatra cuya terapia se ha exten-dido a numerosos pases. El museo ha sido cofinanciado con contri-buciones voluntarias de instituciones y personas procedentes de todo el mundo, tambin de Espaa y Mxico. Nota tomada de El Diario.es Te recomendamos la lectura de algunos de nuestros recientes artculos y esperamos con gusto tus comentarios en nuestra pgi-na www.logoforo.com Gracias y hasta pronto! 37 Inicio: 11 de Abril 2015 Objetivo: Conocer el uso de las herramientas que la Psicologa Humanista y la Logoterapia de Viktor Frankl ofrece para la prevencin de una problemtica tan compleja como actual especialmente entre la poblacin joven. Detec-cin temprana y prevencin. Metodologa: Terico-vivencial en el aula. Lec-turas y prcticas fuera del aula. Dirigido a: Psiclogos, psicoterapeutas, educa-dores, trabajadores sociales, maestros, padres de familia y toda persona que se interese en la integridad y salud emocional de los jvenes y adultos que viven una vida sin sentido. Temario en 8 mdulos I Manifestaciones del vaco existencial. Concep-tos bsicos en Logoterapia Abril 11 2015 II Manifestaciones del vaco existencial. Con-ceptos bsicos en Logoterapia Mayo 9 III Prevencin de adicciones Junio 13 IV Prevencin de adicciones Julio 11 V Prevencin de agresin/violencia Septiembre 12 VI Prevencin de depresin y suicidio Octubre 10 VII Manejo de la Crisis Noviembre 14 VIII Medidas de prevencin desde la Logotera-pia. Conclusiones Diciembre 12 *Cada tema se imparte por un Especialista en la materia. Horario: De 10.00 am a 6.30 pm (una hora y media de comida) Inversin: $650 inscripcin $1350 Mensuali-dad Coordina: Elisa Vanek Lemus Mayores Informes e Inscripciones: (442) 467 42 30 elisavanek@logoforo.com www.logoforo.com Sede: Logoforo Centro de Psicoterapia, Colonia lamos, Quertaro, Qro. Centro acreditado por el Instituto Viktor Frankl de Viena, Austria. 38 REFLEXIONES EXISTENCIALES FUERA DE PROGRAMA? La tragedia de Germanwings Por Lic.Enrique Adriz Mail de contacto: eaduriz@fibertelcom.ar U sted como yo, amigo lector, segu-ramente habr quedado estupe-facto y perplejo ante la noticia de esta reciente tragedia area, que constern al mundo, especialmente debido a los motivos de la misma. Si hubiese ocurrido por fallas mecnicas y/o incidencias climticas, aunque igualmen-te luctuosa en su magnitud, seguramente hubiese sido ms fcilmente asimilable y hasta preferible, tal como se lo escuch decir a varias personas, pero as, por se-mejante falla e incidencia humanaas, nos deja atnitos y lo pensamos y senti-mos como completamente fuera de progra-ma. Fuera de programa? Y este punto podra ameritar alguna reflexin existencial, propio de estas co-lumnas, de all la forma interrogativa de intitularla y permtaseme evocar la famosa fbula del escorpin y la ranita donde tan vvidamente se expone, con fatal desenlace para las partes, lo que es estar dentro del programa. La ranita, con lgica confianza y creduli-dad, se aviene a llevarlo, pero el escorpin no puede no picar y justifica su proceder con su conocida sentencia: "no he tenido eleccin, est en mi naturaleza". Pero en la naturaleza humana de Andreas Lubitz s haba eleccin y, sosteniendo la analoga, poda no picar y por supuesto, no picar a una ranita que trasladaba 150 personas. Nunca ms siniestro, a la luz de los hechos, el nombre de usuario en su tablet: Skydevil, diablo del cielo. El 24 de marzo lo hizo funestamente real. Lemos en las noticias que las acciones suicidas son imposibles de prevenir y los expertos dicen que no hay mtodos de control infalibles a los pilotos. Aqu est lo central, el ncleo duro del tema, en la libertad de este copiloto que eligi este destino para s y para quienes lo acompaaban en ese avin. Para bien y para mal, (y en esta circuns-tancia para muy mal), la libertad del hom-bre se hace presente, de modo ofensivo y prepotente, inapelable, recordndonos dramticamente que no hay programacin infalible, que el factor humano, justa-mente en tanto humano es una variable que no se puede controlar del todo, y feliz-mente es as, mal que nos pese a veces. La Logoterapia destaca como uno de sus tres pilares de su sistema antropolgico y psicoteraputico la libertad de la volun-tad. Indispensable soporte para impedir que la persona humana sea sometida a concepcio-nes reduccionistas, las cuales desde lo bio-lgico, lo psicolgico, lo poltico y/o lo so-ciocultural finalmente lo someten a quedar 39 oprimido dentro de un programa. Viktor Frankl no slo denunci siempre los reduccionismos, sino que tambin se em-pe en aunar la libertad con la responsa-bilidad, de aqu que en Logoterapia la li-bertad siempre es entendida en trminos de la libertad para la responsabilidad. Este para qu se es libre y cmo decidir concluir sus vidas tiene en sus antpodas, por ejemplo, a Maximiliano Kolbe y a este copiloto alemn, paradigmas cabales del referido: para bien y para mal el hombre es libre, ms an, est condenado a ser libre en la memorable afirmacin sartrea-na. As, esta tragedia area, no estara fuera de programa (aunque entendemos el senti-do habitual que suele tener esta afirma-cin), sino muy por el contrario, estara, infaustamente, dentro del programa de las prerrogativas humanas, recordatorio implacable de que el hombre no es un en-granaje de una mquina a programar y cuenta (tal como Frankl nos lo relata en su experiencia en Auschwitz), an en omino-sas circunstancias, con ese resquicio esen-cial de libertad para elegir cmo vivir y cmo morir. Aprender a esperar lo inesperado ms que pretender vivir en la certeza de supuestos mtodos y programas de control infalibles nos alineara un poco ms con la Existen-cia tal como es y se nos presenta, aceptan-do como bien supo decir Antonio Porchia en un magistral aforismo de su libro Voces: el hombre cuando no es una mquina, no funciona bien. 40