Logored - Abril 2014

  • Published on
    28-Mar-2016

  • View
    217

  • Download
    5

DESCRIPTION

Edicin correspondiente al mes de Abril 2014

Transcript

Sigo ms preocupado. El mes pasado reflexionaba so-bre el odio, y el riesgo de res-ponder odio con odio. Es que, como deca Gandhi, la ley del Talin, ejecutando ojo por ojo, nos terminar conduciendo a todos a la ce-guera. O ya lo ha hecho. En la ciudad de Rosario, en Buenos Aires y, lamentable-mente, en otros lugares, los hechos de desbordada inse-guridad, han conducido irra-cionalmente a ciudadanos comunes a responder con actos de linchamiento. Gru-pos de vecinos, espontnea-mente, han perseguido, rete-nido y golpeado, a delincuen-tes comunes, llegando en algn caso a matar al ladrn y en otros, a darles terribles golpizas. Los linchamientos son prcticas conocidas en la historia de la humanidad y asociadas con costumbres brbaras, o desbordes cir-cunstanciales, en los cuales la indignacin del pueblo, conduce a muchedumbres a lo que se ha denominado equivocadamente justicia por mano propia. Recorde-mos por ejemplo el lincha-EDITORIAL Sigo preocupado Por Claudio Garca Pintos LA TAREA DIFICIL DE ACEPTAR QUIENES SOMOS (pp.3-4) LOGOTERAPIA VINCULAR ELOGIO AL VNCULO (pp. 5-6) FRANKL Y HEIDEGGER. Un vnculo polmico (pp. 7-17) LA PAGINA DE CAVEF (pp.18-19) UTOPA EGOSTA VS. UTOPA ALTRUISTA. Una alternativa: la solidaridad (pp.20-24) EL PORQUE DE LOS BUENOS RECUERDOS (pp. 25) GUERRA (pp. 26-27) SIN RECETARIO ELLA ES LO NICO QUE IMPORTA (pg.28-29) SIGO PREOCUPADO EDITORIAL miento de Benito Mussolini, o aquellos que, supuestamente, dan origen al trmino linchar. Algunos lo asocian con el alcalde irlands James Lynch Fitzstephen, quien en el siglo XV, ejecut a su pro-pio hijo por sospecha de ase-sinato; otros lo refieren a Charles Lynch, juez america-no, que en el siglo XVIII, eje-cut a un grupo de oposito-res; en ambos casos, sin jui-cio previo. Linchar es, segn el dicciona-rio, sinnimo de venganza. Por eso mismo es inapropiado asumirlo como justicia, sea por mano propia o ajena. La venganza es un modo irracio-nal de demostrar poder o res-tablecer aquello que se supo-ne o vivencia perdido (por ejemplo dignidad, honor, or-den) Por eso, el vengador in-tenta restituir aquello que siente perdido, con un acto de reivindicacin terrible, que reemplaza, sustituye u ocu-pa, el lugar de una justicia que no atina a hacerlo como corresponde. Porque si la jus-ticia lo hiciera, la venganza sera innecesaria, y los lin-chamientos seran impensa-dos. Contina en pagina 31 Pgina 2 L a creencia general de que las ca-pacidades cognitivas disminuyen con la edad ha ido cambiando y hoy existen conclusiones de di-versos estudios. Uno de ellos, publicado en Topics in Cognitive Science descu-bre que la mayora de estndares cogni-tivos presentan aspecto de fallas, pero sin embargo se confunden ante los inex-pertos. En la mayora de los casos, dice este estudio no son ms que una dismi-nucin de dicha capacidad. As lo indican cientficos de la Universi-dad de Tbingen (Alemania) que asegu-ran que los cerebros ms viejos funcio-nan ms lentamente porque tienen que procesar todas las informaciones acu-muladas a lo largo de la vida, y no por un deterioro o una disminucin de la ca-pacidad cognitiva asociada a la edad co-mo se pensaba. En el trabajo, dirigido por el investigador Michael Ramscar, se utilizaron ordena-dores programados para actuar como si fueran seres humanos que leen cada da un volumen de determinado de informa-cin para ir aprendiendo nuevas cosas. Cuando los investigadores dejaron al or-denador leer una cantidad limitada, su rendimiento en las pruebas cognitivas era similar al de un adulto joven. Sin embargo, si el mismo equipo expona a una mayor cantidad de datos, simu-lando lo que sucede en una vida llena de experiencias, el rendimiento sera similar al de un adulto mayor. En estos casos, el procesado de la infor-macin sola ser ms lento, pero no por-que su capacidad disminuyera, sino porque el aumento de la experiencia haba provo-cado que la base de datos de la computado-ra sea mayor y, por tanto, al tener ms da-tos que procesar, le lleva ms tiempo. El artculo culmina remarcando: La tecnolog-a ha permitido ahora a los investigadores hacer una estimacin cuantitativa del nmero de palabras que un adulto puede esperar aprender durante toda su vida. Reflexionar sobre los efectos de este este-reotipo y parcialidad de ndole material, en la prctica clnica cotidiana de los profesio-nales de salud mental resulta un ser sesgo que no permite entender las diferencias en las dimensiones de hombre, en la forma de motivar, estimular, sostener desde la salud, claro que es importante conocer posibilida-des que hacen a la edad, ya desde hace aos hemos investigado sobre la didctica para tercera edad. Pero an sera necesario avanzar ms. Los factores de vulnerabilidad bio-psico-socio-espirituales, siguen siendo en la actualidad, el modo de entender la enfermedad y buscar recursos de atencin en la vejez. Para ello, partir de una defini-cin bsica de las diferencias existentes en-tre los estereotipos, los prejuicios y los es-tigmas con la finalidad de cuestionar los factores que an siguen condicionando la construccin bio-psico-social y espiritual de los gerontes en salud mental. Sigo pensando, dando vuelta ideas y re-cuerdo las palabras de Marie von Ebner Eschenbach, En la juventud aprende-mos, en la vejez entendemos. Todava se sigue cuestionando y entonces surgen planteos de estos que escucho muchas ve- Pgina 3 LA DIFCIL TAREA DE ACEPTAR QUIENES SOMOS Por Dra. Dides Iliana HERNNDEZ SILVERA Mail de contacto: didesilianapsico@yahoo.com.ar Pgina 4 ces en consultorio. Todos ellos terminan en la misma idea, falta de aceptacin, frustracin de sentido sin logro al basar las explicaciones de sus situaciones en el recuerdo de lo que pas y ya no est, en lo que se quisiera y no se pudo con-seguir. En la actualidad, todos los pa-cientes y no pacientes, es decir gente con la cual se habla en la cola de un banco, un negocio, parada de colectivo, etc. Veamos ahora, recurro a expresiones co-nocidas para valorar las distintas visio-nes de vejez, tomo solamente algunas: Envejecer es como escalar una gran montaa; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es ms libre, la vista ms amplia y serena. Ingmar Bergman Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida. Pablo Picasso Jams un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida, y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser lo que es o lo que ser. Miguel de Unamuno Creo que lo que enferma ms al ser humano es la falta de aceptacin, insa-tisfaccin, el recuerdo de lo que pas y la negacin del hoy. En los casos que puedo hacerlo, pregunto a los familiares cmo era antes, hace diez o veinte aos? y las respuestas son las mismas -igual que ahora siempre depresiva, o -siempre regan y quejumbroso. Entonces no es la vejez la que nos hace rechazar la edad, es la esencia misma de cada uno la que nos hace aceptar. De lo que se conquist y an se tiene no es ni ms ni menos que los valores, los que no pasan de edad, ni tiempo, ni dis-tancia, tampoco tienen edad. No envejecen ni se diluyen, sera traba-jar en aceptar y reconocer el valor de lo que configura nuestro entorno, no se trata de re-signarse a lo que hay, sino de amar nuestras circunstancias para mejorar desde ese pun-to de partida y nuestro mayor reto ser el aprendizaje de resolver esto que tenemos en esfuerzo propio, sin mirar alrededor a ver quien tiene algo diferente. Quiz tambin sirve, repensarse de la si-guiente forma: Frankl le llama "pasividad errnea", aplicamos la intencin paradgica, no interesan los sntomas en s mismos, si-no la actitud frente a la vida. Esta tcnica es moviliza las capas ms pro-fundas de la persona. Es una "reorientacin existencial". En el verdadero sentido de la palabra, la lo-goterapia se basa en el principio logoterap-utico del antagonismo psiconotico, que se refiere a la capacidad especficamente humana de separarse, no slo del mundo, sino tambin de uno mismo. Aceptar ser, armar el propio curso de la vi-da, darle sentido a la propia existencia, en-contrar el proyecto que nos convoca a una misin. La cual no tiene que ser fastuosa, es aquella que nos convoca, ser amigo, o pa-dres, o educadores, terapeutas, abuelos, amas de casa, cuidadoras, etc. Tantas y tan-tas misiones como nuestra imaginacin lo permita; porque cada una es valiosa en s misma, necesaria y tan amplia como poda-mos hacerla. Vist el FaceBook de LOGORED y encontrars informacin actualizada sobre las actividades y eventos organizados por CAVEF, GENERARTE y CLAE-UCA, como as tambin de otros eventos. Es simple, clique ME GUSTA, y toda la informacin te llegar regularmente. Pgina 5 E ste es el nombre que eleg para mi libro que est por editar San Pablo y que justamente reveren-cia a la vincularidad como uno de los ejes centrales de la existencia humana. Elogiar significa hablar bien de algo o de alguien, resaltar sus cualidades positivas, argumentar a favor de. Por eso, en este li-bro intento demostrar que los vnculos nos constituyen. Son la base de nuestro bien-estar en tanto me permiten sentirme segu-ra y feliz si me siento amada por mis se-res queridos, o insegura y frustrada si ocurre lo contrario. Cuando intento que diferentes personas asocien la palabra vnculo, casi siempre ocurre que una de las palabras que apare-ce es el amor. Ser por asociacin con el modo ms sano y el mejor modo de rela-cionarnos? Dentro de esta lnea de pensamiento, una persona quiso compartir lo que piensa so-bre el amor de pareja, y me parece muy interesante la analoga que plantea entre el mismo y la matemtica. Este es el texto de Claudia Villagra, que titula Ciencias Exactas: Todo empez como un juego de palabras, a pura improvisacin, algo as como una tarjeta de feliz cumpleaos hablada. Dije, aproximadamente, que no estbamos ni podamos estar divididos, tampoco multi-plicarnos, ni sumarnos ni restarnos; que no podra utilizar ninguna operacin ma-temtica bsica para transmitirte cmo querra que fuese, excepto el signo igual. Despus, creo que vino lo de que no somos iguales pero s podemos ser proporcionales. Me pareci posible relacionar la matemti-ca y el amor, ya que ambos son conceptos abstractos, los dos implican conocimiento y saber, y bien aplicados y entendidos son inequvocos, perfectos e indiscutibles. Repensando la relacin planteada, confirm que ni la suma, ni la resta, ni la multiplica-cin y mucho menos la divisin representa-ban lo que quiero que tengamos. Ampli la bsqueda dentro del lmite de mis saberes sobre ambas ciencias y consegu satisfacer mi inquietud, no con una sino con varias operaciones ms o menos complejas. Aqu van: El primer concepto que traigo es el de Iden-tidad. Un tipo de igualdad que nos asegure que reconocemos al otro como un autntico otro. Ese reconocimiento permite ponerse en el lugar del otro y previene el abordaje desmesurado que termina, indefectible-mente, en el clsico pedido explcito de de-jar de ser como se es para ser como es el otro. Dentro de las operaciones bsicas, la Po-tenciacin colabora en darle forma a la comparacin que pretendo realizar. Quiero que seas mi exponente entero y positivo, y quiero que sepas que puedo ser el tuyo. Avanzando un poco en complejidad, creo que la Integracin aporta una buena parte a mi objetivo. Es cierto que estara inclu-yendo a la suma -que exclu desde un prin-cipio-, pero eleg la integracin porque lo-gra su resultado sumando, pacientemente, infinitas partecitas infinitamente peque- LOGOTERAPIA VINCULAR ELOGIO AL VNCULO Por Lic.Anala Boyadjin Mail de contacto: familiaysentido@gmail.com Pgina 6 ascomo los instantes que vamos agre-gando cuando nos vemos y cuando no nos vemos. Aunque pueda resultar extrao, pienso que la Diferenciacin tambin es una ope-racin que representa lo que busco. Quie-ro ser capaz de estar continuamente aten-ta a la velocidad de tus cambios y ser ab-solutamente respetuosa de tu comporta-miento como variable independiente. Necesito ahora agregar el concepto princi-pal, la Simplificacin. Considero impres-cindible esta operacin que, obviamente, tiene sus reglas de aplicacin y propieda-des innegables. Pero ms all de lo obvio, pretendo que la simplificacin entre noso-tros sea moneda corriente; ms an, dira que lo veo como un condicionante innego-ciable. Estoy convencida de que a medida que vayamos reduciendo la dificultad, ire-mos consiguiendo equivalencias de menor valor absoluto hasta que, por el poder de estas ciencias exactas, logremos fundirnos en uno. El texto que acabamos de leer merece dis-frutarse as, como una obra de arte, en su pura expresin, libre del anlisis de un psiclogo, ni de alguien que le quite el bri-llo propio: de un alma que transmite un sentimiento genuino. Cuntos filsofos, poetas, pensadores, han intentado definir el vnculo de amor? Y cuando repasamos algunos de ellos, nos sentimos ms cerca o ms lejos, segn nuestras propias creencias y vivencias. Tal vez la cuestin primordial no sea el encon-trar la mejor frmula para definirlo sino aceptar que cada uno tenga su propia perspectiva y que las tantas miradas enri-quecen el abanico de la vida vincular. Si le preguntamos a un nio qu siente por su madre, seguramente ser una res-puesta en trminos mucho ms romnti-cos que la que nos d un adolescente en franca rebelda con sus progenitores. Lo mismo si consultamos a una joven que cursa su primer amor, nos declarar senti-mientos mucho ms intensos que otra per-sona que arrastra una cadena de frustra-ciones amorosas en su haber. Y as la his-toria la van escribiendo las personas segn sus condiciones y circunstancias. Voy a intentar hacer el paralelo en este punto (perspectivas diferentes, enriqueci-miento mutuo, respeto por la diferencia, respeto por el otro, reconocimiento del otro, elogio al vnculo) con una experiencia general que tuve hace unos das al llegar de Mxico DF, donde fui invitada a presen-tar la Logoterapia Vincular en el Primer Congreso Mexicano de Anlisis Existen-cial. En todos los rdenes, el encuentro con mis colegas de diferentes pases fue muy satisfactorio, pero sobre todo el res-peto que hubo por escuchar la opinin personal de cada uno de nosotros. Me sent muy incluida, respetada, aceptada, y enriquecida por todo lo que escuch y re-cib de cada uno, tanto de mis compaeros con quienes expusimos, como de los oyen-tes que nos daban sus feedbacks. Me pude enterar de los puntos en los que Viktor Frankl no estuvo de acuerdo con Alfred Lngle (que era el invitado especial de este Congreso) y respetar ambas visiones, y quedarme pensando. Sobre todo darme espacio para seguir pensando aspectos que no haba considerado, y que otras per-sonas s lo han hecho o lo hacen. Y funda-mentalmente, a pesar de estar lejos de ca-sa, y haber viajado sola, me sent como en casa y acompaada. Gracias a toda la gente linda que conoc y a esa ciudad que, pese a que estuve solo por trabajo cuatro das, me pareci bellsima! Seguinos en FaceBook y mantenete informado sobre nuestras actividades y eventos Pgina 7 U na de las circunstancias ms polmicas en la vida de Viktor Frankl ha sido su simpata per-sonal y profesional con Martn Heidegger. Heidegger es una de las figuras ms des-tacadas de la filosofa del siglo XX, influ-yendo particularmente en el desarrollo de la denominada filosofa existencialista. Con un tipo de discurso oscuro y herm-tico (segn la opinin de la mayora de los crticos), fue un verdadero innovador del pensamiento contemporneo, y su in-fluencia se ve reflejada en la obra de otros grandes pensadores como el caso de Sartre, Lacan, Ricoeur, Vttimo y tan-tos otros. Ms all de las aportaciones que pudo brindar Heidegger al curso y evolucin del pensamiento contemporneo, su vida estuvo atravesada por hechos personales y socio-polticos, que lo posicionaron en el lugar de una profunda e interminable polmica. Su participacin como rector de la Universidad de Friburgo y los con-ceptos vertidos en el discurso de asun-cin del cargo (en 1933), lo alinean como simpatizante del rgimen que imperaba en ese momento, el nacionalsocialismo. Heidegger asume el cargo directivo en 1933, y al poco tiempo renuncia al mis-mo, conservando sus cargos docentes, dictando seminarios entre 1933 y 1935, cuyo contenido parece ser un apoyo inte-lectual a la ideologa del rgimen. Todo esto signific que fuera concebido como el idelogo del nazismo. Si bien el valor trascendental de su filosofa es aceptado casi unnimemente, respecto de su eventual condicin filonazi no logra con-senso. Para muchos no quedan dudas de su simpata ideolgica y adhesin al Rgimen, en tanto que, para otros, no es tan as. Estos ltimos sostienen que sus ideas fueron captadas por el nacionalso-cialismo, no dedicadas por el propio Hei-degger, en un intento de asumirlas como fundamento filosfico y cosmovisional del Rgimen, y que, al percatarse de tal estrategia, el propio Heidegger decidi renunciar al cargo de rector. Tras su re-nuncia continu con su actividad docen-te, siendo destituido de sus ctedras en 1945, tras la ocupacin de Alemania por parte de los aliados al finalizar la guerra. El propio Viktor Frankl era un verdadero defensor de Martn Heidegger. Defenda la postura de quien haba asumido el co-raje de renunciar al cargo en pleno auge del movimiento nacionalsocialista. Cier-tamente, todos los funcionarios durante el gobierno del Tercer Reich, deban afi-liarse al partido nacionalsocialista (tal como ocurre con todo rgimen autorita-rio) Lo mismo haba ocurrido con su querido amigo, el doctor Otto Ptzl, di-rector de la clnica Rothschild quien, an portando la svstica en su brazo, ayudaba a Frankl a asilar a judos enfer-mos (con diagnsticos falsos) en el hos-pital para postergar o demorar su depor-tacin a los campos. FRANKL Y HEIDEGGER. Un vnculo polmico Por Dr.Claudio Garca Pintos Mail de contacto: cavef@yahoo.com Despus de la guerra, el Dr.Ptzl tam-bin fue perseguido por nazi, ignoran-do la gente que haba arriesgado su vi-da en infinidad de ocasiones, siendo opositor al rgimen. El propio Frankl es considerado, por una lnea del revisionismo histrico, como filonazi. Aducen su participa-cin, siendo un joven y entusiasta mdico, como miembro del Instituto Gering. El mismo estaba dirigido por un sobrino del jerarca nazi, y le ofreci a Vktor la posibilidad de patrocinar sus investigaciones. Por la elocuencia en sus clases y disertaciones, en el ins-tituto tuvieron la ocurrencia de apodar-lo el Goebbels de la psicotera-pia (haciendo alusin al ministro de publicidad y propaganda del Reich). Cuando Viktor presume que sus ideas corran el riesgo de ser tomadas como parte del cuerpo ideolgico del rgimen, decide renunciar al instituto. De modo que l mismo conoci, por las experiencias propias y de Ptzl, cmo era la dinmica durante los aos del terror, y apreciaba especialmente el co-raje de Heidegger al renunciar al cargo y quitarse la svstica (que como funcio-nario estaba obligado a portar) del bra-zo en tiempos del esplendor nazi. Ms all de esto, todas las especulacio-nes que podamos hacer sobre la parti-cipacin de Heidegger del movimiento nacionalsocialista, parten de la subjeti-vidad y sensibilidad de quienes las hagamos. Me parece especialmente in-teresante, compartir con los lectores, un fragmento nutrido de la famosa en-trevista del reconocido diario Spiegel, conocida como Entrevista del Spiegel a Martin Heidegger, tomada del libro Es-critos sobre la universidad alemana, Editorial Tecnos, Madrid, 2 edicin, 1996 (con estudio preliminar, traduc-cin y notas de Ramn Rodrguez Gar-ca) . En este fragmento. El filsofo habla acerca de estos hechos y de cmo han sido interpretados por el mundo entero. Veamos Entrevista (fragmento) SPIEGEL: Profesor Heidegger, constante-mente hemos podido comprobar que su obra filosfica est un tanto ensombrecida por ciertos sucesos de su vida, que no duraron mucho y que nunca han sido aclarados, bien porque ha sido Vd. demasiado orgullo-so, bien porque no ha estimado conveniente pronunciarse sobre ellos. HEIDEGGER: Se refiere a 1933? SPIEGEL: S, antes y despus. Querramos plantear este tema en un contexto ms am-plio y, desde l, llegar a cuestiones que pare-cen importantes, tales como: qu posibili-dades hay, partiendo de la filosofa, de ac-tuar sobre la realidad, tambin sobre la rea-lidad poltica? Existe an esa posibilidad? Y si existe, cmo es? HEIDEGGER: Son cuestiones importantes, que no s si podr responderlas todas. Pero, por lo pronto, tengo que decir que de -ninguna manera, antes de mi rectorado, haba actuado polticamente. Durante el se-mestre de invierno de 1932-1933 tuve vaca-ciones, y la mayor parte del tiempo estuve arriba, en mi cabaa. SPIEGEL: Cmo lleg entonces a ser rector de la Universidad de Friburgo? HEIDEGGER: En diciembre de 1932 fue ele-gido rector mi vecino von Mllendorf, ca-tedrtico de Anatoma. La toma de posesin del nuevo rector era, en esta Universidad, el 15 de abril. Durante el semestre de invierno del 32-33 hablamos con frecuencia sobre la situacin, no slo poltica, sino especialmen-te universitaria, sobre la situacin, en buena parte sin perspectivas, de los estudiantes. Mi juicio era el siguiente: por lo que yo pue-do ver, slo queda una posibilidad: intentar, Pgina 8 Pgina 9 con las fuerzas constructivas, que an estn realmente vivas, controlar el desa-rrollo futuro. SPIEGEL: Vea Vd., pues, una relacin entre la situacin de la Universidad ale-mana y la situacin poltica general de Alemania? HEIDEGGER: Evidentemente segua los acontecimientos polticos que tuvieron lugar entre enero y marzo de 1933 y habl sobre ellos ocasionalmente con jvenes colegas. Pero mi trabajo estaba dedicado a una interpretacin global del pensamiento presocrtico. Al empezar el semestre de verano me volv a Friburgo. Entretanto, el 15 de abril, el profesor von Mllendorf haba tomado posesin como rector. Apenas dos semanas des-pus era relevado de su cargo por el en-tonces ministro de Cultura de Baden, Wakker. La ocasin, que presumible-mente estaban esperando, para esta de-cisin del ministro la ofreci el hecho de que el rector haba prohibido que en la Universidad se colgara el llamado cartel de judo. SPIEGEL : Von Mllendorf era social-demcrata. Qu hizo tras su destitu-cin? HEIDEGGER: Ya el mismo da de su destitucin vino von Mllendorf y me di-jo: Heidegger ahora tiene Vd. que acep-tar el rectorado. Yo puse en considera-cin que careca de experiencia en la ad-ministracin. Sin embargo, el entonces vicerrector Sauer (telogo) me presion para presentar mi candidatura a la nue-va eleccin de rector, porque, si no lo haca, exista el peligro de que el minis-terio nombrara rector a un funcionario. Jvenes colegas con los que desde haca aos haba discutido cuestiones univer-sitarias me asediaban para que aceptara el rectorado. Vacil largo tiempo. Final-mente, declar que estara dispuesto a aceptar el cargo, y slo en inters de la Universidad, cuando estuviera seguro de la mxima adhesin del pleno. Pero, entretan-to, se mantenan mis dudas sobre mi idonei-dad para ejercer el rectorado, de manera que la misma maana del da fijado para la elec-cin me dirig al rectorado y les dije, al de-puesto colega von Mllendorf, all presente, y al vicerrector Sauer, que no poda aceptar el cargo. A lo cual ambos contestaron que la eleccin estaba ya preparada y no poda vol-verme atrs. SPIEGEL: Tras ello se declar Vd., por fin, dispuesto. Cmo se desarrollaron entonces sus relaciones con los nacionalsocialistas? HEIDEGGER: Dos das despus de mi toma de posesin apareci en el rectorado el jefe estudiantil con dos acompaantes y exigi de nuevo que se colgara el cartel de judo. Me negu. Los tres estudiantes se alejaron advirtiendo que la prohibicin sera comuni-cada a la jefatura de estudiantes del Reich. Algunos das despus recib una llamada te-lefnica del jefe de grupo de las SA, Dr. Bau-mann, desde la oficina universitaria de la jefatura suprema de las SA. Exiga que se colgase el cartel de judo; en caso contra-rio, poda contar con mi destitucin, si no con el cierre de la Universidad. Lo rechac e intent conseguir el apoyo del ministro de Cultura de Baden. Pero me explic que no poda hacer nada contra las SA. Sin embar-go, no retir mi prohibicin. SPIEGEL: Hasta ahora esto no se saba. HEIDEGGER: El motivo fundamental que me llev a aceptar el rectorado est ya en mi leccin inaugural de Friburgo, titulada Qu es Metafsica?: Los dominios de las ciencias estn muy distantes entre s. El modo de tra-tar sus objetos es radicalmente diverso. Esta dispersa multiplicidad de disciplinas se man-tiene, todava, unida, gracias tan slo a la or-ganizacin tcnica de las Universidades y Fa-cultades, y conserva una significacin por la finalidad prctica de las especialidades. En cambio, el enraizamiento de las ciencias en su fundamento esencial se ha perdido por completo. Lo que intent, mientras estu-ve en el cargo, en relacin con esta si-tuacin de las Universidades -hoy dege-nerada hasta el extremo- est expuesto en mi discurso rectoral. SPIEGEL: Queremos intentar descubrir si estas manifestaciones de 1929 coinci-den con lo que Vd. deca en su discurso inaugural como rector en 1933, y de qu manera. Sacamos ahora de su contexto esta frase: La tan celebrada libertad acadmica es expulsada de la Universi-dad; pues, por puramente negativa, es inautntica. Creemos que puede supo-nerse que esta frase expresa, parcial-mente al menos, ideas de las que Vd., an hoy, no est lejos. HEIDEGGER: S, estoy de acuerdo. Pues esta libertad acadmica era en lo fun-damental puramente negativa: liberarse del esfuerzo de comprometerse con lo que el estudio acadmico exige de medi-tacin y reflexin. Por lo dems, la frase que Vd. ha extrado, no debe verse aisla-da, sino en su contexto; entonces se ver claro lo que quise dar a entender con libertad negativa. SPIEGEL: Bien, eso se comprende. Sin embargo, creemos percibir en su discur-so rectoral un tono nuevo, cuando habla en l, cuatro meses despus del nom-bramiento de Hitler como canciller del Reich, de la grandeza y el esplendor de esta puesta en marcha. HEIDEGGER: S, estaba convencido de ello. SPIEGEL: Podra explicar esto algo ms? HEIDEGGER: Con mucho gusto. Yo no vea entonces otra alternativa. En medio de la confusin general de las opiniones y de las tendencias polticas de veintids partidos, haba que encontrar una orien-tacin nacional y sobre todo social, ms o menos en el sentido de Friedrich Nau-mann. Slo a ttulo de ejemplo podra citar aqu un artculo de Eduard Spranger, que va mucho ms all de mi discurso rectoral. SPIEGEL: Cundo comenz Vd. a ocuparse de los asuntos polticos? Los veintids parti-dos haca tiempo que existan. Tambin ha-ba ya millones de parados en 1930. HEIDEGGER: En esa poca estaba todava enteramente absorto en cuestiones que estn desarrolladas en Ser y Tiempo (1927) y en los escritos y conferencias de los aos si-guientes, cuestiones bsicas del pensamien-to, que afectan tambin, indirectamente, a cuestiones nacionales y sociales. Como pro-fesor en la Universidad, tena directamente ante la vista la pregunta por el sentido de las ciencias y, con ello, la determinacin del cometido de la Universidad. Este esfuerzo est expresado en el ttulo de mi discurso rectoral, La autoafirmacin de la Universidad alemana. Un ttulo as nadie se habra atre-vido a ponerlo en ningn discurso rectoral de la poca. Pero los que polemizan contra este discurso, lo han ledo a fondo, pon-derndolo y comprendindolo a la luz de la situacin de entonces? SPIEGEL: Autoafirmacin de la Universidad, en un mundo tan turbulento, no resulta un poco inadecuado? HEIDEGGER: Por qu? Autoafirmacin de la Universidad, esto va contra la llamada ciencia poltica, que en aquella poca exi-gan el partido y el estudiantado nacionalso-cialista. Ese nombre tena entonces un sen-tido completamente distinto; no significaba, como hoy, politologa, sino que quera decir: la ciencia en cuanto tal, su sentido y su va-lor, han de evaluarse por su utilidad prcti-ca para el pueblo. La oposicin a esta politi-zacin de la ciencia se expresa intencionada-mente en mi discurso rectoral. SPIEGEL: Quiere Vd. decir entonces que, cuando acogi en la Universidad lo que Vd. Pgina 10 Pgina 11 entonces estimaba como una puesta en marcha, pretenda afirmar la Universi-dad contra corrientes quiz demasiado poderosas, que no habran respetado a la Universidad su peculiaridad? HEIDEGGER: Exactamente, pero la au-toafirmacin deba a la vez plantearse la tarea positiva de recuperar, frente a la mera organizacin tcnica de la Univer-sidad, un nuevo sentido, reflexionando sobre la tradicin del pensamiento euro-peo occidental. SPIEGEL: Profesor, hemos de entender, pues, que Vd. crey entonces que poda lograrse una mejora de la Universidad colaborando con los nacionalsocialistas? HEIDEGGER: Eso est expresado de manera falsa. No en colaboracin con los nacionalsocialistas, sino que la Uni-versidad deba otra vez renovarse a par-tir de su propia reflexin y lograr as una posicin firme frente al peligro de una politizacin de la ciencia, en el sen-tido que antes mencion. SPIEGEL: Y por eso proclam Vd. en su discurso rectoral estos tres pilares: Servicio del trabajo, Servicio de las ar-mas, Servicio del saber. Pensaba Vd. que de esta forma el servicio del saber deba ser elevado al mismo rango que los otros dos, posicin que los nacional-socialistas no le concedan? HEIDEGGER: No se trata de pilares. Si Vd. lee atentamente, el servicio del saber est desde luego situado en tercer lugar, pero por su sentido su puesto es el pri-mero. No hay que dejar de pensar que el trabajo y la defensa armada, como cual-quier actividad humana, se fundan en un saber, que los ilumina. SPIEGEL: Tenemos todava que mencio-nar una frase -enseguida acabamos con estas citas intiles-, que no podemos imaginar que hoy siga suscribiendo. De-ca Vd. en el otoo de 1933: Ni los dogmas ni las ideas son las reglas de nuestro ser. El Fhrer mismo y slo l es la realidad alema-na actual y futura, y su ley. HEIDEGGER: Estas frases no estn en el discurso rectoral, sino en el peridico local de los estudiantes de Friburgo, a principios del semestre de invierno de 1933-1934. Cuando acept el rectorado, tena claro que no poda pasar sin compromisos. Las cita-das frases hoy ya no las escribira. Cosas de ese tipo ya no las volv a decir a partir de 1934. Pero todava hoy repetira, y con ms decisin que entonces, el discurso sobre La autoafirmacin de la Universidad alemana, obviamente sin referirlo al nacionalsocialis-mo. La sociedad ha ocupado el lugar del pueblo. De todos modos, el discurso habra sido hoy tan en vano como entonces. SPIEGEL: Nos permite que le interrumpa-mos otra vez? Hasta ahora, en el curso de esta conversacin, se ha mostrado con clari-dad que su actitud en 1933 se mova entre dos polos. En primer lugar, Vd. tena que decir algunas cosas ad usum Delphini. Este es uno de los polos. El otro era, sin embar-go, positivo: Vd. lo expresa as: yo tena la sensacin de que aqu haba algo nuevo, una puesta en marcha. As lo ha dicho Vd. HEIDEGGER: As es. SPIEGEL: Entre estos dos polos se ha... A partir de la situacin esto es totalmente cre-ble. HEIDEGGER: Cierto. Pero tengo que recal-car que la expresin ad usum Delphini es in-suficiente. Yo crea entonces que en el deba-te con el nacionalsocialismo poda abrirse un camino nuevo, el nico posible, para una renovacin. SPIEGEL: Vd. sabe que, en este contexto, se han elevado contra Vd. algunos reproches que afectan a su colaboracin con el NSDAP y sus asociaciones y que en la opinin pbli-ca aparecen an como no desmentidos. As, Pgina 12 se le ha reprochado que Vd. habra parti-cipado en la quema de libros organizada por los estudiantes o por las Juventudes Hitlerianas. HEIDEGGER: Yo prohib la planeada que-ma de libros que deba haber tenido lugar ante el edificio de la Universidad. SPIEGEL: Adems se le ha reprochado que Vd. permitiera que se retiraran de la Biblioteca de la Universidad y del Semi-nario de Filosofa los libros de autores judos. HEIDEGGER: Como director del Semina-rio slo poda disponer de su biblioteca. No acced a las reiteradas exigencias de retirar los libros de autores judos. Anti-guos participantes en mis Seminarios podran hoy atestiguar que no slo no fue retirado ningn libro de autores judos, sino que estos autores, sobre todo Hus-serl, fueron citados y comentados como antes de 1933. SPIEGEL: Queremos dejar esto claro. Cmo explica Vd. el surgimiento de tales rumores? Es mala voluntad? HEIDEGGER: Por lo que s de su origen, creo que as es; pero los motivos de la ca-lumnia son ms profundos. La aceptacin del rectorado es presumiblemente slo la ocasin, no la razn determinante. Por ello, la polmica probablemente se reavi-var de nuevo cada vez que se ofrezca una ocasin. SPIEGEL: Vd. tuvo tambin, despus de 1933, estudiantes judos. Su relacin con ellos, probablemente no con todos, pero s con algunos, debe de haber sido cordial. HEIDEGGER: Mi actitud despus de 1933 sigui siendo la misma. Una de mis ms antiguas y ms dotadas estudiantes, Helene Weiss, que ms tarde emigr a Es-cocia, se doctor en Basilea con un traba-jo muy importante sobre Causalidad y azar en la filosofa de Aristteles, impreso en Basilea en 1942, cuando su doctorado ya no fue posible en la Facultad de aqu. Al final del prefacio la autora escribe: El ensa-yo de interpretacin fenomenolgica, cuya primera parte presentamos aqu, ha sido po-sible gracias a las interpretaciones inditas de la filosofa griega de M. Heidegger. Pue-de Vd. ver aqu el ejemplar que la autora me envi con una dedicatoria de su puo y letra en abril de 1948. Antes de su muerte en Bruselas visit a la Sra. Weiss varias ve-ces. SPIEGEL: Durante largo tiempo fue Vd. amigo de Karl Jaspers. Despus de 1933 empez a enturbiarse esta relacin. Se dice que este enturbiamiento guarda relacin con el hecho de que la mujer de Jaspers era juda. Puede Vd. decir algo sobre esto? HEIDEGGER: Eso que Vd. dice es mentira. Era amigo de Karl Jaspers desde 1919. Les visit, a l y a su mujer, en el verano de 1933 en Heidelberg. Entre 1934 y 1938 me envi todas sus publicaciones con un cor-dial saludo. Aqu las tiene. SPIEGEL: Aqu dice: Con un cordial salu-do. Bien, el saludo no sera cordial si an-tes hubiera habido un enturbiamiento. Otra pregunta similar: Vd. fue discpulo de su predecesor judo en la ctedra de la Uni-versidad de Friburgo, Edmund Husserl. El le propuso a Vd. como sucesor en la cte-dra. Su relacin con l no puede haber es-tado exenta de agradecimiento. HEIDEGGER: Vd. tiene la dedicatoria de Ser y Tiempo. SPIEGEL: Claro. HEIDEGGER: En 1929 redact el escrito de homenaje para su setenta cumpleaos y en la fiesta de su casa pronunci el discurso que, tambin en mayo de 1929, fue impreso en las comunicaciones acadmicas. Pgina 13 SPIEGEL: Pero es ms tarde cuando se enturbian las relaciones. Puede Vd., si lo desea, decirnos a qu hay que atri-buirlo? HEIDEGGER: Las diferencias, desde el punto de vista objetivo, se haban agudi-zado. A comienzos de los aos treinta Husserl llev a cabo pblicamente un ajuste de cuentas con Max Scheler y conmigo en trminos inequvocos. Qu movi a Husserl a pronunciarse con tal notoriedad contra mi pensamiento, no he podido saberlo. SPIEGEL: Con ocasin de qu fue eso? HEIDEGGER: En la Universidad de Berln, Husserl habl ante 1.600 oyen-tes. Heinrich Mhsam habl en uno de los grandes peridicos de Berln de un ambiente de palacio de deportes. SPIEGEL: En nuestro contexto la dispu-ta en s misma no tiene inters. Slo in-teresa que no hubo una disputa que tu-viera algo que ver con el ao 1933. HEIDEGGER: En lo ms mnimo. SPIEGEL: Esa era tambin nuestra idea. Pero, no es cierto que ms tarde Vd. re-tir de Ser y Tiempo la dedicatoria a Husserl? HEIDEGGER: Es cierto. He explicado es-te hecho en mi libro De camino hacia el lenguaje. En l escrib: Con el fin de hacer frente a falsas afirmaciones, am-pliamente extendidas, hay que hacer no-tar aqu expresamente que la dedicatoria de Ser y Tiempo, mencionada en el texto del dilogo (p. 92), se mantuvo tambin en la 4. a edicin de 1935. Cuando el edi-tor vio en peligro la quinta edicin del li-bro -por una posible prohibicin- se convi-no finalmente, a propuesta y por deseo de Niemeyer, retirar la dedicatoria en es-ta edicin, con la condicin, que yo puse, de que se mantuviera la nota de la pgi-na 38, que es donde realmente esa dedicato-ria recibe su fundamento, y que dice: Si la siguiente investigacin da algunos pasos hacia adelante por el camino que abre las cosas mismas, lo debe el autor en primera lnea a E. Husserl, que le familiariz durante los aos de estudio del autor en Friburgo con los ms variados dominios de la investiga-cin fenomenolgica, mediante una solcita direccin personal y la ms liberal comunica-cin de trabajos inditos. SPIEGEL: Entonces ya no necesitamos pre-guntarle si es cierto que Vd., como rector de la Universidad de Friburgo, prohibi la en-trada o la utilizacin de la Biblioteca de la Universidad o del Seminario de Filosofa al profesor emrito Husserl. HEIDEGGER: Eso es una calumnia. SPIEGEL: Y no hay tampoco una carta en la que se expresa esta prohibicin a Hus-serl? De dnde ha salido ese rumor? HEIDEGGER: Tampoco lo s, no encuentro para ello explicacin alguna. Que todo este asunto es inverosmil, puedo demostrrselo a travs de algo que tampoco se conoce: Du-rante mi rectorado, el ministerio pretendi retirar al director de la Clnica Universitaria, profesor Tannhauser, y al profesor de Qu-mica y Fsica, futuro premio Nobel, von Hevesy, ambos judos; tras una visita al mi-nistro, logr mantenerlos en sus puestos. Que mantuviera a estos dos hombres y que al mismo tiempo actuara, de la forma que se ha divulgado, contra Husserl, profesor em-rito y mi propio maestro, es absurdo. Imped tambin que estudiantes y profesores prepa-raran una manifestacin contra el profesor Tannhauser delante de su clnica. En la es-quela que la familia Tannhauser public en el peridico de aqu se dice: Hasta 1934 fue el respetado director de la Clnica Universita-ria en Friburgo i. Br. Brocline, Mass., 18.12.1962. Sobre el profesor von Hevesy informaban las Freiburger Universittsblt-ter, Heft 11, febrero de 1966: Durante los aos 1926-1934 von Hevesy fue director del Pgina 14 Instituto de Fsica y Qumica de la Univer-sidad de Friburgo i. Br. Cuando yo di-mit, ambos directores fueron cesados de sus cargos. Haba entonces profesores, que se haban quedado sin ctedra, que pensaban: ahora es el momento de as-cender. A toda esta gente la rechac cuando vena a verme. SPIEGEL: Vd. no particip en 1938 en el entierro de Husserl. Por qu? HEIDEGGER: Sobre esto slo querra decir lo siguiente: el reproche de que romp mis relaciones con Husserl carece de base. En mayo de 1933 mi mujer es-cribi a la Sra. Husserl, en nombre de los dos, una carta en la que le testimo-nibamos nuestro inalterable agradeci-miento, y se la envi a casa con un ramo de flores. La Sra. Husserl contest ense-guida, dando las gracias de manera for-mal y diciendo que las relaciones entre nuestras familias se haban roto. Que durante la enfermedad y muerte de Hus-serl no le testimoniara una vez ms mi agradecimiento y mi respeto, es un fallo humano, del que ms tarde ped discul-pas por carta a la Sra. Husserl. SPIEGEL: Husserl muri en 1938. Ya en febrero de 1934 haba Vd. dimitido del rectorado. Cmo sucedi? HEIDEGGER: Aqu no tengo ms reme-dio que remontarme un poco ms atrs. Con la intencin de superar la organiza-cin tcnica de la Universidad, es decir, de renovar las Facultades desde dentro, partiendo de sus tareas objetivas, propu-se nombrar como decanos para el se-mestre de invierno de 19331934 en al-gunas Facultades a colegas jvenes, pe-ro, sobre todo, destacados en su especia-lidad, y desde luego sin mirar cul era su posicin respecto del partido. De esta manera fueron decanos los profesores Erik Wolf en la Facultad de Derecho, Schadewalt en la de Filosofa, Soergel en la de Ciencias y von Mllendorf, que en primavera haba sido destituido como rec-tor, en la de Medicina. Pero ya durante las Navidades de 1933 estuvo claro que no podra sacar adelante la renovacin de la Universidad, que yo imaginaba, contra la resistencia de mis colegas y contra el parti-do. Por ejemplo, los colegas tomaban a mal que metiera a los estudiantes en responsa-bilidades administrativas de la Universidad, justo como ocurre hoy. Un da me llamaron de Karlsruhe, donde el ministro, por boca de su consejero ministerial y en presencia del jefe estudiantil de la regin, me exigi que sustituyera a los decanos de Derecho y Medicina por otros colegas que fueran bien vistos por el partido. Rechac estas preten-siones y ofrec mi renuncia al rectorado, si el ministro permaneca en sus exigencias, lo que fue el caso. Esto fue en febrero de 1934; me retir tras diez meses en el cargo, cuando los rectores permanecan entonces dos o tres aos. Mientras la prensa de den -tro y de fuera del pas coment de diversas maneras mi aceptacin del rectorado, no dijo una palabra de mi dimisin. SPIEGEL: Tuvo Vd. entonces tratos con Rust? HEIDEGGER: Cundo es entonces? SPIEGEL: Se habla an de un viaje que Rust hizo aqu, a Friburgo, en 1933. HEIDEGGER: Se trata de dos hechos dife-rentes. Con ocasin de una conmemoracin ante la tumba de Schlageter en su ciudad natal, Schonau im Wiesental, tuve ocasin de saludar de manera breve y meramente formal al ministro. Luego, el ministro no su-po ms de m. No me esforc entonces por tener ninguna conversacin con l. Schlage-ter era estudiante de Friburgo y perteneca a una corporacin catlica de las que llevan colores. La conversacin tuvo lugar en no-viembre de 1933 en Berln con ocasin de una conferencia de rectores. Le expuse mi concepcin de la ciencia y la posible confi-guracin de las Facultades. Tom atenta nota de todo, hasta el punto de que abrigu Pgina 15 la esperanza de que lo que le expuse poda tener efecto. Pero no fue as. No comprendo cmo esta entrevista ma con el entonces ministro de Educacin se convierte en un reproche, cuando por la misma poca todos los gobiernos extran-jeros se apresuraban a reconocer a Hitler y a prestarle la habitual reverencia diplomtica. SPIEGEL: Cmo se desarrollaron sus relaciones con el NSDAP, una vez que se retir del rectorado? HEIDEGGER: Tras la retirada del recto-rado retorn a mis tareas docentes. En el semestre de verano mis clases versaron sobre Lgica 2. En el siguiente semes-tre 1934-1935 di el primer curso sobre Hlderlin. En 1936 empezaron los cur-sos sobre Nietzsche. Todos los que pu-dieron orlas entendieron que se trataba de una discusin con el nacionalsocialis-mo. SPIEGEL: Cmo se desarroll la trans-misin del cargo? No particip Vd. en la ceremonia? HEIDEGGER: No, rehus participar en ella. SPIEGEL: Fue su sucesor un miembro comprometido del partido? HEIDEGGER: Era de Derecho; Der Ale-manne, el peridico del partido, anunci su nombramiento como rector con gran-des titulares: El primer rector nacional-socialista de la Universidad. SPIEGEL: Tuvo Vd. despus dificulta-des con el partido o cmo fue la cosa? HEIDEGGER: Estaba permanentemente vigilado. SPIEGEL: Puede Vd. dar un ejemplo? HEIDEGGER: S, el caso del Dr. Hanke. SPIEGEL: Cmo lleg a saberlo? HEIDEGGER: Porque l mismo vino a decr-melo. Se haba ya doctorado en el semestre de invierno de 1936-1937, y durante el se-mestre de verano del 37 fue miembro de mi seminario. Haba sido enviado por el SD pa-ra vigilarme. SPIEGEL: Y cmo decidi de repente ir a verle? HEIDEGGER: Tras mi seminario sobre Nietzsche del semestre de verano del 37 y tal como en l se desarroll el trabajo, me con-fes que no poda ya aceptar la vigilancia que le haban encomendado y que quera po-ner en mi conocimiento esta situacin, con vistas a mi ulterior actividad acadmica. SPIEGEL: No tuvo Vd. adems otras difi-cultades con el partido? HEIDEGGER: Slo s que mis escritos no podan ser reseados, por ejemplo, el artcu-lo La doctrina de Platn acerca de la ver-dad. Mi conferencia sobre Hlderlin, que pronunci en 1936 en el Instituto Germni-co de Roma, fue atacada de forma rastrera en la revista de las Juventudes Hitlerianas Wille und Macht. La polmica que en el ve-rano de 1934 se inici contra m en la revis-ta de E. Krieck Volk im Werden deberan vol-verla a leer los interesados. En el Congreso Internacional de Filosofa de Praga, en 1934, no form parte de la delegacin alemana ni fui invitado a participar. De igual forma, se-gu siendo excluido en el Congreso Interna-cional de Descartes de Pars, en 1937, lo cual result en Pars tan extrao que la di-reccin del Congreso all -el profesor Brhier, de la Sorbona- se dirigi por su cuenta a m para preguntarme por qu yo no formaba parte de la delegacin alemana. Contest que podran informarse de este ca-so en el ministerio de Educacin del Reich, en Berln. Algn tiempo despus me lleg de Berln el requerimiento de integrarme con Pgina 16 posterioridad en la delegacin, cosa que rechac. Las conferencias Qu es Me-tafsica y De la esencia de la verdad tuvieron que venderse, sin ttulo en la cubierta, bajo cuerda. Despus de 1934, el discurso del rectorado fue inmediata-mente retirado de la venta por orden del partido. Slo deba ser comentado en los campamentos de profesores nacionalso-cialistas como objeto de polmica polti-ca. SPIEGEL: Cuando en 1939 la guerra... HEIDEGGER: En el ltimo ao de gue-rra, quinientos de los ms conocidos cientficos y artistas fueron liberados de cualquier tipo de servicio militar. A m no me incluyeron entre ellos; al contra-rio, fui destinado en el verano de 1944 a trabajos de atrincheramiento al otro lado del Rin, en Kaiserstuhl. SPIEGEL: En el otro lado, en la parte suiza, cav trincheras Karl Barth. HEIDEGGER: Es interesante cmo suce-di. El rector invit a todo el cuerpo do-cente a ir al aula 5 y pronunci un breve discurso del siguiente tenor: lo que iba a decir haba sido acordado con el jefe del distrito y con el jefe de la regin del NS. Quera dividir todo el cuerpo docente en tres grupos: primero, el de los profesores de los que se poda prescindir totalmen-te; segundo, el de los que se poda pres-cindir a medias; y el tercero, el de los im-prescindibles. En el primer lugar de los totalmente innecesarios fue citado Hei-degger y luego Ritter. En el semestre de invierno de 1944-1945, cuando acab de cavar trincheras en el Rin, di un curso con el ttulo: Poetizar y pensar, en cier-to sentido una continuacin de mi curso sobre Nietzsche, es decir, de la discusin con el nacionalsocialismo. Despus de la segunda hora, fui enrolado en la Volkss-turm; de los profesores que fueron lla-mados, yo era el ms viejo. SPIEGEL: Creo, profesor Heidegger, que no es necesario que oigamos los hechos hasta su jubilacin de facto o, digamos, hasta su jubilacin legal. Son, ciertamente, conoci-dos. HEIDEGGER: Conocidos, desde luego, no son. Es un asunto bastante feo. SPIEGEL: A no ser que Vd. quiera decir al-go. HEIDEGGER: No. (hasta aqu el fragmento de una entrevista que contina) La entrevista pone nfasis en la situacin poltica e ideolgica de Martn Heidegger, antes, durante y con posterioridad al Ter-cer Reich, y su polmica relacin con el partido gobernante. A lo largo de sus res-puestas puede observarse cmo, a su esti-lo, va dando respuestas a acusaciones que se cruzaron permanentemente con su obra. En su libro Lo que no est escrito en mis libros (Editorial San Pablo, Coleccin Noe-sis 9, Buenos Aires, 1997,pg.103), el pro-pio Frankl hace referencia a sus encuen-tros con Heidegger y al valor que l mismo otorgaba a la amistad que entre ambos pudo establecerse. Lo que pertenece a lo ms hermoso de mis propias vivencias, es el intercambio de pensamientos que se des-arroll entre Martn Heidegger y mi perso-na., cuando vino por primera vez a Viena y me visit. Se inscribi en el libro de huspe-des con las siguientes palabras: Para el re-cuerdo de una maana de visita hermosa e instructiva. Tambin vale la pena men-cionar la dedicatoria que luego escribi bajo una fotografa que testimonia nuestra visita a un heurigen viens, y en la que quera hacer resaltar el parentesco entre nuestras opiniones: El pasado se aleja. Lo pretrito llega En este breve texto pueden observarse dos Pgina 17 aspectos fundamentales de la relacin. En primer lugar, la admiracin de Vik-tor hacia quien considera uno de sus referentes (como tambin lo eran Jas-pers y Binswanger), y la satisfaccin de sentirse comulgando en la misma lnea de sus pensamientos. Agrega que siempre he experimentado que los real-mente grandes, a los que admiraba, an cuando hubiesen tenido el derecho de criticarme, fueron tolerantes, sin darle importancia a todas las deficiencias de mis esfuerzos, y fueron capaces de ver, detrs de estos, siempre algo positivo. As, no solo ha sucedido con Martn Hei-degger, sino tambin con Ludwig Bins-wanger, Karl Jaspers y Gabriel Mar-cel (op.cit.; pg.104) En segundo lugar, el valor que otorga-ba Frankl a la relacin personal con Heidegger. No solo admiraba al renom-brado filsofo y lo emocionaba sentirse aprobado por l. Elleonore (la viuda de Frankl) supo comentarme hablando de esta relacin, que Viktor se senta hon-rado de recibir, en su casa de Marian-nengasse 1, a Heidegger, ms an cuando en largas horas de discusin filosfica, muchas veces ste celebraba, aprobaba y valoraba, los aportes que el padre de la Logoterapia poda ofrecerle. Pero pasadas esas largas tertulias fi-losficas, tambin disfrutaba compartir con l, en familia, una relacin perso-nal. El propio fragmento referido de sus memorias, hace alusin a una visi-ta a un heurigen viens. Los heuri-gen son una especie de tabernas en las que los vitivinicultores sirven vinos ela-borados con la cosecha nueva, reciente. Son lugares muy vistosos, usualmente sin estructura de restaurant, dado que suelen ser los patios de las casas de los mismos vitivinicultores, abiertos tem-poralmente, para la venta de lo produ-cido a partir de la cosecha del mismo ao. All se beben vinos, licores y jugos artesanales, acompaados de embuti-dos elaborados por los mismos produc-tores y acompaado todo de msica en Foto del matrimonio Frankl con Martn Heidegger en un heurigen de Grinzing (1956) vivo (habitualmente en cada heurigen se escucha msica ejecutada por un acorden y guitarra); es decir, son lugares de clima festivo, propicio para las reuniones de ami-gos y celebraciones ntimas. Viktor Frankl gustaba de frecuentar los heurigen de la zona de Grinzing, un muni-cipio ubicado en las afueras de Viena. (hacia el noroeste de la ciudad) Es una zo-na boscosa y con arroyos, con mucha his-toria y tradicin medieval. Cuando Viktor iba a Grinzing, lo haca acompaado con amigos especiales a los cuales quera aga-sajar; era para l una gran salida o una gran ocasin, compartir con alguien una visita a esos heurigen. Por eso mismo, la circunstancia de haberlos visitado con Hei-degger, nos da cuenta del impacto afectivo del filsofo en Viktor, y de la importancia personal que le otorgaba al hecho de poder compartir una amistad con l. No pretendo justificar la amistad entre es-tos dos hombres, cosa innecesaria. Solo comprender el polmico vnculo entre Frankl y Heidegger. Esta entrevista aporta algo de luz a ese intento. dos manos, y hasta se sintieron creadores del mismo. Todos, los brbaros, los teri-cos y los tcnicos, todos, siempre, se rieron y despreciaron a los poticos, aquellos que no pretenden hacerse dioses y creadores, dominadores del mundo, sino que viven la satisfaccin de, tan solo, poder redimirlo. A la luz de los hechos, ellos, (brbaros, te-ricos y tcnicos), no han tenido mucho xi-to, porque en general el mundo parece estar siempre a punto de explotar. Ser que la presin de sus tenazas lo exponen a ese riesgo? Por eso CAVEF sostiene el conven-cimiento de que la poesa, el arte, salvar al mundo y al hombre. Sin los poetas, no hay salida!! Desde ese lugar propone este da de la po-esa, lanzar la campaa SALVEN EL ARTE EL ARTE NOS SALVA, proponiendo a es-cuelas y educadores que promuevan el arte en la formacin de los nios y adolescentes, que el arte tenga ms carga y presen-cia en los programas edu-cativos escolares, que los proyectos pedaggicos con-sideren la importancia de hacerlo y lleven adelante acciones concretas de for-macin en el espritu poti-co de las nuevas generacio-nes. Desde aqu iremos proponiendo acciones concretas. Todos los que deseen sumarse pueden hacerlo, enviando por mail sus su-gerencias, comentario de experiencias o Pgina 18 L os griegos, entre tantas otras co-sas, nos han transmitido su con-cepto de poesa. Definan que la presencia del hombre en el cos-mos es potica, entendiendo por tal, su capacidad (y privilegio agregara) de transformar la realidad, de redimirla. Con el solo hecho de poner un dedo so-bre una roca, bruta y gris, el hombre es capaz de transformarla en una luminosa obra delicada de arte. Aristteles, divid-a las acciones humanas en tres categor-as: la teora, entendida como bsque-da del conocimiento y la verdad; la praxis, referida a la bsqueda de solu-ciones para los problemas prcticos; y la potica, el hacer que convierte pensa-mientos en materia. Y es en sta, la ac-cin potica, que el hombre encuentra el culmen de su realizacin personal. Despus pasaron los brbaros, aquellos que bajaron la vista y tro-pezaron con lo inme-diato, y encontraron que la mejor manera de romper los obstculos, era la fuerza bruta, a cabezazos. Y como una expresin de pro-greso, los tericos tra-taron de pensar otras opciones para hacerlo, y se asociaron luego con los tcnicos, y creyeron encontrar la posibilidad de go-bierno del cosmos. Con la teora y la tcnica como tenaza, consintieron la po-sibilidad de tomar al mundo entre sus La Pgina de CAVEF Ctedra Abierta Viktor E. Frankl Director: Dr.Claudio Garca Pintos Por Claudio Garca Pintos Mail de contacto: cavefcursos@yahoo.com.ar facebook.com/claudio.garciapintos.1 Pgina 19 propuestas a cavefcursos@yahoo.com.ar Entre todos, salvemos el arte, porque el arte nos salva GENERARTE ya comienza su ciclo de presentaciones en diferentes colegios. La propuesta de este ao incluye los mu-sicales que ya estn en cartel y la pro-duccin de nuevas propuestas que se suman al programa educativo que sos-tiene. BUSCANDO SENTIDO. EL SUEO DE VIKTOR FRANKL ya ha sido presencia-do por ms de 30.000 jvenes y contina sus presentaciones. ROMPECABEZAS ha cumplido hasta hoy un ciclo de pre-sentaciones ante aproximadamente 8.000 nios, y SECRETO DE NAVIDAD, en sus funciones de estreno en noviembre ppdo., pudo ser visto por ms de 1.500 chicos. (En todos los casos, sin contar los espectadores que participaron en funciones abiertas, no en colegios) Las nuevas propuestas incluyen dos musi-cales (an no estrenados) ms que abordan temticas vinculadas con aspectos propios del universo de nios y adolescentes. Los interesados en conocer en detalle las ac-tividades y propuestas de GENERARTE, pueden hacerlo a travs de su direccin de FaceBook. CAVEF participa del proyecto hacindose cargo de la Direccin Pedaggica de todas las propuestas. A tales efectos, desarrolla GUAS con sugerencias pedaggicas, para que los docentes de las instituciones que re-ciben cada musical, puedan trabajar en el aula, con los alumnos, los contenidos abor-dados en cada caso. Incluye actividades previas para desarrollar antes de ver el mu-sical y otras para trabajarlas luego de haber-lo presenciado, profundizando las temticas. La idea es que no solo sea una actividad de entretenimiento y/o cultural, sino que se aproveche como un proyecto pedaggico in-tegral a travs del arte. L a globalizacin nos somete a cam-bios y presiones a veces no desea-dos. Debemos prepararnos para incorporarnos a esta etapa del de-sarrollo mundial sin que perdamos, ni un pice, nuestra condicin de Persona. A pesar de los beneficios atribudos a este fenmeno para el desarrollo de la Huma-nidad, nos han tocado algunas conse-cuencias inmediatas no del todo gratas: RECESIN, POBREZA GENERALIZADA Y ESTRUCTURAL, DFICIT ECONMICO GENERAL Y FAMILIAR. Padecemos un altsimo dficit econmico y social. Las consecuencias de este proceso caen sobre toda la poblacin y los economistas del Establishment an no han encontrado soluciones. Tanto discuten en Jornadas y Congresos que han instalado lo que pode-mos denominar una UTOPIA EGOISTA y su pseudo contrapartida la UTOPIA AL-TRUISTA. Ustedes se preguntarn acerca de estas definiciones Veamos la primera, la utopa egosta. A partir de un conocimiento personal les dir que la igualdad de oportunidades que nuestros antepasados encontraron en Amrica permiti el desarrollo de pases como Uruguay, Venezuela y Argentina. Estas naciones no se construyeron en ba-se a la inversin de capitales sino a partir del trabajo y creatividad de los emigran-tes de toda la gama de nacionalidades. En los peridicos leemos, a menudo, acerca de la importancia de los capitales que grupos de inversin colocarn en Uruguay, Brasil y Argentina. Estos inver-sores prometen importantes transforma-ciones para esas economas. Pero su in-ters se ver condicionado por la posible rentabilidad de sus inversiones que depen-der del crecimiento y ste de la creatividad y motivacin de los encargados para mane-jarla. La economa globalizante tiende a motivar el esfuerzo individual para que la persona obtenga ventajas De esta forma no se con-tribuye al bien comn, la comunidad se re-siente, los xitos de UNOS se convierten en fracasos de los OTROS. La lucha se esta-blece por el bienestar personal, el ascenso econmico y social, la posesin de bienes. En este tipo de relaciones comunitarias ca-da hombre es un potencial enemigo de su vecino o compaero de trabajo, su familia y an los amigos. El resultado es el aumento de la agresividad, dificultades en las rela-ciones interpersonales y una ansiedad ge-neral. En el otro extremo, las instituciones oficia-les y algunas ONGs tienden a programar la distribucin indiscriminada de pseudos be-neficios sociales, siempre generales, mni-mos y decididos por el poder. Se descono-cen las condiciones individuales, las con-formaciones culturales y la libertad del Hombre Estas instituciones tienden a se-guir mal el modelo evanglico ofrecindo pescado y a veces la caa de pescar. Pero nunca se ponen al lado del que necesita pa-ra acompaarlo en la bsqueda. Debemos llamar la atencin sobre la verda-dera esencia del Hombre y denunciar, una vez mas, el hambre, la desocupacin, la mi-seria, el aumento de la deuda, flagelos con los que cerramos el Siglo XX e incrementa-Pgina 20 UTOPA EGOSTA VS. UTOPA ALTRUISTA. Una alternativa: la solidaridad Por Jos MARTNEZ-ROMERO GANDOS Mail de contacto: sentido@cop.es Y el hombre? A este hombre de la era de la globalizacin se le promete mejor calidad de vida. Esta promesa pretende afirmarse en un aumen-to de la asistencia sanitaria, en un mejora-miento de los niveles de vida y cambios so-ciales adecuados a las exigencias de la hora. Las consecuencias no deseadas son el aumento de la poblacin de mas de 65 aos, las carencias en la educacin de una extensa franja de la poblacin y la pobreza estructural. El desafo es construir un sis-tema en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad con que la globalizacin difunde sus mensajes impide a los ciudada-nos una elaboracin crtica y tica de su verdadera influencia. Deslindar la verdad es muy difcil e impide la expresin autnti-ca de sentimientos y proyectos. Desde nuestra posicin ideolgica debemos reconocer los cambios en la realidad social pero alertar sobre las posibilidades, casi se-guras, de cada en el vaco existencial, en la vida sin sentido y en la superficialidad de la actividad cotidiana. Debemos preocuparnos intensamente por ese futuro porque pronto nos toca insertarnos en l. La esperanza de vida aumenta y con ella la necesidad de asistencia especializada. Los sectores que necesitan mas apoyo son los ancianos, los desocupados y los nios La carencia de modelos aptos para la consideracin respe-tuosa de la Persona permiten el aumento de la delincuencia, las adicciones y las con-ductas agresivas. Prever los problemas psicopatolgicos deri-vados de sentimientos profundos de sole-dad provocados por esta sociedad globaliza-da, vigilar la aparicin de comportamientos alterados que modifican e impiden esa ple-nitud de vida, encarar las sutiles y a veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y contribuir al bien-estar de nuestros nios y mayores, es el de-safo de la hora. Las alteraciones mencionadas son multifac-toriales. Una inadecuada utilizacin de los recursos de las comunidades lleva al au-mento de los problemas mencionados, limi-tando la pretendida eficiencia del sistema. mos en el nuevo siglo. Sin posibilidad de clonacin, cada Perso-na necesita cuidados que van ligados a un complejo entramado psicosocial en la que manifiesta sus valores y desarrolla sus propios procesos de adaptacin. Sola-mente en una perspectiva holstica del problema podremos descubrir las verda-deras necesidades del Hombre. La gnesis de este proceso es UNIVERSAL. Univer-sal, que no globalizante porque cada per-sona es nica e irrepetible, libre y respon-sable para decidir sobre su futuro y su autotrascendencia. Cuando la consideramos en estas dimen-siones bio, psico, social y espiritual queda claro que la totalidad del Hombre no puerde reducirse a un solo fenmeno y debe entendrselo como una unidad de sentido y como una unidad estructural. En esta pluralidad de dimensiones el Hombre experimenta el s mismo y su re-lacin con el mundo. Cuando busco el sentido de mi vida lo primero que descubro es mi asombro ante la existencia. En especial ante esta exis-tencia vaciada de sentido por la sociedad consumista. Aristteles deca que con el asombro comienza la Filosofa. Nos va a servir de mucho esta contemplacin fi-losfica de la realidad, auxilindonos con la Antropologa, la Sociologa, la Psicolog-a y por supuesto la Economa. Cuanto mas reflexiono sobre mi existen-cia mas oscura veo mi existencia particu-lar. La comprensin, la inteligencia y el lenguaje me quedan cortos para explicar esta realidad que produce hambre, des-ocupacin, miseria y agresin. Cul es la actitud especficamente humana a se-guir? Es una poca difcil para dar lugar al asombro. En este mundo con influencia globalizan-te de los poderes temporales y la econom-a las soluciones propuestas vienen de la mano de alianzas empresariales, aumento de los negocios en la Web, crecimiento sostenido de las principales potencias, cambios en las bolsas mundiales, etc. Pgina 21 La gestin de proyectos que incorporen rpidas y profundas innovaciones en la atencin sanitaria y en la educacin son los parmetros iniciales necesarios. Acep-tar la sugerencia de los economistas im-plica buscar formas modernas de aumen-to de la eficacia y la eficiencia del sistema. Pero esta eficiencia debe complementarse con la actividad comunitaria que genere en la poblacin espacios culturales para evaluar sus propias necesidades y encon-trar criterios definidos para que las solu-ciones sean, cualitativa y cuantitativa-mente, aceptables y aceptadas por todos. Esta es la verdadera innovacin. El concepto de salud de la Organizacin Mundial de Salud comprende el bienestar biolgico, psquico, social y espiritual de las personas y no solamente la ausencia de enfermedad. Los tcnicos diferencian salud objetiva de salud subjetiva defi-nida la primera como la capacidad para la funcin y la segunda como la signifi-cacin que la persona otorga al sentirse bien. La economa provee los parmetros nece-sarios para el desarrollo de un aspecto esencial de las comunidades. Pero no el principal. Sin posibilidad de clonacin, cada persona necesita cuidados que van ligados a un complejo entramado psicoso-cial en el que se encuentra ligado afecti-vamente, en el que manifiesta sus valores personales y en el que desarrolla sus pro-pios procesos de adaptacin. Solamente una perspectiva holstica del problema permitir descubrir sus verdaderas nece-sidades. La gnesis de este aspecto evolu-tivo humano es universal. Universal, que no globalizante, porque cada persona es nica e irrepetible, libre y responsable pa-ra decidir sobre su futuro y sobre su au-totrascendencia. La globalizacin no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. Si no es obligado a abandonar aquello que le pertenece por esencia, el hombre es capaz de incorporarse a un proceso intenso de desarrollo como el que comentamos. La condicin es el respeto por su esencia: la libertad. Cmo es posible aumentar la solidaridad en un mundo egosta, consumista y super-ficial? Volviendo a lo clsico sin abandonar lo actual. Mostrar a los responsables de la produccin que sin la debida motivacin, sin el ejercicio peridico de la creatividad, sin la esperanza en un bienestar futuro pa-ra su familia, sin la atencin sanitaria debi-da, sin educacin generadora de estructu-ras valorativas, el Hombre se aliena y rinde menos. Podrn las empresas redescubrir estos conceptos? Si alertamos a los ejecutivos que las dirigen que ellos caen, rpidamen-te, en la pendiente del proceso si no modifi-can el ngulo de visin de sus tcnicas pro-ductivas, s habr cambios. Los jvenes necesitan una fuerte motiva-cin que movilice sus potenciales creativos y productivos. Ellos ven el porvenir con nu-barrones y dejan cesantes sus energas so-lamente dirigidas a sostener una vida pro-visional llena de adicciones, agresiones o depresiones. Cada da aumenta la margina-cin y muy pocos de ellos llegaran a ser los ejecutivos a los que les proponemos este esquema. Recordar que el hombre es lobo del hombre llega a tiempo para reconocer que tambien es el que ha desarrollado su creatividad hasta los lmites insospechados de la actualidad. Luz y sombra de la histo-ria. Creacin y destruccin. Amor y gue-rras. Apuntemos al amor y a la solidaridad. Desde el punto de vista de los rendimientos empresariales estos parmetros resultan de fcil aplicacin, aumentan la estima perso-nal de los funcionarios y mejoran el logro de utilidades. Fcil presentacin, difcil de-mostracin. Aumenta el ndice de desocupacin. Los principales actores, preocupados por este fenmeno, son los Ministros de Economa. No debieran preocuparse los Ministros de Salud y de Educacin? Algunas grandes empresas organizan Fun-daciones para contribuir al desarrollo de tal o cual aspecto social y canalizar por esa va fondos que debieran entregar al Fisco como Pgina 22 Pgina 23 impuestos. De esta forma parecen ser so-lidarios y aprovechan el efecto de promo-cin de su empresa. He analizado un lis-tado de Fundaciones creadas por Empre-sas. En ninguna se promueven cursos de formacin de colaboradores solidarios. He aqu la sencilla frmula de desarrollo comunitario. La formacin de estos colaboradores solidarios permitira un doble efecto positivo inmediato. El hombre comn, sin ninguna elabora-cin intelectual, sin la necesidad de ningn estudio sistemtico, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para encon-trarle sentido a pesar de las circunstan-cias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus proyectos. En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la prdida de un hijo, el dolor fsico de una enfermedad o trau-ma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catstrofes naturales. Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, porqu llega hasta nosotros en busca de ayuda? Algunos porque se en-cuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros por-que reconocen que padecen sntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existen-cia. Aquellos porque no han podido su-perar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensacin de la carencia de sentido. Todos buscan la cura, el cuidado de un otro. Ese otro puede ser hermano, ami-go, hijo o compaero. Muchas veces esta compaa es el verdadero trampoln que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido. Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y reco-bran la esperanza. Cuando esto no es po-sible recurren a un profesional en busca de la cura. Segn de que cura se trate consultan a un mdico, un psiclogo, un psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona que impulsada por su eros teraputico, aprove-cha su preparacin tcnica para cuidar a sus semejantes, como prjimos, cuando lo necesitan o estan enfermos. Esa es nuestra Misin. Pero una misin debe enunciarse en forma operativa, de lo contrario, ser una mera declaracin de buenas intenciones. Segn Viktor E. Frankl, nuestra Misin como Logotera-peutas es la cura mdica de almas. Es una pastoral mdico-psicolgica. Segn los griegos, la persona encargada de cuidar el cuerpo era el mdos, derivando de all la palabra mdico. Para esa cultura el therapeutiks era el siervo encargado de cuidar el templo, es decir, el lugar por excelencia para la vida espiritual. Quienes nos dedicamos a esta profesin, y en espe-cial los Logoterapeutas, aceptamos y reco-nocemos nuestra Misin como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus dolencias cuando stas lo agobian, librarlo de su an-gustia cuando el dao es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su pro-pia existencia. Deberamos contribuir con nuestra expe-riencia para el desarrollo de una accin lo-goteraputica que se proyecte sobre la co-munidad contribuyendo a la promocin y perfeccin del Hombre en funcin de valo-res ticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social y cali-dad de vida respetuosa de la dignidad de la Persona. La Ciencia y la Tcnica tienen que estar al servicio del Hombre y no a la inver-sa. Ambos, logoterapeutas y pacientes, de-bemos ser fieles a esta Misin. Nuestra Misin no necesita de grandes tratados de Psiquiatra, Psicopatologa o Tcnicas Psicoteraputicas. Los Maestros y Tratadistas han contribudo a nuestra formacin bsica imprescindible. Ahora nos basta la definicin del diccionario: Misin es la accin de enviar. Es el poder que se Pgina 24 da a un enviado para cumplir su cometi-do. Es, tambin, el deber moral que cada hombre le impone su condicin o estado. Somos enviados para servir en la cura o cuidado del otro y es para nosotros un deber que nuestra condicin nos impone. Pastores de almas que buscan encarri-lar la oveja hacia la recuperacin del sentido de vida. El Derecho nos otorgar-a la condicin de curadores ad-bona que define a quien cuida los bienes de un incapacitado. Y qu mayor incapacidad que carecer de la voluntad necesaria para encontrar sentido a la vida a pesar de to-do! Esa es nuestra Misin. Y cul es nues-tro pago? El diccionario vuelve a ser til para definir la cuestin citando la acep-cin que atribuye a Misin: alimento que se sealaba a los segadores por su traba-jo. El cumplimiento de la Misin es nuestro alimento y pago verdaderos. Cmo podemos lograr estos propsitos en esta sociedad en crisis? Debemos ajustar nuestra Misin para afirmar, repetidamente, el concepto de Logoterapia como propuesta facilitadora del desarrollo de proyectos y valores. Una propuesta que debe considerar la posibili-dad de comunicacin efectiva y afectiva, promover la reflexin sobre los valores y el sentido de la vida, no olvidar la integracin psicolgica y social y facilitar la armona entre la libertad y la responsabilidad. Nuestra tarea como Logoterapeutas es pre-guntarnos si podemos hoy ayudar al Hom-bre existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal vez es tarde para esta ta-rea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio existencialmente. Cree-mos que no Concluimos que es necesario considerar la posibilidad de establecer una sociedad ba-sada en el respeto por la Persona. Esta persona necesita obtener el mximo de oportunidades para realizarse dentro de la comunidad de su eleccin, desarrollar y usar sus potencialidades y encontrar un trabajo digno. En ese contexto es posible que pueda dar y recibir, encontrando en la comunidad su oportunidad de ser solidario. Pgina 25 R ecuerdo con mucho cario las palabras de un gran profesor que tuve en mi adolescencia, quin al presentarse en su pri-mer da de clases nos dijo: "la tarea ms importante que tengo frente a ustedes, es ser un generador de buenos recuer-dos." An hoy me acompaan sus fra-ses, "tironean de mi alma" cada una de sus enseanzas, donde sin dudas en un momento muy particular de mi vida fue, sin darse cuenta, un poco mi padre. A partir de estas sanas nostalgias se construyen pensamientos, ideas, formas de actuar que sin dudas van haciendo de nosotros las personas que somos. Desde esta forma de ser, tambin educamos. Por eso cuando me preguntan (o me pre-gunto) qu es ser un padre?, natural-mente sale de m una respuesta que in-tenta ser definicin: alguien que educa y genera buenos recuerdos. Me pasa cuan-do pienso en mis padres. Una frase de mam en un asado entre hermanos, o la foto antigua de mi padre vista un domin-go de lluvia, necesariamente derivan en un momento de risas interminables. Esos son los recuerdos: situaciones que quedan en nuestros corazones ms all del tiempo. Es realmente emocionante regocijarse en ellos porque slo en ellos, podemos expe-rimentar algo que aterra al ser humano, el paso del tiempo. Para los recuerdos el tiempo queda esttico y nos brinda la experiencia de lo eterno, de aquello que no pasa, y se graba en nosotros forman-do parte de nuestra vida para siempre. Cules son los recuerdos que estoy dejan-do en mis hijos? Buena pregunta no? Cuestionarme sobre los mismos y sobre el tiempo que trabajo en ellos me interpela?, me incomoda?, me alivia?, me hace son-rer? Las personas tan ocupadas como nosotros, muchas veces no tenemos tiempo para de-tenernos en estas cuestiones, por eso van algunas ideas a modo de "parar un poco". Los juegos, la imaginacin, las buenas pel-culas, el deporte, la cocina, los gustos com-partidos, un rato de msica y el descanso en silencio. Todo, absolutamente todo, pue-de transformarse en un grato recuerdo, pe-ro necesita por parte nuestra de una deci-sin plena para que as suceda. Hay una diferencia enorme entre ser amado y sentir-se amado. En el bal de nuestra historia busquemos esos momentos donde realmen-te nos sentimos amados de verdad; y all mismo encontraremos la receta milagrosa para poder generar esos sentimientos pode-rosos en nuestros hijos, donde ellos puedan decir al ver nuestras fotos viejas: Cunto me amaron mis padres! Entre tanta ocupa-cin espero podamos hacernos un tiempo, nosotros, personas muy ocupadas en lo importante? Cartas para gente muy ocupada EL PORQUE DE LOS BUENOS RECUERDOS Por Lic.Adrin DallAsta Mail de contacto: ad@adriandallasta.com.ar L o nico que asegura una guerra es dejar un tendal de cascos inertes tirados en el suelo y un memorial lleno de cruces blancas, muchas de ellas, annimas. No importa el color de las banderas que entran en contienda, sino el color morado, mezcla del rojo san-gre y el negro noche, con que se ve teida toda guerra. Razones polticas, econmicas, ideolgi-cas, territoriales, culturales, son esgrimi-das como fundamento lgico de lo ilgico, marco racional de lo irracional. Naturali-zan lo antinatural. Pretenden darle con-notaciones trascendentes a lo ms mez-quino, que es, concebir la aniquilacin del otro como modo de afirmacin propia, sustento o sostenimiento. Muchos opinan que la guerra es inevita-ble porque respondera a la propia natu-raleza humana, belicosa, guerrera, recur-so fundamental para la supervivencia. Estos son los instintivistas, dentro de los cuales encontramos a Konrad Lorenz, Charles Darwin, y a Sigmund Freud y Al-bert Eisntein (ambos escribieron un art-culo memorable sobre el por qu de la guerra) Pero otros consideran lo contrario. El hombre, por naturaleza, es un ser para la paz. La naturaleza humana est orienta-da a la paz, siendo la guerra un modo an-tinatural de expresin o una inautntica existencia. La persona espiritual se ve apelada por valores, y el aniquilamiento del otro no responde a esa orientacin. Estos son los no-instintivistas, dentro de los cuales podemos mencionar a Gandhi, Mandela, Frankl, entre muchos otros. Todos los siglos vividos por la humanidad no han sido suficientes para hacerle com-prender al hombre que existe un modo autntico de convivencia, no sostenido con el mezquino inters de sobrevivir, sino alentado por el superior apetito de reali-zarse. Es ms, no ha comprendido que solo procurar sobrevivir va en contra de la aspiracin a realizarse. Muchas guerras se han sucedido, una tras otra, desde los propios orgenes de la humanidad hasta nuestros das. Ningu-na dej de ser cruenta, y cada una de ellas mostr al mundo su propia crueldad, ori-ginal, distinta, creativa, sofisticada o sal-vaje, tecnificada o rudimentaria, pero crueldad al fin. Pero ninguna de ellas de-mostr al mundo que haya sido inevitable, el nico camino, la solucin buscada y ne-cesitada, la ms apropiada. Todas revela-ron, tarde o temprano, el egosmo de quie-nes la decidieron, la egolatra de quienes la celebraron y el sacrificio de quienes la lucharon. Un nuevo 2 de abril nos pone en contacto con la herida siempre abierta de la llama-da Guerra de Malvinas, ocurrida en 1982 entre Argentina y el Reino Unido. La his-toria cuenta sobre la existencia de unos archipilagos en el Atlntico Sur, ocupa-dos alternativamente por Espaa, Francia y Argentina, usurpados luego por Reino Unido. Los tratados internacionales consi-deran a estas islas como parte del territo-rio argentino por encontrarse dentro de su plataforma submarina, pero el Reino Uni-do las considera propias a partir de su ocupacin como colonia. Cada uno tiene Pgina 26 GUERRA Por Dr.Claudio Garca Pintos Mail de contacto: cavef@yahoo.com que van y vienen por el tablero, arrojando los dados sin importar el destino real y humano de cada jugada. El 2 de abril de 1982, un grupo de inescrupulosos, preten-di sostener un rgimen ilegal y decadente con un golpe emocional que los presentara ante el pueblo como hroes, y propuso una guerra. El 2 de abril de 1982, un grupo de inescrupulosos, permiti esa propuesta y decidi aceptar una guerra, como parte de una campaa poltica que asegurara la re-eleccin del gobierno conservador neolibe-ral en las elecciones de 1983. Los primeros perdieron la guerra y el rgimen termin cayendo. Los segundos, la ganaron, y fue-ron reelectos en 1983. El objetivo estaba cumplido. En las islas quedaron para siempre 649 militares argentinos, 255 britnicos y 3 civiles isleos. No, las guerras no se ganan, siempre se pierden. Solo se pierden. La derrota est siempre asegurada, para ambos bandos, desde el mismo momento en que la guerra es declarada. Cul es la nica posible victoria? Que ambos bandos se declaren vencidos y reco-jan sus banderas, ante la dignidad de la persona humana, ante el valor de la vida. De lo contrario, lo nico que asegura una guerra es dejar un tendal de cascos inertes tirados en el suelo y un memorial lleno de cruces blancas, muchas de ellas, annimas. No importa el color de las banderas que en-tran en contienda, sino el color morado, mez-cla del rojo sangre y el negro noche, con que se ve teida toda guerra. Pgina 27 sus argumentos y han hecho presenta-ciones ante los organismos internaciona-les, a punto que las Naciones Unidas consideran el diferendo de soberana co-mo no definido y espera que ambas partes puedan sentarse a dirimirlo pac-ficamente. A ms de tres dcadas de terminada la guerra, an no ha sido po-sible. Pero estas son cuestiones geopolticas que no me interesa abordar, porque no soy especialista y porque no hacen al fondo de esta reflexin. Me planteo otra cosa. Tomo a la guerra de Malvinas co-mo emblema, smbolo, punto de re-flexin sobre el sentido de la guerra, de toda guerra. Qu consideracin tenemos del sacrifi-cio de aquellos que la luchan en el cam-po de batalla?Cunto nos importa el dolor de madres, esposas e hijos, cuando declaramos una guerra?Cul es el sen-timiento que acompaa a aquellos estra-tegas que hacen el clculo de las bajas posibles, cuando hacen ese clculo?Cuntos problemas sociales se resolver-an con el costo de un sofisticado misil, un radar de alta tecnologa o un avin equipado con el mximo de potencia des-tructiva?Cul termina siendo el presu-puesto final de una guerra, reuniendo lo invertido por ambos bandos contendien-tes? Si se usara ese dinero en abordar los problemas acuciantes en lo social, resolviendo problemas elementales de supervivencia y promoviendo la realiza-cin personal del conjunto, habra ne-cesidad de guerrear? No pretendo gritar, no quiero violen-tar, solo quiero reflexionar en respe-tuoso silencio, honrando a aquellos que han caminado un campo de ba-talla, sobre el (sin)sentido de la gue-rra. Todos, los que se consideran vencedores y los que son sealados como vencidos, todos, son hroes que han sacrificado sus vidas por algo, por alguien. Pero, los que deci-den las guerras, siguen decidindo-las como si estuvieran jugando un juego de mesa, con fichas de colores Pgina 28 nico que le importa." Milan Kundera- La insoportable levedad del ser. L a "Ella" de Toms, es Teresa. La ma: la vida. Ella, la vida, es lo nico que importa; hecha de bsquedas y encuentros, a ella nos debemos. Apelo a la intuicin recon-fortante de una nica certeza: ella sabe ms que nosotros, confiar nuestros propsitos a la vida nos libera. Con la ambivalencia de las horas en el aliento de las pausas necesarias, y hasta de las innecesarias, el lenguaje en el que el alma expresa su sabidura es ms evi-dente de lo que creemos. La palabra y el silencio nos acogen en la morada de los das para invitarnos a sanar: aprender a de-velar, nuestro camino. Cmo, develar? Un buen comienzo es pedir que sean abiertos los senderos, y abrirnos paso en ellos, en las travesas interiores y exteriores que van mostrn-dose, mostrndonos las tareas y milagros de nuestra humanidad. Yo s muy poco de la vida, para predecir que el lleguen los cambios anhelados, pero puedo pedir, y les pido pedir y merecer en la danza de lo que somos y lo que nos convertimos. Pido porque camino, pido porque busco, pido porque me abro paso en el movimiento de la transformacin hacia la coherencia. Frankl nos invita a considerar que es la vi-da quien preguntay nosotros quienes res-pondemos. Sin embargo, implcitamente, a travs de los valores de experiencia, nos in-vita a sentirnos acogidos por la vida en la evocacin, el encuentro, el instante potico en donde la vida se dona y nos dona. Kundera musicaliza los encuentros a travs del es musssein[Tiene que ser!] de Beet-hoven, que no puede comprenderse sin el encabezado que el msico agrega a la parti-tura: Der SchwergefassteEntschluss [Una decisin de peso]. Desde la luz y la sombra, abrir el corazn y dejarnos tocar por la vida, eso es lo que tiene que ser, eso es lo que tanto nos cuesta, pues cuando la vida habla, tambin nos exige salir de la cos-tumbre, de las maas tontas, y de las no tan tontas. La vida es tan frgil, que el regalo ms grande que podemos darnos es abrirle la puerta y dejarla bendecirnos: mi momento de oracin es la musicalidad de la certeza, la confianza plena. Si pudiera orar en un-sono con mi aliento, si pudiera cantar sin la fatiga de la ansiedad y del miedo, no ser-a yo. Asumo con humildad que a veces me encierro en mi misma, o me encierro en las voces externas, me lleno de mscaras, soy mscaras. Lo que quiera la vida de mi, lo que va queriendo si me dejo tocar, es que yo sea, que cada vez sea ms, lo que podra ser, y quizs, lo que tengo que, lo que estoy llamada a, ser. La vida, ella, a qu te invita hoy? SIN RECETARIO ELLA ES LO NICO QUE IMPORTA Por Olga Lehmann Oliveros Mail de contacto: olehmanno@gmail.com Pgina 29 San Salvador de Baha, Brasil Pgina 30 Pgina 31 EDITORIAL (viene de pgina 1) Me preocupa profundamente que, per-sonas comunes, tengan que delinquir para intentar incluirse socialmente o que lo hagan como resultado de la no inclusin; porque encuentran su lugar delinquiendo y siendo reconocidos co-mo gomeros (los que roban las ruedas de los autos estacionados en la calle), motoqueros (los que roban desde las motos), arrebatadores (los que arre-batan carteras y salen corriendo), etc. Participan del conjunto social desde su lugar de gomeros, motoqueros, etc. Y me preocupa tambin que ciudadanos comunes, personas comunes, se desfi-guren hasta el punto asociarse salvaje-mente para ejecutar al delincuente. Unos y otros, delincuentes y justicie-ros, forman parte del mismo grupo: son personas comunes movidas por el mie-do. Cuando las instituciones no cumplen con su mandato social, estos riesgos son posibles. Y lamentables. Cuando hay confusin respecto de quien es mandatario y quien mandante, estas lamentables consecuencias son posi-bles. Porque el mandante (el que man-da) es esa persona comn que puede terminar en el exceso del miedo, como delincuente o como justiciero. Y el mandatario (el que est al servicio del mandante), es el que lo representa o se compromete a gestionarle aquello que necesita para su mejor desarrollo. Si existe uno que, en la impotencia de la exclusin social, termina delinquiendo, y existe otro que, en la impotencia de la inseguridad, termina ajusticiando por mano propia, el mandatario no est gestionando el mandato que recibi. Es-tos excesos, resultado de la exacerba-cin de la impotencia de unos y otros, da cuenta de un mandatario que, de-bindose preocupar por el ejercicio del nico monopolio admisible, el de la jus-ticia, solo se preocupa del monopolio del poder. Con su sensibilidad profunda, el Papa Francisco se ha hecho eco de estos su-cesos. Refirindose al hecho en el que un joven delincuente fue ejecutado a patadas por una muchedumbre de veci-nos en la ciudad de Rosario, coment que le dola su cuerpo por las patadas recibidas por el muchacho, y su corazn por quienes lo ejecutaron. Comparto con Francisco sus dolores, que tambin son los mos. Y me preocupo y me asusto, porque adems de dolerme el cuerpo por el jovencito y el corazn por los vengadores, tambin me duele el al-ma. Me duele por m, porque yo tam-bin, siendo una persona comn, vivo sintiendo una exacerbada inseguridad y una profunda impotencia. Y sentirlo, me da miedo. Pgina 32 El CLAE (Centro de Logoterapia y Anlisis Existencial) de la Universidad Catlica Argentina, anuncia la realizacin de una jornada que abordar el tema de los vnculos actuales. Los interesados pueden tomar en cuenta la informacin siguiente y asegurar su vacante inscribindose por mail a la direccin del CLAE. Dirigida a pblico en general, entrada libre gratuita. Con inscripcin previa en: clae.uca@gmail.com Universidad Catlica Argentina. Facultad de Psicologa y Psicopedagoga, Av. Alicia Moreau de Justo 1500 (CABA) Gacetilla: Los invitamos a compartir un espacio de reflexin iluminados desde la Logoterapia de Viktor E. Frankl, con el objetivo de visualizar y pensar las manifestaciones del vaco existencial en los vnculos actuales. Solemos escuchar que los vnculos estn en crisis, que los padres no saben cmo co-municarse con sus hijos, que los docentes ya no tienen ese lugar de respeto que an-tes tenan, que las parejas se separan ms rpido, que hay poca tolerancia en el amor, que los jvenes no quieren comprometerse El Dr. Claudio Garca Pintos y otros invitados a confirmar realizarn un anlisis logoteraputico sobre estas vivencias, intentando encontrar herramientas familiares, escolares, psicoteraputicas, para dar respuestas a las manifestaciones de vaco existencial que observamos en los vnculos actuales. Cada uno de los ponentes har una exposicin de 30 minutos y luego habr un espacio para intercambio de opinio-nes. Finalmente recibirn las preguntas del pblico. www.logoforo.com