La Atención Del Niño Preescolar

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    08-Mar-2016

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Tcnicas pedaggicas para preescolar

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<ul><li><p>INSTITUTO ESTATAL DE EDUCACIN PUBLICA DE OAXACA FUNDACIN SNTE PARA LA CULTURA DEL MAESTRO MEXICANO, A.C. </p><p>MARGARITA APROYO A C F. VEDO COORDINADORA LA ATENCIN DEL NIO PREESCOLAR ENTRE LA POLTICA EDUCATIVA Y LA COMPLEJIDAD DE LA PRCTICA </p><p>/ C" A n t o l o g i a </p></li><li><p>Margarita Arroyo Acevedo Coordinadora </p><p>La atencin del nio preescolar: entre la poltica educativa y la complejidad </p><p>de la prctica Antologa </p><p>Instituto Estatal de Educacin Pblica de Oaxaca Fundacin SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano, A.C. </p><p>Mxico, 1995 </p></li><li><p>DIRECTORIO </p><p>Lic. Alfonso Gmez Sandoval Hernndez Director General del IEEPO </p><p>Mtro. Javier Snchez Pereyra Coordinador del Proyecto Educativo Oaxaca </p><p>Mtra. Alma Carrasco Altamirano Mtra. Yolanda de la Garza Lpez de Lara Coordinacin Acadmica del Proyecto Educativo Oaxaca </p><p>Esta antologa es resultado del trabajo desarrollado en la Fun-dacin SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano, A. C, en el marco del Seminario de anlisis de poltica educativa 1994 "Edu-cacin, fin de siglo". Se agradece la generosa colaboracin del Instituto Estatal de Educacin Pblica de Oaxaca para su pu-blicacin. </p><p>Primera edicin, 1995 </p><p>ISBN 970-08-0065-2 </p><p> Fundacin SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano, A. C. Mier y Pesado 228, Colonia del Valle. Mxico, D.F. CP. 03100 </p><p>Portada, Natalia Rojas Nieto </p><p>Impreso en Mxico/ Printed in Mxico </p><p>ndice </p><p>Presentacin 7 </p><p>Sobre poltica educativa en preescolar 13 Modernizacin educativa en preescolar Mercedes fiamos Calleja 15 Evaluacin de la prctica docente en educacin </p><p>preescolar: otra perspectiva Mima Guadalupe Fiol Higuera 29 </p><p>Obligatoriedad y funcin social del jardn de nios en Mxico </p><p>Mara Bertely Busquis 45 La calidad de la educacin desde el nio 69 El lugar del nio: sentido y naturaleza de los contenidos en la propuesta metodolgica del nivel preescolar </p><p>Margarita Arroyo Acevedo 71 </p><p>La integracin de contenidos. El papel de lo general y de lo especfico: un problema didctico? </p><p>Myriam Nemirovsky 89 </p><p>La infancia, el tiempo y el exilio Hel Morales Ascencio 113 </p></li><li><p>Estrategias didcticas y sujeto cultural en preescolar Mara Bertely Busquis 121 Presentacin </p><p>De los autores 133 </p><p>Durante 1994, la Fundacin SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano organiz el Seminario de anlisis de poltica educa-tiva "Educacin, fin de siglo". Los objetivos del mismo plantea-ban contribuir a la comprensin, anlisis y discusin de las di-nmicas de transformacin que se estn dando en la educacin nacional, de sus alcances, efectos y de sus principales actores, nios y docentes. </p><p>Asimismo, se propuso identificar los rubros del debate que requirieran ser analizados con atencin especial y ampliar las posibilidades de participacin de los maestros mexicanos y de otros grupos interesados en el futuro de la educacin nacional. </p><p>La diversidad y la importancia de los trabajos presentados a lo largo del seminario por distinguidos especialistas nacionales y extranjeros dio particular relevancia a dicho evento.1 </p><p>Entre los temas fundamentales figura la educacin preesco-lar como un campo que requiere de debate y anlisis para ac-tualizar los puntos de vista sobre la funcin social del jardn de nios, as como acerca de problemas polticos y pedaggicos que afectan la prctica docente y ms directamente a los nios y ni-as preescolares, quienes, a la par de sus docentes, son los prin-cipales actores de este proceso. Estos tpicos generales, que han sido de particular inters para el rea de preescolar de esta Fundacin, orientaron la eleccin de participantes y temas a desarrollarse durante el seminario. </p><p>1 Educacin, fin de siglo. Memoria del seminario de anlisis de poltica educativa 1994, Fundacin SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano, A.C., Mxico, 1995, primera edicin. </p><p>6 7 </p></li><li><p>Follari, Roberto A., "El rol del rupervisor y la evaluacin do-cente", revista Cero en conducta. </p><p>Foucault, Michel, La micropoltica del poder. SEP, Ley General de Educacin, 1993. SEP, Manual de lasupervisora de zona de educacin preescolar, </p><p>Proyecto Estratgico 05, Mxico, 1988. SEP/SNTE, Reglamento de la Comisin Mixta de Escalafn, SEP/ </p><p>SNTE, 1973. </p><p>44 </p><p>Obligatoriedad y funcin social del jardn de nios en Mxico </p><p>Mara Bertery Busquets </p><p>Este escrito subraya cuestiones relativas a la funcin social de los jardines de nios en Mxico, a fin de mostrar que la dis-cusin sobre el carcter obligatorio del nivel no se agota en s misma e implica una reorientacin del tipo de servicio ofrecido por estos centros educativos en particular y por la educacin preescolar en general. El contexto de la discusin, en este caso, se refiere bsicamente al servicio ofrecido en zonas urbanas. </p><p>Analizar la funcin social de la educacin preescolar se in-serta en los principios de la nueva Ley General de Educacin dada a conocer en 1993. Dicha Ley establece, como uno de los objetivos generales del sistema educativo nacional, el desarro-llo de proyectos que cumplan con dicha funcin. Particular-mente nos referimos al postulado de acuerdo con el cual es necesario promover, a travs de la educacin, un sistema de vida fundado tanto en el constante mejoramiento econmico, social y cultural del pueblo, como en la promocin de la justicia y de los derechos humanos. </p><p>De ah que en el Artculo 31 se afirme que las medidas educativas debern estar dirigidas "de manera preferente, a los grupos y regiones con mayor rezago educativo o que enfrentan situaciones econmicas o sociales de desventaja". De hecho, sta es una de las funciones bsicas a considerar cuando ha-blamos de educacin, sea en primaria, secundaria o preescolar. </p><p>Para el caso de la educacin preescolar, la preocupacin por lo social siempre ha estado presente en los programas con distintos nfasis y perspectiva. En el Programa de Educacin Preescolar de 1992, la "dimensin social" es considerada como </p><p>45 </p></li><li><p>una de las cuatro dimensiones de desarrollo, y el "desarrollo de la comunidad" como una de las tareas sustantivas del nivel. </p><p>Subrayar la "funcin social" de la educacin preescolar re-sulta particularmente importante cuando consideramos la tra-yectoria histrica de este nivel educativo en Mxico, que plan-tea un conflicto an no resuelto entre el tipo de actividades que deben caracterizar el tipo de servicio que se ofrece. </p><p>Desde sus orgenes durante el porfiriato "las necesida-des concretas de los contextos urbano y rural, con sus mltiples especificidades econmicas, sociales y culturales, no interesa-ban como justificacin del servicio preescolar. Se parta de una intencionalidad pedaggica que haba de promoverse homo-gneamente entre todos los nios" (Bertely, 1988: 45). </p><p>Ms tarde, con Crdenas y vila Camacho, a travs del pro-ceso de institucionalizacin de los servicios, se debate entre la funcin asistencial o educativa de los jardines de nios. Esto conduce a que, en la actualidad, sean diversas las instancias que atienden a los nios preescolares en Mxico. </p><p>Mientras que las Direcciones Generales de Educacin Prees-colar en el Distrito Federal y en los estados desarrollan un tra-bajo "eminentemente educativo", como tarea sustantiva, otras instituciones se ocupan de los nios marginados o pauperiza-dos (Consejo Nacional de Fomento Educativo CONAFE, Centro de Estudios Educativos CEE, entre otros), o brindan servicios asistenciales (Instituto Mexicano del Seguro Social IMSS, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado ISSSTE, Educacin Inicial, entre otros). Los problemas vinculados con la equidad de la educacin y con la igualdad de oportunidades de acceso y permanencia en los servicios educativos no se han enfrentado, nicamente, a partir de las acciones que realizan los jardines de nios. </p><p>Tradicionalmente, muchas educadoras se interesaron por trabajar en contextos urbanos y, dentro de stos, con sectores pertenecientes a las clases media y alta. Es probable que hayan encontrado cierta identificacin entre sus propios orgenes y/o aspiraciones con los de estos sectores sociales. A ltimas fe-chas esto ha cambiado y muchas educadoras estn dispuestas </p><p>46 </p><p>e interesadas en trabajar en contextos populares, indgenas y urbano marginales. </p><p>Un nmero considerable de jardines de nios atiende a preescolares indgenas que viven en zonas rurales. As, el 58 por ciento de los planteles de educacin preescolar rural co-rresponden a jardines de nios unitarios, donde las educadoras atienden en un solo grupo a alumnos de cuatro a cinco aos con 11 meses, cumplen funciones directivas y docentes simul-tneas, y los educandos se caracterizan por sus difciles con-diciones de vida. </p><p>En gran parte de los jardines de nios urbanos, las educado-ras atienden tambin a un nmero de migrantes campesinos o indgenas provenientes de diversas regiones del pas, que han constituido verdaderos mosaicos socioculturales y socioecon-micos, como en los casos de Ciudad Nezahualcyotl y del Valle de Chalco, y en delegaciones como la Gustavo A. Madero. </p><p>Por otra parte, encontramos una gran diversidad de sujetos educativos en colonias populares cntricas como Tepito en la Ciudad de Mxico, o en "pueblos" urbanos donde se con-servan ciertas tradiciones populares. En estos sectores la desi-gualdad y la inequidad econmica, poltica, social y/o cultural se expresan de modo ms evidente. La pobreza o riqueza no slo se refiere al binomio campo/ciudad, ni es cuestin de cercana o lejana espacial. Es una cuestin que atae al modo en que una sociedad distribuye el acceso a los bienes polticos, econmicos y culturales. </p><p>Esta distribucin se expresa en la vida cotidiana de los nios, en su posibilidad o no de participar de los beneficios que la sociedad puede ofrecerle. </p><p>Aun a partir de estas mltiples necesidades de atencin, y de una demanda de educacin preescolar que asciende a 4 093 978 nios, este servicio educativo no es obligatorio. El primer ar-gumento esgrimido para justificar tal situacin se refiere a las mltiples dificultades y costos que implica proporcionar tal servicio en todo el territorio nacional. </p><p>Adems de ello, sin embargo, se encuentra latente la con-tinua desvalorizacin institucional y social padecida por este </p><p>47 </p></li><li><p>nivel en torno a su utilidad real. De hecho, es por todos cono-cida la inexistencia de una demanda social efectiva. El logro del carcter obligatorio de la educacin preescolar no garanti-za, por s mismo, la legitimidad del nivel. Tal punto es el que se pretende subrayar en el presente documento: por qu la educacin ofrecida por los jardines de nios no es demandada por todas las familias mexicanas? </p><p>Una respuesta hipottica se refiere a la existencia de una es-pecie de discontinuidad entre lo que denominaremos oferta pedaggica, por una parte, y demanda social, por la otra. stos son los dos ejes desde los cuales se articula esta reflexin. </p><p>La oferta pedaggica de los jardines de nios en Mxico </p><p>La oferta pedaggica de los jardines de nios se refiere a la calidad educativa de la opcin curricular ofrecida y a sus efectos institucionales, sociales, econmicos y culturales. Es re-lativamente conocido el hecho de que la educacin preescolar puede desarrollar habilidades y destrezas sociales, afectivas, intelectuales y fsicas que apoyan el adecuado aprovechamien-to de los alumnos al ingresar a la primaria. Quienes no asisten a este nivel presentan mayores dificultades de adaptacin a la escuela primaria por su falta de familiarizacin en torno a: </p><p>a) las rutinas y formas de organizacin escolares (como el uso de protocolos: saludos y despedidas, comportamiento en las actividades cvicas, el sentido de las actividades de aseo, la manera de intervenir en la toma de acuerdos en torno a un pro-yecto escolar); </p><p>b) los objetos de conocimiento escolares, como es el caso de las matemticas, lengua oral, lectura y escritura (manipula-cin de signos, representacin simblica, formas de expresin grfico plstica); </p><p>c) actitudes de indagacin y descubrimiento en relacin con los objetos de conocimiento escolares (cmo hacer preguntas, plantearse un problema y su solucin); </p><p>d) formas de expresin afectiva y emocional escolarmente </p><p>48 </p><p>aceptadas (tipos de juegos, control de la agresin, compae-rismo, trabajo en equipos, colaboracin, establecimiento de acuerdos, desarrollo de la autonoma); </p><p>e) actividades fsicas y desarrollo de juegos organizados (toma de papeles establecidos, control psicomotriz); </p><p>f) la vida escolar en general (los estilos de interaccin docente/alumno; el papel del conocimiento, el aprendizaje y la evaluacin escolares; el manejo del tiempo y del espacio, as como las diversas exigencias y lgicas institucionales). </p><p>Que la oferta pedaggica se asocie con la promocin escolar supone la existencia de una utilidad implcita y relativa en cuanto a su incidencia mediata en el mejoramiento de las con-diciones sociales y econmicas de las familias, esto es, en los procesos de movilidad social. </p><p>En trminos culturales, esta oferta implica el inicio de aprendizajes, habilidades y estrategias comunicativas que inci-den de alguna manera en la participacin activa y exitosa de los sujetos sociales dentro de las instituciones propias de la cultura mayoritaria. La oferta pedaggica, ms all de las expectativas familiares, tiene que ver tambin con las polticas econmicas puestas en marcha para impulsar el desarrollo nacional. </p><p>En cuanto al vnculo con la comunidad, la oferta pedaggi-ca promete trabajar en torno a los problemas comunitarios. Las educadoras se apoyan en materiales como el elaborado para los jardines de nios unitarios, titulado El jardn de nios y el desarrollo de la comunidad. . </p><p>Sin embargo, dicha oferta pedaggica se restringe, en todos los casos, al desarrollo de actividades educativas dirigidas tanto a la escuela como a la comunidad que no resuelven otras demandas sociales mnimas de la poblacin atendida y sus familias. </p><p>Los jardines de nios ante la demanda social </p><p>Desde hace algunas dcadas se manifiesta una considerable preocupacin en cuanto al "desinters" o "desinformacin" </p><p>49 </p></li><li><p>que tienen las familias acerca del reconocimiento de la oferta pedaggica del jardn de nios. Por ello, se desarrollan perma-nentes campaas formales e informales de "sensibilizacin" en torno a los objetivos institucionales, sociales, econmicos y culturales del mismo. </p><p>A partir de ello, ms que ubicar el problema en la "falta de conciencia" que tienen las familias sobre la importancia de la educacin preescolar, es necesario reflexionar desde nuevas perspectivas y preguntarnos qu otros factores intervienen en la falta de legitimidad histrica de los servicios ofrecidos? </p><p>Uno de estos factores puede referirse a la poca atencin otorgada a las demandas sociales de la poblacin atendida, aun cuando la nueva Ley de Educacin lo sostiene y legitima. </p><p>En este caso, la demanda social se refiere al conjunto de requerimientos y expectativas familiares inmediatas, derivados tanto del modo en que dichas familias se autorreproducen dentro de una forma de vida especfica, como de las caracters-ticas del grupo de edad atendido. Esta demanda exige del servicio educativo respuestas prcticas y tiles para los usua-rios. En el caso de los jardines de nios, la demanda social rebasa lo estrictamente educativo e inv...</p></li></ul>