Imperialismo Cultural en Historiografía y Praxis - Rebelió ?· Marxistas Latinoamericanos, 1900-1950…

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Imperialismo Cultural enAmrica Latina:Historiografa y PraxisRobert Austin (editor)Imperialismo Cultural en Amrica Latina:Historiografa y PraxisSerie Historia y Cultura de Nuestra Amrica (Tomo I)EDICIONES CECATPCentro de Estudios y Capacitacin Tcnico PedaggicaSanta Mnica 1938, Santiago de Chile, 2006 (1 edicin)Edicin: Robert AustinDiseo: Viviana Ramrez y Robert AustinComposicin: Viviana Ramrez y Robert AustinCorreccin: Oscar Piera, Claudia Videla Sotomayor,Marisol Videla, Ximena Goecke, MnicaDias Martins, Hernane Costa, VivianaRamrez y Robert AustinComit Editorial: Juan Carlos Rivera, Mirtha Rodrguez,Fernando Castro, Oscar Piera y RobertAustinste libro es CopyLeft. Puede reproducrse libremente,siempre y cuando se respete el contenido, y se cite su fuente.ISBN 978-956-310-713-5N del Registro de Propiedad Intelectual (Chile): 137.088Edicin corregida 2016.a June Myrtle Henry (1927-1954), irlandesa-australianaenfermera, luchadora, madrey al pueblo revolucionario cubanoun faro para el mundovIndicePrefacio viiiI El Imperialismo en lo Cultural y Los Pueblosde Amrica LatinaJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 1II La Universidad Cubana y la Extensin Educacional:La Contribucin Cubana al Desarrollo Post ColonialAnne Hickling Hudson 25III El Buen Vecino Global: Intervencin Estadounidenseen Culturas Nacionales, 1945-2000Robert Austin 65IV Hegemona Cultural y Educacin Superior:El Caso de la Formacin Humanstica Gerardo Ramos Serpa, Edith Gonzlez Palmira,Hayde Acosta Morales y Raysa Fuentes de Armas 103V Educacin y Dictadura: Argentina, 1976-1983Carolina Kaufmann 115IndiceviVI La Transculturaciny el Imperialismo Cultural en CubaNuria Garca Rojas, Zaida Savournn Gonzlezy Victoria Prez Caldern 141VII Imperialismo Cultural e Identidad CubanaFelicia Ibez Matienzo, Sonia Tortol Fernndezy Annoris Prez Vzquez 155VIII Globalizao, Crise Social e Educao:o Mercado como ModeloJos Willington Germano 171IX El Imperialismo en lo Cultural: Desde la Formacindel Pensamiento Nacionalista hasta los PensadoresMarxistas Latinoamericanos, 1900-1950Luis Vitale y Claudia Videla Sotomayor 195X Aceite, Raza y Calipso en Trinidad y TobagoGraham E. R. Holton 249viiPrefacioEste libro constituye el primer tomo en la serie Historia y Culturade Nuestra Amrica, que ser editada por distintas casaseditoriales. Representa la obra generada por un grupo deintelectuales mayormente de Cuba, adems de Argentina, Jamaica,Brasil, y Australia que se reunieron en distintas conferencias enla Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, Cuba, en lavspera del siglo XXI. A partir del vigente libro hemosprogramado cuatro tomos hasta la fecha, co-compilados porquienes subscriben abajo, siendo los prximos: Cultura Popular,Educacin Popular: Ensayos Crticos (2007); Relaciones Cuba -EE.UU.: Aspectos Culturales y Polticos, Siglos XIX y XX (2008);y finalmente La Izquierda en el Nuevo Milenio (2009).Quisiramos identificar deudas institucionales eintelectuales en la produccin del tomo vigente. A nivelinstitucional, acusamos la colaboracin de la UniversidadNacional de Entre Ros, Argentina, y el Centro de Estudios yCapacitacin Tcnico Pedaggica (CECATP), Santiago de Chile.Tambin agradecemos al Departamento de Ciencias Sociales,Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, por haberorganizado el programa de dos seminarios en1997Historiografa e Imperialismo Cultural y EducacinPopular en Amrica Latinaque dieron el impulso a la serie delibros en la cual ste tomo constituye el primero. Tambinnombramos a la Facultad de Filosofa y Humanidades,Universidad de Chile, por su generosa acogida al profesor Austinmientras trabajara como profesor visitante en el ao 2001. Enparticular agradecemos a Myriam Zemelman, vice-directora delDepartamento de Ciencias Histricas y Directora del Centro deEstudios Pedaggicos; y a Mara Paz Candia Riquelme, secretariadel mismo centro, as mismo a los colegas del Sistema deServicios de Informacin y Bibliotecas quienes resolvanPrefacioviiieficazmente las mltiples solicitudes bibliogrficas.Adems, reconocemos la generosidad de la UniversidadMetropolitana de Ciencias de la Educacin, Santiago de Chile, porhaber recibido como investigador visitante al doctor Austin en elao 2002. En particular, hicieron fructfera aquella estadaGuillermo Bravo, Director de Investigacin; Mara SoledadBrguel, secretaria de la Direccin de Investigacin; JennyValdivia Leiva, secretaria del Departamento de Historia yGeografa; Aldo Yvar, Director del mismo departamento; y LuisRubilar del Departamento de Formacin Pedaggica, cuyasolidaridad por hacer expeditos ste y otros proyectos fueexcepcional.Finalmente, aparte de felicitar a las y los autores por suscontribuciones, agradecemos a las historiadoras chilenas MarisolVidela, Claudia Videla Sotomayor y Ximena Goecke por lasrevisiones a distintas secciones del libro, ms all de las personasmencionadas al inicio de algunos captulos. Viviana Ramrezrevis el manuscrito en su conjunto, menos el octavo captulo, elcual fue revisado por Hernane Costa y Mnica Dias Martins.Oscar Piera contribuy correcciones de ltimo momento.Tmase por dado que otros/as colegas chilenos y cubanos hancontribuido al mejor entendimiento de los procesos estudiados.Con esa gente invisible estamos igualmente endeudados.Confirman una vez ms la tradicin generosa y creadora de lagran olla que es la cultura popular de Nuestra Amrica.Robert Austin Henry Mirtha Rodrguez ArregoitiaCatedrtico Honorario Profesora de HistoriaDepartamento de Historia Facultad de Ciencias SocialesUniversidad de Melbourne Universidad de MatanzasVictoria, Australia Matanzas, CubaNoviembre del 20061. Director, Centro de Superacin de la Cultura, Matanzas; y ProfesoraAsistente, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Matanzas, Cuba,respectivamente.1IEl Imperialismo en Lo Culturaly Los Pueblos de Amrica LatinaJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez1En nuestros tiempos, el concepto de imperialismo acusa unapolisemiaes decir, manifiesta una diversidad designificadostal que se dificulta su uso en medios cientficos. Eneste sentido existen enfoques que lo definen con un contenido yasea muy amplio o por el contrario, muy estrecho. Abundan porigual los enfoques que lo definen con un contenidodemasiadamente amplio o estrecho, lo cual atenta contra el valorlgico que puedan tener tales enfoques. De estos ltimos, los quehan hecho excesivas concreciones en la formulacin de eseconcepto, han diseminadoy reducido atomizadamentelanocin de imperialismo como sistema, en sus mltiplesmanifestaciones, y han dotado a stas de identidad propia. Elresultado ha sido la aparicin de toda una coleccin deimperialismos, en la que sus elementos integrativos se mantieneninconexos.Por otro lado, se ha ampliado tanto el contenido y laextensin de tal concepto, que resulta imposible definirlo enejercicio discursivo as como la posibilidad cronotpica deEl Imperialismo en lo Cultural22. Kluchkon, C., Antropologa, Mxico, (sin editorial), 1949.aprehenderloy la historicista de explicarloen relacin con losantecedentes, gnesis, etapa clsica y perspectivas de la realidada la que l debe definir y referirse como concepto. Ambasperspectivas coinciden en su rechazo de dotar al concepto deimperialismo de rasgos histricos, sociales y clasistas en sucontenido. Desde las perspectivas contradictorias de estas dosaludidas tendencias, el efecto de las crticas hechas ha resultadoobviamente en muchos casos superficial, epidrmico y, por lotanto, benvolo.Constituye un reto mayor an definir cultura y lo culturalcomo atributo o zona de una parte de la realidad histrica y socio-cultural. Ya en la dcada del 1950 era eso un problema polismicoque dificultaba el discurso cientfico de las Ciencias Sociales yHumansticas, a juzgar por las preocupaciones que manifestabanpor esos aos importantes autores.2 Actualmente, la situacin espeor a este respecto, pues tal enriquecimiento semntico se haincrementado al transitar, desde definiciones de extensinreducida (por ejemplo, cultura del vestir), hasta las de mximaamplitud (ya sean clsicas, modernas o post-modernas), queapuntan a una sinonimiapeligrosamente anfibolgicaconcategoras tales como sociedad y civilizacin, las cules estn ens mismas cargadas de acepciones diversas.Hace ms difcil este reto el carcter polmico de definirla cultura relativo al papel y el lugar de sus dos grandes aspectosreferenciales posibles, material y espiritual; pues siempre hanexistido dificultades en primer lugar, en la delimitacin delcontenido y su extensin. En segundo lugar, persisten tambin losproblemasde inequvoca raz socioclasista, reaccionaria yelitistadel reduccionismo de lo cultural slo a su aspectoespiritual.A los efectos del asunto que aqu se aborda y, sinJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 33. En contraste, para el caso chileno (Mapuche), ver Foerster, Rolf yVergara, Jorge, Relaciones Intertnicas o Relaciones Fronterizas?, Revistade Historia Indgena, N 1 (junio, 1998), pgs. 5-23.menoscabo de la necesidad real de atender a la historia de suteora, se imponehabida cuenta del limitado alcance formal deun artculoadoptar una definicin que sirva como conceptobsico de trabajo. Es necesario que sta sea utilizable para elestablecimiento del valor lgico de sus posibles inferencias;metodolgicamente en el ordenamiento del discurso; yaxiolgicamente de acuerdo con la intencin crtico-valorativa delpresente texto. Resulta improcedente y contraproducenteentonces, de acuerdo con el hilo discursivo propuesto, definirimperialismo cultural como concepto del cual se va a inferirdeductivamente un polisilogismo.Se propone, consecuentemente y a estos efectos, eltrmino de imperialismo en lo cultural. Se define aqu comoimperialismo en lo cultural al ejercicio de la hegemonaporparte de las sociedades de dominacina travs de un procesoconsciente de manipulacin, tergiversacin, subestimacin,destruccin y suplantacin del sistema de valores que espatrimonio de sociedades dominadas. Lo relativo a dominantey dominado se refiere al hecho de que, como regla, losrepresentantes del poder de sociedades econmicamentedesarrolladas, imponen polticamente su dominio en todas lasesferas de la vida por medio del ejercicio de ese podersobreaquellas sociedades que resultan dominadas por carecer de fuerzasque emanan del desarrollo econmicode la posibilidad desustraerse a esa dominacin.Los pueblos originarios de Latinoamrica y las sociedadessurgidas como resultado de la conquista y colonizacin de esazona del mundo, son casos concretos de sociedades dominadaspor centros de poder que, despus del descubrimiento deaquellos por stos en 1492, han estado reducidas durante ms demedio milenio a esa condicin.3El Imperialismo en lo Cultural44. Se entiende por tal, las islas del centro y del sur del Ocano Pacfico,que incluyen a Micronesia, Melanesia y Polinesia. El trmino abarca, a vecestambin, a Australia, Nueva Zelanda y el Archipilago Malayo. Ver Gmez deSilva, Guido, Diccionario Geogrfico Universal, Mxico D.F., Fondo de CulturaEconmica, 1997, p.340.5. La activa presencia de especialistas en ciencias sobre la vidahumanadesde el ltimo tercio del siglo pasado, como avanzadilla de ladominacin imperialista en Asia, frica, Amrica Latina y Oceanaseincrement premeditadamente en el siglo XX, con propsitos mejor definidosy concretos. Basta leer las confesiones sobre el particular en obras de autorescomo Kluch Kon, C., Antropologa, Mxico, 1949; Holden, J. S., CurrentAnthropology, Vol. 9, N 5, 1968; Beals, R. L. y Hoijer, H., Introduccin a laAntropologa, Mxico, 1960; entre las de otros.6. Se entiende por esto una actitud de revisin a ultranza de estndaresvalricos o paradigmticos, que puede dar como resultados nuevos marcos devalores o paradigmas.El imperialismo en lo cultural tiene antecedentesmultisecularmente afincados en todo ese dilatado y cruel procesode dominacin, en el cual aqul ha incluido cambios significativosen lo tocante a un mayor nmero, la diversificacin, el podero, elalcance y el perfeccionamiento de los mtodos, procedimientos ymedios del ejercicio de la hegemona sobre los pueblos originariosy las sociedades que surgieron en Amrica Latina, Asia, frica,Norteamrica y Oceana.4En lo esencial, el imperialismo en lo cultural ha idoalcanzando su identidad en el ltimo siglo y medio (en la mismamedida en que la destruccin de valores de los puebloslatinoamericanos se fue perfilando con otra nitidez), concontenidos de mtodos, procedimientos, objetivos y finesconcretos, reconcebidos y sistemticamente aplicados; a raz delarreglo a planes diseminados exprofeso por especialistas alservicio del poder de las sociedades dominantes.5La proyeccin histrica de la actitud del imperialismo enlo cultural sobre tales pueblos ha estado signada por rasgosasociados tales como desprecio, olvido, hipercriticismo6 ysuplantacin de valores bsicos. Tales rasgos se han presentado deJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 57. Sobre el tema, ver por ejemplo: Puiggrs, Adriana, Imperialismo yEducacin en Amrica Latina. Mxico D.F., Nueva Imagen, 1980; yNeoliberalism and Education in The Americas, Boulder, Westview, 1999;Hammond, John L., Fighting to Learn: Popular Education and Guerilla War inEl Salvador, London, Rutgers University Press, 1998; Kaufmann, Carolina yDoval, Delfina, Paternalismos Pedaggicos, Rosario, Laborde Editor, 1999;Salazar, Gabriel, Los Dilemas Histricos de la Auto-educacin Popular enChile. Integracin o Autonoma Relativa?, en Proposiciones, N 15 (1988),pgs. 84-128; Vasconi, Toms, Comentarios del Sr. Toms Vasconi, enEdwards, Vernica y Osorio, Jorge (eds.), La Construccin de las PolticasEducativas en Amrica Latina: Educacin para la Democracia y la ModernidadCrtica en Bolivia, Chile, Mxico y el Per, Santiago de Chile, CEAAL-TAREA, 1995, pgs. 79-84; y Somoza Rodrguez, Miguel, Una MiradaVigilante. Educacin del Ciudadano y Hegemona en Argentina (1946-1955),en Cucuzza, Hctor (comp.), Estudios de la Historia de la Educacin duranteel Primer Peronismo: 1943-1955, Buenos Aires, Universidad Nacional de Lujn,1997, pgs. 115-147.manera permanente y extendida en el discurso de los quedesdeuna perspectiva de anlisis tpica de la intelligentzia de lospases desarrolladoshan tenido a Amrica Latina dentro de susintereses diversos.En un texto como este, de limitados alcances en suformato, slo pueden ofrecerse algunos paradigmasilustrativoscrticamente valoradosacerca de la paciencia eincidencia negativa de los mencionados rasgos en la percepcinsobre Latinoamrica. No podrn abordarse crticamente todas lasmanifestaciones y efectos reales de la accin del imperialismo enlo cultural sobre los pueblos originarios y la sociedadlatinoamericana actual (que porta los vestigios que de stosquedan). Ello exigiradada la terrible magnitud de esa accin yefectouna obra monumental que est por escribirse y quedemandar la autora de un nutrido equipo de especialistasmultidisciplinarios. Slo la influencia global de esta expresin delimperialismo en el diseo curricular de los diversos tipos y nivelesde enseanza llevados a cabo por los dominadores, es de unaevidencia tal que justificara la redaccin de varios volmenescrticos.7El Imperialismo en lo Cultural68. Ya Jos Mart se vio obligado a defender a su pueblo de calumnias deeste tipo, en un trabajo muy conocido suyo, titulado Vindicacin de Cuba,Artculo enviado al Editor de The Evening Post, Nueva York (21 Marzo de1889), Editado por Editora Poltica, Cuba, 1989.En este artculo se har nfasis en la accin y el efectodirectos e indirectos del imperialismo en lo cultural sobre laproduccin cientficao que presume de serlo en algunoscasosque tiene a Latinoamrica como referencia; entre otrosaspectos de inters muy brevemente abordados. En lo referente alos rasgos arriba relacionados, el hipercriticismo se ha expresadoen la tradicional concepcin, peyorativamente global yestereotpica, sobre los diversos elementos presentes en loscomponentes propios de los etnos integrativos de los puebloslatinoamericanos. Todos los pueblos latinoamericanos son iguales,simtricos, quedando as aplastada la originalidad propia de cadauno y la riqueza multisecular de sus respectivos desarrollosculturales. Esta lnea se ha reforzado en los tiempos actuales pues,dialcticamente, es influida por el proceso mundial deglobalizacin y a la vez es garante de la efectividad de este ltimoen esta parte del mundo.No slo se homogeneizan los etnos sino tambin los sereshumanos. As, los representantes de los pueblos latinoamericanos,en virtud de esta concepcin, siempre son todos inexpresivos,lentos, torpes, vagos, o ingenuos; infirindose de ello eldesprecio imperialista por la impronta queen loculturalpuedan dejar los pueblos con tales limitaciones ydefectos conductuales socialmente proyectados.8 He aqu unamuestra de cmo ha calado esa vocacin de calumniarreiteradamente a nuestros pueblos en los propioslatinoamericanos:Porque hay dolor, y alumbramiento o agona, desdeque se conoce vida en la tierra de Amrica. Dolor ysufrimiento en el azteca que aplaca las iras de susdolos bestiales con los sacrificios humanos; dolor yJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 79. Eyzaguirre, Jaime, Hispanoamrica del Dolor y Otros Demonios, Madrid,Ediciones de Cultura Hispanoamericana, C.I.B.E; 1979, pg. 11.10. Un buen ejemplo es el ttulo Canbales y Reyes. Los Orgenes de lasCulturas, correspondiente a la autora de Marvin Harris y que forma parte de lacoleccin El Libro de Bolsillo, publicado por Alianza Editorial, Madrid, 1990.En este texto, su autor se esforz por ser objetivo, explicando que: los atentadosprcticorituales contra la persona humanaincluidos los sacrificiosfueronla norma en pueblos originarios de todos los continentes y que ese proceder eraconsideradoen tales puebloscomo garante del progreso o de la solucin delproblema.fatalismo en el quechua oprimido en las garras de unEstado que no admite libre vuelo de los individuales;dolor y abandono en el araucano que no tiene un cielode reposo y que se arrastra en la lnea sin meta de laguerra y el pillaje, de la borrachera y de la magia.9Es decir, todo un rosario de vicisitudes existencialescosmovisivamente expresadas y nada de la grandeza y esplendorde esos grandes centros difusores de cultura material y espiritualde la Amrica prehispnica. Y es un latinoamericano el autor,destacado polgrafo por dems, al igual que lo es, quizs poraccidente, el autor de una guamanual que ya editada circulacon la finalidad de que el lector distingaen cada uno denosotrosa un perfecto idiota. A propsito, lo de aplacar lasiras de sus dolos bestiales con los sacrificios humanos ha sidono slo de las primeras sino tambin de las ms graves calumniasque siguen siendo pronunciadas contra nuestra gente, desde laperspectiva caracterstica del imperialismo en lo cultural. Este esun aspecto de sensible repercusin histrica y muy manipulado,que merece ser esclarecido siempre.Un registro objetivo de prcticas sacrificiales propios delos pueblos originarios latinoamericanos no tiene por qu abarcarsiquiera la totalidad de un volumen impreso de pequeoformato10; mientras que el regodeo, el morbo, la exageracin y laprolijidad combinados en la valoracin de tales prcticas por partede los representantes del imperialismo en lo cultural, han sido lanorma ya desde la poca en que los primeros cronistas de IndiasEl Imperialismo en lo Cultural811. As lo atestiguan los aportes de Jos Toribio Medina, autor de cuatroobras fundamentales sobre el particular: La Primitiva Inquisicin Americana;Historia del Tribunal de la Inquisicin de Lima; Historia del Santo Oficio de laInquisicin en Mxico y La Imprenta en Bogot y la Inquisicin en Cartagenade Indias; editadas las dos primeras en Chile en 1914 y 1956, respectivamente;la tercera en Mxico y la cuarta en Bogot, ambas en 1952. Ms modestamentehan aportado: Gonzlez Obregn, Luis Los Procesos Militar e Inquisitorial delPadre Hidalgo y de Otros Caudillos Insurgentes, Mxico D.F., s/e, s/f; Ortz,Elas, en El Ocaso del Tribunal de la Inquisicin, publicada en 1966; GonzlezCasanova, Pablo, El Misonesmo y la Modernidad Cristiana en el Siglo XVIII,Mxico D.F., s/e, 1948; PrezMarchand, Jos, Dos Etapas Ideolgicas delSiglo XVIII en Mxico a travs de los Papeles de la Inquisicin, Mxico D.F.,s/e, 1945; Lea, Henry Charles, The Inquisition in the Spanish Dependencies,Nueva York, Biblioteca de la Universidad de Pennsylvania, 1908; Lewin, B., LaInquisicin en Hispanoamrica, Buenos Aires, s/e, 1962; Cardot, Felices, ElImpacto de la Inquisicin en Venezuela y en la Gran Colombia (18111830),Caracas, s/e, 1976; algunos clsicos como Jernimo de Mendieta con su HistoriaEclesistica Indiana y hasta protagonistas como Diego de Landa, quien leg ala posteridad sus impresiones en su Relacin de Cosas de Yucatn, reeditada enMxico D.F., en 1959; entre otros muchos que pudieran citarse aqu.redactaron sus impresiones. Eso, en primer lugar.En segundo, que el sacrificio de seres humanos fuerealizado siempre en ocasiones especiales, tales como efemridesmuy significativas o el apremio de situaciones lmite relacionadasmticamente con la supervivencia del pueblo dado. En tercero, elbalance de las atrocidades cometidas contra la persona humana ycontra el patrimonio culturalen el sentido ms amplio deltrminode estos pueblos, por los conquistadores ycolonizadores, bendecidos por los dictados inquisitoriales, nuncapodr completarse por su gran cuanta y atroz diversidad demanifestaciones de las que fueron vctimas los pueblos originarioslatinoamericanos durante varios siglos.11En cuarto, que las vctimas del sacrificioen estospueblos originarios que lo practicaronno necesariamente tenanque sufrir vejmenes previos al acto de morir y las mutilacionesy disposiciones rituales de los restos mortales de los sacrificadosestaban ritualmente prescritas, de acuerdo con el contenido deJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 912. Grigulevitch-Lavretski, Iosif, El Vaticano. Siglo XX, Mosc, EditorialProgreso, 1982, pssim. Siempre se ha manejado este dato como una certeza enlos media, pero sin evidencia factual precisa. Eso es imposible: La Congregacinno publica sus intimidades, ni siquiera lo hizo el ao 2000, en el perdn histricopblico que el Papa pidi al mundo.mitos rectores existenciales de tales pueblos.La criminalidad y la sedicia de los conquistadores ycolonizadores europeos, manifiesta contra los pueblos originarios,nunca tuvo precedentes ni mulos en estos ltimos. Los autoresdedicados a la historia de la Inquisicin en general, y a la de laInquisicin en Amrica en particular, slo difieren en la cifra dedesmanes y en la adjetivacin valorativa de stos (de acuerdo conla posicin ideolgica de uno u otro autor). De todos modos, noes posible sustraerse al hecho de que el monto y la gravedad detales desmanes son baldones para la humanidad, por un lado. Porotro, el imperialismo en lo cultural exagera los sacrificiosaborgenes y calla el que se perpeta hoy contra las sociedadesfundadas sobre los pueblos originarios de Amrica Latina, en lasque anualmente mueren centenares de miles de seres humanos porpadecimientos curables fundados en dficits nutricionales severos.Hitler y sus secuaces, ansiosos de recepcin de prstamosculturales macabros o transferencias de tecnologa de la muerte,no repararon en sacrificios rituales de los pueblos originarios, peros ofrecieron al Vaticano una gruesa suma a cambio del acceso alos instrumentos, tcnicas y mtodos de tortura inquisitorialesusados allende y aquende el ocano, archivados por la antiguaCongregacin del Santo Oficio.12 La Iglesia Catlica rechaz esapropuesta, justo es consignarlo. Lo que si nadie podr negarle alos nazis es la condicin de expertos en la materia y, como buenosespecialistas, fueron rigurosos en la seleccin ptima de susfuentes documentales.Qu sucedi luego del impacto y en la memoria de lospueblos ante los grandes desmanes? De los pueblos originariosEl Imperialismo en lo Cultural1013. Lilley, Samuel, Hombres, Mquinas e Historia, La Habana, EditorialCiencias Sociales, 1971.latinoamericanos en lo concerniente a los mencionados sacrificios,tan crticamente exagerados por los autores de otras latitudes; seaade tambin el olvido de las conquistas culturales en sentidoamplio, enmarcadas en la sugerencia potica y profundaelaboracin conceptual de las cosmogonas, teogonas yantropogonas de esos pueblos; as como en sus aportes alconocimiento aplicados a la vida diaria.Prcticamente toda la historia, la historiografa y lasciencias etnoantropolgicas, as como las historias de la literaturauniversal redactadas en las sociedades de dominacin paraconsumo cultural de millones de seres humanos; responden aaquellas por su intencin, concepcin y resultados pblicos. Lospueblos originarios latinoamericanos habitualmente no figuran enellos o estn presentes precariamente en sus textos, an cuandosus redactores y editores cacarean lo de universal en ttulos tanpomposos como pretenciosos.Aqu figuran muchos culpables y no slo los ms fcilesde incriminar por parte de los latinoamericanos al ser, adems deprimermundistas, conservadores. La galera de culpables esgrande y, como los conservadores son hasta conocidos, sepropone aqu el anlisis somero de varios que han estructurado susdiscursos respectivos desde posiciones ideolgicas de izquierda,las cuales en aspectos esenciales, han hecho suyas las causasjustas promovidas por los pueblos latinoamericanos contra laopresin imperialista.El ingls Samuel Lilley, autor de una panormicauniversal del desarrollo tcnico y tecnolgico titulada Hombres,Mquinas e Historia, no dedic espacio alguno a Latinoamricaen general ni a sus pueblos originarios en particular. Ni siquieralos mencion.13 El ruso S. A. Tokarev, en su Historia de laEtnografa, tampoco; dedicndose slo a descubrir el itinerario deJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 1114. Tokarev, S. A., Historia de la Etnografa, La Habana, Editorial CienciasSociales, 1989.15. Malinowski con su reconocimientodesde comunidades cientficaseuropeasdel valor lgico positivo del concepto de transculturacin, elaboradopor Ortz, contribuy a que el uso de ese concepto se extendiese a toda laproduccin cientfico-social y humanstica.16. Tokarev, S. A., Historia de las Religiones, La Habana, Instituto Cubanodel Libro, 1975; Donini, Ambrogio, Historia de las Religiones, Buenos Aires,Editorial Futuro, S.R.L., 1961.los etnoantroplogos europeos por Amrica del Sur, cuando serefiri someramente a este parte del mundo. Por otra parte, l noreconoce la existencia de estudios etnoantropolgicos en AmricaLatina hechos por nativos dignos de ser reseados en sus obras y,en los 370 textos que emple como bibliografa activa, no hay unsolo latinoamericano que le haya merecido figurar como autor.14Esto quiere decir entonces que Darcy Ribeiro no existi comoespecialista para Tokarev, pues no repar en los aportes de aqula la etnoantropologa, ni que trabaj en el Servicio de Proteccinal Indio. A los 30 aos de edad, en 1953, fund el Museo delIndio; ni tampoco en que public una vasta bibliografa,sobresaliente por su rigor acadmico, antes de su ltima dcada devida.Ni existi Fernando Ortz, el insigne polgrafo cubano,que valga la paradoja, fue alabado y reconocido por pensadores detendencia conservadora de la talla de Lombroso y BronislavMalonowski;15 ni tampoco otros tantos que haran abultada,representativa y muy digna esta relacin de discriminados. Elpropio Tokarev, en su Historia de las Religiones, nos dedica 33pginas, de las seiscientas que ese libro tiene (un 5,5 % para losque gustan de los guarismos); y, Ambrogio Donini, ni una pginaen la obra homnima suya.16En la contemporaneidad cubana, por ejemplo, RalVersn Ruiz de Crdenas y Sonia Bravo Utrera no privilegiaroncon una sola lnea a la oralidad literaria de nuestros primerosprogenitores en su Literatura Universal. Y ese texto ha sido y esEl Imperialismo en lo Cultural1217. Versn Ruiz de Crdenas, Ral, y Bravo Utrera, Sonia, LiteraturaUniversal, La Habana, Editorial Pueblo y Educacin, 19841987. La HistoriaSocial de la Literatura y el Arte, del prestigioso cubano Dr. Enrique Sosa, estambin un texto bsico para la formacin humanstica del profesional en Cuba.Muchas veces reeditado, tiene limitaciones similares al anterior.bsico para la formacin humanstica de muchos de losprofesionales cubanos.17 A las vicisitudes mencionadas,relacionada por el hipercriticismo y el olvido, se le aaden las queson secuelas del desprecio. Todas ellas se presentan asociadas.Esta tesis debe ilustrarse.Dentro de los que en el Norte se dedican al estudio de lospueblos originarios latinoamericanos, hay una tendencia adespreciar a stos en la evaluacin de las posibilidades deldesarrollo cultural, en general y en particular, del tcnico ytecnolgico de estos ltimos. Una de las manifestaciones mselocuentes y agresivas de ese despreciola cual va siendo cadavez ms rechazada por entidades varias y comunidadesreconocidas como cientficases aquella que insiste en afirmarque los logros culturales (y tcnicocientficos, en particular) delos pueblos originarios latinoamericanos, no se corresponden conel grado de desarrollo econmico y social que se les supone astos, siempre desde el punto de vista despectivo de lasrepresentaciones de esta manifestacin. Tales logrosabsolutamente fueron alcanzados por estos pueblos por conceptosde prstamo cultural, que unilateralmente fluy hacia ellos desdelos arcanos de la as llamada civilizacin occidental.Otra de las manifestaciones del aludido desprecioqueatenta ms an contra lo cientfico porque lo abarata engrandees un retrato derivado de lo anterior y se expone a travsde una gran produccin literaria pseudo cientfica, privilegiadapor grandes tiradas garantes de amplia divulgacin popular. Enesta manifestacin tambin se niega aptitud a los pueblosoriginarios para acceder a logros de alto vuelo y se reconoce queestos ltimos son exclusivamente debidos a transferenciasJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 13tecnolgicas, prstamos, ofrecidos de modo directo a esos pueblospor ... extraterrestres.El ms destacado de los autores de esta manifestacin,Erich von Dniken, ya ha publicado una docena de ttulos connombres efectantes para capturar la nominacin de bestsellers:La carroza de los Dioses, y Regreso a las Estrellas, entre otros.Erich von Dniker defiende en estas obras una suerte deevemerismo de nuevo cuo, en el que los hroes culturalesdeificados por los aborgenes proceden todos del espacio exterior.La tercera de las manifestaciones a resear aqu es, a suvez, un hbrido de las dos anteriores, pues reconoce laimposibilidad de nuestros antepasados de tener logros de vala sinel concurso del mencionado prstamo, de que ste tiene comofuente bsica a la as llamaday ambigua comotrminocivilizacin occidental (nacida en Arcadia, Babilonia,Sumer) y que estos antiguos imperios tuvieron como asesores a ...extraterrestres. El ms prominente promotor de esta manifestacines Zecharza Setchin, radicado en Maryland, E.E.U.U.; con susobras, entre las cuales sobresale su grueso libro titulado ElPlaneta 12.Adems del hipercriticismo, del olvido y del desprecio, ellegado cultural de los pueblos originarios latinoamericanos hasufrido suplantacin de valores. Esta suplantacin ha tenido dosgrandes oleadas. La primera tiene su origen y fundamento en lapromocin multiseculartan continua como impositivade losvalores de los conquistadores y colonizadores, promocin hechaen virtud de las prerrogativas de stos ltimos en calidad de tales.Sobresale por el prolongado, profundo y tenaz intento de borrarnuestras races originales. De esto se ha hablado, aunque nuncaser suficiente, debido a la magnitud de ese atropello sostenidoque por ms de medio milenio ha generado un resentimientojustificado hacia los pueblos latinoamericanos, el cual alcanzgran expresividad en la lgida discusin entorno a ladeterminacin de una denominacin aprobada para el VEl Imperialismo en lo Cultural14Centenario de la llegada de Coln a Amrica, cuya semnticafuese consensualmente aceptada.A propsito, el resultado grfico ms divulgado de laresea de tal acontecimiento reedit la visin parcial y paternalistade los pueblos originarios latinoamericanos por parte de lacosmovisin de los del Norte. Corri a cargo de un director decine, Ridley Scott, a quien le ha ido mucho mejor creandoaliens que recreando realidades tangibles y de un Colnencarnado por un Gerard Depardieu que archiv as el peor papelde un brillante currculum actoral. El mal, como puede apreciarse,sigue vivo y con salud.La segunda oleada no tiene padres reconocidos. Es laNueva Era. Los autores coinciden con David Marshall en quela Nueva Era es el nombre de un proceso de sntesis queabsorbe y trata de conciliar un amplio espectro de creencias,supersticiones, estilos de vida y sistemas conceptuales diversos,entre otros; que tiene tantas facetas como entes adherentes, ascomo sus caractersticas fundamentales son: Adoptar como suya la astrologa tradicional europea. Presumir de holstica para hacerse atractiva, al desear laeliminacin de todos los lmites del mundo (por ejemplo:religiosos y nacionales) y la reunin de la mente, el espritu y elcuerpo en el concepto de individuo como persona completa. Pedir prestada al budismo la concepcin del dios interior. Adoptar del hinduismo la reencarnacin y las tcnicas de lameditacin.Jorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 1518. David Marshall, Ph. D, Profesor de la Universidad de Hull. Sus criteriosaludidos estn expresados en La Nueva Era no es Tan Nueva, Revista DilogoUniversitario, Vol. 7, N 3, 1995. Reciclar muchos elementos del espiritismo del siglo XIX.18La Nueva Era hace promocin atractiva del misticismoorientalista y occidental, sometidos a una mixtura eclctica cocidaen una olla donde se resuelven el zen, el sufismo, el taosmo, elhesicasmo cristiano, entre otros. As, acaban resultando afines elmaestro Eckhart y Krishnamurti.De esta suerte, quedan cambiados todos los paradigmasautctonos de referencia al ser sustituidos por los propios de laNueva Era. Las identidades culturales respectivas de los puebloslatinoamericanos sufren as un mortal ataque a sus esencias en elpresente. Estas identidades tienen algunos rasgos comunesbsicos, como el signado por la camaradera, el amor real alprjimo y la solidaridad; propios de los pueblos latinoamericanos.Todo ello se abandona si la salvacin de la persona es siempre attulo individual, en consonancia con los postulados de la NuevaEra que prescriben los salvficos desde una perspectiva msticarezumante de budismo e hinduismo. Esto es muy afn con lo quepreconiza el estilo de vida postmoderno que pretende imponersehoy por el imperialismo, encubridor de la divisa cruel de slvesequien pueda en la proyeccin social de la conducta individual.Por otra parte esas identidades tienen tambin rasgospropios que las distinguen, los cuales quedan aplastados por laaludida eliminacin de todos los lmites del mundo, quedandonuestros pueblos rebajados a una vulgar simetra, a un chatoigualitarismo. Cualquier semejanza de esto con la globalizacinimperialista no es pura coincidencia.La Nueva Era es, a no dudarlo, expresiva delpostmodernismo y de la globalizacin impuestos a los pueblosindgenas. Ella menoscaba los remanentes y vestigios que hayanEl Imperialismo en lo Cultural1619. La intencin de muchos especialistas actuales de desentenderse de temasde investigaciones de las ciencias sobre la vida humana, promovidos desde loscentros de poder de las sociedades de dominacin, y de seleccionar otros temas,han sido un paso progresista y valiente pero que cada da se torna ms utpico.La concepcin neoliberal de un Estado mnimo (desprovisto prcticamente definanzas en las sociedades dominadas) actualmente impide de manera crecienteal aparato estatal de stas la realizacin de la posibilidad de solventar o decooperar, en relacin con los esfuerzos investigativos de inters para talessociedades. Prcticamente, los recursos disponibles por estas ltimas debendedicarse al pago de los intereses del servicio de la deuda externa acumulada,y las exigencias de recortes presupuestarios, por parte de las institucionesfinancieras internacionales a las aludidas sociedades, las que se enfilan antetodo, contra el financiamiento de programas investigativos, educacionales y deseguridad social, entre otros; so pena de no concesin de nuevos crditos durosa las ya deprimidas economas de los dominados. Ms libres que nunca habidacuenta de la incapacidad del estado de regir y controlar la produccin materialy espiritual en las sociedades dominadas actualmentelos especialistas estn,ahora ms que nuncaatrapados por el imperialismo en lo cultural en lassociedades dominadas.podido quedar en nuestras sociedades actuales, como herenciacultural de los pueblos originarios y que abarcan desde losfundamentos cosmovisivos hasta la culinaria. A duras penassubsisten hoysincretizados en la imaginera popular de loslatinoamericanoselementos de las concepciones del mundo denuestros pueblos originarios, en medios rurales fundamentalmentey siendo de tales elementos los ms protegidos aquellos que sehan rescatado por personas e instituciones animadas porpropsitos, desinteresados, humanistas y cuya labor altruista estseriamente amenazada.19Se suplanta hoy continuamente en muchos medios decomunicacin masivo todo aquello de lo poco que la primeraoleada de agresin axiolgica-cultural olvid preterir, destruir,desestimar, rechazar ... Est suplantacin de valores hasidodesde que el imperialismo en lo cultural comenz amanifestar su improntael rasgo de mayor impacto negativosobre los pueblos originarios por su agresividad contra lasesencias de stos. Ms grave an que el genocidio es el etnocidio,por sus secuelas definitivas. Con la prctica de ste, desaparece laJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 17memoria histrica y la identidad de los pueblos que sufren ambosflagelos.Los autores desean comentar brevemente algunos detallessobre el particular, refirindose concretamente a los pueblosindgenas. En el plano etnolingistico, la impronta europea(agresiva, omnipresente y globalmente extendida), fue ante todoinoportunamente daina para la comunicacin en los pueblosoriginarios; no slo por concepto de suplantacincuyo clmaxnegativo fue la imposicin histrica de la lengua de losconquistadores y colonizadoressino por el slo hecho depresentarse fsicamente los invasores.Un pueblo como el azteca, verbigracia (que tena un grandesarrollo de la oralidad), se encontraba en un momento muydelicado del proceso evolutivo de la escritura, la cual estaba apunto de manifestarse en caracteres fonticos. Primero ideogrficay jeroglfica, esa escritura iba ya hacia una simplificacinconvencional sugerida ms por sonidos que por imgenes.Sin la irrupcin del alfabeto (castellano N. De losA.) el sistema grfico mexicano hubiera acabado porser un sistema silbicofontico ... Pero la llegada delos espaoles desvi la marcha normal de su lentoproceso de simplificacin y fonetizacin. En unsentido la escritura retrocede a sus pictogrficas. Erapreciso introducir personajes, indumentos, animalesnuevos, todo un estilo indito de la vida. Era precisocopiar con fidelidad los seres y los objetos recinllegados a las playas mexicanas, y para ello prescindirde toda simplificacin, afinar la capacidad deimitacin de las cosas. Para representar un caballo,por ejemplo, no serva ningn signo convencional: eranecesario dibujarlo tal como era, porque nadie hubieraentendido ningn esquema que se refiriese aldesconocido monstruo. Adems, los esquemas nacena fuerza de repetir las figuras, y la del caballo acababade aparecer ante los ojos atnitos de los escribas. Porotra parte, las figuras fueron adquiriendo insensibleEl Imperialismo en lo Cultural1820. Esteve Barba, Francisco, Historia Indiana, Madrid, Editorial Gredos, s/f,pgs. 211-212.21. Daz de Castillo, Bernal, Historia de la Conquista de Nueva Espaa,(Tomo 1), La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1963, pg. 131.formas europeas, ya que los dibujantes se veaninfluidos por el realismo espaol (...) pero, en otrosentido, se ver obligada a avanzar, ingenindose eninventar nuevas formas con significacin fontica paradar a entender los nombres castellanos (...) El nombredel Virrey don Antonio de Mendoza lo daban aentender mediante la imagen de un agava o maguey(metal) y la de un roedor endmico (tezan), es decir,Metlozan, palabra formada de manera compuesta ysemejanterelativamentea Mendoza.20A propsito, todo este retroceso a la pictografa estabaplasmado en el papel de los aztecasblancos y sinimpurezasmucho mejor que el burdo que fabricaban losespaoles en el siglo XVI y del cual se acopiaban anualmente porconcepto de impuestos para la Corona 36 mil resmas, equivalentesa 40 mil pliegos.21 Bernardino de Sahagn, comenta haber vistopliegos queen las medidas actualeseran de 80 cm de anchopor 16 metros de largo. Se presume que la fabricacin y el uso deeste papel de calidad por parte de los aztecas data de la mismapoca en que los chinos hacan uno similar. Pero, como ha podidoapreciarse, ese logro azteca no califica en las historias de laciencia y de la tcnica y tecnologa. Olvido y desprecio a la vez .La agresin a la escritura se extendi y extiende an a laoralidad que precedi histricamente a sta y que se ha mantenidoexistiendo en la tradicin de los pueblos originariosvestigialmente apreciable. Una oralidad expresiva, portadora delos mitos que han regido la vida de esos pueblos. Hace faltaestablecer determinadas bases metodolgicas en torno a la teoradel mito para comprender mejor la naturaleza agresiva de taldesprecio a la oralidad (que se transfiere y trasciende al sistema dem i t o s q u e e l l a e x p r e s a ) , a s c o m o p a r aJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 1922. Levi-Strauss, Claude: Tristes Trpicos, Barcelona, s/e, 1970; y LasEstructuras Elementales del Parentesco, (2 volmenes), Barcelona, EditorialPlaneta, 1993; Tyler, E. B., Cultura Primitiva, Londres, s/e, 1871; Levi-Bruhl,L, La Mithologie Primitive, Paris, 1935; Evans-Pritchard, E. E., The Nuer,Londres, Oxford, 1940.23. A juicio de los autores, el mrito fundamental de Carlos Castaneda,expresado desde sus primeras obras sobre la cosmovisin de los indios Yaqui,est en el reconocimiento de la validez de los conceptos de aquella para describiry evaluar la realidad que le es referente. Datos confirmados en Castaeda,Carlos, Las Enseanzas de Don Juan: La Forma de Conocimiento de los IndiosYaqui, Nueva York, Editorial Simon & Shouten, 1973.accedertransitivamentea lo esencial de la cosmovisin detales pueblos.22 La as llamada Antropologa Crtica, en boga desdecomienzos de 1970, denuncia desde una perspectiva europeayesto es meritoriola destruccin sistemtica de las culturastradicionales de los pueblos originarios, llevadas a cabo por lassociedades de dominacin y basada en la presunta superioridad dela denominada civilizacin occidental. Eso es un etnocidio que enla contemporaneidad se aprecia en la integracin forzosa de laspequeas comunidades tnicoculturales en el modo de vida delas sociedades dominantes y en la renuncia de aquellas a susculturas tradicionales. El error terico y metodolgico de esaantropologa reside en situar en primer plano la ineficacia delaparato conceptual etnoantropolgico, diseado por lassociedades de dominacin, para evaluar el desarrollo cultural delos pueblos de los as eufemsticamente llamados pases endesarrollo, en general, y el de los vestigios de los pueblosoriginarios que an se manifiestan, en particular.23 En realidad, el problema mayor subyace en lasconcepciones f i losficas , que s i rven de baseconceptualmetodolgica a la elaboracin y aplicacin deldiscurso de los especialistas que tengan una formacin inspiradaen los intereses de las sociedades de dominacin; y nonecesariamente en los conceptos tcnicos integrativos de lasEl Imperialismo en lo Cultural2024. La elaboracin de un concepto de mito y la precisinaxiomticodeductiva de su inferencia cientfica por parte del Dr. Pierre Grimal,Profesor de la Sorbona, en su obra Mitologas (Barcelona, Editorial Planeta,1982), es a juicio de los autores, un modelo no superado en el estado actual dela historia de la teora sobre este asunto.25. Steuding, Hermann, Mitologa Griega y Romana, Barcelona, EditorialLabor S. A., (sexta edicin), 1948, pg. 11.ciencias sobre la sociedad. De todos modos, es cierto que slo enla contemporaneidad ms reciente la historia de la teora de temaha llegado a un nivel que permite abordar el estudio de esospueblos.24A pesar de que el mito es bsico y esencial en lacosmovisin aplicada normativa y consuetudinariamente en lavida de los pueblos originarios, slo en los ltimos veinte aos suestudio ha alcanzado la madurez necesaria en la historia de suteora. Antes de los dos ltimos decenios, era comn que losmitos: Fuesen considerados slo como narraciones poticas sobrenacimientos, vida y acciones de dioses, hroes y semidioses ... en algunos autores importantes.25 Se definiese por parte de otros pensadores de manerademasiado estrecha. Esto genera dificultades en el abordaje deltema si se tiene en cuenta que, en el discurso de los especialistasdedicados a la mitografa, el concepto sobre mito es una categorainicial de inferencia. En este grupo se incluyen personalidadestales como L. Levy-Bruhl , J. Lang, C. G. Jung, M. Eliade, Vander Lecuw, A. E. Jensen, J. Huizinga, P. Tillich, H. Steuding y R.Petazzoni, entre otros. No se definiesen en la obra de importantes mitgrafos comoAntonio Ruiz de Elvira y M. I. Finley. Aunque parezca increblese las arreglasen para no definirlo en textos suyos exclusivamenteJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 2126. Se ruega al lector hacer desapasionada lectura o relectura de las obras deesos autores. Por concepto del criterio de autoridad que ellos gozan y amn desus indiscutibles mritos cientficos, los autores consideran que el legadorespectivo de los mismos ha sido acrticamente valorado, pues las deficienciassealadas en el presente artculo son bastante evidentes.mitogrficos.26A todo ello hay que sumar las deficiencias filosfico-conceptuales del mundo y lgico-formales de aquellasdefiniciones de mito que al menos si son generalizadoras en laliteratura que sobre este tema presume de cientfica. En fin, quemitgrafos de gran renombre, tradicionalmente utilizados comoreferencias paradigmticas, han acusado problemas tericos ymetodolgicos en sus discursos respectivos acerca del mito. Y elmito ha sido el portador esencial del sistema de valores de estospueblos. En los mitos no se cree sino que en ellos se vive.Los pueblos originarios de Nuestra Amrica han vividoen mito. Dialcticamente ste ha sido social e inicitico a la vez.Social, porque todo pueblo que en l vive participa en la liturgiacotidiana de su recitacin constante, en los diversos actoscomunes de la existencia. Inicitico, porque todos los miembrosde esos pueblos eran gradualmente iniciados en l y no locompartan con forasteros, ante el temor de que la posesin delpoder mgico de arcanos del mito le diera a esos forasteros laposibilidad de actuar contra los intereses de tales pueblos.Los mencionados actos de la vida diaria han sidohistricamente interpretados simultneamente como aportacionesa la permanente vitalidad del mito y como manifestacionesinequvocas del sostenido poder de ste; en los pueblos dereferencia. Por ello, la aludida recitacin era el recurso mgico-defensivo de stos ante los problemas existenciales diversos quea diario se presentaban.Las concepciones del mundo de las sociedades deEl Imperialismo en lo Cultural2227. Las sociedades de dominacin comenzaron por agredir la memoriahistrica de sus propios pueblos originarios antes de emprenderla contra las delos dominadores. Para cualquier espaol medianamente culto, verbigracia, laspresuntas hazaas de Roldn le hacen a ste merecedor del conocido cantar degesta. Al parecer, a muchos se les olvid que Roldn fue un jefe de esbirros deCarlomagno a quienes los antiguos vascos propinaron una merecida pateadurapor invadir sus predios ... en el desfiladero de Roncesvalles? No. El topnimovascolegtimo por originarioes el de un paso situado en la zona del Colladode Ibaeta. Roldn era Gobernador de Bretaa, pero fue comisionado porCarlomagno para hacer guerra de rapia en la actual Espaa al frente de lo msselecto de su caballera en el ao 778.dominacin (en su tendencia a alcanzar y hacer suyos el nivelterico del conocer), se fueron distanciando paulatinamente de losvalores de las cosmovisiones de sus correspondientes pueblosoriginarios y de los de las de todos los pueblos con esascaractersticas en el planeta.27 El sujeto formado educativamenteen las sociedades dominantes tiende, como regla, a tildar deingenuo y limitado el saber de los antiguos y esgrime (comopatente de corso para arrogarse el derecho de valoraraltaneramente el contenido mtico de tales cosmovisiones), lasevidencias de los avances del progreso social primermundistaen el presente. Por esta va, los arcanos del conocimiento de lospueblos originarios pueden ser concebidos como premisasiniciales de una suerte de tonteras inferidas a partir de ellas.Entonces, el valor lgico de las aportaciones conceptuales denuestros pueblos es concebido por tales representantes de lassociedades de dominacin, como inversamente proporcional altiempo transcurrido desde su formulacin primera.Para los pueblos originarios latinoamericanos y,etnocomparativamente, para todos los de esa condicin, el raseroaxiolgico es inverso. Los arcanos del conocimiento estnsituados en un tiempo primordial y el alejamiento histrico de esemomento presupone la posibilidad de olvido, corrupcin,vulgarizacin, mixtificacin, de los valores esenciales, prstinos,que esos arcanos portan. Por eso el mito, para mantenerse vivo yque en l se viva, hay que recitarlo sempiternamente cual liturgiaJorge Ortega Surez y Odalys Peate Lpez 23decisiva y garante de los destinos de esos pueblos.De lo anterior se infiere que los pueblos originarioslatinoamericanos han sido histricamente medidos con un raseroaxiolgico inverso al de sus cosmovisiones. Los resultados de eseproceder se expresan en medio milenio de destruccin sistemticade nuestras culturas. No se conserva o ayuda lo que se despreciay no se respeta. El saldo es conocido: nos destruyeron desde lospilares de la cultura material hasta la espiritualmente expresada y,de sta, lo que manifiesta la esencialidad del sistema de valores denuestros pueblos. Un etnocidio que primero fue torpe y que se fuehaciendo cada vez ms refinado y, proporcionalmente, ms lesivo.As, han sido objeto de sauda agresividad ayer yvctimas de percepcin civilizada altanera y paternalista hoy.Por ejemplo, en esta categora podemos encontrar nuestroshermosos, sugerentes, simblicos y exquisitamente concebidosmitos de origen (contentivos de teogonas, cosmogonas yantropogonas); de dioses y seres sobrenaturales; de redencin yescatolgicos. No hay mito de origen ms hermoso que el PopolVuh, con perdn de Esodo, ni ceremonia ms sobrecogedora ysignificativa que la del encendido del Fuego Nuevo en el Cerro delas Estrellasentre los escatolgicospor slo citar dos ejemplosilustrativos de nuestros indgenas.Slo nos queda enfrentar valientemente el reto de rescatary preservar lo poco que resta de la herencia cultural de esospueblos, en las condiciones actuales de un mundo signado porvalores presuntamente cosmopolitas, que no son otros que lospropios de las sociedades de dominacin impuestos por stas enun proceso consciente de globalizacin de los mismos aqualudidos. Entre esos valores estn los del estilo del as llamadopensamiento postmoderno, promotor, en esencia (y como ya seapunt aqu) de una concepcin acomodaticia y hedonsticamenteindividualista en lo conductual. Obviamente, el que as resulteformado como personalidad no va a dedicarse sino a s mismo,olvidando a su pueblo y a sus orgenes.El Imperialismo en lo Cultural24Luego entonces, el mencionado reto debe asumirse en uncontexto como el contemporneo (globalizador, neoliberal,postmoderno) ms hostil que ninguno hasta el entonces contratodo lo que signifique sensibilidad por el destino de la memoriahistrica y lo que de identidad quede de los pueblos originarios,relegados a efmeras muestras de color local pintoresca paraconsumo de turistas snobs. Manos a la obra!1. Acadmica, Facultad de Educacin, Queensland University ofTechnology, Australia. Traducido por Ximena Goecke, Claudia Videla y RobertAustin. Una previa versin del captulo aparece en Teasdale, R. (ed.), LocalKnowledge and Wisdom in Higher Education, Oxford, Elsevier Science, 2000,pgs. 187-208; basada en Hudson, A., Cubas University Scholarships to itsNeighbors and National Development in the Caribbean, en Centro (Centro deEstudios Puertorriqueos, Universidad de la Ciudad de Nueva York: CUNY),Vol. IX, N 9 (s/f), pgs. 94-114. La autora realiz la investigacin para estecaptulo gracias a una beca Rockefeller, basada en el Centro de EstudiosPuertorriqueos, CUNY, 1995-1996. Agradece a las siguientes personas, que leproveyeron material detallado en las entrevistas: Jess Garca del Portal, Centrode Estudios para el Perfeccionamiento de la Educacin Superior (CEPES,Universidad de La Habana, 1996); Orlando Lancis, Ministro de RelacionesExteriores, La Habana (1996); profesores, Universidad Central de Las Villas(UCLV, Cuba, 1993) y graduados en Granada, Guyana, Jamaica y Santa Luca(1993-1996).25IILa Universidad y el IntercambioEducacional: La Contribucin Cubana alDesarrollo Post-colonialAnne Hickling Hudson1Este captulo sugiere que el sistema universitario cubano hadesarrollado un currculum que es particularmente adecuado parapreparar a los graduados para superar los problemas desubdesarrollo material y social caractersticos de muchos de lospases post-coloniales. La pedagoga utilizada en la educacinsuperior cubana insiste en la integracin del estudio con el trabajoprctico y la investigacin aplicada para todos los estudiantes. Elestudio acadmico es combinado cada ao con experienciaslaborales relacionadas con el grado, y en este proceso se enfatizaun alto nivel de responsabilidad social. Basado en entrevistasrealizadas a estudiantes graduados o cursando estudios depregrado en universidades cubanas entre 1993 y 1996, estecaptulo describe y analiza la importancia de esta forma deAnne Hickling Hudson26saber en el contexto de las polticas de educacin superior de lospases en desarrollo.Mi inters en investigar respecto de la educacinuniversitaria cubana emerge de la experiencia como educadoraque tuve en Granada durante dos aos, en su poca revolucionaria,entre 1979 y 1983. El Gobierno Revolucionario del Pueblo deGranada acept la oferta de asistencia educativa realizada por elgobierno cubano, y negoci unas 350 becas universitarias ypolitcnicas, as como la asistencia de educadores cubanos paracolaborar en el mejoramiento de la enseanza en escuelassecundarias en el rea de matemticas, ciencia, espaol ydeportes. Yo estaba en el equipo que anualmente renovaba lasnegociaciones relativas a esta asistencia, y pude darme cuenta decuan importante era este tipo de ayuda en un pas que tena escasoacceso a la educacin superiorslo cinco becas al ao para laUniversity of the West Indies, as como algn financiamientoprivado para educacin universitaria en el extranjeroy que porconsiguiente tena muy pocos graduados en cualquier campo delsaber.Como graduada en universidades de origen britnico enpases de la Commonwealth (en Las Antillas, Hong Kong, yAustralia), yo saba muy poco acerca del tipo de educacin que seofreca en Cuba. Quise entonces saber cmo la educacinuniversitaria estaba influida por el paradigma socialista de laorganizacin educacional, e intentar comprender las implicanciasculturales y polticas para el Caribe del estilo universitario cubanoy de su programa de becas. En 1996 se me present laoportunidad de poder aproximarme a la realidad de los gradosuniversitarios cubanos. Viajando por Guyana, Granada, SantaLuca, Jamaica y la Repblica Dominicana, entrevist a veintegraduados que haban sido educados en las universidades cubanasen un amplio rango de campos. En dos visitas a Cuba, realizadasen 1993 y 1996, entrevist adems a doce estudiantes de pregradode pases del Caribe anglfono, que estaban estudiando all, ascomo a siete profesores universitarios o administrativos a cargo dela educacin superior.Este captulo muestra parte de los resultados de estainvestigacin, entregando una visin general sobre las becascubanas para la educacin superior, discutiendo al mismo tiempoun marco analtico para comprender algunos aspectos relativos aContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 27los sistemas universitarios de regiones post-coloniales, tales comoel Caribe. Las entrevistas con los graduados provee de unailustracin preliminar de la naturaleza de la educacin ofrecidapor las universidades cubanas. El pequeo nmero de entrevistasno permiten extraer generalizaciones amplias, pero nos provee deuna imagen respecto de algunos de los aspectos de la experienciade pregrado, y sugiere tendencias y patrones para unainvestigacin ms amplia a futuro. El captulo concluyepresentando algunas consideraciones respecto de la significacinque tiene para los pases del Caribe el mantener esos vnculoseducativos con Cuba en el marco de una bsqueda regional de undesarrollo social y econmico sostenible, y destacando laimportancia que tiene la investigacin cualitativa comparada conrelacin a la educacin superior. Una Visin General acerca del Programade Becas Cubanas y un Marco de Anlisis Los cubanos se sienten justificadamente orgullosos de sucontribucin que, por medio de la educacin, realizan a otrospases en desarrollo. Ellos han sido capaces de proveer de milesde becas escolares y universitarias a 114 pases, en un perodo detreinta aos comprendido entre 1965 y 1995. Durante este tiempo,los estudiantes principalmente provenientes de pases post-coloniales obtuvieron 32.067 becas de educacin terciariaentregadas por el gobierno cubano. De estas, 22.123 fueron denivel tcnico-medio o becas vocacionales de nivel medio eninstituciones politcnicas, mientras que 9.944 fueron becasuniversitarias. La mayor parte de estas becas fueron ocupadas porestudiantes de la frica Sub-sahariana (22.856), seguidos porestudiantes de Latinoamrica y el Caribe (6.258). Este granprograma de becas slo ha sido posible debido al perseverantemejoramiento de la educacin en Cuba (con una poblacin de 12millones de personas), hasta el punto de que es tan buena entrminos cualitativos como cuantitativos, como la entregada envarios pases mucho ms ricos.La enorme expansin de la educacin universitariafinanciada por el Estado que realiz la revolucin cubana no tieneparangn en Latinoamrica y el Caribe. A fines de la dcada del1980, haba 48 instituciones universitarias, y 500.000 personasposean un grado universitario. Actualmente, el 24% del grupoetareo 20-24 est inscrito en la educacin superior. ClculosAnne Hickling Hudson282. Martin-Sabina, E. y Fernndez, Y., Cuba, en Neave, G. y Clark, B.(eds.), Encyclopaedia of Higher Education: National Systems of HigherEducation (Vol. 1), Oxford, Pergamon, 1992, pgs. 164-167.3. Hickling-Hudson, A., When Marxist and Post-modern Theories WontDo: The Potential of Post-colonial Theory for Educational Analysis, Discourse:Studies in the Cultural Politics of Education, Vol. 19, N 3 (1998), pgs. 327-340; y Hall, S., When was the Post-Colonial? Thinking at the Limit, enChambers, I. y Curti, L. (eds.), The Post-colonial Question: Common Skies,Divided Horizons, Londres, Routledge, 1996, pgs. 263-74.realizados entre 1988 y 1989 mostraban aproximadamente un totalde 283.000 estudiantes, 23.700 profesores y 5.800 estudiantesextranjeros.2 Cuba es la excepcin a la regla general de que, noobstante el tremendo esfuerzo que se realiza por expandir ymejorar la educacin superior en los pases en desarrollo, estos nologran alcanzar los estndares de educacin superior que tienenlos pases desarrollados, tal como lo indica la Tabla 1 que sepresenta a continuacin, al comparar la cantidad de puestos eneducacin superior ocupados por cada 100.000 habitantes.Tabla 1 N de Estudiantes de la Educacin Superior en cada 100.000HabitantesAlta Participacin Baja ParticipacinEE.UU 5591 Jamaica 662Canad 5102 Trinidad y Tobago 591Australia 2839 Tanzania 21Cuba 2285 Mozambique 16Reino Unido 2170Fuente: UNESCO, World Education Report, 1993, Paris, UNESCO,1993, pgs. 144-147.El marco de teorizacin post-colonial nos provee de unalnea de pensamiento acerca de la cultura poltica que subyace alas becas de estudios superiores cubanas. Las dos reas designificado en el concepto de post-colonialismo se centran enla obtencin de la independencia del colonialismo europeo, ladescripcin de un cuerpo de prcticas discursivas y activistas, queencarnan la tensin que se produce en la generacin de unarespuesta al colonialismo desde sus orgenes.3 A partir de fines delsiglo XV y comienzos del siglo XVI, el colonialismo europeoContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 294. Tiffin, H., Introduction, en Adam, I. y Tiffin, H. (eds.), Past the LastPost: Theorizing Post-colonialism and Post-modernism, Hemel Hempstead,Harvester Wheatsheaf, 1991, pg. vii.virtualmente destruy las sociedades indgenas amerindias y elconocimiento indgena en la regin caribea. Esto implic para laregin una importante diferencia con relacin a los paseslatinoamericanos, donde stas eran tan populosas y sofisticadasque no slo no pudieron ser erradicadas, sino que fueroninfluyentes en conservar muchas de sus tradiciones por medio deldesarrollo de nuevas culturas mestizas. Slo dos pequeosgrupos de indgenas subsistieron en el Caribe, viviendo enremotas comunidades en las montaas de Dominica y en losbosques de Guyana. La mayor parte de la poblacin caribea fuetrada involuntariamente desde el frica a la regin, mientras queotros llegaron desde todo el mundo, atrados por las oportunidadeseconmicas.El colonialismo cre las sociedades desplazadas e hbridasdel Caribe, e influy en la psicologa de su gente, pero no pudocontrolar enteramente el espritu independiente que emanaba dela tensin creativa de su respuesta. La tensin vena de lastendencias contradictorias de resistencia al colonialismo y a suslegados, el impulso de crear algo nuevo (criollizacin), y lascontracciones que esos legados ejercan sobre el impulsocreativo.4 Dentro de este marco de tensin post-colonial, lasuniversidades caribeas replicaron las estructuras universitariasespaolas, inglesas y francesasfueran adecuadas o noa laorganizacin acadmica, la pedagoga y la evaluacin. Al mismotiempo, tendan a ser ms culturalmente caribeas por medio deliderar la investigacin caribea, e incluir en sus contenidoscurriculares elementos que cumplan con satisfacer lasnecesidades independientes de sus sociedades.Las elites haban sido educadas de acuerdo con los moldeseuropeos. El conocimiento del folklore, basado en adaptacionescriollas de las tradiciones africanas, antillanas y europeas, sehaban manifestado principalmente entre el campesinado africanoy antillano, y a travs de las tradiciones de lucha laboral,resistencia y reconstruccin. Los eruditos, principalmenteuniversitarios, intentaron hasta cierto punto recuperar y analizaresta tradicin. Pero parte de ese peso antagonista del pasado esAnne Hickling Hudson30que esta tradicin nativa/criolla no es valorada suficientementecomo para tener una influencia primordial en las nuevasdirecciones que debe tomar la coyuntura posmoderna. Es en estecontexto que debemos considerar la contribucin de la educacinuniversitaria cubana para la formacin de un nuevo tipo desociedad post-colonial.Las universidades cubanas asisten a la sociedad en lareformulacin de la identidad de los trabajadores, y en lapromocin de un tipo de nacionalismo cultural que busca terminarcon las grandes disparidades entre la riqueza y la pobreza,practicando el internacionalismo y desafiando al imperialismo. Elpensamiento socialista ha tenido una enorme influencia en esteproceso. Las universidades cubanas fueron desarrolladas paraactuar como un contrafuerte de lo que la ideologa revolucionariaconsideraba como los problemas de la educacin colonialcapitalista; particularmente, su elitismo, imitatividad e insuficienteorientacin prctica. La imagen de los grados universitarioscubanos que emerge de mis entrevistas con educadores cubanosy con graduados y pre-graduados anglfonos contiene muchascaractersticas que ilustran el propsito de producir un graduadosocialmente comprometido.Incluso, la conciencia de las contradicciones post-colonialesrespecto de las constricciones de las viejas tradicionesen los esfuerzos de desafo y reformulacinpuede conducir apreguntas acerca de cunto puede contribuir la educacin cubanaal logro de metas de cambio social tal como sta se proponelograrlo. El currculum, por ejemplo, puede producir graduadossocialmente responsables, pero hasta qu punto desarrolla lacreatividad y la independencia? Existe un exceso de confianza enel modelo que no alienta suficientemente el desarrollo econmicoautogestionado?Tales preguntas conducen a una reflexin acerca decuestiones relativas a la naturaleza, suficiencia e impacto de laeducacin superior cubana en una regin que se ha apoyadomayoritariamente en la imitacin de los modelos educativos de losantiguos colonizadores europeos. En qu medida el sistemauniversitario cubano crea un modelo de educacin superior nuevoy ms relevante para esta regin? En este punto, la educacinsuperior cubana est de nuevo introducindose en un perodo dere-formulacin y cambio. Con la crisis del colapso de la asistenciaContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 315. World Bank, Caribbean Region: Access, Quality and Efficiency inEducation, Washington, World Bank, 1993.proveniente de sus antiguos aliados socialistas, se puede formularla pregunta con respecto a si un nuevo paradigma de aprendizajeuniversitario se est asomando, y si Cuba puede sostener y anexpandir su contribucin a la educacin superior en el Caribe enel futuro.Los datos presentados en este captulo contribuyen aconsiderar tales asuntos. Las secciones que siguen discuten elimpacto de las becas en la expansin del acceso a la educacinterciaria en los pases del Caribe anglfonos, una regin de cincomillones de habitantes, explorando la experiencia y perspectivasque los poseedores de estas becas tienen de la educacin recibidaen Cuba, y considerando la significancia del trabajo que ellosdesarrollan en sus pases de origen como graduados entrenados enCuba. Finalmente, este captulo considera la cuestin acerca delpapel de la educacin superior en el desarrollo nacional, y lasignificacin del intercambio con la educacin superior cubana eneste arena. Las Becas Cubanas y el Acceso del Caribe a la EducacinSuperiorUna de las contradicciones post-coloniales de las becas cubanashacia el Caribe de la Commonwealth reside en las preguntas entorno a su papel en la expansin del acceso regional a laeducacin terciaria. El sistema educacional de los pases delCaribe anglfonos, como aquella de la mayor parte del mundopost-colonial, es salvajemente selectivo en desmedro de la mayorparte de la poblacin, a excepcin de un rango entre 1% y 5% delcohorte entre los 20 y 24 aos. Las tres universidades de lareginla University of the West Indies (UWI), la Universidad deGuyana y la Universidad de la Tecnologa en Jamaicaproveende cerca de 25.000 cupos en total, mientras que las institucionesterciarias no universitarias proveen de 46.000 cupos.5 Hay, porconsiguiente, una enorme demanda de educacin terciaria nosatisfecha de personas que han completado ya su educacinsecundaria.Cuba ha provedo al Caribe Anglfono de cerca de 800Anne Hickling Hudson32becas de educacin terciaria en los pasados 30 aos. Esto es ungesto sin precedente de solidaridad del Tercer Mundo. Todavams, debido a que la regin ha sido un vrtice post-colonial de lapoltica de la Guerra Fra, los estudiantes del Caribe no hantomado todas las becas que Cuba les ha ofrecido. Los gradosuniversitarios cubanos son vistos como asociados con lasperspectivas marxistas y los grados y diplomas norteamericanoshan sido considerados como de mayor status y ms vendibles.Miles han buscado educacin superior en Estados Unidosy Canad, la mayor parte de ellos sin becas. En cualquier ao, hayms de 12.500 estudiantes del Caribe anglfono en colleges yuniversidades norteamericanas. Muchos han sido capaces decambiar su status al de estudiante norteamericano o canadienseresidente, lo cual contribuye a la prdida de personas altamenteeducadas para la regin caribea. Algunos de los profesionalescaribeos a los cuales he entrevistado sienten que los graduadosen Cuba estn mucho menos dispuestos a ser parte de la fuga decerebros de personas calificadas, debido al grado de preparacinque se les da para contribuir tcnica y actitudinalmente en elproceso de desarrollo regional.Las 800 becas cubanas que se han entregado hasta lafecha, respondieron primordialmente a la urgente necesidad de laregin caribea de entrenar personal cientfico, lo cual explica surelevancia vocacional para la regin; y el hecho de que la mayorparte de los postulantes a stas hayan sido hombres, quienesorientan sus estudios superiores hacia las ciencias en un mayornmero que las mujeres. La mayor cantidad de becas que fueronaceptadas por estudiantes del Caribe anglfono en Cuba han sidoen los campos de Medicina, Odontologa e Ingeniera. Unpequeo nmero de ellas se han orientado a la Agronoma y laEconoma, mientras que en menor cantidad de ellas han sidoconcedidas para el estudio de las Humanidades, incluyendoEducacin, Idiomas, Cultura Fsica y Bellas Artes. El nivel dediploma politcnico de dos aos ha entrenado personas enespecializaciones tcnicas, incluyendo unas pocas en Cine.Las becas cubanas cubran todos los costos de estudio ygastos vitales, y los gobiernos caribeos generalmente financiabanlos gastos en pasajes areos hacia y desde Cuba (algunos proveende viajes a casa en cada verano a los estudiantes), as como deestipendios de mayor nivel. Por lo tanto, estas becas han permitidoContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 33a numerosos estudiantes de familias de origen con ingresos denivel bajo y medio, y/o de grupos polticos de tendenciaizquierdista, estudiar en universidades o politcnicosvocacionales; an cuando ellos no logren realmente beneficiar alos ms pobres, debido a que quienes se encuentran en talcategora frecuentemente no logran completar la educacinprimaria o secundaria.En los primeros aos de la dcada del 1990, con lasdificultades econmicas que enfrent Cuba, el nmero de lasbecas fue drsticamente reducido. A partir de entonces, losestudiantes extranjeros han venido de 85 pases (principalmentede frica y Amrica Latina), en contraste con los 114 pases deque venan los estudiantes en el apogeo de las becas. An as, enel ao acadmico 1995-1996, haban alrededor de 3.000estudiantes de pregrado extranjeros, y otros 200 estudiantes depostgrado.Acompaando a la reduccin en las becas, hay unmodesto cambio en los aranceles para programas seleccionados.Los estudiantes extranjeros ahora deben pagar todos sus estudiosuniversitarios en el campo de la salud (Medicina, Odontologa yRadiologa, entre otros). Sin embargo, otros siguen siendopagados por el gobierno cubano. A los estudiantes de postgradose les cobran aranceles de 1.000 dlares por ao, si el estudiantetiene un grado cubano, y 3.000 dlares si el grado ha sidoobtenido en cualquier otro lugar. Cuba hoy en da ofrece 25 becaspor ao a pases del Caribe anglfono. En lugar de negociarbilateralmente con los gobiernos de cada pas, el gobierno cubanotrabaja actualmente a travs de la Comunidad del Caribe(CARICOM), la asociacin comercial y poltica de las Antillas. Al mismo tiempo, las plazas universitarias para losjvenes cubanos han sufrido recortes incluso ms drsticos. Lasdificultades financieras del pas no son el nico factor causante deesto. Otro factor es la reduccin en el tamao del grupo de edadde 18 a 23 aos, y al enorme aumento en el tamao de la fuerzalaboral calificada, debido a los aos de expansin universitaria,que lleg a sumar sobre 500.000 graduados en 1996. Tal como losealara un profesor universitario:Hoy tenemos una mejor poltica para decidir questudiantes van a institutos tcnicos y cules aAnne Hickling Hudson346. Jess Garca del Portal, entrevista con la autora, CEPES, Universidad deLa Habana, 1996.7. Craig, D., The University of Guyana: A Development Plan, Georgetown,Guyana, manuscrito indito, 1993.universidades. El nmero de graduados eventualmentedisminuir. En los aos de la dcada de 1980 tenamosalrededor de 40 mil graduados por ao. En los de 1990sern alrededor de 30 mil. En el ao acadmico 1987-1988 haban ms de 300 mil estudiantes de educacinsuperior. Hoy, hay solamente 134 mil.6Mientras Cuba est casi reduciendo a la mitad suscapacidades universitarias y disminuyendo sus becas, loseducadores en el Commonwealth caribeo recomiendancuadruplicar la capacidad regional de educacin terciaria. UWIpretende aumentar sus estudiantes de doce mil en el presente acerca de 18.500 para el ao 2000 (UWI, s/f). En Guyana, seestima que las universidades (que en el presente suman 3000estudiantes), y otras instituciones terciarias, necesitaran aumentarsu nmero de graduados en cerca de tres o cuatro veces.7 Esteaumento sera financiado, en la mayora de los casos, por losaranceles estudiantiles, los cuales estn en alza. Al mismo tiempo,las becas desde Inglaterra y Norte Amrica estn decreciendo.Lgicamente, esta es una situacin en la cual el exceso decapacidad en la educacin superior cubana podra ser utilizada porotros gobiernos caribeos, an cuando esto suponga negociaralgunas condiciones de reciprocidad que no fueron necesarias conanterioridad.Algunos de los graduados a quienes entrevist sugirieronestrategias para emplear la educacin cubana y los profesionalescubanos de la regin. Esto ha sido ya realizado por la Universidadde Guyana, la cual ha establecido una facultad de medicinaorientada a la comunidad con la ayuda de profesores de medicinacubanos. No obstante, con otros gobiernos caribeos msconservadores, este vnculo parecera posible de estructurar slosi se produjeran cambios polticos. Primero, el sistemaeducacional restrictivo vigente debera volverse ms flexible yms democrtico; esto es, los gobiernos deberanautocomprometerse con la expansin de la educacin y loseducadores deberan estar ms abiertos a las posibilidades de otrasformas de organizar la educacin superior. En segundo lugar,Contribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 358. Richmond, M., The Cuban Educational Model and its Influence in theCaribbean Region, en Brock, C. y Clarkson, D. (eds.), Education in CentralAmerica and the Caribbean, Londres, Routledge, 1990.debera producirse un ablandamiento de la implacable hostilidaddel gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba, hostilidad quelleva a actuar con precaucin a la mayor parte de los gobiernoscaribeos frente a la posibilidad de arriesgarse a recriminacionespor parte de su poderoso vecino del norte.8La Perspectiva de Trabajo-Estudio en la EducacinUniversitaria CubanaAdems de contribuir a la expansin del acceso a la educacinterciaria, las becas cubanas han tenido un importante impacto enla regin caribea, haciendo visible un modelo de educacinuniversitaria diferente a aquel heredado por los pases que fueroncolonia de Inglaterra, Francia y los Pases Bajos. Una de lascontradicciones tpicas de la condicin post-colonial es el gradoprofundo de desconocimiento del modelo cubano, a pesar de lanecesidad que tiene la regin de intercambiar y compartir ideasacerca de estrategias para mejorar la educacin superior y susvnculos con el desarrollo nacional. Todava existe una granignorancia respecto de los 800 graduados de la regin queobtuvieron sus grados y diplomas en Cuba.Basada en mi investigacin actual, y sujeto ainvestigaciones comparadas ms detalladas en el futuro, aparececomo que la caracterstica ms novedosa de la educacin superiorcubana es el logro de la meta de integrar estudio, colocacioneslaborales e investigacin en todos los programas universitarios.Esta seccin examinar las experiencias de los graduados con estaaproximacin estudio, trabajo e investigacin como unainduccin al campo profesional.Todos los graduados de las universidades cubanas einstitutos tienen un grado acadmico de cinco aos denominadoLicenciado, el cual es fruto de la tradicin hispnica deeducacin superior y que ha sido el adoptado por la mayora delos pases latinoamericanos. En Cuba, la licenciatura tienerequisitos uniformes a travs de todas las disciplinas, y esentregada por todas las instituciones de educacin superior. EstoAnne Hickling Hudson36incluye a cinco universidades que ofrecen un amplio rango dedisciplinas y a ms de cuarenta Institutos de Educacin Superior,los cuales, en la tradicin socialista de educacin superiorvocacionalmente orientada, culminan con la obtencin de ungrado en el campo de especialidad. Los Institutos PolitcnicosSuperiores proveen de programas de grados en Educacin,Cultura Fsica y Bellas Artes. Los grados generales enHumanidades, Ciencias y Ciencias Sociales son ofrecidos por lasuniversidades.Otro nivel de educacin terciaria se encuentra en lasescuelas politcnicas para trabajadores, las cuales ofrecen undiploma de nivel tcnico medio. Un licenciado de un InstitutoSuperior es exactamente igual al proporcionado por launiversidad. Su contenido y calidad son estandarizados ycontrolados por el sistema central de planificacin llevado a cabopor el Ministerio de Educacin Superior. Con la meta de guiar loscontenidos y estndares, el Ministerio est orientado porinvestigaciones acadmicas y desarrollo en educacin superior,llevados a cabo por los profesores del Centro de Estudios para elPerfeccionamiento de la Educacin Superior (CEPES), en laUniversidad de La Habana.La educacin superior tiene tres aspectos: Acadmico,Laboral e Investigacin. En el primer y segundo ao losestudiantes se concentran principalmente en el aspecto acadmicodel programa, en el tercer y cuarto ao, ellos integran estudiostericos con trabajo (trabajo prctico en una industria oprofesin), y en el cuarto y quinto ao realizan adems unainvestigacin de tesis que combina finalmente los tres aspectos.Un trabajo de diferente tipoesto es, trabajo manual no-acadmicose espera que sea realizado tambin por losestudiantes por dos semanas cada ao. En el caso de los alumnosextranjeros, esto es voluntario. Este trabajo generalmente toma laforma de asistencia en la produccin de comida, a veces paracomidas estudiantiles, en los campos o en las cocinasuniversitarias, y algunas veces en la cosecha agrcola general.Mis entrevistas con graduados educados en Cuba, queahora trabajan en cuatro de los siete pases caribeos cuyosgobiernos han aceptado becas cubanas, me dieron una perspectivadesde dentro de este tipo de estudio e investigacin que ellosdebieron completar para obtener sus grados, y de cmo esto lesContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 379. En el Certificado General de Educacin Cambridge, comn en el mundoanglfono y de origen ingls, O es el nivel ordinario o menor de lasasignaturas que constituiran la ltima prueba escolar previo a entrar la fuerzalaboral, para una mayora de los estudiantes. Una minora privilegiada toma elnivel A o avanzada, previo a entrar a la universidad.prepar para trabajar como profesionales en el Caribe. Estaimagen es vvidamente delineada por los mismos graduados, enlas transcripciones de las entrevistas que sostuvieron conmigo(todos ellos son presentados con pseudnimos para preservar suprivacidad). Su informacin est categorizada para centrar laatencin en dos aspectos, el primero, observar la naturaleza delgrado (materias y trabajo-estudio) y el segundo, el tipo deproyectos de investigacin realizados. La Naturaleza del Grado: Materias y Trabajo-EstudioLas materias estudiadas para la obtencin del grado fueron tantode amplio rango como de especialidad. Durante el primer ao, elespaol es estudiado intensivamente y los cursos introductorios enla disciplina escogida por el estudiante son introducidos en esamisma lengua. David, un agrnomo y oficial agrcola delMinisterio de Agricultura de Granada, describe cmo el primerao de espaol y estudios preparatorios le orient hacia el restodel grado:Obtuve una beca en 1982 para estudiar agronoma enCuba. Tena nueve niveles O y estudi en elInstituto de Educacin Superior de Granada. Me fui aCuba. Estaba muy dubitativo acerca de estudiar all,porque pens que sera muy difcil obtener un gradouniversitario en espaol. Pero, un amigo que estabaestudiando all me persuadi de que era fcil despusde un poco de tiempo. Ocup mi primer ao en uncolegio preparatorio (una extensin de la Universidadde La Habana) aprendiendo espaol. Tenamos queaprender los trminos qumicos que necesitaradespus en mi estudio de Agronoma. La experienciafue buena, siendo evidente que era necesario paralograrlo un estudio disciplinado. Una de las clavesestratgicas fue la frecuente consulta con el profesory la evaluacin regular para monitorear el progreso,una estrategia que me ayud posteriormente cuandome hice profesor en un colegio de Granada.9Anne Hickling Hudson38Las materias fueron combinadas con estadas de trabajoanual que introdujeron a los estudiantes en todos los aspectos deltrabajo, incluyendo trabajo manual que en otros pases seconsidera inadecuado para un estudiante universitario. Esto eraparticularmente destacable en la informacin que recib por partede los ingenieros. En el primer ao de estudios, los alumnosfueron colocados en proyectos de trabajo por un mes. Cada aoeste tiempo era aumentado, hasta que en el cuarto ao el proyectode trabajo duraba un perodo de tres meses. Estas prcticas,supervisadas por profesionales aprobados por la universidad,provean de experiencia en el aspecto prctico de la produccinindustrial, de las granjas o de alguna empresa. El nivel de trabajoaumentaba en cuanto a su complejidad cada ao. Christopher, uningeniero civil de Granada, nos describe cmo:En el primer y segundo ao trabajbamos comoobreros por tres meses, descargando cemento de loscamiones en un sitio de construccin, y as. En eltercer y cuarto ao trabajbamos como tcnicosingenieros en una oficina, junto con otros tcnicos.Asistamos a todas las reuniones en sitio. En el ltimoao nosotros trabajamos como ingenieros,estrictamente resolviendo problemas. En ese aohicimos nuestro proyecto de investigacin junto a lostrabajos de curso.Carlyle, un ingeniero agrcola de Santa Luca que estudiirrigacin y drenaje, conservacin de suelos y agua, hidrologa ymeteorologa, mecanizacin agrcola y agronoma, dijo:En el primer ao cumplas con pequeas tareas en lagranja. En el segundo ao, hacas una tarea especficacomo trabajar como mecnico supervisado por uningeniero. A medida que ibas pasando esosprogramas, comenzabas a identificar las reasproblemticas en la produccin, y comenzabas apensar en tu tesis final ... En 3 o 5 aos, las materiascomenzaban a ser aplicadas. Estudibamos el uso delas maquinarias, la economa agrcola de laadministracin de esas mquinas, y el diseo del plande administracin de la granja con respecto a lamecanizacin de los sistemas de irrigacin. Estas sonlas reas en las cuales la universidad requiereparticipacin cuando inicies tu trabajo. En el cuarto yquinto ao tambin hicimos algo de administracin deContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 39proyectos, ciclos de proyecto, etctera. El trabajo detesis se intensifica en el cuarto ao, porque alcomienzo del segundo semestre del quinto ao yadeberas haberla terminado.David, el agrnomo granadino que estudi en el InstitutoSuperior de Ciencias Agrcolas (ISCAH), cercano a La Habana,relat cmo su comprensin acerca de la relevancia de los cursosde ciencias puras para la agricultura se fue desarrollando con lasestadas prcticas anuales que llev a cabo en granjas. l estabaconfundido, al comienzo, respecto de que en el programa deagronomaque es ... el estudio de los cultivos y cosasrelacionadas con ellos, como suelos, clima, enfermedades deplantas y control de pesteslos estudiantes deban tener talfundamento en las ciencias puras: matemticas; fsica; qumicageneral, orgnica e inorgnica; bio-estadstica y clculo. l notena una actitud negativa hacia la ciencia. De hecho, l amaba lasciencias y las matemticas, pero: ... no comprendamos por qu las materias queaprendamos eran tan vitales para la agricultura. Micomprensin al respecto se desarroll con el trabajoprctico. Hicimos estas prcticas en granjas ycooperativas, y se nos hizo evidente por qu lasciencias eran tan necesarias para el cuidado de loscultivos y suelos. Por ejemplo, era la base paraestudiar la qumica del suelo y los fertilizantes, porquemuchos sulfatos acidifican el suelo. Y ello ayuda aexplicar a las personas cosas como los fertilizantes yel control de pestes. Al final del primer semestrenosotros ocupamos un mes haciendo trabajo prcticoen una granja. En los semestres siguientes, invertimosde dos a cuatro meses en las granjas. Durante elsemestre, adems, hicimos visitas regulares a lagranjas para estudiar cada cultivo individualmente,como la caa de azcar, u otra que corresponda algrupo, tales como legumbres, vegetales, races ytubrculos tales como dasheen y yuca, y frutas comolas pias, ctricos, mangos y paltas.La variedad del trabajo y de los proyectos deinvestigacin durante el grado pareci dar a los estudiantes unaamplia perspectiva desde dentro de su campo profesional. Porejemplo, Cynthia, una veterinaria guyanesa, que trabaja enGeorgetown como administradora de salud animal en una oficinaAnne Hickling Hudson40de exportacin de animales salvajes controlada por el gobierno,dijo que alrededor del tercer ao, despus de dos aos de estudiode ciencias bsicas, qumica, matemticas, bioqumica, anatomay microbiologa:fuimos ms profundo, en los cursos que un veterinarionecesita, tales como [el estudio de] las enfermedadesanimales. Estudiamos patologa, medicina preventiva,aves de crianza, ganado, caballos, cerdos, ovejas,cabras, abejas, conejos. Tambin hicimos tratamientofarmacolgico, fisiologa, fisiopatologa, y crianza deanimales (nutricin, condiciones, casos) y ciruga. Alfinal de cada ao un grupo de estudiantes erandestinados a una granja para trabajar en ella. Podasall alimentar animales, darles leche, lavados dedesinfeccin de garrapatas, vacunarlos y cosas as.Algunas veces tu debas vivir en la granja ... Launiversidad tena su propia granja, y esto serva pararealizar prcticas durante el ao. Un centro deinvestigacin estaba cerca de donde los estudiantes deISCAH iban a trabajar. Despus de cinco aos tegraduabas como doctor en medicina veterinaria.Despus de eso podas hacer estudios de postgrado.Una tesis de pregrado debe ser hecha en un reaespecfica. En mi caso, fue en enfermedades linfticas,y el caso de estudio fueron ratones.Anna, una jamaicana, estudi Lenguas Modernas(Estudios Franceses) en La Habana y luego trabaj en Jamaicacomo profesora, traductora e intrprete, y como empresaria. Comoestudiante ella hizo prcticas en bibliotecas y como traductora enel Mesn de Noticias de la Radio La Habana. Sus exmenesfinales incluyeron una buena cantidad de trabajo oral. Porejemplo, ella escribi un captulo en francs sobre la RevolucinArgelina y lo present oralmente. Los estudiantes fueronexaminados en traduccin simultnea: yo fui colocada en uncaseta y se me pidi que hiciera una traduccin simultnea. Fuegrabada, y la cinta fue remitida adjunta para el examen. Todassus materias, excepto Ciencias Sociales fueron realizadascompletamente en francs: en la traduccin yo iba de francs aespaol y de espaol a francs. Entonces, cuando llegaba a casapoda pensar en la frase en espaol o francs antes de tenerla eningls. Ahora puedo pasar de cualquiera de ellos al otrofcilmente. Soy trilinge ... Contribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 41Otro lingista, James, de Granada, estudi espaol paraun grado pedaggico que estaba organizado de manera diferenteal que estudi Anna en la Facultad de Humanidades. Todo eltrabajo prctico de James fue realizado en colegios, con estadasdurante cada ao de estudio. En el Instituto Pedaggico de LaHabana (ISPV), sus ramas de estudio fueron la lingstica, laliteratura castellana y la pedagoga. En el mbito de lopedaggico, las materias incluan la planificacin curricular,metodologa, psicologa, administracin de salas de clases yeducacional. James se especializ en los mtodos para laenseanza del espaol, tanto para extranjeros como parahispanoparlantes nativos, y su prctica de enseanza fue evaluadaen ambas situaciones. La rama lingstica introdujo a losestudiantes en lo que de ella se refiere particularmente a laslenguas de romancefrancs, portugus e italianomostrandosus similitudes y diferencias con el espaol. Nosotros estudiamoslatn por un ao y medio; haba un nfasis en ste como la raz delas lenguas romance. Tenamos que ser capaces de traducircompetentemente del latn al espaol y viceversa. La ramaliteraria daba a los estudiantes una perspectiva general sobre lasliteraturas de varias naciones incluyendo Espaa, Francia, Italiay China. El curso usaba libros seleccionados para ilustrar loscambios en las aproximaciones estilsticas en el contexto de lahistoria cultural, del arte, arquitectura y escultura que serelacionaban con las reas geogrficas y los perodos histricos.Por esta especializacin en las literaturas de Espaa yLatinoamrica, James estudi poesa, teatro y novela en sussituaciones histricas. Dos de los graduados que trabajan en Jamaica en elcampo de la salud, cultura fsica y medicina general, dieronalgunas visiones personales acerca de la importancia que se leconceda al estudio y desarrollo de la salud comunitaria. Laurencedijo que el grado de Cultura Fsica que estudi era mucho msamplio que el de Educacin Fsica para profesores, en que seentrenaban las personas fuera de Cuba. El centro de inters en elestudio de la Cultura Fsica estaba en la salud y el fitness de lasdiferentes generaciones de la comunidad, y tanto de hombrescomo de mujeres. Su proyecto se centr en la investigacinrespecto de cmo un cierto curso de educacin fsica influa en lashabilidades motoras de nios de diferentes grupos etreos.Peter, un doctor, provey de una vvida imagen de cmoAnne Hickling Hudson42su internado en una comunidad rural le ense a trabajar con lacomunidad no slo como un doctor, sino como un miembroparticipante de esa comunidad que consiguientemente debeconocer las familias a las que trata y sus patrones de salud: Como internos en medicina, cada uno de nosotros fueenviado a un rea agrcola en el campo para actuarcomo el mdico a cargo. Eras asignado a unaenfermera y se te entregaba una cantidad demedicinas. La poblacin en su totalidad era turesponsabilidad por tres meses. Los tratabas, losenviabas al hospital si era necesario. Tenas queintegrarte a la comunidad. Visitabas sus hogares, lespreguntabas acerca de su salud, a veces incluso ibas alcampo y les ayudabas a recoger la cosecha. stas sonel tipo de iniciativas que tenas que tomar para ganarla confianza de las personas. Al final de los tresmeses, las personas en la comunidad, mas laenfermera y el jefe regional, evaluaban tu serviciomdico, y su evaluacin es parte de tu calificacinfinal.Los Proyectos de InvestigacinA partir de las descripciones realizadas por los graduadosrespectos de sus campos de investigacintodo dentro del gradode Licenciatura, excepto para la investigacin de Matthew, la cualfue realizada a nivel de Doctorado en medicinaparece ser quelos proyectos de investigacin se centran en problemasintelectualmente desafiantes, que estaban directamenterelacionados con el campo profesional de trabajo y que eranimportantes para el mejoramiento de la economa nacional, o parael bienestar social. Algunas de las investigaciones fueronorganizadas como proyectos conjuntos, en los cuales losestudiantes o grupo de estudiantes revisaban un aspecto diferentede un mismo problema. La investigacin estaba supervisada poruno o ms profesores que se hayan especializado en el campo.Christopher, el ingeniero civil Granadino, dijo que esteproyecto de investigacin fue el trabajo de un equipo deestudiantes para disear travesaos de materiales mixtos ycolumnas de concreto y acero, para construir columnas que seutilizaban principalmente en construcciones de altura. Cadaestudiante investig un aspecto diferente del proyecto: creamosContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 43modelos computacionales que variaban las dimensiones y eltamao del concreto y el acero. Nosotros nos propusimos lograrun tamao idneo para las condiciones cubanas, puesto que hayun tamao en el cual es mejor cubrir el acero, y esto tiene unarelacin directa con los costos.Edward, un ingeniero energtico (quien escogi suespecializacin en vista de lo que consideraba urgente para SantaLuca, su pas de origen), realiz proyectos usando agua paragenerar electricidad, buscando enfatizadamente una hidro-electricidad de pequea escala. Su proyecto principal de tesis fueacerca de aplicaciones computacionales a sistemas de generacinde energa. Carlyle, el ingeniero agricultor de Santa Luca,comenz su trabajo de tesis durante su tercer ao de estudios:Para entonces ya tena suficiente fundamento tericocomo para comenzar a desarrollar una revisinbibliogrfica, y formular un plan de investigacin parami tesis. El tema que escog fue el diseo de unequipo para la cosecha de ctricos. Los cubanos tienentres tipos de equipos para ctricos. Comparamos estosy trabajamos en el diseo de uno con parmetrosptimos. El rea general de mquinas para la cosechaera responsabilidad del profesor de la especialidad,quien tena varios estudiantes trabajando en diferentesproyectos. En mi proyecto, estudi la investigacinrealizada acerca de mquinas de cosecha en Cuba,Estados Unidos, Israel y otros pases. Las observ ycompar, y sobre esta base desarroll un diseoptimo. Los sistemas de produccin son mucho msgrandes en esos pases que aqu. Pero mi tema era tilen ayudar a considerar apropiadamente la tecnologapara la pequea cosecha existente aqu.Marie, una graduada de economa que estudi tanto enCuba como Inglaterraquien es ahora una lder en laplanificacin nacional en Santa Lucasenta que la educacinuniversitaria cubana como opuesta al sistema educativo de otroslugares tiene la ventaja de dar a los estudiantes una baseadecuada para superar los problemas que enfrentan los pases endesarrollo:Obtuve mi grado en economa. Durante mi primerao, para nuestro proyecto de investigacin fuimos auna fbrica de azcar e hicimos un inventario. En elAnne Hickling Hudson44segundo ao, fuimos a otra fbrica y aprendimoscmo costear los productos. En el tercer ao,aprendimos cmo hacer que se refunda un plan paracinco aos en otro de tan slo un ao. En 1983,volvimos a Granada con nuestros profesores paraayudar a preparar el primer plan de desarrolloquinquenal del pas. Trabaj en turismo, otrostrabajaron en los otros sectores de la economa. Estefue nuestro trabajo de investigacin para la obtencindel grado. Debido a este tipo de educacin siento quetengo una mucho mejor comprensin de los problemasdel desarrollo que los graduados en economa de laUWI.Christopher, quien fue a hacer su Maestra en ingenieraa Canad, y quien trabaj all por dos aos ms despus deobtenerlo, siente que el curso de pregrado en Cuba fue enseadode manera similar a la utilizada en Canad. l dijo que su grupoinvestig diferentes aspectos de un mismo proyecto:... es una aproximacin similar a la que se utiliza en elprograma de Maestra en Ciencia Aplicada que realicen Canad, en Nova Scotia Technical University.Ellos comenzaron un programa de estudio-trabajo amitad de los aos de la dcada de 1980. Unacompaaespecialmente aquella de Arquitectura eIngenieraenvi a sus empleados a estudiar. Ellosestudiaban y trabajaban jornada parcial.Algunas veces los estudiantes hacan uso de centros obibliotecas fuera de Cuba para extender su investigacin, tal comolo sealara Thomas, un economista que trabaja en el Ministerio deFinanzas en Granada, y Matthew, un mdico especialista deGuyana. Al cursar un grado en Economa y Polticas dePlanificacin, Thomas tom tambin dos cursos subsidiarios enEstimacin de la Inversin Industrial y Pedagoga. l dijo sentirque las prcticas en lugares de trabajo y la investigacin centradaen la contribucin al campo profesional, aumenta el deseo de losestudiantes por contribuir al desarrollo nacional. Su tesis deinvestigacin fue sobre el impacto del comercio en el desarrollodel Caribe anglfono:Llev a cabo una investigacin cuando me vine a casacada verano a ver a mi esposa. Me relacion con elMinistro de Finanzas para obtener mis materiales deContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 45tesis. En La Habana, hice investigacin en el Centrode Estudios sobre Amrica (CEA). Haba muchomaterial all sobre Granada y Jamaica. Cuba tienebuenas bibliotecas, la Biblioteca Jos Mart me ayudmucho. Tambin hice alguna investigacin en laUniversity of the West Indies en Mona, en conveniocon el Consortium Graduate School of SocialSciences.Matthew, un especialista en oftalmologa (el estudio delas enfermedades del ojo), es el primer doctor indgena amerindiode Guyana. l emple diez aos estudiando en Cuba, seis deentrenamiento en medicina y cuatro para obtener un grado deinvestigador en oftalmologa, viajando de regreso a Guyanadurante algunos perodos de vacaciones. Esto le permiti obtenermaterial en Guyana que no slo le ayud en su investigacinacerca de la frecuencia y tratamiento de la enfermedad del ojo engrupos sociales especficos, sino tambin para compartir concolegas cubanos:Mi tesis fue acerca de alteraciones fundoscpicas enpacientes miopes. Esto incluye una categora depacientes donde el desorden mioptico se convierte enuna enfermedad y puede culminar en ceguera. Busqula frecuencia de esta enfermedad en grupos humanosde acuerdo con variables etreas y de gnero, tambinpor tipo de ocupacin e historia de salud, y desarrollrecomendaciones acerca de cmo ellos podan mejorarsu salud visual. Mi acceso a bibliografa en inglsresult de gran utilidad. Acced a revistas cuandoregres a Guyana y luego las compart con miscolegas cubanos. Un descubrimiento relacionado conmi investigacin fue el de alteraciones fundoscpicaspresentes en pacientes con SIDA. Algunos casos sontratables (por ejemplo, las infecciones virales y lascomplicaciones diabticas), otras no (las atrficas).Parte de mi investigacin se centra tambin en sutratamiento.Las entrevistas con estos graduados ilustran el hecho deque uno de los elementos caractersticos de los estudios paraobtencin de grados acadmicos en Cuba es que los estudiantesson provistos de un conocimiento experiencial acerca de cmo surea de estudio especfica se relaciona con las comunidadesurbanas y rurales o a una empresa particular, industrial agrcola oAnne Hickling Hudson4610. Entrevistas con estudiantes becados, UCVL, 1993 (ver tambin nota 1).de servicio. En una entrevista con docentes, se me dijo que estesistema acadmico pretende mejorar nuestro ambiente social ycultural y mejorar la interaccin entre granjeros, trabajadores yprofesionales. El trabajo prctico familiariza a los estudiantescon el tipo de lugares donde se les pedir desempearse en elfuturo. Los psiclogos trabajarn en hospitales, escuelas yfbricas, los estudiantes de lenguas extranjeras en turismo,enseando, interpretando, traduciendo, los de economa enbancos, turismo, servicios, contabilidades y finanzas o encualquier seccin de una institucin con algn aspectoeconmico.10 Otro elemento del grado es la naturaleza demandante delproyecto de investigacin, el cual nace de la experiencia prcticade los estudiantes y est orientado a la investigacin y proposicinde soluciones para problemas reales en la industria particular, laempresa y la comunidad. La integracin sistemtica de estudio,trabajo e investigacin para la obtencin del grado acadmicoayuda a inducir a los estudiantes en su campo profesional.Los Graduados como ProfesionalesLos graduados que entrevist durante mi trabajo estaban enposiciones profesionales vitales para el desarrollo socioeconmicode sus pases de origen. Doctores, economistas, ingenieros,agrnomos, veterinarios, lingistas, profesores y una mujer denegocios, todos ellos hablaron de cmo percibieron que sueducacin y experiencias en Cuba les prepar para desarrollar susprofesiones. Esto sugiere algunas respuestas a la pregunta de enqu medida sus calificaciones, habilidades, conocimientos yvalores adquiridos como estudiantes en universidades extranjeras,han contribuido al desarrollo nacional, particularmente en cuantoa servir a los sectores ms desposedos de sus pases de origen.Habiendo encontrado los temores y prejuicios de algunosburcratas y empleados acerca de la presencia de ideologamarxista en el entrenamiento profesional, algunoscomoChristopher (un ingeniero civil de Granada) y Carlyle (uningeniero agrcola de Santa Luca)enfatizaron el rol de lafilosofa y las clases de poltica econmica para desarrollar suconciencia acerca de los hechos de actualidad y las races de laContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 47orientacin. En la perspectiva de Carlyle:un graduado cubano ha sido entrenado en cmoentregar un servicio profesional dentro de un marco denacionalismo y patriotismo. Cuba ha entrenado milesde extranjeros y el mundo no se est volviendomarxista a raz de esto. Si tu tienes un alto nivelintelectual, no puedes sufrir un lavado de cerebro.Nuestra discusin en las clases de poltica econmicaera un foro abierto. Como en otras materias debashacer lo que corresponda para aprobar el curso.Christopher siente que:No tienes que estudiar en Cuba para desarrollar unaconciencia patritica, pero el sistema cubanodeliberadamente te entrenaba para ser un intelectualpatritico ... nunca te ves a t mismo slo como undoctor o un ingeniero, sino como a una personaafortunada cuya educacin fue apoyada por las masas,entonces tienes una orientacin al servicio. Es unaeducacin mucho ms completa: neutraliza la idea deque el intelectual tiene que ser la elite, porque en lasuniversidades cubanas ellos absorben una filosofa declase trabajadora, que resulta muy importante comouna directriz central ...Donovan, un veterinario de Granada, seal a su vez queel entrenamiento veterinario en Cuba enfatiza apropiadamente elcuidado de los animales para la produccin de alimentos antes queel cuidado de ellos como mascotas. Los estudiantes de veterinariaeran entrenados para dirigir unidades productivas, en granjaslecheras, ganaderas o de aves de crianza, y practicar el cuidado delos animales y la medicina preventiva, no en un vaco, sino paralograr la meta de aumentar la produccin. l senta que Granadadeba estar produciendo ms de sus propios alimentos de origenanimal, en vez de confiar tanto en las importaciones, incluyendocarne de cuatro aos de antigedad trada de Inglaterra.Dos de los doctores entrevistados, Peter y Matthew,mostraron un compromiso particularmente fuerte con su trabajocomunitario. Peter, el doctor jamaicano, tiene vvidas memoriasde su internado rural, y nos habl de cmo l fue capaz detransferir las habilidades que aprendi de una manera especialpara las comunidades rurales jamaicanas donde, debido a que losAnne Hickling Hudson48doctores prefieren los centros urbanos, son notoriamente escasos:Tan pronto como regres a Jamaica transfer lashabilidades que aprend como interno mdico en unacomunidad rural. Establec mi prctica en el cinturnagrcola Linstead y en Riversdale, y subiendo cerrosy conduciendo burros para hablar con la gente acercade salud pblica. Mi clientela se ampliabaenormemente desde las abuelas hasta los nietos.Matthew, un Mdico en Jefe y el nico oftalmlogo conprctica en un hospital pblico de Guyana, ha establecido unprograma de cuidado de la vista para el pas, viajandoregularmente en las remotas viviendas en el bosque de lascomunidades amerindias para proveer de cuidado oftalmolgicoque de otra manera no estara disponible, y ensear tiempo parcialen la universidad. l estima que las necesidades de Guyana son deal menos cuatro oftalmlogos en el rea de la salud pblica.Resulta claro que ser muy difcil para este pas el logrardesarrollar el programa de diez aos de entrenamiento que resultanecesario para obtener cada uno de estos profesionales, a menosque pueda confiar en el tipo de becas que obtuvo Matthew departe del gobierno cubano.Anna, la lingista jamaicana, trabaj por algunos aos eninstituciones educativas, tanto del sector pblico como privado, asu regreso a Jamaica, enseando, traduciendo e interpretando.Despus de hacer una maestra en negocios en Nueva York, ellaretorn a casa para establecer un negocio de colaboracin con unaorientacin comunitaria.Contribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 49James, el graduado granadino en espaol y educacin, fueempleado por la Divisin de Artes y Ciencias del GranadaNational College como profesor de estudios hispanos, preparandoa los estudiantes pre-universitarios para el examen de espaolBritish Advanced Level GCE. La descripcin que James realiza desus mtodos pedaggicos demuestra que l es un excelenteprofesor, que obtiene excelentes resultados con sus estudiantes,los cuales aprueban en cerca del 100%, y con varias distinciones,en los exmenes de nivel avanzado de Cambridge. James seinvolucr adems en numerosas actividades profesionalesvoluntarias ajenas a la enseanza, tales como la evaluacin detextos, la interpretacin y el liderazgo de asociacionesprofesionales. David, el agrnomo granadino, ocup algunos aosenseando agricultura a estudiantes que daban el examen de nivelO en agricultura en el colegio, obteniendo siempre con ellos unexcelente resultado, sin precedentes. l dej de ensear paratrabajar en el Ministerio de Agricultura, y us su conocimiento enagronoma para desarrollar pericia como consejero agrcola degobierno en horticultura, una de las reas de crecimientoeconmico en el Caribe. Para sintetizar, los graduados sintieron que su educacincubana los haba entrenado intencionalmente para desempearsecomo un cierto tipo de profesional, uno que est orientado a ir alencuentro de las necesidades de la gente o de las industrias, en uncampo particular, y conducir su carrera hacia el cumplimiento deesas necesidades. Especialmente relevante en este sentido es eldoctor que hizo de su negocio el penetrar las reas rurales, algunasveces a modo de campesino sobre el lomo de un burro o de a pie,para hablar con la gente acerca de la salud pblica. La cercana delAnne Hickling Hudson5011. Irizarry, R., Overeducation and Umployment in the Third World: TheParadoxes of Dependent Industrialization, en Comparative Education Review,Vol. 24, N 3 (1980), pgs. 338-352; Rosenzweig, M. R., When Investing inEducation Matters and When It Does Not, en Challenge, (March-April, 1996);Eckstein, S., The Coming Crisis in Cuban Education, en Assessment inEducation, Vol. 4, N 1 (1997), pgs. 107-20.estudio con los lugares de trabajo conduce a los graduados apensar acerca de sus propios pases y de lo que ellos pueden hacerpara aumentar la produccin de comida, de cultivos notradicionales o de bienes y servicios. Los dos lingistasentrenados en Cuba sobresalen por la variedad de los camposlingsticos que desarrollan, circulando fcilmente entre laenseanza, la interpretacin, la capacitacin docente y laconsultora orientada comunitariamente. El Vnculo entre Educacin Superior y Desarrollo.Una de las contradicciones post-coloniales de la educacinsuperior en el Caribe es que, mientras esta asume que el desarrollonacional depende primariamente de recursos humanos que hayansido altamente calificados en un sistema educacional occidentaly formal, al mismo tiempo, se enfrenta al hecho de que esta sobre-educacin resulta ciertamente peligrosa en algunos contextos.11Grandes proporciones de graduados no necesariamentedesarrollan a sus pases contribuyendo a generar economasfuertes. Singapur tiene hoy una fuerte economa, creciendorpidamente; y apoy a sus polticas de desarrollo econmico pormedio del mejoramiento de la educacin en todos los niveles. Perola educacin terciaria de relativamente alto nivel no ha conducidoContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 5112. Clculos de 1988 citados por Deere, C. et al., In the Shadows of the Sun:Caribbean Development and U.S. Policy, San Francisco, Westview Press, 1990.al desarrollo a pases como Cuba, Puerto Rico y RepblicaDominicana.La dificultad de considerar la relacin entre laconstruccin de economa fuertes y sociedades con sistemaseducativos fuertes queda demostrado cuando se examina elingreso per cpita comparativamente. El Producto GeogrficoBruto (PGB) cubano per cpita es relativamente alto,correspondiendo al equivalente a $3.000 dlares americanos,12comparado con aquel de los pases caribeos que han aceptado lamayor parte de las becas para educacin superior ofrecidas porCuba (por ejemplo, Repblica Dominicana, $1.500; Jamaica,$1.843; Guyana, $988; Granada, $1.356; Sta. Luca, $1.400). Noobstante, es ms bajo que en la mayora de los pases cuyossistemas de educacin terciaria no estn ni cerca de encontrarsebien desarrollados, por ejemplo: Barbados, $4.233; Trinidad yTobago, $5.510; y las Bahamas $11.317 (Puerto Rico, con $5.574,es un caso especial debido a la asistencia que recibe de parte delos Estados Unidos).La regin debe, entonces, enfrentar la cuestin desde elpunto de vista de una planificacin nacional y de estrategias dedesarrollo, cun importante resulta promover importantesaumentos en la educacin de los trabajadores a nivel terciario ouniversitario? El apoyo del Estado para la educacin superiorpuede estar limitado de manera que los recursos puedan ocuparseen mejorar los fundamentos de la educacin, a nivel escolar y deAnne Hickling Hudson5213. Ver Rossett, P. y Benjamin, M., The Greening of the Revolution: CubasExperiment with Organic Agriculture, Melbourne, Ocean Press, 1994; y Rosset,P., The Greening of Cuba, en Collinson, H. (ed.), Green Guerillas:Environmental Conflicts and Initiatives in Latin America and the Caribbean,Nottingham, Latin American Bureau, 1996, pgs. 158-167.educacin tcnica de nivel medio. La pregunta es: pueden lasnaciones generar las respuestas sofisticadas que son necesariaspara mejorar tanto la educacin como la economa en el contextopostindustrial, sin aumentar en grandes nmeros y proporcin sugente con estudios de nivel superior?La experiencia cubana es interesante en cuanto nospermite reflejar las conexiones existentes entre el desarrollo y losprofesionales altamente capacitados, o la falta de ellos. Cuba vioel sendero socialista como un camino desafiante y enfrent losaspectos negativos del capitalismo dependiente. No obstante, eltipo de argumentos que han delineado Rosset y Benjamin sugierenque aspecto del desarrollo cubano estaban constreidos por elmodelo de desarrollo socialista dependiente.13 Las limitacioneseconmicas de este modelo, tanto como los problemas extrnsecoscausados por el embargo norteamericano, significan que enmuchos aspectos la economa no se ha desarrollado de una manerasaludable. Por ejemplo, an cuando Cuba logr:... una rpida modernizacin y un alto grado deigualdad social y bienestar, nunca se desarrollrealmente de manera independiente ... tanto como el57% del total de caloras consumidas por la poblacinfueron importadas, antes del 1989. La agriculturacubana estaba basada en monocultivos de gran escalaContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 5314. Rosset, The Greening of Cuba, pgs. 159-160.15. Rossett y Benjamin, The Greening of the Revolution, pgs. 28-30.y de capital intensivo ... un modelo que muestra lossignos de otro linaje ... como tambin los problemasde la erosin, la resistencia a los pesticidas, con laconsiguiente alza de costos y el estancamiento de loscampos decadentes.14El colapso del Bloque del Este y de su apoyo a Cubamostr una de las contradicciones post-coloniales de Cuba, que semanifestaba en su fe en un modelo que result ser tan dependientedel apoyo externo como lo fue del capitalismo. La enorme crisiscubana resultante signific la prdida, de improviso, del 80% desu ayuda financiera y del comercio, implicando dificultadesconcomitantes para la poblacin. Algunos cientficos agrcolascubanos y oficiales ministeriales entrevistados por Rosset yBenjamin, expresaron su resentimiento hacia los soviticos y otrosconsejeros que fueron responsables de la transferencia de estemodelo tecnolgico a Cuba: Ellos se criticaban a s mismos portener una mentalidad colonizada que acept un modelo quepromova la extrema dependencia y una vulnerabilidadexterna.15El modelo alternativo que Cuba decidi adoptar debidoa la crisis de los 1990, fue uno que haba sido promovido desdelos tempranos aos 1980 por los cientficos investigadores de lanacin. El cual promova la diversidad de cultivos antes que elmonocultivo, el uso de fertilizantes orgnicos antes que qumicosy el control biolgico de las pestes antes que el control sinttico.Anne Hickling Hudson5416. Rossett y Benjamin, The Greening of the Revolution, pgs. 6-7.17. Caminando por La Habana en 1996, vi algunos de esos jardines en elpatio de los edificios pblicos tales como Ministerios y oficinas, algo queresultara del todo inimaginable en Jamaica.La traccin animal es substituida por tractores, y la plantacin esplanificada para tomar ventaja de los patrones estacionales delluvias de modo de reducir la necesidad de irrigacin, y lascomunidades locales se involucran ms ntimamente en el procesoproductivo. La conexin entre el modelo alternativo y lasuniversidades es extremadamente importante. Cuba tiene slo el2% de la poblacin latinoamericana, pero posee al mismo tiempoel 11% de los cientficos y una bien fundada infraestructurainvestigativa. El gobierno era capaz de convocar a una innovacintecnolgica de conocimiento intensivo para sustituir los productosimportados que se haban vuelto inalcanzables. Los investigadoresde las universidades haban abogado en favor del desarrollo delmodelo alternativodescrito arribadesde 1982, y muchos delos resultados de su investigacin, que haban permanecido largotiempo sin uso, estuvieron consecuentemente disponibles para suimplementacin inmediata. La nueva investigacin se hamodificado para enfatizar esa direccin y desarrollarla todavams. El gobierno apoya la implementacin del modelo alternativo,promoviendo la creacin de comunidades rurales atractivas queofrecen una mejor vivienda que las ciudades, para tratar as derevertir o al menos frenar la migracin rural-urbana.16 Mientras,los residentes urbanos estn siendo alentados para que realicencultivos vegetales en sus jardines.17Contribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 55La agricultura no es el nico sector que se estredirigiendo hacia la implementacin de un nuevo modelo deautosuficiencia y desarrollo sostenible. Los lderes cubanos desdelos tempranos aos de 1980 se han vuelto crecientementedesilusionados del modelo dependiente socialista, que les limita depender de la industria liviana y la exportacin de productosagrcolas en bruto. Durante los aos de la dcada de 1980, seestima que se invirtieron unos $12 billones de dlares en eldesarrollo de capital humano, y de infraestructura enbiotecnologa, ciencias de la salud, computacin y robtica. Elplan de largo plazo fue el de cambiar el rol de Cuba en laeconoma mundial hasta aquella de proveedor de alta tecnologa,consultora cientfica y servicios de salud de alta calidad.Habiendo enfatizado el desarrollo de sus recursoshumanos, Cuba tuvo, en la dcada de 1990, un amplio equipo decientficos e investigadores que pudieron ir ms all con ideasinnovadoras para afrontar la crisis. El potencial econmico deestas ideas parecen descansar en la voluntad del gobierno demoverse fuera de la rgida economa centralmente controlada, yexperimentar con las soluciones que le permite a una fuerza detrabajo altamente cualificada ser creativa. La reestructuracineconmica actualmente en curso, junto con el uso de esta fuerzade trabajo, le ha permitido a Cuba moverse hacia un perodo decrecimiento econmico modesto despus de las dificultades de lacontraccin econmica, ajuste y dificultades del PerodoEspecial que sigui al colapso del Bloque Sovitico.La globalizacin de la economa internacional haenfrentado a los pases del Tercer Mundoincluso a los pasesAnne Hickling Hudson5618. Deere et al., In the Shadows of the Sun, 1990.caribeos anglfonoscon una crisis de desarrollo. La estructuraglobal de produccin ha cambiado en torno de lneas posibles dealcanzar con el desarrollo de microelectrnica y de tecnologa dela informacin, campos respecto de los cuales la mayora de estospases se encuentra difcilmente en los mrgenes. Los productosbrutos que fueron antes claves para sus economas se han vueltomenos relevantes, y han disminuido en su demanda. Lascorporaciones multinacionales se han vuelto ms fuertes en lugarde debilitarse, en su capacidad de explotar la mano de obra baratade esos pases. Los gobiernos latinoamericanos y del Caribe hanhecho un compromiso tan inadecuado con el desarrollo de laciencia y de la tecnologa, que el sistema de educacin prestadopor la era colonial, an expandido y mejorado, no es capaz en elcorto plazo de producir poblaciones altamente cualificadas ysuficientemente hbiles como para responder efectivamente aestos cambios globales. Al mismo tiempo, las condiciones deglobalizacin, la gran deuda externa, la reduccin de la ayudaexterna y la reduccin de las oportunidades de migracin se estncombinando para empeorar la pobreza y el pliego social de lasmayoras.18Las enormes brechas en educacin superior en el Caribecapitalista no parecen ser llenados sin ayuda externa significativa.Estos pases necesitan colocar en su lugar tanto un sistemaeducativo que les permita desarrollar sus recursos humanos demanera culturalmente adecuada y en los campos apropiados, comoun sistema de desarrollo nacional y regional y de planeamientoContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 57que pueda garantizar que las personas calificadas seanadecuadamente aprovechadas. Cuba tiene un exceso de capacidaduniversitaria que puede ayudar enormemente al rpido desarrolloregional de las ciencias y de las habilidades tecnolgicas, de unamanera que cualquier otro pas deseara. Por otro lado, Cubacarece de experiencia econmica, de pericia, y de las conexionesnecesarias para vislumbrar las oportunidades de los nichos demercado en permanente cambio de la economa globalizada.La regin caribea tiene una cantidad considerable derecursos naturales (especialmente Guyana) y bolsones de periciaen negocios orientados al mercado, turismo y comercio, quepueden ser expandidos. Si fuera posible colocar un proyectocaribeo regional que combine la capacidad de investigacin deCuba con los recursos fsicos y empresariales del resto de laregin, podran realizarse y hacerse factibles inmensos cambios.Las opiniones de Marie, la economista entrenada en Cuba que seencuentra en el Ministerio de Planificacin de Santa Luca,enfatiz la conexin existente entre la cooperacin educacional yeconmica con un proyecto amplio de desarrollo regional para elCaribe. Ella coment que debido al exceso de expertos entrenadosen Cuba, y ... la relevancia de su situacin para la nuestra, es quenosotros podemos absorberles como consejerosmucho ms de lo que lo hacemos ahora. Despus delhuracn Debbie, nosotros recibimos muchos expertosinternacionales que vinieron a asistirnos. Pero tambintuvimos un experto cubano que recomend excelentesestrategias para recuperarnos y desarrollarnos,incluyendo la construcciones de pequeas represasAnne Hickling Hudson58para irrigacin. Ninguno de los otros sugiri tal cosa.CARICOM debera tomar una decisin poltica parapermitir a los expertos cubanos asesorar a nuestrospases de esa manera. Los gobiernos podranfcilmente costearlos debido a que ellos no seran tancaros como expertos regionales, dejando de esamanera de lado a aquellos de Europa y EstadosUnidos ... Los gobiernos del Caribe deberancontribuir ms a alentar a Cuba para ofrecer ms becas...Los cubanos creen fervientemente que la expansin delacceso a la educacin superior significa una importantecontribucin al crecimiento econmico, al desarrollo y almejoramiento de la equidad en la educacin. Su provisin debecas para extranjeros est vinculada directamente con estasuposicin. Polticamente, los cubanos se ven a s mismos comocompartiendo algunos de los beneficios de sus logros eneducacin superior con los pases ms pobres debido a su deseode solidaridad con el mundo en desarrollo. Las becas constituyenas la manera en la cual el gobierno de Cuba ha podido asistir a lospases del Tercer Mundo, ofreciendo el tipo de ayuda que somoscapaces de dar, en las palabras de uno de los profesores queentrevist en La Habana. Tambin existe el sentimiento de que unnmero creciente de profesionales ayudara a los pases post-coloniales a construir estructuras educacionales ms fuertes.Dejando las metas idealistas a un lado, los miles dejvenes alrededor del mundo educados en el sistema universitariosocialista han de tener beneficios para Cuba, tales como diseminarel conocimiento acerca de la revolucin y sus logros, creandoContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 5919. Orlando Lancis, Ministro de Relaciones Exteriores, entrevista con laautora, La Habana, 1996.redes y una reserva internacional de buena voluntad hacia Cuba.Esto debera ser importante para un pas como Cuba constreidopor la hostilidad del gobierno de Estados Unidos. La direccinsolidaria de los beneficios de aumentar los vnculos polticos entreCuba y el Caribe, fue expresada desde la siguiente perspectiva:Pertenecemos al Caribe. sta es nuestra regin, y nosgustara una presencia ms fuerte en lasorganizaciones regionales; la nica que tenemos paranuestra regin y la otra que incluye a todaLatinoamrica. Comprendemos que la guerraeconmica de nuestros das es una guerra entregrupos. La integracin es necesaria para sercompetitivos. La guerra hoy, al trmino de la GuerraFra, es ms difcil que antes. Los grandes pases notienen dificultades en desarrollar una economa fuerte.Pero los pases pequeos necesitan ayudarse unos aotros para alcanzar su desarrollo, de lo contrario seencontrarn en una posicin muy dbil.19ConclusinEl programa de becas de la educacin superior cubana ha recibidopoca atencin en la literatura acerca de educacin y desarrollo.Quisiera sugerir que la investigacin sobre este sistema nosrecompensa por medio de arrojar luces acerca de numerosos temasque han atrado continuamente el inters en la literatura sobre laAnne Hickling Hudson6020. Ver Richmond, M., Revolution, Reform and Constant Improvement: 30Years of Educational Change in Cuba, Compare, Vol. 20, N 2 (1990), pgs.101-114.educacin cubana,20 pero que no han sido examinadosadecuadamente, al menos en lo que a educacin terciaria serefiere. Entrevistar a graduados y a educadores cubanos acerca dela naturaleza de sus programas acadmicos es el comienzo de unacomprensin ms profunda acerca de un importante nmero detemas y preguntas, entre ellas:(i) Cules son las implicancias de abrir el acceso a niveles cadavez ms altos de educacin?(ii) Cules son las implicancias de cultivar una nueva culturapoltica basada en la lucha por el Hombre Nuevo?(iii) Cmo sta influye en el currculum de la educacinterciaria?(iv) Cul es la relacin entre educacin terciaria y desarrolloeconmico?(v) Y finalmente, cul es el impacto de largo plazo del principiofundamental subyacente a la educacin superior cubana, aquel dela combinacin del estudio acadmico con el trabajo productivoy la investigacin? El intercambio educacional cubano ha sido significativopara expandir la educacin superior en frica, Latinoamrica y elCaribe. El tipo de educacinsu filosofa y su prcticahatenido un importante nmero de resultados beneficiosos que noparecen ocurrir en otros programas de becas ofrecidos en lospases ms ricos del norte, como han sugerido Toh y Farelly enContribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 6121. Toh y, S. H. y Farrelly, T., The Formation of Third World Technocratsfor Rural Development: A Critical Perspective on Australias Role in StudyAbroad, en Burns, R. y Welch, A. (eds.), Contemporary Perspectives inComparative Education, Nueva York, Garland, 1992, pgs. 115-150.22. Ver King, K., Aid and Education in the Developing World: The Role ofthe Donor Agencies in Educational Analysis, Harlow, Longman, 1991; yAltbach, P., Research on Higher Education: Global Perspectives, EducationalPractice and Theory, Vol. 17, N 2 (1995), pgs. 3-18.su discusin acerca de algunos de los programas disponibles paraestudiantes extranjeros en las universidades australianas.21 El material discutido en este captulo es una contribucinal estudio cualitativo y contextualizado de la educacin superior,raramente utilizado en la literatura de este tipo.22 La realizacin dems investigacin en las mismas lneas aplicadas aqu, en relacincon otros pases, podra ayudar a iluminar importantes preguntas.Interrogantes tales como: cun organizada est la educacinuniversitaria para relacionar el trabajo terico con el prctico, parahacer a sus estudiantes ms creativos, para orientarse hacia lainvestigacin y hacer a sus graduados socialmente responsables.Si las estructuras universitarias se encuentran en falta en estasreas, entonces esto compromete a sus sociedades a encontrarestrategias de educacin superior ms adecuadas, tales comoaquellas que dan ms responsabilidad a sus investigadores paramejorar los campos profesionales y que permiten a lasuniversidades compartir habilidades y recursos productivamentepara el bien comn.La educacin superior en el siglo XXI en el Caribe, comoen otras partes, enfrenta inmensos cambios, creando nuevosAnne Hickling Hudson6223. Inayatullah, S. y Gidley, J. (eds.), The University: Alternative Futures,Futures, Vol. 30, N 7, 1998.24. Richmond, The Cuban Educational Model, pg. 69.ambientes de aprendizaje en los cuales internet remueve casitodos los constreimientos de tiempo y espacio, de manera tal quelos estudiantes pueden potencialmente crear sus propiosprogramas de educacin, seleccionados de alrededor del mundo.23Incorporando tambin la creciente influencia de los indgenas ydel conocimiento local para la reformulacin del currculumacadmico. Sea como sea la forma de la educacin superior en elnuevo milenio, las naciones en desarrollo debern asegurarse deestar preparadas para manipular y monitorear muycuidadosamente su calidad, para asegurar as que sta le brindeptimos beneficios para sus sociedades. Segn Richmond, el modelo educacional cubano es almismo tiempo un sistema educacional, un set de principios yprcticas educativas y una estrategia de cambio educativoformulado para un contexto particular histricamente situado.24An cuando los regmenes latinoamericanos y caribeos actuales,sin cambios, estn lejos de alcanzar los avances educacionaleslogrados por Cuba desde 1959, y an cuando el modeloeducacional cubano para nivel superior tenga numerosaslimitaciones y dificultades, de todas maneras ste tiene especialrelevancia para la situacin que deben enfrentar sus pasesvecinos. Esta situacin podra desafiar a las universidades post-coloniales a basarse en otros modelos para examinar sus propiasmetas, valores, estructuras y estrategias. El gobierno cubano, atravs de sus becas, y tambin por medio de acuerdos bilaterales,Contribucin Cubana al Desarrollo Post-colonial 6325. Richmond, The Cuban Educational Model, pg. 94.ofrece asistencia tcnica de hbiles tcnicos y profesionales,demostrando en la prctica el significado, as como algunosbeneficios del modelo educativo cubano ... ya que despus detodo, es el fracaso de otros estados para satisfacer las necesidadeseducativas de sus poblaciones, lo que le confiere relevancia a estemodelo.251. Investigador Visitante, Departamento de Historia y Geografa,Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educacin, Santiago de Chile.Traduccin por el autor, complementado por Ximena Goecke y Claudia Videla.El autormiembro elegido del Comit de Currculum de Historia, Ministerio deEducacin, Nueva Gales del Sur, Australia, 1990-1994agradece por suscomentarios a Anita de Frantz, Bob James, Beth Parker, Ian Tyrrell, VivianaRamrez, Terry Lovat, Malcolm Vick, Stephen Niblo, Lindy Nolan, a dosgenerosos lectores, y a Lloyd Edmonds. Sobre este legendario miembro de laBrigada Internacional durante la Guerra Civil Espaola, ver Inglis, Amirah (ed.),Lloyd Edmonds: Letters from Spain, Sydney, Allen and Unwin, 1985. 2. Citado en Hofstadter, R., The Paranoid Style in American Politics andOther Essays, Nueva York, Monthly Review Press, 1965, 176; nfasis agregado.El concepto de una raza teutnica ha fundamentado a la doctrina social Nazidesde sus inicios en la vspera del Siglo XX. Ha inspirado movimientosneocoloniales y racistas desde la Colonia Dignidad (1947-presente) fundada porel ex-oficial Nazi Paul Schaeffer en Chile, los regmenes de apartheid en Surfrica (1945-1990), hasta el Klu Klux Klan y la poltica de la dinasta Bush en65IIIEl Buen Vecino Global:Intervencin Estadounidense en CulturasNacionales, 1945-2000Robert Austin1No renunciaremos a nuestra parte en la misin denuestra raza, fiduciarios de Dios, de la civilizacinmundial. Dios no ha estado preparando a los pueblosde habla inglesa y teutnicos durante mil aos paraslo la contemplacin vana y perezosa, y la autoadmiracin. No! Nos ha hecho los maestrosorganizadores del mundo, para establecer orden dondereina el caos. Nos ha hecho adeptos en gobernar paraque administremos gobiernos entre salvajes y pueblosseniles.Senador estadounidense Albert Beveridge (aprx.1890)2El Buen Vecino Global66los Estados Unidos. Con respecto a la ltima, ver Johnson, Chalmers, Blowback:The Costs and Consequences of American Empire, Nueva York, Henry Holt &Company, 2000; y Bowers, Tom, The Paperclip Conspiracy: the Battle for theSpoils of Nazi Germany, London, M. Joseph, c. 1987.3. Santos, R., The Peaceful Invasion of 1900: The Harvard UniversitySummer School for Cuban teachers, Ponencia, XXII Congreso International,Asociacin de Estudios Latinoamericanos (LASA), Miami, EE.UU., 2000; yMart, J., Ideario Pedaggico, La Habana, Editorial Pueblo y Educacin, 1990,pssim.4. Galli, R. The United Nations Development Program, Development,and Multinational Corporations, Latin American Perspectives, Vol. 3, N 4(1976), pgs. 65-85.5. Poltica implementada por el presidente estadounidense F. D. Roosevelten Centroamrica, una vez suprimida la revolucin nicaragense de los 1930spor los marinos yanquis. Ver, por ejemplo, G. Black, The Good Neighbor: Howthe United States Wrote the History of Central America and the Caribbean,Nueva York, Pantheon, 1988.Al finalizar el siglo XIX, los Estados Unidos realizaron susprimeras intervenciones militares en el exterior, con el fin deanexionar Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En estos casos, como enotros posteriores, la americanizacin de la cultura autctona jug,o jugara ms tarde, un papel central en la pacificacin de laoposicin nacional en contra de la expropiacin masiva de susrentas por compaas estadounidenses. Por ejemplo, en 1900funcionaba una Escuela de Verano para Profesores Cubanos de laUniversidad Harvard, donde los maestros reciban una formacindocente contrapuesta a la filosofa pedaggica autctona quehaba formulado el lder independentista cubano, Jos Mart.3Los fenmenos paralelos de la intervencin econmica ycultural estaban ya bien establecidos cuando los EE.UU.emergieron como el poder hegemnico mundial en la estela de laSegunda Guerra Mundial; hecho que se manifest en la capacidadde dominio que este pas tuvo para fijar los trminos bajo loscuales se constituyeron organismos culturales globalescomo laUNESCO y el Programa de las Naciones Unidas para elDesarrollo (PNUD)y hasta las propias Naciones Unidas.4Mientras los estudios clsicos acerca del imperialismoestadounidense han enfatizado necesariamente el aspecto de suexplotacin econmica, las intervenciones culturales yeducacionales que acompaaron esa explotacinensayadas vala poltica del Buen Vecino durante la dcada de 1930 y sucesorassimilares5se han quedado opacadas, presentndonos una imagenRobert Austin 676. Chomsky, N. For Reasons of State, Nueva York, Pantheon, 1973, pgs.180-182.7. Henderson, J. W., citado en Coxsedge, J. et al., Rooted in Secrecy: TheClandestine Element in Australian Politics, Melbourne, Committee for theAbolition of Political Police, 1982, pg. 114.8. Lang, J., El Espritu contra la Americanizacin del Mundo (entrevistacon Faride Zern), Rocinante, Vol. III, N 16 (2000), pgs. 10-13.incompleta, cuando no imprecisa, del fenmeno imperialistaestadounidense.Al antiguo Secretario de Estado de los Estados Unidos,John Foster Dulles, se le atribuye el comentario de que: LosEstados Unidos no tienen amigos; tienen intereses. En su obraPor Razones del Estado, Noam Chomsky ha documentado losvnculos polticos y operacionales directos entre la AgenciaCentral de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Informacin de losEstados Unidos (USIA), constituida la ltima como el Servicio deInformacin de los Estados Unidos (USIS) en las mayoresciudades de Oceana.6 Segn las palabras del seor J. W.Henderson, oficial de alto rango de la USIA, No es enteramenteuna metfora decir que la USIA forma una lnea frontal americanaen el exterior.7 La percepcin pblica de la vorgine de prcticasculturales intervencionistas post 1945 en nombre de lascorporaciones transnacionales estadounidenses, y su co-habitacinglobal con la extrema derecha, ha sido actualizada en la obraacuciosamente detallada, Who Paid the Piper? The CIA and theCultural Cold War (Quin Pag al Flautista? La CIA y la GuerraFra Cultural) por la investigadora inglesa Frances StonorSaunders.La globalizacin cultural, expresin contempornea de laamericanizacin, ha gozado de una amplia resonancia en lossistemas educacionales, por ser aparentemente irresistible, al estarcondicionadasegn la ideologa dominantepor fuerzas delmercado, que son representadas como virtualmente naturales.Este captulo amplifica el terreno de las preocupaciones delanterior Ministro de Cultura francs, el Sr. Jack Lang, quiensealara que: si el poder poltico no es capaz de hacer escudofrente a todos estos fenmenos de americanizacin, la culturadesaparecer. La cultura, la educacin, el dominio del hombresobre su propio destino.8 Adems, hace eco de la hiptesis delhistoriador trinidense de hace medio siglo, C. L. R. James, quienEl Buen Vecino Global689. James, C. L. R., American Civilization, Cambridge, Blackwell, 1993, pg.32.10. Citado en Galeano, E., Memory of Fire, Vol. 2: Faces and Masks,Londres, Quartet, 1987, pg. 250; nfasis agregado.contrast la historia cultural post colonial de los EE.UU. conaquella de la Atenas antigua; una estado de tamao comparablecon Vermont, sin ms de 100.000 habitantes en su momento deauge, que:Sin embargo, dentro de dos tres generaciones,produjo a Scrates, Platn y Aristteles comofilsofos; Esquilo, Sfocles, Eurpides y Aristfanescomo dramaturgos; Pericles como estadista;Demstenes y Aeschines como oradores; Pndarocomo poeta; Praxteles como escultor; Xenfanescomo periodista; Tucdides y Herdoto comohistoriadores ... En cualquiera estimacin acerca de lacultura contempornea, estudios del pasado, oespeculaciones sobre el futuro, sus obras sonindispensables. (Por contraste, y a pesar de suinigualada destreza material) segn la visinuniversal, la poderosa civilizacin estadounidenseocupa el lugar ms bajo de todas las grandescivilizaciones.9Intervencin Cultural e Intereses EstadounidensesNo podramos devolver Las Filipinas a Espaa,(o)Francia (o) Alemanianuestros rivales comercialesen el Orientesera un mal negocio (y) no estabanpreparados para gobernarse ... no nos quedaba otraalternativa salvo posesionarnos de todos los Filipinos,para educar, levantar, civilizar y cristianizarlos.Presidente McKinley, EE.UU., 1898.10Este captulo propone tres hiptesis. Primero, que las polticas yprcticas de las agencias internacionales estadounidensesenparticular, la USIS, la USIA y sus variantesse han contrapuestoa la cultura y la democracia popular en cualquier rincn delmundo o perodo histrico en que han actuado. Segundo,utilizando fuentes recientemente desclasificadas, ubica alimperialismo cultural posguerra de los EE.UU. como parte de unaestrategia ms amplia de intervencin en nombre de sus propiosRobert Austin 6911. Ver por ejemplo Webber, F., Justice and the General: People vsPinochet, Race and Class, Vol. 41, N 4 (2000), pgs. 43-57; y Enrquez, Julio,The English Patient, Peace Review, Vol. 11, N 1 (1999), pgs. 133-38. Sobrela masacre de quizs un milln de supuestos comunistas indonesios en 1965,durante el golpe militar que instal la dictadura del General Soeharto, verAnderson, B., Petrus Dadi Ratu, New Left Review, N 3, 1999 (2 serie), pgs.5-15; Britton, P. The Indonesian Army: Stabiliser and Dynamiser, enMortimer, R. (ed.), Showcase State: The Illusion of Indonesias AcceleratedModernisation, Londres, Angus and Robertson, 1973, pgs. 83-98; Pilger, J., ASecret Country, Londres, Vintage, 1992, pg. 203; y Chomsky, N. et al.,Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media, NuevaYork, Pantheon, 1988, pgs. 174-5.intereses geopolticos y econmico-comerciales. Finalmente, sedestacan dos tendencias complementarias: por un lado, las vascaractersticas por las cuales dichas intervenciones se construyen,de manera tal que resultan favorables al neo imperio,distorsionando su historia y exagerando su importancia en elcontexto de la historia mundial; por otro lado, la intervencin delas agencias estadounidenses en las representaciones que lospropios pases intervenidos generan de s mismos, de manera talque estos crean en definitiva construcciones culturales conformescon los intereses econmicos y geopolticos estadounidenses.Para explicar la primera hiptesis y su relacin con lasegunda y tercera, es imprescindible analizar una institucinseparada, aunque ntimamente relacionada con la poltica exteriorestadounidense, a saber: su Agencia Central de Inteligencia. En ladcada de 1970, los ex agentes de la CIA, Victor Marchetti y JohnMarks, escribieron un libro minuciosamente descriptivo de lasactividades globales de la CIA proveniente del capitalestadounidense y sus aliados, donde documentan una historia deapoyo sistemtico a regmenes brutales y autocrticos. Desde laSegunda Guerra Mundial, algunos de los ms claros ejemplosincluyen al Shah de Irn, el dictador cubano Batista, Mobuto enel Congo, el rgimen de Soeharto en Indonesia, Diem en Vietnam,la dinasta Somoza en Nicaragua y el dictador Pinochet en Chile.11La CIA posee sus propias aerolneas alrededor del mundo(usadas en sus operaciones militares y civiles); medios decomunicacin de masas; arsenales; y una mirada de instalacionesy compaas conocidas en la jerga de la CIA como LasEl Buen Vecino Global7012. Marchetti, V. y Marks, J., The CIA and the Cult of Intelligence, Londres,Jonathan Cape, 1974, pgs. 134-7. Ver especialmente los datos respecto a RadioAmericas ( pg. 135); Radio Free Europe y Radio Liberty (pgs. 23, 51, 134-7,160-73); y Radio Swan (pg. 135).13. Ranelagh, J., The Agency: The Rise and Decline of the CIA, Londres,Sceptre, 1987, pgs. 146, 265-6; y Dunkerley, J., Power in the Isthmus, Londres,Verso, 1988, pgs. 82, 144-5, 322-3. Sobre la relacin entre el capitalismotransnacional y las fundaciones estadounidensesdescritas por Henry Ford IIcomo criaturas del capitalismover Arnove, R (ed.)., Philanthropy andCultural Imperialism: The Foundations at Home and Abroad, Boston, G. K.Hall, 1980, pssim.14. La CIA al Servicio del Imperio, en Julien, C., El Imperio Americano,Barcelona, Ediciones Grijalbo, 1969, pgs. 343-84; Grindle, M., ArmedIntervention and US - Latin American Relations, Latin American ResearchReview, Vol. 16, N 1 (1981), pgs. 207-17; Jones, G. S., The History of USImperialism, en Blackburn, R. (ed.), Ideology in Social Science: Readings inCritical Social Theory, Fontana, Suffolk, 1972, pg. 232. Respecto a los fracasosde la CIA, ver Gleijeses, P., Ships in the Night: The CIA, the White House andthe Bay of Pigs, Journal of Latin American Studies, Vol. 27, Part 1 (1995),pgs. 1-42; y Vitale, L., Historia Social Comparada de los Pueblos de AmricaLatina, (Vol. 3), Punta Arenas, Ediciones Plaza, 1999, pgs. 402-4.Corporaciones Delaware.12 Adems, sus conexiones conpredatorias multinacionales, tales como la ITT/ATT, AnacondaCopper, United Fruit-Chiquita y las fundaciones filantrpicas(Ford, Rockefeller, Carnegie), contribuyen buenamente a laarticulacin de una intrincada red operativa, en la cual ningunaintervencin es demasiado audaz, ningn proyecto para laadquisicin y/o delegacin del poder demasiado grotesco, comoas tampoco, ninguna accin es demasiado cruel cuando se tratadel los estrechamente definidos intereses de los EE.UU.13Asimismo, la CIA ha influido directamente en todos losgolpes de estado en Amrica Latina desde 1945, valindose deldictamen de Woodrow Wilson segn el cual las democraciasnacionalistas y populares son una excepcin al principio de auto-determinacin.14 Entre los ejemplos, encontramos el diezmo delgobierno popular de Arbenz en Guatemala, donde se extinguiuna dcada de democracia posguerra y una reforma agraria queprivilegiaba a los campesinos (1945); el golpe de estado brasileo(1964); la instalacin de un rgimen ttere en la RepblicaDominicana (1965); el derrocamiento de Salvador Allende y sugobierno de Unidad Popular en Chile (1973); el golpe militarargentino (1976); y las invasiones de Granada (1983) y PanamRobert Austin 7115. En Guatemala, la meta principal fue proteger los intereses de la UnitedFruit Company, cuyos accionistas incluan al Secretario de Estado, John Dulles,y su hermano Allan Dulles, entonces director de la CIA: ver Bulmer Thomas, V.,The Political Economy of Central America since 1920, Melbourne, Cambridge,1988, pgs. 140-47; Dunkerley, Power in the Isthmus, pgs. 134, 149-52, 427,429, 435; y Ranelagh, The Agency, pg. 390. Sobre Brasil, ver Galeano, E., TheConquest of Brazilian Industry, en Keen, B. (ed.), Latin American Civilization,Boulder, Westview, 1991, pgs. 387-93; Welch, C., Labor Internationalism:U.S. Involvement in Brazilian Unions, 1945-1965, Latin American ResearchReview, Vol. 30, N 2 (1995), pgs. 61-89; Glinkin, A., Inter-AmericanRelations: from Bolivar to the Present, Mosc, Progress, 1990; Moreira Alves,M., Something Old, Something New: Brasils Partido dos Trabalhadores, enEllner, S. et al. (eds.), The Latin American Left: From the Fall of Allende toPerestroika, Boulder, Westview, 1993, pgs. 225-42; y Marchetti et al., TheCIA, pssim. Respecto a la invasin de la Repblica Dominicana, ver Vitale,Historia Social Comparada, (Vol. 3), pgs. 373-4; y San Miguel, P., PeasantResistance to State Demands in the Cibao during the U.S. Occupation, LatinAmerican Perspectives, Vol. 22, N 3 (1995), pgs. 41-62. Sobre Chile, verAllende, S., Discursos, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975, pgs.531-72; Fandez, J., Marxism and Democracy in Chile: From 1932 to the Fallof Allende, Londres, Yale, 1988, pgs. 128, 185, 236; Secretara General delGobierno de Chile, Los Documentos Secretos de la ITT y la Repblica de Chile,Santiago, Quimant, 1972, pssim; Smirnow, G., The Revolution Disarmed:Chile, 1970-1973, Nueva York, Monthly Review Press, 1979, pgs. 65-70, 140-56; y Kaufman, E., Crisis in Allendes Chile: New Perspectives, Nueva York,Praeger, 1988, pssim. Sobre Granada, ver Williams, G., Prelude to anIntervention: Grenada 1983", Journal of Latin American Studies, Vol. 29, Part1 (1997), pgs. 131-70; Bishop, M., Forward Ever: Three Years of theGrenadian Revolution, Sydney, Pathfinder, 1982, pssim; y The Reconquestof the Island of Grenada, en Galeano, E., Century of the Wind, Londres,Minerva, 1989, pg. 263. Sobre Panam, ver Ropp, S.C., What Have WeLearned from the Noriega Crisis?, Latin American Research Review, Vol. 28,N3 (1993), pgs. 189-96; y Castaeda, J., Latin America and the End of theCold War: An Essay in Frustration, en Lowenthal, A. et al. (eds.), LatinAmerica in a New World, Boulder, Westview, 1994, pgs. 28-52.16. Acerca de Cuba, ver Marchetti et al., The CIA, pgs. 6, 306-7; y Franklin,J., Cuba and the United States: A Chronological History, Melbourne, OceanPress, 1997, pgs. 34-46.(1989).15 Tambin se han documentado el involucramiento de laAgencia en la fracasada invasin de Cuba en 1961, y variosatentados contra la vida de Fidel Castro.16En todos estos casos, los lderes de las fuerzas armadaslocales han sido entrenados en la Escuela de Las Amricas(ELA)la Escuela de Asesinosdel Ejrcito estadounidense,en Panam (1946-1985) y luego Fort Benning, EE.UU. LaEscuela de Las Amricas se encuentra estrechamente vinculada alEl Buen Vecino Global7217. Nelson-Pallmeyer, J., School of Assassins: The Case for Closing theSchool of the Amricas and for Fundamentally Changing U.S. Foreign Policy,Nueva York, Orbis, 1997, pssim. El cineasta Costa Gavras ha evidenciado quelos presos polticos latinoamericanos fueron utilizados durante las secciones deentrenamiento prctico de tortura en Panam; evidentemente el objetivo de esteprograma heurstico era (y sigue siendo) perfeccionar la tcnica de extraccinde informacin sin causar la muerte del individuo. Ver Estado de Sitio (video),Nueva York, Axon video, cerca 1989. Originalmente constituido por el film Etatde Sige Francia, 1973. Dirigido por Costa-Gavras; escrito por Franco Salinas.18. Coronel Nicholas Andreacchio, citado en McClintock, M., The AmericanConnection, Vol. 1: State Terror and Popular Resistance in El Salvador,Londres, Zed, 1985, pg. 339.19. McClintock, The American Connection, Vol. 1, pgs. 338-340; pginaeditorial, New York Times (1996, sin ms detalle), citado en Brown, B., Schoolfor Scandal: Report from Fort Benning, Commonweal, Vol. CXXV, N 21(1998), pgs. 10-11. El historiador Luis Vitale ha calculado que unos 25,000militares latinoamericanos fueron entrenados en la Escuela de Contrainsurgenciay el Centro para Estudios Tcticos y Estratgicos (Escuela de las Amricas),Panam, entre 1945 y 1975: ver Vitale, Historia Social Comparada, (Vol. 3)pg. 428.Pentgono, en Washington, hogar de la CIA.17 El otroracomandante de la Escuela de Las Amricas en la Zona del Canalde Panam, efectivamente, corrobor el entrenamiento detorturadores en 1983al auge de las atrocidades en contra deciviles por el ejrcito salvadoreo auspiciadas por los EE.UU.alobservar que la capacitacin en derechos humanos de la Escuelade Las Amricas fue esencialmente ensear a los soldados queera ms valioso, en trminos de inteligencia, mantener vivo alprisionero en vez de matarlo.18 Un investigador de alto rango dela organizacin Amnesta Internacional, anot que estosimplemente implicaba prolongar la tortura y posponer laejecucin sumaria, la cual era, sin embargo, inevitable. Cuando laadministracin del Presidente Clinton se vio obligado dar aconocer los contenidos de los manuales de capacitacin Escuelade Las Amricas en 1996, el diario The New York Times comentque ahora los americanos pueden leer por s mismos algunas delas lecciones perniciosas enseadas por el ejrcito de los EE.UU.a miles de oficiales militares y policiales latinoamericanos en laEscuela de Las Amricas.19 Desde su fundacin en 1946 hasta 1999, la Escuela de LasAmricas adiestr ms de 60,000 soldados latinoamericanos en lastcticas de comando, guerra sicolgica, e inteligencia militar.Soldados formados en la Escuela de Las Amricas , y luego otrosRobert Austin 7320. Richter, Robert, Armas y Avaricia, (video), Nueva York, MaryknollWorld Productions, 2000; ver tambin Bonner, R., Weakness and Deceit: USPolicy and El Salvador, Londres, Hamish Hamilton, 1985; y Pearce, J.,Promised Land: Peasant Rebellion in Chalatenango El Salvador, Londres, LatinAmerican Bureau, 1986.21. Richter, Armas y Avaricia.formados en su pas de origen por los propios egresados, handirigido la sistemtica represin de movimientos populares que hamarcado la historia latinoamericana de posguerra. Por ejemplo,dos de los tres asesinos del arzobispo salvadoreo scar Romeroen 1980 recibieron formacin en ella. De los cinco soldados queviolaron y luego asesinaron a cuatro monjas de la ordenestadounidense Maryknoll en El Salvador ese mismo ao, treshaban sido entrenados en la Escuela de Las Amricas. En 1981,hubo una masacre de 900 campesinossin proteccin algunaenla aldea El Mozote y sus alrededores, tambin en El Salvador. Unlaboratorio forense de la capital identific unos 143 cuerpos, delos cuales 130 correspondan a nios de edad menor a los 10 aos,los que incluan a tres infantes, de edad inferior a los tres meses.Diez de los doce militares culpables del hecho se haban graduadoen esta institucin.20En noviembre de 1989, seis curas jesuitas, junto con lasirvienta y su hija, fueron asesinados por un grupo de 26 soldadosdel ejercito salvadoreo. De este grupo, 19 haban egresado de laEscuela de Las Amricas. El obispo Juan Girardi, quinencabezaba una investigacin de derechos humanos enGuatemala, fue asesinado en 1998 dos das despus de lapublicacin de Guatemala: Nunca Ms. Dicha obra cit a variosvioladores de derechos humanos en aquel pas como egresados dela misma. Uno de ellos es tambin el sospechoso principal de supropio asesinato. De 250 militares colombianos recientementeacusados por atrocidades en contra de los derechos humanos, lamitad haba egresado de dicha institucin. Siguiendo elentrenamiento de la Escuela de Las Amricas para la contra-insurgencia, ellos secuestraron, asesinaron, mataron,indiscriminadamente y formaron escuadras paramilitares de lamuerte.21 La tesis Marchetti-Marks est complementadagrficamente por el film On Company Business (HaciendoNegocios de la Compaa), el cual agrega entre las actividades deEl Buen Vecino Global7422. Francovich, Allan (director de produccin), On Company Business, (LosAngeles, EE.UU.), Isla Negra Films, 1980.23. Ranelagh, J. The Agency, pg. 247.24. Spalding, H., Unions Look South, NACLA: Report on the Americas,Vol. XXII, N 3 (1988), pgs. 14-19.25. Pilger, A Secret Country, pg. 186.la CIA infiltraciones del ms alto nivel en la burocracia sindicalen el oeste.22 La Confederacin Internacional de Sindicatos Libres(ICFTU), establecida en 1949 por organismos mximos sindicalesbritnicos y estadounidenses, fue financiada y controlada por laCIA desde su concepcin.23 Esto enjaez el movimiento laboralinternacional no-comunista a la agenda poltica y econmica dela clase dominante estadounidense, tanto en el Occidente como enel Tercer Mundo. Existieron por dems, consecuencias especialespara las otras Amricas en estos tratados:El apoyo laboral organizado para las polticasexpansionistas estadounidenses se remonta al sigloXIX. Pero fue la Guerra Fra que dio a la Federacinde Labor Americano-Consejo de OrganizacionesIndustriales (AFL-CIO) una banca en el equipo depoltica exterior, con el mandato de limitar lainfluencia comunista laboral global. EnLatinoamrica, el Instituto Americano para elDesarrollo de Labor Libre (AIFLD) de la AFL hainterpretado este asunto ampliamente, dedicndose asocavar cualquier tendencia radical o nacionalista y,segn AIFLD, hacer ms atractiva la atmsferainversionista.24A partir del lanzamiento de la Alianza para el Progreso(1961), principal organizacin de Washington para subordinar aAmrica Latina poltica, cultural y econmicamente, oficiales desindicatos del sur, juntos con otros de regiones como Oceana, hanrecibido formacin ideolgica en las universidadesestadounidenses donde la CIA, USIS y USIA tienen su mayorinfluencia; por ejemplo, a travs del Programa de Entrenamientopara Sindicalistas en la Fundacin Harvard, esencialmente unadependencia de la CIA.25 Como nota un estudioso del tema:En 1967, cuando el rol de la CIA en los centrosuniversitarios se hallaba bajo escrutinio cercano ... (eldirector de dicha institucin) Helms solicit a suRobert Austin 7526. Marchetti et al., The CIA, pgs. 32-3, 59-60.27. Saunders, Who Paid the Piper?, pgs. 215, 395. Vale anotar que el NCCha tenido influencia histrica en el profesorado australiano; p.e., confes haberfinanciado las victorias del sector derechista en la Federacin de Maestros deNSW en las elecciones presidenciales de 1983. Ver O'Brien, J., A Divided Unity,Sydney, Allen and Unwin, 1987, pg. 88; Scarrabelloti, G. New leadership forTeachers Federation in New Year, The Catholic Weekly, 28 de diciembre de1983; y Martin, K., Echo of the Past as Right-wing Links Alleged, The SydneyMorning Herald, 2 de abril de 1984.28. Campion, E., Rockchoppers: Growing up Catholic in Australia,Melbourne, Penguin, 1983, pgs. 165-7; Saunders, Who Paid the Piper?, pgs.215, 395; Brennan, G. The Spanish Labyrinth, Melbourne, Canto, 1990, pgs.229-315.personal que detectara cuntos empleadosuniversitarios mantenan contratos secretos con la CIA... y despus de ms de un mes de exhaustivainvestigacin en la agencia, Helms recibi un informenombrando a centenares de profesores yadministradores en ms de cien centrosuniversitarios.26Los procesos pedaggico-culturales de este conjunto hansido implantados y desarrollados por un circuito deorganizaciones mundiales complementarias, como por ejemplo elConsejo Cvico Nacional (NCC) en Australia, vinculado con enCongreso para la Libertad Cultural, un frente mundial de la CIAestablecida en los primeros aos de la Guerra Fra.27 Se considermayoritariamente que El Movimientoprecursor clandestinoaustraliano al NCChaba derivado su nombre de la organizacinfascista espaola El Movimiento, que estuvo al mando de Franco.Por otra parte al grupo catlico espaol de ultra derecha Opus Deitambin se le adjudica conexiones con el NCC, y la distinguidarevista acadmica Quadrant, financiada peridicamente por elCongreso para la Libertad Cultural.28Una de las ms recientes y mayores intervenciones en laeducacin y cultura por parte del Opus Dei fue su alianza con ladictadura argentina, donde un programa masivo oficial de librosaprobados y prohibidos sigui su moralidad fundamentalista. Bajouna estrategia del Banco Mundial, impuesta militarmente sobregran parte de Amrica Latina desde la dcada 1970, la dictaduraargentina, a partir de la de Galtieriegresado de la Escuela deAsesinospaviment el camino para la americanizacin de laeducacin superior argentina, que responde a intereses de ndoleEl Buen Vecino Global7629. Mollis, M., The Americanisation of the Reformed University inArgentina, Australian Universities Review, Vol. 42, N 2 (1999) y Vol. 43, N1 (2000). Ver tambin Arseneault, M., La Legin de Cristo: Contraofensiva delVaticano en Amrica Latina, en Le Monde Diplomatique (ed.), El Poder delOpus Dei, Santiago de Chile, Editorial Aun Creemos en Los Sueos, 2001, pgs.27-36.30. Apple, M. et al. (eds.), The Politics of the Textbook, Nueva York,Routledge, 1991, pg. 9.31. Schiller, H., Culture Inc.: The Corporate Takeover of Public Expression,Nueva York, Oxford U.P., 1989, pgs. 162, 33, 128. Respecto a la intervencinsin precedente de las empresas en la cultura contempornea bajo los regimenesde Ronald Reagan (EE.UU) y Margaret Thatcher (Reino Unido), ver Chin-TaoWu, Embracing the Enterprise Culture: Art Institutions since the 1980s, NewLeft Review, N 230 (1998), pgs. 28-57.econmico en vez de acadmico, y aspira erradicar ... la tradicindel profesional humanstico, comprometido con la comunidad ylas prcticas democrticas.29Las conexiones USIS-CIA-ICFTU han sido concretas ytortuosas: vinculan sistemticamente a estructuras y funcionarios,mediados por intereses ideolgicos en comn. Ms obvia ha sidola incrementada influencia estadounidense de posguerra sobre lossistemas escolares y universitarios de las Amricas, Oceana yAsia. La influencia en esas regiones ha ido acompaada ycondicionada por la penetracin econmica y cultural: al decir deMichael Apple, una poltica de incorporacin cultural.30 Comoensayo en casa, los EE.UU. convirtieron en un crimen deposguerra la conspiracin a ensear ideas revolucionarias,imponiendo una camisa de fuerza cultural, mientras sepavimentaba el camino para la comodificacin corporativa y laexportacin de productos culturales, encarnando las reglas yvalores del sistema de mercado que los ha producido. Lo que haocurrido desde la perspectiva del capital estadounidense es lacreacin y extensin global de un ambiente corporativoinformativo-cultural casi total.31La intervencin del Pentgono en la educacinuniversitaria, coordinada internacionalmente por la agenciasaludidas, ha tenido un enfoque cientfico (incluso sicobiolgico)y sociolgico. La Agencia de Seguridad Nacional delDepartamento de Defensa, ms secreta, ms grande y mscostosa que la CIA, ha sido especialmente activa en reclutarasesores y generar proyectos blicos de parte de las institucionesRobert Austin 7732. Ver Bamford, J., Body of Secrets: Anatomy of the Ultra-Secret NationalSecurity Agency, Nueva York, Doubleday, 2001; y Stein, N., North AmericanCongress on Latin America, citado en Yates, I. y McHugh, A. (eds.), RogerRussell and Australias Universities: The Pentagons Trojan Horse? Adelaide,Australian Union of Students (South Australian Region), 1974, pg. 22.33. McSherry, J. P., Tracking the Origins of a State Terror Network, LatinAmerican Perspectives, Vol. 29, N 1 (2002), pgs. 38-60.34. Yates et al. (eds.), Roger Russell and Australias Universities, pgs. 26,33, 75.35. D. Hilliard, Flinders University: The First 25 Years, 1966-1991,Adelaide, Flinders University Press, 1991, pg. 67; Richardson, J., 28 Days thatRocked Flinders, The Australian/Higher Education, 19 de agosto de 1998,pgs. 39, 41; e Yates et al. (eds.), Roger Russell and Australias Universities,y agencias militares estadounidenses en el campo universitario.32El informe confidencial de aquel gobierno, Report of the Panel onDefense Social and Behavioural Sciences (1967), fue co-escritopor Roger Rusell, sicobilogo de la Universidad de California yluego rector de Universidad Flinders, Australia. Dicha obrapromova vnculos acadmicos con el Departamento de Defensa,con fines de suministrar datos para la expansin militar deintereses estadounidenses. Los objetivos de investigacin en reasforneasrecordando que fue escrito durante la ocupacinmilitar estadounidense de Indochinaincluyeron a patronessocioculturales, organizacin social de tropas, y la evaluacin deprogramas de las agencias estadounidenses en los pasessubdesarrollados. Durante una campaa contra el terror basadaen un manual del ejrcito estadounidense publicado en 1966,tropas de Vietnam del sur escogidos por las fuerzas armadasnorteamericanas dejaron dibujos de enormes ojos en sus vctimasasesinadas, adems de las puertas de ciudadanos bajo sospecha.Los dibujos fueron impresos por la USIS.33 Adems, la USIS fuecentral en recoger tales datos, que tambin incluan a percepcionesdel control estadounidense sobre los recursos naturales y lasindustrias de ciertos pases, conforme con la meta de apoyo poragencias militares que entrenan a cientistas sociales forneos paraelucidar los problemas de cambio social en sus propios pases.34Los hallazgos de tales investigaciones han fundamentadolas estrategias de guerra psicolgica, qumica y biolgica que hansido entre las principales exportaciones de los EE.UU. en el sigloXX.35 Por ejemplo, en la dcada de 1970, el Centro para EstudiosEl Buen Vecino Global78pg. 9 y pssim.36. Por ejemplo, los textos neoliberales de William Paterson han sidodistribuidos en las escuelas australianas desde los aos 1970 bajo programas deeducacin econmica de la Cmara de Comercio Estadounidense, influenciadapor la CIA: ver Coxsedge et al., Rooted in Secrecy, pg. 121.37. Witton, R., The Corporate Connection: The Georgetown Thinktank andU.S. Investment in Australia, Dissent, N 29 (1972), pgs. 28-41.38. Braslavsky, B., El Entorno y el Maestro en Diversas Perspectivas de laAlfabetizacin Inicial, Lectura y Vida, Vol. 16, N 1 (1995), pg. 6.39. Connell, W. F., Reshaping Australian Education, 1960-1985, Melbourne,Australian Council for Educational Research, 1993, pgs. 135-8.Estratgicos e Internacionales de la Universidad Georgetown(Washington D.C.)encabezado por el Jefe en retiro de lasOperaciones Navales, Almirante Arleigh Burkelanz unprograma multifactico de intervencin econmica y culturalmundial, que coordinaba los intereses de las fundacionesRockefeller y Carnegie; conglomerados billonarios como MorganInvestments, Chrysler, General Electrics, IBM, Monsanto yGoodyear; La Cmara Americana de Comercio (en el exterior);36oficiales del aludido Congreso para la Libertad Cultural; y delConsejo Americano de Sociedades Ilustradasfinanciado por lascorporaciones Ford y Carnegiepara establecer cursos deEstudios Americanos en universidades de distintos pases, entreellos Australia. Tres miembros del Consejo del Centro paraEstudios Estratgicos e Internacionales de la UniversidadGeorgetown aparecan en el libro Whos Who in the CIA (Quienes Quien en la CIA).37Las primeras formas de la psicologa conductista que seaplicaron en la educacin estadounidense fueron detectadas por elpsicopedagogo sovitico Vygotsky a comienzos de los aos1920.38 El conductismo se insert en las pedagogas de variospases de Amrica Latina y ms all, a travs de la influenciacurricular instrumentalista de Tyler, en los aos cincuenta, juntoal manual de taxonoma de Bloom. Paralelamente, y reflejandouna tendencia general en el mundo libre de posguerra, lapublicacin de los equipos de lectura dependientes de Los SociosAmericanos de Investigacin Cientfica (SRA) privilegi a lapsicologa conductista del estadounidense B. F. Skinner. A modode ejemplo, estos equipos fueron utilizados hacia el ao 1966 enun sesenta porciento de las escuelas primarias y los primeros aosdel colegio secundario en Australia.39 Desde 1928 la CorporacinCarnegie, a travs de su fundacin filantrpica, profundiz losRobert Austin 7940. Ver, entre otros, Bessant, R. et al., Reflections on Educational Researchin Australia: A History of the Australian Council for Educational Research,Coldstream (Victoria), AARE, 1995, pgs. 10-12.41. Novelista africano, citado en Schiller, Culture Inc., pg. 134.42. Willis, G., Mr Magoo Remembers, The New York Review of Books,Vol. XXXVII, N 20 (20 de diciembre, 1990), pg. 3.surtideros permanentes para articular la ideologa corporativaestadounidense con los sistemas forneos educativos.40USIS Servicios de Informacin y las Construcciones deAmricaPero la mayor arma esgrimida en los tiempos actualespor el imperialismo desencadenado contra la defensacolectiva (de los oprimidos y explotados) es la bombacultural. El efecto de la bomba cultural es aniquilar lacreencia de las personas en sus nombres, en suslenguajes, en su ambiente, en su tradicin de lucha, ensu unidad, en sus capacidades y finalmente, en smismos.Ngugi wa Thiongo41 Las propias publicaciones de la USIS someten la realidad de lahistoria estadounidense a lo que el New York Review of Bookscalific recientemente de bombardeo ideolgico masivo a lasmemorias de Ronald Reagan: ms notables por sus omisiones quepor sus inclusiones.42 Uno de los libros ms ampliamente donadosa las escuelas y universidades del mundo de habla inglesa por laUSISResea de Historia Americanadescribe un par deejemplos recientes del imperialismo estadounidense de lasiguiente manera:En cuanto a la poltica exterior, el Presidente Reaganbusc un papel ms asertivo para la nacin, y CentroAmrica permiti realizar una prueba temprana deello. En El Salvador, la administracin (Reagan)concurri con un programa de respaldo econmico yentrenamiento militar para ayudar al gobierno acontener los ataques guerrilleros. El 25 de octubre de1983, las fuerzas estadounidenses aterrizaron en la islacaribea de Granada, luego de un urgente pedido deEl Buen Vecino Global8043. Olson, K. et al., An Outline of American History, USIS, sin fecha y lugarde publicacin; pgs. 187-9.44. Halliday, F., An Ambiguous Turning Point: Grenada and its Aftermath,NACLA: Report on the Americas, Vol. XVIII, N 6 (1984), pg. 20; Ropp, S.C.Panama: The United States Invasion and its Aftermath, en Current History,Vol. 90, N 554 (1990).45. Citado en Galeano, Century of the Wind, pg. 263.46. Citado en Godoy Urrutia, Csar, Educacin y Poltica, Santiago de Chile,Ediciones Tierra y Escuela, 1959, pg. 80. Ver tambin Carta de Nueva York,en Mart, Jos, En las Entraas del Monstruo, La Habana, Editorial de CienciasSociales, 1984, pgs. 177-182.47. Blawis, P. Tijerina and the Land Grants, Nueva York, International, pgs.11-21.ayuda por parte de los pases vecinos.43Al parecer, el autor haba olvidado el inequvoco apoyoestadounidense para con la dictadura militar y los escuadrones dela muerte en El Salvador, o la invasin de Granada por losmarinos estadounidenses y sus rplicas preferidas de modelogubernamental ttere.44 George Shultz, un vendedor de autosusados y luego Secretario de Estado durante la presidencia deReagan, coment acerca de la invasin a Granada: A primeravista, me di cuenta de que esta isla podra ser un esplndidoproyecto inmobiliario.45Tal ha sido el xito de la colonizacin del ingls mundialpor la industria de cultura masiva de los Estados Unidos, que seha convertido en algo axiomtico referirse a ese pas ocupadopor una minora de americanos no por su nombre real, sinocomo Amrica. En contraste, la mayor parte de los americanosviven en Latinoamrica y el Caribe; la inmortal NuestraAmrica del intelectual y patriota cubano Jos Mart. Laexperiencia acumulada durante su exilio en Nueva York (1875-1895)en las entraas del monstruole llev a caracterizar elsistema escolar estadounidense como dotado de un practicismoestrecho y entontecedor, y un especialismo msero.46Por otra parte, un nmero importante de ciudadanosestadounidenses son descendientes de aquellos mexicanos que,hasta su anexin por los EE.UU a mediados del siglo XIX,habitaban California, Nevada, Arizona, Utah, Texas, Colorado, yNuevo Mxico como sus tierras natales.47 Ellos portan en suhistoria cultural la propagacin del resurgimiento de la lenguaRobert Austin 8148. D. Bell, The Coming of Post-Industrial Society: A Venture in SocialForecasting, Community in American Culture, sin datos bibliogrficos,(distribuido por USIS), pg. 431. Las premisas defectuosas y de conservacinpropia del supuesto fin de la ideologa, otra tesis de Bell, son objeto de unareprobacin bien elaborada en Chomsky, N., The Responsibility ofIntellectuals, en Pecks, J. (ed.), The Chomsky Reader, Nueva York, Pantheon,1995, pgs. 59-82.49. Bell, The Coming of Post-Industrial Society, pg. 434.espaola a tal grado que, en los actuales pronsticosdemogrficos, sobrepasar al ingls como el principal lenguajeutilizado en los Estados Unidos hacia el ao 2010.Otra publicacin de la USIS, a libre disposicin en ingls,que est destinada a ayudar a que los profesores de historia haganlas conclusiones deseadas sobre el ingenio de la sociedadestadounidense es La Comunidad en la Cultura Americana, de450 pginas y editada por el Instituto Multinacional de EstudiosAmericanos, de la Universidad de Nueva York. De manera similara muchas otras publicaciones de la USIS, los detalles de lapublicacin son bastante incompletos. En esta coleccin, seencuentra un fragmento escrito por Daniel Bell en el cual seexpresa que las sociedades se dividen en tres categoras, a saber:pre-industriales, industriales y postindustriales. De acuerdo consta, el nico pas que puede insertarse dentro de la ltimacategora son los EE.UU. Por su parte, Europa Occidental, laUnin Sovitica y Japn pertenecen al grupo industrial; mientrasque Asia, frica y Latino Amrica son consideradas sociedadespre-industriales.48En trminos de metodologa social, los del ltimo grupoestn atrapados en la experiencia de sentido comn, lo cualaparentemente contribuye a su propio atraso. Las sociedadesindustriales son caracterizadas por su empirismo yexperimentacin; a la vez que solamente los Estados Unidos halogrado el ms alto nivel de teora abstracta: modelos,simulacin, teora decisiva, anlisis de sistemas, a lo cual aspiranllegar los otros grupos inferiores. Segn la teora de Bell, y sobreuna perspectiva temporal, la diferencia estriba en que lassociedades pre-industriales manifiestan una orientacin alpasado y tendencias a reacciones ad-hoc, mientras que encontraste los Estados Unidos manifiestan una orientacinfuturista y prediccionista.49El Buen Vecino Global8250. Por contraste, ver Mies, Mara, Patriarchy and Accumulation on a WorldScale: Women in the International Division of Labour, Londres, Zed, 1986;Vitale, Luis, Introduccin a una Teora de la Historia para Amrica Latina,Buenos Aires, Planeta, 1992; Fanon, F., The Wretched of the Earth, Ringwood,Penguin, 1973; Chilcote, R. et al., Latin America: Capitalist and SocialistPerspectives on Development and Underdevelopment, Boulder, Westview, 1986.51. Bell, The Coming of Post-Industrial Society, Tabla 1-1, pg. 434.52. Regional Office for Central America and Panama Affairs (ROCAP,Departamento del Estado, EE.UU.), ROCAP Book Program: Grade 3 (Book 2),Washington D.C., ROCAP, 1969; citado en Jonas, S. et al. (eds), Guatemala,Nueva York, NACLA, 1974, pg. 30.Si extendemos esta metfora, llegaremos a determinar quela causa subyacente al atraso de las sociedades pre-industriales essu sometimiento a las leyes de baja productividad y disminucinde las ganancias. Ignorando que contundentes investigaciones handetallado las realidades del neo-colonialismo, neo-imperialismo,el subdesarrollo estructural y sus asociados como dictadurasmilitares, altas cifras de analfabetismo y endeudamiento crnicocomo buenas explicaciones para el empantanamientotercermundista; las que contradeciran la explicacin deducible dellibro, de la existencia de un atraso tribal implcito en su propiosubdesarrollo.50En ese mismo libro de la USIS, los latinoamericanos,africanos y asiticos son representados en una tabla tituladaEsquema General del Cambio Social, donde figuran comocondicionados por fenmenos como tradicionalismo ylimitaciones de recursos y terreno; siendo justamente lo opuestolo que los convirti en metas tan codiciadas no slo de lasexpediciones de Cristbal Coln y Marco Polo, sino la de losintervencionistas que les siguieron. Segn sta misma tabla, losEE.UU han logrado, por su parte, centralidad y codificacin delconocimiento terico. Por medio de estas comparacionesarbitrarias, parece quedar en evidencia no slo un solapadoimperialismo cultural, sino que una importante cuota de racismo,apenas disfrazado, que subraya el modelo.51 En Centroamrica, serespald la imposicin de tales modelos durante los aos 1960 atravs de la distribucin de diez millones de copias de textosescolares queal referirse a la toma de tierras indgenas por losEspaolesconcluyeron que los indios estaban agradecidos aellos que les haban obligado a huir. La USAID, agenciahermana de la USIS y la USIA, distribuy dichos textos.52 EnNicaragua, luego de que los Sandinistas perdieran las eleccionesRobert Austin 8353. Long, N., Textbooks for Nicaragua, Front Lines, (U.S. Agency forInternational Development), April 1991, pg. 5, citado en Arnove, R.,Education as Contested Terrain in Nicaragua, Comparative Education Review,Vol. 39, N 1 (1995), pgs. 28-53.54. Miller, P., Transformations of Patriarchy in the West, 1500-1900,Bloomington, Indiana University Press, 1999, pg. 113.55. Dorfman, A. et al., How to Read Donald Duck: Imperialist Ideology inthe Disney Comic, Nueva York, International General, 1991; pgs. 48-49.nacionales en 1990, el rgimen derechista de la presidentaChamorro abri camino a una intervencin mayor de USAID,caracterizada por la quema y la reduccin a pulpa de miles detextos vigentes. Segn un oficial de USAID, fue la primera vez enla historia de esta agencia quea un costo de EE.UU. $12.2millonesla agencia, en un plazo de diez meses ... habatotalmente remplazado todos los textos para todos los colegios encualquier pas.53Los colonizadores, como anota Pavla Miller,rutinariamente afirman que los nativos, como los nios, sonincapaces de aplicar autocontrol y racionalidad, respondiendomejor al firme control paternal o los golpes.54 Esta supuestasuperioridad de las civilizaciones occidentales se extiende a laliteratura infantil, como ha mostrado el trabajo de Dorfman yMattelart:Segn Disney, las personas subdesarrolladas soncomo nios y merecen ser tratados como tales, y si noaceptan sta definicin de s mismos, debern sercastigados con una buena paliza en el trasero ... Lahegemona que (los autores) han detectado entre losnios-adultos que llegan con su civilizacin ytecnologa, y los nios-salvajes nobles, quienesaceptan esta autoridad extranjera y ofrecen susriquezas, se revela como la rplica exacta de lasrelaciones entre metrpolis y satlite, entre imperio ycolonia, entre dueo y esclavo.55Otra publicacin de la USIS ampliamente difundida es UnEsquema de la Economa Americana recientemente re-escrita porel discpulo de Milton Friedman, William Paterson, profesor deFilosofa del Comercio en la Universidad Campbell (institucinprivada), Carolina del Norte. En este relato, se explica el hecho deque no haya un partido laborista americano, como un productoEl Buen Vecino Global8456. Paterson, W.H., An Outline of the American Economy, USIA, 1992, sinlugar de publicacin, pg. 173. En realidad hay mltiples partidos laboristas enAmrica: ver Gunson, P. et al., The Dictionary of Contemporary Politics ofSouth America, Londres, Routledge, 1989, pssim.57. Terkel, S., The Great Divide: Second Thoughts on the American Dream,Londres, Hamish Hamilton, 1989, pg. 3.58. Ver Ackerman, F., The Extent of Income Inequality in the UnitedStates, en Edwards, R.C. et al. (eds.), The Capitalist System, New Jersey,Prentice-Hall, 1972, pg. 207; y James, American Civlization, pgs. 199-261.59. Born, A., State, Capitalism and Democracy in Latin America, Londres,Lynne Rienner, 1995, pg. 6.del igualitarismo del pas: la mayora de la clase trabajadoraamericana se considera a s misma esencialmente no diferente alos otros grupos de americanos.56 Esta afirmacin caractersticade lo que Studs Terkel ha denominado La Ley de la AclaracinDisminuyente57 ignora la asombrosa evidencia existente acerca delas profundas disparidades de la distribucin de la riqueza en lasociedad estadounidense, y los efectos igualmente profundos quetiene en ella la explotacin de raza y gnero.58Por medio de una simple manipulacin de complejascategoras histricastales como capitalismocompetitivo y democraciaFriedman termina porasimilar recprocamente ambos trminos. El problemahistrico y terico de la relacin entre capitalismo ydemocracia... es entonces resuelto por medio de unatautologa: la democracia simplemente se convierte enla organizacin poltica del capitalismocompetitivapor definiciny el capitalismo se propone como elnico soporte estructural congruente con lasnecesidades especficas del estado democrtico. Estaoperacin sofista est lejos de ser un giro extravaganteen las ideas de Friedman: de una forma u otra lasdiversas expresiones del pensamiento polticoestablecido afirman regularmente esta identidadsubstancial entre capitalismo y democracia.59En la Parte IX del libro de Paterson, titulado Trabajo enAmrica: el Rol de Los Sindicatos, se ignoran por otra parte lasconexiones de alta envergadura existentes entre el AFL-CIO, laCIA y la mafia. Adems, los bajos salarios (bajos costoslaborales) son alabados por haber ayudado a compaasextranjeras en reas tales como la industria automotriz yelectrnica a ganar mayores dividendos en el mercadoRobert Austin 8560. Paterson, An Outline of the American Economy, pg. 180; Ranelagh, TheAgency, pgs. 345, 356, 386, 793; y 247-249, respectivamente.61. LeMoyne, J. y Walcott, J., A History of US Intervention, Newsweek,16 de marzo de 1981.62. Ver por ejemplo Rose, P. I. (ed.), Views From Abroad: Perspectives onContemporary Society, Voice of America/USIA, Washington, 1978.63. Cortesis, K. et al., Modern Quest, Melbourne, Jacaranda, 1996, pg. 32.americano.60 A su vez, la Parte X ilustra la poltica exteriorestadounidense como benigna y equitativa. Esta posicin ni hasido compartida por bastiones conservadores de tan ampliadifusin, como Newsweek, cuyos corresponsales han contado unahistoria diferente y de alguna manera ms realista de lasrelaciones entre Amrica Latina y los EE.UU:Cuando las repblicas de Centro Amrica lograronindependizarse de Espaa en 1821, sus historiasestaban ya marcadas por la pobreza, la violencia, lacodicia, la traicin y la esclavitud ... Con recursospara explotar y lderes dispuestos a venderlos, en pocotiempo los empresarios americanos y europeosvinieron buscando ofertas y desde entonces se hizohabitual lo que los Latinoamericanos seacostumbraron a llamar Imperialismo Yanqui.61Ms all de estas publicaciones, la USIS distribuyegratuitamente La Voz de Amrica (VOA), a escuelas yuniversidades.62 Marchetti, Marks y Ranelagh, han destacado elhecho de que existiran vnculos indiscutibles e institucionalizadosentre la VOA y la CIA, en virtud de que la primera forma parte dela Agencia de Informacin de los Estados Unidos (USIA, gemelade la USIS) en Washington.Similar a los libros publicados por la USIS, aquel tituladoModern Quest insiste en igualar la cultura popular a la cultura demasas, elevndola a una comodidad tecnologizada y por lo tantodeseable. En sus trece captulos, no hace ninguna referenciasustantiva a Latinoamrica y el Caribe, perseverando en la errneadenominacin de Estados Unidos como Amrica.63 A pesar dela preeminencia de las Amricas desde tiempos pre-colombinos enel currculum de historia en la enseanza secundaria menor, eltexto de uso masivo Checkpoint 1 excluye a las Amricas delestudio de la historia antigua, medieval y moderna temprana.Coln an es el descubridor de Amrica, y el mundo americanoEl Buen Vecino Global8664. Moore, S. et al., Checkpoint 1: From the Ancient to the New World,Melbourne, Longman, 1994, pgs. 146-206; History Syllabus Committee (eds.),History: Years 7-10 Support Document (Part 2), Sydney, NSW Board ofStudies/MINED, 1994.65. Coupe, S. et al., Was it Only Yesterday?: Australia in the TwentiethCentury World, Melbourne, Longman, 1998; y Coupe, S. et al., Their Ghostsmay be Heard: Australia to 1900, Melbourne, Longman, 1997.66. Philip, G., Oil and Politics in Latin America: Nationalist Movements andState Companies, Nueva York, Cambridge University Press, 1982, pgs. 104-105, 287.67. Mench, R., The Quincentenary: a Question of Class, Not Race, LatinAmerican Perspectives, Vol. 19, N 3 (1992), pgs. 98-99.debe ser entendido, por consiguiente, slo en trminos delimpacto europeo en las sociedades indgenas, luego como laAmrica ocupada por los britnicos en el siglo XIX, y finalmentepor los Estados Unidos.64 Una notable excepcin en el casoAustraliano, es el manual secundario menor Was it OnlyYesterday?: Australia in the Twentieth Century World, el cualrompe con el trmino genrico de Amrica, substituyndolo porUSA. Cabe destacar que otro texto de estos mismos autores usatambin el innovador concepto de antigua Australia para hacerreferencia, y darle forma, al estudio de la sociedad y culturaaborigen antes de la invasin.65Para el quinto centenario del Descubrimiento deAmrica, en 1992, la empresa petrolera multinacional Texacoauspici las festividades oficiales organizadas por EE.UU. Atravs del diario espaol El Pas, reclamando para s la herenciadel lder de esta expedicin mercenaria: el espritu dedescubrimiento.66 Pero, como la guatemalteca Premio Nobel dela Paz en 1993, Rigoberta Mench, seal:Es suficiente con observar el numero de indgenas quehan muerto comparados con el nmero de espaolesque murieron para comprender quienes fueron losvictoriosos. Es suficiente con mirar la condicinactual en que vive la gente para entender quin fue elvictorioso. Es cierto que las expresiones de la culturaindgena se han ido integrando con las espaolas enuna cultura mestiza, pero en general la culturaindgena ha sido puesta a un lado, se la hadiscriminado, o simplemente ha servido dedecoracin.67Robert Austin 8768. Bakewell, P., Silver Mining and Society in Colonial Mxico, Zacatecas1546-1700, Londres, Cambridge University Press, 1971, pgs. 37, 122-124, 200-201; Spalding, H., U.S. and Latin American Labour: The Dynamics ofImperialist Control, Latin American Perspectives, Vol. III, N 1 (1976), pg.45; y Zeitlin, M. et al. (eds.), Amrica Latina: Reforma o Revolucin?, BuenosAires, Editorial Tiempo Contemporneo, 1968, especialmente las contribucionespor Anbal Quijano sobre Per; Eduardo Galeano sobre Uruguay; y James Petrassobre Revolucin y movimientos guerrilleros en Amrica Latina.Simultneamente, intelectuales islmicos y no islmicos han reexaminado lapoca musulmana en la pennsula ibrica. Adems de Orientalism y Culture andImperialism, por Edward Said, ver Abdulwahid Dhanun Taha, The MuslimConquest and Settlement of North frica and Spain, Londres, Routledge, 1989;Jan Carew, The End of Moorish Enlightenment and the Beginning of theColumbian Era, Race and Class, Vol. 33, N 3 (1992), pgs. 3-16; AnwarChejne, Historia de Espaa Musulmana, Madrid, Ctedra, 1980; y RogerCollins, Law, Culture and Regionalism in Early Medieval Spain, Vermont,Variorum, 1992, pgs. 113-15.69. Cohen, J., en Daz, B., The Conquest of New Spain, Londres, Penguin,1963, pgs. 7,10; Smith, E., The Araucanians, Nueva York, Harper, 1855, pg.282.70. OBrien, J., A Divided Unity, Sydney, Allen & Unwin, 1987, pgs. 148-78; Connell, Reshaping Australian Education, pgs. 420-24.Un recuento ms acabado mostrara que los pilares de estaimagen residen en el Mxico colonial, donde el principal legadopoltico del colonialismo hispano fue la salvaje violencia estatalcontra el indgena y luego, contra el campesinado y lostrabajadores de la Amrica Latina postcolonial.68 La ideologa deldescubrimiento de Coln resuena en el tomo de Bernal Daz, elcual exalta la heroica cada del Imperio Azteca y el herosmode los espaoles tanto como el libro definitivo de Smith lo hizoen el siglo anterior respecto de las polticas genocidas de Valdiviacontra los Mapuches en Chile.69 Sugerir que estas intervenciones en el proceso deformacin cultural dentro de las escuelas secundarias sonunilineales y sin disputa sera ciertamente errneo, como hademostrado la propia historia de resistencia en los movimientosestudiantiles y docentes en el mundo de habla inglesa.70 Sinembargo, mientras resulte difcil medir precisamente los efectosde tales materiales en la construccin estudiantil de la historia,pareciera razonable proponer que stas influenciascuando sontomadas en conjunto con la historiografa conservadora (Whig) yel ms amplio contexto de una cultura americanaglobalizadaoperan como seales heursticas en los procesosdialcticos de la (de)formacin cultural y la americanizacin. AEl Buen Vecino Global8871. En diciembre de 1995, representantes de la USIS-USIA viajaron a Cubaen la secuela de su crisis econmica y la dolarizacin de su economa,ofreciendo listas de cientos de libros a acadmicos cubanos, en ingls y todosgratis. Ver Oscar Piera Hernndez, Departamento de Ciencias Sociales,Universidad de Matanzas, Cuba: entrevista con el autor, enero de 1997.72. Profesor australiano annimo, entrevista con el autor, 17 de septiembrede 1999.73. Schiller, Culture Inc., pg. 8.nivel geopoltico los materiales de la USIS y la USIA han sidodiseminados a travs de un mundo unipolar desde 1990; es decir,desde la desaparicin de la Unin Sovitica. Incluso, hancirculado en Cuba desde mediados de los aos 1990.71 Bajo elcapitalismo tardo, la cultura del trabajo de los maestros estregida por polticas uniformes y autoritarias. En el casoaustraliano, por ejemplo, un nmero significativo de maestros seha sentido amenazado por conceptos tales como invasin uocupacin, prefiriendo emplear la perspectiva del contacto(del colonialismo britnico en Australia) que generalmente se hapromovido desde los textos escolares; el cual, como se hademostrado, coincide plenamente con los descriptoresintroducidos por las agencias estadounidenses.72Las Conferencias y Giras USIS.No es necesario construir una teora acerca del controlcultural intencional. En verdad, la fuerza de esteproceso de control descansa en su aparente ausencia.Herbert Schiller73Destacados escritores estadounidenses han expuesto losintrincados vnculos entre filantropa e imperialismo: lasfundaciones, ha argumentado Edward Berman, han dirigido suapoyo a reas de importancia poltica o econmica para losintereses corporativos de USA. Desde los aos 1970 yposiblemente antes, la USIS ha ofrecido giras a selectasuniversidades estadounidenses e instituciones a los profesores dehistoria en las escuelas de Australia. Estas giras tienen todos losgastos pagados y duran aproximadamente seis semanas;adicionando, generalmente, sesiones informativas y deretroalimentacin con oficiales de la USIS en sus cuartelesgenerales en Washington. Tambin se ofrecen becas Fullbrightcon el mismo fin, y aparentemente funcionan de manera parecida.Robert Austin 8974. Ranelagh, The Agency, pgs. 211-12.75. Gaddes, J., Prelude to War: US Domestic and Foreign PolicyConsiderations and the Origins of WW II, Ponencia, Conferencia USIS paraProfesores de Historia en la Escuela Secundaria, con la Cooperacin delMinisterio de Educacin de Nueva Gales de Sur (N.S.W.), Universidad deSydney, 16 y 17 de octubre de 1986.76. Ireye, A., Events leading to WWII: Western Views - Asian Views,Ponencia, Conferencia USIS para Profesores de Historia en la EscuelaSecundaria, Universidad de Sydney, 16 y 17 de octubre de 1986.Entre las universidades utilizadas como puente para estosfines, se hallan William y Mary, Illinois, Temple, Missouri, yHarvard. Al menos Harvard e Illinois tienen vnculos bienconocidos con la CIA. Esta ltima ha estado envuelta en lacontrovertida investigacin de drogas para el control cerebral ennombre de la agencia.74 La USIS paga a las universidades por suservicio, y usa su propio personal para supervisar y algunas vecesdictar los cursos. Todas las clases son asistidas tambin porfuncionarios de la USIS; uno puede suponer legtimamente quetambin las clases son sometidas a vigilancia durante sudesarrollo. Los textos distribuidos gratis incluyen a vecesanotaciones dirigidas al profesor, dicindoles cmo debeninterpretar la informacin de que se les ha provedo para susestudiantes.Un artculo elaborado por el profesor J. Gaddes de OhioUniversity, invitado por la USIS a dictar conferencias en Australiadurante la dcada de 1980, sealaba que los Estados Unidos nobuscaron ser poderosos. De hecho, la poltica oficial era prevenirel engrandecimiento del poder de cualquier nacin.75 Otroinvitado, el profesor Akira Ireye de la Universidad de Chicago,argument que hubo una expansin cultural con el ingreso deJapn a la Segunda Guerra Mundial, que fue la expresin de uninstinto primitivo inherente a la psicologa japonesa.76 Ninguna ponencia mencionaba el fascismo, ambosdisminuan la voluntad imperialista de Estados Unidos y Japn,asimismo ambos intentaban legitimar la ecuacin sofista deFriedman acerca del capitalismo y la democracia. Tal ideologa yprctica historiogrfica concuerda con el paradigma ms ampliode las ciencias sociales sistemticamente exportadas por lasagencias estadounidenses desde la consolidacin de este pascomo el principal Estado imperialista, por medio de la mismaEl Buen Vecino Global9077. Dietz, J., Economic History of Puerto Rico: Institutional Change andCapitalist Development, Princeton, Princeton University Press, 1985 pg. 99.78. Patrick Buchanan, citado en Sols, J., Public School Reform in PuertoRico: Sustaining Colonial Models of Development, Westport, Greenwood, 1994,pg. 3.Segunda Guerra Mundial. El autor intenta demostrar con estas observaciones, elevidente reduccionismo a que se ha inducido internacionalmentea la expresin Amrica, su distribucin y consecuencias. Comohemos visto, hasta ha llegado al punto de incidir en las esferasacadmicas, especialmente en cuanto a su contribucin a relegara mrgenes esotricos a la mayora de la historia de Las Amricase incluso, la historia de las propias minoras norteamericanas,como las comunidades negras y latinas. Por ejemplo Puerto Rico,como su vecino caribeo Cuba, fue ocupado por tropasestadounidenses en 1898 para imponer su dependencia poltica yeconmica. A diferencia de Cuba, Puerto Rico contina comoneo-colonia estadounidense. La cultura portorriquea,tnicamente distinta a la de E.E.U.U., ha sido subordinada einvoluntariamente dependiente por ms de un siglo; en un pasremodelado en una colonia monocultural clsica, dirigida porintereses comerciales estadounidenses y dominada por losmtodos de produccin capitalista.77 El sistema de educacinportorriquea ha sido determinado histricamente por el Congresode los Estados Unidos, que impuso el ingls a travs del Decretode Idiomas Oficiales en 1902. Cuando el gobernadorportorriqueo, de origen indgena, restaur unilateralmente elcastellanoel idioma dominante desde el siglo XV con laocupacin del previo colonizador, Espaael congresista ultraconservador Pat Buchanan lo denunci como una virtualdeclaracin de independencia. Agreg, sin embargo, que lapropuesta de entregar a la isla un voto sobre su condicin deEstado, status de commonwealth, o propia independencia se hapuesto a fuego lento en el comit del Senado. Djalo ah, y apagala cocina.78Lo anterior expuesto tiene como meta enfatizar larepresentacin equivocada del sujeto Amrica al punto de suproduccin acadmica, su distribucin y las consecuencias deestos procesos; una de las principales siendo la relegacin de lahistoria mayoritaria de Amricaincluyendo aquella de lasRobert Austin 9179. Said, Culture and Imperialism, pg. 381.80. El Congreso para la Libertad Cultural, un frente de la CIA desde 1946,hizo una campaa clandestinaal parecer exitosapara prevenir elotorgamiento del Premio Nobel en Literatura al poeta comunista chileno PabloNeruda en 1963, habindose adquirido ilcitamente la lista de nominaciones.Neruda, luego un ministro en el gobierno de Salvador Allende, finalmente ganel premio en 1971. Ver Stonor Saunders, Who paid the piper?, pgs. 349-51.comunidades negras e hispnicas estadounidenses a una categorasin relevancia. Tales prcticas, insertas en la pedagoga ycurrculum de la historia, van mano a mano con la romantizacinpromovida por la USIS, sus agencias aliadas y los intelectualessimpatizantes de ella. Lo que C.L.R. James ha llamado lacreencia falaz, basada en la historia americana temprana, de queAmrica en su mera existencia, fue una rebelin; o que la historiade origen nacional, como Edward Said lo ha descrito, es unaextraa mezcla de invencin, historia y auto-engrandecimiento.79Historia Latinoamericana y CurrculumCuando son la trompeta, estuvo todo preparado en latierray Jehov reparti el mundo, a Coca-Cola Inc., Anaconda,Ford Motors, y otras entidades. La Compaa Frutera Inc.se reserv lo ms jugoso, la costa central de mi tierra,la dulce cintura de Amrica. Bautiz de Nuevo sus tierrascomo Repblicas Bananas, y sobre los muertosdormidos,sobre los hroes inquietos, que conquistaron la grandeza,la libertad y las banderas, estableci la opera bufa.Pablo Neruda, La United Fruit Co. (c.1948).80Como un reflejo extrao de su distorsionada intermediacin en elsiglo XX, la historia de Amrica conducida por la USIS se haexpandido y consolidado ltimamente tambin en el planocurricular, mientras que la historia latinoamericanaa pesar de,o quizs debido a, su prolfica iconografa literaria y una culturapopular orgnica, no cultura masiva manufacturadaha sidorelegada a una periferia sin recursos. Es un declive que imita a losresultados generados en Amrica Latina por las prcticascompradoras de las empresas multinacionales de msica, comoCapitol y la CBS, en cuanto que programadores y locutoresmusicales de radio reciben coimas para promover a artistasEl Buen Vecino Global9281. Reyes, F., The New Song and its Confrontation in Latin America, enNelson, C. et al. (eds.), Marxism and the Interpretation of Culture, Londres,Macmillan, 1988, pgs. 447-60.82. Ver Holton, Captulo X, este libro.83. Ver Labarca, A., Feminismo Contemporneo, Santiago de Chile, Zig Zag,1947; Kirkwood, J., Ser Poltica en Chile: Los Nudos de La Sabidura, Santiagode Chile, Cuarto Propio, 1990: Fisher, J., Out of the Shadows: Women,Resistance and Politics in South America, Londres, Latin American Bureau,1993.estadounidenses as ahogando a la msica autctona.81 Tambinsirve de ejemplo que la industria musical multinacional hayacensurado a los cantos Calipso de Trinidad y Tobago, vacindolosde su contenido local insurrecto para el consumo masivo en losEstados Unidos (como fue el caso del canto popular Trabajandopara el dlar yanqui), frecuentemente retrabajados tambin parasu pas de origen.82La negacin de Amrica Latina y el Caribe en el occidentese deriva en parte dey a su vez est condicionada porlasconstrucciones de identidad colonial y postcolonial promovidaspor los intelectuales occidentales. El acucioso anlisis del mundooriental hecho por Edward Said en su obra Orientalismo es unespejo de sta construccin occidentalista de Latinoamrica. Losejemplos ms drsticos incluyen el estereotipo de los mexicanosharaganes con sus grandes sombreros durmiendo la siesta bajo uncactus, o conos religiosos creados a medida, como la Virgen deGuadalupe, que siendo mestiza fue considerada ms aceptable porlos colonizadores religiosos, para lograr que los locales tuvieranuna mayor adaptacin a la religin catlica. Estas historiaspositivistas, producidas rutinariamente en el occidente, traducidasy movilizadas por las clases dominantes latinoamericanas, retratana los procesos histricos de la regin como una cadena deConquista, Independencia y Repblicacasi libre de la influenciadel Imperialismo moderno o las luchas popularesy la provinciade patriarcados.83 La negacin de una activa historia feminista haido a la par del estereotipo de gnero de esas construcciones, quese acercan a la erradicacin de cualquier vestigio de historiafeminista en Latinoamrica.Vale destacar que en 1992, las movilizaciones populares eindgenas que ocurrieron a travs de toda Amrica Latinadesafiaban a la usurpacin del simbolismo de V centenario por laRobert Austin 9384. Actas del Comit del Currculum de Historia (N.S.W. Board of Studies),12/3/91; 24/1/92; 9/4/92.historia ortodoxa. La literatura acadmica pertinente solo encastellano fue masiva: una gua bibliogrfica argentina list unas665 publicaciones, mientras la produccin desde fuentesoccidentales tambin fue prolfica. La cubierta de este evento porla prensa internacional le dio constantemente un alto perfil,estimulada por la entrega del premio Nobel de la Paz en 1993 aRigoberta Mench, lder Maya Quich en el exilio de suGuatemala nativa a raz de las atrocidades cometidas en contra desu familia por la dictadura militar guatemalteca, sostenida porWashington.Volviendo a la ilustracin proveda por el caso australianode la intervencin curricular promovida por la USIS, ha estado laactitud del Ministerio de Educacin de este pas hacia la inclusinde cualquier clase de historia latinoamericana en los primerosaos de la educacin secundaria. sta contrasta dramticamentecon el entusiasmo con que se ha recibido el currculum de historiaestadounidense. Por ejemplo, a pesar de las repetidasaprobaciones que el Comit de Currculum de Historia delConsejo de Estudios (Nueva Gales del Sur) hizo durante 1991 y1992 por incluir historia latinoamericana en el currculum, elConsejo, a travs de distintas maniobras, constantemente omitimateriales latinoamericanos de los bosquejos presentados a lasescuelas para ser evaluados por los docentes.84 De esa manera, sefrustr la posibilidad de reflexiones crticas e informadas por partedel pblico. Sin embargo la propia historiaaquel departamentode resultados inesperados tambin produjo una disuasinimprevista, de la Escuela de Estudios Latinoamericanos yEspaoles, Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW). Alpreciso momento en que las Amricas tenan su primeraoportunidad seria de entrar en el currculum central para unestudio integrado, acadmicos de la UNSW evidentementeprendieron la remocin de estudios culturales hispnicos delnuevo plan de estudios, para los dos cursos finales de la educacinsecundaria en la asignatura de Castellano. As eliminaron una reapotencial de estudios afines. La cultura hispnica, coment unacadmico, no estaba siendo bien enseada; la solucin, entonces,El Buen Vecino Global9485. Profesores australianos annimos, entrevistas con el autor, enero de 1992;septiembre de 1992; diciembre de 1991. Algunos entrevistados eran miembrosdel Comit Curricular de Castellano, Consejo de Estudios (N.S.W.).Valereflexionar sobre las consecuencias para el desarrollo de currcula si tal polticarespecto a cursos inadecuadamente enseados llegase a ser generalizada.86. Informacin del Consejo de Estudios, 24 de enero de 1992. Al redactarel borrador nmero 9 con fecha de marzo 1992, y a pesar de otra decisin delComit del Currculum de Historia de incluir a Mesoamrica antigua en laOpcin 1 (Acta, 24 de enero 1992), no se llev a cabo dicha inclusin. El hechode que se ofrezca solamente historia latinoamericana DC trae consigo lasdesventajas de discontinuidad e incoherencia, similar al hecho de embarcar lahistoria australiana con el capitn Cook. Adems y de manera similar, es capazde distorsionar la construccin panormica de las historias de Las Amricas enla mente de los estudiantes.87. Simpson, J. et al., (eds.), An Introduction to Historical Techniques,Sydney, NSW Department of School Education, 1992, pg. 45 (nfasis original).La historiografa imperial perdura: la denegacin de los autores de la historiaoral y testimonial va a la par con su rechazo automtico de obras que datan lascivilizaciones indgenas en Australia hasta quizs unos 120.000 aos de edad,y a las Mesoamericanas desde al menos 40.000 AC. Sobre este tema, ver Rubio,G. y Valenzuela, J., Historia Oral: Una Opcin del Presente, Santiago de Chile,CEAAL, 1990, pssim; Palestro, S. et al., Una Historia Necesaria: Mujeres enChile, 1973-1993, Santiago de Chile, Ak y Aora, 1994; y Hola, E. et al. (eds.),Mujeres, Poder y Poltica: Nuevas Tensiones para Viejas Estructuras, Santiagode Chile, CEM, 1994, pgs.196-236.era eliminarla.85Un equipo de experimentados profesores de historianombrados por el Consejo de Estudios para actualizar losbosquejos del ao 1991, declararon la imposibilidad de encontrarevidencia sobre la existencia de civilizaciones latinoamericanasanteriores al 2000 AC.86 Esta ortodoxia occidentalsentada enuna historiografa culturalmente exclusionista y ciega a lassociedades no alfabetizadas en trminos occidentales pero simuchas veces altamente civilizadas, an finalmente desafiada enel nuevo currculumsegua informando a las publicacionescontemporneas gubernamentales. Por lo tanto, An Introductionto Historical Techniques (Una Introduccin a las TcnicasHistricas), un texto oficial de la historia antigua para los dosltimos cursos en Nueva Gales del Sur, asever que Robert Austin 9588. Profesor australiano annimo, entrevistas con el autor, 17 de septiembrede 1999.89. History Syllabus Committee (eds.), History: Years 7-10 SupportDocument (Part 2), Sydney, NSW Board of Studies/Ministry of Education,1994.opciones en el currculum final para los aos 7 a 10, aprobado porel Ministro de Educacin en 1992. A pesar de un enorme presupuestoincluyendo fondos paramateriales de alta tecnologa en las secciones obligatoriasaustralianas que posibilitan la redundancia de profesores dehistoria especializadosel Consejo haba declarado durante tresaos su inhabilidad de financiar el valor de seis das de trabajodocente (unos US$600 estadounidenses) para que un equipo dehistoriadores escribiera materiales didcticos sobre AmricaLatina. El efecto asfixiante de estos antagonismos burocrticos enmedio de una escasez de recursosespecialmente en las escuelasestatalesproducir maestros carentes de materiales referentes aAmrica Latina, y por lo tanto se dejarn llevar por los yadesgastados caminos de los materiales tradicionales europeos yestadounidenses. Segn otro docente experimentado, losprofesores de historia carecen de una adecuada crtica de textos.88En tales circunstancias, el estudio crtico de Cuba en los aossuperiores del colegio secundariotpico de consternacincontinua entre los burcratas estatalesse torna vulnerable. Elrealismo histrico combinado con el discurso textual de la USISsugieren la poca probabilidad de que promueva el estudio crticode las repblicas bananeras.Luego de la persistente presin de un grupo minoritario delComit, se design a un miembro acadmico quien le fue cedidoun slo da de pago para que escribiese material didctico sobreMesoamrica y Los Aztecas con el fin de ser incluido en un librode Documentos de Apoyo para los programas de historia en losaos 7 a 10.89 En este libro final se presentan quince casos deestudio de los cuales dos se tratan de Amrica Latina; a la vez quefueron negados los fondos para la redaccin y produccin demateriales para la enseanza de historia de Amrica Latina en lamitad restante de las opciones del programa.Mientras se han demostrado los vnculos entre el Consejo,el Ministerio de Educacin y la USIS, la intervencin exitosa deEl Buen Vecino Global9690. Lee, P., The Barbarians on the Move, or The Dismantling of Education,Independent Education, Vol. 15, N 3 (1985), pgs. 10-17.91. Board of Senior School Studies, Modern History Syllabuses, Sydney,Board of Studies, 1986 (re-editados en 1991), pgs. 38-42; Board of Studies,Modern History Syllabus, Sydney, Board of Studies, 1993, pgs. 48-52; Boardof Studies, Modern History Syllabus, Sydney, Board of Studies NSW, 1999,esa agencia al nivel de la construccin curricular requiri unapredisposicin poltica entre los administradores involucrados. Dehecho no se necesitaba ninguna intervencin directa deorganizacin ajena para que ocurrieran los acontecimientos yacontados. Como implica la discusin anterior. Sentado en unservilismo al imperialismo acadmico estadounidense, sta fueenmarcada por la internalizacin de la agenda derechista del libremercado en la educacin australiana abarcando: esquemasempresariales estilo E.E.U.U. Adopta una escuela; el aparentarestar de acuerdo con el pensamiento crtico; y la adopcinirrestricta de la ideologa del capitalismo tardo en la educacin,abogado por grupos tales como El Comit para el DesarrolloEconmico de Australia (CEDA), que representa empresasmultinacionales estadounidenses como Honeywell, Ford, Caltexy GMH, y otras como Shell, AMP, Kodak y Banco ANZ, entreotras.90 Las condiciones previas creadas entre los administradoresdel sistema educativo va una historia de intervencionesestratgicas y opulentas USIS, en el proceso de construir elCurrculum de historia, fueron suficientes para legitimar suoposicin a que Nuestra AmricaLatinoamrica y elCaribefuera incorporada en el currculum en trminos igualesa su vecino imperial. Paradjicamente, la Americanizacin del currculum dehistoria llevada a cabo en las ltimas revisiones (2000) hasignificado su anti Latinomericanizacin. Mientras las revisionesdel currculum de historia para los dos ltimos cursos de laeducacin secundaria (1986 y 1993) permitieron el estudiooptativo comparativo de Cuba y China como dos Revoluciones,esta opcin ha desaparecido en la ltima revisin. En su lugar, sepuede elegir a Nicaragua y Cuba de una lista de seis crisis de laGuerra Fra (reconstruyendo ambas de revoluciones no alineadasa sitios de roce en la Guerra Fra), como una de once sub-secciones, en una opcin que contiene cinco variantes, entre sieteopciones, de las cuales slo se puede elegir una en el rea deEstudios Internacionales sobre Paz y Conflicto.91Robert Austin 97pgs. 55, 60-1.92. Forgacs, D. y Nowell-Smith, G. (eds.), Antonio Gramsci: Selections fromCultural Writings, Londres, Lawrence and Wishart, 1985, pgs. 88, 164-5, 172-3.Matemticamente y mientras el castellano est a punto desuperar el ingls como primer idioma de los Estados Unidosasse reduce la probabilidad de que un estudiante elija a un tpicoLatinoamericano desde una en ocho en 1992 a menos de una enmil al comienzo del nuevo milenio.Influencia Cultural o Imperialismo Cultural?La USIS en Australia complet una evaluacin delPrograma de Libros Esenciales para los las BibliotecasUniversitarias ... Algunas de las instituciones ms recienteshan sido incluidas en el programa. En todos los casos elotorgamiento de libros fue hecho a la medida de EstudiosAmericanos ... Conjuntos de dos publicaciones USIS porclase han sido distribuidos a todas las escuelas secundariasen todos los estados en colaboracin con el Departamentosde Educacin de cada estado. Debido a que los profesorestienen una amplia gama de opciones en las clases de losdos ltimos aos de la secundaria, la provisin de estosconjuntos mejorar a los Estudios Americanos,especialmente dado que el acceso a tales materialesfrecuentemente determina el nfasis curricular.USIS Canberra, memorndum interno, 1972.El fenmeno histrico del imperialismo cultural se remonta hacialos inicios de los Imperios Egipcio, Romano, la civilizacincartaginesa y griega. La dominacin poltica y cultural de losterritorios dominados requerasegn Gramscihegemonacultural.92 Los anlisis contemporneos del imperialismo culturala partir de Gramsci y el peruano Jos Carlos Maritegui y luegoendeudados al trabajo del trinidense C. L. R. James; Ana Pizarroy Paulo Freire en Chile; el filsofo mexicano Leopoldo Zea;extendindose a travs de Edward Said en la inversin FanonistaChing-LiangPiel Blanca, Mscara Negrao la obra pioneraCmo Leer al Pato Donald escrita por Dorfman y Mattelart; hanagregado nuevas dimensiones para el pblico conocimiento de lasen operaciones interconectadas entre cultura e imperialismo. Noes un accidente geopoltico el que muchos de estos trabajosEl Buen Vecino Global9893. Ver por ejemplo Zea, L., Convergencia y Especificidad de los ValoresCulturales en Amrica Latina y el Caribe, Mxico, Universidad NacionalAutnoma de Mxico, 1987, pssim; Rivano, J., El Punto de Vista de la Miseria,Santiago de Chile, Universidad de Chile, 1965; Milner, A., CulturalMaterialism, Melbourne, Melbourne University Press, 1993; Freire, P., CulturalAction for Freedom, Ringwood, Penguin, 1972; Pizarro, A., Cultura yProspectiva: El Imaginario de Futuro en la Cultura Latinoamericana, enMartner, G. (ed.), Diseos para el Cambio: Modelos Socioculturales, Caracas,Editorial Nueva Sociedad, 1987; y Tomlinson, J., Cultural Imperialism: ACritical Introduction, Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1991.94. Uyen Loewald, escritor asociada, Consejo de Australia, entrevista con elautor, c. julio de 1985; Loewald a Austin, c. 1 de septiembre de 1985. Esteestudio se llev a cabo en escuelas secundarias en los barios populares del suroeste de Sydney durante 1985. Ver tambin A place in the world: TheLanguage in Learning program and the Intensive Language Unit at CabramattaHigh School, en Kalantzis, M. et al., Cultures of Schooling: Pedagogies forCultural Difference and Social Access, Londres, Falmer, 1990.provengan de Amrica Latina, y que slo despus hayan sidodescubiertos por el Occidente.93 Un ilustrativo ejemplo derivade una investigacin de las prcticas de la transmisin cultural dela clase media inmigrante sur este asitico quienes seestablecieron en Australia durante o despus de la Guerra deVietnam.En 1985, una escritora multicultural contratada por elConsejo de Australia (rgano gubernamental a cargo de patrocinarlas artes) condujo una serie de investigaciones en escuelasestatales con alta presencia de estudiantes Indochinos, en el sur-oeste de Sydney. La misin de su proyectoLa influencia deGuerra en la educacin de nios vietnamitasera la deinvestigar e informar las concepciones de los estudiantesvietnamitas sobre su propio folklore y mitologa segn seexpresaron en historia orales. Estas constituyeron unainvestigacin original en la historia cultural desde el sitio de unade las luchas anticolonialistas ms feroces del siglo XX. La autoravietnamita de esta investigacin fue un simpatizante de la polticainternacional de los Estados Unidos en su tierra natal. El estudiorevel que la mayora de los estudiantes saban muy poco o nadade sus propias tradiciones folclricas a pesar de sus interaccionescon sus padres y abuelos. Sin embargo, fueron capaces de relatarlibremente las aventuras del ratn Mickey, las hazaas del PatoDonald y los mritos de Coca-Cola y McDonalds.94En los pases de habla inglesa, el discurso neoliberal haRobert Austin 9995. Ver Anon., Schools Pushed to Restructure around Outcomes, y Readyto Learn: National Goal evokes both Hopes and Fears, Update (Association forSupervision and Curriculum Development, USA), Vol. 34, N 10 (1992), pgs.1-4; and I. Shor, Culture Wars: School and society in the ConservativeRestoration, 1969-1984, Nueva York, Methuen, 1986, passim.96. Wexler, P., Educational Corporatism and its Counterposes, Arena, N2 (1993/94), pgs. 175-94.97. NSW Board of Studies, History Syllabus, Stages 4-5, Sydney, NSWBoard of Studies, 1999, pg. 5.permeado la re-configuracin de todos los currculum a partir delos aos de 1980. Estos pases han seguido el denominadocurrculum basado en resultados, cuyo autor William Spady fueel profeta de Nacin en Riesgo, poltica educativa de RonaldReagan. Spady re-invent la medicin en la educacin como ejecentral de la denominada restauracin conservadora cultural.95A travs de su intervencin directa en las polticas educativasnacionales temprano en los aos 1990, empresarios y banqueroslograron presionar para que los currculum escolares yuniversitarios se vincularan an ms estrechamente a lasexigencias del capital global.96Por ejemplo, en el caso australiano se convirti laprofundizacin de la identidad global de los estudiantes en unameta del currculum de historia en la escuela secundaria para1999.97 A la par, se propuso examinar a los estudiantes de Historiaa fines de su ao pre-universitario mediante una prueba deseleccin mltiple, eliminando la intervencin de los profesorescomo examinadores y remplazndolos por computadores. En estecontexto las luchas sobre la exclusin/inclusin de Latinoamricay el Caribe en el currculum, y la nomenclatura oficial para elimperialismo cultural, se muestran como interrelacionadas. Lasinterpretaciones potenciales de sus objetos de estudio dotan a lahistoria latinoamericana con un desafo al discurso globalizantesuficientemente latente como para provocar una pronta corrienteopositora conservadora a su inclusin. Vinculado de maneracercana a sta lucha poltica ha sido el triunfo del eufemismooficialinfluencia culturalpara la representacin delimperialismo cultural en el meollo del nuevo programa, y susimplicaciones para las opciones.La influencia cultural britnica en Australia permanecahasta el ao 1945. Luego de la Segunda Guerra Mundial resurgiEl Buen Vecino Global10098. Del programa de la Comisin Emisora Australiana (ABC) Attitudes,7 de abril de 1993.99. McGuiness, P. P, Big Brother writes the Syllabus, The WeekendAustralian, 17-18 de agosto de 1991, pg. 2; Burney, L., Frontier ViolenceRevisited, Letters to the Editor, The Australian, 26 de agosto de 1991, pg. 12.100. El nmero de las investigaciones acadmicas en este terreno es muyamplio; ver entre otras Williams, R., Problems in Materialism and Culture,Londres, New Left Books, 1980; y Barrett, M. et al (eds.), Ideology and CulturalProduction, Londres, Croom Helm, 1979.101. Eagleton, T. The Crisis of Contemporary Culture, New Left Review, N196 (1992); pg. 29.como deudor, mientras que Washington emergi como acreedor.Esto anunci una era de significativa y totalizadora influenciacultural estadounidense, acompaada de su consolidacin en el rolde potencia econmica dominante. Un ejemplo de esto es que elcosto de la produccin de una hora de drama televisivo australianoes (EE.UU) $75.000; en cambio una hora de drama importado delos EE.UU es 90% ms econmico a $5.000.98 La axiomticapreocupacin capitalista por las ganancias asegura que la opcinnacional (conteniendo al menos la potencial de una culturaautctona) sea poco viable enfrentada por el bajo precio de loimportado.Como muestra de esta influencia en la Oceana, laimposicin en 1992 por parte del Ministerio de Educacin enNueva Gales del Sur de influencia cultural por sobre elimperialismo cultural en los primeros aos secundarios, estabarespondiendo a la misma coyuntura de fuerzas que la construccinoriginal haba intentado de someter al escrutinio de losestudiantes. Dada la combinacin de la consistentedesinformacin de la media o su marginalizacin del tema99, lasofocante atmsfera conservadora en las escuelas, y las sealestransmitidas por la nocin influencia cultural contrastada conimperialismo cultural, requiere por cierto a un profesor de historiabien informado para interpretar las actuales construcciones comouna invitacin desafiante a domesticar la cultura de Coca-Cola.100En tales coyunturas histricas, los docentes tienden a echarse atrsen ese nudo de crmenes, disparates, vistas gordas ycoincidencias los cualespara el ms convencionalistapasanpor el nombre de tradicin.101 La bsqueda de estaracionalizacin del imperialismo cultural por partes dehistoriadores derechistas de todas las edades contina la tradicinde historiografa britnica que asegura la promocin de todoRobert Austin 101102. Ver Gray, R. History, en Pateman, T. (ed.), Counter Course,Ringwood, Penguin, 1972.103. Dunn, R., A History of the History Standards: The Making of aControversy of Historic Proportions, UCLA Magazine, Vol. 6, N 4 (1995),pgs. 32-5. Como expresin principal del conflicto racial estadounidense desdelos alborotos en Watts, Los Angeles en los aos 1960, la insurreccin negra de1992 en Los Angelesbajo la nariz del Comit Winstonquizs habraenfocado sus reflexiones sobre el rol de la Historia inclusiva en la construccinde una sociedad no elitista y anti racista: ver por ejemplo Nicholls, R., A Riotof an Election: Turmoil in the USA, Arena, N 99/100 (1992), pgs. 155-63; yDavis, M., Who killed LA? A Political Autopsy, New Left Review, N 197(1993), pgs. 3-28.104. Ranelagh, The Agency, pg. 804.aquello que es blanco, occidental y masculino.102Vale contrastar las tendencias curriculares en la Oceanacon las revisiones drsticas de currculum en California, pococonocidas, iniciadas en 1989 y sincronizadas discretamente conlas administraciones de Reagan y George Bush padre. Como unpresagio de la insurreccin negra en Los Angeles, el ComitWinston, basado en la Universidad de California, Los Angeles,haba comenzado a promover una educacin en Historia queenfatiz las revoluciones sbitas, adems de los cambios de largoplazo, alentando por ejemplo el estudio de la tempranaRevolucin Industrial como un desarrollo que involucr inter-relaciones econmicas mundiales, en vez de meramenteconvertirse en otro tema en la Historia de Inglaterra. Adems,no alent a los profesores a embarcarse en una bsqueda para lasesencias eternas de civilizaciones especficas. Los estndares delcurrculum seran multiculturales e inclusivos, evitando lajerarqua tradicional de culturas que seguramente guiara a laexaltacin divisoria sobre que civilizacin habra sido el mayorxito moral, o cual ocupara el primer lugar en un alcance culturalpredeterminado.103 Este nuevo currculum fue sometido a unfuerte ataque por parte de la Derecha Moral, que le acus de larectitud poltica y multiculturalismo extravagante. Uno de susprincipales acusadores, el bien de la CIA y gasfiteroWatergate Charles Colson, se haba calificado previamente de unfantico antiliberal, antiprensa, pgales-en-las-pelotas y portaestandarte de Nixon.104En 1992 el presidente estadounidense George Bushinaugur el Centro Australiano para Estudios AmericanosEl Buen Vecino Global102105. New Era for American Studies in Australia, The Gazette, Universidadde Sydney (marzo de 1992).(ACAS), proyecto multimillonario en la Universidad de Sydney,siendoigual a su propio Departamento de Historiael hogar deconstante apoyo a la posicin de la USIS. Los fondos soncanalizados a travs de la USIA al centro, deseoso de expandir lasrelaciones australianas-estadounidenses en reas de negocios,finanzas, comercio, la academia, cultura y relaciones militares-estratgicas.105 La inauguracin del centro ACAS marc uncambio en la poltica cultural invasora de Reagan, por unaindirecta colonizacin. Esta estrategia requiere la transferencia delos costos de la propulsin de la hegemona estadounidense a lasinstituciones y corporaciones australianas. En esta nueva y altaetapa conservadora, la descentralizacin de la dominacinmundial se ha transformado en necesaria econmicamente para lametrpoli, y practicable en las condiciones neoconservadorasascendentes.Los procesos que moldean el currculum de historia en elmundo de habla inglesa son complejos, y requieren de anlisis yrespuesta ms all de los lmites de esta investigacin. Pero losargumentos presentados anteriormente subrayan la clara relacinentre la USIS y los aparatos estatales educativos, adems elprofundo poder econmico posedo por tales organizaciones comola USIS y sus agencias e instituciones como la CIA. El ejerciciode ese poder actualmente en manos de cerrados crculos elitistaslejos del escrutinio pblico se ha tornado un elemento esencial enla capacidad de la USIS en mantener discursos misginos,racistas, patriarcales y capitalistas en el desarrollo eimplementacin de los currculum. Las prcticas de losMinisterios de Educacin que respondan ms a las empresasmultinacionales que a los procesos consultivos democrticos,debern someterse al escrutinio pblico. Ceder esta lucha alcapitalismo global, y al rol sustantivo de la USIS en promover lasprcticas autoreferentes del imperialismo cultural, aseguransolamente la entrega de un currculum exclusivista, ntegramentemonocultural e intelectualmente anestsico, el cual podraprecipitar a nivel educativoirnicamenteel fin de lahistoria.1. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Matanzas, Cuba.2. Para los conceptos ver, por ejemplo, Brenner, Robert, Turbulencias en laEconoma Mundial, Santiago de Chile, CENDA, Ediciones LOM, 1999(importante obra marxista sobre la historia econmica mundial post 1945); Katz,Claudio, Desequilibrios y Antagonismos de la Mundializacin en RealidadEconmica, N 178 (2001), Buenos Aires; Katz, Claudio, The Manifesto andGlobalization, en Latin American Perspectives, Vol. 28, N 6 (2001), pgs. 5-16; Cademrtori, Jos, Cambiar las Polticas para Erradicar la Pobreza,ponencia para la Cumbre sobre Deuda Social e Integracin, organizada por elGrupo Parlamentario Venezolano del Parlamento Latinoamericano; Caracas, 10-13 de Julio, 2001.103IVHegemona Cultural y Educacin Superior:El Caso de la Formacin Humanstica en CubaGerardo Ramos Serpa, Edith Gonzlez Palmira,Hayde Acosta Morales y Raysa Fuentes de Armas.1La etapa contempornea de desarrollo del capitalismo mundialasume su forma imperialista actual a travs de la globalizacin,que garantiza el predominio de los pases ms desarrollados, ydentro de ellos, de las minoras elitistas privilegiadas dominantes,sobre el resto de los pases subdesarrollados en cualquier latitudde la llamada aldea global. El supuesto desarrollo de los malcalificados pases desarrollados existe y se reproduce slo comocondicin de instaurar los esquemas econmicos de explotacinimperialista a nivel mundial, a travs del modelo neoliberal.2En este trabajo, se entiende la cultura en un sentidoHegemona Cultural y Educacin Superior1043. Gramsci, Antonio, Antologa, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales,1973, pg. 15.gramsciano: vale decir, no slo desde el punto de vista de loesttico o artstico, sino tambin a la organizacin, disciplina delyo interior, apoderamiento de la personalidad propia conquistada,de superior conciencia por la cual se llega a comprender el valorhistrico que uno tiene, su funcin en la vida, sus deberes yderechos.3 Entonces, el fin de la hegemona cultural autnticasera lograr la influencia de la clase dominante sobre el individuoen su totalidad como sujeto social, a travs de lo poltico, locognoscitivo, lo tecnolgico, lo tico, lo esttico, lo jurdico, lascostumbres, el folclore y las tradiciones; adems de las relacionesfamiliares, raciales, y de gnero, entre otras de este tipo.Es decir, el mal llamado desarrollo necesita delsubdesarrollo, pero ello no puede mantenerse slo a travs demedios econmicos lo que exige adems del empleo de lacoercin impositiva, tambin de la anuencia y cooperacin ms omenos consciente de los proveedores de ese desarrollo. Esentonces cuando se establece la hegemona cultural. Por lo generalla hegemona capitalista se interpreta como una relacin queexpresa el prevalecer , el predominio, la imposicin y dominacinde una parte respecto a las restantes, que le permite hacer valer susnormas y exigencias, lo que evidencia una relacin de poder entredominados y dominantes.Segn nuestra apreciacin, el ejercicio de lahegemonaesto es, la direccin basada fundamentalmente en elconsenso y que se complementa con la dominacin coercitivaesuna funcin inalienable de la clase dominante (nacional einternacional) o de aquella clase que aspira responsable yconsecuentemente a subvertir un poder dado. No obstante, lanaturaleza esencial del rgimen capitalista, y su carctercontradictorio, hacen que el ejercicio de la funcin hegemnica serealice siempre en el marco y persiguiendo los fines de laRamos, Gonzlez Palmira, Acosta y Fuentes de Armas 105dominacin. Pero necesita paliar o suavizar el alcance de talobjetivo a travs de formas no tan arbitrariamente contrapuestasni impositivas.Ello est condicionado no tanto por las buenas intencionesde la clase burguesa, sino por un lado, por el recrudecimientoobjetivo de la explotacin capitalista y los niveles yaprcticamente inadmisibles de atentado contra la subsistencia dela humanidad, en sus condiciones ms elementales. Por otro lado,est condicionado por el aumento de la conciencia y las accionesde liberacin de las mayoras que cada vez ms se oponen a esasituacin, y la tratan de transformar.En este sentido la hegemona cultural expresa la direccinpor parte de la clase dominante de los procesos sociales, en elplano superestructural; es decir, a travs de las diferentes formasde conciencia, instituciones, relaciones, mecanismos y vas de lasdiversas esferas de la vida social que se levantan sobre una baseeconmica determinada. La peculiaridad de la hegemona culturalimperialista se distingue porque su resultado no es hacer a lospueblos ms plenos, humanos y realizados sino todo lo contrario:limitar y desvirtuar la naturaleza esencial de los mismos, por loque ms que una hegemona de la cultura, en realidad se realizacomo una hegemona de la anticultura.En este contexto lo educativo ocupa un lugar destacado.La educacin constituye uno de los fundamentales aparatos dehegemona con que cuenta la clase dominante. A travs de ella lasociedad modela al tipo de hombre que desea prefigurar y quedeber enfrentar los retos y futuros desenvolvimientos de dichasociedad. Pero en tanto que fenmeno social, la educacin estpermeada por un carcter de clase que deja su impronta en lasfunciones y caractersticas de la propia educacin y del tipo deHegemona Cultural y Educacin Superior1064. En relacin al carcter clasista de la educacin en Amrica Latina, verpor ejemplo Puiggrs, A., Imperialismo y Educacin en Amrica Latina, MxicoD.F., Nueva Imagen, 1980, pssim; Somoza Rodrguez, M., Una MiradaVigilante. Educacin del Ciudadano y Hegemona en Argentina (1946-1955),en Cucuzza, H. (ed.), Estudios de Historia de la Educacin durante el PrimerPeronismo: 1943-1955, Lujn (Argentina), Editorial Los Libros del Riel, 1997,pgs. 115-148; Godoy Urrutia, C., Educacin y Poltica, Santiago de Chile,Ediciones Tierra y Escuela, 1959; Torres, C. A. (ed.), Ensayos sobre laEducacin de los Adultos en Amrica Latina, Mxico D.F., Centro de EstudiosEducativos, 1982; y Education and Social Change in Latin America, Melbourne,James Nicholas, 1995.5. Boroccoli, Angelo, Antonio Gramsci y la Educacin como Hegemona,Mxico D.F., Editorial Nueva Imagen, 1977, pg. 161.hombre que resultar del proceso educativo.4 En contraste con la educacin verdadera y genuinamentehumana, que debe perseguir como fin crear los presupuestos parala superacin de la sociedad actual, a travs del conocimiento delas contradicciones existentes y el logro de un genuino sentido dehistoricidad5, la hegemona cultural imperialista tergiversa elpapel real de la educacin y lo convierte en medio para conformara los hombres de modo tal que los mismos participen en elconsenso del tipo de sociedad que le interesa a las minoras en elpoder.La educacin como medio de la hegemona culturalimperialista, se encuentra influenciada por factores tales como: laspolticas educativas, la orientacin de los recursos financieros, lossistemas de ingresos, los costos educativos, la composicin racialy de gnero, los mecanismos de administracin y direccin de lasinstituciones educacionales, los enfoques e interpretacionescientfico-pedaggicos que predominen, los diseos curriculares,los vnculos de la escuela con el sector productivo, lascomunidades sociales y en general con toda la prctica social.Un lugar singular ocupa en el sistema educativo laeducacin superior; tanto por su peculiar trascendencia eRamos, Gonzlez Palmira, Acosta y Fuentes de Armas 107influencia sobre el perfeccionamiento y el devenir de la sociedad,como, por ser la universidad un instrumento de la hegemona, alser tambin escuela de la clase dirigente. Para lograrlo, dicha claseutiliza todos los medios a su alcance y entre ellos el de loscurrculos de estudio y de los componentes de la formacinprofesional, donde ocupa un lugar relevante la formacinhumanstica que en la misma se ofrece. Por ello, a continuacincaracterizaremos este aspecto en detalle.Nos parece necesario apuntar que cuando hablamos aqude formacin humanstica del profesional universitario nosreferimos a aquella curricularmente organizada en una institucinde educacin superior, diferencindola de aquella otra que por lasvas del medio social, de las vivencias del sujeto, de sus relacionessociales, de sus estudios y conocimientos adquiridos fuera de laescuela, la familia, de la propaganda y los medios decomunicacin, de las organizaciones e instituciones sociales noeducativas, que entre otras, l recibe y conforma. En este sentidola formacin humanstica posee diversas acepciones o modos deconcebirla. En unos casos se entiende como el estudio de laslenguas y letras clsicas, en otros como el cultivo del mundointerior del hombre unido al campo de conocimientos sobre lavida del mismo en la naturaleza y la sociedad, y en un tercerocomo el saber universal y la erudicin culta permeada por un idealhumanista.En nuestra opinin, la formacin humanstica representala elaboracin y la apropiacin por parte del sujeto a travs de lavida curricular, de una concepcin integral acerca de la naturalezadel hombre y de la sociedad, as como de la activa y multilateralinterrelacin entre ambos. Ellos hacen que la misma posea unsistema de componentes cosmovisivos, econmicos, polticos,intelectuales, ticos, estticos y patritico-nacionales que senutren y establecen a partir de las ms diversas disciplinascientficas acerca del hombre y de la sociedad, tales como lafilosofa, la economa, la sociologa, la politologa, lajurisprudencia, la lgica, la epistemologa, la tica, la esttica, laHegemona Cultural y Educacin Superior108psicologa, la pedagoga y la historia, entre otras.Ello evidencia que la cuestin central de la formacinhumanstica a nivel universitario no reside en la mayor o menorcantidad de disciplinas, asignaturas o materias que de este campose impartan en el tiempo a ellas dedicadas en el conjunto de laformacin del profesional, ni si las carreras de este perfil son mso menos numerosas en el contexto universitario. De lo que se trataes de lograr la conformacin de esta visin sistmica, esencial yfuncional, que le sirva de fundamento al profesional para lacomprensin de la realidad y su transformacin.Por supuesto que ello tendr sus especificidades tantopara las carreras no humansticas como para las humansticas, endependencia de los perfiles, objetivos y problemas profesionalesa enfrentar en cada caso. Nos interesa insistir aqu en el lugar ypapel de formacin humanstica, precisamente, de las carreras nohumansticas, ya que el inters esencial consiste en alcanzar ypotenciar la propia humanizacin de la formacin del profesional.Lo anterior supone tambin una acepcin estrecha de la formacinhumanstica, referido aquella que opera al interior del ciclo deasignaturas propiamente humansticas; y una acepcin msamplia, que abarca a todo el proceso de formacin del profesionalen sus diferentes campos y direcciones.La formacin humanstica del profesional, en sentidoamplio, debe abarcar y permear todo el curso cientficotericoy lgicopedaggico de humanizacin de los objetivos, loscontenidos, los mtodos y las formas de la enseanza, con laconsiguiente individualizacin del proceso de enseanza-aprendizaje. De aqu que no hay nada peor que una formacinhumanstica abstracta, ahistrica e inmutable, que pretenda servlida para todos los tiempos y encontrarse descontaminada deposiciones e intereses especficos, a la vez que se propongaofrecer juicios definitivos acerca de todo lo humano y lo divino.A partir de lo sealado podemos destacar, entre lasRamos, Gonzlez Palmira, Acosta y Fuentes de Armas 109diversas funciones que debe desempear la formacinhumanstica, algunas que consideramos bsicas o fundamentales: Funcin de formacin econmica: permite una comprensin delas leyes del devenir econmico de la sociedad, tanto en loreferido a la micro y la macroeconoma, as como en el planonacional e internacional. Funcin de formacin poltica: ofrece una explicacin de laexistencia e incidencia de las clases sociales y de sus intereses enla dinmica social, as como de los mecanismos, organizacionese instituciones en los que ello plasma y sustenta. Funcin de formacin intelectual: caracteriza las regularidadesgenerales del proceso cognoscitivo y propicia el establecimientode habilidades lgicas para el razonamiento, la demostracin, laautorreflexin y la realizacin del carcter ms plenamenteconsciente de la capacidad de pensar. Funcin de formacin tica: contribuye a la elaboracin yasimilacin de las normas y patrones de conducta que regulan lasrelaciones de los hombres en la sociedad, inculcando un sistemade valores humano-universales al accionar del sujeto. Funcin de formacin esttica: esclarece una concepcincientficamente argumentada acerca de lo bello y de susparmetros, participando en la conformacin de capacidades parala creacin y la percepcin esttica de la realidad. Funcin de formacin patritico-nacional: favorece laelaboracin del sentimiento y la autoconciencia de pertenencia eidentidad nacional, sobre la base de las tradiciones y valoreshistricos, sociales y culturales del pas. Funcin de concepcin del mundo: permite la estructuracinconsciente en un nivel terico de las coordenadas y principiosdirectrices ms generales de la actividad social del individuo,Hegemona Cultural y Educacin Superior110mediante una visin integral de conjunto acerca del hombre, larealidad y la activa relacin entre ambos.De lo anterior se desprende que la formacin humansticano puede ser aditamento externo, posteriormente aadido, nipuede ser aceptada por simple predileccin, pasatiempo o intildeseo de ilustracin, sino que ella constituye un momentoconsustancial de la formacin integral del profesional y del propiosujeto, como medio catalizador para propiciar y reafirmar sugrado de socializacin.Lo dicho no significa que tales funciones que hemoscaracterizado se realicen nica y exclusivamente a travs de laformacin humanstica del profesional. De lo que se trata es deque sta facilita; optimiza; racionaliza; teoriza y fundamenta lamisma. Lo anterior evidencia la trascendencia de esta formaciny su influencia en el mantenimiento o la subversin de un ordensocial determinado. Por lo tanto, ella constituye un importanteinstrumento para la hegemona cultural de una clase social.En el caso de la hegemona cultural imperialista, la mismase propone deformar, desnaturalizar y/o limitar la adecuadaconcepcin e implementacin de la formacin humanstica delprofesional universitario. A tono con ello consideramos que entrelas deformaciones y limitaciones que estn presentes en laformacin humanstica que es utilizada como instrumentohegemnico cultural de la clase burguesa dominante se encuentranlas siguientes: Visin historiogrfica de la dinmica social, presentando a stacomo simple sucesin cronolgica de etapas y sucesos. Con ellose asume una posicin externa, no comprometida con lo ocurridoni con lo actual, evadindose el establecimiento de ellas conducena la situacin del presente. Presentacin descriptiva de los hechos sociales, preocupada pormostrar en todos sus detalles cada acontecimiento, pero sinRamos, Gonzlez Palmira, Acosta y Fuentes de Armas 111indagar en sus causas diversas y contradictorias. Con ello sealcanza, cuando ms, el ofrecimiento de un bagaje informativo yuna instruccin ilustrativa que no trasciende de la meracontemplacin de la situacin y no promueve efectivamente sutransformacin. Exposicin basada en la seleccin de diversos puntos de vistas,usualmente de reconocidas autoridades en los campos abordados.Bajo la aparente y pretendida amplitud de pticas y actualidad decriterios se conforma, en realidad, una concepcin no sistmica deuna lgica objetiva estructuradora, que brinda un enfoquecientficamente incoherente e incapaz de orientar eficaz yracionalmente la actividad intelectual y prctica en esta esfera.Tales rasgos, sin ser por supuesto los nicos, puedenaparecer de manera relativamente autnoma o en forma dediversas combinaciones en las diferentes variantes de realizacinde la formacin humanstica. Lo anterior ha conducido, entre otrascuestiones, a que dicha formacin presente en numerosasocasiones un atraso terico relativo con respecto a las situacionesy problemas de la prctica histrica del momento; una incapacidadpara explicar y preveer el curso de los acontecimientos yprocesos; una inviabilidad funcional para incidir eficazmente enel cambio del entorno; y por tanto, un descrdito de su valor o unaprdida de su significacin.Variados son los factores que en ello pueden incidir. Sinpretender agotar su espectro, mencionaremos entre los que nosparece ms determinantes: la separacin de la teora y la prcticaen el modo de concebir y realizar la formacin humanstica delprofesional universitario; la tergiversacin o incomprensin de lanaturaleza esencial y las funciones de la misma; adems de lainfluencia negativa, consciente o no, y la manipulacin de dichaformacin por parte de sectores sociales objetivamente noprogresistas.La ausencia o la inadecuada realizacin de la formacinHegemona Cultural y Educacin Superior1126. Comisin del Sur, Desafo para el Sur, Mxico D.F. , Fondo de CulturaEconmica, 1991, pg. 18.7. Rousseau, Jean Jacques, El Contrato Social, Madrid, Espasa Calpe, 1972,pg. 2.humanstica del profesional de nivel superior influye de modorelevante en la distorsin de la configuracin multilateral de supersonalidad, en la limitada maduracin de su natural condicinhumana y social, en la reduccin de eficiencia de su laborprofesional y en el empobrecimiento de sus aptitudes parainsertarse como sujeto activo en la vida social, entre otrosaspectos. Por ello es que existe una estrecha interdependenciaentre el necesario enfrentamiento al subdesarrollo, la formacinhumanstica del profesional y las aspiraciones a la excelenciaacadmica de las instituciones universitarias cubanas.Profundizando en la situacin actual y las perspectivas dela realidad social que presenta ante los pases subdesarrollados, laComisin del Sur de manera precisa plante: Los pueblos del Surdeben liberarse con sus propios esfuerzos de la pobreza, elsubdesarrollo y la dependencia, y conseguir el control de suseconomas, y de sus polticas. La historia demuestra que nunca serenuncia a la dominacin de forma voluntaria, sino que lo quepone fin es la accin autnoma de los dominados.6 La formacinhumanstica est llamada hoy a potenciar esos esfuerzos, acontribuir a fundamentar cientficamente ese control y aconcientizar y orientar esa accin autnoma.A las plantas las endereza el cultivo, y a los hombres laeducacin,7 deca el ilustre filsofo y pedagogo J. J. Rousseau.Pero la educacin sin adecuada formacin humanstica bienpudiera, ms que enderezar el tronco, retorcerlo, corrindose elriesgo de que hasta fuese quebrado.La cientificidad y eficacia de la formacin humansticadel profesional debe encontrarse permanentemente oscilando entreel mundo cambiante y el cambio del mundo. Ello significa que laRamos, Gonzlez Palmira, Acosta y Fuentes de Armas 1138. Benedetti, Mario, La Cultura del Hombre de Accin y la CreacinIntelectual, en Gonzlez Casanova, P. (comp.), Cultura y Creacin Intelectualen Amrica Latina, Mxico D. F., Editorial Siglo XXI, 1984.misma debe seguir atentamente las transformaciones del mundoque rodea al hombre, reproducirlas, explicarlas y preverlas. Perola formacin humanstica que solamente aspire a contemplar larealidad desde el tranquilo asiento del aula y considere cumplidosu papel con slo constatar, describir y explicar los cambios de larealidad, podra a lo sumo ocupar un lugar en la historia de lossistemas educativos, pero no en la de las obras humanasimperecederas. Sera como una fotografa que captara la imagendetenida de dicho mundo en un momento dado, pero queirremisiblemente perder los tintes, las tonalidades y los rasgosque con el tiempo acompaan el deterioro de cualquier fotografa,por buena que ella fuese en el instante en que se hizo.Para evitar esto, la formacin humanstica no tiene otraalternativa que recurrir a ese peculiar y de calidad fijador quees, precisamente, el cambio del mundo. Esto es, la interaccin conel mismo a partir de los intereses de la mayora progresista y atravs de los objetivos profesionales y sociales compartidos. Deeste modo, constantemente se ira contrastando, ajustando yrehaciendo el quehacer educativo cientfico-humanstico con lasexigencias del conocimiento y de la transformacin de la realidad.El mundo cambiante y el cambio del mundo vendran aser como ejes o coordenadas de cientificidad y de valorizacinautnticamente humana que impediran los desvaros delmetodologismo, la vacuidad y la informacin intrascendente eintil de que debe librarse la formacin humanstica. Sabemos quela realidad educativa actual an est lejos de satisfacer talesrequerimientos. Pero como dijera Mario Benedetti, cuando unasociedad necesita un avance urgente, todo avance lento pasa a serretroceso.8Realizar sin demoras los cambios necesarios en laHegemona Cultural y Educacin Superior1149. Mart, Jos, Ideario Pedaggico, La Habana, Imprenta Nacional de Cuba,1961, pg. 209.formacin humanstica del profesional hoy en da constituye unreto y un deber inaludible de aquellos que nos ocupamos de estaesfera para con nuestras sociedades y su maana. Con ello, laformacin humanstica del profesional ocupa su lugar propio ydesempea su funcin intransferible de extraer, como solicitaraMart, de cada tema su leccin humana.91. Profesora de Historia Social de la Educacin, Facultad de Ciencias de laEducacin, Universidad Nacional de Entre Ros (UNER), Paran, Argentina. Lainvestigacin para realizar este captulo fue financiada por el Departamento deInvestigacin en Ciencia de Tecnologa y Capacitacin de Recursos Humanos,UNER. La autora agradece y registra su especial aprecio por las detalladassugerencias y preparacin de Marisol Videla, Ximena Goecke, Viviana Ramrezy el editor.2. Ver por ejemplo Escudee, C., El Fracaso del Proyecto Argentino.Educacin e Ideologa, Buenos Aires, Editorial Tesis, 1990; Filippa, N.,Educacin Personalizada y Dictadura Militar en Argentina 1976-1983, SanJuan, Universidad Nacional San Juan, 1997; Kaufmann, C. et al., UnaPedagoga de la Renuncia. El Perennialismo en Argentina (1976-1982), Paran,UNER, 1997; Kaufmann, C. et al., Paternalismos Pedaggicos, Rosario,Laborde, 1999; Laudano, C., Las Mujeres en los Discursos Militares. UnAnlisis Semitico (1976-1983), La Plata, Universidad Nacional de la Plata,1995; Puiggrs, A. et al. (comps.), Historia de la Educacin Iberoamericana,Buenos Aires, Minno y Dvila, 1995; Puiggrs, A., Democracia y Autoritarismoen la Pedagoga Argentina y Latinoamericana, Buenos Aires, Minno y Dvila,1995; y Puiggrs, A., Dictaduras y Utopas en la Historia Reciente de laEducacin Argentina (1955-1983), en Puiggrs, A. (ed.), Historia de laEducacin Argentina, (Tomo VIII), Buenos Aires, Galerna, 1997.115VEducacin y Dictadura en Argentina:1976-1983Carolina Kaufmann1En Argentina, durante la dcada del 1990, se publicaron unnmero substancial de trabajos que se ocuparon de describir elcampo educacional argentino durante la dictadura militar, entre1976 y 1983.2 En una investigacin previa, realizada junto a JohnEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-19831163. Thomas, J. et al., The Education System of Argentina, en CORE,Collected Original Resources in Education, Vol. 17, N/ 3, ficha 3, CO8, Carfax,Oxford, 1993.4. Garca Mndez, Emilio, Autoritarismo y Control Social. Argentina,Uruguay, Chile, Buenos Aires, Hammurabi, 1987; cf. Cavarozzi, Marcelo,Autoritarismo y Democracia (1955-1983), Buenos Aires, CEAL, 1992; GustavoRoca, Las Dictaduras Militares en el Cono Sur, Buenos Aires, CID Editor, 1984.5. Se sintetiza con el nombre de Proceso al autodenominado por losmilitares Proceso de Reorganizacin Nacional que abarc los aos 1976-1983.6. Se remite el lector a la tabla Gobiernos Militares y Ministros deEducacin en Argentina, 1976-1983, al final de este captulo.Thomas,3 hemos especificado algunas de las caractersticas de laestructura del sistema educacional argentino, en su historia msreciente y hasta comienzos del decenio de 1990. Nosotrosconsideramos que es imposible entender el sistema educacionalargentino sin tomar en consideracin la pesada herencia delautoritarismo fluctuante, la demagogia, y las dictaduras que hanintervenido en la sociedad argentina durante su historia.Emilio Garca Mndez, enfatiza el hecho de que amediados del siglo XX emergen nuevas formas autoritarias enAmrica Latina, que tienen como punto de referencia inicial elgolpe de estado brasileo de 1964, que deline nuevas formas devinculacin entre el Estado y la sociedad civil.4 Como en aqul,las nuevas dictaduras militares presentaron a las fuerzas armadascomo una institucin alternativa frente al desorden civil,ofreciendo un proyecto diferente al de los regmenes liberales-democrticos de la regin. Sus transformaciones, en loeconmico, en la estructura institucional y en las tcnicas decontrol social, fueron los elementos ms importantes y novedososde este perodo. El Proceso5El 24 de marzo de 1976 un nuevo golpe institucional se apoderabadel poder en Argentina.6 Cuando la Junta de Comandantes,formada por el general Jorge R. Videla, el almirante EmilioCarolina Kaufmann 1177. Palabras emitidas por el brigadier general Agosti con motivo de su retiro,citado por Troncoso, scar, El proceso de reorganizacin nacional/3, CEAL,N 242, Buenos Aires, 1988, pg.7.8. Quiroga, Hugo, El tiempo del Proceso. Conflictos y coincidenciasentre polticos y militares 1976-1983, Fundacin Ross, Rosario, Argentina,1994.Massera y el brigadier Orlando R. Agosti, asumi el gobierno, lohizo involucrando en l a las Fuerzas Armadas en formainstitucional, y por tiempo indefinido. Esta ltima caractersticaquedaba claramente en evidencia cuando los militares golpistasargentinos anunciaban que: ... el Proceso no tiene plazosporque tiene slo objetivos ....7 La dictadura argentina que se iniciaba entonces, tal comolo seala Hugo Quiroga es, junto a la de 1966, una de las dosinterrupciones militares sufridas por el pas durante cuarenta yseis aos de vida institucionalciclo inaugurado con el golpe de1930que pueden ser consideradas dentro de los golpes llamadosde nuevo tipo.8El Proceso de Reorganizacin Nacional, tambinconocido como de Reorganizacin Nacional, fue un intento dereformulacin de toda la estructura productiva de la economaargentina, de acuerdo con un proyecto de acumulacin diferente.La transformacin pretendida, y en la cual el Estado asuma unnuevo protagonismo, qued en manos del entonces Ministro deEconoma, Alfredo Martnez de Hoz. En relacin a estereordenamiento que el poder hegemnico estaba produciendo seafirmaba:La trayectoria de la Argentina se ha modificadodespus del 24 de marzo de 1976. Pero esta transicinsignifica un poco ms que un simple cambio degobierno: ella constituye la transformacin de laestructura poltica y econmica-social que fue del pasEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-19831189. Martnez de la Hoz, Alfredo, citado en diario La Nacin, Buenos Aires,Argentina, 23 Mayo 1997, pg. 12.10. Sigal, Santiago y Santi, Isidoro, El Discurso en el Rgimen Autoritario.Un Estudio Comparativo, en Cheresky, I. y Chonchol, J. (comps.), Crisis yTransformacin de los Regmenes Autoritarios, Buenos Aires, EUDEBA,Argentina, 1985, pg. 145.durante casi 30 aos.9El nuevo bloque dominante, que alentaba estatransformacin de la estructura poltica econmica-social, puedecaracterizarse como una alianza entre un estamento militar, lascompaas transnacionales y el segmento nuclear de la burguesanacional. En esta trada, el estado burocrtico autoritario, queinvolucra en forma institucional de las fuerzas armadas en unproyecto de acumulacin dirigido por tecncratas, est destinadoa favorecer los intereses de la alta burguesa y de lascorporaciones transnacionales. Como lo sealan Santiago Sigal eIsidoro Santi, el binomio militares/lite tecnocrtica tena, a pesarde sus diferencias y de sus conflictos internos, un proyecto comnante el caos econmico y la amenaza popular: la reestructuracinde la economa. Este proyecto deba destruir las antiguasidentidades polticas o corporativas, ... arguyendo la necesidadde recrear las bases de una nueva libertad individual de acuerdoa los cnones del neoconservadurismo.10El caos, la crisis, el desorden, en el cual parecaencontrarse sumido el pas al momento del golpe: caoseconmico, crisis de las autoridades civiles, enfrentamientossediciosos, el accionar de las organizaciones estatales clandestinas(Alianza Anticomunista Argentina o Triple A) y el accionar de lasorganizaciones revolucionarias, le otorgaron legitimidad al nuevogobierno de facto, y junto a la presencia mtica de las fuerzasmilitares en el imaginario de la sociedad civil y de la sociedadpoltica, crearon las condiciones favorables para la aceptacin deeste nuevo golpe de estado. Carolina Kaufmann 11911. Quiroga, Hugo et al. (eds.), A Veinte Aos del Golpe. Con ConcienciaDemocrtica, Rosario, Argentina, Homo Sapiens, 1996.12. Sobre la sociedad enferma, puede verse Delich, Fernando, Metforasde la Sociedad Argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 1986.13. Quiroga, Hugo, El tiempo, 1994.La fuerza de legitimacin de esta dictadura emerga, enconsecuencia, del particular funcionamiento del sistema polticodel pas, en el cual las fuerzas armadas son un elementoprimordial en la trama del poder poltico. Es errneo suponer que,nicamente, el uso de la fuerza y la violencia sostuvieron el golpemilitar de 1976. La interrupcin forzada y continua por parte degrupos o caudillos militares, amparados por importantes sectoresciviles, ha terminado por construir en Argentina una aceptacinlegitimada de tales interrupciones de facto. As pues lo sealaQuiroga,11 quien considera que la particular relacin de civiles ymilitares fue sedimentando una cultura poltica que acept, enmayor o menor medida, la politizacin de las fuerzas armadas yla pretorizacin del sistema poltico.El gobierno dictatorial pensaba que era natural ynecesario restablecer el orden, reeducar a la sociedad. Lamovilizacin popular deba ser controlada y detenida, la sociedaddeba ser disciplinada para poder llevar adelante el verdadero planpoltico de la dictadura, el plan econmico que daba razn de sera la alianza entre los militares y la lite tecnocrtica.En este sentido, militares y los sectores de la sociedadcivil adictos al rgimen propiciaron el diagnstico de unasociedad [que] estaba enferma.12 Esta metfora permita yadesde los comienzos del Proceso entrever las caractersticasgrotescas que posteriormente tomara las soluciones propuestas.As fue como, consecuentemente, se implement un plan integralde curacin- represin de la sociedad argentina, de modo tal queeste golpe militar profundiz la pretorizacin de la sociedadcivil;13 atacando indiscriminadamente al conjunto social yapuntando certeramente al sistema educativo en su totalidad. Educacin y Dictadura en Argentina: 1976-198312014. Las prcticas discursivas comprenden la formulacin de un mito oficialpor parte de los que tienen el poder y la manipulacin del poder normativo atravs de campaas de adoctrinamiento, del control de los medios decomunicacin, la educacin, entre otros. Ver Corradi, Juan, El mtodo dedestruccin. El terror en la Argentina, en Quiroga et al. (eds.), A Veinte Aosdel Golpe, pg. 90.15. Sarlo, Beatriz, Poltica, Ideologa y Figuracin Literaria, en Balderston,Daniel et al. (eds.), Ficcin y Poltica. La Narrativa Argentina durante elProceso Militar, Buenos Aires, Alianza Estudio, 1987.Uno de los objetivos bsicos del golpe militar fue, pues,el de conformar un sistema educativo acorde con las necesidadesdel pas, que sirviera efectivamente a los objetivos del estadoautoritario y consolidara los valores y aspiraciones culturales delser argentino. En otras palabras, que: restituyera los valoresesenciales, que enfatizara el sentido de moralidad, integridad yeficiencia, propio de la sociedad argentina, que devolviera elorden, y la jerarqua al sistema educativo. De esta manera seesperaba que contribuyera a consolidar, a travs de la limpiezaideolgica y el adoctrinamiento, el mito oficial.14 Haba un pasadofundacional que deba ser restaurado porque en l se forjaron estosvalores cuya vigencia quedaba fuera de todo cuestionamiento.15No se escatimaron esfuerzos para llevar adelante, desde loeducativo, el plan poltico de la dictadura.Censura e Imposicin AutoritariaComo un caso testigo de la censura y coaccin se destacan laslistas de libros que fueron publicadas en los Boletines delMinisterio de Educacin y Cultura de la provincia de Santa Fe.Estas Listas bibliogrficas permiten reconfirmar los registros decontrol diseados por las autoridades del Ministerio de Educacin.Se destaca entre ellas una gua temtica donde se recuperabandatos aparecidos en los Boletines publicados durante los aos1980, 1981 y 1982, y que fue publicada en el mes de diciembredel ao 1982 por el Centro Provincial de Informacin Educativa.La informacin contenida en dichos boletines se enunciaCarolina Kaufmann 12116. Se retoma el concepto de Theodore Moore: ... el adoctrinamiento es unaforma de enseanza en la que se intenta que ciertas creencias se acepten sincuestionamientos, porque son verdades importantes e incuestionables o porque,por varias razones, se piensa que independientemente de que sean verdades ofalsedades no deben ser cuestionadas... El adoctrinamiento es de ndoletpicamente irracional, en el sentido en que requiere que ciertas conclusionespermanezcan fuera del alcance del cuestionamiento crtico. Ver Moore,Theodore, Introduccin a la Filosofa de la Educacin, Editorial Trillas,Mxico, 1992, pg. 64.17. Ver Kaufmann, Carolina, De libertades arrebatadas. Discursopedaggico en la Argentina del Proceso, Propuesta Educativa, Buenos Aires,FLACSO, Ao 8, N 16 (1997), pgs. 64-69.en una gua estructurada a travs de 55 descriptores presentadosalfabticamente; entre las cuales y a modo de ejemploencontramos una enumeracin informativa de LibrosAprobados, Libros Prohibidos y Libros Recomendados. Elcontrol estricto sobre la bibliografa circulante en los mbitoseducativos no hace ms que dar cuenta del profundo proceso deadoctrinamiento16 e ideologizacin al que fue sometido el sistemaeducativo. Esta coercin bibliogrfica se dio en todos los nivelesdel sistema educativo, si bien se enfatiz con mayor fuerza en losniveles primario y secundario.Por consiguiente, el proyecto educativo pensado ydiseado por las fuerzas autoritarias se manifest a travs dediversas dimensiones que se articulaban profundamente y queprodujeron consecuencias que mediaron las prcticas y discursospedaggicos, provocando lo que se conceptualiz comomilitarizacin del sistema educativo17. Se entiende por tal, alproceso de cerrazn dogmtica y verticalismo autoritario instaladoen el seno de la comunidad educativa a partir de la interrupcinconstitucional de 1976 hasta 1983. Esta militarizacin de la educacin comprendi no slola inclusin de militares en espacios tradicionalmente ocupadospor civiles, sino tambin la introyeccin de actitudes autoritariasen prcticas escolares y pedaggicas. As mismo incluye unEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-198312218. Si bien la militarizacin en el mbito universitario se solidifica duranteesta coyuntura histrica, encontramos antecedentes de la misma durante elgobierno de Ivanisevich (1974-1975), gestin en la cual tambindesaparecencarreras y se apostan efectivos policiales y militares en distintosedificios de la universidad. Paralelamente, ... se destruyen literalmente todoslos locales que pertenecen a las distintas agrupaciones y se clausurana vecesse tapianlos locales que pertenecieran al Centro de Estudiantes de cadaFacultad. Hay casos como el de Ingeniera, donde se introduce una tanqueta alhall central de la Facultad. Ver Gmez, A., No nos han vencido. Historia delCentro de Estudiantes de Derecho, UBA, Buenos Aires, EUDEBA, 1995, pg.125.19. Entre 1976 y 1978, en el mbito de las Asambleas del Consejo Federalde Educacin, las provincias continuaron con la tnica de asegurarse ciertascondiciones mnimas para la realizacin de las transferencias, proceso ste quese haba iniciado en 1955, y daba cuenta de las muchas tensiones que hanconstitudo y constituyen el debate entre centralismo y federalismo; as comotambin del nuevo rol de subsiariedad que el Estado iba a asumir en relacin ala educacin en Argentina. El traspaso fue finalmente realizado en formaunilateral y adquiri fuerza decisiva cuando la medida fue impulsada desde elMinisterio de Economa. El Gobierno Nacional impuso la transferencia y laformaliz por medio de convenios obligatorios. En lugar del gradualismorecomendado por el Consejo Federal, la transferencia se realiz drsticamentey oblig a las provincias a hacerse cargo exclusivo del financiamiento de las6.000 escuelas nacionales Aunque el argumento explcito haya sido el de lograrmodelo acadmico y vincular verticalista extensivo a todos losniveles del sistema educativo. No admiti, fronteras ni niveles:desde la escuela primaria a la universidad18 sufrieron sus mltiplesefectos restrictivos. Sus connotaciones ms profundas lograronpermear y fisurar el tejido de la sociedad argentina durante y andespus de agotada la dictadura militar.Algunos aspectos sobresalientes de entre aquellos queposibilitaron y consolidaron esta militarizacin fueron: laobstaculizacin del contacto de la comunidad y su problemticacon el mbito educacional; la restriccin de los mecanismos departicipacin democrtica entre los sujetos del proceso educativo;el distanciamiento y aislamiento institucional que profundiz lasdivisiones entre la cultura escolar y la cultura extraescolar; latransferencia por decreto de los servicios nacionales de educacinbsica a provincia19. Esto ltimo evidentemente desmembr yCarolina Kaufmann 123la descentralizacin y la calidad del servicio, lo concreto fue la disminucin delpeso que tena en el presupuesto nacional el sostenimiento de la educacinpblica de nivel primario y pre-primario, porque se dej a cargo de lastransferencias, as lo establecieron las Leyes N 21.809 y N 21.810 detransferencia de los servicios pre-primarios y primarios a provincias y a laMunicipalidad de la ciudad de Buenos Aires y Territorio Nacional de Tierra delFuego, y las Leyes N 22.367 y N 22.368 de transferencia de losestablecimientos y unidades educativas de nivel primario de adultos a idnticasjurisdicciones que las anteriores. Ver Paviglianitti, Norma, Neoconservadurismoy Educacin. Un Debate Silenciado en la Argentina del 90, Buenos Aires,Libros del Quirquincho, 1990, pg. 46.desconcert an ms a los perseguidos trabajadores de laeducacin, dificultando la capacidad de integracin y articulacinde quienes trabajaban en estos servicios en el sistema deeducacin primaria provincial, siendo ste uno entre los muchosaspectos negativos de la incidencia de la transferencia de losservicios de educacin bsica dentro del programa dedescentralizacin.Otros aspectos destacados de este proceso fueron: laimposicin del modelo educativo personalista autoritario, y de unestilo de educacin personalizada propio, en la formacin yperfeccionamiento docente. Modelo ste que concibe al hombrecomo un ser formado por esencias eternas, simple receptor deverdades absolutas; la burocratizacin del sistema educativo en labsqueda de mantener un sistema de control rgido, que se tradujoen medidas restrictivas y de vigilancia permanente. Los docentesse vieron desbordados por tareas burocrticas que deban cumplir,con el objetivo tcito de que todas las acciones quedarandocumentadas por escrito. Siendoorden y control losimperativos categricos supremos.Tambin se efectu una persecucin ideolgica y fsica deinfinidad de alumnos y docentes, que se tradujo en desapariciones,prohibiciones, normas rgidas de control del cuerpo (por ejemplo:largo de pelo restringido, medias de colores precisos, polleras dedeterminada longitud), as como en la inclusin de militares enEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-198312420. Sobre este tema, vase Gmez, Mara, Sociologa del DisciplinamientoEscolar, Buenos Aires, CEAL, 1993.21. Kaminsky, Gregorio, La potencia del enano, Captulo 3 en Kaminsky,G., Dispositivos Institucionales, Democracia y Autoritarismo en los ProblemasInstitucionales, Buenos Aires, Lugar Editorial, 1990, pg. 139.actividad ocupando cargos directivos en todos los niveles ymodalidades del sistema educativo. A modo de ejemplo citamosla Resolucin N 5 del 26 de marzo de 1976 segn la cual cesabanen sus funciones los miembros del Consejo Nacional deEducacin y del Consejo Nacional de Educacin Tcnica, los queseran remplazados por militares activos. Tambin se promovi laautocratizacin de las prcticas escolares a travs de mltiplescanales: revalorizacin de los vnculos jerrquicos, del orden,disciplina militarista (uso compulsivo del uniforme, pelo corto,obediencia como virtud cardinal, actos escolares especficamentepautados) y se aplicaron mecanismos de regulacin disciplinariaactivados institucionalmente en las escuelas a travs de lavigilancia, control, penalizacin y castigos.20Este proceso endgeno al sistema educativo en suconjunto se vertebr a partir de las directivas emanadas por elpoder dictatorial, y se plasm en polticas y prcticas educativasconcretas que germinaron en una sociedad debilitada y con susdefensas bajas. Kaminsky sostiene que el autoritarismo enArgentina no slo ha descendido del estado como factor exgenoa la sociedad, sino que ... la sociedad civil introyecta y reproduceactitudes y valores destinados a fortalecer el orden represivoatravs de: la adaptacin pasiva a la realidad, prdida del sentidocrtico, cuadros anmicos colectivos y reproduccin odiseminacin del autoritarismo en las instituciones y en la vidacotidiana.21Junto a la vigilancia, el control, la censura, laspersecuciones, se articularon aquellos mecanismos deideologizacin necesarios para la obtencin del orden. Entreellos la instauracin de una teora pedaggica: el PersonalismoCarolina Kaufmann 12522. Sobre Garca Hoz y sus vinculaciones con el rgimen franquista, puedeverse: Kaufmann, Carolina et al., La Educacin Personalizada en la Argentinade las Dictaduras Militares: Hagamos Memoria, Revista de Pedagoga, Vol.XVIII, N 49 (1997), pgs. 49-70; Kaufmann, Carolina et al., Emergencia dela Educacin Personalizada Garciahoyana en Espaa, Ciencia, Docencia,Tecnologa, N 13 (1997), pgs. 7-20Educativo, que supuestamente coadyuvara en esta tarea decontrol y disciplinamiento social. La escuela deba sersuficientemente conservadora para generar desde el mbito deformacin docente, maestros compenetrados con esta tarea dedevolver a la escuela los valores de la moral cristiana, la tradicinnacional y la dignidad del ser argentino. La sociedad deba serreeducada, reorganizada y redisciplinada. Encontrar elcauce perdido, redisciplinar la sociedad, aniquilar al enemigo,fueron las consignas explcitas. En todas las esferas el rgimen se presentaba comocorrectivo y reorientador, de manera de conseguir que no seopusieran resistencias al modelo poltico, econmico e ideolgico.En este juego de disciplinamiento/ordenamiento y en elcumplimiento eurtmico del mandato dictatorial, le cupo undesempeo protagnico al debilitado sistema educativo argentinoen todos sus niveles y modalidades. Para ello, y desde el campopedaggico, la filosofa de la educacin personalista y la teora dela educacin personalizada contribuyeron a consolidar un estiloeducativo capaz de imponer una homogeneidad ideolgica ypedaggica arraigada en una tradicin conservadora yperennialista, que posibilitara el ocultamiento y an la negacinde los conflictos sociales.El Perennialismo AutoritarioLa educacin personalizada en la versin de Vctor Garca Hoz22fue introducida, difundida e incorporada en el discursopedaggico oficialista durante el rgimen militar, a travs demltiples estrategias. Entre ellas: invitaciones personales a GarcaEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-198312623. Sobrino, Encarnacin, Las Ideologas Pedaggicas, Buenos Aires,Humanitas, 1985, pg. 58.Hoz y a otros personalistas inscriptos en su tendencia educativa aasistir a seminarios de formacin y actualizacin docente, cursosde reciclaje y en la bibliografa impuesta desde los ministeriosde educacin, las que corroboran cmo desde el discurso oficialse pretendi establecer y privilegiar sta orientacin pedaggicade entre el abanico terico-metodolgico de las corrientespedaggicas en boga en ese entonces.Se aspir as a instrumentalizar la personalizacineducativa como una teora y una metodologa neutra. Estametodologa permitira establecer estrategias uniformes que noconsideraban las heterogeneidades sociales ni individuales delcomplejo entramado social argentino. La educacin personalizadafue jerarquizada en el punto ms alto dentro de las corrientespedaggicas de la poca, y fue adoptada como pedagoga oficialdel rgimen dictatorial, siendo utilizados muchos de suspostulados como mediadores de una poltica educativa regresivay represora.Es destacable el hecho de que la visin historicista de lasposturas perennialistas implementadas durante la etapa militar secomplementaba con una intencionalidad de interpretar la sociedadsin conflictos, sin desigualdades sociales ni relacionesantagnicas. Comunidad23 que no tena en cuenta la prcticaeducativa concreta, real e histricamente determinada. Derivadade esta perspectiva social, y analizando la educacin fuera de todocontexto y proceso social especfico; la educacin podaproponer una prctica pedaggica disociada de las restantesprcticas sociales. La concepcin de comunidad sostenidapermanentemente desde el poder educativo dictatorial se basabaen la idea de una armona social que ocultaba la dinmica realde las instituciones, de la diversidad de cada institucin, de lasluchas cotidianas en las mismas.Carolina Kaufmann 12724. de Alba, Alicia, Currculum: Crisis, Mito y Perspectivas, Mxico D. F.,Centro de Estudios sobre la Universidad, Universidad Autnoma de Mxico,,1991, pg. 25.25. Estbanez, Esteban Fermosos, Teora de la Educacin, Trillas, Mxico,1987.La teora educativa garciahoyana presenta claramente unfuerte sustento humanista religioso, lo cual, como Alicia de Albaprecisa, ... cobra especial importancia por la religiosidad denuestros pueblos y por el manejo poltico e ideolgico que de estareligiosidad se hace con distintos signos ideolgicos y condiversos fines polticos y sociales.24 Por ello cuando el autorafirma la existencia de una realidad espiritual superior,independiente y autnoma de la prctica material, desconoceimplcitamente el condicionamiento socio-histrico delconocimiento, lo absolutiza y universaliza sus condiciones deproduccin, reproduccin y/o transformacin. La educacin,entonces, se sita en un lugar fronterizo entre la filosofa y lateologa, que se caracteriza por asumir los aspectos metafsicoscomo centrales en el proceso educativo. De lo que podra pensarseque uno de los postulados bsicos de esta pedagoga seexplicitara de la siguiente manera: la educacin, as como todoslos fenmenos y objetos del mundo real, tienen slo una formaposible. Paciano Fermoso Estbanez25 sita el planteo de GarcaHoz dentro de las teoras pedaggicas perennialistas, en las cualesse comprometen los alcances de la filosofa pura y de la doctrinateolgica de la Iglesia catlica. Los aspectos particulares queestructuran los perennialismos pedaggicos contemporneos,pueden ser sintetizados como: una actitud intolerante y deoposicin a cuantos no sostienen la doctrina de la Iglesia catlicay la filosofa escolstica y/o neoescolstica, y el adoctrinamientoy dogmatismo con que brindan su teora y el sentido trascendentede la existencia humana.Esta teora pedaggica intent presentar con un matizEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-198312826. Sanz Adrados, Juan Jos, Educacin y Liberacin en Amrica Latina,Bogot, Facultad de Filosofa, Universidad Santo Toms de Aquino, 1979, pg.86.27. Sobrino, Las Ideologas Pedaggicas, pg. 68.modernista los aspectos que significaron un avance con respectoa la tradicin anterior a la escuela nueva: la consideracin delalumno como un ser activo, autnomo, la no-directividad, laatencin en los intereses de los alumnos, en la determinacin delos objetivos y actividades escolares. Las tcnicas de trabajo queproponen para realizar tales objetivos son muy variadas. Ms ansi consideramos que, tal como afirma Sanz Adrados, ... elmodelo pedaggico denominado educacin personalizada ...adolece de una falta de explicitacin respecto al proyecto polticoal que sirve.....26La teora pedaggica reducida a la racionalidad delmodelo tecnolgico en lo instrumental y sostenidaideolgicamente por aquellos valores eternos e inmutables queguan a las personas hacia la conquista del proyecto personal devida, hacia la obra bien hecha, hacia la trascendencia, puedeubicarse en la interseccin de dos ideologas pedaggicas: laideologa pedaggica tradicionalista y la reformista-modernizante.De la primera tomara la doble funcin asignada a la ...educacin como un proceso unificador y homogeneizador quepermitira la integracin, es decir, un ajuste a normas, valores,conocimientos consagrados por la tradicin....27Detrs del planteamiento pedaggico que Garca Hozofrece con su sistema de enseanza, se velan cuestionesfundamentales las cuales permiten delimitar con precisin laposicin universalista, conservadora y restrictiva de esta teorapedaggica: la disociacin entre fines, objetivos educativos ymedios educativos; la concrecin en una propuesta curricular(fuertemente prescriptiva) que se estructura a travs de prcticasmateriales que mantienen disociado el mbito escolar de larealidad social. Propuesta curricular que se piensa como unaCarolina Kaufmann 12928. Puiggrs, Adriana, Imaginacin y Crisis en la PedagogaLatinoamericana, Mxico D. F., Editorial Aique, 1990, pg. 43. La autora utilizala categora sujeto pedaggico para caracterizar el vnculo que se establece entreeducador y educando, ambos complejos sujetos sociales que ingresan a lasituacin educativa. Ver en Puiggrs A., Sujetos, Disciplina y Currculum, enPuiggrs (ed.), Historia de la Educacin Argentina, (tomo 1).29. Tedesco, Juan Carlos, Elementos para una Sociologa del Currculum,en Tedesco, Juan Carlos et al., El Proyecto Educativo Autoritario. Argentina1976-1982, FLACSO, Buenos Aires, 1986, pg.27.propuesta universal y en la que aparece claramente la escisinentre los que piensan: los especialistas en educacin que elaboranel currculum, y quienes hacen: los maestros que planifican elmomento ltimo del proceso.Por ltimo, se sealan las consecuencias que laspropuestas pedaggicas perennialistas tienen sobre el sujetopedaggico.28 Sostenemos que la Educacin Personalizada, tal ycomo ha quedado plasmada, expres un vnculo pedaggicodesigual y autoritario. Cohesin, consenso, renuncia, adaptacin,adoctrinamiento, orden, disciplina, son las nuevas categoras queindubitablemente este discurso pedaggico incorpora, y en algunamedida encubre. Dichos procesos de incorporacin yencubrimiento se daban a travs de un mecanismo como, porejemplo, el de invocar la recuperacin, a travs de lo educativo,de valores ahistricos-espirituales y esenciales, universalmentecompartidos. La Pedagoga de los ValoresRicardo P. Bruera, fue el primer Ministro de Educacin (1976-1977) de la dictadura. Con anterioridad, y tambin durante unperodo dictatorial (1970-1973) haba sido Ministro de Educacinde la provincia de Santa Fe, y secretario del Consejo Federal deEducacin. Juan Carlos Tedesco seala que ... acompa sucarrera poltica con el intento de desarrollar una lnea terica enmateria de pensamiento pedaggico.29Educacin y Dictadura en Argentina: 1976-198313030. Heller, Agnes, Historia y Vida Cotidiana, Mxico D. F., Grijalbo, 1987.Bruera, acu en la primera etapa de la dictadura, lapedagoga de los valores, una frmula destinada a confrontar uncontexto generalizado de disvalores a los que haba que combatir,de acuerdo al planteo dictatorial. En un sistema educativocontaminado por los disvalores el tema de los valores debainstalarse como eje estructurante para remoralizar la sociedad.De esta manera, no slo se propuso el rescate de los valorestradicionales (orden, autoridad, disciplina, respeto) sino tambinsu restablecimiento a partir de la difusin de los mismos y lanegacin, denostacin y/o censura de valores democrticos ypluralistas. En este marco, la diversidad lleg a ser comprendidacomo negativa y catica. Entre los objetivos educativosfundacionales del rgimen dictatorial, se consideraba laconformacin de un sistema educativo que recuperara yconsolidase los valores esenciales del ser argentino definidosahistricamente. La restitucin de esos valores debera enfatizarel sentido de moralidad, religiosidad y tradicionalismoconservador en que se apoyaba el rgimen.Esta pedagoga de los valores pretendi asumir elmandato transmisivo dogmtico heredero del proyecto polticoautoritario. Los valores morales, jerrquicamente consideradosy priorizados deban quedar fuera de todo tipo decuestionamiento. Deban ser aceptados incondicionalmente sinnecesidad de referenciarlos a criterios de racionalidad yreflexividad alguna. Atrs quedaban sepultadas, las heterogneasesferas valorativas, fueran stas socioculturales, cvicas, ticas,etc. Los custodios y preservadores30 de los valores moralesdeban imponer un esquema valorativo eficaz legitimado a travsde esta pedagoga de los valores y del esfuerzo.Esta pedagoga de los valores se complementaba con unaCarolina Kaufmann 13131. Duluc, Silvia et al., El currculum en el Siglo XXI. Enfoque Panormicoen Relacin al Problema de la Universidad Argentina, (Investigacin colectivade los acadmicos de la UNAM), en Centro de Estudios sobre la Universidad(CESU), Panorama del Currculum Universitario, 1970-1990: Mxico yArgentina, Mxico D. F., CESU-Universidad Nacional Autnoma de Mxico,1995, pg. 43.pedagoga del esfuerzo y una pedagoga de la renuncia. Eldiscurso autoritario de la dictadura encontr en el discursoperennialista de Garca Hoz retomado por el primer Ministro deEducacin de la dictadurala expresin acabada? de laahistoricidad, la universalidad, el conservadurismo, en lopedaggico, lo que se expresaba en categoras como: orden,trascendencia, educabilidad, socializacin, adaptacin, alegra,bien comn, bien individual, ascetismo, valores morales yreligiosos. La Educacin Personalizada ofreci infinidad deargumentos para aquellos que, al frente del Ministerio de Culturay Educacin de la Nacin, o actuando como docentes desde lasUniversidades desideologizadas:constituyeron grupos de inters acadmico que seocuparon de cuestiones curriculares, deslizando lainvestigacin hacia institutos privados o acaparadospor grupos vinculados al rgimen gobernante, fuera delas universidades, profundizando la escisin an nosuperada entre produccin y transmisin de saberes...y que reintrodujeron la pedagoga y las cienciassociales en la filosofa, por ejemplo, y al mismotiempo, restringieron las ciencias a las aplicacionestecnolgicas.31La Formacin Docente en DictaduraSegn consta en los discursos pedaggicos emanados por losMinisterios de Educacin Nacional y de la provincia de Santa Fe,el sistema educativo argentino deba traslucir nuestra verdaderay esencial realidad nacional, as como el caos trasluca losdisvalores e incongruencias que los personeros del marxismo,Educacin y Dictadura en Argentina: 1976-198313232. Mensaje del Ministro de Cultura y Educacin de la Nacin, RicardoBruera, CendiE (Centro Nacional de Documentacin e Informacin Educativa)Ministerio de Cultura y Educacin, Argentina, Ao VI, N 60, 29 de septiembrede 1976; pg.133. Mensaje en conmemoracin del Da del Maestro pronunciado por RicardoBruera, Boletn del CendiE, Ministerio de Cultura y Educacin, Argentina, AoVI, N 60 (29/9/76), pg. 1.el tercer mundismo desorbitado, el afn materialista, habanvertido en l. En este sentido es indicativo el mensaje que conmotivo del da del maestro diera Bruera, el 11 de septiembre de1976 desde la ciudad de Corrientes:Todo sistema educativo traduce, en medida cierta, larealidad social de la que forma parte porque -ms queninguno otro de los rdenes sociales- manifiesta lasfuerzas positivas creadoras de una nacin perotambin sus incongruencias y disvalores. Es por elloque la escuela representa, por condensacin, laimagen ms definida de la situacin de una sociedadnacional.32Una poltica educativa clara y precisa facilitaba lareorganizacin de la sociedad. La escuela una de las sagradasinstituciones de la Patria fue escogida como sitio clave parallevar adelante la reeducacin de la sociedad. A los docentes lescorresponda en esta instancia asumir su responsabilidadciudadana y colaborar en la curacin de la sociedad enferma.Las palabras que este Ministro de Educacin, pronunciaracon motivo de conmemorarse el Da del Maestro son elocuentesrespecto del lugar que se esperaba que asumiera la educacin enla curacin de esta sociedad enferma: Si toda escuela reflejala sociedad, tambin es cierto que toda docencia, a la vez quehace, refleja la escuela.33La sociedad, la escuela, el maestro, son entoncespensados como meros trminos especulares, la sociedad seCarolina Kaufmann 133refleja en la escuela, la escuela refleja el hacer docente.Escuela/maestro, ideolgicamente colocados en una posicinespecialmente reproductivista, constituan los elementos de ladada pensada en trminos de linealidad, exclusin, abstraccin yahistoricidad, y sobre la que se depositaba, al menos en parte, laposibilidad de recuperar el orden que el pas necesitaba parasanar el cuerpo social enfermo. Como podemos apreciar, este reordenamiento estabaproyectado teniendo como ejes estructurantes de la imposicin yel control. Articulando, para este fin, elementos tan diversos y tancongruentes en su finalidad como: la exclusin, el miedo, lapersecucin, y aquellos otros que intentaron generar en elimaginario colectivo, para que se los vinculara con la salvacinde la Patria.Dentro de estos ltimos, el modelo de la EducacinPersonalizada y los estilos en ella recreados, tales como lapedagoga de los valores, fueron utilizados en los planes deformacin y capacitacin docente con el objetivo depersonalizar/reordenar el sistema educativo, y a travs de l lasociedad enferma. Personalizacin que significaba y articulabaeficacia y orden, a travs de una propuestatecnocrtico/moralizadora. Esta propuesta personalizadora ofrecala trascendencia, la religin, los valores perennes como loselementos salvadores que se brindaba a los sujetos sociales. Lafinalidad de esta propuesta era la de evitar el surgimiento delconflicto, dentro del marco de autoritarismo y terrorismo estataldesembozado que el rgimen instaur.El perfil docente apelaba a un profesional modelo devirtudes morales dogmticas, lo que transformaba a loseducadores en meros objetos receptores de una forma deinstruccin, a la que despus ellos deban someter a sus alumnos.Esta instruccin ofreca una extraa articulacin de aspectosmetafsicos y aspectos tcnicos. Esta articulacin, tena unafinalidad principal: mantener a los profesores ajenos al mbitoEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-1983134decisional y, a su vez, a las instituciones escolares ajenas a losprocesos econmicos, polticos y culturales que acontecan en lasociedad amplia. Mientras se intentaba construir en la docencia un mitofundacional, aquel que mantena a los docentes asociados alsupuesto progresismo que iba de la mano de la llegada a las aulasde la tecnocracia pedaggica, se recreaba paralelamente el mito dela vocacin apostlica. En consecuencia se los alejaba, desde unlugar meramente tcnico-vocacional, de la posibilidad de discutiry construir autnoma y colectivamente el conocimiento a ensear,as como los valores a transmitir.La consigna obligada fue entonces someterse a ladisciplina impuesta, a los valores dados y al destino nacional. Losvalores eran unos, verdaderos, esenciales, ahistricos al igual queel conocimiento que haba que ensear. Conjuntamente lacondicin previa del quehacer docente fue convertirse endisciplinadores sociales.La influencia de la educacin inspirada en la pedagogade los valores se consideraba decisiva para lograr imponer unavisin de sociedad homognea, a la vez transparente y opaca. Pararestaurar y dotar de sentido y valores a la sociedad desquiciada,segn se afirmaba desde las voces oficiales. Por lo tanto, podrapensarse que la intencionalidad latente era que los individuos atravs de la personalizacin educativa adquiriesen los hbitosmorales-religiosos que preservaran y resguardaran el orden enuna sociedad occidental y cristiana. Para ello, los educadoresdeban apropiarse primero de ellos de manera de reflejarlos enespejo a sus educandos. Se asisti as a ... una situacin deverdad nica y sentido nico, en la que no hay interpretacionessino Interpretacin, a fin de que la pluralidad e incluso laambigedad de los sentidos sociales se pliegue a la verdadCarolina Kaufmann 13534. Sarlo, Poltica, Ideologa y Figuracin Literaria, pg. 39.35. Boletn del CendiE, Argentina, Ao VI, N 57, pg. 2.36. Sarlo, Poltica, Ideologa y Figuracin Literaria, pg. 39.presente en el discurso de origen.34No resultaba extrao entonces asegurar que la formacindocente era una cuestin de seguridad nacional cuando el finpropuesto era ordenar y modernizar el sistema educativo,pues ... se trata[ba] en verdad de crear un nuevo ordeneducativo35 As, los docentes fueron objetos de esta pretendidaformacin personalizante/moralizante para adquirirprofesionalidad. En esta sociedad en la que la dictadura haba clausuradola pluralidad de significaciones, difcilmente aquellos que noposean o compartan los fundamentos mtico-polticos quesostuvieron al rgimen36 podan constituirse como sujetos. Puedeentonces afirmarse que los docentes, dentro del canon impuestode moralizacin y personalizacin, fueron intencionada ysistemticamente des-profesionalizados.Esta profesionalizacin - des-profesionalizacin fuepensada en trminos de deber ser y de situaciones modlicas quepodan ser resueltas a partir de un mismo patrn,fundamentalmente, si los docentes estaban comprometidos con laremoralizacin/disciplinamiento de la sociedad. La formacindocente, tanto inicial como en servicio, fue concebida como unsitio clave para el adoctrinamiento que luego debera sertrasmitido a los alumnos (los profesores eran educados en elsentido que luego se les peda que educaran), constituyndose steen el nervio conductor de los planes de formacin. Es por ello quecoincidimos con Giles Ferry cuando seala que ... :la formacin de los educadores es el lugar de mayorconcentracin ideolgica. Las decisiones que puedentomarse dentro de este campo tienen consecuenciasEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-198313637. Ferry, Giles, El Trayecto de la Formacin. Los Enseantes entre laTeora y la Prctica, Mxico D. F., Paids Educador, 1987, pgs. 49-50.38. Ver Alliaud, Andrea, Los Maestros y su Historia: Los Orgenes delMagisterio Argentino, Tomos 1 y 2, Buenos Aires, CEAL, Argentina, 1993;Puiggrs, Sujetos, Disciplina y Currculum.39. Tal y como seala Davini: En la Argentina, el Estado fue el encargadode crear las condiciones de homogeneidad para que la sociedad civil seconformase. Asumiendo la posicin de Estado educador ... . Ver Davini,Mara Cristina, La Formacin Docente en Cuestin: Poltica y Pedagoga,Buenos Aires, Paids, 1995, pg. 22.profundas y a largo plazo sobre la orientacin y elfuncionamiento de todo el sistema educativo. Estasdecisiones no son ms que secundariamentedecisiones tcnicas y organizacionales. Son deantemano polticas, en el doble sentido de una polticade la educacin, que consiste en promover unconjunto de medidas organizadas con metaspropiamente educativas, y de una poltica general quepretenda conformar un cierto tipo de sociedad enrelacin con un conjunto dado de fuerzas.37Esta concepcin mediatiza la gnesis del sistema deformacin docente argentino,38 problemtica que si bien no seanalizar en este artculo, no podemos ignorar si intentamosvislumbrar la utilizacin del profesorado como agentedisciplinador.39ConclusionesEn definitiva, la dictadura hizo de la educacin un aparato mspara la represin y pauperizacin social. La utiliz para difundirsu triste obra, para generar una conciencia individualista y sectariaque llamaron occidental y cristiana. El aparato educativo fueutilizado para reproducir y aumentar las desigualdades propias deuna sociedad clasista.Durante el rgimen, la articulacin de las posicionestradicionales de la Iglesia Catlica, de diferentes sectores de lasCarolina Kaufmann 13740. Vase Paviglianitti, Neoconservadurismo y Educacin, pp. 23-28.41. Kaminsky seala que el prototipo autoritario adopta muchas de lassiguientes conductas: acepta rgidamente los valores convencionales, no tomadecisiones morales autnomas, rechaza con violencia todo lo diferente, piensaen trminos fijos y estereotipados, prefiere caracteres inmutables (raza, sangre,patria) a valores sociales, piensa en trminos jerrquicos, preconiza elmantenimiento del status-quo, acepta la autoridad por la autoridad, rechaza elpensamiento crtico, niega los conflictos personales y de su grupo, adhiere a losvalores de la tradicin, de la familia y de la tierra, es ultramontano en loreligioso, es un obseso del orden. Ver Kaminsky, Dispositivos Institucionales,pgs. 103-104.fuerzas armadas y el neoliberalismo en lo econmico impregnaronlas relaciones sociales generadas en el conjunto de la sociedadargentina. La educacin fue sufriendo paralelamente un procesode resacralizacin, y de militarizacin, manifestndose unamarcada hegemona de los sectores privados, amparados por elpapel subsidiario que el Estado nacional pas a desempear, enrelacin a una de sus principales obligaciones sociales.En relacin a las articulaciones anteriores, cabe agregarque el neoconservadurismo pedaggico tuvo una improntamarcada en las prcticas discursivas del perodo ya que permitila despolitizacin de la poltica educativa, lo que se tradujo en elocultamiento/distorsin de las relaciones entre poltica yeducacin existentes en el campo educativo. Este modelo niega lopoltico como elemento constitutivo de las relaciones entre losseres humanos40 y como campo de constitucin de sujetos;mientras que al mismo tiempo, exalta la figura del individuocompetente y eficaz, recurriendo para ello a los componentes msretrgrados, tradicionalistas y moralistas. Estos componentesfueron exaltados durante el rgimen dictatorial para la generacinde prototipos autoritarios41, representantes arquetpicos de lacultura autocrtica que impregn hasta la saciedad a la sociedadargentina.La ideologa autoritaria y el esquema econmico delneoliberalismo requera que los docentes y los alumnos actuaranEducacin y Dictadura en Argentina: 1976-198313842. Ezcurra, Ana Mara, Iglesia y Transicin Democrtica, Buenos Aires,Puntosur, 1988.como elementos obedientes de la normatividad econmica,poltica, ideolgica y social implementada por los gruposdominantes en el poder. En esta situacin, el papel que jugarongrupos y sectores vinculados a la Iglesia durante el rgimenmilitar fue el de contribuir, a travs de la teora de lasubsidiariedad, a la prdida de centralidad y de legitimidad delsistema educativo tradicional, en el campo de la produccin yreproduccin de conocimiento. Esto incidi de manera decisiva enla imposicin del modelo de disciplinamiento/moralizacin-personalizacin impuesto, en esta colonizacin42 de la conductaeducativa. La nacin amenazada, la de el ser nacional en jaque,bajo la supuesta crisis de valores, permiti a la iglesia desplegary recrudecer los tonos ideolgicos moralizantes que acompasaronal rgimen militar, y que permitieron a los idelogos del mbitoeducativo ver, en el perennialismo pedaggico, el remedio quese poda ofrecer a los docentes custodios de la soberananacional. Indudablemente, la concrecin del nuevo ordeneducativo resignificaba, en parte, el movimiento dereestructuracin que el bloque hegemnico estaba efectuandocomo consecuencia de la crisis del rgimen de acumulacin decapital que aconteci en la dcada de los setenta.La militarizacin del sistema educativo permiti potenciary revalorizar el orden, la disciplina, las jerarquas verticalistas yla obediencia como virtudes cardinales. El miedo, el silencio, elexilio exterior e interior cubri los espacios acadmicos en todossus niveles. El intento de formacin asptica disfrazada de unaaparente apoliticidad, coadyuv a establecer un orden polticototalitario mutante de la soberana popular por medio de la tuteladel estado disciplinador y autoritario.Durante los primeros aos del Proceso, el personalismoCarolina Kaufmann 139perennialista constituy una clara garanta filosfica-ideolgica,que floreci en ideas capaces de articular un planteo pedaggicomoralizador-autoritario. La pedagoga de los valores fue elapndice primigenio que asumi el mandato de moralizar a lasociedad enferma desde el campo educativo. Por otra parte, los componentes espiritualistas de lafilosofa de la educacin personalista y la teora de la educacinpersonalizada contribuyeron a consolidar un estilo educativocapaz de imponer una homogeneidad ideolgica y pedaggicaarraigada en una tradicin conservadora y perennialista capaz deocultar los conflictos sociales. Se pretendi de este modo que elcolectivo docente a travs de la difusin de este planteopedaggico facilitara la reproduccin del orden vigente y lareacomodacin del bloque hegemnico, a travs de suparticipacin en la creacin de un nuevo orden educativo.1. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Matanzas, Cuba.2. Ortiz, Fernando, De la Msica Afrocubana: Un Estmulo para suEstudio, en Revista Universidad de La Habana, La Habana, Tomo I, N 3(mayo-junio de 1934).141VITransculturacin e Imperialismo Culturalen CubaNuria Esther Garca Rojas, Zaida Savournn Gonzlezy Victoria Magalys Prez Caldern.1Si no tan grave como el imperialismo econmico quesucciona la sangre del pueblo cubano, es tambindisolvente el imperialismo ideolgico que le sigue.Aqul le rompe la independencia econmica; ste ledestroza su vida moral. El uno le quita el sostn; elotro el alma. Tratemos pues, de conocernos a nosotrosmismos y de aquilatar nuestras esencias, paramantener puras las de valor sustantivo y perenne yapartar aquellas que, nuestras o extraas, sean ya deptrida ranciedad o traigan a nuestra vida una letalponzoa. Y no olvidemos que la msica verncula esuna de las ms vigorosas afirmaciones de una nacin,y que la cubana da al mundo resonancias que llegan atodos los pueblos ...2El sentido relativo de cada cultura respecto a otraindependientemente a su grado de desarrollo, es uno de loselementos ms importantes a tener en cuenta a la hora de analizarTransculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba1423. Schutte, Ofelia, Toward and Understanding of Latin AmericanPhilosophy: Reflections on the Formation of a Cultural Identity, PhilosophyToday, Vol. XXXI (1987), pgs. 19-34; y Zea, Leopoldo, Convergencia yEspecificidad de los Valores Culturales en Amrica Latina y el Caribe, MxicoD.F., Universidad Nacional Autnoma de Mxico, 1987, pgs. 7-41.sus diversos componentes los cuales estn tambin presentes enla cultura cubana. Se deben considerar adems los contactosinterculturales que se han producido desde el encuentro conEuropa, lo que llevara al anlisis de toda la riqueza y complejidadque se ha ido gestando en Cuba, teniendo como racesfundamentales a las culturas africanas y ibricas. Esto no impidiel desarrollo de una cultura digna, que no posee los prejuiciosdiscriminatorios que han querido imponer las culturas de paseseconmicamente ms desarrollados.Esto ltimo ha sido destacado por los estudios realizadospor el sabio cubano Fernando Ortiz, particularmente en suconcepto de transculturacin en el cualcon una concepcingeneralizadora de los cambios cualitativos de la culturaexplicno slo la complejidad de este proceso sino, al mismo tiempo,otros de alcance ms limitado, tales como cambio cultural,aculturacin, difusin, migracin u smosis de la cultura,al abordar el anlisis comparado de los diversos factoreshistricos, econmicos, sicolgicos y religiosos, entre otros.3 Porqu los pases econmicamente ms poderosos consideran que supresencia es sinnimo de civilizacin, y adems que al imponersea determinadas tribus, stos han mejorado considerablemente sucultura, y han dejado de ser salvajes al asimilar un mejordesarrollo, un verdadero desarrollo? Por qu no se habla de unintercambio cultural?El encuentro con Amrica permiti en Europa otraapreciacin de lo encontrado, no para fundirse en una entidadnueva, sino para construir, en el espacio metropolitano, un modelode s mismo, a partir de las diferencias con el otro. La diversidad(otras leyes, costumbres y moral) obtenida a partir de los viajes deGarca, Savournn y Prez 143descubrimientos no fue realmente asumida, pues el europeo, alfijar y codificarla, la utiliz para definir un hombre universal (elmismo) con un discurso de la unicidad y la mismicidad. El encuentro inicial de culturas que tuvo como escenariolas zonas de contacto de Amrica, dio inicio al proceso detransculturacin en que el indgena fue trasladado hacia unimaginario metropolitano, para all servir a la autoobjetivacineuropea y justificar estrategias coloniales.El buen salvaje y el negro bueno, procesados con lamateria prima del espacio colonial, regresaron para ser entoncesmaterial de combustin. El resultado final sera un productodistinto al recibido, o ms bien, seleccionado. Mientras el europeofue al encuentro de otrobuscando espejos que reflejaran unaimagen opuesta a s mismo, para que as iluminara sus propioscontornosel transculturado, atrado y repetido por el discursoeuropeo, entre la admiracin y el rencor, la aceptacin y eldesafo, trataba de aceptarse como el otro y dudaba en fundirse ono con su imagen especular, aceptar sus reflejos o sostenerlos adistancia, vacilante, y quizs durante un tiempo, alimentar conesas visiones sus quimeras.Con la conquista y colonizacin, proceso que se da apartir de 1570, se interrumpe el desarrollo natural de la culturaaborigen, la que prcticamente desaparece en breve tiempo. Laentrada de representantes de los ms diversos grupos tnicos deorigen africano a fines del siglo XVI provoc un mestizaje deculturas en todos sus aspectos, que cuajara como cultura nacionalpropia o criolla en la segunda mitad del siglo XIX, cuando seconsolida la nacionalidad cubana. El panorama cultural del siglo XVIII se satisfaca con lasestructuras impuestas por Espaa, como es el caso de laarquitectura, tanto religiosa como civil. La cuestin del barrococubano se entronca con la copia de moldes espaoles vinculadocon necesarias variaciones requeridas por las exigenciasTransculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba1444. Por contraste, ver Motivos de Carnaval en Maritegui, J. C., La Novelay la Vida: Siegfried y el Profesor Canella, Lima, Editorial Biblioteca Amauta,1987, pgs. 120-126. Adems, en Chile durante el siglo XVIII, las fiestasreligiosas fueron consideradas como una de las expresiones del denominadobajo pueblo, que atentaban contra la moralidad y las buenas costumbres de lagente decente. Los gobernadores de la poca, a travs de los Bandos de BuenGobierno, fueron eliminando la fiesta de las manifestaciones religiosas, y slose mantuvo el recogimiento. Ver Stuven, Ana Mara, Una Aproximacin a laCultura Poltica de la Elite Chilena: Concepto y Valorizacin del Orden Social.1830-1860, en Revista de Estudios Pblicos, N 66, Santiago, 1966, pgs. 230-270; Vitale, L. La Dependencia Cultural, en su Interpretacin Marxista de laHistoria de Chile, (Tomo IV), Santiago de Chile, LOM, 1993, pg. 248; Len,Leonardo, Reglamentando la Vida Cotidiana en Chile Colonial. 1757-1767,en Revista Valles, La Ligua, Chile, 1999, pgs. 45-67; La Guerra contra lasclimticas y naturales, y la ostentacin de las riquezas de la clasedominante criolla, que produce una manifestacin hija de un estiloimportado del barroco, y una forma de hacer nacional, que logrexpresar, aunque diluida en el acento ajeno, asomos de criollismoen la intencin.La pintura se desarrolla en mansiones y templos, losgrabadores, todos extranjeros, se ocupan fundamentalmente derecoger aspectos documentales de hechos histricos,desconociendo incluso su verdadera locacin geogrfica y natural,desarrollndose paralelamente con la representacin de imgenesreligiosas y otra lnea de acento profano, que trajo comoconsecuencia la proliferacin del retrato, este ltimo con el fin delautoengrandecimiento de la clase dominante criolla.En los campos y poblados, los bailes, las tradiciones, lascopas y otras manifestaciones, incluyendo las religiosas de origenafricano, van sentando las bases de una cultura nueva, distinta ala de los europeos y africanos oriundos de mltiples regiones. Enmanos de negros y mulatos estn ya numerosas laboresartesanales: grabadores, pintores, msicos, orfebres y maestros deobras, entre otras. La expresin cultural popular ms fiel a finalesdel siglo XVIII fue el carnaval, como manifestacin cultural yamestiza, que rompe con los moldes religiosos.4 LasGarca, Savournn y Prez 145Pulperas (1767), ponencia presentada en las Jornadas de Historia de lasMentalidades, Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1999; y Cruz Amenbar,Isabel, La Fiesta. Expresin de lo Cotidiano, Santiago de Chile, s/e, 1997.5. Ortiz, Fernando, La Cubanidad y los Negros, Estudios Afrocubanos,La Habana, Vol. 3, N 1-4 (1939), pg. 6.manifestaciones del teatro abandonan el interior de las iglesias ycomienzan a realizarse en las plazas y durante las fiestas de losSantos Patronos y del Corpus Christi. Con la fundacin del PapelPeridico de La Habana (1793), la narrativa encuentra su va demanifestarse como expresin de la cultura popular al describircostumbres y hbitos, lo que no inclua las expresiones de carctercientfico.En el siglo XIX el criterio de diferenciacin es definitivo.Los hacendados criollos toman conciencia de su identidadcultural, de una superioridad con respecto a los peninsulares encuanto a conocimientos y cultura. Este criterio viene gestndosedesde el siglo XVIII con la fundacin de tres prestigiosasinstituciones de enseanza superior: el Colegio de San Ambrosio(1689), el Colegio Seminario de San Basilio El Magno (1722), yla Real y Pontificia Universidad de San Gecnido de La Habana,amn de la imprenta en 1723 y la publicacin en 1764 de nuestroprimer peridico: La Gaceta.Durante el siglo XVIII las generaciones de criollos viajana Europa a estudiar en importantes universidades, tienencostumbres diferentes, y formas de pensar diferentes a lospeninsulares que les dieron origen y con los que conviven en supoca. Lo anteriormente descrito est dado por un procesodesintegrativo e integrativo como expusiera Don FernandoOrtiz: Lo caracterstico de Cuba es que, siendo ajiaco, su pueblono es un guiso hecho, sino una constante cocedura ... un incesanteborboteo de heterogneas sustancias.5La cubanidad entonces no debe tratarse en trminos deraza, sino de culturas, teniendo en cuenta que una misma razaTransculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba1466. Ortiz, La Cubanidad .... Ver tambin Abad Muoz, Diana, Cuba: LaRevolucin de 1895, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1996, pssim.7. Ortiz, Fernando, Por la Integracin Cubana de Blancos y Negros,Estudios Afrocubanos, La Habana, Vol. V, (1945-1946), pgs. 222-225.puede manifestarse en diferentes culturas y que, a su vez,diferentes razas pueden estar al mismo nivel cultural. La cubana,segn explic Don Fernando Ortiz, fue brotada desde abajo y nollovida desde arriba, lo que demuestra la toma de conciencia delos criollos, cuya expresin ms elocuente se da en 1868 con elcomienzo de las Guerras de Independencia de Cuba.6Queda claro entonces que son los incultos los que hanrecibido los beneficios de la cultura europea, vindose entoncesobligados a cambiar, sino que se ha producido entonces unproceso transitivo de una cultura a otra, un proceso en el cualemerge una nueva realidad; que no es una aglomeracin mecnicade caracteres, sino un fenmeno nuevo. Negro y mulato dejan deser vocablos tab. Cunden el respeto mutuo y la cooperacin entreblancos y negros, pero todava se interpolen los resabios de losprejuicios seculares y el gravamen discriminatorio de los factoreseconmicos.7Este proceso de transculturacin se hace muy evidente enel caso de la msica, el teatro y la plstica, manifestaciones quefueron desarrolladas fundamentalmente por los negros y mulatosal ser consideradas ocupaciones denigrantes para los prejuiciosseoriales del sector intermedio de los blancos criollos, herenciade la metrpolis espaola. Hubo mulatez en estas manifestacionesal mezclarse tambores, claves y violines que disfrutaban tantoblancos como negros, y que en la actualidad estn incorporadosa la msica tpicamente cubana, como culturas negras al decirde Fernando Ortiz.Se haba producido una transculturacin blanquinegra,que a travs de los aos nos llevaron a la confirmacin de unacultura propia con expresiones de nacionalidad, como es el casoGarca, Savournn y Prez 1478. El trabajo definitivo sobre esta revolucin, la nica exitosa de esclavosa travs de la historia mundial, es por el distinguido historiador de Trinidad, C.L. R. James, The Black Jacobins, Londres, Alison & Busby, 1980.del Romanticismo con Jos Mara Heredia, en el que vibr muyalto su sentimiento patritico por encima de todas suscontradicciones. En la narrativa sobresalen obras tan importantescomo Cecilia Valds, escrita por Cirilo Villaverde; la irrupcin dela cubana en la pintura con artistas tales como Vicente Escobary grabadores de la talla de Mialhe y Vctor Patricio de Landaluce;que supieron captar hbilmente en sus obras el costumbrismo, logenrico del paisaje cubano y los tipos populares del siglo XIX (elcasero, el panadero, el malojero); y msicos de la envergadura deManuel Saumell, que desarroll el nacionalismo musical en suobra.Todos estos elementos fueron enriquecidos por lapresencia de la inmigracin francesaque lleg a Cuba huyendode la Revolucin de los Esclavos de Hait en 1791con suscostumbres, su sistema social y su msica.8 De sta se deriv lacontradanza, embrin de la futura msica cubana, que al llegar alas costas se desarroll con su carcter ms popular, al fundirselos moldes clsicos con los aportes de la msica africana,dotndola de un toque muy peculiar que no se ha perdido hastanuestros das, teniendo como expresin ms alta en sumultifactica magnitud la figura de Jos Mart. La Cubanaentonces, se cristaliz durante las Guerras de Independencia en lasque se fundieron y consolidaron los elementos bsicos de lacultura nacional cubana.Las manifestaciones culturales surgidas en el perodocolonial respondieron al paulatino desarrollo econmico que seiba operando en la isla, teniendo su eclosin durante el siglo XIXcon la consolidacin de los elementos bsicos de la culturanacional en el crisol de las guerras de independencia. Pero desdefecha muy temprana se observa un movimiento de resistenciacultural en los negros criollos, que a travs de diferentes formasTransculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba1489. Fabelo, Jos et al. (compiladores), Compilacin de Temas para laAsignatura Filosofa y Salud, (1 Parte), La Habana, Instituto Superior deCiencias Mdicas de la Habana/Ministerio de Salud Pblica, 1994, pg. 212. Vertambin Mattelart, Armand, La Comunicacin Masiva en el Proceso deLiberacin, Mxico D. F., Siglo XXI Editores, 1991, pgs. 71-85, 223-251; yBurton, Julianne, Don (Juanito) Duck and the Imperial-PatriarchalUnconscious: Disney Studios, the Good Neighbor Policy, and the Packaging ofLatin America, en Parker, A. et. al. (comps.), Nationalisms and Sexualities,Nueva York, Routledge, 1992, pgs. 21-41.se enfrentaron a la dominacin cultural espaola.Con el comienzo del siglo XX y la instauracin de larepblica neocolonial se consolid el subdesarrollo cubano, atravs de varios procesos que tipificaron las relacioneseconmicas y sociales de esta poca, entre ellas el aumento de lapenetracin estadounidense iniciada en 1898. La injerencianeocolonial se desarroll de forma paulatina en el campoeconmico no solo de Cuba, sino de todas sus reas de influenciaen Amrica Latina. Su fin fue la obtencin de materia prima,mano de obra barata para la produccin industrial y de mercadopara sus productos. Esta maniobra fue apoyada por la debilitadaclase burguesa cubana que le permiti al imperialismoestadounidense inmiscuirse en los problemas polticos del pas.Esta posicin ventajosa les dio posibilidades para el desarrollo deformas de imperialismo cultural, las cuales ejercen las grandestransnacionales de la informacin, sobre todo en los pases delTercer Mundo, cuestin que ha redundado en el desplazamientode valores autctonos en muchas de esas regiones por valoresforneos.9Leopoldo Zea, eminente filsofo mexicano, considera queel imperialismo cultural justifica el imperialismo poltico,cuestin que lastra la independencia de estos pueblos al serconsiderados marginales y dependientes de los pases de mayordesarrollo econmico. Esta forma prepotente depensamientoque desconoce el desarrollo de las culturas de estospaseses una consecuencia de siglos de brutal colonialismo, deGarca, Savournn y Prez 14910. Zea, L., citado en Aunter, Thomas y Schute, Ofelia, Debate sobre elImperialismo Cultural, en Cuadernos Americanos, (Nueva poca), Ao I, N3 (mayo-junio 1987), pg. 142.11. Maritegui, Jos Carlos, Figuras y Aspectos de la Vida Mundial (III),Lima, Editora Amauta, 1987, pgs. 128-129.12. Padrn, Juan N., La Palma en el Huracn, Santiago de Chile, EdicionesRodriguistas, 2000; ver en particular Teitelboim, Volodia, Leccin deIdentidad, pgs. 9-11.prcticas de imperialismo y de actitudes impuestas.10El imperialismo cultural, adems de mltiplesdeformaciones culturales, presenta sus creaciones como unarealizacin de validez universal, aspirando a que sus costumbres,su idioma, sus modas y artes sean consideradas un modelo aimitar, con el objetivo de que se renuncie a la nacionalidad,quedando as a merced de la superioridad cultural de esospases. Aun en el propio hogar del imperio, se da la paradoja delpermanente y selectivo hurto por el occidente hacia las culturasafroamericanas, la que detect un sabio peruano hace setenta aos,al observar que:las potencias imperialistas ... hoy, desarrolladostcnicamente a un grado inverosmil la explotacin deltrabajo, el consumo y la produccin de los negros,nada ms natural que la explotacin de su arte. Elnegro contina proveyendo de material a lacivilizacin blanca. Disminuida, empobrecida, lafantasa artstica de los europeos busca en los negrosun rico filn para la industria literaria y artstica.11Esta ideologa centralizadora dirigida por minorasdominantes, es imbuida por una falsa objetividad a la cual se debeoponer la diversidad de lenguas y culturas presentes en los pasesdel Tercer Mundo, lo cual no est en contra de los postulados deuniversalidad, sino al contrario no enfrenta a realizaciones deprofundo carcter humano.12 Por ello no se debe perder de vistaque el fenmeno cultural no puede ser examinado al margen deTransculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba15013. Fabelo et al. (comps.), Compilacin de Temas, pg. 213.la correlacin de clases existente en el mundo actual. La culturaal llevar la impronta de los intereses clasistas existentes en cadasociedad, expresa el antagonismo entre las principales fuerzassociales de un determinado contexto histrico.13 La injerencia rapaz del imperialismo estadounidense nopudo destruir lo creado como resultado de la rebelda de losesclavos y la lucha histrica de los mambises, pues a pesar de losmedios sofisticados que ste posee, el mensaje de nuestrospensadores y artistas se mantiene vivo, debido a que en lasdistintas etapas del perodo neocolonial la intelectualidad cubanase ha mantenido activa en su lucha contra el imperialismocultural, estando inspirada en las ms avanzadas concepciones desu tiempo.No obstante, la intervencin estadounidense frustr elpoderoso movimiento cultural que nos lleg de frica a travs dela msica y los ritmos, y de Espaa por medio de la literatura, lasideas sociales y polticas y las ideas contemporneas de la culturaen general, que a su vez eran una sntesis de lo ms avanzado delmovimiento democrtico burgus de la poca. La frustracinespiritual y el desasosiego que reinaron en la intelectualidadcubana provocaron la desaparicin del aliento renovador queexista en la cultura cubana del siglo XIX. Al respecto CarlosRafael Rodrguez nos dice: Slo voces airadas, entre las quedescollara la de Manuel Sanguily, mantenan el acento combativocontra la penetracin extranjera que se apoderaba lentamente delpatriotismo cubano y conoca el espritu nacional, debilitndoloy desfigurndolo.Los procesos revolucionarios ocurridos en elmundotales como la Revolucin Mexicana en 1910 y laRevolucin de Octubre de 1917, junto a la influencia de las ideasdel Marxismo-Leninismo que llegan a Cuba a principios de losGarca, Savournn y Prez 151aos 1920hacen posible que resurja, en la intelectualidadcubana, el sentimiento de independencia y de rechazo a lainjerencia estadounidense. Adems, estos procesos hacen que serecupere el sentido de lo nacional, expresado en una vuelta a lasraces, a travs de una recreacin del pasado, el tratamiento deltema negro con una nueva ptica, y la presencia de corrientesabstractas como una forma de condena mediante la evasin a losproblemas sociales existentes. Hechos como la Protesta de losTrece, la aparicin de la Revista de Avance y la Rebelin deVeteranos y Patriotas, hablan de una reactivacin del procesoliberador que provoca una activacin de la cultura y la bsquedade nuevas soluciones a los problemas existentes. El anlisis de la plstica cubana de los aos 1920 resultainteresante, debido a la integracin que logra de cada uno de estostemas con las tendencias del arte moderno de esa poca. El usoaudaz del colorido y nuevas formas de representacin pictricaayud a plasmar plenamente una cubana que no se haba logradoreflejar en la pintura del siglo XIX. La obra de figuras tales comoVctor Manuel, Carlos Enrquez y posteriormente Amelia Pelez,Mariano Rodrguez y Ren Portocarrero lo que se transform enuna reafirmacin de nuestra identidad mediante la aplicacin deun movimiento de carcter nacional y contemporneo. Enliteratura, personalidades como Alejo Carpentier y NicolsGuilln comienzan a descollar, vinculados a estas temticas.Durante el perodo neocolonial son sobrados los ejemplosdel desprecio y subvaloracin hacia nuestra cultura mestiza porparte del imperialismo estadounidense. La proliferacin de clubesaristocrticos con nombres norteamericanos es un resultado de lasansias de ostentacin de la burguesa cubana, que encuentra cabalexpresin en el vestir, la arquitectura, la asimilacin de bailes yritmos musicales y el sistema de educacin. Todo esto es muestrade un cosmopolitismo que, hijo de un desarraigo, busca en laevasin de la realidad un sustituto al nacionalismo poltico yeconmico.Transculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba152La arquitectura que se desarrolla en los primeros 30 aosdel siglo tambin enfatiza el carcter antinacional de la cultura. Seproduce un predominio del uso de las estructuras de acero,difundidas por las compaas constructoras estadounidenses y loscdigos formales del eclecticismo que interrumpe la continuidadcultural de la arquitectura cubana. Como consecuencia, seconstruyen edificios y residencias monumentales, copias de sushomlogos metropolitanos.A partir de los aos 1930 se desarroll en Cuba lavanguardia cultural, integrada por un grupo de intelectualesprogresistas, entre los que podemos citar a Alejo Carpentier,Nicols Guilln, Juan Marinello, Ral Roa, Vctor Manuel yErnesto Lecuona. Ellos supieron encontrar un equilibrio entre lasnuevas tendencias del arte moderno y las problemticas locales,al abrirse paso la idea de que no puede existir creacin de valoresculturales a espaldas de las necesidades del pas. De este modo, noslo es importante revalorizar nuestra industria o las riquezaspropias de Cuba, sino que de otra manera hay que, desyanquizarlas artes, la msica y en general todas aquellas manifestacionesque aumenten el amor por nuestra tierra. Quiz con esto podamoscomprender que no debemos permitir que otros vengan aarrancarnos lo que es nuestro; la caa, el petrleo, y la tierra. Estaaccin no demuestra otra cosa que la intencionalidad de hacernoscosmoplitas y universales, sin considerar que la verdadera accinno est en sembrar su capital extranjero aqu, sino permitir quelibremente se exprese nuestra independencia total.Ya en la dcada de los 1950, el control que ejercen losEstados Unidos sobre las principales fuentes de riqueza de Cubaes enorme: ms de las tres cuartas partes de la industria azucareraestn en sus manos, igualmente ocurra con la banca, la minera,la compaa de telfonos, y los servicios pblicos, entre otros. Noobstante los imperialistas no estaban satisfechos, y vidos deriquezas y de control poltico, extienden su penetracin a otrasesferas vrgenes de dominacin, tales como la radio y latelevisin. Durante esta dcada son ejemplos de ello, la emisoraGarca, Savournn y Prez 153de radio CMQ, contratada por capital estadounidense, bajo eldisfraz de sociedades annimas, especficamente, la NationalBroadcasting Company como poderosa empresa radialestadounidense, tanto de radio como de televisin. La RHC fuecomprada por la Columbia Broadcasting System. El canal 2 de latelevisin Radio Tele Mundo, fue adquirida por la poderosa RadioCorporation of America, la que posteriormente compr el canal 4(Unin Radio Televisin). Esto sin contar que otras emisoras desegundo, tercero y cuarto orden transmiten tambin programas porlas democracias en los que se disfraza la poltica estadounidense,ocultando su carcter opresor y proimperialista. Este control facilit el incremento de la propaganda sobreel pueblo cubano, teniendo en cuenta que la radio lleg a dondeel peridico no tuvo acceso, a las masas populares analfabetas ode bajo nivel cultural, penetrando incluso en el ms lejano boho.De ah el enorme significado que tuvo el dominio yanqui sobre laradio. A esto se aadi la difusin paulatina de la televisin, lacual desde La Habana abarc a todo el pas. Esa propaganda, queemanaba de Washington, E.E.U.U., se acrecent y trat deenvenenar la mentalidad de los televidentes con su polticaguerrerista, recreando tambin los ms bajos sentimientoshumanos, tales como la morbosidad, la violencia, sadismo, lapornografa y el abuso sexual.El imperialismo, a travs de los medios de difusinmasivas y la propaganda, trata de imponer sus valores culturalescomo un medio de imponer su ideologa y su poltica. Estosvaloresculturales a su vez (productos de la llamada cultura demasas)se caracterizan por el bajo nivel esttico, por sucapacidad enajenante, y por ser un vehculo de imposicin de losvalores decadentes y de los vicios de la sociedad capitalista.La imagen de la cultura cubana que lanzaban los mediosde difusin masiva de la dcada de 1950 era inminentementefolclorista y pintoresco. Las figuras de la mulata rumbera y elnegrito eran conocidas en todo el mundo, y daban una idea muyTransculturacin e Imperialismo Cultural en Cuba154poco seria y limitada de los valores nacionales cubanos, quepugnaba por ahogar la autntica creacin popular y tradicional.Ante estos hechos de una poca que se alarg hasta 1958, elmovimiento de intelectuales de vanguardia se traz un programade accin que le permitiera aunar las fuerzas y precisar losobjetivos para alcanzar conjuntamente con la liberacin nacional,la defensa y el enriquecimiento del patrimonio cultural, metas queno estaban en contradiccin con el futuro socialista de Cuba.1. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Matanzas, Cuba.2. Ver entre otras obras: Harris, William, Guerra e Imperialismo en la RomaRepublicana, 327-70 A.C., (traduccin de Carmen Santos Fontenla), Mxico D.F., Editorial Siglo XIX, 1989; Gilbert, Charles-Picard, La Vie Quotidienne aCarthage au Temps d'Hannibal: IIIe Siecle avant Jesus-Christ, Paris, Hachette,1958; Abdulwahid Dhanun Taha, The Muslim Conquest and Settlement of NorthAfrica and Spain, Londres, Routledge, 1989; Carew, Jan, The End of MoorishEnlightenment and the Beginning of the Columbian Era, Race and Class, Vol.33, N 3 (1992); Said, E., Culture and Imperialism, Londres, Vintage, 1994; yAnwar Chejne, Historia de Espaa Musulmana, Madrid, Ctedra, 1980.155VIIImperialismo Culturalversus Identidad CubanaMara Felicia Ibez Matienzo, Sonia Tortol Fernndezy Annoris Prez Vzquez1Desde hace siglos es una ley universal que aquellos pases queconstituyan una potencia econmica sean una amenaza a lasoberana de otros ms dbiles. En la historia encontramosreiterados hechos que as lo demuestran.2 Este fenmeno siguesiendo un ltigo en el contexto actual bajo la denominacin deimperialismo cultural, el cual se torna como un monstruodevorador de los pueblos bajo la mscara de un proyectocivilizador superior que en ningn momento deja ver lo nocivo ylastrante que encierra el trmino, entre otras cosas, para laidentidad propia de cada pas y la diversidad de identidades. Deah la importancia que reviste el anlisis de cmo influye elimperialismo cultural en la deconstruccin de identidades y,Imperialismo Cultural versus Identidad Cubana1563. Schnitzs, Keneth, en Cuadernos Americanos, Universidad NacionalAutnoma de Mxico (UNAM), para Programa Universitarios y Difusores deEstudios Latinoamericanos, Primera Edicin en 1942. La Revista est a cargode Leopoldo Zea.4. Ver entre otras obras a Zea, L., Dos Etapas del Pensamiento enHispanoamrica: Del Romanticismo al Positivismo, Mxico D. F., El Colegiode Mxico, 1949.especficamente, en la identidad cubana.Nuestro objetivo es analizar la relacin que existe entre elimperialismo cultural y la identidad cubana. En primer lugar sedebe definir lo que entendemos por imperialismo cultural en elcontexto contemporneo. El imperialismo cultural es unahomogeneizacin de la cultura desde la ptica de los EstadosUnidos, Inglaterra y Europa Occidental. O sea, es la pretensin deuna determinada cultura de presentarse como expresin de lahumanidad en su totalidad, aboliendo los rasgos caractersticos delos pueblos originarios. Por eso es vlida la observacin hecha porKeneth Schnitzs al afirmar que: No existe la humanidad enabstracto; slo existen entes humanos concretos, creadores deculturas igualmente concretas. Si bien una cultura expresa launidad u organizacin total de un modo de vida, se debereconocer que existen tambin otras totalidades como expresinde otros modos de vida.3 Estos rasgos caractersticos de cadapueblo originario se van conformando y consolidando a travs desu propia historia; y sta es parte de la cultura que lo representa.Mediante su historia los pueblos se conocen y reafirman a smismos.El imperialismo cultural trae implcito el imperialismopoltico y econmico. En el Segundo Congreso de FilsofosNorteamericanos, Leopoldo Zea abord esta problemtica cuandoafirm que la filosofa es un instrumento justificativo dedominacin cultural que lleva implcito el dominio poltico.4 Lanueva filosofa que se difunde desde Europa (y todas las versionesque de ella se derivan, que dicho sea de paso, no son tannuevas), pretende llevar al resto del mundo la existencia de unaIbez, Tortol y Prez 1575. Ver por ejemplo Crdenas, Cuauhtmoc, The Continental Developmentand Trade Initiative, en Jonas, Susanne et al. (eds.), Latin America Faces theTwenty-First Century: Reconstructing a Social Justice Agenda, Boulder,Westview, 1994, pgs. 116-123.6. Ver por ejemplo Len, Magdalena (ed.), Mujeres y ParticipacinPoltica: Avances y Desafos en Amrica Latina, Bogot, T.M., 1994; Vitale,Luis, La Mitad Invisible de la Historia: El Protagonismo Social de la Mujersola verdad sobre toda la gente y por todo el tiempo, cuyo nicoobjetivo consiste en justificar su expansin militar, econmica ypoltica, lo que es lo mismo, su derecho a dominar el mundo. Porello abogan por la desterritorializacin y descentralizacin tantode la economa como de la cultura.Otro rasgo del fenmeno es la transferencia de tecnologa.Esta se traduce en la imposicin, sobre todo en la comunicacin,y en la conformacin de una cultura proveniente de centros depoder de una tecnologa fornea, la cual trae consigo unadiferenciacin cada vez mayor entre los pases del centro y los dela periferia. El robo de cerebro, el cual se encuentra muyvinculado a la transferencia tecnolgica, es otro de losmecanismos empleados por las grandes potencias para mantenervigente su superioridad, dejando despojado a los pueblosoriginarios de sus cientficos e intelectuales, de su capacidadcreadora.5Uno de los puntos ms controversiales dentro de lasmanifestaciones del imperialismo cultural es el referido a ladiscriminacin racial y de gnero, que el mismo lleva implcito yque se traduce en una enorme ola xenofbica a nivel mundial yuna profunda y sutil campaa llevada a cabo por los mass mediay otras instituciones (por ejemplo religiosas), sobre el papel ylugar que debe jugar la mujer dentro de la vida de la sociedad.Esta campaa pretende lograr un retroceso en el alcance sociallogrado por la mujer, inducindola a regresar al status queocupaba la misma antes de la Segunda Guerra Mundial, donde eravista principalmente como un objeto, al estar destinada slo alabores domsticas.6 En respuesta a esto, las mujeres se muestranImperialismo Cultural versus Identidad Cubana158Latinoamericana, Buenos Aires, Sudamericana-Planeta Editores, 1987; Lavrin,Asuncin, Women, Feminism and Social Change in Argentina, Chile, andUruguay: 1890-1940, Lincoln, University of Nebraska Press, 1995; GarcaCastro, Mary, Engendering Powers in Neoliberal Times in Latin America:Reflections from the Left on Feminisms and Feminism, en Latin AmericanPerspectives, Vol. 28, N 6 (2001), pgs. 17-37; y Kirkwood, Julieta, SerPoltica en Chile: Los Nudos de la Sabidura, Santiago de Chile, Cuarto Propio,1990.cada da ms agresivas en la defensa y conquista de sus derechos,tanto en la vida laboral, poltica, individual, como en el resto delas esferas de la vida social.Desde estos centros de poder se traspolan, junto con todolo anterior, los paradigmas econmicos, culturales, polticos,educacionales y concepciones jurdicas e institucionales queproclaman modelos que no se ajustan a la realidad socialhistrico-concreta, sino que ms bien aspiran a un modelopreconcebido que responde a los objetivos e intereses de estasfuerzas dominantes que los presentan como el ideal a alcanzar.Este ideal se logra objetivar a travs de las relacionesgubernamentales e instituciones sociales y estatales. A travs deestos paradigmas, se va creando una conciencia de sumisin yasimilacin por parte del individuo de valores morales,ideopolticos y culturales ajenos que se presentan como superioresa los propios. Esto provoca una anulacin de sus costumbres,tradiciones, de su modo de vida, de sus culturas, de su identidad;es decir, una anulacin total del individuo, de su Yo interno.Estos centros hegemnicos que engloban a pasesdesarrollados, imponen su condicionalidad al resto del mundo apartir de la negacin de la autenticidad. Este aspecto alcanza sumayor expresin en los pases de Asia, frica y Amrica Latinacomo una nueva manifestacin del colonialismo aplicando a lascondiciones actuales en el cual se mantiene, como rasgopermanente, el nfasis en la superioridad tnica que encierra unafuerte discriminacin hacia la poblacin nativa de estoscontinentes tanto social, econmica, ideolgica, psicolgica comoIbez, Tortol y Prez 1597. En la primera mitad del siglo XX, surgi un movimiento laboral popularen Las Antillas en protesta contra la explotacin estadounidense de su petroleo.Solan expresar su indignacin en canciones plenamente revolucionarias (comoWorking for the Yanqui Dollar y The Banana Boat Song ), las cuales fueronluego tomadas por empresas culturales del imperio, y devueltas al caribeanglfono, una vez vaciadas de su contenido poltico. Para una discusinexpansiva sobre la historia cultural y poltica de la msica Calipso, ver Holton,Graham, Aceite, Raza y Calipso en Trinidad y Tobago, Captulo X, estevolumen.cultural.Pero este fenmeno presenta hoy, dos facetas distintas;por una parte, la apropiacin de los valores de los pueblosexplotados y su transformacin o elaboracin por parte de lametrpolis; de otra, la devolucin a esos mismos pueblos de suimagen deformada, mediante la cual se les lleva a la prdida de supropia identidad.7 Es decir, se desarrolla un proceso dialctico deintercambio recproco entre colonia y metrpolis, determinado, enltima instancia, por la imposicin de la segunda sobre la primera.En este mundo globalizador de hoy, que abarca no slo elaspecto econmico (como nos pretenden hacer ver), sino que vams all, se da un proceso complejo de mltiples interrelacionesen el cual hay una estrecha combinacin de tendencias a lahomogeneizacin y a la diferenciacin en estas mismas esferasantes mencionadas. De ah la presencia en los momentos actualesde formas diferentes de revitalizaciones tnicas, aspectosetnogenricos y, fundamentalmente, de identidades.La identidad constituye un proceso consciente, complejo,dialctico y contradictorio. Es el resultado dinmico delautoreconocimiento por el que un sujeto, como individuo social,o como parte de una colectividad, adquiere cierta comprensin desu singularidad con respecto a otras personas o colectividades. Esun proceso de realizacin que hay que construir. Ella encierradiferentes niveles de aprehensin (lo que significa que es unproblema de conciencia), donde se da la relacin entre loImperialismo Cultural versus Identidad Cubana1608. Artalejo, Lucrecia, Sobre el Concepto de Identidad Nacional, Gacetade Cuba, N 5 (Sept.-Oct., 1996); Le Riverend, Julio, Historia de Cuba, (Vol.III.), La Habana, Editorial Pueblo y Educacin, 1967; Torres Cuevas, Eduardo,Nuestra Comn Historia. Poblamiento y Nacionalidad, La Habana, Editorial deCiencias Sociales, 1993; Ubieta Gmez, Enrique, Ensayos de Identidad, LaHabana, Editorial Letras Cubanas, 1993; Unin de Escritores y Artistas de Cuba(UNEAC), Cultura e Identidad Nacional. Memorias del Encuentro Cuba,Cultura e Identidad Nacional, La Habana, Ediciones Unin, 1995; Vitier,Cintio, La Identidad como Espiral, Gaceta de Cuba, N 1 (Enero-Feb., 1934).individual y lo social. Slo porque se declare la concepcinterica de la identidad no significa que se asuma una posicinadecuada ante ella. Es necesario que cada individuo asimile lo questa representa para l y para la sociedad en la cual se desarrollay vive. Es decir, la insercin de este sujeto en el medio familiar,en determinados colectivos (barrios, cuadras), en un municipio,provincia, nacin, regin y/o hemisferio.La identidad es un hecho cultural. Esto se ilustraclaramente si tenemos en cuenta que el proceso de formacin delpueblo cubano presenta etapas cualitativamente diferentes. Elpueblo cubano no se form siguiendo una evolucin lineal dentrode una etnia cultural determinada, sino como sntesis criollo-hispano-africano, donde desaparecen los lmites peculiares de lasculturas originarias para producir una nueva cualidad: lo cubano.Este sui gneris proceso de formacin de los cubano se fuegestando bajo el embate de la colonizacin espaola y laneocolonizacin norteamericana, con la osada pretensin de hacerabortar la criatura, an en formacin, a travs de la actuacin dediferentes mecanismos que garantizaran la imposicin de lacultura de dominacin traspolando sus costumbres, tradiciones,modo de vida y de actuar, es decir, su cultura.8La colonizacin espaola trajo como consecuencia ladestruccin de parte de la poblacin aborigen de la isla. Hasta elsiglo XVI, Espaa mantiene a Cuba casi en un total abandono,hasta que comienza la pacificacin, con el objetivo de iniciar laexplotacin de la isla. Empieza as a darse el encuentro de culturasIbez, Tortol y Prez 161de diferentes niveles de estadio: la espaola (representando lacivilizacin europea) y la aborigen (caracterizada por la poblacinindgena), que no son las nicas, pero s las dos fundamentales.El conquistador se impone a la poblacin indgena.Velzquez, con el sistema de las encomiendas, somete al indio aun rgido rgimen de explotacin, situacin que conllev a quemuchos se suicidaran, mientras que otroslos ms fuertes yrebeldesse lanzaron a los montes en seal de rebelda,inicindose as pginas inolvidables de la historia cubana,quedando en ella plasmados nombres como Hatuey y Guam.Surge entonces la imperiosa necesidad de auxiliarse de otra manode obra, entre la que se destac la africana.A partir de la introduccin de los negros surge lautilizacin del vocablo criollo (trmino importante a esclarecer,para poder comprender el proceso de formacin y desarrollo de laidentidad, la nacionalidad y la nacin cubana). El origen de estevocablo proviene del trmino portugus crioulo, como unaalteracin de la voz criadouro, con el cual se nombra al pollonacido y criado en casa. Este fue utilizado ms tarde por losespaoles para designar a los nacidos en esta tierra.Se destacan a travs de la historia cubana, hechossignificativos que dan muestra de una diferenciacin entreColonia y Metrpolis. Entre ellos podemos citar: lassublevaciones de los vegueros, el comercio de contrabando, ladefensa de la isla ante los ataques de los corsarios y piratas (tomade La Habana por los ingleses), entre otros. Todos ellosdemuestran la fuerte labor de los pueblos originarios parademostrar su ser independiente de los otros. En el caso concretode nuestro anlisis, reflejan la existencia de lo cubano.Por su parte, los Estados Unidos, desde que Cuba estabaen poder de Espaa, hizo ingentes esfuerzos por apoderarse de laisla: desde realizar diferentes acciones para garantizar su compra,emplear polticas viles como La fruta madura y La doctrinaImperialismo Cultural versus Identidad Cubana1629. Al decir del poeta chileno, Pablo Neruda, Jehov haba reservado lo msjugoso ... la dulce cintura de Amrica para la Compaa Frutera Inc. Ver LaUnited Fruit Co., en Neruda, P., Canto General, Planeta, Barcelona, 1989,pgs. 209-210.Monroe, hasta el empleo de mtodos ms inhumanos con tal delograr saciar su sed expansionista.9 Esto se evidencia de formaclara, incluso en algunos documentos que han pasado a la historia,como la carta de J. C. Brenckenridge al Teniente General N. A.Miles, vemoslo en este fragmento:Habr que destruir cuanto alcancen nuestros caonescon el hierro y con el fuego, habr que extremar elbloqueo, para que el hambre y la peste su constantecompaera, diezmen su poblacin pacfica, y mermensu ejrcito; y el ejrcito aliado habr de emplearseconstantemente en exploraciones y vanguardias, paraque sufran indeclinablemente el peso de la guerraentre dos fuegos, y a ellos se encomendarn todas lasempresas peligrosas y desesperadas. Resumiendo,nuestra poltica se concreta en apoyar siempre al msfuerte, hasta la completa exterminacin de ambos,para lograr anexarnos la perla de las Antillas.Estos planteamientos ponen al descubierto la esenciaantihumana del imperialismo en su afn de dominacin de otrospueblos. Valindose de estos turbios manejos, lograron suintervencin en la guerra hispano-cubano-norteamericana en1898.Los nuevos conquistadores, ignorando la gestaemancipadora del pueblo cubano, pasaron por alto la existencia delos jefes e instituciones representativas del Gobierno Cubano enArmas, llegando incluso a eliminarlas, estableciendo un gobiernoprovisional que comenz a regir la vida del pas en todas lasesferas. A partir de ah, el imperialismo norteamericano comienzaa aplicar polticas que estratgicamente conllevaran a lograr susfines y objetivos: el sometimiento de Cuba, empleando diferentesIbez, Tortol y Prez 16310. Se hace necesario sealar que lo que ilustra esta poltica trazada por losEstados Unidos son diferentes hechos que se fueron sucediendo desde 1897,cuando nuestros mambises enfrentaban victoriosos a los espaoles y, a pesar deque Estados Unidos en aquel momento se haba convertido en una potencia, nole tendi las manos a Cuba para poder liberarse. En abril de 1898 se aprueba laResolucin Conjunta, a travs de la cual se solicitaba la autorizacin paradeclarar la guerra a Espaa e intervenir en el conflicto cubano-espaol. Losobjetivos que persiguieron desde ese momento, frustraron el verdadero logro dela independencia de Cuba conllevando a que no se objetivara el proyecto socialde la Repblica martiana; los rganos representativos de los cubanos fenecen (elEjrcito Libertador es licenciado por una suma irrisoria, se disuelven laAsamblea del Cerro y el Partido Revolucionario Cubano), gracias a susartimaas comienzan en 1898 el perodo de ocupacin norteamericana a travsde la invasin militar. De 1898 a 1903 se impone la Enmienda Platt, el Tratadode Reciprocidad Comercial, la Base Naval de Guantnamo y en 1902 se inicia,con la instauracin de la Repblica, un nuevo modelo de dominacin: laneocolonial. Ver al respecto: Zanetti, scar, American History: A View fromCuba, en Journal of American History, (Sept., 1992), pgs. 530-531; Foner, P.,A History of Cuba and its Relations with the United States, (Vol. 2, 1845-1895),Nueva York, International Publishers, 1973, pgs. 174-347; Prez, Louis, Essayson Cuban History: Historiography and Research, Orlando, University Press ofFlorida, 1995.mecanismos de dominacin tanto econmicos como polticos.10No obstante, debemos expresar que el impacto de lacolonizacin dej sus huellas en todos y cada uno de los rasgospsicolgicos, morales, religiosos y estticosen fin, en el modode vida, de pensar y de actuar del cubanoaunque es vlidoreconocer que ambas colonizaciones influyeron de maneradiferente en cada uno de estos aspectos (tanto positiva comonegativamente).Veamos algunos ejemplos. Con los espaoles nos lleg elhierro, la plvora, el caballo, la rueda, la vela, la brjula, lamoneda, el capital, el salario, la letra, la imprenta y el libro, entreotras cosas. Desde Estados Unidos: sus institucionesdemocrticas, su libertad religiosa, su maravilloso progresismotcnico y sus hbitos, entre otros. Gran influencia tuvimos en elaspecto culinario. Debemos a Espaa las fabadas, las comidasImperialismo Cultural versus Identidad Cubana164acompaadas de pan, las uvas, los vinos, el gusto por los jamones,las ensaladas fras, los chorizos y embutidos, la utilizacin de lagrasa de cerdo y el aceite de olivo, los nabos, la carne fresca deres, el tasajo, el lacn y la calabaza. A Estados Unidos lasimplificacin y modernizacin de la cocina, incluyendo laintroduccin del uso de los calderos metlicos, y la mayor partede la coctelera conocida en el pas.En el caso de la religin, encontramos el hecho de que, atravs de la colonizacin espaola, llega a Cuba y se enraza elcatolicismo como religin oficial y principal va de sometimientoa travs de la evangelizacin. Este catolicismo, unido a la religinllegada al pas con los negros africanos que fueron trados comoesclavos, es el que cristaliza en la formacin de una religiosidadpopular propia del cubanoen la que no se incluyen las creenciaspropias de los nativos de la isla que, debido a la rpidaexterminacin de stos, no trascendila cual no es ms que unproducto de la sincretizacin espaol-africana que constituye laesencia de la expresin religiosa cubana. Por su parte, ladominacin norteamericana trajo a Cuba el espiritismo y,fundamentalmente, el protestantismo que tuvo, a nivel social, unamayor aceptacin que el rgido catolicismo espaol, lo cual lepermiti proliferar rpidamente hasta llegar a representar en laactualidad un gran porcentaje dentro del mosaico religiosocubano.Otro rengln a analizar es el de la educacin. Espaa deja Cuba sumida en el mayor atraso cultural y educacional. Lasescasas escuelas con que contaba el pas en este perodo estabanbajo la gida de la Iglesia y, aunque en varias ocasiones se tratde lograr que se convirtiera la educacin de religiosa en laica,nunca fue posible hasta la llegada del dominio norteamericano.Esta caracterstica de la colonizacin espaola trajo comoprincipal consecuencia, aunque no la nica, que la educacinfuera un privilegio slo de aquellos que econmicamente podancostearlo y nicamente para hombres pues las mujeres, aunquepertenecieran al sector ms adinerado, no tenan acceso a laIbez, Tortol y Prez 16511. Ver entre otras obras, Garca Gall, Gaspar, Bosquejo Histrico de laEducacin en Cuba, La Habana, Editorial de Libros para la Educacin, 1978.12. Ver Zanetti, scar y Garca lvarez, Alejandro, Caminos para el Azcar,La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1987.13. En materia de la influencia ideolgica yanqui en lo educativo cubano, verpor ejemplo Santos, Rosanna, The Peaceful Invasion of 1900: The HarvardUniversity Summer School for Cuban Teachers, ponencia presentada en elCongreso Internacional XXII de LASA, Miami, EE.UU., marzo del 2000.instruccin por no ser aprobado ni bien visto por la sociedad.11 Por su parte los norteamericanos necesitaban transformarla situacin que encontraron en el pas a su llegada, pues as lorequera el desarrollo cientfico-tcnico que trajeron consigo enramas econmicas tan importantes como el ferrocarril, las plantaselctricas, la telefona, y la radio entre otras.12 Por ello, ampliaronla educacin elemental, fundamentalmente laica, a un mayorporcentaje de la poblacin; esta fue la va idnea para inculcar alos cubanos la superioridad de los Estados Unidos como nacin ylas ventajas que tendramos al estar sometidos al imperialismoyanqui, inicindose as la colonizacin cultural de Cuba por losnorteamericanos.13Un aspecto en el que se demuestra la importancia deambas colonizaciones en el proceso de formacin de la identidaddel cubano es en el de la lengua. Tal importancia reside,fundamentalmente, en el hecho de que es de Espaa de quienheredamos la lengua que nos caracteriza: el castellano o espaol.Esto se debe a que Cuba fue una colonia primero de Espaa yluego de los Estados Unidos pues, de ser lo contrario, conseguridad el idioma nacional sera el ingls.An as, no podemos decir que el lenguaje cubano seaidntico al de los espaoles pues en l encontramos la presenciade vocablos propios de los indgenas cubanos que todava en laactualidad se mantienen vigentes, como guayaba, boho, cutara,casabe e yuca. Existen tambin vocablos que fueron introducidospor los negros africanos llegados al pas entre los siglos XVI yImperialismo Cultural versus Identidad Cubana166XIX, que forman parte del argot popular, como por ejemplo:ampanga, angola, bilonga, garanga, cocorioco, cumbancha,cumbila, cheche, fuf, guarapo, sirimba, malanga y igo, entreotros.El arribo continuo de ciudadanos norteamericanos(turistas, comerciantes, infantera de marina, jugadores) que tenanun poder adquisitivo ms elevado que la mayora nacional permelas esferas sociales. Esto se refleja en la imitacin y asimilacinde los giros y vocabularios forneos. La dependencia de Cuba conrespecto a Estados Unidos se observa en los nombres extranjerosque nominan los hoteles, centros comerciales y tiendas, porejemplo: Cubaelectric, Caribbean Hotel, Havana Hilton, PalmBeach, Dirty Dick y Ten Cent. Por hacer una distincin jerrquicade entidades de otras de menor categora, as las peluqueras sedenominan Beauty Parlors, las farmacias drugs stores opharmacies, las grandes barberas en barber shops y lasbodegas en grocery stores.La difusin propagandstica y anuncios redactados enespaol y parte en ingls, contribuy a que se generalizaranvocablos como chiclets, sandwich, sugar candy y gasoil.En el pas circulaban en las ciudades portuarias, principalmente enLa Habana y Guantnamo, peridicos en ingls y monedasnorteamericanas. La ampliacin del uso de trminos ingleses enla mayora de la poblacin como block, garage, trustcompany, nickel, cigarrette, manager, dancing,comfort, amateur, bus, whisky; y el nombrar a los niosRobert, Mary, Owen, Richard, Jessica o Henry. En el deportecomo el balompi que an denominamos football; el beisbol,baseball; al baloncesto, basketball; y con ello el empleo devoces como penalty goal, home run, home club,dribbling, y en el boxeo uppert-cut, heavy weight y jab.El hablar otro idioma no es denigrante; el problema esten la sustitucin del nativo por el extranjero. Este lo impone porsu preponderancia econmica como lo hizo siglos atrs. HoyIbez, Tortol y Prez 16714. Ha ocurrido en las islas del Pacfico algo similar, donde el impacto de losidiomas europeos han reducido de manera drstica la variedad de lenguas, ladiversidad de las mismas, y por lo tanto de las culturas e idiosincrasiasarticuladas con ellas. Al respecto, ver Muhlhausler, Peter, Linguistic Ecology:Language Change and Linguistic Imperialism in the Pacific Region, Londres,Routledge, 1996. Sobre el cono sur, ver Huentecura, J., Soto, J. y Nancupil, N.,Nociones del Idioma Mapucezugun y Breve Resea Histrica del PuebloMapuche, Temuco, CAPIDE, 1991; Salas, A., Hablar en Mapuche es Vivir enMapuche. Especificidad de la Relacin Lengua/Cultura, Revista de LingsticaTerica y Aplicada, Vol. 25 (1987), pgs. 27-35. El emblemtico caso delidioma Guaran en Paraguay se trata en Corvaln, G., El Bilingismo en laEducacin en el Paraguay: Es Creativo u Opresivo?, Latin American ResearchReview, Vol.18, N 3 (1983), pgs. 109-26.penetra a los pueblos de forma sutil, minando la lengua oriunda,y no se puede dejar de tomar en consideracin que la defensa delidioma es una forma ms de defender la identidad y la soberanade los pueblos.14Como hemos podido observar hasta el momento, en elcaso cubano se fue conformando una propia identidad y cultura;los valores, la nacionalidad y la nacin propios; a travs de unlargo proceso de contradicciones, enfrentamientos, luchas,creacin cultural peculiar y asimilacin de lo forneo, sin permitirla destruccin del ser de esta pequea porcin de tierra. Esto hasido posible porque, a pesar de todas las influencias recibidasdesde los primeros momentos de la formacin de la nacionalidadcubana, se manifestaron los sentimientos de amor a la patria yrebelda, los cuales encierran el aspecto emocional, depertenencia. Estos sentimientos son los que han hecho posible queen todo momento se defienda lo cubano, y se rechace todainterferencia extranjera, o lo que es lo mismo, todo intento omanifestacin de deconstruccin de la propia identidad.Es por eso que podemos decir que solidarizamos con elprofesor Eduardo Torres Cuevas al expresar que en todo esteproceso, los cubanos han hecho una nacin patritica en sucarcter, en el profundo sentido popular, en su dimensin nacionale internacional, en su apego a la libertad y soberana del pueblo,Imperialismo Cultural versus Identidad Cubana16815. Citamos a Eduardo Torres-Cuevas con algunas de sus destacadas obras:En Busca de la Cubanidad (3 artculos, nmeros consecutivos), RevistaDebates Americanos, N 1 (1995), N 2 (1996) y N 3 (1997); Torres-Cuevas,Eduardo y Loyola Vega, Oscar, Historia de Cuba, 1492-1898: Formacin yLiberacin de la Nacin, La Habana, Editorial Pueblo y Educacin, 2001.16. Hart Dvalos, Armando, La Cultura: Escenario del Combate, PeridicoGranma, Ciudad de la Habana, Cuba, 12 de agosto de 1995.17. En una vasta literatura sobre estos temas, recomendamos: Zanetti, scar,La Penetracin Norteamericana en la Economa Cubana, La Habana, Casa deLas Amricas, 1998; Gonzlez Casanova, Pablo, Thinking about Cuba, ensu calidad y su amor por hacer de la patria nueva una sociedadejemplar.15 Esto lo plantea tambin Armando Hart Dvalos alexpresar:Lo cierto es que la cultura cubana, desde sus inicios,vino marcada por un sentimiento de independencia,justicia social, universalidad y proyeccin tica que hasido siempre, y lo ser con ms razn hacia el futuro,el fundamento de su fuerza, enriquecimiento, podermovilizativo y capacidad para el dilogo y los anlisisdesprejuiciados que tanta falta hacen en el mundo dehoy.16De ah la importancia que posee en la actualidad el que elimperialismo cultural plague las diferentes esferas de la sociedady de la actividad de los sujetoscon su homogeneizacin, lad e f e n s a y f o r t a l e c i m i e n t o d e l a i d e n t i d a dpropiafundamentalmente en estos momentos, en que elgobierno de los Estados Unidos pretende destruir la RevolucinCubana. Para ellos resulta ser algo muy alcanzable, despus delderrumbe del sistema socialista y la crisis econmica que estotrajo aparejado; utilizando no slo mecanismos polticos yeconmicos (como la Ley Torricelli y la Ley Helms-Burton), sinotambin influyendo ideolgicamente mediante la laborpropagandstica con el fin de desviar la historia cubana, a travsde la moda, de la msica, de valores que trasmiten las pelculas yliteratura, y de forma ms violenta, como la realizacin desabotajes.17Ibez, Tortol y Prez 169Jonas et al. (eds.), Latin America Faces the Twenty-First Century, pgs. 202-207; Morley. M., Imperial State and Revolution: The United States and Cuba,1952-1986, Londres, Cambridge, 1987; Alarcn de Quesada, Ricardo, Helms-Burton. Slavery Law, La Habana, Editorial Jos Mart, 1997; y Calvo, Hernandoy Declercq, Katlijn, The Cuban Exile Movement: Dissidents or Mercenaries?,Melbourne, Ocean Press, 2000.18. Vitier, Cintio, Mart en la Obra Actual, Peridico Juventud Rebelde, LaHabana, edicin de la Biblioteca Nacional Jos Mart, 1969.Insistimos en la importancia, tanto del conocimiento dela historia, de la formacin de la nacin, nacionalidad y de lacultura; as como de la interiorizacin que del mismo haga elindividuo en todo el proceso de su vida. Es decir, la educacin enel amor al hogar, la familia, los amigos, la escuela, a la ciudad, elrespeto al prjimo y a la propiedad, a los smbolos patrios, lo quegarantiza el amor a la patria y con ello indiscutiblemente, en elmismo proceso, se va delineando la identidad.Bienvenida, entonces, la cruzada en favor de la historiade Cuba, para que el pas pueda enfrentar y abordar losproblemas inmediatos y futuros, o como expresara Cintio Vitieradelante ... la campaa de espiritualidad y de conciencia. Sobretodo para la parte ms rudimentaria de nuestra poblacin...18 Sila sociedad cubana es lo suficientemente capaz para desplegar losmecanismos que nos aparten de estas intenciones, es algo que sepone hoy a prueba. Para lograrlo es preciso luchar por un nivelsuperior de conciencia colectiva de nuestro pueblo.1. Professor do Programa de Ps-graduao em Cincias Sociais,Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Natal, Brasil; confernciaproferida durante a 50a Reunio Anual da SBPC, Natal, julho de 1998. Autor dolivro Estado Militar e Educao no Brasil, 1964-1985, So Paulo,Cortez/UNICAMP, 1994. Email .171VIIIGlobalizao, Crise Social e Educao:o Mercado como ModeloJos Willington Germano1Os processos de mundializao da economia em curso, neste finalde sculo, tm repercutido de forma dramtica e intensa nasdiferentes dimenses da vida social atingindo de frente,evidentemente, o Estado, as polticas sociais e o mundo dotrabalho. Tratando-se de um contexto fortemente dominado pelasforas econmicas, o paradigma hegemnico de organizao davida social est ancorado, logicamente, no mercado comomodelo e, portanto, na empresa enquanto sinnimo deorganizao perfeita, na qual as vrias instituies e esferas dasociedade deveriam se espelhar. O referido paradigma foiincorporado pelas denominadas estruturas mundiais de poder,como o Banco Mundial e o Fundo Monetrio Internacional (FMI)e tem sido adotado por pases dos diversos quadrantes do mundo,notadamente nos ajustes estruturais e na reforma do Estado doschamados pases emergentes, entre os quais os da AmricaLatina, pressionados, em grande medida, por aquelas agnciasinternacionais.Globalizao, Crise Social e Educao1722. Campos, Victria, Paradoxos do Individualismo, Lisboa, RelgioDgua, 1996, pp. 209-10.3. Thret, Bruno, p. 88, em Draibe, Snia M., As Polticas Sociais e oNeoliberalismo, em Revista da USP, So Paulo, N 17 (1993), pp. 86-101.4. Castel, Robert, As Armadilhas da Excluso, em Belfiore-Wanderley,Mariangela, et alii (Orgs), Desigualdade e a Questo Social, So Paulo, EDUC,1997, pp. 161-190.No dizer de Victria Campos, o mercado como modelo,no se atm a critrios morais, a ideais de equidade e justiapois interessa-lhe apenas os critrios de perdas e ganhos, deoferta e procura.2 Para Camps, portanto, o mercado gera injustiaporque o direito que fundamentalmente protege o que est piordistribudo: o direito de propriedade. Na conjuntura atual,contudo, vigora, no plano econmico, a supremacia de um capitalfinanceiro sem fronteiras, sem restries a sua livre circulao ea sua ao meramente especulativa capaz de arruinar a economiade pases perifricos da noite para o dia, conforme aconteceu como Mxico em fins de 1994 e com os ditos tigres asiticos noprimeiro semestre de 1998, configurando o que Robert Kurzqualifica de capitalismo-cassino global. No plano poltico, por outro lado, tem lugar aimplementao de polticas calcadas no iderio neoliberal, queBruno Thret define como um sistema de receitas prticas paraa gesto pblica, cujas palavras-chaves so: agilidade, eficinciae eficcia, nada, que diga respeito, portanto, a equidade e ajustia.3 Essas polticas se caracterizam pelos ataques frontaisdesferidos contra os direitos sociais, arduamente conquistados,desestabilizando o sistema de proteo e de garantias sociaisdecorrentes das chamadas polticas de bem estar socialdesestruturando, assim, as polticas de formato universalizante.Em troca, ganham relevo as polticas compensatrias,emergenciais e focalizadas nos pobres e nos excludos,constituindo aquilo que Robert Castel chama de polticas dediscriminao positiva.4 Nesse sentido, cabe ao mercado oatendimento de uma fatia substancial das necessidades sociais dasJos Willington Germano 1735. Castel, Robert, Metamorfosis de la Cuestin Social, Buenos Aires,Paids, 1997, p. 20.6. Castel, Metamorfosis de la Cuestin Social, p. 165.populaes, conformando uma ampla mercadorizao da sade,da educao, da seguridade social e assim por diante.No tocante ao mundo do trabalho, esse capitalismo semfreio vem provocando um desemprego massivo, fato que geralmente atribudo ao rpido desenvolvimento tecnolgico, masque decorre, na verdade, das restries e da vulnerabilidadeimpostas ao trabalho numa poca de globalizao eneoliberalismo, que acaba por acarretar o surgimento de uma novaquesto social em um cenrio que aponta para o fim da prpriasociedade salarial. No que pese a evidente diferena entre pases,por conta dos seus respectivos processos de formao histrica,convm frisar, no entanto, que uma ordem globalizada criaproblemas mundiais, no mbito dos quais se situa a questo socialfundamental deste fim de sculo.O que se pode entender, ento, por questo social? ParaRobert Castel, a questo social caracterizada como uma aporiafundamental, na qual uma sociedade experimenta o enigma da suacoeso e trata de conjurar o risco de sua fratura.5 um desafio queinterroga, pe de novo em questo a capacidade de uma sociedade(o que em termos polticos se denomina uma nao) para existircomo um conjunto vinculado por relaes de interdependncia.Assim, por exemplo, a questo social na primeira metade dosculo XIX na Europa dizia respeito ao pauperismo da classetrabalhadora: populaes flutuantes, miserveis, nosocializadas, cortadas de seus vnculos rurais e que ameaam aordem social, seja pela violncia revolucionria, seja como umagangrena.6 O trabalho assalariado era algo miservel, indigno,provisrio, ameaador ordem estabelecida, conforme demonstraMarx em suas anlises. Para Bronislaw Geremek, nesse perodo,o pauperismo e a questo operria permanecem estreitamenteGlobalizao, Crise Social e Educao1747. Geremek, Bronislaw, A Piedade e a Fora, Lisboa, Terraman, 1995, p.272.8. Castel, Metamorfosis de la Cuestin Social, p. 389.9. Castel, Metamorfosis de la Cuestin Social, p. 394.10. Castel, As Transformaes da Questo Social, p. 169.ligados.7Essa situao se prolonga na Europa at quase o incio dosculo XX onde, aps um processo de conflitos e lutas, oproletariado passou a ser uma classe trabalhadora relativamenteintegrada. Nessa perspectiva, segundo Castel, o setor assalariadochegou a estruturar nossa formao social quase totalmente,mediante o desenvolvimento de um processo de transformaodo trabalho em emprego, ou seja, o trabalho passou a ser objetode um sistema de proteo, de garantias e de direitos.8 Isso nosignifica assinalar, em absoluto, que a sociedade salarial tenha seconstitudo no melhor dos mundos. Ela, por uma lado, noeliminou a desigualdade e a explorao e, por outro, estimulou oindividualismo em decorrncia da cristalizao da gestotecnocrtica do social. No obstante isso, direitos e garantias com relao aotrabalho assalariado foram institudos. A propsito disso escreveCastel: Os despedidos eram, ento, pouco numerosos, e ocontrato de trabalho por tempo indeterminado chegava quasesempre at o limite, permitindo ao assalariado fazer sua carreiracompleta na empresa.9 Nesse sentido, a condio salarial passoua ser uma situao almejada, por conta dessas garantias, mesmopelas pessoas situadas no topo da hierarquia social, dando margemao surgimento daquilo que Bourdieu chama de nobreza deestado: filhos das classes dominantes que comearam a penetrarno mercado do salariado, mediante a posse de diplomasuniversitrios das grandes escolas. No caso da sociedade francesa,nos anos 70, aproximadamente 82% da populao ativa eraconstituda de assalariados.10 Trata-se de uma situao, portanto,em que a centralidade assumida pelo trabalho assalariado faz comJos Willington Germano 17511. Castel, As Transformaes da Questo Social, p. 169.12. Castel, As Transformaes da Questo Social, pp. 165-166.que ele assuma uma dimenso de categoria organizadora do sociale fornecedora de identidade. Uma sociedade salarial, porconseguinte, consiste nisto: uma sociedade na qual a maioria dossujeitos sociais tm a sua insero social relacionada ao lugar queocupam no salariado.11No contexto atual, contudo, o trabalho perde espao notocante a essa dimenso de centralidade. Para Castel, a novaquesto social hoje parece ser o questionamento desta funointegradora do trabalho na sociedade. Uma desmontagem dessesistema de proteo e garantias que foram vinculadas ao empregoe uma desestabilizao, primordialmente na ordem do trabalho,que repercute como uma espcie de choque em diferentes setoresda vida social para alm do mundo do trabalho propriamente ditoe que vem atuando como agente desagregador do tecido social.12A palavra-chave desse processo a flexibilizao. Ela decorre dasexigncias da concorrncia e da competitividade em um modelomundializado no qual o trabalho passa a ser o alvo principal dareduo de custos. Trata-se de reduzir o preo da fora detrabalho, e, ao mesmo tempo, maximizar a sua eficcia produtiva.Desemprego massivo, vulnerabilidade e insegurana emdecorrncia dos ataques desferidos s garantias e direitos sociais,sinalizam para o desaparecimento do emprego, isto , do trabalhocom proteo e estabilidade. Essa situao tanto mais grave emcontextos como os da Amrica Latina ou em pases como o Brasilque, por no terem erguido sistemas fortes de proteo ao trabalhoe portanto um sistema salarial maduro, tendem a desagregar-se deforma mais rpida e devastadora.Nessa perspectiva, a prpria representao do progresso,concebido como um futuro melhor e a crena que o amanh seriasempre mais promissor, entra em crise. Para Hobsbawn, a ltimaparte do sculo XX tem se caracterizado como uma nova era deGlobalizao, Crise Social e Educao17613. Hobsbawn, Eric, Era Dos Extremos, So Paulo, Companhia das Letras,1995, p. 15.14. Morin, Edgar, A Aventura Desconhecida, em Le Monde, 23/08/96,p.10.15. Virlio, Paul, A Catstrofe Urbana (Entrevista), Folha de S. Paulo,28.09.1997, Caderno Mais, p. 4.decomposio, incerteza e crise, para uma parte do mundo.13Para a outra parte, como a frica e pases do Leste da Europa, porexemplo, a palavra certa catstrofe. No dizer de Edgar Morin,o ncleo mesmo da f no progresso ancorado na trade cincia,tcnica, indstria, encontra-se cada vez mais profundamentecorrodo. A imploso do socialismo real no Leste, odesemprego elevado ao Oeste e, no terceiro mundo, o fim dodesenvolvimentismo resultaram em regresses, estagnaes,fomes, guerras civis/ tribais/ religiosas. Por conseguinte, escreveMorin, o navio-terra trafega na noite e na neblina, em umaaventura desconhecida.14 A revoluo informacional, por suavez, da forma pela qual est ocorrendo est trazendo desempregoem massa bem como uma precarizao do trabalho. Contratos dedurao determinada por poucos meses ou dias, em tempo parcial.O surgimento do contrato de zero hora, na qual o empregado deposse de um telefone celular fica aguardando o chamado daempresa para, por um s dia ou por uma hora, executar umatarefa.Segundo entende Paul Virlio, isso equivalente a serescravo.15 Ainda de conformidade com o urbanista francs,estamos s voltas com uma nomadizao das populaes, comuma degradao das metrpoles que esto se terceiro-mundializando em decorrncia da elevada densidadepopulacional, do desemprego e da sua incapacidade de garantirpaz social e a democracia. A grande questo ecolgica atual,afirma, a cidade e no a fauna e a flora. No entendimento deVirlio, se o poder poltico no for capaz de controlar odesenvolvimento tcnico dos autmatos, dos sistemas de produoe do mercado, iremos em direo a uma sociedade que ter duasJos Willington Germano 17716. Castel, As Transformaes da Questo Social, pp. 179-180.17. Castel, As Transformaes da Questo Social, p. 180.18. Apud, Castel, Metamorfosis de la Cuestin Social, p. 390.19. Folha de So Paulo, Caderno Especial, O Colapso do Trabalho.1o/05/1998, p. 1.velocidades: formada por uma elite que viver em bunkers e osmiserveis que vo atac-las.A eroso do tecido social provocado por essas mudanastem gerado um quadro de insegurana, tendo como conseqnciaa desestabilizao dos estveis, a instalao da precariedadee a existncia dos sobrantes. Para Castel, a desestabilizaodos estveis engloba aqueles trabalhadores que ocupavam umaposio slida na diviso do trabalho clssico e que se encontramejetados dos circuitos produtivos.16 A instalao daprecariedade, atinge freqentemente os jovens, com alternnciasde perodos de atividades, de desemprego, de trabalho temporrio,de ajuda social e que acaba por configurar o que se poderiachamar de cultura do aleatrio, as pessoas vivem o dia-a-dia deforma vulnervel e instvel. Os sobrantes, por sua vez,correspondem aquelas pessoas que no tm lugar na sociedade,que no so integradas, e talvez no sejam integrveis. Estarintegrado, afirma Castel, estar inserido em relaes de utilidadesocial, relaes de interdependncia como o caso de umoperrio que, embora explorado, era ao mesmo tempoindispensvel e por essa razo, podia reivindicar, organizar-se,participar de lutas por conta do seu pertencimento a um dosgrupos importantes da sociedade, e obter ganhos como asprotees e garantias aqui referidas. Nessa perspectiva, ossobrantes no so sequer explorados.17Para Hannah Arendt, nada pior do que uma sociedade detrabalhadores sem trabalho.18 Assim, na atualidade, o mundoabriga 800 milhes de pessoas sem emprego. O Brasil dos anos 90produziu um desempregado a cada 68 segundos.19 Empresas queforam privatizadas em decorrncia da reforma do EstadoGlobalizao, Crise Social e Educao17820. Folha de So Paulo, Caderno Especial, Privatizaes, 07/04/98, p. 10.21. Castel, Metamorfosis de la Cuestin Social, pp. 403-404.22. Folha de So Paulo, Caderno Especial, Sindicatos Contestam Polticascontra o Desemprego, 07/06/1998, 2: 13.23. Silva, Carlos Eduardo Lins da. Por que os EUA tm ndices to baixosde desemprego?em Folha de So Paulo, Caderno Especial, O Colapso doTrabalho, 1o/05/1998, p. 10.2.24. Aith, Mrcio, Crise faz desemprego dobrar na sia, em Folha de SoPaulo, Caderno Especial, O Colapso do Trabalho, p. 2.1.produziram substanciais cortes de pessoal. Esses cortes chegarama 67% na Acesita, 40% no Banco Meridional, 39% na CompanhiaSiderrgica de Tubaro, 33% na Usiminas e 28% na CompanhiaVale do Rio Doce.20 Frana dos ltimos anos, cerca de 12% dapopulao ativa desempregada e aproximadamente 70% dasnovas admisses so contratos por tempo determinado,precrios.21 Na Itlia o desemprego ronda 12% da populao ativae no Mxico 25%, tornando evidente os acontecimentos deChiapas.22 Nos EUA, onde a propaganda neoliberal se encarregade difundir o pleno emprego, o nmero de empregostemporrios cresceu 500% entre 1980 e 1997, o salrio mdio caiu20% nos ltimos 25 anos e cerca de um quarto das pessoasempregadas tm empregos de tempo parcial.23 Em sete pases dasia, por sua vez, incluindo Japo, China, Indonsia, Coria doSul, Tailndia, Malsia e Filipinas, em 11 meses de crise, odesemprego saltou de cerca de 22 milhes em 1997 para 43,6milhes de trabalhadores em 1998, produzindo 21,6 milhes denovos desempregados, o equivalente a populao de pases comoa Austrlia, Taiwan ou a Venezuela.24 Dessa forma, o Japo,considerado antes como um pas de pleno emprego, convivehoje com a presena de homelesses nas ruas de suas cidades.Nesse contexto, a excluso aparece como questo socialpor excelncia dos novos tempos, quando, na realidade, em facedo exposto, a transformao da questo social, a nova questosocial, portando, diz respeito ao desaparecimento do emprego(no se trata, assim do desapropriamento do trabalho) e ainstalao da precariedade. A noo de excluso, por sua vez,Jos Willington Germano 17925. Oliveira, Luciano, Os excludos existem? Notas sobre a elaborao deum novo concerto, em Revista Brasiliense de Cincias Sociais, (So Paulo),Vol. 33 (fev. 1997), p. 60.26. Valadares, Lcia, Representaes da pobreza no Brasil Urbano: davadiagem excluso social, Revista Vivncia, Vol. 1-2 (1996), pp. 129-142.tem sido objeto de controvrsias e crticas. Para alguns autores elaressuscita uma interpretao dualista da sociedade. Conformeesses crticos, essa noo comporta limites do ponto de vista daanlise econmica, porquanto a oposio excludos/includos seriaproduzida pelo mesmo processo econmico. Contudo, ele sereveste de relevante importncia do ponto de vista da tica e doprocesso poltico. Assim, para Oliveira, no tocante causalidadedo fenmeno, a perspectiva antidualista a mais apropriada, sobpena de cairmos no dualismo ingnuo e insuportvel, tpico daliteratura moralista do sculo XIX, mais ainda existente ao nveldo senso comum - de achar que os miserveis so responsveispela prpria misria.25 Em contrapartida, no que concerne ao seusefeitos, analisar o problema dos excludos sob o vis econmiconada nos diz sobre a necessidade - que no econmica, mas ticae poltica - de sua incluso (grifos no original). Ao se reportar arealidade brasileira, o autor chama a ateno sobre o perigo quetoma corpo a vista de todos ns como as constantes chacinas eexecues a que o Brasil assiste nos ltimos anos que constituemindcios de que comea e tomar forma na sociedade brasileira umprocesso de extermnio de seus excedentes, j no assimilveispelos processos tradicionais de trabalho e socializao. Para ele,essas mortes exemplificam um processo de excluso, na maisinsupervel radicalidade do termo.Ainda com referncia a sociedade brasileira, Valladaresafirma que a discusso sobre a excluso faz surgir algo denovo no que tange reflexo sobre a cidadania.26 A autoracritica, igualmente, as anlises dualistas do processo econmico.Assim, conforme escreve, a noo de excluso ajuda, semdvida, a caracterizar a situao de no-cidadania em que seencontram milhares de brasileiros desde a Repblica e o EstadoGlobalizao, Crise Social e Educao18027. Forrester, Viviane, O Horror Econmico, So Paulo, UNESP, 1997, p.17.28. Castel, Robert, As armadilhas da excluso, p. 16.29. Castel, As armadilhas da excluso, p. 19.30. Castel, As armadilhas da excluso, p. 21.Novo. Estaramos, portanto, diante de uma nova excluso socialque teria alm do fundamento scio-econmico uma segunda fase,a da representao que se faz sobre o excludo nas camadassociais mais favorecidas. Tais imagens sinalizam na seguintedireo: Em ltima instncia, a sociedade, que no apresentamecanismos de assimilao, estaria agudizando seus mecanismosde expulso. A partir de uma imaginria relao de causa e efeitoentre pobreza e violncia, pobre e bandido juntam-se numa nicaimagem para produzir o novo excludo, novo porque passvel deeliminao fsica pelo perigo social que representa. Trata-se dereconhecer portanto, a existncia de uma fratura que atua comofator desagregador do tecido social. Configura-se, assim, umasituao que, nas palavras de Viviane Forrester compreende odeslocamento de levas de homens da explorao excluso, daexcluso eliminao.27No entendimento de Robert Castel, a palavra excluso,oculta e traduz, ao mesmo tempo, o estado atual da questosocial.28 O autor critica o uso indiscriminado do vocbulo porqueacaba por designar todas as misrias do mundo, bem como criticaa concepo substancialista que encara a excluso com umasituao em si mesma. Fazer isto, rotular com uma qualificaopuramente negativa que designa a falta, sem dizer no que elaconsiste nem de onde provm.29 Na atualidade, por conseguinte,falar de excluso pressupe que se leve em conta situaes quetraduzem uma degradao relacionada a uma posio anterior, ouseja, a situao de excluso corresponde a estados de equilbriosanteriores e que foram perdidos.30 o caso, por exemplo, de umtrabalhador integrado que perde o emprego, fica sem proteo,torna-se vulnervel no podendo mais se reproduzir deconformidade com a situao anterior ou de moradores de rua queJos Willington Germano 18131. Atade, Yara Dulce Bandeira de, O Rango e a Utopia, Natal, UFRN, Tesede Doutoramento em Educao, 1998.32. Castel, As armadilhas da excluso, p. 21.33. Castel, As armadilhas da excluso, pp. 21-22.eram, antes, trabalhadores rurais e que foram expulsos do campo,perderam tudo, as referncias sociais inclusive, tornaram-sesocialmente isolados e portadores de uma identidade negativa,como demonstra Atade em pesquisa realizada com homelessesde Salvador: ramos assim, estamos assim, diz bem dasituao de excludo.31 Os excludos, escreve Castel, povoama zona mais perifrica caracterizada pela perda do trabalho e peloisolamento social.32Nessa perspectiva, o excludo , de fato um desfiliadoe a excluso se traduz, portanto, como efeito de processos queatravessam o conjunto da sociedade e se originam no centro e nona periferia da vida social.33 o caso, por exemplo, de umaempresa que resolve aplicar seriamente a flexibilizao. Da formacomo usada comumente a excluso, no dizer de Castel,constitui uma armadilha tanto para a reflexo como para a ao.Para a reflexo: porque simplesmente descrevem-se os estadosde despossuir e omitem-se ou criam-se impasses acerca dosprocessos que os geram. Para ao, porque as polticas sociaisde reparao da excluso, acabam por tomar o lugar das polticassociais mais gerais com finalidades preventivas. Essa intervenotermina por funcionar como um autntico pronto socorro social, medida que se escolhe intervir no que perifrico e no nocorao mesmo dos processos que produzem a excluso.Este o caso de programas como o Renda Mnima deInsero (RMI - Frana), o Programa Nacional de Solidaridad(PRONASOL, Mxico) e o Programa Comunidade Solidria(Brasil). Programas de discriminao positiva que levam oxignioa quem se encontra em desespero, mas que tendem a se tornarprogramas de discriminao negativa, estigmatizadora e queterminam por atribuir um status de cidados de segunda categoriaGlobalizao, Crise Social e Educao18234. Castel, As armadilhas da excluso, pp. 25-26.35. Germano, Willington J., Pobreza e educao: o avesso da cidadania, emServio Social e Sociedade, So Paulo, N 57 (jul. 1998), pp. 28-51.36. Takeuti, Norma, A pobreza e a excluso social no primeiro mundo, emRevista Vivncia, Natal, N 1 (jun. 1993), pp. 33-62.37. Consejo Consultivo del PROGRAMA NACIONAL DE SOLIDARIDAD(PRONASOL), El Programa Nacional de Solidaridad, Mxico D. F., Fondo deCultura Econmica, 1994.38. Comunidade Solidria, GOVERNO DO BRASIL, Presidncia daRepblica, Comunidade Solidria: todos por todos, Braslia, Casa Civil, 1996.aos segmentos mais vulnerveis da populao beneficiria dessesprogramas.34 Embora eles apresentem o mrito de atenuar osofrimento daqueles que se encontram em situao da inutilidadesocial, no se pode desconhecer, contudo, que as polticas sociaisfocalizadas na pobreza, em geral, induzem ao sentimento devergonha, a uma identidade negativa porquanto, quem recebe aajuda, passa a se reconhecer como algum que situa na escalada degradao social sendo portador, assim, da condiohumilhante de quem inferior.35 Ao estudar, por exemplo, o RMI,Takeuti identificou esse sentimento negativo de pertencimento aoescrever que, se por um lado, a pobreza suscita compaixo ecomplacncia, por outro, ela tambm associada a sujeira, aofedor, a feiura, a grosseria, a negligncia, a incultura, a violncia(...) e a morte (grifos no original).36 Isso constitui uma clarademonstrao da transformao de um programa de discriminaopositiva em discriminao negativa.No tocante a programas como o PRONASOL e oComunidade Solidria desenvolvidos pelo Mxico e pelo Brasil,respectivamente, torna-se evidente a tentativa de conciliar o gastosocial com as polticas de ajustes estruturais, de conteno dodficit pblico e de reforma do Estado, ancorados na concepode piso social ou de necessidades bsicas. Nessa perspectiva,constituem programas focalizados que visam atender s demandasurgentes da populao em condies de pobreza extrema37 e queso definidos como uma novo modo de enfrentar a pobreza e aexcluso social.38 Deve-se evidenciar, em primeiro lugar, que seJos Willington Germano 18339. Castel, As armadilhas da excluso, p. 30.40. Germano, Pobreza e educao, p. 41.41. Folha de So Paulo, Caderno Especial, O Colapso do Trabalho, p. 2.42. Espsito, Maurcio, Brasil perde capacidade de empregar, Folha de SoPaulo, 23/04/1998, N 2, p. 8.tratam de programas residuais no sentido assinalado por Titmuss,isto restringem as suas prticas a grupos marginalizados epauperizados, o que os diferencia, portanto, da dimensouniversalista. Em segundo lugar, esses programas resultam deuma renncia no sentido de intervir de modo preventivo paraenfrentar as causas que produzem a excluso e a vulnerabilidadee no simplesmente de se deter nos seus efeitos. Para Castel, asmedidas adotadas para lutar contra a excluso tomam o lugar daspolticas sociais mais gerais, com finalidades preventivas e nosomente reparadoras (grifos no original).39 Em terceiro lugar, osresultados apresentados so extremamente insatisfatrios,porquanto no so acompanhados de polticas macro-econmicascapazes de gerar empregos e de aumentar o nvel de renda dapopulao. Finalmente, em contextos como o mexicano e obrasileiro, o social-liberalismo aliado a cultura poltica latino-americana, atravs dos seus programas sociais tm contribudopara a manuteno do clientelismo, do neo-assistencialismo ou doneolocalismo, mediante uma forma de utilizao de recursos queacaba por funcionar como um sistema de recompensas e castigosaos grupos locais de poder.40 No se trata assim de constituio decidados de direitos mas da manuteno de sujeitos clientes doEstado e portanto de programas que visam acarretar um alvio dapobreza, mas os seus beneficirios permanecem l onde esto.Desse modo, importa salientar que o desemprego, aprecarizao do trabalho, dficit social e a desintegraocresceram sem parar nos ltimos anos. Nos EUA 1,8 milho deempregos foram eliminados entre 1981 e 1991. Na Alemanha, 500mil empregos foram eliminados em apenas 12 meses, entre 1992e 1993.41 Na Amrica Latina, de cada 100 novos postos detrabalho criados esto no setor informal de economia42 e aGlobalizao, Crise Social e Educao18443. Pochmann, Mrcio, citado por Espsito, Brasil perde capacidade deempregar, Folha de So Paulo, 3/04/1998, N 2, p. 8.44. Pochmann, Mrcio, Desemprego: Causas e Alternativas deEnfrentamento no Brasil, So Paulo, UNITRABALHO, Informa, fev., 1998, p.3.proporo de pessoas ganhando menos de 2 dlares por dia subiude 22% em 1987 para 23,9% em 1994, segundo o BancoMundial.43 No Brasil, entre 1989 e 1996, conforme MrcioPochmann, o nmero de desempregados cresceu 179,1%,chegando a 7.3 milhes. O pas perdeu 2.2 milhes de empregoscom carteira assinada, durante a recesso do governo Collor(1990-1992) e no voltou a registrar mais evoluo positiva.44Assim, ocorreu um aumento das ocupaes no-assalariadas e dosassalariados sem registro em carteira. Nos anos 90, afirmaPochmann, de cada dez empregos criados, oito eram no-assalariados; at a dcada anterior, de cada dez vagas criadas, oitoeram assalariadas. Verifica-se, portanto, o incremento dotrabalho precrio, vulnervel, sem acesso a Previdncia, aosdireitos sociais, mais mal pago e menos qualificado. Nesse contexto de transformao da questo social, doisdiscursos distintos tm pontificado: um que louva as maravilhasdo mercado, da competitividade e da eficcia; outro que sedebrua sobre o destino dos excludos. Um que valoriza osrecursos humanos, apontados como sendo a coluna-mestre dosmodernos processos de produo; outro que defende aflexibilizao, ataca os direitos sociais, as regulaes e proteesligadas ao trabalho e que instala a vulnerabilidade. Como situar,ento, a educao e as polticas educacionais, notadamente naAmrica Latina, nesse cenrio globalizado e neoliberal? Pode-seafirmar que, inequivocadamente, o mercado como modeloconstitui tambm o paradigma organizador das polticaseducacionais nesta parte do mundo. Em face da excluso socialexistente, compete a educao reduzir o quadro de pobreza aotornar empregvel aqueles que no esto inseridos no mercado detrabalho. Assim sendo, de conformidade com o iderio do BancoJos Willington Germano 18545. Folha de S. Paulo, Caderno Especial, Sindicatos Contestam PolticasContra o Pesemprego, 07/06/1998, 2: 13.Mundial, adotado pelos governos, o que deve presidir o processoeducativo e as polticas educacionais, de um lado, o conceito deempregabilidade e de outro, a noo de piso social ou denecessidades bsicas. A palavra empregabilidade dotada de um significadopreciso, o qual implica em transferir ao indivduo, a periferia dosistema, portanto, a responsabilidade pela sua insero ou no nomercado de trabalho e nos circuitos de trocas sociais. Da aimportncia dos programas de qualificao. O centro responsvelpela produo da excluso, contudo, permanece intocvel. Doponto de vista dessas polticas, a educao assume uma dimensomeramente instrumental, qual seja, a de preparar fora de trabalhopara um mercado em desaparecimento. No se trata, assim, deadmitir o trabalho como princpio educativo, mas de tornar aeducao, como prtica social, refm do mercado. Dessa maneira,o sistema educacional passaria a ser inteiramente subsumido pelosistema ocupacional, isto , pelo mercado. Nessa perspectiva, soba gide de uma poltica educacional cujo o termo-chave aempregabilidade, o governo ingls fundiu, desde o perodo deTatcher, os Ministrios da Educao e do Trabalho, medidaconservada pelo trabalhista Tony Blair. No Brasil, o decreto no2.208/97, que regulamenta o ensino profissional mdio no pas,separou o curso tcnico do 2o grau, fragmentando ainda mais aformao, ao acentuar a disjuno entre cultura humanstica e ossaberes vinculados ao mundo do trabalho. A propsito uma altoprcer do Ministrio da Educao declarou recentemente de formaentusistica: Ns vamos sair da escola da enganabilidade para aescola da empregabilidade45. No Chile, conforme Robert Austin,em 1996 foi proposto o fechamento do Departamento de Msicada Universidade do Chile por no corresponder a lgica doGlobalizao, Crise Social e Educao18646. Austin, Robert, Neoliberalismo y renovacin posdictatorial en laeducacin superior chilena, 1989-1997, Cronos: Revista do Programa de Ps-Graduao em Cincias Sociais, Vol. 1, N 1 (2000), pp. 87-104.47. Adorno, Theodor W., Educao e emancipao, Rio de Janeiro, Paz eTerra, 1995.48. Folha de S. Paulo, Cadernos Especiales Rebelio ataca educao falida,diz pedagogo 03/05/98, 1: 23.mercado.46A principal crtica a ser feita a esse modelo diz respeito aoinstrumentalismo e ao produtivismo. Adorno, em seu belo textoEducao aps Aushwitz, escreve que, a educao tem sentidounicamente como educao dirigida a uma auto-reflexocrtica.47 Ou seja, a escola tem sentido apenas se formar pessoascapazes de pensar. Naoki Ogi, um dos principais pedagogos doJapo, ao comentar a recente onda de violncia nas escolasdaquele pas afirma que: a crise econmica japonesa estdeixando obsoleto o modelo de ensino criado no ps-guerra e queainda impera nas escolas (...). Esse sistema serve para criar mo-de-obra sem se importar com a satisfao pessoal do aluno. J eracontroverso quando havia empregos. Ficou mais defasado com acrise.48 A educao, portanto, algo que transcede ao mercado,a estrutura da ideologia neoliberal e do consenso deWashington. Ela diz respeito a formao do homem de formaplural, ao conhecimento, a cultura, aos valores, a participaopoltica, enfim, ao capital scio-cultural acumulado e emexperimentao pela humanidade e constantemente reinventadopelas sucessivas geraes. Mozart, Einstein, Guimares Rosa,Aristteles, Picasso, violeiros nordestinos, cultura elaborada econhecimento da tradio devem fazer parte do horizonte daeducao escolar. No isto, contudo, o que importa para osarautos do mercado.Empregabilidade constitui tambm a palavra mgicaque norteia os programas de qualificao, em si importantes, masque transmitem uma carga de iluses a quem est desempregado:a de que a elevao da qualificao torna o trabalhadorJos Willington Germano 18749. Castel, Metamorfosis de la Cuestin Social, p. 409.50. Pochmann, Causas e Alternativas de Enfrentamento, 2: 6.51. Sayad, Joo, Por favor, Esqueam da Educao. Folha de S. Paulo.13/04/1998, 1998, 2: 2empregvel. Para Castel, resulta ilusrio deduzir que os no-empregados podero encontrar emprego simplesmente elevandoo seu nvel.49 Atualmente, existe um problema novo e grave: apossvel inempregabilidade dos qualificados (grifos no original)ou ento, o acesso a empregos precrios e de baixo nvel salarial.A propsito disso, Pochmann enftico ao afirmar: Est erradoo apelo de que a educao garante a entrada no mercado detrabalho. No Brasil, os setores que mais contrataram na dcadade 90 so considerados, em geral, de baixa qualificao e quepagam mal. Esto sendo criadas mais vagas em profisses comofaxineiro, segurana e recepcionista, que j responderam por 8,5%do total das carteiras assinadas e hoje atingem 15,5%. Portanto,os empregos que esto sendo gerados so de pior qualidade enos setores que respondem por maior crescimento de vagas, aremunerao mdia era de 1,9 salrio mnimo por ms em 80 eagora de 1,2.50 Nos EUA, embora o desemprego e a mdistribuio da renda sejam debitadas a m educao, os empregoscriados no setor de servios empregam pessoas com o nvel maiorde educao e menores salrios.51 Depreende-se, portanto, que odesemprego, a excluso, a vulnerabilidade, dependem,decisivamente, de fatores macro e meso-econmicos e de polticasgerais preventivas e no apenas de reparao, capazes de enfrentaresses ataques destrutivos.Finalmente, cabe mencionar que atribuir a educao, aosistema educacional o poder de resolver a questo do desempregoe da pobreza, significa conceder uma autonomia ao planejamentoeducacional com relao ao sistema ocupacional, autonomia queele no possui. Segundo Claus Offe, o planejamento educacional,traz consigo permanentemente a dificuldade de ter que invalidarGlobalizao, Crise Social e Educao18852. Offe, Claus, Sistema Educacional, Sistema Operacional e Poltica daEducao; Contribuio Determinao das Funes Sociais do SistemaEducacional, em Revista Educao & Sociedade, Campinas, (abril, 1990), N35, pp. 9-59.os seus dados orientadores.52 Assim, parece bastante duvidosoque os determinantes autnomos (isto , no induzidos do prpriosistema educacional) de demanda do sistema ocupacional possamser previstos, especialmente em um sistema econmico no qual asdecises de investimento so feitas atravs do clculo do lucroprivado e da presso da concorrncia. Nessa perspectiva, umplanejamento abrangente no possvel, uma vez que ohorizonte temporal dos empresrios no planejamento do pessoalqualificado que necessitam restrito e o acesso s informaesdisponveis para o planejamento pode ser bloqueado, pois dizemrespeito a dinmica empresarial de busca do lucro. Da aexistncia de um dficit crnico de prognose emprica e lgica ede recursos de poder. Da a discrepncia existente entre aqualificao adquirida e aquela que ser exigida, num momentofuturo, pelo mercado de trabalho. Da, igualmente, a formao dosexcedentes profissionais.A outra ponta do paradigma organizador das polticasneoliberais na Amrica Latina, como j foi mencionado, estancorado na noo de piso social ou de necessidades bsicaso que significa fornecer o mnimo ou a cesta bsica daeducao a populao pobre. De acordo com os analistas doBanco Mundial, a pobreza e a excluso na Amrica Latina fruto, em grande medida, da falta de educao escolar das suaspopulaes. Nesse sentido, caberia a educao um papelfundamental no enfrentamento da pobreza e na reduo dasdesigualdades sociais. Este deveria ser o foco de atuao daspolticas pblicas de educao, o restante poderia ficar a cargo,pelo menos em grande parte, do mercado. Embora essas polticas,s vezes, funcionem como pronto socorro social, difundem umiderio no qual a educao apregoada como a porta de entradano mercado de trabalho o que acaba por ser assimilado peloJos Willington Germano 18953. Ferretti, Celso Joo, Formao Profissional e Reforma do EnsinoTcnico no Brasil: anos 90, em Educao & Sociedade, (agosto, 1997), pp.225-269.54. Singer, Paul, Poder, Poltica e Educao, em Revista Brasileira deEducao, So Paulo, N 1 (jan-jul, 1996), pp. 5-15.55. Steffan, Heinz D., Globalizacin y Educacin em Amrica Latina, emEducao & Sociedade, Campinas, N 52 (1995), pp. 514-545.prprio imaginrio popular.Fomentar a educao bsica, portanto, para oseconomistas do BIRD, significa a possibilidade de incrementar ocrescimento econmico da regio e tornar empregvel ossegmentos excludos do mercado. Essa uma postura que temsido objeto de crticas. Apesar da importncia que possui, nopode ser atribuda a educao a correo de desigualdades que seoriginam no mbito social mais amplo, tampouco nortear o cursodos investimentos numa economia de mercado. A propsito disso,escreve A. Singh o fracasso econmico dos pases latino-americanos durante a dcada perdida de 1980 dificilmente podeser atribudo a uma insuficincia do setor educacional,53atribuio que particularmente aventureira no tocante aos pasesafricanos. Trata-se de uma viso claramente produtivista quecontrasta com a postura civil democrtica que encara a educaoem geral e a escola em particular como processo de formaocidad, tendo em vista o exerccio de direitos e obrigaes tpicosda democracia.54Como a anlise das taxas de retorno fundamental parao estabelecimento de prioridades educacionais segundo oprodutivismo, em face de projees de pirmide ocupacional-educativa para o sculo XXI, como as que foram feitas porSteffan55, em que, caso prevalea a atual lgica sistmica, entre 45a 70% da PEA se reproduziro atravs de empregos precrios ousimplesmente ficar fora da economia como desempregado.Torna-se evidente que, para essa populao, suficiente umaescolarizao precria (2-3 anos), como no Brasil cujaescolarizao mdia da PEA gira em torno de 3,6 anos, oGlobalizao, Crise Social e Educao19056. Vieira, Evaldo A., As polticas sociais e os direitos sociais no Brasil,em Jornal da USP, So Paulo, 5 a 11.8.1996, p. 2.57. Banco Mundial, La Enseansa Superior: las leciones derivadas de laexperincia. Washington, BIRD, 1995.58. Austin, Neoliberalismo y Renovacin, p. 89.analfabetismo, os programas educacionais de emergncia, umapobre educao, uma educao para os pobres, ou como afirmaEvaldo Vieira, uma poltica social sem direitos sociais.56Neste cenrio de hegemonia neoliberal em que a polticaeducacional tem sido regulada pelas foras do mercado, torna-seimportante, para finalizar, fazer referncia amplamercadorizao da educao superior na Amrica Latina, desdea implantao dos regimes militares no sub-continente e queprosseguiu no perodo ps-ditatorial. O prprio Banco recomenda,em um dos seus documentos, criar um ambiente propcio para asinstituies privadas.57 o que tem acontecido. No Brasil, oitavopas no ranking das privatizaes, 74% das instituies de nvelsuperior e 75% da matrcula esto concentradas na rede privada.O Chile, no entanto, apontado como exemplo mais eloqente deum pas cujo governo, como assinala Austin, abriu a educaosuperior ao livre mercado e aos processos de privatizao, com aexplcita inteno de converter toda instituio superior emempresa privada e auto-financiada.58 Nessa perspectiva, ogoverno militar, alm de cercear o pensamento crtico,institucionalizou a desigualdade e a competitividade, premiandocom dinheiro inclusive, aquelas universidades com maiorpontuao na escala de avaliao estabelecida pelo Ministrio daEducao.Pelo conjunto de leis impostas entre 1979 e 1981, norevogadas pela Concertacin Democrtica que assumiu ogoverno em 1990, qualquer empresrio pode estabelecer umainstituio de educao superior, incluindo institutos profissionaise centros de formao tcnica. Como conseqncia, entre 1980 e1993, subiu a 45 o nmero de universidades privadas e as pblicasJos Willington Germano 19159. Austin, Neoliberalismo y Renovacin, p. 90.60. Austin, Neoliberalismo y Renovacin, p. 99.61. Austin, Neoliberalismo y Renovacin, p. 102.reduzidas a 3, mas que aparecem como se fossem 15 por conta doprocesso de desmembramento. No mesmo perodo, de acordo comAustin, 50 institutos profissionais e 75 centros de formaotcnica foram constitudos em Santiago, com conexes abertas aocapital transnacional entre os quais empresas como Epson,Manpower, Crown, Gamma e Canon e assim por diante.59A educao superior como objeto de lucro redundou nolanamento de ttulos no sistema bancrio, no crescimentodesmedido de cursos de carreiras rentveis com baixo custo deimplementao, no incremento da elitizao do sistemauniversitrio chileno em decorrncia dos elevados preos dasmensalidades e na recusa do governo em financiar asuniversidades estatais. De um financiamento de cerca de 75% em1973, a eroso provocada pelos diferentes governos, fez baixaresse ndice para 27% em 1996.60O imprio do livre mercado no campo da educaosuperior no Chile acabou por cristalizar, conforme Austin, osseguintes traos caractersticos: em primeiro lugar, umcontinuismo oficial favorecendo a revigorizao da eliteneoliberal e enfraquecendo a autonomia universitria; emsegundo lugar, a universidade privada segue inscrita em umalgica de seleo de estudantes a base de sua capacidadefinanceira, dispensando pouca ateno ao talento estudantil.61Um bacharelado por exemplo custa em mdia 375 dlares, o queelimina, automaticamente, os setores populares. Um terceiro traodiz respeito a dominao de estudos rentveis como engenharia,contabilidade e informtica, complementando a ideologia acrticaimplantada com antecipao durante o Regime Militar. Nestemodelo no h lugar para o conhecimento desinteressado nocampo das cincias, humanidades, filosofia, artes. Finalmente umaquarta caracterstica, a atomizao e mercantilizao dasGlobalizao, Crise Social e Educao19262. Bourdieu, Pierre, A mquina infernal, em Folha de S. Paulo, 10.07,Cadernos Mais, 1998, p. 7.universidades pblicas. Cabe ainda assimilar que pases comoArgentina, Brasil e Mxico tentam implementar o modelo chilenode educao superior. No Brasil o governo pretende diminuir onmero de universidades pblicas e aumentar o nmero deinstituies no universitrias de ensino superior. Incentivar aindamais o ensino privado que j detm a maioria das matrculas nessenvel de ensino. A implementao desse modelo poder acarretarsrias conseqncias ao desenvolvimento da pesquisa cientfica etecnolgica que, atualmente, feito nas universidades pblicas,tornando o pas ainda mais dependente dos centros hegemnicosdo capitalismo.Enfim as polticas neoliberais esto interessadas, nofundamental, em manter a confiana do mercado isto , deacionistas e investidores. Por isso atacam direitos a garantiassociais, incrementam o desemprego, instalam a vulnerabilidade econsideram a desigualdade como valor positivo. Acentuam aindividualizao instalando um mundo darwiniano de luta detodos contra todos, no qual os mais competentes serovitoriosos. A substituio da qualificao por competncia por suavez implica uma diferena conceitual que remete a uma relaocontratual direta entre trabalhador e empresa (o das competnciasindividuais) e na quebra de solidariedades. O resultado disso adessindicalizao e a perda de identidade de substanciais parcelasde populao. Por isso que Bourdieu classifica o neoliberalismocomo um programa de destruio metdica da coletividade.62No mbito das polticas educacionais, o mercado como modeloao adotar como palavras-chave empregabilidade, piso social,necessidades bsicas, de um lado, reduz a educao a umadimenso meramente instrumental do mercado e de outro,implementa polticas de pronto socorro social como os cursosde 40, 50, 60 horas ministrados pelo Ministrio do Trabalho noBrasil, chamados de qualificao, mas que, na verdade,constituem um arremedo mediante os quais se pretende tornar osJos Willington Germano 19363. Hobsbawn, Eric, Era dos extremos, So Paulo, Companhia das Letras,1995, p. 15.64. Calvino, talo, Seis Propostas para o Prximo Milnio, So Paulo,Companhia das Letras, 1994, p. 41.trabalhadores empregveis. Quem produz, efetivamente,desemprego e vulnerabilidade, excluso, continua, no entanto,intocvel, aprofundando a questo social deste fim de sculo.s portas de um novo tempo como concluir estasreflexes. Com as palavras de Hobsbawn que afirma: Nosabemos o que vir a seguir, nem como ser o terceiro milnio,embora possamos ter certeza de que ele ter sido moldado pelo(...) sculo XX.63 Com as palavras de talo Calvino que diz,iremos ao encontro do prximo milnio sem espera encontrarnele nada alm daquilo que seremos capazes de levar-lhe.64 Ou,quem sabe, com a fala de Riobaldo, vivente do Grande Sertodo mestre Guimares Rosa: O senhor sabe: o perigo que viver....1. Luis Vitale Cometa es Profesor Titular, Departamento de CienciasHistricas, Universidad de Chile; Doctor, U. De Frankfurt, y Profesor Emrito,U. De Groningtan. Es autor de innumerables textos, entre los que destacanInterpretacin Marxista de la Historia de Chile (6 tomos) e Historia SocialComparada de los Pueblos de Latinoamrica (3 tomos). Claudia VidelaSotomayor es Licenciada en Historia, Universidad de Chile; ayudante de ctedrade Historia de Amrica Latina (siglo XVII, XIX y XX) en la misma universidad;y coautora con Luis Vitale del libro Relacin de la Sociedad Humana con laNaturaleza en Culturas de la Historia Universal (en prensa).195IXEl Imperialismo en lo Cultural: Desde laFormacin del Pensamiento Nacionalistahasta los Pensadores MarxistasLatinoamericanos, 1900-1950Luis Vitale C. y Claudia Videla S.1El Sistema Capitalista Mundialen su Fase Imperialista (1900-1930)Si desde la poca colonial hispano-lusitana, Amrica Latina quedincorporada a la formacin social capitalista mundial a travs delmercado internacional, en la era imperialista no slo form partede ese mercado, sino tambin del proceso productivo mundialcapitalista. Desde 1880, aproximadamente, no puede entendersenuestra historia y la historia global del sistema capitalista si no sela analiza como una totalidad en la que el fenmeno deacumulacin constituye un slo proceso inter relacionado a escalainternacional. A partir de entonces, la economa se hizo mundialPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-19501962. Lenin, Vladimir, El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo, Pekn,Ed. Lenguas Extranjeras, 1972, pg. 76.o, mejor dicho, el proceso productivo se hizo mundial, porque encuanto a mercado ya lo era desde el siglo XVI. Y tambin lapoltica se hizo mundial. Las reas que restaban por colonizarfueron repartidas para s por las grandes potencias capitalistas.Amrica Latina sufri un proceso de colonizacin enCentroamrica y el Caribe, y de semicolonizacin generalizada enel resto de los pases. La inversin masiva de capital monoplicocondujo a la enajenacin de parte de su soberana nacional.Tambin fue incorporada al circuito de la cultura occidental atravs de modernos medios de comunicacin de masas, como laradio a partir de 1930. As, la burguesa logr por primera vez enla historia masificar su ideologa a nivel mundial.Una parte de esos capitales fue destinada a renovar elaparato productivo en los pases-centro, con el fin de alterar sucomposicin orgnica en favor del capital constante para elevarla tasa de ganancia. Otra, fue invertida en los pases coloniales ysemicoloniales, acrecentndose de manera ostensible laexportacin de capitales. Al decir de Lenin: Lo que caracterizabaal viejo capitalismo, en el cual dominaba plenamente la libreconcurrencia, era la exportacin de mercancas. Lo que caracterizaal capitalismo moderno, en el que impera el monopolio, es laexportacin de capital.2El mundo comenz as a ser permeado totalmente por elmodo de produccin capitalista, aunque siguieran existiendo reasprecapitalistas que, al fin de cuentas, eran funcionales al sistema,como certeramente apunt Rosa Luxemburgo. La tendencia aldesarrollo desigual, combinado, heterogneo, diferenciado y multilineal se expres en la era imperialista con ms fuerza que nuncaen la historia. Era la poca del imperialismo, caracterizado por laexportacin de capitales, la constitucin de monopolios que sereparten el mundo, la fusin del capital bancario con el industrial,con el predominio ulterior de ste, y la culminacin del repartoLuis Vitale y Claudia Videla 197territorial del mundo entre las grandes potencias. Hilferdinginsisti en sealar como rasgo fundamental del imperialismo alcapital extranjero, dando relevancia al capital bancario en sufusin con el industrial.La expansin imperialista estuvo apuntalada por lo quealgunos autores denominan segunda revolucin industrial ytecnolgica, motorizada por un nuevo factor energtico clave: elpetrleo, que facilit el desarrollo de la electricidad, de la qumicay de los motores elctricos y a explosin, que permitieron lainvencin del automvil y del avin, elementos decisivos paraagilizar el transporte de las mercancas y de la comunicacin paralos negocios. Estados Unidos, productor de petrleo y vanguardiade la industria automotriz, logr recin entonces desplazar aInglaterra del primer puesto de potencia industrial.Este proceso de monopolizacin del capital permiti queuna sola entidad empezara a controlar y fijar arbitrariamente losprecios. En el fondo, se trataba de aumentar las ganancias pormedio del control monoplico de los mercados. Esta medidaconquist una tasa de ganancia superior a la media, succionandoms plusvala que el capital no monoplico, mediante unatransferencia de ella por los capitalistas menores a los mayores.Segn Mandel, los monopolios no pudieron suprimirtotalmente la competencia a causa del choque de intereses entredos o ms trusts, como sucedi con los negocios del carbn, elpetrleo, la electricidad y los automviles. A diferencia de otrosautores que ponen nfasis en la acumulacin interna yautosostenida del gran capital, Mandel opina que el auge delmundo capitalista se hizo a expensas de los pases coloniales ysemicoloniales, a travs de un proceso de acumulacin originariapermanente. En la era imperialista se implant una nueva divisininternacional del capital-trabajo que abarc, entonces s, a todo elmundo, haciendo inter dependientes a todas las naciones. Enpalabras de MandelPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-19501983. Mandel, Ernest, Tratado de Economa Marxista, Tomo II, La Habana,Ediciones Polmica I.C.L., 1969, pg. 588.la exportacin imperialista de capitales realiza, porprimera vez en la historia humana, una verdaderadivisin mundial del trabajo, un verdadero mercadomundial, universal, uniendo ntimamente entre s atodos los pases del mundo (...) el capital realiza as lasocializacin y la internacionalizacin de hecho de laproduccin a escala mundial aunque en beneficio casiexclusivo de los pases metropolitanos.3La conflagracin mundial de 1914-18 trajo una profundadivisin en las filas del movimiento obrero y de la IIInternacional. Mientras la mayora de los partidos social-demcratas apoyaban a sus respectivas burguesas nacionalesguerreristas, un sector minoritario, agrupado en la Conferencia deZimmerwald, resolvi, a proposicin de Luxemburgo y Lenin,oponerse a la guerra. El triunfo de la revolucin Rusa fue laculminacin de una fase de ascenso del movimiento obrero que sehaba iniciado en las ltimas dcadas del siglo XIX. Laorientacin, organizacin y propaganda de la 1a Internacionalhaba rendido rpidamente sus frutos. Los sindicatos y pequeosgrupos polticos obreros se transformaron en poderosasorganizaciones de masas. Los trabajadores se volcaron en bloque,como clase, en los nacientes sindicatos y partidos polticos delproletariado. La polarizacin masiva de los trabajadores en susorganizaciones de clase, se expres tambin en el plano poltico.Los partidos social-demcratas, fundados casi todos en las dosltimas dcadas del siglo XIX, crecieron impetuosamente hastaagruparse en 1889 en la II Internacional.Amrica Latina entr a la escena mundial con laRevolucin Mexicana. Nuevos reformistas surgieron de la SocialDemocracia. Sus principales tericos, Bernstein y luego Kautsky,apadrinaron la tesis de la va pacfica, pretendiendo desarmarideolgicamente al proletariado al sostener que se poda alcanzarLuis Vitale y Claudia Videla 199el poder mediante una mayora parlamentaria de izquierda, quegradualmente ira aprobando reformas favorables a la clasetrabajadora. La burguesa trat tambin por otros medios dereacomodar su ideologa para enfrentar esa coyuntura crucial.Surgieron as burcratas sindicales como el norteamericanoSamuel Gompers. Otra punta de la lanza fueron las AsociacionesObreras Catlicas que en 1908 formaron la Internacional deGremios Cristianos. La burguesa tambin encontr proyectos queiban de un positivismo renovado a un irracionalismo aberrante,del cual surgi el fascismo, que implant primero Mussolinipisando la dcada de los 20.La filosofa recobr vuelo con los neokantianos, saliendodel cerco que le haba tendido el positivismo rampln.Windelband, Rickert y otros, pudieron volver a filosofar ante lacrisis de los partidarios de Comte, cuya idea del progresoindefinido se haba esfumado abruptamente con el estallido de la1a Guerra Mundial.En esta fase imperialista, se reactualizaron las ideas deGobineau sobre el racismo, como una forma de racionalizar unaideologa que permitiera justificar el dominio colonial, aunque nofuera ms que dentro de los lmites estrechos de la falsaconciencia. A tales fines, tambin sirvi la modernizacin de losmedios de comunicacin de masas: la radio, con atrayentesprogramas que llegaban a millones de personas, y el nuevo tipo deprensa lograron por primera vez en la historia difundirmasivamente la ideologa de la clase dominante.El carcter de la dependencia cambi cualitativamentecon la penetracin imperialista de fines del siglo XIX. Lainversin de capital monoplico, especialmente britnico,transform a Amrica Latina en semicolonia inglesa. Las materiasprimas pasaron en gran medida a poder del imperialismo ingls.Durante la segunda mitad del siglo XIX, el capitalismo inglscomenz a invertir capitales en los servicios pblicos y,posteriormente, en las principales materias primas. A principiosPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-1950200del siglo XX, la mayora de los capitales ingleses correspondana inversiones directas en los fundamentales centros de produccinminera y agropecuaria. Hubo tambin otros capitales europeos,como el francs y el alemn, adems del norteamericano, quetambin hicieron inversiones, pero la mayora de ellas provino delimperialismo ingls, que impuso pactos semicolonizantes a laexportacin de distintos productos. Hacia 1913 el total de lasinversiones inglesas en Amrica Latina era de 4.632 millones dedlares y las norteamericanas de 1.242 millones de dlares. Lospases latinoamericanos se convirtieron en semicolonias, alinvertirse capital monoplico internacional y/o pasar lasprincipales riquezas nacionales a manos extranjeras. EnArgentina, los ingleses se apoderaron de los frigorficos y de lacomercializacin de los productos agropecuarios. El principalproducto de exportacin chileno, el salitre, era de propiedadbritnica. En Bolivia, el estao qued en manos inglesas, lomismo que el petrleo venezolano hasta la dcada de 1920.En conclusin, la mayora de los pases sudamericanospasaron a ser semicolonias inglesas. En cambio, casi todos lospases centroamericanos y caribeos se convirtieron ensemicolonias norteamericanas desde fines del siglo XIX,sufriendo ocupaciones prolongadas que los transformaron encuasi-colonias, como lo veremos ms adelante.La pugna entre el imperialismo yanqui y el europeo sedecidi a favor del primero a fines de la dcada de 1920, aunqueel imperialismo ingls sigui ejerciendo gran influencia en pasescomo Argentina, Uruguay y Brasil y reteniendo el dominiocolonial en Guyana, Jamaica, Granada, Barbados, TrinidadTobago y otras islas del Caribe, adems de las Islas Malvinas quehaba conquistado en 1833 y del enclave colonial en Guatemala,llamado Blice. Una de las excepciones que escap al controlnorteamericano e ingls fue precisamente Guatemala, donde elcapitalismo alemn logr controlar la produccin ycomercializacin del caf. Los franceses se batieron en general enretirada despus de la 1a Guerra Mundial, dejando escasasLuis Vitale y Claudia Videla 201inversiones en Amrica Latina: Mxico y Argentina. Conservaronsus colonias en las islas antillanas y en Guayana, al igual que losholandeses.Las Conferencias PanamericanasHacia la Dependencia PolticaLa Dependencia comenz a expresarse tambin en el planopoltico. Despus de fines del siglo XIX, Estados Unidos procurcrear una organizacin continental a modo y semejanza delPanamericanismo planteado por la doctrina Monroe, con el fin deasegurar su predominio y desplazar la influencia del capitalismoeuropeo, especialmente el britnico.James Blaine fue el ejecutor de esta poltica continental,que se inici con la Conferencia Panamericana de 1889, realizadaen Washington. Sin embargo, el proyecto encontr desde elcomienzo la resistencia de algunos pases, como Argentina,estrechamente vinculados a los negocios de la City londinense. Sudelegado, Roque Senz Pea, levant en dicha Conferencia laconsigna de Amrica para la humanidad, en contraposicin a lafrmula yanqui de Amrica para los americanos.No obstante, Estados Unidos prosigui con su plan atravs de las Conferencias Panamericanas de 1901 (Mxico) y1910 (Buenos Aires), donde la Oficina internacional deRepblicas americanas se transform en la Unin Panamericana.Algunos pases latinoamericanos reiteraron su decisin de que losconflictos interamericanos no fueran resueltos por este organismo,sino por la Corte Internacional de La Haya, con el fin decontrapesar con los europeos las tendencias expansionistas deEstados Unidos. En la VI Conferencia Panamericana, realizada en LaHabana del 16 de enero al 20 de febrero de 1928, Estados Unidosesperaba lograr avances significativos. Ante todo, procur queningn pas europeo estuviera presente, ni siquiera un delegado dePensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-19502024. Diario y Acta de las Sesiones Plenarias de la VI ConferenciaInternacional Americana, La Habana. En Archivo del Ministerio de RelacionesExteriores de Cuba (1933).5. Diario y Acta de las Sesiones Plenarias de la VI ConferenciaInternacional Americana; adems, ver Diario El Mundo, La Habana (enero-febrero, 1928).la Liga de las Naciones, como lo expres el Departamento deEstado en telegrama al gobierno de Cuba.No obstante la oposicin de los delegadosnorteamericanos, se abri un debate sobre las intervencionesmilitares de Estados Unidos en Mxico, Santo Domingo, Hait y,fundamentalmente, sobre el problema candente del momento:Nicaragua y la lucha nacionalista de Sandino que ya habainiciado la insurreccin en Las Segovias. En varias ocasiones salia relucir la disposicin elaborada por el Congreso Internacional deJurisconsultos, efectuado en Ro de Janeiro en 1927, que a la letradeca: Ningn Estado puede intervenir en asuntos internos deotro.4 Asimismo, se produjo un enfrentamiento entre lasdelegaciones argentina y norteamericana. Honorio Pueyrredn,luego de mantener una posicin anti- intervencionista, criticfuertemente las barreras arancelarias norteamericanas, queafectaban a los exportadores argentinos de carne y trigo. Por elcontrario, la delegacin ms incondicional fue la cubana, que porintermedio de Orestes Ferrara lleg a decir:Debemos hablar del principio de la no intervencincomo principio?. Esto no es importante (...) No nospodemos unir al coro general de no intervencin,porque la palabra intervencin, en mi pas, ha sidopalabra de gloria, ha sido palabra de honor, ha sidopalabra de triunfo; ha sido palabra de libertad; ha sidola independencia.5Mxico, que se haba abstenido de participar en lasConferencias anteriores por haber sufrido agresiones yocupaciones militares de parte de los Estados Unidos, presentLuis Vitale y Claudia Videla 203tambin proyectos de resolucin contra el intervencionismo.Estados Unidos logr soslayar una votacin frontal en torno alproblema de la intervencin, pero en definitiva sali mal paradoporque no esperaba un cuestionamiento pblico, en un debate detrascendencia publicitado mundialmente, sobre uno de los ejesms significativos de su poltica exterior.La VII Conferencia Internacional Panamericana, realizadaen Montevideo del 3 al 26 de diciembre de 1933 tuvo, como otrasConferencias, un temario formal. Pero pronto aparecieron temasde candente actualidad, como el rechazo de varios pases a laamenaza de intervencin norteamericana contra el movimientonacionalista cubano de septiembre de 1933, reconocido slo porcinco gobiernos: Mxico, Panam, Per, Uruguay y Espaa.As tambin se dieron nuevas manifestaciones sociales, noslo en el mbito de las conferencias, ni en lo poltico, esta vezfueron los universitarios los que dieron su voz de alerta ante lasnegociaciones por el progreso.La Reforma UniversitariaIniciada como un movimiento estudiantil en procura de cambiosacadmicos, se transform en el proceso de la lucha en unmovimiento social. La envergadura de esta accin fue cnsonacon el ritmo de lucha de clases de cada pas. En Cuba y Per, larelacin del estudiantado con la clase trabajadora alcanz el msalto nivel poltico del proceso; en otros pases, como Argentina,Brasil y Chile, el movimiento adquiri caractersticas menospolticas, pero ms masivas en cuanto a la unidad obrero-estudiantil, por el desarrollo que haba adquirido en esos pases elmovimiento sindical organizado. A pesar de que en las nacionesdel Cono Sur no se crearon Universidades Populares, como laUniversidad Jos Mart de Cuba y la Universidad Gonzlez Pradade Per, los estudiantes encontraron otras formas de relacionarsecon el pueblo, como el movimiento Llamarada de Ecuador.Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-1950204La Reforma Universitaria empez en Crdoba(Argentina) en 1918. Como consecuencia de peticiones de ordengremial que el Rector se neg a satisfacer, los estudiantesdeclararon entonces la huelga. Los conservadores y la clerigallaprofesoral, nucleada en el grupo Corda Frates, levantaron uncandidato, que logr el triunfo despus de una fuerte presinideolgica y material. Ante esta frustracin, los estudiantesdeclararon nuevamente la huelga, refrendada por un manifiestoque con los aos ser conocido como el grito de Crdoba el 23de junio de 1918. Es importante destacar que el movimiento tuvodesde el comienzo un carcter latinoamericanista, ya que elmanifiesto mencionado estaba dirigido a los hombres libres deSudamrica: La juventud universitaria de Crdoba, porintermedio de su Federacin, saluda a los compaeros de laAmrica toda y los incita a colaborar en la obra de libertad queiniciamos.Este sentir latinoamericanista era el reflejo del contextopoltico continental que se viva, caracterizado por las reiteradasagresiones e invasiones norteamericanas a Centroamrica y elCaribe, cometidas entre 1898 y 1920. La poltica expansionista deEstados Unidos, tanto econmica como territorial, provoc elsurgimiento de una poderosa corriente nacional-antiimperialistay la emergencia de pensadores como Manuel Ugarte, Vargas Vila,Blanco Fombona, Jos Ingenieros y otros, que influyerondecisivamente en la nueva generacin estudiantil.Los objetos iniciales de la Reforma Universitaria fueronel cuestionamiento de la estructura tradicional, tanto en loacadmico como en la generacin del poder, planteando gobiernotripartito y autonoma universitaria. As se expresaban losestudiantes de Crdoba:Acabamos de romper la ltima cadena que, en plenosiglo XX, nos ataba a la antigua dominacinmonrquica y monstica (...) desde hoy contamos parael pas un vergenza menos y una libertad ms. Losdolores que nos quedan son las libertades que faltanLuis Vitale y Claudia Videla 2056. Del Mazo, Gabriel, La Reforma Universitaria, Ediciones de laUniversidad de La Plata, 1941, pg. 69.(...) reclamamos un gobierno estrictamentedemocrtico y el derecho a darnos el gobierno propio.Sera burdo afirmarcomo lo han hecho variosautoresque los estudiantes hicieron la Reforma Universitariapara servir a los planes de la burguesa industrial. Ocurri que losestudiantes levantaron ideales libertarios y de cuestionamiento delpoder y de la enseanza tradicional, tratando de ligar su lucha conla de los trabajadores, pero fueron transitoriamente derrotados o,en el mejor de los casos, slo obtuvieron pequeas reformas.Sectores de la burguesa aprovecharon entonces la coyuntura paragolpear a las vieja oligarqua en crisis, canalizando a su favoralgunas reformas planteadas por el universitariado. Aceptaron,sobre todo, aquellos aspectos relacionados con la modernizacinde la enseanza y la eliminacin del dogma catlico; creacin denuevas carreras cientfico-prcticas y un cierto tipo de eleccin delas autoridades universitarias con apariencia democrtica, perodonde las votaciones fueran decididas por los profesores deelevados niveles del escalafn. Obviamente, rechazaron el planteocentral de la Reforma: el cuestionamiento en la generacin delpoder universitario y la democratizacin plena por la base en laeleccin de las autoridades. Tambin, combatieron todo intento devincular la universidad con los problemas de la sociedad global.Mucha razn tena Germn Arciniegas cuando deca: laUniversidad despus de 1918 no fue lo que ha de ser, pero dej deser lo que haba venido siendo.Estudiosos del proceso de la Reforma Universitaria, comoGabriel del Mazo, han tratado de limitar los postulados de dichomovimiento a la docencia libre, modernizacin de la enseanzay democratizacin del rgimen administrativo en los plantelessuperiores.6 La verdad es que el movimiento estudiantilpersegua cambios ms profundos, tanto en lo universitario comoen el conjunto de la sociedad.Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-19502067. Portantiero, J. Carlos, Estudiantes y Poltica en Amrica Latina, Elproceso de Reforma Universitaria, Mxico, Editorial Siglo XXI, 1978, pg. 72.8. Portantiero, Estudiantes y Poltica, pg. 77.La vanguardia estudiantil de 1918-25 form parte delproceso de radicalizacin de las capas medias, que pugnaban poruna mayor participacin poltica y social. La izquierdizacin seagudiz a medida que el universitariado daba pasos hacia unapraxis consecuente. Portantiero seala con acierto que la retricay la ampulosidad de las declaraciones de los lderes estudiantilesse transform en accin cuando las fuerzas represivas atacaron lasmanifestaciones callejeras de los estudiantes.7 Sin embargo, no coincidimos con este autor cuandosostiene enfticamente que en el movimiento estudiantil seenfrentaron dos corrientes: el aprismo y el marxismo.8 Ante todo,es necesario aclarar que el aprismo surgi precisamente despusy a raz de la Reforma Universitaria. Por consiguiente, salvo Perpor la presencia de Haya de la Torre, como Presidente de laFederacin de Estudiantes, en ningn otro pas el aprismo fue unafuerza dentro del proceso de Reforma Universitaria.En cuanto a que el marxismo fue la otra corrientepredominante, habra que entrar a precisar el pas. Cuando seinici la Reforma Universitaria no exista todava estructuradoningn Partido Comunista, los cuales se crearon en la dcada de1920. Hacia 1918, haba tendencias de izquierda dentro de losPartidos Socialistas. Esas izquierdas marxistas efectivamenteinfluyeron en la radicalizacin de la Reforma Universitaria,especialmente en Argentina, Uruguay, Chile y Mxico. En el restode los pases, ni siquiera existan Partidos Socialistas.En los lugares donde la Reforma Universitaria fue msradical, como Per y Cuba, no existan Partidos Comunistas. EnPer, recin se form el Partido Socialista, de inspiracinmarxista, con Maritegui, varios aos despus de la ReformaUniversitaria. En Cuba, el Partido Comunista se form en elLuis Vitale y Claudia Videla 207proceso de la Reforma Universitaria, bajo el impulso de Mella.En general, podra decirse que hubo una fluida tendenciamarxista que ejerci orientacin relevante en el sentido de que laReforma Universitaria no quedara enclaustrada, sino queestrechara vnculos con la clase trabajadora. El anarquismo ejerciuna influencia tanto o ms importante que la del marxismo en losactivistas de la Reforma Universitaria, sobre todo en el Cono Sury en Cuba. En numerosos casos, los dirigentes sindicalesanarquistas sirvieron de puente entre estudiantes y obreros. Elmovimiento anarquista hizo sentir tambin su influencia a travsde sus intelectuales, que eran los ms avanzados de aquella poca:Manuel Gonzlez Prada, Jos Santos Gonzlez Vera, EnriqueSantos Discpolo, Quinquela Martn y otros. Faltara pormencionar la influencia que ejercieron los lderes de losmovimientos nacional-antiimperialistas; en primer lugar, ManuelUgarte, que en plena Reforma Universitaria hizo una gira porAmrica Latina, siendo invitado a dar conferencias por numerososCentros de Estudiantes. Tambin, los universitarios recogieron ellegado antiimperialista de Jos Ingenieros y Rufino BlancoFombona y el sentir latinoamericanista del Ariel de Rod. Laideologa nacionalista fue decisiva en la implantacin de laReforma Universitaria en Mxico, luego del triunfo de laRevolucin, destacndose la orientacin de Jos Vasconcelos. EnBrasil, el nacionalismo del movimiento Tenentista influy enlos avances de la Reforma Universitaria. No se puede tampocominimizar la influencia del radicalismo argentino y de algunos desus tericos y profesores en el proceso de la ReformaUniversitaria, al igual que el alessandrismo en Chile.Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-19502089. Vargas Vila, Jos Mara, Ante los Brbaros (Los Estados Unidos y laGuerra), Prlogo de Ricardo Snchez, Bogot, Colombia, Ed. La Oveja Negra,1981, pgs. 9 y 10.EMERGENCIA DEL PENSAMIENTO NACIONAL-ANTIIMPERIALISTALa Encendida Denuncia Antiimperialista de Vargas VilaEste pensador colombiano, nacido en 1860 y muerto en 1933, esms conocido por sus poesas, cuentos y novelas que por supensamiento poltico. Sin embargo, fue uno de los msimportantes pensadores antiimperialistas de las tres primerasdcadas del siglo XX. La burguesa y la Iglesia trataron dedesprestigiarlo calificando de pornogrficos sus escritos literarios,como lo hicieron posteriormente con Henry Miller. No obstante,Vargas Vila fue uno de los escritores ms ledos por los sectorespopulares, estudiantes e intelectuales progresistas.Su principal obra fue el libro Ante los Brbaros (LosEstados Unidos y la Guerra), escrito en 1917, donde su iraantiyanqui se expres en un torrente de adjetivos y evocacioneshistricas y mitolgicas, pocas veces usadas hasta entonces ennuestra lengua. Decimos antiyanqui porque Vargas Vila no tenaclaridad acerca del significado del imperialismo europeo, quetambin atravesaba la fase superior del capitalismo. Por eso, ellibro citado anteriormente no es un enfoque del imperialismo,como expresin del capital monoplico internacional, sino unadenuncia de la penetracin norteamericana en Amrica Latina.Como dice Ricardo Snchez en el Prlogo a dicha obra: Es unalegato apasionado, una diatriba implacable, un enfrentamientosin cuartel. Es un despliegue inusitado de verbalismo radical. Setrata de mostrar la magnitud del despojo, la realidad de la opresincolonial.9 Jos Mara Vargas Vila deca sin ambages y sinequvocos: Cul es el peligro de la Amrica Latina? ELLuis Vitale y Claudia Videla 20910. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 80.11. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 148.12. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pgs. 19 y 20.PELIGRO YANQUI (...) cerca de seis lustros que vengoanunciando a los pueblos de la Amrica Latina EL PELIGROYANQUI.10Aunque el libro Ante los Brbaros es anterior a la gestade Sandino, puesto que fue escrito en 1917, no deja de serimportante la apreciacin de Vargas Vila sobre la primeraocupacin de Nicaragua por las tropas norteamericanas en 1909:Nicaragua se negaba a vender su territorio, cediendola soberana de la zona; y Nicaragua fue condenada adesaparecer, con esa soberana que no quera vender(...) los Estados Unidos buscaron y hallaron un traidor,en Juan J. Estrada, Gobernador de Bluefields, ellos lepagaron con el mismo dinero con que pagaron aEsteban Huertas.11En relacin a la invasin de Hait, Vargas Vila denunciaba:Vieron que la mitad de esa Isla no era bastante a sucodicia, y miraron desde la frontera, la fajaesmeraldina y luminosa, de valles y montaas, latierra prvida que se extiende hacia el mar: SantoDomingo; vieron que ella, era tierra de promisin y deriqueza; y cayeron sobre ella.12Respecto de la ocupacin de la Repblica Dominicana, el escritorcolombiano manifestaba:Y Santo Domingo, desde que el cura Morales, aquelIscariote del altar y de la Libertad entreg a losyanquis esta isla griega, que el destino hizo brotar enAmrica (...) Al final ha logrado su infame propsito,y los yanquis son dueos de la primera joya que ColnPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195021013. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 133.14. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 40.15. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 133.engarz en la corona de la vieja Espaa.13Cuba fue uno de los pases de Amrica Latina quemereci una atencin especial por parte de Vargas Vila, granadmirador de la praxis libertaria de Jos Mart. Advirti que Cubaiba a pasar de colonia espaola a colonia norteamericana en elmismo momento de los sucesos:Cuba es como el vaso roto que arroja el Profeta, en elcamino de los pueblos de Amrica; es el hierroclavado en las entraas; sus llagas, son nuestrasllagas, sus dolores son nuestros dolores, y suhundimiento marcar el principio de nuestradesaparicin; Cuba no puede acabar de renacer o demorir, sin que nosotros todos, nos sintamos vivir de suvida o morir de su muerte.14Y ms adelante, Vargas Vila se expresaba muyemocionado: Vis a Cuba, esa rosa de Gloria y de Valor, cadadel corazn heroico de Mart, como abre su cliz repleto delagrimas, en la aurora de una libertad, mentida y de unaSoberana, ilusoria como un miraje?15Vargas Vila no hizo concesiones polticas a los gobiernosburgueses de Amrica Latina que observaron pasivamente laexpansin norteamericana en Centroamrica y el Caribe. Con suverbo acusador, apostrofaba:En la reciente cuestin de Mxico, dio la Diplomaciade esos pueblos, en los Estados Unidos, pruebas deuna debilidad y de una ineptitud rayanas en elprodigio(...) No queda en la gran Repblica pamperaun poltico de talla, un estadista eminente, un hombrede Estado autntico capaz de abarcar la magnitud delLuis Vitale y Claudia Videla 21116. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pgs. 21-22 y 25.17. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pgs. 59 y 60.18. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 19.problema americano? (...) Y Chile? Su plutocraciaautoritaria no ha dado hasta hoy el hombre de Estado,bastante perspicaz, para adivinar la trayectoria,reservada al destino de su pas, ms all de los maresy de los montes que le sirven de frontera, y bastanteaudaz para ensayar un gesto trascendental, fuera delos diminutos y asfixiantes gestos de la polticaparroquial; el Brasil, amenazado directamente por lacolonizacin alemana, apenas tiene tiempo de mirarcon asombro este cncer que crece en sus entraas, yno ve o no quiere ver la lenta invasin de los bfalos,que viene de las riberas del Hudson, ese ro paternaldel Despojo y el Pillaje, los dos gemelos nacidos de suseno (...) La de Bolvar, yace en tierra esclava delyanqui, vendida, miserablemente vendida por uncacique brbaro, por un pretor analfabeto, que no sabeni siquiera deletrear el nombre de su crimen; la deSantander, el hombre de las leyes, yace entrehombres sin ley, en una patria mutilada por el yanqui;su piedra tumular hendida fue por la espada de laTraicin, coronadas de laureles; la de Morazn, yaceen ese campo atrincherado de la Traicin.16Vargas Vila sealaba que los norteamericanos avanzabangracias a la inmovilidad o el miedo de unos gobiernos de laAmrica del Sur, y la complicidad bochornosa de los anexionistasestipendiados, viendo que por s solos no tienen precio, sealan alinvasor el camino y le sirven de puente.17 Uno de los puebloslatinoamericanos que ms admiraba Vargas Vila por su resistenciaa la penetracin imperialista era Mxico. En uno de los prrafosde su libro Ante los Brbaros, sealaba que los norteamericanosprendieron la guerra en Mxico, pero retrocedieron asustados,cuando la hordas de Zapata y Pancho Villa, les salieron alencuentro y los obligaron a buscar la Vida, ms all de lasfronteras violadas.18 Jos Mara Vargas Vila era un admiradorPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195021219. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 43.20. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 135.21. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pg. 51.incondicional de Eloy Alfaro, el lder de la Revolucin Liberalecuatoriana de 1895 y hombre solidario con las luchas de lospueblos centroamericanos y del Caribe: Eloy Alfaro, el espritude la libertad hecho hombre, so con la resurreccin de una grannacionalidad y llam a la unin de los pueblos de la antiguaColombia.19Los hombres de la generacin de Vargas Vila asistierona numerosas Conferencias que el imperialismo yanqui llamPanamericanas para poder manipular con la situacin geopoltica.Esas Conferencias, iniciadas en 1889, continuaron en Santiago deChile, Buenos Aires, La Habana y Montevideo No obstante laoposicin relativa de algunos pases, siempre se impusieron lasposiciones de las delegaciones norteamericanas. Por eso, loshombres de pensamiento nacional-antiimperialista pusieron demanifiesto las farsas montadas en esas reuniones. Vargas Viladeca de ellas:La sola palabra Pan-Americanismo me espeluzna; esapalabra principi por ser un sofisma y ha acabado porser una emboscada (...) La Unin Pan-Americana noes otra cosa que el histrico y ya enmohecido Pan-Americanismo de Mr. Blaine, tan candorosa yardientemente predicado por el noble y bello espritude Bolet-Peraza, en das que ya estn lejanos; ese Pan-Americanismo nos ha sido fatal.20Vargas Vila no se limit a una denuncia del imperialismonorteamericano sino que llam a la accin y organizacin de unmovimiento por la unidad de Amrica Latina, en la ms genuinatradicin bolivariana. En otro de los prrafos del citado libro haceun encendido llamado a la accin anti yanqui: ANTE LASHORDAS DEL NORTE QUE SE PRESTAN A AVANZARSOBRE NOSOTROS, demos el grito de Alerta!21 Ms adelante,Luis Vitale y Claudia Videla 21322. Vargas Vila, Ante los Brbaros, pgs. 64-66.precisaba su idea de la unidad latinoamericana:Bolvar dio la palabra salvadora, en los espasmos dela muerte, envuelto en las brumas augurales de suinmortalidad; UNIN, UNIN, UNIN, as dijo elgenio moribundo; unin de Mjico y de los pueblos deCentro Amrica en una Gran Confederacin; unin,liga ofensiva y defensiva de los fragmentos de laAntigua Colombia (...) unin de Per y Bolivia, lasdos hijas gloriosas de Ayacucho; unin de Chile y lospueblos del Plata; unin por todo el continente; unConsejo permanente de esos pueblos y de esa raza,convocado por la Argentina, y residente en BuenosAires, precisamente frente a esos Congresos Pan-Americanos que la diplomacia prfida reneperidicamente, al llamamiento de la Nacin Invasora;convenciones y Tratados formales en que esasrepblicas se comprometan a defender mutua ycolectivamente su Integridad y su Independencia,contra toda tentativa de anexin y de Conquista,intentada por yanquis y europeos; liga de fraternidad,liga de defensa mutua; un Tribunal Arbitral,permanente en esa misma ciudad; las guerrasinternacionales conjuradas por el Tribunal Arbitral deBuenos Aires, sin necesidad de ir a mendigar justiciaa la insolencia o mala fe de gobiernos europeos (...)Liga de esos pases contra la invasin y la Extorsin,contra Europa y contra Norteamrica.22Manuel UgarteFue una de las figuras ms consecuentes del pensamientonacional-antiimperialista de nuestra Amrica. Iniciado en elsocialismo argentino de Juan B. Justo, pronto separ aguas alcomprobar la concepcin europeizante de dicho partido, que porcopiar el esquema europeo de lucha de clases daba espaldas a lasespecificidades de Amrica Latina. Era tanta la falta dePensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195021423. Galasso, Norberto, Manuel Ugarte, Buenos Aires, Ed. Universidad deBuenos Aires, 1973, pg. 248.24. Ugarte, Manuel, La Nacin Latinoamericana, Caracas, EditorialBiblioteca Ayacucho, 1978, pg. 223.25. Ugarte, peridico La Nacin, pg. 26.26. Ugarte, peridico La Nacin, pg. 92.comprensin de la cuestin nacional-antiimperialista que elperidico La Vanguardia del PS argentino escriba en 1909,refirindose a Ugarte: Muchos han venido agitando la opinincon el peligro yanqui. Pero los pueblos de nuestro continente nolos han escuchado (...) y si la propaganda alarmista no encuentraeco en ellos debe ser porque el peligro no existe.23Ugarte denunciaba tanto la penetracin econmica comola cultural. En 1916 deca: Los factores de desnacionalizacin noson ya, como antes, el misionero y el soldado sino los emprstitos,las vas de comunicacin, las tarifas aduaneras, las genuflexionesdiplomticas, las lecturas, las noticias y hasta los espectculos.24No obstante sus confusas referencias sobre socialismo ynacionalismo, Ugarte se yergue como una de las espadasantiimperialistas ms notables de la primera dcada del siglo XX.Fue un permanente luchador por la unidad de Amrica Latina ypor la conquista de la segunda independencia.25Al igual queVargas Vila y otros notables de su tiempo, denunci en 1923 a laUnin Panamericana: Se concilia acaso, con la plena autonomade nuestros pases la existencia en Washington de una oficina deRepblicas Hispanoamericanas, que tiene la organizacin de unMinisterio de Colonias?26Polemizando con los intelectuales europeizantes de supoca, que postulaban el arte por el arte, Manuel Ugarte alertabael peligro de la penetracin cultural imperialista, que ibaconfigurando una mentalidad colonial y genuflexa, aunque aveces caa en una idealizacin de la tradicin hispnica. Algunosautores le han atribuido haber soslayado la accin delLuis Vitale y Claudia Videla 21527. Ugarte, La Nacin, Publicado en el Diario Crtica de Buenos Aires (21/1/1927), pgs. 109 -10.28. Ugarte, peridico La Nacin, pg. 111.imperialismo britnico en Amrica Latina, recargando las tintassolamente en la expansin norteamericana. Pero esto no es deltodo efectivo, ya que en 1910 pona de manifiesto el papel delimperialismo ingls en su libro El Porvenir de la AmricaEspaola. Diez aos ms tarde, desenmascaraba el papelproimperialista del Ferrocarril britnico y la necesidad deimpulsar la industria nacional para terminar con la dependencia delas importaciones manufactureras britnicas.Con el correr de los aos, Ugarte se fue dando cuenta quelas burguesas criollas eran responsables de la dependencia en quehaban cado las naciones latinoamericanas. Esta apreciacin se lehizo ms clara luego de la invasin de los marines a Nicaragua:Levantemos una voz de protesta contra elimperialismo de los yanquis, pero ellos son muyfuertes y tienen mucha confianza en s para que seasusten de las declaraciones. Contra quienes debemoslevantarnos es contra las tiranas que son, paraAmrica Latina, vergenza tan grande como lacicatriz que en ellas puede dejar el imperialismoyanqui. Debemos gritar y obrar contra los oligarcas ycontra los presidentes inconstitucionales.27Por eso, Ugarte confiaba en la juventud latinoamericana,a la cual dirigi un manifiesto en 1927 en el que escribi LaAmrica Latina para los latinoamericanos.28 Tambin confiabaen hombres como el General de los hombres libres:El nico que merece nuestra entusiasta adhesin es elGeneral Sandino, porque el General Sandinorepresenta, con sus heroicos guerrilleros, la reaccinpopular de nuestra Amrica contra las oligarquasinfidentes y la resistencia de nuestro conjunto contraPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195021629. Ugarte, peridico La Nacin, artculo: Slo Sandino representa aNicaragua, (escrito en abril de 1928 y publicado en julio), en Revista Amautade J. C. Maritegui, pg. 116.30. Ugarte, peridico La Nacin, Pars, publicado en Monde, Rev. Dirigidapor H. Barbusse, (1-8-1931) pgs. 160-61.31. Ugarte, Peridico La Nacin, pg. XVI.el imperialismo anglo-sajn.29Este fue el perodo de mayor definicin poltica deUgarte, que lo llev inclusive a aceptar una invitacin de la UninSovitica; pero su radicalizacin ms importante fue producto delo que estaba aconteciendo en su propio continente, sacudido porel ciclo revolucionario de 1925 a 1933. Esta situacin objetiva,que rebasaba su moderado socialismo, lo llev a decir:Ni la fuerza, ni la astucia, parece que puedan desviar,sin embargo, el impulso a la extrema izquierda. El sehace sentir desde la Argentina hasta Mxico. Elmovimiento agrario y antiimperialista inquieta a losgobiernos que se esfuerzan por echar mquina atrs,bajo la influencia de los Estados Unidos y de lasfuerzas de terror. Numerosos sntomas marcan el finde un estado de cosas. Bajo la crisis econmica, lasoligarquas se disgregan, as como el pretorianismo ylos vanos simulacros parlamentarios. La atmsfera serarifica tambin para los polticos que cultivan laparadoja y aspiran a figurar en la vanguardia, sincortar sus vnculos con el pasado.30Consecuente con sus ideas hasta el final de su vida,ratificaba en sus escritos la idea central que haba planteado en1903: Ser difcil que queden todava gestas pacientes quehablen de la Federacin de los Estados Sudamericanos, el sueode Bolvar, como de una fantasa revolucionaria.31El APRA y el joven Haya de la TorreEl aprismo ha sido uno de los movimientos polticos msLuis Vitale y Claudia Videla 21732. Haya De La Torre, Vctor Ral, Obras, Lima, (s/e), 1948, pg. 112.cuestionados del siglo XX, centro de polmicas enconadas ypunto de apoyo programtico de numerosos partidos polticos. Es,por consiguiente, un movimiento histrico de trascendencia, querebasa los marcos de la historia peruana. Su proyecto continental,expresado tanto en la creacin de filiales del APRA en losdiversos pases de Amrica Latina y la influencia ejercida sobreotros partidos, obliga a estudiar al aprismo como uno de losfenmenos polticos ms relevantes de Amrica. Para ello, hayque analizar objetivamente el papel jugado por el APRA, tratandode explicar por qu sus ideas tuvieron en su momento tantarepercusin.Cuatro movimientos influyeron en el proyecto de Haya dela Torre: la revolucin rusa, la revolucin mexicana, la reformauniversitaria 1918-23 y el pensamiento nacional-antiimperialista.Cualquier anlisis del aprismo tiene que considerar estos aspectosde manera global, porque influyeron coetneamente como paraque Haya pudiera decir: la revolucin rusa fue un movimientonacional-antiimperialista, que en Indoamrica tiene precursorestanto en pensadores como en la Revolucin Mexicana y la gestade Sandino.32 El pensamiento del joven Haya de la Torre, nacidoen Trujillo en 1895, parti de un esquema falso, que hoy dallamaramos dualismo-estructural. Haya de la Torre supuso quehaba en la sociedad peruana un sector capitalista (imperialista) yotro feudal, alimentado por los terratenientes criollos. En esemomento, se produjo la inversin de capital extranjero, dandopaso a la introduccin del capitalismo. Por lo tanto, dijo Haya, elimperialismo constituy la primera etapa del capitalismo enLatinoamrica, a diferencia de Europa. Como este capitalismo seha unido con el feudalismo, la luchadeca Hayahay que darlatanto contra el imperialismo como contra el feudalismo. Laliberacin nacional se alcanzar entonces a travs de unarevolucin antiimperialista y antifeudal.Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195021833. Haya De La Torre, Obras, pg. 26.34. Haya De La Torre, Obras, pg. 170.35. Haya De La Torre, Obras, pg. 132.36. Haya De La Torre, Obras, pg. 240.37. Haya De La Torre, Vctor Ral, El Antiimperialismo y el APRA, Caracas,Editorial Centauro, 1976, pg. 159.El carcter policlasista del proyecto de Haya de la Torrequedaba claramente establecido, al afirmar: Punto fundamentaldel gobierno aprista (...) es la reunin de un Congreso Econmicoen el que participen todas las fuerzas vivas del pas, capital ytrabajo, industria, comercio, agricultura y minera, empresasgrandes y pequeas, nacionales y extranjeras.33 As se echabanlas bases de un eventual corporativismo, obviamente regimentadapor el Estado: El Estado antiimperialista decaHayadesarrollar el Capitalismo de Estado como sistema detransicin hacia una nueva organizacin social.34 Uno de losaspectos ms importantes de la poltica aprista fue haber puesto demanifiesto la importancia del papel cada vez ms creciente quejugaba el Estado. Haya de la Torre insisti en que la dominacinimperialista se daba no slo a travs de la penetracin econmicasino tambin del control del Estado: El instrumento dedominacin imperialista en nuestros pases es el Estado, ms omenos definido como un aparato poltico; es el poder.35 Por eso levant la consigna del Estado antiimperialista,debe ser ante todo Estado de defensa, que oponga al sistemacapitalista que determina el imperialismo, un sistema nuevo,distinto, propio, que tienda a proscribir el antiguo rgimenopresor.36 El APRA levant un programa avanzado denacionalizaciones, especialmente aquellas relacionadas con lasprincipales empresas en manos del capital monoplico extranjero.La primera actitud defensiva de nuestros pueblos tiene que ser lanacionalizacin de la riqueza arrebatndola a las garras delimperialismo.37 Como otros intelectuales progresistas de sutiempo, Haya de la Torre replante el problema de la unidadlatinoamericana: El inmenso poder del imperialismo no puedeLuis Vitale y Claudia Videla 21938. Haya De La Torre, El Antiimperialismo, pg. 113.39. Haya De La Torre, El Antiimperialismo, pg. 110.40. Haya De La Torre, El Antiimperialismo, pg. 108.41. Haya De La Torre, El Antiimperialismo, pg. 9.ser afrontado sin la unidad de los pueblos latinoamericanos (...)Amrica Latina debe constituir una Federacin de Estados; elpoder poltico debe de ser capturado por los productores.38 Ellder nacionalista peruano planteaba adems lainternacionalizacin del Canal de Panam, denunciando elcarcter expansivo del imperialismo norteamericano: El Canal dePanam en poder de los Estados Unidos del Norte es uno de losms grandes peligros para la soberana de Amrica Latina, de allque su internacionalizacin como aspiracin de los puebloslatinoamericanos es uno de los puntos polticos del programa delAPRA.39 El APRA fue no solamente un partido peruano sino unaorganizacin poltica de proyeccin continental, estrategia que lohizo entrar en contradiccin abierta con las seccioneslatinoamericanas de la III Internacional. El APRAque viene aser el partido revolucionario antiimperialista latinoamericanoesuna nueva organizacin formada por la joven generacin detrabajadores manuales e intelectuales de varios pases de AmricaLatina. El APRA cuenta ya con una vasta seccin en el Per yclulas en Mxico, la Repblica de Argentina y en AmricaCentral.40 En otro prrafo, Haya de la Torre insista en el carcterlatinoamericanista de su organizacin: Es el partido continentalantiimperialista e integracionista de la gran nacinlatinoamericanaque los apristas llamamos Indoamricay queel genio del libertador Simn Bolvar quiso unir.41 El APRA, que haba emergido de las luchas socialescontra el gobierno de Legua, especialmente a raz de las huelgasobreras, indgenas y estudiantiles, creci en influencia de masasdespus de la crisis de 1929-30. Fue en parte neutralizadotransitoriamente por el populismo militar del Teniente CoronelPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195022042. Mart, Jos, Obras Completas, La Habana, Editorial Nacional de Cuba,1964, pg. 185.Snchez Cerro, que derroc a Legua. Sin embargo, ste fuereemplazado por una junta que convoc a elecciones en 1931,donde el APRA fue derrotado por escasa diferencia.Entonces el APRA inici una actividad putschista queculmin en la insurreccin de Trujillo en julio de 1932, dondeparticiparon trabajadores azucareros y otros sectores explotados,llegando a tomar cuarteles y la propia ciudad de Trujillo. Larebelin fue aplastada por el Ejrcito y miles de rebeldes fueronmasacrados. A partir de entonces, se abri una profunda brechaentre el APRA y las Fuerzas Armadas, que fue determinante paraque Haya de la Torre nunca alcanzara la Presidencia de laRepblica. PRECURSORES DEL PENSAMIENTO MARXISTACarlos BalioNacido en el mismo ao del Manifiesto Comunista, Carlos Baliocomenz a escribir en verso y en prosa desde muy joven. Prontose vio obligado a emigrar a Estados Unidos, por razones polticas.All trabaj de cajonero y obrero tabaquero. En ese pas empeza conocer las primeras nociones de marxismo. Fue uno de los quepronto comprendi la necesidad de combinar la lucha de clasescon la lucha anticolonial. En esta tarea, colabor estrechamentecon Jos Mart en la Formacin de organismos de base del PartidoRevolucionario Cubano. Jos Mart no vacil en poner demanifiesto su aprecio por la labor de Balio, a quien calific deun cubano que padece con las penas de la humanidad, y slopodra pecar por la impaciencia de redimirlas.42Balio estaba preocupado por lo que podra ocurrir unavez liberado el pueblo cubano de la opresin colonial espaola.En un comentario al libro de H. Davis sobre la esclavitud, enLuis Vitale y Claudia Videla 22143. Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revista Socialistade Cuba, El Movimiento Obrero Cubano, pg. 154.44. Instituto de Historia del Movimiento Comunista, El Movimiento ObreroCubano, pg. 158.45. Instituto de Historia del Movimiento Comunista, El Movimiento ObreroCubano, pgs. 212-13.1896, deca que el campesino y el trabajador cubanos eranconscientes de la dominacin espaola, pero no se daban cuentade que poda ser substituida por otra forma de opresin.43 Ante lasamenazas de mister Stillman de retirar los capitales americanos deCuba en caso de una insurreccin popular, Carlos Baliocontestaba: Si los grandes capitales se retiran de la isla, no sellevarn consigo la tierra fecunda, ni los brazos robustos, ni lasvoluntades resueltas. No se llevarn consigo la facultadproductora sino la facultad explotadora.44 Balio form ennoviembre de 1903 el Club de Propaganda Socialista en LaHabana, con el objetivo expreso de divulgar los principios delmarxismo:Es nuestro nico objetivo reunirnos para estudiar yensearnos mutuamente los principios del socialismointernacional, el socialismo Marxista o de Estado(sic), instruirnos por medio de gabinetes de lectura,conferencias, etc., y propagar por toda la Repblicanuestro credo social.45Despus de luchar por la Independencia y de hacerconciencia sobre la inmediata dominacin neocolonial de EstadosUnidos, colabor con Diego Vicente Tejera en la Organizacindel Partido Socialista, de breve existencia. Consecuente con suestrategia para la formacin de un partido revolucionario, Baliocre en 1905 el Partido Obrero, en cuyo seno tuvo que luchar encontra de las tendencias reformistas:Los organizadores del Partido Obrero creen en 1905que la masa laboriosa cubana no est preparada paraaceptar un programa socialista y hacen un simplePensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195022246. Instituto de Historia del Movimiento Comunista, El Movimiento ObreroCubano, pg. 145.47. Instituto de Historia del Movimiento Comunista, El Movimiento ObreroCubano, pg. 248.48. Instituto de Historia del Movimiento Comunista, El Movimiento ObreroCubano, pg. 254. programa de reformas y reivindicaciones inmediatas(...) Al fin, el programa socialista, redactado porCarlos Balio, es adoptado por el Partido Obrero endiciembre de 1905, que pasa a nombrarse PartidoObrero Socialista de Cuba, el primero que se funda ennuestra patria sobre las bases justas del marxismorevolucionario con la orientacin principal de CarlosBalio.46En 1905, escribi un folleto titulado Verdades Socialistasen el que, por encima de repetir algunos errores de Lasalle sobrela Ley del Bronce de los Salarios, pone de manifiesto el ideariosocialista. Se explayaba sobre el carcter moral del socialismo,contrastndolo con las lacras del capitalismo. Aclaraba que laorganizacin gremial era importante para el trabajador, perocreer que el gremio y la huelga pueden librarlo de la explotaciny la miseria, sera una ilusin que lo sujetara eternamente al postede la esclavitud econmica.47 Los socialistas, afirmaba,proponen, para bien de todos, socializar la producciny toda la distribucin (...) El poder en manos de lossocialistas deja de ser poder; el gobierno deja de sergobierno; desaparece la autoridad; el Estado deja deser poltico para ser administrativo e industrial (...) Lasociedad organizada ha de tomar a su cargo lagerencia de la produccin y la distribucin paraatender al bienestar de todos sus componentes.48Meses despus muere a los 80 aos. Este hombregeneroso, modesto, organizador, pero no caudillo, y un precursorpoco destacado por la historiografa marxista latinoamericana:acostumbrado siempre a estar detrs, a que no se le mencionara,Luis Vitale y Claudia Videla 22349. Instituto de Historia del Movimiento Comunista, El Movimiento ObreroCubano, pg. 149.50. Vitale, Luis, Los Precursores de la Liberacin Nacional y Social enAmrica Latina, Buenos Aires, Editorial Al Frente, 1957.se abochorna cuando lo aplauden y contina su obra fecunda ygrande de educar a los hombres, de educar a los trabajadores, deorganizarlos y unirlos, de darles un programa, de trazarles lasenda de su vida.49Luis Emilio Recabarren En contraste con la opinin de que Recabarren slo fue unagitador y organizador sindical y poltico, hemos demostrado enotros trabajos que fue tambin un pensador.50 Formado en el senode las luchas proletarias, fue uno de los pocos lderes de laizquierda latinoamericana que trat de aplicar el marxismo a larealidad nacional. Mientras otros dirigentes copiaban el esquemapoltico de la izquierda europea, adapt el programa delmovimiento obrero internacional a las luchas concretas delproletariado chileno.Recabarren fue uno de los primeros marxistaslatinoamericanos en intentar un anlisis de la realidad nacional ala luz del materialismo histrico. En momentos en que imperabael mayor de los chovinismos, con ocasin del centenario de laIndependencia, escribi en su ensayo de 1910, Ricos y Pobres atravs de un Siglo de Vida Republicana:Quines dieron el grito de emancipacin poltica en1810? Dnde estuvieron y quines fueron lospersonajes del pueblo trabajador que cooperaron aaquella jornada? La historia escrita no nos dice naday los historiadores slo buscaron los Hroes, lospersonajes, entre las familias de oposicin, entre laPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195022451. Recabarren, Luis Emilio, Ricos y Pobres a travs de un Siglo de VidaRepublicana, en Obras Selectas, Santiago de Chile, compilacin y notas deJobet, J., Vitale, L. y Barra, J., 1971.52. Recabarren, Ricos y Pobres, pgs. 261-62.53. Recabarren, Ricos y Pobres, pg. 246.gente bien.51Continuando con este anlisis de los orgenes de laIndependencia, Recabarren se preguntaba: Dnde est mi patriay donde mi libertad? La habr tenido all en mi infancia, cuandoen vez de ir a la escuela hube de entrar al taller a vender alcapitalista insaciable mis escasas fuerzas de nio?52El fundador del movimiento obrero chileno fue capaz decomprender tambin el desarrollo del capitalismo minero yagropecuario durante la segunda mitad del siglo XIX: La clasecapitalista o burguesa, como le llamamos, ha hecho evidentesprogresos a partir de los ltimos 50 aos, pero muy notablementedespus de la guerra de conquista de 1879, en que la clasegobernante de Chile se anex la regin salitrera.53 A travs deesta incisiva frase, Recabarren se convirti en uno de los primerosen denunciar la Guerra del Pacfico como una guerra de conquista,emprendida por la burguesa chilena para apoderarse de los ricosyacimientos salitreros de las provincias de Tarapac yAntofagasta, pertenecientes a Per y Bolivia, respectivamente. Sualta sensibilidad ante todos los problemas sociales, le permitiraos ms tarde percibir las demandas que, a escala mundial,exiga el movimiento de emancipacin de la mujer. Por eso,cuando supo que la feminista espaola Beln de Srraga estaba enBuenos Aires, sin vacilar la invit a dar conferencias en la pampasalitrera.En su conferencia de Punta Arenas (1916) La mujer y sueducacin, responsabiliza a la Iglesia de la situacin deprimidade la mujer, aunque consciente de que esa actitud era expresindel rgimen patriarcal de dominacin:Luis Vitale y Claudia Videla 22554. Recabarren, Luis Emilio, La Mujer y su Educacin, Punta Arenas, Imp.El Socialista, 1916.los hombres hacen leyes que no reconocen en la mujerningn derecho y le prolongan su esclavitud (...) Lamujer no es inferior al hombre, solamente es diferente:si la mujer no tuviese en su sangre los genes deltalento, de dnde los obtendra el hombre?. En suma,las doctrinas vaciadas sobre el mundo por la iglesiahan hecho que la mujer fuera la vctima escogida parahacerla fuente del mal, la causa de todos los erroresfatales de la humanidad hasta inventar el llamado votode castidad, por el cual se va contra las soberanasleyes de la naturaleza. Ha aparecido en la historia unanueva Era para la mujer (...) han surgido dosmovimientos emancipadores de la mujer, llamadosfeminismo y socialismo.54En sntesis, Recabarren fue uno de los primeros hombresde Chile y Latinoamrica en comprender la discriminacin de lamujer, salir valientemente, por encima de los prejuiciospatriarcales, en su defensa, como ser humano igual al hombre, yensanchar su radio de accin. Pero no alcanz a formular unplanteamiento antipatriarcal de fondo que incorporara lasdemandas ya en boga del movimiento feminista mundial, que porlo dems tampoco lo hicieron los marxistas de su poca.En su concepcin del mundo, Recabarren daba un papel relevantea la naturaleza:El ser humano es un producto de la naturaleza, igualque los dems productos vegetales, animales ominerales, y si todos esos productos precisan de laorganizacin y buena disposicin de los elementospara ser tiles a nuestro servicio, es juicioso razonarque el ser humano, producto de la misma naturaleza,no puede escapar a la accin de esas mismas leyesPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195022655. Recabarren, Luis Emilio, peridico Federacin Obrera, 6 de septiembrede 1921.56. Recabarren, L. E., Lo que Dar la Federacin Obrera de Chile,Antofagasta, 1921.naturales si quiere ser feliz.55Es preciso sealar que esta argumentacin sobre lanaturaleza y sus leyes, siguiendo el mecanicismo de Engels en suDialctica de la Naturaleza, tena como objetivo demostrar a lostrabajadores la necesidad de sindicalizarse.La concepcin unitaria y de clase de Recabarren seexpres poco despus en la creacin del Partido Comunista. A sucongreso de fundacin, realizado en enero de 1922, concurrieronno slo los militantes del POS, sino tambin sindicalistas de laFOCH, feministas, arrendatarios pobres, campesinos, mapuches,adems de sectores que provenan del Partido Demcrata yactivistas sindicales sin partido. De este modo, Recabarrenfundaba el primer y nico partido comunista de Amrica Latina,basado en una central obrera y sus sindicatos bases.Recabarren volvi sobre el tema en 1921 en un folletopublicado en Antofagasta: Lo que dar la Federacin Obrera deChile. El gremio tiene por misin, despus de cumplir suprograma de labor presente, preparar la capacidad de todos susasociados para verificar la expropiacin capitalista,reemplazndola en sus funciones directoras de la produccin y delconsumo.56 Como puede apreciarse, Recabarren pensaba en laclase y no en el partido para la administracin del Estado Obrero.Este lenguaje de un marxista de principios de sigloaparece como extrao y moralista para los militantes de laizquierda actual, pero es necesario comprender que Recabarrenluchaba contra las costumbres y hbitos, como el alcoholismo,que eran una traba para la organizacin de los primeros sindicatos.Por lo dems, no estara mal que los partidos marxistas delLuis Vitale y Claudia Videla 227presente retomaran esas banderas de lucha para crear las bases delhombre nuevo, que levant con vigor y conviccin el CheGuevara. En el fondo, Recabarrenque era ya un hombrenuevoal insistir en ciertos principios de moral y al definir elsocialismo como una doctrina que tiene por objeto modificar lascostumbres actuales, estaba planteando un nuevo tipo de hombrey mujer para luchar contra el capitalismo y luego para construir elsocialismo.Recabarren foment la creacin de teatros populares tantopara elevar el nivel cultural del pueblo como para promover entrelos trabajadores y trabajadoras el amor, el respeto mutuo y losvnculos igualitarios. Escribi de su puo y letras pequeasobritas, como Desdicha Obrera, en 1921, un drama social en tresactos, con el fin de estimular la discusin sobre las lacras de lasociedad.Consciente de que los organismos sindicales eran frentesde masas donde la ideologa de la clase dominante penetraba confuerza, Recabarren trat de crear sindicatos, que sin ser rojos,contrarrestaran esta influencia, transformndose en Escuelas devida colectiva:No debemos hacer que el sindicato desde hoy seasiquiera el comienzo de lo que ha de ser cada nuevoda hacia el porvenir? No podemos aspirar a que elsindicato inicie los modismos de la vida futura? Ypara ello, qu hay que hacer? Hacer que todosindicato sea una escuela cada vez ms perfecta,completa, cuya capacidad colectiva, haciendoambiente, ayude a cada individuo (hombre o mujer,nio, joven o anciano) a mejorar sus condicionesintelectuales, morales y su capacidad productiva conel menor esfuerzo; que sea tambin una universidadpopular democrtica que proyecte todos los medios yconocimientos necesarios e indispensables para eldesarrollo ilimitado de los conocimientos y que sea unPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195022857. Recabarren, L. E., Proyecciones de la accin sindical, Buenos Aires,1917.centro de cultura siempre en marcha a la perfeccin.57Salvador de la PlazaPara llegar a la apreciacin de que Salvador de la Plaza fue uno delos principales precursores del marxismo nos hemos basado en unfolleto que public en La Habana en 1925, con la colaboracin deGustavo Machado, titulado La Verdadera Situacin en Venezuela.Hemos hallado este folleto en la seccin de Libros Raros de laBiblioteca de la Universidad Central de Venezuela, en unareedicin hecha en Mxico en 1929.Salvador de la Plaza, nacido el 1/ de Enero de 1896 enCaracas, abraz muy joven la causa nacional-antiimperialista.Encarcelado y desterrado por el Dictador Gmez, se hizo marxistaen el exilio, en el Pars de la histrica Comuna. Luego viaj a laisla de Mart en 1924, donde escribi el folleto que pasaremos acomentar. De la Plaza haba nacido un ao despus queMaritegui y siete aos antes que Mella. Los tres adhirieron almarxismo y la III Internacional en la dcada de 1920. No existendatos concretos acerca de la influencia de Maritegui en Salvadorde la Plaza, aunque pudo haberla tenido por intermedio de Mella,con quien estableci estrecha amistad en Cuba y Mxico, a travsde la Liga Antiimperialista de las Amricas. Existi una gran coincidencia entre estos precursores delmarxismo latinoamericano en el anlisis de la realidad y en laestrategia revolucionaria. Recabarren, Mella y Mariteguimurieron tempranamente, entre 1924 y 1930. Ponce en 1939 y dela Plaza en 1970, siendo uno de los pocos revolucionariosconsecuentes de su generacin. Salvador de la Plaza mantuvo sucrtica a la colaboracin de clase y su posicin de que slo elproletariado, en alianza con el campesinado y dems capasexplotadas de la poblacin, estaba en condiciones de realizar lasLuis Vitale y Claudia Videla 22958. De La Plaza, Salvador y Machado, Gustavo, La Verdadera Situacin deVenezuela, escrito en 1925 y reimpreso en 1929 en Mxico, pg. 12. Esteenfoque lo desarrollamos en el libro Salvador De La Plaza, Sus Trabajos y susDas, de Vitale, Luis y Domnguez, Ral, UCV, Caracas, 1981.tareas democrtico-burguesas que era incapaz de cumplir lallamada burguesa progresista.Los estudiosos del pensamiento social latinoamericano nohan colocado a Salvador de la Plaza entre los precursores delmarxismo en nuestro continente. Es muy probable que esta graveomisin se deba a un desconocimiento de la obra del pensadorvenezolano, especialmente porque sus primeros escritos de ladcada del 20 fueron muy poco conocidos. A nuestro juicio, elanlisis de esos trabajos obliga a ubicar inequvocamente aSalvador de la Plaza entre los precursores del marxismolatinoamericano. Como prueba de este aserto, pasamos a analizarsu primer escrito: La Verdadera Situacin en Venezuela.58Este folleto comienza haciendo una defensa de la culturasaborgenes latinoamericanas, especialmente de Mxico y Per,que han dejado pocos pero suficientes restos para desmentir laafirmacin del conquistador sobre la inferioridad de la razaautctona. A continuacin, se hace un anlisis de la colonizacinespaola, del surgimiento de la propiedad privada de la tierra, delas mercedes de tierra y del rgimen de encomienda, al serviciode una economa agroexportadora.Este enfoque acerca de la existencia de relaciones deproduccin capitalista embrionarias en el campo durante el sigloXIX es inequvocamente un aporte terico de Salvador de laPlaza. Ni siquiera Maritegui alcanz a barruntarlo, ya quealgunas de sus tesis se fundamentan en un supuesto modo deproduccin feudal en el siglo pasado. De la Plaza tuvo la audaciaintelectual de sostener en 1925 que en Venezuela el rgimenesclavista no fue reemplazado por el feudal sino por uncapitalismo embrionario, expresando que al esclavo sucedi elPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195023059. De La Plaza y Machado, La Verdadera Situacin de Venezuela, pg. 19.60. De La Plaza y Machado, La Verdadera Situacin de Venezuela, pg. 29.Subrayado nuestro.61. De La Plaza y Machado, La Verdadera Situacin de Venezuela., pg. 25.El subrayado tambin es nuestro. En este prrafo, S. de la Plaza polemiza, sinnombrarlo, con Vallenilla Lanz, quien consideraba al clima y, en general a lageografa, como factor determinante de la evolucin de los pueblos, en sus librospen asalariado. Tambin se analiza la explotacin capitalista delcaf y el proceso de apropiacin imperialista del petrleo, querecin comenzaba a producirse en el momento de escribir elfolleto mencionado, como asimismo la existencia de importantebancos extranjerosNacional City Bank, El Royal Bank ofCanad, etcy una compaa inglesa que ha adquirido grandeshatos para proveer, por si misma, el consumo de una refrigeradoraque tiene establecida en Puerto Cabello.59Del mismo modo hace un anlisis de clase del Gobiernode Gmez. No slo habla del totalitarismo personal del tiranocomo lo haca la oposicin liberal sino que lo caracterizacomo producto de un sistema social: Gmez hoy es un simpleresultado del rgimen capitalista, como lo han sido la serie detiranos y sus sicarios que han gobernado a Venezuela desde laIndependencia.60 Sealaba que el atraso de Venezuela no sedeba a cuestiones de raza o de clima, sino a un sistema deexplotacin determinado:Del examen expuesto de la actual situacin deVenezuela despus de 104 aos de independencia, sededuce el fracaso del rgimen pseudo-representativoque nos ha regido hasta ahora. Las tiranas y el atrasoen nuestro desenvolvimiento econmico, que son suconsecuencia, no son productos innatos de la raza y elclima como se ha querido demostrar ms de una vez;son efectos de una causa nica: la formacin y eldesarrollo de una burguesa que ha querido vivir deltrabajo de una clase explotada mediante la existenciade una desigualdad econmica entre los habitantes delterritorio venezolano.61Luis Vitale y Claudia Videla 231Cesarismo Democrtico y Crticas de Sinceridad y Exactitud, publicados en1919 y 1921 respectivamente.Este planteamiento de colectivizacin de la tierra eraindito en los programas de los partidos marxistas. Ni siquieraLenin lo formul en el programa del Partido Obrero Social-demcrata Ruso, aunque lo llev a la prctica despus del triunfode la Revolucin de 1917. De la experiencia de las granjascolectivas soviticas y, sobre todo de las tierras ejidales renovadaspor la Revolucin Mexicana, es de donde muy probablementeSalvador de la Plaza dedujo la necesidad de la colectivizacin dela tierra, que es una tarea socialista que se combina con la tareademocrtico-burguesa de reparto de la tierra. No conocemos otrosautores que hayan captado tan rpidamente la experiencia de larevolucin rusa y mexicana en relacin a la colectivizacin de latierra. Esta consigna ser recin replanteada por la revolucincubana y por el propio Salvador de la Plaza en 1944 y 1960, a razde los proyectos de reforma agraria de Medina Angarita y AccinDemocrtica.Convencido de que la real solucin a nuestros problemasera la lucha conjunta de los pueblos del continente, Salvador de laPlaza hizo una verdadera praxis del ideario bolivariano de unidadlatinoamericana. Perteneci a la primera generacin marxista deinternacionalistas revolucionarios venezolanos, junto Po Tamayoy Carlos Aponte, luchando tanto por la patria chica como por lapatria grande.Consecuente con el ideal bolivariano, estuvo junto aFarabundo Mart en la revolucin salvadorea, apoy larevolucin mexicana, se convirti en un fervoroso partidario delmovimiento liderado por Sandino, el general de los hombreslibres, organizando campaas de solidaridad con la revolucinnicaragense a travs del peridico El Libertador, rgano de laLiga Antiimperialista de las Amricas, que dirigi en Mxico conel gran muralista Diego Rivera, de 1926 a 1929. Asimismo,respald en 1925 la convocatoria de Mella para formar unaPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-1950232Internacional revolucionaria americana. Desde este llamado de 1925 a concretar el ideario deBolvar hasta su ferviente adhesin a la revolucin continentalformulada por el Che Guevara con las armas de la crtica y lacrtica de las armas, hubo una continuidad consecuente en elpensamiento latinoamericanista de Salvador de la Plaza.Jos Carlos Maritegui Nacido el 14 de junio de 1894 en Moquegua, comenz muy jovena trabajar de obrero grfico; de alcanza-rejones del peridico LaPrensa lleg a ser jefe de redaccin. En 1912 fund la revistaColnida, donde inici el cuestionamiento del Estado, de lasclases dominantes, del modernismo literario y del academicismo.En 1918 se produjo un salto cualitativo en su pensamiento con lapublicacin de la revista Nuestra poca, de tendenciafrancamente socialista. Al ao siguiente fund el peridico LaRazn, en medio de un proceso de ascenso de masas, expresadoen una combativa huelga por la jornada de 8 horas y contra el alzadel costo de la vida. El apoyo dado por Maritegui a esta huelgale acarre la salida del pas. Luego de un breve paso por Francia,se qued en Italia, donde recibi la influencia de Croce y Sorel. A su regreso al Per en 1923, conect de inmediato conel movimiento obrero y estudiantil, acaudillado por Haya de laTorre. Dict conferencias en la Universidad Popular GonzlezPrada y se hizo cargo de la revista Claridad, movindose contacto para no chocar con el anarcosindicalismo y el nacionalismodemocrtico. Pero su actividad prctica se vio restringida por laamputacin de una pierna, que lo oblig a quedar postrado en unasilla de ruedas. No obstante, fund la revista Amauta en 1926,al comienzo rgano del Frente Unido con el APRA. Pronto separaguas con Haya de la Torre, creando el Partido Socialista en 1928y colaborando con la organizacin de la Confederacin Generaldel Trabajo y en el peridico Labor, hasta su muerte en 1930.Luis Vitale y Claudia Videla 23362. Lwy, Michael, Puntos de Orientacin para una Historia del Marxismoen Amrica Latina, Caracas, Editorial Mimeo, 1/ Seminario Internacional deHistoria del Movimiento Obrero Latinoamericano, U.C.V, 1979, pgs. 12 -13.63. Maritegui, Jos Carlos, Siete Ensayos de Interpretacin de la RealidadPeruana, Cap. El Problema del Indio, Lima, Editorial Peruana, 1976, pg. 77.64. Maritegui, Siete Ensayos, pg. 66.Maritegui fue uno de los primeros marxistaslatinoamericanos en preocuparse seriamente de la cuestinindgena y agraria por el papel que podran jugar las comunidadesen la construccin del socialismo. Al respecto, manifestaba en elprograma del Partido Socialista: El socialismo encuentra lomismo en la subsistencia de las comunidades que en las grandesempresas agrcolas los elementos de una solucin socialista de lacuestin agraria. Sin embargo, era consciente de la imposibilidadde resurreccin del llamado socialismo incaico, ya que latcnica moderna, que impulsara el socialismo, no permitira unretorno a esas formas antiguas de produccin. Como dice MichaelLwy, el pensamiento de Maritegui se caracteriza por la fusinentre la herencia cultural europea ms avanzada y las tradicionesmilenarias de la comunidad indgena, en intento de asimilar, en uncuadro terico marxista, la experiencia social de las masascampesinas.62 Rastrea las experiencias indgenas desde el fondode la historia, poniendo de relieve cmo el colectivismo agrarioentr en crisis a raz de la conquista espaola: El indio habrapasado de un rgimen mixto de comunismo y servidumbre, a unrgimen de salario libre.63 Despus analiza el significado socialde la independencia: Si la revolucin hubiese sido unmovimiento de masas indgenas o hubiese presentado susreivindicaciones, habra tenido necesariamente una fisonomaagrarista,64 pero fue un movimiento liderado por una oligarquacriolla con ropaje liberal. El desarrollo de esta burguesa criolla fue estimulado porel propio Estado, problemtica en la cual tambin fue pioneroMaritegui. A diferencia de los investigadores de izquierda deaquella poca, Maritegui puso al centro de su anlisis el papelPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195023465. Maritegui, J. C., Ideologa y Poltica, Cap. El Problema de la Raza enAmrica Latina, Lima, 1969, pg. 29.66. Maritegui, Siete Ensayos, pg. 215.67. Maritegui, Ideologa y Poltica, pg. 221.que jugaba el Estado, enfoque que le permiti advertir la estrecharelacin entre el Estado, la burguesa y el capital monoplico quese estaba instalando en el Per.El problema indgena, para Maritegui, tena unbasamento histrico y econmico: La cuestin indgena arrancade nuestra economa. Tiene sus races en el rgimen de lapropiedad de la tierra.65 Tan tajante era su posicin que lleg asostener: El Per tiene que optar por el gamonal o por el indio.Este es su dilema. No existe un tercer camino.66 En SieteEnsayos, deca: El problema agrarioque la repblica no hapodido resolverdomina todos nuestros problemas.Era evidente que Maritegui estaba planteando unarevolucin agraria, fundamentada en el movimiento indgena yque abordaba de frente la cuestin nacional, atenindose a lasespecificidades de nuestro continente:El nacionalismo de las naciones europeas, dondenacionalismo y conservantismo se identifican yconsubstancial, se propone fines imperialistas. Pero elnacionalismo de los pueblos colonialess, colonialeseconmicamente, aunque se vanaglorien de suautonoma polticatiene un origen y un impulsototalmente diverso. En estos pueblos el nacionalismoes revolucionario y, por ende, concluye con elsocialismo.67 Aunque es discutible su concepto de que Per es todavauna nacionalidad en formacin, lo importante fue que Mariteguitrat de rescatar la tradicin aborigen y la gnesis del puebloperuano, cuando la mayora de los idelogos de aquella poca semiraba en el espejo europeo. Criticaba, asimismo, aquellosLuis Vitale y Claudia Videla 23568. Maritegui, Peruanicemos al Per, pg. 73.69. Maritegui: Siete Ensayos, pg. 206.70. Para un comentario crtico, ver Paris, Robert, Para una Lectura de losSiete Ensayos, en Aric, Jos (comp.), Maritegui y los Orgenes del MarxismoLatinoamericano, Mxico D. F., Cuadernos del Pasado y Presente, 1978, pgs.309-321. Adems, ver Tern, scar, Discutir Maritegui, Puebla (Mxico),Univ. Autnoma de Puebla, 1985, pg. 116.71. Aric, (comp.), Maritegui y los Orgenes, pg. XLVI.nacionalistas que slo vean los orgenes del Per en la conquistaespaola. De este modo, deca Maritegui, se limita a cuatrosiglos la historia de la patria peruana.68Los indgenas, especialmente de la sierra, constituan dehecho para Maritegui una nacionalidad: En la sierra seconciertan no slo los factores de una regionalidad, sino de unanacionalidad.69 Por eso, fue un error de sus crticos decir queMaritegui rehusaba considerar a los indgenas como una etnia ynacionalidad especfica. Si bien es cierto que Maritegui noadhiri al planteo ortodoxo sobre la cuestin nacional,70 muchasde sus apreciaciones permiten sealar que estimaba a losindgenas como una nacionalidad, aunque insista en que lo bsicopara su liberacin era su condicin de campesinos explotados.Sin embargo, lo que vincula a Maritegui con elmovimiento indigenista y lo aparta de la falsa ortodoxiamarxista es la concepcin fundamentalmente poltica, antes quedoctrinaria, del proceso de confluencia del movimiento obreromoderno con las masas campesinas e indgenas. Remedando aGramsci, aunque sin saberlo, Maritegui entendi como ningnotro que la cuestin campesina en Per se expresaba comocuestin indgena, o dicho de otra manera se encarnaba en unmovimiento social concreto y determinado, y que de su capacidadde irrupcin en la vida nacional como una fuerza autnomadependa la suerte del socialismo peruano.71Reiteradamente Maritegui utiliza el trmino raza, perono lo hace con el sentido peyorativo de la clase dominante blanca,Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195023672. Maritegui, Ideologa y Poltica, en Cap. El problema de las razas enAmrica Latina.73. Maritegui, Ideologa y Poltica, pg. 32.74. Maritegui, Peruanicemos al Per, pg. 33.sino con la intencin de remarcar que la lucha social se expresatambin en el enfrentamiento tnico. Al respecto escriba: Elrealismo de una poltica socialista asegura y precisa en laapreciacin y utilizacin de los hechos sobre los cuales les tocaactuar en estos pases, puede y debe convertir el factor raza enfactor revolucionario.72 La poltica de alianzas preconizada porMaritegui, en la cual inclua a los indgenas como uno de losmotores fundamentales, era indita hasta entonces en la estrategiarevolucionaria para Amrica Latina. Por eso, fue acusado depopulista por unos y de racista, por otros. Fue uno de los primerosmarxistas en visualizar la relacin etnia-clase.Mientras los marxistas de aquella poca slo ponannfasis en la cuestin de clase, Maritegui abord valiente ycreadoramente la realidad de su pueblo, por encima de falsosesquemas europeos: El factor clase se complica con el factor razaen forma que una poltica revolucionaria no puede dejar de tenercuenta. El indio quechua ve su opresor en el misti, en elblanco.73 La relacin etnia-clase se iba profundizando a medidaque el indgena se haca proletario. Aunque Maritegui sostenaque el proceso revolucionario deba ser hegemonizado por elproletariado, se daba cuenta de que la cuestin indgena deba serresuelta por ellos mismos: La solucin del problema del indiotiene que ser solucin social. Sus realizadores deben ser lospropios indios.74 Tambin tomaba en cuenta que el proletariadoestaba cada vez ms compuesto de indgenas, por lo que sevehiculizaba con mayor eficiencia la relacin etnia-clase.Precursor en analizar el significado colonialista que tenala inversin del capitalismo monoplico. Tambin se dio cuentade que el modo de produccin capitalista, acelerado por esta vafornea, comenzaba a comandar el proceso de acumulacin,Luis Vitale y Claudia Videla 23775. Maritegui, Ideologa y Poltica, pg. 82.76. Maritegui, Ideologa y Poltica, pg. 90.rompiendo as el esquema dualista de la economa. Podansubsistir variadas relaciones de produccin, inclusive semiservilesen la sierra, pero subordinadas al modo preponderante deproduccin capitalista. De este modo, Maritegui iniciaba sudelimitacin de las concepciones etapistas y gradualistas delproceso histrico y revolucionario con respecto a los publicitadosplanteamientos de Haya de la Torre. Maritegui pudo llegar aestas conclusiones porque fue capaz de elevarse a la comprensinmundial de la fase que viva el capitalismo internacional. Encontraste con la afirmacin de Haya de la Torre de que elimperialismo era la primera fase del capitalismo en AmricaLatina, Maritegui demostr que nuestra Amrica estaba siendocolonizada, precisamente como parte de la ltima fase delcapitalismo: el imperialismo. Deca:Estamos en la fase de los monopolios, vale decir delos imperios. Los pases latinoamericanos llegan conretardo a la competencia capitalista. Los primerospuestos estn asignados. El destino de estos pases,dentro del orden capitalista, es el de simplescolonias.75Maritegui cuestionaba el supuesto antiimperialismo de laburguesa nacional:El antiimperialismo, admitido que pudiese movilizar,al lado de las masas obreras y campesinas, a laburguesa y a la pequea burguesa nacionalista (yahemos negado terminantemente esta posibilidad) noanula el antagonismo entre las clases, no suprime sudiferencia de intereses.76Esa aplicacin creadora del materialismo histrico a laespecificidad latinoamericana, rompiendo con todos los modeloseuropeos, condujo a Maritegui a postular un socialismo en elPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195023877. Carta de Maritegui a los grupos APRA en el exilio (1928), citada porMartnez de la Torre, Apuntes para una Interpretacin Marxista de la Historiadel Per, Lima, pg. 30.78. Maritegui, Ideologa y Poltica, pgs. 246 y 253.cual se tomaran en cuenta las realidades particulares de nuestrocontinente, en especial las comunidades indgenas como germende colectivismo social. En tal sentido, sostena en 1928:Profesamos abiertamente el concepto de que nos toca crear elsocialismo Indo-americano, de que nada es tan absurdo comocopiar literalmente frmulas europeas, de que nuestra praxis debecorresponder a la realidad que tenemos adelante.77 De ese ao essu famosa frase: No queremos, ciertamente, que el socialismo seaen Amrica ni calco ni copia. Debe ser creacin heroica. Tenemosque dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propiolenguaje, al socialismo indoamericano. Ese era el nico caminopara lograr la unidad de los pueblos del continente, decaMaritegui:Hispanoamrica, Latino Amrica, como se prefiera,no encontrar su unidad en el orden burgus. Esteorden nos divide, forzosamente, en pequeosnacionalismos. Los nicos que trabajamos por lacomunidad de estos pueblos, somos, en verdad, lossocialistas, los revolucionarios. El porvenir deAmrica Latina es socialista.78Maritegui comenz a diferenciarse del stalinismo por susposiciones sobre el carcter de la revolucin. Expres susdiferencias en dos documentos enviados a la Primera ConferenciaComunista Latinoamericana, efectuada en Buenos Aires en 1929.El primero, titulado El problema de las razas en Amrica Latinafue rechazado por quienes postulaban solamente laautodeterminacin nacional de los quechuas y aymars, encontraste con Maritegui que sostena que esa consigna nobastaba: era necesario entender la relacin etnia-clase y ligar elproblema indgena a la cuestin de la tierra. El segundodocumento, Punto de vista antiimperialista fue rechazado porLuis Vitale y Claudia Videla 23979. Dumpierre, Erasmo, Julio Antonio Mella, La Habana, Editorial Orbe,Instituto Cubano del Libro, 1975, pg. 29.diferencias sobre el carcter de la revolucin. La muerte deMaritegui, ocurrida un ao despus de iniciada la polmica, dejtrunca esta trascendental discusin sobre estrategia y tcticarevolucionaria.Julio Antonio MellaNacido en La Habana el 25 de Marzo de 1903, de padre mulatodominicano, Nicanor Mella, y de madre irlandesa, Cecilia MacPartland, es indudable que Mella recibi una decisiva influenciade la Reforma Universitaria, iniciada en Argentina, y de laRevolucin Mexicana, cuya repercusin se hizo ms notoria en lazona centroamericana y caribea que en el Cono Sur. Mella habatenido de profesor en la Academia Newton al poeta mexicanoSalvador Daz Mirn,quien fuera fraternal amigo y admirador de Jos Mart.El autor de Los Parias charlaba habitualmente con susdiscpulos sobre la Revolucin Mexicana de 1910-1917 y otros temas relacionados con el procesorevolucionario de Amrica Latina. Daz Mirn influyas, con sus ideas de Justicia social, en la personalidadde Mella.79Estas influencias se condensaron en un momento de crisisde la dominacin ms que semicolonial de Cuba, de radicalizacinde las capas medias, especialmente del estudiantado quecomenzaba a relacionarse con la Federacin Obrera de LaHabana. El sentir latinoamericanista del movimiento estudiantilcubano, liderado por Mella, se hizo evidente en los acuerdos deapoyo a la lucha de los centroamericanos contra el imperialismo,en el escudo de la universidad donde se inclua el mapa deAmrica Latina con el lema de Mart, Nuestra Amrica, y en laconvocatoria a un Congreso Latinoamericano de Estudiantes. Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195024080. Gregorio Bermann relataba que cuando Jos Ingenieros, conoci a Mellaen La Habana, 1925, qued deslumbrado. Fue la sensacin de su viaje. No cesde hablarme de aquel muchacho tan bien plantado, osado, con visin de guila,esperanza del continente. (En Rev. Bohemia, 9-8-1963, La Habana).Una de las principales actividades del hombre quedeslumbr a Jos Ingenieros80 fue promover la creacin de la LigaAntiimperialista de Cuba el 14 de Julio de 1925, cuyo primermanifiesto exiga la retirada de las tropas norteamericanas que sehallaban en Amrica Latina, la Independencia de Puerto Rico, lainternacionalizacin del Canal de Panam, la nacionalizacin delas industrias bsicas y el reparto de las tierras a los campesinos.Su contribucin poltica ms importante fue la creacin delPartido Comunista, junto a Carlos Balio, Alejandro Barreiro,Jos Pea y otros dirigentes obreros. Mella asisti a lasdeliberaciones del Congreso antiimperialista, efectuado en febrerode 1927, bajo la presidencia de Henry Barbusse. All comenzaronsus diferencias con el APRA y su lder Haya de la Torre, con elcual haba simpatizado personalmente poco antes en Mxico. Losdos delegados del APRA asumieron una actitud divisionista yreformista, que luego denunci Mella en su folleto Qu es elAPRA?, publicado en Mxico en abril de 1928. De Bruselas,Mella parti a la Unin Sovitica para participar en el IVCongreso de la Internacional Sindical Roja, donde rindi uninforme sobre la situacin de los jornaleros agrcolas cubanos.Adems, particip en Conferencias del Instituto AgrarioInternacional y del Socorro Rojo. De vuelta a Mxico, a nuestrocontinente, donde hay mucho que hacer, como le deca en cartaa Sarah Pascual, escribi en El Machete un artculo tituladoCuadros de la Unin Sovitica. Pronto reactiv la campaa desolidaridad con la lucha de Sandino y el Comit Manos Fuera deNicaragua, colaborando estrechamente con Salvador de la Plazay Diego Rivera. En una prueba ms de internacionalismorevolucionario, Mella dijo en aquella oportunidad:As como la Comuna de Pars demostr que elproletariado era capaz de tomar el poderLuis Vitale y Claudia Videla 24181. Mella, Qu es el APRA?: ver Dumpierre, pg. 184.82. Mella, Qu es el APRA?: ver Dumpierre, pg. 187.revolucionario y conservarlo en sus manoscosa quedespus realiz la Revolucin Rusael movimientode Sandino es precursor del movimientorevolucionario de toda la Amrica contra elimperialismo yanqui y contra todos sus lacayos.81Mella ahond en el conocimiento de la historia cubana,conciente de que quien se apodera del pasado puede apoderarsedel futuro. Basado en las investigaciones modernas de EmilioRoig de Leuchsenring y Ramiro Guerra, interpretadas a la luz delmaterialismo histrico, escribi en 1924 su primer folleto tituladoCuba, un Pueblo que Nunca ha sido Libre. All desentra elcarcter del capitalismo norteamericano y denunci las tendenciasanexionistas de ciertos sectores de burguesa criolla:Un buen pas burgus, con un gobierno estable, es loque los Estados Unidos quieren en cada nacin deAmrica, un rgimen donde las burguesas nacionalessean accionistas menores de las grandes compaas.En cambio, les conceden el privilegio de gobernar, detener himnos, banderas y hasta ejrcitos. Les resultams econmico esta forma de dominio.82Al fundar la Liga Antiimperialista de las Amricas,Seccin Cubana, el 14 de julio de 1925, Mella sealaba:La poltica imperialista halla sus mejores aliados enlos gobernantes serviles de los pueblos a los cualesintenta explotar, valindose para ello del soborno, lacorrupcin y la fuerza bruta; y sus mejorescolaboradores son los capitalistas de las nacionesexplotadas, quienes sintindose dbiles hacen causacomn con la potencia imperialista explotadora paramejor salvaguardar sus intereses particulares y lucrarms fructferamente a costa de sus propiosPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195024283. La Nueva Luz, Manifiesto de la Liga Antiimperialista de Cuba, LaHabana, publicado el 20 de julio de 1925, pg. 2.84. Mella, Qu es el APRA?, en Dumpierre, pg. 186.85. Mella, Qu es el APRA?, en Dumpierre, pg. 186.coterrneos.83En el folleto sobre el APRA, sealaba queen su lucha contra el imperialismo, el ladrnextranjero, las burguesas, los ladrones nacionales, seunen al proletariado, buena carne de can. Peroacaban por comprender que es mejor hacer alianzacon el imperialismo que al fin y al cabo persiguen uninters semejante. De progresistas se convierten enreaccionarios. Las concesiones que hacan alproletariado para tenerlo a su lado, las traicionancuando ste, en su avance, se convierte en un peligrotanto para el ladrn extranjero como para elnacional.84En los tiempos de Mella se discuta la forma deimplementacin del Frente Unido Antiimperialista, sin renunciara la estrategia del Frente Unido Proletario. Estos problemas sehicieron candentes con el surgimiento de varios movimientosantiimperialistas entre 1920 y 30, bajo conduccin pequeoburguesa y, en algunos casos, nacional burguesa. Para salirle alpaso a la estrategia de Haya de la Torre, Mella seal que estosmovimientos burgueses intentaban mediatizar a la clase obrera,amarrando su independencia de clase:Tal cosa pretende en realidad el Frente Unido delAPRA al no hablarnos del papel del proletariado y alpresentarnos un frente nico abstracto, que no es msque el frente nico en favor de la burguesa, traidoraclsica de todos los movimientos nacionales deverdadera emancipacin.85Se necesitaLuis Vitale y Claudia Videla 24386. Citado en Mella, Documentos y Artculos, Instituto del MovimientoComunista y la Revolucin Socialista de Cuba, La Habana, Ed. Ciencia Sociales,1975, pg. 4.87. Julio Antonio Mella, Hacia una Internacional Americana, en elperidico Venezuela Libre, rgano revolucionario latinoamericano, dirigido porJaime Laguado, Ao IV, N/14 al 18, (septiembre-diciembre 1925), La Habana.Llama la atencin que el bigrafo de Mella, Dumpierre, cite este artculoomitiendo la frase donde Mella hace el llamado a la formacin de laInternacional Americana (ver su libro ya citado, pgs. 133-3 4). Obviamente, nohace ningn comentario sobre esta idea innovadora de Mella.no una revolucin ms como la que se ven todos losdas en los pases de Amrica (...) hay que hacer, unfin, la Revolucin Social (...) luchar por la RevolucinSocial en Amrica no es una utopa de locos ofanticos, es luchar por el prximo paso de avance enla historia.86Las ideas innovadoras de Mella se expresaron otra vez enel llamado a la creacin de una Internacional que agrupara a losmovimientos sociales y polticos de Amrica Latina,planteamiento indito hasta la fecha, y an soslayado por laizquierda.En un artculo publicado en Venezuela Libre, en 1925,titulado Hacia la Internacional Americana, Mella manifestaba:la necesidad de concretar en una frmula precisa el ideal deBolvar (...) esta unidad de la Amrica solo puede ser realizadapor las fuerzas revolucionarias del capitalismo internacional:obreros, campesinos, indgenas, estudiantes e intelectuales devanguardia. Los enemigos de clase han formado la UninPanamericana, es necesario crear tambin una InternacionalAmericana capaz de aunar todas las fuerzas antiimperialistas yrevolucionarias del continente para formar un Frente Unido. EnAmrica hay varias organizaciones (La Unin Latinoamericana,La Liga Antiimperialista de las Amricas, Partidos Comunistas ySindicatos) que realizaran mayor labor estando aunadas en unaInternacional Americana Antiimperialista y Revolucionaria.87Pensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195024488. Ponce, Anbal, Sarmiento: Constructor de la Nueva Argentina, Madrid,Ed. Espasa-Calpe, 1932.Anbal PonceNacido en Argentina en 1898, se proclama pblicamente marxistaen 1933 aproximadamente, en Elogio al Manifiesto Comunista,luego de haber sido uno de los mejores psiclogos y discpulos deJos Ingenieros. A diferencia de los otros precursores delmarxismo, Ponce no tuvo una activa participacin en elmovimiento obrero. Empero, presidi reuniones importantes comola del Congreso Latinoamericano contra la Guerra Imperialista,celebrado en Montevideo en 1933. Fue, asimismo, presidente dela Asociacin de Intelectuales, artistas, pintores y escritores en1935.Puso su notable cultura universal al servicio de unainterpretacin marxista de los procesos sociales, destacndose eneste sentido Educacin y Lucha de Clases, libro de cabecera devarias generaciones latinoamericanas. En Humanismo Burgus yHumanismo Proletario puso de relieve su manejo delmaterialismo histrico.Muchos de sus trabajos sobre Amrica Latina fueronescritos en su poca positivista, por lo cual carecen de anlisisprofundos de clase. Quiz Ponce pudo haber entregado obras msacabadamente marxistas sobre Amrica Latina de no haber tenidouna muerte prematura (18 de mayo de 1938). De todos modos,an en su corta dcada de marxista no escribi obras de anlisismaterialista histrico de nuestra realidad latinoamericana.Inclusive su Sarmiento, terminado en 1932 contiene un enfoqueliberal-positivista del papel de Sarmiento, haciendo abstraccin delas fracciones de la clase dominante que representaba esepensador y poltico de la segunda mitad del siglo XIX.88Recin en Mxico, al borde de la muerte, comienza aLuis Vitale y Claudia Videla 24589. Teran, scar, Anbal Ponce: El Marxismo sin Nacin?, Cuadernos dePasado y Presente, Mxico D. F., 1983.90. Ponce, A., El Viento en el Mundo, Buenos Aires, Editorial Juan Cristbal,1933. Conferencias entre 1928 y 1933.91. Ponce, A., Elogio del Manifiesto Comunista, en Troise E, AnbalPonce, Buenos Aires, Editorial Slaba, 1974, pg. 364. interesarse por la cuestin nacional e indgena.89 A principios dela dcada de 1930, Ponce menospreciaba el papel de lascomunidades indgenas:El pasado precolombino, nebuloso y remoto, fue ajenopor completo al nuevo ritmo de la historia (...) elmovimiento indianista, que seala en el aborigen laentraa autntica de Amrica, no tiene entre nosotrosninguna justificacin en el pasado, y las tentativas deresurreccin de su arte o de su msica obedecen a losmismos caprichos pasajeros que pusieron de moda lamsica negra.90En su Elogio del Manifiesto Comunista, Ponce manifestaba:Pensado y escrito para un movimiento obrero que seincorporaba a la vida, el Manifiesto conserva ciertafrescura del amanecer, cierta acritud de fruta joven.En una alianza admirable ha sabido dormir laausteridad de la doctrina con la nerviosidad de lapolmica, el gozo spero del razonamiento con el otroms sutil de la irona. El prrafo primeroburguesesy proletarioses la ms concisa, luminosa y certerafilosofa de la historia que se haya escrito hasta hoy.91Ponce fue uno de los marxistas latinoamericanos que mstemprano se dio cuenta de la relacin entre el Estado burgus y laeducacin masiva. En Educacin y Lucha de Clases, sostena quela educacin es el procedimiento mediante el cual lasclases dominantes preparan la mentalidad y laconducta de los nios, las condiciones fundamentalesPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-195024692. Ponce, Educacin y Lucha de Clases, citado en Troise, A. Ponce, pg.206.de su propia existencia. Pedirle al Estado que sedesprenda de la Escuela es como pedirle que sedesprenda del Ejrcito, la Polica o la Justicia (...) Laclase que domina materialmente es tambin la quedomina con su moral, su educacin y sus ideas.Ninguna reforma pedaggica fundamental puedeimponerse con anterioridad al triunfo de la claserevolucionaria que la reclama, y si alguna vez pareceque no es as es porque la palabra de los tericosoculta, a sabiendas o no, las exigencias de la clase querepresenta.92Este anlisis de Ponce ha quedado plenamenteconfirmado con los cambios profundos en la educacin realizadospor las revoluciones cubanas y nicaragense. Junto a Maritegui,Anbal Ponce fue uno de los primeros marxistas latinoamericanosen poner de relieve el papel de los intelectuales en la revolucin.Mientras los partidos comunistas, en una abierta desviacinobrerista, menospreciaban la actividad de la intelectualidad, Poncepona de relieve la praxis de los intelectuales revolucionarios. Nose ha podido establecer si recibi alguna influencia de Gramsci ental sentido, pero sus brillantes pginas sobre el papel de losintelectuales revolucionarios hacen recordar a las del gran tericomarxista italiano. Ponce se dio cuenta de que con el triunfo de larevolucin rusa, la influencia de la revolucin mexicana, laReforma Universitaria y la gesta de Sandino haba surgido enAmrica Latina una nueva intelectualidad, que pugnaba porromper el viejo estilo acadmico del pasado. En sus apreciacionessobre los deberes de los artistas y escritores revolucionarios,sealaba:Aprendan a enfocar con los mtodos modernos lacompleta realidad que les rodea, formen sus equiposde investigadores y adistrenlos en la doctrina queesclarece y en la prctica que disciplina. En pocoLuis Vitale y Claudia Videla 24793. Ponce, A., Humanismo Burgus y Humanismo Proletario, La Habana,Imprenta Nacional de Cuba, 1962, pg. 174.94. Ponce, A., Los Deberes de la Inteligencia, Conferencia de la Facultadde Ciencias Econmicas de Buenos Aires, (10-6-1930), en Troise, Anbal Ponce,pg. 353.95. Ponce, Los Deberes de la Inteligencia, pg. 354.96. Ponce, Humanismo Burgus, pg. 174.tiempo dar a Mxico y Amrica Latina los modelosrevolucionarios que todo un continente espera.93En Los Deberes de la Inteligencia sostena queLa cuestin social no existe sino para los que sufren ypara los que estudian (...) Seguir paso a paso, a travsde los siglos, la marea creciente del proletariado (...)pero que el laboratorio, la biblioteca o el bufete tenganamplias ventanas siempre abiertas. Que nada de lo queocurre afuera pueda seros extrao.94Profundo conocedor del medio intelectual, Ponce alertaba a suscolegas:Renunciaris sin duda a muchas vanidades; chocarismuchas veces con muchas incomprensiones; lasvanidades que dan los xitos de la figuracin y lacarrera; las incomprensiones de todos los egostasque se instalaron en la vida como en un buen silln.95En otro escrito, Ponce insista: Mientras el intelectualaguarde una ddiva, aspire a un favor, cuide una prebenda, seguirrevelando todava la marcha insegura y en la voz cortesana, elrastro profundo de la antigua humillacin.96ConclusinEn sntesis, podemos concluir que la fase de formacin delpensamiento nacionalista se debe en su mayora a las propiasexpectativas identitarias que se haban ido forjando en AmricaPensamiento Nacionalista a Marxista, 1900-1950248Latina en los ltimos aos del siglo XIX y comienzos del sigloXX.Este proceso de transformacin de los componentes queen comn tuvo la generacin del centenario de la Independenciade Amrica, se vio marcado sobre todo por la enorme influenciaque ejerci el imperialismo a lo largo de todo el continente. Seaeste una intromisin en las venas de cada pas a modo de unaentrega de elementos de orden social (modas, formas de vida,entre otros), o por el contrario, mediante la imposicin de lafuerza a travs de las innumerables invasiones armadas.Sin embargo, ambas maneras de imposicin, en vez deaplacar cualquier intento de sublevacin, lograron enaltecer losespritus de intelectuales, literatos, poetas, msicos y un sin fin dehombres y mujeres que vieron en la creacin propia, nica eirrepetible la forma de oponerse a esta invasin que iba minandodesde el fondo sus identidades regionales y por qu no decirlo,tambin sus identidades de continente. Surge as una GabrielaMistral o un Jos Carlos Maritegui, quienes a voz en cuello o enplena elaboracin de sus textos nos adverta que Amrica Latinanecesitaba imperiosamente una identidad nueva, propia, creada ycreadora. Por eso podemos decir que una de las frases que mejorrepresenta este devenir de pensadores nos convoca a continuartrabajando ahora, un siglo despus, en mantener y resguardarnuestra identidad ... Ni calco, ni copia, slo creacin heroica!.1. Doctor en Historia; investigador asociado, Institute of Latin AmericanStudies, La Trobe University, Melbourne, Australia. Traducido por ClaudiaVidela y Robert Austin, de Holton, G., Oil, Race, and Calypso in Trinidad andTobago, 1909-1990, en Beezley, W. et al. (eds.), Latin American PopularCulture: An Introduction, Wilmington, Scholarly Resources, 1997, pgs. 201-12.2. World Music, Londres, Rough Guides, 1994, pgs. 506, 247.249xAceite, Raza y Calipso en Trinidad y TobagoGraham Holton1Calipso, una balada satrica popular de las Antillas, sedesenvolvi de una historia de opresin, explotacin y racismo enla otrora colonia britnica de Trinidad y Tobago. Mientras muchascanciones calipso se cantaron por entretenimiento, otras fueronexpresiones culturales de una intensa naturaleza poltica, atacandoal gobierno colonial y a las compaas britnicas que explotabanlas reservas oleosas de la colonia. Los cantos polticos calipsoalcanzaron su apogeo durante los alborotos en las tierras aceiterasen 1937. Este captulo es un estudio del impacto que provoc laindustria del aceite en el desarrollo del calipso poltico enTrinidad. Roaring Lion (El Len Rugiente), uno de los grandesintrpretes de los calipsos del siglo XX, considera a los cantantesdel calipso como historiadores orales: la historia entera deTrinidad est en las voces del calipso. Mighty Chalkdust (ElGran Polvo de Tiza), otro lrico, describi al cantor del calipsocomo una fuente de opinin pblica. Es un vocero del pueblo.2Mientras algunos calipsos se cantaron por entretenimiento, otroseran intensamente polticos, atacando al gobierno colonial y a lasAceite, Raza y Calipso2503. Saft, Elizabeth (ed.), Trinidad & Tobago, Hong Kong, APA, 1987, pgs.XV-39.4. Abraham, Richard, Deep Down in the Jungle: Negro Narratives from theStreets of Philadelphia, Hatbox, Pa., Folklore Associates, 1964.compaas britnicas, especialmente aquellas que explotaban lasreservas oleosas de la colonia.Este estudio examina el impacto de la industria oleosa enel desarrollo del calipso en Trinidad. Las compaas aceiteras, porquitarle al pueblo su dignidad y sus derechos humanos, dieron alos cantores de calipso su material de inspiracin: segregacin,racismo, e insufribles condiciones de trabajo. Esta industria lesdio a las bandas de metal barriles de aceite usados, los que fueroncortados y forjados para producir los tonos deseados. La misma,ha tenido una gran influencia sobre las polticas gubernamentalesde acuerdo a la importancia estratgica y militar del aceite para elReino Unido durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.Despus de 1909 las compaas britnicas invirtieron millones delibras esterlinas para el desarrollo de la industria del aceite enTrinidad, haciendo de ella el centro ms grande de produccin yrefinera del Imperio. Los Petro-Calipsos encontraron su augedurante los disturbios del aceite en 1937.El pueblo afro-caribeo se ha destacado histricamentepor su hablar pblico distintivo, as como por su utilizacin depalabras en debates, lo cual ha culminado en una forma de artebien desarrollada.3 El rimar, como una especie de interactuacinde palabras, se caracteriza por dos variantes, realizadas por hombres-de-palabra, segn R. D. Abrahams.4 La primeravariante es una conversacin que se desarrolla en una competenciade cordura, dando nacimiento a una persona experta en rplicaaguda, conocido como el hablador amplio. La segunda variantedel rimante es el hablador bueno, quien se especializa en hablardurante actos ms formales, que requieren a un orador elocuenteque acte como maestro de ceremonias. El empleo de palabras yla invectiva verbal tambin sirvieron como los constituyentesGraham Holton 2515. Music Of The World, Londrs, Quarto Publications, 1991, pg. 89.primarios de las letras para los lderes de las brigadas detrabajadores, conocidos como cantorbueno (chantwell) ycalipsonianos.El Calipso constituye una sntesis nica afro-europea quese desenvolvi dentro de una mixtura de influencias africanas,hispanas, francesas e inglesas, combinadas para representar laexperiencia criolla de Trinidad. La etimologa de calipso esincierta. Algunos argumentan que se origin a partir de la palabraKaiso o Kaito, palabra usada por la gente Huasa del norte deNigeria, que se refiere a un llanto de satisfaccin como bravo,o algo as como lo mereca. La expresin Kaiso es utilizadaen Trinidad y Tobago todava para describir una actuacinespecialmente competente. Otros historiadores consideran que lapalabra Calipso es una corrupcin del viejo trmino de la Franciacolonial griot (festividad), que describe a los msicosprofesionales del oeste de frica, quienes combinaron los roles depregoneros y bufones. Los Griots cantaron, declamando lasnoticias y los chismorreos, o criticando a la lite poltica. Sumsica, su capacidad para improvisar, e ingenio rpido, fueron lamezcla de la cual emergieron las canciones calipsonianas depoltica y protesta de las Antillas modernas, al igual que el rap enNorteamrica. Coincidentemente, el nombre de la diosa griegaCalypso significa ella que esconde, sugiriendo el significadooculto de muchas letras musicales calipsonianas.5Musicalmente, el Calipso se asemeja a la zamba. La doblemtrica le dota de un estilo de baile de salto caribeo, de lo cualse goza en las marchas del estilo carnaval callejero. Sus orgeneslricos se derivaron del gayup, un canto laboral comunalnigeriano. Los esclavos introducidos por los amos franceses de lasplantaciones de Trinidad en los aos de 1780 trajeron con ellos latradicin de la cancin improvisada, que form la base delCalipso. El lder de cada brigada de esclavos, el cantorbueno,Aceite, Raza y Calipso2526. Este tipo de competencia verbal se llama playing the dozens (jugandolas docenas) en los Estados Unidos y Rhyming (rimando) en las AntillasOccidentales. Ver Abraham, R. D., The Man Of Works in the West Indies:Perfomance and the Emergence of Creole Culture, Baltimore, Johns HopkinsUniversity Press, 1983, pg. 3.7. El nombre otorgado por la Iglesia Catlica a las festividades previas a lacelebracin de Semana Santa.improvisaba canciones de alabanza para inspirar a su brigada, yde irrisin para condenar a las ineficacias de las otras brigadas. Elcantorbueno cantaba una lnea, la cual era respondida a coro porel resto, mientras trabajaran. Estas canciones dieron origen a latradicin de improvisacin verbal picong que se yergue como unduelo.6 El formato de llamado-y-respuesta en las competiciones,una forma de duelo verbal, fue una parte esencial de la msicaacompaante a la kalenda, una danza acrobtica popular con palosque practicaban los esclavos de Trinidad, como una forma apenasocultada de pelear a palos propio de los africanos.Dado que los esclavos no podan tomar parte en lascelebraciones francesas pre-cuaresma7 ni en los bailes de mscarasprevias al Mircoles de Ceniza, preparaban su propia celebracincanboulay (del francs cannes brlees, o caa ardiendo),procesin en la cual se llevaban maderos ardientes, como unacelebracin pre-cosecha del proceso de quemarse la caa deazcar. Estas procesiones se basaron en las celebracionescosecheras de frica Occidental. Con la emancipacin en 1838,las dos celebracionesfrancesa y africanase combinaron. Lasmascaradas francesas se transformaron en pantomimas satricascallejeras, la procesin de las antorchas lleg a ser la granprocesin de apertura de carnaval. La procesin canboulay llega ser el JOuvert (del francs jour ouvert, aqu infiriendo lainauguracin o el comienzo), la procesin de las 6 horas al pueblolos lunes por la maana.Durante el siglo XIX los cantantes calipsonianostrinidenses fueron los nuevos portadores de la historia popular,transformando la historia y los poltico de la isla en lricasGraham Holton 253calipsonianas. Estas lricas caractersticamente trataron de temascoyunturales, en sus comentarios penetrantes satricos. Los textosde las canciones se arreglaron dentro de un cuerpo de 50melodas, la mayora de origen europeo. Durante este tiempo lamayor parte de los compositores fueron annimos, y slo hansobrevivido unas pocas lricas del siglo XIX que buscaroncomentar, debatir, atacar, alabar, satirizar o repetir cuentosobscenos. Entre las excepciones se encuentran las canciones deHannibal y Boadicea, quienes como sabemos se dirigan a eventosde la poca en crculos criminales del Puerto de Espaa, o a laspolticas represivas del gobierno colonial.La sociedad esclava trinidense haba desarrollado supropio mundo clandestino, repleto de jerarquas y ritualessecretos. La mayora de los primeros calipsos fueron cantados endialectos criollos franceses, y sus cantantes intercambiaron entredialectos para esconder la verdadera significacin de lascanciones. Kaiso se present en los aos de 1840 en unas carpascomunales (amplios auditorios) de bamb y paja, las cualesfuncionaron como campos rudimentarios ms (derivado demscara), repleto de tamboreos, danzas de tambor, canciones yentretenimiento. Estos santuarios iluminados por vela fueron amenudo presididos por un rey y una reina del carnaval elegidospor la comunidad. El cantorbueno la diriga a las calles en los dasde carnaval. De esta prctica se desenvolvieron algunas figurastradicionales del carnaval tal como Dama Lorraine, una figurade caricatura que burlaba a los plantadores blancos. Otras de lasfiguras tradicionales incluyen los jab-jabs(golpes cortos) y eljab-mollassies (golpes de melaza), los demonios y murcilagos,los pierrots (arlequn, o payaso mtico que canta a la luna), losmoko-jumbies en zancos altos, y el Ladrn de Medianoche,con su confusa oratoria.De estas celebraciones del carnaval, el cantar del kaisohechas por los kalindas se transform en calipso, una parteintegral de la vida cultura y social de Trinidad. Cada banda decalipso toca en una carpa, donde los cantantes estn presididos porAceite, Raza y Calipso2548. Saft, Trinidad, pgs. 229-48.9. Segn un patrn similar en los Estados Unidos, la palabra Jazz fueusada por primera vez en 1917 por las compaas de discos, Victor y Columbia.un cantante de renombre, como el Gran Gorrin. Su repertoriovara desde los estilos tradicionales, fuertemente impregnados poruna lrica aguda de crtica poltica y social, hasta cancionesmodernas de danza de fiesta.Hoy en da los calipsonianos comienzan su entrenamientoen enero para las exposiciones de medianoche del Martes deCarnaval, precediendo el Mircoles de Ceniza con que comienzala cuaresma. Durante las semanas previas al carnaval, exhibencada noche ocho a diez calipsonianos en cuatro o cinco carpas.Los mejores cantantes son seleccionados por el espectculoDimanche Gras (domingo festivo con alimentos de alta grasa)realizado el domingo antes de la cuaresma, en la que se otorga elpremio de la Monarca Calipso al mejor calipso del ao, escogidopor un panel de jurados. La seleccin popular para el calipso msfrecuentemente tocado se anuncia en La Marcha Callejera; elpremio es dinero y fama.8Los nombres usados por los calipsonianos reflejan losorgenes competitivos de la msica y su uso como herramientapoltica. Los cantantes llegan a ser hroes folklricos, figurasllenas de nfulas cuyos nombres usualmente estn precedidos porPoderoso o Seor. Los msicos calipsonianos ms famososa nivel internacional incluyen al Seor Ejecutor, el Seor Invasor,Seor Cocinero, el Poderoso Gorrin, Poderoso Aguafiestas, Atilael Huno, y el Len Rugiente. La primera mujer que gan lacompeticin por la Monarca Calipsoniana fue Rosa Calipso en1978; sin embargo las animadoras no han ganado una reputacininternacional hasta la fecha.El calipso fue por primera vez grabado en 1912, en discos78 r.p.m.9 Consolid su edad de oro en los aos de 1930, creandofuror en los Estados Unidos en los aos de 1950, vendiendo msGraham Holton 255discos que Elvis Presley. Todava es tan popular entre la juventudtrinidense as como entre sus abuelos. Las bandas de Calipso hanaparecido en las estampillas de Trinidad y Tobago (la primera,Los Reyes del Calipso, apareci en 1968), y se exhibendiariamente en la televisin nacional. Sus canciones sonescuchadas a todo volumen en todos los maxi-taxi (minibuses) enTrinidad y son odas en la Embajada de Estados Unidos en Puertode Espaa para las celebraciones del 4 de julio.La raza es el primer factor del calipso, principalmenteporque la msica es de origen africano, pero tambin porque lasbandas de calipso excluyeron a Indios Orientales. El calipso Hindise ha llegado a constituir como una curiosa excepcin dentro deldesarrollo de la historia musical Trinidense, y su aparicin slo sehace desde los aos de 1970. La lrica del calipso tradicionalvirtualmente no haca referencias a Indios Orientales, an demanera derogatoria. La exclusin era total, una consecuencia dela separacin impuesta sobre los Indios Orientales por el gobiernocolonial. El sincretismo de los estilos musicales africano yeuropeo excluy a la msica de los Indios Orientales.Esta diferenciacin racial en Trinidad se origin con laesclavitud en las estancias azucareras, haciendo una distincinaguda entre supervisores blancos, las brigadas negras y lostrabajadores negros de fbrica, y los obreros Indios Orientales enlas plantaciones. Entre 1845 y 1917 ms de 144.000 trabajadorescontratados y sus familias fueron llevados a Trinidad desde laIndia. Criollos e Indios Orientales fueron separados socialmentey espacialmente, inicialmente por decisin blanca, pero despuspor mutuo acuerdo. Ambos grupos internalizaron el estereotipoblanco racial. Los Criollos denigraron a los Indios Orientalescomo coolies (pen o cul), menosprecindolos comorompehuelgas que depriman los sueldos rurales y bajaron lascondiciones de trabajo. Los Indios Orientales respondieron coninsultos raciales aprendidos de sus supervisores blancos. Ladominacin econmica y la poltica por los blancos se quedintacto hasta la independencia, as como el sistema del racismoAceite, Raza y Calipso25610. Clarke, Colin, Society and Electoral Politics in Trinidad y Tobago, enClarke, C. (ed.), Society in The Caribbean, Oxford, MacMillan, 1991, pgs. 48-54.11. Robinson, A., Patterns of Political and Economic Transformation inTrinidad and Tobago, Cambridge (Massachussets), Imprenta del Instituto deTecnologa, 1971.12. Braithwaite, L., Social Stratification in Trinidad: A Preliminary Analysis,Mona (Jamaica), Institute of Social and Economic Research, 1975 (1953);tambin ver a Purdy, Jeannine, Common Law and Colonised Peoples: Studiesin Trinidad and Western Australia, Dartmouth, Ashgate, 1997.institucionalizado.10 La independencia en 1962 y la eleccin delPrimer Ministro criollo, Eric Williams, produjeron temores de unaguerra racial (la cual afortunadamente no lleg a acontecer). Elsistema post colonial de dos partidos dividi el poder entre dosgrandes segmentos sociales definidos racialmente, Criollos eIndios Orientales.11 Fue sino hasta la eleccin de 1986 en que losIndios Orientales ganaron mayor representacin en Trinidad deacuerdo a los resultados del electorado.La estratificacin social en la Colonia de Trinidad yTobago se desenvolva de la legislacin y prctica de laesclavitud, las cuales dividieron a la sociedad por etnicidad ycolor. El color de la piel y los atributos fsicos, dependientes decaractersticas fenotpicas o somticas, fueron clasificados en 16niveles en los cuales los blancos estaban en la parte ms elevaday los negros oscuros en la ms baja. El factor de clase en laTrinidad colonial fue de tercera significancia en cuanto a unadiferenciacin social; distincin que no fue ordenada por laestratificacin ocupacional pero si por la institucionalidad tnica.An en el presente la clase dominante est constituida por genteBlanca o de luminosa piel caf y las clases ms bajas estnconstituidas por negros o caf oscuro, especialmente lostrabajadores cuello azul.12 La raza fue un factor mayor hasta losaos de 1950 en el sector oleoso trinidense. Los blancos operabanla industria. Los negros hacan el trabajo manual de baja destrezay los indios fueron raramente empleados por la industria. Este fueun mundo de estricta segregacin y fanatismo.Graham Holton 25713. Owen, Edgar Wesley, Trek of the Oil Finders: A History of Exploitationfor Petroleum, Tulsa (Oklahoma), A. A. P. G. Memoir N 6, marzo 1975, pg.1012.14. Fanning, Leonard M., American Oil Operations Abroad, Nueva York,McGraw-Hill, 1947, Table 43, pgs. 256-7.La produccin comercial aceitera comenz en la coloniade Trinidad y Tobago en 1909. El aceite pronto llam la atencindel almirantazgo britnico, que estableci contratos concompaas britnicas aceiteras que operaban en Trinidad parasuplir de combustible a la flota atlntica. En 1913, TrinidadLeaseholds Ltda., un subsidiario de Corporacin Central Minerae Inversin de Johanesburgo, Sud frica (la herencia de CecilRhodes), adquiri una concesin de exploracin petrolera acambio de que esta compaa estableciera una gasolinera flotantepara suministrar a la flota caribea del mismo almirantazgo. Lamasiva inversin britnica y Sud Africana que le segua, prontoconvirti a Trinidad en uno de los ms importantes centrospetroleros bajo el control de Gran Bretaa en el hemisferiooccidental.13 Para 1918 Trinidad fue el segundo productor anualde aceite en Sudamrica, excedida slo por Per.14 Este influjo dedinero trajo pocos beneficios para la gente comn de la colonia.Las compaas aceiteras obtuvieron considerablesganancias durante los aos de 1920 y la Gran Depresin. A pesarde esto instituyeron prcticas laborales tales como el sistemalibro rojo y el sistema de triplicado boleto de exoneracin en1935, de la misma compaa Trinidad Leasehold. Estos llegarona ser la fuente de amplia militancia trabajadora, victimizando a lostrabajadores por rememorar la historia y funcionamiento delportador. El libro rojo tena que ser presentado cada vez que lapersona postulaba para un empleo en cualquier campo de trabajo.Esto aseguraba que si un trabajador haba sido exonerado poractividades polticas, no podra volver a trabajar en la industriaaceitera.Las condiciones de trabajo fueron peligrosas, sin ningunaAceite, Raza y Calipso25815. Ryan, S., The Life and Times of Ray: Edwin Dieffenhaller, Port of Spain(Trinidad), McEnerney Alstons, 1990, pgs. 29-30.16. Venezuela implement legislacin que prohibi la entrada de negrosnacidos en el exterior desde 1927. Los trabajadores afro-caribeos luego fuerona las fecundas tierras oleosas de las Antillas Holandesas. Ver Garca, A., Historyof the West Indies, Londres, George G. Harrap, 1965, pg. 288.legislacin proveda por el gobierno colonial respecto a la saludy seguridad laboral, ni compensacin por las injurias. Los nivelesde la mortalidad a raz de accidentes fatales en las torres aceiterasen las explosiones del gas natural y las enfermedades fueron altos.Los trabajadores manuales (rufianes y gaanes) no reciban cascosde seguridad, y trabajaron con los pies descalzos en suelosmojados de las torres aceiteras, mientras movan toneladas de lacaera del taladro y operaron equipos pesados.La vida social en las tierras del aceite y en los campos delas refineras fue rgidamente segregada, dividida por color y porclase y controlada por regulaciones que determinaron el vestuario,donde se coma y hasta donde se descansaba. Se esper por partede los trabajadores blancos y sus familias la mantencin de unacierta forma de vida; y un contrato de trabajo poda serterminado si el faltaba en las expectativas que se le tena. Talespolticas de exclusin e inferioridad forzada generaron grandestensiones en los campos.15 Muchos negros partieron para trabajaren Venezuela y en las Antillas Holandesas, en vez de continuar susufrimiento bajo un sistema de injusticia racial.16Las canciones polticas calipsonianas denunciaron eldestino del trabajador en esta sociedad racista, atacando laspolticas de los gobiernos colonial y britnico y asimismo a lascompaas aceiteras britnicas que les forzaban a trabajar encondiciones intolerables. La industria oleosa que dio barriles deaceite a las bandas de acero tambin provea a los calipsonianosde su material inspirativo: segregacin, racismo descarado, ycondiciones peligrosas laborales.Graham Holton 25917. Grabacin lanzada en Calypsos from Trinidad: Politics, Intrigue andViolence in the 1930s, Folk Lyric Records, recording N 23TA, Track 15, 1992.El descontento finalmente explot en las tierras del aceiteen 19 de junio de 1937. Mientras estallaron alborotos a travs deTrinidad, los britnicos enviaron unos 2.200 tropas respaldadas dearmas pesadas de las fragatas Buque de Su Majestad Ajax yExeter. Los trabajadores enfrentaron las metralletas y rifles de losMarinos Reales. Cuando esto termin, 14 trinidenses habanmuerto y 59 haban sido heridos; se detuvieron varios cientos deellos. Los calipsonianos atacaron la brutalidad gubernamental conun disparate de canciones profundamente custicas. Atila el Huno(Raymond Quevedo) describi esta escena en su cancin LaHuelga:Quera material para el calipsoEntonces tom un bus a San FernandoPero no podra decir a mis amigos todo lo que viPor sentirme amedrentado por la ley de sedicinFyzabad fue como un campo de batallaLa polica respaldada por un anillo de aceroCon sangre y carnicera esparcidas en el escenario Y un pandemonio reinando supremo.17Prximamente criticaba a la investigacin sobre los disturbios porparte de la Comisin Forster, en su cancin El Informe de laComisin:A travs de la inquietud que se produjo recientementeUna comisin fue enviada desde la Madre PatriaA investigar y averiguar cuidadosamenteLa causa de los alborotos en esta coloniaAcumularon una cantidad de evidenciasNo puedo hablar de su competencia Pero, s puedo decir independientementeQue el informe fue una revelacin para mi ...La nica vez que atribuyeron la culpa a la policaFue cuando se demoraron demasiado en fusilar alAceite, Raza y Calipso26018. Calypsos from Trinidad, cancin N 21.19. Garca, History of the West Indies, pg. 239.puebloUna cosa peculiar esta ComisinEn tanto que durante 92 lneas de disertacinNo se habla de explotacinNi del trabajador ni su trgica condicin. Lea las pginas: no hay mencinDe la capitalista opresinLa cual provoca un pensamientoY hace reflexionar si favorece a un solo lado.18El gobierno colonial castig con la aplicacin de unafuerte censura y el incremento de la intimidacin policial. LaOrdenanza sobre Teatro y Lugares de Danza (1934) habaentregado a la polica poder para censurar canciones; dio alSecretario Colonial el derecho a proscribir cualquier grabacin; ydio a los burcratas la autoridad de exigir una licencia para quelos calipsonianos cantaran en sus carpas. Estas herramientas seemplearon para controlar cualquier msica considerada aunmnimamente sediciosa, fuera esta grabada o tocada en pblico.El Rey de la Radio (Norman Span) atac a la censuragubernamental:Quieren licenciar a mi pieNo quieren que yo camineQuieren licenciar mi bocaNo quieren que hable.19La efusin de msica luego de los acontecimientos de1937 cre una edad de oro en la cual el calipso encontr logr susmayores consumaciones musicales y fama internacional. Atila elHuno y el Len Poderoso grabaron en el sello musicalestadounidense prestigioso Decca. Sus tempranos xitos en losEstados Unidos incluan Dinamita en 1934, seguido por NoDejes que mi Madre Sepa en 1935. El baladista estadounidenseBing Crosby escuch su msica y los llev con l hasta unaGraham Holton 26120. Ver por ejemplo grabaciones lanzadas en Calipso Ladies: 1926-1941,Crawley (Inglaterra), Interstate Music, 1991.21. Puerto de Espaa, 1 de Diciembre, 1937.presentacin en el Show de Rudy Valley en Nueva York, en marzode 1938. El calipso lleg a ser un furor en los Estados Unidos. Losejecutivos de las compaas disqueras dictaron una apelacin a lossabores de la clase media blanca estadounidenses y comoresultado la mayora de las canciones se vaciaron de cualquiermensaje poltico patente. En lugar de eso, sus calipsos hablaron demaneras de relacionarse, el romance, y algunas veces de pequeasrias.20La importancia estrategia y militar del aceite significabaque el gobierno colonial no poda permitir ningn desgarro en laindustria. La Gaceta De El Puerto de Espaa resumi suimportancia as:(El aceite) es una pertenencia del Imperio. Esto semuestra mucho ms an cuando (Gran) Bretaa seest rearmando en una prisa fervorosa: y estonecesariamente da a los productores de aceite delImperio una posicin mucho ms favorable paraestipular sus propios trminos que normalmentehubiesen gozado.21Durante la Segunda Guerra Mundial, la colonia deTrinidad fue el productor de aceite ms grande para el ImperioBritnico, la fuente aceitera colonial ms cercana al Reino Unido,y un mayor abastecedor de la gasolina 100 octanos usada en laaviacin. Las refineras de 100 octanos dieron a la aviacinbritnica una especial ventaja, sobre todo en cuanto a los Spitfires(cascarrabias) y Hurricanes (huracanes) en la Batalla de Bretaa(1940-1941) en contra de los aviones nazis Messerchmitts yJunkers, de la Luftwaffe. Las refineras oleosas trinidense tenanque ser defendidas a toda costa. Entre 1942 y 1943, laconcentracin ms grande de barcos perdidos experimentadaAceite, Raza y Calipso26222. Baptiste, Fitzroy Andr, War, Cooperation and Conflict: The EuropeanPossessions in the Caribbean, 1939-1945, Nueva York, Greenwood, 1988, pg.144.23. Lord Invader (Rupert Grant), 1943, luego grabada por las HermanasAndrew en 1944: ver Calypso at Midnight: The 1946 Town Hall, Uni/RounderRecords, grabacin N K2A4, Track 5, 1999.durante la Segunda Guerra Mundial ocurra dentro de un radio de250 kilmetros de Trinidad y Tobago. Los barcos-U germanos enaquella rea hundieron 750.000 toneladas de barcos de las cualeslos barcos aceiteros constituan la cuarta parte.22El gobierno colonial firm un acuerdo de prstamo yarriendo de 99 aos en 1941 para establecer 3 basesestadounidenses, incluyendo una base naval mayor enChaguaramas. El arribo de las tropas estadounidenses con sudinero y actitudes racistas tuvo un impacto significante en elpueblo de Trinidad, inspirando una nueva ola de calipsospolticos. Las canciones sobre muchachas locales buscando aldlar americano expresando una invectiva poco ocultada en contrade la presencia estadounidense en la colonia. Sin embargo, lascanciones y los ritmos de calipso fueron adoptados por directoresde bandas y cantantes estadounidenses, y llegaron a ser grandesxitos en ese pas. En 1943, la cancin ron y Coca Cola de LordInvader (Seor Invasor), basada en la cancin cubana Son de laLoma, se convirti en smbolo del impacto que la presenciaestadounidense tena en las mujeres trinidenses:Desde que los yanquis llegaron a Trinidad,Han enloquecido a las jvenes chicas Las chicas dicen que ellos las tratan bien,Les dan un mejor precio.Compran ron y Coca Cola.Bajan al punto de Cumana.Tanto madres como hijasTrabajando por el dlar yanqui.23Graham Holton 26324. Saft (ed.), Trinidad, pgs. 239-40.Esta cancin lleg a ser uno de los grandes xitos de lamsica calipsoniana. Su lrico, Seor Invasor (Rupert Grant), fueobligado a litigar en las cortes estadounidenses antes de recibiralgn tipo de remuneracin por ella. Las Hermanas Andrewrealizaron una versin propia en 1944 que vendi ms de 4millones de copias alrededor del mundo. Una parte del xito deesta cancin se deriv del hecho de que las cuatro redes radialesestadounidense la prohibieron por entregar propaganda gratis paraCoca Cola; y ms all por representar negativamente a las FuerzasArmadas estadounidenses en Trinidad. Rupert Grant no recibinada debido a que las Hermanas Andrew creyeron que l no tenalos derechos de autora de la cancin. Grant llev a cabo unaaccin en las cortes de Estados Unidos, porque el Len Poderosoy Atila el Huno haban incluido la letra de la cancin en unalibreta que reclamaba los derechos de autor antes que lasHermanas Andrew realizaran su versin. Pasaron varios aosantes que Grant fuera recompensado por los daos. El hecho quelas Hermanas Andrew haban tratado de robarle la cancin lesentreg una irona adicional a sus letras.24Para los aos de 1950 el calipso y las bandas de acerohaban cambiado su imagen para apelar a los valores de la clasemedia trinidense. Las audiencias ahora fueron llenadas de bote abote por los blancos locales y turistas, y las compaas de discosseguan buscando a nuevos talentos para sus grabacionesinternacionales. La compaa estadounidense RCA-Vctor atrajopara s a El Poderoso Gorrin en 1950. Harry Belafonte realiz sulbum Harry Belafonte-Calipso a fines del ao 1956, vendiendoms de un milln y medio de discos, algo que ningn solista habalogrado antes. El lbum se qued en el calendario de xitosdurante un ao y medio, excediendo las ventas de Frank Sinatray Elvis Presley. Belafonte fue llamado el Rey del Calipso. Suprimer disco de larga duracin vendi ms de un milln de copiasen Estados Unidos, llevndose el platino en 1957. Su gran xitoAceite, Raza y Calipso26425. World Music, pg. 507.26. Entrevista con H. Belafonte por Henry Louis Gates Jr., diario The Age(Melbourne, Australia), 7 de Diciembre, 1996, pgs. E1-2.27. Holton, G., State Petroleum Entreprises and the International OilIndustry: The Case of Trinidad y Tobago, Bundoora (Victoria, Australia), LaTrobe University, tesis de Ph.D, 1994.fue resentido por los calipsonianos de Trinidad, quienesconsideraron que su ingls americano estndar y la aparente faltade cualquier mensaje poltico en su msica constituyeron unatraicin, con fines de vender su msica a los blancosestadounidenses.25Su gran xito musical, The Banana Boat Song (Cancindel Barco Bananera), escrita por Lord Melody (Seor Meloda),con su inquietante refrn Daaay-o!, fue una descripcin de lasevera vida cotidiana experimentada por los cargadores de barcosbananeros explotados por la United Fruit Company. Belafontenaci en Nueva York en 1927, proveniente de una madreJamaicana y un padre Martinico, trabaj por las polticas radicalesy fue amigo de Martin Luther King Jr., y otros activistas enmateria de derechos civiles.26 Pero dej de lado deliberadamentela poltica de sus canciones, porque de otra manera podran habersido relegadas a la categora de discos de raza intencionadospara el mercado no blanco.En 1956 la Compaa de Aceite de Texas (luego Texaco)compr la compaa Trinidad Leaseholds, y convirti a Trinidaden el centro de su imperio internacional. Las empresas oleosasbritnicas empezaron a invertir millones de libras esterlinas enTrinidad, estableciendo los complejos de refinera e importacin-exportacin en el Caribe ms grandes del mundo, como secuelade la crisis del Canal de Suez en 1956.27 El Poderoso Gorrinatac esta compra en su Retorno del Yanqui:Bueno, el da de la esclavitud ha regresado!Espero que no llegue a Puerto De Espaa.Desde que los yanquis han regresado aquGraham Holton 26528. Burnett, Paula (ed.), The Penguin Book of Caribbean Verse in English,Londres, Penguin, 1986, pg. 43.29. Burnett (ed), Caribbean Verse in English, pg. 252.Han comprado todo Pointe--Pierre.28Para los aos de 1980 Trinidad abasteca casi el 50 % delas exportaciones caribeas de aceite a los Estados Unidos.Williams haba comentado sobre la explosin del aceite en losaos de 1970: El dinero no es problema. Mighty Bomber ( ElPoderoso Bombardero) le satiriz diciendo el aceite no sedeteriora. La dependencia en los ingresos del aceite paradesarrollar la economa local gener un crecimiento de privacin,el cual fue atacado por Derek Walcott en El Retorno delDespojador:Mientras, como un marinero en una parranda de gastardineroGastamos nuestra economa hinchada por el aceiteEn proyectos de aqu a la eternidad,y Seor, las calles iluminadas por el sol quiebran elcorazn del despojador,Teniendo el gas natural y no preocuparse ni de unpeo.29El auge del aceite trinidense colaps con la baja de losprecios internacionales en 1986, causando grandes privacionessociales y econmicas. La cancin La Mquina Sumergida deLord Gypsy (El Seor Gitano) captur el temperamento de lanacin, y fue reconocida por su contribucin en ayudar a derrotaral gobierno:Pero lamentablemente muri Eric Willians El barco entr en aguas turbulentas ese daY alguien le entreg el comandoA un capitn llamado Chambers.La sangre se derramaba, las cosas empezaron a caerseAgarra mi cabeza cuando caiga un marinero.Aceite, Raza y Calipso26630. Lord Gypsy, 1986, grabacin lanzada en Caribbean Beat (Vol. 2), NuevaYork, Institution Music, 1995: Track 6, The Sinking Ship.31. Ryan, Selwyn, The Muslimeen Grab for Power: Race, Religion, andRevolution in Trinidad and Tobago, Puerto de Espaa, Inprint Caribbean, 1991.Capitn, el barco se est hundiendo.30Ingresos reducidos del aceite produjeron una crisis deendeudamiento, que a su vez gui a un intento golpista por elgrupo Jamaat-al-Muslimeen en 27 de julio de 1990. Loscalipsonianos se burlaban del hecho de que al Primer Ministro, A.N. R. Robinson, le obligaron a sacar sus pantalones mientras lotenan como rehn en el parlamento.31 El calipso atac al gobiernocon venganza. Cuando cay el rgimen, calipso demostr una vezms que era la voz del pueblo de Trinidad y Tobago. Calipsoofreci una herramienta poltica importante que podra prestarsea unir los votantes en pos de remover partidos polticos nodeseados del gobierno, en esta turbulenta repblica de las AntillasOccidentales.Portada final 2016Contenidos 3 FIN org 2016CAP 1 FIN org 2016CAP 2 Hudson FIN org 2016CAP 3 Austin FIN org 2016CAP 4 Ramos FIN org 2016CAP 5 CK FIN org 2016CAP 6 (Nuria et al) FIN org 2016CAP 7 (Tortol) FIN org 2016CAP 8 (Brasil) FIN org 2016CAP 9 Videla Vitale FIN org 2016CAP 10 Calypso Esp FIN org 2016