Estudio métrico del endecasílabo de Diego Hurtado

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Ensayo sobre el endecaslabo espaol

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    ESTUDIO MTRICO DEL ENDECASLABO EN LOS SONETOS DE DIEGO HURTADO DE MENDOZA

    SANDRA PESQUEIRA RODRGUEZUniversidad de Vigo

    INTRODUCCIN

    Con probabilidad, Diego Hurtado de Mendoza es ms conocido por sus composiciones en octoslabos que por ser uno de los precursores en el uso del soneto en Espaa; sin embargo, nos ha parecido interesante tratar de reconstruir, en este estudio, los pasos que marcaron el trnsito de este poeta formado en el arte del cancionero hasta el mundo del metro italiano. En cualquier caso, se tiene constancia de que Mendoza emple el octoslabo y el endecaslabo de manera indistinta a lo largo de su dilatada trayectoria potica, y que con sus primeros ensayos sonetiles contribuy a la aclimatacin de nueva estrofa en la literatura espaola; si bien no siempre innovacin y calidad han corrido la misma suerte.

    Diego Hurtado de Mendoza est vinculado por una serie de rasgos comunes y coincidencias vitales a los poetas que forman la llamada Primera

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    generacin petrarquista.1 Muchos eran los aspectos que lo aproximaban a la generacin de Garcilaso, Acua, Cetina...: edad, a ciones, formacin en la cultura clsica grecolatina, su condicin de ser hijos no primognitos en familias nobles.2 Hecho, este ltimo, que los llev a vincular su vida al ejercito y al servicio del Rey.

    Su condicin de militares les lleva a Italia donde encontrarn una experiencia vital que les marcar su vida y su formacin potica. All conocen, y conviven en algn caso, con los poetas italianos ms importantes: Petrarca, Dante, Tasso, Ariosto...3 De ellos recogern el uso del soneto y la adopcin del verso endecaslabo. Pero es de suponer que para esta generacin de poetas, educados y formados en la escuela tradicional cancioneril, esa evolucin hacia el mundo de los sonetos requera de un proceso complicado de asimilacin y adaptacin a una nueva forma de hacer poesa que tena su origen en Italia.

    Por ello, la intencin en este estudio es la de analizar ese proceso de adaptacin al metro italiano de un poeta que comienza su carrera potica en la poesa de cancionero y el uso del octoslabo. A travs de un anlisis mtrico descriptivo de los treinta y tres sonetos de Diego Hurtado de Mendoza intentar averiguar cuales fueron los signos de inadaptacin, si es que existieron, al arte nuevo en este poeta; si su antigua formacin mtrica favoreci que surgieran errores en el uso del endecaslabo o, si por el contrario, Mendoza logr adaptarse perfectamente al lmite del verso sin dar lugar a versos hipermtricos o a dudosas licencias mtricas. A la vez, trataremos de comprobar si para Mendoza el endecaslabo fue un juego con el que poder experimentar e innovar; si consigui dejar atrs, como ya lo haba hecho antes Garcilaso, el uso del verso agudo que tanto convena para la viveza del octoslabo pero que su utilizacin en el endecaslabo podra ser considerada

    1 A. Gallego Morell, Escuela de Garcilaso en Renacimiento espaol, Universidad de Granada, Comares S. L., 2003. p. 243; y A. Zamora Vicente, Sobre petrarquismo, Santiago de Compostela, Universidad de Santiago 1948.2 He utilizado como libro de referencia sobre la biografa de Diego Hurtado de Mendoza: la edicin D. Hurtado de Mendoza, Poesas, ed. de Luis Daz Larios y Olga Gete Carpio, Madrid, Ctedra, 1990. No obstante, tambin he tenido en cuenta la edicin: D. Hurtado de Mendoza, Poesa completa, ed. de Jos Ignacio Dez Fernndez, Barcelona, Planeta, 1989.3 Todos estos aspectos biogr cos de la generacin petrarquista han sido recopilados a partir de la edicin, ya mencionada de: D. Hurtado de Mendoza, op. cit., 1990. No obstante, tambin hemos utilizado como fuente de informacin: Garcilaso de la Vega, Poesas completas castellanas, ed. Elas Rivers, Madrid, Clsicos Castalia, 1996, pp. 12-18.

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    como un arcasmo, y por lo tanto como un de signo de inadaptacin al arte nuevo. Todo ello, teniendo en cuenta la formacin potica del poeta, la tradicin literaria en la que se educa y sus rasgos poticos personales.

    Pero para ahondar en esos rasgos de inadaptacin e innovacin que pudieran aparecer soterrados bajo los sonetos de Hurtado de Mendoza, necesitaremos puntualizar cuales son los rasgos comunes y divergentes que mantiene con los poetas de su generacin. Y todo ello, teniendo en cuenta que no se trata de encontrar diferencias tajantes, aunque a veces s exclusivas de este poeta; sino, las ms de las veces, de pequeos rasgos que sugieren un proceso de asimilacin, de evolucin y de inadaptacin a una nueva forma de hacer poesa.

    Por otra parte, pretendemos dejar claro que nuestro objetivo no ha sido el de estudiar la incorporacin de nuevos conceptos, metforas y maneras de expresar propias de la manera petrarquista; pues parece que para los poetas castellanos fue ms fcil la adaptacin a estos conceptos petrarquistas algunos de lejana ascendencia, ya presentes en la poesa trovadoresca que el habituarse a una nueva estrofa, que el adaptar y limitar sus composiciones a un nmero de silabas distinto al que estaban acostumbrados a emplear. En n, para los poetas castellanos fue ms complicada la acomodacin de su pensamiento a un nuevo verso con un tipo de tonalidad y acentuacin distinta a la que estaban acostumbrados a utilizar en otro tipo de estrofas.

    Por otra parte, al intentar establecer los lmites del corpus de sonetos de Diego Hurtado de Mendoza, nos hemos encontrado con el inconveniente de dar con una coleccin de sonetos confusa, repleta de falsas atribuciones e innumerables variantes; propiciado, sin duda, por la ausencia de un manuscrito autgrafo de este autor. Parece que lo nico que supervis fue una coleccin de treinta y nueve textos recogidos antes de 1549, conservada en la Biblioteca Nacional de Pars. Todas las ediciones, hasta hoy, de las poesas de Mendoza parten de una edicin princeps que sale a la luz en 1610; recientemente, Alberto Blecua4 escribi un artculo donde intenta demostrar una posible participacin de Cervantes en la autora del prlogo al lector y de los sonetos preliminares que acompaan la edicin de las obras de Hurtado

    4 A. Blecua, La epstola al lector a la edicin de las obras de Hurtado de Mendoza (Madrid, 1610) Un viejo nuevo texto cervantino?, en nsula, (abril-mayo 2005), pp. 2-6.

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    de Mendoza en 1610. A pesar de esta edicin, Mendoza sigui leyndose en manuscritos hasta principios del siglo XIX. La historia de la transmisin textual moderna de Hurtado de Mendoza se reduce a la edicin de Knapp en 1877, la de Bohigas en 1944, la de Batchelor en 1959 y la de Dez Fernndez en 1989.

    En cualquier caso, hemos delimitado el corpus utilizado a partir de la edicin de Poesas Completas de Diego Hurtado de Mendoza que han editado Luis Daz Larios y Olga Gete Carpio,5 y que reduce el corpus de sonetos de este autor a treinta y tres, una vez eliminadas las falsas atribuciones. En ocasiones hemos cotejado algunos versos que nos planteaban dudas con los de la edicin de Jos Ignacio Dez Fernndez.6

    En este estudio trataremos de analizar en qu radica, a nuestro juicio, uno de los atractivos del estudio de la mtrica de los sonetos de Mendoza, pues creemos que no slo nos hallamos ante una de las primeras incursiones en el uso del endecaslabo en la literatura castellana, sino porque tambin encontramos en l un punto de referencia para conocer la evolucin formal, el cambio de pensamiento y la adaptacin a la que tuvieron que someterse los integrantes de una generacin formada y educada en la potica de arte mayor castellana. Todo ello, creemos, justi ca este estudio.

    1. TRADICIN Y NOVEDAD EN EL PROCESO DE ADAPTACIN AL ENDECASLABO

    Para tener una visin adecuada de los sonetos de Diego Hurtado de Mendoza, y del uso que hace, en ellos, del endecaslabo, conviene, en primer lugar, recordar la formacin del autor en el arte mayor (dodecaslabos) y arte menor (octoslabos).

    Durante el siglo XV, el dodecaslabo triunfa en la poesa cortesana y de cancioneros, pues la poesa grave de los cancioneros se escriba en copla de arte mayor.7 A la vez, el octoslabo barre en los cancioneros al heptaslabo y se impone como verso dominante en el arte menor.

    A todo esto, se aade que el texto potico ms importante a principios del XVI es, sin duda, el Cancionero General de Hernando del Castillo, cancionero

    5 D. Hurtado de mendoza, op. cit., 1990. 6 D. Hurtado de mendoza, op. cit., 1989.7 Para todos estos aspectos debe acudirse a: F. Lzaro Carreter, Estudios de potica, Madrid, Taurus, 1976, pp. 75-111.

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    que se public en 1511 alcanzando un extraordinario xito en la poca, puesto que se conocen hasta nueve ediciones. Esto supone, segn Jos Manuel Blecua, que este texto potico anduvo en manos de todos estos poetas, y que su in uencia fue considerable desde Boscn a Fernando de Herrera.8

    En esos primeros aos del siglo XVI nacen Hurtado de Mendoza, Garcilaso, Cetina, Acua..., coincidiendo su periodo de formacin y educacin con el xito del Cancionero General. Este cancionero, posiblemente, sirvi de referencia potica juvenil9 para todos estos aspirantes a poeta que comenzaban en esos aos a componer sus primeros versos. Algunos de ellos, herederos de la tradicin cancioneril, componen coplas castellanas siguiendo los patrones mtricos cuatrocentistas.10

    Probablemente, las primeras composiciones poticas de Mendoza, al igual que los poetas de su generacin, tambin hayan sido canciones o coplas en versos cortos al estilo cancioneril del siglo XV, aunque resulta bastante arriesgado aventurarse a establecer una fecha able de la composicin de estas coplas y canciones castellanas, ya que no existe ningn escrito que pueda facilitar una posible fecha de redaccin. El nico documento que podra, de alguna manera, justi car esa primera etapa cancioneril en Mendoza, son estas palabras de Boscn que encontramos recogidas en la carta a la Duquesa de Soma:

    [...] En el primero avr vuestra seora visto esas coplas (quiero dezillo as) hechas a la castellana. Sola holgarse con ellas un hombre muy avisado y a quien vuestra seora debe de conocer muy bien, que es Don Diego de Mendoa. Mas parceme que se holgava con ellas como con nios, y as las llamaba las redondillas.11

    Es de suponer, pues, que durante los primeros aos del siglo XVI la vieja poesa, representada por el verso octoslabo, conviviese con el nuevo metro endecaslabo. Aunque hubo un momento, con el triunfo de las formas italianas (aproximadamente desde 1530) en el que el octoslabo qued relegado a la poesa popular y tradicional.

    8 J. M. BLecua, Corrientes poticas en el siglo XVI, Sobre poesa de la Edad de Oro, p. 11-24. Vase tambin la reciente edicin de J. Gonzlez Cuenca, Cancionero general; recopilacin de Hernando del Castillo, Madrid, Castalia, 2004.9 Ibidem, J. M. Blecua, p. 21.10 Garcilaso compone ocho coplas castellanas. Vase. Garcilaso De La Vega, op. cit., pp. 18-19.11 Vase. J. Boscn, Obra Completa, ed, Carlos Clavera, Madrid, Ctedra, 1999, p. 115.

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    Suele sealarse como lmite de esa primera etapa cancioneril 1526,12

    ao en el que tiene lugar la famosa conversacin entre Boscn y el humanista Andrea Navagiero durante las bodas de Carlos V e Isabel de Portugal. Esta conversacin llevar a Boscn y a Garcilaso a ensayar sus primeros poemas en endecaslabos.

    En el caso concreto de Diego Hurtado de Mendoza, su condicin de militar y diplomtico le llev en innumerables ocasiones a Italia, donde particip en guerras (como la Batalla de Provenza, donde, se cree, que coincidi por ltima vez con Garcilaso) y en asuntos diplomticos (intervino decisivamente en el Concilio de Trento en 1545). Estos largos periodos en Italia (regresa, de nitivamente, a Espaa en 1561) le permitieron entrar en contacto con el humanismo italiano, convirtindose, as, en uno de los nobles ms preparados de su poca.

    Seguramente, esa cercana con la potica italiana del cincuecento hizo que Hurtado de Mendoza pronto comenzara a componer sonetos, pero para un poeta acostumbrado al octoslabo la adaptacin de su pensamiento a una nueva forma mtrica que exiga un nmero de slabas distinto y la prdida de ciertos usos mtricos a los que estaba acostumbrado, no debi ser tan fcil.

    Por eso, partiendo de un anlisis mtrico trataremos de explorar las corrientes literarias que in uyen y con uyen en los sonetos de Mendoza y que son, creemos, re ejo de una trayectoria de aprendizaje potico. Se trata, pues, de enumerar y clasi car los rasos que lo vinculan con la lrica tradicional del siglo XV; y cuales, por el contrario, son signos de adaptacin a la medida de un nuevo verso.

    1.1. Las herencias del verso agudo

    Cuando Mendoza comienza a componer sus primeros sonetos, la acomodacin al arte nuevo era, segn Lapesa, todava imperfecta. En esa poca temprana, era frecuente que los versos endecaslabos tuviesen rimas agudas, pues no slo sigue emplendolas Hurtado de Mendoza sino tambin otros poetas del primer grupo petrarquista13 como Acua, Boscn..., a

    12 Vase Carta a la Duquesa de Soma en J. Boscn, op. cit., pp. 115-120.13 A. Gallego Morell, op. cit., p. 243. Aunque la primera vez que aparece este trmino es en J. G. Fucilla, Two generations of petrarchism and patrarchists in Spain en Modern philology, Chicago, (1930), pp. 277-295.

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    excepcin de Garcilaso. Sin embargo, esa terminacin aguda del verso era, segn todos los investigadores, un signo claro de inadaptacin al arte nuevo.

    Ahora bien, como ha estudiado Rafael Lapesa, la relativa frecuencia con la que aparece el verso agudo en decenios inmediatos se debe a que los poetas espaoles aplicaron al endecaslabo las libertades a las que estaban acostumbrados en el arte real y arte mayor tradicional, donde usaban indiferentemente las rimas llanas y agudas.14

    Como decamos, el verso agudo domina en la primera mitad del siglo XVI (excepto en Garcilaso) y, muy probablemente, su eliminacin fue efecto, seala Lapesa, de una moda literaria que buscaba separarse de la tradicin potica anterior, muy alejada estticamente de la mesura del endecaslabo y unida a la lrica tradicional por esa herencia del verso octoslabo.

    No obstante, segn matiza Lapesa, Garcilaso utiliz ocasionalmente el verso agudo en su etapa inicial, aunque despus, tan pronto como entr en pleno contacto con la poesa italiana su no sentido artstico15 le hizo rechazar el nal oxtono del verso. Del mismo modo, esa progresiva disminucin de los nales agudos en los endecaslabos se observa en Boscn.16

    No obstante, Hurtado de Mendoza parece, y as lo demuestra en la mayora de sus endecaslabos, que se mantiene el a una moda, la del u...

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