ESPAÑOL LATINOAMERICANO VS ESPAÑOL PENINSULAR

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    28-Nov-2015

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  • Clasificacin de las diferencias lxicas y semnticas entre el espaolpeninsular y las variantes nacionales del espaol de Amrica Latina

    Natalia FirsovaUniversidad de la Amistad de los Pueblos

    Mosc

    En los ltimos aos se ha producido en Rusia un gran avance en el "estudio lingsticode las culturas", una nueva rama filolgica fundada por los lingistas rusos E.Vereshaguin yV.Kostomarov. Esta disciplina se desarrolla en nuestro pas con gran dinamismo, habiendogenerado ya la aparicin de nuevas corrientes en su seno, como la "psicolingstica tnica"(A.Leontiev, E. Tarasov), la "lingstica cultural" (A.Leontiev), o la "culturologa lingstica"(V.Vorobiov). En otros pases existen estudiosos de la corriente denominada "Intercultura",conocida en la terminologa rusa como "Comunicacin intercultural".

    A raz de los resultados alcanzados por las corrientes mencionadas se plantean nuevasexigencias a la enseanza de las lenguas extranjeras. En el proceso de aprendizaje los alumnostienen que asimilar las peculiaridades de la comunicacin entre distintas naciones y culturas.Cumplir este nuevo requisito se hace difcil en el caso de la docencia de la lengua espaola,puesto que en comparacin con otras lenguas plurinacionales el espaol es la lengua quecuenta con el mayor nmero de variantes nacionales (aproximadamente 20)1.

    Es sabido que las variantes nacionales tienen sus normas propias de funcionamento delos medios lingsticos, siendo el mbito lxico aqul en el que mayores divergencias seconstata. Adems, la extraordinaria "universalidad" de las nuevas disciplinas arribamencionadas conllevar un ulterior fraccionamiento de las mismas en en campos msestrechos a lo largo del proceso de su desarrollo. En particular, nos encontramos ante lanecesidad de un estudio especializado de las divergencias de los significados de las unidadeslxicas en las diferentes variantes nacionales del espaol.

    Cabe sealar que el problema del desarrollo semntico del espaol fuera de Espaa seha planteado slo de forma reciente, habiendo sido muy poco estudiado hasta la fecha.. Esnecesario destacar la obra del lingista norteamericano Ch.Kany American-SpanishSemantics, publicada en 1960. El autor fue el primero en reunir un determinado campo lxicode las palabras espaolas (en todo el territorio americano) con los nuevos significados, ascomo analizar las razones de los cambios semnticos. Ch.Kany ofrece una clasificacinlxico-semntica de las unidades estudiadas, basada en la regularidad de determinadas lasleyes psicolgicas.

    Entre los trabajos de lingistas rusos debemos mencionar el libro de M.BylnkinaParticularidades semnticas del espaol de Argentina 2 y la tesis doctoral de M. CrdenasTendencias en el desarrollo del lxico en la variante nacional cubana3.

    Debemos hacer referencia tambin al acadmico G.V.Stepnov4, que en sus obrassubraya la importancia de la investigacin de las particularidades lxicas que existen en lasvariantes nacionales latinoamericanas.

    1 Es imposible indicar el nmero exacto de las variantes nacionales del espaol debido a que esta

    nocin no tiene una aceptacin unnime, as como al escaso estudio del estado actual del espaol en AmricaLatina.

    2 Vase Bylinkina, M., Particularidades semnticas del espaol de Argentina, Mosc, ed. Nauka, 1969.3 Vase Crdenas, M.,Tendencias en el desarrollo del lxico en la variante nacional cubana, Mosc,

    1983.

  • El anlisis de la literatura especial, as como el trabajo realizado en la redaccin delDiccionario espaol-ruso. Amrica Latina5 permiten sacar conclusiones en cuanto al carctervariativo y polifactico de las divergencias lxico-semnticas entre el espaol peninsular (quesegn el trmino del acadmico G.Stepanov es "el punto de partida histrico") y las variantesnacionales del espaol de Latinoamrica.

    Para comprender mejor el cuadro general de estas divergencias es muy importanteclasificarlas. Con el objeto de resolver este problema me parece oportuno tomar como base elprincipio de correlacin de las unidades lxicas tanto en el plano de la expresin (forma)como en el plano semntico (significado).

    Utilizando este principio hemos destacado cinco tipos principales de diferencias lxico-semnticas entre el espaol de Espaa y el de Amrica Latina. Vamos a examinarlos msdetalladamente.

    P r i m e r t i p o. Las unidades lxicas son totalmente iguales en el plano de laexpresin (en forma) y divergen en el plano del contenido (en su significado); al mismotiempo tienen los mismos elementos semnticos. Veremos slo algunos ejemplos. En elespaol peninsular la palabra "cobija" (f) significa en algunas regiones: 1) mantilla que usanlas mujeres para abrigarse la cabeza o 2) tejas con que se forma el tejado. En la mayora delas variantes nacionales de Latinoamrica esta palabra significa "manta" o "frazada"; enEcuador - "poncho", en Venezuela y Mxico - "manta de abrigo de las caballeras"; en laRepblica Dominicana - "piel de ganado", en Mxico, la Repblica Dominicana, Puerto Rico,Cuba - "techo de hojas de palmera de casa rstica"; en Cuba "cobija" significa tambin -"cobijo", "tutela", "asilo"; en varios pases latinoamericanos "ropa de cama". Entre lossignificados recogidos arriba existe una relacin semntica (archisema - "cobijo", "tutela"), loque permite considerarlos como acepciones de una misma voz polismica. En este caso setrata del desarrollo de una de las categoras lxicas del espaol, es decir, la polisemia, vistauniversalmente, entre las distintas variantes nacionales del espaol. Utilizando un nuevotrmino vamos a calificarla de polisemia intervariante.

    Este grupo de palabras polismicas se subdivide en una serie de subgrupos. Por ejemplo,cuando la unificacin semntica del significado de la voz polismica se basa en la semejanzade las cualidades (color, forma, aspecto exterior, funciones comunes, etc.) o en la contigidad,se puede hablar del subgrupo metafrico de polisemia intervariante. Por ejemplo,"cachorro" en Espaa significa "perro muy joven", en Cuba "mamn", "mocoso"(refirindose a una persona). Tambin se puede hablar de un subgrupo metonmico depolisemia intervariante. Para economizar tiempo omitimos ejemplos.

    S e g u n d o g r u p o . Las unidades lxicas son totalmente equivalentes en elplano de la expresin (forma) y divergen absolutamente en el plano semntico. Porejemplo, la palabra "guagua" (f) en Espaa quiere decir una "chuchera sin importancia", "cosabalad"; en Cuba y Puerto Rico - "autobs"; en Cuba significa tambin "especie de aj"; enEcuador y Per - "beb", "nio de pecho"; en Guatemala la misma palabra quiere decir"espantapjaros"; en Colombia significa "parsito de los naranjos y limoneros", etc. Losejemplos ilustran el fenmeno de la "homonimia intervariante. En este tipo de distincioneslxico-semnticas es posible destacar varias especies de homnimos. No nos detendremos aexaminarlos.

    4 Vase, por ej. Stepanov G.V. 1) El espaol en los pases de Amrica Latina, Mosc, Editorial de laliteratura en lenguas extranjeras, 1963. 2) En torno al problema de las variaciones del lenguaje, Mosc, Ed.Nauka, 1979.

    5 Vase Diccionario espaol-ruso. Amrica Latina, red.jefe N.Firsova, Mosc, Ed. Nauka, 1998.

  • En la enseanza de la comunicacin intercultural es preciso tener en cuenta que envarios casos la misma unidad lxical formalmente tiene en unas variantes nacionalessignificado neutro y en otras es de estilo ms bajo, a menudo indecente (vulgar). El uso delverbo "coger" es frecuente y estilsticamente neutro en Espaa y algunos paseslatinoamericanos y significa "tomar", "agarrar", pero est proscrito en muchos paseslatinoamericanos (Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Cuba, Per y Mxico), porque enestas variantes nacionales el verbo "coger" significa "copular". Este ejemplo demuestra laimportancia del buen conocimiento del uso latinoamericano de algunas unidades lxicas.

    T e r c e r t i p o . Las unidades lxicas coinciden completamente (igual queen los dos casos anteriormente referidos) en el plano de la expresin (forma) y tienensentidos opuestos (contrarios) en cuanto al significado. En Espaa "seguramente" (adv.)significa "indudablemente", en Guatemala - "posiblemente", "probablemente".

    En este caso se trata de antonimia intervariante. Obsrvese que este tipo detransformacin de las unidades lxicas no ha obtenido tan amplio desarrollo como los tiposvistos lneas arriba.

    C u a r t o t i p o . Unidades lxicas absolutamente diferentes en la formatienen el mismo (semejante) contenido semntico. Por ejemplo, en Espaa para denominaral "automvil" frecuentemente se usa la palabra "coche". Al mismo tiempo en la mayora delos pases latinoamericanos - "carro"; en Bolivia se prefiere la voz "auto". Todas estaspalabras se pueden catalogar como sinnimos intervariantes. En los pases deLatinoamrica con mucha frecuencia coexisten las unidades lxicas panibricas y las unidadeslxicas que se utilizan en tal o cual variante nacional del espaol; al mismo tiempo muyamenudo se da preferencia a una variante. Por ejemplo, en Cuba el cubanismo "elevador" seusa ms a menudo que la voz panibrica "ascensor". Cabe sealar que hasta ahora faltanestudios dedicados a la estadstica del uso de las unidades lxicas paralelas.

    Q u i n t o t i p o . Las unidades lxicas presentan diferencias parcialesformales (morfolgicas) y el mismo (semejante) significado semntico. Este tipo dedivergencias que por su parte se subdivide en una serie de subtipos, se encuentra con muchafrecuencia. Veamos algunos ejemplos:

    En Espaa existe la voz "paticojo"; en Amrica Central y en Per la misma palabratiene las formas "patueco" y "patuleco"; en Guatemala - "patulenco"; en Ecuador y ElSalvador "patojo"; en Honduras - "patuco"; en Chile - "patulejo", etc.

    En este caso podemos hablar de dobles sinonmicos intervariantes.Llama la atencin que los sinnimos intervariantes (as como los dobles sinonmicos)

    abundan en el lxico expresivo y emocional. Sorprende la cantidad de los inventariossinonmicos, que caracterizan a la persona por sus cualidades morales, fsicas, psicolgicas eintelectuales. En la mayora de los casos, estos vocablos tienen una connotacin negativaclaramente expresa.

    Por ejemplo, palabras panibricas emocional-expresivas como "necio", "tonto", "bobo"se han propagado muchsimo en los pases latinoamericanos. Los ejemplos no los indicar.Aduciremos slo algunos sinnimos que entran en esta fila y se usan en distintos pases deLatinoamrica.

    En ms de cinco pases latinoamericanos se usan las siguientes voces: "azonzado","candelejn", "tilingo", "cojudo", "tarugo". En Argentina se utilizan las palabras "aparupado","telenque", "cojudo", "teto", "timpaco", "tulpaca", "tilengo". En Colombia son frecuentes lasvoces "bedoya", "bolsn", "tembo", "trtolo". En Mxico, "achonado", "bagre","bembo","apantallado", "tiliche", etc.

    De la misma manera se agrupan muchas series sinonmicas (que incluyen doblessinonmicos) tales palabras, como "borracho", "prostituta", "crcel", "ladrn".

  • Obsrvese que se notan grandes diferencias tanto en la extensin de los inventariossinonmicos como en la distribucin territorial de las unidades sinonmicas.

    Muchos sinnimos (en primer lugar con connotacin negativa) se encuentran en ellxico zoomorfo. As en Espaa "cobarde" se denomina con la palabra "liebre" (f), en Cuba -"aura", en Per - "bagre", en Chile - "chincho", en Guatemala - "nigua".

    Los dobles sinonmicos y la sinonimia intervariante se han propagado muy ampliamenteen el campo de las interjecciones. Por ejemplo, en Espaa "demonio!" se expresa como"caramba!", "diablo!" En Colombia y Costa Rica - "barajo!". En Amrica Central yVenezuela - "carrizo!"; en Amrica del Sur - "ahijuna!". En Puerto Rico - "baray!"; enColombia, Costa Rica, Puerto Rico - "carachas!"; en Argentina, Cuba, Puerto Rico, Chile,Per - "carmbola!"; en Chile - "carapete!"; en Argentina, Chile, Per - "carspite!".

    Es asombrosa la abundancia de los sinnimos y dobles sinonmicos intervariantes en laspalabras del campo semntico ertico6. El estudio de la propagacin de los inventariossinonmicos de unidades lxicas sueltas que se refieren a esta esfera corrobora la afirmacindel famoso escritor colombiano G.Garca Mrquez sobre el hecho de que en Ecuador existenms de 100 sinnimos que denominan el miembro masculino7.

    De esta forma, la clasificacin de las divergencias lxico-semnticas entre el espaolpeninsular y las variantes nacionales de Latinoamrica se basa en la correlacin de lasunidades lxicas en el plano de las formas y en el de los significados. Esta clasificacin nosha permitido sistematizarlos desde el punto de vista de las categoras lxico-semnticas, asaber: polisemia, homonimia, antonimia, sinonimia y dobles sinonmicos intervariantes.

    Tiene importancia mencionar que el anlisis de las diferencias lxico-semnticas entreel espaol peninsular y el de Latinoamrica demuestra que las divergencias, en primer lugar,se notan en la esfera del habla coloquial, y a menudo en el habla expresiva y emocional. Enlo que se refiere a otras esferas de comunicacin, all el fenmeno de la divergencia conmayor frecuencia se observa en los textos, relacionados de tal o cual modo con el lenguajecoloquial: en dramtica, prensa, programas de televisin, etc.

    Para prevenir posibles incomprensiones, equivocaciones y errores que aparecen confacilidad debido a la ignorancia de las normas nacionales del uso de unidades lxicas, en laprctica de la enseanza del espaol es imprescindible aducir las diferencias semnticas, almenos en los casos ms ilustrativos y frecuentes.

    Cabe hacer hincapi en el hecho de que el estudio del fenmeno de la divergencia lxicaen el nivel intervariante en la lengua espaola apenas est en sus inicios en el marco de lascategoras lxico-semnticas.

    Debido al creciente inters por la comunicacin intercultural, tomando en cuenta quees multiforme, as como nuevas exigencias en la enseanza de las lenguas extranjeras, nosparece oportuno empezar el estudio de una nueva corriente en el campo de la lexicologacomparativa espaola, que vamos a denominar en adelante lexicologa comparativaintervariante.

    6 Vase Tello A., Gran diccionario ertico de voces de Espaa e Hispanoamrica,Barcelona, 1992.7 Vase Garca Mrquez, G., Botella al mar para el dios de las palabras. //El Pas, martes 8 de abril de

    1997,p. 36.

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