EL MUSEO DEL HORROR ORTOGRÁFICO

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    04-Jul-2015

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<p>EL MUSEO DEL HORROR ORTOGRFICO: UNA OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR SOBRE EL TRNSITO DESDE LA ORALIDAD HACIA LA ESCRITURA</p> <p>Campo Ricardo Burgos Lpez</p> <p>Por medio de este artculo pretendemos mostrar una experiencia didctica sobre la ortografa llevada a cabo en uno de los cursos a cargo del Departamento de Gramtica de la Universidad Sergio Arboleda, as como propiciar algunas reflexiones a partir de tal experiencia. Para ello, nuestra labor contemplar cuatro momentos: En el primero de ellos describiremos la labor que se desarroll con los estudiantes; en el segundo - a fin de contar con un marco para la interpretacin de los resultados - trataremos de contestar a la pregunta acerca de cul es la utilidad de la ortografa; en el tercero analizaremos algunos resultados del trabajo efectuado y, por ltimo,</p> <p>proporcionaremos algunas anotaciones a modo de conclusiones. Empecemos entonces.</p> <p>1. EL MUSEO DEL HORROR ORTOGRFICO</p> <p>Durante el curso de Gramtica correspondiente al primer perodo acadmico de 2006, con algunos estudiantes de primer semestre de Derecho y segundo semestre de Matemticas de la Universidad Sergio Arboleda desarrollamos una experiencia didctica para el rea de ortografa, denominada El Museo del Horror Ortogrfico. Para ello, al comienzo del semestre se les solicit a los alumnos que trabajando en grupo elaboraran un lbum donde recopilaran fotografas de errores ortogrficos en</p> <p>avisos o vallas de las que suelen observarse en la calle. As mismo, el lbum tambin poda contener errores ortogrficos en volantes, folletos o tarjetas de las que libremente se les reparten a los transentes a fin de publicitar eventos o establecimientos diversos de la ciudad. La meta mnima era conformar un cuadernillo con 24 fotografas (o volantes, o tarjetas, o folletos, o todo lo anterior mezclado) donde, adems de dejar testimonio del error ortogrfico callejero o pblico, los estudiantes propusieran tambin para cada caso, cul sera el texto correctamente escrito. El nico error ortogrfico que no se consideraba vlido para llenar el lbum, era el fotografiar palabras completamente escritas en maysculas, pero sin emplear la tilde. Por ejemplo, no era vlido fotografiar la palabra CAFETERIA (as, sin tilde), pese a que all existe un error pues la grafa correcta debera ser CAFETERA (as, con tilde sobre la I). Esto porque la equivocacin de no tildar las palabras escritas en maysculas es demasiado comn (la gente suele desconocer la norma de la Real Academia Espaola segn la cual es obligatorio tildar tambin las palabras escritas en maysculas), y as la bsqueda que se propona se tornara demasiado obvia. Esclarecida la experiencia en trminos generales y a fin de interpretar algunos de sus resultados, consideremos antes algunas propuestas acerca de cul podra ser la funcin de la ortografa en el proceso educativo.</p> <p>2. PARA QU SIRVE LA ORTOGRAFA?</p> <p>La pregunta de cul es la utilidad de la buena ortografa en un escrito, ha merecido mltiples respuestas. Jos Polo recuerda que es una idea muy extendida aquella segn la cual, la ortografa no sirve para nada y que tan slo podra considerarse como un lujo de la escritura1 . Para muchas personas (de un amplio espectro que va desde estudiantes perezosos de secundaria hasta Premios Nobel de Literatura como Gabriel Garca Mrquez), la buena ortografa no es una necesidad. Argyen ellos que lo1</p> <p>Jos Polo, Ortografa y ciencia del lenguaje, Madrid, Paraninfo, 1974, p. 40-42.</p> <p>importante de un escrito es que se comprenda el mensaje que se pretende comunicar y no que se cumpla con ciertas tradiciones o minucias de la comunicacin. De acuerdo con ellos, si yo escribo que Oy almors codornis, lo esencial es transmitir la idea de que en el da que todava corre, a la hora del almuerzo consum carne del ave referida, y para nada se altera el mensaje si escribo Oy almors codornis o ms bien Hoy almorc codorniz. Segn quienes aceptan esta tesis, en el ejemplo que nos ocupa las dos diferentes grafas comunicaran la misma idea, y entonces no habra que penalizar una de ellas para privilegiar la otra. La ortografa -segn ellosapenas sera una convencin, una arbitrariedad que, por ser tal, sera de dudosa importancia aprender2.</p> <p>Un segundo punto de vista a este respecto alude al concepto de sofisticacin de la escritura. De acuerdo con Gomes de Morais cometer un error de ortografa no significa que se desconozca el sistema (de hecho, quien comete un error ortogrfico suele conocer el alfabeto espaol) sino que se desconoce una norma (la ortografa misma). As pues, la ortografa sera una suerte de guinda en el pastel alfabtico, una sofisticacin de tal sistema 3 ; ella cumplira la funcin de mostrar el grado de apropiacin al interior de la escritura por parte de quien escribe, y en ltimas, devenira casi un smbolo de status, de pertenecer a cierto crculo (al menos acadmico). Mostrar mala ortografa acabara siendo un smbolo de chabacanera, pero, sobre todo, de inocencia acerca de la escritura, de insuficiente apropiacin del discurso escrito. Aquel que se comunica con mala ortografa sera anlogo a quien no ha madurado en el lenguaje, a quien se ha quedado en la infancia escritural. La ortografa entonces, servira para determinar (si se puede emplear esta expresin) el grado de adultez de un discurso.</p> <p>Una tercera forma de responder la pregunta acerca de la utilidad de la ortografa (como por ejemplo, la de Hugo Salgado) asumira que ella no cumple una funcinHugo Salgado, Qu es la ortografa?, Buenos Aires, Aique, 1993, p. 30-31. Artur Gomes de Morais, Escribir como se debe. En: Ana Teberosky y Liliana Tolchinsky (compiladoras), Ms all de la alfabetizacin, Santillana, Buenos aires, 1995, p. 70.3 2</p> <p>meramente decorativa (posicin uno) o de indicador de la infancia escritural (posicin dos), sino que es un medio esencial para propiciar el trnsito apropiado desde la oralidad hacia la escrituralidad 4 (y eso no implica desconocer lo que pueda haber de vlido en las posiciones uno y dos que ya hemos reseado). Pero expliquemos mejor el asunto.</p> <p>Segn Salgado, la funcin primordial de la escuela (entendiendo por escuela la totalidad del sistema educativo formal incluido tambin el escaln de la universidad) no es otra que favorecer el paso desde una cultura oral hacia una cultura escrita5. El estudiante va a la escuela para no quedarse en el modo oral del lenguaje (un estilo de comunicacin caracterizado por expresiones redundantes, imprecisas y acumulativas) y acceder al modo escrito del mismo (estilo de comunicacin que se preocupa ms por la organizacin del discurso, la eliminacin de redundancias e imprecisiones, y el privilegiar las expresiones analticas) 6 . Mientras la oralidad se caracteriza por la espontaneidad y cierta vaguedad de expresin, la escritura entraa premeditacin y exactitud.</p> <p>La ortografa contina Salgado- no sera como habitualmente se piensa- un conjunto de normas de escritura y nada ms, sino un medio entre otros- para conseguir la funcin fundamental de la escuela: Ensearle al estudiante a expresarse en un modo de lenguaje (el escritural) bien diferente al lenguaje habitual (el oral). Esto porque al cometer cualquier error ortogrfico, el profesor tiene una oportunidad para llevar al alumno a reflexionar sobre otras reas de la gramtica. Citemos dos ejemplos que trae Salgado:</p> <p>a) Al trabajar las particularidades que plantean homfonas tales como Asia/hacia o bienes/vienes o los parnimos como arrear/arriar o cesto/sexto, donde ciertas diferencias fontico-ortogrficas conllevan4 5</p> <p>Salgado, op. cit., p. 69. Ibd., p. 20. 6 Ibd., p. 16-18.</p> <p>diferencias semnticas o morfosintcticas, por qu no promover la bsqueda de otras palabras tales como quiz/quizs, doscientos/doscientos o hierba/yerba, donde esas mismas diferencias no conllevan diferenciacin alguna y fomentar as la reflexin en torno a los fenmenos de nuestra lengua?7 b) Un estudiante escribe lo siguiente: El 19 de septiebre cumpleaos mi hermano. En este caso nos encontramos ante errores de ortografa que, bien manejados por el profesor, pueden conducir al alumno a un conocimiento reflexivo del lenguaje. Para que el estudiante perciba que lo que intent representar era cumple aos y no cumpleaos, es decir, un verbo ms un sustantivo y no un sustantivo compuesto Cmo hacer? Ser suficiente con que el profesor escriba una raya de color indicando la separacin? Quiz al estudiante le baste esto pero qu suceder entonces cuando quiera escribir el cumpleaos de mi hermano? Recordar tambin la raya que separaba los trminos? La ortografa recurre entonces a la morfosintaxis, la que permitir comprobar la conjugabilidad del verbo:</p> <p>-</p> <p>si el 19 de septiembre fuese ayer, cmo dira?: ayer y si fuese maana?. maana</p> <p>Se har difcil ahora relacionar la escritura de cumpli aos o cumplir aos con la del sustantivo compuesto cumpleaos, homfono de cumple aos (salvo por la acentuacin).8</p> <p>En el otro error de la frase El 19 de septiebre cumpleaos mi hermano, para analizar la palabra septiebre la ortografa puede recurrir a la fontica de modo que, en la articulacin oral, grafema por grafema se descubra la</p> <p>7 8</p> <p>Ibd.., p.22-23. Ibd.., p. 26.</p> <p>omisin de una consonante y se pueda as lograr la representacin escrita correcta (septiembre).9</p> <p>Estos dos casos que menciona Salgado entre otros tantos- son una muestra de su tesis: La ortografa no es una mera normativa acerca de cmo se representan correctamente los grafemas de un alfabeto, sino una oportunidad para que estudiante y maestro reflexionen sobre otras reas de la gramtica (en los dos ejemplos referidos, vemos que desde la ortografa el estudiante es llevado a pensar en la semntica, la morfosintaxis o la fontica) y de este modo adquirir una mejor comprensin del lenguaje. Un error ortogrfico (y en general, la ortografa) es una excelente ocasin para que el sujeto se haga ms consciente acerca del lenguaje, para reestructurar la oralidad, y (dada la meditacin que demanda la escrituralidad) aprender a pensar de un modo diferente (con la precisin y el anlisis propios del texto escrito).</p> <p>En cuanto a la aseveracin segn la cual la ortografa no debera aprenderse por ser arbitraria, Salgado esgrime dos argumentos. El primero es que la ortografa no consiste tan solo en una lista de normas sino que tambin es instrumento til para explicar y comprender el lenguaje (como hemos visto en los dos ejemplos ya sealados). El segundo es que toda lengua oral y escrita (como ya mostr Saussure) es un sistema de signos arbitrario: La fontica es arbitraria, las reglas morfosintcticas son arbitrarias, la semntica es arbitraria. As pues, la arbitrariedad (o convencionalidad) no es slo patrimonio de la ortografa sino de toda la lengua. 10 Si le hiciramos caso a quienes sugieren no aprender la ortografa por ser arbitraria, tendramos que ser consecuentes y no aprender ningn aspecto de la lengua, e incluso ninguna lengua.</p> <p>9</p> <p>10</p> <p>Ibd.. Ibd.., p. 30-31.</p> <p>Por ltimo, y para completar las tesis de Salgado acerca de la ortografa, mencionemos que, de acuerdo con sus planteamientos, cuando menos pueden distinguirse 3 grandes fases en el desarrollo de la conciencia ortogrfica.11 En la primera de ellas, asistiramos a la inconsciencia ortogrfica, es decir, al hecho de que el sujeto comete errores sin percibir que existen posibilidades de error. Por posibilidades de error nos referimos al hecho de ser consciente que en espaol pueden existir diversas grafas para un mismo sonido (b/v, s/z, g/j, con h /sin h, etc). Cuando un sujeto sabe que en el idioma existen posibilidades de error, es cuando entiende que en la escritura espaola existen oposiciones ortogrficas como las sealadas. Entonces, en esta fase uno sugerida por Salgado, el sujeto es inconsciente de este rasgo de la escritura. En una segunda fase, el sujeto adquiere conciencia de la posibilidad de error (es decir, de las oposiciones ortogrficas usuales en la escritura espaola) pero, al carecer de la informacin suficiente, todava incurre en yerros. Finalmente, en la fase tres, el individuo accede a una plena conciencia ortogrfica; de este modo, no slo identifica las oposiciones de grafemas tpicas del espaol, sino que adems cuenta con la informacin necesaria al respecto que le permite alcanzar una grafa correcta.</p> <p>3. ALGUNOS RESULTADOS DE LA EXPERIENCIA</p> <p>En este apartado, a la luz de las consideraciones apuntadas en la seccin anterior, quisiramos analizar algunos de los errores encontrados en la didctica del Museo del Horror Ortogrfico A nuestro modo de ver, las tres fases que Salgado ha sugerido en el desarrollo de la conciencia ortogrfica pueden ejemplificarse con los hallazgos.12 Veamos.11 12</p> <p>Ibd.., p. 40-45. Aclaremos, eso s, que no insertamos aqu las fotografas de los avisos publicitarios o volantes en donde aparecen los errores ortogrficos. Nos hemos limitado a transcribir los textos y errores que necesitamos para el anlisis respectivo. As mismo, anotemos que slo consideramos una pequea</p> <p>En la fase uno de inconsciencia ortogrfica podramos sealar errores como: a) Jugueteria PapeleriaPerfumeriaLaminacion-</p> <p>Cosmeticos. En este aviso de un negocio escrito a mano y donde, como es evidente, faltan las tildes, puede asegurarse que se desconoce una de las oposiciones ortogrficas bsicas de la escritura espaola (con tilde/sin tilde). El hecho de que en cinco palabras del mismo aviso se prescinda de la tilde, permite postular la total inconsciencia de la oposicin para cada caso (de otro modo la equivocacin no sera tan reiterativa). b) unico credito activate. Es el mismo caso de los errores en el aviso anterior. En un mismo aviso escrito a mano para un negocio, aparecen estas tres palabras sin las tildes respectivas. Es claro que, en quien escribe, no existe la conciencia de la oposicin con tilde/sin tilde. c) Carne asada ala plancha. En esta frase escrita a mano en un negocio del Barrio Chapinero lo curioso es esa expresin ala que suprime los espacios entre palabras que son patrimonio del lenguaje escrito (bien se sabe que el lenguaje oral es un solo chorro de discurso que al escribir es necesario fragmentar en unidades de sentido). Aqu lo interesante es que se muestre esa semiescrituralidad (si vale la expresin) que da cuenta de cierta inconsciencia a la hora de escribir, que encuadrara en las tesis de Salgado.</p> <p>En la fase dos (Conciencia de un posible error pero sin suficiente informacin para la resolucin) podramos apuntar casos como los siguientes: a) Asecinos. Esta es la fotografa de un grafito en un muro de la ciudad. No obstante, lo curioso es que en la fotografa puede advertirse que en un primer momento el sujeto escribi Acecinos y luego (al tomar conciencia del error)muestra de todo el gran cmulo de errores que el Museo del Horror nos permiti registrar, por cuanto si examinramos la totalidad de errores, necesitaramos escribir un libro y no un artculo.</p> <p>corrigi al menos la primera letra c sustituyndola por una letra s(por ello qued Asecinos). A pesar de que al final comete un error en la grafa de la palabra, el hecho de haber autocorre...</p>