El Mensajero nov/dic 2014

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    06-Apr-2016

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  • Hubo un hombre envia-do por Dios, el cual se

    llamaba Juan. ste vino como testigo, para dar

    testimonio de la luz, a fin de que todos creye-

    ran por medio de l. l no era la luz, sino un

    testigo de la luz. (Juan 1:6-8)

    10 mandamientos para la PAZ en su familia. 1- AYUDE a crear un ambiente de confianza y paz a su alrededor. Amese usted mismo y a cada miembro de su fa-milia.

    2- RESERVE momentos para el esparcimiento y la re-creacin con su familia. Los nios y nias aprenden ju-gando; la diversin aproxima a las personas.

    3- EDUQUE por medio del amor. La conversacin, el acompaamiento y el cario son la mejor educacin. Quien golpea para ensear, ensea a golpear.

    4- PARTICIPE con su familia en la vida del barrio. Abra su casa para el servicio a la comunidad.

    5- RESUELVA los problemas con paciencia y tranquili-dad. Aprenda que an las situaciones difciles tienen su lado positivo.

    6- COMPARTA sus sentimientos con sinceridad. Diga lo que usted piensa y escuche lo que los otros quieren decir.

    7- RESPETE a las personas que piensan diferente a us-ted. Las diversidades nos enriquecen.

    8- DE buenos ejemplos. La mejor palabra es lo que somos y hacemos.

    9- PIDA disculpas cuando ofenda a alguien. Perdone de corazn cuando se sienta ofendido. El perdn es un gesto hermoso y valiente.

    10- CULTIVE la vida espiritual y siembre valores que ayuden a desarrollar personalidades ntegras y solidarias.

    La Paz se vive en tu casa - CLAI

    El cap. 1 del Evangelio de Juan solemos leerlo en Adviento y Navidad. No nos habla de cmo naci Jess, pero s nos dice para qu naci Jess, por qu vino al mundo. El Evangelio de Juan nos lo hace comprender a travs de imgenes como luz y tinieblas, movimiento y exclusin. El tema de la luz: qu impotentes nos sentimos cuando sta falta! , los adultos decimos que no nos da miedo, pero... qu inseguridad!.. Nos dice el texto que hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envi como testigo para que diera testimonio de la LUZ. y para que todos cre-yeran lo que l deca. Para el evangelista Juan, Jess es el Verbo hecho carne (Jn.1:14), que ha venido a dar vida a la humanidad (1:4). Jess es la Palabra que ha venido al mundo a traer luz (1:5) pero que debe volver al Padre Dios (20:17). Qu significa que Jess vino a traer LUZ?. Anunciar a la humanidad los misterios divinos, es decir que Dios le dio autoridad, poder, para realizar obras y seales que superan las posibilidades humanas. Juan el Bautista era una voz proftica. Para muchos, or la voz de Juan el Bautista era tan impactante que crean que l ya era ese Mesas que se esperaba. De todos modos se

    deba investigar, quin era, qu haca y qu quera. Es como cuando alguien llega a nuestras ca-sas y sin saber por qu le damos entrada, pe-ro luego nos asalta la duda, si esto es lo ver-daderamente correcto. De hecho por esa poca haba una secta que consideraba a Juan como alguien supremo, y Juan saba que en esa secta a l se le otorga-ba el lugar de Jess. Por eso mismo Juan de-bi encargarse de desmentirlo, pues su nica funcin era preparar a la gente para la llegada del Mesas. Este texto nos habla a travs de una imagen que es la luz, y que Juan viene a dar testimo-nio de la Luz. En estos tres versculos uno de los grandes testimonios acerca de Jess que-da a cargo de Juan el Bautista, enviado por Dios. Juan da testimonio de Dios y del Mesas tal vez sin conocer todava a Jess, pero con plena confianza y en obediencia al Padre.

  • NO RENUNCIES NUNCA

    a buscar la verdad a querer la libertad a realizar la fraternidad.

    ROMPE todas las rutinas, no aceptes ninguna resignacin

    REIVINDICA el orgullo de ser libre, expresa la voluntad de vivir, y hazlo lleno de frescor y de intrepidez, de ternura y esperanza

    LA TERNURA es lo ms humano de lo humano

    LA ESPERANZA es apostar por el porvenir del hombre por un futuro que podemos inventar, porque l no est determinado ni por el pasado ni por el presente.

    QUE TU ESPERANZA SEA TAN GRANDE como para esperar y luchar por lo que sabes no vers.

    NO TE COMPLAZCAS, en el error ni en la injusticia.

    NO ESTS CONFORME con lo que has logrado ni satisfecho contigo mismo... Inicia siempre nuevos caminos, comienza hoy un nuevo proyecto... Cuando dejes de hacer todo esto, ya estars maduro para la muerte an cuando tengas veinte aos. Ezequiel Ander-egg.

    A su vez Jess va a dar testimonio de s mismo diciendo: Yo soy la Luz.... yo soy el camino, la verdad y la vida..., yo soy el buen pastor... yo soy la puerta... yo doy testimonio de m mismo y mi testimonio es verdadero. Jess sella la autenticidad de su testimonio personal, dndose a s mismo en la cruz, por obediencia al Padre Celestial. Hay personas que no se dejan sorprender por el mensaje de Cristo, pero las hay quienes ablandan sus corazones para que en sus existencias se filtre la presencia del Espritu de Dios. Este Espritu es luz de vida nueva.

    El cristianismo, a travs de la histo-ria, fue comunicando el mensaje liberador de Cristo para toda la humanidad. Millones de personas participaron de esta comunicacin. A su vez, cada uno de nosotros conoce personas que han supera-do el individualismo natural para que acte con poder la presencia de Dios. Cristo habit entre nosotros (Jn 1:14), acamp, puso su campa-mento en la humanidad. Es decir: la Palabra se hizo carne. Cristo se comprometi con nuestra vida y con nuestra historia, metindose bien dentro de nuestra existencia. De nosotros depende el mostrar con nuestras vidas el impacto que nos produce Jesucristo, as como l nos mostr a Dios.

    Le deseo un bendecido encuentro con Jesucristo, quien sigue habitando entre nosotros. Wilma Rommel - Pastora

  • Padre nuestro que ests en los cielos, Y tambin ests en la tierra, ya que viniste a nosotros en el

    beb Jess, nacido de Mara y criado por Mara y Jos.

    Y estuviste en el mensaje de los ngeles y en la alegra

    De los pastores, en el rostro del nio de Beln y en el

    cario de Mara y Jos.

    Estuviste en los sabios de Oriente y en aquellos que se alegraron por el nacimiento de Jess.

    Y ests en medio de nosotros, bien terrenales y humanos como Mara y Jos, los pastores y los sabios de Orien-

    te, anidando en nuestros corazones

    Santificado sea tu nombre, Para que te reconozcan como Dios judos y cristianos, creyentes de una iglesia y de otra, y personas de buena

    voluntad que confan en la existencia de un Ser Supremo, aunque te nombren de distintas maneras

    Venga tu Reino, Que venga tu Reino de paz y justicia a nuestro mundo de reinos humanos, de los cuales algunos son muy pode-

    rosos y otros con ganas de serlo, algunos intentan gobernar el mundo y otros tratan de oponerse a ello, algunos

    optan por infundir miedo por las armas, los ejrcitos y las ideologas militaristas, y otros tratan de persuadir a

    sus ciudadanos/as de que es necesario resistir las afrentas con orgullo, coraje y con la vida misma si es necesa-

    rio

    Hgase tu voluntad, como en el cielo, as tambin en la tierra,

    Que prefiramos cumplir tu voluntad antes que la nuestra; ser portadores de paz antes que de odio; de justicia

    solidaria antes que de injusticia y egosmo; de comprensin antes que de fanatismo; de dilogo antes que de

    monlogo y se cumpla tu voluntad en nuestros labios y pensamientos, en nuestros sentimientos y acciones, en nuestras relaciones y en los mbitos de poder, en el pas y en las relaciones internacionales.

    El pan nuestro de cada da, dnoslo hoy, As como, seguramente, nosotros comimos ayer, tambin lo podamos hacer hoy. Y que no pidamos slo por

    nosotros y nuestros seres queridos, sino tambin por quienes sabemos que les falta el pan, o el techo, o una

    buena educacin, o una familia bien constituida, o el cario indispensable para la salud mental y emocional.

    Perdnanos nuestras deudas, como tambin nosotros perdonamos a nuestros deudores, Aunque no siempre somos capaces de perdonar, porque somos demasiado humanos, ensanos a ponernos en

    el lugar de la otra persona (aunque ella no nos guste). Aunque el amor que nos ense Jess signifique para

    nosotros un esfuerzo extraordinario, aydanos, Seor, a hacer de nuestra vida algo extraordinario, no por figu-

    rar sino por puro amor, no por vanidad sino por bondad, no por segundas intenciones sino por transparencia de

    corazn. Y te pedimos, entonces, que no tomes en cuenta todos nuestros pecados, cada error, cada mala inten-

    cin, cada acto fallido, cada falta por accin u omisin, porque, si as fuera, no podramos nunca sentirnos dig-

    nos de ti y alegrarnos con tu presencia.

    No nos metas en tentacin,

    sino lbranos del mal.

    Tentaciones tendremos, como las tuvo el propio Jess. Por eso te pedimos, Seor, que, a pesar de ello, y sin

    olvidarnos de nuestra humanidad, no permitas que nos hundamos en los errores y en las injusticias, en la indife-

    rencia frente a los pobres, los que sufren y los oprimidos. No permitas que nuestra vida se transforme en fraca-

    so porque no pudimos con nuestro egosmo, nuestra soberbia y nuestra ceguera ante los problemas de los de-

    ms.

    Porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amn.

    Tuya es nuestra vida y la Creacin entera. Tu Reino ya comenz pero no termin. Ya est actuando y sigue en

    marcha. Somos ciudadanos/as de este Reino, aunque tambin lo seamos de los reinos de este mundo. Que po-

    damos ver siempre, Seor, que, ms all de nuestras instituciones, de nuestra sociedad, de nuestra comunidad

    de fe, de nuestra iglesia institucional, est la institucin de tu soberana, de la gran sociedad comunitaria por la

    cual Jess arriesg sus palabras y sus obras, y muri en la cruz para resurgir de ella por el poder ms grande que T sigues poniendo a nuestra disposicin: el poder del amor. Ese amor es entrega solidaria, es vida que

    slo es posible cuando se hace comunin y amistad. Ese amor es la esperanza para nuestro mundo, porque el

    fundamento no est en nosotros sino en Ti, Seor. Ese amor es la ternura del beb de Beln y de todos los

    bebs; y es la fuerza del Resucitado que nos fortalece ahora y siempre. As es. As ser.

    lvaro Michelin Salomon

  • No hice yo subir a Israel de la tie-

    rra de Egipto, y a los filisteos de Caf-

    tor, y de Kir a los arameos?

    (Ams 9:7)

    LOS GUERREROS DE CAFTOR Con las fabulosas historias del hercleo Sansn, as como de sus golpes de fuerza y de sus gestas, deriva un gran con-flicto. La palabra filisteos ha entrado con muchos signifi-cados en el mundo moderno. Quin no conoce la trgica historia de amor de Sansn y Dalila, la cual lo denuncia a los fillisteos? quin no recuerda la fuerza sobrehumana de Sansn que con la mano destroza a los leones y con una mandbula de asno mata a un millar de filisteos, y finalmen-te, enceguecido y abandonado por la amada, en un terrible arranque de clera derrumba un templo de los filisteos? Sin embargo, las noticias que se tienen sobre los filisteos son escasa y a pesar de haber tenido una parte tan decisiva en la vida de Israel, su papel permaneci por largo tiempo envuelto en el misterio. Slo recientemente y luego de la-boriosas exploraciones, vieron la luz hechos de un drama-tismo inaudito. Noticias espantosas preceden la llegada de estos extranjeros que aparecen en los confines del espacio vital del mundo antiguo, sobre las costas de Grecia. Llegan sobre carros tirados por bueyes, pesados vehculos con ruedas en forma de disco, sobrecargados de tiles y de pro-visiones, acompaados por mujeres y nios y precedidos de hombres armados. Llevan escudos redondos y espadas de bronce, los envuelve una gran nube de polvo porque son muchos, innumerables y no saben de donde vienen. Inicial-mente se los ve venir desde el Mar de Mrmara, prosi-guiendo el camino hacia el sur, a lo largo de las costas del Mediterrneo. Sobre las olas del mar aparece una flota imponente en la misma direccin, una multitud de naves de alto bordo con hombres armados. En Asia Menor caen ciu-dades y pueblos y ninguno puede detener a estos extranje-ros que quiebran cualquier resistencia. Estas hordas dejan tras de s incendios, escombros y campos devastados; sa-queando los magnficos criaderos de caballos de la Cilicia, robando tesoros de las minas de plata de Tarso y consiguen arrancar el secreto celosamente custodiado de la fabrica-cin del metal ms precioso de aquella poca: el hierro. Bajo tales golpes cae y desaparece una de las tres grandes potencias del segundo milenio a.C: el gran reino de los hiti-tas. Otra flota de conquistadores desembarca en Chipre, ocupa la isla y contina la marcha hacia el interior, inva-diendo Siria y llegando hasta el Eufrates. Los incendios des-truyen las ciudades de la frtil llanura costera de la Palestina y se expande por mar y por tierra hacia el Nilo en Egipto. Israel, desde sus campos y prados, deben haber visto sola-mente pasar la onda destructiva ya que sobre el particular la Biblia no dice nada. En realidad, Israel no es afectado, los que son sometidos a fuego son las ciudades de los odiados cananeos. Ante esta situacin, el faran Ramss III reacciona febril-mente y dispone los preparativos para la lucha, ordenando

    la movilizacin general. Al oeste de Tebas, sobre el Nilo, se levantan las imponentes ruinas del fastuoso templo del dios Amon del perodo de Ramss II (1195-1154 a.C), donde estn esculpidos en pie-dra millares de metros cuadrados de documentos histricos, que dan testimonio del miedo que se haba apoderado de Egipto al reconocer que los invasores arruinaron a muchos pueblos. Por eso Ramss III arma a sus prncipes, coman-dantes y guerreros, y en la desembocadura del Nilo coloca naves de guerra, galeras y navos costeros bien provistos y ocupados por valerosos guerreros bien armados. Con una fuerza nunca vista, Ramss III se mueve contra las legiones extranjeras en una gran batalla campal. Si bien las inscripciones no dan muchos detalles sobre la batalla, un gran bajorelieve ofrece, a 3000 aos de distancia, un cuadro de la terrible lucha: los carros de guerra egipcios, tirados por bueyes, irrumpen sobre los enemigos, arrollando inexo-rablemente a mujeres y nios. Si bien Egipto vence una batalla importante y las fuerzas enemigas son destruidas, las naves enemigas han consegui-do penetrar en el delta del Nilo, provocando una gran bata-lla naval a continuacin de la lucha terrestre. Tambin en este caso el templo del Dios Amon, en una gran escultura en relieve sobre la piedra, testimonia el xito de las fuerzas de Ramss III y la completa destruccin de la flota enemiga. Las dos batallas decisivas de Ramss III, alejaron la amenaza por mar y tierra, una victoria que no tiene igual en la anti-qusima historia de la tierra del Nilo. Las primeras informaciones histricas sobre el clebre pue-blo bblico de los filisteos provienen de los jeroglficos del templo del dios Amon que ilustra como los pueblos del mar as los egipcios llamaban a los conquistadores extran-jeros- a los filisteos del Antiguo Testamento. Los artistas egipcios saban representar magistralmente la fisonoma de los pueblos extranjeros, haciendo resaltar sus rasgos ms caractersticos. Los relieves de este templo re-producan con su reconocida fidelidad los rostros...