EL HORROR: UN MOTIVO LITERARIO EN EL CUENTO ...

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229Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004EL HORROR: UN MOTIVO LITERARIO EN ELCUENTO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBEJos Antonio PulidoMagister en Literatura Latinoamericana y del CaribeUniversidad de Los Andes, Tchirarosasyespinas@hotmail.comRESUMENEn este artculo se demuestra cmo desde el siglo XIX hasta losfinales del siglo XX, en Amrica Latina y el Caribe, una serie de rela-tos han estado fundamentados en la temtica del miedo. Se hace unviaje literario que va desde el escritor tachirense Luis Lpez Mndez ysus cuentos de corte romntico, pasando por el horror y la demenciaasesina en Horacio Quiroga, el fenmeno del zombi en escritores delCaribe como Ins Wallace, William Seabrook y Lidya Cabrera, hastallegar al espacio del horror en Julio Cortzar y a la visin del vampiroen la ciudad actual en las letras malditas de Salvador Garmendia.Palabras-clave: cuentos de horror, Amrica Latina y el Caribe.ABSTRACTThis article shows how, from the XIX century up to the late XXcentury in Latin America and the Caribbean, a series of stories hasbeen based on fear as subject matter. A literary journey is made,starting with Luis Lpez Mndez, writer from Tachira, and his romanticstories. The journey continues through the horror and murderousmadness in Horacio Quiroga, the zombi phenomenon in Caribbeanwriters such as Ins Wallace, William Seabrook, and Lidya Cabrera,ending at the horror space in Julio Cortazar and the vision of thevampire in the modern city depicted in Salvador Garmendiasaccursed works.Key words: horror tales, Latin America, the Caribbean.Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004230RSUMDans cet article, on dmontre comment, du XIXe sicle la findu XXe sicle, en Amrique latine et aux Antilles, une suite de rcitsont t bass sur le thme de la peur. On fait un voyage littraire quidbute avec lcrivain de Tchira, Luis Lpez Mndez, et ses contes caractre romantique, en passant par lhorreur et la dmencemeurtrire chez Horacio Quiroga, et par le phnomne du zombi chezles crivains antillais, comme Ins Wallace, William Seabrook et LidyaCabrera, jusqu lespace de lhorreur chez Julio Cortzar et la visiondu vampire des villes contemporaines prsente dans les lettresmaudites de Salvador Garmendia.Bajo el signo del horrorLa lectura de un texto de Peter Straub, titulado Casas sin puer-tas, y la cancin de fondo de Guns N Roses Sympathy For TheDevil, dieron a este escrito el inicio y la musa, aquella que inspir aHomero y Hesodo en los inicios de la humanidad, induciendo arelatar a los hombres sus sueos, sus hroes y sus miedos; miedos quehoy en el siglo XXI se mantienen vivos en las denominadas Leyen-das Urbanas (Segui, 2001:32): miedos a terrores espectrales, miedosa lo desconocido y lo paranormal; miedos que la literatura ha busca-do desentraar como el gran alquimista de las letras. Se trata de unaliteratura que desarrolla el motivo del horror que en palabras de TzvetanTodorov pertenece a la categora de lo extrao, lo inexplicable.El horror como un sentimiento arraigado en el hombre no esca-pa a esta inventiva de la escritura. Todos los gneros literarios enmayor o menor medida han cantado al motivo del horror, aun cuan-do se encuentran grandes dificultades al intentar agrupar una obradentro de un determinado gnero, pues la mayora de los relatos pue-den pertenecer no a un solo gnero, sino a varios o a todos Cmodelimitar entonces en un solo gnero La Iliada, de Homero, oVampirismo, de E.T.A. Hoffmann? Es por ello que autores como231Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004Camilo Jos Cela expresan: No creo en los gneros literarios ni ensus convencionales fronteras. No es acaso La Novia de Corinto,de Johann Wolfgang Goethe, un cuento hecho poema o El Cuer-vo, de Edgar Alan Poe, un poema hecho cuento.En los inicios de la humanidad un tema como el horror siempreha estado presente en los relatos orales u escritos, desde que el hom-bre inventara el fuego para alejar los demonios engendrados en laeterna noche, relatos a los que Lovecraft define como relatospreternaturales, horrores en un principio desconocidos e inslitos,desde el Cronos devorando a sus hijos, descrito en la Teogona deHesodo y plasmado tan magistralmente en el lienzo de Goya, hastael horror que llega hasta nuestros das en la figura de Freddy Kruegero el Alien en el cine.Cmo defnir al horror si entra en lo indefinible? Terror uHorror? A simple vista, son sinnimos y pueden hacer mencin almismo objeto. Los hispanos en el caso del cine lo denominan terror,mientras que el anglosajn se refiere a l llamndolo Horror Film.Gubern aclara que en la prctica cinfila anglosajona Horror Film essinnimo de gnero cinematogrfico fantstico-terrorfico. Por loque entonces cree que cuando los ingleses pronuncian la palabrahorror se estn refiriendo a lo que en latinoamrica denominamosterror. Se encontraran diferencias o matices en cuanto al horrory al terror? Parece bastante difcil, teniendo en cuenta que se estpisando sobre un terreno resbaladizo, en el que muchas veces lo fan-tstico y lo terrorfico juegan un mismo papel indisoluble, sabiendoque lo fantstico no tiene por qu estar reido con lo terrorfico.El horror: el captulo siguiente...Al inducir terror, los primeros hombres avisaron que estabaprximo lo descomunal (lo no conocido), el propio horror se hacepresente sin encontrar explicacin lgica. Y lo desmedido, que no espropiamente la divinidad, constituye sin embargo una de sus carac-Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004232tersticas una de las ms perceptibles, en particular desde laexperiencia del hombre primitivo. Es posible que aqu, en estecontexto, encontremos el origen de la religin y la palabra pavor,que vendr a encerrar el temor a lo desconocido, por ello el hombreprimitivo buscar proteccin tambin en lo inexplicable: la divini-dad. Tambin se trata del pavor religioso, su primer grado es el pa-vor demonaco, el horror pnico, el terror fantasmal; y tiene su pri-mera palpitacin en el sentimiento de lo siniestro o inquietante(Unheimliche, en alemn; uncanny, en ingls, trmino impuesto porFreud). En este sentimiento de lo extrao el hombre primitivo hacentrado toda la evolucin de su religin. Un horror encarnado des-de ese dios implacable de los hebreos que descarga su ira en lasplagas a Egipto; la diosa Kal en la India que al igual que el diosantropomorfo griego, devora a sus hijos. Estos seres de la noche hanabundado en la literatura desde sus inicios, las Erinias con los grie-gos, las Lamias para los romanos. Horror y belleza a la par se recogeen el mito del Fnix. La invencin de dioses primordiales por partede Lovecraft, no es ms que un horror subconsciente que est en elhombre, de ah surge la pregunta: El temor a...?. Un temor mortal alo desconocido, Lovecraft nos recuerda que Los nios tendrn siem-pre miedo a la oscuridad, y los hombres de mente sensible al impulsohereditario temblarn siempre ante la idea de mundos ocultos e in-sondables de extraa vida que pueden latir en los abismos que seabren ms all de las estrellas (Lovecraft, 1992:10), por lo tanto elhorror es algo tan normal en el ser humano como el odio o el amor.El cuento de horror es tan viejo como el pensamiento y el len-guaje humano, nos dice Lovecratf, y quiz dentro de una cavernaoscura nacen con el hombre primitivo el primer sentimiento demiedo a la oscuridad, por ello el hombre inventa el fuego, comorespuesta. Luego el hombre danza alrededor de una fogata para apla-car la ira de los dioses, en tal caso se gesta el temor a Dios, aparece elsacerdote y con ste, el rito. Y, en esta magia ceremonial, empiezana nacer y cristalizar una serie de crnicas y textos sagrados muy ar-caicos: donde el horror entra por la puerta grande al mundo de las233Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004letras. El Libro de los Muertos va a recoger esas primeras experien-cias de temor de los hombres a la muerte y al ms all. O La Odisea,donde en el canto XV se describe el temor que se apodera de Ulisesal pensar que Persfone podra enviarle desde el Hades la cabeza dela Gorgona.En la Edad Media el horror llega a la humanidad con ms fuer-za a finales del ao mil d.C, pues supuestamente Satn haba bajadoa la tierra y el fin del mundo estaba por llegar. La Iglesia apoya enparte a esta idea para causar pnico, esta institucin expande una olade horror bajo el signo de la Inquisicin.A principios del Renacimiento surge la idea del horror hacia elmar adentro, arrecifes gigantes, monstruos marinos, entre otros, inun-daban la comprensin a finales del siglo XV. Un nuevo Odiseo, unginebrino, abre la mentalidad del oscurantismo y llega a la nuevaAmrica-Itaca, dejando atrs el horror a Polifemo y a Poseidn. Enpleno siglo de las luces, vuelve a inundar la mentalidad humanamonstruos y horrores nocturnos, vampiros y hombres lobosreencarnan en la literatura con nuevas imgenes. El Golem vuelve arenacer en Frankenstein y el Vampiro de Polidori en el Drcula deBram Stoker.Es as como a principios del siglo XX Freud reinterpreta el ho-rror desde lo ms profundo de la psicologa, planteando que los msgrandes miedos nacen en nuestra infancia, lo siniestro. Entoncesel horror torna a poblar el pensamiento del viejo y nuevo mundodesde la mirada del psicoanlisis. Ya Nietzsche en sus ideas filosfi-cas, quiebra las utopas del hombre en la modernidad llevndolo ha-cia los caminos de la monstruosidad al matar a Dios, al quebrantar sufe, entonces el horror, como el ngel cado, vuelve a bajar a la mora-da de los hombres en el ser ateo. En el siglo XX ser el cine quindespierta esa fascinacin por el horror. En la literatura latinoamerica-na y del Caribe, caso que interesa a este estudio, se empieza a re-cuperar la imagen del vampiro o no muerto en autores como JuanSegunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004234Montalvo, Julio Calcao y Luis Lopez Mndez. A finales del sigloXIX encontramos la presencia de la muerte y la locura asesina enHoracio Quiroga, as mismo en el contexto de la santera la mscaradel Palo Mayombe, en los textos de Lydia Cabrera y Fernando Ortiz;tambin la imagen del zomb en Alfred Mtraux, Roger Bastide,Wade Davis, Robert Bloch, William Seabrook, Ins Wallace o JessPalacios, entre otros. La ciudad tambin servir como espacio delterror a Felisberto Fernndez, Jorge Luis Borges, Julio Cortzar ySalvador Garmendia.Y como bien lo seala Vctor Bravo el terror del hombre definal del segundo milenio, es un terror inaudible, nacido desde elvaco (Bravo, 1999:23), el caos impera y el hombre se pierde ensus laberintos, hoy tecnolgicos. Cada hombre busca llenar ese va-co de la existencia; sus miedos, unidos al stress, al terrorismo y a laguerra, hacen de l un ser hacia la nada, el hombre postmoderno, enel borde del vrtigo del final de milenio, pronuncia sus innumerablespreguntas, no como un Job que recibe respuestas de dios, sino comoun personaje de kafkiana pesadilla que pregunta al vaco, al lugar deldios ausente (Bravo, 1993:23). As como el hombre primitivo, elhombre del siglo XX sigue buscando proteccin divina hacia eso,lo desconocido, el horror del cual nos hablan muy bien estudiosos desu materia como Poe, Baudelaire, Nodier, Lovecraft, Hodgson, Haag,Wagner, Borges, King, Bravo, entre otros. Ho rror!, dos simplesslabas que despiertan en nuestra imaginacin una incgnita sobre loque ms tememos.Entonces surge la pregunta: Por qu tenemos miedo, o a qu?.Qu es eso extrao que nos produce ese sentimiento de estar protegi-dos?. Toda esta reflexin lleva a plantearse, el porqu del motivo delhorror en el colectivo universal y local y cmo el mismo ha sidollevado por diversas culturas, ya sea en la oralidad o recogidas en laletra escrita. Por qu autores de cuentos en el continente Americanoy en el Caribe han escrito al horror? Por qu la imagen del diablo,nimas en pena, brujas, muertos vivientes (llmese Vampiros, Hom-235Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004bres Lobos o Zombis), en fin, el imaginario de lo monstruoso, esttan presente. Es el horror el que pretendemos abordar como estudioen algunos autores de cuentos en el contexto de Latinoamrica y elCaribe.Y el horror se cuela en el cuento fantstico Latinoamericano ydel Caribe. La tradicin del cuento moderno se desarrollar en eltranscurso del siglo XIX y a ello contribuyeron las infinitas publica-ciones que abran sus pginas al cuento en varios pases del planeta.Esto fue muy notorio en Amrica Latina y el Caribe, posiblementehoy podramos explicar que esto se debi a las limitaciones de laindustria editorial, pues el espacio disponible en los medios obvia-mente era favorable al cuento o al folletn por entregas. Eso fue loque fortaleci al gnero del cuento en Amrica, pues publicar nove-las impona la necesidad de una capacidad industrial que no exista,y requera de circuitos de distribucin en libreras que en Amricaeran y siguen siendo tan ineficientes. Por eso los peridicos fueronno slo pioneros, sino el mejor vnculo entre autores y pblico. Esodio lugar al florecimiento del cuento latinoamericano y del caribe,entre ellos el cuento del horror.Amrica es un continente multirracial, nos recuerda Carlos Fuen-tes en El Espejo Enterrado. Son varios los hitos que llegan a estatierra y se esconden bajo el sudario del barroco para crear nuevosdioses, nuevos nombres, nuevos sueos, nuevos miedos. Los cro-nistas y primeros poetas de este nuevo mundo se preocuparon pordescubrir y describir al continente, asimismo empiezan a brotar sin-gularidades en cada pas y es all donde nace, cabe decir, la cuentsticalatinoamericana, podramos nombrar como ejemplo La viuda deCorinto (Daz, 1960:99), del venezolano Fermn Toro, ttulo quealude ineludiblemente a Goethe. Este relato, publicado en la hojaperidica El Liberal, el 25 de julio de 1837, segn Carlos Sandovalabrira la narrativa fantstica en el continente latinoamericano; siguea esta narrativa Gaspar Blondin (1858), de Juan Montalvo, unahistoria que alude indudablemente a un cuento de vampiros: ...ocultoSegunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004236de da, rondaba de noche... su nico crimen conocido y probado erala muerte de su esposa... se volvi por su influencia personaje tanraro y peligroso (Londoo, 1994:151).Si Esteban Echeverra con El Matadero da nacimiento al cuen-to realista, Juan Montalvo ser, junto a Fermin Toro, el pionero de lacuentstica del horror en el continente. A ellos siguen una serie dettulos como: El sello maldito (1873), La danza de los muertos(1873) y Tristn Cataletto (1893), de Julio Calcao; Los espec-tros que son y un espectro que ya va a ser (1877), de Cecilio Acosta;La protesta de la musa (1890), del colombiano Jos Asuncin Sil-va, relato en el que la fantasa juega con el horror y la risa; Lacaverna del diablo (1893), de Jos Heriberto Garca de Quevedo;as como Calaveras y Metencardiases (1896), de Nicanor BoletPeraza; Los muertos hablan y Proezas de un muerto (1897), deJos Mara Manrique. Cabe resaltar el aporte del tachirense LuisLpez Mndez1 con La Balada de los muertos, El ltimo sueoy El beso del espectro (1891); y El Asesinato de Palma Sola, deRafael Delgado (1902), que nos traslada a Poe en cuentos como ElCorazn Delator y Los asesinatos en la Calle Morgue. Recurde-se que un venezolano, Juan Antonio Prez Bonalde, traduce ElCuervo, por lo que Poe no fue desconocido en el siglo XIX en elcontinente.Esta cuentstica de horror nacida en Venezuela durante el si-glo XIX, dar base slida a este estudio, no slo Andrs Bellorasgar las puertas a la gramtica, desde Venezuela se abrir elportal del horror en la literatura. La lectura del Tristn Cataletto(1893), de Julio Calcao, nos mostrar una historia donde aparecepor primera vez en el continente la palabra Vampiro de boca deuno de los personajes del cuento: El viejo monje es un taumaturgoy l nico que otras veces nos ha librado del diablo y los vampi-1 Rafael Mara Rosales. Luis Lpez Mndez Hevia. En: La Nacin. 25/07/1991, p. B. 7. Asmismo Juan TomsGarca Tamayo. Cien aos de Luis Lpes Mndez. En: La Nacin. 17/02/1991. Este ltimo artculo aparecetambien en Diario Catlico con fecha 23/06/1991, p. 4.237Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004ros, lo que demuestra que este tema no fue desconocido para lapoca (Sandoval, 2000:99).Dos relatos son cruciales a la hora de hablar de literaturavamprica en Venezuela en el siglo XIX, aparte del ya nombradoTristn Cataletto, hablamos de Luis Lpez Mndez (1863 1891)y de los cuentos La balada de los muertos y El beso del espec-tro. Estos dos relatos dan pie a fundamentar esta afirmacin puestoque estn construidos basndose en la temtica del horror. La baladade los muertos es un relato que desarrolla la temtica de los opues-tos, la de la vida-muerte. La primera idea desarrollada en el cuento esel tema de la muerte, plantendose su similitud con el olvido unido ala memoria.La muerte es vista en este relato como oscura, llena de tristeza yde dolor, mientras que el olvido es descrito como marchito y se da enuna atmsfera de abandono. Aqu la muerte tiene su espacio, que noes otro que el cementerio, all domina, es un lugar hecho para ella, esun ambiente ttrico y lleno del silencio sepulcral. El lugar es fro, losrayos del sol no se posan en la mansin de la muerte. En este relatose puede percibir que el hombre teme a la muerte segn sus actos yque est presente la muerte como ciclo, siempre regresa para gritarque ella existe, es un relato completo del pensamiento, la sensibili-dad, el fracaso del hombre y la lucha del alma humana en el contra-dictorio siglo XIX. Aqu el muerto se levanta de su tumba y se dirigea la gran ciudad, a deponer del poder a un monstruo, que devora lagran ciudad de los vivos.Cabe preguntarse sobre las razones del por qu escribe sobre eltemor a los muertos, ms cuando Lpez Mndez viva y escriba afavor de la ciencia, ya que era positivista. Son a menudo ocultasestas motivaciones, ya el mismo Poe lo deca: La ciencia no nos haenseado todava si la locura es o no producto sublime de la inteli-gencia. Es obvio que el cadver en s mismo es inofensivo, es elmiedo inculcado el que lo hace horrorfico, no existe ninguna evi-Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004238dencia emprica hasta el momento comprobada de que un difuntopueda ser peligroso para los seres vivos, a no ser como simplereservorio de grmenes infecciosos. Lpez Mndez utiliza en estecuento al vampirismo: La sangre brotaba entonces a torrentes y ro-dando por sus pmulos hundidos, llegaba a los labios que se abranpara beberla con voluptuosidad malsana. Cada gota de aquel licorenvenenado quemaba sus fauces y aumentaba la intensidad de sudelirio.En El beso del espectro, por su parte, vuelve a reiterarse laidea de la muerte como frialdad, la atmsfera del relato es ttrica, elpersonaje vive entre el encierro y el insomnio, adems aparece unacaracterstica clave del horror: la risa. Con respecto a este plantemientoVctor Bravo seala: El horror, como el orgasmo, es insosteniblems all del instante de su aparicin: mantenerlo supone entrar en lalocura o en la aniquilacin de quin lo padece o lo goza. Por ello, allado del horror, siempre es posible encontrar la risa, como el desen-cadenamiento del lmite insostenible (Bravo, 1993:41). Para ilus-trar esta caracterstica se trascribe un trozo del relato:Lo vez? Me dijo como si hubiese adivinado lo quepor m pasaba. Y mientras que yo, sobrecogido de es-panto, contaba, por decirlo as, las vibraciones de laluz cada vez ms amarillenta que despedan sus rbi-tas desnudas, el espectro rea con una risa fatdica ygrotesca.A partir de aqu, el relato vuelve a entrar en el mbito delvampirismo, cuando el espectro le ofrece la eternidad al hombre delrelato: Djate estrechar entre mis brazos, deja que imprima en tuslabios el beso fecundo que ha de poner en ellos en anhelo de loinfinito y hacer abrir la flor de las delicias supremas. A ello vieneunido el rechazo de la vctima al vampiro: ...Llamas vida la frialdadde los sepulcros, deleite el sueo de la conciencia! Te conozco: quie-res deformar mi ser....239Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004El llamado de la selva latinoamericanaEl horror tan presente en la historia vuelve a hacer acto depresencia a principios del siglo XX no slo en las terribles guerras,persecuciones y holocaustos con que tristemente ha quedado marca-do o en el cine con el Nosferatu (1922) de Murnau. Tambin apare-ce en nuestro mbito con Horacio Quiroga, uno de los escritoreslatinoamericanos menos entendido en su poca, y que hoy da se nospresenta tan contemporneo, ya que su literatura es de esas que rom-pen las fronteras del tiempo; sus temas son tan actuales porque Quirogano escribi para un tiempo o regin especificos. Quiroga escribicon temas de la universalidad del hombre, temas que han estado enlo ms profundo de la psique humana.A la interrogante de por qu abordar a Horacio Quiroga desdela perspectiva que nos ocupa, la respuesta es obvia: su obra y suvida, una y otra inseparables, autor y creacin unidos en las letras altema del horror. Desde sus primeras narraciones, El crimen del Otro,Horacio Quiroga nos anuncia que sus libros van estar dominadospor el horror, Rodrguez Monegal al respecto nos dice que este autorno necesita nombrar lo repugnante para hacer sentir asco y horror allector. Para nuestro caso basta recordar dos textos El almohadnde plumas, una visin muy distinta de lo que hasta ahora era elvampirismo, y La gallina degollada que es quiz su texto ms cruel,donde la locura se sobrepone a una demencia asesina. Quiroga a suvez recurrir al cine para recrear su texto El Vampiro de 1927,donde un personaje, Rosales, erige un ser sediento de sangre a travesde un aparato que crea imgenes como un reproyector de cine, y queal final la criatura termina destruyendo a su creador como el caso delFrankenstein.El Almohadn de plumas es un cuento donde se observa enel mismo la influencia del Poe macabro, que nos recuerda relatoscomo El corazn delator, La cada de la casa de los Usher, yEl retrato oval, en lo referente a su tcnica y estilo; en el caso deSegunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004240Poe la vida es tomada por un cuadro, en Quiroga un ser monstruo-so (desconocido, lo que produce ms terror) absorbe la vida de laprotagonista.En El almohadn de plumas podemos observar un caso tpi-co de vampirismo. Alicia es vctima de una extraa enfermedad quela aqueja y que la va devorando poco a poco. Los sntomas de Ali-cia, cuenta el narrador, son de una anemia de marcha agudsima,completamente inexplicable. Alicia no tuvo ms desmayos, pero seiba visiblemente a la muerte. La presencia del monstruo slo esconocida al final, es la explicacin lgica a la muerte de Alicia, peroen el fondo el monstruo es el espejo de Jordn. Lo ertico segnDaniel Melkinov, es la primera caracterstica de un vampirismo per-verso, pues Jordn es un esposo fro con su mujer y st le teme, peroal igual que en El retrato oval, de Poe, Jordn como artista vatomando la vida de su joven esposa, este relato nos muestra una at-msfera de verdadero horror.En La gallina degollada vemos el horror extremo, cuando cua-tro seres enfermos y psicpatas asesinan a su hermana menor, unania (Bertita), siguiendo un ritual, copiando paso a paso la degollacinde una gallina, un texto que resulta manchado de sangre al final y slonos queda como lectores bajar el rostro ante tanta crueldad.Una segunda muerte en la maldicin ZombiEn este estudio aparece un nuevo personaje en el mbito delhorror: El Zombi, ser que nace en el Caribe. Es uno de los mitosinseparables del vud, los muertos vivientes. El cine americano deserie B o los videoclips de Michael Jackson, nos han transmitido unaimagen poco real de estas entidades, porque los verdaderos zombis,no son esqueletos descarnados que salen de sus tumbas para asesinara jvenes excursionistas. El zombi no es ni fantasma ni nima niespritu, no es tampoco el vampiro que renace cada noche y vuelve ala muerte cuando despunta el alba. El zombi es un ser creado a partir241Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004de un maleficio del vud. Este mal o encantamiento le convierte enun ser atontado y esclavo de su amo creador.El zombi como criatura es un autmata y el autmata segnCeserani (1971) es ms fuerte que las enfermedades y la muerte: sesubstrae a los sentimientos, a las pasiones y al dolor: es una criaturaartificial, pero desde otro punto de vista no es sino vida en estadopuro. El zombi en la literatura aparece al margen como ese ser mons-truoso que slo vive a la sombra de su creador y para su creador. Enlos relatos de zombis jams acta como narrador, pues su estado deconciencia no le permite hablar de su misterio y nos enteramos porterceros de sus costumbres y manas. Los zombies de los cuentostrabajan en un caaveral o trabajan como esclavos en una casa,seala Jess Palacios (1993); ejemplo de ello lo tenemos en relatoscomo La plida esposa de Toussel, de William B. Seabrook, o Yoanduve con un zombi, de Ins Wallace, ambos escritores haitianos.En La plida esposa de Toussel, una joven de nombre Camillees tomada por esposa por Matthieu Toussel y el texto nos pone enevidencia de una vez a este personaje: Corra un antiguo rumor deque estaba asociado de algn modo con el vud o la brujera. Elnarrador de este cuento se plantea: Qu haba estado planeandoToussel...qu siniestra, quiz criminal necromancia en la que su es-posa iba a ser la vctima o el instrumento? Este primer relato muestrala encarnacin del zombi como objeto de horror, Toussel aprovechasu sabidura vud, y tal vez la vctima del sacrificio final de su oscu-ro ritual era su esposa Camille. Matthieu Toussel prepar una cenade aniversario de boda para su esposa en la que dispusieron seisplatos y cuando ella mir las caras de los otros invitados, cuatrozombis, se volvi loca. Este texto desarrolla, como La gallina dego-llada, una demencia asesina, en este caso Camille es la sacrificada.Entre las plantaciones de caa o banano es posible que se pue-da observar algn hombre de aspecto descuidado y mirada perdidaque trabaja sin descanso. Quizs ante nosotros tengamos a un des-Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004242graciado zombi, sta parece ser la pregunta que se hace nuestroprotagonista ante este misterio observable en el relato Yo anduvecon un zombie, de Ins Wallace. En este texto la variante del zombiya entra en el ritual preparatorio de construccin de un zombie poruna venganza. La condicin de zombie es fatal, no hay retorno, esdecir, ya un ser zombificado no puede volver a su estado natural,muere desde que es convertido dentro de lo social y religioso. Esterelato escrito como una crnica periodstica da una base introductoriaal fenomeno zombi y la religin vud: Cuando visit la isla por pri-mera vez y escuch las historias que voy a relatar, me negu a creerlas.Una casa tomada para el espacio del horror sin rostroEn nuestro estudio aparece un tercer elemento de la temtica delhorror: el espacio. Los ruidos producidos por fuerzas invisibles endeterminados lugares son tan remotos como el hombre, as pareceindicarlo fenmenos de encantamiento y poltergeist que hoy estudiala parapsicologa. Tradicionalmente estas anomalas domsticas hansido atribuidas a duendes en el caso de Europa, a entidades invisi-bles. Las corrientes racionalistas han relegado estos casos al olvido.A mediados del siglo XIX surgi el espiritismo que nace precisa-mente en una casa asolada por fenmenos inexplicables, atribuidos aalmas en pena o personas all enterradas. El cine ha despertado cier-tas interrogantes sobre estos temas, ejemplo reciente lo tenemos enLos Otros, de Alejandro Amenbar; pero es la literatura la quemejor ha definido un lugar para los espacios habitados por el horror.Se tratara de una parte oscura que encierra la atmsfera que habita-mos, como las catedrales gticas menciondas por Fulcanelli. La na-rrativa gtica cobijar ese lito espectral propio del espacio del horrorcon El Castillo de Otranto, de Horacio Walpole, y que alcanza sumximo esplendor con La casa del confn del mundo. de WilliamHope Hodgson (1908), y La iglesia de High Street, de HowardPhillips Lovecraft, donde uno de sus personajes dice: Yo no entra-ra en esa casa por nada del mundo confes Clothier. Ni yo ninadie. La casa ahora es de Ellos.243Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004En Latinoamrica ser Julio Cortazar quien trate el tema en surelato La casa tomada. La pregunta nace al leer este texto: Estacasa est encantada?. Y de una vez viene la relacin con el texto deHodgson, veamos un ejemplo: Soy un hombre viejo. Vivo en estacasa antigua rodeada de enormes jardines desolados que nadie cui-da. Ms adelante el autor nos da pormenores de lo extrao de estelugar: Esta casa, como ya he dicho, est rodeada por amplias tierraspropias y por jardines abandonados que han vuelto al estado salva-je. As el autor (Hodgson) nos va invitando a entrar a aquel espaciode lo extrao: Aquel cuarto estaba helado y el viento que soplaba atravs del cristal haca que reinara all una atmsfera extraa. Eldueo vive con una hermana y un perro, la casa se va adueando del, como en el caso de Julio Cortzar:Finalmente, acosado por la fatiga, el fro y aquella sen-sacin de malestar, decid dar una vuelta por la casa... Aldescerrajar la enorme puerta en lo alto de la escalera, meinmovilic, bastante nervioso, respirando ese extrao olorde los sitios abandonados... Me qued all un rato, tem-bloroso, mirando nerviosamente delante y detrs de m;pero el vasto stano era silencioso como una tumba....As es como el relato de Hodgson escribe este desenlace fatdico:Hace seis das que no como. Estoy sentado en mi silln.Ah! Dios mo! Me pregunto si algn ser humano hasentido alguna vez el horror que la vida me ha forzado aconocer. Estoy sumergido en el terror. Siento continua-mente el ardor de esta cosa horrenda... Silencio! Oigoalgo, all abajo... Abajo, en los stanos. Es un crujido.Dios mo! Estn abriendo la gran trampilla de roble.Quin puede estar abrindola?...La puerta se est abrien-do... Lentamente. Alguna co....Julio Cortzar parece usar los mismos elementos al recrear suSegunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004244cuento, una sombra malfica que se va adueando de la casa comoun cncer incurable. Surge en el lector una segunda pregunta: Qumisteriosa fuerza puede aduearse de este espacio real, como lo es lacasa? De un da para otro seala Cortzar la tranquilidad de undomicilio se ve alterada por sucesos inexplicables y aterradores. Alasombro inicial le sucede el miedo y, poco a poco, los miembros deesta familia (Irene y el dueo) asumen esta cruda realidad: la casa enla que viven esta tomada por un otro (desconocido para todos,incluso para el lector). Nadie les cree, son tomados por locos y susvidas se convierten en una pesadilla. Un recuerdo de Poe como telnde fondo florece y el lector piensa en La cada de la Casa Usher.Como es bien sabido Julio Cortzar no slo tradujo a Edgar AlanPoe, sino que prolog sus cuentos; al hablar de este texto de Poerefiere que se revela despus del anuncio de Berenice y el esta-llido terrible de Ligeia el lado anormalmente sdico y necroflicodel genio de Poe. Otra vez el juego de dos hermanos, el seor Ushery Madeline; as: ambas manifestaciones de lo siniestro coincidencon el concepto de la originalidad en Poe y de la significacin enCortzar para quienes las obras imaginativas o significativas des-piertan en el lector sentimientos o experiencias de carcter universalpero inesperadas y a medio formar (Rosenblat, 1997: 91).Letras malditas en la ciudad de Salvador GarmendiaPor ltimo el horror entra a la ciudad a finales del siglo XX. Elterror ya no es lo que era en hablar de la narrativa de SalvadorGarmendia, los tiempos de hoy han hecho que los conceptos delbien y el mal se hagan esquivos y difciles de identificar. La obra deGarmendia viene a mostrarnos el apogeo del siglo XX, viene a lo-grar en su literatura a la par de este tiempo de caos, una nueva visindel motivo literario del Vampiro. As mismo lo han hecho otras ar-tes, como el cine: Es acaso Hannibal Lecter el Mal? Uno de losconos de los asesinos en serie del siglo XX, haciendo olvidar por uninstante al famoso Jack del siglo XIX, es Hannibal un psicpata des-piadado, se puede decir inmisericorde. Es un animal Hannibal? Es245Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004la pregunta. No; los animales no disfrutan matando, matan segn elinstinto que le ha dado la madre naturaleza para sobrevivir. En cam-bio Hannibal es un hombre, un ser con sentimientos humanos. Vivepor y para la belleza. Ama el arte, la buena comida, la msica, suespacio de convivencia es un Museo. Se enamora de Clarice Starling.Y, se pregunta el espectador, Hannibal en realidad nos cae mal? Sial final termina desdoblndose y acta como el hroe. Sigue sus le-yes y apetitos, entonces es Lecter la maldad absoluta. Esta pelculaha llevado a plantear el motivo del horror en el fin de siglo y demilenio como algo apocalptico.Es en este punto cuando empezamos a entender la narrativa deSalvador Garmendia y su relacin con la potica del mal. En la obraliteraria de este autor se comprende que el mundo de hoy es un lugarextrao y voltil, donde es difcil reconocer quin es el monstruo yquin no lo es. El malandro, el dictador, el presentador de televi-sin, el presidente, la prostituta, el escritor, el polica, el banquero, eldiputado? Es la realidad misma, lo que expresa Salvador Garmendia,su tratamiento de lo fantstico, que en palabras de Vctor Bravo: Laexpresin de lo fantstico nos introduce en el mbito de los estreme-cimientos donde la alteridad irrumpe, con sus imprevisibles formas,para sealar el lugar donde lo real muestra sus resquebrajaduras.Adems Garmendia se vale del motivo del vampirismo que repre-senta explcitamente esa alteridad, pues es el vampiro quin irrumpeen la vida de su vctima.El vampiro como sinnimo de desorden entra en la narrativa deeste autor, como se puede constatar en el cuento Claves, relato queexplica cmo un esposo descubre que su esposa habla al revs mien-tras duerme, su lenguaje es incoherente y sin sentido lgico, es ascomo lo onrico est ligado a lo vamprico, creando una atmsfera deensueo:A causa de mis frecuentes insomnios, descubr una no-che que Emilita, mi mujer, hablaba dormida. En un pri-Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004246mer momento, al sentirla hablar como si se incorporaraen medio de la atmsfera plida del sueo, pens son-riendo en un lisiado que se levanta de su silla de ruedas ycomienza a caminar por primera vez en su vidaDesde el inicio del cuento en cuestin, y en su evolucin comorelato de suspenso hasta el inesperado final, la posesin vampricadel personaje va en aumento y es as cmo se va introduciendo en elpersonaje de Emilita la imagen del mal, y cmo va evolucionandohasta el desconcertante final, donde como cualquier vampiro (en estecaso el amante) que est presto a resucitar, sucede que al igual que elmal, en su concepto amplio. no es destruido totalmente. Emilita aler-ta al vampiro, su amante nocturno, pues la luz del espejo (luz falsa)no lo destruye totalmente:En aquellos instantes, Emilita le deca a su desconoci-do acompaante:No te inquietes. l ha descubierto el truco del espejo.Hablaremos en clave, de ahora en adelante.Por medio del espejo el esposo ha descubierto al vampiro, msno le ha destruido, el intruso permanece an existente en lo fantas-magrico, y recurdese que segn la tradicin clsica al vampiro lodestruye el sol, el fuego, smbolos candentes de la naturaleza.As como en Claves, podemos indagar el fenmeno vampricoen otros relatos de Salvador Garmendia, por ejemplo, en Hotel LaEstacin; en el mismo podemos observar cmo aparece un hom-bre que se mira en un espejo (vuelve a aparecer este smbolo), esobservado por su amante que, entre risas le dice que l no se haacostado con nadie, pues ella est muerta. Esta relacin necrofilicaproduce en el lector un sabor a asco: Quieres saber por qu? pregunt la mujer Por que yo estoy muerta, catire. Mrame. Quie-ro que me recuerdes siempre. Ahora tengo que irme. Contina lahistoria cuando el amante se va al amanecer y aqulla, como un fan-247Segunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004tasma, desaparece. Ac observamos primeramente un elementovamprico, la mujer est muerta, la mujer existe, aunque no en elcontexto del amante, en su mundo del orden; y como un vampirodesaparece al alba (ese instante de la aparicin del lucero de la maa-na, cuando la abyeccin ocupa un lugar entre la oscuridad y la luz),y la noche al igual que los amantes se despide al llegar el amanecersiguiente, el vampiro se retira hasta la otra noche con sus vctimasonricas.Otro cuento es La Mirada, donde un hombre lleva a su aman-te a un cuarto de hotel, all desviste a su amada y la contempla con sumirada de vampiro que convive con las sombras: La mira sin pau-sas, limpiamente como slo puede hacerlo el ojo fro y destructor....Al poco rato el cuerpo de la amante se ve fragmentado, pierde launidad de ser, se expande, tiende a desaparecer, y el amante comoun vampiro cierra los ojos y piensa que dormir hasta que lo despier-te otra vctima: Cuando delante de l no hay ms que aire y luz delda... Cierra los ojos y piensa que dormir hasta que lo despierten.Como podemos observar el elemento vamprico est presenteen los distintas textos garmendianos, pues en sus diversos relatos usadiferentes smbolos que caracterizan este tema, no slo es la oscuri-dad, la noche, el espejo... Es mostrar lo contrario a la realidad, locontrario a la luz, lo contrario al bien: es el vampiro.Si quisiramos ubicar la obra de Salvador Garmendia dentro deun periodo esttico particular, deberamos empezar diciendo que esteautor encuadra perfectamente dentro de una corriente de renovacin,pero no podemos apartarlo como escritor de lo fantstico, de un nue-vo mundo imaginado y que puede llevar a un lector curioso a estu-diar una faceta, el fenmeno vamprico.Quiz no slo Baudelaire, sino otros textos ledos durante lainfancia lo lo llev a crear este tipo de relato. Un vampiro asediadopor tener el tiempo y el no morir, un vampiro que odia ser inmortal ySegunda etapa - Volumen 8 - No. 10 - Ao 2004248busca un cuerpo, como seala el mismo Garmendia: esta imagenespectral del tiempo no es ajena al tiempo llamado universal en elsiglo XX; tiempo que se desvanece en sus manos esperando quellegue la eterna noche para salir de las sombras y entrar al mundo delos sueos de los mortales.El horror anida en cada uno de nosotros, es esa parte oscura delser humano que nunca se ver reflejada en el espejo.San Cristbal, 2003REFERENCIASBravo, V. (1993). Los poderes de la ficcin. Caracas: Monte vilaEditores.Bravo, V. (1999). Terrores de fin de Milenio. Mrida: Ediciones Ellibro de Arena.Ceserani, G. (1971). Los falsos adanes. Historia y mito de los Aut-matas. Caracas: Editorial Tiempo Nuevo.Cortzar, J. (1998). Cuentos completos. (Vol.1). Mxico: Alfaguara.Daz Seijas, (1960). Historia y Antologa de la Literatura Venezola-na. 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