el eslabón 178

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Text of el eslabón 178

  • El abogado de los policas de la PATimputados por el homicidio deJonatan Herrera, apunt contra elgobierno por la falta de instruccinde los agentes. Uno de ellos nohabra aprobado el curso de tiro.

    Los verdes de LambertoUNA FORMACIN BAJO LA LUPA

    Federal y Luchador dejaron atrs surivalidad para poner en marcha unproyecto comn con actividadesdeportivas y educativas para los pibesdel barrio. La pelea por el futuro enboca de sus jvenes dirigentes.

    Clubes de amigosEN EL OESTE EST EL AGITE

    Organizaciones de derechos humanos cuestionaron elpermiso para encabezar el Cruce de los Andes otorgadoa un imputado por crmenes de lesa humanidad.Denuncian amistad entre el juez y el represor.

    Asociacin videliana Kung fu msterEl instructor del arte marcial chino, ClaudioCaballero, revela secretos y misterios de ladisciplina milenaria. Una mirada oriental a losproblemas de los rosarinos.

    Arena en los zapatosCon el recurso de mostrar a su novia joven para sumarinstalaci meditica, Binner dispar desde La Felizuna polmica sobre la militancia rentada. El tiro sele volvi en contra e hicieron cola para responderle.

    sbado 17 de enero de 2015ao XVn 178 (trago amargo)precio $ 8.-

    eleslabon@gmail.comperiodicoeleslabon.comperiodicoeleslaboneleslabonciac

    Adems de sonar a nuevo captulo de la no declarada guerra mundial permanente,lo que pas en la Charlie Hebdo reaviva el debate sobre la libertad de expresin.

    Escriben y opinan: Pablo Bilsky, Horaci ar, Juane Basso, Gabriel Fernndez,Fabin Biccir y Eduardo Blanco, editor de la revista Barcelona.

    Esta edicin incluyeel suplemento Vamos

  • Peridico semanal fundado el 2 de septiembrede 1999 por Matas Ayastuy, Juan Emilio BassoFeresin, Julin Lafuente, Rodrigo Mir yJernimo Principiano.

    propietario: Asociacin Civil CadenaInformativa RPI N 234.810produccin periodstica:Cooperativa de Trabajo La Masa

    director: Juan Emilio Basso Feresineditores: Manolo Robles y Luciano Cousoeditor contrapunto: Jernimo Principianoeditor la bola: Santiago Garat

    diseo grfico: Anbal Prez,Facundo Vitiello y Javier Garca Alfarocorreccin: Santiago Garatcierre de edicin: Viernes 16 de enero de 2015.

    el eslabn integra Diarios y Peridicos Regionales Argentinos (Dypra) y la cooperativa Diarios y Peridicos de Santa Fe (Dypsa)

    PRODUCIDO CONSOFTWARE LIBRE

    el eslabnpgina 2 | sbado 17 de enero de 2015

    Mendoza 2836 dto. 4, Rosario 0341 4353719 eleslabon@gmail.com periodicoeleslabon.com periodicoeleslabon eleslabonciac

    internacionales |

    Los que hacemos este peridico senti-mos un gran orgullo por los frutos denuestro laburo pero nunca estamos deltodo conformes con esto que hacemos.Esa suerte de angustia por no poderllegar a decir todo lo que queremos de-cir nos asalta especialmente en estaedicin, en la que abordamos de llenolos ecos de una tragedia que nos tocade cerca no porque seamos francesessino porque somos periodistas, diagra-madores, fotgrafos, caricaturistas,igual que los chabones de la CharlieHebdo que estaban en su trabajo ascomo nosotros ahora y de repente,pum, los tiros, el cajn y esa empala-gosa gloria pos mortem que ojal seacierto que al menos se puede disfrutardesde otro lado, en la vida eterna, en lareencarnacin, en lo que sea.

    En esta vida, mientras, una de nues-tras reacciones ante la tragedia de loscompaeros franchutes fue asustarnosun poquito ms de lo que estbamos.Salvando las distancias, vale recordarque hace apenas un par de semanas in-formbamos de la reunin en Rosario deperiodistas de distintas provincias queresolvieron avanzar en la elaboracin deun protocolo de seguridad para prote-gerse tras un perodo prolongado depresiones, amedrentamientos, amena-zas, con el delito narco y la crisis poli-cial como marco local.

    Otra de nuestras reacciones ante lamuerte en la Charlie Hebdo fue sealarel contexto dado por una situacin in-ternacional de casi guerra permanentecon el islam como supuesto cuco de Oc-cidente. En este sentido, desde esta hu-milde redaccin se ratifica postura a fa-vor de la autodeterminacin de los pue-blos, de su derecho a la soberana pol-tica, a la independencia econmica, a lajusticia social; y por consiguiente decondena al gran imperio occidental y losque le hacen el juego.

    Con el paso de los das, con el fragor delas discusiones en torno a lo sucedido enPars, tambin el humor asom comoreaccin. Yo no soy Charly, soy Nito, seescuch. Je suis generis, se sum otro.Hasta jodimos, cuando vimos que laCharly multiplicaba al infinito y ms allsus ventas con el nmero siguiente a lamasacre, con que nos vendra al pelo unmrtir. Pero ni en joda pudimos conse-guir un postulante.

    As que volvimos rpidamente al tra-bajo y a esa suerte de angustia de la que lecontbamos al principio de este texto,potenciada con el tema que elegimos paranuestra tapa, que nos pareci ineludible.Resolvimos, apenas, priorizar, a esta al-tura, el debate en torno a la libertad deexpresin que se reaviva luego de lo quepas con los muchachos de la Charlie.Nuestra angustia es porque, mucho msque otras veces, nos quedamos con lasensacin de que lo dicho no es para nadasuficiente.

    Los que hacemos el eslabn hacemosperiodismo todos los das -en varios ca-sos, desde hace dcadas-, reivindicandola libertad de expresin pero no como unadeidad inasible, inmune a los avatares dela realidad poltica, econmica, social, oindiferente a los intereses, las disputas ylos humores del conjunto de los mortales.

    EDITORIAL

    Humores

    VEINTE CENTMETROS DEacero inoxidable en las tripas,eso le va a ensear al bastar-do a detenerse y pensar, lanota estaba dirigida al dibu-

    jante Maurice Sinet, ms conocido como Sin,que trabaj en Charlie Hebdo hasta 2008. Eseao, debido a una serie de dibujos y artculosen los que ironizaba con relacin al casamien-to de Jean Sarkozy, hijo del ex presidente deFrancia, con Jessica Sabaou-Darty, una ricaheredera juda, el artista fue calificado deantisemita. El chiste apuntaba a que el mu-chacho tendra el futuro econmico aseguradoy que se convertira al judasmo. Pero a algu-nos les molest, y mucho.

    El director de Charlie Hebdo por entonces,Philippe Val, le pidi a Sin que escribierauna carta pidiendo disculpas. La negativa deldibujante, que hoy tiene 86 aos y se definecomo anarquista, anticapitalista, anticolo-nialista y anticlerical, fue bastante grfica:Antes me corto las bolas, respondi. Y fueechado del semanario. S, fue despedido delmismo semanario que hoy est en el centrode las discusiones sobre la libertad de expre-

    sin, la responsabilidad del periodismo y laviolencia. El despido termin en la Justicia.La corte le dio la razn a Sin, y CharlieHebdo debi pagarle 40 mil euros. El tribunalde Pars que conden a la revista considerque el despido fue abusivo, y que por laforma en que fue ventilado en la prensa, re-sult humillante para Sin. Asimismo, elfallo seala que los chistes cuestionados nopueden considerarse antisemitas.

    La nota de amenaza y los veinte centmetrosde acero inoxidable para las tripas no provinie-ron de asesinos que se autodenominan islmi-cos. En absoluto. La amenaza de muerte provi-no de la Liga de Defensa Juda, un grupo fun-damentalista de los Estados Unidos que se de-fine como sionista y que ataca la inmigracin.

    Entre las discusiones que desat la masa-cre del 7 de enero en Pars, la libertad de ex-presin aparece como uno de los ejes. Liber-tad con o sin lmites, quines deberan po-ner esos lmites, y con qu criterio, porejemplo. Y si esos lmites valen para todos oslo para algunos. Por otra parte, se habilitala pregunta sobre las autolimitaciones y loslmites ticos autoimpuestos y consensua-dos dentro del trabajo periodstico, por unlado, y la simple censura, por otro.

    A catorce aos de comenzada, es obvio que,en los Estados Unidos y Europa, la libertad deprensa se cuenta entre las primeras vctimasde la denominada guerra contra el terroris-mo. El oficio de corresponsal de guerra, porejemplo, se considera en extincin, porque losperiodistas se ven compelidos a reproducirslo los partes oficiales, sin la posibilidad deaveriguar e indagar en forma independienteen busca de informacin. La Federacin In-ternacional de Periodistas viene haciendo rei-teradas denuncias ante la Unin Europea paraque investigase el espionaje sistemtico a pe-riodistas por parte de funcionarios, como de-muestran informes de Alemania, Dinamarca yHolanda sobre la persecucin y el espionajesistemtico. Adems, las violaciones a la pri-vacidad de millones de ciudadanos no secomplementa con el seguimiento puntual aaquellas personas acusadas de terrorismo, porejemplo, tal como qued demostrado a partirde los groseros errores de la inteligencia y laseguridad francesas a la hora de prevenir elatentado del 7 de enero.

    En junio de 2013, el ex agente de inteli-gencia estadounidense Edward Snowden re-vel documentos clasificados sobre variosprogramas de vigilancia masiva a la ciuda-

    REFLEXIONES DESPUS DE LA MASACRE DE PARS

    Charlie Hebdoy la libertadde expresinEl atentado terrorista habilit una variopinta serie de discusiones, preguntas y polmicas en todas las

    latitudes. La responsabilidad del trabajo periodstico, sus lmites ticos, el derecho a ofender y sus riesgos

    suscitaron distintos puntos de vista entre acadmicos, filsofos y trabajadores de la comunicacin.

    Por Pablo BIlsky

  • | internacionalesel eslabn sbado 17 de enero de 2015 | pgina 3

    dana en Estados Unidos e Inglaterra. Se ne-cesitan altos grados de cinismo e hipocresapara que los mandatarios de las potenciasoccidentales se rasguen hoy las vestiduras ennombre de la libertad de expresin.

    Por ejemplo, hace aos que el gobiernobritnico viene interviniendo las redes so-ciales, y ahora va por ms. La intencin esprohibir WhatsApp y plataformas de mensa-jes similares. El primer ministro britnico,David Cameron, seal que esos servicios demensajera son un lugar seguro para que losterro