El cementerio sin lápidas - ?· el cementerio sin lápidas y otras historias negras 1 Doc. El cementerio…

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    24-Sep-2018

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El cementerio sin lpidasy otras historias negrasTraduccin de Mnica FaernaNEILGAIMAN1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina iiiIntroduccinC uando era nio, una etapa de mi vida que an sigo sintiendo muy cercana, me encantaban los relatos breves. Me gustaban porque me dabatiempo a leerlos de principio a fin en los ratos que podadedicar a la lectura en aquella poca: el recreo, la hora dela siesta o los trayectos en tren. Nada ms empezar, la his-toria me atrapaba y me transportaba a un mundo nuevoy desconocido y, en cosa de media hora, me encontraba denuevo sano y salvo en mi casa, o en el colegio.Hay historias que, si las lees a la edad apropiada, teacompaarn el resto de tu vida. Puede que olvides el t-tulo, o quin las escribi; puede que con el paso del tiem-po no recuerdes con claridad los detalles de la trama, perosi un relato te conmueve en cualquier sentido, pasar aformar parte de ti y se instalar para siempre en algnremoto rincn de tu mente. El miedo es la emocin ms intensa y la que deja unahuella ms profunda. Si un escalofro te recorre el cuer-po, si al terminar de leer te encuentras cerrando el librodespacito, como con temor y, a continuacin, apartndo-te de l con cuidado, puedes estar seguro de que esa his-111 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 11toria permanecer en tu cabeza para siempre. A losnueve aos le un cuento que terminaba en una ha -bitacin con las paredes y el suelo cubiertos de caracoles.Creo recordar que los caracoles en cuestin eran carnvo-ros y que reptaban lentamente hacia alguien con la in-tencin de devorarlo. Todava hoy, con slo recordarlo,siento los mismos escalofros que sent al leerlo por pri-mera vez.La fantasa te cala hasta los huesos. Hay una curva enuna carretera por la que paso de vez en cuando desde lacual se divisa un pueblecito situado ms all de unasverdes lomas; por detrs del pueblo asoman unos montesparduscos y de aspecto escabroso y, al fondo del todo,unas montaas cubiertas de niebla. Siempre que paso porall, recuerdo cuando le El Seor de los Anillos. Ese libroforma parte de m, sus personajes y la historia que relatase quedaron grabados en algn lugar de mi mente y, cadavez que contemplo ese paisaje, la fantasa de Tolkienvuelve a cobrar vida en mi imaginacin como por arte demagia.Y la ciencia ficcin (aunque aqu no encontraris msque alguna pequea muestra, me temo) te lleva ms allde las estrellas y te transporta a otras pocas y otras ma-neras de concebir el mundo. No hay nada mejor que in-troducirse durante un rato en la cabeza de un ser de otromundo para recordar lo mucho que tenemos en comncon nuestros semejantes.Los cuentos son como ventanas diminutas que nospermiten asomarnos a otros mundos, a otras formas depensamiento, a otros sueos. Son vehculos que nostransportan hasta los confines del universo y nos traende vuelta a casa a tiempo para cenar.Llevo ya casi un cuarto de siglo escribiendo relatoscortos. Al principio me fueron muy tiles para aprender12neil gaiman1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 12el oficio y empezar a desarrollar mi estilo. Lo ms difcilcuando eres un escritor novato es terminar algo, y esofue lo que aprend escribiendo cuentos. Ahora, la mayorparte de las cosas que escribo son historias bastantelargas cmics largos, libros largos o pelculas largas,y escribir un relato breve, algo que puedo terminar en unfin de semana o, como mucho, en una semana, es una au-tntica gozada.Muchos de mis autores favoritos de cuando era niosiguen estando entre mis preferidos ahora que soy adul-to; escritores como Saki o Harlan Edison, John Collier oRay Bradbury. Hechiceros que practican la magia de cer-ca, que, con tan slo veintisiete letras y unos cuantos sig-nos de puntuacin, pueden hacerte rer o romperte elcorazn; y todo, en unas pocas pginas.Otra ventaja que tiene un libro de cuentos es que notienen por qu gustarte todos los relatos que lo compo-nen. Si tropiezas con uno que no te gusta, no importa;tarde o temprano encontrars uno que s.En este libro encontraris desde un relato policacobasado en personajes populares del folclore infantil has-ta uno sobre un grupo de gente que disfruta comiendo;desde un poema sobre cmo debes comportarte si depronto te encuentras metido en un cuento de hadas has-ta un relato sobre un nio que se tropieza con un trol alpasar por debajo de un puente y termina haciendo untrato con l. Tambin hay un cuento que formar partede mi prxima obra El libro del cementerio, y quetrata de un nio que vive en un cementerio, donde losmuertos cuidan de l; y otro cuento que escrib cuandoan era un escritor novato y que se titula Cmo venderel puente de Ponti, un relato fantstico inspirado en unpersonaje real, el CondeVictor Lustig, que lleg a venderla Torre Eiffel de un modo muy parecido a como sucede13el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 13en el cuento (y que muri en la prisin de Alcatraz unosaos ms tarde). Adems, hay un par de historias de nomucho miedo, otras dos bastante cmicas y unas cuantasms que no s muy bien cmo clasificar pero que, encualquier caso, espero que os gusten.neil gaimanAgosto de 200614neil gaiman1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 14El cementerio sin lpidasy otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 151 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 16EL CASO DE LOS VEINTICUATRO MIRLOSE staba sentado en la oficina, limpiando tranquila-mente mi automtica y echndome unos tragos. Fuera no haba parado de llover en todo el da,cosa no precisamente inslita en nuestra hermosa ciudad,diga lo que diga la oficina de turismo. Pero, qu demonios,yo estaba all tan ricamente. Y no trabajo para la oficina deturismo. Soy detective privado, y de los mejo res aunque, a17Nota de la traductora:Imaginaos a nuestro viejo amigo el seor Don Gato transformado enun cnico detective privado; un buen da, los Cinco Lobitos se presen-tan en su oficina y le contratan para investigar la misteriosa desapa-ricin de un tal Mambr, que fue visto por ltima vez en la oficina dereclutamiento. Bien, pues este primer cuento es algo as, slo que eneste caso los personajes proceden de canciones infantiles inglesas conlas que probablemente no estaris familiarizados. Para que no perdisdetalle y podis seguir el hilo sin problemas, he insertado algunas no-tas a pie de pgina en las que os ir dando las explicaciones oportunassobre quin es quin en esta disparatada historia. (Esta nota y todaslas siguientes son de la traductora.)1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 17juzgar por las apariencias, nadie lo dira; mi oficina es uncuchitril de mala muerte, no haba pagado an el alquilerde este mes y me estaba bebiendo mi ltima botella.Quien ms, quien menos, todos tenemos problemas.Para colmo de males, el nico cliente que haba tenidoen toda la semana no haba asomado la jeta por la esqui-na en la que habamos quedado. Segn l, iba a encargar-me un trabajito de los gordos, pero eso ya no importaba:por lo visto, tena una cita ms urgente con el forense.As las cosas, cuando aquella mueca entr en mioficina pens que la suerte empezaba a sonrerme.Qu le trae por aqu?La mirada que me ech habra podido derretir un ice-berg y mis pulsaciones se dispararon ms all de los tresdgitos. Tena el cabello largo y rubio y una figura quehabra hecho romper sus votos al mismsimo Toms deAquino. De momento, yo olvid por completo la prome-sa que me haba hecho a m mismo de no trabajar nuncapara una mujer.Le interesara ganarse un buen fajo de billetes?La dama tena una voz seductoramente ronca y no seandaba con rodeos.Soy todo odos. No quera que se diera cuentade lo mucho que necesitaba la pasta, as que me coloqula mano delante de la boca; no es bueno para el negocioque el cliente vea que se te hace agua al or la palabrabilletes.La dama sac una foto de su bolso; ocho por diez, sati-nada.Reconoce usted a este hombre?En mi oficio, conviene estar al tanto de quin esquin.S respond.Est muerto.18neil gaiman1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 18Lo s. No es precisamente una novedad, cario. Fueun accidente.La mirada que me lanz a continuacin se podrahaber cortado en cubitos para enfriar un cctel.La muerte de mi hermano no fue un accidente.Entonces, alc una ceja para sobrevivir en un oficiocomo el mo, hay que dominar ciertas artimaas yrepliqu:Su hermano, eh?Me pareci curioso; por su aspecto, resultaba difcilpensar en ella como hermana de nadie.Soy Jill Dumpty.As que era usted hermana de Humpty DumptyY le dir algo, seor Horner: mi hermano no secay de ese muro. Alguien le empuj.Si la dama estaba en lo cierto, el caso poda ser intere-sante. Dumpty estaba detrs de la mayora de los chan-chullos que se llevaban a cabo en la ciudad; a bote pron-to, me venan a la cabeza por lo menos cinco tipos que nohabran tenido reparos en quitarlo de en medio. Ha hablado usted con la poli?No. Los Hombres del Rey no han demostrado elms mnimo inters en la muerte de mi hermano. Dicenque hicieron cuanto estuvo en su mano por recomponer-lo despus de la cada.2Me recost en la silla.19el cementerio sin lpidas y otras historias negras2. Humpty Dumpty: Antes de ser inmortalizado por Lewis Ca-rroll en Alicia a travs del espejo, este personaje, un huevo, ya tenasu propia cancin: Estaba Humpty Dumpty sentado en lo alto delmuro, / cuando perdi el equilibrio y se estamp contra el sueloduro. / Ni todos los caballos y los Hombres del Rey / fueron capacesde recomponerlo otra vez.1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 19Y qu es lo que anda buscando? Qu tengo yoque ver con todo esto?Quiero que encuentre al asesino, seor Horner.Quiero poder llevarlo ante un tribunal. Quiero que lofran como si fuera un huevo. Ah Y otra cosita msaadi, como de pasada. Humpty tena un sobrepequeo lleno de fotos; iba a envirmelo por correo,pero no tuvo ocasin. Son fotos de carcter mdico. Es-toy haciendo las prcticas de Enfermera y las necesitopara preparar los exmenes finales.Inspeccion mis uas con atencin y, tras unos ins -tantes, levant la vista hacia ella, demorndome fugaz-mente en su cintura y otras curvas antes de mirarle a lacara. Era una autntica belleza, aunque su graciosa nari-cilla tena algn que otro brillo.Acepto el caso. Setenta y cinco por da y unabonificacin de doscientos si lo resuelvo.La dama sonri; mi estmago dio una vuelta de cam-pana y entr en rbita.Le dar doscientos ms si me trae esas fotografas.Ser enfermera es lo que ms deseo en el mundo medijo, y dej caer sobre mi escritorio tres billetes de cin-cuenta.Me limit a esbozar una sonrisilla de indiferencia.Puedo invitarla a cenar, preciosa? Resulta queacabo de heredar una pequea fortuna.Sin poder evitarlo, la dama se estremeci levemente ymurmur no s qu sobre un problemilla con los enanos,lo cual me hizo sospechar que haba dado con algo impor-tante. Luego, me dedic una media sonrisa que habra he-cho perder un decimal al mismsimo Albert Einstein.Primero descubra quin asesin a mi hermano,seor Horner. Y trigame esas fotos. Despus, jugaremosa lo que usted quiera.20neil gaiman1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 20La mujer se march y cerr la puerta tras de s.Es posible que fuera siguiera lloviendo, pero no me fij.Francamente, me daba lo mismo.Hay ciertos rincones de la ciudad que la oficina deturismo nunca menciona. Rincones a los que no se acer-ca ni la bofia, a menos que vayan en grupos de tres.Pero, por razones de trabajo, yo suelo frecuentarlos msa menudo de lo que la prudencia aconseja. Y lo queaconseja la prudencia es abstenerse por completo de vi-sitarlos.El tipo me estaba esperando frente a la puerta delLuigis. Las suelas de goma de mis zapatos me permitanavanzar sigilosamente sobre la encharcada acera.Qu tal?, Cock.Cock Robin dio un respingo y se volvi hacia m; depronto, me di de boca con un can del 45 que me apun-taba directamente a la cara.Ah, Horner, eres t dijo, bajando el revlver.No me llames Cock, vale? Para ti soy Bernie Robin,pedazo de enano, no lo olvides nunca.Pues a m me gusta ms Cock Robin, Cock. Quinmat a Humpty Dumpty?El pjaro tena una pinta ms bien rara, pero en estaprofesin uno no puede permitirse el lujo de andar conremilgos. Era mi mejor contacto en los bajos fondos.Primero quiero ver algo de pasta.Saqu un billete de cincuenta.Caramba murmur, un billete de los verdes.Por qu no los harn de color malva, o morado, paravariar? Pero lo cogi de todos modos. Lo nico ques es que el Gordinfln andaba metido en muchoschanchullos.21el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 21Y?Uno de ellos tena que ver con veinticuatro mirlos.Cmo?Hace falta que te lo deletree? Yo Aaj grit,y cay al suelo desplomado, con una flecha clavada en laespalda.3 Cock Robin no volvera a cantar nunca ms.El sargento OGrady baj la vista, observ el cadverun momento y luego me mir a m.Caramba, caramba! exclam. Pero si es elmismsimo Jack Horner.Yo no mat a Cock Robin, sargento.Ya. Y supongo que la llamada que recibimos encomisara para avisarnos de que pensabas dar boleto al yadifunto seor Robin (en este preciso lugar y esta mismanoche) no era ms que una broma.Y si he sido yo, dnde estn mis flechas? Abrun paquete de chicles y me puse a mascar uno. Es unmontaje.Dio una ltima calada a su pipa de espuma de mar y,a continuacin, se la sac de la boca y tarare con airedistrado los primeros acordes de la obertura de Guiller-mo Tell.Puede. O puede que no. Pero, en cualquier caso, si-gues siendo el principal sospechoso. No abandones laciudad. Y, una cosa ms, HornerS?22neil gaiman3. Cock Robin: En ingls, robin es el nombre de un pjaro: elpetirrojo. ste, en particular, tiene tambin su propia cancin:Quin mat a Cock Robin? / Fui yo, dijo el gorrin, / con un arcoy una flecha / Yo mat a Cock Robin.1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 22La muerte de Dumpty fue accidental. As lo dicta-min el forense y as lo creo yo. Abandona el caso.Reflexion unos instantes. Luego, pens en el dineroy en la chica.Ni hablar, jefe.l se encogi de hombros.T sabrs replic y, por la expresin de su cara,supe que intentaba advertirme de que era mi propia vidalo que me jugaba de seguir husmeando en esa direccin.De pronto, me di cuenta de que llevaba razn; sisegua adelante con el caso, me arriesgaba a que alguiense pusiera nervioso y decidiera quitarme de en medio.Este caso te viene grande, Horner. Ests jugandocon los chicos mayores. Demasiado peligroso.Y a juzgar por lo que recuerdo de mi paso por la es-cuela, no le faltaba razn. Siempre que jugaba con loschicos mayores, acababan dndome hasta en el carnde identidad. Pero cmo se haba enterado OGrady deeso? Cmo era posible que l lo supiera? Entonces, meacord.OGrady era el que ms me sacuda.Haba llegado el momento de hacer piernas, como sedice en nuestra jerga. Me pate la ciudad de arriba abajopara llevar a cabo algunas discretas indagaciones, pero nodescubr sobre Humpty Dumpty nada que no supiera deantemano.Humpty Dumpty era un huevo podrido. Recordabaperfectamente cmo era cuando lleg a la ciudad: un chicoespabilado que se ganaba la vida adiestrando animales,con un talento especial para ensear a los ratones a treparpor los relojes. Sin embargo, no tard en entregarse a to-dos los vicios conocidos: juegos de azar, alcohol, mujeres23el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 23La historia de siempre. Un joven brillante y despierto quese cree que las calles de Nanalandia estn asfaltadas deoro y, cuando por fin descubre lo equivocado que estaba,ya es demasiado tarde para cambiar de vida. Dumpty inici su carrera criminal practicando la ex-torsin y el robo a pequea escala adiestr a un equipode araas que asustaban a las nias pequeas a fin deapartarlas de sus papillas, para as poder robrselas y ven-derlas despus a precio de oro en el mercado negro. Mstarde, se dedic al chantaje: el juego ms sucio de todos.Nuestros caminos se cruzaron una sola vez, a raz de untrabajito que hice para un nio de la alta sociedad pon-gamos que se llamaba Georgie Porgie.4 Me contratpara que recuperara unas fotos bastante comprometedorasen las que apareca besando a diversas nias y hacindolesllorar. Logr hacerme con las fotos, pero tambin descubrque no era aconsejable mezclarse en los asuntos delGordinfln. Maldita sea, en mi oficio uno no puede darseel lujo de caer dos veces en el mismo error.Ah fuera el mundo es una jungla. Todava recuerdolo que le sucedi a la Pequea Bo Peep5 nada ms llegar ala ciudad pero no os voy a aburrir ahora con mis pro-blemas. A menos que estis muertos, imagino que ten-dris bastante con los vuestros.Me puse a repasar lo que haban publicado los pe-ridicos en relacin con la muerte del viejo Dumpty. Alparecer, estaba sentado tranquilamente en lo alto de latapia y, sin ms ni ms, apareci hecho aicos en el sue-24neil gaiman4. Georgie Porgie: Georgie Porgie, pudin y pastel, / besa-ba a las nias y les haca llorar. / Cuando los otros nios salan ajugar / Georgie se marchaba a todo correr.5. Little Bo Peep es una pastorcilla que perdi su rebao.1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 24lo. Todos los Caballos y los Hombres del Rey se presen-taron de inmediato en el lugar de los hechos, pero se veque el Gordinfln necesitaba algo ms que un simpleprocedimiento de primeros auxilios. Mandaron llamar aun tal Foster un mdico que conoci a Dumpty cuan-do an viva en Gloucester, pero ningn mdico, porbueno que sea, podra devolverle la vida a un muerto.Un momento El doctor Foster!De pronto, sent saltar en mi cerebro esa chispa tanfamiliar para cualquiera que lleve en este negocio tantotiempo como yo. Dos neuronas diminutas establecen elcontacto adecuado y, en cuestin de segundos, tu cere-bro entero se incendia con un fuego de veinticuatroquilates.Recuerdan al cliente que no acudi a la cita, el tipo alque estuve esperando todo el da en aquella esquina?Una muerte accidental. Ni siquiera me haba tomado lamolestia de averiguar los detalles; no puedo perder eltiempo investigando a un cliente que no va a poder pa-garme la minuta.Por lo visto, ya no era una sola muerte lo que tendraque investigar. Eran tres. Levant el auricular del telfono y llam a la comisara.Al habla Horner le dije al polica que atendi millamada. Pngame con el sargento OGrady.Se oy un chisporroteo y, a continuacin, o la voz deOGrady al otro lado del hilo.OGrady al habla.Soy Horner.El pequeo Jack Qu tripa se te ha roto ahora?Muy propio de OGrady. Se burla de mi estatura des-de que ramos cros. Te has convencido ya de que lamuerte de Dumpty no fue ms que un simple accidente?No. De hecho, ahora son tres las muertes que in-25el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 25vestigo. La del Gordinfln, la de Bernie Robin y la deldoctor Foster.El doctor Foster? El cirujano plstico? Su muertefue accidental.S, claro. Y ahora me dirs que tu padre y tu madreestaban casados.Se hizo un silencio.Horner, si llamas para insultarme y decir vulgari-dades, te advierto que no est el horno para bollos.Vale, vale, listillo. Si la muerte de Dumpty fue unaccidente y la del doctor Foster tambin, slo me quedauna duda por aclarar.Quin mat a Cock Robin? No soy famoso pre-cisamente por mi gran imaginacin, pero creo poder jurarque le o sonrer al otro lado del hilo mientras me res -ponda: Fuiste t, Horner. Y estoy dispuesto a jugarmela placa a que estoy en lo cierto.Y colg.Mi oficina era una nevera y me senta solo, as quedej que mis pies me llevaran hasta el bar de Joe en bus-ca de un poco de compaa y un par de copas o seis.Veinticuatro mirlos. Un mdico muerto. El Gordin-fln. Cock Robin Maldita sea, aquel caso tena msagujeros que un queso suizo y ms cabos sueltos que unafalda de flecos. Y en qu parte de aquel rompecabezasencajaba la despampanante seorita Dumpty? Jack y Jill;seramos la pareja perfecta.6 Cuando todo aquel asunto26neil gaiman6. Jack y Jill: Jack y Jill subieron a lo alto de la colina / paracoger un cubo de agua. / Jack se cay y se rompi la crisma / y a con-tinuacin cay Jill rodando por la ladera.1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 26terminara, quiz podramos escaparnos juntos unos dasa ese hotelito que tiene Louie en lo alto de la colina, allnadie pregunta si tienes una licencia de matrimonio.Si mal no recuerdo, el hotelito se llama algo as como ElCubo de Agua. Eh, Joe le dije al camarero.S, seor Horner? me pregunt mientras seca-ba un vaso con un trapo que probablemente haba vividotiempos ms felices como camisa.Llegaste a conocer a la hermana del Gordinfln?Se rasc la mejilla con aire pensativo.Pues no sabra decirle. Su hermana Un momen-to. Si el Gordinfln no tena ninguna hermana!Ests seguro de eso?S, s. Estoy seguro. Recuerdo perfectamente el daen que mi hermana dio a luz a su primer hijo; le comen-t al Gordinfln que acababan de hacerme to. El tipo memir y me dijo: Tienes suerte, Joe, yo nunca podr decirlo mismo. No tengo hermanos ni hermanas, de hecho notengo familia ninguna.Si la enigmtica seorita Dumpty no era su hermana,quin demonios era?Dime una cosa, Joe. Le viste alguna vez acom-paado de una mueca ms o menos de esta altura ycon una figura as? Mis manos trazaron un par deparbolas en el aire. Una rubia de esas que cortan elaliento.Joe neg con la cabeza.Nunca le vi en compaa de ninguna dama. lti-mamente vena por aqu con un mdico, pero jamsdemostr inters por nada ms que sus pjaros y demsanimales.Me ech al coleto un trago ms y sent como si mearrancaran de cuajo el velo del paladar.27el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 27Sus animales? Crea que ya no se dedicaba a eso.Qu va. Hace un par de semanas estuvo aqu conuna bandada de mirlos. Por lo visto, intentaba ensearlesa cantar un estribillo: No es ste un exquisito manjarpara a mm agasajar?.Mm?Eso es. No tengo la menor idea de quin era elagasajado en cuestin.Solt bruscamente el vaso. Unas gotas salpicaron lasuperficie de la barra y me qued observando cmo ibanlevantando la capa de pintura.Gracias, Joe. Me acabas de ayudar ms de lo que teimaginas. Ten: por la informacin le agradec, tendin-dole un billete de diez dlares. Y aad: No lo gastestodo de golpe.En mi profesin, son las bromitas como sta las quete mantienen cuerdo.Todava me quedaba un contacto al que poda recu -rrir. La Yaya Hubbard.7 Busqu un telfono pblico ymarqu su nmero.El Aparador de la Yaya Hubbard: repostera tradi-cional y sopas caseras.Soy Horner, Yaya.Jack? Ya sabes que no puedo hablar contigo. Meests buscando un lo.No digas eso, corazn, te has olvidado ya de los28neil gaiman7. Old Mother Hubbard: La anciana Yaya Hubbard / abriel aparador / buscando un hueso con el que premiar a su perro. /Pero al abrir el aparador / vio que estaba vaco, / y el pobre perritose qued sin su hueso. 1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 28viejos tiempos? Todava me debes un favor. Hacatiempo, unos matones de tres al cuarto le desvalijaronEl Aparador y yo les segu la pista y logr recuperar lasopa y todos los bizcochos.Est bien. Pero con esto quedamos en paz.T que ests al tanto de todo lo que se cuece en elmundillo de la alimentacin, podras decirme qusabes de un pastel con veinticuatro mirlos cantarinesdentro?La Yaya Hubbard emiti un largo y sonoro silbido.En serio no sabes nada?Si lo supiera, no tendra que preguntarte a ti.La prxima vez, chales un vistazo a las noticiassobre Palacio antes de preguntar, cario. Y ndate conojo: este asunto te viene grande.Venga ya, djate de historias y escupe de una vez.Pues resulta que hace unas cuantas semanas deci-dieron agasajar al Rey con ese preciso manjar Jack?Sigues ah?S, Yaya, sigo aqu respond, en voz baja. Y antesde colgar, aad: Y estoy empezando a entender mu -chas cosas.Al parecer, a fuerza de hurgar con el dedo, el PequeoJack Horner haba logrado sacarle una pasa a este pastel.8Segua lloviendo sin parar y haca fro. Cog el tel-fono de nuevo y ped un taxi.Un cuarto de hora despus, lo vi surgir de entre lassombras.Llega tarde.29el cementerio sin lpidas y otras historias negras8. Little Jack Horner: segn la cancin, el Pequeo Jack Hornerestaba sentado en un rincn comindose un pastel y, hurgando con eldedo, le quit una pasa y exclam: Qu buen chico soy!1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 29Pues, si lo desea, presente una reclamacin en laoficina de turismo.Me sent en el asiento trasero, baj la ventanilla yencend un cigarrillo.Y me fui a ver a la Reina.La puerta que daba acceso a la zona privada delpalacio estaba cerrada con cerrojo. Dicha zona estvedada al pblico en general. Pero yo nunca he sidopblico en ningn sentido, de modo que aquel pequeocerrojo no fue suficiente para detenerme. La puerta delos reales aposentos, ornada con el emblema de la Rei-na un enorme corazn rojo, no estaba cerrada conllave, as que llam con los nudillos y entr sin esperarrespuesta.La Reina de Corazones estaba de pie, frente a un es-pejo y, al parecer, estaba sola en la habitacin.Tena un plato lleno de tartaletas de mermelada enuna mano, mientras que con la otra, se empolvaba lanariz.Qu tal, reina ma salud. O prefiere que lallame, simplemente, Jill?Segua siendo una mujer bellsima, aun sin su rubiapeluca.Lrguese de aqu! susurr.Ni lo suee, mueca repliqu, sentndome enla cama. Primero djeme que le cuente un par decositas.Muy bien dijo, mientras tanteaba la pared quetena detrs para pulsar el botn de alarma. No intent detenerla. Haba tenido la precaucin decortar los cables antes de entrar. En mi profesin, todacautela es poca.30neil gaiman1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 30Djeme que le cuente un par de cositas.Eso ya lo ha dicho antes.Se lo contar a mi manera. Estamos, preciosa?Encend un cigarrillo y una delicada pluma de humoazul se elev en direccin al cielo, donde tambinacabara yo si mi corazonada resultaba ser un bluf. Sinembargo, hace tiempo que aprend a confiar en mis cora-zonadas.De entrada, veamos qu le parece esto: Dumpty, osea el Gordinfln, no era su hermano. Ni siquiera suamigo. De hecho, le estaba haciendo chantaje. l saba lode su nariz.A lo largo de mi carrera he visto muchos cadveres,pero no recuerdo ninguno que tuviera el rostro tan pli-do como la Reina cuando mencion su nariz. Instintiva-mente, alz una mano para ocultarla.Ver, conozco al Gordinfln de hace tiempo y re-sulta que s que hace muchos aos se ganaba muy bienla vida adiestrando pjaros y otros animales para que pu-dieran llevar a cabo ciertos trabajitos no demasiado ho-nestos. Y eso me dio que pensar Hace poco tuve uncliente que no lleg a presentarse a la cita que habamosconcertado y no pudo acudir a la cita sencillamenteporque lo acababan de embalsamar. Se trataba del doctorFoster, un cirujano plstico que proceda de Gloucester.Segn la versin oficial, su muerte se debi a que habacometido la imprudencia de sentarse demasiado cerca delfuego y el pobre se derriti.Pero supongamos por un momento que alguien lemat para que no pudiera revelar lo que saba. Entoncessum dos y dos y bingo! Djeme que le describa la es-cena completa tal como yo la imagino: usted se encontra-ba en el jardn (probablemente, tendiendo la colada)cuando apareci uno de los mirlos adiestrados que31el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 31Dumpty haba introducido dentro del pastel y le arrancla nariz.9De modo que ah estaba usted, petrificada en mitaddel jardn, cubrindose el rostro con las manos, cuandoapareci el Gordinfln con una oferta que usted no podarechazar. Le dijo que conoca a un cirujano plstico que ledejara la nariz como nueva, a un precio ms que razo -nable. Nadie tena por qu llegar a enterarse de lo ocurri -do. Voy bien, hasta ahora?La Reina asinti con la cabeza y, a continuacin, conun hilillo de voz, murmur:Ms o menos. Excepto que, inmediatamente des -pus del ataque, corr al saln a comer un poco de pan conmiel. All fue donde me encontr Humpty Dumpty.Muy bien repliqu. Sus mejillas empezaban arecobrar el color. A continuacin, Foster le practic laoperacin y todos tan contentos. Hasta que Dumpty ledijo que haba tomado fotos durante su operacin. Llega-dos a este punto, no le quedaba ms remedio que desha-cerse de l. Un par de das ms tarde, sali usted a dar unpaseo por los alrededores de palacio. All estaba Humpty,sentado en un muro y de espaldas a usted, con la mira -da perdida en el horizonte. En un arrebato de locura, se32neil gaiman9. La cancin a tener en cuenta a partir de ahora se titula Cn-tame una cancin de a seis peniques. Y dice ms o menos as:Cnta me una cancin de a seis peniques. / Un puado de centeno. /Veinticuatro mirlos / dentro de un pastel. // Al cortar el pastel, / losmirlos se pusieron a cantar: / No es ste un delicioso manjar / paraa un rey agasajar? // El rey estaba en la Casa del Tesoro / contandomonedas de oro. / La reina estaba en el saln / comiendo pan conmiel. // La criada estaba en el jardn, / tendiendo la colada, / cuandoapareci un mirlo / y le arranc la nariz.1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 32acerc a l y lo empuj. Entonces Humpty Dumptyperdi el equilibrio y se estamp contra el suelo.Mas ahora se encontraba en un serio aprieto. Eraimposible que alguien pudiera siquiera imaginar que us-ted lo haba asesinado, pero dnde estaban las fotos?Foster no las tena en su poder, aunque el tipo era unarata y, adems, tena que deshacerse de l antes de quepudiera hablar conmigo. Pero usted no estaba segura decunto poda haberme contado ya y, en cualquier caso,segua sin saber dnde estaban las dichosas fotos, demodo que decidi contratarme para que yo lo averigua-ra. Y se fue su gran error, seora ma.El labio inferior de la Reina tembl y mi corazn seestremeci.No ir usted a entregarme, verdad?Guapa, hace apenas unas horas me tendi unatrampa, llam a la poli y les dijo que me propona asesi-nar a Bernie Robin. No esperar que me sienta inclinadoa hacerle un favor ahora, verdad?Con mano temblorosa, la Reina comenz a desabro -charse los botones de la blusa.Y no podramos llegar a alguna clase de acuerdousted y yo?Mov la cabeza para indicarle que no.Lo lamento mucho, majestad. Mi mam siempreme deca que mantuviera mis manos bien lejos de larealeza. Es una pena, pero qu le vamos a hacer.Para no caer en la tentacin, apart la vista de ella.Gran error. En menos de lo que se tarda en cantar unacancin de a seis peniques, la Reina sac una coqueta pis-tolita de esas que usan las damas. El tamao del arma noresultaba intimidante, desde luego, pero yo saba muybien que bastaba y sobraba para borrarme del mapa defi-nitivamente.33el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 33Aquella damisela era letal.Suelte el arma, majestad orden el sargentoOGrady, que acababa de irrumpir en la alcoba em-puando en su regordeta mano el arma reglamentaria.Siento haber sospechado de ti, Horner me dijo,sin andarse por las ramas. Sin embargo, tienes suertede que lo hiciera. Te segu hasta aqu y he odo toda laconversacin.Bienvenido, sargento, me alegro de que decidieradejarse caer por aqu. Pero an no he terminado. Tomeasiento, por favor, y concluir mi historia.OGrady asinti con brusquedad y tom asiento. Nopareca dispuesto a alejarse demasiado de la puerta ysegua apuntando a la Reina con su arma.Me levant de la cama y camin hacia donde estaba laReina.Ver, lo que no le he dicho todava es quin tenaen su poder esas fotos. Las tena Humpty, s, las llevabaencima cuando usted le mat.Frunci de forma adorable sus delicadas cejas.No comprendo Hice que registraran el cadver.No me cabe la menor duda. Despus. Pero losprimeros en acercarse al cadver del Gordinfln fueronlos Hombres del Rey. La bofia. Y uno de ellos encontr elsobre y decidi guardrselo discretamente en el bolsillo.Su intencin era esperar a que pasara todo el jaleo y rea-nudar el chantaje. Slo que esta vez usted no habra sabi-do a quin deba matar. Y ahora, tengo que admitir que ledebo una disculpa afirm, mientras me agachaba paraatarme los cordones.Por qu?Hace un momento la acus de haberme tendidouna trampa esta misma tarde. Pues bien, reconozco quecomet un error. Aquella flecha perteneca al que en34neil gaiman1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 34tiempos fuera el mejor arquero de mi escuela; deb haberreconocido de inmediato su inconfundible toque. No teparece pregunt, volvindome hacia la puerta, miquerido Gorrin OGrady?Lo de abrocharme los cordones de los zapatos habasido una simple maniobra de distraccin para poderechar mano de algunas tartaletas de mermelada sin quenadie se diera cuenta as que, aprovechando el factor sor-presa, lanc una de ellas contra la nica bombilla quehaba en la alcoba, y la suerte quiso que diera de pleno enel blanco.Mi estratagema slo sirvi para retrasar el tiroteounos pocos segundos, pero unos pocos segundos era todolo que necesitaba y, mientras la Reina de Corazones y elsargento Gorrin OGrady se acribillaban mutuamente,me escabull fuera de la alcoba.En este oficio, lo ms importante es proteger alnmero uno.Masticando una tartaleta de mermelada, abandon elpalacio y sal a la calle. Me detuve junto a un cubo de ba-sura con la intencin de quemar el sobre que contena lascomprometedoras fotos se las haba birlado a OGradyjusto antes de salir de la alcoba, pero llova de tal mane -ra que la llama no habra prendido.Al llegar a mi despacho llam a la oficina de turismopara presentar una queja. Me dijeron que la lluvia erauna bendicin para el campo y yo les expliqu por dndepodan metrsela.Me dijeron que, quien ms, quien menos, todos tene -mos problemas.Y tanto respond.35el cementerio sin lpidas y otras historias negras1 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 35EL PUENTE DEL TROLd esmantelaron la mayor parte de las vas a prin-cipios de los aos sesenta; por aquel entonces yo tena tres o cuatro aos. Redujeron de ma-nera drstica los itinerarios, de modo que Londres era yael nico destino posible, y la pequea ciudad en la que yoviva se convirti en final de trayecto.Mi primer recuerdo veraz: tena dieciocho meses, mimadre estaba en el hospital dando a luz a mi hermana ymi abuela me llev a dar un paseo hasta el puente y mecogi en brazos para que pudiera ver el tren que pasabaen ese momento por debajo, resollando y humeandocomo un dragn de negro hierro.Pocos aos despus, retiraron los trenes de vapor y,con ellos, la red de ferrocarril que comunicaba los pue -blos y ciudades de alrededor.Yo no fui consciente de la extincin de los trenes.Para cuando cumpl los siete ya eran historia.Vivamos en una casa antigua situada en las afuerasde la ciudad. Frente a ella se extendan una serie de cam-pos en barbecho. A menudo, saltaba la valla y me tumba-ba a leer a la sombra de las caas; o, si tena ganas de361 Doc. El cementerio sin lapidas:Doc. el libro del cementerio.qxd 14/07/10 8:28 Pgina 36Cementerio_Sin_Lapidas-ROCA-092010511-36