Dos días en el tren Rocky Mountaineer

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    30-Sep-2015

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Crnica publicada en la edicin Febrero/Marzo 2015 de Viajando con Marley Revista.

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<ul><li><p>viajando con Marley</p><p>79</p><p>viajando con Marley</p><p>78</p><p>desde vancouver parte un tren hacia la naturaleza ms profunda del oeste de canad. se lo considera una de las experiencias de viaje ms pla-</p><p>centeras del mundo, tanto, que es mejor reservar pasajes con tiempo, como hizo nuestra cronista</p><p>Por Gala Dcima Kozameh</p><p>Mountaineer</p><p> &gt; canad</p><p>Dos Das en el</p><p>rocky tren</p><p>gala y su amigo richard, lugareo y compaero de ruta</p><p>el paisaje va cambiando por tramos y regala sorpresas constantes</p></li><li><p>viajando con Marley</p><p>81</p><p>viajando con Marley</p><p>80</p><p>os vagones se sacuden levemente, en un movimiento armo-nioso que se mezcla con el silbido del aire que entra y sale de los frenos del tren. el ruido de las ruedas, el acero sobre los rieles, metal y madera en una va que atraviesa las montaas rocosas, en las profundidades verdes del estado de alberta, en canad.</p><p>paralelo a la va, un ro que antes fue punta nevada y cascada de montaa, sigue su curso chocando con piedras, armando en el circuito del agua rpidos que ni el ms habilidoso expedicionista de rafting po-dra dominar. una osa negra y sus dos pequeos osos aparecen desde la inmensidad del bosque. mam osa hunde su garra en el ro y comienza a sacudirla para conseguir algn pez que arrastre la corriente. sobre una roca gris, los ositos idnticos juegan a morderse. el tren acelera y los tres se pierden entre la vegetacin. no hay tiempo de suspirar, el ferrocarril cruza un gran puente que conecta dos montaas, de ellas se abre un valle de flores amarillas. slo basta con acomodarse en el asiento y prepararse para el prximo paisaje.</p><p>el downtown de calgary todava duerme cuando desde el tren rocky mountaineer suena el silbato que anuncia la salida, con destino final a la ciudad de vancouver, al da siguiente. son las 5:45 am y todava faltan dos </p><p>Lhoras para que el primer ejecutivo de saco y corbata se baje de un co-lectivo que viene desde los suburbios, e ingrese a un edificio de oficinas corporativas del centro. en el andn de la estacin, el eterno y reluciente tren blanco, azul y dorado ya est aguardando a los pasajeros. tiene las puertas de los vagones abiertas y, adelante de cada una, hay un pequeo banquito, con alfombra azul, que ayuda a pegar el salto a la aventura. arriba, extendiendo una mano y con una sonrisa que le ocupa toda la cara, est el anfitrin y gua de este compartimento, lars. un joven de descendencia puertorriquea nacido en vancouver, quien ser el amo y seor del vagn por los siguientes dos das.</p><p>pesan los prpados cuando los pasajeros recuerdan que para to-mar el tren tuvieron que amanecer a las 4 de la maana. as que, luego de darle la bienvenida a sus visitas, lars recomienda a las cua-renta personas que se estn acomodando, aprovechar y tomar una siesta hasta que el tren salga de la gran ciudad, porque esa ser la ltima vez que uno quiera dejar de mirar por la ventana. </p><p>lars tiene razn. a las dos horas de abandonar la estacin en calgary, el paisaje urbano se pierde y las montaas con puntas neva-das empiezan a acaparar los ventanales. un surtido de vegetacin en distintas tonalidades de verde se mezcla con los lagos de agua azul, </p><p>que desembocan en ros paralelos a las vas de la canadian pacific railway, construidas a finales del 1800.</p><p>mientras reparte el desayuno -caf, jugos, frutas y muffins de dis-tintos sabores-, lars cuenta sobre los orgenes del camino que reco-rremos, ancdotas sobre las explosiones con dinamita para la cons-truccin de los tneles, y habla de un ladrn de trenes llamado billy miner que en 1903 se escondi en el bosque junto a sus secuaces y esper a que uno de los trenes se detuviera para asaltarlo. se llev ms de $7000 dlares en lingotes de oro. lars extiende una mano con un saquito de t colgando para sealar la posta del kilometraje en la que billy miner hizo su histrico robo. suenan las cmaras de fotos dispa-rando y las exclamaciones y comentarios en distintos idiomas.</p><p>el ayudante abordo no slo sabe de la vegetacin y del camino, tam-bin puede identificar las especies de animales que empiezan a verse a medida que pasa el viaje, como si la ventana fuera un zoolgico en movi-miento. por una radio, a travs de la cual se comunican, de una punta a la otra, los trabajadores del tren, le avisan a nuestro anfitrin que un animal est a la vista. lars deja lo que est haciendo y grita que todos miremos a la derecha: un guila de cabeza blanca, con las alas extendidas en la copa de un pino seco. los cuarenta pasajeros del vagn nos agolpamos al </p><p>costado indicado y esperamos que el tren llegue hasta esa manifestacin pura de la naturaleza. durante las dos jornadas del viaje, la situacin de alerta frente a momentos national geographic se repetir constantemen-te. al principio ser lars quien avise de los castores construyendo y de los ciervos tomando agua a la vera del ro, pero con el pasar de las horas, los ojos de los viajeros se entrenarn y los avisos empezarn a escucharse a los gritos por todo el vagn: lobo a la izquierda, gritar un chileno des-de la parte posterior, y las cabezas girarn extraadas, sin entender bien qu tienen que mirar. Wolf on the left, traducir su compaera, y una ex-clamacin seguida de una risa generalizada inundar la gran habitacin.</p><p>el clima dentro del vagn es amigable. los viajeros comparten fotos, las charlas se mezclan entre el ruido de los flashes y de las ruedas que giran sobre las vas. si bien las butacas estn asignadas, a medida que el viaje avanza, el orden se altera. los viajeros empiezan a contarse sus respectivos viajes y a compartir sus experiencias. ana es de venezuela y viene de seattle, mientras que paul es francs y despus de vancouver bajar hasta los estados unidos. se acaban de conocer en la cola del bao y como el marido de ana duerme profundamente, paul la invita a sentar-se con l. ana, muy animada, saca de abajo del brazo de su esposo una libreta llena de mapas, se sienta adelante con su nuevo amigo, baja la me-sita que est en el respaldar del asiento de adelante y le arma al francs un tour ideal para conocer seattle en dos das. ambos hablan un ingls precario, as que al rato se suma christopher para hacer de intermediario porque escuch que este nuevo par de amigos no se entendan. chris es alemn, vivi en colombia y ya conoce seattle. se ha formado un equipo.</p><p>en el vagn estn reunidos casi todos los continentes. hay una familia que vino de la india, por ejemplo, slo para hacer esta ruta llena de paisajes que han visto nada ms que en fotos. amir y su mujer invi-taron a los padres de ambos y a sus dos hijos adolescentes. tienen tres cmaras de video, pero cuando se vuelvan slo tendrn dos: una quedar colgando de una rama de rbol en el medio de las montaas, cuando el hijo menor de amir saque mucho el brazo por la ventana para capturar un castor, y un pino se quede con su filmadora. enton-ces amir apartar a su hijo en un espacio del vagn y le gritar cosas que ninguno de nosotros va a entender.</p><p>la propuesta del tren turstico canadiense rocky mountaineer es tan sencilla como convocante: un viaje en ferrocarril por los paisajes monta-osos de la costa oeste del pas norteamericano, en recorridos que van de una jornada a 24 das, andando sin parar mientras haya sol, y descan-sando en hoteles de ciudades y pueblos de las altas cumbres. el servicio ofrece vagones de distintas categoras, todas las comidas, el traslado </p><p>aparecern prados de alta montaa, valles de cultivos y animales libres</p><p>una ltima mirada al </p><p>rocky mountaineer </p><p>antes de la despedida, </p><p>en los andenes de la </p><p>estacin de vancouver</p></li><li><p>viajando con Marley</p><p>83</p><p>viajando con Marley</p><p>82</p><p>a los lugares de hospedaje, las noches en los hoteles durante el trans-curso del viaje, y un anfitrin exclusivo por vagn que, adems de ser un ayudante a bordo, es un gua que describe historia, paisajes y ancdotas de lo que se ve a travs de las ventanas.</p><p>el moderno ferrocarril tiene ms de 20 vagones en los que se alternan los tres tipos de servicios. el ms exclusivo, el hoja dorada, de sillones ejecutivos, vagn comedor y vista panormica con techo de vidrio en el segundo piso. el hoja plateada, de un solo piso y tambin vista panormica, y por ltimo, el servicio hoja roja (como el logo del tren, que es una hoja de maple roja, igual que la de la ban-dera canadiense), con grandes ventanales a los costados.</p><p>el viaje est pensado para que los pasajeros no se muevan de sus vagones. cada uno est equipado con dos baos amplios y una cocina pequea que lars mantiene en reserva y nadie llega a ver. los pasillos que conectan los vagones son los espacios predilectos para observar el paisaje, sacar fotos sin un vidrio delante y respirar el aire montaoso. es verano y el tren no va a ms de 80 km/h, as que, el viento es clido e invita a pasar largas horas afuera. si no fuera porque hay que turnarse y compartir el paso entre vagones para mirar al aire libre, los cuarenta de este vagn estaramos sacando la cabeza, para llevarnos un poquito ms de todo el paisaje. adentro lars tiene una coleccin de libros sobre </p><p>trenes e historias de montaas, dispuesta sobre una mesa, y recomienda lecturas. si nadie se atreve a dormir, mucho menos a leer. en algn punto, desaprovechar cada segundo de la vista genera profunda culpa.</p><p>la nica parada de este viaje en el rocky mountaineer es el pue-blito montas de kamloops, a unos 350 km de vancouver. a esta altura, el tren ya escal cerros altsimos, se mezcl con las nubes y volvi a bajar, pasando al estado de british columbia. el pueblo de 85 mil habitantes est entre el ro thompson y el lago kamloops, as que, a medida que el ferrocarril se aproxima a su nica parada intermedia, durante varios kilmetros, el camino de la va es angosto entre el ro y el lago. si miramos por la ventana, a la derecha, parece que nos caemos al thompson. si observamos a la izquierda, vemos el lago. un colectivo por vagn aguarda en la estacin y lleva a los viajeros a sus respectivos hoteles, designados segn la categora del viaje. las ho-ras que quedan hasta que la noche tome el pueblo de kamloops son ideales para recorrer el sitio colonial, fundando a finales del 1800; lleno de casas de madera que miran al lago del mismo nombre.</p><p>la segunda jornada a bordo del rocky mountaineer es ms corta. ya estamos llegando a las ciudades vecinas de vancouver, como fort langley y surrey, tpicos destinos de veraneo familiar. a diferencia de la primera etapa del viaje, los paisajes son ms urbanos: hay lanchas sobre el ro, y </p><p>gente practicando deportes acuticos. mientras el tren bordea las playas y las casas de fin de semana, la gente interrumpe lo que est haciendo para saludar a los pasajeros. desde el vagn, devolvemos la gratitud en nuestros respectivos idiomas: hola, gritamos algunos, bonjour, se es-cucha tambin. estamos entretenidos sacudiendo las manos cuando lars nos avisa que pronto pasaremos por una casa en particular. desde que l trabaja en el tren no ha habido viaje sin que la duea de ese chalet de techo rojo se asome a su jardn y salude a los pasajeros. lars nos cuenta que maggie, como l la bautiz cariosamente, se sabe los horarios exac-tos en los que el rocky mountainner pasar por su puerta y lo aguarda en cada oportunidad. llueve, pero maggie est ah, saludando con una mano y sosteniendo un paraguas de colores con la otra. nieva, maggie tiene sus botas de caa alta que la protegen del fro. al ver la casa, lars se tira sobre una de las butacas, como un turista emocionado ms, para quedar ms cerca de la ventana, y agita su mano efusivamente. abajo, entre sus duendes de jardn, maggie nos devuelve el saludo con una sonrisa grande.</p><p> la recepcin en la estacin de vancouver es nica, como el viaje en s. en el andn estn todos los empleados del rocky mountaineer, acomo-dados uno al lado del otro; recibiendo a los que llegan. tienen banderas de canad y de la empresa, sacuden pauelos y sonren amigables.</p><p>es el fin del viaje y nadie quiere bajarse del tren. las despedidas comienzan y todos se anotan los correos electrnicos de los nuevos amigos. en el lobby de la estacin, los equipajes esperan ordenados en pequeos conjuntos, por familia o grupo de viaje, alrededor de un gran piano de cola negro y su respectivo pianista vestido de traje. la locomotora todava echa humo cuando abandonamos la estacin al comps de as time goes by, esa cancin. </p><p>Datos tilesCmo llegar para ir a canad se requiere visa de ingreso. se puede tramitar en: http://www.vfsglobal.ca/canada/argentina.</p><p>Moneda dlar canadiense. 1 usd = 1 dlar canadiense. para hacer este tour es necesario estar en algunas de las ciudades de las cuales parte el tren. en este caso pueden ser calgary (alberta) o vancouver (british columbia).</p><p>Cando ir la poca del ao ideal es primavera o verano. por la cantidad de nieve y las bajas temperaturas no se suelen hacer los viajes con tanta frecuencia.</p><p>Importante el tour es muy codiciado, as que los pasajes deben ser saca-dos hasta con meses de anticipacin, dependiendo del tour elegido, porque se agotan muy rpido. Ms info en la web. </p><p>Sitios recomendadoswww.rockymountaineer.com/en/facebook.com/rockymountaineertrain </p><p>el paisaje cambia cuando cruza al estado de british columbia. las </p><p>montaas no son tan altas y el terreno se vuelve ms rido </p><p>los compaeros de vagn comparten ancdotas de sus viajes mientras aguardan para empezar el segundo da de la travesa </p><p>una de las tantas cascadas de agua que cruza en su camino</p></li></ul>

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