CULTURA EIDEOLOGIA - cu ?· un campo tematico en expansion durante los anos ochenta Esteban Krotz ...…

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  • CULTURA EIDEOLOGIA:un campo tematico en expansion

    durante los anos ochenta

    Esteban Krotz

    Lo que sigue es una \isi6n panor^mica acerca de los estudios sobre elcampo temdtico "cultura e ideologia" en las ciencias .socialcs mexica-nas durante los anos ochenta. No se basa en una revision sislem^tica yexhaustiva de la produccion eienlifica durante este lapso; mas bienconstituye el resultado de la reflexi6n comprensiva de un antrop6Iogoque se ha desempeiiado durante el tiempo de referenda como invesli-gador y docente en este campo tematico multidisciplinario. Tiene doslimitantes elaramcnte observables. En primer lugar se circunscribeprincipalmente a las ramas disciplinarias de la sociologia, ia cienciapolitica y la antropologia sociocultural, dejando casi totalmente altnargen las Uamadas ciencias de la cducacion y lo que se suele agruparbajo "beilas artes" y "humanidades". En segundo lugar se refiereexelusivamente al conocimiento generado en las institucioncs acad6-micas y no toma en cuenta lo que producen muchos profesionalesentrenados en las difcrentes ciencias sociales como parle de su desem-peno en las mas diversas instituciones politico-adminlstrativas y pro-mocionalcs.

    El ensayo, que usa a modo de sinonimos las palabras cultura,ideologia y superestructura, se divide en tres partes. Frimero se ex-pondran algimos "anteeedentes" que se refieren a la decada de los se-tcnta. Esto se hace necesario por el hecbo de que el desarrollo de losestudios sociales no corresponde a una periodizaci6n por decenios y

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    porque mucho dt; lo que ha sucedido dtirante la decada pasada sola-mente puede comprenderse como reacci6n, desenvolvimiento o ma-duracion con respeeto a fcnomenos que se dleron durante los dos otres lustros inmediatamente anteriores. El segundo apartado rcsefiade manera esquem^tica y panoramica ii'neas tcmaticas, enfoques y as-pectos institucionales de este campo tcmatico durante los anos ochen-ta. De acuerdo con la vision un tanto impresionista ofrccida, las notasbibliogr^cas sirven fundamentalmente para ilusionar y ejemplificar yno para seiialar, aunque a veces si lo hacen los textos mas repre-sentativos. En el breve apartado final sc presentan unas consideracio-nes referentes a las perspcctivas a.mediano plazo dc los estudios sobreeste compiejo tematico; "cultura e idcologia".

    Antes de los ahos ochenta: tres lustros de exclusiones e inicios

    Desde finales de los anos sesenta y durante buena parte de los setentapuede observarse en las ciencias sociates mcxicanas una convergenciahomogencizadora en t6rminos disciplinarios, tematicos y paradigmati-cos, que Armando Bartha describi6 alguna vez asf: "Durante aquellosafios, en el Instituto de Investigaciones Economicas, en la Facultad deCiencias Politicas y Sociales y en la Escuela Naeional de Antropologiae Historia debatiamos los mismos problemas, lei'amos los mismosautores, nos cnfrasciibamos en las mismas disquisiciones conceptualesy estudiabamos el mismo sector poblaciona! desde una optica m^s omenos id^ntica". Fueron, como es bien sabido, los anos dc la irrupci6nmasiva del mandsmo en todas las disciplinas sociales que implic6,simultaneamente, actitudcs de rechazo global hacia lo hecho hastaentonces en el seno de 6stas en Mexico y haeia puntos de vista te6ricosdistintos u opuestos, que seguian desarroll^ndose en el pais y en otraspartcs del mundo. Tambien cs sabido que se trat6 dc una versionbastante n'gida y reduedonista de la tradicion marxista, euyo earActerfuertemente doctrinario acaso contribuyo a producir esta cxtraiiafusi6n diseiplinaria; su economicismo y mecanieismo no podian consti-tuir impulsos favorables para el estudio de la tematiea que aqui nosocupa.

    Los vehementes debates y numcrosos estudios sobre el eampe-sinado mexieano son el boton dc muestra de esta siluacion. La mono-grafia dcscriptiva, que intentaba abarcar muchos aspccttjs de la vidaen las comunidadcs rurales, el inventario y la comparacion de costum-

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    bres y fiestas, el esludio del parentesco y de las cosmovisiones localesfueron suslituidos por el an^lisis de las unidadcs dom6sticas y susvinculaciones con mercado, sisiemas de intermediaci6n y adminis-traci6n gubernamental, apareciendo una y otra vez la iaceranie reali-dad de miseria y explotaci6n en el campo. Esta, por su parte, se deba-tfa en el marco general de la dependencia iatinoamericana, encendiasiempre de nuevo la indignaci6n de los estudiosos y parccia llarnar ala acci6n social y politica directa. Incluso fen6menos tan significati-vos como la adscripci6n 6tnica de amplios seciores de la pobtaci6nrural mexicana, sus grados de aculturaci6n con rcspecto a la sociedadurbano-indusirial sumamente diversos, o las especificidades vincula-das con la diferencia de gdnero quedaron pr^cticamente marginales yde poco interns para el estudio emplrico; ai fin y al cabo todo estopertenecia a la "superestructura", comprensible en t^rminos de unasimple teoria del reflejo o como aspecto secundario de la adapta-ci6n a medios ambientes particulares.^ En vista dc la gravedad de losproblcmas individuales y sociales testimoniados y analizados en es-tos estudios parecia incluso un tanto frivolo dedicarse a lo que concierto desprecio tambien se llamaba folclor.

    En tiirminos muy generates puede decirse que el concepto eul-lura pr^cticamenie desapareci6 del debate hegem6nico. Probable-mente contribuyb a esta situaci6n el hecbo de que servia como ele-mento de identincaci6n de dos corrientes tedricas de mucha influen-cia, pero ahora acremente criticadas en la antropologia y las cien-cias politicas norteamericanas. A lo m^s, el vocablo aparecia comoadjetivo especificador de cierto tipo de imperialismo y precisamen-te al imperialismo cultural se pretendia combatir mediante la adop-ci6n de enfoques te6dcos anclados en el marxismo. En cuanto a laspalabras ideologia y posieriormente discurso, puede senalarse que suconsideraci6n sirve bien para complementar este breve panorama,que con el pasar del tiempo ganaba en relieve. Por una parte se discu-ti6 mucbo sobre las diferentes ralces, acepciones y campos de aplica-ci6n del tiirmino ideologia, centr^ndose el debate fuertemente en losautores francCvSes identificados habitualmente como marxistas, queentonces se empezaban a difundir de manera m^s o menos masiva enMdxico. Por otro lado se inici6 una especie de corriente de estudiosque combin6 elementos de esta discusiC)n con m^todos lingui'sticospara analizar casos cspecfficos de "discursos ideol6gicos". Estos in-tentos, que se producian bajo la recordada sombra de Para leer alpato

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    Donald, tuvieron un atraclivo especial en la vineulaeion de varios desus protagonistas con las luchas sociales y polfticas en Sudam6rica yse rcprodujeron todavia durante buena parte de los oehenta, perono parccen haber llevado a una integracion duradcra de la linguislieaal eonjunto de las eiencias soeiales en Mexico. Al mismo tiempo espertinente indiear que la limitacion inlrinseca de estas aproximaeio-nes se mostraha prineipalmente en que por una parte se trataba demacro-analisis de difi'cil verifieaeion empi'rica (euando no qucdabanconfinadas a la mera reflexi6n o el juego conceptual acerca de, porejeraplo, la "ideologia burguesa") y que por otra eran estudios referi-dos casi exelusivamcnte a los productores de ideologia, eosa que noinformaba sobre las eonfiguraciones ideologicas concretas de los suje-tos sociales de quienes sc ocupaba la mayor parte de los andlisis empf-ricos de aquella 6poca.

    Desde el punlo dc vista de hoy, los ultimos doce o catorce aiioshan significado un viraje claro y significativo eon rcspecto a esta situa-ci6n.

    Los anos oehenta: temas, enfoques e instituciones

    Procesos sociales e intereses temdticos

    De manera abreada puede dccirse que fueron ante todo determina-dos proeesos y actores sociales coneretos que provocaron en soci61o-gos, politologos y antrop6Iogos (adettiSs de en unos cuantos historia-dores y filosofos) un renacimiento del interns en la tematiea enunciadaen el titulo de este ensayo. En eonjunci6n con la reeepcion de nuevosimpulsos de tipo teorico provenientes de varios centros curopcos deldebate eienti'fico-social lograron que en la deeada de los oehentaacusara una preseneia cada vez m5s firme el "problema de la ideologiay de la cultura" eomo frecuentemente se deci'a. Pueden distinguirseen esta historia dos *'olas", la primcra de las euales se inici6 ya haciafinales de los aiios setenta, mientras que la segunda gan6 terrenod urante el ultimo lustre.

    En el marco general de una preocupaeion decreeiente por lasperspeelivasglobaies del dcsarrollo del Mexico como pai's dependien-le y centrados eada vez mas en la atenci6n a .sectores poblacionales es-pecificos, surgieron y se eonsolidaron los nuevos intcrcscs temalieosde la primera *'ola", eada uno eon particularidades propias. Asf, la

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  • Cultura e ideologia...

    perplejidad causada por el agotamiento del debate finalmente incon-cluso sobre el campesinado mexicano, su car^cter de clase y su poten-cial revolucionario se encontr6 con llamativos estallidos de tnsurgen-cia sindical a mediados de los afios setenta; ambos fen6menos diri-gieron la mirada de muchos estudiosos, al igual que de numerosos ciu-dadanos esperanzados en un cambio sociopolitico en el pais hacia losobreros industriales. Los procesos de movilizacion y determinadosmarcos interpretativos de origen marxista hicieron que apareciera devez en cuando el problema de la "conciencia" obrera; los debatessobre la relaci6n entre organizaciones obreras y el Estado tambi6n to-caban a veces esta cuesti6n. La atenci6n a los procesos de trabajo yla cotidianidad de la vida obrera reforzaron la atractividad de la ideade una "cuUura obrera", m^s comprensiva que una "conciencia declase" o "ideologia" (en el sentido de con