Carina Rattero - La Gestion de Politicas Inclusivas

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    14-Feb-2015

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Desgrabacin Conferencia Carina Rattero

La gestin de polticas educativas inclusivas. Artfices de una posibilidad. La enseanza como poltica Seminario de Gestin Educativa. Diseo y Desarrollo de Polticas Educativas Inclusivas Resistencia 31-10- 07Carina Rattero es educadora entrerriana, es profesora de la Universidad Nacional de Entre Ros en el rea de didctica y ha participado en proyectos de coordinacin y capacitacin docente. El ttulo es siempre un color invisible (Marcel Duchamp.) Sabemos que las palabras no nombran simplemente el mundo, sino que el modo mismo de nombrar va construyendo el mundo, nuestras posibilidades de ver y construir otros mundos. Un ttulo nos convoca: La gestin de polticas educativas inclusiva. Desmantelar su pretendida neutralidad y transparencia, implica recuperar en las palabras sus rastros recientes, los sentidos que traen, las opciones no contenidas; tambin lo que ese modo de nombrar constrie. Me pregunto: Qu se entiende por gestin inclusiva? Se puede gestionar la inclusin? Cmo pensamos esto en clave educativa?De qu modalidades de inclusin/ exclusin es partcipe un educador? Gestin es una palabra urticante. Tal vez, como a tantas, sea preciso inventarle otras historias.... Es que la idea de gestin articula una imaginera pedaggica vinculada al mundo administrado: lo programable como posible -viable, la administracin de lo dado. El privilegio de un modo tcnico sobre la educacin con preeminencia del planeamiento, donde el proyecto se erige como aquello que regula y ordena esa fabricacin. Un horizonte discursivo en el que el modelo se impone al acontecimiento, las preguntas son precedidas por sus respuestas y hasta el misterio es considerado pasible de decodificacin. En una Editorial de El ojo mocho, leo: La nica profesin que ha quedado en pie es la del gestor de polticas... La poltica se ha condensado, mimetizado y refugiado en la gestin. Ha adquirido al fin su lenguaje, su filosofa, su nocin de realidad, su codificacin en verdades (...) La gestin de la que hablamos es principalmente un hecho lingstico. Escuchemos con ese vocablo, que sustituye a la vieja razn, ese adminculo decado(..) la globalizacin es un hecho de gestin. Qu significa esa gestin en el terreno de la llamada globalizacin? Nada que no fuera un intento sobreentendido de proclamar que se abandone la idea de la poltica como pensamiento y decisin en le seno de una sociedad colectiva e histrica. Despojen a la poltica de sus afanes criticistassus espuelas rechinantes y slo restar la gestin.1 Los conceptos, las categoras pueden limitar la esfera de lo posible. Si todos somos gestores nos quedamos sin maestros, repartidores de saberes, inventores de mundos. Cuando la educacin es desplazada de la esfera de discusin poltica pblica, queda sujeta a la manipulacin tecnocrtica.

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El ojo mocho, primavera /verano 1999.-

Pensemos los significados a travs de los cuales la realidad adquiere sentido y puede ser nombrada en nuestro campo: prctica, diagnstico, evaluacin, cifras, datos; pretensin de transparencia2. Ideas tan devastadoras como entraables a la pretensin pedaggica la adecuacin, y la realidad (en el sentido comn: lo que hay / lo que las cosas son) construyen un campo semntico que ordena la sujecin del hacer a la lgica proyectual, reducen la esfera de la poltica al despliegue de la administracin y gestin. El movimiento de la vida y la pedagoga, intentando -fracasando siempre- describir y predecir, planificar y fabricar, formatear el imponderable acontecer. Gestionar es timonearlo? Podramos leer gestionar en esta serie, gestin como administracin de lo viable ya contenido en la anticipacin; previsibilidad que programa qu y cmo se administra el despliegue y concrecin de lo pre-visto El carcter abierto de todo orden social o discursivo es lo que nos permite pensar la posibilidad de desarticularlo. Esto nos sita en la estela de otros problemas, incitndonos a pensar de otro modo para restituir potencialidad poltica al pensamiento sobre la educacin, para reconquistar ese lugar en el cul reconocernos partcipes y constructores de lo comn. Es sta, la posibilidad misma de la historia, la que nos compromete en la construccin historias mejores. De modo que podemos ir ensayando otros modos de nombrar y contarnos lo que somos. Es necesario restituirle a la educacin, a las palabras con que la nombramos, tambin su opacidad, sus sin sentidos, sus sombras. La pedagoga es relato. Una pedagoga es tambin una invencin. Propongo acercar otras palabras: lectura, acontecer, imaginacin, gestacin Gestionar podra ser gestar? Una gesta, hacer un gesto. Un movimiento que inicie algo nuevo, una accin que siendo, podra ir desencadenando un porvenir incalculable, lo incalculable por venir. Ahora bien, la inclusin, cmo pensamos esta palabra en clave educativa? Intentemos de manera breve, repasar algunas cuestiones: La escuela moderna signada por una pretensin homogeneizadora se dibujaba sobre en un horizonte y una promesa de igualdad y de inclusin (aunque esta fuera formal, sostena la universalidad de esa promesa). En un marco en el que todo pareca ms slido, las narrativas y las identidades delineadas desde perfiles estables: el maestro, su autoridad refrendada por el Estado, autorizado por el saber que le confera su ttulo, avalado en la alianza escuela- familia. La escuela propona un discurso de inclusin por homogeneizacin: saberes socialmente legitimados, pautas disciplinarias claras, aceptacin de ciertos valores compartidos, disciplinamiento tico y esttico. La escuela fue ese aparato estatal encargado de socializar, transmitir saberes, pautas y normas a los nuevos. Recordemos que acceder a la escuela argentina no slo era aprender a leer y escribir, sino tambin aprender a ser argentinos (aprender la lengua y los valores de la Nacin, en un pas abierto a la inmigracin). Someterse al disciplinamiento escolar, al molde cultural nico que la escuela ofreca -permita entonces a cambio la promesa de inclusin social Todo parece bastante ms confuso en la escena escolar del presente. El mundo gira vertiginosamente y en las escuelas como en nuestra vida cotidiana, se nos queman los papeles. Seguimos pensando los problemas desde esa imaginera de solidez, estabilidad, instituciones disciplinarias inclusivas por reclusin..? Sin embargo nos encontramos con una serie de situaciones que se desbaratan en la contingencia permanente... no hay teora, ni prescripcin posible. Vivimos el tiempo de un mundo fluido, hasta los amores se vuelven lquidos. Pueden leer a un pensador de lo contemporneo, Zygmunt Bauman, un hombre de la solidez que describe, no sin .La realidad queda inscripta en cierto determinismo y sujeta al control tcnico. Unitaria y estable pura exterioridad, objeto cognoscible y apresable a partir del acopio de datos. Hace unos aos analic los sentidos de la realidad en el campo didctico. Rattero, Carina.(1999.)De los fundamentos a la realidad. Significaciones acerca de teora y prctica. En Del prudente saber y el mximo posible de sabor F.C.E. U.N.E.R., 1999. ao 1/N12

aoranzas, como todo parece licuarse. Era de fluidez. Sin embargo nuestra subjetividad est asentada sobre otros presupuestos Pensemos las postales de la vida cotidiana en las que nos educamos: el largo plazo, la familia basada en la eleccin de una pareja para siempre, la retrica del amor romntico decimonnico, el trabajo permanente, el ahorro... y tantas ms! Lo que estaba pautado y por todos aceptado, es hoy objeto de discusiones y perplejidades: Los chicos cuestionan y renegocian lmites y derechos. Los padres ponen en cuestin la autoridad del maestro. La validez del saber y la pretensin y la promesa del para todos escolar parecen tambalear. Esto nos hace perder pi, y no es tan mala noticia. Cuntos descubrimientos, cuntas historias y aprendizajes vitales fueron posibles a partir de un traspi . Una cada a veces nos hace caer en la cuenta de aquello que amenaza la seguridad en la que creamos estar parados. Lo cierto es que no hay una pedagoga de lo inesperado, de la contingencia, no puede haberla en el sentido tcnico Mas bien podramos pensar en una pedagoga de la imaginacin narrativa (Melich 2003). Necesitamos una pedagoga que pueda leer lo que acontece, una pedagoga de la situacin, de la decisin, de la oportunidad... Necesitamos complejizar la mirada al lmite de las propias visibilidades. Hacer una lectura del acontecer, para ir enunciando los problemas de modo de pensar las tensiones que vivimos en las instituciones escolares sin aires nostlgicos, porque tambin aquella escuela que inclua en su pretensin universalizante produca efectos terribles: tachando diferencias, acallando particularidades, excluyendo polifonas, normalizando, descalificando lo que no encuadrara en sus parmetros. La escuela argentina tiene esa condicin paradjica de origen dice Pablo Pineau, esa combinacin de posiciones democratizadoras- mediante la inclusin- y autoritarias- mediante la homogenizacin - la ha marcado histricamente, dndole a la vez, movilidad y productividad.3 O sea, inclua, sin dejar de producir restos. Incluir / excluir. Se puede pensar inclusin sin exclusin? Las prcticas pedaggicas estn plagadas de lgicas binarias que colocan de un lado lo deseable y del otro lo negativo: normal/ anormal, adentro/ afuera, civilizacin/ barbarie, inclusora/ expulsora. Estas oposiciones pueden hacernos olvidar que el segundo trmino no existe fuera del primero, no es su opuesto negativo sino la imagen velada del primero. Alguien que ha pensado esta cuestin desde la perspectiva de las representaciones del otro y la mismidad, Carlos Skliar nos advierte respecto de la exclusin no existe -dice- una nocin que se deslice tan perversa y tan utilitariamente, para cambiar de una vez y a cada momento la posicin de la mirada y de las representaciones: no hay sujeto que parezca permanecer en el siempre dentro de la exclusin, as como no hay sujeto que parezca permanecer en el siempre fuera de la exclusin. 4 Cmo se tensan adentro y afuera incluido/excluido- homogeneidad/diferencias? Diferencia es lo mismo que desigualdad? Qu hacemos con las diferencias? Cmo se construye un nosotros plural? Qu lugar damos a la alteridad en la escena educativa? la pretendida inclusin en trminos educativos evita o produce nuevos diferencialismos (los chicos de la calle, los pobres, las escuelas PIIE)? Qu sera educar en la diversidad? Qu significados y efectos est produciendo en las escuelas? Una prctica tendiente a la inclusin, presupone la desigualdad? Qu tratamiento da la escuela a la igualdad/ desigualdad? Son algunas, de tantas preguntas que circulan entre educadores... Veamos si podemos hacer un rodeo, de modo de ir pensando juntos. El socilogo francs Robert Castel (1997), nos ensea tres formas cualitativamente distintas de exclusin. Por un lado, la supresin completa de una comunidad mediante prcticas de expulsin o exterminio (la colonizacin espaola en Amrica, el Holocausto y de las luchas intertnicas, la historia de desapariciones, impuestas por las dictaduras) que acaban con la vida de millares de personas. Por otro, la exclusin como mecanismo de confinamiento o reclusin (el destino asignado a los leprosos, delincuentes, indigentes y los locos, los "deficientes" escondidos en

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Pineau, P (2007)Cuadros de una exposicin. Comentarios sobre la escuela como mquina estetizante En: Frigerio y Diker comp...Educar (sobre) impresiones estticas. 4 Skliar Carlos ( 2003) Y si el otro no estuviera ah? Notas para una pedagoga improbable de la diferencia. Mio y Davila., pag 66.

instituciones "especiales" o recluidos -las prisiones son tambin un buen ejemplo de este tipo de dispositivo de exclusin-.) Finalmente, la tercera modalidad de prctica excluyente consiste en segregar incluyendo, esto es, atribuir un status especial a determinada clase de individuos, los cuales no son ni exterminados fsicamente ni recluidos en instituciones especiales (es el caso de los nios de la calle, los inmigrantes clandestinos, los sin-techo, entre otros) Esta forma de exclusin significa aceptar que determinados individuos estn dotados de las condiciones necesarias como para convivir con los incluidos, slo que en una condicin inferiorizada, subalterna, desjerarquizada. Participan de la vida social sin los derechos de aquellos que s poseen las cualidades necesarias para una vivencia activa y plena en los asuntos de la comunidad. 5 As como las dos primeras formas de exclusin no han desaparecido, la tercera adquiere en este tiempo fuerza temeraria (Castel, 1997) En nuestras sociedades fragmentadas, injustas sta es la forma "normal" de excluir. Si decimos es normal, es que se ha naturalizado. Nos acostumbramos a su presencia. Es la forma transparente, invisible de excluir. La exclusin desaparece as como "problema" para volverse slo "dato"(Gentili 1997). Un dato que arroja cifras y que a la vez aloja nombres, rostros sin rostro, indocumentados sufrimientos. Hace unos das, una docente me deca algo as: Es mejor tenerlos dentro de la escuela a que anden callejeando y robando Conviene preguntarnos Cmo estas ideas producen al interior de las prcticas educativas escolares? Podramos acordar que la escuela es, sin dudas un mejor lugar para la infancia que la calle. Pero tenerlos dentro de la escuela para qu? A veces, pareciera que es slo mantenerlos contenidos (tenidos), controlados dentro del sistema. Y la apuesta educativa? Aparece demasiado escurridiza, por momentos, constreida. Voy a contarles algo para ir aportando otras imgenes e intuiciones Conocen Uds. al maestro Lus Iglesias? Es reconocido por su produccin y experiencia en la escuela N 11 de Tristn Surez provincia de Buenos Aires; escribi varios libros, Diario de ruta, Didctica de la libre expresin, entre otros. En un entrevista, Iglesias es interrogado acerca de alguna idea que pudiera sintetizar su labor, durante veinte aos como maestro rural Saben que respondi? -Creo que sera la de la abundancia. En la escuela se hablaba mucho, se escriba mucho, se lea mucho, se discuta mucho. Nuestro calor estaba en permanente movimiento, era inconcebible el silencio.6 Este maestro esta diciendo algo simple y a la vez muy profundo: la escasez se arrincona con reparto en cantidad, abundante, copiosamente -leer mucho, escribir mucho, pensar mucho- En contraposicin a la pobreza, riqueza. En contraposicin a escasez abundancia, poesas, ecuaciones, ciencias, artes, signos, mundos. No hay apuesta educativa sin abundancia en el ofrecimiento.Escuelas inclusivas? Si no es inclusiva no es escuela. La escuela, vale recordarlo, surge para educar a las mayoras. Sigamos por otro lado. Para Michel Foucault, la inclusin resulta una figura sustitutiva de la exclusin. No sera lo contrario, sino un mecanismo disciplinar que reemplaza a la exclusin. Veamos en lneas generales que nos aporta para pensar esto. En una de sus clases (del 15 de enero de 1975)7 Fuocault desarrolla la genealoga de los procesos de exclusin /inclusin a travs del anlisis del tratamiento que se daba a los indiv...