Caidas en El Anciano

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    29-Dec-2015

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  • GEROSAGG 2004 Vol. 2 Num. 3 Cadas en el anciano 1

    Publicacin Oficial de la Sociedad Andaluza deGeriatra y Gerontologa

    Volumen 2, Nmero 3Diciembre de 2004

    ISSN 1698-3106

    EDITORIAL

    2 Editorial del Presidente de la S.A.G.G.

    REA MDICA

    3 Las cadas en el anciano desde el punto de vista mdico.

    REA DE ENFERMERA

    10 Enfermera ante las cadas en el anciano.

    REA FISIOTERAPIA

    14 La fisioterapia en la prevencin y tratamiento de la fractu-ra de cadera del anciano.

    INFORMACIN DE UTILIDAD

    19 Bases de la Beca de ayuda a la Investigacin en Geriatra,convocada por el Real e Iltre Colegio de Mdicos de Sevi-lla.

    20 Fe de erratas del Vol 2 N 2.20 XLVII Congreso de la S.E.G.G. y XXVI Congreso de la

    SAGG. Mlaga-2005.

    CADAS EN EL ANCIANO

  • GEROSAGG 2004; Vol. 2 Num.3 Cadas en el anciano2

    COMITE DE REDACCINPresidente

    Carlos Snchez-Lafuente GmarSecretaria de redaccin

    Inmaculada Garca BalaguerVocales

    Javier Bentez RiveroFrancisca Compn Gonzlez

    Juan Gmez AlbaNicasio Marn lvarez

    Antonio Javier Moreno-Guerin BaosCarlos Navarro MorenoRafael Peafiel Marfil

    Catalina Rodrguez PonceManuel Velzquez Clavijo

    Direccin envio originalesCarlos Snchez-Lafuente Gmar

    C/ Cueva de la Pileta 30; 29018 MlagaDireccin electrnica

    A travs de nuestra pgina web: WWW.sagg.orgCorreo electrnico: Bibliotecario@sagg.org

    EDITORIALNicols Maturana Navarrete

    Presidente de la SAGG

    JUNTA DIRECTIVA DE LA S.A.G.G.Presidente

    Nicols Maturana NaverreteVicepresidente rea Gertrica

    Javier Bentez RiveroVicepresidente rea Gerontolgica

    Inmaculada Garca BalaguerSecretario General

    Jose Antonio Lpez TrigoTesorero

    Luis Gngora YudesVocal rea GeritricaAlfonso Prieto Cuesta

    Vocal rea GerontolgicaLeocricia Jimnez Lpez

    BibliotecarioCarlos Snchez-Lafuente Gmar

    VocalesFrancisca Compn Gonzlez (Almera)

    Juan Carlos Duran Alonso (Cdiz)Beln Ostos Lucena (Crdoba)

    Javier Garca Monlle (Granada)Virginia Gutierrez Rojas (Huelva)

    Jose Manuel Marn Carmona (Mlaga)M Isabel Galv Borrs (Sevilla)

    Depsito legal MA-1019-2004. Imprime GRFICAS CALVENTE. Telf./Fax: 952 60 41 96. Mlaga

    Las cadas son un marcador de fragilidad en los ancianos, constituyen uno de los grandes sndromes geritricos, por sumagnitud derivada de su elevada presentacin (la frecuencia de cadas aumenta con la edad, hasta los 85 aos donde, porotra parte, si se producen, son ms reiteradas y con peores consecuencias) y, en ocasiones, sus tremendas complicacio-nes. Citando como ejemplo, por ser la ms significativa, las fracturas de cadera que, hasta hace unos aos, considerba-mos que en su mayora eran patolgicas, actualmente sabemos que el 88% son debidas a cadas, el 8 % a otro tipo deaccidentes y solo un 3% corresponde a las que denominamos patolgicas.

    Son la primera causa de muerte accidental en mayores de 65 aos y constituyen el 75 % de las muertes accidentalesen mayores de 75 aos.

    Como en todo problema mdico y ms an en el anciano, el xito consistira en evitarlas, y dado que sus factores deriesgo, extrnsecos e intrnsecos, estn claramente definidos, no tiene ningn sentido que vayan en aumento.

    Corresponde a las autoridades municipales y sanitarias poner las bases para planificar esta lucha:

    A nivel social potenciando ciudades menos hostiles, no solo por los tirones, fuente importante de cadas. En un juevesgeritrico, en que tratbamos el tema que nos ocupa, contamos con la colaboracin de Don Evaristo Salas, arquitectotcnico que nos brinda con frecuencia su valiosa y desinteresada colaboracin; comenz su exposicin mostrndonos unaamplia gama de imgenes de trampas urbanas en la va pblica, comercios y portales de varios inmuebles. Charlandodespus de la conferencia le agradeca su colaboracin y le comentaba el trabajo extra que le habra supuesto obteneraquellas imgenes y su respuesta fue: aproximadamente media hora y un radio de cien metros en torno al lugar en que nosencontramos (pleno centro de Almera)

    Cuando un anciano va al mdico y le refiere (no siempre si no ha habido lesin) que se ha cado, tiene un alto porcentajede posibilidades de encontrar como respuesta una cada con suerte. Fin de la anamnesis y de la conversacin sobre lacada. En cambio sabemos que es nuestro deber indagar y profundizar, ya que, al menos, los factores intrnsecos son clararesponsabilidad nuestra (el 80% son secundarias a trastornos del equilibrio y de la marcha y el 5% tendr como resultadouna fractura)

    Agradezco y felicito a los compaeros encargados de este monogrfico por el magnifico tratamiento de los distintosapartados y os invito a todos a seguir proponiendo temas de vuestro inters para elaborar los sucesivos

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    LAS CADAS EN EL ANCIANO DESDE EL PUNTO DE VISTA MDICOMarn Carmona, JM; Lpez Trigo, JA.

    Geriatras. Exmo. Ayuntamiento de Mlaga

    INTRODUCCIN. GENERALIDADES SOBRE LASCADAS

    La Organizacin Mundial de la Salud define la cadacomo la consecuencia de cualquier acontecimiento queprecipita al paciente al suelo en contra de su voluntad.Esta precipitacin suele ser repentina e involuntaria. Pue-de ser referida por el paciente o por un testigo.

    Las cadas forman parte de lo que denominamos Gran-des Sndromes Geritricos o Gigantes de la Geriatra. Comotodos ellos, son muy frecuentes ( aunque a menudo noson considerados como problema ), afectan a los mayo-res ms vulnerables, y tienen importantes repercusionessobre la mortalidad y morbilidad de nuestros pacientesmayores. Como veremos, su etiologa es multifactorial yrequieren un abordaje geritrico, tanto en la evaluacinmultidimensional y multidisciplinar del mayor que cae comoen la adopcin de medidas preventivas y rehabilitadoras.

    Quizs sea el Sndrome Geritrico del que ms se co-noce sobre la existencia de factores de riesgo especficosy , por tanto, donde ms rentable resultarn las diferentesestrategias preventivas.

    EPIDEMIOLOGA

    Las cifras de cadas tienden a minusvalorarse. A me-nudo existe cierta pasividad ante el anciano que cae repe-tidamente, tanto en el entorno familiar como en mbitosprofesionales. As se reportan, fundamentalmente, aque-llas que han provocado lesiones fsicas , quedando sinreferenciar las que no han requerido atencin sanitaria ur-gente.

    Los datos de prevalencia de cadas varan en funcinde la edad del paciente, su fragilidad, y su ubicacin ( en-torno familiar o no ). Se considera que una tercera partede los mayores que viven en la comunidad han cado, almenos, una vez al ao. La mitad de los que caen lo hacende forma reiterada. Si consideramos al subgrupo de losmayores de 80 aos que viven en sus domicilios, el 50 %sufren al menos una cada al ao. En algunos estudios laprevalencia es mayor en mujeres, seguramente ligada asu mayor esperanza de vida. En ambientes institucionales( Residencias, hospitales ) la prevalencia de cadas esmayor. As se considera que el 45 % de los mayores ingre-sados en Residencias han cado al menos una vez, y has-ta un 20 % de los mayores hospitalizados por cualquiercausa caen durante el periodo de hospitalizacin.

    Las cadas no suelen aparecer como causa de muerteen los certificados de defuncin en nuestro medio ( portemor a las implicaciones jurdico-administrativas ) por loque es difcil aportar datos fiables de tasas de mortalidad.

    FACTORES QUE ESTABLECEN MAL PRONSTICOEN EL ANCIANO QUE SUFRE UNA CADA

    Son factores de mal pronstico la edad avanzada, lapermanencia durante tiempo prolongado en el suelo, elsexo femenino, la pluripatologa, la polimedicacin, y eldeterioro cognitivo.

    Junto a la mortalidad directa ( con tendencia a dismi-nuir por la mejora en las condiciones de atencin a laslesiones agudas ), las cadas condicionan una granmorbilidad, de forma que hasta un 47 % de los pacienteshospitalizados a causa de una cada requerirn cuidadossociosanitarios continuados.

    REPERCUSIONES y CONSECUENCIAS DE LASCADAS

    Las consecuencias de las cadas en el mayor puedenser fsicas, psicolgicas, sociofamiliares, econmicas, etc,y en mayor o menor medida, aparecen todas imbricadas.Junto a la mortalidad directa inducida por ellas quizs elaspecto ms relevante sea el de la puesta en marcha deuna cascada de complicaciones que determinarn la inca-pacidad funcional del mayor en muchas ocasiones.

    Repasaremos , someramente, las consecuencias msfrecuentes y de mayor impacto funcional.

    a. Consecuencias fsicas :

    - Fracturas:

    Entre un 5-8 % de las personas mayores resi-dentes en la comunidad que caen van a sufriruna fractura. Las cifras son superiores en el me-dio residencial. Por otro lado, en el 90% de lasfracturas de cadera, antebrazo, hmero, y pelvisdel mayor ( las ms frecuentes ) es posible en-contrar el antecedente de cada, generalmentede bajo impacto traumtico.

    El ndice de fracturabilidad aumenta exponencial-mente con la edad y el sexo femenino, de formaque en mayores de 75 aos el 40% de las muje-res que sufren cadas se fracturan frente al 27%de los hombres.

    La fractura de cadera es de las ms frecuentes,y la que acarrea una mayor morbimortalidad. Laincidencia de la misma en nuestro pas es de 130-200 casos/ 100000 habitantes / ao. Ocasionanmortalidad directa en el 15-20% de los casos, yuna elevada morbilidad. Se estima que los ma-yores ingresados en el hospital por fractura decadera generan unas estancias medias dobles

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    que por cualquier otra causa de ingreso y , lo quees ms relevante, en el 30-45 % de los casosquedarn con una dependencia funcional impor-tante para su desenvolvimiento cotidiano. Laslocalizaciones ms frecuentes son lapertrocantrea (50-60% ), cervical (30-45%), ysubtrocantrea (5-10% ).

    Entre sus factores de riesgo aparecen claramen-te definidos la disminucin de la masa sea aso-ciada a la osteoporosis y, lgicamente, las ca-das de repeticin con traumatismos de bajo im-pacto. El ejercicio fsico ha demostrado ser unfactor protector, mientras que la vida sedentariase asocia en mayor medida a la fractura de ca-dera. Otros muchos factores aducidos en diver-sos estudios ( ingesta de alcohol o caf, taba-quismo, frmacos diversos, alteraciones senso-riales o cognitivas,etc.) ejercen su influencia atravs de aumentar el riesgo de osteoporosis ocadas.

    La fractura de antebrazo se suele producir porcadas con la mano extendida, en flexin dorsal.Representa la sexta causa de fractura de las aten-didas en servicios de urgencias.

    Las fracturas plvicas tienen casi siempre un an-tecedente de cada. Ocasionan una mortalidaddel 5% en el primer mes , ligada a las complica-ciones derivadas de la inmovilizacin.

    - Traumatismos craneoenceflicos:

    Son frecuentes en las cadas de los ancianos,por ineficacia de algunos de los mecanismos de-fensivos frente a las cadas ( extensin de losbrazos, por ejemplo ). Por otro lado, la posibili-dad de que ocasionen lesiones graves es muchomayor que en jvenes. Pueden ocasionar desdeconmociones cerebrales a lesiones ocupantes deespacio que requieren intervencin quirrgica (hematoma epidural, subdural agudo o crnico ).Comentario especial merece el hematomasubdural subagudo o crnico, que puede apare-cer ante traumatismos mnimos, y cursar consintomatologa poco especfica ( Sd. confusional,deterioro cognitivo, somnolencia, etc.) y fluctuan-te. El tiempo transcurrido entre la cada y la apa-ricin de la sintomatologa ( 15-30 o ms das )dificulta el diagnstico. Son los ms frecuentesen los pacientes mayores.

    - Lesiones de partes blandas:

    Las lesiones de partes blandas ( contusiones, he-ridas, desgarros musculares, etc.) aparecenaproximadamente en la mitad de las cadas. Alno requerir, generalmente, atencin sanitaria ur-gente suelen pasar desapercibidas, minimizn-dose el impacto funcional que pueden tener alrestringir la movilidad del mayor. Las contusio-nes costales, an sin fractura, son muy doloro-

    sas, modifican la mecnica ventilatoria y pue-den condicionar complicaciones infecciosas res-piratorias graves.

    - Permanencia prolongada en el suelo:

    Aproximadamente el 50% de los mayores quese caen necesitan ayuda para levantarse, y un10% permanecen en el suelo durante largo tiem-po. Los factores de riesgo relacionados con lapermanencia en el suelo son la edad superior a80 aos, la dependencia funcional, disminucinde fuerzas en MMII, trastornos del equilibrio, etc.Lgicamente incidirn en mayores que vivensolos, o con un nivel de supervisin y cuidadossociofamiliares escasos.

    La permanencia en el suelo durante largo tiem-po puede provocar deshidratacin ( ayuno, v-mitos, diarreas, taquipnea, etc ), rabdomiolsis (necrosis muscular, liberacin de mioglobina, ries-go de insuficiencia renal aguda), infecciones (neumona, ITU ). Un comentario especfico me-rece la posible aparicin de hipotermia, ya quees un cuadro de frecuencia superior a lo que pen-samos, y graves complicaciones. Se define poruna temperatura corporal central (rectal) inferiora 35 C. Los mecanismos de control de latermorregulacin estn menoscabados en elmayor. Si unimos factores de riesgo comomalnutricin, disminucin del tejido adiposo, ayu-no, hipoglucemia, etc., la permanencia del ma-yor inmovilizado en el suelo no requiere de tem-peraturas extremas para provocarhipotermia(basta con unos grados por debajo dela temperatura corporal). La clnica cursa con frial-dad, disminucin de fuerza muscular, somnolen-cia, etc. Son frecuentes las complicacionescardiovasculares ( arritmias, fundamentalmente)e infecciosas ( neumonas ).

    - Sndrome de Inmovilidad:

    El inmovilismo es, a menudo, consecuencia di-recta de la cada y sus consecuencias fsicas.En otras ocasiones, como veremos, es provoca-do por las complicaciones psicolgicas, osociofamiliares de las cadas. Solo citaremos , amodo de recordatorio, las ms frecuentes : pr-dida de fuerza y masa muscular, contracturas ar-ticulares, riesgo de lceras por presin, trombo-sis venosa profunda, alteraciones respiratorias,digestivas, etc.

    b. Consecuencias psicolgicas. Sndrome post-cada (Sdme de Kennedy):

    Est bien documentado que prcticamente el25% de los mayores que han sufrido una cadareconocen haber restringido su movilidad y te-ner dificultades para mantener una independen-cia en el desarrollo de las actividades instrumen-tales y ordinarias de la vida diaria. No es posible

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    explicar este fenmeno solo por la aparicin delesiones fsicas. A este cambio de comportamien-to y de actitud del mayor que ha sufrido una ca-da se le denomina sndrome post-cada o sn-drome de Kennedy. Entre sus caractersticasdestacan la restriccin de la movilidad ( alenta-da, en muchas ocasiones, por la familia y profe-sionales sanitarios ) y el miedo a volver a caer.El miedo a caer provoca introversin, prdida derelaciones, cuadros depresivos y , en resumen,declive acelerado del mayor. Son factores de ries-go para desarrollar un sndrome post-cada laedad avanzada, el sexo femenino, las alteracio-nes de movilidad y equilibrio, y el antecedentede cadas con permanencia prolongada en elsuelo. La confianza en las propias posibilidadeses un factor fundamental a recuperar en la reha-bilitacin del mayor que ha cado.

    c. Consecuencias familiares y socioeconmicas

    Las implicaciones que sobre los hbitos de vidade los mayores y sus familias ocasionan...