Bruner Modernidad centro y periferia.pdf

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    18-Oct-2015

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<ul><li><p>Estudios Pblicos, 83 (invierno 2001).</p><p>ENSAYO</p><p>MODERNIDAD: CENTRO Y PERIFERIACLAVES DE LECTURA</p><p>Jos Joaqun Brunner</p><p>JOS JOAQUN BRUNNER. Realiz estudios de sociologa de la educacin en la Univer-sidad Catlica de Chile y en la Universidad de Oxford. Director del Programa de Educacin,Fundacin Chile. Ex Secretario General de Gobierno (1994-1998). Ha sido profesore investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y es autorde numerosas publicaciones en los campos de la sociologa, la educacin y la cultura. Entreestas ltimas, El Caso de la Sociologa en Chile: Formacin de una Disciplina (1988); ElEspejo Trizado: Ensayos sobre Cultura y Polticas Culturales (1989); Educacin Superioren Amrica Latina: Cambios y Desafos (1990), Globalizacin Cultural y Posmodernidad(1998).</p><p>A partir de una revisin de la literatura sociolgica pertinente pu-blicada durante las ltimas dos dcadas, J. J. Brunner analiza losfenmenos de desarrollo, difusin y recepcin de la modernidaddentro de la dialctica centro/periferia. Enfoca la modernidad comopoca histrica, entramado institucional, experiencia vital y un com-plejo juego de discursos. El estudio conduce a replantear el debatesobre la modernidad en la cultura de Amrica Latina y examinalas diversas y contradictorias visiones que al respecto se han formu-lado.</p></li><li><p>242 ESTUDIOS PBLICOS</p><p>L</p><p>Mi seora! No entiende usted bien estos tiempos! Lopasado pisado! Pisado lo pasado! Abquese a las no-vedades! Slo las novedades nos atraen.</p><p>(J. W. Goethe, Fausto)</p><p>He didnt ask, Where will you spend eternity? asreligious the-end-is-near picketers did but rather,With what, in this modern democracy, will you meetthe demands of your soul?</p><p>(Saul Bellow, Ravelstein)</p><p> a primera edicin de la Enciclopedia Britnica (1768-1771) noregistra entrada para el trmino modernidad. Define moderno escuetamen-te, en cambio, como en general, algo nuevo, o de nuestro tiempo, enoposicin a lo que es antiguo. La ms reciente edicin (1995), en tanto,dedica doce apretadas pginas al concepto modernizacin, con aproxima-damente 16 mil palabras. Incluye captulos sobre la revolucin de la moder-nidad, la naturaleza de la sociedad moderna, su difusin a la sociedadmundial y el advenimiento de la posmodernidad. Durante los dos siglos quemedian entre ambas ediciones, el inters y la produccin intelectual sobre lamodernidad no han cesado de incrementarse. En la actualidad, una bsque-da en Internet sobre dicho trmino en idioma ingls arroja 159 mil pginaselectrnicas y, en espaol, 47.9001.</p><p>A qu se debe tan notable incremento? Bsicamente a dos fenme-nos que son parte, a su vez, del propio despliegue de la modernidad.</p><p>Primero, la sociedad moderna desarrolla una aguda conciencia sobres misma. En efecto, las prcticas sociales son constantemente examinadasy reformadas a la luz de la informacin generada sobre esas mismas prcti-cas, lo cual transforma constitutivamente su carcter (Giddens, 1990,p. 38). Esa conducta se manifiesta de dos maneras principalmente. De unlado, como problematizacin de la vida cotidiana, donde los individuosdeben hacer sentido de sus existencias en un medio crecientemente desen-cantado. Del otro, a nivel intelectual, por una acelerada acumulacin y usodel conocimiento en todas las esferas de la actividad humana especializada.En esto inciden el desarrollo de la ciencia y la tecnologa, la educacinsuperior masiva y la revolucin de la informacin y las comunicaciones.Con la modernidad el mundo se vuelve intensamente auto-reflexivo y sujetoa conocimiento.</p><p>1 Buscador Google, 7 de febrero 2000.</p></li><li><p>JOS JOAQUN BRUNNER 243</p><p>Segundo, los procesos de base que dan forma a la modernidad estoes, una revolucin continua en la produccin, una incesante conmocin detodas las condiciones sociales, una inquietud y movimiento constantes [que]distinguen a la poca burguesa de todas anteriores (Marx y Engels,1872) configuran un entorno de creciente complejidad y cambio. Sermoderno equivale a vivir e interpretar el mundo como un constante proce-so de creacin y destruccin, en medio de ciclos de estabilidad y crisis(Wittrock, 2000). Significa compartir una especial sensibilidad hacia letransitoire, le fugitif, le contingent, como Baudelaire (1961, p. 677) carac-teriz hace casi 150 aos la esencia de esta poca. Y no para vivir a lamoda ni meramente observar la agitada vida de la ciudad sino para arran-car del instante sus posibilidades de historia2 y gozarlo, al final del da,como mundo transformado por la actividad humana3. Tambin por estemotivo la modernidad es tremendamente inquietante y obliga a un angustio-so saber.</p><p>A pesar de esa proliferacin, que en la literatura sociolgica va,digamos, de Simmel a Giddens, no parece existir una descripcin de lamodernidad que rena sus mltiples dimensiones en un nico conjuntocoherente. Menos an si a esa produccin de suyo vasta se agrega la de lasrestantes ciencias sociales y las interpretaciones historiogrfica y de la filo-sofa. La dificultad deriva del hecho que la modernidad necesita ser analiza-da, simultneamente, como poca, estructura institucional, experiencia vitaly discurso. Este artculo ofrece una caja de herramientas para salir al en-cuentro de esa necesidad.</p><p>poca</p><p>Dnde arranca y termina la modernidad? Los autores difieren pueslas perspectivas son distintas, igual como los intereses de conocimiento, lasideologas autorales y la percepcin sobre el fenmeno analizado. Segn seestime que el origen de la modernidad se encuentra en la reforma protestan-</p><p>2 Segn expone el propio Baudelaire: Pero no hay que engaarse. Constantin Guys</p><p>no es un flaneur; lo que hace de l, a los ojos de Baudelaire, el pintor moderno por excelenciaes que a la hora en que el mundo entero abraza el sueo, l se pone a trabajar y lo transfigura.Dicha transfiguracin no es anulacin de lo real, sino juego difcil entre la verdad de lo real yel ejercicio de la libertad (Foucault, 1999, p. 344).</p><p>3 Recurdese el famoso pasaje del Fausto: Quisiera ver una muchedumbre as en</p><p>continua actividad, hallarme en un suelo libre en compaa de un pueblo tambin libre.Entonces podra decir al fugaz momento: Detnte, pues; eres tan bello! La huella de misdas terrenos no puede borrarse con el transcurso de las edades. En el presentimiento de tanalta felicidad, gozo ahora del momento supremo (Goethe, 1999, p. 390).</p></li><li><p>244 ESTUDIOS PBLICOS</p><p>te, o la Ilustracin, o la revolucin francesa, o la revolucin industrial o elmodernismo esttico, su comienzo se fechar, respectivamente, a comien-zos del siglo XVI, durante el siglo XVII, a fines del XVIII, a caballo entreste y el siguiente o al iniciarse el siglo XX, con la dcada cubista. Ahorabien, si se quiere criticar la modernidad, el punto de arranque deber mos-trar, por s solo, su rostro amenazante. Como hace un historiador britnicocuando anuncia: el mundo moderno comenz el 29 de mayo de 1919,recordando el da en que Eddington prob empricamente la teora de larelatividad de Einstein. De ah en adelante se habra confundido, equivoca-da, pero quiz inevitablemente, relatividad con relativismo. Tal tesis per-mite al autor sostener seguidamente que, a partir de ah, la idea de unabsoluto qued sepultada: absoluto del tiempo y el espacio, el bien y elmal, del conocimiento, sobre todo de los valores (Johnson, 1985: 4). Di-cho en serio, es probable que la modernidad traiga consigo el germen de supropia destruccin, el nihilismo, el cual, como seala Vattimo (1990) signi-fica precisamente el fin de los valores supremos4.</p><p>Similar enredo reina en torno al fin de la modernidad. Por de pronto,no es una idea que concite acuerdo intelectual, segn se aprecia en eldebate entre modernidad y posmodernidad (Casullo, 1989). En seguida, suspropios sostenedores hacen coincidir dicho fin con diferentes fenmenos,tales como la emergencia de la sociedad post-industrial, la revolucin infor-mtica, el desplome del socialismo burocrtico, la globalizacin de losmercados y la prdida de crdito y consiguiente incredulidad frente alas meta-narraciones o grandes relatos que sirven como eje discursivo a lamodernidad.</p><p> No hay manera, entonces, de encontrar un terreno comn? No esas. De hecho, la narrativa estndar sita el origen de la modernidad en elsiglo XVII, cuando surgen nuevos y poderosos modos racionales de pensarla naturaleza y la sociedad (Toulmin, 1990). En la querella entre antiguos ymodernos stos salen triunfantes justamente en virtud se dice de susmtodos racionales superiores encarnados en las ciencias, la ingeniera y lateora poltica.</p><p>No todos concuerdan con dicha narrativa, sin embargo5. Se le criticaexagerar la influencia de los antecedentes intelectuales de la modernidad</p><p>4 Slo all donde no est la instancia final y bloqueadora del valor supremo Dios,</p><p>los valores se pueden desplegar en su verdadera naturaleza que consiste en su posibilidad deconvertirse y transformarse por obra de indefinidos procesos (Vattimo, 1990, p. 25).</p><p>5 Segn J. C. Alexander (1995) el desarrollo terico de las ciencias sociales de</p><p>posguerra en los pases centrales puede interpretarse como una conflictiva sucesin de narra-tivas terico-ideolgicos sobre la modernizacin.</p></li><li><p>JOS JOAQUN BRUNNER 245</p><p>(Wagner, 1994), error que sera compartido tanto por quienes adelantanesos antecedentes al siglo XVI con la reforma protestante segn haceBarzun (2000) o con el humanismo renacentista segn prefiere Toulmin(1990) como por quienes los postergan hasta el ottocento, con Kant y laIlustracin, segn propugna Habermas (1988).</p><p>En efecto, la modernidad no es asunto de un petit troupeau desphilosophes o de antecedentes intelectuales solamente. No surge de la cabe-za de los pensadores del Siglo de las Luces, o de los reformadores religio-sos, o de los enciclopedistas franceses, por valiosa que haya sido la contri-bucin de cada uno de esos grupos. En el trasfondo de la modernidad haytoda una transformacin de poca y civilizacin, que trae consigo nuevasideas, instituciones, experiencias y discursos.</p><p>Respecto de la influencia de la Ilustracin, en tanto, no puede esqui-varse el hecho de que ella posee dos caras; una que pone nfasis en laregulacin y construccin del orden (racional) desde arriba y otra que su-braya el principio de la auto-regulacin (Bauman, 1990, 1987). A un ladola libertad de los modernos (Brunner, 1992a); al otro, las modernas discipli-nas descritas por Foucault (1977).</p><p>Es vital entender todo esto para luego comprender cmo se difundela modernidad fuera de su espacio europeo-occidental de origen. De locontrario, si se insiste en una exclusiva genealoga filosfico-ideal de lomoderno, pronto se ve uno obligado a lamentar que los pueblos hispnicosno hayan tenido una edad crtica. Dicho en otras palabras, que no hayanseguido automtica y fielmente el patrn de desarrollo de la modernidadque implcitamente se postula como universal y, por ende, el nico vlido.Segn ha dicho grficamente Octavio Paz: la gran diferencia entre Franciae Inglaterra por un lado, y Espaa e Hispanoamrica, por el otro, es quenosotros no tuvimos siglo XVIII. No tuvimos ningn Kant, Voltaire, Dide-rot, Hume (O. Paz, 1979, pp. 44, 34-35)6.</p><p>Tampoco hay discrepancias en cuanto a que la modernizacin arran-ca en Amrica Latina durante el siglo XIX, junto con la constitucin de losestados nacionales y el incipiente desarrollo de la produccin capitalista.Ms discutida, en cambio, es la idea de que la asimilacin social de lamodernidad se habra iniciado recin a comienzos del siglo XX, junto</p><p>6 Mucho antes la historiografa anglosajona sobre la Espaa del siglo XVI haba</p><p>constatado esta peculiaridad. De que, como dice B. Hamilton (1963), Espaa permanecicasi intocada por la Reforma protestante o el Renacimiento en su forma italiana; no tuvo unarevolucin cientfica que pueda ser citada, ni un equivalente de Hobbes o Locke; ningnsurgimiento de individualismo poltico, nada de teora de contrato social, ninguna revolucinindustrial. Para un tratamiento innovador de estas materias puede consultarse R. Morse(1982).</p></li><li><p>246 ESTUDIOS PBLICOS</p><p>con la emergencia de un sistema de produccin cultural diferenciado parapblicos masivos (J. J. Brunner et al., 1989), incluso con independencia desi los contenidos transmitidos se ajustan o no a los estndares de la Ilus-tracin.</p><p>Estructura institucional</p><p>Nadie objeta, a esta altura, la formulacin de T. Parsons (1964) en elsentido de que la organizacin burocrtica, el dinero y los mercados,un sistema legal con normas universalistas y la asociacin democrticatanto en sus formas gubernamental como privada pertenecen a laestructura del tipo moderno de sociedad. La dificultad estriba, ms bien,en saber: (i) si acaso esos componentes son suficientes para explicar socio-lgicamente la modernidad y (ii) cmo se difunden dentro de una mismasociedad y progresivamente a otras, hasta abarcar todas las regiones delmundo.</p><p>Respecto a (i), la literatura especializada entrega diversas respues-tas. Pero, en definitiva, todas revuelven sobre los mismos componentes.As, por ejemplo, las dimensiones institucionales de Giddens (1990, cap. II)capitalismo, industrialismo, supervisin (surveillance) y poder militarcorresponden, el primer par, a modos de organizacin de la economa enfuncin de los mercados y, el segundo par, a expresiones burocrticas enfuncin del poder. A veces se reduce la modernidad a uno slo de esoscomponentes, como hace la Enciclopedia Britnica (1995: 280) cuandoenuncia: la sociedad moderna es la sociedad industrial. Modernizar unasociedad es, ante todo, industrializarla. En otras ocasiones los componen-tes se multiplican y combinan: la democracia con el industrialismo, laeducacin generalizada con la cultura de masas, los mercados con las gran-des organizaciones burocrticas (J. Larran, 1996: 20).</p><p>Suele acusarse a ese tipo de enfoque de ser puramente descriptivo yfaltarle, en consecuencia, una teora suficiente para las cuestiones queaborda (Luhmann, 1997). No es acertada esa acusacin, sin embargo. Enefecto, tanto los analistas clsicos de la modernidad como sus epgonosposeen una teora explicativa, trtese de la racionalizacin del mundo enWeber, retomada luego por Habermas (1988) y Touraine (1994); o delcapitalismo y la burguesa en Marx, tesis reelaborada por Berman (1982); ode la divisin del trabajo y la diferenciacin de las sociedades en Dur-kheim, tema que despus asume el mismo Luhmann (1997) .</p><p>Respecto a (ii), sostiene S. Huntington que la modernizacin, amnde ser un proceso revolucionario un cambio radical y total en los patro-</p></li><li><p>JOS JOAQUN BRUNNER 247</p><p>nes de la vida humana es un proceso complejo que abarca todas lasreas del pensamiento y el comportamiento humanos. Incluira, al menos,la industrializacin, la urbanizacin, la movilidad social, la diferenciacin,la secularizacin, la expansin de los medios de comunicacin, un incre-mento de la alfabetizacin y de la escolarizacin y una ampliacin de laparticipacin poltica (Huntington, 1968). A esa visin, compartida amplia-mente entre los analistas, le falta sin embargo un tamiz ms fino paraidentificar los dispositivos que operan concreta y vitalmente como soportesde transmisin y difusin de la modernidad. Una reciente historia del sigloXVII...</p></li></ul>