Arqueología de la vihuela de mano, savia nueva por ?· interpretación de las composiciones para vihuela…

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    19-Sep-2018

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Un galn en una sillaY una dama en sus rodillasY en sus delicadas partesLe estaba haciendo cosquillas(Adivinanza popular)LOS NUEVOS VIOLEROS Y LAS NUEVAS VIHUELASDa a da va creciendo el inters por interpretar la msica antiguacon instrumentos histricos. Son ya numerosos los intrpretes que pre-fieren utilizar rplicas de ejemplares coetneos a cada compositor. Lainterpretacin de las composiciones para vihuela con otros cordfonos,desvirtuara notablemente la esencia de esta msica y se apartara de supersonalidad, colorido y expresin. A iniciativa de algunos intrpretes,desde hace ya unas dcadas, se ha ido recuperando el uso de la vihuela yhan surgido artesanos que estn construyendo instrumentos magnficos,sin embargo es el momento de reflexionar sobre la cercana de stos a lavihuela histrica.Al intentar recuperar un instrumento como ste nos encontramosirremediablemente con muchas dudas y lagunas de difcil esclarecimien-to. Con la loable intencin de crear las nuevas vihuelas, los violeros1que iniciaron este arduo proceso se encontraron ante estas incgnitas yNASS-XXI 265Arqueologa de la vihuela de mano,savia nueva por madera viejaJAVIER MARTNEZ GONZLEZ1. El trmino violero era con el que tradicionalmente se designaba a los constructo-res de vihuelas. La voz violero, segn el diccionario de la Real Academia Espaola de laLengua Espaola, significa: constructor de instrumentos de cuerda. Este trmino, endesuso en la actualidad, es el que con mayor pureza lxica ha definido el artstico y nobleoficio de construir vihuelas. Se mantuvo vigente hasta principios del siglo XVIII, como cul-tismo frente al de guitarrero y se aplicaba genricamente a los constructores de instru-mentos de cuerda. Poco a poco fue desplazado por el de guitarrero y ms tarde por eldeluthier, con el que incluso algunos constructores de vihuelas prefieren definirse en laactualidad. Juan Jos Rey lamenta este cambio: Ntese, de paso, el empeo que todo cons-les dieron respuesta de una forma intuitiva en la mayor parte de loscasos. Las vihuelas que as fueron construyndose empezaron a erigirsecomo nuevos patrones, de modo que los instrumentos que surgieron apartir de aquellas heredaban a su vez las improvisaciones y errores desus predecesores. El mtodo de investigacin quizs haya sido msintuitivo que arqueolgico, de modo que ms que la exhumacin de lavihuela histrica estamos presenciando la reinvencin de un cordfonosimilar, no muy purista desde el punto de vista formal, pero todo seadicho, de excelente respuesta acstica y perfectamente adecuado a lasexigencias interpretativas de los vihuelistas. Esta visin quizs excesiva-mente musicolgica, ha inventado un buen instrumento, pero ha eclip-sado un tanto otros componentes inherentes a la vihuela, que paradji-camente son esenciales a la propia esencia sonora y que forman parte desu personalidad artstica, como objeto de arte. Por fortuna, desde hace ya unos aos, se estn produciendo cambiosen el mtodo. Los violeros han empezado a participar en las investiga-ciones, aportando una nueva visin que ha enriquecido los enfoques tra-dicionales de la organologa. Este espritu ms cientfico est iniciandoun camino distinto y las nuevas actitudes estn despertando el interspor la recuperacin de una vihuela ms autntica.En un momento en el que todava nos queda mucho por investigar, almenos conocemos fehacientemente cules son las desviaciones quedebemos evitar al reconstruir cualquier instrumento del siglo XVI. Comoes obvio, en primer lugar hemos de descartar los materiales que no eranconocidos en la poca. Por ejemplo, una madera muy utilizada es elarce. La eleccin de este material deriva sin duda de su buena respuestaacstica, sobre todo en los instrumentos de arco e incluso en las guita-rras, sin embargo no tenemos una sola referencia al uso de arce en laviolera espaola del siglo XVI2. Otros materiales vienen siendo utilizadoscon asiduidad y sin peso cientfico. Por citar tan solo algunos ejemplos,NASS-XXIJAVIER MARTNEZ GONZLEZ266tructor de violines, guitarras o lades espaoles tiene en llamarse luthier, cuando ac sedenominaron siempre con el honestsimo y adecuadsimo nombre de violeros Espaa hasido siempre pas de vihuelas, ms que de lades. REY, J.J. y NAVARRO, A., Los instrumentosde pa en Espaa. Bandurria, ctola y lades espaoles. Madrid, 1993.2. Los instrumentos construidos con madera de arce no se generalizan, que sepamos,hasta el siglo XVIII. En 1825, Dionisio Aguado defenda el uso del arce: Por lo que he visto hasta el da, las guitarras cuya caja, inclusa la tapa, es toda de made-ra de hacer, dan mejores voces, y an ms si a esto se agrega el que el suelo est algo combadohacia fuera.Citado por ROMANILLOS, op. cit., p. XXXI.podramos hablar de las incrustaciones de ncar, de las que no hay noti-cia alguna, o del irrespetuoso tratamiento de superficies a base de lacas,cuando estas resinas no penetraron en la Pennsula Ibrica hasta bienentrado el siglo XVII3. La estructura interior a la usanza antigua, tampo-co ha sido respetada del todo. Ha habido una excesiva tendencia a adop-tar la disposicin de barras del lad renacentista como modelo, cuandohay evidencias claras de que las vihuelas slo contaban con dos barrastransversales flanqueando la boca4. La unin de caja de resonancia ymstil ha supuesto otro de los problemas. El mstil monxilo, tpico dela vihuela, lo conocemos en todos los ejemplares histricos conservadosdel XVI. El zoque de las vihuelas es muy caracterstico y presenta lamisma tipologa en el instrumento de Belchior Das, en la vihuela Gua-dalupe y en la vihuela E.0748 del Museo de la Msica de Pars (Cham-bure). Aun as, todava hay algn nuevo violero que persiste en optarpor el zoque barroco europeo, cometiendo otro claro anacronismo.Otros aspectos muy a tener en cuenta deberan ser las decoraciones.Los elementos decorativos ms importantes de una vihuela de mano sonlas taraceas, los lazos, la silueta del clavijero o la talla del puente. Hemosde huir en lo posible de ornamentos recreados e intentar aproximarnosal mximo a la esttica del siglo XVI. No creo que sea necesario evitarinspirarse en otras artes como la pintura, la carpintera o incluso laarquitectura coetneas, lo que s es desechable es la utilizacin de mode-los anacrnicos. Si repasamos los catlogos y las pginas web en las queNASS-XXIARQUEOLOGA DE LA VIHUELA DE MANO, SAVIA NUEVA POR MADERA VIEJA2673. P.L. ECHEVARRA GOI: Policroma renacentista y barroca, en Cuadernos de ArteEspaol, Historia 16, nm. 46, Madrid, 1992.4. Segn el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la voz vihuela tiene elmismo origen que la de viola, ambas proceden del provenzal viula, que deriva a su vezdel latn vvula, de viva, viva. Con el trmino vihuela o sus diferentes versiones (bihue-la, viuela, vigela, vihuella, vyuela, vidruela, etc.), se designaba no slo a las vihuelas demano y de arco, sino tambin, en potica sincdoque, a muchos otros instrumentos decuerda: arpas, liras y otros cordfonos. En el siglo XVI, el trmino se va especializando alas citadas de arco, de mano y de pola, pero aun as, muchas veces no se especifica latipologa exacta. Esta gran ambigedad nos dificulta la interpretacin de los textos y laidentificacin de las diferentes tipologas. As, Bermudo, cuando designaba al lad comovihuela de Flandes, no sabemos si encontraba cercana entre dos instrumentos, o si sim-plemente quera decir instrumento de Flandes. (J. BERMUDO: Libro de la declaracin deinstrumentos musicales, Osuna, 1555).Otro argumento que esta corriente arguye como vlida prueba de la relacin mencio-nada se basa en la tendencia en la Espaa renacentista a huir de modelos moriscos, comoel lad, prefiriendo la forma de la vihuela a la del lad europeo, aunque estos dos, en lobsico eran muy cercanos. Esta teora es del todo infundada y basta repasar la iconografade los siglos XIV y XV para percatarse de la abundancia de lades.exponen sus obras algunos violeros, encontramos vihuelas con decora-cin de lazo barroco o incluso neoclsico. Esta convivencia, en unavihuela que pretende imitar modelos del siglo XVI, de elementos alejadosentre s en ms de un siglo al menos, es como intentar reconstruir unacatedral gtica con columnas salomnicas en su interior, o como clave-tear en un mueble renacentista herrajes deciochescos5.Entonces, cul puede ser el mtodo de trabajo ms adecuado? y,sobre todo, qu criterios deberan regir la investigacin? Como en todabsqueda, hemos de adoptar un mtodo cientfico, basado en principioscontrastados y documentados. Las primeras fuentes documentales conlas que contamos como punto de partida son los textos de tratadistas,msicos, fondos documentales de archivos, especialmente protocolosnotariales y obras literarias. Estos documentos escritos son valiossimosy aportan una gran informacin. A travs del estudio de las referencias a vihuelas histricas en inven-tarios o testamentos, a lo sumo podemos llegar a conocer que habavihuelas de diferentes tipos, acercarnos a su decoracin y a los materia-les utilizados. Ms informacin extraemos de los textos que nos hablande violeros, como veremos: contratos de aprendizaje, exmenes, organi-zacin gremial, ordenanzas, etc. Incluso nos aportan pistas sobre la con-figuracin geomtrica de las vihuelas, su estructura, materiales, decora-cin, niveles de calidad, precios, etc6. Estas fuentes adquieren mayorrelevancia si las complementamos con el anlisis de los instrumentosNASS-XXIJAVIER MARTNEZ GONZLEZ2685. Mucho habra que investigar sobre la pretendida extincin de la vihuela en el sigloXVI. A este respecto son interesantes las reflexiones de ROMANILLOS, op. cit, prlogo. Encualquier caso nuestros comentarios se refieren nicamente a las vihuelas del siglo XVI.6. Cristina Bordas ha estudiado los violeros madrileos. En su interesantsimo trabajoaborda el anlisis de este gremio y recopila la normativa que se conserva sobre estos arte-sanos en Castilla. Al parecer, con el traslado de la corte a Madrid, se produce un trasiegode violeros y organeros a la capital, procedentes de Toledo, coincidiendo con un perodo deesplendor de la violera que queda patente en el elevado nmero de ellos que se registranentre 1578 y 1600 (16, para una poblacin comprendida entre 40.000 habitantes en 1570 y70.000 en 1600, esta cifra se increment hasta los 40 violeros activos en la segunda mitadde siglo). C. BORDAS: La construccin de vihuelas y guitarras en Madrid en los siglos XVI yXVII, en VI Jornadas de estudio sobre historia de la guitarra, Crdoba, 1995. De esta mismaautora: Du violero au guitarrero: Lactivit de la corporation des violeros de Madrid (ca.1577- ca. 1801), en Aux origines de la guitarra: la vihuela de mano, Muse de la Musique,Cit de la Musique, Paris, 2004. Pedro Calahorra localiz en el Archivo de Protocolos Notariales de Zaragoza interesan-tes documentos relativos a los violeros zaragozanos, sin duda otro de los principales focos.P. CALAHORRA: La msica en Zaragoza en los siglos XVI y XVII, Zaragoza, 1977 y 1978.Otros autores que aportan nueva informacin son L. JAMBOU: La lutherie Madrid lafin du XVII sicle. En Revista de Musicologa. Vol. IX, 1986, n 2 y F. REYNAUD: Les lut-representados en grabado, pintura y escultura. En todo caso, como esobvio, el mayor yacimiento de informacin son los ejemplares histri-cos. LOS EJEMPLARES HISTRICOS Y SU INTERPRETACINSon reiteradas las alusiones a la mediocre respuesta sonora de lavihuela conservada en el museo Jacquemart-Andr7. El excesivo tiro decuerda, que imposibilita la ejecucin del repertorio y el gran espesor desus tablas8, que dificultara la emisin del sonido, han desautorizado aeste instrumento como modelo vlido. La explicacin de estas peculiarescaractersticas algunos autores la encuentran en la hiptesis de quepodra haber sido uno de los instrumentos construidos en las pruebas deexamen exigidas para alcanzar la titulacin de maestro violero, sinembargo quedan muchas preguntas en el aire: Si se trata de un instru-mento sordo, cmo poda ser entonces una pieza vlida para exami-nar?, Por qu entonces presenta signos de haber sido utilizada?, Porqu incluso se le cambi la ubicacin del cordal, acortando el tiro y seutiliz posteriormente como guitarra con cinco rdenes?, Por qu unartesano capaz de alcanzar los altsimos grados de maestra en atarces ymarquetera no era capaz de dar a las tablas la anchura justa para obte-ner una mayor sonoridad, si ste es un problema tcnico mucho msfcil de resolver que todos los dems que conclua hbilmente? CmoNASS-XXIARQUEOLOGA DE LA VIHUELA DE MANO, SAVIA NUEVA POR MADERA VIEJA269hiers toledanos au XVI sicle, en Tolde et lexpansion urbaine en Espagne (1450-1650).Marzo de 1988. Madrid, Rencontres de la Casa de Velzquez, 1990, pp. 38-48.Finalmente, merece una atencin especial el trabajo de Jos Luis Romanillos, recopi-lando la mayor parte de la documentacin conocida. Se trata de un trabajo minucioso degran erudicin, muy til para quienes estn interesados en conocer el mundo de los viole-ros y los guitarreros. J.L. ROMANILLOS VEGA y M. HARRIS WINSPEAR: The vihuela de manoand the Spanish Guitar. A Dictionary of the Makers of Pluced an Bowed Musical Instrumentsof Spain (1200-2002). Guijosa (Guadalajara), 2002.7. En 1992, con motivo de la Exposicin sobre la Guitarra Espaola, en el MuseoMunicipal de Madrid y en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, se public unamplio y slido catlogo en el que se recogen algunos artculos sobre la vihuela de mano yse pone al da el estado de las investigaciones. En aquel momento, las dos nicas vihuelasconocidas eran la conservada en el Museo Jacquemart-Andr de Pars, o vihuela Guadalu-pe, y la de Nuestra Seora de Loreto en la Iglesia de la Compaa de Jess en Quito, cons-truida en Amrica ya en el siglo XVII. BORDAS, C., comisaria de la exposicin, et al: La Gui-tarra Espaola-The Spanish Guitar, catlogo de la exposicin, Madrid, Sociedad Estatal VCentenario, 1992.8. La excesiva anchura del fondo (4-5 mm) probablemente persegua dar mayor estabi-lidad a la complicadsima armazn de ms de doscientas piezas que lo componen. pudo un alumno aventajado, en disposicin de obtener el ttulo de maes-tro violero construir un instrumento deficiente? Cmo pudieron conde-narse los ricos materiales utilizados a las manos de un artesano medio-cre? Es que haba vihuelas que sonaban y vihuelas que no sonaban?Cmo, dejndose llevar de su fervor decorativo, arruin la tapa armni-ca con nada menos que cinco bocas? 9. Si comparamos la vihuela de Pars con los instrumentos representa-dos en grabados y pinturas, observamos cmo mantiene con stosmuchos rasgos comunes, particularmente en la decoracin. En este casofue tal el afn ornamental que se rompi el equilibrio entre las dos per-sonalidades antes mencionadas, predominando los valores decorativos alos meramente musicales. Siendo tan amplio su repertorio, se convierteen un valiossimo modelo de motivos decorativos en taraceas y marque-teras si queremos construir vihuelas de piezas.Otro instrumento, recientemente reconocido por los expertos comouna vihuela, se encuentra en el Museo de la Msica de Pars, con elnmero E.074810. Se trata de una vihuela con un tiro de cuerda mscorto que los ejemplares de Quito y Jacquemart-Andr, 645 mm. Presen-ta un suelo compuesto por siete costillas abombadas dobladas en conca-vidad transversal y convexidad longitudinal, difcil disposicin que hadespertado el inters de los nuevos violeros, por la complejidad tcnicaque representa. Esta peculiaridad, compartida por el instrumento deBelchior Das, ha convertido a estos instrumentos en buenos modelos delas vihuelas que en la poca eran denominadas tumbadas o acanaladas yya empiezan a ser frecuentes sus rplicas e interpretaciones.La vihuela de Quito ha recibido menos atencin que las anteriores ysera deseable emprender un anlisis pormenorizado de este instrumen-to. Por su inters, como ejemplo de una tipologa diferente, merece unainvestigacin en profundidad que an no se ha abordado11.NASS-XXIJAVIER MARTNEZ GONZLEZ2709. Sobre la autenticidad de las cuatro bocas perifricas ver DUGOT, Jol, op. cit.10. J. DUGOT: Un nouvel exemplaire de vihuela au Muse de la musique?, en Luths etluthistes en Occident. Actas del coloquio 13-15 de mayo, Paris, Cit de la musique, 1999,pp. 307-317 y GONZLEZ, Carlos, op. cit.11. Contamos con la siguiente bibliografa sobre este instrumento: OHLSEN, Oscar, ARecently Discovered Vihuela in Quito, Ecuador Lute Society Journal, XVIII, 1976, p. 45.GILL, Donald, A vihuela in Ecuador, en Lute Society Journal, XX, 1978, p. 53-55. COOK,Frederic, A vihuela in Quito?, en Guitar and Lute, IX, abril 1979, p. 11-13. OHLSEN, Oscar,The vihuela in Latin America, en Newsletter of the Lute Society of America, XVI/1, febrero1981, p. 12-13. GILL, Donald, Vihuelas, Violas and the Spanisch Guitar Early Music, IX,EL PROBLEMA DE LA IDENTIDAD DEL INSTRUMENTO: VIHUELA O VIHUELAS?Las vihuelas ms arcaicas que aparecen en la iconografa presentanformas y tamaos muy variados. Esta gran diversidad de tipologas fuesimplificndose y poco a poco se impuso la clsica disposicin de la cajade resonancia en forma de ocho, con escotaduras laterales ms omenos acentuadas. Por el momento desconocemos si hubo preferenciaspor uno u otro tipo en los distintos focos o escuelas de violeros o si todosellos tendieron por igual a la equiparacin formal. A la dispersin geo-grfica y a la evolucin cronolgica se unan los diferentes niveles decalidad para ampliar todava ms los tipos. As, que sepamos, al menoshubo vihuelas de piezas (en las que podramos incluir la vihuela Guada-lupe); vihuelas llanas y vihuelas acanaladas o tumbadas (como la vihueladel Museo de la Msica de Pars). A esta clasificacin, por estructuras, seaade la de los materiales y calidades, como la que aparece en las orde-nanzas de violeros de Toledo de 161712. Alude a dos tipos, en cuanto a sucalidad: vihuelas de madera vieja, y vihuelas de bano.A pesar de esta rica realidad, las disposiciones recogidas en las orde-nanzas y en las normas para examinar a los oficiales dejan bien clara laexistencia de unas pautas convencionales que exigan ciertas calidades.Las Ordenanzas de Sevilla de 1527 recogen algunas de las caractersticasde las buenas vihuelas: los lazos de talla, los buenos atarces (taraceas) ycon todas las cosas que le pertenecen para buena13. Otro sistema de con-trol de calidad exhaustivo estaba a cargo de los veedores, quienes vela-NASS-XXIARQUEOLOGA DE LA VIHUELA DE MANO, SAVIA NUEVA POR MADERA VIEJA2711981, pp. 445-462. POULTON, Diana, Vihuela, en New Grove Dictionary of Musical Instru-ments, Londres: Macmillan, 1984, III pp. 724-727. BERMDEZ, Egberto, La vihuela: losejemplares de Pars y Quito, en La Guitarra Espaola-The Spanish Guitar. Catlogo de laexposicin realizada en Nueva York. ( The Metropolitan Museum of Art) y Madrid (MuseoMunicipal) 1991-1992, Madrid, Sociedad Estatal Quinto Centenario, 1991, p. 25-47. Ber-mdez escribi adems un trabajo indito: La Vihuela de la Iglesia de la Compaa de Jessde Quito, 1991, de 15 pginas. CORONA-ALCALDE, Antonio, Lorganologie de la vihuela, enAux origines de la guitare: la vihuela de mano. Les Cahiers du Muse de la Musique. Cit dela musique, Paris, 2004.12. Ordenanzas del ofizio de Bigoleros o Vihueleros (Toledo), 1617 (Propuesta). Trans-crito por ROMANILLOS, op.cit.Ytem que cualquiera biguela de qualquier calidad que sea lleve la madera bieja que essuelo y cuello de pino con tapa de pinavete y no de otra madera alguna y baya aforrada por laparte de a dentro con tres lienos en cada costilla de quatro dedos de largo pena de mil mara-vedis lo que en contrario desto se hiciere aplicados segn dicho es.13. Ordenanzas de Sevilla: Recopilacin de ordenanzas de la muy noble y muy leal cibdadde Sevilla..., Sevilla: Juan Varela, 1527, f. CXLIX; citadas por BERMDEZ, Egberto, op.cit.ban por el cumplimiento de ciertos requisitos tcnicos que hoy por hoydesconocemos pero que se daban por supuestos. Los veedores visitabanregularmente las tiendas y las penalizaban si encontraban alguna cosaymperfecta14. Estas cualidades, en ocasiones afectaban a los materiales15,en otras a las trazas o planos previos que exigan ciertos conocimientosde geometra, a las tcnicas decorativas (taraceas y lazos, sobre todo) ascomo a los refuerzos y a la estructura interior. Podemos concluir puesque pese a la riqueza de formas y tipos, la vihuela, o mejor dicho, lasvihuelas efectivamente posean unas caractersticas definitorias que lasidentificaban perfectamente frente a otros cordfonos16. Otro problemaque queda por resolver es determinar cuales eran los lmites a la impro-visacin. Si la normativa hubiera sido excesivamente restrictiva, lavihuela no hubiera podido evolucionar, imposibilitando toda variacin.LOS INSTRUMENTOS MUSICALES, OBJETOS ARTSTICOS OLVIDADOS POR LA HISTORIA DE ARTEAl estar al servicio de la msica, los instrumentos musicales tradicio-nalmente han sido estudiados por organlogos o musiclogos y slo encontadas ocasiones encontramos investigaciones ms amplias que inclu-yan otras perspectivas17. Hay una ciencia que todava no est presente enNASS-XXIJAVIER MARTNEZ GONZLEZ27214. Ord. cit. de Toledo, 1617.15. Ord. cit. de Toledo, 1617:Ytem que si alguno ttrujere biguela de hebano para que le hechen tapa que se le heche depinaybete y con lazo de boj y no de pergamino.16. Algunos autores sostienen que la vihuela no tuvo unas caractersticas fsicas biendefinidas y que el nico rasgo que las identificaba era su nmero de rdenes y aun estevari. Segn Corona Alcalde, la vihuela no era ms que un concepto sometido a las exigen-cias musicales cambiantes, con unas caractersticas definidas demasiado libremente. A.CORONA- ALCALDE: Lorganologie de la vihuela, en Aux origines de la guitare: la vihuela demano, DUGOT, Joel, coordinador, Muse de la Musique, Cit de la Musique, Paris, 2004. Vertambin a este respecto M. MORAIS: La viola de mano en Portugal. Ordenanzas, inventa-rios e iconografa, en Actas del coloquio internacional Cinco siglos de vihuela, Gijn, 19 a28 de julio de 2002, en imprenta.17. Jol Dugot, conservador del Museo de la Msica de Pars, ha coordinado una inte-resante publicacin monogrfica sobre la vihuela: Aux origines de la guitare: la vihuela demano, Muse de la Musique, Cit de la Musique, Paris, 2004. En ella se incluyen artculosprocedentes de diferentes disciplinas: musicologa, organologa, historia, iconografa musi-cal, metrologa. Incluye los siguientes artculos: J. GRIFFITHS, Lessor et le dclin de lavihuela. A. CORONA-ALCALDE Lorganologie de la vihuela. C. BORDAS IBEZ: Du violeroau guitarrero: lactivit de la corporation des violeros de Madrid (ca. 1577-ca. 1801). F.GTREAU: Liconographie de la vihuela. J. DUGOT: Un chef-doeuvre du XVI sicle: Lael conjunto de disciplinas que intervienen como ciencias auxiliares enlas investigaciones, se trata de la historia del arte. Su escasa presencia selimita a algunas aproximaciones a la iconografa musical, y aun as,stas han sido realizadas por musiclogos. Si es sorprendente la caren-cia de investigaciones que aborden el estudio de los instrumentos musi-cales como objetos de arte, en el caso de la vihuela, todava sorprendems, por tratarse de un instrumento que fue el protagonista de todo unacontecimiento cultural en la vida social del siglo XVI en Espaa, Portu-gal y gran parte de Amrica e Italia. La historia del arte es una especialidad que puede aportarnos infor-maciones muy valiosas para datar cronolgicamente los instrumentos,localizar su procedencia geogrfica, averiguar el grupo social al que vandirigidos y adscribirlos a corrientes o estilos artsticos. Se trata pues deuna ciencia que puede aportar nuevas informaciones, definitivas enalgunos casos. Las desviaciones que los nuevos violeros cometemossobre lo que podramos considerar como acercamiento cientfico a lasvihuelas histricas en gran parte proceden de la poca atencin que hastaahora se la concedido a la historia del arte.Las fuentes iconogrficas nos presentan un verdadero catlogo deinstrumentos musicales antiguos, donde la vihuela ocupa un lugar prefe-rente. Contamos con un amplio repertorio de tipos, interesantsimocomo fuente para el estudio de la estructura, trazas de la caja de reso-nancia y decoracin. Surge en este momento el problema de la veraci-dad de los modelos representados. Desconocemos hasta qu punto losartistas eran fieles al original en cuanto a formas, tamaos y decoracin.En la Edad Media solan representarse muchos instrumentos de frentepara que fueran mejor captados por el espectador, forzando algunas pos-turas de msicos; otras veces no se respetan los tamaos y se muestracon mayor dimensin aquello que se considera ms importante. Otrosobjetos se distorsionan, de modo que una parte de ellos aparece en unplano frontal y otra en un plano lateral. Encontramos tambin casos enlos que una forma se adapta al marco del propio cuadro, con quiebros yforzadas torceduras; pero estas constantes son ms propias de siglosanteriores. Durante el siglo XVI suele respetarse el modelo y el realismoNASS-XXIARQUEOLOGA DE LA VIHUELA DE MANO, SAVIA NUEVA POR MADERA VIEJA273vihuela du Muse Jacquemart-Andr. C. GONZLEZ: La vihuela anonyme du Muse de laMusique de Pars. S. VAIEDELICH: Vers une organologie scientifique et prospective:lexemple de deux vihuelas parisiennes. J. MARTNEZ GONZLEZ: De la mesure des vihue-las.en las representaciones plsticas de instrumentos musicales es patente.En general, podemos considerar estas obras como fidedignas, siemprecon un margen de error lgico en las formas, derivado de la mayor omenor precisin en la ejecucin artstica de sus autores. Pero no haymargen para la creacin de tipologas fantsticas? La historia del artetampoco puede sustraerse en un debate basado en gran parte en la inter-pretacin de la iconografa. Slo desde esta disciplina podremos filtrarlas tendencias de los artistas hacia representaciones imaginarias ypodremos ponderar sus bsquedas ms o menos realistas. En muchasocasiones, los organlogos suelen tender con facilidad a asociar lasobras de arte con el lugar en el que hoy se conservan. Muchas de ellashan sufrido traslados, otras eran obras de taller, hechas a cientos dekilmetros del lugar en el que haban sido encargadas. Unas veces estarelacin est clara, otras no, slo la historia del arte ha estudiado los tra-siegos de obras o artistas, por lo que volvemos a precisarla una vez ms.LINEAS DE INVESTIGACIN PENDIENTES EN LAS QUE PUEDEINTERVENIR LA HISTORIA DEL ARTEEn las representaciones grficas constatamos una gran diversidad detipologas. Se prodigan las referencias en testamentos, inventarios o tex-tos literarios a la enorme variedad de vihuelas: desde los instrumentosprofusamente ornamentados y construidos con maderas nobles, dirigi-dos a una clientela elitista, hasta los sobrios ejemplares de algunas pin-turas. Como suceda en la mayor parte de los instrumentos antiguos,anteriores al siglo XVII, los modelos que ms tarde se estandarizaron nose haban definido an y el espritu creativo de los violeros poda desa-rrollarse en libertad. La diversidad en el uso de materiales, formas ydecoracin pone de manifiesto que el arte de los violeros, lejos de lo quees comn en nuestro tiempo, era vivo y creativo. Los instrumentos, porotro lado, tenan personalidad propia, como objetos de arte. Los artistasvioleros aportaban su huella personal en cada ejemplar y a la vez quebuscaban cualidades acsticas adecuadas, volcaban en su obra todo elarte de su oficio.A la gran diversidad de tipos se une la abundancia de escuelas y unavertiginosa evolucin cronolgica. No en vano nos encontramos ante uninstrumento que reflej en menos de un siglo, los destellos de estilos tandispares como el gtico, el mudjar, el clasicismo renacentista e inclusoel manierismo finisecular y mantuvo esencias arcaicas yuxtapuestas alas ltimas tendencias. La influencia de las corrientes artsticas de lasNASS-XXIJAVIER MARTNEZ GONZLEZ274llamadas artes mayores en la violera es otra tarea pendiente. El mud-jar est presente en algunos focos igual que lo estaba en arquitectura ocarpintera y se mantiene en la violera durante ms tiempo que en aqu-llas. La vihuela Guadalupe rene todo un repertorio ornamental mud-jar que todava no ha sido estudiado en profundidad. Se erige como unvalioso testigo de la tcnica de los atarces de raigambre hispanomusul-mana que tanto influiran en la decoracin instrumental de gran partede Europa18. La cercana de sus taraceas a la decoracin de los murosmediante ladrillos vidriados es evidente. La progresiva complicacin dela silueta de los clavijeros, no es pareja a la evolucin de la lnea de losfrontones renacentistas hacia manieristas quiebros en curvas y contra-curvas? La posible relacin entre la violera y las denominadas artesmayores, es otra lnea de investigacin pendiente.Los violeros, adaptndose a las exigencias de su clientela, construaninstrumentos muy ornamentados, con materiales costosos para contri-buir as a otorgar un valor aadido al instrumento. Los valores de osten-tacin eran, cuando menos equiparables a la bsqueda de buenos resul-tados acsticos? Probablemente aquellos incluso eran negativos desde elpunto de vista sonoro, pero en cualquier caso el resultado final era el queera, y se es precisamente el que tenemos que rescatar. Finalmente, contamos con serios indicios que nos inducen a pensaren que los violeros conocan ciertas leyes de la geometra y las propor-ciones. En los exmenes de los oficiales, los aspirantes al grado de maes-tra, deban disear con ayuda de comps y cartabn la traza de unanueva vihuela. Los instrumentos conservados estn trazados de acuerdoa estas teoras geomtricas, de las que por el momento poco conocemos,pero que son evidentes19. Nuevos interrogantes surgen que debern serdesentraados por la historia del arte.CONCLUSINEl desconocimiento de las caractersticas esenciales de las vihuelas demano vena llevando a los nuevos violeros a improvisar en tipos recrea-dos. A nuestro juicio sera ms coherente respetar los abundantesmodelos de atarces y lazos que conocemos, los materiales originales yNASS-XXIARQUEOLOGA DE LA VIHUELA DE MANO, SAVIA NUEVA POR MADERA VIEJA27518. No deja de sorprendernos encontrar todava hoy en los violines populares noruegosherencias del lxico ornamental de la violera espaola de los siglos XV y XVI, con los clsi-cos dameros bicolores dispuestos rombalmente.19. Sobre este particular ver MARTNEz, Javier, De la mesure de las vihuelas, op.cit. los estudios geomtricos aplicados en las trazas del momento. Una delas consecuencias nefastas de la falta de patrones antiguos es la estanda-rizacin a la que vemos sometidos y simplificados los instrumentos. Estaes una de las consecuencias de la prdida de referentes originales. Losresultados de las investigaciones organolgicas, pese a ser muy conclu-yentes, no han sido muy considerados por los nuevos violeros. Las evi-dencias cientficas cada vez ms explcitas, a veces son ignoradas por losartesanos. La fractura entre organologa y violera es pues muy patente.Algunos artesanos estn reaccionando recientemente frente a esta situa-cin, procurando aproximarse a la pureza de las vihuelas originales.Unos optan por un respeto absoluto, otros procuran, al menos, no come-ter anacronismos severos. No podemos negar la libertar de interpretar o incluso crear nuevosinstrumentos que puedan ser llamados vihuelas. Contamos con prece-dentes en este sentido entre los constructores de violas de gamba, porejemplo. Hablamos de algunas violas de gamba que se construyen conimprovisados rizos, estructuras vanguardistas y materiales novedosos.Esta tendencia de trabajo es muy respetable, ya que no pretende recupe-rar ms que las esencias instrumentales, liberndolas de las atadurasmateriales. El arte es libre y no podemos encorsetarlo con preceptosimpuestos. Sin embargo es deseable identificar claramente esta lnea detrabajo y separarla de la bsqueda cientfica de la vihuela, o mejor dichovihuelas histricas. Es precisamente esa exploracin la que nos exigeaclarar una multitud de dudas. La mayor parte de las caractersticas yaestn sobradamente perfiladas por las investigaciones y acreditadas porlos instrumentos testigo que se conservan, otras todava son una incg-nita. Las fuentes documentales nos ayudan a esclarecer en parte estosinterrogantes pero todava hay lagunas que slo pueden sondarse con laayuda de otras ciencias. Entre ellas, la historia del arte ocupar un lugarpreeminente. BIBLIOGRAFABERMUDO, J.: Libro de la declaracin de instrumentos musicales, Osuna,1555.BORDAS, C. 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