AFG CINE LO BELLO Y LO SINIESTRO Eugenio Trías

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    28-Jun-2015

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AFGCINECONTEMPORANEOUniversidaddeValparasoProfesor:ClaudioPereiraN. TEXTO:LOBELLOYLOSINIESTRO AUTOR:EugenioTras EDITORIAL:ARIEL3raedicin,2006 PRIMERAPARTE LOBELLOYLOSINIESTRO Lobelloeselcomienzodeloterriblequetodavapodemossoportar. RAINERMARIARILKE Losiniestro(DasUnheimliche)esaquelloque,debiendopermaneceroculto,se harevelado. SCHELLING Enesteescritosequierereflexionarsobreestosdosaforismos.Lahiptesisadesarrollar eslasiguiente:losiniestroconstituyecondicinylmitedelobello.Entantoquecondicin, nopuededarseefectoestticosinquelosiniestroest,dealgunamanera,presenteenla obraartslica.Entantoquelmite,larevelacindelosiniestrodestruyeipsofactoelefecto esttico. En consecuencia, lo siniestro es condicin y es lmite: debe estar presente bajo formadeausencia,debeestarvelado,nopuedeserdesvelado.Esalavezcifrayfuentede poderdelaobraartstica,cifradesumagia,misterioyfascinacin,fuentedesucapacidad de sugestin y de arrebato. Pero la revelacin de esa fuente implica la destruccin del efecto esttico. El carcter apariencial, ilusorio que a veces se llega a considerar fraudulentodelarteradicaenestasuspensin.Elartecaminaatravsdeunamaroma:el vrtigoqueacompaaalefectoestticodebeverseenestaparadjicaconexin.Porcuanto lo bello linda lo que no debe ser patentizado, es lo bello comienzo de lo terrible que todava puede soportarse. Por cuanto lo siniestro es revelacin de aquello que debe permaneceroculto,producedeinmediatolarupturadelefectoesttico. El arte de hoy cine, narracin, pintura se encamina por una va peligrosa: intenta apurareselmiteyesacondicin,revelndolademaneraquesepreserveelefectoesttico. Estalcosaposibleorozamosaquunaimposibilidad?Elcarctercatrticodelartepuede hallar, en esta singladura, su prueba ms elocuente. Como dice Novalis: El caos debe resplandecerenelpoemabajoelveloincondicionaldelorden. Rebasarelmarcoclausoylimitadodeunaestticafundadaenlacategoradelobello fue la tarea conjunta de la filosofa kantiana (del idealismo alemn que la prolong) y del romanticismo. Ser preciso, antes que nada, evocar sucintamente esa revolucin que suministrainteligibilidadalversodeRilke,inconcebibleenelsenodeunaestticalimitadaa

lacategoratradicionaldebelleza.ElanlisisdeKantdelosublimesignifica,enestesentido, elgirocopernicanoenesttica:laaventuradelgoceestticomsalldelprincipioformal, mensuradoylimitativoalquequedabarestringidoenelconceptotradicionaldelobello. Que esa aventura al ms all (a lo infinito) hace tambalear el fundamento limitativo hacia abismos de excelsitud y horror, en unidad insobornable, facilita la transicin,consu mada por el romanticismo, entre el sentimiento de lo sublime y el sentimiento de lo siniestro.Serportantonecesariodemorarse,primeramente,enelanlisiskantianodelo sublime,paraaventurarsedespusenelanlisiseinventariodeltratamientoromnticode lo siniestro. De este modo se crearn los pilares que sustenten la hiptesis que aqu se quieredesarrollar. 1.DELOBELLOALOSUBLIME Prevalecelapresuncin,desdelaantigedadgrecorromana,dequelobelloimplicaarmona y justa proporcin. Si bien en su esencia los platnicos y neoplatnicos antiguos o renacentistas conceban la belleza en su pura simplicidad espiritual y luminosa, no dejaban de aceptar ese carcter limitativo y formal, de armona y proporcin entre las partes,alahoradedefinirlabellezasubalternaincardinadaenelmundodelaapariencia sensible.Tantolasestticasderazestoicayvocacinmaterialistacomolasestticasdela belleza concebida como idea luminosa estticas de la armona y estticas de la luz coincidan en definir la belleza en su presentacin sensible en trminos de medida y limitacin. Su unidad, frente a las estticas que se abren paso a mediados del siglo XVIII, radica en su coincidencia en rechazar del mbito de lo bello cuanto implique o sugiera desproporcin, desorden, infinitud o caos. De hecho, limitacin y perfeccin era, para el griego, una ecuacin incuestionable. Maldad, fealdad, falsedad, irracionalidad eran sinnimos de ilimitacin e infinitud. Lo imperfecto y lo infinito eran lo mismo. Esta presuposicin,cuestionadaprimeroporlateologapatrstica(yapartirdeNicolsdeCusa, en el renacimiento, por la filosofa y la nueva ciencia), mantiene su legitimidad en el mbito de la esttica hasta el siglo XVIII, demostrando la verdad de la reflexin de Hume acercadelarraigoydelafuerzainconmovibledelascreenciasyloshbitosestticos, comosilasensibilidadmantuvierafidelidadesqueelesprituhabarechazado,retardando as los efectos revulsivos de los nuevos sistemas de pensamiento. Cierto que las ideas antigriegosdeSanBasilioydeSanGregoriodeNisa,quellegancontodasufuerzasensiblea SanAgustn,sobreladivinidadplenipotenciariaeinfinita,quenoesformaoideadefiniday limitativasino,enconnivenciaconlagnosis,fundamentosinfundamento,abismo,infinitud, ideas sensibilizadas en imgenes que abren por vez primera el registro de lo sublime: el pilago profundo, la hoguera siempre ardiente (que ya Moiss haba presenciado), la extensindelocanoydelaarenadeldesierto,laluzcegadora,laluzpotentsimaqueesde hecho y de derecho la tiniebla, todas estas imgenes, preparadas de forma todava contenidaporesecantodelcisnedelaantigedadgrecorromanaquefueelneoplatonismo, predisponen al espritu para una aceptacin, en territorios mundanales, de la nocin de infinitud; aceptacin que, sin embargo, slo se consuma, con dificultad y con autnticos bautismosdesangre,enelsenodelespriturenaciente.

No es posible, en este contexto, explicar el modo histrico mediante el cual, difcilmente,vaimponindoselaecuacinmsantagnicaalaentraaespiritualgriega,la que postula la identidad de infinitud y perfeccin. nicamente puede sealarse que esta idea,insinuadaporlateologajudeocristiana,abreelcampodeposibilidadaunareflexin sobre el infinito positivo como categora ontolgica y epistemolgica que muy en ltimo trmino, a mediados del siglo XVIII, alcanzar rendimiento en el terreno esttico, sub virtiendoenteramentelasensibilidadyelgusto. Lacategoradelosublime,exploradaafondoporKantenlaCrticadeljuicio,significael definitivopasodelRubicn:laextensindelaestticamsalldelacategoralimitativay formaldelobello.Entantoelsentimientodelosublimepuedeserdespertadoporobjetos sensibles naturales que son conceptuados negativamente, faltos de forma, informes, desmesurados,desmadrados,caticos,estacategora,queunviajeporlacordilleraalpina puederemover,lomismoquelavisincegadoradeunatempestadolapercepcindeuna extensinindefinidaquesugieredesolacinymuertelenta,asundesiertoarbigo,rompe elyugo,elnonplusultradelpensamientosensibleheredadodelosgriegos,abriendorutas haciaelMareTenebrarum.Laexploracindelnuevocontinente,iniciadaporKantdeforma decisivaydecidida,correracargodelromanticismo. 2.UNVIAJEENDILIGENCIAHACIAPAISAJESIMPOSIBLES A principios del siglo pasado, cierta tarde, una distinguida dama de mediana edad atravesaba en diligencia una zona especialmente boscosa e inhabitada de Gran Bretaa. Traslacortinadelaventanillapodaverseuncielosobrecargadodenubesamenazadoras. Frente a ella, un vejete estrafalario, vestido como un pordiosero, mal afeitado, no perda ocasinenexaminarloslevescambiosdeluzyatmsferadelpaisaje.Deprontosucedilo quesepresentaytema,unaguacero,unchaparrn,truenos,relmpagos,altiempoquela luzseoscurecayladiligenciazarandeabaasushuspedes,quesecuidarondeajustarlas ventanillas y las cortinas para no sufrir las intemperancias del viento huracanado y de la lluvia. Y he aqu que el viejo husped que comparta con la dama distinguida, frente a frente, el mismo camarote, pidiendo disculpas por adelantado, levantse, abri su ventanilla,saclacabeza,elcuelloymediotroncoalaintemperie,permaneciendoesttico yrgidoenesadifcilposicin,mediocuerpofuera,desafiandoelbalanceodelvehculoylas inclemencias del temporal. Con estupor apenas disimulado, la vieja no alcanzaba a comprenderquhicieraelbuenviejomediolocotantotiempoenesaextraaposicin.Una hora aproximadamente estuvo el viejo en sas hasta que sali de su pasmada contemplacin y, chorreando por todas partes, volvi a tomar asiento, excusndose de nuevoportaninauditoproceder.Alfinlatmidamujersedecidiapreguntarlequeralo que tan afanosamente buscaba o simplemente miraba. Y el viejo le contest que haba visto cosas maravillosas y nunca vistas. Picada de la curiosidad la dama entreabri la ventanilla, asom la cabeza, hasta que, perdiendo toda resistencia, se asom con generosidad. El viejo le haba sugerido: debe, eso s, mantener muy abiertos los ojos.

Repiti la hazaa del viejo estrafalario y a fe que fueron paisajes imposibles los que se cruzaronporsusojosbienabiertos. Aos despus la misma dama, que resida habitualmente en Londres y posea amistades aficionadas a la pintura, decidi complacer su propia curiosidad ante una exposicin de un pintor discutidsimo y tenido por estrafalario, llamado Turner, quien, al decirdesusadversarios,pintabaloqueningnojohumanohabavisto(nielsuyopropio, porsupuesto).Mientrasmerodeabaporlaexposicinyantesderepararenloslienzos,de los que se le cruzaban ciertas manchas amarillas y verdosas, se entretuvo en or los comentarios de entendidos que aseguraban no existir en ningn lugar del planeta Tierra imgenes como las que ese loco pintor de lo fantstico pretenda hacer valer. Eran tan desaprobadoralasopiniones,dabanlugaresoscuadros,aloquepodaver,atalesseales deburla,dedesprecioodefrancairrisin,quenuestradama,movidaacasoporlapiedad, decidi al fin detenerse a contemplar una de las composiciones, la que ms cerca de ella estaba.Yheaquque,consorpresaimposiblededisimular,viojustamenteaquellomismo que haba visto aos atrs a travs de la ventanilla de la diligencia. Entonces comprendi quin era ese viejo loco y pordiosero que haba tenido delante suyo. Y presa de voluntad restitutivaempezagritar,congregandoentornosuyoatodoelpblicodelaexposicin: Perosiyolovi,vitodoestoconmispropiosojos! Ser preciso recordar que todava a mediados del siglo XVIII lamentaba un viajero condenadoaatravesarlacordilleraalpinaporrazonesdenegocioesasformascaticas carentesdegraciaydebelleza,esecompendiodehorroresyfealdadesquesonlosAlpes con sus repugnantes extensiones nevadas, malformaciones irregulares y glaciares? Por supuesto,elviajerocerrabalaventanillaylacortinaparanovertalesespantos. Bastarn estas ancdotas para mostrar el cambio que se opera en la piel sensible del hombreoccidentalenelcrepsculodelsiglo XVIII. Lareflexinkantianasobreelsentimiento delosublimeser,enestesentido,lamsslidasustentacindelnuevosentimientodela naturalezaydelpaisajequeseproduceenesesiglodelaslucesenamoradosecretamente delassombras. 3.ELANLISISKANTIANODELSENTIMIENTODELOSUBLIME. En primer lugar el sujeto aprehende algo grandioso (muy superior a l en extensin material) que le produce la sensacin de lo informe, desordenado y catico. La reaccin inmediataalespectculoesdolorosa:sienteelsujetohallarseenestadodesuspensinante ese objetoque le excede y le sobrepasa. Lo sientecomo amenaza que seciernesobre su integridad.Aellosigueunaprimerareflexinsobrelapropiainsignificanciaeimpotenciadel sujeto ante el objeto de magnitud no mensurable. Pero esa angustia y ese vrtigo, dolorosos, del sujeto son combatidos y vencidos por una reflexin segunda, supuesta y confundidaconlaprimera,enlaqueelsujetosealzadelaconcienciadesuinsignificancia fsicaalareflexinsobresupropiasuperioridadmoral.Elloesposibleenrazndequeel objeto inconmensurable remueve fsica, sensiblemente en el sujeto una Idea de la Razn.

Ideaquees,pordefinicinqueladistinguedelconceptodelentendimiento,concepcinde loinfinito(ennuestraalma,enlanaturaleza,enDios).Elobjetofsicoinfinitosensibiliza,por tanto,laidearacionalmoraldeinfinitud.Conloqueelsujetoalcanzaasconcienciadesu propiasuperioridadmoralrespectoalanaturaleza,que,sinembargo,evocayremueveen l, al presentarse catica, desordenada y desolada, la idea de infinito, dada as sensiblemente como presencia y espectculo. Lo infinito se mete as en nosotros, en nuestranaturalezaanfibiadeesprituscarnales.Setrata,pues,deunprocesomentalcuyo recorridosiguecincoetapas: 1. Aprehensindealgograndiosoquesugierelaideadeloinforme,indefinido,catico eilimitado. 2. Suspensindelnimoyconsiguientesentimientodolorosodeangustiaydetemor. 3. Concienciadenuestrainsignificanciafrenteaesamagnitudinconmensurable. 4. Reaccinaldolormedianteunsentimientodeplacerresultantedelaaprehensinde laformainformepormediodeunaideadelarazn(Infinitodelanaturaleza,delalma,de Dios). 5. Mediacin cumplida entre espritu y naturaleza en virtud de la sensibilizacin de la infinitud.Atravsdelgozososentimientodelosublimeelinfinitosehacefinito,laidease hace carne, los dualismos entre razn y sensibilidad, moralidad e instinto, nmero y fenmeno quedan superados en una sntesis unitaria. El hombre toca aquello que le sobrepasayespanta(loinconmensurable);lodivinosehacepresenteypatente,atravsdel sujetohumano,enlanaturaleza;conloqueeldestinodelhombreenestatierraqueda,,en esta situacin privilegiada, puesto de manifiesto. El romanticismo no har sino elevar a programa y a ejercicio artstico este fondo ideolgico promovido por el viejo Kant de la Crticadeljuicio. El sentimiento de lo sublime se alumbra, pues, en plena ambigedad y ambivalencia entre dolor y placer. El objeto que lo remueve debera, en teora, despertar dolor en el sujeto. Es un objeto que, de aproximarse a l el individuo que lo aprehende, quedara destruidooentrancededestruccin.Eseobjetopuedeserunhuracn,uncicln,untifn;o algoque,cuandomenos,constituyeparaelsujetounaangustiosaamenaza:elocanosin lmites,eldesiertodesolado.Noenvanoeldesiertoeraconsideradoporlasviejasreligiones dualistasmaniqueaslamoradadelprncipedelosinfiernos,elreinomismodelaNadaola emergencia sensible del abismo sin fondo y sin fundamento. Para poder ser gozado requisito kantiano del sentimiento esttico el objeto debe ser contemplado a distancia: slodeesemodoseaseguraraelcarcterdesinteresadodelacontemplacin. Peroelsujetoexperimentaalavezunsentimientoplacentero,resultadodeunconflicto interno: se sobrepone al miedo y a la angustia mediante un sentimiento de placer ms poderosoque,teidoytamizadoporesemiedoyesaangustia,sevuelvemspunzantey mspicante.YKantpreguntaporlafuentededondeextraeelsujetoeseplacerqueacta comocontracargaalaviolenciaamenazadoradelobjeto.

Paralocualorientalainvestigacinenlalneacrticaqueleescaracterstica,desviando laatencindelobjetoalsujeto.Enlaexplicacindelasestructurasdelsujetohallaremos, pues, la solucin. El objeto material es nicamente pretexto y ocasin para que el sujeto remuevaalgunadesusfacultades.Pero,noseolvide,esepretextoyocasin,entantodato sensible, es conditio sitie qua non para que esa remocin se produzca. La pregunta es, entonces,culessonlasfacultadesremovidas. No, desde luego, el entendimiento, que ante el dato sensible formalizado por las estructuras de la sensibilidad, espacio y tiempo, aade un concepto limitativo y determi nado que no es apto para la aprehensin de lo que excede forma y limitacin. El entendimiento, condenado a explorar la isla de la razn y a trazar el mapa categorial medianteelcualdeterminaloscontenidossensoriales,nadapuedesaberdeloquesesita ms all de las playas costeras, dejando a la razn la pregunta inquieta y angustiada de cuantoexcedeesasfr...