60823148 VV AA Antologia de La Prosa Rumana

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    22-Dec-2014

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Antologa de la prosa rumanaSeleccin y traduccin de MIGUEL NGEL ASTURIAS

Prefacio......................................................................................................................................................................3 Titus Popovici La sed........................................................................................................................................................................9 George Clinescu Un desconocido.......................................................................................................................................................19 Valeriu Emil Galan Los Razeshi.............................................................................................................................................................31 Nicutza Tanase Un hombre bueno como el pan...............................................................................................................................44 Marn Preda Los Morometzi........................................................................................................................................................55 Camil Petrescu Las diagonales de un testamento.............................................................................................................................65 Suto Andras Demeter Stegaru hace don de su vida.....................................................................................................................79 Mihail Sadoveanu El vengador de los pobres.......................................................................................................................................89 Ion Agirbiceanu La Fefeleaga............................................................................................................................................................95 Dumitru Radu Popescu El espantapjaros...................................................................................................................................................100 Teodor Mazilu Barriada.................................................................................................................................................................113 Xaharia Stancu El tiempo de las lilas.............................................................................................................................................119 Eusebiu Camilar La sonrisa..............................................................................................................................................................126 Francis Munteanu Un pedazo de pan..................................................................................................................................................130 Fanus Neagu Ms all de las arenas............................................................................................................................................138 Ioan Lancranjan Los cordovanos.....................................................................................................................................................142 Aurel Mihale Una lgrima (Relato de un comandante de batalln)............................................................................................156 Nicolae Vetea Una alegra............................................................................................................................................................165 Pop Simeon Pasca, el boyardo...................................................................................................................................................172 Geo Bogza El fin de Iacob Onisia............................................................................................................................................184 Mihail Beniuc El tren blindado.....................................................................................................................................................196 Istvan Nagy Una victoria...........................................................................................................................................................209 Eugen Barbu La seorita Aurica.................................................................................................................................................217

PREFACIOLa prosa rumana tiene una slida tradicin, que se inicia con sus cuentistas. El primer prosista rumano fue Neculce, cronista moldavo del siglo XVIII. Neculce era un viejo boyardo que registr los acontecimientos histricos de su tiempo, narrndolos minuciosamente, pero tambin, participando en los sucesos que recoga, a veces, con suspiros y lgrimas derramadas a lo largo de su relato: "Oh, mi desgraciado pas! Oh, Moldavia, qu singulares amos has tenido, y qu triste suerte te ha deparado ese reparto!" El gusto de la narracin subjetiva, que obedece a un ceremonial determinado, y presupone un auditorio agrupado alrededor del "cuentista", inicia su relato con las formas tradicionales, se interrumpe de tanto en tanto, para retener la atencin de su pblico; es una frmula que se mantiene an en nuestros das. Y de estos cuentistas es Mihail Sadoveanu (1880-1961), a quien se debe el ms bello monumento de la prosa rumana del siglo XX. Su obra tan vasta es una cadena de relatos a cual ms seductores. El volumen titulado La Posada de Ancutza es un verdadero Decameron moldavo. Ms que el lugar en que se detenan o se reposaban los viajeros, La Posada de Ancutza es el smbolo de un alto! en el correr del tiempo. En aquel mundo en que los pobres eran tratados sin ninguna piedad y sometidos a los ms crueles castigos, las horas pasadas en la Posada de Ancutza deban llenar las almas de esa dulce melancola de los relatos que all se escuchaban. All reinaba una especie de exaltada alegra, a menudo interrumpida por un velo de tristeza. En la sucesin de esos relatos, placenteros o sombros, pintorescos o graves, Sadoveanu nos hace accesible ese fondo de poesa que es la expresin ms autntica del carcter nacional, alegra apacible enternecida por los recuerdos, pero ensombrecida por el dolor de un pueblo oprimido con todo el peso de lo que significaba esa opresin todava en los comienzos del siglo XX. Otra tradicin en estrecha relacin con el cuento escrito, era la del relato oral. La prosa rumana alcanza su punto ms culminante en la segunda mitad del siglo XIX, con Creanga y Caragiale. Uno y otro han sido los inimitables maestros de la trascripcin del hablar corriente. Los Momentos y Esbozos de Caragiale fueron fcilmente adaptables al teatro, mientras que los Recuerdos de Creanga son como un amplio monlogo, de invencin verbal inagotable, especie de fablar rabelesiano, que se nutre no slo en las fuentes clsicas, sino en la erudicin no menos rica del folklore. El relato, el cuento y el ensayo ocupan un lugar preponderante en la prosa rumana, mientras que la novela alcanzar su desarrollo mucho ms tarde, despus de la primera guerra mundial. Un notable conocedor del fenmeno literario rumano, el crtico Mihail Ralea, explicaba este proceso literario, por la ausencia de una preparacin folklrica y por una evolucin social que se haba detenido como consecuencia de las relaciones semifeudales que se mantuvieron hasta el siglo XX. Ralea dice que "la novela se desarrolla partiendo de la epoyeya y que Las Canciones de Gesta dan comienzo a la novela de caballera. La literatura rumana no conoce la epopeya, sino slo la balada, es decir, una poesa pica de menor envergadura, ms pobre en acontecimientos y personajes, y tambin menos complicada. Cuando la gran epopeya modernizada se transforma en novela, la balada y la poesa pica de menor dimensin se transforman en el cuento". Y Mihail Ralea hace notar tambin que mientras "la novela narra la vida y los estados anmicos de los individuos ms tpicos, las individualidades pblicas forman parte de la historia y la mitologa. Por lo mismo la novela no puede hacer su aparicin sino en una sociedad altamente diferenciada en la que cada hombre constituye, a su manera, una individualidad".

Cuando se dieron las condiciones sociales necesarias, el retardo se recuper rpidamente. En muy pocos aos la novelstica rumana ha recorrido todas las etapas de este gnero, y con tal rapidez que otro eminente crtico, G. Calinescu, se mostraba inquieto de su prematuro desarrollo. En efecto, antes de haber producido un nmero suficiente de obras de creacin, la prosa rumana se dejaba ya tentar por el anlisis. Antes de abarcar todos los niveles de la sociedad, se intelectualiza y se interesa ms en la vida psquica que en la vida social. Por eso Calinescu se preguntaba, en 1938, cmo era posible que los novelistas rumanos sin haber sido balzacianos, ni dostoievskianos, ni flaubertianos, haban pasado a ser proustianos? Tal vez era una excesiva severidad la de esta crtica, pero lo cierto es que en el momento en que la prosa rumana tiende a ampliar su registro, se hace visible en ella la perturbadora influencia de las corrientes modernistas. Pero el realismo continuar predominando. El realismo es tambin una tradicin en la prosa rumana. Es la fidelidad a la verdad de la vida, y es por esto el credo de los creadores modernos. Liviu Rebreanu (1885-1944), Csar Petrescu (1877-1955), Camil Petrescu (1882-1955), I. Teodoreanu (1896-1953), G. Calinescu (1900-1965), as como muchos otros escritores de talento anteriores a la guerra, tales como Bratescu-Voinesti (1868-1946), Jean Bart (18741933), Gala Galaction (1879-1961), I. Agirbiceanu (1882-1963) y G. Braescu (1871-1949) fueron todos realistas. Hasta el ms ardiente defensor de las tendencias literarias modernistas, Eugen Lovinescu, se inclin ante una tradicin tan viva y reconoci que el estudio del objeto y el subjetivismo llevado al exceso eran los principios ms opuestos a las tendencias naturales de la poesa pica. Es preciso agregar que bajo la accin de diversas corrientes, unas tradicionalistas y otras modernistas, la prosa rumana se agrupa en dos compartimientos distintos, el del mundo campesino y el del ambiente ciudadano. Una y otra logran dar una imagen de la realidad que la inspira, conservando los rasgos del medio respectivo. Bastar recordar cmo el proceso de diferenciacin social del campesinado no fue comprendido en todas sus implicaciones, y que stas escaparon, en parte, al mismo Rebreanu, que haba escrutado con mirada implacable todo el mundo de la aldea. En cambio el proletariado ocup un lugar muy secundario en la literatura consagrada a la ciudad, cuya tendencia ms evidente era la de disolver el universo del trabajador y del obrero en una realidad barroca y amorfa confinada siempre en los barrios perifricos. Los prejuicios tenaces de los medios llamados "cultos", que ignoraban la lucha por el pan cotidiano, slo conocan esos problemas de conciencia que inspiraba toda esa literatura de anlisis, cuya influencia fue sin duda negativa sobre la prosa rumana. De estas premisas, sumariamente expuestas, nacera esta "nueva novela", llamada a reflejar un mundo de profunda transformacin revolucionaria que da a da ira cambiando. La nueva literatura rumana se apoyaba en una experiencia seria pero incompleta. Por lo mismo, es importante destacar que no hubo una ruptura entre las diferentes generaciones de escritores y que, por el contrario, stas se completaron mutuamente. Esta antologa rene a algunos autores consagrados ya antes del 23 de agosto de 1944, como Mihail Sadoveanu, uno de los ms grandes prosistas rumanos, Camil Petrescu pionero de la novela moderna rumana, Ion Agirbiceanu, prosista fecundo y pintor eximio de la realidad rumana anterior a la primera guerra mundial y al perodo comprendido entre las dos grandes guerras. Tambin debemos citar a Istvan Nagy, el primer escritor rumano de lengua hngara que esboza en la literatura anterior a la guerra algunos aspectos de la vida del proletariado, cosa que pocos escritores han logrado hacer. Y, finalmente, entre aquellos

autores que realizaron una obra muy importante antes de la liberacin citaremos a G. Calinescu, a Zaharia Stancu, a Geo Bogza y a Eusebiu Camilar. En otro grupo, entre los ms jvenes, citaremos a Marin Preda, Eugen Barbu, Titus Popovici, Aurel Mihale, Francis Munteanu, V. Em. Galan y Suto Andras, quienes se han destacado despus de la Liberacin, pero que conocieron de cerca la realidad del antiguo rgimen en los aos que vieron la dominacin fascista y, ms tarde, su derrota. Finalmente, un grupo de escritores ms jvenes como D. R. Popescu, Fanus Neagu, Teodor Mazilu, Simion Pop, Niclae Velea, Ion Lancrajan, Nicuta Tanase y otros, para quienes la guerra es slo el recuerdo de una poca terrible y sombra hundida en la bruma, una etapa nefasta que devor su infancia. El testimonio de estos jvenes confiere, sin duda, una feliz diversidad a la prosa rumana. Una de las preocupaciones esenciales de esta literatura realista, que se apoya en una concepcin revolucionaria de la vida, es su preocupacin por "demistificar" radicalmente el mundo que los rodea, tratando de expresar verdicamente su realidad. Esa es la obra que emprendieron en primer trmino los escritores de la generacin anterior, quienes retomaron los temas que ya haban tratado en sus obras anteriores, pero abordndolos desde un ngulo ms comprensivo. Mihail Sadoveanu fue el primero en abrir ese camino y su obra posterior a la Liberacin es mucho ms que una sucesin de pginas admirables: es el complemento de esa gran epopeya que este poeta de los ciclos naturales ha dedicado a la vida del pueblo rumano, a travs de los siglos y al drama del alma campesina patriarcal; empeada en defender su integridad moral de la influencia nefasta de esa relacin social que slo fundaba su poder en la riqueza. As se inaugura en la prosa rumana ese dilogo dramtico de muchos escritores con su obra anterior. De Vlahutza a Camil Petrescu la prosa rumana conoci toda una literatura consagrada al intelectual incapaz de adaptarse al orden burgus, porque quera mantenerse fiel a su misin. Muchos escritores haban tratado estos temas como si el mal viniera slo de un lado. Consecuente con el espritu que anima toda su obra, "tanta lucidez y tanto drama", Camil Petrescu aclara estos problemas, mostrando con implacable realismo que el drama tena races ms profundas. El intelectual haba sido mutilado psquicamente. Bajo su miseria exterior, se complaca en esa expresin trgica, tanto como en su decadencia interior. Esos temas reaparecen en los escritores de la joven generacin. Eugen Barbu en su novela "El tanque de agua" y Titus Popovici en su novela "El extranjero", llevan ese dilema hasta la tensin trgica de la poca de la barbarie fascista y de la guerra, mientras que T. Mazilu en sus esbozos satricos denuncia las falsas sutilezas, el temor de parecer simple y la pretendida complejidad del alma, invocada como justificacin a todas las formas de cobarda moral y oponindolas a las normas de una tica socialista. La aldea ser otro...